domingo, 2 de octubre de 2022

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 2 DE OCTUBRE DE 2022



ORAR DESDE LA DUDA


En el creyente pueden surgir dudas sobre un punto u otro del mensaje cristiano. La persona se pregunta cómo ha de entender una determinada afirmación bíblica o un aspecto concreto del dogma cristiano. Son cuestiones que están pidiendo una mayor clarificación.

Pero hay personas que experimentan una duda más radical, que afecta a la totalidad. Por una parte sienten que no pueden o no deben abandonar su religión, pero por otra no son capaces de pronunciar con sinceridad ese «sí» total que implica la fe.

El que se encuentra así suele experimentar, por lo general, un malestar interior que le impide abordar con paz y serenidad su situación. Puede sentirse también culpable. ¿Qué me ha podido pasar para llegar a esto? ¿Qué puedo hacer en estos momentos? Tal vez lo primero es abordar positivamente esta situación ante Dios.

La duda nos hace experimentar que no somos capaces de «poseer» la verdad. Ningún ser humano «posee» la verdad última de Dios. Aquí no sirven las certezas que manejamos en otros órdenes de la vida. Ante el misterio último de la existencia hemos de caminar con humildad y sinceridad.

La duda, por otra parte, pone a prueba mi libertad. Nadie puede responder en mi lugar. Soy yo el que me encuentro enfrentado a mi propia libertad y el que tengo que pronunciar un «sí» o un «no».

Por eso, la duda puede ser el mejor revulsivo para despertar de una fe infantil y superar un cristianismo convencional. Lo primero no es encontrar respuestas a mis interrogantes concretos, sino preguntarme qué orientación quiero dar a mi vida. ¿Deseo realmente encontrar la verdad? ¿Estoy dispuesto a dejarme interpelar por la verdad del Evangelio? ¿Prefiero vivir sin buscar verdad alguna?

La fe brota del corazón sincero que se detiene a escuchar a Dios. Como dice el teólogo catalán E. Vilanova, «la fe no está en nuestras afirmaciones o en nuestras dudas. Está más allá: en el corazón… que nadie, excepto Dios, conoce».

Lo importante es ver si nuestro corazón busca a Dios o más bien lo rehúye. A pesar de toda clase de interrogantes e incertidumbres, si de verdad buscamos a Dios, siempre podemos decir desde el fondo de nuestro corazón esa oración de los discípulos: «Señor, auméntanos la fe». El que ora así es ya creyente. 

Evangelio Comentado por:

José Antonio Pagola

gruposdejesus.com

Lc (17,5-10)


EL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 2 DE OCTUBRE DE 2022



 Domingo XXVII (C) del tiempo ordinario

Domingo 2 de octubre de 2022



1ª Lectura (Hab 1,2-3; 2,2-4): ¿Hasta cuándo, Señor, pediré auxilio sin que me oigas, te gritaré: ¡Violencia!, sin que me salves? ¿Por qué me haces ver crímenes y contemplar opresiones? ¿Por qué pones ante mí destrucción y violencia, y surgen disputas y se alzan contiendas? Me respondió el Señor: Escribe la visión y grábala en tablillas, que se lea de corrido; pues la visión tiene un plazo, pero llegará a su término sin defraudar. Si se atrasa, espera en ella, pues llegará y no tardará. Mira, el altanero no triunfará; pero el justo por su fe vivirá.



Salmo responsorial: 94

R/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón».

Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos.


Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía.


Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masa en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras».

2ª Lectura (2Tim 1,6-8.13-14): Querido hermano: Te recuerdo que reavives el don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos, pues Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de fortaleza, de amor y de templanza. Así pues, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor ni de mí, su prisionero; antes bien, toma parte en los padecimientos por el Evangelio, según la fuerza de Dios. Ten por modelo las palabras sanas que has oído de mí en la fe y el amor que tienen su fundamento en Cristo Jesús. Vela por el precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros.

Versículo antes del Evangelio (1Pe 1,25): Aleluya. La palabra de Dios permanece para siempre. Y ésa es la palabra que se os ha anunciado. Aleluya.

Texto del Evangelio (Lc 17,5-10): En aquel tiempo, los apóstoles dijeron al Señor; «Auméntanos la fe». El Señor dijo: «Si tuvierais fe como un grano de mostaza, habríais dicho a este sicómoro: ‘Arráncate y plántate en el mar’, y os habría obedecido.

»¿Quién de vosotros tiene un siervo arando o pastoreando y, cuando regresa del campo, le dice: ‘Pasa al momento y ponte a la mesa?’. ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame algo para cenar, y cíñete para servirme hasta que haya comido y bebido, y después comerás y beberás tú?’. ¿Acaso tiene que agradecer al siervo porque hizo lo que le fue mandado? De igual modo vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os fue mandado, decid: ‘Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer’».


«Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer»

+ Rev. D. Josep VALL i Mundó

(Barcelona, España)


Hoy, Cristo nos habla nuevamente de servicio. El Evangelio insiste siempre en el espíritu de servicio. Nos ayuda a ello la contemplación del Verbo de Dios encarnado —el siervo de Yavé, de Isaías— que «se anonadó y tomó la condición de esclavo» (Flp 2,2-7). Cristo afirma también: «Yo estoy entre vosotros como el que sirve» (Lc 22,27), pues «el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por todos» (Mt 20,28). En una ocasión, el ejemplo de Jesús se concretó realizando el trabajo de un esclavo al lavar los pies de sus discípulos. Quería dejar así bien claro, con este gesto, que sus seguidores debían servir, ayudar y amarse unos a otros, como hermanos y servidores de todos, tal como propone la parábola del buen samaritano.

Debemos vivir toda la vida cristiana con sentido de servicio sin creer que estamos haciendo algo extraordinario. Toda la vida familiar, profesional y social —en el mundo político, económico, etc.— ha de estar impregnada de este espíritu. «Para servir, servir», afirmaba san Josemaría Escrivá; él quería dar a entender que para “ser útil” es preciso vivir una vida de servicio generoso sin buscar honores, glorias humanas o aplausos.

Los antiguos afirmaban el “nolentes quaerimus” —«buscamos para los cargos de gobierno a quienes no los ambicionan; a quienes no desean figurar»— cuando había que hacer nombramientos jerárquicos. Ésta es la intencionalidad propia de los buenos pastores dispuestos a servir a la Iglesia como ella quiere ser servida: asumir la condición de siervos como Cristo. Recordemos, según las conocidas palabras de san Agustín, cómo debe ejercerse una función eclesial: «Non tam praeesse quam prodesse»; no tanto con el mando o la presidencia sino, más bien, con la utilidad y el servicio.

HOY SE INICIA LA NOVENA DE SAN JUAN XXIII, EL PAPA BUENO - DEL 2 AL 10 DE OCTUBRE DE 2022



Este 2 de octubre se inicia la novena a San Juan XXIII, el Papa que inauguró el Concilio Vaticano II, el evento eclesial más importante en el siglo XX, que marcó un antes y después en la Iglesia Católica, especialmente con la celebración de la Misa.


“Oh, Espíritu Santo Paráclito, (...) haz fuerte y continua la oración que elevamos en nombre del mundo entero; apresura para cada uno de nosotros el tiempo de una profunda vida interior; impulsa nuestro apostolado, que quiere llegar a todos los hombres y a todos los pueblos”, expresó alguna vez San Juan XXIII, cuya fiesta es el 11 de octubre.

Cercanos a la celebración del llamado “Papa Bueno” por su sencillez y cercanía, aquí una novena para pedir su intercesión.




Primer Día de la Novena a San Juan XXIII



Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen

Acto de contrición
¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración inicial
Infinitas gracias doy a Dios, porque desde siempre te eligió para tan altos misterios, y te adornó con las virtudes de la caridad, pobreza, humildad y obediencia.

Te pido nos alcances la paz para todos los pueblos, la unidad de las iglesias, la caridad para todos los hombres.

Tú, el Papa Bueno, ayúdanos a vivir como verdaderos hijos de Dios, como fieles discípulos de Jesús y apóstoles de su palabra. Te pido de manera especial, por todas las familias para que sean santuario de vida y amor, bendícelas y líbralas de todo mal.

Intercede por todos nosotros en unión de nuestra Madre Santísima María. Amén.

Primer día: Juan XXIII elegido por Dios
A Jesús le decía su apóstol Natanael: “de Nazareth puede salir algo bueno”.  El pueblo de Jesús era de mala fama, era pobre y no de los pueblos conocidos o de prestigio.  Juan XXIII era del campo, de una familia que vivía de las cuatro vacas y del trabajo de sol a sol en la finca de un rico agricultor de su pueblito.  Su familia era numerosa y realmente católica.  Dios nos conduce por los caminos de la vida, San Pablo decía, “el Señor me abrió una puerta para que me diera cuenta de lo que tenía que hacer, dónde predicar el evangelio”. En la vida de todos nosotros hay puertas abiertas o cerradas, hay momentos oscuros, sendas estrechas y caminos fáciles de recorrer.  En todas las situaciones de la vida, según nuestro Señor Jesucristo, está la mano y el cuidado del Padre con nosotros.  Por eso el Señor nos dice que el Padre Dios tiene bien contados todos nuestros pelos, alimenta los pájaros del cielo y viste elegantemente las flores del campo.  El joven Angelo, más tarde Juan XXIII, se acordaba siempre con mucho agrado de donde él era.  Durante toda la vida el Papa mantuvo contacto con su familia y su campo porque sabía que Dios lo había conducido por estas vías.  Tambiénnosostros somos de nuestro pueblo, de nuestro campo o de una ciudad de Puerto Rico.  Así Dios ha conducido a Juan XXIII pero también a nosotros y lo hará en el futuro.

Oración a San Juan XXIII
Dios, Padre amado, que nos diste como Santo Padre a San Juan XXIII, llamado por todos el Papa de la paz y el Papa bueno.

Te pedimos Padre por su intercesión ser portadores en esta tierra del don maravilloso de tu paz y ser por tanto hombres y mujeres de diálogo, comprensión y tolerancia.

Ayúdanos Señor a ver a todos los que nos rodean como hermanos e hijos de un mismo Dios y a buscar en todo momento el entendimiento sin desvirtuar tu luz y tu verdad.

Queremos, como San Juan XXIII, que nos reconozca el mundo entero porque, como discípulos tuyos, nos amamos unos a otros.

Gracias por este ejemplo de virtudes. Y unidos a todos los santos del cielo y en especial a este Papa bueno te suplico Padre Santo esta gracia particular que necesito (haga aquí su petición).

Gracias te doy de antemano, Señor, porque al ruego de tan gran intercesor estoy seguro de que me será concedida. Amén.

Oración final
Dios todopoderoso y eterno, que llamaste a tu hijo Angelo a cumplir el ministerio petrino bajo el nombre de Juan XXIII, ten misericordia de nosotros y danos, por intercesión del "Papa Bueno", la caridad y la paz, para vivirlas en cada momento de nuestras vidas, hasta el momento que dispongas de nosotros en esta tierra.

Ayúdanos para alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesús, y permite que esta petición, que humildemente te solicitamos, sea iluminada por el Espíritu Santo. Amen.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


Segundo Día de la Novena a San Juan XXIII


Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen

Acto de contrición
¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración inicial
Infinitas gracias doy a Dios, porque desde siempre te eligió para tan altos misterios, y te adornó con las virtudes de la caridad, pobreza, humildad y obediencia.

Te pido nos alcances la paz para todos los pueblos, la unidad de las iglesias, la caridad para todos los hombres.

Tú, el Papa Bueno, ayúdanos a vivir como verdaderos hijos de Dios, como fieles discípulos de Jesús y apóstoles de su palabra. Te pido de manera especial, por todas las familias para que sean santuario de vida y amor, bendícelas y líbralas de todo mal.

Intercede por todos nosotros en unión de nuestra Madre Santísima María. Amén.

Segundo día: Católico desde el primer día.
El día 25 de noviembre de 1881, nació Angel Guiseppe Roncalli de una familia modesta que ya tenía 3 hijas.  El mismo día, por la tarde, la mamá, acompañada por su esposo, llevó al recién nacido a la Iglesia para que se bautizara ese mismo día.  Porque Dios era primero, el centro y el fin de su vida y así lo querían para su hijito. Por eso, se bautizó el primer día de su vida, el día de su nacimiento. En la familia aumentó el número de los que comían a 28, durante los años que Angelo pasó con sus familiares, ya que la familia estaba compuesta de los padres, abuelos, tíos y tías con sus respectivos hijos.  Todos vivían bajo el mismo techo. En el día del bautismo no se notaba ninguna señal extraordinaria del bebé que hiciera pensar a alguien que este niño llegaría a ser el sucesor de San Pedro o algo grande. A todos nosotros nos ha pasado algo parecido. Somos de una familia católica y pronto después del nacimiento la gracia del bautismo nos convirtió en un hijo de Dios y miembro de la Iglesia Católica. Conociendo la realidad de nuestras familias sabemos que no todos tienen la dicha de ser de una familia bien ordenada y haber recibido una educación católica. Por ello es importante ayudar especialmente a los que han sufrido por la desintegración de su familia, y por la falta de una educación católica.

Oración a San Juan XXIII
Dios, Padre amado, que nos diste como Santo Padre a San Juan XXIII, llamado por todos el Papa de la paz y el Papa bueno.

Te pedimos Padre por su intercesión ser portadores en esta tierra del don maravilloso de tu paz y ser por tanto hombres y mujeres de diálogo, comprensión y tolerancia.

Ayúdanos Señor a ver a todos los que nos rodean como hermanos e hijos de un mismo Dios y a buscar en todo momento el entendimiento sin desvirtuar tu luz y tu verdad.

Queremos, como San Juan XXIII, que nos reconozca el mundo entero porque, como discípulos tuyos, nos amamos unos a otros.

Gracias por este ejemplo de virtudes. Y unidos a todos los santos del cielo y en especial a este Papa bueno te suplico Padre Santo esta gracia particular que necesito (haga aquí su petición).

Gracias te doy de antemano, Señor, porque al ruego de tan gran intercesor estoy seguro de que me será concedida. Amén.

Oración final
Dios todopoderoso y eterno, que llamaste a tu hijo Angelo a cumplir el ministerio petrino bajo el nombre de Juan XXIII, ten misericordia de nosotros y danos, por intercesión del "Papa Bueno", la caridad y la paz, para vivirlas en cada momento de nuestras vidas, hasta el momento que dispongas de nosotros en esta tierra.

Ayúdanos para alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesús, y permite que esta petición, que humildemente te solicitamos, sea iluminada por el Espíritu Santo. Amen.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


Tercer Día de la Novena a San Juan XXIII

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen

Acto de contrición
¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración inicial
Infinitas gracias doy a Dios, porque desde siempre te eligió para tan altos misterios, y te adornó con las virtudes de la caridad, pobreza, humildad y obediencia.

Te pido nos alcances la paz para todos los pueblos, la unidad de las iglesias, la caridad para todos los hombres.

Tú, el Papa Bueno, ayúdanos a vivir como verdaderos hijos de Dios, como fieles discípulos de Jesús y apóstoles de su palabra. Te pido de manera especial, por todas las familias para que sean santuario de vida y amor, bendícelas y líbralas de todo mal.

Intercede por todos nosotros en unión de nuestra Madre Santísima María. Amén.

Tercer día: Juan XXIII y su familia.
Los días de nuestra novena son de reflexión sobre la vida de Juan XXIII, de nuestra propia vida y del futuro de nosotros y de los demás. La familia campesina del futuro Papa era católica y todos los días rezaba el Santo Rosario por la noche. El tío Zaverio leía la Biblia y el periódico católico por la noche en voz alta porque la familia no tenía ni radio, ni televisor.  Su tío funcionaba como catequista de la familia e informaba sobre lo que pasaba en el mundo leyendo el periódico de Bergamo. Con seis años mandaron al jovencito Angelo a la escuela de la Parroquia y porque progresaba bastante, de allí lo enviaron a la Parroquia vecina, donde el párroco enseñaba latín.  Más tarde se hizo alumno del seminario menor de la Diócesis de Bargamo.  La experiencia en su casa fue favorable para toda la vida y por eso escribió en el año 1932: “La educación que deja más profunda huella es siempre la que se recibe en su casa.  Yo he olvidado muchas cosas, que he leído en los libros, pero recuerdo perfectamente lo que aprendí de mis padres y de mis mayores”.

En el hogar se aprende lo que es el valor de la familia, del matrimonio, lo que es una mujer, una madre, un papa, ser hijo y hermano. Es cierto que en su casa uno aprende a amar y a ser amado, comprender y ser comprendido, sentirse protegido y proteger, perdonar y ser perdonado, ser feliz, contento, seguro, misericordioso, obediente y sobre todo pertenecer o ser de una familia. El Papa Juan XXIII era de una verdadera familia. Durante toda su vida era agradecido a Dios por este regalo.

Oración a San Juan XXIII
Dios, Padre amado, que nos diste como Santo Padre a San Juan XXIII, llamado por todos el Papa de la paz y el Papa bueno.

Te pedimos Padre por su intercesión ser portadores en esta tierra del don maravilloso de tu paz y ser por tanto hombres y mujeres de diálogo, comprensión y tolerancia.

Ayúdanos Señor a ver a todos los que nos rodean como hermanos e hijos de un mismo Dios y a buscar en todo momento el entendimiento sin desvirtuar tu luz y tu verdad.

Queremos, como San Juan XXIII, que nos reconozca el mundo entero porque, como discípulos tuyos, nos amamos unos a otros.

Gracias por este ejemplo de virtudes. Y unidos a todos los santos del cielo y en especial a este Papa bueno te suplico Padre Santo esta gracia particular que necesito (haga aquí su petición).

Gracias te doy de antemano, Señor, porque al ruego de tan gran intercesor estoy seguro de que me será concedida. Amén.

Oración final
Dios todopoderoso y eterno, que llamaste a tu hijo Angelo a cumplir el ministerio petrino bajo el nombre de Juan XXIII, ten misericordia de nosotros y danos, por intercesión del "Papa Bueno", la caridad y la paz, para vivirlas en cada momento de nuestras vidas, hasta el momento que dispongas de nosotros en esta tierra.

Ayúdanos para alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesús, y permite que esta petición, que humildemente te solicitamos, sea iluminada por el Espíritu Santo. Amen.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


Cuarto Día de la Novena a San Juan XXIII

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen

Acto de contrición
¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración inicial
Infinitas gracias doy a Dios, porque desde siempre te eligió para tan altos misterios, y te adornó con las virtudes de la caridad, pobreza, humildad y obediencia.

Te pido nos alcances la paz para todos los pueblos, la unidad de las iglesias, la caridad para todos los hombres.

Tú, el Papa Bueno, ayúdanos a vivir como verdaderos hijos de Dios, como fieles discípulos de Jesús y apóstoles de su palabra. Te pido de manera especial, por todas las familias para que sean santuario de vida y amor, bendícelas y líbralas de todo mal.

Intercede por todos nosotros en unión de nuestra Madre Santísima María. Amén.

Cuarto día: Las normas de su vida
Por su aspecto físico y por sus intenciones personales calificaba la cura de atención a las almas para ser cura rural, un hombre de oración, de misa, de devociones populares. Juan XXIII servía para eso y, como la historia probó, para mucho más. Su vida es una enseñanza para nosotros, es un testimonio, es un estímulo para la vida cristiana y la santificación. Él era un gran hombre de Dios.  No trataba de imponerse ni de imponer; oraba y perdonaba, por eso lo llamaban Juan el bueno. Él se olvidaba de las ofensas.  No se preocupaba de una vanidosa elegancia, ni trata de ganar simpatías. Era un hombre de diálogo profundo con Dios, en la oración y muy capaz de dialogar con los demás. La vida era un servicio, como su maestro Jesucristo que no había venido para ser servido, sino para servir, Juan XXIII había aprendido a someter el propio yo, a la voluntad de Dios y sus superiores.  Fue un hombre firme y rígido en sus principios, pero flexible por su comprensión y caridad. Se decía que él nunca mentía. Su vida fue reconocida como un paso hacia el futuro. Era un revolucionario como los santos, los profetas y un hombre del evangelio del pobre, humilde y misericordioso. Él decía que el alma del apostolado era el silencio y la contemplación, la interioridad, la pobreza, los medios consagrados, la sencillez de palabras y métodos. Practiquemos lo que el beato hacía; hablar con la vida, corregir con humildad.

Oración a San Juan XXIII
Dios, Padre amado, que nos diste como Santo Padre a San Juan XXIII, llamado por todos el Papa de la paz y el Papa bueno.

Te pedimos Padre por su intercesión ser portadores en esta tierra del don maravilloso de tu paz y ser por tanto hombres y mujeres de diálogo, comprensión y tolerancia.

Ayúdanos Señor a ver a todos los que nos rodean como hermanos e hijos de un mismo Dios y a buscar en todo momento el entendimiento sin desvirtuar tu luz y tu verdad.

Queremos, como San Juan XXIII, que nos reconozca el mundo entero porque, como discípulos tuyos, nos amamos unos a otros.

Gracias por este ejemplo de virtudes. Y unidos a todos los santos del cielo y en especial a este Papa bueno te suplico Padre Santo esta gracia particular que necesito (haga aquí su petición).

Gracias te doy de antemano, Señor, porque al ruego de tan gran intercesor estoy seguro de que me será concedida. Amén.

Oración final
Dios todopoderoso y eterno, que llamaste a tu hijo Angelo a cumplir el ministerio petrino bajo el nombre de Juan XXIII, ten misericordia de nosotros y danos, por intercesión del "Papa Bueno", la caridad y la paz, para vivirlas en cada momento de nuestras vidas, hasta el momento que dispongas de nosotros en esta tierra.

Ayúdanos para alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesús, y permite que esta petición, que humildemente te solicitamos, sea iluminada por el Espíritu Santo. Amen.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


Quinto Día de la Novena a San Juan XXIII

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen

Acto de contrición
¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración inicial
Infinitas gracias doy a Dios, porque desde siempre te eligió para tan altos misterios, y te adornó con las virtudes de la caridad, pobreza, humildad y obediencia.

Te pido nos alcances la paz para todos los pueblos, la unidad de las iglesias, la caridad para todos los hombres.

Tú, el Papa Bueno, ayúdanos a vivir como verdaderos hijos de Dios, como fieles discípulos de Jesús y apóstoles de su palabra. Te pido de manera especial, por todas las familias para que sean santuario de vida y amor, bendícelas y líbralas de todo mal.

Intercede por todos nosotros en unión de nuestra Madre Santísima María. Amén.

Quinto día: Juan XXIII y su vocación
Querido beato Juan XXIII: Ya conozco algunos momentos de tu vida. Sé que fuiste bautizado, un día ordenado sacerdote, más tarde Obispo, cardenal, nuncio, arzobispo de Venecia y por fin Papa de la Iglesia. Admiro tu generosidad. Dijiste que sí a la voluntad de Dios y sabías que su voluntad es amor de Él. Con tu obediencia te acercaste a nuestro Señor cuya vida era hacer la voluntad de su Padre Celestial. Fuiste como Abraham, saliste de tu tierra y llegaste ya anciano a Roma para ser Papa. Te pusiste el nombre de Juan por tu amor a Juan, el evangelista y a Juan Bautista, que era el precursor de Cristo. Me sorprende que nunca pusieras un pero, nunca abusaste de tu inteligencia para buscar un pretexto, una excusa barata. Tu amor a la Virgen María te hacía decir sí a una madre firme y humilde.  En cambio yo soy muy distinto, busco escapes, pretextos. Tengo un doctorado de excusas, fácilmente me escondo, no escucho, no obedezco, no soy generoso como el Señor y con la Iglesia. Tomaste en serio tu vocación cristiana, sacerdotal y papal, tu vocación a la santidad. Admiro tus renuncias a la mediocridad. Quiero imitar tu entrega de corazón, porque no buscaste ni prestigio, ni puestos elevados. Fuiste desde tu casa un muy obediente con amor, humildad, y audacia. Has sido un hombre ejemplar. Yo quiero ser de los tuyos, que llevan tu amor, y compartir tu amor a la Iglesia, este amor que siento como tú por la Iglesia Universal, pero especialmente por la de mi patria.

Oración a San Juan XXIII
Dios, Padre amado, que nos diste como Santo Padre a San Juan XXIII, llamado por todos el Papa de la paz y el Papa bueno.

Te pedimos Padre por su intercesión ser portadores en esta tierra del don maravilloso de tu paz y ser por tanto hombres y mujeres de diálogo, comprensión y tolerancia.

Ayúdanos Señor a ver a todos los que nos rodean como hermanos e hijos de un mismo Dios y a buscar en todo momento el entendimiento sin desvirtuar tu luz y tu verdad.

Queremos, como San Juan XXIII, que nos reconozca el mundo entero porque, como discípulos tuyos, nos amamos unos a otros.

Gracias por este ejemplo de virtudes. Y unidos a todos los santos del cielo y en especial a este Papa bueno te suplico Padre Santo esta gracia particular que necesito (haga aquí su petición).

Gracias te doy de antemano, Señor, porque al ruego de tan gran intercesor estoy seguro de que me será concedida. Amén.

Oración final
Dios todopoderoso y eterno, que llamaste a tu hijo Angelo a cumplir el ministerio petrino bajo el nombre de Juan XXIII, ten misericordia de nosotros y danos, por intercesión del "Papa Bueno", la caridad y la paz, para vivirlas en cada momento de nuestras vidas, hasta el momento que dispongas de nosotros en esta tierra.

Ayúdanos para alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesús, y permite que esta petición, que humildemente te solicitamos, sea iluminada por el Espíritu Santo. Amen.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


Sexto Día de la Novena a San Juan XXIII

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen

Acto de contrición
¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración inicial
Infinitas gracias doy a Dios, porque desde siempre te eligió para tan altos misterios, y te adornó con las virtudes de la caridad, pobreza, humildad y obediencia.

Te pido nos alcances la paz para todos los pueblos, la unidad de las iglesias, la caridad para todos los hombres.

Tú, el Papa Bueno, ayúdanos a vivir como verdaderos hijos de Dios, como fieles discípulos de Jesús y apóstoles de su palabra. Te pido de manera especial, por todas las familias para que sean santuario de vida y amor, bendícelas y líbralas de todo mal.

Intercede por todos nosotros en unión de nuestra Madre Santísima María. Amén.

Sexto día: Juan XXIII en las rutas de la Providencia de Dios
Virgen María, Madre de la Providencia: Juan XXIII era tu hijo como Juan Pablo II quien tenía en su lema papal: “Soy todo tuyo”.  La Madre de Dios es siempre instrumento de Dios, esposa del Espíritu Santo, Madre de Dios Hijo e hija de Dios Padre. Tú Señor, enseñaste a Juan XXIII en el rosario, a unir siempre el gozo, el dolor y la Gloria de la vida, como la Madre se unió a tu Persona. Ayúdanos querida Virgen de la Providencia a confiar en ti, a aceptar las inspiraciones del Espíritu Santo, la ruta de la fe en todas las conducciones de la Providencia. Virgen María, haznos luchar heroicamente contra las tentaciones de la carne. Danos valor para callar y mantener la calma ante las ofensas y peligros. Danos fuerza para guardar lo que no debemos revelar. Necesitamos tu apoyo para vivir como cristianos los momentos de la cruz.

Oración a San Juan XXIII
Dios, Padre amado, que nos diste como Santo Padre a San Juan XXIII, llamado por todos el Papa de la paz y el Papa bueno.

Te pedimos Padre por su intercesión ser portadores en esta tierra del don maravilloso de tu paz y ser por tanto hombres y mujeres de diálogo, comprensión y tolerancia.

Ayúdanos Señor a ver a todos los que nos rodean como hermanos e hijos de un mismo Dios y a buscar en todo momento el entendimiento sin desvirtuar tu luz y tu verdad.

Queremos, como San Juan XXIII, que nos reconozca el mundo entero porque, como discípulos tuyos, nos amamos unos a otros.

Gracias por este ejemplo de virtudes. Y unidos a todos los santos del cielo y en especial a este Papa bueno te suplico Padre Santo esta gracia particular que necesito (haga aquí su petición).

Gracias te doy de antemano, Señor, porque al ruego de tan gran intercesor estoy seguro de que me será concedida. Amén.

Oración final
Dios todopoderoso y eterno, que llamaste a tu hijo Angelo a cumplir el ministerio petrino bajo el nombre de Juan XXIII, ten misericordia de nosotros y danos, por intercesión del "Papa Bueno", la caridad y la paz, para vivirlas en cada momento de nuestras vidas, hasta el momento que dispongas de nosotros en esta tierra.

Ayúdanos para alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesús, y permite que esta petición, que humildemente te solicitamos, sea iluminada por el Espíritu Santo. Amen.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


Séptimo Día de la Novena a San Juan XXIII

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen

Acto de contrición
¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración inicial
Infinitas gracias doy a Dios, porque desde siempre te eligió para tan altos misterios, y te adornó con las virtudes de la caridad, pobreza, humildad y obediencia.

Te pido nos alcances la paz para todos los pueblos, la unidad de las iglesias, la caridad para todos los hombres.

Tú, el Papa Bueno, ayúdanos a vivir como verdaderos hijos de Dios, como fieles discípulos de Jesús y apóstoles de su palabra. Te pido de manera especial, por todas las familias para que sean santuario de vida y amor, bendícelas y líbralas de todo mal.

Intercede por todos nosotros en unión de nuestra Madre Santísima María. Amén.

Séptimo día: Elegido para ser Papa
Señor Jesús: Tú regalaste a tu servidor Angelo Quiseppe Roncalli, el privilegio de ser Papa de nuestra Iglesia. Tú sabes que no era el favorito entre los candidatos al papado, pero Tú, Señor, lo elegiste. Para imitarte e imitar a dos de tus primeros colaboradores; Juan el Evangelista, tu discípulo preferido, y a tu precursor Juan Bautista, y por querer ponerse humildemente en la fila de 22 papas que ya habían llevado el nombre de Juan.  Por eso, él escogió este nombre.  El aceptó ser cabeza visible de tu Iglesia, Señor, sucesor de Pedro y de 262 Papas, entre ellos santos, mártires y hombres pecadores.

El Cardenal Roncalli aceptó el cargo del Papado, sabiendo que tenía que pastorear tus ovejas y fortalecer la fe de tu rebaño. Había sido toda su vida un cura rural y más tarde a través del Concilio del Vaticano Segundo, se hizo uno de los Papas más importantes de la historia. Gracias a ti Señor, porque los últimos serán los primeros y el que quiere ser primero sera el servidor de todos.  Así el Papa Juan XXIII vivió los años de su ministerio papal, murió así y se perfeccionó.


Oración a San Juan XXIII
Dios, Padre amado, que nos diste como Santo Padre a San Juan XXIII, llamado por todos el Papa de la paz y el Papa bueno.

Te pedimos Padre por su intercesión ser portadores en esta tierra del don maravilloso de tu paz y ser por tanto hombres y mujeres de diálogo, comprensión y tolerancia.

Ayúdanos Señor a ver a todos los que nos rodean como hermanos e hijos de un mismo Dios y a buscar en todo momento el entendimiento sin desvirtuar tu luz y tu verdad.

Queremos, como San Juan XXIII, que nos reconozca el mundo entero porque, como discípulos tuyos, nos amamos unos a otros.

Gracias por este ejemplo de virtudes. Y unidos a todos los santos del cielo y en especial a este Papa bueno te suplico Padre Santo esta gracia particular que necesito (haga aquí su petición).

Gracias te doy de antemano, Señor, porque al ruego de tan gran intercesor estoy seguro de que me será concedida. Amén.

Oración final
Dios todopoderoso y eterno, que llamaste a tu hijo Angelo a cumplir el ministerio petrino bajo el nombre de Juan XXIII, ten misericordia de nosotros y danos, por intercesión del "Papa Bueno", la caridad y la paz, para vivirlas en cada momento de nuestras vidas, hasta el momento que dispongas de nosotros en esta tierra.

Ayúdanos para alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesús, y permite que esta petición, que humildemente te solicitamos, sea iluminada por el Espíritu Santo. Amen.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.



Octavo Día de la Novena a San Juan XXIII
Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen

Acto de contrición
¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración inicial
Infinitas gracias doy a Dios, porque desde siempre te eligió para tan altos misterios, y te adornó con las virtudes de la caridad, pobreza, humildad y obediencia.

Te pido nos alcances la paz para todos los pueblos, la unidad de las iglesias, la caridad para todos los hombres.

Tú, el Papa Bueno, ayúdanos a vivir como verdaderos hijos de Dios, como fieles discípulos de Jesús y apóstoles de su palabra. Te pido de manera especial, por todas las familias para que sean santuario de vida y amor, bendícelas y líbralas de todo mal.

Intercede por todos nosotros en unión de nuestra Madre Santísima María. Amén.

Octavo día: Juan XXIII y el Santo Espíritu de Dios:
Gracias Espíritu Santo, por haber engendrado en María a Jesús, por haber ungido a Jesús como Mesías en el día del bautismo, por haber fortalecido y llenado con tu presencia a los apóstoles en el cenáculo el día de Pentecostés y por haber estado presente en la Iglesia hasta el día de hoy.  Muchas gracias por haber inspirado al Papa Juan XXIII a convocar el concilio y ayudar así a la Iglesia para un Nuevo Pentecostés. Los que habían pensado que Juan XXIII, por su edad y su sencillez, no podía hacer una gran cosa como Papa, se equivocaron. Todos quedaron sorprendidos.  En realidad la Iglesia no es de los hombres, es de Dios, guiada por ti, Espíritu Santo y capacitada por ti para continuar la obra salvífica de Cristo para los hombres.

Oración a San Juan XXIII
Dios, Padre amado, que nos diste como Santo Padre a San Juan XXIII, llamado por todos el Papa de la paz y el Papa bueno.

Te pedimos Padre por su intercesión ser portadores en esta tierra del don maravilloso de tu paz y ser por tanto hombres y mujeres de diálogo, comprensión y tolerancia.

Ayúdanos Señor a ver a todos los que nos rodean como hermanos e hijos de un mismo Dios y a buscar en todo momento el entendimiento sin desvirtuar tu luz y tu verdad.

Queremos, como San Juan XXIII, que nos reconozca el mundo entero porque, como discípulos tuyos, nos amamos unos a otros.

Gracias por este ejemplo de virtudes. Y unidos a todos los santos del cielo y en especial a este Papa bueno te suplico Padre Santo esta gracia particular que necesito (haga aquí su petición).

Gracias te doy de antemano, Señor, porque al ruego de tan gran intercesor estoy seguro de que me será concedida. Amén.

Oración final
Dios todopoderoso y eterno, que llamaste a tu hijo Angelo a cumplir el ministerio petrino bajo el nombre de Juan XXIII, ten misericordia de nosotros y danos, por intercesión del "Papa Bueno", la caridad y la paz, para vivirlas en cada momento de nuestras vidas, hasta el momento que dispongas de nosotros en esta tierra.

Ayúdanos para alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesús, y permite que esta petición, que humildemente te solicitamos, sea iluminada por el Espíritu Santo. Amen.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


Noveno Día de la Novena a San Juan XXIII


Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen

Acto de contrición
¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración inicial
Infinitas gracias doy a Dios, porque desde siempre te eligió para tan altos misterios, y te adornó con las virtudes de la caridad, pobreza, humildad y obediencia.

Te pido nos alcances la paz para todos los pueblos, la unidad de las iglesias, la caridad para todos los hombres.

Tú, el Papa Bueno, ayúdanos a vivir como verdaderos hijos de Dios, como fieles discípulos de Jesús y apóstoles de su palabra. Te pido de manera especial, por todas las familias para que sean santuario de vida y amor, bendícelas y líbralas de todo mal.

Intercede por todos nosotros en unión de nuestra Madre Santísima María. Amén.

Noveno día: La muerte de Juan XXIII
Querido Santo Juan XXIII: En esta novena te hemos pedido, si fuera posible, vivir el evangelio de Cristo como tú. Cuando el médico te diagnosticó un tumor canceroso, dijiste; “No te preocupes por mí, porque mi equipaje está preparado y yo estoy dispuesto a partir”. Con tranquilidad hablaste a tus hermanos y hermanas diciendo, “soy feliz porque dentro de muy poco veré a nuestros Padres en el cielo.

Por eso dijiste al doctor: “No se esfuerce, lo entiendo, estoy preparado”. Especialmente gracias Santo Padre Juan XXIII que nos dijiste: “yo soy tu hermano”, pero no solamente de nosotros los católicos, sino de todos los hombres. Dame la fuerza de ser un hermano de todos y convertir al mundo entero en una patria, una tierra de hermanos en amor y paz. Amén.

Oración a San Juan XXIII
Dios, Padre amado, que nos diste como Santo Padre a San Juan XXIII, llamado por todos el Papa de la paz y el Papa bueno.

Te pedimos Padre por su intercesión ser portadores en esta tierra del don maravilloso de tu paz y ser por tanto hombres y mujeres de diálogo, comprensión y tolerancia.

Ayúdanos Señor a ver a todos los que nos rodean como hermanos e hijos de un mismo Dios y a buscar en todo momento el entendimiento sin desvirtuar tu luz y tu verdad.

Queremos, como San Juan XXIII, que nos reconozca el mundo entero porque, como discípulos tuyos, nos amamos unos a otros.

Gracias por este ejemplo de virtudes. Y unidos a todos los santos del cielo y en especial a este Papa bueno te suplico Padre Santo esta gracia particular que necesito (haga aquí su petición).

Gracias te doy de antemano, Señor, porque al ruego de tan gran intercesor estoy seguro de que me será concedida. Amén.

Oración final
Dios todopoderoso y eterno, que llamaste a tu hijo Angelo a cumplir el ministerio petrino bajo el nombre de Juan XXIII, ten misericordia de nosotros y danos, por intercesión del "Papa Bueno", la caridad y la paz, para vivirlas en cada momento de nuestras vidas, hasta el momento que dispongas de nosotros en esta tierra.

Ayúdanos para alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesús, y permite que esta petición, que humildemente te solicitamos, sea iluminada por el Espíritu Santo. Amen.



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...