viernes, 22 de diciembre de 2017

NUNCA DISCUTAN DELANTE DE LOS NIÑOS, PIDE EL PAPA FRANCISCO A PADRES DE FAMILIA


Nunca discutan delante de los niños, pide el Papa a padres de familia
 Foto: L'Osservatore Romano




VATICANO, 21 Dic. 17 / 01:06 pm (ACI).- El Papa Francisco se reunió con los trabajadores del Vaticano y con sus familias y dio a los padres este consejo: “Nunca discutan delante de los niños. ¡Nunca!”.

En una audiencia que mantuvo este jueves 21 de diciembre con los empleados de la Santa Sede para felicitarles la Navidad, el Santo Padre hizo una serie de reflexiones sobre la familia.

En concreto, Francisco mostró su preocupación por las crisis matrimoniales que afectan a algunas familias.

“Voy a ser sincero. Cuando me entero de que una familia vuestra está en crisis, de que hay niños que se angustian porque los padres discuten, sufro. Por eso les pido que se dejen ayudar”, dijo.

“Por favor, salven vuestras familias. Sé que no es fácil. Que hay problemas de personalidad, problemas psicológicos. Hay muchos problemas en un matrimonio, pero tratad de buscar ayuda a tiempo. Custodien la familia”.

“Sé que entre vosotros hay algunos separados, lo sé y sufro con vosotros. Pero dejense ayudar. Si la cosa ya está hecha, que al menos no sufran los niños, porque cuando los padres discuten, los niños sufren”.

El Pontífice animó a las familias de los trabajadores del Vaticano a acudir a los capellanes cuando tienen problemas. “Para custodiar vuestra familia podéis acudir a los capellanes, a quienes podéis pedir ayuda”.

Además, recordó que “Dios te ha creado familia. La imagen de Dios es el matrimonio: hombre y mujer, fecundos‘¡Multiplíquense! ¡Tengan hijos! ¡Vayan adelante!’. Me he quedado muy contento hoy cuando he visto a tantos niños aquí, a tantas familias. Por favor, custodien a la familia”, reiteró.

LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 22 DICIEMBRE


Los cinco minutos de María
Diciembre 22



De la boca de la Virgen salió aquel fiat que se fraguó en su Inmaculado Corazón. Aquel fiat significó una entrega personal sin retaceos, para que en ella se cumplieran las palabras de Dios.
El sí de María nunca fue retirado. Más bien reafirmado, renovado y reactualizado, hasta repetirlo con nuevo espíritu al pie de la cruz.
María, toda consagrada a Dios, nos ponemos en tus manos para que nos ofrezcas y consagres al Padre.


* P. Alfonso Milagro

IMÁGENES DE PESEBRES NAVIDEÑOS














QUÉ ES UN BELÉN??


¿Qué es un Belén? 
¿Y no es la vida otra cosa sino un belén, y Dios el belenista? 

Es obligación del belenista que se oiga la voz de los Cielos que da gloria a Dios y paz a los hombres


Por: Agustín Guzmán | Fuente: foro.belenismo.net 




Un belén es sencillamente la representación escultórica y figurativa del hecho histórico del nacimiento de Jesucristo. Simboliza, pues, un momento, un instante de la Historia de la Humanidad. Sin embargo, ese solo instante ha dejado tal huella en la conciencia colectiva de los pueblos que, traspasando las fronteras del espacio y del tiempo, ha dejado este mundo impregnado de tan variados y permanentes matices artísticos, culturales y religiosos que su representación por antonomasia, el belenismo -un arte que recuerda un mundo, una cultura dos veces milenarias- es sin duda un bien patrimonio de la humanidad.

Porque en un belén se representa a la humanidad, o por mejor decir, la vida humana en todas sus variadas tonalidades, visos y colores. Un belén debe ser, tiene que ser fiel reflejo de un mundo real, muy real, que aunque lejano en el tiempo conserva el mismo sabor a humanidad, y con ello sabor a eternidad. Por eso hay que ingeniárselas para que todo resulte la realidad misma: que los huesos de aceitunas sean melones del mercadillo y las pepitas de las uvas parezcan higos en un cestillo.

Para hacer un belén hay que crear. Crear la atmósfera misma, el aire mismo; crear el cielo y las estrellas y dar a la luna su cuarto creciente. Hay que crear la tierra y hacer brotar de ella las plantas y las aguas; dirigir los ríos y poblar sus orillas de musgo, arena y piedrecitas. Hay que horadar cuevas y llenarlas de vida y de calor. Hay que alzar casas y castillos, arcos y murallas. Hay que crear cuanto ha creado el hombre, cuanto es su afán: el huerto, el lagar, la fragua, el molino, el horno o el telar.

Hay que crear al hombre: sus tipos, sus edades, sus gestos, sus vestidos; su aire y su señorío; su andar y su reposo; sus juegos y sus oficios, de manera que el pastor se estire para alcanzar el zurrón que cuelga del olivo, o el mercader se encorve al arrear la recua cargada de baratijas; el manto del letrado se manche del barro de la calle, mientras el ciego extiende su mano en el vacío; la parlera vecina asome a la ventana; la criada cargue con su canasto de ropa blanca bien zurcida; dormite el anciano en el poyo de su casa y a sus pies hágalo el gato; alce el martillo el herrero y haga girar su torno el alfarero; velen los guardias las murallas y jueguen los niños en la plaza; acompañen a los reyes: criados, pajes, arcas y camellos…

Si todo está bien hecho, parecerá llenarse la aurora y la mañana de sones y sonidos con el canto madrugador del gallo y el trino mañanero de las aves. Se llenará también de armonías y cadencias la tenebridad de la noche con el canto de los grillos y de las aves nocturnas. Esplenderá el día y balará la oveja, gruñirán los cerdos, mugirá el ternero. Se llenará el espacio de los innumerables ruidos del trajín humano, hasta parecerá, incluso, oírse la voz humana. Pero aún ha de ir más lejos el belenista, porque es obligación suya que se oiga la voz de los Cielos que da gloria a Dios y paz a los hombres.



Pero todo este Belén de miniatura, toda esta re-creación de lo humano estaría de más si faltase el misterio del hogar, el gozo de la maternidad y la alegría y expectación del nacimiento, porque no puede haber belén sin portal y donde hay portal hay ya un belén. Hay que crear al Creador, vestirlo con pañales, acunarlo en los brazos de su madre y ponerlo bajo la mirada atenta del padre, los pastores, los vecinos y los venidos de otras tierras: unos pocos entre tanta humanidad.

¿Y no es la vida otra cosa sino un belén, y Dios el belenista? Porque ¿qué somos, sino figurillas de barro que cada año se renuevan en torno a Él? ¿No es acaso cada vida un diorama?¿No aguardan a cada nasciturus (a cada uno que ha de nacer) sus padres, parientes y vecinos, el sol y las estrellas, las plantas y los ríos, toda la creación expectante y donante, repitiendo en cada uno de nosotros lo que en el Hijo del Hombre hizo? Y de la misma manera que, pasada la Navidad, al recoger nuestro belén, envolvemos cuidadosamente las figuras en papeles finos, reparamos los deterioros que hubiera en ellas, quitamos las bombillas que hicieron el día y la noche, arrancamos los tornillos, clavos y chinchetas que lo sostenían todo, y enrollando el celaje tiramos cuanto no nos ha de servir de nuevo: la arena, el musgo o la escoria, así también Aquel para quien hemos montado un belén, al terminar el tiempo de nuestro adviento ¿no nos ha de coger amorosamente entre sus manos y, pegando los descascarillados pedazos de nuestra alma, no nos ha de guardar para un nuevo nacimiento con un cielo nuevo y una tierra nueva de adoración y gloria? ¡Oh, belén divino, viviente y vivido, belén hermosísimo que sólo puede contemplarse con los ojos de la Fe que nos dicen que todo es patrimonio de la divinidad!

LA CAJA DE CRISTAL


La Caja de Cristal
Cuando Recibimos un regalo debemos fijarnos en el cariño con que nos lo hacen.


Por: María Luisa Martínez Robles | Fuente: Catholic.Net 




El día del cumpleaños de Silvia se acercaba. Estaba muy ilusionada preparando la fiesta.

Al fin se despertó: ¡El día había llegado!

Su madre y su padre abrieron la puerta de la habitación y le entregaron una gran caja con un enorme lazo.

-Felicidades hija

- Gracias, ¡qué caja tan enorme!.

La abrió y cual sería su sorpresa al encontrarla llena de pelotas de tenis. Sus padres la preguntaron:

-¿Está llena?

-Sí-contestó Silvia

Entonces cogieron una caja llena de bolitas de caramelo y la echaron dentro de la caja grande. Las bolitas ocuparon los huecos vacíos. Sus padres volvieron a preguntar lo mismo:

-¿Está llena?

-Sí, claro-volvió a contestar.

Por último añadieron un puñado de arena, que llenó totalmente todo el espacio que quedaba.

¡Ahora sí que está llena! ¡No cabe nada!

Silvia estaba asombrada. No sabía la clase de regalo que sus padres habían comprado este año para ella. A pesar de todo, ella vio el cariño con que sus padres lo hacían y eso es lo que  importaba.  Entonces les dijo:

-Es un regalo muy original.

Con las pelotas jugaré al tenis. Los caramelos me los comeré poco a poco. Y con la arena... como no estoy en la playa, pues haré un paisaje en una cartulina.

Sus padres se rieron y le explicaron:

-Como eres mayor hemos querido enseñarte algo.

-Las pelotas que en principio habían llenado la caja, representan las cosas importantes de tu vida: Conocer a Dios, tus padres, tus hermanos, tus estudios, tu salud…

-Los caramelos representan las cosas agradables: jugar con tus amigos, jugar a tu deporte favorito, ir al cine. Es importante, pero no imprescindible.

-La arena se mete entre los huecos llenando aún más la caja. La arena representa las cosas menos importantes como la ropa de moda, los juguetes caros o las deportivas que lleva Rafa Nadal. Si metemos primero la arena no habría sitio para las cosas importantes..

-¿Has entendido lo que te queremos explicar?-preguntaron los padres de Silvia-.

-Creo que sí-contestó Silvia-. Primero tengo que hacer en mi vida las cosas importantes, luego las divertidas y por último las cosas que aunque no tenga, no pasa nada, no importa que las metas en la caja, aunque también caben.

-Lo has entendido muy bien-contestaron los padres de Silvia-. Además no te ha importado que el regalo sea una caja de cristal con caramelos, pelotas y arena.

-¡Claro que no!-Dijo Silvia-. Es una caja muy bonita de cristal. Puedo meter muchas cosas.

-Pues mete estos pendientes que tanto te gustaban.

-¡Al fin me los habéis comprado!

-Creo que el mejor regalo es tener unos padres como vosotros.


Conclusión
Lo que es importante... lo primero. Iremos llenando los huecos poquito a poco con pequeñas cosas. Si damos más importancia a las cosas materiales y llenamos nuestra vida de caprichos, no caben después las que son verdaderamente importantes.

Cuando recibimos un regalo debemos fijarnos en el cariño con que nos lo hacen, el precio no es lo importante.  El verdadero sentido de la Navidad no son únicamente los regalos, es la alegría de reunirnos toda la familia para recibir al Niño Jesús que se hizo hombre para quedarse con nosotros en la Eucaristía.

QUÉ ES LA NAVIDAD?


¿Qué es la Navidad?

La Iglesia en su misión de ir por el mundo llevando la Buena Nueva ha querido dedicar un tiempo a profundizar, contemplar y asimilar el Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios; a este tiempo lo conocemos como Navidad. Cerca de la antigua fiesta judía de las luces y buscando dar un sentido cristiano a las celebraciones paganas del solsticio de invierno, la Iglesia aprovechó el momento para celebrar la Navidad.

En este tiempo los cristianos por medio del Adviento se preparan para recibir a Cristo,"luz del mundo" (Jn 8, 12) en sus almas, rectificando sus vidas y renovando el compromiso de seguirlo. Durante el Tiempo de Navidad al igual que en el Triduo Pascual de la semana Santa celebramos la redención del hombre gracias a la presencia y entrega de Dios; pero a diferencia del Triduo Pascual en el que recordamos la pasión y muerte del Salvador, en la Navidad recordamos que Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros.

Así como el sol despeja las tinieblas durante el alba, la presencia de Cristo irrumpe en las tinieblas del pecado, el mundo, el demonio y de la carne para mostrarnos el camino a seguir. Con su luz nos muestra la verdad de nuestra existencia. Cristo mismo es la vida que renueva la naturaleza caída del hombre y de la naturaleza. La Navidad celebra esa presencia renovadora de Cristo que viene a salvar al mundo.

La Iglesia en su papel de madre y maestra por medio de una serie de fiestas busca concientizar al hombre de este hecho tan importante para la salvación de sus hijos. Por ello, es necesario que todos los feligreses vivamos con recto sentido la riqueza de la vivencia real y profunda de la Navidad.

Por último, es necesario recordar que durante la Navidad celebramos en tres días consecutivos, 26, 27 y 28 de diciembre, tres fiestas que nos hacen presente la entrega total al Señor:

San Esteban, mártir que representa a aquellos que murieron por Cristo voluntariamente.

San Juan Evangelista, que representa aquellos que estuvieron dispuestos a morir por Cristo pero no los mataron. San Juan fue el único Apóstol que se arriesgó a estar con La Virgen al pie de la cruz.

Los Santos Inocentes que representan a aquellos que murieron por Cristo sin saberlo.

EL ARBOLITO DE NAVIDAD


El arbolito de Navidad



Es bueno y recomendable durante el tiempo de Navidad colocar en tu hogar un arbolito con adornos y luces, ya que puede ser un buen símbolo de Cristo Salvador. Nacido en Belén, él es el verdadero Árbol de la vida, del que fue separado Adán a causa del pecado. En familia, el papá o la mamá pueden hacer esta oración de bendición y rociar el arbolito:

Bendito seas, Señor y Padre nuestro, que nos concedes recordar con fe en estos días de Navidad los misterios del nacimiento de Jesucristo. Concédenos, a quienes hemos adornado este árbol y lo hemos embellecido con luces, vivir también a la luz de los ejemplos de la vida santa de tu Hijo y ser enriquecidos con las virtudes que resplandecen en su santa infancia. Gloria a él por los siglos de los siglos. Amén.

Invita a los de tu hogar a ver en este arbolito, lleno de luces, a Cristo luz del mundo que con su nacimiento nos conduce a Dios, que habita en una luz inaccesible. En los salmos se compara al hombre justo y recto con un esbelto cedro que crece, lozano y frondoso, junto al Templo del Señor. Que la vivencia de Navidad robustezca tu fe.


* Enviado por el P. Natalio

EL EVANGELIO DE HOY VIERNES 22 DICIEMBRE 2017


Lecturas de hoy 22 de Diciembre. Feria de Adviento
Hoy, viernes, 22 de diciembre de 2017



Primera lectura
Lectura del primer libro de Samuel (1,24-28):

EN aquellos días, una vez que Ana hubo destetado a Samuel, lo subió consigo, junto con un novillo de tres años, unos cuarenta y cinco kilos de harina y un odre de vino. Lo llevó a la casa del Señor a Siló y el niño se quedó como siervo.
Inmolaron el novillo, y presentaron el niño a Elí. Ella le dijo:
«Perdón, por tu vida, mi Señor, yo soy aquella mujer que estuvo aquí en pie ante ti, implorando al Señor. Imploré este niño y el Señor me concedió cuanto le había mi pedido. Yo, a mi vez, lo cedo al Señor. Quede, pues, cedido al Señor de por vida».
Y se postraron allí ante el Señor.

Palabra de Dios


Salmo
1S 2,1.45.6-7.8abcd

R/. Mi corazón se regocija por el Señor, mi Salvador

V/. Mi corazón se regocija en el Señor,
mi poder se exalta por Dios.
Mi boca se ríe de mis enemigos,
porque gozo con tu salvación. R/.

V/. Se rompen los arcos de los valientes,
mientras los cobardes se ciñen de valor.
Los hartos se contratan por el pan,
mientras los hambrientos engordan;
la mujer estéril da a luz siete hijos,
mientras la madre de muchos queda baldía. R/.

V/. El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece. R/.

V/. Él levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para hacer que se siente entre príncipes
y que herede un trono de gloria. R/.


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,46-56):

EN aquel tiempo, María dijo:
«Proclama mi alma la grandeza del Señor,
“se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humildad de su esclava”.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí:
“su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación”.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
“derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia”
—como lo había prometido a “nuestros padres”—
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre».
María se quedó con Isabel unos tres meses y volvió a su casa.

Palabra del Señor



Comentario al Evangelio de hoy viernes, 22 de diciembre de 2017
Juan Lozano, cmf


Querido amigo/a:

Si ardiera tu casa y sólo pudieras llevarte tres cosas, ¿qué rescatarías? ¿Qué es para ti lo más valioso? ¿Quién te ha ayudado y querido más? ¿A quién estás agradecido? Todas estas preguntas pueden sintetizarse en una: ¿por quién das gracias a Dios? Te lo vuelvo a preguntar con la antífona que la liturgia nos propone hoy como salmo: ¿por qué se regocija tu corazón? Déjalo sentir durante unos instantes escuchando sus latidos…

De vez en cuando necesitamos recordar, actualizar o tomar conciencia, si no lo has hecho, de los signos de agradecimiento. Lo podemos hacer con las palabras del Magníficat que hoy meditamos como lectura evangélica, “de las obras grandes que el Poderoso ha hecho por mí”. Porque una gran parte de lo que somos se lo debemos a Dios, a la obra de su gracia y amor en nosotros.

En la Palabra de hoy, Ana da gracias por el nacimiento de su hijo Samuel. María canta, da gracias, por lo que el Señor ha hecho por ella. Agradecimiento, reconocimiento de lo que el Señor ha hecho en ti y de lo que quiere hacer. Porque a veces, el Señor quiere y no puede. No puede porque no siempre somos dóciles, no siempre dejamos al Espíritu Santo actuar en nosotros. Déjate querer, deja que tu corazón se regocije, deja que el nacimiento del Niño Dios llegue a ti. Porque llega a todos, especialmente y con fuerza a “los humildes” y “hambrientos” de todo tipo. Nos lo amplía el Primer libro de Samuel que la liturgia de la Palabra utiliza hoy como interleccional:

Se rompen los arcos de los valientes, / mientras los cobardes se ciñen de valor; / los hartos se contratan por el pan, / mientras los hambrientos engordan; / la mujer estéril da a luz siete hijos, / mientras la madre de muchos queda baldía. R.

Él levanta del polvo al desvalido, / alza de la basura al pobre, / para hacer que se siente entre príncipes / y que herede un trono de gloria. R.

¿Por qué das gracias? ¿Por qué se regocija tu corazón? La antífona de hoy que vamos siguiendo estos días reza: “Oh Rey” (Rex). El acróstico ya casi está revelado. De momento las letras dicen: SARCOR_ Nos falta la última letra para descifrar esta expresión en latín que esconde la primera letra de cada antífona.

Vuestro hermano en la fe:
Juan Lozano, cmf

9 RECOMENDACIONES DE LA IGLESIA PARA VIVIR LA NAVIDAD



9 recomendaciones de la Iglesia para vivir la Navidad
Por María Ximena Rondón





 (ACI).- La Navidad es la solemnidad que recuerda el nacimiento de Jesucristo, Dios hecho hombre para salvar a la humanidad, y para vivirla correctamente y profundizar en su significado, la Iglesia elaboró una serie de recomendaciones.

Estas se encuentran en el Capítulo IV del Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia, elaborado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos de la Santa Sede y publicado en el año 2002.

Las recomendaciones son las siguientes:

1.-Profundizar en el don otorgado por Dios

La Santa Sede exhortó a profundizar que la Navidad es un “don que es expresión del amor infinito de Dios que ‘tanto amó al mundo que nos ha dado a su Hijo único’”.

Por ello, en esta solemnidad se debe valorar la “solidaridad con el hombre pecador, por el cual, en Jesús, Dios se ha hecho hombre” y que “el Hijo de Dios ‘siendo rico se ha hecho pobre’ para enriquecernos ‘por medio de su pobreza’”.



2.-Reflexionar sobre el valor de la vida

La Santa Sede recordó que en la Navidad se destaca “el valor sagrado de la vida” y “el acontecimiento maravilloso que se realiza en el parto de toda mujer, porque mediante el parto de María” nació el Salvador del mundo.


3.-Celebrar con sencillez

En el Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia, el Vaticano recomienda vivir esta celebración en un “clima de sencillez, y de pobreza, de humildad y de confianza en Dios, que envuelve los acontecimientos del nacimiento del niño Jesús”.

Indicaron que es importante profundizar en el valor religioso de la Navidad para que esta “no se convierta en terreno abonado para el consumismo ni para la infiltración del neopaganismo”.


4.-Cantar villancicos

En el texto, la Santa Sede subrayó que los villancicos son “instrumentos muy poderosos para transmitir el mensaje de alegría y paz de Navidad” y por ello recomiendan cantarlos en Nochebuena.


5.-Leer en familia el relato del nacimiento de Jesús

El documento vaticano indicó que Nochebuena es “una ocasión de oración de toda la familia” y recomendaron leer “la narración del nacimiento de Jesús según San Lucas”.

También exhortaron a entonar “los cantos típicos de la Navidad y se eleven las súplicas y las alabanzas, sobre todo las de los niños, protagonistas de este encuentro familiar”.


6.-Rezar ante el árbol de Navidad

La Santa Sede invitó a que las familias recen entorno al árbol de Navidad porque “independientemente de su origen histórico” es “hoy un signo fuertemente evocador, bastante extendido en los ambientes cristianos; evoca tanto el árbol de la vida, plantado en el jardín del Edén, como el árbol de la cruz, y adquiere así un significado cristológico”.

“Cristo es el verdadero árbol de la vida, nacido de nuestro linaje, de la tierra virgen Santa María, árbol siempre verde, fecundo en frutos”, precisó.


7.-Dar regalos a los pobres

En el documento, la Iglesia Católica indicó que “entre los regalos colocados bajo el árbol de Navidad no deberían faltar los regalos para los pobres: ellos forman parte de toda familia cristiana”.


8.-Compartir juntos la cena de Navidad

Otro gesto que sugirió el Vaticano es realizar una cena de Navidad porque en ella “se manifiestan con toda su fuerza la firmeza y la alegría de los vínculos familiares”.

“La familia cristiana que todos los días, según la tradición, bendice la mesa y da gracias al Señor por el don de los alimentos, realizará este gesto con mayor intensidad y atención en la cena de Navidad”, aseguraron.



9.-Asistir a Misa

La Santa Sede invitó a los fieles a asistir a la Misa de Nochebuena porque esta “tiene un gran sentido litúrgico y goza del aprecio popular”.

Destacaron que al inicio de la Eucaristía se entona “el canto del anuncio del nacimiento del Señor, con la fórmula del Martirologio Romano”, en el momento de “la presentación de los dones para el ofertorio siempre habrá un recuerdo concreto de los pobres” y la “oración de los fieles deberá asumir un carácter verdaderamente universal, incluso, donde sea oportuno, con el empleo de varios idiomas como un signo”.

“Al final de la celebración podrá tener lugar el beso de la imagen del Niño Jesús por parte de los fieles, y la colocación de la misma en el nacimiento que se haya puesto en la iglesia o en algún lugar cercano”, manifestó en el Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia.

BUENOS DÍAS!!!





jueves, 21 de diciembre de 2017

LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 21 DICIEMBRE


Los cinco minutos de María
Diciembre 21




“Hágase tu voluntad” fue la respuesta que la Virgen dio al Señor, sometiéndose a la infinita y perfectísima voluntad de Dios.
A partir de entonces su vida se regirá por el querer divino, incluso cuando ese querer suponga sacrificios.

Al rezar el Padrenuestro le pedimos a Dios que se cumpla su voluntad y, con ello, nos ponemos incondicionalmente en las manos del Padre celestial. Jamás podremos arrepentirnos de haberlo hecho, porque en ningún lugar nos vamos a sentir mejor que en los brazos del Padre.

Nuestra Señora del sí, por tu mediación nos ponemos en las manos de Dios Padre para hacer su voluntad.


* P. Alfonso Milagro

ZAPATOS PARA JESÚS


Zapatos para Jesús
(Una historia que nos enseña el verdadero valor de las cosas)





Solo faltaban cinco días para la Navidad. Aún no me había atrapado el espíritu de estas fiestas. Los estacionamientos llenos y dentro de las tiendas el caos era mayor. No se podía ni caminar por los pasillos.  ¿Por qué vine hoy? Me pregunté.

Me dolían los pies lo mismo que mi cabeza. En mi lista estaban los nombres de personas que decían no querer nada, pero yo sabía que si no les compraba algo, se resentirían. Llené rápidamente mi carrito con compras de último minuto y me dirigí a las colas de las cajas registradoras. Escogí la más corta, calculé que serían por lo menos 20 minutos de espera.

Frente a mí había dos niños, un niño de 10 años y su hermana de 5 años. Él estaba mal vestido con un abrigo raído, zapatos deportivos muy grandes, a lo mejor tres tallas más grande. Los jeans le quedaban cortos. Llevaba en sus sucias manos uno cuantos billetes arrugados.

Su hermana lucía como él, sólo que su pelo estaba enredado. Ella llevaba un par de zapatos de mujer dorados y resplandecientes. Los villancicos navideños resonaban por toda la tienda y yo podía escuchar a la niñita tararearlos. Al llegar a la caja registradora, la niña le dio los zapatos cuidadosamente a la cajera, como si se tratara de un tesoro.

La cajera les entregó un recibo y dijo: son $6.09. El niño puso sus arrugados billetes en el contador y empezó a rebuscarse los bolsillos.

Finalmente contó $3.12. "Bueno, pienso que tendremos que devolverlos, volveremos otro día y los compraremos", añadió. Ante esto la niña dibujó un puchero en su rostro y dijo: "Pero a Jesús le hubieran encantado estos zapatos".

"Volveremos a casa, trabajaremos un poco más y regresaremos por ellos. No llores, vamos a volver". Sin tardar yo le completé los tres dólares que faltaban a la cajera. Ellos habían estado esperando en la cola por largo tiempo y después de todo era Navidad.

Y en eso un par de bracitos me rodearon con un tierno abrazo y una voz me dijo: "Muchas gracias señor".

Aproveché la oportunidad para preguntarle qué había querido decir cuando dijo que a Jesús le encantarían los zapatos. Y la niña con sus grandes ojos redondos me respondió:

"Mi mamá está enferma y yéndose al cielo. Mi papá nos dijo que se iría antes de Navidad para estar con Jesús. Mi maestra de catecismo dice que las calles del cielo son de oro reluciente tal como estos zapatos. ¿No se le verá a mi mamá hermosa caminando por esas calles con estos zapatos?

Mis ojos se inundaron al ver una lágrima bajar por su rostro radiante. "Por supuesto que sí le respondí". Y en silencio le di gracias a Dios por usar a estos niños para recordarme el verdadero valor de las cosas.

QUIÉNES SOMOS NOSOTROS PARA QUE VINIERAS A NUESTRA CASA?


¿Quiénes somos nosotros para que vinieras a nuestra casa?




¿Quiénes somos nosotros para que vinieras a nuestra casa? ¿Cómo agradecerte la delicadeza de tu visita? Viniste, Señor Jesús, y tu gracia envolvió todo nuestro ser.

Tu perdón reblandeció la dureza de nuestras cobardías, desencantos, excusas y miedos. Tu llamada nos dio cabida entre los tuyos.

Tus palabras aportaron luz a nuestras oscuridades y ensancharon de confianza el corazón.

Tu Pan nutrió la esperanza puesta en Ti y sostuvo el empeño de seguirte. Tu Promesa cumplida alegró nuestra casa.

Tu encargo ha prendido en nosotros y nos urge a la tarea cotidiana de ser Iglesia abierta, fraterna, servidora y solidaria.

Tu encargo nos apremia a abrir puertas al cercano y al lejano, al hermano y al que es diferente.

Nos invitas a crear espacios de acogida y escucha. Nos pides que nada humano nos sea ajeno. Nos llamas a ser signo creíble de tu estar-con-nosotros, y de tu amor volcado, discreta y humildemente a favor de todos.

Vienes, Señor Jesús, a nuestra casa y nos indicas qué hacer para ser una página actual y viva de tu Navidad.

Gracias por tu empeño constante y paciente de atraernos hacia Ti, no solo en este tiempo de gracia sino también en cualquier otro tiempo.

NAVIDAD, LOCURA DEL AMOR DE DIOS AL HOMBRE


Navidad, locura del amor de Dios al hombre
Si queremos que haya Navidad en nuestro corazón tenemos que abrir el corazón y aceptar esa invasión del amor de Dios.


Por: P Antronio Rivero LC | Fuente: Catholic.net 




Sí, locura de Cristo:

Siendo Dios Omnipotente, fuerte, Majestad...se hace bebé, débil, necesitado, pobre, indefenso, digno de compasión, con ojos para llorar y reír, con manos para trabajar, con cuerpo para sufrir, con corazón para compadecerse de nosotros, los hombres. ¿No es esto locura? Si locura es exceso de algo, desconcierto, el salirse uno de sus casillas...aquí en Belén Dios salió de sus casillas divinas para tropezarse con la choza, pobre y necesitada, del hombre.

Locura precisamente porque cuando el mundo estaba en grave descomposición, en grave crisis moral (libertinaje), en grave degeneración, en un auténtico colapso espiritual (basta leer el inicio de la carta a los romanos para darnos cuenta de cómo estaba el mundo antes de que Cristo viniese por vez primera), es en ese momento cuando aparece en nuestra pobre historia humana el sol naciente que venía a enterrar ese ocaso ya descompuesto y en putrefacción. Y no sólo crisis moral, sino también social (ociosidad: en las mañanas se dedicaban a recibir visitas, a hablar de todo y de nada), gimnasia, sauna o baño y una comida de lujo); crisis económica (auténtica bancarrota, debido al placer y al lujo).

Locura también porque viniendo como Médico divino a sanar a un gran enfermo, la Humanidad...este enfermo no le abre las puertas, no le acepta en su mesón, no quiere saber nada de El, y prefiere que el cáncer que le carcome por dentro siga galopando hasta matarle el alma.

Locura porque viniendo el Mesías por tanto tiempo esperado, nadie le reconoce, pues se presentó en ropa de pordiosero.

Locura porque siendo Rey, viene en plan de mendigo, pidiendo un trozo de tierra para nacer, un latido de mujer, unos brazos que le sostengan, unos labios que le besen...y nace en un pesebre, posada ésta indigna para un Dios, pero al parecer más digna que el corazón de los hombres.

Locura porque siendo Pastor amoroso, encuentra que sus ovejas no sólo están dispersas, sino que siguen la voz de otros pastores que son ladrones y salteadores que les han manchado y robado el alma, pero que les han prometido paraísos de muerte.

Locura porque viniendo como Luz verdadera, los hombres prefirieron las tinieblas para seguir haciendo sus perversas obras.

Locura porque viniendo como Manjar y alimento, los hombres disfrutaron de los alimentos corruptibles que les dejaban más hastiados.

Locura porque precisamente cuando el hombre vivía en su más atroz egoísmo, personificado en el tirano Herodes y en los ingratos posaderos de Jerusalén y en la inconsciencia de casi todos los humanos...Dios viene a darnos su corazón, pedazo tras pedazo. Pedazo en Belén; el primer latido del Hijo de Dios. Pedazos en Nazaret. Pedazos en la vida pública. Y el último latido en el Calvario.

El único motivo que movió a Dios a hacerse hombre fue el amor. No, no pudo ser el pecado, porque de una causa tan horrible (el pecado) no podía brotar un efecto tan extraordinario y generoso (la Encarnación del Hijo de Dios). La causa fue el amor; y la ocasión para que Dios manifestara una vez más ese amor que le desbordaba su corazón fue el pecado de los hombres. Quiso, por puro amor, sin estar obligado a nada, salir a la reconquista del hombre, pues El había venido a llamar a los pecadores.

Y ese amor de Cristo en la Encarnación y durante toda su vida fue:

1. Incomparable y único porque nos ama con todo su corazón. No ama como hacemos los mortales, "a ratos". Incomparable, porque nada hay que se pueda comparar con este misterio: un Dios que se hace pequeño. Único, porque como Dios nadie puede amarnos nunca.

2. Amor sanante porque viene a cubrir nuestras miserias, a condescender con nuestras fragilidades, a perdonar nuestros más hondos pecados. A pesar de que había una distancia infinita entre Dios y el hombre, entre el ser y la nada, entre la santidad y el pecado...sin embargo, para el amor no hay distancias ni obstáculos invencibles. Tanto se abajó el Hijo de Dios al hacerse hombre que san Pablo no vacila en llamar a este misterio no sólo destrucción sino auténtico aniquilamiento: "exinanivit, formam servi accipiens": tomando la forma de siervo.

3. Amor elevante porque no sólo limpia, sino que diviniza; no sólo perdona, sino que da la fuerza para auparnos a besar a Dios, a abrazarle, a acunarle. Sabemos por la sana filosofía que el amor cuando nace tiende irresistiblemente hacia la unión espiritual con el amado; y ese amor, cuando se consuma no es otra cosa que esa misma unión. Ahora bien, como el hombre no podía elevarse por sí mismo hacia Dios y abrazarle, entonces tuvo que ser el mismo Dios quien se agachó a nosotros, como contaba el filósofo chino. Pero al agacharse, Dios no perdió nada ("Siendo El de condición divina...", Fp 2,6).

Navidad: desbordamiento del amor de Dios al hombre. Locura del amor de Dios. Si queremos que haya Navidad en nuestro corazón no tenemos otra cosa que hacer que abrir el corazón y aceptar esa invasión del amor de Dios. Ojalá que también nuestro amor a El y a nuestros hermanos tenga algo de locura, porque nos damos sin medida, sin tasa, sin regateos, sin tacañerías.

Pidamos la locura del amor. Tenemos que incendiar este mundo y hacer de él un inmenso manicomio espiritual donde sólo tengan visado los apasionados y locos por Cristo y por el Reino.



P. Antonio Rivero LC
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