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domingo, 18 de diciembre de 2022

DIOS ESTÁ CON NOSOTRO - MEDITACIÓN DEL EVANGELIO DE HOY IV DOMINGO DE ADVIENTO 2022



DIOS ESTÁ CON NOSOTROS

La Navidad está tan desfigurada que parece casi imposible hoy ayudar a alguien a comprender el misterio que encierra. Tal vez hay un camino, pero lo ha de recorrer cada uno. No consiste en entender grandes explicaciones teológicas, sino en vivir una experiencia interior humilde ante Dios.

Las grandes experiencias de la vida son un regalo, pero, de ordinario, solo las viven quienes están dispuestos a recibirlas. Para vivir la experiencia del Hijo de Dios hecho hombre hay que prepararse por dentro. El evangelista Mateo nos viene a decir que Jesús, el niño que nace en Belén, es el único al que podemos llamar con toda verdad «Emmanuel», que significa «Dios con nosotros». Pero ¿qué quiere decir esto? ¿Cómo puedes tú «saber» que Dios está contigo?

Ten valor para quedarte a solas. Busca un lugar tranquilo y sosegado. Escúchate a ti mismo. Acércate silenciosamente a lo más íntimo de tu ser. Es fácil que experimentes una sensación tremenda: qué solo estás en la vida; qué lejos están todas esas personas que te rodean y a las que te sientes unido por el amor. Te quieren mucho, pero están fuera de ti.

Sigue en silencio. Tal vez sientas una impresión extraña: tú vives porque estás arraigado en una realidad inmensa y desconocida. ¿De dónde te llega la vida? ¿Qué hay en el fondo de tu ser? Si eres capaz de «aguantar» un poco más el silencio, probablemente empieces a sentir temor y, al mismo tiempo, paz. Estás ante el misterio último de tu ser. Los creyentes lo llaman Dios.

Abandónate a ese misterio con confianza. Dios te parece inmenso y lejano. Pero, si te abres a él, lo sentirás cercano. Dios está en ti sosteniendo tu fragilidad y haciéndote vivir. No es como las personas que te quieren desde fuera. Dios está en tu mismo ser.

Según Karl Rahner, «esta experiencia del corazón es la única con la que se puede comprender el mensaje de fe de la Navidad: Dios se ha hecho hombre». Ya nunca estarás solo. Nadie está solo. Dios está con nosotros. Ahora sabes «algo» de la Navidad. Puedes celebrarla, disfrutar y felicitar. Puedes gozar con los tuyos y ser más generoso con los que sufren y viven tristes. Dios está contigo.


 Evangelio Comentado por:

José Antonio Pagola

gruposdejesus.com

Mt (1,18-24)

EL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 18 DE DICIEMBRE DE 2022 - IV DOMINGO DE ADVIENTO 2022

Domingo 4 (A) de Adviento

Domingo 18 de diciembre de 2022



1ª Lectura (Is 7,10-14): En aquellos días, el Señor habló a Acaz: «Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo». Respondió Acaz: «No la pido, no quiero tentar al Señor».

Entonces dijo Dios: «Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa ‘Dios-con-nosotros’».



Salmo responsorial: 23

R/. Va a entrar el Señor, él es el Rey de la gloria.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes: él la fundó sobre los mares, él la afianzó sobre los ríos.

¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre de manos inocentes y puro corazón, que no confía en los ídolos.

Ése recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación. Éste es el grupo que busca al Señor, que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

2ª Lectura (Rom 1,1-7): Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, escogido para anunciar el Evangelio de Dios. Este Evangelio, prometido ya por sus profetas en las Escrituras santas, se refiere a su Hijo, nacido, según la carne, de la estirpe de David; constituido, según el Espíritu Santo, Hijo de Dios, con pleno poder por su resurrección de la muerte: Jesucristo, nuestro Señor.

Por él hemos recibido este don y esta misión: hacer que todos los gentiles respondan a la fe, para gloria de su nombre. Entre ellos estáis también vosotros, llamados por Cristo Jesús. A todos los de Roma, a quienes Dios ama y ha llamado a formar parte de los santos, os deseo la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.


Versículo antes del Evangelio (Mt 1,23): Aleluya. He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros. Aleluya.


Texto del Evangelio (Mt 1,18-24): La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto.

Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados». Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio del profeta: «Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: ‘Dios con nosotros’». Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer.



«Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado»

+ Rev. D. Pere GRAU i Andreu

(Les Planes, Barcelona, España)


Hoy, la liturgia de la Palabra nos invita a considerar y admirar la figura de san José, un hombre verdaderamente bueno. De María, la Madre de Dios, se ha dicho que era bendita entre todas las mujeres (cf. Lc 1,42). De José se ha escrito que era justo (cf. Mt 1,19).

Todos debemos a Dios Padre Creador nuestra identidad individual como personas hechas a su imagen y semejanza, con libertad real y radical. Y con la respuesta a esta libertad podemos dar gloria a Dios, como se merece o, también, hacer de nosotros algo no grato a los ojos de Dios.

No dudemos de que José, con su trabajo, con su compromiso en su entorno familiar y social se ganó el “Corazón” del Creador, considerándolo como hombre de confianza en la colaboración en la Redención humana por medio de su Hijo hecho hombre como nosotros.

Aprendamos, pues, de san José su fidelidad —probada ya desde el inicio— y su buen cumplimiento durante el resto de su vida, unida —estrechamente— a Jesús y a María.

Lo hacemos patrón e intercesor para todos los padres, biológicos o no, que en este mundo han de ayudar a sus hijos a dar una respuesta semejante a la de él. Lo hacemos patrón de la Iglesia, como entidad ligada, estrechamente, a su Hijo, y continuamos oyendo las palabras de María cuando encuentra al Niño Jesús que se había “perdido” en el Templo: «Tu padre y yo...» (Lc 2,48).

Con María, por tanto, Madre nuestra, encontramos a José como padre. Santa Teresa de Jesús dejó escrito: «Tomé por abogado y señor al glorioso san José, y encomendeme mucho a él (...). No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer».

Especialmente padre para aquellos que hemos oído la llamada del Señor a ocupar, por el ministerio sacerdotal, el lugar que nos cede Jesucristo para sacar adelante su Iglesia. —¡San José glorioso!: protege a nuestras familias, protege a nuestras comunidades; protege a todos aquellos que oyen la llamada a la vocación sacerdotal... y que haya muchos. 

EL PAPA FRANCISCO PROPONE IMITAR LA VALENTÍA SILENCIOSA DE SAN JOSÉ EN LA CRISIS



El Papa Francisco propone imitar la “valentía silenciosa” de San José en las crisis

POR ALMUDENA MARTÍNEZ-BORDIÚ | ACI Prensa




En el Ángelus de este domingo 18 de diciembre, último domingo de Adviento, el Papa Francisco propuso la imagen de San José como ejemplo de valentía y confianza en el Señor. 

Ante los fieles presentes en la Plaza de San Pedro del Vaticano, el Papa Francisco recordó la situación de San José al enterarse del embarazo de María y destacó que escogió “la vía de la misericordia”.

“Y he aquí que, en el centro de la crisis, precisamente mientras piensa y evalúa todo esto, Dios enciende en su corazón una luz nueva: en sueños, le anuncia que la maternidad de María no procede de una  traición, sino que es obra del Espíritu Santo, y el niño que nacerá es el Salvador”, subrayó el Papa. 

Ante esta situación, explicó el Papa, San José “deberá fiarse de Dios por encima de todo, acoger a María y a su hijo de modo completamente distinto de como se lo esperaba, distinto de lo que se había hecho siempre”.

“Y a Dios, que estropea sus planes y le pide que se fíe de Él, José responde sí. Su valentía es  heroica y se realiza en el silencio: José se fía, acoge, se hace disponible, no pide más garantías”, destacó el Papa.

En esta línea, el Papa Francisco animó a los fieles a preguntarse qué nos dice José hoy a nosotros y señaló que “nosotros tenemos nuestros sueños y quizá en Navidad pensamos más en ellos, los discutimos juntos”.

“Quizá añoramos algunos sueños rotos, y  vemos que las mejores esperanzas a menudo deben enfrentarse a situaciones inesperadas, desconcertantes”, dijo a continuación.  

“Cuando esto sucede, José nos indica el camino: no hay que ceder a los sentimientos negativos, como la rabia  y la cerrazón, ¡este es un camino equivocado!”, aseguró. 

El Papa dijo que, por el contrario, “debemos acoger las sorpresas de la vida,  incluidas las crisis, teniendo en cuenta que cuando se está en crisis no hay que decidir apresuradamente, según  el instinto, sino que, como José, es preciso ‘considerar todas las cosas’ y apoyarse en el criterio  principal: la misericordia de Dios”.

“Cuando se habita la crisis sin ceder a la cerrazón, -continuó el Santo Padre-, a la rabia y al miedo, teniendo la puerta abierta a  Dios, Él puede intervenir”. 

“Él es experto en transformar las crisis en sueños: sí, Dios abre las crisis a  perspectivas nuevas, quizá no como nosotros nos esperamos, sino como Él sabe. Son los horizontes de Dios:  sorprendentes, pero infinitamente más amplios y hermosos que los nuestros”, concluyó el Papa.

ORACIÓN FAMILIAR PARA EL CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO 2022



 Oración familiar para el Cuarto Domingo de Adviento 2022

Redacción ACI Prensa





El Cuarto Domingo de Adviento es el domingo previo a la Navidad. Pongamos la mirada en lo que está por suceder y dejemos lo que quedó atrás.

En esta oración familiar encenderemos la cuarta y última vela de la corona como símbolo de que la espera está por terminar; el Señor está muy cerca y viene trayendo la alegría de la paz. Por eso, oremos junto a María, quien es “Morada de la Luz”, y pidamos la gracia que necesitamos para acoger al Niño Jesús con amor y humildad. Que María sea quien nos recuerde que “... la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros” (Jn 1, 14).


Antes de la oración

Te recomendamos poner la corona de Adviento en un lugar especial de la casa, en torno al cual podamos reunirnos todos los miembros de la familia. Al lado de la corona se puede colocar alguna imagen de la Virgen, procurando iluminar el ambiente con una luz cálida, no muy fuerte, que favorezca el espíritu de recogimiento.

Se debe nombrar un MONITOR principal, que puede ser el papá o la mamá, para que dirija la oración; así como designar un LECTOR (o lectores, según se desee, para distribuir las distintas partes de la oración de manera que puedan participar el mayor número de personas). Los demás participarán con sus respuestas, cantando o haciendo peticiones.

Las velas correspondientes a los TRES domingos anteriores deben encenderse antes de iniciar la oración familiar. Luego, en el momento indicado durante la liturgia, uno de los participantes encenderá la CUARTA y última vela .

Te sugerimos revisar el texto de la oración previamente. Cuando todo esté debidamente coordinado se prosigue a iniciar la oración puesta a continuación.


(Se da inicio a la oración)


TODOS:

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

MONITOR:

Alegrémonos porque el Señor está cerca de nosotros y viene a traernos la salvación. La espera llega a su fin, por eso hoy encenderemos la cuarta y última vela de nuestra corona. Que este símbolo nos recuerde la proximidad de la venida del Señor Jesús. ¡Dios Hecho Niño viene a reconciliar los corazones y estamos alegres! ¡Crece la esperanza! Iniciemos la oración de esta semana cantando MORADA DE LA LUZ (u otro canto apropiado).

TODOS CANTAN:

CELEBREMOS UNIDOS A LA VIRGEN MARÍA,

PORQUE ESTÁBAMOS CIEGOS Y NOS DIO A LUZ EL DÍA,

PORQUE ESTÁBAMOS TRISTES Y NOS DIO LA ALEGRÍA.

1. Mujer tan silenciosa y encumbrada, ahora más que el sol,

recibes en tu vientre al mismo Dios, al que es tu Creador.


2. Lo que Eva en una tarde misteriosa buscando nos perdió,

Tú, Madre, lo devuelves florecido en fruto salvador.


3. Tú que eres bella puerta del Rey sumo, Morada de la Luz,

la puerta nos abriste de los cielos al darnos a Jesús.


LECTOR:

Lectura tomada del Evangelio según San Lucas (Lc 1, 39-49):

En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor».

María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador, porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo!»


MONITOR:

La presencia del Señor Jesús entre nosotros nos llena de gozo y alegría. Es la Madre quien nos lo hace cercano; es Ella quien refleja la Luz de su Hijo y permite que esta llegue hasta nosotros, iluminando nuestras vidas. En compañía de Santa María encendamos la última vela de nuestra corona de Adviento mientras cantamos HOY SE ENCIENDE UNA LLAMA (u otro canto apropiado):


TODOS CANTAN:

(Una persona enciende la cuarta vela mientras se entona el canto, de ser posible durante la cuarta estrofa)*


HOY SE ENCIENDE UNA LLAMA

EN LA CORONA DE ADVIENTO,

QUE ARDA NUESTRA ESPERANZA

EN EL CORAZÓN DESPIERTO

Y AL CALOR DE LA MADRE

CAMINEMOS ESTE TIEMPO.


1. Un primer lucero se enciende

anunciando al Rey que viene

preparad corazones,

allánense los senderos.



2. Crecen nuestros anhelos al ver

la segunda llama nacer.

Como dulce rocío vendrá

el Mesías hecho Niño.


3. Nuestro gozo hoy quiere cantar

por ver tres luceros brillar

con María esperamos al Niño

con alegría.


4. Huyen las tinieblas al ver*

cuatro llamas resplandecer

ya la gloria está cerca

levanten los corazones.


MONITOR:

Elevemos ahora nuestras peticiones a Dios, acudiendo a la intercesión de la Virgen María. Respondamos después de cada petición: POR INTERCESIÓN DE TU MADRE, ESCÚCHANOS SEÑOR.

(Peticiones libres)

Recemos ahora un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

MONITOR:

Oremos. Padre misericordioso, que quisiste que tu Hijo se encarnara en el seno de Santa María Virgen, escucha nuestra súplicas y concédenos tu gracia para que sepamos acoger al Señor Jesús, tu Hijo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

TODOS:

Amén.

TODOS:

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

SE TERMINA EL ADVIENTO - HOY OREMOS A SAN JOSÉ - ADVIENTO 2022



Arte de Richard Escalona - Artista Gráfico.

Se termina el Adviento. Hoy oremos con San José.
Aprendamos de José, que en los Evangelios nunca habla, aunque lo hace de otra manera, es decir, cultivando el silencio, para dejar espacio a la Palabra de Dios (Papa Francisco).


Oremos juntos:
San José, hombre de silencio,
tú que en el Evangelio no has pronunciado ninguna palabra,
enséñanos a ayunar de las palabras vanas,
a redescubrir el valor de las palabras que edifican, animan, consuelan, sostienen.
Hazte cercano a aquellos que sufren a causa de las palabras que hieren,
como las calumnias y las maledicencias,
y ayúdanos a unir siempre los hechos a las palabras. Amén.

domingo, 11 de diciembre de 2022

AMOR A LA VIDA - MEDITACIÓN DEL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 11 DE DICIEMBRE DE 2022 - III DOMINGO DE ADVIENTO


AMOR A LA VIDA


Frente a las diferentes tendencias destructivas que se pueden detectar en la sociedad contemporánea (necrofilia), Erich Fromm ha hecho una llamada vigorosa a desarrollar todo lo que sea amor a la vida (biofilia), si no queremos caer en lo que el célebre científico llama «síndrome de decadencia».

Sin duda, hemos de estar muy atentos a las diversas formas de agresividad, violencia y destrucción que se generan en la sociedad moderna. Más de un sociólogo habla de auténtica «cultura de la violencia». Pero hay otras formas más sutiles y, por ello mismo, más eficaces de destruir el crecimiento y la vida de las personas.

La mecanización del trabajo, la masificación del estilo de vida, la burocratización de la sociedad, la cosificación de las relaciones, son otros tantos factores que están llevando a muchas personas a sentirse no seres vivos, sino piezas de un engranaje social.

Millones de individuos viven hoy en Occidente unas vidas cómodas, pero monótonas, donde la falta de sentido y de proyecto puede ahogar todo crecimiento verdaderamente humano.

Entonces, algunas personas terminan por perder el contacto con todo lo que es vivo. Su vida se llena de cosas. Solo parecen vibrar adquiriendo nuevos artículos. Funcionan según el programa que les dicta la sociedad.

Otras buscan toda clase de estímulos. Necesitan trabajar, producir, agitarse o divertirse. Han de experimentar siempre nuevas emociones. Algo excitante que les permita sentirse todavía vivas.

Si algo caracteriza la personalidad de Jesús es su amor apasionado a la vida, su biofilia. Los relatos evangélicos lo presentan luchando contra todo lo que bloquea la vida, la mutila o empequeñece. Siempre atento a lo que puede hacer crecer a las personas. Siempre sembrando vida, salud, sentido.

Él mismo nos traza su tarea con expresiones tomadas de Isaías: «Los ciegos ven y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia. Y dichoso el que no se sienta defraudado por mí».

Dichosos en verdad los que descubren que ser creyente no es odiar la vida, sino amarla, no es bloquear o mutilar nuestro ser, sino abrirlo a sus mejores posibilidades. Muchas personas abandonan hoy la fe en Jesucristo antes de haber experimentado la verdad de estas palabras suyas: «Yo he venido para que los hombres tengan vida, y la tengan en abundancia» (Juan 10,10).


 Evangelio Comentado por:

José Antonio Pagola

gruposdejesus.com

Mt (11,2-11)


Digamos juntos: ¡Ven Señor Jesús! ¡Te esperamos!

Estamos ya en la tercera semana de Adviento: aumenta nuestra alegría y nuestro júbilo por la venida del Señor Jesús, que está cada vez más cerca de nosotros. Hoy, en el Domingo llamado de "Gaudete" (que en latín quiere decir “alégrense” o “estad alegres”), vamos a encender la tercera vela de nuestra Corona de Adviento. El Señor está más cerca de nosotros y su luz nos ilumina cada vez más. Abramos nuestro corazón, muchas veces en tinieblas, a la luz admirable de su amor.


¿POR QUÉ EL TERCER DOMINGO DE ADVIENTO SE LLAMA GAUDETE?



¿Por qué el Tercer Domingo de Adviento se llama “Gaudete”?

POR WALTER SÁNCHEZ SILVA | ACI Prensa



El Arzobispo de Arequipa (Perú), Mons. Javier del Río Alba, explica por qué el Tercer Domingo de Adviento, que este año se celebra el 11 de diciembre en la víspera de la fiesta de la Virgen de Guadalupe, se llama “Gaudete”.

“El Tercer Domingo de Adviento, que marca esta semana, destaca uno de los frutos propios del misterio de Cristo: la alegría. Por eso se llama domingo de Gaudete o ‘de la alegría’”, resalta el Prelado peruano en un artículo enviado a ACI Prensa.

“La denominación se inspira en el antiguo anuncio del profeta Zacarías: ‘alégrate y goza, Sión, porque voy a habitar en medio de ti’ (Za 2,14), así como en la profecía de Sofonías: ‘alégrate, hija de Sión porque el Señor está en medio de ti’ (So 3,14-15) y otros anuncios similares del Antiguo Testamento que la Iglesia interpreta muy bien como referidos al nacimiento de Jesús”.

En este tercer domingo de Adviento o domingo de Gaudete, resalta el Arzobispo, “la Iglesia se alegra ante la cercanía del nacimiento del Mesías y la llegada del Reino de Dios. La alegría es uno de los signos distintivos del cristiano”.

Mons. Del Río recuerda luego otros hitos de la alegría en la historia de la salvación: cuando el arcángel Gabriel exhorta a la Virgen María al anunciarle que será la Madre de Jesús; cuando Juan Bautista salta en el vientre cuando su madre Isabel al saludar a la Virgen María; cuando el ángel le dice a los pastores de Belén que se alegren por el nacimiento de Cristo; y cuando los discípulos se alegran al ver a Jesús resucitado.

“La alegría es una constante en la vida del cristiano. Brota al acoger a Jesús como salvador, al reconocerlo como el Mesías que viene a dar su vida por nosotros, el Cordero de Dios que extirpa el pecado que habita en el hombre y le impide ser feliz, porque el pecado termina siempre llevando al hombre a la tristeza, la angustia y la ansiedad ya que le impide fiarse de Dios”, subraya el Arzobispo de Arequipa.

El Prelado destaca luego que “la alegría que la Iglesia experimenta en estos días, entonces, brota ante la certeza de que Jesús, este niño que nace en Navidad, realmente viene una vez más a nosotros y a nuestros hogares”.

Esto, concluyó el Arzobispo, “para que la vida divina crezca en cada uno. Jesús viene por todos, sin distinción, especialmente por aquellos que se saben necesitados de salvación”.

ORACIÓN PARA EL TERCER DOMINGO DE ADVIENTO



Oración familiar para el Tercer Domingo de Adviento 2022

Redacción ACI Prensa




El Tercer Domingo de Adviento es el domingo de “Gaudete”, que en latín quiere decir “alégrense” o “estad alegres”. Se trata de un domingo especial dentro de este tiempo de espera y preparación, en el que los cristianos tomamos conciencia de que la venida del Señor está cada vez más cerca. Por eso, como símbolo de que estamos alegres, hoy vamos a encender la vela rosada de la Corona de Adviento. Esta “preanuncia” la alegría mesiánica por la llegada del Salvador.

Como símbolo de esta alegría, hoy encenderemos la vela de color rosado (tercera vela).


Antes de la oración

Te recomendamos poner la corona de Adviento en un lugar especial de la casa, en torno al cual podamos reunirnos todos los miembros de la familia. Al lado de la corona se puede colocar alguna imagen de la Virgen, procurando iluminar el ambiente con una luz cálida, no muy fuerte, que favorezca el espíritu de recogimiento.

Se debe nombrar un MONITOR principal, que puede ser el papá o la mamá, para que dirija la oración; así como designar un LECTOR (o lectores, según se desee, para distribuir las distintas partes de la oración, de manera que puedan participar el mayor número de personas). Los demás participarán con sus respuestas, cantando o haciendo peticiones.

Las velas correspondientes a los dos domingos anteriores deben encenderse antes de iniciar la oración familiar. Luego, en el momento indicado durante la liturgia, uno de los participantes encenderá la tercera vela (rosada).

Te sugerimos leer el texto de la oración previamente.


(Se da inicio a la oración)

TODOS:

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

MONITOR:

Estamos ya en la tercera semana de Adviento: aumenta nuestra alegría y nuestro júbilo por la venida del Señor Jesús, que está cada vez más cerca de nosotros. Empecemos nuestra oración cantando VEN PRONTO SEÑOR (u otro canto apropiado).


TODOS CANTAN:

¡Oh Pastor de la Casa de Israel!,

trae a tu pueblo la ansiada salvación.

Verbo Eterno de la boca del Padre,

fuiste anunciado por labios de profeta.


¡VEN PRONTO, SEÑOR!

¡LLEGA, OH SALVADOR! (2v)

¡VEN, SEÑOR JESÚS!

¡VEN, LIBERADOR!

¡CIELOS, LLOVED VUESTRA JUSTICIA!

¡ÁBRETE, TIERRA,

HAZ GERMINAR AL SALVADOR! (2v)


El clamor de los pueblos se levanta.

Hijo de David, las naciones te esperan.

Queremos la llegada de tu Reino.

Ven a liberar del pecado a los pueblos.


Emmanuel, Salvador de las naciones,

eres esperanza del pueblo peregrino.

Sol naciente, esplendor de la justicia,

Tú nos salvarás con tu brazo poderoso.


Esperanza de una Mujer humilde:

Ella es la Virgen que pronto dará a luz.

Silenciosa, espera al Salvador:

llega ya la hora de la liberación.


MONITOR:

Hoy, vamos a encender la tercera vela de nuestra Corona de Adviento. El Señor está más cerca de nosotros y su luz nos ilumina cada vez más. Abramos nuestro corazón, muchas veces en tinieblas, a la luz admirable de su amor.


LECTOR:

Lectura tomada del Evangelio según San Lucas (Lucas 3, 10-18):

«La gente le preguntaba: "Pues ¿qué debemos hacer?". Y él les respondía: "El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer, haga lo mismo". Vinieron también publicanos a bautizarse, y le dijeron: "Maestro, ¿qué debemos hacer?" Él les dijo: "No exijáis más de lo que os está fijado". Preguntáronle también unos soldados: "Y nosotros ¿qué debemos hacer?". Él les dijo: "No hagáis extorsión a nadie, no hagáis denuncias falsas, y contentaos con vuestra soldada". Como el pueblo estaba a la espera, andaban todos pensando en sus corazones acerca de Juan, si no sería él el Cristo; respondió Juan a todos diciendo: "Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, y no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. En su mano tiene el bieldo para limpiar su era y recoger el trigo en su granero; pero la paja la quemará con fuego que no se apaga". Y, con otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Nueva».


MONITOR:

Mientras encendemos la tercera vela de nuestra corona cantemos HOY SE ENCIENDE UNA LLAMA (u otro canto apropiado):

TODOS CANTAN:

(Una persona enciende la tercera vela mientras se entona el canto, de ser posible durante la TERCERA ESTROFA)*


HOY SE ENCIENDE UNA LLAMA

EN LA CORONA DE ADVIENTO,

QUE ARDA NUESTRA ESPERANZA

EN EL CORAZÓN DESPIERTO

Y AL CALOR DE LA MADRE

CAMINEMOS ESTE TIEMPO.


Un primer lucero se enciende

anunciando al Rey que viene

preparad corazones,

allánense los senderos.

 

Crecen nuestros anhelos al ver

la segunda llama nacer.

Como dulce rocío vendrá

el Mesías hecho Niño.

 

Nuestro gozo hoy quiere cantar

por ver tres luceros brillar

con María esperamos al Niño

con alegría.

MONITOR:

Acudamos ahora a Santa María, que colaborando con el Plan del Padre permitió que la luz del Señor ilumine a la humanidad, y pidámosle que siga intercediendo por nosotros en este tiempo de preparación. Entonemos un canto a María (puede ser otro canto u oración mariana):


TODOS CANTAN:

Junto a ti María.

como un niño quiero estar,

tómame en tus brazos

guíame en mi caminar.


Quiero que me eduques,

que me enseñes a rezar,

hazme transparente,

lléname de paz.


MADRE, MADRE,

MADRE, MADRE.

MADRE, MADRE,

MADRE, MADRE.


Gracias Madre mía

por llevarnos a Jesús,

haznos más humildes

tan sencillos como Tú.


Gracias Madre mía

por abrir tu corazón,

porque nos congregas

y nos das tu amor.


MONITOR:

Elevemos libremente nuestras intenciones a Dios y respondamos a cada una de ellas diciendo: VEN, JESÚS, NO TARDES.

(Peticiones libres)

Recemos ahora un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

TODOS:

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. 




EL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 11 DE DICIEMBRE DE 2022 - III DOMINGO DE ADVIENTO



Domingo 3 (A) de Adviento

Domingo 11 de noviembre de 2022



1ª Lectura (Is 35,1-6a.10): El desierto y el yermo se regocijarán, se alegrarán el páramo y la estepa, florecerá como flor de narciso, se alegrará con gozo y alegría. Tiene la gloria del Líbano, la belleza del Carmelo y del Sarión. Ellos verán la gloria del Señor, la belleza de nuestro Dios. Fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes; decid a los cobardes de corazón: «Sed fuertes, no temáis. Mirad a vuestro Dios, que trae el desquite; viene en persona, resarcirá y os salvará». Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará. Volverán los rescatados del Señor, vendrán a Sión con cánticos: en cabeza, alegría perpetua; siguiéndolos, gozo y alegría. Pena y aflicción se alejarán.



Salmo responsorial: 145

R/. Ven, Señor, a salvarnos.

El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente, hace justicia a los oprimidos, da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos.

El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos, el Señor guarda a los peregrinos.

Sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, tu Dios, Sión, de edad en edad.


2ª Lectura (Sant 5,7-10): Tened paciencia, hermanos, hasta la venida del Señor. El labrador aguarda paciente el fruto valioso de la tierra, mientras recibe la lluvia temprana y tardía. Tened paciencia también vosotros, manteneos firmes, porque la venida del Señor está cerca. No os quejéis, hermanos, unos de otros, para no ser condenados. Mirad que el juez está ya a la puerta. Tomad, hermanos, como ejemplo de sufrimiento y de paciencia a los profetas, que hablaron en nombre del Señor.


Versículo antes del Evangelio (Is 61,1): Aleluya. El Espíritu del Señor está sobre mí. Me ha enviado para anunciar la buena nueva a los pobres. Aleluya.

Texto del Evangelio (Mt 11,2-11): En aquel tiempo, Juan, que en la cárcel había oído hablar de las obras de Cristo, envió a sus discípulos a decirle: «¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?». Jesús les respondió: «Id y contad a Juan lo que oís y veis: los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nueva; ¡y dichoso aquel que no halle escándalo en mí!».

Cuando éstos se marchaban, se puso Jesús a hablar de Juan a la gente: «¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento? ¿Qué salisteis a ver, si no? ¿Un hombre elegantemente vestido? ¡No! Los que visten con elegancia están en los palacios de los reyes. Entonces, ¿a qué salisteis? ¿A ver un profeta? Sí, os digo, y más que un profeta. Éste es de quien está escrito: ‘He aquí que yo envío mi mensajero delante de ti, que preparará por delante tu camino’. En verdad os digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él».





«No ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista»

Dr. Johannes VILAR

(Köln, Alemania)


Hoy, como el domingo anterior, la Iglesia nos presenta la figura de Juan el Bautista. Él tenía muchos discípulos y una doctrina clara y diferenciada: para los publicanos, para los soldados, para los fariseos y saduceos... Su empeño es preparar la vida pública del Mesías. Primero envió a Juan y Andrés, hoy envía a otros a que le conozcan. Van con una pregunta: «Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?» (Mt 11,3). Bien sabía Juan quién era Jesús. Él mismo lo testimonia: «Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‘Aquel sobre el que veas descender el Espíritu y permanecer sobre él, ése es el que bautiza en el Espíritu Santo’» (Jn 1,33). Jesús contesta con hechos: los ciegos ven y los cojos andan...

Juan era de carácter firme en su modo de vivir y en mantenerse en la Verdad, lo cual le costó su encarcelamiento y martirio. Aún en la cárcel habla eficazmente con Herodes. Juan nos enseña a compaginar la firmeza de carácter con la humildad: «No soy digno de desatarle las sandalias» (Jn 1,27); «Es preciso que Él crezca y que yo disminuya» (Jn 3,30); se alegra de que Jesucristo bautice más que él, pues se considera sólo “amigo del esposo” (cf. Jn 3,26).

En una palabra: Juan nos enseña a tomar en serio nuestra misión en la tierra: ser cristianos coherentes, que se saben y actúan como hijos de Dios. Debemos preguntarnos: —¿Cómo se prepararían María y José para el nacimiento de Jesucristo? ¿Cómo preparó Juan las enseñanzas de Jesús? ¿Cómo nos preparamos nosotros para conmemorarlo y para la segunda venida del Señor al final de los tiempos? Pues, como decía san Cirilo de Jerusalén: «Nosotros anunciamos la venida de Cristo, no sólo la primera, sino también la segunda, mucho más gloriosa que aquélla. Pues aquélla estuvo impregnada por el sufrimiento, pero la segunda traerá la diadema de la divina gloria».

viernes, 9 de diciembre de 2022

NUEVE IDEAS DE ADVIENTO PARA CATÓLICOS ATAREADOS - ADVIENTO 2022

 













7 RESPUESTAS A LAS PREGUNTAS MÁS COMUNES SOBRE EL ADVIENTO 2022



7 respuestas a las preguntas más comunes sobre el Adviento 2022

Redacción ACI Prensa


Estas son algunas de las preguntas y respuestas más comunes acerca del Adviento 2022, que este año comenzó el domingo 27 de noviembre.


1. ¿Cuál es el propósito del Adviento?

Según las Normas Generales para el Año Litúrgico, el Adviento tiene un doble carácter: es un tiempo para prepararnos para la Navidad, al recordar la primera venida de Cristo; y también es tiempo de espera de la segunda venida de Cristo al final de los tiempos.


El Adviento es, entonces, un período de espera devota y alegre (Norma 39) que trae a la mente las dos venidas de Cristo.


2. ¿Cuándo comienza y termina el Adviento?

El primer domingo de Adviento es el primer día del nuevo Año Litúrgico (27 de noviembre de 2022). Los tres domingos de Adviento restantes son el 4, 11 y 18 de diciembre.


La duración de este tiempo de preparación puede variar de 21 a 28 días, dado que se celebran los cuatro domingos más próximos a la Navidad.


3. ¿Por qué no se canta ni se recita el ‘gloria’?

En Adviento no se recita el gloria porque es una de las maneras de expresar concretamente que, mientras dura nuestro peregrinar, falta algo para que el gozo sea completo.



Cuando el Señor se haga presente en medio de su pueblo, habrá llegado la Iglesia a su fiesta completa, la Solemnidad de la fiesta de la Navidad. Allí se cantará nuevamente el gloria.


El Misal Romano señala que el gloria se recita o se canta los domingos fuera de los tiempos de Adviento y Cuaresma.


Las excepciones a esta regla durante el Adviento son la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, el 8 de diciembre; y la fiesta de la Virgen de Guadalupe el día 12 del mismo mes.


4. ¿Cuál es el color que distingue a este tiempo?

El color normal del Adviento es el morado. El numeral 346 de la Instrucción General del Misal Romano dispone que “el color morado se usa en los tiempos de Adviento y de Cuaresma. Puede usarse también en los Oficios y Misas de difuntos”.


En muchos lugares, hay una notable excepción para el tercer domingo de Adviento, conocido como el domingo de Gaudete o domingo de la alegría: “El color rosado puede usarse, donde se acostumbre, en los domingos Gaudete (III de Adviento) y Laetare (IV de Cuaresma)”.


5. ¿Es el Adviento un tiempo penitencial?

A menudo pensamos en el Adviento como un tiempo penitencial porque el color litúrgico es el morado, como en la Cuaresma. Sin embargo, según el canon 1250 del Código de Derecho Canónico: “los días y tiempos penitenciales en la Iglesia universal son todos los viernes de todo el año y la temporada de Cuaresma”.


Aunque las autoridades locales pueden establecer días penitenciales adicionales, el Adviento no es un tiempo penitencial.


6. ¿Cómo se decoran las iglesias?

El numeral 305 de la Instrucción General del Misal Romano señala que “el altar puede adornarse con flores, con tal moderación, que convenga a la índole de este tiempo, pero sin que se anticipe a la alegría plena del Nacimiento del Señor”.



“Los arreglos florales sean siempre moderados, y colóquense más bien cerca de él, que sobre la mesa del altar”.


7. ¿Qué expresiones de piedad popular podemos usar en este tiempo?

Hay una variedad de expresiones de piedad popular que la Iglesia ha reconocido para su uso durante el Adviento. Entre ellas se encuentra la Corona de Adviento, procesiones, Solemnidad de la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre, novena de Navidad, el Nacimiento, etc.


Se puede leer acerca de estas devociones en el Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia (a partir del n°96).


Bonus: ¿Cómo debe ser la música?

El numeral 305 de la Instrucción General del Misal Romano señala que “en Adviento el uso del órgano y de otros instrumentos musicales debe ser marcado por una moderación adecuada al carácter de esta época del año, sin expresar con anticipación la alegría plena de la Natividad del Señor”.


Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en National Catholic Register.  

IMÁGENES DE PROPÓSITOS DE ADVIENTO

















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