jueves, 7 de junio de 2012

Nardo del 7 de Junio: ¡Oh Sagrado Corazón, qué sensible y sencillo eres!



Nardo del 7 de Junio:
¡Oh Sagrado Corazón, qué sensible y sencillo eres!

Meditación: Me parece entrever por una ranura de la casa de Nazaret a un Joven trabajador que con habilidad modelaba un rústico trozo de madera; en el aire se percibe un rico olor a viruta fresca…parece absorto. De repente y ante una suave voz levanta Su cabeza…es el Rostro de Mi Señor, que diligente y obediente responde al llamado de Su Madre. En la otra habitación, en su lecho un anciano agonizante respira agitadamente…es el pobre papá José. En la Mirada Amorosa de aquel Joven Niño se reflejan tanto amor, tanto dolor, tanta paz. Entre tiernos cuidados y santas lágrimas José inicia su marcha, hasta que se abra la Puerta de la Morada Santa.
¿Somos capaces de imitar la sencillez y el amor que el Señor prodigó a todos los que tocó en Su vida terrena?. ¿O escapamos en el mundo de hoy del cuidado de los ancianos y necesitados?. Justificándonos en que tenemos nuestro trabajo y en que no podemos angustiarnos tanto, ni siquiera podemos dar una sonrisa para aquel que agoniza. ¡Tenemos que vivir…vivir para morir!. Amar de verdad es dar todo hasta desgarrar nuestro mísero corazón en ofrenda al Señor, como lo hizo el Redentor.

Jaculatoria: ¡Enamorándome de Ti, mi Amado Jesús!
¡Oh Amadísimo, Oh Piadosísimo Sagrado Corazón de Jesús!, dame Tu Luz, enciende en mí el ardor del Amor, que sos Vos, y haz que cada Latido sea guardado en el Sagrario, para que yo pueda rescatarlo al buscarlo en el Pan Sagrado, y de este modo vivas en mí y te pueda decir siempre si. Amén.

Florecilla:Demos cuidado y amor a un anciano necesitado, como lo hizo y lo hace el Señor.

Oración: Diez Padre Nuestros, un Ave María y un Gloria.

miércoles, 6 de junio de 2012

ORACIÓN PARA SONREIR...


      ORACION PARA SONREIR

Señor, renueva mi espíritu y dibuja en mi rostro
sonrisas de gozo por la riqueza de tu bendición.

Que mis ojos sonrían diariamente
por el cuidado y compañerismo
de mi familia y de mi comunidad.

Que mi corazón sonría diariamente
por las alegrías y dolores que compartimos.

Que mi boca sonría diariamente
con la alegría y regocijo de tus trabajos.

Que mi rostro dé testimonio diariamente
de la alegría que tú me brindas.

Gracias por este regalo de mi sonrisa, Señor.

Amén.

-Madre Teresa de Calcuta
-

SAN ANTONIO Y LA MULA

  San Antonio y la mula

Predicaba San Antonio de Padua en Rímini (Italia). Allí los herejes patarinos habían desfigurado el dogma de la presencia real, reduciendo la Eucaristía a una simple cena conmemorativa.
Antonio, en su predicación, ilustró plenamente la realidad de la presencia de Jesús en la Hostia Santa. Mas los jefes de la herejía no aceptaban las razones del Santo e intentaban rebatir sus argumentos. Entre ellos, Bonvillo, que era el principal y se hacía el sabiondo, le dijo:

-Menos palabras; si quieres que yo crea en ese misterio, has de hacer el siguiente milagro: Yo tengo una mula; la tendré sin comer por tres días continuos, pasados los cuales nos presentaremos juntos ante ella: yo con el pienso, y tú con tu sacramento. Si la mula, sin cuidarse del pienso, se arrodilla y adora ese tu Pan, entonces también lo adoraré yo.
Aceptó el Santo la prueba y se retiró a implorar el auxilio de Dios con oraciones, ayunos y penitencias.
Durante tres días privó el hereje a su mula de todo pienso y luego la sacó a la plaza pública. Al mismo tiempo, por el lado opuesto de la plaza, entraba en ella San Antonio, llevando en sus manos una Custodia con el Cuerpo de Cristo; todo ello ante una multitud de personas ansiosas de conocer el resultado de aquel extraordinario compromiso contraído por el santo franciscano.
Encaróse entonces el Santo con el hambriento animal, y, hablando con él, le dijo:

-En nombre de aquel Señor a quien yo, aunque indigno, tengo en mis manos, te mando que vengas luego a hacer reverencia a tu Creador, para que la malicia de los herejes se confunda y todos entiendan la verdad de este altísimo sacramento, que los sacerdotes tratamos en el altar, y que todas las criaturas están sujetas a su Creador.

Mientras decía el Santo estas palabras, el hereje echaba cebada a la mula para que comiese; pero la mula, sin hacer caso de la comida avanzó pausadamente, como si hubiese tenido uso de razón, y, doblando respetuosamente las rodillas ante el Santo que mantenía levantada la Sagrada Hostia, permaneció en esta postura hasta que San Antonio le concedió licencia para que se levantara. Bonvillo cumplió su promesa y se convirtió de todo corazón a la fe católica; los herejes se retractaron de sus errores, y San Antonio, después de dar la bendición con el Santísimo en medio de una tempestad de vítores y aplausos, condujo la Hostia procesionalmente y en triunfo a la iglesia, donde se dieron gracias a Dios por el estupendo portento y conversión de tantos herejes.

CADA NUEVO DIA...


Cada nuevo día...


        Cada nuevo día es una página en blanco en el diario de tu vida.La lapicera está en tus manos,  pero no todos los renglones serán escritos como deseas: Algunos provendrán del mundo y de las circunstancias que te rodean.
 
Pero, por la gran cantidad de cosas que  están bajo tu control, es preciso que sepas algo en especial.

El secreto de la vida radica en hacer  tu historia la más bella posible.
 
Escribe el diario de tu vida y  llena las páginas con palabras  nacidas del corazón.
 
A medida que las páginas te lleven adelante,  descubrirás senderos que agregarán penas y alegrías,  pero si puedes hacer estas cosas,
        siempre habrá esperanzas en el mañana.

LA VIDA SIN AMOR...



LA VIDA SIN AMOR...

La inteligencia sin amor...Te hace perverso.
La justicia sin amor...Te hace implacable.
La diplomacia sin amor...Te hace hipócrita.
El éxito sin amor...Te hace arrogante.
La riqueza sin amor...Te hace avaro.
La docilidad sin amor...Te hace servil.
La pobreza sin amor...Te hace orgulloso.
La verdad sin amor...Te hace hiriente.
La autoridad sin amor...Te hace tirano.
El trabajo sin amor...Te hace esclavo.
La pasión sin amor...Te hace promiscuo.
La oración sin amor...Te hace introvertido.
La ley sin amor...Te esclaviza.
La fe sin amor...Te fanatiza.
El deporte sin amor...Se convierte en una vana competencia.
La cruz sin amor...Se convierte en injusta tortura. 

La vida sin amor...NO TIENE SENTIDO.

Nardo del 6 de Junio: ¡Oh Sagrado Corazón, valiente y obediente!



Nardo del 6 de Junio:
¡Oh Sagrado Corazón, valiente y obediente!

Meditación: Oh Delicioso Señor, que nos enseñaste desde Tu ímpetu juvenil a combatir, cuando a Tu Madre confiaste, a Tus dulces doce años, que a los doctores explicabas las cosas de Tu Padre. Eras apenas un niño, pero en Ti el Amor había vencido a todo temor, ya que cumplías con obediencia el Querer de Quien te había enviado. No importaban los escarnios, las burlas ni tu pequeñez, pues la Sabiduría y el Amor habían de vencer. ¡Que vergüenza la de mi pobre alma siempre llena de temor para defender las cosas de mi Dios, tanto con la voz como con el testimonio que doy! ¿Y no es el miedo acaso falta de Fe?, pues yo nada soy, todo lo es y lo hace el Señor. Entonces si El habita en mí, y me hace vivir, sólo tengo que servir para llegar a ser un instrumento y un puente hacia el Cielo.

Jaculatoria:¡Enamorándome de Ti, mi Amado Jesús!
¡Oh Amadísimo, Oh Piadosísimo Sagrado Corazón de Jesús!, dame Tu Luz, enciende en mí el ardor del Amor, que sos Vos, y haz que cada Latido sea guardado en el Sagrario, para que yo pueda rescatarlo al buscarlo en el Pan Sagrado, y de este modo vivas en mí y te pueda decir siempre si. Amén.

Florecilla: Seamos discípulos del Señor haciéndolo conocer más y más, prediquemos a un hermano para que pueda encontrar a Cristo en su corazón.

Oración: Diez Padre Nuestros, un Ave María y un Gloria.

martes, 5 de junio de 2012

¿DEMASIADO TARDE?


¿Demasiado Tarde?
Autor: Marta Botta


El día se divide en 24 horas. Levantarse “temprano” significa haberlo hecho en las primeras horas de la mañana. De la misma manera que acostarse “tarde” es cuando lo hacemos cerca de la medianoche o entrada la madrugada.

Llegar tarde a una reunión o cita es haber acudido al lugar pasados varios minutos de la hora pactada.

Ahora bien, al emplear la frase “es demasiado tarde” ya sea “para tener un hijo”, “para empezar a estudiar una carrera”, “para aprender a nadar o cualquier otra actividad nueva”, “para comenzar una relación”, “para cambiar”, o sea cuestiones que no tengan que ver puntualmente con el movimiento de las agujas del reloj... ¿sobre qué nos basamos para decir que “es tarde”? ¿Acaso para empezar a estudiar tenemos que comenzar a una hora determinada? No, pero si se nos ocurre emprender una carrera pasado los 30 años, parecería que ya se nos vino la noche, “es tarde”.

Es tarde para nosotros o es tarde para la gente en general? Porque la sociedad en este sentido es bastante lapidaria al imponer, o al menos pretender imponer, determinados parámetros sin tener en cuenta los valores del ser humano.

Si observamos los requisitos para cubrir un puesto laboral, importa más la edad del postulante que su experiencia. Y se contradicen, porque piden personal “con experiencia” pero no mayor de 22 años. ¿Qué experiencia puede tener alguien que recién comienza a trabajar?

Además lo curioso es que, a pesar de cumplimentar con el requisito: “con experiencia”, no eligen a alguien de más de 40 años, tal vez porque requiere de mayores exigencias, como por ejemplo, un mejor sueldo, acorde con su currículum?

Valores materiales vs. valores espirituales.

Lamentablemente, en el mundo de hoy prevalecen los valores materiales sobre los espirituales.

Los que sobrepasamos esta edad, al menos para esta sociedad, no somos aptos para cubrir puestos laborales, somos “viejos”, se nos hizo “tarde”. Como así también somos víctimas de las críticas al iniciar o realizar actividades que según “estos parámetros” son para gente más joven.

Sería bueno estudiar el por qué la sociedad nos sentencia: “a partir de los 40 años de edad está prohibido gozar de la plena libertad del ejercicio de vuestros deseos y derechos”.

Entonces ahí es cuando sentimos que remamos contra la corriente, ya que la mayoría van, cual rebaño, todos para un mismo lado. Y este remar contra la corriente nos cansa, desgasta, deprime y aletarga, haciéndonos sucumbir ante los ojos de una sociedad represora.

Ahora bien, si tuvieras que escoger entre una oveja y un lobo, con cuál te identificas mejor?. Entonces si ya sabes que eres un lobo, porqué acompañas a las ovejas y tomas actitudes de oveja amenazada por la presencia de un lobo? Perdón, tu no eres un lobo?. De qué te asustas? Porque debes hacer lo que los demás hacen? Y los “demás” están seguramente en la misma condición. Les colocan a todos el disfraz de “ovejas” cuando en realidad tal vez sean perros, gatos o también lobos como tú.

El tema pasa por saber quiénes somos en realidad y no ser como quieren los demás. ¿Deberíamos formar parte del rebaño si somos lobos? ¿Por qué tienes que dejar que te esquilen la piel cual oveja si en realidad eres un león?.

Aunque seamos perseverantes, no siempre triunfamos, porque cuando gestionamos un emprendimiento, nos topamos con los condicionamientos que surgen de la sociedad. Y por otro lado está lo concerniente al individuo que, al refugiarse en la frase “es demasiado tarde”, encuentra allí la excusa perfecta para no embarcarse en un proyecto nuevo, evitando de esta manera, correr ciertos riesgos. Con esta actitud, lo único que se logra es postergar los proyectos, y posponer indefinidamente la realización como personas.


Sugerencias:

Seguir nuestros anhelos y proyectos.

Tratar de no dejarse influenciar por las opiniones negativas y opuestas de los demás. 

Remar contra la corriente no significa ir en contra de la gente, sino querer llegar a nuestro destino final, que no siempre coincide con el lugar escogido por los demás.

Cuando veas una pared por delante, puedes escoger entre estos dos caminos:

1) Quedarte estático delante de ella pensando que no puedes saltar semejante pared, y agachar resignado y derrotado la cabeza.
2) Retroceder unos pasos, mirar hacia arriba y ver que no es tan alta, que es una simple medianera que puedes, aunque sea con esfuerzo, saltar o no. Pero si la saltas tendrás la oportunidad de ver el camino por seguir. 

Lo importante es como te ves a ti mismo





INTELIGENCIA EMOCIONAL


Inteligencia emocional

        Uno de los libros de más venta en E.U., Canadá y otros países, invita a un gran cambio en la valoración propia y ajena.

        Se titula "Inteligencia emocional" y supone una recuperación de nuestra dimensión afectiva.

        Nos ahogamos en una sociedad en la que pensamos poco y sentimos menos.

        Una cultura que ha supervalorado la razón en detrimento de lo espiritual y lo emocional.

        Pero el mundo avanza y, aunque los pesimistas no lo crean, se está acabando el reinado de la diosa razón.

        Ya haya empresas que realizan test emocional a sus a sus empleados y cada día le dan más importancia a este campo.

        Saben que sin equilibrio emocional de poco sirven los títulos y los muchos conocimientos. No quieren más doctores y peritos esclavos de la ira, el egoísmo, el sexo, el alcohol o la droga.

        Sí, más que datos necesitamos amor, más que saber mucho, nos hace falta sentir mucho. Lo que necesitamos es inteligencia emocional.

CRISTO RESUCITADO CAMINA EN MEDIO DE NOSOTROS

Autor: SS Benedicto XVI | Fuente: Catholic.net
Cristo resucitado camina en medio de nosotros
El jueves celebramos la gran solemnidad de Corpus Christi. Meditemos las palabras de SS Benedicto XVI.
Cristo resucitado camina en medio de nosotros

¡Queridos hermanos y hermanas!

La fiesta del Corpus Domini es inseparable a la del Jueves Santo, de la Misa de Caena Domini, en la que celebramos solemnemente la institución de la Eucaristía. Mientras que en la noche del Jueves Santo se revive el misterio de Cristo que se ofrece a nosotros en el pan partido o en el vino derramado, hoy, en la celebración del Corpus Domini, este misterio se ofrece a la adoración y a la meditación del Pueblo de Dios, y el Santísimo Sacramento es llevado en procesión por las calles de las ciudades y de los pueblos, para manifestar que Cristo resucitado camina en medio de nosotros y nos guía hacia el Reino de los Cielos.

Lo que Jesús nos ha dado en la intimidad del Cenáculo, hoy lo manifestamos abiertamente, porque el amor de Cristo no está reservado a algunos pocos, sino que está destinado a todos.

(...) En la Eucaristía sucede la transformación de los dones de esta tierra -el pan y el vino- con el fin de transformar nuestra vida e inaugurar así la transformación del mundo. (...)

En la Última Cena, en la vigilia de su pasión, agradeció y alabó a Dios y, de esta manera, con la potencia de su amor, transformó el sentido de la muerte a la que iba a enfrentarse.

El hecho de que el Sacramento del altar haya asumido el nombre de Eucaristía -acción de gracias- expresa esto: que la transformación de la sustancia del pan y del vino en el Cuerpo y Sangre de Cristo, es fruto del don que Cristo ha hecho de sí mismo, don de un Amor más fuerte que la muerte, Amor Divino que lo ha hecho resucitar de entre los muertos. Esta es la razón por la que la Eucaristía es alimento de vida eterna, Pan de la vida.

(...)

Todo procede de Dios, de la omnipotencia de su Amor Uno y Trino, encarnado en Jesús. En este Amor está inmerso el corazón de Cristo; por esto sabe agradecer y alabar a Dios incluso frente a la traición y a la violencia, y en este modo cambia las cosas, las personas y el mundo.

Esta transformación es posible gracias a una comunión más fuerte que la división, la comunión de Dios mismo. La palabra "comunión", que nosotros usamos para designar la Eucaristía, reasume en sí mismo la dimensión vertical y la horizontal del don de Cristo. Es muy bella y elocuente la expresión recibir la comunión referida al hecho de comer el Pan eucarístico. Cuando realizamos este acto, entramos en comunión con la vida misma de Jesús, en el dinamismo de esta vida que se da a nosotros y por nosotros.

Desde Dios, a través de Jesús, hasta llegar a nosotros: una única comunión se transmite en la Santa Eucaristía. Lo hemos escuchado, de las palabras del apóstol Pablo dirigidas a los cristianos de Corinto: “ La copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la Sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo? Ya que hay un solo pan, todos nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo Cuerpo, porque participamos de ese único pan.(1 Cor 10,16-17).

(...)


Así la eucaristía, mientras que nos une a Cristo, nos abre a los demás, nos hace miembros los unos de los otros: ya no estamos divididos, sino que somo una sola cosa en Él. La comunión eucarística me une a la persona que tengo al lado, y con la que, quizás, ni siquiera tengo una buena relación, y también nos une a los hermanos que están lejos, en todas las partes del mundo. De aquí, de la Eucaristía, deriva, por tanto, el sentido profundo de la presencia social de la Iglesia, como testifican los grandes Santos sociales, que fueron siempre grandes almas eucarísticas.

Quien reconoce a Jesús en la Hostia Santa, lo reconoce en el hermano que sufre, que tiene hambre y sed, que es forastero, desnudo, enfermo, encarcelado; y está atento a todas las personas, se compromete, de modo concreto, por todos los que tienen necesidad.

Del don del amor de Cristo proviene, por tanto, nuestra especial responsabilidad de cristianos en la construcción de una sociedad solidaria, justa y fraterna. Especialmente en nuestra época, en la que la globalización nos hace, cada vez más, dependientes los unos de los otros, el Cristianismo puede y debe hacer que esta unidad no se construya sin Dios, es decir, si en el Verdadero Amor, lo que daría lugar a la confusión, al individualismo, y la opresión de todos contra todos.

El Evangelio mira desde siempre a la unidad de la familia humana, una unidad no impuesta por las alturas, ni por intereses ideológico o económicos, sino a partir del sentido de responsabilidad de los unos hacia los otros, porque nos reconocemos miembros de un mismo cuerpo, del cuerpo de Cristo, porque hemos aprendido y aprendemos constantemente por el Sacramento del Altar que la comunión, el amor es la vía de la verdadera justicia.

Volvemos ahora al acto de Jesús en la Última Cena. ¿Qué sucedió en ese momento? Cuando Él dijo: Este es mi cuerpo que he dado por vosotros, esta es mi sangre derramada por vosotros y por todos los hombres, ¿Qué sucede? Jesús en este gesto anticipa el suceso del Calvario. Él acepta por amor toda la pasión, con su sufrimiento y su violencia, hasta la muerte de cruz; aceptándola de este modo, la transforma en una acto de donación.

Esta es la transformación que el mundo necesita, porque lo redime desde el interior, lo abre a las dimensiones del Reino de los cielos.. Pero esta renovación del mundo, Dios quiere realizarla siempre a través de la misma vía seguida por Cristo, este camino, que es Él mismo. No hay nada de mágico en el Cristianismo. No hay atajos, sino que todo pasa a través de la lógica humilde y paciente de la semilla de grano que se parte para dar la vida, la lógica de la fe que mueve las montañas con el suave poder de Dios. (...)

Mediante el pan y el vino consagrados, en los que están realmente presentes su Cuerpo y su Sangre, Cristo nos transforma, asimilándonos a Él: nos implica en su obra de redención, haciéndonos capaces, por la gracia del Espíritu Santo, de vivir según su misma lógica de donación, como semillas de grano unidos a Él y en Él. Así se siembran y van madurando en los surcos de la historia, la unidad y la paz, que son el fin al que tendemos, según el diseño de Dios.

Llevando dentro de nosotros el Cuerpo del Señor, como la Virgen María en el misterio de la Visitación. Con la humildad de sabernos simples semillas de grano, custodiamos la firme certeza de que el amor de Dios, encarnado en Cristo, es más fuerte que el mal, que la violencia y que la muerte.
Sabemos que Dios prepara para todos los hombres, cielos nuevos y tierra nueva, en la que reinan la paz y la justicia, y en la fe entrevemos el mundo nuevo, que es nuestra verdadera patria. También esta tarde, mientras se pone el sol sobre nuestra amada ciudad de Roma, nosotros nos ponemos en camino: con nosotros está Jesús Eucaristía, el Resucitado, que dijo "yo estaré siempre con vosotros hasta el fin del mundo" (Mt 28, 20).

¡Gracias, Señor Jesús! Gracias por tu fidelidad, que sostiene nuestra esperanza. Quédate con nosotros, porque se hace de noche. Buen Pastor, verdadero Pan, ¡Oh Jesús! ¡Piedad de nosotros; aliméntanos, defiéndenos, llévanos a los bienes eternos, en la tierra de los vivos! Amén.


Atrio de la Basílica Papal de San Juan de Letrán. Jueves, 23 de junio del 2011. HOMILIA DEL PAPA BENEDICTO XVI EN LA PROCESION DEL CORPUS CHRISTI

Nardo del 5 de Junio: ¡Oh Sagrado Corazón, qué tierno eres!


Nardo del 5 de Junio:
¡Oh Sagrado Corazón, qué tierno eres!

Meditación: Dicen que una vez la Santísima Virgen a un niño se le presentó, le habló del Amor y de su Corazón, pero el niño que sorprendido la escuchaba se atrevió a preguntarle por el Niño Dios. De tal modo, una conversación parecida a ésta se escuchó:
Perdón, Virgen María, ¿pero si voy al Cielo voy a poder jugar con el Niño Jesús?. La Virgen sonriendo contestó: "Sí, en el Cielo se te da todo lo que buscas con un corazón de niño". El pequeño prosiguió: ¿Al fútbol también podré jugar con El?. La Virgen contestó: Si así lo deseáis... El niño: Ah, pero siempre va a ganar Jesús, porque El es el mejor, es Dios. La Virgen, llena de ternura, contestó: "No, mi amor, porque en el Cielo no hay competencia y mi Jesús siempre deja ganar…". A lo que el niño, poniéndose a llorar respondió: "Entonces yo no quiero ganar, sólo quiero ser como Jesús...".
¡Qué lección la de la Madre de Dios!. Ella nos muestra la humildad y la ternura del Corazón de Su Hijo, que todo nos da, nos deja hasta querer ¨ganar¨ para que podamos aprender a ser como El, y ver que el Rey, todo Poder, trabaja en la pequeñez. ¿Qué nos queda entonces a nosotros?.

Jaculatoria: ¡Enamorándome de Ti, mi Amado Jesús!
¡Oh Amadísimo, Oh Piadosísimo Sagrado Corazón de Jesús!, dame Tu Luz, enciende en mí el ardor del Amor, que sos Vos, y haz que cada Latido sea guardado en el Sagrario, para que yo pueda rescatarlo al buscarlo en el Pan Sagrado, y de este modo vivas en mí y te pueda decir siempre si. Amén.

Florecilla: Que tratemos de ser niños guiados por la voz de nuestra Madre, practicando la humildad.

Oración: Diez Padre Nuestros, un Ave María y un Gloria.

lunes, 4 de junio de 2012

UN DIOS PREGUNTA

Un Dios pregunta...
Autor: Gloria Fuertes

        


¿Dónde está Dios?... Se ve, o no se ve.

        Si te tienen que decir dónde está Dios, Dios se marcha.
        De nada vale que te diga, que vive en tu garganta.
        Que Dios está en las flores y en los granos,
        en los pájaros y en las llagas, en lo feo, en lo triste, en el aire y en el agua.

        Dios está en el mar y, a veces, en el templo;
        Dios está en el dolor que queda y en el viejo que pasa,
        en la madre que pare y en la garrapata,
        en la mujer pública y en la torre de la mezquita blanca.
        Dios está en la mina y en la plaza.

        Es verdad que Dios está en todas partes,
        pero hay que verle, sin preguntar
        que dónde está, como si fuera mineral o planta.
        Quédate en silencio, mírate la cara.
        El misterio de que veas y sientas, ¿no basta?
        Pasa un niño cantando, tú le amas: ahí está Dios.

        Le tienes en la lengua cuando cantas,
        en la voz cuando blasfemas,
        y cuando preguntas que dónde está,
        esa curiosidad es Dios, que camina por tu sangre amarga.
        En los ojos le tienes cuando ríes,
        en las venas cuando amas.
 
Ahí está Dios, en ti; pero tienes que verle tú.
        De nada vale quién te le señale, quien te diga que está en la ermita, de nada.

        Has de sentirle tú,
        trepando, arañando, limpiando, las paredes de tu casa.
        De nada vale que te diga que está en las manos de todo el que trabaja; que se va de las manos del guerrero, aunque éste comulgue o practique cualquier religión, dogma o rama.

        Huye de las manos del que reza, y no ama;del que va a misa, y no enciende a los pobres una vela de esperanza. Suele estar en el suburbio a altas horas de la madrugada, en el Hospital, y en la casa enrejada.

        Dios está en eso tan sin nombre que te sucede cuando algo te encanta. Pero, de nada vale que te diga que Dios está en cada ser que pasa.

        Si te angustia ese hombre que se compra alpargatas,
        si te inquieta la vida del que sube y no baja,
        si te olvidas de ti y de aquéllos, y te empeñas en nada,
        si sin porqué una angustia se te enquista en la entraña,
        si amaneces un día silbando a la mañana
        y sonríes a todos y a todos das las gracias,
        Dios está en ti, debajo mismo de tu corbata.

Inclinarte para poder refrescarte


 Inclinarte para poder refrescarte

        Cuentan que un hombre muy rico y orgulloso quería saber que debía hacer  para poder encontrar a Dios. Preguntó a un hombre muy sabio que vivía en  las afueras del pueblo y éste le llevó a la montaña, y no le dejó beber  agua en dos días. Luego le llevó a una naciente en el suelo donde nacía el  río que abastecía a todo el pueblo.

         El sabio le dijo:

         - "Sabes que debes beber agua para sobrevivir ¿Cómo tomarías de esta agua  en este momento?"

         El hombre se arrodillo y bajando su cabeza bebió del agua que brotaba del  suelo. El hombre sabio le dijo:

         - "Es exactamente lo que debes hacer para encontrar a Dios. Dejar de la  lado tu orgullo, reconocer tu necesidad de agua, o sea Dios, arrodillarte  e incluso humillarte hasta llegar al suelo. Era la única forma de beber el  agua que te salvaría, así mismo para salvar tu alma debes humillarte,  reconocer que sin Dios no tienes salvación y humillarte...tu
         recompensa...será poder beber del agua que salvará tu vida."
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