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domingo, 4 de octubre de 2026
ORACIONES PARA LOS VIERNES DEL MES DE OCTUBRE-SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
domingo, 13 de septiembre de 2026
PENSAMIENTOS MARIANOS
PENSAMIENTOS MARIANOS
«El nombre de María es nombre de salvación para los regenerados, señal de todas las virtudes, honra de castidad; es el sacrificio agradable a Dios; es la virtud de la hospitalidad; es la escuela de santidad; es, por fin, un nombre completamente maternal»
(SAN PEDRO CRISÓLOGO)
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«María... ¡Dichoso mil veces quien te ama! Si yo amo a María estoy seguro de perseverar y conseguiré de Dios lo que desee. Por eso el bienaventurado joven no se sacia de renovarle su consagración y de repetir dentro de sí: ¡Quiero amar a María! ¡Quiero amar a María!»
(SAN ALFONSO MARÍA LIGORIO)
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«María fue bienaventurada, porque, antes de dar a luz a su maestro, lo llevó en su seno. María es dichosa también porque escuchó la palabra de Dios y la cumplió; llevó en su seno el cuerpo de Cristo, pero más aún guardó en su mente la verdad de Cristo»
(SAN AGUSTÍN)
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«Nos has dado a tu Madre como nuestra para que nos enseñe a meditar y adorar en el corazón. Ella, recibiendo la Palabra y poniéndola en práctica, se hizo la más perfecta Madre»
(SAN JUAN PABLO II)
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«La grandeza de María reside en su humildad. Jesús, quien vivió en estrechísimo contacto con ella, parecía querer que nosotros aprendiéramos de él y de ella una lección solamente: ser mansos y humildes de corazón»
(SANTA TERESA DE CALCUTA)
¿PERDONAR? SÍ... PERO ¿CUÁNTO?
¿Perdonar? ¡Sí!... Pero ¿cuánto?
El domingo pasado nos quedábamos en una comunidad de hermanos que se aman, se necesitan y se perdonan. Y, como siempre, todo tiene un límite; la paciencia cuando se resquebraja, las personas cuando nos desbordamos, el vaso que rebosa de agua, el río que se sale de madre, el sol cuando calienta abundantemente y… el perdón cuando nos parece demasiado.
Todos hemos tenido la experiencia de haber ofrecido el perdón y, a la vez, quedarnos con una sensación de fracaso. Parece como si, aquel que perdona y olvida, es el que da su brazo a torcer. Pero Jesús, aun siendo Dios, nos enseña que la grandeza del hombre está en su capacidad perdonadora. El truco, o mejor dicho, el secreto está en cerrar en más de una ocasión los ojos y, abrir con todas las consecuencias, el corazón. El amar sin límites de San Pablo, se complementa con el perdonar sin límites del evangelio de este domingo.
Muchas veces solemos decir aquello de “perdono pero no olvido”. El perdón se hace más real y más puro cuando se desea para el otro todo lo mejor. El perdón, además de desatarnos de nuestros propios dioses, nos hace comprender, vivir, gustar y entender el gran amor que Dios siente por cada uno de nosotros. ¿Perdonas? Estás cerca de Dios. ¿No perdonas? Tu corazón no está totalmente ocupado por Dios.
El “sin límites” puede suponer en nuestra vida cristiana un imposible y un buscar justificaciones. A veces corremos el riesgo de creer, que Dios, entra en ese juego que nosotros mismos nos montamos. Como si se tratara de un partido de fútbol donde, los hinchas de uno o de otro, pretenden que Dios les ayude frente al contrario.
En este domingo, Jesús, nos propone a las claras que nos dejemos de evasivas y que practiquemos aquello que emana del corazón de Dios por los cuatro costados: yo os perdono… haced también vosotros lo mismo.
Si muchas heridas permanecen abiertas y sangrando (en nuestras familias, sociedad, iglesia, comunidades, parroquias, política, etc.,) es en parte por la pobreza de nuestra fe. Por la falta de comunión con Dios. Por mirarnos demasiado a nosotros mismos.
Cuando se vive íntimamente unido a Él, no hay obstáculo insalvable ni ofensa gigantesca. Es como aquel peregrino que, deseando llegar hasta el final de su trayecto, se dedicaba constantemente a mirar a su izquierda y a su derecha perdiendo ritmo, fuerzas e ilusión. Un compañero se le acercó y le dijo: si miras al horizonte te irá mucho mejor y llegarás antes.
Con el perdón ocurre algo parecido. Mirando a Dios, vemos a los que nos rodean con ojos de hermanos. Olvidando a Dios, como decía Benedicto XVI, surge un cierto aire de insatisfacción de todo y de todos.
P. Javier Leoz
EL PAPA LEÓN XIV RECUERDA A LAS VÍCTIMAS DEL 11 DE SETIEMBRE Y PIDE REZAR POR LA PAZ
El Papa recuerda a las víctimas del 11-S y pide rezar por la paz
Crédito: Vatican Media-Por Victoria Cardiel
13 de septiembre de 2026
El Papa León XIV recordó este domingo durante el ángelus a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y renovó su llamamiento a la paz en un contexto internacional marcado por los conflictos y la violencia.
“Hace dos días se cumplió el 25º aniversario de los atentados terroristas del 11 de septiembre en los Estados Unidos de América. Renuevo mis oraciones por quienes perdieron la vida y por aquellos que continúan llevando las heridas de aquel trágico día”, señaló el Santo Padre en inglés al referirse a los atentados terroristas.
“En un momento en que los conflictos y la violencia afligen a tantos de nuestros hermanos y hermanas, invito a todos a rezar para que el Señor conceda al mundo el don de la paz”, exhortó después.
A continuación, el Pontífice subrayó que el aniversario del 11S debe impulsar un compromiso renovado en favor de la paz. “El recuerdo de aquella tragedia de hace años nos impulse a comprometernos cada vez más con la paz y, mediante la oración, a ponernos bajo la intercesión de la Virgen María”, señaló en italiano.
Como es habitual, León XIV dirigió para finalizar un afectuoso saludo a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro y a los numerosos peregrinos llegados desde distintos lugares del mundo.
EL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 13 DE SETIEMBRE DE 2026
Domingo 24 (A) del tiempo ordinario
Domingo 13 de setiembre de 2026
1ª Lectura (Eclo 27,33—28,9): Furor y cólera son odiosos; el pecador los posee. Del vengativo se vengará el Señor y llevará estrecha cuenta de sus culpas. Perdona la ofensa a tu prójimo, y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas. ¿Cómo puede un hombre guardar rencor a otro y pedir la salud al Señor? No tiene compasión de su semejante, ¿y pide perdón de sus pecados? Si él, que es carne, conserva la ira, ¿quién expiará por sus pecados? Piensa en tu fin, y cesa en tu enojo; en la muerte y corrupción, y guarda los mandamientos. Recuerda los mandamientos, y no te enojes con tu prójimo; la alianza del Señor, y perdona el error.
Salmo responsorial: 102
R/. El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia.
Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios.
Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura.
No está siempre acusando ni guarda rencor perpetuo; no nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas.
Como se levanta el cielo sobre la tierra, se levanta su bondad sobre sus fieles; como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos.
2ª Lectura (Rom 14,7-9): Hermanos: Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; en la vida y en la muerte somos del Señor. Para esto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de vivos y muertos.
Versículo antes del Evangelio (Jn 13,34): Aleluya. Os doy un mandamiento nuevo, dice el Señor: que os améis los unos a los otros, como yo os he amado. Aleluya.
Texto del Evangelio (Mt 18,21-35): En aquel tiempo, Pedro preguntó a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?». Dícele Jesús: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: ‘Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré’. Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda.
»Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: ‘Paga lo que debes’. Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: ‘Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré’. Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía.
»Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: ‘Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?’. Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano».
«¿Cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano?»
Rev. P. Anastasio URQUIZA Fernández MCIU
(Monterrey, México)
Hoy, en el Evangelio, Pedro consulta a Jesús sobre un tema muy concreto que sigue albergado en el corazón de muchas personas: pregunta por el límite del perdón. La respuesta es que no existe dicho límite: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete» (Mt 18,22). Para explicar esta realidad, Jesús emplea una parábola. La pregunta del rey centra el tema de la parábola: «¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?» (Mt 18,33).
El perdón es un don, una gracia que procede del amor y la misericordia de Dios. Para Jesús, el perdón no tiene límites, siempre y cuando el arrepentimiento sea sincero y veraz. Pero exige abrir el corazón a la conversión, es decir, obrar con los demás según los criterios de Dios.
El pecado grave nos aparta de Dios (cf. Catecismo de la Iglesia Católica n. 1470). El vehículo ordinario para recibir el perdón de ese pecado grave por parte de Dios es el sacramento de la Penitencia, y el acto del penitente que la corona es la satisfacción. Las obras propias que manifiestan la satisfacción son el signo del compromiso personal —que el cristiano ha asumido ante Dios— de comenzar una existencia nueva, reparando en lo posible los daños causados al prójimo.
No puede haber perdón del pecado sin algún genero de satisfacción, cuyo fin es: 1. Evitar deslizarse a otros pecados mas graves; 2. Rechazar el pecado (pues las penas satisfactorias son como un freno y hacen al penitente mas cauto y vigilante); 3. Quitar con los actos virtuosos los malos hábitos contraídos con el mal vivir; 4. Asemejarnos a Cristo.
Como explicó santo Tomás de Aquino, el hombre es deudor con Dios por los beneficios recibidos, y por sus pecados cometidos. Por los primeros debe tributarle adoración y acción de gracias; y, por los segundos, satisfacción. El hombre de la parábola no estuvo dispuesto a realizar lo segundo, por lo tanto se hizo incapaz de recibir el perdón.
jueves, 3 de septiembre de 2026
ORACIONES PARA EL PRIMER VIERNES DE MES DE SETIEMBRE-SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
" No olviden que el Señor no ha querido valerse de poderosos en la propaganda del culto a su Sagrado Corazón... Y en esto ha tenido en su vista hacer resaltar la omnipotencia de esta devoción, que no necesita de créditos humanos; y además, es su voluntad terminante que todos los que le amen, grandes y pequeños, tengan una parte en el establecimiento de su reinado".
domingo, 26 de julio de 2026
CADA DÍA
Cada día
Cada día escribo una página en el libro de mi vida y allí estás tú, mi querido amigo de internet.
Cada día brota de mi ser la alegría de saber que existes, que recibo tu mensaje con tu saludo sincero y tu amistad incondicional que me acompaña en mis alegrías o en mis tristezas.
Cada día recobro fuerzas para continuar porque me alientas con tu palabra escrita y me llenas de fe.
Dejo a un lado la soledad porque me das luz con tu presencia al otro lado del monitor, siempre tierno, siempre fiel.
Cada día siento que mi ser te busca, porque a tu lado puedo ser el agua cristalina donde puedes mirarte sin temor.
Donde la gaviota vuela alto soñando alcanzar lo que nadie jamás pensó, con la certeza de que entre sus alas lleva la grandeza de una amistad sin final, sin tiempos, sin distancias.
Cada día puedo sentir el perfume de la vida transformado en una imagen de una rosa virtual enviada con amor.
Recorrer distancias sin límites y posarme en tu vida para no marcharme jamás.
Cada día vivo la profundidad del mar y la fuerza de sus olas, que se baten con la furia de la energía vibrante de la creación, cuando al recibir tus e-mails, me impulsas a la vida con nuevo renacer.
Cada día mirando al cielo, ya sea en la oscuridad de la noche adornada por miles de estrellas, o en la claridad de un día, con su sol brillante y lleno de luz, recreo el sentimiento más profundo que brota de mi ser y que se llama Amistad.
Cada día daré gracias a la vida por tener la dicha de haberte encontrado en internet y que seas mi amigo.
César Lozano
¿CUÁL ES EL TESORO? REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 26 DE JULIO DE 2026
¿Cuál es el tesoro?
Las breves semejanzas propuestas por la liturgia de hoy son la conclusión del capítulo del Evangelio de Mateo dedicado a las parábolas del reino de Dios (13, 44-52). Entre ellas hay dos pequeñas obras maestras: las parábolas del tesoro escondido en el campo y la perla de gran valor. Ellas nos dicen que el descubrimiento del reino de Dios puede llegar improvisamente como sucedió al campesino, que arando encontró el tesoro inesperado; o bien después de una larga búsqueda, como ocurrió al comerciante de perlas, que al final encontró la perla preciosísima que soñaba desde hacía tiempo.
Pero en un caso y en el otro permanece el dato primario de que el tesoro y la perla valen más que todos lo demás bienes, y, por lo tanto, el campesino y el comerciante, cuando los encuentran, renuncian a todo lo demás para poder adquirirlos. No tienen necesidad de hacer razonamientos, o de pensar en ello, de reflexionar: inmediatamente se dan cuenta del valor incomparable de aquello que han encontrado, y están dispuestos a perder todo con tal de tenerlo.
Así es para el reino de Dios: quien lo encuentra no tiene dudas, siente que es eso que buscaba, que esperaba y que responde a sus aspiraciones más auténticas. Y es verdaderamente así: quien conoce a Jesús, quien lo encuentra personalmente, queda fascinado, atraído por tanta bondad, tanta verdad, tanta belleza, y todo en una gran humildad y sencillez. Buscar a Jesús, encontrar a Jesús: ¡Este es el gran tesoro!
Cuántas personas, cuántos santos y santas, leyendo con corazón abierto el Evangelio, quedaron tan conmovidos por Jesús que se convirtieron a Él. Pensemos en san Francisco de Asís: él ya era cristiano, pero un cristiano «al agua de rosas». Cuando leyó el Evangelio, en un momento decisivo de su juventud, encontró a Jesús y descubrió el reino de Dios, y entonces todos sus sueños de gloria terrena se desvanecieron. El Evangelio te permite conocer al verdadero Jesús, te hace conocer a Jesús vivo; te habla al corazón y te cambia la vida. Y entonces sí lo dejas todo. Puedes cambiar efectivamente de tipo de vida, o bien seguir haciendo lo que hacías antes pero tú eres otro, has renacido: has encontrado lo que da sentido, lo que da sabor, lo que da luz a todo, incluso a las fatigas, al sufrimiento y también a la muerte.
Leer el Evangelio. Ya hemos hablado de esto, ¿lo recordáis? Cada día leer un pasaje del Evangelio; y también llevar un pequeño Evangelio con nosotros, en el bolsillo, en la cartera, al alcance de la mano. Y allí, leyendo un pasaje encontraremos a Jesús. Todo adquiere sentido allí, en el Evangelio, donde encuentras este tesoro, que Jesús llama «el reino de Dios», es decir, Dios que reina en tu vida, en nuestra vida; Dios que es amor, paz y alegría en cada hombre y en todos los hombres. Esto es lo que Dios quiere, y esto es por lo que Jesús entregó su vida hasta morir en una cruz, para liberarnos del poder de las tinieblas y llevarnos al reino de la vida, de la belleza, de la bondad, de la alegría. Leer el Evangelio es encontrar a Jesús y tener esta alegría cristiana, que es un don del Espíritu Santo.
Queridos hermanos y hermanas, la alegría de haber encontrado el tesoro del reino de Dios se transparenta, se ve. El cristiano no puede mantener oculta su fe, porque se transparenta en cada palabra, en cada gesto, incluso en los más sencillos y cotidianos: se trasluce el amor que Dios nos ha donado a través de Jesús. Oremos, por intercesión de la Virgen María, para que venga a nosotros y a todo el mundo su reino de amor, justicia y paz.
Papa Francisco - Ángelus 27 Jul 2014
SANTORAL DE HOY DOMINGO 26 DE JULIO DE 2026
Andrés de Phu Yen, BeatoMártir Laico, 26 de julio |
Vicente Pinilla y Manuel Martín Sierra, BeatosSacerdotes y Mártires, 26 de Julio |
Bartolomea Capitanio, SantaVirgen Fundadora, 26 de julio |
Camila Gentilli, BeataMártir, 26 de julio |
Tito Brandsma, BeatoPresbítero y Mártir, 26 de julio |
Amancio Marín Mínguez, BeatoSacerdote y Mártir, 26 de julio |
María Pierina de Micheli, BeataReligiosa, 26 de julio |
Jorge Preca, SantoPresbítero Fundador, 26 de julio |
San Joaquín y Santa AnaLos padres de la Virgen María, 26 de julio |
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