viernes, 24 de mayo de 2013

MARÍA AUXILIADORA - 24 DE MAYO


María Auxiliadora
(Se celebra el 24 de Mayo)



María Auxiliadora
Historia de la devoción a María Auxiliadora
 
En el siglo XIX sucedió un hecho bien lastimoso: El emperador Napoleón, llevado por la ambición y el orgullo, se atrevió a encarcelar al Sumo Pontífice, el Papa Pío VII. Varios años llevaba en prisión el Vicario de Cristo y no se veían esperanzas de obtener la libertad, pues el emperador era el más poderoso gobernante de ese entonces. Hasta los reyes temblaban en su presencia, y su ejército era siempre el vencedor en las batallas. El Sumo Pontífice hizo entonces una promesa: "Oh Madre de Dios, si me libras de esta indigna prisión, te honraré decretándote una nueva fiesta en la Iglesia Católica".

Y muy pronto vino lo inesperado. Napoleón que había dicho: "Las excomuniones del Papa no son capaces de quitar el fusil de la mano de mis soldados", vio con desilusión que, en los friísimos campos de Rusia, a donde había ido a batallar, el frío helaba las manos de sus soldados, y el fusil se les iba cayendo, y él que había ido deslumbrante, con su famoso ejército, volvió humillado con unos pocos y maltrechos hombres. Y al volver se encontró con que sus adversarios le habían preparado un fuerte ejército, el cual lo atacó y le proporcionó total derrota. Fue luego expulsado de su país y el que antes se atrevió a aprisionar al Papa, se vio obligado a acabar en triste prisión el resto de su vida. El Papa pudo entonces volver a su sede pontificia y el 24 de mayo de 1814 regresó triunfante a la ciudad de Roma. En memoria de este noble favor de la Virgen María, Pío VII decretó que en adelante cada 24 de mayo se celebrara en Roma la fiesta de María Auxiliadora en acción de gracias a la madre de Dios.


LOS REGALOS DE DIOS


Autor: Pedro García, Misionero Claretiano | Fuente: Catholic.net
Los regalos de Dios
Las Tres Divinas Personas se nos han dado las tres, cada una a su manera, y se han dado del todo en forma asombrosa.
 
Los regalos de Dios
Cuando hablamos del Espíritu Santo en nuestros mensajes parece que se anima el Programa. Ese día estamos pensando en Dios más que nunca. Y esto a lo mejor es lo que nos va a pasar hoy...

Un himno de la Liturgia se dirige al Espíritu Santo y le dice: Eres el regalo grande del Dios altísimo. Tan grande, que Dios echó el resto con el Espíritu Santo y se quedó sin nada más que darnos.

Parece mentira cómo hace Dios las cosas. Todas las hace en grande, como Dios que es. En Él no cabe hacer nada pequeño. Y así es cómo se nos ha dado Dios desde el principio. Ha ido escalonando las cosas que daba, y al fin se ha quedado sin nada más.

¿Y el Cielo?, preguntarán algunos. Sí, Dios a estas horas nos ha dado ya también el Cielo. Porque incluso el Cielo ya lo llevamos dentro. Lo único que falta es que se rompa el velo de la carne mortal para que podamos disfrutar en gloria lo que ya poseemos en gracia.

Las Tres Divinas Personas se nos han dado las tres, cada una a su manera, y se han dado del todo en forma asombrosa. Aunque, cuando se nos daba una Persona, se nos daban las otras por igual, cada una según es en el seno de la Santísima Trinidad.

El primero que se nos dio fue el Padre con la creación. Toda la obra inmensa que contemplan nuestros ojos salió de sus manos amorosas y la puso en las manos nuestras para que la disfrutemos a placer. Nos creó en inocencia y nos dio su gracia, de modo que desde el principio éramos hijos suyos.

Se nos daba después el Hijo en la obra de la Redención. Cuando cometimos la culpa y perdimos la gracia, Dios manda su Hijo al mundo para que nos salve, y ya sabemos cómo se nos dio Jesús. Desde la cuna de Belén y desde Nazaret hasta el Calvario, y a través de todos los caminos de Galilea, ¡hay que ver cómo se entregaba Jesús! Y cuando había de marchar de este mundo, se las ingenió para irse y quedarse a la vez. Porque, si no, ¿qué otra cosa es la Eucaristía?... Y, ya en el Cielo, nos va a hacer junto con el Padre el regalo de los regalos.

Finalmente, le tocaba el turno al Espíritu Santo.
Sentado a la derecha del Padre, Jesús, con todo el poder que tiene como Dios, nos manda el Espíritu Santo, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, para que tome posesión de nuestros corazones, derrame en nosotros el Amor increado de Dios, nos llene de su santidad, nos colme con todos sus dones, produzca en nosotros todos los frutos del Cielo, y sea la prenda de nuestra vida eterna.

Así Dios, el Dios Uno en las Tres divinas Personas de la Santísima Trinidad, siendo infinitamente rico, se queda sin nada más que darnos...

El Espíritu Santo es el resto, el colmo, el regalo grande del Dios altísimo, que ya no puede inventar nada mayor para poderlo regalar.

Son muchas las personas que en nuestros días, volviendo a la devoción que la Iglesia de los primeros siglos tuvo al Espíritu Santo, nos han dado una verdadera lección de felicidad. ¡Hay que ver cómo disfrutan del Espíritu Santo en sus asambleas! Parecen tener la feliz enfermedad de un Felipe de Neri, el Santo más simpático que llenó la Roma del siglo dieciséis.

Se preparaba para celebrar la fiesta de Pentecostés, porque era muy devoto del Espíritu Santo, cuando se sintió de repente abrasado por un fuego devorador.
- ¡Que no puedo más! ¡Que no puedo más!...
Los que le rodeaban empezaron a buscar agua fría, le aplicaban al pecho paños mojados, y nada... El corazón palpitaba como un tambor. Hasta las costillas se levantaban como para estallar.
Felipe no podía aguantar el gozo inexplicable que le invadía:
- ¡Basta! ¡Que no puedo con tanta felicidad!...
Aquel fenómeno místico no se lo explicaba nadie, porque aquel calor le duraba como duraban las llagas a San Francisco de Asís o al Padre Pío...
Llegaba el invierno y tenía que descubrirse la ropa del pecho para que el calor del amor no se sintiera tan intenso. Y como nadie sabía de qué procedía, el Santo, como hacía con todas sus cosas, lo tomaba a risa delante de los demás. Caminaba así descubierto en pleno invierno por las calles de Roma, por mucho frío que hiciese, y se les reía a los jóvenes:
- ¡Vamos! A vuestra edad, ¿y no aguantáis el poco frío que hace?
Los médicos, que tampoco entendían nada, le daban medicinas equivocadas y no conseguían nada tampoco. Ni disminuían las palpitaciones, ni se arreglaban las costillas. El Santo seguía riéndose:
- Pido a Dios que estos médicos puedan entender mi enfermedad...

Pues, bien. Eso que ni los jóvenes ni los médicos entendían, es lo que hace en nosotros el Espíritu Santo que se nos ha dado. Así estalla su amor en el corazón. Dios lo quiso manifestar externamente en Felipe Neri para que nosotros entendiéramos la realidad mística y profunda que llevamos dentro.

El Espíritu Santo es el Huésped de nuestras almas y el que santifica nuestros cuerpos. El Espíritu Santo es el que ilustra nuestras mentes para que entendamos la verdad y penetremos en las intimidades de Dios. El Espíritu Santo es quien nos empuja hacia Dios con la oración que suscita en nosotros.

El Espíritu Santo, don grandísimo de Dios, lo último que le quedaba a Dios... Eso, eso es lo que Dios nos ha dado...



  • Preguntas o comentarios al autor
  • P. Pedro García Cmf

    jueves, 23 de mayo de 2013

    EL EVANGELIO DE HOY

    Autor: P . Clemente González | Fuente: Catholic.net
    Haced esto en recuerdo mío
    Lucas 22, 14-20. Fiesta. Jesucristo es Sumo y Eterno Sacerdote que instituye el sacerdocio y la Eucaristía.
     
    Haced esto en recuerdo mío
    Del santo Evangelio según san Lucas 22, 14-20

    Cuando llegó la hora, se puso a la mesa con los apóstoles; y les dijo: «Con ansia he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer; porque os digo que ya no la comeré más hasta que halle su cumplimiento en el Reino de Dios.» Y recibiendo una copa, dadas las gracias, dijo: «Tomad esto y repartidlo entre vosotros; porque os digo que, a partir de este momento, no beberé del producto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios.» Tomó luego pan, y, dadas las gracias, lo partió y se lo dio diciendo: Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros; haced esto en recuerdo mío.» De igual modo, después de cenar, hizo lo mismo con una copa de vino, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza, sellada con mi sangre, que es derramada por vosotros.

    Oración introductoria

    ¡Señor, cuánta seguridad me dan tus palabras! Has dado tu vida por mí y me esperas en la casa del Padre. No dejes nunca que pierda de vista la meta a la que me llamas. Fortaléceme por medio de esta meditación para que logre pasar de la divagación a la oración y pueda transformarme en un auténtico receptor de tu gracia.

    Petición

    Señor, dame la sabiduría y fortaleza para seguir por tu camino.

    Meditación del Papa

    En la Eucaristía, la Iglesia responde a la indicación de Jesús: "Hagan esto en memoria mía"; repite la oración de acción de gracias y de bendición, y con ella, las palabras de la transustanciación del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Nuestras Eucaristías se realizan en ese momento de oración, en un unirnos siempre y de nuevo a la oración de Jesús. Desde el principio, la Iglesia ha comprendido las palabras de la consagración como parte de la oración realizada junto a Jesús; como una parte central de la alabanza llena de gratitud, a través de la cual el fruto de la tierra y del trabajo del hombre, nos viene nuevamente donados como cuerpo y sangre de Jesús, como auto donación de Dios mismo en el amor acogedor del Hijo. Participando en la Eucaristía, nutriéndose de la Carne y la Sangre del Hijo de Dios, unimos nuestras oraciones a la del Cordero Pascual en la noche suprema, para que nuestra vida no se pierda, a pesar de nuestra debilidad y de nuestras infidelidades, sino que sea transformada. Queridos amigos, pidamos al Señor que, después de habernos preparado debidamente, también con el Sacramento de la Penitencia, nuestra participación en su Eucaristía, que es esencial para la vida cristiana, sea siempre el punto más alto de todas nuestras oraciones. (Benedicto XVI, 11 de enero de 2012).

    Reflexión

    Cristo estaba ansioso de celebrar la Pascua con sus apóstoles. Sabe lo que esta Pascua significa, pero no la teme, sino la desea, no huye, sino que la prepara cuidadosamente. Quiere compartir la mesa con sus apóstoles, despedirse, es su adiós en el tiempo.

    A nosotros también nos espera Cristo para compartir la mesa con nosotros. Y si al hacerlo nuestros corazones se encuentran abiertos y deseosos de conocer más y mejor al Señor, el Espíritu Santo trabajará en cada uno de nosotros, y así podremos vivir, cada día más,como cristianos auténticos, esforzándose por adquirir las virtudes necesarias para ello.

    Jesucristo es Sumo y Eterno Sacerdote que instituye el sacerdocio y la Eucaristía. En este jueves hagamos una reflexión de agradecimiento. Al despedirse Él, también promete su presencia viva, poniendo en manos de los Doce al Espíritu Santo que hará realidad el misterio de la Eucaristía. Demos gracias al Señor por cada sacerdote que hace posible, por medio del Espíritu, la presencia viva de Cristo.

    Oremos por las vocaciones, que no falten hombres que con sus manos consagradas hagan presente a Cristo para poder recibir la vida de Dios en la Eucaristía.


    HIMNO SACERDOTAL

    Brota de mi corazón un himno ardiente
    cuajado en el manantial del ser:
    Jesús Martí, yo te elijo, vente,
    yo te llamo: Jesús Martí Ballester.

    Cogiste mi corazón de niño
    con ternura delicada y paternal,
    me sedujeron tu afecto y tu cariño
    y me dejé cautivar.

    Yo escuché tu llamada gratuita
    sin saber la complicación que me envolvía,
    me enrolé en tu caravana de tu mano
    sin pensar ni en las espinas ni en los cardos.

    Te fui fiel, aunque a girones
    fui dejando en mi camino pedazos de corazón,
    hoy me encuentro con un cáliz rebosante de jazmines que potencian mis anhelos juvenilesy me acercan más a Dios.

    En el ocaso de la carrera de mi vida
    siento el gozo de la inmolación a Tí.
    Tienes todos los derechos de exigirme,
    puedes pedir si me ayudas a decir siempre que ¡Sí!.

    Necesitaste y necesitas de mis manos
    para bendecir, perdonar y consagrar;
    quisiste mi corazón para amar a mis hermanos, pediste mis lágrimas y no me ahorré el llorar.

    Mis audacias yo te di sin cuentagotas,
    mi tiempo derroché enseñando a orar,
    gasté mi voz predicando tu palabra
    y me dolió el corazón de tanto amar.

    A nadie negué lo que me dabas para todos.
    Quise a todos en su camino estimular.
    Me olvidé de que por dentro yo lloraba,
    y me consagré de por vida a consolar.

    Muchos hombres murieron en mis brazos,
    ya sabrán cuánto les quise en la inmortalidad, me llenarán de caricias y de flores el regazo, migajas de los deleites de su banquete nupcial.

    Pediste que te prestara mis pies
    y te los ofrecí sin protestar,
    caminé sudoroso tus caminos,
    y hasta el océano me atreví a cruzar.

    Cada vez que me abrazabas lo sentía
    porque me sangraba el corazón,
    eran tus mismas espinas las que me herían
    y me encendían en tu amor.

    Fui sembrando de hostias el camino
    inmoladas en la cenital consagración:
    más de treinta mil misas ofrecidas
    han actualizado la eficacia de tu redención.

    No me pesa haber seguido tu llamada,
    estoy contento de ser latido en tu Getsemaní;
    sólo tengo una pena escondida allá en el alma: la duda de si Tú estás contento de mí.

    Mi gratitud hoy te canto, ¡Cristo de mi sacerdocio!
    Mi fidelidad te juro, Jesucristo Redentor.
    Ayúdame a enriquecer con jardines a tu Iglesia, que florezcan y sonrían aún en medio del dolor.

    Sean esos jardines para tu recreo y mi trabajo, multiplica tu presencia por los campos hoy en flor,
    que lo que comenzó con la pequeñez de un pájaro, se convierta en muchas águilas que roben tu Corazón.


    Diálogo con Cristo

    Gracias, Señor, por recordarme que la Eucaristía es ese fuego que puede ir ablandando la coraza de piedra que aprisiona y endurece mi corazón. Permite que no participe simplemente como un observador en tu Eucaristía, sino que la sepa adorar, para poder unirme humildemente, con un corazón arrepentido, a tu oración. Toma todos mis esfuerzos y sacrificios de hoy por esta intención.

    Propósito

    Participar en una hora eucarística como un acto de reparación por los sacrilegios que se comenten en torno a la Eucaristía.

    _______________


    Hoy es un día especial para rezar por los sacerdotes: Oración y Preces por los sacerdotes.

    LOS CINCO MINUTOS DE DIOS - 23 DE MAYO 2013


    LOS  CINCO MINUTOS DE DIOS
     23 DE MAYO DEL 2013

    He aquí cuáles son los caminos del Señor, descritos por un soldado: "Pedí a Dios fuerza, para poder realizar; fui tornado débil, para poder aprender a obedecer humildemente. Pedí auxilio, para poder hacer cosas mayores; tuve dolor, para poder hacer cosas mejores. Pedí riquezas, para poder ser feliz; tuve pobreza, para poder ser sabio. Pedí todas las cosas, para poder aprovechar la vida; tuve la vida, para poder aprovechar todas las cosas. Nada tuve de lo que pedí; mas tuve todo cuanto esperé. A pesar de mí, mis ruegos fueron atendidos; yo soy, entre todos los hombres, el más ricamente obsequiado." No pocas veces se nos niega lo que pedimos, no por el afán de negarnos, sino porque no conviene que se nos conceda lo que pedimos y, en cambio, se nos da lo que no hemos pedido, no porque no lo hayamos pedido, sino porque eso es precisamente lo que necesitamos.

    "Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues lo somos! El mundo no nos conoce, porque no le conoció a El. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que cuando se nos manifieste, seremos semejantes a El" (1 Jn, 3,2).

    Extraído del Libro: "Los cinco Minutos de Dios"  de Alfonso Milagros

    HACERSE PAN...



    HACERSE PAN

    Puede que sea bonito pero no es fácil HACERSE PAN.
    Significa que ya no puedes vivir solo para ti, sino también para los demás.

    Significa que ya no puedes poseer nada, ni las cosas, ni el tiempo, ni los talentos, ni libertad como algo exclusivo. Todo lo tuyo, no es ya solo tuyo, es también de y para los demás.

    Significa que tenemos que estar, enteramente disponibles a tiempo completo.Ya no puedes protestar de cualquier modo, por cualquier cosa.No puedes refunfuñar si te requieren, te molestan o te llaman a cualquier hora, o para cualquier cosa.

    Significa que debes tener paciencia y mansedumbre…
    Como el PAN que se deja amasar, cocer y partir.

    Significa que debes ser humilde como el PAN, que no figura en los platos exquisitos; pero que siempre está ahí. Siempre para acompañar.

    Significa que debes cultivar la ternura y la bondad, porque así es el pan: TIERNO Y BUENO.

    Significa que debes estar dispuesta siempre al sacrificio,
    como el PAN que se deja triturar.

    Significa que debes vivir siempre en elamor más grande,
    capaz de morir para dar vida, como el PAN.

    Déjate triturar por los que están a tu lado, déjate amasar...
    por los trabajos y los servicio a favor de los hermanos.

    Déjate cocer por el fuego del amor y del espíritu.

    Así podrás darte a los que te necesitan.

    Ayúdanos Señor a ser PAN para los demás. Como Tú.

    UN MINUTO MARIANO


    UN MINUTO MARIANO

     La Virgen María ha sido el medio por el cual se unió la naturaleza divina con la humana... Muy acertadamente se la llama mediadora. 

    Miguel de Bolonia

    ORACIÓN AL SANTÍSIMO SACRAMENTO


    ORACIÓN AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

    Con el velo del Santísimo Sacramento
    sean cubiertos mis seres queridos.
    y no sean heridos, ni muertos,
    ni presos, ni cautivos,
    ni de sus enemigos vencidos.
    por la flor en que nació,
    por la cruz en que murió,
    hablen y se defiendan
    y ablanden los corazones
    que estén en su contra.

    ¡Oh! Jesús sacramentado,
    si enemigos ven venir,
    la llaga de tu costado
    siempre los ha de cubrir.
    con el velo de Maria Santísima
    sean cubiertos mis seres queridos.
    y no sean heridos, ni muertos,
    ni presos, ni cautivos,
    ni de sus enemigos vencidos.

    El poder de Dios les valga,
    la fuerza de la fe,
    la pureza de María Santísima,
    y la castidad del señor San José.
    Así sea.

    PRECES POR LOS SACERDOTES


    autor: Mensaje | Fuente: Mensaje
    Preces por los sacerdotes
    A todos los sacerdotes, transfórmalos en Ti, Señor...



    A nuestro Santísimo Padre el Papa, Dale Señor tu corazón de Buen Pastor.

    A los sucesores de los Apóstoles, Dales Señor, solicitud paternal por sus sacerdotes.

    A los Obispos puestos por el Espíritu Santo, Compromételos con sus ovejas, Señor.

    A los párrocos, Enséñales a servir y a no desear ser servidos, Señor.

    A los confesores y directores espirituales, Hazlos Señor, instrumentos dóciles de tu Espíritu.

    A los que anuncian tu palabra, Que comuniquen espíritu y vida, Señor.

    A los asistentes de apostolado seglar, Que lo impulsen con su testimonio, Señor.

    A los que trabajan por la juventud, Que la comprometan contigo, Señor.

    A los que trabajan entre los pobres, Haz que te vean y te sirvan en ellos, Señor.

    A los que atienden a los enfermos, Que les enseñen el valor del sufrimiento, Señor.

    A los sacerdotes pobres, Socórrelos, Señor.

    A los sacerdotes enfermos, Sánalos, Señor.

    A los sacerdotes ancianos, Dales alegre esperanza, Señor.

    A los tristes y afligidos, Consuélalos, Señor.

    A los sacerdotes turbados, Dales tu paz, Señor.

    A los que están en crisis, Muéstrales tu camino, Señor.

    A los calumniados y perseguidos, Defiende su causa, Señor.

    A los sacerdotes tibios, Inflámalos, Señor.

    A los desalentados, Reanímalos, Señor.

    A los que aspiran al sacerdocio, Dales la perseverancia, Señor.

    A todos los sacerdotes, Dales fidelidad a Ti y a tu Iglesia, Señor.

    A todos los sacerdotes, Dales obediencia y amor al Papa, Señor.

    A todos los sacerdotes, Que vivan en comunión con su Obispo, Señor.

    Que todos los sacerdotes, Sean uno como Tú y el Padre, Señor.

    Que todos los sacerdotes, Promuevan la justicia con que Tú eres justo.

    Que todos los sacerdotes, Colaboren en la unidad del presbiterio, Señor.

    Que todos los sacerdotes, llenos de Ti, vivan con alegría en el celibato, Señor.

    A todos los sacerdotes, Dales la plenitud de tu Espíritu y transfórmalos en Ti, Señor.

    De manera especial te ruego por aquellos sacerdotes por quienes he recibido tus gracias; el sacerdote que me bautizó, los que han absuelto mis pecados reconciliándome contigo y con tu Iglesia, aquellos en cuyas Misas he participado y que me han dado tu cuerpo en alimento, los que me han transmitido tu palabra y conducido hacia Ti.



    A todos los sacerdotes, transfórmalos en Ti, Señor. Que el Espíritu Santo los posea, y que por ellos renueve la faz de la tierra.

    JESUCRISTRO, SACERDOTE

    Autor: P. Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net
    Jesucristo, Sacerdote
    Cristo es verdadero Sumo Sacerdote, el Salvador del mundo. De un modo personal, profundo, quiere ser, también, mi Salvador.
     
    Jesucristo, Sacerdote
    Nuestro corazón está herido por el pecado, nuestra mente vive dispersa en mil distracciones vanas, nuestra voluntad flaquea entre el bien y el mal, entre el egoísmo y el amor.

    ¿Quién nos salvará? ¿Quién nos apartará del pecado y de la muerte? Sólo Dios. Por eso necesitamos acercarnos a Él para pedir perdón.

    Pero, entonces, "¿quién subirá al monte de Yahveh?, ¿quién podrá estar en su recinto santo?" Sólo alguien bueno, sólo alguien santo: "El de manos limpias y puro corazón, el que a la vanidad no lleva su alma, ni con engaño jura" (Sal 24,3-4).

    Sabemos quién es el que tiene las manos limpias, quién es el que tiene un corazón puro, quién puede rezar por nosotros: Jesucristo.

    Jesucristo puede presentarse ante el Padre y suplicar por sus hermanos los hombres. Es el verdadero, el único, el "Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec" (Hb 5,10; 6,20). Es el auténtico "mediador entre Dios y los hombres" (1Tm 2,5), como explica el "Catecismo de la Iglesia Católica" (nn. 1544-1545).

    Cristo es el único Salvador del mundo. De un modo personal, profundo, quiere ser, también, mi Salvador.

    Celebrar a Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, nos llena de alegría. El altar recibe la Sangre del Cordero. El Sacerdote que ofrece, que se ofrece como Víctima, es el Hijo de Dios e Hijo de los hombres. El Padre, desde el cielo, mira a su Hijo, el Cordero que quita el pecado del mundo, el Sumo Sacerdote que se compadece de sus hermanos.

    El pecado queda borrado, el mal ha sido vencido, porque el Hijo entregó su vida para salvar a los que vivían en tinieblas y en sombras de muerte (cf. Lc 1,79).

    Podemos, entonces, subir al monte del Señor, acercarnos al altar de Dios, participar en el Banquete, tocar al Salvador.

    Como en la Última Cena, Jesús nos dará su Cuerpo y su Sangre. Como a los Apóstoles, lavará nuestros pies, y nos pedirá que le imitemos: "Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve” (Lc 22,27). “Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros” (Jn 13,15).

    Ese es nuestro Sumo Sacerdote, el Cordero que salva, el Hijo amado del Padre. A Él acudimos, cada día, con confianza: "Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado.

    Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para una ayuda oportuna" (Hb 4,15-16).


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  • P. Fernando Pascual LC

    martes, 21 de mayo de 2013

    LOS CINCO MINUTOS DE DIOS - 21 DE MAYO DEL 2013



    LOS  CINCO MINUTOS DE DIOS
    21 DE MAYO DEL 2013

    Tomar a cargo la felicidad de otro es el primer movimiento y la primera exigencia del verdadero amor; y es que el amor no se fija en sí, sino que se fija en la persona amada. 
    Luego siempre que te busques a ti mismo en primera línea, no. amas con auténtico amor; siempre que prefieras tu propia satisfacción o utilidad a la satisfacción y tranquilidad de los otros, no amar de veras. 
    Es decir, no amas a los otros, te amas a ti mismo; pero como amarse a sí mismo con detrimento de los otros es destruirse a sí mismo, y eso no es amarse, solamente te amarás a ti mismo cuando ames de veras a los otros, cuando te inmoles por los otros, cuando te preocupes por los otros, cuando te sacrifiques a ti mismo por los otros. 
    No te olvides: para que el amor sea verdadero, ha de ser total, único y entregado. Cuando uno se sirve de otro sin una perspectiva de entrega profunda, es imposible el amor.

    "Todo lo soporto por los elegidos, para que también ellos alcancen la salvación, que está en Cristo Jesús con la gloria eterna" (2 Tim, 2, 10). Rubén Darío escribió: "Hemos de acordarnos que somos hermanos/hemos de acordarnos del dulce Pastor/que crucificado, lacerado, exánime/para sus verdugos imploró perdón" 


    Extraído del Libro: "Los cinco Minutos de Dios"  de Alfonso Milagros

    UN MINUTO MARIANO


    UN MINUTO MARIANO

    Contemplando a su buena Madre, el enamorado san Bernardo le dice con ternura: "¡Oh excelsa, oh piadosa, oh digna de toda alabanza Santísima Virgen María, tu nombre es tan dulce y amable que no se puede nombrar sin que el que lo nombra no se inflame de amor a ti y a Dios; y sólo con pensar en él, los que te aman se sienten más consolados y más inflamados en ansias de amarte!" 

    Glorias de María, San Alfonso María de Ligorio

    OIR Y ESCUCHAR



    Oír y escuchar

    Una pareja celebraba sus bodas de oro, y estuvieron todo el día de fiesta, celebrando con cantidad de familiares y amigos que acudieron a felicitarle. Por eso, se sintieron aliviados cuando al anochecer, pudieron quedarse solos en el jardín contemplando la puesta de sol y descansando del ajetreo de todo el día.

    En un determinado momento, el anciano se quedó mirando afectuosamente a  su mujer y le dijo:
    - "¡Querida, estoy orgulloso de ti!"
    - "¿Qué has dicho?" preguntó la anciana. Ya sabes que soy un poco dura de oído. Habla más alto.
    - "¡Estoy orgulloso de ti!"
    - "Me parece muy lógico", dijo ella con un gesto despectivo. 
    "También yo estoy harta de ti".

    Querido Amigo:

    Por desgracia, frecuentemente ni siquiera oímos lo que el otro está diciendo. La perfecta escucha consiste en escuchar tanto a los demás, como a uno mismo.

     La perfecta visión consiste en mirar tanto a los demás como a uno mismo.

     Porque nunca comprenderán a los demás quienes no se han escuchado a sí mismos; ni podrán ver la realidad de los demás quienes no se han explorado a sí mismos. El perfecto oyente te escucha, aunque no digas nada.

    HABLAR

    Habla de tal modo que cuando hables, tus palabras sean una bendición. 

    Si algún día entendiéramos la importancia y el alcance que tienen las palabras que salen de nuestra boca; el mundo sería distinto.

    Con la boca: 
    Podemos derrotar al más cruel enemigo o levantar a nuestro mejor amigo.
    Podemos ser medicina o veneno mortífero.
    Podemos curar o sangrar una herida.
    Podemos dar alivio o causar dolor permanente.
    Podemos vivir o morir eternamente.

    Si pudiéramos elevar nuestra voz con proclamaciones sinceras de nuestro corazón, si pudiéramos sonreír luego de elevar nuestra voz después de haberle dicho algo a alguien, entonces seriamos felices.

    ¿Cuál es el sabor del dolor ajeno? ¿Cuál es la razón de ser veneno? 
    ¿Por qué atacamos al que está a nuestro lado, cuando sabemos que mañana  podremos necesitarlo?
    - Porque nos creemos suficientes y por eso menospreciamos al otro, y por si ésto fuera poco, tratamos de hundirlo para poder subir nosotros.

    ¿Estamos subiendo peldaños con dolor y egoísmo? ¿Estamos tan ciegos que no podemos ver nuestro egoísmo?
    - A tu lado tienes personas que Dios ha puesto en tu camino para que no te sientas solo, para que tengas con quien construir un futuro, formar relaciones, ya sean pasajeras o de por vida y para que intercambies tus pensamientos, obras y sentimientos.

    ¿Cuál es tu actitud con los que te rodean? ¿Te atreverás a ser diferente y a brindar amor?
    - Recuerda que no estás solo y tampoco querrás estarlo. Cómo vivirás y cómo te sentirás mañana, depende de lo que hagas hoy

    MANIFIESTA ENTUSIASMO EN TODO


    Manifiesta entusiasmo en todo


    Una persona sin entusiasmo  es como un reloj sin cuerda. 
    El entusiasmo  es un ingrediente fundamental 
    para una personalidad de éxito,  eficiente y competente.
    Para volverte entusiasta  respecto a un objetivo 
    debes pensar en los frutos y beneficios  que reporta dicho objetivo, 
    más esforzado y empeñoso serás  en alcanzarlos.

    El entusiasmo proviene  del interior del hombre:  brota en una mente positiva y 
    crece con acciones positivas.

    Para ser entusiasta...,  ¡hay que actuar con entusiasmo!

    "DIOS, 
    TE DOY GRACIAS POR TENER FE"

    No es fácil ser entusiasta 
    cuando muchas cosas me salen mal cada día. Por eso te pido ayuda 
    para empezar cada día  con visión positiva y actitud entusiasta.
    Si de pronto  mi corazón se desalentara
    por algún fracaso por favor refuérzame 
    con nuevas dosis de entusiasmo.

    Amén

    EL EVANGELIO DE HOY


    Autor: P Juan Pablo Menéndez | Fuente: Catholic.net
    El primero es el último de todos
    Marcos 9, 30-37. Tiempo Ordinario. Si quieres ser el primero, pon primero a Dios luego a los demás.


    Del santo Evangelio según san Marcos 9, 30-37 


    En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos, iban caminando por Galilea; él no quería que se supiera, porque iba enseñando a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará» Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle. Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntaba: «¿De qué estaban discutiendo por el camino?» Ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor. Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: «Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos». Y tomando un niño, le puso en medio de ellos, le estrechó entre sus brazos y les dijo: «El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado» 

    Oración introductoria 

    ¡Ven, Espíritu Santo! No permitas que me distraiga en esta oración. Dame la fe, la esperanza y el amor para entender lo maravilloso de esta invitación que me haces a estar contigo, para transformar mi corazón de modo que busque servirte sin apegos, sin buscar reconocimiento ni poniendo límites egoístas a lo que tu gracia puede hacer. 

    Petición 

    Señor, ayúdame a ser el último y el servidor de todos, especialmente en mi familia. 

    Meditación del Papa 

    Leyendo esta parte del relato de Marcos, está claro que entre Jesús y los discípulos hay una profunda distancia interior; están, por así decirlo, en dos longitudes de onda diferentes, por lo que los discursos del Maestro no son comprendidos, o lo son solo de modo superficial. El apóstol Pedro, inmediatamente después de haber manifestado su fe en Jesús, se permite regañarlo porque predijo que deberá ser rechazado y asesinado. Después del segundo anuncio de la pasión, los discípulos discutían sobre quién era el más grande entre ellos; y después, en el tercero, Santiago y Juan le piden a Jesús, el poder sentarse a su derecha y a su izquierda, cuando esté en la gloria. Pero hay otras diversas señales de esta distancia: por ejemplo, los discípulos no logran curar a un muchacho epiléptico, que después Jesús sana con el poder de la oración; o cuando le presentan los niños a Jesús, los discípulos le reprochan, y al contrario Jesús, indignado, les hace quedarse, y afirma que solo los que son como ellos pueden entrar en el Reino de Dios. (Benedicto XVI, 23 de septiembre de 2012). 

    Reflexión 

    ¿Servir a los demás si queremos ser los primeros? Parece una locura. ¡Qué lección tan dura nos está dando Cristo en este evangelio! 

    Cristo es el primero de entre todos los hijos de Dios. Él es de quien se puede resumir su vida: "pasó haciendo el bien". Nada lo hizo por su propia cuenta, todo por la salvación de los hombres, sus hermanos. 

    Servir a los demás es el centro del cristianismo. Lo decían los paganos del siglo I: "¡Mirad cómo se aman y cómo están dispuestos a morir unos por otros!" Éste es el secreto del primer puesto, la caridad para con todos. Si quieres estar en el primer puesto olvídate de ti mismo y piensa en hacer feliz a la persona que encuentras a tu derecha, y cuando ella ya lo sea, procura con la de la izquierda. Sigue así hasta que todas las personas a tu alrededor sean verdaderamente felices. No te preguntes tanto si tú eres feliz, más bien pregúntate si son felices los que viven a tu alrededor. Entonces, cuando los veas a todos felices, te inundará una felicidad desconocida hasta entonces. 

    No es una locura el servir a los demás. Si eres cristiano es porque quieres imitar a Cristo, tu maestro y señor, que murió para salvarte de la muerte. Si Él pudo, ¿por qué tú no? 

    Propósito 

    Ofrecer una sonrisa para demostrar el amor de Dios a los niños que me encuentre. 

    Diálogo con Cristo 

    Señor, dame la gracia de vivir entregado para que el mayor número posible de personas lleguen a conocer tu amor en profundidad; que gaste mi vida para que muchos otros lleguen a gozar de tu amistad. Quiero ser el primero en ponerme al servicio de los demás, a fin de ejercer un influjo positivo, ser guía de los demás dentro de mi ambiente para ayudar a otros a hacer la experiencia personal de Cristo. 

    lunes, 20 de mayo de 2013

    FELIZ INICIO DE SEMANA


    PAGABA CON SU ALEGRÍA


    Pagaba con su alegría
    Autor: Padre Eusebio Gómez Navarro OCD 


    Cuenta una anécdota que yendo santa Teresa a hacer las escrituras de una de las fundaciones, preguntó al escribano, después de hechas, cuánto eran sus honorarios. Éste le contestó con desparpajo:
    – Solamente un beso.

    Y la santa se lo dio, natural y sonriente, al tiempo que exclamaba:

    – Nunca una escritura me salió tan barata.

                El pueblo ha visto en Santa Teresa de Jesús la santa del buen humor, de la gracia y del donaire. Estaba dotada verdaderamente de gracias naturales como la jovialidad, espontaneidad, cordialidad, afabilidad y sencillez. María de la Encarnación nos dice que “era muy discreta, y alegre con gran santidad, y enemiga de santidades tristes y encapotadas, sino que fuesen los espíritus alegres en el Señor, y por esta causa corregía a sus monjas si andaban tristes, y les decía que mientras les durase la alegría les duraría el espíritu”.

                La vida de sacrificio y penitencia no la consideraba reñida con la alegría. Tanta importancia daba a la hora de la recreación como a la de la oración. Así ponía gran empeño en que las monjas participaran del momento de la recreación y pudieran compartir libremente. En cierta ocasión, estando en Medina del Campo, reprimió severamente a la hermana Alberta, que se quejaba: “¿Ahora nos llaman a cantar? Mejor fuera para contemplar”.

                Gozaba de gran libertad para hablar de sí misma, de sus dolores y achaques. Bromeaba con la Inquisición, ponía apodos con gracia. Al pintor Fray Juan de la Miseria, que la retrató, le dijo: “Dios te perdone, Fray Juan, que ya que me pintaste podías haberme sacado menos fea y legañosa”.

                Santa Teresa fue una mujer madura, capaz de maravillarse y asombrarse de las cosas de cada día. Ella nos dejó esta frase célebre: “También entre los pucheros anda Dios”, gozó con todo lo creado. De su fe en este Dios cercano, vivo en cada cosa y acontecimiento, le brotó esa alegría natural y contagiosa. A brazo partido luchó para que sus monasterios gozaran de este ambiente de libertad donde se respirase a un Dios alegre, capaz de llenar de felicidad cualquier corazón humano.

                Para ella la alegría era fuerza, alimento del espíritu, tan esencial para la vida como lo es el aire, el agua y el pan.

    UN MINUTO MARIANO


    UN MINUTO MARIANO

    Cuando sufra, mire a su Madre Dolorosa con Jesús muerto entre sus brazos. 
    Santa Teresa de los Andes

    UNA CASA EN EL CIELO


    CASA EN EL CIELO
     - Reflexión -

    Un día una señora falleció y llego al cielo. Ahí, junto a las más de cien mil personas que diariamente mueren, estaban haciendo fila para saber cuál sería su destino eterno.

    De pronto apareció San Pedro y les dijo:

    -Vengan conmigo y les mostraré en qué barrio esta la casa que le corresponde a cada uno. Ello dependerá de la cantidad de amor que cada cual haya ofrecido en la tierra a los demás. Aquí la única cuota inicial que se recibe para su habitación eterna es la caridad y el buen trato que jamás hayan dado en la tierra.

    Y los fue guiando por barrios de lujo como ella jamás pensó que pudiera existir.

    Llegó a un barrio hecho todo de oro, casas de oro, puertas doradas, paredes y techos de oro, una maravilla. Y San Pedro exclamó:

    - Aquí los que gastaron mucho dinero en ayudar a los necesitados, los que su amor a los demás, sí les costó en su vida!.

    Y fueron entrando todos los generosos, los que partieron su pan con los hambrientos, los que regalaron sus vestidos a los pobres, consolaron a presos y visitaron a los enfermos.

    La señora quiso entrar, pero un ángel la detuvo al tiempo que le decía:

    - Perdóneme pero usted en la tierra no daba sino migajas a los demás, jamás dió nada que en verdad le costara tiempo o dinero. Este barrio es solamente para los de corazón generoso.

    Y no la dejó entrar. Pasaron luego a otro barrio de la eternidad.

    Todas las cosas estaban construidas de marfil. Toda blancura y elegancia nunca vista. La señora se apresuró a entrar en tan hermoso barrio, pero un Ángel Guardián la tomó del brazo y le dijo:

    - Me da pena señora, pero en esta parte es donde residen solamente aquellos que tuvieron un trato limpio y sincero hacia a los demás, usted era una persona muy corriente en hablar, dura, criticona y a veces hasta grosera en su trato.

    Y mientras los demás entraban gozosos a tomar posesión de sus lujosas casas, la pobre mujer se quedaba afuera mirando con envidia a aquellos que habían sido tan afortunados. Ella no pudo entrar, le faltaba la cuota inicial: haber tratado bien a los demás.

    Siguieron luego a un tercer barrio. Toda era más puro de cristal, todos brillantes y hermosos. La señora corrió a tomar posesión de una de aquellas maravillas, pero el Ángel Portero la detuvo y le dijo muy serio:

    - En su pasaporte dice que usted, no se interesó ni poco ni mucho por instruir a los demás. Y usted nunca se preocupó porque las demás personas con las que usted vivía se volvieran mejores. Así que no hay casa para usted, le falta la cuota inicial de: haber colaborado, para que otros se instruyeran en las cosas del Señor.

    Entristecida, la pobre mujer veía, que entraban miles de personas muy alegres a tomar posesión de su casa, mientras ella con un numeroso grupo de egoístas era llevada cuesta abajo hacia un barrio verdaderamente feo y asqueroso. Todas las habitaciones estaban construidas de desechos. El único material que se había utilizado para la construcción de aquella casa, eran de objetos basura. Ella se tapó la nariz porque la fetidez era insoportable y quiso salir huyendo. No obstante el guardia del barrio le dijo muy seriamente:

    - Una de estas casas será su habitación eterna, ven a tomar posesión de ella.

    La mujer gritó angustiada que no, que eso era horrible, que jamás sería capaz de vivir en semejante montón de basura y el Angel le respondió:

    - Señora esto es lo único que hemos podido construir con la cuota inicial que usted envió desde la tierra. Las habitaciones de la eternidad las hemos construido con los materiales que las personas manden desde el mundo. Usted solamente enviaba cada día egoísmo, malos tratos a los demás, murmuraciones críticas, palabras hirientes, odios, tacañerías y envidias.

    ¿Que más hubiéramos podido construirle? Usted misma nos envió el material para construirle su mansión.

    La mujer empezó a llorar y a decir que ella no quería vivir ahí. Y de pronto para zafarse de las manos de que quienes quería hacerle entrar semejante casa, dió un salto y... se despertó, tenía la almohada empapada en lágrimas.

    Sin embargo, aquella pesadilla le sirvió de examen de conciencia y desde entonces empezó a cambiar su vida y el material que enviaba como cuota inicial para la construcción de su mansión eterna.

    Y USTED... Se ha preguntado: ¿Qué clase de material está enviando para que construyan la casa donde vivirá eternamente? Aún estamos a tiempo de cambiar el material de nuestra cuota inicial, empiece por amar a los demás, como nos amamos a nosotros mismos...

    EL EVANGELIO DE HOY


    Autor: Luis Felipe Nájar | Fuente: Catholic.net
    Curación de un endemoniado
    Marcos 9, 14-29. Tiempo Ordinario. La fe es capaz de mover montañas, las montañas del dolor, es capaz de arrebatar el milagro a Cristo.


    Del santo Evangelio según san Marcos 9, 14-29


    Al llegar donde los discípulos, vio a mucha gente que les rodeaba y a unos escribas que discutían con ellos. Toda la gente, al verle, quedó sorprendida y corrieron a saludarle. El les preguntó: «¿De qué discutís con ellos?» Uno de entre la gente le respondió: «Maestro, te he traído a mi hijo que tiene un espíritu mudo y, dondequiera que se apodera de él, le derriba, le hace echar espurnarajos, rechinar de dientes y le deja rígido. He dicho a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido». El les responde: «¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo!» 

    Oración introductoria 

    Una vez más, Señor, me acerco a Ti en esta oración. Aunque no te puedo ver, confío en que estás presente y quieres sanarme de mi debilidad. Aquí estoy para escucharte. Alimenta mi espíritu de fe, de confianza, de atención, para responderte con amor, eficacia y prontitud. 

    Petición 

    Señor, como el hombre del Evangelio te repito: ten compasión de mí y ayúdame. 

    Meditación del Papa 

    Este es un punto importante para nosotros; como cristianos no podemos nunca ser pesimistas; sabemos bien que en el camino de nuestra vida encontramos muchas veces violencia, mentira, odio, persecución, pero esto no nos desanima. Especialmente la oración nos educa a ver los signos de Dios, su presencia y acción, más aún, a ser nosotros luz del bien, que difunde la esperanza e indica que la victoria es de Dios.[...] nos dice que todas nuestras oraciones -con todos los límites, la fatiga, la pobreza, la aridez, las imperfecciones que puedan tener- son casi purificadas y llegan al corazón de Dios. Debemos estar seguros de que no hay oraciones superfluas, inútiles; ninguna se pierde. Y encuentran respuesta, aunque a veces sea misteriosa, porque Dios es Amor y Misericordia infinita. A menudo, frente al mal, se tiene la sensación de no poder hacer nada, pero es justamente nuestra oración la primera respuesta y más eficaz que podemos dar y que hace más fuerte nuestro cotidiano compromiso por defender el bien. La potencia de Dios hace fecunda nuestra debilidad. (Benedicto XVI, 12 de septiembre de 2012). 

    Reflexión 

    En estos tiempos donde la ciencia es la primera en levantar la voz altanera, donde la misma razón quiere solucionarlo todo, tratando de imponerse a Dios; se desata la tormenta que golpea contra nuestra barca. Se podría exclamar como el Evangelio: ¡oh generación sin fe! 

    Este pasaje del evangelio nos recuerda la siguiente historia. En alta mar se desató una tormenta, el vendaval golpeaba contra la pobre embarcación y las olas la movían con ferocidad. Pero un niño que se encontraba en la proa jugando no parecía enterarse del problema. Un marinero sorprendido por su actitud corre hacia él cuando la tormenta ha pasado y le pregunta: -¿no tenias miedo? "No"-, responde con voz aguda, "porque mi papá era el timonel" 

    Es en los momentos difíciles de la vida, en la tormenta, en un dolor grade, como el del evangelio cuando desde la niñez ha sufrido. Cristo sólo pide un poco de fe, basta un poco de fe para obrar el milagro. "Todo es posible para el que tiene fe". La fe es capaz de mover montañas, las montañas del dolor, es capaz de arrebatar el milagro a Cristo, como la hemorroisa, la fe es el faro que nos muestra el camino. Por eso debemos pedir siempre, "Señor, creo pero suple mi falta de fe". ¿Cuando venga el hijo del hombre encontrará fe en el mundo?

    Diálogo con Cristo 

    Gracias, Jesús, por recordarme tan claramente que hay una clase de demonios que no salen sino a fuerza de oración y de ayuno. Sin vida espiritual es inútil cualquier esfuerzo evangelizador, por eso te ofrezco alimentar mi trabajo con la fuerza de la oración. Convénceme que sólo podré ser instrumento de salvación para mis hermanos en la medida en que esté unido a Ti. 

    Propósito 

    Hacer una comunión espiritual durante el día para unirme constantemente a Jesús en la oración. 


    LOS CINCO MINUTOS DE DIOS


    LOS  CINCO MINUTOS DE DIOS
    20 DE MAYO DEL 2013

     Siempre es mejor construir que destruir. y sembrar es construir para el día de mañana, para recoger más adelante. Siembra tu fe, para sostener y apoyar a los que vacilan. Siembra tu abnegación y no la reserves solamente para ti. Siembra tu confianza y Dios no te dejará ni los hombres te fallarán. 
    Siembra la sonrisa a tu alrededor; la sonrisa hace bien y te hace bien, la sonrisa disipa nubes y suaviza tiranteces. Siembra tu dulzura y llegarás a conquistar a los hombres, aun a aquellos que tienden a la violencia o no saben dominarse. 
    Siembra tu amistad, tu gozo y tu entusiasmo en todos aquellos que lo necesitan, pues así llegarás a hacer felices a los demás y ellos te harán feliz a ti. 
    Siembra tus sacrificios, aun con lágrimas y sin alarde; todo sacrificio requiere una cuota de dolor y de sangre; pero toda sangre es redentora y toda lágrima es purificadora. 
    Siembra toda tu vida; que toda tu vida sea una verdadera siembra de alegría, de bondad, de paz y de amor; el que siembra luz, recogerá calor; en cambio, el que siembra vientos, recogerá tempestades.

    "Todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. Nosotros no somos de la noche ni de las tinieblas" (1 Tes, 5, 5). Como hijo de la luz, debes iluminar a cuantos están cerca de ti; iluminarles, para llevarles al Señor. Que las tinieblas no iluminen, no es extraño; pero que la luz se apague, causa angustia. 

    Extraído del Libro: "Los cinco Minutos de Dios"  de Alfonso Milagros

    EL FRUTO


    domingo, 19 de mayo de 2013

    PARA PEDIR LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO


    PARA PEDIR LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO

    Espíritu de Caridad, haznos amar a Dios y a nuestros semejantes como Tú quieres que los amemos.

    Espíritu de Gozo, otórganos la santa alegría, propia de los que viven en tu gracia.

    Espíritu de Paz, concédenos tu paz, aquella paz que el mundo no puede dar.

    Espíritu de Paciencia, enséńanos a sobrellevar las adversidades de la vida sin indagar el por qué de ellas y sin quejarnos.

    Espíritu de Benignidad, haz que juzguemos y tratemos a todos con benevolencia sincera y rostro sonriente, reflejo de tu infinita suavidad.
    Espíritu de Bondad, concédenos el desvivirnos por los demás, y derramar a manos llenas, cuantas obras buenas nos inspires.

    Espíritu de Longanimidad, enséńanos a soportar las molestias y flaquezas de los demás, como deseamos soporten las nuestras.

    Espíritu de Mansedumbre, haznos mansos y humildes de corazón, a ejemplo del Divino Corazón de Jesús, obra maestra de la creación.

    Espíritu de Fe, otórganos el no vacilar en nuestra fe, y vivir siempre de acuerdo con las enseńanzas de Cristo, e iluminados por tus santas inspiraciones.

    Espíritu de Modestia, enséńanos a ser recatados con nosotros mismos, a fin de no servir nunca de tentación a los demás.

    Espíritu de Continencia, haznos puros y limpios en nuestra vida interior, y enérgicos en rechazar cuanto pudiera manchar el vestido blanco de la gracia.

    Espíritu de Castidad, concédenos la victoria sobre nosotros mismos; haznos prudentes y castos; sobrios y mortificados; perseverantes en la oración y amantes de Ti, oh Dios del Amor hermoso.
    Así sea.

    ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO


    ORACION AL ESPIRITU SANTO
    Cardenal Verdier


    Oh Espíritu Santo,

    Amor del Padre, y del Hijo,


    Inspírame siempre

    lo que debo pensar,
    lo que debo decir,
    cómo debo decirlo,
    lo que debo callar,
    cómo debo actuar,
    lo que debo hacer,
    para gloria de Dios,
    bien de las almas
    y mi propia Santificación.


    Espíritu Santo,

    Dame agudeza para entender,
    capacidad para retener,
    método y facultad para aprender,
    sutileza para interpretar,
    gracia y eficacia para hablar.


    Dame acierto al empezar

    dirección al progresar
    y perfección al acabar.
    Amén.

    LOS CINCO MINUTOS DE DIOS - 19 DE MAYO DEL 2013


    LOS  CINCO MINUTOS DE DIOS
    19 DE MAYO DEL 2013

     "Felices cuando se los insulte y se los persiga y se los calumnie a causa de mí". A causa de mí, es decir, por mi causa, por causa de Dios, por la causa del bien, de la justicia, del deber. Porque entonces el insulto es un honor, ya que es reconocer que somos fieles a la verdad, a la bondad, al deber; y ningún honor mayor puede darse que esa fidelidad. 
    A causa de Dios, pues, entonces el insulto, la persecución y la calumnia no queda en nosotros sino que llega al Corazón del mismo Dios; el que habrá de compensarnos del insulto, de la calumnia y de la persecución, será el mismo Dios; y cuando Dios compensa, por cierto lo sabe hacer muy bien y lo quiere hacer maravillosamente. Es preferible caer en las manos de los hombres que caer en las manos de Dios; antes hay que obedecer a Dios que a los hombres. 
    Ser perseguidos por la justicia es reconocer que somos justos; ser insultados por nuestra adhesión a Dios, es juzgamos partidarios y amigos de Dios.

    "Venid conmigo y os haré pescadores de hombres. Y ellos, al instante, dejando las redes, le siguieron" (Mt, 4, 19-20). También a ti un día el Señor te llamó y te llamó para hacerte pescador de hombres; fuiste a aquel cursillo, a aquel retiro, a aquellos ejercicios, porque Dios te llamó. 

    Extraído del Libro: "Los cinco Minutos de Dios"  de Alfonso Milagros

    EL ESPÍRITU SANTO SOBRE LOS APÓSTOLES


    Autor: P. Sergio Cordova LC | Fuente: Catholic.net
    El Espíritu Santo sobre los apóstoles
    Juan 20, 19-23. Pentecostés. El Espíritu Santo es todo: el fuego de la fe, del amor, de la fuerza y de la vida.


    Del santo Evangelio según san Juan 20, 19-23

    Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros». Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío». Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

    Oración introductoria

    Ven, Espíritu Santo, llena mi corazón y enciende el fuego de tu amor. Envía tu Espíritu Creador y renueva la faz de la tierra. Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo; hazme dócil a tus inspiraciones para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo. Por Cristo nuestro Señor.

    Petición

    Espíritu Santo, mira mi vacío si Tú faltas, por eso te suplico vengas hacer en mi tu morada.

    Meditación del Papa

    Finalmente, el Evangelio de hoy nos entrega esta bellísima expresión: "Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor". Estas palabras son profundamente humanas. El Amigo perdido está presente de nuevo, y quien antes estaba turbado se alegra. Pero dicen mucho más. Porque el Amigo perdido no viene de un lugar cualquiera, sino de la noche de la muerte; ¡y la ha atravesado! No es uno cualquiera, sino que es el Amigo y al mismo tiempo Aquel que es la Verdad y que hace vivir a los hombres; y lo que da no es una alegría cualquiera, sino la propia alegría, don del Espíritu Santo. Sí, es hermoso vivir porque soy amado, y es la Verdad la que me ama. Se alegraron los discípulos, viendo al Señor. Hoy, en Pentecostés, esta expresión está destinada también a nosotros, porque en la fe podemos verle; en la fe Él viene entre nosotros, y también a nosotros nos enseña las manos y el costado, y nosotros nos alegramos. Por ello queremos rezar: ¡Señor, muéstrate! Haznos el don de tu presencia y tendremos el don más bello, tu alegría. Amén. Benedicto XVI, 12 de junio de 2011.

    Reflexión

    En cierta ocasión se encontraba una maestra en clase de religión con sus alumnos de tercero de primaria. Y les pregunta: - "Quién de ustedes me sabe decir quién es la Santísima Trinidad?" Y uno de los niños, el más despierto, grita: - "¡Yo, maestra! La Santísima Trinidad son el Padre, el Hijo ¡y... la Paloma!"

    Para cuántos de nosotros el Espíritu Santo es precisamente eso:¡una paloma! De esa forma descendió sobre Cristo el día de su bautismo en el Jordán y así se le ha representado muchas veces en el arte sagrado. Pero ¡el Espíritu Santo no es una paloma! ¿Cómo se puede tener un trato humano, profundo y personal con un animalito irracional? La paloma es, a lo mucho, un bello símbolo de la paz, y nada más. Y, sin embargo, el Espíritu Santo es la tercera Persona de la Trinidad Santísima y Dios verdadero.

    En la solemnidad de hoy celebramos la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles el día de Pentecostés. Pero en las lecturas de la Misa de hoy nos volvemos a encontrar con la misma dificultad de antes: el problema del lenguaje. En el pasaje de los Hechos de los Apóstoles se nos narra que el Espíritu Santo bajó del cielo "en forma de un viento impetuoso que soplaba". ¡Otra imagen! Como el viento que mandó Dios sobre el Mar Rojo para secarlo y hacer pasar a los israelitas por en medio del mar, liberándolos de la esclavitud del faraón y de Egipto (Ex 14, 21-31); o como ese viento que el mismo Dios hizo soplar sobre un montón de huesos áridos para traerlos a la vida, según nos refiere el profeta Ezequiel (Ez 37, 1-14). El mismo Cristo en el Evangelio de hoy usa también la imagen del viento para hablarnos del Espíritu Santo: "Jesús sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo". La misma palabra espíritu significa, etimológicamente, viento: procede del latín, spíritus (del verbo spiro, es decir soplar). El vocablo hebreo, ruah, tiene el mismo significado. Y la palabra latina que se usaba para decir alma era ánima, que a su vez viene del griego ánemos, viento.

    El libro del Génesis nos narra que, cuando Dios creó al hombre modelándolo del barro, "le sopló en las narices y así se convirtió en un ser vivo" (Gén 2,7). Por eso también Cristo, como el Padre, sopla su Espíritu sobre sus apóstoles para transmitirles la vida. Sin el aliento
    vital nada existe. Así como el cuerpo sin el alma es un cadáver, el hombre sin el Espíritu Santo está muerto y se corrompe. Por eso, en la profesión de fe, decimos que "creemos en el Espíritu Santo, que es Señor y Dador de vida". ¿Y cómo nos comunica esa vida? Cristo lo dice a continuación: "a quienes les perdonen los pecados, les quedan perdonados..." Es la vida de la gracia santificante, que producen los sacramentos: el bautismo, la confesión, la Eucaristía y los otros cuatro. Él es el Espíritu Santificador, que da vida, alienta todo y "anima" todo. Es esto lo que Cristo nos quiere significar con esta imagen del viento.

    En la Sagrada Escritura se nos habla del Espíritu Santo a través de muchas otras imágenes, dada nuestra pobre inteligencia humana, incapaz de abarcar y de penetrar en el misterio infinito de Dios. En la primera lectura misma que acabamos de referir, se nos dice que descendió "como lenguas de fuego" que se posaban sobre cada uno de los discípulos.

    La imagen del fuego es también riquísima a lo largo de toda la Biblia. Es el símbolo de la luz, del calor, de la energía cósmica, de la fuerza. El Espíritu Santo es todo eso: el fuego de la fe, del amor, de la fuerza y de la vida.

    Pero, además de las mil representaciones, el Espíritu Santo es, sobre todo, DIOS. Es Persona divina, como el Padre y el Hijo. Es el Dios-Amor en Persona, que une al Padre y al Hijo en la intimidad de su vida divina por el vínculo del amor, que es Él mismo. Vive dentro de nosotros, como el mismo Cristo nos aseguró: "Si alguno me ama, guardará mi palabra y mi Padre lo amará, y vendremos a hacer en él nuestra morada" (Jn 14,23).

    Podemos decir que una persona que amamos vive dentro de nosotros por el amor. Y si esto es posible en el amor humano, con mucha mayor razón lo es para Dios. El Espíritu Santo y la Trinidad Santísima viven dentro de nosotros por el amor, la fe, la vida de gracia, los sacramentos y las virtudes cristianas. El "dulce Huésped del alma" es otro de sus nombres; y san Pablo nos recuerda: "¿No saben que son templos de Dios y que el Espíritu Santo habita dentro de ustedes?" (I Cor 3,16).

    Podríamos decir tantísimas cosas del Espíritu Santo y nunca acabaríamos. Pero lo más importante no es saber mucho, sino dejar que Él viva realmente dentro de nosotros. Y esto será posible sólo si le dejamos cabida en nuestro corazón a través de la gracia santificante: donde reina el pecado no hay vida. Es imposible que convivan juntos el día y la noche, o la vida y la muerte. Dios vivirá en nosotros en la medida en que desterremos el pecado y los vicios para que Él verdaderamente sea el único Señor de nuestra existencia. ¿Por qué no comienzas ya desde este mismo momento?
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