domingo, 8 de mayo de 2016

EL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 8 DE MAYO 2016 - SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR


La Ascensión del Señor – Ciclo C
Domingo 8 de Mayo de 2016

“Somos testigos de un encuentro con Jesús… ¡¡¡ANUNCIÉMOSLO!!!“



Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (1,1-11):

En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los apóstoles, que había escogido, movido por el Espíritu Santo, y ascendió al cielo. Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del reino de Dios.
Una vez que comían juntos, les recomendó: «No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo.»
Ellos lo rodearon preguntándole: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?»
Jesús contestó: «No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.» Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista.
Mientras miraban fijos al cielo, viéndolo irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse.»

Palabra de Dios    

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Salmo
Salmo Responsorial: 46,2-3.6-7.8-9

R/. Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas

Pueblos todos batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor es sublime y terrible,
emperador de toda la tierra. R/.

Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas;
tocad para Dios, tocad,
tocad para nuestro Rey, tocad. R/.

Porque Dios es el rey del mundo;
tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado. R/.

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Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (1,17-23):

Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro. Y todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia como cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos.

Palabra de Dios



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Lectura del Santo Evangelio según san Juan (24,46-53)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto.»
Después los sacó hacia Betania y, levantando las manos, los bendijo. Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo. Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.

Palabra del Señor

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 8 DE MAYO - LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR


Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Jn, 24,46-53

CRECIMIENTO Y CREATIVIDAD



Los evangelios nos ofrecen diversas claves para entender cómo comenzaron su andadura histórica las primeras comunidades cristianas sin la presencia de Jesús al frente de sus seguidores. Tal vez, no fue todo tan sencillo como a veces lo imaginamos. ¿Cómo entendieron y vivieron su relación con él, una vez desaparecido de la tierra?

Mateo no dice una palabra de su ascensión al cielo. Termina su evangelio con una escena de despedida en una montaña de Galilea en la que Jesús les hace esta solemne promesa: «Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo». Los discípulos no han de sentir su ausencia. Jesús estará siempre con ellos. Pero ¿cómo?

Lucas ofrece una visión diferente. En la escena final de su evangelio, Jesús «se separa de ellos subiendo hacia el cielo». Los discípulos tienen que aceptar con todo realismo la separación: Jesús vive ya en el misterio de Dios. Pero sube al Padre «bendiciendo» a los suyos. Sus seguidores comienzan su andadura protegidos por aquella bendición con la que Jesús curaba a los enfermos, perdonaba a los pecadores y acariciaba a los pequeños.

El evangelista Juan pone en boca de Jesús unas palabras que proponen otra clave. Al despedirse de los suyos, Jesús les dice: «Yo me voy al Padre y vosotros estáis tristes… Sin embargo, os conviene que yo me vaya para que recibáis el Espíritu Santo». La tristeza de los discípulos es explicable. Desean la seguridad que les da tener a Jesús siempre junto a ellos. Es la tentación de vivir de manera infantil bajo la protección del Maestro.

La respuesta de Jesús muestra una sabia pedagogía. Su ausencia hará crecer la madurez de sus seguidores. Les deja la impronta de su Espíritu. Será él quien, en su ausencia, promoverá el crecimiento responsable y adulto de los suyos. Es bueno recordarlo en unos tiempos en que parece crecer entre nosotros el miedo a la creatividad, la tentación del inmovilismo o la nostalgia por un cristianismo pensado para otros tiempos y otra cultura.

Los cristianos hemos caído más de una vez a lo largo de la historia en la tentación de vivir el seguimiento a Jesús de manera infantil. La fiesta de la Ascensión del Señor nos recuerda que, terminada la presencia histórica de Jesús, vivimos «el tiempo del Espíritu», tiempo de creatividad y de crecimiento responsable.

El Espíritu no proporciona a los seguidores de Jesús «recetas eternas». Nos da luz y aliento para ir buscando caminos siempre nuevos para reproducir hoy su actuación. Así nos conduce hacia la verdad completa de Jesús.

MAYO, MES DE MARÍA - DÍA 8 - SANTA MADRE DE DIOS


MAYO, MES DE MARÍA
Octavo día: Explicación de las letanías


Sancta dei genitrix

Santa Madre de Dios. Solo a María, como Madre de Dios, puede aplicarse las palabras del Eclesiástico. Aquél que me creó descansó en mi tabernáculo. Ahora bien, por manera en que se cumplió este misterio, no hay nada más maravilloso; porque de la misma manera en que Dios Engendró a su Hijo desde toda la eternidad, sin madre, igualmente, María concibió y trajo al mundo al Hijo de Dios sin padre; y de la misma manera que Dios, con una sola palabra, sacó al universo de la nada, de la misma manera, María cuando dijo al Arcángel “Hágase en mí según tu palabra”, concibió en ese mismo instante por obra del Espíritu Santo, y el Verbo divino de hizo carne.

Sancta Virgo Virginum

Santa Virgen de las vírgenes. De todos los piadosos motivos que nos mueven a llamar a María la Virgen de las vírgenes, no hay uno más grande que el voto generoso mediante el cual consagró su virginidad a Dios; porque ella lo hizo en un tiempo en que no existía precepto, ni ejemplo ni consejo; en el tiempo mismo en que la virginidad era menos estimada que la esterilidad y era despreciada, vista por los judíos como una maldición de Dios. Por otro lado, considerando que la belleza de María nunca fue ocasión del más mínimo pecado, no inspira, por el contrario sino respeto y piedad a quienes tuvieron la felicidad de verla. Hay que convenir que Dios se complació creando a María, como un objeto que había elegido para ser la Madre de su Hijo y para ser la más pura y la más perfecta de las hijas de la tierra.

Ejemplo

El piadoso Vicente de Beauvais relata: “Había en una de nuestra ciudades, un pintor de cierto renombre que destacaba, especialmente, en reproducir la dulce y pura fisonomía de la Virgen. Le causaba placer, sin duda por el contraste, poner a sus pies a su eterno rival, pero lo dibujaba abatido, desesperad o bajo formas tan horrendas, que Satanás le guardaba rencor. Si debemos creer en la leyenda, llego hasta a amenazar a nuestro artista, diciéndole que se arrepentiría. Éste, no era hombre de dejarse intimidar. Un día que subió a un alto andamiaje, volvió a trazar sobre el frontispicio de una iglesia su retrato privilegiado, para Mostar al enemigo de la virgen cuánto lo despreciaba. Después de haber trazado un admirable esbozo de aquél, hizo de su enemigo un boceto más horrible que nunca. Mezclaba los colores cuando sintió que el andamiaje se quebraba; comprendió de inmediato lo que quería el enemigo, y tiende la mano hacia la imagen que acababa de dibujar. Ésta le tiende la suya y mientras que las planchas y las vigas colapsaban con estruendo bajo sus pies, permaneció suspendido sin otro sostén. Toda la ciudad fue testigo del prodigio. Se reconstruyó el andamiaje, y nuestro pintor, volvió a poner manos a la obra, haciéndolo con tanta propiedad esta vez, que quitó por siempre a Satanás las ganas de interrumpir su trabajo.

Roguemos a la Virgen en momentos de peligros


Traducido del francés por José Gálvez Krüger para ACI Prensa

ESTE FUE EL SALUDO DEL PAPA FRANCISCO POR EL DÍA DE LA MADRE


Este fue el saludo del Papa Francisco por el Día de la Madre



(ACI).- Desde el balcón del estudio del Palacio Pontificio del Vaticano, después de presidir el Regina Coeli, el Papa Francisco tuvo un recuerdo muy especial hacia las madres de todo el mundo en ocasión del Día de la Madre que se celebra en muchos países.

"Hoy en muchos países se celebra la fiesta de la madre. Recordamos con gratitud y afecto a todas las madres, -aquellas que están hoy en la Plaza, nuestras madres, aquellas que están con nosotros y aquellas que ya han ido al cielo- confiándolas a María, la madre de Jesús. Y juntos, para todas las madres, recemos el Ave María…”, pidió  Francisco a los miles de fieles que abarrotaban la Plaza de San Pedro.

DEFENDER AL AMIGO



Defender al amigo


Los amigos son escasos. Los puedes contar con los dedos de la mano y siempre te sobrarán dedos. Por eso tal vez no tengas muchos, pero los que tienes siempre serán suficientes para llenar tu alma. Un amigo es como la perla evangélica que, cuando la encuentras, vas y vendes todo, con tal de poseerla.

La amistad se basa en comprender al otro, acompañarlo, escucharlo y quererlo sin condiciones, con sus virtudes y defectos. La amistad es para toda la vida. Es esa persona con quien queremos compartir nuestros secretos. La amistad es necesitar estar con él, cuando estamos felices, pero también cuando nos sentimos tristes. La amistad es extrañar cuando estamos separados y permitirnos el aburrimiento, al estar juntos. La amistad es el cariño entre dos personas, o tres, o muchas más. La amistad es identificarse con el otro y respetarse mutuamente. Si un amigo es el hermano que elegimos, si un amigo es uno en otro cuerpo, ¡cómo no vamos a cuidarlo y defenderlo! (Sandra Roediger).

“Un hermano puede ser tu amigo, pero un amigo siempre será tu hermano. Con tus conocidos hablas, con tus amigos te comunicas. Un conocido te oye, un amigo te escucha, y lo más importante es que no te escucha con sus oídos, sino con su corazón”. Dios te conceda el tesoro de uno o más amigos.


* Enviado por el P. Natalio

HOY DOMINGO 8 DE MAYO CELEBRAMOS LA SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR


Hoy celebramos la Solemnidad de la Ascensión del Señor

(ACI).- Hoy la Iglesia Universal celebra la Solemnidad de la Ascensión del Señor al cielo, a los cuarenta días de su resurrección.

San Juan Pablo II al meditar esta Solemnidad, en su homilía del 24 de mayo de 2001, señaló que “la contemplación cristiana no nos aleja del compromiso histórico. El ‘cielo’ al que Jesús ascendió no es lejanía, sino ocultamiento y custodia de una presencia que no nos abandona jamás, hasta que él vuelva en la gloria”.

“Mientras tanto -continúa el Santo-  es la hora exigente del testimonio, para que en el nombre de Cristo ‘se predique la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos’”.

Uno de los pasajes bíblicos que narra este episodio de la vida del Señor está en el Evangelio de San Marcos 16,15-20:

“Conclusión del santo evangelio según san Marcos: En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: ‘Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos’. Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban”.

FIESTA DE LA ASCENSIÓN, VERDADERA ESPERANZA


Fiesta de la Ascensión, verdadera esperanza
Cristo no sube solo, somos parte suya, y por lo tanto, algo nuestro ya está en la casa el Padre.


Por: Alberto Ramirez Mozqueda | Fuente: Catholic.net 




Los niños de hoy están acostumbrados a oír de los viajes espaciales, a naves que viajan a velocidades que escapan a la imaginación y que tocan países insospechados con otras costumbres y otras formas de vida. Por eso podrían quedarse con la impresión de que Cristo en su Ascensión a los cielos, se hubiera adelantado al tiempo, subiendo en su propia nave hasta desplazarse hasta el mismísimo cielo.

Tenemos que decir entonces de entrada que el cielo y el espacio de las estrellas, los astros, los asteroides y los cometas, un mundo vastísimo, es otro totalmente distinto del que nos presentan los evangelistas que afirman que Cristo subió al cielo, donde “Dios habita en una luz inaccesible” (1 Tim 6.16), lo cual quiere decir que nosotros mismos estaremos invitados a subir con Cristo pero no precisamente a un espacio o a un lugar sino a una situación nueva si vivimos en el amor y en la gracia de Dios.

La fiesta de la Ascensión del Señor es entonces la fiesta de la Verdadera esperanza para los cristianos y en general para todos los hombres, pues cuando Cristo envía a sus apóstoles al mundo, quiere hacer que su mensaje llegue precisamente a todos los hombres, rotas ya las barreras y todas las fronteras, hasta hacer de la humanidad una sola familia salvada por la Sangre de Cristo. Cristo no sube solo, somos parte suya, y por lo tanto, algo nuestro ya está en la casa el Padre, esperando la vuelta de todos para sentarnos con Cristo a ese banquete que se ofrece a todos los que fueron dignos de entrar al Reino de los cielos.

La fiesta en cuestión comenzó a celebrarse hasta el siglo VI pues los siglos anteriores se consideraba como una sola festividad tanto la Resurrección de Cristo como su misma Ascensión, pero se pensó en celebrar ésta última como la plena glorificación de Cristo, su exaltación a los cielos, el sentarse a la diestra de Dios Padre, su constitución como Juez y Señor de vivos y muertos y por lo tanto con poder para enviar a su Iglesia al mundo a hacerlo presente en sus sacramentos, en su Eucaristía, descubriéndole en los pobres y los marginados del mundo, comprometiéndose seriamente con ellos como él lo hizo con cada uno de los actos de su vida, pero sobre todo con su muerte en lo alto de la cruz.

La Ascensión tiene lugar en Galilea, donde Jesús comenzó su ministerio público pero no fue tanto un dato meramente geográfico, sino para hacerles entender a sus apóstoles que Jerusalén ya no era el centro de religiosidad y de culto, sino que desde ahora él se constituía en Aquél por el que se podía tener libre acceso al Padre. Galilea sería como un símbolo de una humanidad que vive una nueva esperanza y una nueva acogida por el Buen Padre Dios, invitándonos a romper toda esclavitud, pues él ya no quiere más sirvientes sino hijos.

Cristo tuvo mucho cuidado antes de su subida de darles poder a sus Apóstoles para hacerlo presente en el mundo, pero también afirmó, y con un verbo en presente que él estaría con ellos siempre, hasta el fin de los tiempos. Esa es la gran alegría de los cristianos, poder unirse desde ahora al Salvador sin tener que esperar hasta el momento final, y hacerlo como discípulos del único Maestro, que quiere a la humanidad unida en su Amor.

LOS CINCO MINUTOS DE DIOS: DOMINGO 8 DE MAYO




LOS CINCO MINUTOS DE DIOS
Mayo 8




Dios al hombre lo hizo erecto, mirando hacia arriba; sólo el animal tiene inclinada su cabeza hacia la tierra.

A veces te olvidas de esto y te arrastras por la tierra llevado por tu mezquino interés; te arrastras empujado por tus inclinaciones; te arrastras sin horizontes y sin alturas.

Otras veces te dejas arrastrar por los demás; por los que tú juzgas más avivados que tú, más entendidos en las cosas del mundo y de la vida que tú, por los que ves que triunfan con triunfos más visibles y beneficiosos; te dejas seducir por los que tienen más arrastre que tú, sin pensar si ese arrastre es para el bien o para el mal.

No debes dejarte arrastrar; has de caminar erecto, con un ideal bien claro y bien fijo, que oriente todas tus acciones y sea la explicación de todos tus móviles; siempre hacia arriba y siempre con el deseo de mejorar, de propia superación.

“La gracia nos enseña a rechazar la impiedad y a las pasiones mundanas, para vivir en la vida presente con sobriedad, justicia y piedad, mientras esperamos la feliz esperanza y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jesús”
 (Tit 2,12-13)


* P. Alfonso Milagro

DÍA DE LA MADRE: UNA ORACIÓN PARA LAS MAMÁS QUE PARTIERON AL CIELO


Día de la madre: una oración para las mamás
 que partieron al cielo



 (ACI).- Muchos países del mundo celebran hoy, segundo domingo de mayo, el día de la madre; sin embargo, son muchos quienes ya no la tienen a su lado, pues ya partieron a la Casa del Padre. Para ellas, las mamás que se encuentran en el cielo gozando de la Gloria de Dios, les compartimos la siguiente oración:


Continuamente te rezamos, Señor, por nuestra madre.
La recordamos con paz y con amor ante Ti,
seguros de que ella vive,
como estamos seguros de que vives Tú
y de que tu amor dura para siempre.
La recordamos cuando estaba entre nosotros...
A veces, nos parece sentir el calor y el sosiego
de su presencia protectora
como cuando vivía aquí,
mucho más para nosotros que para sí misma.
Dale, Señor, tu amor, dale tu vida. Dale tu paz.
Tenla muy cerca de Ti.
Sea feliz y ruegue ante Ti por nosotros.
Ayúdanos a vivir lo que ella nos enseño,
más con amor que con palabras.
A rezarte como ella, a quererte como ella,
a hacer de Ti y de los demás, igual que ella,
el sentido de nuestra vida.
Y si por descuido o por debilidad en algo te faltó,
perdónala, Tú que sabes lo que es ser Padre y Madre
y conoces como nadie el amor y el perdón
sin medida ni límites...
Perdónale sus faltas por lo mucho que amó a todos.
Gracias, Señor, por esta oración que nos llena de paz
en el recuerdo de nuestra madre.
Amén.

FELIZ DÍA DE LA MADRE!!!


sábado, 7 de mayo de 2016

MEDITACIÓN Y EL EVANGELIO DE HOY SÁBADO 7 DE MAYO DEL 2016



Cuanto pidan al Padre en mi nombre, se les concederá
Pascua


Juan 16, 23-28. Pascua. Dios tiene en abundancia todo eso que necesitamos. 


Por: Juan Gralla | Fuente: Catholic.net 



Del santo Evangelio según san Juan 16, 23-28
En verdad, en verdad os digo: lo que pidáis al Padre os lo dará en mi nombre. Hasta ahora nada le habéis pedido en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea colmado. Os he dicho todo esto en parábolas. Se acerca la hora en que ya no os hablaré en parábolas, sino que con toda claridad os hablaré acerca del Padre. Aquel día pediréis en mi nombre y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque me queréis a mí y creéis que salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo otra vez el mundo y voy al Padre.

Oración introductoria
Señor, Tú dijiste que todo lo que pidiera en tu nombre me lo concederías. Te pido, Señor y Dios mío, la fe, la esperanza y el don de la caridad. Estas tres virtudes me bastan, con ellas puedo amarte, darte gloria, servirte y comunicarte a los demás.

Petición
Jesús, te suplico me concedas aquello que más necesite para ser un discípulo y misionero de tu amor.

Meditación del Papa
Después del gran descubrimiento de Jesucristo -nuestra vida, camino y verdad- entrando en el terreno de la fe, en "la tierra de la Fe", encontramos a menudo una vida oscura, dura difícil, una siembra con lágrimas, pero seguros de que la luz de Cristo, al final, nos da una gran cosecha.

Debemos aprender esto también en las noches oscuras; no olvidar que la luz está, que Dios ya está en medio de nuestras vidas y que podemos sembrar con la gran confianza de que el "sí" de Dios es más fuerte que todos nosotros. Es importante no perder este recuerdo de la presencia de Dios en nuestra vida, esta alegría profunda de que Dios ha entrado en nuestra vida, liberándonos: es la gratitud por el descubrimiento de Jesucristo, que ha venido a nosotros. Y esta gratitud se transforma en esperanza, es estrella de la esperanza que nos da la confianza, es la luz porque los dolores de la siembra son el inicio de la nueva vida, de la grande y definitiva alegría de Dios,Benedicto XVI, 13 de octubre de 2011.

 
Pidamos al Señor que nuestra oración siempre tenga esa raíz de fe, pidamos la gracia de la fe. La fe es un don y no se aprende en los libros. Un don del Señor que se debe pedir. Dame la fe. Creo, Señor, ayuda mi poca fe. Por ello, debemos pedir al Señor la gracia de rezar con fe, de estar seguros que cada cosa que pedimos a Él nos será dada, con esa seguridad que nos da la fe. Y esta es nuestra victoria: nuestra fe. (Homilía de S.S. Francisco, 14 de enero de 2016).
Reflexión
Si contásemos las cosas que pedimos a los demás durante el día, nos llevaríamos una sorpresa. Desde pedir la mermelada durante el desayuno, o el billete de metro en la taquilla, o el número de teléfono de un cliente... Nos pasamos el tiempo como pedigüeños, porque no hay nadie que lo tenga todo. Cada uno es necesario para los demás. Y por eso aportamos de lo que tenemos. De esta manera se construye la sociedad, con la puesta en común de los dones que cada uno posee.

Y si pedimos cosas materiales, ¿nos acordamos de pedir aquello que más necesitamos en nuestro interior? ¿Cuándo fue la última vez que pedimos a Dios el don de la fe? ¿Y el de vivir en gracia? ¿Cuántas veces le hemos pedido perdón en los últimos días?

Porque cada uno da lo que tiene. Y Dios tiene en abundancia todo eso que necesitamos; la fe, la gracia, el perdón...

Cristo también pidió muchas cosas a su Padre. Lo podemos leer en la oración del Padrenuestro, y en el capítulo 17 del evangelio de San Juan.

Jesús nos enseñó y nos invita a hacerlo hoy, pidiendo en su nombre, porque el Padre quiere a quienes creen en su Hijo.

Propósito
Hoy hablaré a alguien sobre la confianza que tengo de que Dios siempre escucha mi oración.

Diálogo con Cristo
Señor, dame la gracia de mantener siempre un buen humor, para poder ser ese testigo de la alegría al saberme amado por Ti. Ser misionero de la alegría y ser un misionero alegre, para los demás, que hermosa forma de poder corresponder a tanto amor que me das.

ORACIÓN PARA SOLICITAR LOS SIETE DONES DEL ESPÍRITU SANTO


Oración por los 7 dones del Espíritu Santo



Oh, Señor Jesucristo, que antes de ascender al cielo prometiste enviar al Espíritu Santo para completar tu obra en las almas de tus Apóstoles y discípulos, dígnate concederme el mismo Espíritu Santo para que Él perfeccione en mi alma la obra de tu gracia y de tu amor.

Concédeme el Espíritu de Sabiduría para que pueda despreciar las cosas perecederas de este mundo y aspirar sólo a las cosas que son eternas, el Espíritu de Entendimiento para iluminar mi mente con la luz de tu divina verdad, el Espíritu de Consejo para que pueda siempre elegir el camino más seguro para agradar a Dios y ganar el Cielo, el Espíritu de Fortaleza para que pueda llevar mi cruz contigo y sobrellevar con coraje todos los obstáculos que se opongan a mi salvación, el Espíritu de Conocimiento para que pueda conocer a Dios y conocerme a mí mismo y crecer en la perfección de la ciencia de los santos, el Espíritu de Piedad para que pueda encontrar el servicio a Dios dulce y amable, y el Espíritu de Temor de Dios para que pueda ser lleno de reverencia amorosa hacia Dios y que tema en cualquier modo disgustarlo.

Márcame, amado Señor, con la señal de tus verdaderos discípulos y anímame en todas las cosas con tu Espíritu. Amén.

LOS ÁNGELES DEL CIELO


Los ángeles del cielo




¿Qué son los ángeles? Espíritus que contemplan a Dios y que viven en medio del misterio. Espíritus que participan de la alegría divina y colaboran en sus planes sobre los hombres débiles y necesitados de ayuda y protección.

Por eso los ángeles sufrirán, de algún modo que no podemos imaginar, al ver que hay corazones que se cierran al amor o pierden la esperanza. O se alegrarán profundamente cuando vean que otros corazones lloran por sus pecados e inician el camino del regreso al Amor de Dios.

El Evangelio nos habla de fiestas y gozo entre los ángeles por cada pecador convertido. Cada vida es importante para Dios, es observada por los ángeles, es bendecida de mil formas por compañeros celestes que nos invitan a soñar en el cielo que nos espera.

Dios desea que algunos ángeles intervengan en nuestras vidas. Por eso en la Biblia encontramos la narración de presencias angélicas. Especialmente bella resulta la salida de san Pedro de la cárcel, guiado por un ángel. Ya en la calle exclama fuera de sí: "Ahora me doy cuenta realmente de que el Señor ha enviado su ángel y me ha arrancado de las manos de Herodes y de todo lo que esperaba el pueblo de los judíos" (Hch 12,11).

Es muy conmovedora la historia de Tobit y de su hijo Tobías, a los que Dios envió el arcángel Rafael. Sólo al final, cuando Tobías ha podido contraer matrimonio con Sarra, y cuando Tobit ha recuperado la vista, los dos descubren que habían sido ayudados por un ángel.

El mismo Rafael les explica cómo había intervenido en sus vidas:

"Cuando tú y Sarra hacíais oración, era yo el que presentaba y leía ante la Gloria del Señor el memorial de vuestras peticiones. Y lo mismo hacía cuando enterrabas a los muertos. Cuando te levantabas de la mesa sin tardanza, dejando la comida, para esconder un cadáver, era yo enviado para someterte a prueba. También ahora me ha enviado Dios para curarte a ti y a tu nuera Sarra. Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están siempre presentes y tienen entrada a la Gloria del Señor" (Tb 12,12-15).

Rafael añade inmediatamente, para tranquilizar a sus amigos, estas palabras llenas de afecto: "No temáis. La paz sea con vosotros. Bendecid a Dios por siempre. Si he estado con vosotros no ha sido por pura benevolencia mía hacia vosotros, sino por voluntad de Dios. A él debéis bendecir todos los días, a él debéis cantar. Os ha parecido que yo comía, pero sólo era apariencia. Y ahora bendecid al Señor sobre la tierra y confesad a Dios" (Tb 12,17-20).

Servidores de Dios y amigos de los hombres: así son los ángeles. Las palabras de Rafael nos llenan de alegría y esperanza. Con la ayuda angélica podemos descubrir el amor de Dios y recibir una fuerza concreta, oportuna, en tantas pruebas de la vida.

Por eso hemos de sentirnos invitados a dar gracias a Dios, porque no deja sin recompensa ningún gesto de amor que podamos ofrecer a los hermanos nuestros más necesitados. Porque nos envía, en ocasiones totalmente inesperadas, un ángel que rompa nuestras cadenas y nos lleve a descubrir lo inmensamente bello que es el Amor del Padre de los cielos.


Autor: P. Fernando Pascual LC 

MADURANDO


Madurando…



Madurar es responsabilizarse de los propios actos. Es no disfrazar un sí o un no. Es saber decir sí cuando tengo deseos de hacerlo y decir no cuando mis ganas quieren decir no. Ser maduro es hacer lo más adecuado. Es poner límites porque el límite también es amor. Ser maduro no es sólo crecer en edad, sino sobre todo en experiencia y sabiduría.

De la vehemencia y el entusiasmo deben surgir la paz y la serenidad. Del optimismo, la esperanza. De la risa fácil y de la alegría ruidosa, el apacible y agudo sentido del humor. De la capacidad de asimilación ha de nacer la riqueza interior. El ímpetu y el vigor deben producir la paciencia y la dulzura. La búsqueda inquieta de la felicidad ha de concluir en el aprecio y la armonía con todo lo que nos rodea. De la fe en los demás hemos de llegar a la indulgencia y la comprensión de todos. De la alegría de vivir hay que sacar el gozo de haber vivido. De la necesidad de amar y ser amado tiene que surgir la derrota de todos los egoísmos y un amor, al fin, plenamente desprendido.  -José Martín Descalzo-.

Un signo de madurez es aceptar la realidad  y poseer suficiente solidez y equilibrio para vivirla. La persona madura es objetiva: sabe valorarse a sí mismo sin dejar de valorar a los demás. Es capaz de tomar una decisión y sostenerla. Madurez es el arte de vivir en paz con lo que no se puede cambiar. Ejercítate en la sabiduría de “poner los pies sobre la tierra”.


Enviado por el P. Natalio

EL TRABAJO ES SALUD


El trabajo es salud



“Saluda con gozo y agradecimiento el don inapreciable de este nuevo día. Trata con ternura cada hora porque no retornará jamás. Elude con empeño todo aquello que mata el tiempo. No escuches a labios ociosos, ni te quedes donde hay manos inactivas” (Mandino). Valiosos consejos para evitar la pereza que frustra tus propósitos y aleja tus mejores metas. Una visión de santa Faustina Kowalska te puede motivar más.

En cierta ocasión vi a Satanás que tenía prisa y estaba buscando a alguien entre las hermanas, pero no la encontraba. Sentí en el alma la inspiración de ordenarle en nombre de Dios que me dijera a quién buscaba entre las hermanas. Y confesó, aunque de mala gana: "Busco las almas perezosas". Cuando volví a ordenarle en nombre de Dios que me dijera a qué almas del convento tenía el acceso más fácil, me confesó otra vez de mala gana que: "A las almas perezosas y ociosas". Que se alegren las almas fatigadas y abrumadas por el trabajo.

El trabajo honrado y responsable nos libera del aburrimiento, de entregarnos a los vicios, y nos proporciona lo necesario para vivir. Es una bendición de Dios. Trabaja con gusto y acabarás sintiendo gusto por el trabajo. “El que no quiera trabajar, que no coma”, escribió san Pablo a los de Tesalónica. Que tengas un día de mucha acción.


* Enviado por el P. Natalio

MAYO, MES DE MARÍA - DÍA 7 - SANTA MARÍA


MAYO, MES DE MARÍA
Séptimo día: Explicación de las letanías


Sancta Trinitas, unus Deus

Trinidad santa, un solo Dios. El misterio de la adorable Trinidad es el sumario de nuestra fe, el fundamento de nuestra religión, y la fuente de todas las misericordias divinas; esto es tan cierto que San Agustín asegura que en la religión cristianas no hay gracias, virtudes, méritos, justificación ni salvación que esperar que en nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo: la Iglesia, después de dirigirse a las tres personas de la Santísima Trinidad separadamente, las invoca juntas, exclamando: ¡Trinidad Santa, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros!

Sancta Maria

Santa María. Este augusto nombre es tan amable y consolador para los verdaderos servidores de María, cuanto terrible para sus adversarios; y se regocija al cielo hace temblar al infierno; porque si queremos poner en fugar al demonio, pronunciemos afectuosamente el nombre de María, y ese santo nombre, como un latigazo, tirará por tierra al implacable enemigo del género humano. Y como David combatió a Goliat con los cinco guijarros que había elegido, combatamos de la misma manera al Goliat infernal pronunciando las cinco letras del nombre de María, con la confianza y la intrépida seguridad que nos debe inspirar.

Ejemplo

En 1834, en Angulema, un viejo curtidor, careciendo de valor para soportar ciertas penas, se envenenó, pero presa de remordimientos, se fue a confesar. Con su autorización, el confesor llevó a curtidor al hospicio, pide un antídoto, pero mientras se lo preparan, se toma el pulso al enfermo y no se le encuentra, se muestra lívido, con los ojos velados. Todo anunciaba una muerte cercana. Ante este cuadro, con el corazón traspasado por el dolor, pero lleno de confianza en la divina misericordia, el ferviente ministro del Señor se pone de rodillas y recita las Letanías de la Santísima Virgen. A la primera invocación, siente volver el pulso del moribundo y, poco después, le escucha decir algunas palabras: “Padre, dijo con una  voz muy débil: rece, rece más”.  Suspiró y dijo también: “Santa María ruega por mí”, y súbitamente le volvió completamente la conciencia. No sólo el peligro de muerte había pasado, sino  que la salud se había enteramente restablecido sin que se hubiese empleado medicina. Se le preguntó al anciano si conservaba alguna práctica piadosa. “No Padre, desde hace mucho tiempo no digo ninguna oración”. Pero después de haber reflexionado un instante, descubre su pecho y muestra su escapulario diciendo: “¡Este es el único signo de piedad que he conservado!” Llegó el médico y aseguró que solo un poder superior había podido prolongar su vida más de dos horas después de la ingestión del veneno, uno de los mas activos que se conoce, y cinco horas habían transcurrido desde ese fatal momento.

Llevemos con devoción el escapulario de la Santísima virgen


Traducido del francés por José Gálvez Krüger para ACI Prensa

LOS CINCO MINUTOS DE DIOS, SÁBADO 7 DE MAYO


LOS CINCO MINUTOS DE DIOS
Mayo 7


No me cabe ninguna duda de que tú quieres ser sabio y quieres ser santo: inteligente y bueno.

Para ser inteligente y sabio, deberás estar mucho tiempo solo, estudiando, leyendo, meditando, profundizando en tus conocimientos; para ser santo y bueno, deberás estar con los demás, a fin de moldear tu carácter y de brindarles cuanto eres y cuanto tienes; y, al mismo tiempo, necesitarás ciertos momentos de soledad para penetrar en tu interior, al fin de irte perfeccionando.
Y tanto para ser sabio e inteligente como para llegar a ser bueno y santo, necesitarás estar siempre con Dios, que es la verdadera inteligencia y la santidad por esencia.

Y si llegas a ser sabio y santo, ¿me puedes decir qué más puedes anhelar en tu vida? Ya has cumplido tu misión, ya te has realizado ante tu conciencia, ante tus prójimos, y ante Dios.
No pienses ser bueno, si no te entregas a Dios incondicionalmente; no pienses ser bueno solo porque no hagas el mal; todavía te queda mucho por hacer.

“Yo soy el Señor, su Dios; y ustedes tienen que santificarse y ser santos, porque yo soy santo” (Lv 11,44). Tres veces repetimos: “Santo, Santo, Santo”, es decir: santísimo es nuestro Dios; sus hijos no podemos menos de asemejarnos al Padre, pues tenemos su misma naturaleza, que es la gracia, es decir, la santidad.


* P. Alfonso Milagro

DÍA DE LA MADRE: DIEZ MAMÁS CATÓLICAS QUE ALCANZARON LA SANTIDAD


Día de la madre: 10 mamás católicas que alcanzaron la santidad
Por María Ximena Rondón


 (ACI).- Con motivo de la celebración del Día de la Madre, ACI Prensa presenta una lista de diez madres que llegaron a la santidad. Mujeres que son ejemplo para las madres católicas de hoy, que muestran que en la vida cotidiana del matrimonio y la familia se puede alcanzar la gloria del cielo.


1. Santa Gianna Beretta Molla (1922-1962)

Esta santa italiana enfermó de cáncer y decidió continuar con el embarazo de su cuarto hijo, en vez someterse a un aborto, como le sugerían los médicos para salvar su vida.

Gianna estudió medicina y se especializó en pediatría. Su trabajo con los enfermos se resumía en la siguiente frase: “Como el sacerdote toca a Jesús, así nosotros los médicos tocamos a Jesús en los cuerpos de nuestros pacientes.”

Se casó con Pietro Molla, con quien tuvo cuatro hijos. Durante toda su vida consiguió equilibrar su trabajo con su misión de madre de familia.

Gianna murió el 28 de abril de 1962, con 39 años de edad, una semana después de haber dado a luz. Fue canonizada el 16 de mayo del año 2004 por el Papa San Juan Pablo II, quien la convirtió en la patrona de la defensa de la vida.




2. Santa Mónica (332-387)

La madre de San Agustín nació en Tagaste (África) en el año 332. Sus padres la casaron con un hombre llamado Patricio. Aunque era muy trabajador, su esposo era violento, mujeriego, jugador y despreciaba la religión.

Durante 30 años, Santa Mónica sufrió los ataques de ira de su marido. Ella oraba y ofrecía sacrificios constantemente por la conversión de su esposo. En el año 371 Dios le concedió este deseo y Patricio se bautizó. Quedó viuda un año después cuando Agustín tenía 17 años.

Durante 15 años rezó y ofreció sacrificios por la conversión de su hijo, quien llevaba una vida libertina. En el año 386, San Agustín le anunció su conversión al catolicismo y su deseo de permanecer célibe hasta la muerte.

Murió santamente en el año 387 a los 55 años de edad. Muchas madres y esposas se encomiendan a San Mónica por la conversión de sus hijos y maridos.




3. Santa Rita de Casia (1381-1457)


Aunque desde niña quiso ser religiosa, sus padres la casaron con Paolo Ferdinando.

Su marido pertenecía a una familia de mercenarios y a pesar de que era bebedor, mujeriego y violento, Santa Rita le fue fiel durante todo su matrimonio. La pareja tuvo dos gemelos del mismo temperamento que su padre. La Santa encontró fortaleza en Jesús, a quien ofrecía su dolor.

Tras 20 años de oración, Paolo se convirtió y empezó un camino de santidad junto a Rita. Sin embargo, fue asesinado por sus enemigos. Sus hijos juraron vengar la muerte de su padre y ella pidió al Señor que les concediera la muerte antes que verlos cometer un pecado mortal. Antes de morir, los gemelos perdonaron a los asesinos de su padre.

En el año 1417 ingresó como religiosa al convento de las monjas agustinas. Allí meditó y profundizó la Pasión de Cristo. En el año 1443, recibió los estigmas. Tras una grave enfermedad falleció en 1457. Su cuerpo está incorrupto hasta ahora. Se le conoce como la “Santa de los Imposibles”.




4. Santa María de la Cabeza (¿?- 1175)


María Toribia nació en España, cerca de Madrid. Fue la esposa de San Isidro Labrador. Realizaba sus labores con humildad, paciencia, devoción y austeridad. Además, siempre fue atenta y servicial con su marido. La pareja solo tuvo un hijo.

Debido a que San Isidro y Santa María querían tener una vida totalmente entregada a Dios, decidieron separarse. Su esposo se quedó en Madrid, y ella partió hacia una ermita. Allí se entregó a profundas meditaciones y hacía obras de caridad.

Cuando Santa María de la Cabeza murió, fue enterrada en la ermita que con tanto amor visitaba. Sus restos fueron trasladados a Madrid y se le atribuyen milagros de curación a los males de la cabeza.



5. Santa Ana, Madre de la Virgen María


Joaquín y Ana eran un rico y piadoso matrimonio que residía en Nazaret. Como la pareja no tenía hijos, él sufría humillaciones en el Templo. Un día, el santo no volvió a su casa, sino que fue a las montañas para entregar a Dios su dolor. Cuando Ana se enteró del motivo de la ausencia de su marido, pidió al Señor que le quitara la esterilidad y le prometió ofrecer a sus hijos para su servicio.

Dios escuchó sus oraciones y envió a un ángel que le dijo: "Ana, el Señor ha mirado tus lágrimas; concebirás y darás a luz y el fruto de tu vientre será bendecido por todo el mundo". Este ángel hizo la misma promesa a Joaquín, que volvió donde su esposa. Ana dio a luz una hija a quien llamó Miriam (María) y que fue la Madre de Jesucristo.



6. Beata Ángela de Foligno (1249-1309)


Ángela vivió apegada a las riquezas desde su juventud hasta su vida de casada. Además, tuvo una vida libertina.

En 1285 sufrió una crisis existencial. Debido a que vivía cerca de Asís, se sintió tocada y retada por el ejemplo de San Francisco. Un día estaba tan atormentada por el remordimiento que pidió al Santo que la librase. Entonces fue a la Iglesia de San Feliciano donde hizo una confesión de vida.

Allí hizo una promesa de castidad perpetua y empezó a llevar una vida de penitencia, regalando sus mejores vestidos y haciendo estrictos ayunos. Después de su conversión, perdió sucesivamente a su madre, su marido y a sus ocho hijos. Murió en 1309.



7. Santa Isabel de Portugal (1274-1336)


A los 14 años se convirtió en esposa de Dionís, rey de Portugal. Desde que llegó al país se ganó la simpatía del pueblo por su carácter piadoso y devoto. Aunque su marido era mujeriego y tenía hijos con varias mujeres, Santa Isabel los acogió en la corte y les dio un trato cristiano.

Cuando el príncipe Alfonso advirtió que su derecho al trono estaba en peligro, decidió rebelarse y el rey respondió violentamente. Esta pelea entre padre e hijo causó mucho dolor a Santa Isabel, quien intervino muchas veces en las batallas entre Dionís y Alfonso. Un día, la reina se interpuso entre ambos ejércitos para evitar el derramamiento de sangre.

Luego de la muerte del rey en 1325, ella se retiró a Coimbra. En 1336 estalló un nuevo conflicto entre Alfonso IV y el rey de Castilla, Alfonso XI, que era nieto de Isabel.

La reina fue hasta el campamento de los ejércitos, donde fue recibida y cayó enferma. Antes de morir, su hijo le prometió que no invadiría Castilla.



8. Santa Clotilde (474-545)


Gracias a ella, el fundador de la nación francesa se convirtió al catolicismo y Francia fue un país católico. La reina convenció a su marido de convertirse al cristianismo si él ganaba la batalla de Tolbiac, contra los alemanes.

El rey Clodoveo logró la victoria y fue bautizado en la navidad de 496 por el Obispo San Remigio. Esa misma noche recibieron el sacramento la hermana del rey y tres mil de sus hombres. Desde ese momento, Clotilde fue llamada en Francia: “Hija primogénita de la Iglesia”.

Clotilde era amada por todos a causa de su gran generosidad con los pobres, su pureza y devoción. Sus súbditos solían decir que parecía más una monja que una reina.

Después de la muerte de Clodoveo, hubo guerra porque sus dos hijos querían el trono. Durante 36 años, Clotilde rezó por la reconciliación de ambos. Un día, cuando los dos ejércitos estaban listos para el combate, estalló una fuerte tormenta que impidió la batalla. Gracias a la oración de la reina, los hermanos se reconciliaron.



9. Santa Elena (270-329)


En medio de la pobreza conoció al general romano Constancio Cloro. Se enamoraron y se casaron. El hijo de la pareja fue el emperador Constantino. Fue repudiada por su esposo, por ambición al poder. Santa Elena pasó 14 años de sufrimiento y se convirtió al cristianismo.

En 306, Constantino fue proclamado emperador romano aunque continuó siendo pagano. Sin embargo, se convirtió cuando vio una Cruz, antes de la batalla de Saxa Rubra, con una leyenda que decía: “Con este signo vencerás”.

Tras la victoria, Constantino decretó la libre profesión de la religión católica y expandió el cristianismo por todo el imperio. El emperador autorizó a su madre para que utilice el dinero del gobierno para realizar buenas obras. La Iglesia atribuye a Santa Elena el descubrimiento de la Cruz de Cristo. Murió santamente en el año 329.



10. Santa Celia Guerin, Madre de Santa Teresa de Lisieux 
(1831-1877)


Aunque durante su juventud también quiso ser monja, la abadesa le negó la entrada al convento. Por ello decidió abrir un negocio de encaje. La buena calidad de su trabajo hizo famoso a su taller. Siempre tuvo un buen trato para con sus trabajadores.

En 1858 Celia se cruza en la calle con el joven relojero Luis Martin. En poco tiempo ambos se enamoraron y se casaron tres meses después.

Celia siempre quiso tener muchos hijos y que todos fueran educados para el cielo. Eso fue exactamente lo que hizo porque sus cinco hijas Paulina, Leonia, María, Celina y Teresa fueron religiosas. La última es santa y doctora de la Iglesia.

El amor que Celia sentía por Luis era profundo y elevado. Para ella, su mayor alegría era estar junto a su esposo y compartir con él una vida santa.

En 1865 el cáncer al seno provocaría mucho sufrimiento a Celia. Sin embargo, supo asumir su enfermedad y estaba dispuesta a aceptar la voluntad de Dios. Murió en 1877. Fue beatificada junto con su esposo por el Papa Benedicto XVI en el año 2008 y canonizada este año en octubre de este año por el Papa Francisco.
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