domingo, 27 de octubre de 2019

LA INTERCESIÓN DE LOS SANTOS

La intercesión de los santos
¿Por qué los católicos rezamos a los Santos? Analicemos un argumento comúnmente usado contra la intercesión de los Santos:


Por: ApologeticaCatolica.org | Fuente: ApologeticaCatolica.org



¿Por qué los católicos rezamos a los Santos? Los católicos no creemos que los santos tengan ´poderes especiales´ que compitan con Dios. Simplemente creemos que al morir están con Cristo, y siguen siendo parte de la Iglesia: Siguen rezando a Cristo por nosotros, porque siguen estando vivos.

Cristo. El Único Mediador entre los Hombres y Dios Padre.

Bien, analicemos un argumento comúnmente usado contra la intercesión de los Santos: "Jesucristo es el único mediador". Analicemos más a fondo la lógica de nuestros hermanos evangélicos:

1. Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres.
2. Los católicos dicen que María es intercesora ante Jesús.
3. ¡Pero Jesús es Dios!
4. Entonces María es otro mediador entre Dios y los hombres.
5. Así que "según los católicos", Jesús NO es el único mediador entre Dios y los hombres. (De hecho es según el malentendido protestante del catolicismo)
6. Por lo tanto, lo que dicen los católicos de la intercesión, es herético y antibíblico.

Bueno... analicemos esto más de cerca:

1. Jesús es Dios.
2. Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres.
3. ¿Pero para qué mediaría Jesús ante sí mismo? ¡Eso no es mediación!
4. Por lo tanto, la mediación entre Dios y los hombres, perteneciente a Jesús, tiene que ser entre Dios Padre, y los hombres.

Si Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres, es porque es Dios y hombre. En cualquier caso, la intercesión de los santos no interfiere con la única mediación, porque los santos no dejan de ser hombres (humanos).

Ahora regresemos al contexto. Jesús es el único mediador entre Dios Padre y los hombres. Cuando Pablo habla de Jesús como mediador, muy pocos sabían que Jesús es Dios. Antes de mostrar que Jesús es Dios (y eso lo hizo san Juan, no san Pablo), uno tenía que probar que Jesús es el Mesías esperado del pueblo hebreo. El Cristo. En otras palabras, cuando san Pablo habla de Dios, se refiere al Padre. Incluso Jesús había dicho que su Padre era a quien los judíos llamaban "su Dios".

¿Es esto una herejía? Lo dudo. ¿Puede aplicarse la intercesión de los santos aquí? Obvio que sí, otro argumento menos contra "rezar" a los santos.

Ahora, ¿qué tipo de exclusividad tiene esta mediación? Obviamente no es una mediación de conseguir milagros de Dios, o la ayuda de Dios, porque también los ángeles nos ayudan, como ayudaron a Lot en Sodoma, o cuando un ángel rescató a san Pedro de la cárcel, o, si incluimos otros relatos, cuando el arcángel Rafael ayuda a Tobías. Si hablamos de una mediación exclusiva, esto no puede aplicar. Es decir: Una mediación exclusiva en cuanto a pedir milagros, va contra la misma Biblia (como cuando el profeta Elías resucita al hijo de la extranjera). Por lo tanto tenemos que distinguir sobre el verdadero significado de la mediación única de Cristo (lo cual veremos más adelante). El único modo de asociar los milagros con la mediación de Cristo, que no contradiga la Biblia, es que dicha mediación sea difusiva, siendo Cristo el último eslabón.

Nunca dice la Biblia que Cristo sea el único mediador entre alguien y Dios, sino el único mediador entre LOS hombres (en total) y Dios. Es decir: Es Jesús quien envía a los ángeles (o a los Santos). Incluso si Jesús quisiera que María reinara sobre los ángeles, esto no influiría en su mediación, porque ella actuaría en el nombre de Jesús.

Ahora veamos qué pasa con la intercesión. Supongamos que quiero dar a Dios un regalo (una oración). Primero se lo tengo que dar a Jesús, luego Jesús se lo da a Dios. Ahora, supongamos que se lo quiero dar primero a María (humana). Ella se lo da a Jesús (hombre y Dios), y Jesús se lo da al Padre (Dios). Jesús no deja de ser el único mediador entre Dios y los hombres. Entonces la única Mediación es difusiva (no hay de otra). Veamos el siguiente diagrama:
 


Analicemos primero la figura B de la intercesión. Quizás esta sea tu idea de la intercesión católica. Otras personas reemplazando a Jesús en la intercesión. Bueno, entendiste mal.

Ahora veamos la figura A. Aquí, aunque María y los santos participan en la intercesión, Jesús es un eslabón. Sin este eslabón, no habría Mediación entre Dios y los hombres. Puedes rezarle directamente a Jesús si quieres. Pero, ¿no sería mejor si María, los ángeles y los santos lo hicieran, para que la oración sea más efectiva? (La Biblia dice que la oración del Justo es poderosa. ¿Y quién más justo que los santos para que le recen a Jesús?)

Aquí puedes ver cómo los católicos entendemos la intercesión. Todas las oraciones son dirigidas a María, los ángeles y los santos, y son redirigidas a Dios Padre gracias a la mediación de Jesús.

El verdadero significado de la mediación única de Jesús.

Hasta ahora he rebatido el argumento que cita fuera de contexto, que "Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres". Ahora, para terminar esto, veamos a qué tipo de mediación se refería san Pablo. No señor, no era pedir milagros.
 

Amonesto pues, ante todas cosas, que se hagan rogativas, oraciones, peticiones, acciones de gracias, por todos los hombres; Por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador; El cual quiere que todos los hombres sean salvos, y que vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un Dios, asimismo un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre; El cual se dio á sí mismo en precio del rescate por todos, para testimonio en sus tiempos." (1 Tim 2:1-6)

Porque los otros cierto sin juramento fueron hechos sacerdotes; mas éste, con juramento por el que le dijo: Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote eternamente Según el orden de Melchîsedec: Tanto de mejor testamento es hecho fiador Jesús. Y los otros cierto fueron muchos sacerdotes, en cuanto por la muerte no podían permanecer. Mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable: Por lo cual puede también salvar eternamente á los que por Él se allegan á Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. Heb 7:21-25


Otra vez, Pablo habla de Jesús como mediador de la salvación de los hombres. También habla de la Nueva Alianza. Por eso en la última cena, habla de la sangre de la Nueva Alianza, que es derramada por nosotros (en la cruz).
 
Mas ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, el cual ha sido formado sobre mejores promesas (Heb 8:6)

Así que, por eso es mediador del nuevo testamento, para que interviniendo muerte para la remisión de las rebeliones que había bajo del primer testamento, los que son llamados reciban la promesa de la herencia eterna (Heb 9:15)


Una Nueva Alianza. Jesús es el Nuevo y Eterno Sacerdote, que se sacrificó a Sí mismo para nuestra salvación. Esta es la mediación de la que Pablo habla. A través de Jesús, llegamos al Padre: "Yo soy el Camino, la Verdad, y la Vida. Nadie llegará al Padre si no es por mí" (Juan 14:6)

Esta es la mediación de Jesús. La mediación de la salvación. Ni los ángeles ni los hombres podían reconciliarnos con el Padre. Por eso Pablo dice que Jesús era el único que se podría sacrificar por nuestros pecados. ¿Tiene sentido, no?

Regresemos al concepto de la intercesión (incluso rezar para la salvación de alguien) al diagrama anterior. De hecho, el Catecismo de la Iglesia Católica dice:
 

´Por el hecho de que los del cielo están más íntimamente unidos con Cristo, consolidan más firmemente a toda la Iglesia en la santidad... no dejan de interceder por nosotros ante el Padre. Presentan por medio del único Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, los méritos que adquirieron en la tierra... Su solicitud fraterna ayuda, pues, mucho a nuestra debilidad´ (LG 49) (CCC 956).


Notemos que aunque los santos interceden por nosotros, no toman el rol de Jesús como mediador... así como Dios gobierna al mundo a través de los ángeles, Jesús nos ayuda a través de los santos. No es difícil de entender.

Si la gente va a Jesús (p.ej. son ´salvados´, como dicen los evangélicos) por las oraciones de alguien, es porque Jesús escuchó esas oraciones. Las personas también llegan a Jesús por medio de la Iglesia. ¿Quién dice que esta mediación no empezó por el amor del Padre, en el Espíritu Santo?

"¡Pero el Espíritu Santo intercede por nosotros!" Cuando le pides a alguien que rece por tí, (de acuerdo con esta lógica), estás violando esta regla, al "reemplazar al Espíritu Santo" en la oración (¡idolatría!). Todos sabemos que esto es ridículo. Cuando pides por alguien, sabes que es el Espíritu Santo quien pide por él, usándote como un instrumento. ¿Quién dice que el Espíritu Santo deja de actuar en los que ya están en el cielo?

Es ilógico pensar que aquellos que murieron en santidad (que ya tenían el Espíritu Santo), dejaron de tenerlo a la hora de la muerte. Sus cuerpos se separaron de sus almas, de acuerdo, pero esto no afecta al Espíritu Santo en nada.
 

Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. (Rom 8:38-39) (NIV)


En este pasaje de la carta a los Romanos, san Pablo nos dice que la muerte NO nos separará del amor de Jesús (notemos que no incluye el pecado, pero eso es otro asunto). Aquellos que tenían el Espíritu Santo (y no lo perdieron), todavía lo tienen después de la muerte. Así, que cuando los Santos rezan por nosotros, es también el Espíritu Santo quien reza por ellos (y en consecuencia, también por nosotros).

Terminemos con el más claro pasaje de intercesión: La sanación del siervo del centurión.
 

Y el siervo de un centurión, al cual tenía Él en estima, estaba enfermo y á punto de morir. Y como oyó hablar de Jesús, envió a Él los ancianos de los Judíos, rogándole que viniese y librase a su siervo. Y viniendo ellos a Jesús, rogáronle con diligencia, diciéndole: Porque es digno de concederle esto; Que ama nuestra nación, y Él nos edificó una sinagoga. Y Jesús fué con ellos. Mas como ya no estuviesen lejos de su casa, envió el centurión amigos á Él, diciéndole: Señor, no te incomodes, que no soy digno que entres debajo de mi tejado; Por lo cual ni aun me tuve por digno de venir a ti; mas di la palabra, y mi siervo será sano. Porque también yo soy hombre puesto en potestad, que tengo debajo de mí soldados; y digo á éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y lo hace. Lo cual oyendo Jesús, se maravilló de Él, y vuelto, dijo á las gentes que le seguían: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe. Y vueltos á casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo. (Lucas 7:2-10)


Bien, veamos lo que pasó:

1. El centurión envió algunos ancianos a pedirle a Jesús que sanara al siervo.
2. Los ancianos hablaron en favor del centurión (dudo que un siervo edificara una sinagoga).
3. Algunos amigos del centurión dijeron a Jesús lo que el centurión les dijo. Repitieron el mensaje.
4. Luego Jesús dijo: "Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe".
5. Y luego sanó al siervo del centurión.

¿El centurión, EN ALGÚN MOMENTO habló directamente a Jesús? No, y ¡oh sorpresa! Jesús dijo que no había hallado una fe tan grande en Israel! ¡La intercesión sirve! El centurión ha de haber agradecido a sus amigos que enviaron el mensaje. Pero ¿quién hizo el trabajo duro? ¡Jesús! Todo mundo lo sabía. No fueron los amigos los que sanaron al sirviente. Pero cooperaron en su sanación.

Del mismo modo, nuestros hermanos mayores en el cielo, interceden por nosotros ante Jesús, así que Jesús nos salva de peligros para nuestros cuerpos e incluso almas. Recordemos que Jesús salvó la vida del siervo. ¿No es la vida espiritual más importante que la material?

"Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe"

Si los santos están VIVOS, rezando y cuidando de nosotros, ¿por qué no pedirles ayuda? ¿Es acaso la cooperación entre cristianos idolatría? ¿Acaso los santos le roban el crédito a Jesús, sólo porque le piden al mismo Jesús que nos ayude?.

PAPA FRANCISCO CONFÍA EN LA VIRGEN MARÍA LOS FRUTOS DEL SÍNODO DE LA AMAZONÍA


Papa Francisco confía a la Virgen María los frutos del Sínodo de la Amazonía
Redacción ACI Prensa
 Foto: Vatican Media




El Papa Francisco invocó a la Virgen María su intercesión para el camino posterior del Sínodo de los Obispos sobre la Amazonía que concluyó este domingo 27 de octubre con una Misa Solemne en la Basílica de San Pedro.

En concreto, los trabajos de la Asamblea especial sinodal finalizaron ayer por la tarde con las votaciones del documento final que abordó, entre otros temas, la posibilidad de la ordenación sacerdotal de hombres casados, el estudio de las mujeres como diaconisas y la creación de un rito amazónico.

Al dirigir el tradicional rezo del Ángelus dominical, el Papa Francisco señaló que: “para el camino que está por venir, invoquemos a la Virgen María, venerada y amada como Reina de la Amazonía. Quien se convirtió no conquistando, sino ‘inculturada’: con la humilde valentía de la madre se convirtió en la protectora de sus hijos, la defensa de los oprimidos”.

“A ella, que en la pobre casa de Nazaret cuidaba a Jesús, confiamos a los niños más pobres y a nuestra casa común”, pidió el Papa.

Reflexionando sobre las tres semanas que duró el Sínodo de la Amazonía, el Pontífice relató que los participaron escucharon “el grito de los pobres junto al de la tierra que llegó desde la Amazonía”. “Las voces de los pobres, junto a la de tantos otros dentro y fuera de la Asamblea sinodal -pastores, jóvenes, científicos- nos empujan a no permanecer indiferentes”.

En esta línea, el Papa Francisco explicó que el Sínodo “fue, como dice la palabra, un caminar juntos, confortados de la valentía y de las consolaciones que vienen el Señor”.

“Hemos caminado mirándonos a los ojos, escuchándonos con sinceridad, sin esconder las dificultades, experimentando la belleza de ir hacia adelante unidos, para servir”, explicó el Papa.

De este modo, el Pontífice recordó las palabras de San Pablo que pronunció en “un momento dramático para él” mientras que está por ser juzgado y al llegar el momento de dejar esta vida: “el Señor ha sido cercano y me ha dado fuerza, para que yo pueda cumplir el anuncio del Evangelio y todas las personas lo escucharan”.

Por ello, el Santo Padre explicó que ese fue el último deseo de San Pablo: “no algo para sí o para alguno de los suyos, sino para el Evangelio, para que fuera anunciado a todas las personas. Esto viene antes de todo y cuenta más que todo”.

“Cada uno de nosotros se habrá preguntado muchas veces qué cosa buena se puede hacer para la propia vida; hoy es el momento, preguntémonos: Yo ¿qué puedo hacer bueno para el Evangelio?”, preguntó el Papa.

En este sentido, el Pontífice explicó que durante el Sínodo de la Amazonía se interrogaron con el deseo de “abrir nuevos caminos al anuncio del Evangelio” y añadió que “se anuncia solo lo que se vive y para vivir de Jesús, para vivir del Evangelio, es necesario salir de sí mismo”.

“Nos sentimos alentados a partir, a dejar las costas cómodas de nuestros puertos seguros para adentrarnos en las aguas profundas: no en las aguas pantanosas de las ideologías, sino en el mar abierto donde el Espíritu nos invita a lanzar nuestras redes”, concluyó el Papa quien confió a la Virgen María la continuación de este camino.

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El Papa anima a rezar el Rosario por la misión de la Iglesia hoy
Redacción ACI Prensa
 Crédito: Daniel Ibáñez / ACI Prensa


Luego de la oración mariana del Ángelus este domingo en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco alentó a los fieles a rezar constantemente el Rosario por la misión de la Iglesia hoy.

“Este es el último domingo de octubre, mes misionero, que este año ha tenido un carácter extraordinario y es también el mes del Rosario. Renuevo la invitación a rezar el Rosario por la misión de la Iglesia hoy, en particular por los misioneros y las misioneras que encuentran mayor dificultad”, dijo el Santo Padre.


“Y al mismo tiempo seguimos rezando el Rosario por la paz. El Evangelio y la paz caminan juntos”, continuó.

El Santo Padre convocó un Mes Misionero Extraordinario que él mismo inauguró el pasado 1 de octubre con el rezo de las vísperas en la Basílica de San Pedro, en el día en que la Iglesia celebró a Santa Teresita del Niño Jesús o Santa Teresa de Lisieux, doctora de la Iglesia y patrona de las misiones.


En aquella oportunidad, el Pontífice dijo que este Mes Misionero Extraordinario “quiere ser una sacudida que nos impulse a ser activos en el bien. No notarios de la fe y guardianes de la gracia, sino misioneros” y para ello, pidió no vivir una fe “de sacristía”.

DOCUMENTO FINAL DEL SÍNODO EMPLEA "LENGUAJE INCLUSIVO


Documento final del Sínodo emplea “lenguaje inclusivo”
Redacción ACI Prensa






Uno de los elementos que más llaman la atención del documento final del Sínodo de la Amazonía, aprobado este sábado 26 de octubre en el Vaticano, es la inclusión del “lenguaje inclusivo”, lo que supone un desdoblamiento innecesario del género de algunas palabras para, según los partidarios de este tipo de lenguaje, no “discriminar” a las mujeres.

Este desdoblamiento de género se puede encontrar nada más comenzar la lectura del documento final, en su punto primero: “El clima fue de intercambio abierto, libre y respetuoso de los obispos pastores en la Amazonía, misioneros y misioneras, laicos, laicas, y representantes de los pueblos indígenas de la Amazonía”.

Poco más adelante, en el punto 3, se puede leer un nuevo ejemplo: “El caminar sinodal del Pueblo de Dios en la etapa preparatoria involucró a toda la Iglesia en el territorio, los Obispos, misioneros y misioneras, miembros de las Iglesias de otras confesiones cristianas, laicos y laicas, y muchos representantes de los pueblos indígenas, en torno del documento de consulta que inspiró al Instrumentum Laboris” o documento de trabajo.

Finalmente, se encuentra otro ejemplo en el punto 39: “Los equipos misioneros itinerantes en la Amazonía, van tejiendo y haciendo comunidad en el camino, ayudan a fortalecer la sinodalidad eclesial. Pueden sumar varios carismas, instituciones y congregaciones, laicos y laicas, religiosos y religiosas, sacerdotes”.

El lenguaje inclusivo ha sido siempre problemático por su vinculación con la ideología de género, varias veces condenada por el Papa Francisco, además de su imprecisión lingüística. Según la Real Academia Española (RAE) el empleo del lenguaje inclusivo supone el uso de “desdoblamientos innecesarios”.

Según explica la RAE en su sitio web, “este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico. En los sustantivos que designan seres animados existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: Todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto”.

En ese sentido, explica que “la actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas”.


“Por tanto, deben evitarse estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos”, prosigue.

Finalmente, la RAE sostiene que “es incorrecto emplear el femenino para aludir conjuntamente a ambos sexos, con independencia del número de individuos de cada sexo que formen parte del conjunto”.

“Así, ‘los alumnos’ es la única forma correcta de referirse a un grupo mixto, aunque el número de alumnas sea superior al de alumnos varones”, concluye.

HOMILÍA DEL PAPA FRANCISCO EN LA MISA DE CLAUSURA DEL SÍNODO DE LA AMAZONÍA


Homilía del Papa Francisco en la Misa de clausura del Sínodo de la Amazonía
Redacción ACI Prensa
 Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa



El Papa Francisco celebró la Misa Solemne de clausura del Sínodo de los Obispos para la Amazonía este domingo 27 de octubre en la Basílica de San Pedro.

Durante su homilía, el Santo Padre reflexionó en tres tipos de oración que se describen en la Biblia: la oración del fariseo, la oración del publicano y la oración del pobre.

“Recemos para pedir la gracia de no considerarnos superiores, de creer que tenemos todo en orden, de no convertirnos en cínicos y burlones. Pidamos a Jesús que nos cure de hablar mal y lamentarnos de los demás, de despreciar a nadie: son cosas que no agradan a Dios”, invitó el Pontífice.

A continuación, el texto de la homilía completa del Papa Francisco:

La Palabra de Dios nos ayuda hoy a rezar mediante tres personajes: en la parábola de Jesús rezan el fariseo y el publicano, en la primera lectura se habla de la oración del pobre.

1. La oración del fariseo comienza así: ‘Oh Dios, te agradezco’. Es un buen inicio, porque la mejor oración es la de acción de gracias y alabanza. Pero enseguida vemos el motivo de ese agradecimiento: ‘porque no soy como los demás hombres’ (Lc 18,11). Y, además, explica el motivo: porque ayuna dos veces a la semana, cuando entonces la obligación era una vez al año; paga el diezmo de todo lo que tiene, cuando lo establecido era solo en base a los productos más importantes (cf. Dt 14,22 ss.).

En definitiva, presume porque cumple unos preceptos particulares de manera óptima. Pero olvida el más grande: amar a Dios y al prójimo (cf. Mt 22,36-40). Satisfecho de su propia seguridad, de su propia capacidad de observar los mandamientos, de los propios méritos y de las propias virtudes, sólo está centrado en sí mismo. El drama de este hombre es que es sin amor. También las cosas mejores sin amor, no sirven de nada.


Pero, como dice san Pablo, (cf. 1 Co 13). Y sin amor, ¿cuál es el resultado? Que al final, más que rezar, se elogia a sí mismo. De hecho, no le pide nada al Señor, porque no siente que tiene necesidad o que debe algo, sino que, más bien, se le debe a él. Está en el templo de Dios, pero practica la religión del yo. Y tantos grupos ilustrados, cristianos, catolicos van por este camino.

Y además de olvidar a Dios, olvida al prójimo, es más, lo desprecia. Es decir, para él no tiene un precio, no tiene un valor. Se considera mejor que los demás, a quienes llama, literalmente, ‘los demás, el resto’ (‘loipoi’, Lc 18,11). Son ‘el resto’, los descartados de quienes hay que mantenerse a distancia.

¡Cuántas veces vemos que se cumple esta dinámica en la vida y en la historia! Cuántas veces quien está delante, como el fariseo respecto al publicano, levanta muros para aumentar las distancias, haciendo que los demás estén más descartados aún. O también considerándolos inferiores y de poco valor, desprecia sus tradiciones, borra su historia, ocupa sus territorios, usurpa sus bienes.

¡Cuánta presunta superioridad que, también hoy se convierte en opresión y explotación! También hoy lo hemos visto, en el Sínodo, cuando hablábamos sobre la explotación de la creación, de la gente, de los habitantes de la Amazonía, sobre la trata de las personas, sobre el comercio de las personas/ Los errores del pasado no han bastado para dejar de expoliar y causar heridas a nuestros hermanos y a nuestra hermana tierra: lo hemos visto en el rostro desfigurado de la Amazonia.

La religión del yo sigue, hipócrita con sus ritos y ‘oraciones’, pero tantos son católicos, se confiesan católicos, han olvidado ser cristianos, ser humanos. Olvidan el verdadero culto a Dios pasa a través del amor al prójimo. También los cristianos que rezan y van a Misa el domingo están sujetos a esta religión del yo. Podemos mirarnos dentro y ver si también nosotros consideramos a alguien inferior, descartable, aunque solo sea con palabras.

Recemos para pedir la gracia de no considerarnos superiores, de no creer que tenemos todo en orden, de no convertirnos en cínicos y burlones. Pidamos a Jesús que nos cure de hablar mal y lamentarnos de los demás, de despreciar a nadie: son cosas que no agradan a Dios. Providencialmente hoy nos acompañan en esta Misa, no solo los aborígenes de la Amazonía, también los más pobres de la sociedad desarrollada, los hermanos y hermanas enfermos de la Comunidad de la Arca. Están con nosotros, en el primer lugar.

2. Pasamos a la otra oración. La oración del publicano, en cambio, nos ayuda a comprender qué es lo que agrada a Dios. Él no comienza por sus méritos, sino por sus faltas; ni por sus riquezas, sino por su pobreza. No se trata de una pobreza económica —los publicanos eran ricos e incluso ganaban injustamente, a costa de sus connacionales— sino de una pobreza de vida, porque en el pecado nunca se vive bien.

Ese hombre que explota a los otros, se reconoce pobre ante Dios y el Señor escucha su oración, hecha solo de siete palabras, pero también de actitudes verdaderas. En efecto, mientras el fariseo está delante en pie (cf. v. 11), el publicano permanece a distancia y ‘no se atreve ni a levantar los ojos al cielo’, porque cree que el cielo existe y es grande, mientras que él se siente pequeño. Y ‘se golpea el pecho’ (cf. v. 13), porque en el pecho está el corazón.

Su oración nace del corazón, es transparente; pone delante de Dios el corazón, no las apariencias. Rezar es dejar que Dios nos mire por dentro, es Dios que me mira cuando rezo, rezar es dejarse mirar dentro por Dios, sin fingimientos, sin excusas, sin justificaciones.

Muchas veces nos hacen reír los arrepentimientos llenos de justificaciones. Más que arrepentimiento parece una ‘auto causa de canonización’. Porque del diablo vienen la opacidad y la falsedad, estas son las justificaciones. De Dios viene la luz y la verdad, la transparencia de mi corazón. Ha sido hermoso y les estoy agradecido queridos padres y hermanos sinodales: por haber dialogado durante estas semanas con el corazón, con sinceridad y franqueza, exponiendo ante Dios y los hermanos las dificultades y las esperanzas.


Hoy, mirando al publicano, descubrimos de nuevo de dónde tenemos que volver a partir: del sentirnos necesitados de salvación, todos. Es el primer paso de la religión de Dios, que es misericordia hacia quien se reconoce miserable. En cambio, la raíz de todo error espiritual, como enseñaban los monjes antiguos, es creerse justos. Considerarse justos es dejar a Dios, el único justo, fuera de casa.

Es tan importante esta actitud de partida que Jesús nos lo muestra con una comparación paradójica, poniendo juntos en la parábola a la persona más piadosa y devota de aquel tiempo, el fariseo, y al pecador público por excelencia, el publicano. Y el juicio se invierte: el que es bueno pero presuntuoso fracasa; a quien es desastroso pero humilde Dios lo exalta.

Si nos miramos por dentro con sinceridad, vemos en nosotros a los dos, a los dos, al publicano y al fariseo. Somos un poco publicanos, por pecadores, y un poco fariseos, por presuntuosos, capaces de justificarnos a nosotros mismos, campeones en justificarnos deliberadamente. Con los demás, a menudo funciona, pero con Dios no. Con Dios el truco no funciona. 

Recemos para pedir la gracia de sentirnos necesitados de misericordia, necesitados de misericordia, pobres interiormente. También para eso nos hace bien estar a menudo con los pobres, para recordarnos que somos pobres, para recordarnos que solo en un clima de pobreza interior actúa la salvación de Dios.

3. Llegamos así a la oración del pobre, de la primera lectura, esta, dice el Eclesiástico, ‘atraviesa las nubes’ (35,17). Mientras la oración de quien presume ser justo se queda en la tierra, aplastada por la fuerza de gravedad del egoísmo, la del pobre sube directamente hacia Dios. El sentido de la fe del Pueblo de Dios ha visto en los pobres ‘los porteros del cielo’. Aquel ‘sensus fidei’ que faltaba en la declaración final.

Ellos son los que nos abrirán, o no, las puertas de la vida eterna; ellos que no se han considerado como dueños en esta vida, que no se han puesto a sí mismos antes que a los demás, que han puesto solo en Dios su propia riqueza. Ellos son iconos vivos de la profecía cristiana.

En este Sínodo hemos tenido la gracia de escuchar las voces de los pobres y de reflexionar sobre la precariedad de sus vidas, amenazadas por modelos de desarrollo depredadores. Y, sin embargo, aún en esta situación, muchos nos han testimoniado que es posible mirar la realidad de otro modo, acogiéndola con las manos abiertas como un don, habitando la creación no como un medio para explotar sino como una casa que se debe proteger, confiando en Dios. Él es Padre y, dice también el Eclesiástico, ‘escucha la oración del oprimido’ (v. 16).

Cuántas veces, también en la Iglesia, las voces de los pobres no se escuchan, e incluso son objeto de burlas o son silenciadas por incómodas. Recemos para pedir la gracia de saber escuchar el grito de los pobres: es el grito de esperanza de la Iglesia. El grito de los pobres: es el grito de esperanza de la Iglesia. Haciendo nuestro su grito, también nuestra oración -estemos seguros- atravesará las nubes.

LOS 3 TEMAS CONTROVERTIDOS DEL SÍNODO: SACERDOTES CASADOS, DIACONISAS Y RITO AMAZÓNICO


Los 3 temas controvertidos del Sínodo: Sacerdotes casados, diaconisas y rito amazónico
POR WALTER SÁNCHEZ SILVA | ACI Prensa
 Crédito: Daniel Ibáñez / ACI Prensa



La Oficina de Prensa del Vaticano dio a conocer el documento final del Sínodo de la Amazonía en el que los participantes se pronuncian sobre tres temas controvertidos: la ordenación de sacerdotes casados, las diaconisas y la posibilidad de crear un rito amazónico.

La propuesta de ordenar hombres casados está contenida en el párrafo 111 del documento, que recibió 128 votos a favor y 41 en contra, con lo que se convirtió en el numeral que más desaprobaciones recibió en todo el documento.

El párrafo se refiere a las dificultades que tienen las comunidades en la Amazonía para acceder a la Eucaristía y recuerda la enseñanza sobre el celibato de los Papas San Pablo VI y San Juan Pablo II.


“Considerando que la legítima diversidad no daña la comunión y la unidad de la Iglesia, sino que la manifiesta y sirve (LG 13; OE 6) lo que da testimonio de la pluralidad de ritos y disciplinas existentes, proponemos establecer criterios y disposiciones de parte de la autoridad competente, en el marco de la Lumen Gentium 26, de ordenar sacerdotes a hombres idóneos y reconocidos de la comunidad, que tengan un diaconado permanente fecundo y reciban una formación adecuada para el presbiterado, pudiendo tener familia legítimamente constituida y estable, para sostener la vida de la comunidad cristiana mediante la predicación de la Palabra y la celebración de los Sacramentos en las zonas más remotas de la región amazónica. A este respecto, algunos se pronunciaron por un abordaje universal del tema”, indica el texto.

La propuesta para estudiar la posibilidad de ordenar diaconisas está en el párrafo 103, que tuvo 137 votos a favor y 30 en contra, con lo que se constituye como el segundo numeral que más desaprobaciones recibió.

El texto señala que “en las múltiples consultas realizadas en el espacio amazónico, se reconoció y se recalcó el papel fundamental de las mujeres religiosas y laicas en la Iglesia de la Amazonía y sus comunidades, dados los múltiples servicios que ellas brindan. En un alto número de dichas consultas, se solicitó el diaconado permanente para la mujer. Por esta razón el tema estuvo también muy presente en el Sínodo”.

“Ya en 2016, el Papa Francisco había creado una ‘Comisión de Estudio sobre el Diaconado de las Mujeres’ que, como Comisión, llegó a un resultado parcial sobre cómo era la realidad del diaconado de las mujeres en los primeros siglos de la Iglesia y sus implicaciones hoy. Por lo tanto, nos gustaría compartir nuestras experiencias y reflexiones con la Comisión y esperamos sus resultados”, agrega.


En cuanto a la posibilidad de crear un rito amazónico, la propuesta está en el párrafo 119, que recibió 140 votos a favor y 29 en contra, siendo así el tercer numeral que más desaprobaciones tuvo en todo el documento.

El numeral señala que “el nuevo organismo de la Iglesia en la Amazonía debe constituir una comisión competente para estudiar y dialogar, según usos y costumbres de los pueblos ancestrales, la elaboración de un rito amazónico, que exprese el patrimonio litúrgico, teológico, disciplinario y espiritual amazónico, con especial referencia a lo que la Lumen Gentium afirma para las Iglesias orientales (cf. LG 23)”.

“Esto se sumaría a los ritos ya presentes en la Iglesia, enriqueciendo la obra de evangelización, la capacidad de expresar la fe en una cultura propia y el sentido de descentralización y de colegialidad que puede expresar la catolicidad de la Iglesia. También podría estudiar y proponer cómo enriquecer ritos eclesiales con el modo en que estos pueblos cuidan su territorio y se relacionan con sus aguas”, agrega.

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El Papa pide prestar atención a diagnósticos del Sínodo y no “a las cositas”
POR WALTER SÁNCHEZ SILVA | ACI Prensa




El Papa Francisco en el Aula del Sínodo. Captura Youtube
El Papa Francisco en el Aula del Sínodo. Captura Youtube
En su mensaje conclusivo de los trabajos del Sínodo de la Amazonía en el que criticó duramente a las “élites católicas”, el Papa Francisco pidió prestar atención a los diagnósticos del Sínodo y “no a las cositas”.

En el Aula del Sínodo este sábado 26 de octubre, el Santo Padre abordó algunos de los temas que más han preocupado a la atención pública, explicando que evalúa la creación de una comisión para seguir investigando la posibilidad de ordenar diaconisas, la existencia de un rito amazónico, pero no dejó claro el tema de la propuesta de ordenar hombres casados, los llamados viri probati.

Sobre el tema de las diaconisas, el Papa dijo que piensa en la posibilidad de “volver a llamar a la comisión o llamarla con nuevos miembros para ver el tema del diaconado permanente”.

Francisco recordó luego que en mayo de este año entregó a la Unión de Superioras Generales el resultado de la investigación de la comisión que se creó en 2016 “y ahora cada uno de los teólogos está en su línea investigando esto”.


‘Voy a procurar rehacer esto con la Congregación para la Doctrina de la Fe y asumir nuevas personas en esta comisión. Recojo el guante (letrero) que han puesto por ahí: ‘que seamos escuchadas’”, indicó.

El Pontífice también agradeció a los medios de comunicación “por el favor que nos hacen de difundir el Sínodo, Le pediría un favor, que en la difusión que hagan del documento final se detengan en los diagnósticos, que es la parte pesada, donde el Sínodo se expresó mejor. El diagnóstico cultural, el diagnóstico social, el diagnóstico ecológico”.

El Papa advirtió luego del “peligro de entretener en ver qué se decidió en esta cosa disciplinar, quién ganó, este partido o el otro. Le pediría a los medios que no lo hagan”.

“Siempre hay un grupo de cristianos élite que se meten en este tipo de resoluciones más disciplinares intraeclesiásticas y hacen del mundo ganó este o el otro, ganamos todos. Que no se encierren en esto”.

“Pensando en estas élites católicas y cristianas a veces, pero sobre todo católicas que quieren ir a la cosita y se olvidan de lo grande, fui buscar una frase de Péguy, trato de traducirla bien y creo que nos puede ayudar, cuando describe estos grupos que quieren la cosita y se olvidan de la cosa: ‘porque no tienen el coraje de estar con el mundo ellos se creen de estar con Dios, porque no tienen el coraje de comprometerse en las opciones del hombre, en las opciones de vida del hombre se creen de luchar por Dios, porque no aman a ninguno se creen de amar a Dios’”, continuó el Santo Padre.


“A mí me iluminó mucho no caer prisioneros de estos grupos selectivos que del Sínodo van a querer ver qué se decidió sobre este punto intraeclesiástico o sobre este otro y van a negar el cuerpo del Sínodo que son los diagnósticos que hemos hecho en las cuatro dimensiones”, dijo luego.

El Papa Francisco resaltó luego que “el anuncio del Evangelio urge, urge. Pero que sea entendido, que sea asimilado, que sea comprendido por esas culturas. Y se habló de laicos, de sacerdotes, de diáconos permanentes, de religiosos y religiosas tienen que apuntar a ese punto, y se habló de lo que hacen y fortalecer eso”.

“Se habló de nuevos ministerios inspirados en el ministerio de Pablo VI, de creatividad en esto. Creatividad en los nuevos ministerios y ver hasta dónde se puede llegar. Se habló de seminarios indígenas y con mucha fuerza”, continuó.


“Yo agradezco la valentía que tuvo el Cardenal O’Malley para esto porque nos puso el dedo en la llaga en algo que es una verdadera injusticia social que no se les permite, de hecho, a los aborígenes el camino seminarístico y el camino del sacerdocio, ¿no? Creatividad en todo esto de los nuevos ministerios”, indicó luego.

LECTURAS BÍBLICAS DE HOY DOMINGO 27 DE OCTUBRE DE 2019


Lecturas de hoy Domingo 30º del Tiempo Ordinario - Ciclo C
Hoy, domingo, 27 de octubre de 2019


Primera lectura
Lectura del libro del Eclesiástico (35,12-14.16-18):

EL Señor es juez,
y para él no cuenta el prestigio de las personas.
Para él no hay acepción de personas en perjuicio del pobre,
sino que escucha la oración del oprimido.
No desdeña la súplica del huérfano,
ni a la viuda cuando se desahoga en su lamento.
Quien sirve de buena gana, es bien aceptado,
y su plegaria sube hasta las nubes.
La oración del humilde atraviesa las nubes,
y no se detiene hasta que alcanza su destino.
No desiste hasta que el Altísimo lo atiende,
juzga a los justos y les hace justicia.
El Señor no tardará.

Palabra de Dios



Salmo
Sal 33,2-3.17-18.19.23

R/. El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó

V/. Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren R/.

V/. El Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias. R/.

V/. El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a él. R/.



Segunda lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 
(4,6-8.16-18):

Querido hermano:
Yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente.
He combatido el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe.
Por lo demás, me está reservada la corona de la justicia, que el Señor, juez justo, me dará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que hayan aguardado con amor su manifestación.
En mi primera defensa, nadie estuvo a mi lado, sino que todos me abandonaron. ¡No les sea tenido en cuenta!
Mas el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, a través de mí, se proclamara plenamente el mensaje y lo oyeran todas las naciones. Y fui librado de la boca del león.
El Señor me librará de toda obra mala y me salvará llevándome a su reino celestial.
A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (18,9-14):

En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola a algunos que se confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás:
«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior:
“¡Oh Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”.
El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo:
“Oh Dios!, ten compasión de este pecador”.
Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Palabra del Señor




Comentario al Evangelio de hoy domingo, 27 de octubre de 2019
Fernando Torres cmf


Nunca desprecies de tu hermano

      ¿Quién se puede gloriar ante Dios de que es justo? Pues el fariseo de la parábola lo hace sin el más mínimo rebozo. No tiene vergüenza para darle gracias a Dios porque no es como los demás. Se siente diferente. Pertenece a una clase mejor y más alta. Se siente justificado porque ayuna dos veces por semana y paga el diezmo de todo lo que tiene. Dicho en palabras más de nuestros días, porque va puntualmente a misa todos los domingos y contribuye generosamente a su iglesia (claro que dejando bien claro que él es el donante para que todos lo sepan). O porque cumple con todas las normas de la iglesia. No importa que sea un “cumplimiento”, un “cumplo y miento”. No importa el corazón. Lo que importa es que externamente cumple con las leyes. Es “oficialmente” un buen creyente. 

      El publicano se sitúa en las antípodas. Es oficialmente un pecador. Todo el mundo lo sabe. Él también. No tiene nada que presentar ante Dios. Basta con recordar la forma como la gente le mira para imaginarse como Dios lo mira también. Pero va al templo. Me hace pensar en algunas de nuestras iglesias donde las prostitutas de la zona, aunque no van a misa, se acercan a horas en que no hay casi nadie en el templo para encender una vela y hacer una oración a algún santo. El publicano se sabe pecador y lo único que hace es pedir a Dios que le tenga compasión. 

      Pero como dice la primera lectura, la oración de los pobres, de los oprimidos, de los huérfanos y las viudas, de los que no tienen nada, es como un grito que sube hasta el cielo, atraviesa las nubes y llega hasta Dios. Los que no tienen nada no pueden hacer más que esperar en la justicia de Dios. Porque la justicia de los hombres les ha dejado abandonados. 

      Es que nuestro Dios –un poco en contra de lo que dice la primera lectura– es un Dios parcial. Está del lado de los pobres, de los que sufren. Frente a los jueces de este mundo –y jueces somos todos cuando opinamos y juzgamos a nuestros hermanos y hermanas– que suelen escuchar con más facilidad a los que más vocean, a los que más dinero o más poder tienen y desprecian –despreciamos– a los que no tienen nada, Dios, el Dios de Jesús, se pone del lado de los pobres, comprende su situación, sufre con ellos, y mira por su bien.

      En la comunidad de Jesús todos somos hermanos. Todos estamos cubiertos por el inmenso amor de Dios. No hay razón para despreciar a nadie. Si alguien debe tener un lugar de privilegio ha de ser el pobre, el marginado, el pecador, aquel al que le ha tocado la peor parte en esta vida. ¿Quiénes somos nosotros para juzgar a nadie, para entrar en su corazón y decir que es malo?



Para la reflexión

      ¿Miro a algunos de mis hermanos o familiares con desprecio? ¿Por qué? ¿Es que no tengo nada de que avergonzarme? ¿Cómo me debería comportar con ellos si actuase como lo haría Jesús?


FELIZ DOMINGO



sábado, 26 de octubre de 2019

PERSEVERANCIA EN LA ORACIÓN

Persevera en la oración



La oración que haces al comenzar la jornada y al terminarla, es la expresión de tu amor y confianza en Dios. Entre estos dos momentos, si amas de verdad a Dios con toda el alma y con todas las fuerzas, como dice la Palabra, de alguna manera el recuerdo y la presencia del Señor te acompañarán en las variadas tareas de tu jornada.

Si deseas empezar a poseer la luz de Dios, ora. Si ya estás encaminado hacia la bondad y quieres que la luz que te guió brille aún más, ora. Si quieres la fe, ora; si quieres la esperanza, ora; si quieres la obediencia, la castidad, la humildad, la mansedumbre, la fortaleza, ora. Sea cual sea la virtud que deseas, ora. Cuanto más eres tentado, tanto más persevera en la oración. Es por virtud de tu continua oración que mereces ser tentado, y es por virtud de tu continua oración que mereces ser liberado de las tentaciones. La oración, en efecto, te da luz, te libera de las tentaciones, te vuelve puro, te une a Dios. (Santa Ángela de Foligno).

“Uno puede orar en las calles, los talleres, las oficinas, las escuelas, y en el recogimiento de la propia habitación o en medio de multitudes. De poco sirve orar por la mañana, si se vive el resto del día como un ateo. La verdadera oración moldea la vida y una vida auténtica exige la oración” (Alexis Carrel). Que la oración gane espacios en tus jornadas.


* Enviado por el P. Natalio

CULTIVA LA CONSTANCIA

Cultiva la constancia



El eminente compositor Beethoven dijo una vez que el genio se compone del dos por ciento de talento y del noventa y ocho por ciento de perseverante aplicación. “La constancia es el alto precio que hay que pagar por todas las conquistas de la vida. Todo lo más grande en cualquier ámbito se ha conseguido por una ardiente perseverancia” (I. Larrañaga).

Abba Poimén decía a los monjes: —La naturaleza del agua es suave, mas la de la piedra es dura. Pero, si se suspende un recipiente que deja caer agua día tras día sobre la piedra, poco a poco la perfora. Del mismo modo, la palabra de Dios es suave, y nuestro corazón es duro. Sin embargo, cuando el hombre oye o lee con frecuencia la Palabra Sagrada, se abre su corazón al santo temor de Dios. Y amonestaba: —Un hombre que predica y no pone en práctica las cosas que enseña, es semejante a una fuente que abreva y lava a todo el mundo, pero que no puede purificarse a sí misma.

Dios siempre está dispuesto a concederte sus dones, pero pide tu colaboración, tu esfuerzo, tu voluntad. Leonardo da Vinci dispuso que en su tumba se escribiera este epitafio: “Tú, Señor, regalas todos tus dones al precio del esfuerzo”. El éxito comienza siempre con una voluntad decidida a permanecer firme en la lucha. Cultiva la constancia.


* Enviado por el P. Natalio

LA ORACIÓN DE LA SEMILLA


La Oración de la Semilla
Anoche me ocurrió algo curioso. En vez de soñar, recé.
Por: Claudio de Castro | Fuente: Catholic.net



Anoche me ocurrió algo curioso. En vez de soñar, recé.
Fue una oración diferente.

Soy una semilla Señor.
Siémbrame en tu Corazón,
para que pueda germinar
y dar frutos.

La repetí una y otra vez, hasta que desperté.

No comprendí bien su significado hasta que reflexioné en esta parábola:

“Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: "Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?" Pero él le respondió: "Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas” (Lucas 13:6-9).

Entonces lo supe: "por sus frutos los conoceréis" (Mt 7,16).

Tomé papel, un bolígrafo y escribí.



“LA ORACIÓN DE LA SEMILLA”
He visto una semilla Señor,
que ha caído en la vereda del camino.
Tú la creaste.
¿Qué hace allí?

Espera la tierra fértil,
La lluvia del invierno
La brisa del verano.

Si no los encuentra,
¿dónde podrá germinar?

Un niño pasa cerca, pero no la ve.

El viento la mueve a su gusto,
de un lado a otro.

Debe germinar, y crecer
y dar frutos. Para eso la creaste.

Soy como esa semilla Señor.

El viento me lleva de un lado a otro
y aún no vivo, según tu voluntad.

Siémbrame en tu Corazón,
para que pueda germinar
y dar frutos para ti.

Señor yo también quiero germinar y crecer.
Quisiera hacer tantas cosas y no puedo.

Reconozco mi inutilidad.
Sin ti, ¿qué puedo hacer?

Tú lo has dicho: “Sin mí no pueden nada”.
Y yo, sin ti, nada puedo.

Soy una semilla Señor.
Siémbrame en tu Corazón,
para que pueda germinar
y dar frutos.

LOS QUE SE QUITAN LA VIDA VAN AL CIELO?


¿Los que se quitan la vida van al Cielo?
El último momento de la vida de alguien es trascendental, pues allí decidiremos si aceptamos el amor y la misericordia de Dios o simplemente lo rechazamos


Por: Daniel Alberto Robles Macías | Fuente: ConMasGracia.org




Hace unos días veía en las noticias el caso de una chica de 18 años que se había quitado la vida en su casa. Según afirman sus padres, sufría una terrible depresión, consecuencia de una ruptura amorosa. Inmediatamente después, llegó a mi mente la pregunta ¿Qué pasará con su alma? ¿se salvará o se condenará por suicidarse? Esto fue lo que encontré.

Hay que recordar las palabras de San Pablo, quien nos dice que, Dios: “quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1Tm 2, 4).  El Señor quiere que, todos y cada uno de nosotros, gocemos de su presencia y su compañía en la vida eterna. Pero también hay que dejar claro que Dios siempre respetará nuestra libertad para rechazar ese deseo.

El último momento de la vida de alguien es trascendental, pues es allí donde podremos arrepentirnos de nuestras faltas y decidiremos si aceptamos el amor y la misericordia de Dios o simplemente lo rechazamos. El Catecismo de la Iglesia Católica claramente nos dice cómo es que un alma puede perderse: “Morir en pecado mortal sin estar arrepentido ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de Él para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra “infierno”.  (CEC 1033)  Dios nos extiende su mano también hasta en el último momento de nuestra vida, pero somos libres de aceptarlo o no.

La vida es un don de Dios y cada uno es el responsable de aprovecharla adecuadamente a los ojos del Creador. Nadie es dueño de su propia vida, sólo es administrador, de modo que habremos de cuidarla y dar cuenta de ello. Por lo tanto, el suicidio contradice el fin de este regalo divino. Es un acto egoísta que va en contra del amor infinito de Dios. En consecuencia, queda claro que quitarse la vida es un acto grave.

Ahora bien, cuando alguien se suicida, nadie en esta tierra puede afirmar si esa persona se fue cielo o al infierno. La Iglesia nos explica: “No se debe desesperar de la salvación eterna de aquellas personas que se han dado muerte. Dios puede haberles facilitado por caminos que Él solo conoce la ocasión de un arrepentimiento salvador” (CEC 2283).

Si bien, como ya dijimos, el suicido es un acto de gravedad, nadie debe concluir por sí mismo los motivos que llevaron a esa persona a cometer tal hecho. Pues hay que saber que quien decide acabar con su vida, ordinariamente no tiene un dominio completo de su voluntad. Nadie que se encuentre en un sano equilibrio emocional, psicológico y espiritual, atentaría en total libertad (con todo el sentido de lo que implica) con su vida; por ende, quien se quita la vida, lo está buscando, desesperadamente, como una salida fácil.

De tal modo que, su grado de culpabilidad, es menor y posiblemente Dios no la juzgará como si lo hubiera realizado plenamente consciente y de manera libre. Ya sea por: “trastornos psíquicos graves, la angustia, o el temor grave de la prueba, del sufrimiento o de la tortura, pueden disminuir la responsabilidad del suicida” (CEC 2282).

La Misericordia de Dios es grande y nunca se acaba, bien lo sabemos. Por eso, guardamos la esperanza de que todos aquellos que tristemente han decidido terminar con su vida, puedan gozar también de la vida eterna. Nadie puede afirmar su condenación ni su salvación, esto sólo le toca a Dios juzgarlo.

Recordemos que Dios mira siempre el interior de nuestro corazón y nos dará siempre, hasta el último momento de nuestra vida, oportunidades para estar con Él. De tal modo que no dejemos de pedir por su eterno descanso.
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