jueves, 14 de marzo de 2013

HABEMUS PAPAM FRANCISCUM

Autor: Varios | Fuente: es.gaudiumpress.org / zenit.org
«Habemus Papam Franciscum»
El cardenal Jorge Bergoglio de 77 años Nuevo pontífice: Francisco I
 
«Habemus Papam Franciscum»
«Habemus Papam Franciscum»
«Habemus Papam Franciscum»

Con esta frase se vuelve a activar la cuenta de twitter @pontifex después del anuncio de que el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio es el nuevo pontífice de la Iglesia católica.

Con el nombre de Francisco I, el Cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio ha sido escogido por el Colegio de electores como el sucesor de Benedicto XVI.

En un gesto de digna humildad, el nuevo Papa ha pedido a los fieles presentes en la Plaza de San Pedro, antes de dar la bendición protocolar, que ellos imploren la bendición del cielo para él. Luego sí, según el ritual solemne, leído en latín, dio la bendición a los presentes en la Plaza de San Pedro y al mundo. Después ha retirado su estola pontifical y con serenidad y rostro de bondad recibío las aclamaciones y los saludos del pueblo.

"Mañana voy a rezar a la Virgen para que custodie a toda Roma, buenas noches y buen reposo" ha dicho el Papa Francisco I despidiéndose de la multitud.


Biografía del Papa Francisco I

A continuación algunos rasgos biográficos del nuevo Papa, fundamentados en perfil realizado por la Agencia Zenit.

El cardenal Jorge Bergoglio, 77 años, nació en el barrio argentino de Flores en el Gran Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936. Tras estudiar como técnico químico eligió el sacerdocio y entró en la Compañía de Jesús.

Estudio filosofía y teología en ambas facultades del Colegio Máximo San José. Fue maestro de novicios y profesor universitario en teología, provincial de los Jesuitas en su país y presidente de la Conferencia episcopal del 2005 al 2011. El 13 diciembre de 1969 fue ordenado sacerdote. Cumplió un postgrado en la Universidad de Alcalá de Henares y en 1986 concluyó su tesis doctoral en Alemania. Juan Pablo II lo creó cardenal en el 2001.

Tiene una fuerte experiencia pastoral, y ha sido reconocido como un hombre de carácter. Su pagina en Facebook cuenta más de 37.000 ´me gusta´ . Viaja normalmente en subterráneo, metro o medios públicos.

Se ha caracterizado como un firme defensor del derecho a la vida, y de la esencia familiar.

Es conocida también su sensibilidad por las clases menos favorecidas. A los religiosos les ha pedido "salir a dar testimonio e interesarse por el hermano" porque la cultura del encuentro "nos hace hermanos, nos hace hijos, y no socios de una ONG o prosélitos de una multinacional".

En diversas oportunidades criticó fuertemente la corrupción y la trata de personas con imágenes fuertes: "Se cuida mejor a un perro que a estos esclavos nuestros". O "la esclavitud está a la orden del día, hay chicos en situación de calle desde hace años, no sé si más o menos, pero hay muchos". Sus palabras han sido también fuertes con relación a la degradación de menores.

Ha criticado fuertemente el "limitar y eliminar el valor supremo de la vida e ignorar los derechos de los niños por nacer". Y aseveró: "el aborto nunca es una solución". Se opuso a la liberalización de drogas y exhortó a los jóvenes a no creerles a "los mercaderes de la muerte".

Ha advertido contra la falta de "humildad" de los gobernantes y la "veleidad" como un desvalor "que carece de toda propuesta".

Sobre Aparecida indicó que "la inspiración del Espíritu es la gran luz que hubo ahí. Sombras son las mil y una cositas que trababan y tuvimos que superar". "Todo fue un complejo de luces y sombras y que ganó la luz".

Siempre se mostró reacio a obtener encargos de un cierto peso en la Curia Romana, si bien fue nombrado consultor de la Pontificia Comisión de América Latina; miembro de las Congregaciones para el Culto Divino y la disciplina de los sacramentos; del Clero; de los Institutos de Vida Consagrada, del Consejo postsinodal, y de la presidencia del Pontificio Consejo para la Familia.

La fuerza de la Iglesia -indicó el entonces purpurado en el sínodo sobre la nueva evangelización- está en la comunión y su debilidad en la división y en la contraposición.


SEÑOR ... TE AMARÉ...


SEÑOR ... TE AMARÉ....

 Señor te amare
En la tristeza y alegrías,

Señor te amare
En la enfermedad y en la salud,

Señor te amare
En la pobreza y en la riqueza,

Señor te amaré
En el éxito y fracasos,

Señor te amare
En todo el caminar de mi vida,

Señor te amare...

UNA LAGRIMA...


UNA LÁGRIMA...

Una lágrima: es eso que humedece los ojos del mundo. Y que el mundo se empeña en ocultar. Es eso que nos tragamos tantas veces por soberbia, por orgullo, por demostrar fortaleza y queda atorada en la garganta, apretada en el corazón, comprimiéndonos todo. Es tan profunda, que no sabemos con certeza de donde nace, ni si podrá morir alguna vez.

A veces una lágrima: cicatriza una herida,
lava una pena y ablanda.

Una lágrima: es un recuerdo, una angustia, una desesperación, un interrogante. Una lágrima: puede ser a veces el comienzo del perdón, la primera luz de la rectificación que hace estrechar una mano.

Una lágrima: es a veces la gota mágica que hace cambiar por dentro cuando tenemos que pagar nuestra cuota de dolor, la lágrima ayuda. Cuando la derramamos en el corazón querido, o en la intimidad de la amistad, la lágrima une, estrecha, funde.

ORACIÓN POR EL PAPA....



ORACIÓN POR EL PAPA

Oh Jesús, Rey y Señor de la Iglesia: renuevo en tu presencia mi adhesión incondicional a tu Vicario en la tierra, el Papa FRANCISCO. 

En él tú has querido mostrarnos el camino seguro y cierto que debemos seguir en medio de la desorientación, la inquietud y el desasosiego. Creo firmemente que por medio de él tú nos gobiernas, enseñas y santificas, y bajo su cayado formamos la verdadera Iglesia: una, santa, católica y apostólica. Concédeme la gracia de amar, vivir y propagar como hijo fiel sus enseñanzas. Cuida su vida, ilumina su inteligencia, fortalece su espíritu, defiéndelo de las calumnias y de la maldad. 

Aplaca los vientos erosivos de la infidelidad y la desobediencia, y concédenos que, en torno a él, tu Iglesia se conserve unida, firme en el creer y en el obrar, y sea así el instrumento de tu redención. Así sea.

martes, 12 de marzo de 2013

LUCHE CONTRA LA DEPRESIÓN


LUCHE CONTRA LA DEPRESIÓN
Por Monseñor Rómulo Emiliani, c.m.f.

La depresión se define como un trastorno del estado de ánimo, como tristeza, mal humor, desaliento, lentitud al pensar, voluntad débil e incapacidad de decisión. Surge sin razón aparente o como una reacción exagerada a un aconteci­miento y produce daños en funciones físicas y mentales que afectan el trabajo, el sueño, el interés sexual, el apetito y el intelecto.

El depresivo se impone una terrible barrera, invisible e impenetrable, que le separa del resto de las personas, le impide buscar o recibir ayuda y lo introduce cada vez más en un pozo profundo. Algunas veces no hay signos visibles de la enfermedad, ya que el individuo por pena, vergüenza o miedo oculta su depresión. Lo curioso del caso es que estas personas necesitan mucho consejo e información sobre la depresión; pero no les interesa recibirlo, porque creen que su caso no tiene remedio o que es otra cosa. Cuando sufren un ataque agudo de su enfermedad, no quieren, no pueden y no desean buscar ningún tipo de ayuda. Su problema más grande está en ellos mismos.

La persona deprimida pierde la capacidad de gozar de la vida. En este estado de desamparo profundo desea olvidarse de todo y estar libre de cualquier compromiso o responsabilidad. ¡Sólo quiere que lo dejen en paz!

El depresivo que ha llegado a su nivel más bajo no le importa la opinión de los demás ni el mundo a su alrededor; cae en la apatía e indiferencia. Por más que le digan, le llamen la atención, le griten y le exijan, pierde el interés por todo, se deprime más y se aísla. El deprimido se desespera y sufre, porque es incapaz de explicar lo que está sintiendo; se resiente, porque las personas más allegadas no lo entienden. La situación se convierte en un círculo vicioso de incomprensión y frustración.

Los familiares y la gente más cercana a veces se portan injustamente al no entender que la depresión es una enfermedad. Recurren a regañar, gritar o maltratar verbalmente al deprimido exigiéndole cambiar, sonreír y hacer algo sin darse cuenta que hay algo profundo e íntimo, a nivel mental y emocional, que se lo impide. Los familiares y amigos no pueden ayudar si ignoran que está enfermo.

El sufrimiento tiene valor cuando es por causas nobles, para beneficio del prójimo o cuando Dios permite que uno tenga algo por qué sufrir. Pero cuando el sufrimiento es por obsesión mental o traumas, hay que buscar solución. Ciertamente, es necesario acudir a un buen psicólogo o psiquiatra cuando la depresión es muy grave.

Para vencer la depresión se deben rechazar los pensamientos negativos, los recuerdos del pasado y los sentimientos de culpa que hacen perder fuerza. La depresión se puede controlar a base de esfuerzo, constancia y concentración. Usted tiene más fuerza de voluntad y es mucho más inteligente de lo que cree. No se torture la mente por cosas que no se pueden evitar ni dependen de usted, como accidentes y desgracias. No se imponga más cruces y sufrimientos de los que la vida le da. "En vez de lamentarse por la oscuridad, encienda una vela."

La depresión tiene raíces espirituales y religiosas y sobreviene cuando ignoramos la presencia de Dios y desoímos sus designios. Para salir de la depresión y estar sano mentalmente debemos acoger la Palabra de Dios en nuestro corazón. Ella es fuente inagotable de riqueza espiritual y la herencia más preciosa entregada por gracia de Dios a la humanidad.

Hay que ayudar al deprimido a reforzar su auto-estima y mantener una rutina regular con tareas que le sean realmente difíciles. Aunque se resista hay que insistir, porque la inactividad es su peor enemigo. Esa persona necesita todos los estímulos positivos y excitantes que se le puedan proporcionar y no se le debe permitir apartarse de los contactos más esenciales que le rodean.

La voluntad de Dios es que estemos mejor para servir más al prójimo. Con la ayuda de Dios, la cruel enfermedad mental de la depresión se puede vencer, por el bien de todos, ya que todos sufren cuando usted está deprimido y triste. Haga un esfuerzo por cambiar y pida ayuda y auxilio a Dios. El tiene todo el Poder para aliviar su sufrimiento, purificarlo y limpiarlo. Luche contra la depresión con todos los medios nobles y buenos que conozca; no permita que lo domine. Dios no quiere verle triste, melancólico, apagado, nostálgico y arrastrando los pies por la vida. Es parte de la vida sentirse alguna vez contrariado, perturbado con problemas y preocupado. A todos ocurre de vez en cuando, pero Dios lo quiere ver alegre, dinámico, activo, feliz, contento y lleno de vida. CON DIOS, USTED ES. . . ¡INVENCIBLE!        

ORAR CON LA IGLESIA


Orar con la Iglesia:

Adoremos a Cristo, que se despojó de su rango y se hizo en todo igual a nosotros menos en el pecado.

-Tú que al entrar en el mundo has inaugurado el tiempo nuevo anunciado por los profetas, haz que tu Iglesia se renueve sin cesar.

-Tú que asumiste las debilidades de los hombres, dígnate ser luz para los ciegos, fuerza para los débiles, consuelo para los tristes.

-Tú que naciste pobre y humilde, mira con amor a los pobres y dígnate consolarlos.

-Tú que por tu nacimiento terreno anuncias a todos la alegría de una vida feliz, conforta a los que sufren y a cuantos los atienden.

Oración: Concédenos, Señor, que ahora acojamos gozosos a tu Hijo como redentor, y que también podamos recibirlo confiados cuando venga como juez. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén

lunes, 11 de marzo de 2013

¿CÓMO SE ESCRIBE CUARESMA?


¿Cómo se escribe Cuaresma?



"CAMBIO", "CONVERSIÓN", "CORAZÓN", se escriben con "C”, de Cuaresma. Te ofrezco, Señor, mis ganas de ser mejor, mi deseo de vivir siempre con un corazón sencillo.
La "U" nos habla de UNIDAD, de UNIÓN.

Te ofrezco, Señor, mi pequeño esfuerzo por ir construyendo poco a poco una familia, una comunidad cristiana, un ambiente, un mundo… más unido y el deseo de poner en práctica todos juntos el mensaje de Jesús.

Cuaresma tiene la "A" de AMISTAD, de ALEGRÍA, de AMOR.

Te ofrezco, Señor, mis ilusiones, el gozo de sentir que eres mi Maestro y mi guía, que me cuidas, me quieres.

Cuaresma se escribe con "R" de REZAR.

Que frecuente y haga asidua mi relación contigo. Quiero que en estos días mi oración sea más constante y más intensa.

Cuaresma se escribe con "E" de ENTREGA, de ESPERANZA.

Quiero comprometerme, Señor, a ayudar a los que a diario están a mi lado y también a los lejanos. Sólo así podremos esperar un mundo nuevo

Cuaresma se escribe con la "S" de SILENCIO, de SOLEDAD.

En medio de tantos ruidos, de tanta prisa, quiero dedicar, Señor, un tiempo para pensar, para reflexionar y revisar mi  vida como cristiano, para ver cómo es mi seguimiento de tu mensaje.

Cuaresma tiene la "M" de MADRE, de MARÍA.

Quiero, Señor, como ella, escuchar atentamente  tu Palabra para poder cumplir tu voluntad.


¿QUÉ PUEDES HACER EN CUARESMA?

Abre tu vida a Dios y a los demás. Cada día puedes esforzarte por hacer una de estas cosas u otras que tú te propongas...

CARIÑO: Al mundo le faltan besos, ternura, miradas profundas, abrazos sinceros... ponlos tú.

UNIÓN: hay tanta desunión entre la gente, entre los hermanos, los amigos... Sé tú el lazo que une.

AMOR: Mucho se habla de amor pero... ¿Se sienten las personas queridas?  Sé tú ese amor de Dios para los más débiles.

RISAS: ¿Qué hemos hecho del sentido del humor? Ríe y haz reír, cuenta un chiste, tararea una canción, susurra una broma.

ENTREGA: ¿Qué entregar? Es mejor entregarse. Date a los demás: ayuda a llevar la compra a alguien, juega un rato con un niño, escucha, dedica tiempo a acompañar, dialoga,…

SENCILLEZ: La vida es muy complicada... Hazla sencilla, llana, transparente, luminosa...

AMABILIDAD: Ser amable es regalar sonrisas, alegría, vida..., es hacer que el corazón de los demás se sienta feliz.

FRESCURA: entrega con naturalidad y sencillez todo lo mucho y bueno que hay en tu interior.

¡Feliz camino por la Cuaresma hacia la Pascua!



(WEB CATOLICO DE JAVIER)

SER HIJOS EQUIVALE A SEGUIR A JESÚS...


 
"Cada vez que rezamos el Padre Nuestro, nuestra voz se entrelaza con la de la Iglesia, porque quien ora jamás está solo"
«No somos plenamente hijos de Dios, sino que hemos de llegar a serlo más y más mediante nuestra comunión cada vez más profunda con Cristo. Ser hijos equivale a seguir a Jesús» (Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, Madrid 2007, p. 172).
 
Cada vez que rezamos el Padre Nuestro, nuestra voz se entrelaza con la de la Iglesia, porque quien ora jamás está solo. «Todos los fieles deberán buscar y podrán encontrar el propio camino, el propio modo de hacer oración, en la variedad y riqueza de la oración cristiana, enseñada por la Iglesia... cada uno se dejará conducir... por el Espíritu Santo, que lo guía, a través de Cristo, al Padre» 
 
(Congregación para la doctrina de la fe, Carta sobre algunos aspectos de la meditación cristiana, 15 de octubre de 1989).
 



DIOS ME BUSCA SIN DESCANSO

Autor: P.Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net
Dios me busca sin descanso
Sigues, hoy como hace muchos años, en busca de tu oveja, con una insistencia amorosa y llena de esperanza.
 
Dios me busca sin descanso


¿Por qué Dios busca mi regreso? ¿Por qué sigue tras mis huellas? ¿Por qué llama de mil maneras a las puertas de mi alma?

Cada ser humano es hijo, aunque a veces lo olvidamos, aunque a veces perseguimos sombras de grandeza o brillos de placeres vanos.

Mientras nos encandila un espejismo, mientras dejamos que el corazón quede aprisionado en amores falsos, Dios sigue cada uno de mis pasos, Dios espera mi arrepentimiento, Dios suspira que le suplique sus cuidados.

¿Qué gana Dios si dejo mi pecado? ¿Cuál es el motivo de su insistencia? ¿Por qué no deja perecer a quien, ingrato, camina lejos de la casa paterna, a quien busca libertades huecas?

El poeta preguntaba, en medio de su asombro: "¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?" Su pregunta es también la mía: ¿por qué no te rindes ante mi pecado, mi egoísmo, mis ingratitudes, mis bajezas? ¿Por qué me buscas sin descanso?

Dios responde con la insistencia de su Hijo, con los reclamos de un Pastor que va tras la oveja rebelde. Como expresaba, en su teatro poético, Tirso de Molina, el deseo de Cristo de recuperar la oveja es tan grande que la acoge también si ha dejado de ser blanca:

(...) mas la gran clemencia
de mi mayoral
dice que, aunque vuelvan,
si antes fueron blancas,
al rebaño negras,
que las dé mis brazos,
y sin extrañeza
requiebros las diga
y palabras tiernas
(Tirso de Molina, "El condenado por desconfiado").

Sigues, hoy como hace muchos años, en busca de tu oveja, con una insistencia amorosa y llena de esperanza. Como si tu dicha dependiese de mi regreso, de mis lágrimas, de mi conversión sincera.

No puedo seguir con mi respuesta dura, indiferente, distraída. Llega la hora de darte la alegría de permitirte celebrar la fiesta. Descubriré, entonces, que ese gozo tuyo, inmenso, divino, es también el mío...


  • Preguntas o comentarios al autor
  • P. Fernando Pascual LC

    domingo, 10 de marzo de 2013

    NOVENA A SAN JOSE - DIA 9

    NOVENA A SAN JOSÉ

    DIA 9º

     

    Por la señal, de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, libranos Señor Nuestro. En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amén.

    Oración para empezar todos los días

    Oh gloriosísimo Padre de Jesús, Esposo de María. Patriarca y Protector de la Santa Iglesia, a quien el Padre Eterno confió el cuidado de gobernar, regir y defender en la tierra la Sagrada Familia; protégenos también a nosotros, que pertenecemos, como fieles católicos. a la santa familia de tu Hijo que es la Iglesia, y alcánzanos los bienes necesarios de esta vida, y sobre todo los auxilios espirituales para la vida eterna. Alcánzanos especialmente estas tres gracias, la de no cometer jamás ningún pecado mortal, principalmente contra la castidad; la de un sincero amor y devoción a Jesús y María, y la de una buena muerte, recibiendo bien los últimos Sacramentos. Concédenos además la gracia especial que te pedimos cada uno en esta novena.

    Pídase con fervor y confianza la gracia que se desea obtener.





    Oración del día Noveno
    Oh benignísimo Jesús, así como has elegido por medio de tu Vicario en la tierra a tu amado padre para protector de tu Santa Iglesia Católica, así te suplicamos humildemente por intercesión de San José, nos concedas el que seamos verdaderos y sinceros católicos, que profesemos sin error la fe católica, que vivamos sin miedo una vida digna de la fe que profesamos, y que jamás puedan los enemigos ni aterrarnos con persecuciones, ni con engaños seducirnos y apartamos de la única y verdadera religión que es la Católica.

    Oración final para todos los días
    Oh custodio y padre de Vírgenes San José a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia de Cristo Jesús y la Virgen de las vírgenes María; por estas dos queridísimas prendas Jesús y María, te ruego y suplico me alcances, que preservado yo de toda impureza, sirva siempre castísimamente con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.

    Jesús José y María
    os doy mi corazón y el alma mía

    Jesús, José y María
    asistidme en mi última agonía.

    Jesús, José y María
    con Vos descanse en paz el alma mía.

    Padrenuestro, Avemaría y Gloria

    Antífona

    Tenía el mismo Jesús, al empezar su vida pública, cerca de treinta años, hijo, según se pensaba de José.

    V. San José, ruega por nosotros.
    R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

    Oración
    Oh Dios que con inefable providencia te dignaste escoger al bienaventurado José por Esposo de tu Madre Santísima; concédenos que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle como protector en los cielos. Oh Dios que vives y reinas en los siglos de los siglos. Amén. 

    NOVENA A SAN JOSÉ - DIA 8

    NOVENA A SAN JOSÉ

    DIA 8º

     

    Por la señal, de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, libranos Señor Nuestro. En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amén.

    Oración para empezar todos los días

    Oh gloriosísimo Padre de Jesús, Esposo de María. Patriarca y Protector de la Santa Iglesia, a quien el Padre Eterno confió el cuidado de gobernar, regir y defender en la tierra la Sagrada Familia; protégenos también a nosotros, que pertenecemos, como fieles católicos. a la santa familia de tu Hijo que es la Iglesia, y alcánzanos los bienes necesarios de esta vida, y sobre todo los auxilios espirituales para la vida eterna. Alcánzanos especialmente estas tres gracias, la de no cometer jamás ningún pecado mortal, principalmente contra la castidad; la de un sincero amor y devoción a Jesús y María, y la de una buena muerte, recibiendo bien los últimos Sacramentos. Concédenos además la gracia especial que te pedimos cada uno en esta novena.

    Pídase con fervor y confianza la gracia que se desea obtener.





    Oración del día Octavo
    Oh benignísimo Jesús, que en la hora de su muerte consolaste a tu glorioso padre, asistiendo juntamente con tu Madre su esposa a su última agonía, te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que nos concedas una muerte semejante a la suya asistido de tu bondad, de tu Santísima Madre y del mismo glorioso Patriarca protector de los moribundos, pronunciando al morir vuestros santísimos nombres, Jesús, María y José.
     



    Oración final para todos los días
    Oh custodio y padre de Vírgenes San José a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia de Cristo Jesús y la Virgen de las vírgenes María; por estas dos queridísimas prendas Jesús y María, te ruego y suplico me alcances, que preservado yo de toda impureza, sirva siempre castísimamente con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.

    Jesús José y María
    os doy mi corazón y el alma mía

    Jesús, José y María
    asistidme en mi última agonía.

    Jesús, José y María
    con Vos descanse en paz el alma mía.

    Padrenuestro, Avemaría y Gloria

    Antífona

    Tenía el mismo Jesús, al empezar su vida pública, cerca de treinta años, hijo, según se pensaba de José.

    V. San José, ruega por nosotros.
    R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

    Oración
    Oh Dios que con inefable providencia te dignaste escoger al bienaventurado José por Esposo de tu Madre Santísima; concédenos que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle como protector en los cielos. Oh Dios que vives y reinas en los siglos de los siglos. Amén. 

    NOVENA A SAN JOSÉ - DIA 7

    NOVENA A SAN JOSÉ

    DIA 7º

     

    Por la señal, de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, libranos Señor Nuestro. En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amén.

    Oración para empezar todos los días

    Oh gloriosísimo Padre de Jesús, Esposo de María. Patriarca y Protector de la Santa Iglesia, a quien el Padre Eterno confió el cuidado de gobernar, regir y defender en la tierra la Sagrada Familia; protégenos también a nosotros, que pertenecemos, como fieles católicos. a la santa familia de tu Hijo que es la Iglesia, y alcánzanos los bienes necesarios de esta vida, y sobre todo los auxilios espirituales para la vida eterna. Alcánzanos especialmente estas tres gracias, la de no cometer jamás ningún pecado mortal, principalmente contra la castidad; la de un sincero amor y devoción a Jesús y María, y la de una buena muerte, recibiendo bien los últimos Sacramentos. Concédenos además la gracia especial que te pedimos cada uno en esta novena.

    Pídase con fervor y confianza la gracia que se desea obtener.





    Oración del día Séptimo
    Oh benignísimo Jesús, así como por seguir la voluntad de tu padre celestial permitiste que tu amado padre en la tierra padeciese el. vehementísimo dolor de perderte para tres días, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que antes queramos perder todas las cosas y disgustar a cualquier amigo, que dejar de hacer tu voluntad; que jamás te perdamos a ti por el pecado mortal, o que si por desgracia te perdiésemos te hallemos mediante una buena confesión.
     



    Oración final para todos los días
    Oh custodio y padre de Vírgenes San José a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia de Cristo Jesús y la Virgen de las vírgenes María; por estas dos queridísimas prendas Jesús y María, te ruego y suplico me alcances, que preservado yo de toda impureza, sirva siempre castísimamente con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.

    Jesús José y María
    os doy mi corazón y el alma mía

    Jesús, José y María
    asistidme en mi última agonía.

    Jesús, José y María
    con Vos descanse en paz el alma mía.

    Padrenuestro, Avemaría y Gloria

    Antífona

    Tenía el mismo Jesús, al empezar su vida pública, cerca de treinta años, hijo, según se pensaba de José.

    V. San José, ruega por nosotros.
    R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

    Oración
    Oh Dios que con inefable providencia te dignaste escoger al bienaventurado José por Esposo de tu Madre Santísima; concédenos que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle como protector en los cielos. Oh Dios que vives y reinas en los siglos de los siglos. Amén. 

    NOVENA A SAN JOSÉ - DIA 6

    NOVENA A SAN JOSÉ

    DIA 6º

     

    Por la señal, de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, libranos Señor Nuestro. En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amén.

    Oración para empezar todos los días

    Oh gloriosísimo Padre de Jesús, Esposo de María. Patriarca y Protector de la Santa Iglesia, a quien el Padre Eterno confió el cuidado de gobernar, regir y defender en la tierra la Sagrada Familia; protégenos también a nosotros, que pertenecemos, como fieles católicos. a la santa familia de tu Hijo que es la Iglesia, y alcánzanos los bienes necesarios de esta vida, y sobre todo los auxilios espirituales para la vida eterna. Alcánzanos especialmente estas tres gracias, la de no cometer jamás ningún pecado mortal, principalmente contra la castidad; la de un sincero amor y devoción a Jesús y María, y la de una buena muerte, recibiendo bien los últimos Sacramentos. Concédenos además la gracia especial que te pedimos cada uno en esta novena.

    Pídase con fervor y confianza la gracia que se desea obtener.





    Oración del día Sexto
    Oh benignísimo Jesús así como tu padre amado te sustentó en Nazaret, y en cambio tú le premiaste en tu santísima compañía tantos años, con tu doctrina y tu dulce conversación, así te rogamos humildemente, por intercesión de San José nos concedas el sustento espiritual de tu gracia, y de tu santa comunión, y que vivamos santa y modestamente, como tú en Nazaret.
     



    Oración final para todos los días
    Oh custodio y padre de Vírgenes San José a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia de Cristo Jesús y la Virgen de las vírgenes María; por estas dos queridísimas prendas Jesús y María, te ruego y suplico me alcances, que preservado yo de toda impureza, sirva siempre castísimamente con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.

    Jesús José y María
    os doy mi corazón y el alma mía

    Jesús, José y María
    asistidme en mi última agonía.

    Jesús, José y María
    con Vos descanse en paz el alma mía.

    Padrenuestro, Avemaría y Gloria

    Antífona

    Tenía el mismo Jesús, al empezar su vida pública, cerca de treinta años, hijo, según se pensaba de José.

    V. San José, ruega por nosotros.
    R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

    Oración
    Oh Dios que con inefable providencia te dignaste escoger al bienaventurado José por Esposo de tu Madre Santísima; concédenos que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle como protector en los cielos. Oh Dios que vives y reinas en los siglos de los siglos. Amén. 

    NOVENA A SAN JOSÉ - DIA 5

    NOVENA A SAN JOSÉ

    DIA 5º

     

    Por la señal, de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, libranos Señor Nuestro. En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amén.

    Oración para empezar todos los días

    Oh gloriosísimo Padre de Jesús, Esposo de María. Patriarca y Protector de la Santa Iglesia, a quien el Padre Eterno confió el cuidado de gobernar, regir y defender en la tierra la Sagrada Familia; protégenos también a nosotros, que pertenecemos, como fieles católicos. a la santa familia de tu Hijo que es la Iglesia, y alcánzanos los bienes necesarios de esta vida, y sobre todo los auxilios espirituales para la vida eterna. Alcánzanos especialmente estas tres gracias, la de no cometer jamás ningún pecado mortal, principalmente contra la castidad; la de un sincero amor y devoción a Jesús y María, y la de una buena muerte, recibiendo bien los últimos Sacramentos. Concédenos además la gracia especial que te pedimos cada uno en esta novena.

    Pídase con fervor y confianza la gracia que se desea obtener.





    Oración del día Quinto
    Oh benignísimo Jesús, así como tu amado padre te condujo de Belén a Egipto para librarte del tirano Herodes, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que nos libres de los que quieren dañar nuestras almas o nuestros cuerpos, nos des fortaleza y salvación en nuestras persecuciones, y en medio del destierro de esta vida nos protejas hasta que volemos a la patria.

    Oración final para todos los días
    Oh custodio y padre de Vírgenes San José a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia de Cristo Jesús y la Virgen de las vírgenes María; por estas dos queridísimas prendas Jesús y María, te ruego y suplico me alcances, que preservado yo de toda impureza, sirva siempre castísimamente con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.

    Jesús José y María
    os doy mi corazón y el alma mía

    Jesús, José y María
    asistidme en mi última agonía.

    Jesús, José y María
    con Vos descanse en paz el alma mía.

    Padrenuestro, Avemaría y Gloria

    Antífona

    Tenía el mismo Jesús, al empezar su vida pública, cerca de treinta años, hijo, según se pensaba de José.

    V. San José, ruega por nosotros.
    R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

    Oración
    Oh Dios que con inefable providencia te dignaste escoger al bienaventurado José por Esposo de tu Madre Santísima; concédenos que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle como protector en los cielos. Oh Dios que vives y reinas en los siglos de los siglos. Amén. 

    NOVENA A SAN JOSÉ - DIA 4

    NOVENA A SAN JOSÉ

    DIA 4º

     

    Por la señal, de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, libranos Señor Nuestro. En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amén.

    Oración para empezar todos los días

    Oh gloriosísimo Padre de Jesús, Esposo de María. Patriarca y Protector de la Santa Iglesia, a quien el Padre Eterno confió el cuidado de gobernar, regir y defender en la tierra la Sagrada Familia; protégenos también a nosotros, que pertenecemos, como fieles católicos. a la santa familia de tu Hijo que es la Iglesia, y alcánzanos los bienes necesarios de esta vida, y sobre todo los auxilios espirituales para la vida eterna. Alcánzanos especialmente estas tres gracias, la de no cometer jamás ningún pecado mortal, principalmente contra la castidad; la de un sincero amor y devoción a Jesús y María, y la de una buena muerte, recibiendo bien los últimos Sacramentos. Concédenos además la gracia especial que te pedimos cada uno en esta novena.

    Pídase con fervor y confianza la gracia que se desea obtener.





    Oración del día Cuarto
    Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu padre amado de la pena que le causó la profecía de Simeón, mostrándole el innumerable coro de los Santos, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José que nos concedas la gracia de ser de aquellos para quienes tu sirves, no de ruina, sino de resurrección, y que correspondamos fielmente a tu gracia para que vayamos a tu gloria.
     



    Oración final para todos los días
    Oh custodio y padre de Vírgenes San José a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia de Cristo Jesús y la Virgen de las vírgenes María; por estas dos queridísimas prendas Jesús y María, te ruego y suplico me alcances, que preservado yo de toda impureza, sirva siempre castísimamente con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.

    Jesús José y María
    os doy mi corazón y el alma mía

    Jesús, José y María
    asistidme en mi última agonía.

    Jesús, José y María
    con Vos descanse en paz el alma mía.

    Padrenuestro, Avemaría y Gloria

    Antífona

    Tenía el mismo Jesús, al empezar su vida pública, cerca de treinta años, hijo, según se pensaba de José.

    V. San José, ruega por nosotros.
    R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

    Oración
    Oh Dios que con inefable providencia te dignaste escoger al bienaventurado José por Esposo de tu Madre Santísima; concédenos que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle como protector en los cielos. Oh Dios que vives y reinas en los siglos de los siglos. Amén. 

    NOVENA A SAN JOSE - DIA 3º

    NOVENA A SAN JOSÉ
    DIA 3º
     
    Por la señal, de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, libranos Señor Nuestro. En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amén.

    Oración para empezar todos los días

    Oh gloriosísimo Padre de Jesús, Esposo de María. Patriarca y Protector de la Santa Iglesia, a quien el Padre Eterno confió el cuidado de gobernar, regir y defender en la tierra la Sagrada Familia; protégenos también a nosotros, que pertenecemos, como fieles católicos. a la santa familia de tu Hijo que es la Iglesia, y alcánzanos los bienes necesarios de esta vida, y sobre todo los auxilios espirituales para la vida eterna. Alcánzanos especialmente estas tres gracias, la de no cometer jamás ningún pecado mortal, principalmente contra la castidad; la de un sincero amor y devoción a Jesús y María, y la de una buena muerte, recibiendo bien los últimos Sacramentos. Concédenos además la gracia especial que te pedimos cada uno en esta novena.

    Pídase con fervor y confianza la gracia que se desea obtener.


    Oración del día Tercero
    Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu amado padre en el doloroso misterio de la Circuncisión, recibiendo de él el dulce nombre de Jesús, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, nos concedas pronunciar siempre con amor y respeto tu santísimo nombre, llevarlo en el corazón, honrarlo en la vida, y profesar con obras y palabras que tú fuiste nuestro Salvador y Jesús.

    Oración final para todos los días
    Oh custodio y padre de Vírgenes San José a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia de Cristo Jesús y la Virgen de las vírgenes María; por estas dos queridísimas prendas Jesús y María, te ruego y suplico me alcances, que preservado yo de toda impureza, sirva siempre castísimamente con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.

    Jesús José y María
    os doy mi corazón y el alma mía

    Jesús, José y María
    asistidme en mi última agonía.

    Jesús, José y María
    con Vos descanse en paz el alma mía.

    Padrenuestro, Avemaría y Gloria

    Antífona

    Tenía el mismo Jesús, al empezar su vida pública, cerca de treinta años, hijo, según se pensaba de José.

    V. San José, ruega por nosotros.
    R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

    Oración
    Oh Dios que con inefable providencia te dignaste escoger al bienaventurado José por Esposo de tu Madre Santísima; concédenos que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle como protector en los cielos. Oh Dios que vives y reinas en los siglos de los siglos. Amén. 

    NOVENA A SAN JOSÉ - 2 DIA


    NOVENA A SAN JOSÉ
    DIA  2º
    Por la señal, de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, libranos Señor Nuestro. En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amén.

    Oración para empezar todos los días

    Oh gloriosísimo Padre de Jesús, Esposo de María. Patriarca y Protector de la Santa Iglesia, a quien el Padre Eterno confió el cuidado de gobernar, regir y defender en la tierra la Sagrada Familia; protégenos también a nosotros, que pertenecemos, como fieles católicos. a la santa familia de tu Hijo que es la Iglesia, y alcánzanos los bienes necesarios de esta vida, y sobre todo los auxilios espirituales para la vida eterna. Alcánzanos especialmente estas tres gracias, la de no cometer jamás ningún pecado mortal, principalmente contra la castidad; la de un sincero amor y devoción a Jesús y María, y la de una buena muerte, recibiendo bien los últimos Sacramentos. Concédenos además la gracia especial que te pedimos cada uno en esta novena.

    Pídase con fervor y confianza la gracia que se desea obtener.


    Oración del Día Segundo

    Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu padre amado en la pobreza y desamparo de Belén, con tu nacimiento, y con los cánticos de los Angeles y visitas de los pastores, así también te suplicamos humildemente por intercesión de San José, que nos concedas llevar con paciencia nuestra pobreza y desamparo en esta vida, y que alegres nuestro espíritu con tu presencia y tu gracia, y la esperanza de la gloria.

     

    Oración final para todos los días
    Oh custodio y padre de Vírgenes San José a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia de Cristo Jesús y la Virgen de las vírgenes María; por estas dos queridísimas prendas Jesús y María, te ruego y suplico me alcances, que preservado yo de toda impureza, sirva siempre castísimamente con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.

    Jesús José y María
    os doy mi corazón y el alma mía

    Jesús, José y María
    asistidme en mi última agonía.

    Jesús, José y María
    con Vos descanse en paz el alma mía.

    Padrenuestro, Avemaría y Gloria

    Antífona

    Tenía el mismo Jesús, al empezar su vida pública, cerca de treinta años, hijo, según se pensaba de José.

    V. San José, ruega por nosotros.
    R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

    Oración
    Oh Dios que con inefable providencia te dignaste escoger al bienaventurado José por Esposo de tu Madre Santísima; concédenos que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle como protector en los cielos. Oh Dios que vives y reinas en los siglos de los siglos. Amén. 





    NOVENA A SAN JOSE - DIA PRIMERO









    NOVENA A SAN JOSÉ
    DIA  1º
    Por la señal, de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, libranos Señor Nuestro. En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amén.

    Oración para empezar todos los días

    Oh gloriosísimo Padre de Jesús, Esposo de María. Patriarca y Protector de la Santa Iglesia, a quien el Padre Eterno confió el cuidado de gobernar, regir y defender en la tierra la Sagrada Familia; protégenos también a nosotros, que pertenecemos, como fieles católicos. a la santa familia de tu Hijo que es la Iglesia, y alcánzanos los bienes necesarios de esta vida, y sobre todo los auxilios espirituales para la vida eterna. Alcánzanos especialmente estas tres gracias, la de no cometer jamás ningún pecado mortal, principalmente contra la castidad; la de un sincero amor y devoción a Jesús y María, y la de una buena muerte, recibiendo bien los últimos Sacramentos. Concédenos además la gracia especial que te pedimos cada uno en esta novena.

    Pídase con fervor y confianza la gracia que se desea obtener.


    Oración del Día primero

    Oh benignísimo Jesús así como consolaste a tu padre amado en las perplejidades e incertidumbres que tuvo, dudando si abandonar a tu Santísima Madre su esposa, así te suplicamos humildemente por intercesión de San José nos concedas mucha prudencia y acierto en todos los casos dudosos y angustias de nuestra vida, para que siempre acertemos con tu santísima voluntad.

    Oración final para todos los días

    Oh custodio y padre de Vírgenes San José a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia de Cristo Jesús y la Virgen de las vírgenes María; por estas dos queridísimas prendas Jesús y María, te ruego y suplico me alcances, que preservado yo de toda impureza, sirva siempre castísimamente con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.

    Jesús José y María
    os doy mi corazón y el alma mía

    Jesús, José y María
    asistidme en mi última agonía.

    Jesús, José y María
    con Vos descanse en paz el alma mía.

    Padrenuestro, Avemaría y Gloria

    Antífona


    Tenía el mismo Jesús, al empezar su vida pública, cerca de treinta años, hijo, según se pensaba de José.

    V. San José, ruega por nosotros.
    R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

    Oración

    Oh Dios que con inefable providencia te dignaste escoger al bienaventurado José por Esposo de tu Madre Santísima; concédenos que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle como protector en los cielos. Oh Dios que vives y reinas en los siglos de los siglos. Amén. 





    martes, 5 de marzo de 2013

    GRACIAS SEÑOR...


    Gracias Señor


            Gracias Señor...
            Porque en la cruel tormenta, me haces escuchar el suave susurro de tu voz.
            
            Gracias Señor...
            Pues envías rayos de luz que iluminan mi camino en medio de las adversidades.
            
            Gracias Señor...
            Por cada instante y cada problema que me recuerda mi necesidad de Ti.
            
            Gracias Señor...
            Porque hasta en lo alto del cielo y en la profundidad del océano Tus oídos están siempre atentos a escuchar mi clamor.
            
            Gracias Señor...
            Porque a pesar de los errores de la gente, Sigues enviando sol y lluvia sobre todos sin distinción.
            
            Gracias Señor...
            Por este día, en el que me das la oportunidad de Buscarte nuevamente
            
            Gracias Señor...
            Por cada ser humano que se cruza en mi camino, pues algo deseas que aprenda de él.
            
            Gracias Señor...
            Por Ti mismo, que escuchas esta humilde oración proveniente de Tu hijo.
            
            Por todo esto y lo que me sería imposible de contabilizar...
            ¡¡¡Gracias Señor!!!

            Amen

    SALMO DE LA MANO DE DIOS


            Salmo de la mano de Dios
            Autor: José María Valverde


            Tú sostienes las miles de flores no miradas,
            los ríos, aves y árboles; las olas y los vientos.
            ¡Oh cómo te desvelas atizando la lumbre
            de un insecto que pudo lo mismo no haber sido!
            Acudes de uno en otro:
            de la piedra ignorada en el fondo del agua
            al gusano que roe su madera,
            como si eso pudiera serle contado un día.
            Pienso el viento en el mar,
            clamando en soledad siglos y siglos

            —para dejarlo todo lo mismo que al principio—
            desde el día que hablaste hasta que calles.
            ¡Oh!, ¿cómo no te olvidas siquiera un solo instante,
            pues que nadie te mira y nada ha de quedar?
            Si toco una piedra,
            tú me la has sostenido durante miles de años,
            velando cada día para que hoy estuviese.
            ¡Y tantas, tantas cosas,
            tantos ríos corriendo sin descanso,
            sin pararse a tomar aliento nunca,
            tantos bosques y pájaros sin cesar floreciendo
            por si algún día un hombre los mirase al pasar!…

    NO TE RINDAS....


    No te rindas

            Aunque te sientas triste,
            piensa en un mañana pleno de alegría ,de  satisfacciones, y de sueños realizados, y entonces  comprenderás que también los errores son indispensables para aprender.

            No te rindas!
            Aunque te sientas solo,
            piensa en todas las personas que te brindaron afecto durante tu vida, y sabrás que en el tiempo venidero, también amaras y serás amado.

            No te rindas!
            Aunque te sientas derrotado, piensa siempre en la victoria luminosa que te espera al final del camino, y descubrirás que las caídas te muestran el poder de tu fe y de tu fuerza.

            No te rindas!
            Aunque te sientas perdido, piensa en la esperanza que anida en lo profundo de tu corazón, rescátala y sal a recorrer el sendero señalado, con la mirada puesta en el cielo

            No te rindas! Dios camina contigo!

    jueves, 28 de febrero de 2013

    DIOS NOS JUZGARÁ POR EL CORAZÓN

    Autor: P. Cipriano Sánchez LC | Fuente: Catholic.net
    Dios nos juzgará por el corazón
    Jueves segunda semana Cuaresma. La auténtica Cuaresma es la purificación del corazón.
     
    Dios nos juzgará por el corazón
    El Evangelio nos narra la parábola de Epulón y Lázaro, donde nos damos cuenta de que al morir, Dios los juzga por su corazón. ¿Qué ha hecho Lázaro de bueno para subir al seno de Abraham? Nada. ¿Qué ha hecho Epulón de malo para no subir al seno de Abraham? Nada. Podríamos pensar que la diferencia está en que uno es muy pobre y el otro rico, pero no es el motivo por el cual Cristo los juzga. Cristo los juzga por el corazón. La diferencia está en ser una persona de corazón abierto o de corazón cerrado a Dios nuestro Señor.

    Quizá a nosotros en Cuaresma se nos podría nublar un poco la vista y estemos juzgando nuestra vida por nuestro exterior y, entonces, estaremos viviendo una Cuaresma simplemente exterior, olvidándonos de que la auténtica Cuaresma es la purificación del corazón. El profeta dice: “El corazón del hombre es la cosa más traicionera y difícil de curar. ¿Quién lo podrá entender? Yo, el Señor, sondeo la mente y penetro el corazón, para dar a cada uno según sus acciones, según el fruto de sus obras.”

    Es Dios quien sondea el corazón, a nosotros nos toca, si queremos vivir de cara a Dios nuestro Señor, vivir con un corazón listo a ser sondeado por Él. El primer gesto de purificación que en nuestra Cuaresma tenemos que buscar es la purificación de nuestro corazón, la purificación de nuestra voluntad, la purificación de nuestra libertad.

    Purificar el corazón, purificar la voluntad y purificar la libertad es atreverse a tocar una fibra muy interior, porque es la fibra en la cual nosotros reposamos sobre nosotros mismos. Cada uno de nosotros, en última instancia, reposa sobre su propia voluntad: la voluntad de querer algo o la voluntad de rechazarlo. Cada uno de nosotros en la vida acepta o rechaza las cosas por su corazón, por su voluntad. El profeta es muy claro: “Maldito el hombre que confía en el hombre, que en él pone su fuerza y aparta del Señor su corazón”. Son palabras muy duras, sobre todo en cuanto a las consecuencias: “Será como cardo plantado en la estepa, que no disfruta del agua cuando llueve; vivirá en la aridez del desierto, en una tierra salobre e inhabitable”.

    Si nuestro corazón no aprende a purificarse, si nuestra voluntad no aprende a actuar bien, si nuestro interior no opta en una forma decidida, firme y exigente por Dios nuestro Señor, se puede ir produciendo, poco a poco, una especie como de desertificación de nuestra vida, un avanzar del desierto en nuestro corazón. Si nuestro corazón no está apoyándose en todo momento en Dios nuestro Señor y nuestra voluntad no está purificándose para ser capaz de encontrarse con Él, sino que por el contrario, nuestra voluntad está confiando en el hombre, es decir, confiando simplemente en esa veleta de acontecimientos que constantemente nos suceden, querrá decir que nuestra vida acabará plantada en medio de una estepa, tierra salobre e inhabitable.

    ¿No podría ser, el verse plantadas así, el destino de muchos corazones, de muchas vidas? Y cuando empezamos a preguntarnos el por qué, en el fondo, acabamos encontrando siempre una misma respuesta: No supieron poner su libertad totalmente en Dios nuestro Señor. Y aquí no importa si les faltó poco o les faltó mucho, aquí lo que importa es que les faltó.

    En el Evangelio, no importa si el rico fue poco injusto o muy injusto, lo importante es que no llegó a estar del otro lado. Su libertad no se puso del lado que tenía que ponerse, su voluntad no se orientó hacia donde tenía que orientarse. Nos puede dar miedo pensar siquiera en la posibilidad de orientar nuestra voluntad. Nos puede dar miedo el intentar tocar nuestro corazón para empezar a preguntarle: ¿Estás verdaderamente orientado a Dios? ¿En quién confías? ¿Auténticamente tu confianza está puesta en el Señor?

    De nada nos servirá después, la súplica del rico: “Padre Abraham, ten piedad de mí”, porque nuestra libertad necesita ser ahora purificada.

    Es importantísimo que esta Cuaresma se convierta para nosotros en un momento de reflexión sobre hacia dónde está orientada nuestra voluntad, qué estamos haciendo con nuestra vida, qué ha elegido nuestra libertad, qué caminos tiene, qué opciones ha tomado. De poco nos serviría pensar que nuestra libertad y nuestra voluntad están orientada hacia Dios nuestro Señor, si en el fondo, nosotros mismos no hemos sido capaces de purificarnos, de tal manera que, auténticamente se orienten hacia Dios.

    “El corazón del hombre es la cosa más traicionera y difícil de curar ¿Quién lo puede entender? Yo, el Señor, sondeo la mente y penetro el corazón”. Atrevámonos a ponernos en Dios nuestro Señor. Atrevámonos a ponernos en Él como el único que va a ser capaz de decirnos si auténticamente nuestra voluntad y nuestra libertad están orientadas de tal forma que, en esta vida nos abramos a Dios, y en la futura nos encontremos con Él.

    Atrevámonos a permitirle a Dios tocar los recursos, los resortes interiores de nuestra libertad.

    Cuántas veces podríamos juzgar que estamos haciendo bien, y realmente podría ser que estuviésemos viviendo engañados, traicionados por lo más interior de nosotros mismos, que es nuestro corazón, “la cosa más traicionera y difícil de curar”. ¿Me atrevo yo a permitir que ese médico del alma que es Dios, entre a mi corazón, toque y cuestione mi libertad y toque y fortalezca mi voluntad?

    Creo que éste sería un buen camino de Cuaresma: el ir purificando nuestra voluntad y nuestra libertad de tal manera que, en el encuentro con la Pascua de nuestro Señor, lleguemos a decir que nuestro corazón, siendo débil como es, tiene una certeza y tiene una garantía: el estar apoyado sólo y únicamente en Dios nuestro Señor. Porque así, “será árbol plantado junto al agua que hunde en las corrientes sus raíces; cuando llegue el calor, no lo sentirá y sus hojas se conservarán siempre verdes; en el año de sequía no se marchitará ni dejará de dar frutos”.

    En nuestras manos está el hacer de nuestra libertad y de nuestra voluntad un camino de esterilidad, apoyado en nosotros; o un camino de fecundidad, apoyado en Dios.


  • Preguntas o comentarios al autor
  • P. Cipriano Sánchez LC
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