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domingo, 10 de mayo de 2026

¿QUIÉN FUE LA MADRE DEL PAPA LEÓN XIV?



 ¿Quién fue la madre del Papa León XIV? 

8 datos para conocer a Mildred Martínez

Mildred Martínez, madre del Papa León XIV/ El Papa León XIV | Crédito:  Daniel Ibañez -  Victoria Cardiel

10 de mayo de 2026



Comprender quién fue Mildred Martínez, la madre de Robert Prevost, permite asomarse a uno de los rincones más íntimos de la vocación de quien es ahora el Papa León XIV.

Descubre 8 datos sobre ella que están recogidos en el libro De Roberto a León, publicado por la editorial Mensajero, en el que Armando Lovera, originario de Iquitos (Perú), narra distintos episodios de la vida del Pontífice poco conocidos.


1. Dos de sus hermanas abrazaron la vida religiosa

Una prueba del peso de la fe en la familia de Mildred es que dos de sus hermanas, Louise e Hilda, decidieron consagrar su vida a Dios en sus respectivas congregaciones religiosas. 

Louise Eugenie, nacida en 1903 en Nueva Orleans, fue la primera en dar el paso: ingresó con 19 años en las Hermanas de la Misericordia. Años después, en 1928 y con 21 años, Hilda siguió sus pasos al profesar en otra congregación. 


2. Perdió a su padre en plena adolescencia

La infancia de Mildred estuvo marcada por una pérdida decisiva. Su padre, Joseph Martinez, falleció el 31 de julio de 1926, cuando ella tenía sólo 14 años. La muerte dejó a su madre, Louise, viuda a los 62 años y obligada a incorporarse al mundo laboral. Encontró empleo en una fábrica de frutos secos y caramelos, donde trabajaba como degustadora, evaluando la calidad de los productos.

Al mismo tiempo, las hermanas mayores, Irma y Margaret, asumieron la responsabilidad del sustento económico de la familia que pudo así mantenerse en pie en un momento de especial dificultad.


3. Fue educada para ser una mujer independiente 

En los años veinte, Mildred comenzó sus estudios en el Immaculata High School, un colegio católico femenino fundado por las Hermanas de la Caridad de la Bienaventurada Virgen María, congregación a la que también pertenecía su hermana Hilda.

La formación que recibió no se limitaba a lo académico. El centro buscaba preparar a mujeres capaces de desenvolverse en la vida pública y profesional, fomentando tanto la formación intelectual como los valores cristianos, con una clara apuesta por la independencia femenina.


4. Una vida dedicada a los libros y la educación

A los 27 años, Mildred empezó a trabajar en una biblioteca pública, en tareas administrativas. Tres años después entró en la universidad para estudiar Biblioteconomía. Completó su formación con un posgrado en Educación en 1949.


Su vocación por los libros no se limitó al ámbito profesional. Durante años, fue voluntaria en la biblioteca parroquial: organizaba los fondos, catalogaba las obras y organizaba lecturas públicas para promover la cultura.


5. Cantante de música sacra y solista destacada

Mildred poseía una voz de contralto profunda y poderosa. No se trataba de una simple afición: participó como solista en numerosos conciertos de música religiosa.


En 1941 llegó a presentarse al prestigioso Chicagoland Music Festival, celebrado en el Soldier Field ante más de cien mil personas. Su repertorio estaba centrado en la música sacra y entre sus interpretaciones destacaba especialmente el “Ave María”, pieza exigente incluso para profesionales.


6. El primer encuentro del futuro padre de Robert Prevost con su familia casi acaba en desastre

La historia familiar también dejó anécdotas singulares. Mildred conoció a Louis, quien sería su esposo y padre del futuro Papa, en la Universidad DePaul en 1948. Sin embargo, su primer encuentro con la familia estuvo a punto de fracasar.


Invitado a casa, Louis llegó enfermo, tomó un medicamento y, poco después, se desmayó ante todos. Entre bromas, una de las hermanas sentenció que no volvería. Pero sí regresó. Meses después, el 25 de enero de 1949, se casaron en la catedral del Santo Nombre de Chicago e iniciaron su vida en común en Dolton.


7.  Su órgano eléctrico acabó en Trujillo (Perú) 

Además de cantar, Mildred tocaba el piano y participaba activamente en la vida musical de su parroquia.

Años más tarde, su órgano eléctrico fue trasladado por su hijo, Robert Prevost, a la casa de formación de los agustinos que fundó en Trujillo (Perú), ciudad en la que trabajó entre 1988 y 1999. A miles de kilómetros de Chicago, en ese instrumento su música siguió viva.


8. Tuvo un papel decisivo en la vocación de su hijo

Mildred fue un pilar en la vida espiritual de su familia. Su familia vivía la parroquia como si fuera una extensión de su casa. La madre del Papa solía cantar en el coro parroquial.

Además, su hogar era un lugar de encuentro habitual para sacerdotes amigos, a los que solía invitar a comer. Esos encuentros, marcados por la sencillez y la cercanía, ayudaron a forjar en el corazón del menor de sus tres hijos su deseo de ser como ellos.

El EVANGELIO DE HOY DOMINGO 10 DE MAYO DE 2026



Domingo 6 (A) de Pascua

Domingo 10 de mayo de 2026



1ª Lectura (Hch 8,5-8.14-17): En aquellos días, Felipe bajó a la ciudad de Samaría y les predicaba a Cristo. El gentío unánimemente escuchaba con atención lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría.


Cuando los apóstoles, que estaban en Jerusalén, se enteraron de que Samaría había recibido la palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan; ellos bajaron hasta allí y oraron por ellos, para que recibieran el Espíritu Santo; pues aún no había bajado sobre ninguno; estaban solo bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.



Salmo responsorial: 65

R/. Aclamad al Señor, tierra entera.

Aclamad al Señor, tierra entera; tocad en honor de su nombre, cantad himnos a su gloria. Decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!».


Que se postre ante ti la tierra entera, que toquen en tu honor, que toquen para tu nombre. Venid a ver las obras de Dios, sus temibles proezas en favor de los hombres.


Transformó el mar en tierra firme, a pie atravesaron el río. Alegrémonos en él. Con su poder gobierna eternamente.


Los que teméis a Dios, venid a escuchar, os contaré lo que ha hecho conmigo. Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica ni me retiró su favor.

2ª Lectura (1Pe 3,1.15-18): Queridos hermanos: Glorificad a Cristo el Señor en vuestros corazones, dispuestos siempre para dar explicación a todo el que os pida una razón de vuestra esperanza, pero con delicadeza y con respeto, teniendo buena conciencia, para que, cuando os calumnien, queden en ridículo los que atentan contra vuestra buena conducta en Cristo. Pues es mejor sufrir haciendo el bien, si así lo quiere Dios, que sufrir haciendo el mal. Porque también Cristo sufrió su pasión, de una vez para siempre, por los pecados, el justo por los injustos, para conduciros a Dios. Muerto en la carne pero vivificado en el Espíritu.

Versículo antes del Evangelio (Jn 14,23): Aleluya. Si alguno me ama, guardará mi palabra, dice el Señor; y mi Padre le amará y vendremos a él. Aleluya.

Texto del Evangelio (Jn 14,15-21): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros. No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero vosotros sí me veréis, porque yo vivo y también vosotros viviréis. Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él».



«Yo le amaré y me manifestaré a él»

P. Julio César RAMOS González SDB

(Mendoza, Argentina)

Hoy, Jesús —como lo hizo entonces con sus discípulos— se despide, pues vuelve al Padre para ser glorificado. Parece ser que esto entristece a los discípulos, que aún le miran con la sola mirada física, humana, que cree, acepta y se aferra a lo que únicamente ve y toca. Esta sensación de los seguidores, que también se da hoy en muchos cristianos, le hace asegurar al Señor que «no os dejaré huérfanos» (Jn 14,18), pues Él pedirá al Padre que nos envíe «otro Paráclito» (Auxiliador, Intercesor: Jn 14,16), «el Espíritu de la verdad» (Jn 14,17); además, aunque el mundo no le vaya a “ver”, «vosotros sí me veréis, porque yo vivo y también vosotros viviréis» (Jn 14,19). Así, la confianza y la comprensión en estas palabras de Jesús suscitarán en el verdadero discípulo el amor, que se mostrará claramente en el “tener sus mandamientos” y “guardarlos” (cf. v. 21). Y más todavía: quien eso vive, será amado de igual forma por el Padre, y Él —el Hijo— a su discípulo fiel le amará y se le manifestará (cf. v. 21).


¡Cuántas palabras de aliento, confianza y promesa llegan a nosotros este Domingo! En medio de las preocupaciones cotidianas —donde nuestro corazón es abrumado por las sombras de la duda, de la desesperación y del cansancio por las cosas que parecen no tener solución o haber entrado en un camino sin salida— Jesús nos invita a sentirle siempre presente, a saber descubrir que está vivo y nos ama, y a la vez, al que da el paso firme de vivir sus mandamientos, le garantiza manifestársele en la plenitud de la vida nueva y resucitada.


Hoy, se nos manifiesta vivo y presente, en las enseñanzas de las Escrituras que escuchamos, y en la Eucaristía que recibiremos. —Que tu respuesta sea la de una vida nueva que se entrega en la vivencia de sus mandamientos, en particular el del amor. 

ETAPAS



 Etapas

 

Hay quien piensa que eres más libre de joven, cuando tienes menos preocupaciones, menos responsabilidades. Cuando aún disfrutas del equilibrio entre el niño que ya no lo es, y va ganando autonomía, y el adulto que aún no ha llegado, por lo que te puedes refugiar en que aún estás decidiendo, eligiendo, creciendo y formándote.

 

Después empiezan a llegar las decisiones concretas. Los compromisos, que a veces tocará vivir como alianza y otras veces como atadura. El tiempo empieza a estrecharse, y los años, que antes te parecían eternos, vuelan.

 

Quizás en ese momento pasas por un tiempo en el que añoras, y hasta envidias, cuando la ves en otros, esa otra libertad liviana y despreocupada. Pero la verdadera libertad está aún adelante. Se va conquistando a lo largo de la vida:

 

- Es ir aceptando y venciendo en las luchas que toca afrontar: con Dios, contigo mismo, con los otros.

- Es aprender a bailar con las limitaciones (propias y ajenas), sin drama ni indiferencia.

- Es ir despojando de capas innecesarias la vida. Aprendiendo a ver la belleza sin quedar cegado por brillos efímeros.

- Es valorar lo que tienes, con la perspectiva de un mundo donde tantas necesidades hay. Y aprender a compartirlo.

- Es encontrar tu misión. Y volcarte en ella.

Quizás, hasta la última hora, nunca seremos enteramente libres. Pero estamos en camino.


(José María Rodriguez Olaizola, S.J. )

NO ESTAMOS HUERFANOS-MEDITACIÓN DEL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 10 DE MAYO DE 2026



 No estamos huérfanos


Una Iglesia formada por cristianos que se relacionan con un Jesús mal conocido, poco amado y apenas recordado de manera rutinaria es una Iglesia que corre el riesgo de irse extinguiendo. 

 

Una comunidad cristiana reunida en torno a un Jesús apagado, que no seduce ni toca los corazones, es una comunidad sin futuro.

 

En la Iglesia de Jesús necesitamos urgentemente una calidad nueva en nuestra relación con él. Necesitamos comunidades cristianas marcadas por la experiencia viva de Jesús. Todos podemos contribuir a que en la Iglesia se le sienta y se le viva a Jesús de manera nueva. Podemos hacer que sea más de Jesús, que viva más unida a él. ¿Cómo?

 

Juan recrea en su evangelio la despedida de Jesús en la última cena. Los discípulos intuyen que dentro de muy poco les será arrebatado. ¿Qué será de ellos sin Jesús? ¿A quién le seguirán? 

 

¿Dónde alimentarán su esperanza? Jesús les habla con ternura especial. Antes de dejarlos quiere hacerles ver cómo podrán vivir unidos a él, incluso después de su muerte.

 

Antes que nada, ha de quedar grabado en su corazón algo que no han de olvidar jamás: «No os dejaré huérfanos. Volveré». No han de sentirse nunca solos. Jesús les habla de una presencia nueva que los envolverá y les hará vivir, pues los alcanzará en lo más íntimo de su ser. No los olvidará. Vendrá y estará con ellos.

 

Jesús no podrá ya ser visto con la luz de este mundo, pero podrá ser captado por sus seguidores con los ojos de la fe. ¿No hemos de cuidar y reavivar mucho más esta presencia de Jesús resucitado en medio de nosotros? ¿Cómo vamos a trabajar por un mundo más humano y una Iglesia más evangélica si no le sentimos a él junto a nosotros?

 

Jesús les habla de una experiencia nueva que hasta ahora no han conocido sus discípulos, mientras lo seguían por los caminos de Galilea: «Sabréis que yo estoy con mi Padre y vosotros conmigo». Esta es la experiencia básica que sostiene nuestra fe. En el fondo de nuestro corazón cristiano sabemos que Jesús está con el Padre y nosotros estamos con él. Esto lo cambia todo.

 

Esta experiencia está alimentada por el amor: «Al que me ama... yo también lo amaré y me revelaré a él». ¿Es posible seguir a Jesús tomando la cruz cada día sin amarlo y sin sentirnos amados entrañablemente por él? ¿Es posible evitar la decadencia del cristianismo sin reavivar este amor? ¿Qué fuerza podrá mover a la Iglesia si lo dejamos apagar? ¿Quién podrá llenar el vacío de Jesús? ¿Quién podrá sustituir su presencia viva en medio de nosotros?


P. de José Antonio Pagola

FELIZ DOMINGO!!!!





 

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