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lunes, 17 de octubre de 2016

EL CURA BROCHERO NO ES ALGO DEL PASADO PORQUE NOS ANIMA Y ESTIMULA CADA DÍA


Cura Brochero no es algo del pasado porque nos anima y estimula cada día, afirma Obispo
Por Álvaro de Juana

 (ACI).- Uno de los mayores conocedores del Cura Brochero –cuya ceremonia de canonización tendrá lugar el domingo 16 de octubre– es Mons. Santiago Olivera, Obispo de la diócesis argentina de Cruz del Eje, de la provincia de Córdoba, donde se encuentran los restos mortales del futuro santo. Además, es co-autor de la causa de canonización.

El Prelado explicó a ACI Prensa que “el testimonio de Brochero suscita que los jóvenes quieran ser como él”. “Lo vemos no como algo del pasado, sino como una presencia permanente que nos anima, estimula, y que nos recuerda siempre que es posible unir la vida ministerial y la santidad”.

“El Cura Brochero es un sacerdote modelo, un pastor con olor a oveja como diría el Papa Francisco, un hombre que entendió el Concilio Vaticano II 50 años antes de que tuviera lugar”. Era “un hombre de diálogo, de periferia, un hombre que iba al encuentro de los demás, que dialogaba con todos, que entendía que la evangelización estaba unida al progreso y a la dignidad de los hombres”, afirma Mons. Olivera.


Uno de sus logros fue que “trabajó para que hubiese ferrocarril, escuelas, acueductos, y también promovió el turismo, pero siempre siendo cura”. “No era jesuita, pero trabajó mucho por llevar a la gente a los ejercicios espirituales de San Ignacio, por el que tenía una gran devoción”.

Además entendió que “su pueblo era pobre y que llevando a Jesucristo a la gente de su tiempo iba a transformar su ambiente, lo que es una verdad evangélica muy honda”.

El Prelado destaca cómo José Gabriel “iba casa por casa, rancho por rancho buscando a la gente, digamos que no se quedaba en la oficina”. “Tuvo por compañera de viaje a su mula con la que le era más fácil entrar en la sierra, fue su compañero de camino, que le permitió llegar a los lugares más difíciles”.


El Obispo explica además que de alguna manera fue un poco “incomprendido” pero “muy querido”. “A todos los llamaba ‘amigo’, y aunque tuviese alguna dificultad con alguno, él siempre los trataba con amor”, señala.

Para Mons. Olivera, “cada vez que el Papa habla de ir a las periferias está pensando en Brochero”. “Él era el buen pastor que iba tras la oveja perdida y cuidaba de cada una de ellas”, añade.

EL CURA BROCHERO, PASTOR DE LA MISERICORDIA


El Cura Brochero, pastor de la misericordia



El obispo de Cruz del Eje, Argentina, monseñor Santiago Olivera, aseguró que la esperada canonización del Cura Brochero “nos conmueve, llena de alegría y de gratitud a Dios” y destacó que “este sacerdote ejemplar con una vida pobre y entregada, misionero, apóstol, héroe y santo, hombre de Dios que supo adelantarse a tantos años y hoy es sin duda modelo del sacerdote salidor, que va a las periferias, del que va en búsqueda del más alejado, del más necesitado, del más pobre, del más pecador […] El sacerdote que supo, sin dudarlo, encarnar la misericordia de Dios, porque la experimentó él mismo, y supo ser por lo tanto, testigo de esa misericordia”.

Monseñor Olivera subrayó que “Para toda la diócesis es un motivo de orgullo, de absoluta gratitud, pero también de un compromiso, porque queremos seguir su luz y descubrir que Brochero es nuestro faro para transitar los caminos de la santidad […] En reiteradas ocasiones recuerdo que ésta es la vocación a la cual somos llamados, y que Brochero nos hace saber con su vida que es posible y que estamos en camino hacia la santidad en nuestra propia vocación y realidad”.

Por su parte, el obispo de San Luis (Argentina), Mons. Pedro Daniel Martínez Perea, consideró que: “El Cura Brochero es un modelo como cristiano, como sacerdote y como argentino. Como cristiano, asumiendo y fructificando su vida concreta y cotidiana en el tiempo y lugar en el que Dios, desde toda la Eternidad, lo llamó a nacer. Fue un ejemplo de sacerdote que unía el cielo y la tierra: en la Santa Misa, en los ejercicios espirituales con más de 120 ejercitantes cada vez. Llegando en mula de todos lados, dormían como podían para que él les predicara y los confesara, porque él los educaba en el camino de Dios. Como patriota, en el Bicentenario de la Independencia de nuestra Nación Argentina, la vida del Cura Brochero nos muestra cómo a través de la Iglesia Católica se ha contribuido a formar la Argentina. Si hacemos una lista de sacerdotes, religiosos y laicos que han construido la Argentina, él está en la lista dejando su impronta”.

Además, el titular de la Iglesia Católica de San Luis, manifestó que “en este año particular de la Misericordia, vemos al Cura Brochero que se entregó en esas obras de misericordia espirituales y corporales para que estuviera mejor la gente que vivía en su pueblo. Movió todo y colaboró en la construcción del ferrocarril y los caminos, visitó enfermos, a los necesitados les dio de comer, mostró la Misericordia en los ejercicios espirituales […] En los últimos años de su vida, ciego, los pasaba rezando el Rosario, siempre firme porque la Misericordia de Dios lo venció. Por eso, que la misericordia y el ejemplo del Cura Brochero sirva para reflotar, hacernos acordar de todas nuestras raíces. Que él nos bendiga a todos nosotros, que bendiga a la Argentina, y que bendiga a los sacerdotes para que perseveremos y seamos realmente testimonio de las cosas de Dios”, puntualizó.

El arzobispo de Santa Fe y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Monseñor José María Arancedo, expresó: “El Cura Brochero nos ha dejado como sacerdote el testimonio de un camino plenamente humano, profundamente religioso y misionero, en el marco de una historia, un estilo y una cultura propia. Recordar y valorar su figura nos hace bien a los sacerdotes, pero también a los fieles y comunidades cristianas, donde el Señor sigue llamando ‘obreros para su mies’. Que su figura despierte en nuestros jóvenes la alegría de ser sacerdote”.

El arzobispo de Córdoba, Argentina, monseñor Carlos Ñáñez, señaló que se puede establecer una relación entre Brochero y la cruz: “Tres meses antes de morir le escribe a un compañero suyo del seminario, que era ahora obispo de Santiago del Estero. Le dice: «¿Te acordás lo que yo te había dicho sobre cómo quería morir? Como aquel caballo brioso que se murió galopando. Yo me voy a felicitar si Dios me saca de este mundo predicando el evangelio o sentado confesando», le decía entonces al otro […] El cura tenía este plan: vivir hasta el final dedicado a la obra, a la obra evangelizadora, a su obra sacerdotal, sus últimos días transcurrieron en la extrema pobreza y enfermedad […] Y en lo que parecía una calamidad, Brochero ve una oportunidad. En ese momento, el Cura Brochero escribió: “Dios me da la oportunidad de prepararme para mi fin, y me da la oportunidad de rezar por todos los hombres, los pasados, los presentes, y los que han de venir”.  
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