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domingo, 1 de febrero de 2026

LA VERDADERA FELICIDAD



 La verdadera felicidad


Hoy se nos expone uno de los grandes mensajes de Jesucristo, al comenzar el sermón de la montaña. En estas bienaventuranzas Jesús configura la manera de ser del cristiano. Y esto porque es una especie de retrato del mismo Jesús: de su vida y de su modo de ser. No son propiamente mandamientos en el sentido de normas concretas a seguir, sino actitudes más interiores que dan sentido a la manera de actuar. 

 

La primera característica es que Jesús nos habla de felicidad, una felicidad radical, que no consiste en tener algo pasajero, como ofrece la mentalidad mundana, que cree tener la felicidad cuando ha conseguido dinero, honores, que son cosas que se pasan y sobre todo que no pueden ser para todos. Porque aquí está lo malo de la felicidad que promete el mundo: que para que unos sean felices, otros muchos tienen que ser desgraciados: Si unos son felices siendo ricos, es porque muchos tienen que ser pobres. Esto sería la perversión de la felicidad: gozar a costa de otros. 

 

Jesús promete la felicidad para todo el que la quiera. No es fácil, porque va contra el sentido y parecer de la mayoría. Es como vivir al revés, valorar lo que normalmente no se valora: la fidelidad, la abnegación, la entrega, la servicialidad, el poner la confianza más en Dios que en otras cosas, valorar a las personas por lo que son, por ser seres humanos, y no por la categoría social o las posesiones o la belleza externa. 

 

Así como el primer mandamiento de la ley de Dios resume los demás, así también la primera bienaventuranza podemos decir que resume las otras. Ser “pobres de espíritu” se dice fácilmente, pero encierra toda una actitud esencial en la manera de ser. Es cierto que es posible ser rico, tener bastantes riquezas, y ser pobre de espíritu; pero ¡Qué difícil es!  

 

Lo dijo Jesucristo varias veces en el evangelio. Alguno dirá que si es muy difícil, mejor va a ser no intentarlo. Hoy se nos dice que para poseer el Reino de los cielos no hay que poner la confianza y la esperanza en los bienes materiales. No todos los pobres son “pobres de espíritu”: Hay muchísimos pobres que ponen su confianza en los bienes materiales, su ilusión es ser ricos. Con ello suelen seguir siendo pobres y además desgraciados. Jesús no declara bienaventuradas unas situaciones sociales, sino unas personas que han optado por esa situación con amor. 

 

A los que son pobres de espíritu Jesús no sólo les promete una felicidad eterna en la otra vida, que también es cierto, sino ya una felicidad actual, porque son amados por Dios. Pobre es el que no tiene suficiencia en sí mismo, tiene un sentimiento psicológico de inseguridad material; pero Cristo quiere aprovechar esta inseguridad para abrirla a la esperanza del que todo lo tiene, que es Dios. Dichosos, por lo tanto, son los que aprovechan su pobreza para abrirse a la esperanza, que no es lo mismo que conformismo. La esperanza en Dios está unida al servicio de los demás. 

 

Ser pobre de espíritu aquí está unido a ser misericordioso, trabajar por la paz, buscar la justicia, estar limpio de corazón, especialmente de odios y rencores. Una vida así molesta a muchos de los que buscan las injusticias, el poder y las riquezas, aunque pareciera lo contrario. Por eso vienen las incomprensiones y la persecución. Pero Jesús les dice que no es una desgracia, sino que en la persecución pueden ser felices. Y les promete que “serán saciados, serán consolados”.  

 

Las promesas de Jesús a sus discípulos es el pasar de una situación negativa a otra positiva, de la opresión a la liberación, del sufrimiento al consuelo, de la injusticia a la justicia. El Reino de Dios abre un horizonte de vida y de esperanza a la humanidad pobre y oprimida. 

 

Hay cristianos que se contentan con unas prácticas religiosas y luego en la vida se comportan como los demás. Son cristianos de apariencia. Las prácticas están bien, si nos ayudan a conseguir los verdaderos rasgos del ser cristianos, renunciando a las riquezas y la ambición, poniendo nuestro interés en la confianza total en Dios y en el servicio de amor hacia todas las personas. 

P. Silverio Velasco (España, 1932-2024)

GOTITAS DE AMOR


 

Gotitas de amor


Había un incendio en un gran bosque de bambú; el incendio formaba llamaradas impresionantes, de una altura extraordinaria; y una pequeña ave, muy pequeñita, fue al río, mojó sus alas y regresó sobre el gran incendio, y las empezó a agitar para apagarlo; y volvía a regresar y volvía a ir una y otra vez; y los dioses que la observaban, sorprendidos la mandaron a llamar y le dijeron:


- Oye, por qué estás haciendo eso?

Cómo es posible?

Cómo crees que con esas gotitas de agua puedas tú apagar un incendio de tales dimensiones?

Date cuenta: No lo vas a lograr.

Y el ave humildemente contestó:

"El bosque me ha dado tanto, le amo tanto, yo nací en él, este bosque me ha enseñado la naturaleza. Este bosque me ha dado todo mi ser.

Este bosque es mi origen y mi hogar y me voy a morir lanzando gotitas de amor, aunque no lo pueda apagar".

Los dioses entendieron lo que hacía la pequeña ave y le ayudaron a apagar el incendio.

"Cada gotita de agua apacigua un incendio.

Cada acción que con amor y entusiasmo emprendemos, un mejor mañana será su reflejo.

No subestime sus gotas: millones de ellas forman un océano.

Todo acto que con amor realizamos, regresa a nosotros multiplicado"

PARA AQUELLAS PERSONAS



Para aquellas personas...


Para aquellas personas que hacen sonreir mi corazón. Para los amigos que siempre estuvieron juntos hasta cuando yo no estaba dispuesto.

Para las personas que yo esperaba que me pisaran cuando caí y una  de las que me ayudo a levantar. Para las personas que hicieron que mi vida fuera diferente.

Para las personas que cuando miro atrás, siento nostalgia. Para las personas que me aconsejaron cuando me sentí solo y me ayudaron a entender que no importa en cuantos pedazos se partió mi corazón,que el mundo no se detiene para que yo lo arregle.

Para las personas que me dieron fuerzas cuando yo no estaba muy animado. Para las personas que ame.. Para las personas que abrace... aún en mi imaginación. Para aquellas personas que sólo encuentro en mis sueños

Para aquellos que encuentro todos los días  y no tengo la oportunidad de de decirles todo lo que siento  con sólo mirarlo. Para aquellos que se olvidaron de lo IMPORTANTE que fueron para mi.

La vida es un camino lleno de sorpresas, y el final nadie lo conoce... Tú puedes hacer cosas en un instante de lo que te arrepientes para toda la vida. Lo importante no es lo que tienes en la vida sino a quien tienes en la vida ...tenemos esta vida para vivir y la mayoria de las veces más corta de lo que nosostros imaginamos...

 

IMÁGENES DE LA VIRGEN DE LOURDES














EL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 1 DE FEBRERO DE 2026


Domingo 4 (A) del tiempo ordinario

Domingo 1 de febrero de 2026


1ª Lectura (Sof 2,3;3,12-13): Buscad al Señor los humildes de la tierra, los que practican su derecho, buscad la justicia, buscad la humildad, quizá podáis resguardaros el día de la ira del Señor. Dejaré en ti un resto, pueblo humilde y pobre que buscará refugio en el nombre del Señor. El resto de Israel no hará más el mal, no mentirá ni habrá engaño en su boca. Pastarán y descansarán, y no habrá quien los inquiete.



Salmo responsorial: 145

R/. Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente, hace justicia a los oprimidos, da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos.


El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos. El Señor guarda a los peregrinos.


Sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, tu Dios, Sion, de edad en edad.

2ª Lectura (1Cor 1,26-31): Hermanos: Fijaos en vuestra asamblea, hermanos: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso. Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor. A Él se debe que vosotros estéis en Cristo Jesús, el cual se ha hecho para nosotros sabiduría de parte de Dios, justicia, santificación y redención. Y así —como está escrito—: «el que se gloríe, que se gloríe en el Señor».

Versículo antes del Evangelio (Mt 5,12a): Aleluya. Alegraos i regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Aleluya.

Texto del Evangelio (Mt 5,1-12): En aquel tiempo, viendo Jesús la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros».



«Bienaventurados los pobres de espíritu...»

Rev. D. Pablo CASAS Aljama

(Sevilla, España)


Hoy leemos este Evangelio tan conocido para todos nosotros, pero siempre tan sorprendente. Con este fragmento de las bienaventuranzas, Jesús nos ofrece un modelo de vida, unos valores, que según Él son los que nos pueden hacer felices de verdad.


La felicidad, seguramente, es la meta principal que todos buscamos en la vida. Y si preguntásemos a la gente cómo buscan ser felices, o dónde buscan su propia felicidad, nos encontraríamos con respuestas muy distintas. Algunos nos dirían que en una vida de familia bien fundamentada; otros que en tener salud y trabajo; otros, que en gozar de la amistad y del ocio..., y los más influidos quizá por esta sociedad tan consumista, nos dirían que en tener dinero, en poder comprar el mayor número posible de cosas y, sobre todo, en lograr ascender a niveles sociales más altos.


Estas bienaventuranzas que nos propone Jesús no son, precisamente, las que nos ofrece nuestro mundo de hoy. El Señor nos dice que serán «bienaventurados» los pobres de espíritu, los mansos, los que lloran, los que tienen hambre y sed de la justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los que buscan la paz, los perseguidos por causa de la justicia... (cf. Mt 5,3-11).


Este mensaje del Señor es para los que quieren vivir unas actitudes de desprendimiento, de humildad, de deseo de justicia, de preocupación e interés por los problemas del prójimo, y todo lo demás lo dejan en un segundo término.


¡Cuánto bien podemos hacer rezando, o practicando alguna corrección fraterna, cuando nos critiquen por creer en Dios y por pertenecer a la Iglesia! Nos lo dice claramente Jesús en su última bienaventuranza: «Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa» (Mt 5,11).


San Basilio nos dice que «no se debe tener al rico por dichoso sólo por sus riquezas; ni al poderoso por su autoridad y dignidad; ni al fuerte por la salud de su cuerpo... Todas estas cosas son instrumentos de la virtud para los que las usan rectamente; pero ellas, en sí mismas, no contienen la felicidad».

BIENVENIDO FEBRERO!!!!





 

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