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martes, 17 de febrero de 2026

TEXTO COMPLETO DEL MENSAJE DEL PAPA LEÓN XIV PARA LA CUARESMA 2026


 

TEXTO COMPLETO: Mensaje del Papa León XIV para la Cuaresma 2026

El Papa León XIV en el Vaticano.

El Papa León XIV en el Vaticano. | Crédito: Daniel Ibáñez / EWTN News.


13 de febrero de 2026


En su mensaje ante la llegada de la Cuaresma, que comienza este 18 de febrero, Miércoles de Ceniza, el Papa León XIV compartió tres consejos para recorrer un auténtico camino de conversión hacia la Pascua: cultivar la escucha, un ayuno de palabra hirientes y la unión entre los fieles. 


A continuación, el mensaje del Santo Padre:

"Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión"


Queridos hermanos y hermanas: 

La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas. 

Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu. Existe, por tanto, un vínculo entre el don de la Palabra de Dios, el espacio de hospitalidad que le ofrecemos y la transformación que ella realiza. Por eso, el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección. 


Escuchar 

Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro. 

Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación, en la que el Señor involucra también a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación para sus hijos reducidos a la esclavitud.

Es un Dios que nos atrae, que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón. Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad. 

Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. Entrar en esta disposición interior de receptividad significa dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él, hasta reconocer que “la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia”.


Ayunar 

Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Precisamente porque implica al cuerpo, hace más evidente aquello de lo que tenemos “hambre” y lo que consideramos esencial para nuestro sustento. 

Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo. 

San Agustín, con sutileza espiritual, deja entrever la tensión entre el tiempo presente y la realización futura que atraviesa este cuidado del corazón, cuando observa que: “es propio de los hombres mortales tener hambre y sed de la justicia, así como estar repletos de la justicia es propio de la otra vida. 

De este pan, de este alimento, están repletos los ángeles; en cambio, los hombres, mientras tienen hambre, se ensanchan; mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces; y, hechos capaces, en su momento serán repletos”. 

El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien. 

Sin embargo, para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad. Exige permanecer arraigado en la comunión con el Señor, porque «no ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios”.

En cuanto signo visible de nuestro compromiso interior de alejarnos, con la ayuda de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que “sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana”. 

Por eso, me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo.

Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz. 


Juntos 

Por último, la Cuaresma pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno. También la Escritura subraya este aspecto de muchas maneras. Por ejemplo, cuando narra en el libro de Nehemías que el pueblo se reunió para escuchar la lectura pública del libro de la Ley y, practicando el ayuno, se dispuso a la confesión de fe y a la adoración, con el fin de renovar la alianza con Dios (cf. Ne 9,1-3). 

Del mismo modo, nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y elayuno sostenga un arrepentimiento real. 

En este horizonte, la conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo, tanto en nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación.

 Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor. 

Los bendigo de corazón a todos ustedes, y a su camino cuaresmal. 

Vaticano, 5 de febrero de 2026, memoria de santa Águeda, virgen y mártir


León XIV PP.

IMÁGENES DE MIÉRCOLES DE CENIZA

 












 

domingo, 15 de febrero de 2026

HOY CELEBRAMOS A SAN CLAUDIO DE LA COLOMBIÉRE


Hoy se celebra a San Claudio de la Colombière, apóstol del Sagrado Corazón de Jesús

San Claudio de la Colombiére, 15 de febrero / ACI Prensa


Cada 15 de febrero la Iglesia Católica celebra a San Claudio de la Colombière, sacerdote jesuita francés del siglo XVII, quien obtuvo de primera mano los testimonios de Santa Margarita María Alacoque, vidente del Sagrado Corazón de Jesús.

San Juan Pablo II, quien canonizó a San Claudio en 1992, lo presentó como modelo de jesuita, recordando cómo "se entregó por completo al Sagrado Corazón, 'siempre abrasado de amor'. Incluso practicó el olvido de sí mismo, con el fin de alcanzar la pureza del amor y de elevar el mundo a Dios".


“Un corazón contrito y humillado, oh Dios, Tú no lo desprecias” (Sal 51, 19)

Nacido en el sur de Francia (Saint-Symphorien-d'Ozon) en 1641, San Claudio era parte de una familia numerosa de siete hijos, cuatro de los cuales se consagraron a Dios, sea en el sacerdocio o en la vida religiosa. Asistió de niño a una escuela regentada por la Compañía de Jesús y al cumplir los 17 años ingresó a la Orden.

Claudio admitió alguna vez -con mucha honestidad- haber tenido una "terrible aversión" al riguroso entrenamiento requerido por la Compañía en los años de noviciado, pero reconocía también que esta etapa de formación lo ayudó a incrementar sus talentos naturales y mejorar su disposición espiritual. Para ayudarse en los buenos propósitos, hizo un voto privado -una promesa personal- para obedecer las reglas y las órdenes lo más perfectamente posible. Para el hombre que ama a Dios, obedecerlo es la manera por excelencia de mostrar cuánto se ama -y Claudio lo aprendió muy bien.

Después de completar el período de estudio, Claudio fue ordenado sacerdote en 1669. Conocido como un gran predicador, llegó a enseñar en la universidad y sirvió como tutor de los hijos del ministro de finanzas (hacienda) del rey de Francia, Luis XIV.

En 1674 fue elegido superior de la casa de los jesuitas en la ciudad de Paray-le-Monial. En ese tiempo, cuando servía como confesor en un convento de monjas de la localidad, Claudio tomó parte en un conjunto de acontecimientos que cambiarían su vida y la historia de la Iglesia en Occidente.


Santa Margarita María de Alacoque

San Claudio de la Colombiere solía hacer acompañar espiritualmente a las monjas de un convento. Una de las religiosas que conoció allí fue Santa Margarita María de Alacoque, quien decía haber experimentado revelaciones personales del mismo Cristo, instando a la devoción a su sagrado corazón.

Dentro del convento, sin embargo, el testimonio de la Hermana Margarita María –cuya veracidad fue demostrada con el tiempo y respaldada por la Iglesia– era objeto de gran escepticismo, y, en algunos casos fue tomado con absoluto desdén.

El Padre Claudio de la Colombière, por el contrario, se aproximó a la situación con total apertura. Se convirtió en el director espiritual de Santa Margarita y permaneció en esa función durante todo su tiempo en Paray-le-Monial.

De la Colombière escuchó cuidadosamente el testimonio de la santa sobre las revelaciones, y tras estudiarlas con detenimiento llegó a la conclusión de que la Hermana Margarita María había recibido efectivamente una gracia extraordinaria (revelación particular o privada).


Al encuentro del Sagrado Corazón de Jesús

La palabra de San Claudio de la Colombière en torno a las experiencias y la vida de Santa Margarita contribuyeron enormemente -y lo siguen haciendo- a que la devoción al Sagrado Corazón de Jesús sea uno de los más importantes tesoros de la piedad católica. En su momento, solo a manera de ejemplo, esta devoción -y la teología que empezó a desarrollarse alrededor- ayudó a combatir la herejía jansenista, que sostenía tesis cercanas a la predestinación al acentuar el lado pecaminoso u obscuro de la naturaleza humana y terminar restándole todo concurso al libre albedrío en la salvación humana.


La Iglesia condenó el jansenismo, movimiento religioso iniciado por Cornelio Jansenio (1585-1638), y lo calificó de herético. Fue parte de una visión pesimista muy difundida en la época, contaminada de puritanismo. Gracias al Sagrado Corazón de Jesús la herejía fue contrarrestada desde la conciencia renovada de que Dios invita a todos a recibir su perdón, al arrepentimiento y a gozar del don de la misericordia. Jesús estaba mostrando su corazón inflamado de amor por cada uno de los seres humanos, invitados todos a la salvación con la cooperación del libre albedrío. Sin Santa Margarita María y sin San Claudio de la Colombiere ese mensaje no habría tocado los corazones de muchísima gente.


Misionero expulsado de Inglaterra

En el otoño de 1676, el P. de la Colombière fue enviado a Inglaterra, en tiempos de gran tensión en ese país, religiosamente desgarrado por las guerras civiles de mediados de siglo. Allí el jesuita desempeñó su ministerio como capellán y predicador de María de Módena, noble católica que se había convertido en duquesa de York, es decir, en reina de Inglaterra, Escocia e Irlanda.


Ese fue un tiempo de relativa calma, hasta que en 1678 un rumor sobre un supuesto complot católico contra la monarquía inglesa se extendió por el país. Aún cuando se trató de una mentira, el rumor llevó a la ejecución de 35 personas inocentes, entre ellos ocho sacerdotes jesuitas. El P. Claudio Colombière no fue ejecutado pero sí acusado, arrestado y encerrado en un calabozo, donde permaneció por varias semanas.


El jesuita francés soportó heroicamente aquella prueba; sin embargo, las condiciones de la prisión maltrataron mucho su salud. Sin haberse siquiera repuesto, fue expulsado de Inglaterra.


Vuelta a Francia y muerte

El santo volvió a Francia en 1679 y reanudó su trabajo como maestro y sacerdote, aprovechando las nuevas circunstancias para difundir la devoción al Sagrado Corazón de Cristo entre sus compatriotas.


En 1681, el P. de la Colombière volvió a Paray-le-Monial, al mismo lugar donde acontecieron las revelaciones a Santa Margarita María Alacoque. En aquella comuna, un año más tarde (1682), murió de una hemorragia interna a los 41 años, el primer domingo de Cuaresma, 15 de febrero.


Claudio de la Colombière fue beatificado en 1929 –nueve años después de la canonización de Santa Margarita María Alacoque– y canonizado 63 años después por San Juan Pablo II, el 31 de mayo de 1992. 

EL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 15 DE FEBRERO DE 2026



Domingo 6 (A) del tiempo ordinario

Domingo 15 de febrero de 2026



1ª Lectura (Eclo 15,16-21): Si quieres, guardarás los mandamientos y permanecerás fiel a su voluntad. Él te ha puesto delante fuego y agua, extiende tu mano a lo que quieras. Ante los hombres está la vida y la muerte, y a cada uno se le dará lo que prefiera. Porque grande es la sabiduría del Señor, fuerte es su poder y lo ve todo. Sus ojos miran a los que le temen, y conoce todas las obras del hombre. A nadie obligó a ser impío, y a nadie dio permiso para pecar.



Salmo responsorial: 118

R/. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.

Dichoso el que, con vida intachable, camina en la voluntad del Señor; dichoso el que, guardando sus preceptos, lo busca de todo corazón.


Tú promulgas tus mandatos para que se observen exactamente. Ojalá esté firme mi camino, para cumplir tus decretos.


Haz bien a tu siervo: viviré y cumpliré tus palabras; ábreme los ojos, y contemplaré las maravillas de tu ley.


Muéstrame, Señor, el camino de tus decretos, y lo seguiré puntualmente; enséñame a cumplir tu ley y a guardarla de todo corazón.

2ª Lectura (1Cor 2,6-10): Hermanos: Hablamos de sabiduría entre los perfectos; pero una sabiduría que no es de este mundo ni de los príncipes de este mundo, condenados a perecer, sino que enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria.


Ninguno de los príncipes de este mundo la ha conocido, pues, si la hubiesen conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria. Sino que, como está escrito: «Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman». Y Dios nos lo ha revelado por el Espíritu; pues el Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios.

Versículo antes del Evangelio (Cf. Mt 11,25): Aleluya. Bendito eres, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque revelaste los misterios del Reino a los niños. Aleluya.

Texto del Evangelio (Mt 5,17-37): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos. Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.


»Habéis oído que se dijo a los antepasados: 'No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal'. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano "imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame "renegado", será reo de la gehenna de fuego. Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.


»Habéis oído que se dijo: 'No cometerás adulterio'. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna. Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna. También se dijo: 'El que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio'. Pues yo os digo: Todo el que repudia a su mujer, excepto el caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que se case con una repudiada, comete adulterio.


»Habéis oído también que se dijo a los antepasados: 'No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos'. Pues yo digo que no juréis en modo alguno: ni por el Cielo, porque es el trono de Dios, ni por la Tierra, porque es el escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey. Ni tampoco jures por tu cabeza, porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro. Sea vuestro lenguaje: "Sí, sí"; "no, no": que lo que pasa de aquí viene del Maligno».




«No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas»

Pe. Givanildo dos SANTOS Ferreira

(Brasilia, Brasil)


Hoy, Jesús nos dice «No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento» (Mt 5,17). ¿Qué es la Ley? ¿Qué son los Profetas? Por Ley y Profetas, se entienden dos conjuntos diferentes de libros del Antiguo Testamento. La Ley se refiere a los escritos atribuidos a Moisés; los Profetas, como el propio nombre lo indica, son los escritos de los profetas y los libros sapienciales.


En el Evangelio de hoy, Jesús hace referencia a aquello que consideramos el resumen del código moral del Antiguo Testamento: los mandamientos de la Ley de Dios. Según el pensamiento de Jesús, la Ley no consiste en principios meramente externos. No. La Ley no es una imposición venida de fuera. Todo lo contrario. En verdad, la Ley de Dios corresponde al ideal de perfección que está radicado en el corazón de cada hombre. Esta es la razón por la cual el cumplidor de los mandamientos no solamente se siente realizado en sus aspiraciones humanas, sino también alcanza la perfección del cristianismo, o, en las palabras de Jesús, alcanza la perfección del reino de Dios: «El que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos» (Mt 5,19).


«Pues yo os digo» (Mt 5,22). El cumplimiento de la ley no se resume en la letra, visto que “la letra mata, pero el espíritu vivifica” (2Cor 3,6). Es en este sentido que Jesús empeña su autoridad para interpretar la Ley según su espíritu más auténtico. En la interpretación de Jesús, la Ley es ampliada hasta las últimas consecuencias: el respeto por la vida está unido a la erradicación del odio, de la venganza y de la ofensa; la castidad del cuerpo pasa por la fidelidad y por la indisolubilidad, la verdad de la palabra dada pasa por el respeto a los pactos. Al cumplir la Ley, Jesús «manifiesta con plenitud el hombre al propio hombre, y a la vez le muestra con claridad su altísima vocación» (Concilio Vaticano II).


El ejemplo de Jesús nos invita a aquella perfección de la vida cristiana que realiza en acciones lo que se predica con palabras.

 

MIÉRCOLES DE CENIZA-MIÉRCOLES 18 DE FEBRERO DE 2026


MIÉRCOLES DE CENIZA

Miércoles 18 de febrero de 2026


El Miércoles de Ceniza es el día con el que inicia el tiempo de Cuaresma en la Iglesia Católica. Es un momento especial de reflexión, conversión y preparación espiritual para vivir la Semana Santa y celebrar la Pascua de Jesús.

Se celebra cuarenta días antes del Domingo de Ramos, y su fecha cambia cada año porque depende de la fecha de la Pascua. Con este día comienza un camino de cuarenta días que recuerda los 40 días que Jesús pasó en el desierto, en oración y ayuno.

En la celebración, el sacerdote impone ceniza en la frente de los fieles, formando una cruz. Mientras lo hace, pronuncia frases como:

“Conviértete y cree en el Evangelio” o

“Recuerda que eres polvo y al polvo volverás”.


La ceniza simboliza varias cosas:

Humildad.

Arrepentimiento.

Conversión.


La fragilidad de la vida humana.

Las cenizas se obtienen al quemar los ramos bendecidos del año anterior, usados en el Domingo de Ramos. Esto también nos recuerda que todo es pasajero y que debemos vivir haciendo el bien.

El Miércoles de Ceniza es un día de ayuno y abstinencia. El ayuno consiste en realizar una sola comida fuerte al día, y la abstinencia significa no comer carne. Estas prácticas no son solo externas, sino que buscan ayudarnos a cambiar el corazón.

Durante la Cuaresma se practican tres pilares fundamentales:

La oración (para acercarnos más a Dios).

El ayuno (para fortalecer la voluntad).

La limosna (para ayudar a los demás).

En resumen, el Miércoles de Ceniza es un llamado a comenzar de nuevo, a dejar el pecado, a reconciliarnos con Dios y con los demás, y a preparar nuestro corazón para vivir con mayor profundidad la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

JESÚS ENSEÑABA CON AUTORIDAD-MEDITACIÓN DE HOY DOMINGO 15 DE FEBRERO DE 2026



Jesús enseñaba con autoridad


El domingo pasado nos decía Jesús que los que sus discípulos son luz para el mundo. Pero no una luz por cuenta propia, sino reflejo del mismo Jesús. Por lo tanto nos interesa saber cuál es el pensamiento de Jesús.

 

Hoy nos va a hablar de su relación con los mandamientos de Dios, o sea lo que decía la Ley y los profetas. Casi todo el sermón de la montaña es una contraposición con lo que pensaban los fariseos, o más bien los maestros de la ley. Éstos basaban la perfección en el cumplimiento externo de la Ley, expuesta principalmente en los cinco primeros libros de la Biblia.

 

Jesús da un total giro hacia el interior de las personas. Proclama que lo más importante es el amor. Claro que el amor se demuestra con el cumplimiento de los mandamientos; pero hay muchas tonalidades en dicho cumplimiento.

 

Hoy la primera gran idea que nos dice es que él no ha venido para abolir la ley, sino para darle plenitud. Esto lo decía sobre todo, porque, como insistía tanto en el amor y en el cumplimiento interior, a algunos les parecía que despreciaba las leyes externas, que para los judíos eran sagradas. Jesús nos dice que no se trata de despreciar las leyes antiguas, que sabemos cumplía, sino darlas vida, de modo que no nos contentemos con el cumplimiento externo sino que pongamos el corazón en ello.

 

Es necesario por tanto mirar al espíritu de la ley. Por eso proclama Jesús que quien quiera ser discípulo suyo debe ser mejor que los escribas y fariseos para poder entrar en el Reino de los cielos. Después va a reflexionar sobre algunos mandamientos, distinguiendo lo que se decía al menos popularmente y lo que él complementa: “Pero yo os digo”. Se necesita mucha autoridad para contradecir a los que se creían sabios y custodios de la Ley.

 

Comienza a explicar el mandamiento que dice: ”no matarás”. Los que comentaban la palabra de Dios, de forma externa y según suena, se quedaban en lo externo. Por lo tanto veían que estaba prohibido el homicidio. Pero Jesús explica que hay muchas formas de matar. Y especialmente matar con el corazón. Y lo que se produce en el corazón suele salir por la boca. Por lo tanto hay insultos que son grandes pecados porque son expresión de una muerte que uno ha decretado en su corazón.

 

De ahí que es pecado todo enfado, cuando encierra un desprecio o una enemistad. De tal manera que es más importante ponerse en amistad con esa persona que ofrecer o asistir a un acto de culto a Dios. Esto porque un verdadero acto de culto a Dios no es tal si se realiza envuelto en un odio al hermano. Jesús diría en varias ocasiones, recordando a los profetas: “Prefiero la misericordia al sacrificio”.

 

Otro mandamiento que trata Jesús es sobre el adulterio. En aquella sociedad muy machista se habla especialmente del pecado humano. Jesús nos dice que hay muchos adulterios internos, por un mal deseo en el corazón. Es una opción personal, interior; pero que en el corazón está maltratando la unión de dos seres que han querido dar su grandeza y alegría al dirigirse juntos hacia la gracia de Dios.

 

Otra tercera ley está en el cumplimiento de la palabra dada. Era un poco complicado lo que los maestros de la ley habían organizado sobre los juramentos, es decir el poner a alguien superior por testigo de la verdad proclamada. Nos dice Jesús que a un cristiano le basta decir “sí o no”. Es decir que su palabra debe tener validez, como su vida. El invocar a Dios para que me crean es signo de inmadurez.

 

Los mandamientos de Dios estaban redactados de forma negativa: se acentuaba lo que no se debía hacer. Pero Jesús nos viene a enseñar el aspecto positivo: Todo debe realizarse por medio del amor. Quienes se fijan en este aspecto positivo, poniendo mucho amor en cada ley de Dios no sólo cumplen el mandamiento de una manera demasiado justa, sino que van ascendiendo en la unión con el Señor.

P. Silverio Velasco 

FELIZ DOMINGO!!!!





 

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