A las tres de la tarde
A veces estamos como medio desesperados por los problemas y situaciones que nos tocan vivir y no acertamos a ir a quien puede socorrernos. Porque está bien que acudamos a los Santos y a la Santísima Virgen, pero no debemos olvidarnos de la divina promesa que nos ha hecho Jesús Misericordioso, que es la siguiente: “A las 3 de la tarde implora mi Misericordia especialmente para los pecadores y, aunque sea por un momento, contempla mi Pasión; sobre todo el abandono en el momento de mi agonía. Esta es la hora de la gran Misericordia para todo el mundo. En esta Hora no negaré nada al alma que lo pida por los méritos de mi Pasión”.
Entonces no tengamos miedo porque cada día tenemos una cita con Jesús a las tres de la tarde. No podemos dejar escapar esta oportunidad que nos da el Señor cada día, porque si bien Dios está disponible a todas horas, Jesús nos dice que a las tres de la tarde Él nos oirá infaliblemente.
No olvidemos esta promesa del Señor, porque aturdidos como estamos a veces con tantos problemas, y que no sabemos a quién recurrir o cómo solucionarlos... ¿Por qué no vamos a Quien tiene el poder de arreglar las cosas de modo admirable: Dios?
Cada día, cuando el reloj dé las tres de la tarde, sumerjámonos un momento en oración, allí donde estemos, y contemplemos la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, su abandono, y pidámosle mucho, pidámosle todo, absolutamente todo para nosotros, para quienes amamos, y para el mundo entero, que Dios es fiel a sus promesas, y primero fallarán el cielo y la tierra antes que se pueda decir que un hijo amoroso acudió a su Padre Dios, y fue despedido sin consuelo.
Hagamos de esta devoción una piadosa costumbre. No olvidemos ni un solo día la Hora de la Misericordia: las 3 de la tarde, porque es en esa hora que el Cielo está abierto para hacer llover sobre los hombres, torrentes de gracias y dones de todo tipo.
Benditos nosotros si haciendo cada día la Hora de la Misericordia obtenemos lo que necesitamos para nosotros y para quienes amamos. Seremos felices en el tiempo y en la eternidad.
(Sitio Santísima Virgen)

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