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viernes, 14 de octubre de 2016

SACERDOTE DOMINICO RECUERDA QUE EL ROSARIO SE REZA, NO SE RECITA


Sacerdote dominico recuerda que el Rosario se reza, no se recita
Por Matt Hadro


 (ACI).- Los católicos debemos redescubrir la naturaleza contemplativa del Rosario y no solo recitarlo de forma rápida si de verdad queremos que esta oración transforme nuestras vidas, afirmó el sacerdote y teólogo, P. Basil Cole.

“Si se reza correctamente, el rosario producirá un manantial de gracia en nuestras vidas”, aseguró el P. Basil Cole (O.P.), quien se desempeña como profesor de  teología moral, espiritual y dogmática en Dominican House of Studies (Casa Dominicana de Estudios) ubicado en Washington, Estados Unidos.

En una entrevista a ACI Prensa, el P. Cole se refirió a la Fiesta de Nuestra Señora del Rosario (7 de octubre), la que se remonta a 1571 cuando una alianza naval cristiana logró una victoria decisiva contra una gran armada turca que amenazaba las costas de Europa.

El Papa San Pío V, que pidió a los católicos rezar el Rosario antes de la batalla, atribuyó la victoria a la intercesión de la Santísima Madre y estableció la fiesta de Nuestra Señora de la Victoria que más tarde se convirtió en la Fiesta de Nuestra Señora del Rosario.


El Rosario ha sido siempre una poderosa oración contra el mal, pero si más católicos lo rezaran de forma correcta, “no hubiéramos tenido los problemas que hemos enfrentado” en los últimos 40 años, expresó el P. Cole.

El viejo adagio "la familia que reza unida permanece unida" implica una oración real que debe venir del corazón y la mente, sostiene el experto.

"He escuchado muchas confesiones de personas que han rezado el Rosario en familia y que después de un tiempo odiaban hacerlo porque no sabían rezarlo correctamente. Recitaban y recitaban muy rápido. Decían que era como un tren a toda velocidad. No pensaban en los misterios. No reflexionaban en ellos", lamentó el sacerdote.

El P. Cole ofreció algunos consejos prácticos para las personas y familias que quieran rezar bien el Rosario.

Por ejemplo, una familia podría hacer una pausa deliberada antes de cada misterio del Rosario para pensar en la vida de María y de Jesús contenida en él. También podrían ofrecer un denario por una intención específica.

Una persona podría rezar un denario del Rosario en diferentes momentos del día y así tiene más tiempo para enfocarse en cada misterio.

En cierto sentido, dijo el P. Cole, sería mejor rezar un denario de forma pausada y prestando atención, con tiempo suficiente para reflexionar verdaderamente en él, que recitar rápidamente un Rosario entero.

Muchos en el mundo han perdido el sentido de la contemplación, añadió el religioso, pero si se recupera, la oración podría fortalecer considerablemente a las personas y familias.

“Si se reza de forma correcta, el Rosario realmente puede fortalecer un matrimonio, porque debes enfrentar pruebas y dificultades. Necesitas paciencia y amabilidad”. El sacerdote añadió que las “gracias que nos ofrece el Rosario están allí”.

domingo, 2 de octubre de 2016

EL ROSARIO Y LAS MISIONES


El Rosario y las Misiones



La Iglesia ha dedicado un mes, el de Octubre, para honrar a María con el rezo del Santo Rosario. De las devociones marianas, es una de las más queridas. El Rosario es una oración universal, no sólo por su estructura interior, sino porque es una oración eclesial, querida por la Virgen, recomendada por los Papas, rezada por los cristianos de todo el mundo y a favor de todo el mundo. En conjunto el Rosario es una oración eminentemente misionera.

Una tradición muy remota atribuye a santo Domingo de Guzmán, fundador de los Dominicos, la composición de este rezo. Pero fue el Papa san Pío V quien, con una Bula publicada en el año 1569, le dio la forma que se utilizó por más de cinco siglos, contemplando 15 misterios: de gozo, dolor y gloria. El Papa Juan Pablo II, en el 2002, con la Carta apostólica «Rosarium Virginis Mariae» agregó al Rosario tradicional 5 nuevos misterios llamados "misterios de luz".

La Iglesia Católica vive también el mes de octubre dedicado mundialmente a despertar el Espíritu Misionero en los fieles, con gestos de solidaridad hacia los 200.000 misioneros que entregan sus vidas por el anuncio del Evangelio en el mundo. Durante este mes, llamado "Mes de las Misiones" se intensifica la animación misionera, uniéndonos todos en oración, el sacrificio y el aporte económico a favor de las misiones, a fin de que el evangelio se proclame a todos los hombres.

En octubre, celebramos pues el mes del Rosario y el DOMUND -Domingo Mundial de las Misiones-, y nada más oportuno que hablar del Rosario Misionero ya que el principal apoyo que necesitamos es el de la oración.

El Rosario Misionero fue creado por Monseñor Fulton Sheen, para unir la contemplación de los misterios de la vida de Jesucristo y Santa María, con la oración por las necesidades de los misioneros y los trabajos de evangelización en cada continente. El Rosario Misionero es una forma de oración, en la cual, por intercesión de María, se pide por las intenciones y necesidades de todo el mundo.

Es una oración mariana universal y misionera, que consiste en rezar los cinco misterios de cada día teniendo presentes los cinco continentes del mundo, pensando en la situación concreta de cada continente desde el punto de vista de la evangelización y de la presencia cristiana, y orando por los misioneros y misioneras, por todos los agentes de la evangelización, y por todos los que aún no conocen la Buena Nueva de la salvación, para que se abran a la luz del Evangelio.

Esta es una invitación para que todas las familias retomen el Rezo del santo Rosario, que enseñen a los niños y a los jóvenes a hacerlo y a reconocer que el Rosario no es una fórmula que se repite sin sentido; sino por el contrario es una verdadera oración cuando se hace de corazón.

jueves, 29 de septiembre de 2016

PREPÁRATE EN OCTUBRE, NO DEJES DE REZAR EL ROSARIO


¡Prepárate! en Octubre, no dejes de rezar el Rosario
Hagamos un alto en nuestro diario vivir. Quince minutos tan solo... El mundo necesita de muchos rosarios.


Por: Ma Esther de Ariño | Fuente: Catholic.net 




Vamos a empezaremos Octubre y lo celebramos como el mes del rosario.

Rezar el rosario para algunas personas es un tiempo desperdiciado en una letanía de repetidas oraciones, que en la gran mayoría, están dichas de una manera distraída y maquinalmente. Pero no es así. El hecho de ponernos a rezarle ya es un acto de amor a la Madre de Dios. Es una súplica constante y repetida para pedir perdón y rogarle por nosotros y por todos los hombres en el presente y también en la hora de la muerte.

Rezar el rosario es meditar en los Misterios de la Vida de Cristo, de suerte que el rosario es una especie de resumen del Evangelio, un recuerdo de la vida, los sufrimientos, los momentos luminosos y transcendentales y glorificación del Señor, siempre acompañado de los momentos de grandeza de la Santísima Virgen, su Madre, siendo así una síntesis de su obra Redentora.

Rezar el rosario es un método fácil y adaptable a toda clase de personas, aún las menos instruidas y una excelente manera de ejercitar los actos más sublimes de fe y contemplación. El Padrenuestro con el que se empieza cada Misterio es la oración que Cristo nos enseñó y quienes lo han penetrado a fondo no pueden cansarse de repetirlo. En cuanto el Avemaría, toda ella está centrada en el Misterio de la Encarnación y es la oración más apropiada para honrar dicho Misterio. Aunque en el Avemaría hablamos directamente a la Santísima Virgen e invocamos su intercesión, esa oración es sobre todo una alabanza y una acción de gracias a su Hijo por la infinita misericordia que nos mostró al encarnarse en Ella y hacerse hombre para su Misión redentora.

La Santísima Virgen en sus repetidas apariciones , siempre ha sido la súplica más importante que en sus mensajes nos ha dado. Ella nos ha pedido que recemos el rosario. Ella nos lo pide insistentemente porque tiene su rezo un GRAN VALOR. Quiere que repitamos una y otra vez la súplica, la alabanza, con la esperanza puesta en su gran amor por toda la Humanidad.

Tal vez, por lo repetitivo del rezo, como decía Santa Teresa, la "loca de la casa", nuestra mente, se nos vaya de aquí para allá en pertinaz distracción, pero aún así nuestro corazón y nuestra voluntad está puesto a los pies de la Madre de Dios, y esas Avemarías son como el incienso que sube en oscilantes volutas hasta el corazón de nuestra Madre la Virgen Santísima.

Nuestro mundo se está olvidando de rezar. Tenemos fe, creemos en Dios pero no hablamos con El. El mundo actual, ahora más que nunca, necesita de muchos rosarios.

Hagamos un alto en nuestro diario vivir. Quince minutos tan solo...y con seguridad que el mundo y "nuestro mundo" será mejor.

sábado, 17 de octubre de 2015

CINCO CLAVES PARA CONOCER Y AMAR A LA VIRGEN MARÍA


Clave para conocer y amar a María 
5 claves que nos pueden que ayudar en este camino de conformación con Jesús a través de Santa María


Por: Luisa Restrepo | Fuente: Catholic-link.com 




María es nuestra Madre y en nuestro camino de cercanía y encuentro con el Señor Ella cumple un papel dinámico y fundamental. Para poder recorrerlo es necesario aumentar nuestro amor filial para que sea Ella quien nos lleve de su mano hacia su hijo El Señor Jesús.

Hoy, con la ayuda del hermoso libro de María Vallejo-Nágera: “De María a María”, les queremos presentar 5 pasos para conocer y amar a María. En esta hermosa obra la autora nos describe su proceso de acercamiento a la Virgen María, nos cuenta cómo es su relación con Ella y nos invita a descubrirla, conocerla y amarla cada vez más.

María es madre y una madre se preocupa sobre todo por la salud de sus hijos, sabe cuidarla siempre con amor grande y tierno. La Virgen custodia nuestra salud. ¿Qué quiere decir esto? Pienso sobre todo en tres aspectos: nos ayuda a crecer, a afrontar la vida, a ser libres.Papa Francisco
Les dejamos 5 claves que nos pueden que ayudar en este camino de conformación con Jesús a través de Santa María:



1. Buscar que María nos lleve de su mano en nuestro proceso de Conversión y Fe:

Convertirse todos los días como el primero –valga la redundancia– es la primera clave para amar a María. El Señor nos pide cada día que le amemos. Y la mejor manera es a través de su Madre, la Virgen María. Si buscamos a nuestra Madre, el Señor se hará cercano a nosotros. María es la primera creyente, con su fe alienta nuestro camino para que cada día crezcamos en confianza en Dios y en sus promesas.

2. Reconocer su presencia amorosa en nuestras vidas:

La Virgen María ¿está realmente presente en nuestras vidas? ¿actúa hoy de forma real?  La Madre de Dios, que es Madre de todos también –así lo quiso Él– actúa en cada uno de sus hijos de una manera distinta. Unas veces es más visible que otras, pero el amor es el mismo. Para ello, el Señor nos la regaló para pedirle por nuestras preocupaciones y nuestras ocupaciones. Así Ella estará presente en las situaciones más cotidianas de nuestra vida, para que hagamos frente junto a Ella, a todos nuestros problemas.

3. Tener siempre presente que María es Madre de Dios y Madre nuestra:

Juan Pablo II dijo una vez: “La maternidad virginal, reconocida y proclamada por la fe de los Padres, nunca jamás podrá separarse de la identidad de Jesús, verdadero hombre y verdadero Dios, dado que nació de ella”. María es un nuestra madre y como buena madre no se cansa de esperar. Ella sabe que somos humanos y que fallamos. Aun así,  no nos deja solos.


4. Para amarla debemos acercarnos a San José el Padre de Jesús y esposo de La Virgen María:

San José es el perfecto intercesor, fue el mejor padre, el mejor amigo de la Virgen y su mayor protector. Supo proteger a su Sagrada Familia y llevar a cabo la misión que le había mandado el Señor. Por eso, ahora nosotros podemos pedirle que nos ayude con las cosas de nuestras familias y las de nuestros amigos, pues no dudará en echarnos una mano cuando lo necesitemos. El lazo amoroso y espiritual que unía al Patriarca con la Virgen María hace que podamos agarrarnos fuerte a sus manos y, a su vez, al regazo de Nuestra Madre. El Papa Francisco tiene una estatua de san José durmiendo en su habitación y cuentan que, cuando recibe documentación con asuntos graves, los deja –literalmente– bajo su cuidado. Él es el protector de la Virgen y el padre adoptivo de Jesús. Son muchos los santos que le han venerado, admirado y le han pedido intercesión, contándose como numerosísimos los milagros atribuidos a él a lo largo de  XXI siglos de fe.

5. Acudir a Ella rezando El Santo Rosario:

El rosario es un fiel aliado para conocer los sentimientos y los amores de la Virgen. Desgranar las cuentas con una oración pausada y recogida nos permite comprender que la Virgen se vale de dichos ruegos para pedir abundantes gracias a Jesús. El Rosario es un instrumento esencial para todos los cristianos que desean cooperar con la misión evangelizadora de la Virgen María en el mundo.

martes, 13 de octubre de 2015

IMÁGENES DE LOS MISTERIOS DOLOROSOS








CON EL SANTO ROSARIO VENCEREMOS


Con el Santo Rosario venceremos




Santo Domingo de Guzmán, realizando un exorcismo a un poseso albigense en presencia de una gran muchedumbre, invocó a la Santísima Virgen para que obligara a los demonios a contestarle a cuál de los santos del cielo temían más y cuál debía ser más amado y honrado por los hombres. Los demonios que invadían al hereje comenzaron a gritar: “¡Oh enemiga nuestra! ¡Oh ruina y confusión nuestra! ¿Por qué viniste del cielo a atormentarnos en forma tan cruel? ¿Será preciso que por ti, ¡oh abogada de los pecadores, a quienes evitas el infierno; oh camino seguro del cielo!, seamos obligados –a pesar nuestro– a confesar delante de todos lo que es causa de nuestra confusión y ruina? ¡Ay de nosotros! ¡Maldición a nuestros príncipes de las tinieblas!”.

“¡Oíd, pues, cristianos! Esta Madre de Cristo es omnipotente y puede impedir que sus siervos caigan en el infierno. Ella, como un sol, disipa las tinieblas de nuestras astutas maquinaciones. Descubre nuestras intrigas, rompe nuestras redes y reduce a la inutilidad todas nuestras tentaciones. Nos vemos obligados a confesar que ninguno que persevere en su servicio se condena con nosotros”.

“Un solo suspiro que ella presente a la Santísima Trinidad vale más que todas las oraciones, votos y deseos de todos los santos. La tememos más que a todos los bienaventurados juntos y nada podemos contra sus fieles servidores”.

De igual manera los malignos confesaron que muchos cristianos que la invocan al morir y que deberían condenarse, según las leyes ordinarias, se salvan gracias a su intercesión. Aseguraron que si la Madre de Dios "no se hubiera opuesto a nuestros designios y esfuerzos, ¡hace tiempo habríamos derribado y destruido a la Iglesia y precipitado en el error y la infidelidad a todas sus jerarquías!”. Luego añadieron que “nadie que persevere en el rezo del Rosario se condenará. Porque ella obtiene para sus fieles devotos la verdadera contrición de los pecados, para que los confiesen y alcancen el perdón e indulgencia de ellos”.

Promesas del Rosario dadas por la Santísima Virgen al Beato Alano de La Roche:

1. Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán gracias especiales.

2. Prometo mi protección y las gracias más grandes a aquellos que recen el Rosario.

3. El Rosario es un arma poderosa para no ir al infierno: destruye los vicios, disminuye los pecados y nos defiende de las herejías.

4. Se otorgará la virtud y las buenas obras abundarán, se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su deseo por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este medio.

5. El alma que se encomiende a mí en el Rosario no perecerá.

6. Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en su justicia, no tendrá una muerte violenta, y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida eterna.

7. Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no perecerá sin los Sagrados Sacramentos.

8. Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en vida y en la hora de su muerte encontrarán la luz de Dios y la plenitud de su gracia, en la hora de la muerte participarán en el paraíso por los méritos de los Santos.

9. Libraré del purgatorio a quienes recen el Rosario devotamente.

10. Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el cielo.

11. Obtendrán todo lo que me pidan mediante el Rosario.

12. Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por mí en sus necesidades.

13. Mi hijo me ha concedido que todo aquel que se encomiende a mí al rezar el Rosario tendrá como intercesores a toda la corte celestial en vida y a la hora de la muerte.

14. Son mis niños aquellos que recitan el Rosario, y hermanos y hermanas de mi único hijo, Jesús Cristo.

15. La devoción al santo Rosario es una señal manifiesta de predestinación a la gloria.


martes, 6 de octubre de 2015

UN ROSARIO ENCONTRADO EN EL BOSQUE


Un rosario encontrado en el bosque
Algo brillaba en un arbusto, era un rosario de madera, desgastado por el uso, cuya cruz de metal relucía a la luz del sol


Por: Redacción | Fuente: salvadmereina.co.cr 




Aquel bosque había sido siempre muy atrayente. Sus árboles centenarios, cuyas hojas filtraban los rayos del sol, y su ambiente de misterio creaban el escenario perfecto para las diversiones de los niños de la aldea, amantes de la aventura. Era habitual, sobre todo en vacaciones o los fines de semana, verlos correr por todas partes y perderse entre las sombras de la vegetación, mientras de lejos se escuchaba resonar su alegre griterío.

Allí se habían refugiado, durante la guerra, los soldados de la retaguardia. Por eso, no era raro encontrar casquillos de bala, restos de pólvora o plomo y otros pertrechos, lo que para los niños hacía de ese lugar un sitio aún más fascinante.

Un día, un par de amigos —Mario y Alejandro— se encontraban paseando entre los árboles en busca de algo nuevo. Habían sido compañeros en la escuela y siempre pasaban juntos las vacaciones. El primero todavía vivía en la aldea, pero el otro se había mudado con su familia a la capital. Andaban conversando animadamente sobre cuál sería el futuro de cada uno. Después de todo, ya estaban terminando los estudios secundarios y quizá no volverían a encontrarse.

— Yo voy a ser médico, dijo Alejandro. Me estoy aplicando para entrar en la Universidad. Quiero ayudar a la gente. Me conmovió ver cómo sufrían los soldados durante la guerra por no tener a un doctor que les auxiliara.

Y tú, ¿ya te has decidido?

— Todavía no…, le respondió Mario.


— ¡Pero bueno! Si ya estás terminando el instituto. Tendrás que tomar una determinación.

— A mí también me gustaría elegir una profesión que ayudara a las personas, pero la Medicina no me atrae.

Andaban despacio y la conversación iba alcanzado un clima de reflexión.

De pronto, se fijaron que algo brillaba en un arbusto e instintivamente ambos aceleraron el paso. Era un rosario de madera, desgastado por el uso, cuya cruz de metal relucía a la luz del sol.

— ¡Mira, es un rosario!, exclamó Mario, mientras lo cogía y besaba su crucifijo.

— ¡Va, si es un rosario ordinario!, le retrucó Alejandro.

— Un rosario, por muy simple que sea, nunca es ordinario, le reprendió su amigo. Debemos buscar a su dueño, porque tiene que estar muy triste por haberlo perdido.

Alejandro intentaba disuadirlo, pues la aldea no era tan pequeña… y además que podría pertenecer a uno de los miles de soldados que por allí habían pasado durante la guerra. Mario decidió entonces llevarlo a la ermita que estaba en el centro del bosque y depositarlo a los pies de una imagen de la Virgen. Quién sabe si el que lo había extraviado no iría a buscarlo ahí.

Cuando llegaron a la ermita, Mario le pidió a su amigo que entrara con él para que juntos rezaran a María Santísima, como siempre lo habían hecho, pero Alejandro no quiso acompañarle. Prefirió esperarle afuera, contemplando… las maravillas de la naturaleza.

Habían pasado cinco minutos desde que Mario había entrado.

Quince minutos. ¡Media hora! ¡Y no daba la impresión de que fuera a salir…!

Alejandro estaba impaciente y se preguntaba qué estaría haciendo tanto tiempo dentro de la ermita.

Finalmente, apareció. Y venía sonriendo, como iluminado.

— ¿Pero qué te ha pasado? ¿Por qué has tardado tanto?

— Ya he decidido lo que voy a ser: sacerdote.

— ¿Cómo? ¿Qué ideas son esas?

— Sí, tú serás médico de cuerpos y yo médico de almas. Hoy he visto claramente, delante de Nuestra Señora, cuál sería mi vocación y le he pedido que me ayude a entrar enseguida en el seminario y me transforme en un sacerdote santo.

Alejandro no se atrevió a decir nada más. Regresaron a casa de Mario y cuando se acabaron las vacaciones cada cual siguió su camino: aquel entró en la Facultad de Medicina y éste ingresó en el Seminario Diocesano. Ambos perdieron la pista uno del otro.

Veinte años habían pasado cuando el padre Mario fue designado capellán del Hospital Modelo de la capital.

Allí se encontró con su antiguo amigo, ahora un renombrado médico y cirujano. Había progresado mucho profesionalmente, pero infelizmente se preocupaba tan sólo con asuntos prácticos, sin darle importancia a la vida espiritual.

Un día, el sacerdote y el doctor se encontraron en la habitación de un pobre enfermo que no paraba de quejarse. Tras examinarle, el médico le dijo que no entendía el motivo de aquellos lamentos. La enfermedad estaba remitiendo y no existía una causa orgánica para los dolores que parecía le atormentaban.

— ¡Ay, ay! ¡Ay, doctor! Me voy a morir… y no tendré salvación, repetía el enfermo, angustiado.

El sacerdote se acercó para intentar animarle, exhortándole a que tuviera confianza en la Madre de Dios. Y le invitó a que rezaran juntos el Rosario.

— ¡No me hable de rosarios!

— Pero, ¿por qué? No hay una criatura más dulce y bondadosa que María…

El pobre hombre le contó su historia. Unos veinte años atrás había sido soldado en la guerra. Antes de salir de casa, su madre le había dado un rosario y le hizo que le prometiera que lo llevaría siempre encima y lo rezaría diariamente. El militar atendió aquel pedido durante un tiempo, pero no pudo resistir las burlas de sus compañeros y al pasar por un bosque cercano a una aldea tiró el rosario entre los arbustos.

Desde entonces la conciencia le pesaba enormemente y no se sentía digno de rezar a la Virgen, ni de mirar siquiera a una imagen suya.

El sacerdote y el médico se miraron estupefactos. El lugar del que hablaba era la aldea de su infancia y el rosario ¡el que se habían encontrado!

El padre Mario sacó un rosario de madera de su bolsillo y se lo entregó al enfermo, diciéndole:

— Pues mire, ¡aquí está su rosario!

Si María ha querido que le fuera devuelto, es porque quería manifestarle su perdón.

La fisonomía del enfermo se iluminó. Entonces el sacerdote le contó la escena que ocurrió hacía veinte años atrás y cómo su vocación se la debía a aquel rosario que guardaba de recuerdo por la gracia recibida, y con el que rezaba todos los días.

El doctor oía al padre Mario, bañado en lágrimas. Dándose cuenta de lo mucho que se había alejado de Dios, se preguntaba: “¿De qué sirve ser un gran profesional a costa de dejar abandonada su propia alma?”.

Médico y paciente quisieron confesarse y recuperar la paz. El viejo soldado en poco tiempo recibió el alta y salió del hospital. Y el Dr. Alejandro y el P. Mario aún trabajaron juntos durante muchos años, en plena armonía: uno curaba el cuerpo y el otro llevaba la salud al alma.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

LAS QUINCE PROMESAS DE LA VIRGEN MARÍA A QUIENES RECEN EL ROSARIO


LAS QUINCE PROMESAS
DE LA VIRGEN MARÍA
A QUIENES RECEN EL ROSARIO 





1.- El que me sirva, rezando diariamente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.

2.- Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.

3.- El Rosario será un fortísimo escudo de defensa contra el infierno, destruirá los vicios, librará de los pecados y exterminará las herejías.

4.- El Rosario hará germinar las virtudes y también hará que sus devotos obtengan la misericordia divina; sustituirá en el corazón de los hombres el amor del mundo al amor por Dios y los elevará a desear las cosas celestiales y eternas. ¡Cuántas almas por este medio se santificarán!.

5.- El alma que se encomiende por el Rosario no perecerá.

6.- El que con devoción rezare mi Rosario, considerando misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá muerte desgraciada; se convertirá, si es pecador; perseverará en la gracias, si es justo, y en todo caso será admitido a la vida eterna.

7.- Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin auxilios de la Iglesia.

8.- Quiero que todos los devotos de mi Rosario tenga en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia, y sean partícipes de los méritos de los bienaventurados.

9.- Libraré pronto del purgatorio a las almas devotas del Rosario.

10.- Los hijos verdaderos de mi Rosario gozarán en el cielo una gloria singular.

11.- Todo lo que se me pidiere por medio del Rosario se alcanzará prontamente.

12.- Socorreré en todas sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.

13.- Todos los que recen el Rosario tendrán por hermanos en la vida y en la muerte a los bienaventurados del cielo.

14.- Los que rezan mi Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.

15.- La devoción al santo Rosario es una señal manifiesta de predestinación a la gloria.

¿CÓMO REZAR EL SANTO ROSARIO? EXPLICACIÓN



NOS QUEDA REZAR O REZAMOS PARA EMPEZAR


¡Nos queda rezar! o ¡rezamos para empezar!
Que el rezo del Rosario haga posible el cambio de la situación de sufrimiento actual, pero también nuestro cambio de vida


Por: Mons. Antonio Algora, Obispo de Ciudad Real




Suele suceder que cuando nos encontramos abrumados por alguna situación, reaccionamos según el viejo dicho de: «¡Nos acordamos de santa Bárbara cuando truena!», y que el miedo a lo que está ocurriendo nos lleve a rezar. Pues bien, estoy escribiendo esta carta en la primera semana de este mes, cuando los países de nuestra Europa se están repartiendo el número de refugiados procedentes de la guerra en Siria, y cuando las instituciones gubernamentales, civiles y religiosas empezamos a reaccionar manifestando nuestra disponibilidad de acogida. Los próximos días van a ser cruciales para enfocar bien las soluciones que demandan estos cientos de miles de personas que vienen huyendo de la masacre que se está llevando a cabo en dicho país.

El rezo del Rosario está especialmente vinculado a momentos cruciales de la historia de esta misma Europa y aunque las distancias temporales y las significaciones político−sociales sean muy grandes, y distintas, sí quiero proponer este mes de octubre, tradicionalmente dedicado al Rosario, la oración diaria del Rosario para que con María, la Virgen, nuestra Señora, pidamos a Dios el que se den soluciones inmediatas a esta realidad que estamos sufriendo y en la que Europa está muy directamente implicada.

Y, vuelvo al título de la carta de este domingo: «¡Nos queda rezar!, o ¡Rezamos para empezar!» Probablemente viene bien hacer las dos cosas, puesto que esta catástrofe con todas sus víctimas ni se ha sabido evitar ni, como es evidente, se podrá resolver con nuestras solas fuerzas humanas. Estamos siendo testigos de la incapacidad e impotencia efectiva de los países más poderosos de la tierra. Siempre ¡nos queda rezar!, pedir a Dios con insistencia que se acabe el conflicto y sepamos paliar sus desastrosas consecuencias para esta gente que viene pidiendo refugio a nuestros países.

Sin embargo, la propuesta de rezar: ¡para empezar!, no es menos importante en el sentido en que lo primero es, no solo que se cumpla la ley internacional que implica a los países que nos decimos civilizados, que como estamos viendo ya es mucho, sino que los particulares hagamos lo que está a nuestro alcance, y esto lleva consigo generosidad, renuncia y sacrificios que nos tocan muy de cerca.

Sí, vamos a rezar el Rosario todos los días del próximo mes, y desgranando sus Avemarías podremos caer en la cuenta en los Misterios Gozosos del propósito realizado de Dios Padre de enviarnos a su Hijo para salvar al género humano. En los Misterios Dolorosos veremos a Jesucristo asumiendo el sufrimiento que la maldad humana es capaz de producir. En los Misterios Luminosos sentiremos la llamada a vivir como Jesucristo, metido de lleno en nuestra historia, convocando a todos a poner la mesa común de la Eucaristía, para sabernos hermanos. Y en los Misterios Gloriosos contemplar el final que se tiene que dar a todas esas desgracias por la resurrección de Jesucristo, puesto que estamos destinados a vivir plenamente. Así se nos ha de llenar el corazón de esperanza para empeñarnos en lograrlo ya aquí y ahora, pues debe ser posible.

Que el rezo del Rosario haga posible el cambio de esta situación, pero también nuestro cambio de vida, ese que se necesita para complicarnos la vida acogiendo a quien lo está necesitando, ese que se necesita para abrirnos los ojos y los brazos para dejar que entren en nuestras casas, en nuestras calles, en nuestra vida esas personas que todavía no conocemos personalmente pero que están aquí mismo llamando a nuestra puerta

OCTUBRE, MES DEL ROSARIO


Octubre: Mes del Rosario
La Iglesia ha dedicado un mes, el de Octubre, para honrar a María con el rezo del Santo Rosario


Por: Tere Vallés | Fuente: Catholic.net 




Origen e historia de esta devoción: 

En la antigüedad, los romanos y los griegos solían coronar con rosas a las estatuas que representaban a sus dioses, como símbolo del ofrecimiento de sus corazones. La palabra “rosario” significa "corona de rosas". 

Siguiendo esta tradición, las mujeres cristianas que eran llevadas al martirio por los romanos, marchaban por el Coliseo vestidas con sus ropas más vistosas y con sus cabezas adornadas de coronas de rosas, como símbolo de alegría y de la entrega de sus corazones al ir al encuentro de Dios. Por la noche, los cristianos recogían sus coronas y por cada rosa, recitaban una oración o un salmo por el eterno descanso del alma de las mártires.

La Iglesia recomendó entonces rezar el rosario, el cual consistía en recitar los 150 salmos de David, pues era considerada una oración sumamente agradable a Dios y fuente de innumerables gracias para aquellos que la rezaran. Sin embargo, esta recomendación sólo la seguían las personas cultas y letradas pero no la mayoría de los cristianos. Por esto, la Iglesia sugirió que aquellos que no supieran leer, suplantaran los 150 salmos por 150 Avemarías, divididas en quince decenas. A este “rosario corto” se le llamó “el salterio de la Virgen”.

Cuenta la Historia que un día, a finales del siglo XII, Santo Domingo de Guzmán quien sufría mucho al ver que la gravedad de los pecados de la gente estaba impidiendo la conversión de los albigenses, decidió ir al bosque a rezar. Estuvo en oración tres días y tres noches haciendo penitencia y flagelándose hasta perder el sentido. En este momento, se le apareció la Virgen con tres ángeles y le dijo que la mejor arma para convertir a las almas duras no era la flagelación, sino el rezo de su salterio.

Santo Domingo se dirigió en ese mismo momento a la catedral de Toulouse, sonaron las campanas y la gente se reunió para escucharlo. Cuando iba a empezar a hablar, se soltó una tormenta con rayos y viento muy fuerte que hizo que la gente se asustara. Todos los presentes pudieron ver que la imagen de la Virgen que estaba en la catedral alzaba tres veces los brazos hacia el Cielo. Santo Domingo empezó a rezar el salterio de la Virgen y la tormenta se terminó.

En otra ocasión, Santo Domingo tenía que dar un sermón en la Iglesia de Notre Dame en París con motivo de la fiesta de San Juan y, antes de hacerlo, rezó el Rosario. La Virgen se le apareció y le dijo que su sermón estaba bien, pero que mejor lo cambiara y le entregó un libro con imágenes, en el cual le explicaba lo mucho que gustaba a Dios el rosario de Avemarías porque le recordaba ciento cincuenta veces el momento en que la humanidad, representada por María, había aceptado a su Hijo como Salvador.
Santo Domingo cambió su homilía y habló de la devoción del Rosario y la gente comenzó a rezarlo con devoción, a vivir cristianamente y a dejar atrás sus malos hábitos.

Santo Domingo murió en 1221, después de una vida en la que se dedicó a predicar y hacer popular la devoción del Rosario entre las gentes de todas las clases sociales para el sufragio de las almas del Purgatorio, para el triunfo sobre el mal y prosperidad de la Santa Madre de la Iglesia.

El rezo del Rosario mantuvo su fervor por cien años después de la muerte de Santo Domingo y empezó a ser olvidado.

En 1349, hubo en Europa una terrible epidemia de peste a la que se le llamó ¨la muerte negra” en la que murieron muchísimas personas.
Fue entonces cuando el fraile Alan de la Roche, superior de los dominicos en la misma provincia de Francia donde había comenzado la devoción al Rosario, tuvo una aparición, en la cual Jesús, la Virgen y Santo Domingo le pidieron que reviviera la antigua costumbre del rezo del Santo Rosario. El Padre Alan comenzó esta labor de propagación junto con todos los frailes dominicos en 1460. Ellos le dieron la forma que tiene actualmente, con la aprobación eclesiástica. A partir de entonces, esta devoción se extendió en toda la Iglesia.

¿Cuándo se instituyó formalmente esta fiesta?

El 7 de octubre de 1571 se llevó a cabo la batalla naval de Lepanto en la cual los cristianos vencieron a los turcos. Los cristianos sabían que si perdían esta batalla su religión podía peligrar y por esta razón confiaron en la ayuda de Dios, a través de la intercesión de la Santísima Virgen. El Papa San Pío V pidió a los cristianos rezar el rosario por la flota. En Roma estaba el Papa despachando asuntos cuando de pronto se levantó y anunció que sabía que la flota cristiana había sido victoriosa. Ordenó el toque de campanas y una procesión. Días más tarde llegaron los mensajeros con la noticia oficial del triunfo cristiano. Posteriormente, instituyó la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias el 7 de octubre.

Un año más tarde, Gregorio XIII cambió el nombre de la fiesta por el de Nuestra Señora del Rosario y determinó que se celebrase el primer domingo de Octubre (día en que se había ganado la batalla). Actualmente se celebra la fiesta del Rosario el 7 de Octubre y algunos dominicos siguen celebrándola el primer domingo del mes.

La fuerza del Rosario

A lo largo de la historia se ha visto como el rezo del Santo Rosario pone al demonio fuera de la ruta del hombre y de la Iglesia. Llena de bendiciones a quienes lo rezan con devoción. Nuestra Madre del Cielo ha seguido promoviéndolo, principalmente en sus apariciones a los pastorcillos de Fátima.

El Rosario es una verdadera fuente de gracias. María es medianera de las gracias de Dios. Dios ha querido que muchas gracias nos lleguen por su conducto, ya que fue por ella que nos llegó la salvación.

Todo cristiano puede rezar el Rosario. Es una oración muy completa, ya que requiere del empleo simultáneo de tres potencias de la persona: física, vocal y espiritual. Las cuentas favorecen la concentración de la mente.

Rezar el Rosario es como llevar diez flores a María en cada misterio. Es una manera de repetirle muchas veces lo mucho que la queremos. El amor y la piedad no se cansan nunca de repetir con frecuencia las mismas palabras, porque siempre contienen algo nuevo. Si lo rezamos todos los días, la Virgen nos llenará de gracias y nos ayudará a llegar al Cielo. María intercede por nosotros sus hijos y no nos deja de premiar con su ayuda. Al rezarlo, recordamos con la mente y el corazón los misterios de la vida de Jesús y los misterios de la conducta admirable de María: los gozosos, los dolorosos, los luminosos y los gloriosos. Nos metemos en las escenas evangélicas: Belén, Nazaret, Jerusalén, el huerto de los Olivos, el Calvario, María al pie de la cruz, Cristo resucitado, el Cielo, todo esto pasa por nuestra mente mientras nuestros labios oran.

Las Letanías

El Rosario no es una oración litúrgica, sino sólo un ejercicio piadoso. Las Letanías forman una parte oficial de la liturgia en cuanto que las invocaciones reciben permiso de la Santa Sede. Se cree que su origen fue, probablemente, antes del siglo XII.

La forma actual en la que las rezamos se adoptó en el santuario mariano de Loreto, en Italia y por eso se llama Letanía lauretana. En 1587, el Papa Sixto V la aprobó para que la rezaran todos los cristianos. Todos los cristianos hemos recurrido a la Virgen en momentos de alegría llamándola “Causa de nuestra alegría”, en momentos de dolor diciéndole “Consoladora de los afligidos”, etc.
Podemos rezar las Letanías con devoción, con amor filial, con gozo de tener una Madre con tantos títulos y perfecciones, recibidos de Dios por su Maternidad divina y por su absoluta fidelidad. Al rezarlas, tendremos la dicha de alabar a María, de invocar su protección y de ser ayudados siempre ya que la Virgen no nos deja desamparados.

Como rezar el Rosario

Como se trata de una oración, lo primero que hay que hacer es saludar, persignarnos y ponernos en presencia de Dios y de la Santísima Virgen.
Luego, se enuncian los misterios del día que se van a rezar y comenzamos a meditar en el primero de estos cinco misterios. Durante la oración de cada misterio, trataremos de acompañar a Jesús y a María en aquellos momentos importantes de sus vidas. Aprovechamos de pedirles ayuda para imitar las virtudes y cualidades que ellos tuvieron en esos momentos. Al meditarlos frecuentemente, estas guías pasan a formar parte de nuestra conciencia, de nuestra vida. Podemos ofrecer cada misterio del rosario por una intención en particular y se puede leer una parte del Evangelio que nos hable acerca del misterio que estamos rezando.
Cada misterio consta de un Padrenuestro seguido de diez Avemarías y un Gloria. Usamos nuestro rosario pasando una cuenta en cada Avemaría. Así seguimos hasta terminar con los cinco misterios.
Al terminar de rezar los cinco misterios, se reza la Salve y se termina con las Letanías.



Los Misterios

Los veinte misterios que se rezan nos recuerdan la vida de Jesús y, dependiendo del día, se rezan de la siguiente forma:

LUNES Y SÁBADO
MISTERIOS GOZOSOS VIRTUD (sugerida)
1. La Anunciación del ángel a la Virgen. La obediencia.
2. La Visita de la Virgen a su prima Isabel. Amor al prójimo.
3. El Nacimiento del Hijo de Dios. Desprendimiento
4. La Presentación del niño Jesús en el templo. Pureza de intención.
5. El Niño Jesús perdido y hallado en el templo Sabiduría en cosas de Dios.

MARTES Y VIERNES
MISTERIOS DOLOROSOS VIRTUD (sugerida)
1. La Oración de Jesús en el huerto. Verdadero arrepentimiento de los pecados.
2. La flagelación de nuestro Señor Jesucristo. Espíritu de sacrificio
3. La coronación de espinas. Desapego a lo material
4. Jesucristo es cargado con la Cruz. Paciencia por mi cruz.
5. La crucifixión de nuestro Señor Jesucristo. Generosidad

MIERCOLES Y DOMINGOS.
MISTERIOS GLORIOSOS VIRTUD (sugerida)
1. La Resurrección de Jesucristo. Fe, Esperanza y Caridad
2. La Ascensión del Señor a los Cielos. Deseo de ir al Cielo
3. La venida del Espíritu Santo. Deseo de vivir en Gracia
4. La Asunción de la Virgen a los Cielos. Amor a María
5. La Coronación de la Virgen en los Cielos. Perseverancia

JUEVES.
MISTERIOS LUMINOSOS
1. El Bautismo de Jesús en el Jordán 2 Co 5, 21; . Mt 3, 17.
2. Las bodas de Caná; Jn 2, 1-12.
3. El anuncio del Reino de Dios Mc 1, 15; Mc 2. 3-13; Lc 47-48.
4. La Transfiguración; Lc 9, 35.
5. La Institución de la Eucaristía, expresión sacramental del misterio pascual. Jn13, 1.

PREPÁRATE EN OCTUBRE, NO DEJES DE REZAR EL ROSARIO



¡Prepárate! en Octubre, no dejes de rezar el Rosario


Hagamos un alto en nuestro diario vivir. Quince minutos tan solo... El mundo necesita de muchos rosarios.


Por: Ma Esther de Ariño | Fuente: Catholic.net 



Durante el mes de Octubre, Mes del Rosario, en esta sección, meditaremos cada día un misterio, y así poder "guardar y meditar en  nuestro corazón" la Vida de Jesús.
Mañana empezaremos Octubre y lo celebramos como el mes del rosario.

Rezar el rosario para algunas personas es un tiempo desperdiciado en una letanía de repetidas oraciones, que en la gran mayoría, están dichas de una manera distraída y maquinalmente. Pero no es así. El hecho de ponernos a rezarle ya es un acto de amor a la Madre de Dios. Es una súplica constante y repetida para pedir perdón y rogarle por nosotros y por todos los hombres en el presente y también en la hora de la muerte.

Rezar el rosario es meditar en los Misterios de la Vida de Cristo, de suerte que el rosario es una especie de resumen del Evangelio, un recuerdo de la vida, los sufrimientos, los momentos luminosos y transcendentales y glorificación del Señor, siempre acompañado de los momentos de grandeza de la Santísima Virgen, su Madre, siendo así una síntesis de su obra Redentora.

Rezar el rosario es un método fácil y adaptable a toda clase de personas, aún las menos instruidas y una excelente manera de ejercitar los actos más sublimes de fe y contemplación. El Padrenuestro con el que se empieza cada Misterio es la oración que Cristo nos enseñó y quienes lo han penetrado a fondo no pueden cansarse de repetirlo. En cuanto el Avemaría, toda ella está centrada en el Misterio de la Encarnación y es la oración más apropiada para honrar dicho Misterio. Aunque en el Avemaría hablamos directamente a la Santísima Virgen e invocamos su intercesión, esa oración es sobre todo una alabanza y una acción de gracias a su Hijo por la infinita misericordia que nos mostró al encarnarse en Ella y hacerse hombre para su Misión redentora.

La Santísima Virgen en sus repetidas apariciones , siempre ha sido la súplica más importante que en sus mensajes nos ha dado. Ella nos ha pedido que recemos el rosario. Ella nos lo pide insistentemente porque tiene su rezo un GRAN VALOR. Quiere que repitamos una y otra vez la súplica, la alabanza, con la esperanza puesta en su gran amor por toda la Humanidad.

Tal vez, por lo repetitivo del rezo, como decía Santa Teresa, la "loca de la casa", nuestra mente, se nos vaya de aquí para allá en pertinaz distracción, pero aún así nuestro corazón y nuestra voluntad está puesto a los pies de la Madre de Dios, y esas Avemarías son como el incienso que sube en oscilantes volutas hasta el corazón de nuestra Madre la Virgen Santísima.

Nuestro mundo se está olvidando de rezar. Tenemos fe, creemos en Dios pero no hablamos con El. El mundo actual, ahora más que nunca, necesita de muchos rosarios.

Hagamos un alto en nuestro diario vivir. Quince minutos tan solo...y con seguridad que el mundo y "nuestro mundo" será mejor.

IMÁGENES DE OCTUBRE, MES DEL SANTO ROSARIO


















































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