Páginas

miércoles, 13 de mayo de 2026

LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 13 DE MAYO-NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA

 


Los cinco minutos de María
Mayo 13



La imagen de María se nos sugiere siempre con los ojos entrecerrados y las manos recogidas en el pecho, guardando la intimidad que con Dios tiene en su Inmaculado Corazón. Pero también podemos pensar en María elevando sus ojos al cielo, como desprendiéndose de la tierra y aspirando a las cosas de las celestiales alturas.

Esa es la doble dimensión o vertiente que debe regir toda nuestra vida: la intimidad personal por la que gozamos de la presencia del Dios Uno y Trino en lo más recóndito de nuestro espíritu y la elevación sobre la oquedad de la tierra, anhelando siempre el azul de los cielos, la morada de Dios, el reino de María Inmaculada.
Madre, que nos diste al Esperado de los tiempos, guíanos en la búsqueda de un nuevo amanecer para la tierra.


P. Alfonso Milagro

LOS CINCO MINUTOS DE JESÚS-13 DE MAYO

 



LOS CINCO MINUTOS DE JESÚS
13 mayo




En medio de nuestros sufrimientos cualesquiera que ellos sean, no nos alejemos del Señor y no olvidemos buscar su compañía.

Cristo ha vencido al dolor; tú también tienes que vencerlo, y se lo vence aprendiendo a ver en él a Cristo crucificado; quien ha aprendido a unir su dolor personal al dolor redentor de Cristo, ése es el que ha vencido al dolor, porque le ha dado un sentido de redención de sí mimos y de los demás hombres.


P. Alfonso Milagro

EL 13 DE MAYO DE 1981-LA BALA QUE HIRIÓ GRAVEMENTE A SAN JUAN PABLO II


  En la corona de la Virgen de Fátima hay un detalle que conmueve al mundo entero: la bala que hirió gravemente a san Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981. 


Tras el atentado en la Plaza de San Pedro, los médicos quedaron sorprendidos porque el proyectil siguió una trayectoria inexplicable, evitando órganos vitales. El propio Papa polaco siempre afirmó que fue la mano maternal de María quien lo protegió de la muerte. 


Años después, como gesto de gratitud y entrega total a la Virgen, san Juan Pablo II ofreció aquella bala al Santuario de Fátima. Hoy permanece incrustada en la corona de Nuestra Señora, recordando que incluso en medio del dolor y la violencia, Dios puede escribir una historia de esperanza. 


“No fue una casualidad… fue la Virgen quien guió la bala”.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...