El padre Pío nunca fue a Lourdes. En cierta ocasión le contaba al padre Rosario de Aliminusa que, de joven, había sentido unas ganas incontenibles de visitar el santuario de Lourdes; pero que ya se le había pasado toda aquella impresión, porque ya conocía Lourdes en todos sus pormenores. Quiso el padre Rosario precisar más lo que acababa de decir el padre y le hizo observar que lo que había visto en Lourdes podría haber sido cosa de medio sueño, de imaginación, y que todo eso podría ser muy distinto de la realidad, "porque aquello que creía haber visto, podría muy probablemente haber ocurrido mientras dormía...".
"¡No, no! -respondió inmediatamente el padre Pío-.Que no dormía sino que estaba bien despierto".
Posteriormente, en julio de 1968, le indicaba el padre Honorato que estaba él preparado, con gran ilusión, para ir a Lourdes. Lo invitaba a visitar a la Virgen, asegurándole que le sería muy sencillo incluirle en la lista de los peregrinos.
El padre Pío le responde: "¡Vaya qué cosa! ¡A Lourdes!¡En Lourdes he estado yo tantas veces...!". Sorprendido le advierte el interlocutor que "como podía ser aquello ya que nunca le había visto para nada salir del convento". El padre Pío le replica: "¡Bah!¿Pero es que a Lourdes se puede ir sólo en auto o tren? También se puede ir de otras maneras. (F. de Riese Pio X, Crocifisso senza croce, Roma 1975, pp. 421-422) Ver menos
