lunes, 20 de junio de 2016

JUNIO, MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS - DÍA 20 - CORAZÓN DEL SUPREMO AMOR


Nardo del 20 de Junio
¡Oh Sagrado Corazón, Corazón del Supremo Amor!

Meditación: Oh Señor, todo se ha consumado, todo nos has dado...la tierra ha crujido cual grito dado por la creación. Ha muerto el Salvador, el Hijo de Dios, lo hemos matado. Tú, mi Amado, mi Buen Jesús todo enllagado, con Tu Cuerpo destrozado te encuentras colgado, Tus Ojos se han cerrado...el cruel suplicio ha terminado. Te bajan de la Cruz, y Tu Pobre Santa Madre, desgarrada, te recibe en sus Brazos. Con gemidos y llanto, se ha atravesado su Santo Corazón por una espada de dolor. Parece acunarte como lo hacía en las claras mañanas de Belén, Ella te besa y te acaricia, tratando de devolverte la vida. Señor, permíteme besarte y acariciarte como lo hace Tu Madre, porque Tú por mí te entregaste. Permíteme dar todo por mis hermanos, aunque tenga que pasar por un calvario. Permíteme estar contigo, aún cuando no lo merezco, pues he dejado que mi corazón se ponga duro y maltrecho. Permíteme acompañarte en el dolor, porque así es el Verdadero Amor: compartir el sufrimiento y ser consuelo.

Jaculatoria: ¡Enamorándome de Ti, mi Amado Jesús!

¡Oh Amadísimo, Oh Piadosísimo Sagrado Corazón de Jesús!, dame Tu Luz, enciende en mí el ardor del Amor, que sos Vos, y haz que cada Latido sea guardado en el Sagrario, para que yo pueda rescatarlo al buscarlo en el Pan Sagrado, y de este modo vivas en mí y te pueda decir siempre si. Amén.

Florecilla: Meditemos sobre los últimos momentos de la Pasión del Señor y el dolor de Su Santa Madre.

Oración: Diez Padre Nuestros, un Ave María y un Gloria.

PAPA FRANCISCO: QUIERES JUZGAR A LOS DEMÁS? ANTES MÍRATE TÚ EN EL ESPEJO


Papa Francisco: ¿Quieres juzgar a los demás? Antes mírate tú en el espejo
Por Alvaro de Juana


VATICANO, 20 Jun. 16  (ACI).- En la homilía que el Papa Francisco realizó este lunes en la Misa en la capilla de la Casa de Santa Marta, habló de la importancia de no juzgar a los demás, puesto que el único que puede hacerlo es Dios, y de mirarse en el espejo antes de hacerlo.

Todos queremos que en el Juicio Final “el Señor nos mire con benevolencia, que el Señor se olvide de tantas cosas feas que hemos hecho en la vida”. “Si tú juzgas continuamente a los otros, con la misma medida serás juzgado”, recordó.

“Mírate en el espejo, pero no para maquillarte, para que no se vean las arrugas. No, no, no, ese no es el consejo. Mírate al espejo para ver cómo eres. ‘¿Por qué miras las brizna que hay en el ojo de tu hermano y no te fijas en la viga que tienes en el tuyo’? ¿Y cómo nos califica el Señor cuando hacemos esto? Una sola palabra: hipócrita, quita antes la viga de tu ojo y entonces verás bien para quitar la brizna del ojo de tu hermano”.

El Papa comentó así el Evangelio del día y mencionó que “parece que el Señor se enfada un poco aquí” y llama hipócrita a aquel que se pone “en el lugar de Dios”. Se trata de algo que quiere el demonio, como ya hizo con Adán y Eva, “ponerse en el lugar de Dios”, repitió.


“Por eso es tan feo juzgar. ¡El juicio sólo es de Dios, sólo es suyo! A nosotros nos corresponde el amor, la comprensión, rezar por los otros cuando vemos cosas que no son buenas, pero también hablarles a ellos: ‘mira, yo veo esto y quizás…’ Pero nunca juzgar. Nunca. Esto es hipocresía”.

Cuando uno juzga “nos ponemos en el puesto de Dios” pero “nuestro juicio es un pobre juicio” y “nunca puede ser un juicio verdadero”.

El Santo Padre se preguntó entonces: “¿Y por qué el nuestro no puede ser como el de Dios?”. “Porque –respondió– a nuestro juicio le falta la misericordia. Y cuando Dios juzga, juzga con misericordia”.

“Pensemos hoy en esto que el Señor nos dice: no juzgar, para no ser juzgados; la medida, el modo, la medida con la cual juzguemos será la misma que usarán con nosotros; y, tercero, mirémonos en el espejo antes de juzgar. ‘Esta hace eso, este hace eso otro…’. ‘Espera un momento’. Me miro en el espejo y después pienso. Al contrario seré un hipócrita, porque me pongo en el lugar de Dios y, también, mi juicio es un pobre juicio; le falta algo importante que sí tiene el juicio de Dios, le falta la misericordia”.

“Que el Señor nos haga entender bien estas cosas”, concluyó.

Evangelio comentado por el Papa:

Mateo 7:1-5
1 «No juzguéis, para que no seáis juzgados.
2 Porque con el juicio con que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con que midáis se os medirá.
3 ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu ojo?
4 ¿O cómo vas a decir a tu hermano: "Deja que te saque la brizna del ojo", teniendo la viga en el tuyo?
5 Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna del ojo de tu hermano.

PARA CONFIAR MÁS EN DIOS


Para confiar más en Dios


Al fin de una jornada agitada de lucha y de trabajo, nada ayuda tanto a restaurar la paz en el alma como una oración llena de confianza en el Señor. En efecto, en él encontramos un refugio seguro, un guardián siempre vigilante, un pastor que nos acompaña con solícito cuidado.

Señor, quiero creer en tus promesas, quisiera confiar más en tu poder y en tu amor para que toda mi vida esté realmente en tus manos. Regálame, Señor, el don de la confianza. Así todo lo que me suceda será para mi bien y para el bien de los demás. Tómame en tus brazos y no permitas que me llene de temores inútiles. Quiero conocer la alegría de la libertad espiritual, el gozo de darte a ti el control de mi existencia. Pero también quiero elevar mis ojos hacia ti y dejar en tus brazos todos mis seres queridos. Protégelos, Señor, te los confío, te los entrego para que todo lo que les suceda tenga un buen fin. Dales también la fuerza de tu amor para que conozcan la verdadera alegría. Amén. (Víctor M. Fernández).

“Descarguen en el Señor todas sus inquietudes, ya que él se ocupa de ustedes”. Si lees y meditas la Biblia, encontrarás esta exhortación y otras semejantes. Te ayudarán a fortalecer tu confianza en Dios que te ofrece refugio “a la sombra de sus alas mientras vienen calamidades” de cualquier clase y magnitud. “No temas, contigo estoy. Yo te amo”, te asegura Dios.


* Enviado por el P. Natalio

FELIZ DÍA!!!


domingo, 19 de junio de 2016

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 19 DE JUNIO DEL 2016


Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Lc, 9,18-24

¿CREEMOS EN JESÚS?

Las primeras generaciones cristianas conservaron el recuerdo de este episodio evangélico como un relato de importancia vital para los seguidores de Jesús. Su intuición era certera. Sabían que la Iglesia de Jesús debería escuchar una y otra vez la pregunta que un día hizo Jesús a sus discípulos en las cercanías de Cesárea de Filipo: «Vosotros, ¿quién decís que soy yo?».

Si en las comunidades cristianas dejamos apagar nuestra fe en Jesús, perderemos nuestra identidad. No acertaremos a vivir con audacia creadora la misión que Jesús nos confió; no nos atreveremos a enfrentarnos al momento actual, abiertos a la novedad de su Espíritu; nos asfixiaremos en nuestra mediocridad.

No son tiempos fáciles los nuestros. Si no volvemos a Jesús con más verdad y fidelidad, la desorientación nos irá paralizando; nuestras grandes palabras seguirán perdiendo credibilidad. Jesús es la clave, el fundamento y la fuente de todo lo que somos, decimos y hacemos. ¿Quién es hoy Jesús para los cristianos?

Nosotros confesamos, como Pedro, que Jesús es el «Mesías de Dios», el Enviado del Padre. Es cierto: Dios ha amado tanto al mundo que nos ha regalado a Jesús. ¿Sabemos los cristianos acoger, cuidar, disfrutar y celebrar este gran regalo de Dios? ¿Es Jesús el centro de nuestras celebraciones, encuentros y reuniones?

Lo confesamos también «Hijo de Dios». Él nos puede enseñar a conocer mejor a Dios, a confiar más en su bondad de Padre, a escuchar con más fe su llamada a construir un mundo más fraterno y justo para todos. ¿Estamos descubriendo en nuestras comunidades el verdadero rostro de Dios encarnado en Jesús? ¿Sabemos anunciarlo y comunicarlo como una gran noticia para todos?

Llamamos a Jesús «Salvador» porque tiene fuerza para humanizar nuestras vidas, liberar nuestras personas y encaminar la historia humana hacia su verdadera y definitiva salvación. ¿Es esta la esperanza que se respira entre nosotros? ¿Es esta la paz que se contagia desde nuestras comunidades?

Confesamos a Jesús como nuestro único «Señor». No queremos tener otros señores ni someternos a ídolos falsos. Pero ¿ocupa Jesús realmente el centro de nuestras vidas? ¿Le damos primacía absoluta en nuestras comunidades? ¿Lo ponemos por encima de todo y de todos? ¿Somos de Jesús? ¿Es él quien nos anima y hace vivir?

La gran tarea de los cristianos es hoy aunar fuerzas y abrir caminos para reafirmar mucho más la centralidad de Jesús en su Iglesia. Todo lo demás viene después.

LECTURAS BÍBLICAS DE HOY DOMINGO 19 DE JUNIO DEL 2016


XII del Tiempo Ordinario – Ciclo C
Domingo 19 de Junio de 2016

“Jesús es la respuesta a tantas preguntas“



Primera lectura
Lectura de la profecía de Zacarías 12,10-11;13,1

Así dice el Señor: «Derramaré sobre la dinastía de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de clemencia. Me mirarán a mí, a quien traspasaron, harán llanto como llanto por el hijo único, y llorarán como se llora al primogénito. Aquel día será grande el luto en Jerusalén, como el luto de Hadad-Rimón en el valle de Meguido.» Aquel día, se alumbrará un manantial, a la dinastía de David y a los habitantes de Jerusalén, contra pecados e impurezas.

Palabra de Dios    

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Salmo
Salmo Responsorial: 62

R/. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua. R/.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios. R/.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos. R/.

Porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene. R/.

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Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 3,26-29

Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Los que os habéis incorporado a Cristo por el bautismo os habéis revestido de Cristo. Ya no hay distinción entre judíos y gentiles, esclavos y libres, hombres y mujeres, porque todos sois uno en Cristo Jesús. Y, si sois de Cristo, sois descendencia de Abrahán y herederos de la promesa.

Palabra de Dios

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Lectura del Santo Evangelio según san Lucas (9,18-24)

Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?»
Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.»
Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Pedro tomó la palabra y dijo: «El Mesías de Dios.»
Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.»
Y, dirigiéndose a todos, dijo: «El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará.»

Palabra del Señor

CUATRO PRINCIPIOS DE LA TOLERANCIA


Cuatro principios de la tolerancia



1. No responder a las blasfemias
Cuando somos insultados, provocados o acusados injustamente debemos responder con el silencio. Si respondemos de la misma forma cuando somos víctimas de la blasfemia, nos igualamos con aquellos que nos insultan, rebajando nuestro nivel. Si nos mantenemos en silencio usándolo como arma contra las blasfemias, evocando la conciencia de quien las pronunció, esta fuerza es, naturalmente, mayor.

2. Mantenerse calmo frente a los infortunios
Cuando nos encontramos con personas que nos quieren incomodar derrumbar u oprimir, debemos enfrentarlas con calma, evitando cualquier confrontación. No responder con un puñetazo cuando se recibe uno, ni responder con un puntapié cuando se recibe otro, pues de esta confrontación nadie sale vencedor. Si la intención es buscar venganza de un odio momentáneo, no alcanzará el éxito de grandes hazañas.

3. Compasión frente a la envidia y el odio
Frente a la envidia y el odio de otros no debemos responder igualmente con odio y envidia, sino con corazón abierto y alma compasiva, ofrecer nuestra amistad y mostrarles nuestra intención pacífica.

4. Gratitud frente a las difamaciones
Si alguien lo insulta y difama, no se enoje con quien lo provocó, sino acuérdese de los beneficios que esa persona le proporcionó en el pasado y sea agradecido por eso. Principalmente, no se olvide de que en el fango más inmundo crece la impecable flor de loto. Cuanto más oscuro es el lugar, mayor es la necesidad de mantener encendida la luz del alma. Por lo tanto, ante las difamaciones, aquellos que nos difaman deben ser influenciados con ética, compasión y misericordia.

El verdadero vencedor tiene la fuerza de la tolerancia y el coraje de asumirla frente a los insultos, opresiones.

JUNIO, MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS - DÍA 19 -



Nardo del 19 de Junio
¡Oh Sagrado Corazón, Corazón Misericordioso!

Meditación: El viento arrecia, parece que la tierra se pone desierta, todo se oscurece...se va la Luz del mundo, y te escucho decir: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen..." y de repente se oye un grito desgarrador: "Padre, en Tus Manos encomiendo Mi Espíritu". Mi Dulce Jesús ha muerto, mi Dios ha muerto...lo hemos matado. De nuestro corazón aún hoy lo arrancamos, la tierra tiembla...por eso nuevamente están aquí las tinieblas. Tu Cuerpo Santo cuelga inerte, pero a pesar del temor, un soldado con la lanza abre Tu Costado, y brotan de Él Tu última gota de Sangre, y Agua. La Sangre de la Redención, el Agua del Perdón. Así la Luz de Tu Misericordia nos baña en los sublimes Sacramentos que dejaste en Tu Iglesia Santa. Señor, mi Jesús amado, mi Redentor, me atrevo a pedirte a Vos que me liberes hoy y me enseñes a pedir perdón, para mi sanación, bañándome con los Rayos de Tu Misericordioso Corazón. Que goce así de la Nueva Jerusalén que algún día veré.

Jaculatoria: ¡Enamorándome de Ti, mi Amado Jesús!

¡Oh Amadísimo, Oh Piadosísimo Sagrado Corazón de Jesús!, dame Tu Luz, enciende en mí el ardor del Amor, que sos Vos, y haz que cada Latido sea guardado en el Sagrario, para que yo pueda rescatarlo al buscarlo en el Pan Sagrado, y de este modo vivas en mí y te pueda decir siempre si. Amén.

Florecilla: Recemos la coronilla a La Divina Misericordia dada por el mismo Jesús a Sor Faustina Kowalska.

Oración: Diez Padre Nuestros, un Ave María y un Gloria.



DESPUÉS DE LA VIDA


Después de la vida


Una vez un taxista me interrumpió una reflexión sobre la vida que sigue a esta vida terrenal, diciéndome: “¡Nadie ha venido a contarnos lo que hay después!”. “Mire, le dije, en la vida de san Juan Bosco hay un hecho que fue presenciado por un grupo de seminaristas entre los 20 y 30 años y que ha testificado este santo en sus memorias”.

Siendo Don Bosco seminarista hizo un trato con su amigo Luis Comollo: el que muera primero vendrá a avisar si está o no en el Cielo. Al poco tiempo murió el amigo de Don Bosco. Habían pasado cuatro días del entierro, y Bosco no podía dormir. Cuando el reloj de la iglesia tocó las doce, se oyó un rumor sordo que hizo vibrar las paredes, el pavimento y el techo. Los seminaristas se despertaron y quedaron mudos. “Yo estaba petrificado de horror —cuenta Don Bosco— se abrió violentamente la puerta del dormitorio; solo se vio un fulgor pálido. Luego un repentino silencio; la luz brilló más y oí la voz de Comollo, que por tres veces me dijo: “¡Bosco, Bosco, Bosco! ¡Me he salvado!”.

Morir en pecado mortal sin estar arrepentido ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de Él para siempre por nuestra propia y libre elección. Eso es el infierno: algo peor que el fuego y cualquier tormento, la separación de un Dios todo bondad, belleza y verdad. Jesús habló quince veces del infierno para que estemos muy atentos.


Enviado por el P. Natalio

A TODOS LOS PADRES DE FAMILIA, FELIZ DÍA DEL PADRE!!


A todos los padres de familia
 “Día del Padre”, esta fiesta es una gran tradición que nos da la oportunidad de reconocer la tarea loable del padre y jefe de familia


Por: Francisco Javier Chavolla Ramos | Fuente: Dimensión Episcopal de la Familia 




A TODOS LOS PADRES DE FAMILIA,
A TODOS LOS HOMBRES Y MUJERES DE BUENA VOLUNTAD:

Hoy  celebramos el “Día del Padre”, esta fiesta es una gran tradición que nos da la oportunidad de reconocer la tarea loable del padre y jefe de familia, como diría el escritor español Juan Luis Vives: “Cuán grande riqueza es, aun entre los pobres, el ser hijo de buen padre”, y nada mejor que poner nuestros ojos en la sagrada escritura para contemplar, en la persona de Josué, la imagen de un buen padre que guía con fidelidad el camino a la tierra prometida: “…Yo y mi casa serviremos a Yahvé...”(Jos 24,15).

Ante la experiencia de destrucción en contra de la familia y del pueblo, sobre todo en sus valores, Josué, decide, desafiando a todo el mundo y exponiéndose a la muerte, servir él y su familia a Dios. Es cierto que en nuestro tiempo, abundan experiencias de ataque en contra de la persona, del matrimonio y de la familia. Ataques, comolos fueron en tiempos de Josué, donde el pueblo asumió el desafío de mantenerse fiel y seguramente, porque Josué motivo y guio a su familia para servir a Dios.

Hoy, quiero preguntar a todos los hombres a quienes Dios les ha concedido el don de la paternidad y a todo hombre y mujer de buena voluntad, ¿cuál es la realidad de la figura del padre en la familia?. Parece que en los inicios del tercer milenio el papel del padre, poco a poco va desapareciendo; debido a que ahora, la madre, asume responsabilidades que anteriormente eran solo del padre. Sin embargo la misión o tarea que Dios desde siempre ha encomendado al padre de familia, es como la de Josué, de acompañar, orientar y formar al hijo para afrontar los retos­ que la vida cotidiana presenta y optar desde la libertad, por la entrega al Señor formando el corazón de cada hijo en los valores humanos y cristianos y a los hijos queremos decirles con las palabras de S.S. Francisco: “No se olviden de dar gracias a Dios por sus padres…”

Por otro lado, es bien sabido, que el hombre de nuestros tiempos, en su mayoría se entrega fácilmente a una cultura hedonista, sin embargo al igual que en el tiempo de Josué, hoy el padre está llamado a ser testigo, guía y custodio de la familia, como lo haría un buen padre de cualquier tiempo, teniendo presentes algunos de los signos como lo son la fidelidad, la responsabilidad, el servicio, la generosidad y el compromiso de guiar a los hijos con amor, ya no a la tierra prometida, sino a la casa del Padre celestial.


Finalmente, nuestro reconocimiento a todos los padres , por su entrega, por su donación y por la vida compartida con sus hijos. Gracias por ser testigos del amor del Padre, Dios que los bendiga, que les llene de sabiduría para cumplir con su misión y que les de la fuerza para vivir esta bella vocación. Dios tenga, también, en su reino a todos los papás difuntos y les conceda la recompensa a sus trabajos y desvelos por la formación de sus hijos.

Les bendigo en nombre de este Dios nuestro Padre e imploro sobre ustedes la intercesión de San José y de la Santísima Virgen María.

¡Muchas felicidades por el día del Padre!



+ Francisco Javier Chavolla Ramos
Obispo de Toluca
y Responsable de la Dimensión Episcopal de Familia.

PAPA FRANCISCO EXPLICA QUÉ SIGNIFICA CARGAR LA CRUZ Y SEGUIR A CRISTO


Ángelus: Papa Francisco explica qué significa “cargar la cruz” y seguir a Cristo



VATICANO, 19 Jun. 16
(ACI/EWTN Noticias).- “¿Quién es Jesús para cada uno de nosotros?”, invitó el Papa Francisco a reflexionar en sus palabras previas al rezo del Ángelus dominical, donde explicó a los fieles qué significa cargar con la cruz personal para seguir al Señor y llevarlo a un mundo que “tiene más que nunca necesidad de Cristo”.

Desde el balcón del Palacio Apostólico, el Santo Padre reflexionó sobre el Evangelio del día para explicar a los fieles las palabras de Jesús cuando dice “el que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga”.

“No se trata de una cruz ornamental, o ideológica –señaló Francisco-, sino es la cruz de la vida, es la cruz del propio deber, la cruz del sacrificarse por los demás con amor, por los padres, por los hijos, por la familia, por los amigos, también por los enemigos; la cruz de la disponibilidad a ser solidario con los pobres, a comprometerse por la justicia y la paz”.

El Pontífice señaló que “en el asumir esta actitud, estas cruces, siempre se pierde algo. No debemos olvidar jamás que ‘el que pierda su vida – por Cristo – la salvará’. Es perder, para ganar. Y recordemos a todos nuestros hermanos que todavía hoy ponen en práctica estas palabras de Jesús, ofreciendo su tiempo, su trabajo, sus fatigas e incluso su propia vida para no negar su fe a Cristo”.


El Papa recordó a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro que “Jesús, mediante su Santo Espíritu, nos dará la fuerza de ir adelante en el camino de la fe y del testimonio: hacer aquello en lo cual creemos; no decir una cosa y hacer otra. Y en este camino siempre está cerca de nosotros y nos precede la Virgen: dejémonos tomar de la mano por ella, cuando atravesamos los momentos más oscuros y difíciles”.

En su reflexión, el Papa Francisco dijo que el Evangelio de este domingo también “nos llama una vez más a confrontarnos, por así decir, ‘cara a cara’ con Jesús”.

El Santo Padre explicó que en aquel tiempo la gente “tenía estima por Jesús y lo consideraba un gran profeta, pero aún no eran conscientes de su verdadera identidad, es decir que Él fuera el Mesías, el Hijo de Dios enviado por el Padre para la salvación de todos”.

Por ello, ante la pregunta que hace a los apóstoles: “¿Quién dice la gente que soy yo?”; estos le responden: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado”.

Sin embargo, lo que más interesa a Cristo es qué piensan los apóstoles y por ello les pregunta: “Pero ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”. “Enseguida, a nombre de todos, Pedro responde: ‘Tú eres el Mesías de Dios’, es decir: Tú eres el Mesías, el Consagrado de Dios, enviado por Él a salvar su pueblo según la Alianza y la promesa”.

“Así Jesús se da cuenta que los Doce, y en particular Pedro, han recibido del Padre el don de la fe; y por esto inicia a hablar con ellos abiertamente – así dice el Evangelio: ‘abiertamente’ – de aquello que le espera en Jerusalén: ‘El Hijo del hombre – dice – debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día’”.

Francisco dijo que “aquellas mismas preguntas hoy son propuestas a cada uno de nosotros: ¿Quién es Jesús para la gente de nuestro tiempo? Pero la otra es más importante: ¿Quién es Jesús para cada uno de nosotros? ¿Para mí, para ti, para ti, para ti, para ti…? ¿Quién es Jesús para cada uno de nosotros?”.

El Papa señaló que “estamos llamados a hacer de la respuesta de Pedro nuestra respuesta, profesando con alegría que Jesús es el Hijo de Dios, la Palabra eterna del Padre que se ha hecho hombre para redimir la humanidad, vertiendo sobre ella la abundancia de la misericordia divina. El mundo tiene más que nunca necesidad de Cristo, de su salvación, de su amor misericordioso”.

“Muchas personas experimentan un vacío a su alrededor y dentro de sí – tal vez, algunas veces, también nosotros –; otras viven en la inquietud y en la inseguridad a causa de la precariedad y de los conflictos. Todos tenemos necesidad de respuestas adecuadas a nuestras interrogantes, a nuestras preguntas concretas. En Cristo, solo en Él, es posible encontrar la paz verdadera y el cumplimiento de toda humana aspiración. Jesús conoce el corazón del hombre como ningún otro. Por esto lo puede sanar, dándole vida y consolación”, afirmó.

BIENVENIDOS!!


sábado, 18 de junio de 2016

EL EVANGELIO DE HOY SÁBADO 18 DE JUNIO DEL 2016


Dios y las riquezas
Tiempo Ordinario


Mateo 6, 24-34. Tiempo Ordinario. Preocupate por Dios y todos los demás bienes se nos darán por añadidura: ¡Lo ha prometido Cristo! 


Por: Buenaventura Acero | Fuente: Catholic.net 



Del santo Evangelio según san Mateo 6, 24-34
Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero. «Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas? por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida? Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura. Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal.

Oración introductoria
Señor, creo en Ti y en tu Palabra, confío y espero porque tengo la certeza que me amas. Te quiero sobre todas las cosas y anhelo, con tu gracia, corresponder a tu amor. Concédeme abandonarme con espíritu filial en tu Providencia, que cuida de mis más pequeñas necesidades.

Petición 
Dame la gracia de vivir más confiado en tu gracia.

Meditación del Papa
En nuestra oración, la petición, la alabanza y la acción de gracias deberían darse unidas, incluso cuando parece que Dios no responda a nuestras esperanzas concretas. El abandonarse en el amor de Dios, que nos precede y nos acompaña siempre, es una de las actitudes fundamentales en nuestro diálogo con Dios. El Catecismo de la Iglesia Católica comenta de esta manera la oración de Jesús en el relato de la resurrección de Lázaro: "Así, apoyada en la acción de gracias, la oración de Jesús nos revela cómo pedir: antes de que lo pedido sea otorgado, Jesús se adhiere a Aquél que da y que se da en sus dones. El Dador es más precioso que el don otorgado, es el -tesoro-, y en Él está el corazón de su Hijo; el don se otorga como -por añadidura-". También para nosotros, más allá de lo que Dios nos da cuando le invocamos, el don más grande que nos puede dar es su amistad, su presencia, su amor. Él es el tesoro precioso que hay que pedir y custodiar siempre. Benedicto XVI, 14 de diciembre de 2011.

Reflexión
Jesús contrapone la actitud de quien se afana por el dinero y las cosas de aquí abajo, con la de quien vive desprendido y confiado en la providencia de Dios. Aquellos al poner sus esperanzas e ilusiones en el mundo y sus cosas viven en el ansia y la intranquilidad. Esto es porque en último término los éxitos y satisfacciones, tan anhelados, vienen determinados por factores que no siempre pueden controlar. ¿Quién puede predecir el futuro siempre incierto?

Hay bienes tan frágiles como la salud, tan inexplicables como el amor o la amistad sincera. Aspectos, éstos últimos, que son decisivos para la felicidad humana. Además la fugacidad de la vida limita las satisfacciones que estos bienes nos reportan... Desde este punto de vista ¡qué pobres parecen estas aspiraciones! En cambio, los otros, logran superar esa visión materialista para alcanzar, una dimensión espiritual.

Seguir el consejo de Jesús no es fácil, pero reporta tranquilidad, paz y verdadera alegría interior. Saberse en las manos de un Padre bondadoso que nos invita a no preocuparnos de las cosas de este mundo, es una seguridad mejor fundada que las mejores predicciones de negocios. Esto no significa que debemos negar el valor a las cosas de este mundo, pues a todos nos son necesarias. Sin embargo, podemos discernir, con ayuda de Dios, dónde, cuando y cómo poner los cauces a todo ello. Si lo primero en nuestra vida son las cosas de Dios, seguimos viviendo en el mundo, pero todo lo que hagamos será con la intención de construir el Reino, de ayudar a los hermanos y de ganarlos para Cristo con nuestro testimonio, y no por afanes o lucros personales. Además, según la misma promesa, todos los demás bienes se nos darán por añadidura: ¡Lo ha prometido Cristo!

Propósito
Analizar la dificultad más grande de mi vida para ver en qué tengo que tener más confianza en Dios.

Diálogo con Cristo 
Padre providente, tu doctrina es sencilla y clara, concreta y amorosa, no vale la pena desgastarse inútilmente por lo pasajero de este mundo, cuando hay un Reino que puedo empezar a gozar desde ahora. Las cosas no cambian por más que uno se preocupe por ellas, por eso te pido, Señor, tu gracia para vivir abandonado a tu Providencia, poniendo todos los medios a mi alcance para extender tu Reino.

ORAR CON LA BIBLIA


Orar con la Biblia


Hay un modo de orar con la Biblia que se llama “responsorial”. Son frases breves pero selectas, casi siempre de los salmos. Estos responsorios se llaman así porque a la frase enunciada por el solista, el coro responde (responsum) con la misma u otra distinta. A modo de novedad te ofrezco hoy el primero para que lo repitas a lo largo del día: es denso y bello. Es muy fácil memorizarlo.

V. Por la mañana, sácianos de tu misericordia, Señor.
R. Por la mañana, sácianos de tu misericordia, Señor.
V. Y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
R. Sácianos de tu misericordia, Señor.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Por la mañana, sácianos de tu misericordia, Señor.

La repetición de la idea principal: “la misericordia y ternura de Dios”, es un elemento que ayuda a una oración muy simple, impulsándonos a tener sed y hambre (¡Sácianos!) del bien infinito,  anhelo del corazón. Si bien los responsorios han sido elaborados para la oración comunitaria, son excelentes para una oración personal, sólida y rica, por sus contenidos bíblicos.


* Enviado por el P. Natalio

JUNIO, MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS - DÍA 18 - SEDIENTO DE AMOR



Nardo del 18 de Junio
!Oh Sagrado Corazón, sediento de amor!

Meditación: Jesús, Jesús...ya sobre la tierra te han elevado, no puedes sostener Tu Cabeza, de Ella Sangre gotea...de Tu Santa Boca salen hilos de Sangre. Señor, te escucho decir: "tengo sed...", pero me miras a mi, ¿Señor, tienes sed de mí?, ¿de esta pobre criatura?. Repites "tengo sed...", sí, Señor, sed de amor, sed de éste pobre amor que te niego yo...perdón Señor, ¡perdón Mi Dios!. Mi Cristo, mi amado, escúchame bien, ya que te lo digo de corazón: "Jesús en Ti confío, perdona todos mis olvidos, "Jesús en Ti confío", perdona porque te he hecho un "mendigo", un mendigo de amor, que espera a mi pobre corazón.
Padre, míralos. Mira a Tu Hijo aún mancillado, mira a Su Madre también Crucificada, cambia nuestro corazón para que siendo hijos Tuyos, te llenemos de orgullo.

Jaculatoria: ¡Enamorándome de Ti, mi Amado Jesús!

¡Oh Amadísimo, Oh Piadosísimo Sagrado Corazón de Jesús!, dame Tu Luz, enciende en mí el ardor del Amor, que sos Vos, y haz que cada Latido sea guardado en el Sagrario, para que yo pueda rescatarlo al buscarlo en el Pan Sagrado, y de este modo vivas en mí y te pueda decir siempre si. Amén.

Florecilla: Hagamos una Hora Santa de Adoración Eucarística.

Oración: Diez Padre Nuestros, un Ave María y un Gloria.

LOS CINCO MINUTOS DE DIOS, SÁBADO 18 DE JUNIO


LOS CINCO MINUTOS DE DIOS
Junio 18


El otro día entré en una iglesia e hice la oración que ahora te presento por si te es útil. Le dije a Dios:

"Señor, que este mundo cansado y viejo con sus problemas, chorreando sangre y odio, me abofetee el alma. Frente al egoísmo de todas las cosas y de todas las horas, dame la responsabilidad y disponibilidad; líbrame del subjetivismo de los ojos cerrados; haz que abra bien mis ojos, para que vean el odio, la violencia, la injusticia, el hambre que hay en el mundo.

Haz, Señor, que me duela el egoísmo; que me queme el estar en la butaca del espectador en un mundo hambriento de verdaderos valores, de hombres auténticos; haz que el vaho de lo vulgar, de lo mediocre, no me mancille; que el número de los amorfos no me anegue, ni el de los conformistas coarte mis decisiones."

Creo que deberías repetir esta oración con frecuencia, pues muy bien puede constituir para tí y para mí un plan de acción y de vida.
“Todo el que odia a su hermano es un homicida” (1 Jn 3,15).
“Hemos de llenarnos de un sano optimismo, tender nuestros brazos a quien nos hirió; y abrazar a todos nuestros enemigos en un dulce abrazo de amor y perdón”


* P. Alfonso Milagro

TARJETAS DE FELIZ DÍA DEL PADRE





QUIERO SER COMO TÚ, PAPÁ!!


¡Quiero ser como tú, Papá!
¿Me gustaría que mi hijo fuera como yo?


Por: Por Valentín Araya 




Seguramente, muchos padres han escuchado a su hijo pequeño decir “¡Cuando sea grande, quiero ser como tú!”. Esta frase, viniendo de aquella persona a la cual tanto se ama, puede sonar como música para los oídos de muchos padres. Más para un padre atento, esa música se podría convertir también en una fuerte llamada de atención al crecimiento personal.

“¡Quiero ser como tú, papá!”, pronunciada por los labios inocentes de un niño, tiene el poder de cambiar la vida de papá. Debería llevar al padre a examinar, no solamente su papel de padre y esposo, sino también su propia persona en los seis aspectos de vida: físico, espiritual, familiar, laboral, económico y social.

Para muchos padres, la primera pregunta que podría brotar en su mente y en su corazón es: ¿me gustaría que mi hijo fuera como yo? Y la siguiente: ¿Cuándo mi hijo tenga mi edad, cómo me gustaría que fuera? Esas dos preguntas, contestadas sinceramente, pueden convertir la suave música de la voz inocente de su hijo en tambores que marcan el paso en la marcha hacia la excelencia personal, garantizando la eficacia en la crianza de un hijo. 

“¡Quiero ser como tú, papá!” es la llave maestra que en su inocencia el niño pone en las manos de papá para que abra la puerta a un arcoíris infinito de posibilidades y puedan convertirse ambos en una obra maestra para el mundo. Esa obra maestra debe irse cincelando primero en papá, pues el hijo requiere de un buen modelo a seguir y de un buen maestro que le enseñe a usar el cincel a medida que se va adentrando en la ardua tarea de confeccionar su propia obra maestra.

Porque no es buen padre aquel que forma al hijo a su antojo, sino aquel que le va indicando cómo manejar el cincel para que éste quite la arcilla sobrante y surja su propia obra de arte.  Tampoco es buen padre aquel que lleva siempre a su hijo en brazos, sino aquel que le enseña a caminar con dirección y propósito. El hijo va conduciéndose por la vida guiado por las huellas que va dejando su padre, más dando sus propios pasos y bailando sus propios ritmos.


La madre Teresa de Calcuta, expresaba esta misma realidad de una manera poética cuando escribía a los padres y maestros: “Les enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo. Les enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño. Les enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida. Sin embargo… en cada vuelo, en cada vida, en cada sueño, perdurará siempre la huella del camino enseñado”.

“¡Quiero ser como tú, papá!” es el trampolín que debe impulsar al padre, con fuerza y valentía a las alturas eternas. El hijo necesita conocer las dos caras de la moneda: la material y la espiritual, la visible y la invisible, el mundo real y el mundo divino. Y va a creer y llenarse de fe solamente cuando pueda ver la realidad divina, reflejada en el ser, la actitud, el comportamiento y el rostro de su propio padre. Solamente así el hijo, al mirar al padre, levantará su rostro, mirará hacia arriba e irá por la vida con la frente en alto. Porque como dice Perry Garfinkel: "Para un niño, el padre es un gigante desde cuyos hombros puede divisar el infinito".

“¡Quiero ser como tú, papá!” es el reto que el hijo lanza al padre para que éste haga un alto en el camino, reflexione, tome consciencia, haga sus propios ajustes y actúe en conformidad con el amor que siente por su hijo. Es una aclamación fuerte y enfática envuelta en una suave música que le recuerda al padre su papel, su responsabilidad y su amor.

Y como sé que tú amas a tu hijo y vas haciendo una obra maravillosa en ti que va sirviendo de modelo a tu hijo, quiero enviarte una gran felicitación. Y si ya tus hijos son papás, felicidades también, pues sé que en ellos perdurará por siempre la huella del camino que tú les has enseñado. Y recuerda que aunque tu hijo no haya dicho con sus labios “¡Quiero ser como tú, papá!”, sé que tú lo has escuchado de su corazoncito de niño, y sé también que tu hijo quiere ser como tú, papá.

PAPA FRANCISCO HACE FUERTE LLAMADO A CAMBIAR EL CORAZÓN Y LOGRAR LA VERDADERA ALEGRÍA


Papa Francisco hace fuerte llamado a cambiar el corazón y lograr la verdadera alegría
Por Alvaro de Juana


VATICANO, 18 Jun. 16  (ACI).- El Papa Francisco reflexionó sobre la “conversión” en la catequesis de la nueva Audiencia Jubilar que celebró este sábado en la Plaza de San Pedro y señaló que también el perdón de los pecados es otro de los aspectos fundamentales de la misericordia de Dios.

La conversión “está presente en toda la Biblia, de modo particular en la predicación de los profetas, que invitan continuamente al pueblo a ‘volver al Señor’ pidiéndole perdón y cambiando de estilo de vida”.

“Convertirse según los profetas –continuó el Papa- significa cambiar de dirección de marcha y dirigirse de nuevo al Señor, basándose en la certeza de que Él nos ama y su amor es siempre fiel”.

El Pontífice recordó que el mismo Jesús se dirigió a la gente diciendo “conviértanse y crean en el Evangelio”. “Con este anuncio Él se presenta al pueblo, pidiendo acoger su palabra como la última y definitiva que el Padre dirige a la humanidad”.

“Cuando Jesús llama a la conversión no se erige en juez de las personas, sino que lo hace a partir de la cercanía, del compartir la condición humana, y entonces del camino, de la casa, de la mesa”.

El Papa añadió que “la misericordia hacia los que tenían necesidad de cambiar de vida llegaba con su presencia amable, para envolver a cada uno en la historia de salvación”.

De esta manera, Jesús “tocaba en lo profundo del corazón de las personas y ellas se sentían atraídas por el amor de Dios y los animaba a cambiar de vida”.

Como ejemplo puso las conversiones de Mateo y de Zaqueo, quienes “se sintieron amados por Jesús y, a través de Él, por el Padre”.

En su opinión, “la verdadera conversión llega cuando acogemos el don de la gracia”. “Un claro signo de su autenticidad es que nos acordemos de la necesidad de los hermanos y estemos listo para ir a su encuentro”.

Al terminar, el Papa invitó a acoger la invitación de Dios a la conversión y a “no poner resistencias, porque solo si nos abrimos a su misericordia encontramos la verdadera vida y la verdadera alegría”. 

FELIZ FIN DE SEMANA


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