domingo, 26 de febrero de 2023

EL PAPA FRANCISCO ADVIERTE DE 3 TENTACIONES FRECUENTES Y PELIGROSAS DEL DEMONIO - I DOMINGO DE CUARESMA 2023



El Papa Francisco advierte de 3 tentaciones frecuentes y “peligrosas” del demonio

Por Diego López Marina

26 de febrero de 2023 



El Papa Francisco reflexionó en el Ángelus de este domingo, sobre el pasaje evangélico de Jesús siendo tentado en el desierto y advirtió a los católicos que el demonio también suele emplear tres tentaciones peligrosas contra nosotros para separarnos de Dios.

“El apego a las cosas, la desconfianza y la sed de poder son tres tentaciones frecuentes y peligrosas que el diablo emplea con el fin de dividirnos del Padre y hacer que ya no nos sintamos hermanos y hermanas entre nosotros, para llevarnos a la soledad y a la desesperación”, advirtió el Papa este 26 de febrero.

“¡Esto es lo que quiere hacer con Jesús, esto es lo que quiere hacernos a nosotros!”, alarmó.

Estas tentaciones aparecen en el Evangelio de este primer Domingo de Cuaresma, en el pasaje en el que el diablo tienta a Jesús en el desierto (Mt 4,1-11).

“Jesús mismo dice que ha venido al mundo a hacernos partícipes de la unidad que existe entre Él y el Padre (Jn 17,11). El diablo, en cambio, hace lo contrario: entra en escena para dividir a Jesús del Padre y apartarlo de su misión de unidad para nosotros”, explicó Francisco.

Según el Santo Padre, “el diablo quiere aprovechar la condición humana de Jesús” e intenta “instilar en Él tres ‘venenos’ potentes, para paralizar su misión de unidad”.


El apego de las cosas

La primera tentación son básicamente “razonamientos persuasivos”, explicó.

“El diablo trata de sugestionar a Jesús: ‘Tienes hambre, ¿por qué tienes que ayunar? Escucha tu necesidad y satisfácela, tienes el derecho y el poder para ello: transforma las piedras en pan’”, continuó el Pontífice.


La desconfianza

“¿Estás seguro de que el Padre quiere tu bien?”, insinúa el maligno a Jesús, y después le dice: “¡Ponlo a prueba, chantajéalo! Tírate desde el punto más alto del templo y haz que haga lo que tú quieres”.


El poder

Por último, el diablo le dice a Jesús que no necesita a su Padre. “¿Por qué esperar sus dones? ¡Sigue los criterios del mundo, logra todo tú solo y serás poderoso!”, son las palabras con las que intenta persuadirlo.


¿Cómo vencer las tentaciones?

El Papa Francisco señala que, así como Jesús, se puede vencer las tentaciones “evitando discutir con el diablo y respondiendo con la Palabra de Dios”.

Jesús “cita tres frases de las Escrituras que hablan de libertad respecto a las cosas (Dt 8,3), de confianza (Dt 6,16) y de servicio a Dios ( Dt 6,13), tres frases opuestas a las tentaciones”, recordó.

Francisco sugiere “no dialogar con el diablo, no negociar con él”, sino “rechazar sus insinuaciones con las Palabras benéficas de las Escrituras”. 

NUESTROS ERRORES - MEDITACIÓN DEL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 26 DE FEBRERO - I DOMINGO DE CUARESMA



NUESTROS ERRORES


Toda persona que no quiera vivir alienada ha de mantenerse lúcida y vigilante ante los posibles errores que puede cometer en la vida.

Una de las aportaciones más válidas de Jesús es poder ofrecer a quien le conoce y sigue la posibilidad de ser cada día más humano. En Jesús podemos escuchar el grito de alerta ante los graves errores en que podemos caer a lo largo de la vida.

El primer error consiste en hacer de la satisfacción de las necesidades materiales el objetivo absoluto de nuestra vida; pensar que la felicidad última del ser humano se encuentra en la posesión y el disfrute de los bienes.

Según Jesús, esa satisfacción de las necesidades materiales, con ser muy importante, no es suficiente. El hombre se va haciendo humano cuando aprende a escuchar la Palabra del Padre, que le llama a vivir como hermano. Entonces descubre que ser humano es compartir, y no poseer; dar, y no acaparar; crear vida, y no explotar al hermano.

El segundo error consiste en buscar el poder, el éxito o el triunfo personal, por encima de todo y a cualquier precio. Incluso siendo infiel a la propia misión y cayendo esclavo de las idolatrías más ridículas.

Según Jesús, la persona acierta no cuando busca su propio prestigio y poder, en la competencia y la rivalidad con los demás, sino cuando es capaz de vivir en el servicio generoso y desinteresado a los hermanos.

El tercer error consiste en tratar de resolver el problema último de la vida, sin riesgos, luchas ni esfuerzos, utilizando interesadamente a Dios de manera mágica y egoísta.

Según Jesús, entender así la religión es destruirla. La verdadera fe no conduce a la pasividad, la evasión y el absentismo ante los problemas. Al contrario, quien ha entendido un poco lo que es ser fiel a un Dios, Padre de todos, se arriesga cada día más en la lucha por lograr un mundo más digno y justo para todos.


 Evangelio Comentado por:

José Antonio Pagola

Gruposdejesus.com

Mt (4,1-11)

EL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 26 DE FEBRERO DE 2023 - PRIMER DOMINGO DE CUARESMA 2023



Domingo 1 (A) de Cuaresma

Domingo 26 de febrero de 2023


1ª Lectura (Gén 2,7-9; 3,1-7): El Señor Dios modeló al hombre del polvo del suelo e insufló en su nariz aliento de vida; y el hombre se convirtió en ser vivo. Luego el Señor Dios plantó un jardín en Edén, hacia oriente, y colocó en él al hombre que había modelado. El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos para la vista y buenos para comer; además, el árbol de la vida en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal.

La serpiente era más astuta que las demás bestias del campo que el Señor había hecho. Y dijo a la mujer: «¿Conque Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín?». La mujer contestó a la serpiente: «Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; pero del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: ‘No comáis de él ni lo toquéis, de lo contrario moriréis’». La serpiente replicó a la mujer: «No, no moriréis; es que Dios sabe que el día en que comáis de él, se os abrirán los ojos, y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal».

Entonces la mujer se dio cuenta de que el árbol era bueno de comer, atrayente a los ojos y deseable para lograr inteligencia; así que tomó de su fruto y comió. Luego se lo dio a su marido, que también comió. Se les abrieron los ojos a los dos y descubrieron que estaban desnudos; y entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron.



Salmo responsorial: 50

R/. Misericordia, Señor: hemos pecado.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. Contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad que aborreces.

Oh, Dios, crea en mi un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme. No me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza.

2ª Lectura (Rom 5,12-19): Hermanos: Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte se propagó a todos los hombres, porque todos pecaron. Pues, hasta que llegó la ley había pecado en el mundo, pero el pecado no se imputaba porque no había ley. Pese a todo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que tenía que venir.

Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por el delito de uno solo murieron todos, con mayor razón la gracia de Dios y el don otorgado en virtud de un hombre, Jesucristo, se han desbordado sobre todos. Y tampoco hay proporción entre la gracia y el pecado de uno: pues el juicio, a partir de uno, acabó en condena, mientras que la gracia, a partir de muchos pecados, acabó en justicia. Si por el delito de uno solo la muerte inauguró su reinado a través de uno solo, con cuánta más razón los que reciben a raudales el don gratuito de la justificación reinarán en la vida gracias a uno solo, Jesucristo.

En resumen, lo mismo que por un solo delito resultó condena para todos, así también por un acto de justicia resultó justificación y vida para todos. Pues, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo, todos serán constituidos justos.

Versículo antes del Evangelio (Mt 4,4): No de sólo pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Texto del Evangelio (Mt 4,1-11): En aquel tiempo, Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de hacer un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre. Y acercándose el tentador, le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes». Mas Él respondió: «Está escrito: ‘No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios’».

Entonces el diablo le lleva consigo a la Ciudad Santa, le pone sobre el alero del Templo, y le dice: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: ‘A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra alguna’». Jesús le dijo: «También está escrito: ‘No tentarás al Señor tu Dios’».

Todavía le lleva consigo el diablo a un monte muy alto, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria, y le dice: «Todo esto te daré si postrándote me adoras». Dícele entonces Jesús: «Apártate, Satanás, porque está escrito: ‘Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a Él darás culto’». Entonces el diablo le deja. Y he aquí que se acercaron unos ángeles y le servían.




«Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado»

Rev. D. Antoni BALLESTER i Díaz

(Camarasa, Lleida, España)


Hoy celebramos el primer domingo de Cuaresma, y este tiempo litúrgico “fuerte” es un camino espiritual que nos lleva a participar del gran misterio de la muerte y de la resurrección de Cristo. Nos dice san Juan Pablo II que «cada año, la Cuaresma nos propone un tiempo propicio para intensificar la oración y la penitencia, y para abrir el corazón a la acogida dócil de la voluntad divina. Ella nos invita a recorrer un itinerario espiritual que nos prepara a revivir el gran misterio de la muerte y resurrección de Jesucristo, ante todo mediante la escucha asidua de la Palabra de Dios y la práctica más intensa de la mortificación, gracias a la cual podemos ayudar con mayor generosidad al prójimo necesitado».

La Cuaresma y el Evangelio de hoy nos enseñan que la vida es un camino que nos tiene que llevar al cielo. Pero, para poder ser merecedores de él, tenemos que ser probados por las tentaciones. «Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo» (Mt 4,1). Jesús quiso enseñarnos, al permitir ser tentado, cómo hemos de luchar y vencer en nuestras tentaciones: con la confianza en Dios y la oración, con la gracia divina y con la fortaleza.

Las tentaciones se pueden describir como los “enemigos del alma”. En concreto, se resumen y concretan en tres aspectos. En primer lugar, “el mundo”: «Di que estas piedras se conviertan en panes» (Mt 4,3). Supone vivir sólo para tener cosas.

En segundo lugar, “el demonio”: «Si postrándote me adoras (…)» (Mt 4,9). Se manifiesta en la ambición de poder.

Y, finalmente, “la carne”: «Tírate abajo» (Mt 4,6), lo cual significa poner la confianza en el cuerpo. Todo ello lo expresa mejor santo Tomás de Aquino diciendo que «la causa de las tentaciones son las causas de las concupiscencias: el deleite de la carne, el afán de gloria y la ambición de poder». 

HOY ES EL PRIMER DOMINGO DE CUARESMA - 26 DE FEBRERO DE 2023

 



Hoy la Iglesia Católica celebra el Primer Domingo de Cuaresma 2023

26 de febrero de 2023 

La Cuaresma de este año 2023 está conformada por cinco domingos. El primero es el 26 de febrero y el quinto y último, el 26 de marzo, siete días antes del Domingo de Ramos (2 de abril), inicio de la Semana Santa.

Esos cinco domingos no se presentan abruptamente. Han venido precedidos por el Miércoles de Ceniza y los días previos al inicio de la primera semana de Cuaresma. Dicho miércoles representa el inicio de los cuarenta días de preparación para la Pascua, y se debe guardar ayuno y abstinencia. Con eso, el Miércoles de Ceniza, gracias a su profundo simbolismo, suscita un “giro” en nuestro interior -un cambio de actitud- que implica una puesta en marcha de esfuerzos renovados de conversión.

Domingo a domingo

Cada domingo de Cuaresma posee un mensaje o contenido especial que la Iglesia ha determinado “pedagógicamente”; es decir, ni las lecturas ni la liturgia en general están dispuestas al azar. Todo lo contrario: los cinco domingos articulan un camino de preparación, un itinerario progresivo, una secuencia “formativa” a través de la cual el Espíritu Santo nos conduce para llegar lo mejor dispuestos a la Semana Santa.

Hay que tener en cuenta que así como no se puede correr una maratón sin trabajo físico y mental en las semanas previas, difícilmente sin algo de entrenamiento nuestro interior podrá contemplar con provecho los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.

Andar con esperanza

Este año, el Papa Francisco, en su mensaje para la Cuaresma 2023, nos invita a volver sobre ese “camino” cuaresmal a través de los ojos de los apóstoles que acompañaron a Jesús al monte Tabor, donde aconteció la Transfiguración del Señor.

La Cuaresma puede ser entendida -siguiendo al Santo Padre- como un proceso ascensional, “cuesta arriba”, de ir subiendo hasta lo más alto conducidos por Jesús, y llegar a verlo en todo su esplendor, avizorando en Él la gloria que nos ha sido prometida.

Estas semanas de Cuaresma, en consecuencia, tienen que ser un “dejarse conducir”, un dejar atrás los pesos que el pecado deja acumulados en el alma -ahí radica la tarea del penitente-, y, por sobre todo, un mirar con esperanza la cumbre, que es el Cielo.


El Primer Domingo de Cuaresma 2023

Este 26 de febrero la Iglesia Católica celebra el I domingo de Cuaresma. La lectura del Evangelio corresponde a San Mateo (Mt 4, 1-11), que narra el episodio de las tentaciones en el desierto.

A continuación presentamos dicho pasaje y la homilía del Obispo de Santa María de los Ángeles (Chile), Mons. Felipe Bacarreza Rodríguez:


Lectura del Evangelio según San Mateo (Mt 4, 1-11):
En aquel tiempo, Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio. Pasó cuarenta días y cuarenta noches sin comer y, al final, tuvo hambre. Entonces se le acercó el tentador y le dijo: "Si tú eres el Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes". Jesús le respondió: "Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios".
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en la parte más alta del templo y le dijo: "Si eres el Hijo de Dios, échate para abajo, porque está escrito: Mandará a sus ángeles que te cuiden y ellos te tomarán en sus manos, para que no tropiece tu pie en piedra alguna". Jesús le contestó: "También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios".
Luego lo llevó el diablo a un monte muy alto y desde ahí le hizo ver la grandeza de todos los reinos del mundo y le dijo: "Te daré todo esto, si te postras y me adoras". Pero Jesús le replicó: "Retírate, Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él sólo servirás".

Entonces lo dejó el diablo y se acercaron los ángeles para servirle.

Homilía de Mons. Bacarreza

El Evangelio de este I Domingo de Cuaresma nos presenta el episodio de las tentaciones que sostuvo Jesús en el desierto.

El evangelista Lucas introduce el relato con estas palabras: "Jesús, lleno de Espíritu Santo, se volvió del Jordán, y era conducido por el Espíritu en el desierto, durante cuarenta días, tentado por el diablo". Después de esta introducción sigue el detalle de las tentaciones. Todo el episodio de las tentaciones en el desierto va a quedar incluido entre dos claras menciones del Espíritu Santo. "Acabada toda tentación, el diablo se alejó de él hasta un tiempo oportuno. Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu, y su fama se extendió por toda la región" (Lc 4,14). Nadie puede ser conducido por el Espíritu a una emboscada. Si Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto y allí fue tentado, eso ocurrió para un fin salvífico. En efecto, resistiendo la tentación y venciendo al diablo, Jesús reparó las caídas del hombre -de Adán y de Israel en el desierto- y así dio gloria a su Padre.


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