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lunes, 6 de noviembre de 2017

QUÉ ES LO QUE HACE EL SACRISTÁN?


¿Qué es lo que hace el sacristán?
Es el primerro en llegar y el último en irse de la iglesia, pero ¿Qué hace mientras está allí?


Por: Alejandra María Sosa Elízaga | Fuente: Siame.mx 




Todo está oscuro y en silencio. Todavía no ha llegado la gente. Se oyen unos pasos que se acercan. Se abre la puerta de la iglesia. Es el sacristán que llega a prepararlo todo, tempranito, como siempre.

Lo primero que suele hacer al llegar es orar. Encomendar su jornada al Señor.

Luego realiza las tareas más diversas. Coloca y prende las velas del altar, pone o quita los floreros, prepara en la credenza el Misal y lo que se utilizará en la celebración, instala y prende el micrófono, pone el Leccionario en el ambón y lo deja listo en donde corresponde; pone en el atril la hojita de las peticiones; prepara las vestiduras del sacerdote según el color que corresponde.

También sabe qué se necesita cuando hay Bautismos, Matrimonios, Primeras Comuniones, y celebraciones especiales, como por ejemplo en Semana Santa,.en las que hay que cuidar muchísimos detalles.

Y si hace falta, tiene la humildad de realizar lo que se necesite. Se acomide a barrer; a recoger y ordenar las hojitas de Misa que deja la gente olvidadas; a apagar y quitar las veladoras gastadas; a sacudir bancas y reclinatorios, y hasta a despegar chicles que algunos maleducados rumiantes dejaron pegados en la parte de abajo de sus asientos.

Cuando llega el celebrante, lo ayuda a revestirse. Y durante la celebración, se mantiene atento, por si le toca sostenerle el libro, ayudarlo en algo o resolver algún imprevisto, como cambiar a toda prisa la pila al micrófono, ir corriendo a traer algo que hace falta,  ajustar el equipo de sonido o de iluminación. Y quién sabe cómo se las ingenia, pero siempre encuentra la solución.

El sacristán sabe dónde está todo, en qué mueble, en qué estante, junto a qué o debajo de qué; conoce cada rincón de la sacristía como la palma de su mano. Entiende lo que es un ‘acetre’, un ‘turiferario’, una ‘píxide’, un ‘corporal’, nombres que la mayoría de la gente desconoce porque suele usar otros (como el ‘casito’ de agua bendita, el ‘chunche’ del incienso, el copón, el mantelito almidonado…).

Llega a tener tal compenetración con su párroco, que basta que éste le haga un ligero gesto, una mirada, una pequeña inclinación de cabeza, y capta al instante lo que necesita y se apresura a traérselo. Parecería que le leyera el pensamiento. Y si trabaja en una iglesia en la que hay varios sacerdotes, asume sin chistar el reto constante de adaptarse a lo que pide cada uno para tener siempre listo lo que pueda solicitarle.

Otra gran virtud del sacristán es la paciencia, que ejerce constantemente para tratar con afabilidad a toda la gente, que no siempre es amable ni prudente.

Cuando termina la Misa, los feligreses y el padre se van, pero el sacristán se queda, y va y viene, va y viene, atareado, regresando a la sacristía lo empleado en la celebración. Lo guarda todo, y deja preparado lo que se utilizará al día siguiente. Extingue la llama de las velas. Cierra las ventanas. Verifica que no quede nadie. Echa un último vistazo para asegurarse de dejar las cosas en orden; hace una breve oración para agradecerle su jornada a Jesús, y apaga la luz.

Todo queda oscuro y en silencio. Ya se ha ido toda la gente. Se oyen unos pasos que se alejan. Se cierra la puerta de la iglesia. Es el sacristán que se va a descansar, tarde, como siempre.


Pregunté a un sacristán qué era lo que más le gustaba de su oficio. Sin pensarlo dos veces respondió algo muy bello: “Poder servir a Dios y a mis hermanos”. Qué pena que esos hermanos a los que sirve, o sea nosotros, no siempre apreciemos o agradezcamos su abnegada labor. Los sacristanes no suelen recibir de los fieles atenciones, felicitaciones. Alguno comentó entristecido: ‘nadie nos toma en cuenta’. ¡Es hora de hacerles saber que valoramos su entrega!

Va desde aquí un agradecido abrazo a Miguel Ángel, de la rectoría de san Buenaventura; a Francisco Javier, Jorge, Juan y Gabriel, de la parroquia de san Agustín de las Cuevas; y a todos los sacristanes de todas las capillas, rectorías y parroquias que conocemos. Procurémoslos, y oremos diario por ellos.

Encomendémoslos a san Abundio de Roma, santo sacristán de la Basílica de san Pedro, a quien la Iglesia celebra cada 15 de abril. Y va con ello una propuesta: que en esa fecha se instituya el ‘Día del Sacristán’, para expresarles nuestro reconocimiento y gratitud y festejarlos.

Por lo pronto, en tu nombre y en el mío, digámosles: ¡Gracias! ¡Que Dios recompense su valioso servicio, y los siga colmando de dones y bendiciones!

martes, 24 de octubre de 2017

CUÁNTOS CATÓLICOS HAY EN EL MUNDO?


¿Cuántos católicos hay en el mundo?



La Agencia Fides ha difundido un informe anual en el contexto de la Jornada Mundial de las Misiones y presentado en el Vaticano: 

La Iglesia celebró ayer -22 de octubre de 2017- la  91° Jornada Mundial de las Misiones. Una ocasión para recordar que hoy, todos los fieles están llamados a ser misioneros en su trabajo, escuela y lugares de encuentro.

En este contexto, el Vaticano difundió el informe anual de Agencia Fides en el que se ofrece un cuadro panorámico de la Iglesia católica en el mundo.

La población mundial el 31 de diciembre de 2015 era de 7.248.941.000 personas y el número de católicos era de 1.284.810.000 personas.

En Europa el número de católicos disminuyó en 1.344.000, mientras que en África subió en 7.411.000, al igual que en América (4.756.000), Asia (1.583.000) y Oceanía (123.000).

Argentina, con 40,8 millones, aparece entre los diez países con más católicos del mundo. El país del papa Francisco ocupa el décimo lugar detrás de Brasil (172,2 millones), México (110,9), Filipinas (83,6), Estados Unidos (72,3), Italia (58,0), Francia (48,3), Colombia (45,3), España (43,3) y República Democrática del Congo (43,2).

Para atender a los católicos del mundo hay 5.304 obispos, 415.656 sacerdotes, 670.320 religiosas y 45.255 diáconos permanentes.

El número de sacerdote en el mundo ha aumentado, alrededor de 200 unidades alcanzando la cuota de 14.082. La distribución por continentes ve incrementos en África (+42), América (+68) y Europa (+57), disminuciones en Asia (-159) y Oceanía (-117).

El número de católicos por sacerdote ha aumentado de 31 unidades, alcanzando el número de 3.091. Se registran aumentos en África (+40), América (+37), Europa (+14), disminuciones, como el año precedente, en Asia (-13) a la que se suma este año también Oceanía (-11).

Los diáconos permanentes equivalen entonces a 45.255 personas (689 más que en 2014), y de ellos 44.627 fueron diáconos permanentes diocesanos (673 más) y 628 diáconos permanentes religiosos (16 más).

Los religiosos no sacerdotes fueron 54.229 (330 menos que en 2014) y las religiosas 670.330 (12.399 menos), mientras que los misioneros laicos fueron 351.797 (16.723 menos) y los catequistas 3.122.653 (142.115 menos).

En el Dossier de Fides también se muestra un esquema de las actividades de cooperación misionera de las Obras Misionales Pontificias (Propagación de la Fe, San Pedro Apóstol, Infancia Misionera, Unión Misional) que, con su ayuda a las iglesias locales (construcción de capillas y seminarios, instrucción, actividades pastorales y de formación), han erogado en el 2016 subsidios por un total de casi 134 millones de dólares Usa.



© Aleteia y AICA

lunes, 18 de septiembre de 2017

PARA QUÉ SE PONEN FLORES EN EL ALTAR?


¿Para qué se ponen flores en el altar?
El uso litúrgico de las flores


Por: P. Jon Mikel de Arza Blanco, IVE | Fuente: Institudo del Verbo Encarnado // www.teologoresponde.com.ar 




Pregunta:

Somos catequistas y necesitamos tener datos sobre las flores que se ponen alrededor del Altar para la Santa Misa, saber su significado, como alegría y recepción, etc. Todos los datos que pueda enviarnos nos servirán. En Cristo Jesús, María Santísima y San José, modelo de Familia.

Respuesta:
Lo primero que hay que decir es que las flores en el altar tienen una función de ornamentación (así como los cirios, el mantel, el incienso, etc.), es un modo de honrar a Cristo, pues, el altar es Cristo.

Secundariamente, también honrar a sus miembros más gloriosos, que son los mártires, cuyas reliquias están depositadas en el altar, es decir, la Iglesia triunfante, Esposa de Cristo. Relaciónese esto con la corona de flores de naranjo que llevaba la novia en el matrimonio, y por qué no, con el mismo Cristo, ya que, por ejemplo, en el rito bizantino, también el esposo es coronado.

Según una antiquísima tradición, atestiguada ya en la Traditio Apostolica (año 215), atribuida a San Hipólito de Roma, los cristianos llevaban rosas y lirios como ofrenda al altar: “algunas veces ofrecían flores; se ofrecía, pues, la rosa y el lirio, y no otras” (Traducimos el texto de la edición de BOTTE, 1963, 78). Como nota el famoso liturgista italiano, Mons. Mario Righetti, “el pavimento a mosaico de la basílica de Aquilea, construido en los primeros años del s. IV, lleva también un panel que representa las mujeres que ofrecen a la Iglesia flores sueltas y a festones”. (M. RIGHETTI, Storia Liturgica, I, 544). Desde el s. IV, y probablemente antes, los sepulcros de los mártires, conforme al uso universal, que de este modo honraba todas las tumbas, eran adornados con perfume de flores, que llegaba también a la mesa del altar que custodiaba las reliquias. De aquí que cantara Prudencio († 410 ca.): “Violis et fronde frequenti/Nos tecta fovebimus ossa” (Cathemerinon, X, v. 169). Que podríamos traducir: “Con asiduas violetas y frondas/honraremos los huesos cubiertos”. San Jerónimo elogiaba a Nepociano que cuidaba diligentemente la decoración floral de las basílicas y lugares de los mártires, con diversas flores, ramas de árboles y sarmientos (Cf. Epist. LX ad Heliodorum).

A falta de ramos de olivo y de palmeras, se bendijeron flores (y aún se bendicen) en los países septentrionales el Domingo de Ramos (de aquí, “Pascua Florida”). Esta circunstancia dio nombre a la península de “Florida” en los Estados Unidos, precisamente por este uso litúrgico, ya que los españoles llegaron allí para esa fecha en el año 1513 (Cf. M. RIGHETTI, Idem, II, 184). Una costumbre característica de la época medieval el día de Pentecostés, era la de hacer llover rosas, durante el canto de Tertia o de la Sequentia de la Misa, que recreaban simbólicamente las lenguas de fuego y los dones del Espíritu Santo, por eso se conoce esta solemnidad también con el nombre de “Pascua rosada” (Cf. Ibidem, II, 316).

En fin, sirvan estos datos históricos para atestiguar el uso litúrgico de las flores.

Vayamos ahora a las normas de la Ordenación General del Misal Romano: el principio es que “en la ornamentación del altar se guardará moderación” (OGMR, 305). Hay templos en los que uno no sabe si se encuentra en una florería, un vivero, o una selva. En el afán de adornar, se convierte en principal aquello que es accesorio, y pierde visibilidad lo más importante, que es el altar, o incluso, se dificulta la movilidad del sacerdote en el desenvolvimiento del rito. Ahora bien, hay tiempos litúrgicos en los que la moderación debe ser aún mayor, como en el Adviento, o incluso no deben ponerse flores, como durante la Cuaresma (excepto el IV domingo, conocido como domingo de “Laetare” – “Alégrate”, como un anticipo de la alegría pascual, que ya está próxima). Las solemnidades y fiestas, por supuesto, requieren de mayor abundancia floral (Cf. OGMR, 305). Entre paréntesis, a veces se ve un lunes cualquiera del año la iglesia llena de flores que quedaron del matrimonio celebrado el día anterior, esto no se condice con la función de manifestar la alegría festiva que reservamos para las ceremonias más solemnes, porque no puede ser fiesta todos los días, con lo cual se perdería el verdadero sentido de la fiesta, que exige que haya algún exceso significativo.

Sin embargo, la Ordenación vuelve a insistir: “el empleo de las flores como adorno del altar ha de ser siempre moderado, y se colocarán, más que sobre la mesa del altar, en torno a él” (OGMR, 305). Esto último tiene un motivo práctico o funcional, que es, precisamente, para que no se entorpezca la visibilidad de los fieles sobre los diferentes ritos que realiza el sacerdote, pero, hay un motivo más de fondo, y es que el altar no es solamente la mesa de un banquete, sino sobre todo, el ara del sacrificio, como se deduce de lo que dice la misma OGMR: “El altar, en el que se hace presente el sacrificio de la cruz bajo los signos sacramentales, es, además, la mesa del Señor, para cuya participación es convocado en la Misa el pueblo de Dios…” (OGMR, 296).
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Preguntas o comentarios al autor: teologoresponde@ive.org
Visita Ediciones del Verbo Encarnado:http://www.iveargentina.org 

miércoles, 30 de agosto de 2017

QUIÉN ES MARÍA PARA LA IGLESIA?


¿Quién es María para la Iglesia?
Hay pasajes difíciles de entender, y el tema aquí tratado es, sin lugar a dudas, uno de ellos.


Por: Dr. Jorge Rodríguez | Fuente: www.EducarEsAmar.mx.gs 




María es la Madre de Jesús y por tanto es la Madre de Dios, porque Jesús es Dios, como ya veremos más adelante. María es la Reina del Universo, porque Jesús es el Rey del Universo, y la madre de todo rey es también reina. María intercede ante su hijo por nosotros, como lo hizo en las Bodas de Caná, y como también demostraremos, lo pueden hacer las personas santas que ya viven en presencia de Dios. María es modelo de los cristianos por sus virtudes. María es nuestra madre, pues como dice el libro del Apocalipsis, son hijos de la Mujer (Ap 12), los que siguen los mandamientos de Dios. Si nosotros nos consideramos realmente cristianos y cumplidores de los mandatos del Señor, tenemos que aceptar que María es nuestra Madre, es la Madre de la Iglesia. Por otro lado, ya Jesús nos la dejó como Madre en la persona de su apóstol Juan, mientras agonizaba en la cruz, y así como aquél la recibió en su casa desde aquel día, nosotros también debemos recibirla en nuestras vidas si es que realmente nos llamamos cristianos. Todo verdadero cristiano tiene que amar y venerar a María, pues es la Madre de nuestro Salvador, la llena de gracia, la bienaventurada, llena del Espíritu Santo.

Ya desde el principio, Dios anuncia enemistad entre Satanás y entre la Mujer. María es la nueva Eva, así como Jesucristo es el nuevo Adán. Es una nueva creación:

Gn 3.15 ‘Haré que haya enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya. Ella te pisará la cabeza …’

María es la Madre de Dios, no porque se le haya ocurrido a la Iglesia Católica, como dicen muchos hermanos protestantes, sino porque la misma Palabra de Dios, el Espíritu Santo a través de los labios de Isabel, así lo proclama. Cuando la llama Madre de mi Señor, le está diciendo la Madre de mi Dios. Recordemos que Isabel era esposa de Zacarías, sacerdote de Dios y por lo tanto, no era ignorante sobre el sentido de sus palabras; además, lo dijo estando llena del Espíritu:

Lc 1.43,45 ‘¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor? ¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!’.

Decir que María es solamente madre de la naturaleza humana de Jesús, como dicen los hermanos separados, es una completa herejía, puesto que Jesús es Dios-Hombre, es una persona con dos naturalezas indivisibles. Justamente en eso consiste el misterio de la Encarnación: en que Dios tomó la naturaleza humana, se hizo hombre. Una madre lo es de la persona y no de la naturaleza. Para aclarar el tema, veamos como ejemplo nuestra propia vida: nuestro espíritu no procede de nuestra madre, sino de Dios. No por eso se nos ocurriría la barbaridad de decir que nuestra mamá es sólo madre de nuestro cuerpo pero no de nuestro espíritu. Nuestra madre lo es de nuestra persona. Así igual, la naturaleza divina de Cristo no procede de María, pues Jesús es Dios increado, eterno; pero su humanidad si procede de ella, por eso es su hijo. Como el Hijo es Dios, su madre: María, es madre de Dios.

A continuación, encontramos algunos textos que nos hablan de María, para que comprendamos mejor lo que ella es para la Iglesia:

Cant 6.10 ¿Quién es esta que surge como la aurora, bella como la luna, brillante como el sol, temible como un ejército?

Mt 1.22 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta: la virgen concebirá y dará a luz un hijo.

Is 7.14 El Señor, pues, les dará esta señal: La joven está embarazada y da a luz un varón a quien le pone el nombre de Emmanuel.

Mt 2.11 Al entrar a la casa vieron al niño con María, su madre; se arrodillaron y le adoraron. Le ofrecieron sus regalos de oro, incienso y mirra.

Lc 1.28 Llegó el ángel hasta ella y le dijo: ‘Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo’.

Lc 1.30 Pero el ángel le dijo: ‘No temas María, porque has encontrado el favor de Dios’.

Lc 1.38 Dijo María: ‘Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí tal como has dicho’.

Lc 1.42 (Isabel) exclamó en alta voz: ‘¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!’

Lc 1.47-48 ‘Mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador, porque se fijó en su humilde esclava’.

Lc 2.19 María, por su parte, guardaba todos estos acontecimientos y los volvía a meditar en su interior.

Lc 2.34-35 ‘Será una señal impugnada en cuanto se manifieste, mientras que a ti misma una espada te atravesará el alma’.

Lc 2.51 Posteriormente siguió obedeciéndoles (a María y José). Su madre, por su parte, guardaba todas estas cosas en su corazón.

Jn 2.5 Jesús le respondió: ‘Mujer, ¿por qué te metes en mis asuntos? …’ Pero su madre dijo a los sirvientes: ‘Hagan lo que él les diga’.

Jn 19.26-27 Jesús, al ver a la Madre, … dijo a la Madre: ‘Mujer, ahí tienes a tu hijo’.
Después dijo al discípulo: ‘Ahí tienes a tu madre’.

Hch 1.14 Todos ellos perseveraban juntos en la oración en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.

Ap 11.19 Entonces se abrió el Santuario de Dios en el Cielo y pudo verse el arca de la Alianza de Dios dentro del Santuario.

Ap 12.1-2 Apareció en el cielo una señal grandiosa: una mujer, vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Está embarazada y grita de dolor, porque le ha llegado la hora de dar a luz.

Ap. 12.5 Y la mujer dio a luz un hijo varón, que ha de gobernar a todas las naciones con vara de hierro.

Ap 12.17 El dragón se enfureció contra la mujer y se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, es decir, a los que observan los mandamientos de Dios y guardan el mensaje de Jesús.

Para terminar, veamos que solamente los católicos proclamamos como bienaventurada a María. De generación en generación, únicamente la Iglesia Católica le canta a María, la venera por ser Madre de nuestro Señor, la proclama feliz. Los que no lo hacen, simplemente desobedecen la Palabra de Dios:

Lc 1.48-49 ‘Desde ahora todas las generaciones me llamarán feliz. El Poderoso ha hecho grandes cosas por mí’.

sábado, 26 de agosto de 2017

FIELES Y LAICOS SON LOS MISMO?

¿Fieles y laicos son lo mismo?



Por: P. Samuel Bonilla | Fuente: PadreSam.com 



A diario escuchamos los conceptos de “laicos” y “fieles”, a veces utilizados como sinónimos o a veces utilizados como cosas totalmente distintas. ¿Existe alguna diferencia entre ambos conceptos? ¿Se refieren a lo mismo? Hoy daremos una respuesta a partir del Derecho canónico, que se encuentra en los numerales 204 y 207.
Lo primero que debemos decir es que dichos conceptos no son sinónimos, éstos se refieren a “identidades” totalmente distintas. Veamos.
  • ¿QUÉ SON LOS FIELES?
204 § 1.    Son fieles cristianos quienes, incorporados a Cristo por el bautismo, se integran en el pueblo de Dios, y hechos partícipes a su modo por esta razón de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, cada uno según su propia condición, son llamados a desempeñar la misión que Dios encomendó cumplir a la Iglesia en el mundo.
  • ¿QUÉ SON LOS LAICOS?
207 § 1.    Por institución divina, entre los fieles hay en la Iglesia ministros sagrados, que en el derecho se denominan también clérigos; los demás se denominan laicos.
Es decir que los “fieles” son todos aquellos que han recibido el bautismo, mientras que el concepto “laico” se utiliza para diferenciar a los fieles que se han consagrado a una vocación específica (llamados clérigos o consagrados) y los que no (llamados laicos). Todo laico es fiel, pero no todo fiel es laico.

viernes, 11 de agosto de 2017

QUE TIPO DE CATÓLICO ERES TÚ?


¿Qué tipo de católico eres tú?
Somos muchos católicos, pero cuántos relamente viven la fe.


Por: Fr. Ed Broom | Fuente: Fatherbroom.com // PildorasDeFe.net 




Jesús nos habla en una de sus parábolas de un Rey que envía invitaciones para la fiesta de bodas de su hijo, y muchos buscan excusas para no asistir a la ceremonia. Aparentemente tienen otras obligaciones más importantes que atender, insultan los siervos del Rey e incluso matan a algunos de ellos.

El Rey, enfurecido, los mata y luego destruye sus ciudades. Más sin renunciar, se mantiene tenazmente y persistente, y decide enviar más siervos, pero esta vez, sí traen a personas al banquete.

Uno no estaba vestido decente para la celebración, y no tenía excusas para ello, así que es expulsado de la sala del banquete. Jesús termina esta parábola diciendo:

"Muchos son llamados, pero pocos son escogidos".

Las parábolas de Jesús son historias humanas con mensajes divinos. Nos desafían a dejar nuestra complacencia y a seguir a Jesús auténticamente.

Miremos objetivamente la sociedad y la Iglesia Católica de hoy en día y preguntémonos dónde estamos. Es cierto que hay un gran número de católicos, al menos, católicos bautizados. Sin embargo, ¿cuántos están realmente viviendo su fe?

Ser sacerdote por más de 28 años y haber trabajado en varios países como Europa, Argentina, Chile, Paraguay y Estados Unidos, me lleva a hacer reflexiones sobre las razones por las cuales tantos los católicos, como citan la parábola mencionada allá arriba, tienen tantas excusas para simplemente no asistir al Santo Sacrificio de la Misa, que en términos de la parábola, ¡se refiere al banquete de la boda del Rey y de Su Hijo!

Esta observación pastoral servirá para ayudarnos a quienes trabajamos arduamente en la viña del Señor para ir en dirección correcta a salvar almas para nuestro Rey Eterno. En otras palabras, para que podamos conocer las almas errantes, la razón por la que se han ido y dar un remedio o una solución al problema.

Por supuesto, leer profundamente la "Alegría del Evangelio" por el Papa Francisco, será de inmensa ayuda en nuestro trabajo como siervos. Recuerda las palabras desafiantes de Jesús, el Buen Pastor del rebaño, nuestro Modelo y ejemplo:

"La cosecha es abundante, pero los obreros son pocos".

A continuación se presentan las razones por las que "las ovejas" se han alejado del rebaño, dejando la práctica de la fe y la recepción de los sacramentos que dan vida a un lado: 

1.- Católicos con malas experiencias.
Algunos católicos errantes se quejan de tener que dejar la Iglesia porque tuvieron una mala experiencia muy fuerte con otro miembro, y la situación los hería profundamente.

El mal ejemplo que pueden llegar a dar los mismos sacerdotes, diáconos, secretarios parroquiales, catequistas o simplemente católicos practicantes, puede alentar a otras personas a crear una debilidad en la fe.

Una palabra áspera y cortante, un comentario o un gesto sarcástico, distante o frío, una aguda reprensión o cualquiera de estos gestos hechos a un alma frágil, ¡podrían ser la última gota que derrame el vaso!

Esto podría ser suficiente para despegar a cualquier persona de la práctica de la fe. ¿Cómo se remedia esto? ¡Con bondad y caridad! Una vez se le preguntó a San Agustín tres veces sobre qué debería uno practicar con el prójimo, y él respondió:

¡Bondad, bondad, y más bondad!

San Francisco de Sales acuñó un clásico:

"Puedes coger más moscas con una cucharita de miel, que con un barril de vinagre".

2.- Escándalos en la Iglesia.

No se puede ignorar la realidad de la existencia de los escándalos relacionados con la Iglesia que han salido a la luz en los últimos 15 años. No es un secreto que algunas personas que han elegido servir al Señor, como sacerdotes, algunos religiosos e incluso obispos, ¡y le hayan fallado!

En vez de dar ejemplo como buen pastor a las ovejas, ¡se han transformado en lobos voraces! Obviamente estos escándalos penetra el Sagrado Corazón del Buen Pastor y han causado estragos en el rebaño. ¿Qué podemos hacer para reparar y remediar un golpe tan grave a la Iglesia?

Primero, rogamos perdonar al mundo en general, así como lo han hecho los últimos papas, clara y públicamente. Además, debemos orar por los futuros sacerdotes, pero sólo por aquellos que están firmemente comprometidos con el celibato al 100%, que hacen del amor por Jesús el centro de sus vidas y aquellos que tienen un llamado para salvar almas y realizar la búsqueda de las ovejas perdidas.

3.- Distracciones del mundo moderno.

En una ocasión un pastor vino de África a Estados Unidos y le preguntaron cuál era, según él, el más grande impedimento de los Estados Unidos para la difusión de la Palabra y el Reino de Dios. Sin pensar mucho, soltó una palabra ¡DISTRACCIONES! Una observación muy interesante viniendo de un extranjero.

¿Qué quería decir él exactamente? Lo siguiente: televisión radio, deportes, películas, fiestas, Internet, medios electrónicos, casinos, carreras de caballos, juegos al azar, etc.

Y no es que todas estas actividades y entretenimientos sean pecaminosos. Pero tan fácil encontrarse totalmente absorbido y sumergido en estas "diversiones" que el domingo de Santa Misa ha sido olvidado o llevado a un segundo lugar de importancia.

Como dijo un conocido sacerdote:

"Los domingos en Estados Unidos se han convertido en un sábado más".

4.- Estilo de vida inmoral. 

Los católicos que se encuentran descontentos y enojados frecuentemente apuntarán su dedo contra la Iglesia Católica por los muchos fracasos de la misma, pero en sus corazones hay un serio problema hoy en día: ¡Una incapacidad para llegar a un acuerdo y vivir con la exigente moralidad sexual que la Iglesia ha impartido los últimos 2000 años!

Nuestra Señora de Fátima dijo, en sus apariciones en 1917, refiriéndose a muchos jóvenes (¡algunos no tan jóvenes!), que:

"Muchos matrimonios no son buenos. En el mundo entrarán muchas modas (probablemente refiriéndose a los códigos de vestimenta) que pueden ofender gravemente a Dios.

Y finalmente, la mayoría de las almas están perdidas y van a Infierno por los pecados que se comenten contra la virtud de la pureza, también refiriéndose a dejar el Iglesia y recibir los sacramentos".

Muchos han decidido simplemente vivir juntos en unión libre o resignarse a vivir en matrimonio civil. A los ojos de Jesús y su Esposa, la Iglesia, están objetivamente equivocados y también están eligiendo vivir en un estado permanente de pecado mortal. Siendo este el caso, esta pareja se ha separado voluntariamente de la vida vivificante. Jesús dijo:

"Yo soy la vida y ustedes son las ramas, y mi Padre corta las ramas que no dan fruto" (Juan 15,1-2)

Estas parejas, debido forma de vida, el cual eligieron libremente, ya no pueden recibir a Jesús, el Pan de la Vida, en la Sagrada Comunión.

Este es el caso, cuando asisten a la Santa Misa y llega el momento de la comunión, muchas personas la reciben mientras ellos se ven obligados a quedarse sentados esperando que termine el momento.

Son como calentadores de banco (imagen deportiva) y ver a los demás recibir a Jesús, el viviente pan que descendió del cielo para darnos vida en abundancia, es incómodo.

Esta pareja probablemente decida dejar la Iglesia Católica e ir a alguna Iglesia protestante, donde puedan tener acceso gratuito a la recepción del Servicio de comunión. ¡Adiós Iglesia Católica! ¡Hola, Iglesia protestante! 

Posible remedio: ¿Por qué no invitar a esta pareja separada a reunirse con un sacerdote que podría aclarar las condiciones para tener su matrimonio bendito en la Iglesia y así puedan estar en plena comunión con la misma? Además, invítelos a algún fin de semana dinámico, o un retiro matrimonial, ¡para hacer que las cosas mejoren entre esos dos!

Conclusión, acabamos de explicar unas pocas razones que explican el enorme éxodo de la Iglesia Católica en las últimas décadas.

Nuestras intenciones con este artículo son animar al ferviente y celoso seguidor de Jesús a buscar estas ovejas perdidas y traerlas de vuelta a los brazos del Buen Pastor.

lunes, 7 de agosto de 2017

5 MITOS COMUNES QUE LA GENTE CREE SOBRE NOSOTROS LOS CATÓLICOS


5 mitos comunes que la gente cree sobre nosotros los católicos
Seguramente has experimentado reclamos por alguno de ellos


Por: n/a | Fuente: Catoliscopio.com 




De entre todas las cosas, existen muchos prejuicios, especialmente con grupos que salen fuera de la gráfica y aún más especialmente contra la Iglesia. Platicando con algunas personas me he dado cuenta que tienen una opinión y una visión muy pero muy errónea de lo que es ser cristiano católico, por lo cual te presentamos estos 5 puntos de lo que NO somos los católicos:

1 Los católicos somos perfectos

A pesar de lo que muchas personas creen, no, no somos perfectos ni nos adjudicamos a nosotros mismos la perfección. Tenemos nuestros errores (algunos de hace siglos, errores que nos repiten muchas veces de forma desmesurada y dramática) pero sabemos que con Cristo podemos encaminarnos de nuevo. Y si aún no me crees que no nos creemos perfectos, podrías buscar un poco del perdón que pidió san Juan Pablo ll, especialmente por el caso Galileo. O puedes leer un poco de eso AQUÍ, como tu gustes.

2 Los católicos somos homo/trans/etc-fóbicos

Dios desprecia el pecado, no al pecador. Así de sencillo, amig@. Existen personas que por una educación o una mala interpretación de algo creen que pueden juzgar o emitir algún tipo de opinión que dañe todo lo que el amor de Dios quiere comunicar por medio de nosotros, y se les olvida inclusive lo que se dice en el Catecismo de la Iglesia Católica. Vaya, yo mismo he conocido personas que no son heterosexuales que sirven en su parroquia y llevan poco a poco su vida hacia la santidad. OJO que esto no quiere decir que la Iglesia apoye la agenda LGBT (y demás letras) actual, teniendo de hecho un ministerio especializado en estos temas, llamado Courage.


3 Adoramos imágenes y creemos que los santos son dioses

Te lo repetiré una vez más: NO adoramos imágenes. Aunque conozco a una que otra que quisiera tener una estatua de Thor o Loki tamaño real en su casa…pero aun así, no creemos que una virgen esculpida tenga poderes mágicos ni sea como tal la persona, no creemos que por tener un rosario o una imagen de un santo colgado del retrovisor del carro ya no nos vaya a pasar nada en el camino ni mucho menos, ni tampoco creemos que los santos tengan el poder de concedernos algo y si eres de los que pensaban que sí, siento bajarte de la nube. Utilizamos las imágenes para ayudar a exaltar el espíritu y la contemplación de aquellos misterios que se escapan de nuestra condición. Al igual que en Juan 2, 5 se nos habla inclusive como la Madre de Dios dice “hagan todo lo que Él les diga”, siendo solamente ella la mensajera entre el necesitado y aquel que media con Dios mismo.


4 Los católicos somos misóginos

Muchas personas, especialmente las mujeres que viven con la tercera oleada del feminismo, piensan que la Iglesia es el estandarte más grande del patriarcado, del machismo arraigado en la sociedad, la culpable de subyugar a la mujer y de considerarla un objeto. Todo lo contrario. Podemos encontrar como Jesús mismo le devuelve la dignidad con un gesto enorme a la mujer adúltera (Jn 8), siendo considerado sino uno de los primeros, el primero en hablar de dignidad en la mujer, alejándola de la visión de no-humano que le tenían. Y no olvidemos el papel que tiene en la sociedad actual la mujer, llevando cada vez más la batuta en todos los aspectos de la vida, teniendo una de las mujeres más influyentes que han podido existir como parte de sus filas (obviamente hablo de la Santa Madre Teresa de Calcuta). Vaya, ¿no crees que Dios mismo le da un papel favorecedor en la historia de la salvación queriendo inclusive pedirle permiso (¡le pidió permiso a su creación!) por medio de un ángel de si quería ser su madre?


5 Los católicos viven de pura fe y olvidan la razón.

No, no hacemos la razón a un lado al ser creyentes. De hecho, los primeros cristianos tomaron bases sólidas de los mayores pensadores de su tiempo (como Pablo, en donde hace referencia en sus cartas inclusive a dioses paganos) y los Padres de la Iglesia también (San Agustín habló ampliamente de la fe y la razón, el Doctor Angélico de igual manera, san Jerónimo discutía con sus teólogos contemporáneos, etc.) pasando inclusive por creyentes paganos como lo eran Aristóteles y Platón. Ha habido muchos autores a lo largo de la historia que han tachado de incongruentes la razón de nuestra fe, teniendo como base muchas veces la imaginación sobre la razón misma (como William Blake) o por creencia de que el hombre mismo era irracional (Nietzsche en su máximo esplendor). La Razón y la Fe, como bien lo dice San Juan Pablo ll en su Fides et ratio, son como dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad.

miércoles, 5 de julio de 2017

CONSULTO LOS HORÓSCOPOS?


¿Consulto los horóscopos?



1)  Para saber
En el Antiguo Testamento, hay un relato en el Génesis sobre el llamado que Dios le hace a Abraham para dejar su tierra, su parentela, su casa, y vaya a una tierra desconocida para formar un nuevo pueblo.

El Papa Francisco nos invita a aprender de la respuesta confiada de Abraham, quien deja todo y bendiciendo al Señor, lo sigue. Ser cristiano, dice el Papa, lleva siempre esta dimensión de despojarse de algo para seguir a Dios. Lo encontramos también en la vocación de los Apóstoles y, ya en plenitud, cuando Jesús se despoja de todo, incluso su propia vida, en la Cruz.

El cristiano no tiene que consultar el horóscopo para ver el futuro; ni va al adivino que tiene la bola de cristal, o va a que le lean la mano o las cartas. No. Y no pasa nada si no sabe el futuro, porque es propio del cristiano ser guiado, saberse en unas manos paternales de Dios y por ello bendice, sea cual fuere su porvenir; es un modo de despojarse de uno mismo y confiarse en manos de Dios. Como un niño se deja guiar por sus padres, así cada cristiano es hijo de Dios y se deja guiar alegremente por Él.

2) Para pensar
Un misionero en África quiso traducir el evangelio de san Juan a la lengua de la tribu que atendía. Lo iba haciendo muy bien, pero se encontró con la dificultad de traducir la palabra «Creo», ya que no había una palabra equivalente en esa lengua.

Entonces acudió a uno de los cristianos más antiguos, y aquel hombre le dijo: «Nos sirve la frase: ‘Oigo en mi corazón’ para traducirla».

El misionero comprendió que los fieles habían comprendido con profundidad lo que es creer: es escuchar en lo hondo de nuestro corazón la voz de Dios que nos habla.

Habría que pensar si sabemos dejarnos guiar por esa voz del Señor.

3) Para vivir
Decía santa Teresa de Jesús que la fe no es un libro de teología arrumbado en un estante lleno de polvo, sino que es Jesús viviendo con nosotros; presente en cada instante de nuestra realidad: Es como una persona que estuviese en una muy clara pieza con otra persona y cerrasen las ventanas y se quedasen a oscuras; no porque se quitó la luz para verla deja de entender que está allí (Cfr. 7 Moradas 1,9). Dios siempre está con nosotros aunque no lo veamos.

Por eso, aunque no veamos, hemos de descubrir en todo la buena voluntad de Dios y saber bendecirlo. También en las cosas malas. Así como Abraham se fio, bendijo a Dios, y se puso en camino, así cada día comenzamos un nuevo camino. Cada día hay que fiarse del Señor, aceptar un camino donde habrá sorpresas, muchas veces no serán buenas, por ejemplo una enfermedad o una muerte. Pero es un camino por donde el Señor nos lleva y siempre estaremos seguros bajo su protección caminando hacia una tierra que ha preparado para nosotros.

Por ello, la recomendación papal de bendecir siempre a Dios. “Bendecir”, significa “bien decir”. Y si bendecimos a Dios y a los demás, “decimos bien de Dios y decimos bien de los otros”, y nos disponemos también a ser bendecidos. Nuestra vida ha de convertirse en una continua bendición a Dios.


© Pbro. José Martínez Colín

martes, 4 de julio de 2017

SOY CATÓLICO, PERDÓN POR EXISTIR


Soy católico. Perdón por existir
Aunque el mundo lo calle la Iglesia, y quienes la conformamos, somos víctimas de intolerancia


Por: P. Jorge González Guadalix | Fuente: Infocatolica.com 




Con perdón, sin ofender, todos hermanos, perdón… pero estoy un poco hartito de la noticia de la supuesta agresión a dos homosexuales por parte de un grupito neonazi. Una agresión tan horrible que consistió en que realizaron gestos nazis, escupieron y llegaron a golpear a las víctimas de la agresión, aunque no constan lesiones.

Bien, pues por lo menos por tres días seguidos pasé escuchando repetidamente la noticia en todos los informativos de la televisión y la he visto en todos los medios de prensa. Cada día la vuelven a dar. Horror, terror y pavor. Falta de respeto, falta de tolerancia, necesidad de respetar los derechos de todos.

Con pocas horas de diferencia supimos que la capilla de la universidad autónoma de Madrid sufrió otro ataque, con desperfectos, pintadas y lanzamiento de artefactos incendiarios. Repito los calificativos: horror, terror y pavor. Falta de respeto, falta de tolerancia, necesidad de respetar los derechos de todos.

¿Derechos de todos? No se lo crean. Mientras por todas partes se condena esa agresión a una pareja gay en la plaza Pedro Zerolo, nadie ha dicho una palabra de condena ante el nuevo asalto a la capilla de la universidad autónoma de Madrid. Sí, hay algunas condenas personales, pero uno echa en falta que los partidos y las agrupaciones políticas lo condenen expresamente. Nada. Es una capilla católica. Los mismos grupos de gays y lesbianas y todo lo demás lo podían haber condenado en aras de un proclamar la libertad para todos. Je.

Imaginen, porque imaginar todavía es libre, que en la universidad tuviera un local alguna asociación del arco iris. Imaginen una pintada en contra y no digamos un artefacto incendiario en su interior. Imaginen, ya digo que de momento es gratis, que la banderita sufre un ligero daño. Qué digo dar la noticia, allí estarían todos los medios realizando programas especiales en directo, y veríamos a todos nuestros políticos rasgándose las vestiduras. Sí, los mismos que llevan un mes felicitando el ramadán a nuestros hermanos musulmanes. Los mismos que jamás han felicitado a los católicos por Navidad o Pascua.

Hoy, digan lo que digan los musulmanes, los arco iris y sus adláteres, si hay un colectivo marginado, ridiculizado, agredido y despreciado, es el católico. La capilla de la autónoma ardiendo. Una religiosa en Granada agredida por el hecho de ser monja. A mi compañero lo han apedreado alguna vez. A mí me han insultado varias. No es difícil hacer un calendario y un itinerario con ataques a la libertad religiosa. No pasa nada.

Estamos solos. Los grandes partidos o atacan abiertamente o callan y sonríen. Nadie da la cara por nosotros. La Iglesia, con la cosa de la tolerancia, tampoco. Notitas simplonas y rezar. Sacudir a un católico es gratis.

miércoles, 7 de junio de 2017

POR QUÉ SE LLAMA TIEMPO ORDINARIO A ESTE TIEMPO LITÚRGICO?

¿Por qué se llama "Tiempo Ordinario" a este tiempo litúrgico?
La palabra 


Por: Fray Nelson Medina y Padre Sam | Fuente: fraynelson.com // padresam.com 



Pregunta:

En la liturgia estamos entrando ahora mismo al tiempo llamado "ordinario," según explicaba el sacerdote en la misa. No entiendo por qué esa denominación ¿Me explica? --M.H.

Respuesta:

Sucede a veces que una misma palabra tiene diversos significados. Un ejemplo "de libro" es el ´termino "gato" que en algunos países sirve tanto para nombrar al animal doméstico conocido, y a un aparato que se utiliza para levantar pesos considerables, como por ejemplo, el de un automóvil al que hay que repararle una llanta o goma.
Algo así sucede con la palabra "ordinario" que puede hacer referencia a distintas cosas:
(1) Puede ser algo de baja calidad;
(2) Puede ser algo que es muy común;
(3) Puede ser lo que sigue un determinado "orden." He aquí ejemplos de esos tres usos distintos:

(1) Le pedí a mi hija que comprar una tela fina para el mantel y en cambio trajo esta tela ordinaria.


(2) En medio de lo cotidiano y lo ordinario de nuestras vidas, Dios sigue haciendo sus milagros.
(3) De modo ordinario, lo que sigue después de una denuncia es un proceso judicial.
En el caso del tiempo litúrgico llamado "ordinario," no hay por qué suponer que estamos usando las acepciones (1) ó (2). Este tiempo se llama "ordinario" porque sigue el "orden" (que se dice "ordo," en latín) de los Evangelios sinópticos para presentarnos todo el ministerio público de Jesucristo. En este tiempo se medita sobre la “vida ordinaria” de Jesús, es decir, lo qué hizo con sus discípulos, los lugares que visitó, los milagros que realizó. Pero, a diferencia de otros tiempos, en el tiempo ordinario se profundiza en la vida cotidiana Jesús.
Por ejemplo, en el tiempo de Navidad se profundiza sobre el nacimiento de Jesús, en el tiempo de Pascua se profundiza en la Resurrección de Jesús, mientras que en el tiempo ordinario no hay un misterio específico que se profundice, sino más bien se acompaña a Jesús en sus “actividades” de día a día.

sábado, 20 de mayo de 2017

PERSECUCIÓN


Persecución
Nuestra verdad es la verdad del amor y el amor no se impone por la violencia ni el fanatismo


Por: Pedro Luis Llera Vázquez | Fuente: Catholic.net 




Cuando hablamos de “persecución” y de “martirio”, se nos vienen a la cabeza escenas de fieras en el circo romano devorando a los cristianos ante un emperador despótico y unas masas enardecidas y sedientas de sangre. Olvidamos a menudo que las persecuciones más sangrientas contra la Iglesia tuvieron lugar el siglo pasado a manos de dictadores como Stalin, Mao o Hitler; o en la II República española antes y durante la Guerra Civil. El 13 de octubre de 2013, en Tarragona, hemos celebrado la fiesta de beatificación de 480 mártires españoles de la Guerra Civil.

Pero si el Siglo XX fue un siglo de mártires entre los cristianos, el XXI va camino de superar todas las marcas. El domingo 22 de septiembre fue uno de esos días teñidos de rojo por la sangre de nuestros mártires. En un centro comercial de Nairobi – el Westgate – el grupo terrorista Al Shabab asesinó a más de sesenta personas por el mero hecho de no ser musulmanes. Para los integristas islámicos de la órbita de Al Qaeda, los cristianos somos sus enemigos a batir.

Y ese mismo domingo, en Peshawar – Pakistán – dos terroristas suicidas asesinaron a más de ochenta fieles a la salida de misa en la Parroquia de Todos los Santos: una masacre. El único delito de las víctimas fue ir a misa a cumplir con el precepto dominical. Su crimen era ser cristianos en un país de mayoría musulmana.

La persecución a los cristianos en el siglo XXI está resultando cruel, terrorífica. En países como Arabia Saudí no se pueden construir iglesias ni anunciar el Evangelio. La conversión al cristianismo para un musulmán está penada con la muerte. Afganistán, Yemen, Pakistán, Egipto, Siria, Irán, Irak… Pero no son sólo los países de mayoría musulmana quienes asesinan, secuestran o torturan a los cristianos. Otro tanto ocurre en países comunistas como Corea del Norte o China, donde la Iglesia Católica está perseguida y vive en la clandestinidad, como en la época de las catacumbas. Y ante todo esto, la llamada “Comunidad Internacional” mira hacia otro lado y calla: no sé si por cobardía, por intereses económicos o por ambas causas.

Ser cristiano es arriesgado. No se puede seguir a Cristo sin cargar con la cruz y asumir las persecuciones y humillaciones que este seguimiento inevitablemente te va a acarrear. No hay fe auténtica sin persecución. Esto ha sido así siempre y lo seguirá siendo hasta el final de los tiempos. En muchas partes del mundo ir a misa significa jugarse la vida. Y aquí, en Europa hay quienes siguen opinando que la misa es aburrida...

En esta España mundanizada y pagana en la que nos ha tocado vivir, los católicos también estamos sufriendo ciertos modos de persecución. Tenemos un doble frente. Por un lado tenemos a los laicistas anticlericales de toda la vida: socialistas, comunistas, anarquistas y liberales. Todos ellos odian a la Iglesia – con mayor o menor virulencia – y propugnan y difunden un relativismo moral que se extiende como una mancha de aceite por toda España. Para todos estos, la fe representa oscurantismo y caverna. La única verdad para ellos es la verdad científica: no hay más realidad que la material, que lo que podemos ver y tocar. La Iglesia es el enemigo a batir, porque anuncia a un Dios, una Verdad, una vida sobrenatural y unos principios morales que para los enemigos de Cristo resultan inaceptables. Este frente laicista, materialista y ateo tiene sus expresiones más radicales en el homosexualismo político y sus marchas del orgullo gay, convertidas en verdaderos aquelarres, violentamente anticatólicos; y, peor aún, en esos grupos anarquistas que últimamente están perdiendo el miedo y ya se atreven a atentar en la Catedral de la Almudena de Madrid o, más recientemente, contra la Basílica del Pilar de Zaragoza. La ideología de género, la defensa del aborto como derecho de la mujer y de la eutanasia para asesinar impunemente a enfermos y ancianos; el apoyo a la investigación con embriones humanos y a las prácticas eugenésicas, son común denominador de todas estas ideologías que representan lo que se ha venido en llamar “cultura de la muerte”. Aquí todavía no nos matan a los católicos (se burlan de nosotros, blasfeman y nos humillan), pero todo se andará y cualquier día las bombas en iglesias acabarán por provocar víctimas inocentes.

El otro frente es más sutil, pero no menos destructivo para los católicos: es la quinta columna infiltrada dentro de la propia Iglesia. Que te persigan los comunistas o los anarquista entra dentro de lo “normal”. Pero que la persecución se dé dentro de la propia Iglesia, resulta infinitamente más doloroso. Se trata de una serie de católicos que pretenden convertir la fe en ideología al servicio de sus propios intereses. Entre ellos, distinguimos dos bandos:

Por un lado, tenemos los católicos “progresistas”, abanderados por la llamada teología de la liberación, que con una utilización demagógica y torticera de la irrenunciable opción preferencial por los pobres, asume los medios y las estrategias de la izquierda radical para apoyar opciones revolucionarias. Son los que utilizan el Concilio Vaticano II para pedir una “democratización” de la Iglesia, para atacar sistemáticamente a la Jerarquía, a los dogmas, a la doctrina y al catecismo católico para trasformar las estructuras sociales desde postulados inmanentistas. Para ellos, el Reino de Dios y el paraíso comunista son básicamente lo mismo. Son estos quienes adulteran la liturgia, quienes plantean el sacerdocio femenino, quienes apoyan el matrimonio homosexual desde dentro de la Iglesia y un largo etcétera de heterodoxias. No les gusta la Iglesia ni aceptan sus principios, pero no se van de ella. Los nuevos herejes buscan destruir la Iglesia desde sus entrañas. Si realmente creyeran en el sacerdocio femenino, en la supresión del celibato para los sacerdotes y en esa Iglesia democratizada, lo tendrían fácil: con irse a la Iglesia anglicana o a la luterana lo tendrían resuelto y todas sus aspiraciones cumplidas: sacerdotisas, obispos y obispas gays y lesbianas... Todo lo que ellos quieren para la Iglesia Católica y más. Pero estos no se van ni con agua hirviendo y siguen erre que erre dando la tabarra.

Pero hay un segundo frente de enemigos quintacolumnistas que es todavía más peligroso. Este segundo grupo es más sutil. Muchos de sus integrantes son de misa diaria: gente conservadora, personas de orden de toda la vida. Yo los denominaría católicos “liberales”. A ellos les gusta denominarse “demócratas cristianos”, aunque al fin y a la postre, ni lo uno ni lo otro. Muchos de ellos son nostálgicos de la transición, donde se sintieron protagonista del cambio político en España. Son muy tolerantes y abiertos a todas las sensibilidades, siempre y cuando esa sensibilidad coincida con la suya. En realidad, son “posibilistas” que tratan de conciliar lo irreconciliable y pretenden casar su condición de católicos con la militancia en partidos que defienden políticas abiertamente contrarias al magisterio de la Iglesia. Son los católicos que miran hacia otro lado y callan como muertos cuando el ministro de justicia aplaude con las orejas la sentencia del Constitucional que ratifica la legalidad del matrimonio homosexual; o quienes callan ante el reiterado retraso de la anunciada reforma de la ley del aborto (que ya verán ustedes en qué va a quedar), mientras miles de niños inocentes mueren cada día en las clínicas del horror. Estos católicos anteponen los cargos, los sueldos y los privilegios que les reporta su militancia política o su cercanía al poder, a sus obligaciones como miembros de su Iglesia. Para estos católicos light (o tibios como los llama el Apocalipsis), quienes permanecen firmes en la defensa de la Doctrina Social de la Iglesia y de los principios no negociables son unos integristas fanáticos. No soportan la virtud y la autenticidad de los católicos coherentes, porque esa integridad pone de manifiesto y denuncia su hipocresía y su fariseísmo. Sus acciones contradicen sus palabras: por sus hechos los conoceréis. Les gusta ocupar los primeros puestos y se codean con obispos y cardenales. Presumen de su condición de católicos; pero en realidad, son sepulcros blanqueados que no ocultan sino podredumbre y muerte.

Si defender lo mismo que el Papa y los obispos, te convierte en un integrista, yo lo soy sin duda. Si no casarse con los intereses de este mundo te convierte en un fanático, bendito fanatismo. Si mantenerse aferrado a la sana doctrina de la Iglesia te convierte en un intolerante, pues también me apunto a esa intolerancia. Nosotros no podemos ser intransigentes ni fanáticos. Lo deja claro el Papa Francisco en su Encíclica Lumen Fidei: nuestra verdad es la verdad del amor y el amor no se impone por la violencia ni el fanatismo. La Verdad que proclamamos es Cristo y Éste, crucificado.

Conozco de primera mano alguna institución católica dirigida por este tipo de católicos, tan tolerantes y liberales ellos, que han puesto en marcha verdaderas purgas contra directores de colegio, rectores de universidad y profesores verdaderamente santos y competentes por ser católicos “integristas” – yo diría que íntegros – de esos que creen en Dios y no negocian con su fe ni con los principios ni con su adhesión a la doctrina de la Iglesia. La tolerancia de estos católicos “liberales” se torna en persecución contra todos aquellos que se niegan a claudicar ante los valores de este mundo. ¿Es posible que pasen estas cosas? Puede parecer increíble, incluso kafkiano; pero sí. Esto pasa en España en 2013. Y lo peor del caso es que nadie mueve un dedo ante lo que está pasando. Todos parecen mirar hacia otro lado, mientras los lobos disfrazados de corderos devoran a las ovejas. Esto también es persecución: una persecución silenciosa e incruenta, pero que está provocando mucho sufrimiento y dolor en muchas personas buenas y santas. Yo podría dar el nombre de unos cuantos.

¿Y qué podemos hacer ante tanta persecución y tanta injusticia? Paciencia, perdón y amor hacia nuestros enemigos; rezar por quienes nos ofenden y nos humillan y seguir el ejemplo de los santos. No queda otra. El mal acabará devorándose a sí mismo. Y el triunfo final es del Señor: ante su presencia, todos tendremos que rendir cuentas. Hasta entonces, el trigo y la cizaña seguirán creciendo juntos y el Señor continuará haciendo salir el sol sobre justos e impíos. Pero al Señor no se le puede engañar porque para Él nada hay oculto.
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