lunes, 5 de octubre de 2015

LA FE, UN REGALO DE DIOS


LA FE, UN REGALO DE DIOS





Tener fe es ACEPTAR los designios de Dios aunque no los entendamos, aunque no nos gusten. Si tuviéramos la capacidad de ver el fin desde el principio tal como Él lo ve, entonces podríamos saber por qué a veces conduce nuestra vida por sendas extrañas y contrarias a nuestra razón y a nuestros deseos. 

Tener fe es DAR cuando no tenemos, cuando nosotros mismos necesitamos. La fe siempre saca algo valioso de lo aparentemente inexistente; puede hacer que brille el tesoro de la generosidad en medio de la pobreza y el desamparo, llenando de gratitud al que recibe y al que da.

Tener fe es CREER cuando resulta más fácil recurrir a la duda. Si la llama de la confianza en algo mejor se extingue en nosotros, entonces ya no queda más remedio que entregarse al desánimo. La creencia en nuestras bondades, posibilidades y talentos, tanto como en los de nuestros semejantes, es la energía que mueve la vida hacia grandes derroteros.

Tener fe es GUIAR nuestra vida no con la vista, sino con el corazón. La razón necesita muchas evidencias para arriesgarse, el corazón necesita sólo un rayo de esperanza. Las cosas más bellas y grandes que la vida nos regala no se pueden ver, ni siquiera palpar, sólo se pueden acariciar con el espíritu.

Tener fe es LEVANTARSE cuando se ha caído. Los reveses y fracasos en cualquier área de la vida nos entristecen, pero es más triste quedarse lamentándose en el frío suelo de la autocompasión, atrapado por la frustración y la amargura.

Tener fe es ARRIESGAR todo a cambio de un sueño, de un amor, de un ideal. Nada de lo que merece la pena en esta vida puede lograrse sin esa dosis de sacrificio que implica desprenderse de algo o de alguien, a fin de adquirir eso que mejore nuestro propio mundo y el de los demás.

Tener fe es VER positivamente hacia adelante, no importa cuán incierto parezca el futuro o cuan doloroso el pasado. Quien tiene fe hace del hoy un fundamento del mañana y trata de vivirlo de tal manera que cuando sea parte de su pasado, pueda verlo como un grato recuerdo.

Tener fe es CONFIAR, pero confiar no sólo en las cosas, sino en lo que es más importante... en las personas. Muchos confían en lo material, pero viven relaciones huecas con sus semejantes. 

Cierto que siempre habrá gente que te lastime y traicione tu confianza, así que lo que tienes que hacer es seguir confiando y sólo ser más cuidadoso con aquél en quien confías dos veces.

Tener fe es BUSCAR lo imposible: sonreír cuando tus días se encuentran nublados y tus ojos se han secado de tanto llorar. 

Tener fe es no dejar nunca de desnudar tus labios con una sonrisa, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes cuando tu sonrisa puede dar luz y esperanza a la vida de alguien que se encuentre en peor situación que la tuya.

Tener fe es CONDUCIRSE por los caminos de la vida de la forma en que un niño toma la mano de su padre. Es que dejemos nuestros problemas en manos de DIOS y nos arrojemos a sus brazos antes que al abismo de la desesperación. Fe es que descansemos en Él para que nos cargue, en vez de cargar nosotros nuestra propia colección de problemas.

QUE EN TU VIDA HAYA SUFICIENTE FE PARA AFRONTAR LAS SITUACIONES DIFÍCILES, JUNTO CON LA NECESARIA HUMILDAD PARA ACEPTAR LO QUE NO SE PUEDA CAMBIAR

¿QUÉ SIGNIFICAN LOS COLORES LITÚRGICOS Y CUÁNDO SE USAN?



¿Qué significan los Colores Litúrgicos y cuándo se usan?
La diversidad de colores en las vestiduras sagradas deben estar marcados también en nuestro corazón


Por: Redacción | Fuente: tallereseclesiasticosbelen.com 




La diversidad de colores en las vestiduras sagradas pretende expresar con más eficacia, aún exteriormente, tanto el carácter propio de los misterios de la fe que se celebran, como el sentido progresivo de la vida cristiana en el transcurso del año litúrgico. Así los cristianos oran con sentimientos diversos evocados también por los colores de las vestiduras litúrgicas.

 BLANCO:
Se usa en tiempo pascual, tiempo de navidad, fiestas del Señor, de la Virgen, de los ángeles, y de los santos no mártires. Es el color del gozo pascual, de la luz y de la vida.
Expresa alegría y pureza.
 ROJO:
Se usa el domingo de Ramos, el Viernes Santo, Pentecostés, fiesta de los apóstoles y santos mártires. Significa el don del Espíritu Santo que nos hace capaces de testimoniar la propia fe aún hasta derramar la sangre en el martirio. Es el color de la sangre y del fuego.
 VERDE:
Se usa en el tiempo ordinario (período que va desde el Bautismo del Señor hasta Cuaresma y de Pentecostés a Adviento). Expresa la juventud de la Iglesia, el resurgir de una vida nueva.
Se usa en los oficios y Misas del «ciclo anual».

 MORADO:
Indica la esperanza, el ansia de encontrar a Jesús, el espíritu de penitencia; por eso se usa en adviento, cuaresma y liturgia de difuntos.
Es signo de penitencia y austeridad.

MENOS USADOS:

 DORADO o PLATEADO:
Subraya la importancia de las grandes fiestas. En los días más solemnes pueden emplearse ornamentos más nobles, aunque no sean del color del día
 ROSA:
Subraya el gozo por la cercanía del Salvador el Tercer Domingo de Adviento, e indica una pausa en el rigor penitencial el Cuarto Domingo de Cuaresma. Es símbolo de alegría, pero de una alegría efímera.
 AZUL:
Indica las fiestas marianas, sobre la Inmaculada Concepción.
 NEGRO:
Expresión de duelo.

TODOS ESTOS COLORES DEBEN ESTAR MARCADOS TAMBIÉN EN NUESTRO CORAZÓN:
  • Debemos vivir con el vestido blanco de la pureza, de la inocencia. Reconquistar la pureza con nuestra vida santa.
  • Debemos vivir con el vestido rojo del amor apasionado a Cristo, hasta el punto de estar dispuesto a dar nuestra vida por Cristo, como los mártires.
  • Debemos vivir el color verde de la esperanza teologal, en estos momentos duros de nuestro mundo, tendiendo siempre la mirada hacia la eternidad.
  • Debemos vivir el vestido morado o violeta, pues la penitencia, la humildad y la modestia deben ser alimento y actitudes de nuestra vida cristiana.
  • Debemos vivir el vestido rosa, solo de vez en cuando, pues toda alegría humana es efímera y pasajera.
  • Debemos vivir con el vestido azul mirando continuamente el cielo, aunque tengamos los pies en la tierra.

SANTA FAUSTINA KOWALSKA, APÓSTOL DE LA DIVINA MISERICORDIA, 5 DE OCTUBRE


Faustina Kowalska, Santa
Apóstol de la Divina Misericordia, 5 de octubre


Por: Sinda Miranda | 




Apóstol de la Divina Misericordia

Martirologio Romano: En Cracovia, en Polonia, santa María Faustina (Elena) Kowalska, virgen de las Hermanas de la Bienaventurada Virgen María de la Misericordia, solícita de anunciar el misterio de la divina misericordia (1938).

Fecha de canonización: Fue beatificada el 18 de abril de 1993 y luego canonizada el 30 de abril de 2000, en sendas ceremonias presididas por el Papa Juan Pablo II.

Sor Faustina nació en el año 1905 en la aldea de Glogowiec, cerca de Lodz, como la tercera de diez hermanos en la familia de Kowalski. Desde pequeña se destacó por el amor a la oración, laboriosidad, obediencia y sensibilidad ante la pobreza humana. Su educación escolar duró apenas tres años. Al cumplir 16 años abandonó la casa familiar para trabajar de empleada doméstica en casas de familias acomodadas. A los 20 años entró en la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, donde ­ como Sor María Faustina ­ vivió 13 años cumpliendo los deberes de cocinera, jardinera y portera. Su vida, aparentemente ordinaria, monótona y gris, se caracterizó por la extraordinaria profundidad de su unión con Dios. Desde niña había deseado ser una gran santa y, en consecuencia, caminó hacia este fin colaborando con Jesús en la obra de salvar a las almas perdidas, hasta ofrecerse como sacrificio por los pecadores. Los años de su vida conventual estuvieron marcados, pues, por el estigma del sufrimiento y las extraordinarias gracias místicas.


La misión de sor Faustina consiste en 3 tareas:

Acercar y proclamar al mundo la verdad revelada en la Sagrada Escritura sobre el amor misericordioso de Dios a cada persona.

­ Alcanzar la misericordia de Dios para el mundo entero, y especialmente para los pecadores, por ejemplo a través de la práctica de las nuevas formas de culto a la Divina Misericordia, presentadas por el Señor Jesús: la imagen de la Divina Misericordia con la inscripción: Jesús, en ti confío, la fiesta de la Divina Misericordia, el primer domingo después de la Pascua de Resurrección, la coronilla a la Divina Misericordia y la oración a la hora de la Misericordia (las tres de la tarde). A estas formas de la devoción y a la propagación del culto a la Divina Misericordia el Señor Jesús vinculó grandes promesas bajo la condición de confiar en Dios y practicar el amor activo hacia el prójimo.

La tercera tarea es inspirar un movimiento apostólico de la Divina Misericordia que ha de proclamar y alcanzar la misericordia de Dios para el mundo y aspirar a la perfección cristiana siguiendo el camino trazado por la beata sor María Faustina. Este camino es la actitud de confianza de niño hacia Dios que se expresa en cumplir su voluntad y la postura de caridad hacia el prójimo. Actualmente este movimiento dentro de la Iglesia abarca a millones de personas en el mundo entero: congregaciones religiosas, institutos laicos, sacerdotes, hermandades, asociaciones, distintas comunidades de apóstoles de la Divina Misericordia y personas no congregadas que se comprometen a cumplir las tareas que el Señor Jesús transmitió por sor María Faustina.

Sor María Faustina manifestó su misión en el Diario que escribió por mandato del Señor Jesús y de los confesores. Registró en él con fidelidad todo lo que Jesús le pidió y describió todos los encuentros de su alma con Él. Secretaria de mi más profundo misterio ‹dijo el Señor Jesús a sor María Faustina‹ tu misión es la de escribir todo lo que te hago conocer sobre mi misericordia para el provecho de aquellos que leyendo estos escritos, encontrarán en sus almas consuelo y adquirirán valor para acercarse a mí (Diario 1693). Esta obra acerca de modo extraordinario el misterio de la misericordia Divina. Atrae no solamente a la gente sencilla sino también a científicos que descubren en ella un frente más para sus investigaciones. El Diario ha sido traducido a muchos idiomas,por citar algunos: inglés, alemán, italiano, español, francés, portugués, árabe, ruso, húngaro, checo y eslovaco.

El 18 de abril de 1993 el Papa Juan Pablo II beatificó a nuestra Sor Faustina Kowalska en la Basílica de San Pedro en Roma. Fue en el primer domingo de Pascua, en el cual, según el pedido expreso de Jesús a Sor Faustina, debía celebrarse la Fiesta de la Misericordia. Y la beatificó precisamente Juan Pablo II, quien siendo aún arzobispo de Cracovia, llevó adelante el proceso arquidiocesano como paso previo a los procesos romanos.

El 30 de abril de 2000, el Santo Padre Juan Pablo II, canonizó a Sor Faustina, en la Basílica de San Pedro, frente a 200.000 devotos de la Divina Misericordia.



JACULATORIA A SAN JOSÉ


domingo, 4 de octubre de 2015

EL EVANGELIO DE HOY: DOMINGO 4 DE OCTUBRE 2015 - SAN FRANCISCO DE ASÍS


¿Es lícito divorciarse?
Tiempo Ordinario


Marcos 10, 2-16. Domingo 27o. del Tiempo Ordinario B. Es en las pruebas donde el amor se acrisola, y el paso de los años agigantan la fidelidad. 


Por: P. Sergio A. Córdova LC | Fuente: Catholic.net 



Te adelantamos las Reflexiones del Evangelio de la Semana 27o. del Tiempo Ordinario, del domingo 4 al sábado 10 de octubre 2015.
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Del santo Evangelio según san Marcos 10, 2-16
Se acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, preguntaban: «¿Puede el marido repudiar a la mujer?». El les respondió: ¿Qué os prescribió Moisés?» Ellos le dijeron: «Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla.» Jesús les dijo: «Teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón escribió para vosotros este precepto. Pero desde el comienzo de la creación, El los hizo varón y hembra. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y los dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre.» Y ya en casa, los discípulos le volvían a preguntar sobre esto. El les dijo: «Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.» Le presentaban unos niños para que los tocara; pero los discípulos les reñían. Mas Jesús, al ver esto, se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios. Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él.» Y abrazaba a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos.

Oración introductoria
Señor, Tú dijiste que el Reino de los cielos es de los pequeños, de los que son mansos y humildes y aceptan tu voluntad sin cuestionamientos absurdos. Quiero comenzar mi oración haciendo un acto de humildad. Soy un pecador. Necesito de tu misericordia. No soy ni siquiera digno de ponerme en tu presencia, pero con la confianza que me da tu amor vengo a dialogar contigo. Acógeme como recibiste a aquellos niños de los que habla el Evangelio y dame tu gracia.

Petición
Señor, aumenta mi fe para que nunca tenga una actitud farisaica o altanera en mi oración.

Meditación del Papa Francisco
En la familia todo está entrelazado: cuando su alma está herida en algún punto, la infección contagia a todos. Y cuando un hombre y una mujer, que se han comprometido a ser “una sola carne” y a formar una familia, piensa obsesivamente en las propias exigencias de libertad y de gratificación, esta distorsión afecta profundamente el corazón y la vida de los hijos. Tantas veces los niños se esconden para llorar solos… Debemos entender bien esto. Marido y mujer son una sola carne. Pero sus criaturas son carne de su carne. Si pensamos en la dureza con la que Jesús advierte a los adultos sobre no escandalizar a los pequeños podemos comprender mejor también su palabra sobre la grave responsabilidad de custodiar la unión conyugal que da inicio a la familia humana. Cuando el hombre y la mujer se convierten en una sola carne, todas las heridas y todos los abandonos del papá y de la mamá inciden en la carne viva de los hijos.
Es verdad, por otra parte, que hay casos en los que la separación es inevitable. A veces se puede convertir incluso en moralmente necesaria, cuando se trata precisamente para proteger al cónyuge más débil, o a los hijos pequeños, de las heridas más graves causadas por la prepotencia y la violencia, del enfado o del aprovecharse, de la alienación y de la indiferencia. (Catequesis de S.S. Francisco, 24 de junio de 2015).
Reflexión
Hace ya mucho tiempo hicieron esta misma pregunta a nuestro Señor. ¿Es lícito a un hombre divorciarse de su mujer? -le preguntaron los judíos al Señor-. En el judaísmo del tiempo de Jesús había dos posturas contrapuestas sobre el tema del divorcio: una, liberal, que daba al hombre derecho de repudiar a la esposa por cualquier motivo que él, en su propio arbitrio, considerara suficiente; la otra, en cambio, tenía un poco más de consideración respecto a la mujer, y exigía que existiera, al menos, un motivo grave y razonable para ello. Aquellos hombres pretendían que Jesucristo se pronunciase sobre una de esas dos posturas, pero les va a salir, como tantísimas otras veces, el tiro por la culata.

Les responde, sencillamente, que por ningún motivo debe el hombre divorciarse de su mujer. Y, como argumento decisivo, apela a la Palabra de Dios, a la Sagrada Escritura: Moisés lo permitió por vuestra terquedad les dice. Pero al principio de la creación no era así. Dios los creó hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Así pues, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. ¡Respuesta clarísima y contundente! No hay lugar a dudas ni a fáciles escapatorias.

El Evangelio del día de hoy nos permite hacer una brevísima reflexión sobre la dignidad del matrimonio cristiano y la grandeza de la fidelidad conyugal. Existen ya tantas y tantas páginas sobre este tema, que es imposible decir algo nuevo. Pero no es lo que pretendo. Y tampoco me voy a detener en aspectos doctrinales que considero que ya te son muy bien conocidos. Simplemente deseo compartir contigo, amigo lector, algunas experiencias, pues las páginas más bellas y fascinantes son las que se han escrito no con tinta, sino con el amor, la sangre y la vida misma.

Creo que todos guardamos en nuestra memoria testimonios muy hermosos y admirables de esposos cristianos, que han sido ejemplo de auténtico amor y fidelidad conyugal a lo largo de su vida, a pesar de las mil dificultades de todos los días. Más aún, es precisamente en las pruebas donde este amor se acrisola, y el paso de los años agigantan y embellecen la fidelidad.

Hace ya tiempo conocí a una señora sevillana, todavía joven y bella, que llevaba como veinte años de viuda y que había sacado adelante a sus cinco hijos no sin pocos sacrificios, pero con un grandísimo amor y dedicación admirable. Y, conversando con ella, me decía en una ocasión que se sentía profundamente orgullosa de su familia y de su matrimonio; que para ella, su esposo no había muerto, pues siempre había permanecido vivo en su pensamiento y en su corazón. Y me dejó muy impresionado cuando me confesó: Mire este anillo de bodas. Se ha embellecido mucho a lo largo de todos estos años y ahora su precio es incalculable: vale muchísimos más quilates que cuando me casé. ¡Qué testimonio tan maravilloso de amor y de fidelidad de esta mujer! Efectivamente, el paso del tiempo, como a los buenos vinos, ha purificado, aquilatado y añejado su amor.

Recuerdo también con gran emoción aquella noche, hace ya más de tres lustros, cuando me encontraba en casa, conversando a solas con mis papás. Hablábamos de los temas más variados de la vida. Y se me ocurrió preguntarles cómo se habían conocido y enamorado. Quería compartir con ellos sus recuerdos más bellos y personales, y que los habían hecho tan felices. Les pedí que me contaran algo de su noviazgo y de sus experiencias como esposos y padres cristianos. Fueron aquéllas, horas muy sabrosas de tertulia familiar. Y me acuerdo que, en un momento, me dijo mi papá: Mira, hijo, en todos estos años, tu mamá y yo nunca nos hemos peleado. Yo me admiré un poco y, al ver mi padre mi extrañeza, añadió: Bueno, obviamente, pequeños desacuerdos o diversidad de opiniones sobre algunas cosas, sí han existido. Pero nunca hemos llegado a una violenta discusión o un enojo fuerte entre nosotros. Y, ¿sabes por qué? Porque para pelear se necesitan dos; y no hay pelea donde uno de los dos no quiere. Y así hemos hecho siempre hasta el día de hoy. Esto es lo que nos ha mantenido unidos y ha acrecentado nuestro amor. Realmente, ¡qué hermosos testimonios de fidelidad y de amor conyugal! Y podríamos contar infinidad de casos más.

¿Es lícito divorciarse? Nuestro Señor nos da la respuesta clarísima en el Evangelio de hoy. Y, además, el testimonio -a veces heroico- de tantísimos hombres y mujeres nos ofrece un argumento decisivo en esta materia.

Propósito
Proponer, con convicción y constancia, momentos específicos de oración familiar, pidiendo por los matrimonios que más quiero.

Diálogo con Cristo 
¡Señor, que los esposos cristianos sigan dando este maravilloso ejemplo de amor y de fidelidad, tan urgente hoy más que nunca, a todos los hombres de nuestra sociedad contemporánea! Sólo así seremos de verdad auténtico fermento en la masa.

 

Preguntas o comentarios al autor   P. Sergio Cordova LC

AMIGOS DE DIOS


Amigos de Dios
Autor:  Padre Guillermo Ortiz S.J.


Cuando se apagan los colores y los ruidos de tantas cosas que nos distraen durante el día, puede que Ud. se sienta solo. “Te dejo solo con vos mismo que es lo peor que te puede pasar”. Así se despidió irónicamente Pereira de un amigo.

Cuando se apagan los colores y los ruidos de tantas cosas que nos distraen durante el día, puede que Ud. se sienta solo. Aún rodeado de gente y hasta de la propia familia, puede ser que Ud. se sienta solo si falta eso tan importante para la vida que es el amor de amistad.

“Ya nos los llamo servidores, los llamo amigos”, les dijo Jesús a sus discípulos. Y allí está como un buen amigo, en la Eucaristía, en el pan santo de la Comunión, en la Misa y en los Sagrarios de las iglesias; como un buen amigo que nos espera siempre, para escuchar nuestras penas y nuestras ilusiones, y para reconfortarnos con la fe en su presencia y en el poder de su amor paciente y fuerte.
¿Cuál es nuestra respuesta frente a la amistad que el mismo Dios ofrece en la Eucaristía, en la Misa, en la Comunión?
Cuando me siento solo hay alguien que siempre está misteriosamente conmigo. A veces pienso que está muy lejos o que quizá no existe, pero Jesús está, y es bueno.

CINCO MINUTOS MÁS



Cinco minutos más...



En el parque un día, una mujer se sentó al lado de un hombre cerca de un patio de recreo. 

"Ese es mi hijo, el que esta ahí," ella dijo, apuntando a un pequeño niño de  camiseta roja quien se estaba tirando del deslizador. 

"Es un niño muy bonito" el hombre dijo. "Esa es mi hija en la bicicleta con  el vestido blanco." Entonces, mirando a su reloj, el llamo a su hija, 

"¿Cuando nos vamos Melissa?" 

Melissa le pidió, "Solamente cinco minutos mas, por favor. Papa? 
Solo cinco minutos mas." 

Su papá dijo que si y Melissa continuo montando su bicicleta para el  contentamiento de su corazón. Pasaron los minutos y el papá se paro  y la llamo de nuevo. "Ya nos podemos ir?" 

De nuevo Melissa le suplico, "Cinco minutos mas, Papa, solo cinco minutos mas." 

El hombre sonrió y dijo, "O.K." 

"Ciertamente tu eres un papá muy paciente", la mujer respondió. 

El hombre se rió y dijo, "Su hermanito mayor lo mato un chofer borracho el  año pasado mientras el montaba su bicicleta cerca de aquí. Nunca pasaba  mucho tiempo con Tommy y ahora daria cualquier cosa por solamente pasar  cinco minutos con el. Me he prometido no cometer el mismo error con Melissa. 

Ella piensa que tiene cinco minutos mas para montar su bicicleta. 

La verdad es que, yo tengo cinco minutos mas para verla jugar." 


La vida se trata de hacer prioridades, cuales son tus prioridades?. 

Dale cinco minutos mas de tu tiempo a alguien que quieres y mandale esta  historia que nos inspira a aprender a tomar tiempo para nuestros seres queridos. 

PAPA FRANCISCO EN EL ÁNGELUS: LOS MATRIMONIOS PARTICIPAN DE LA POTENCIA CREADORA DE DIOS


Papa Francisco en el Ángelus: Los matrimonios participan de la potencia creadora de Dios
Por Alvaro de Juana


Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa






(ACI).- El Papa Francisco explicó hoy la importancia del Sínodo de la Familia al presidir el Ángelus desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico.

Luego de la Misa celebrada en la Basílica Vaticana con la que quedó inaugurado el Sínodo de la Familia que lleva como tema “La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo”, el Pontífice saludó a los fieles en la Plaza de San Pedro.

El Obispo de Roma señaló que los matrimonios por su unión “transmiten la vida a nuevos seres humanos: se convierten en padres”, por lo que “participan de la potencia creadora de Dios mismo”.

Los Padres Sinodales, provenientes de todas partes del mundo y reunidos en torno al Sucesor de Pedro, reflexionarán durante tres semanas sobre la vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en la sociedad, para un atento discernimiento espiritual y pastoral”, explicó al comenzar.

“Tendremos nuestros ojos fijos sobre Jesús para identificar, sobre la base de su enseñanza de verdad y de misericordia, los caminos más oportunos para un trabajo adecuado de la Iglesia con las familias y por las familias, para que el diseño originario del Creador sobre el hombre y la mujer pueda hacerse y se obre en toda su belleza y su fuerza en el mundo de hoy”.

El Santo Padre comentó brevemente las lecturas de la liturgia del día y subrayó que precisamente una de ellas es “el texto fundamental del Libro del Génesis sobre la reciprocidad entre hombre y mujer”.

“Por eso, el hombre deja a su padre y su madre y se une a su mujer y los dos son una sola carne, es decir, una sola vida, una sola existencia”.

Pero el Papa advirtió de que esto es posible porque “Dios es amor” y “se participa de su obra creadora cuando se ama con Él y como Él”.

“Éste es también el amor que se les dona a los esposos en el Sacramento del matrimonio”. Es el amor que alimenta su relación, a través de alegrías y dolores, momentos serenos y difíciles”.

“Es el amor que suscita el deseo de generar los hijos, de atenderlos, acogerlos, criarles, educarlos” y “el mismo amor que, en el Evangelio de hoy, Jesús manifiesta a los niños”.

Por eso, “hoy le pedimos al Señor que todos los padres y educadores del mundo, como también toda la sociedad, se hagan instrumentos de aquella acogida y aquel amor con el que Jesús abraza a los más pequeños”, explicó el Papa a los fieles.

“Él mira sus corazones con la ternura y solicitud de un padre y al mismo tiempo de una madre”, subrayó después.

Francisco tuvo también un recuerdo por “tantos niños enfermos, abandonados, explotados, obligados a la guerra, rechazados”.

“Es doloroso ver las imágenes de los niños infelices, con la mirada perdida, que escapan de la pobreza y los conflictos, llamando a nuestras puertas y a nuestros corazones implorando ayuda”.

Francisco deseó que “El Señor nos ayude a no ser sociedad-fortaleza, sino sociedad-familia, capaces de acoger, con reglas adecuadas, pero acoger”.

“Les invito a sostener con la oración los trabajos del Sínodo, para que el Espíritu Santo haga a los Padres Sinodales plenamente dóciles a sus aspiraciones”.

LO QUE DICEN LOS SANTOS SOBRE LA DISPOSICIÓN PARA ASISTIR A LA SANTA MISA


Lo que dicen los santos sobre la disposición para asistir a la Santa Misa
El acto más importante del cristiano es sin duda la Santa Misa


Por: Apostolado de la Misa diaria | 




El acto más importante del cristiano es sin duda la Santa Misa

Tiene por sí misma un valor tan grande que no hay nada en la creación que valga tanto.

Una sola gota de la Preciosa Sangre contenida en el cáliz podría bastar para salvar millones de mundos más culpables que el nuestro. Esto es así porque siendo la Misa substancialmente el mismo sacrificio de la cruz, aunque incruento, es el mismo Jesucristo, Hijo de Dios, el que como Sacerdote eterno se inmola a sí mismo como Víctima inmaculada y santa a su Padre por la redención del mundo. Por lo tanto, el sacrificio del Calvario tiene un valor infinito en razón de la infinita dignidad de Jesucristo.

En el Sacrificio del Altar es donde, unidos a Cristo sacerdote y víctima, podemos cumplir nuestro deber de adoración y gratitud, donde ofrecemos un sacrificio expiatorio suficiente, donde podemos obtener las gracias que necesitamos.

Es el más perfecto acto de adoración. Nada puede glorificar a Dios tanto y de tan perfecta manera como la Misa.

Es también el más perfecto acto de reparación del pecado, de todos los pecados, la mas perfecta expiación de las ofensas hechas a Dios.


Es mas agradable a Dios que todo lo que le desagradan todos los pecados juntos.


No participemos en la Santa Misa rutinariamente.
Incúlquese con constancia a los jóvenes, que aprendan bien las palabras rituales de la Santa Misa y las pronuncien devotamente para no caer en el defecto de decirlas rutinariamente y con precipitación.

San Juan Bosco

Jesús nos enseña a anonadarnos para asemejamos a Él.

En su forma eucarística, Jesús nos enseña a anonadarnos para asemejamos a Él: la amistad exige la igualdad de vida y de condición; para vivir de la Eucaristía nos es indispensable anonadarnos con Jesús, que en ella se anonada.

San Pedro Julian Eymard
Jesús, dulce y humilde de corazón

La Eucaristía puede quitar todas las enfermedades.

… Por lo tanto, ¿cómo podremos librarnos de esta peste (de la ira)? Bebiendo aquella bebida que tenga virtud para matar gusanos y serpientes que tenemos dentro. ¿Y cuál puede ser, dice, la bebida que tenga esta virtud? La preciosa Sangre de Cristo, si se toma con confianza; puesto que podrá quitar todas las enfermedades; añade a esto el oír atentamente las divinas escrituras; y además añade la limosna; pues sin duda por medio de estas cosas podrán se mortificadas las pasiones que corrompen nuestra alma.

San Juan Crisóstomo
Doctor de la Iglesia
Homilía 4 n.9

La Santa Misa nuestra primera preocupación y nuestra primera acción.

Quienes trabajan manualmente y cuya mente se ha de ocupar en asuntos temporales y externos durante el día, deben hacer de la Santa Misa su primera preocupación y su primera acción, con el fin de no distraerse con facilidad, al asistir a ella, con los pensamientos con que se llenaría su mente si oyeran la santa Misa después de haberse dedicado a lo que es propio de su empleo; así se separa lo santo de lo profano y no se corre el peligro de perder el fruto que se pueda obtener de la práctica más santa de nuestra religión.

San Juan Bautista de la Salle
Instrucciones y oraciones para la Santa Misa,
la confesión y la comunión 1,3,3

Nos divinizamos al contacto del fuego divino.
Honrémoslo con toda pureza espiritual y corporal… Lleguémonos a él con ardiente deseo y recibamos al cuerpo del Crucificado. Y presentando ojos, labios y frente, recibamos la brasa divina, para que el fuego del amor impaciente que hay en nosotros, tomando calor de este carbón encendido, queme nuestros pecados e ilumine nuestros corazones y ardamos y nos deifiquemos con el contacto del fuego divino.

San Juan Damasceno,Doctor de la Iglesia
Sobre la Fe Ortodoxa L.4 C.13

Los principales frutos y beneficios del Santo Sacrificio de la Misa

Todos estos son efectos muy importantes; son los bienes y beneficios que la Iglesia pide todos los días a Dios para sus hijos en su sacrificio; y que deben impulsar a los fieles que desean alcanzarlos a asistir asiduamente a ella, incluso los días en que no hay obligación; a no estar en ella sino con las disposiciones necesarias para participar en ella; y a ponerse en disposición de alcanzar todos los días algunas de esas gracias, pidiéndoselas a Dios según la necesidad que de ellas tengan.

San Juan Bautista de la Salle
Instrucciones y oraciones para la Santa Misa,
la confesión y la comunión 1,2,5-10

Cuando Jesús se digne venir a mí en la santa comunión.

Que la Bienaventurada Virgen María, purifique mi cuerpo para que sea el tabernáculo de Jesús, menos indigno de poseerlo cuando se digne venir a mí en la santa comunión.

San Pio de Pietrelcina

No participemos en la Santa Misa rutinariamente.

Incúlquese con constancia a los jóvenes, que aprendan bien las palabras rituales de la Santa Misa y las pronuncien devotamente para no caer en el defecto de decirlas rutinariamente y con precipitación.

San Juan Bosco

Asistir con devoción a la Santa Misa nos da gracias especiales.

Asistir con devoción a la Santa Misa, visitar a Jesús Sacramentado, recibir la Comunión Sacramental o al menos hacerla espiritual, son prácticas de sumo agrado a María y un conducto eficaz para obtener gracias especiales.

San Juan Bosco

PAPA FRANCISCO EXPLICA POR QUÉ HA ELEGIDO LLAMARSE FRANCISCO


¿Por qué Francisco?
El Papa explica por qué ha elegido llamarse Francisco y afirma que quiere una Iglesia pobre y para los pobres. 16 marzo 2013


Por: S.S. Papa Francisco | Fuente: News.va 




El 16 de marzo de 2013, el Papa Francisco celebró una audiencia con los periodistas que estuvieron esos días en Roma siguiendo los eventos del cónclave y los primeros días del pontificado. Estas son sus palabras traducidas al español donde explica explica por qué ha elegido llamarse Francisco:

«Algunos no sabían por qué el obispo de Roma ha querido llamarse Francisco. Algunos pensaban a Francisco Javier, a Francisco de Sales, también, por supuesto, a Francisco de Asís. Os contaré la historia. Durante la elección, tenía a mi lado al arzobispo emérito de Sao Paulo y también prefecto emérito de la congregación para el Clero, el cardenal Claudio Hummes: un gran amigo, un gran amigo. Cuando la cosa se estaba volviendo un poco ‘peligrosa’, él me confortaba. Y cuando los votos habían alcanzado los dos tercios, ha llegado el acostumbrado aplauso porque el Papa ha sido elegido. Entonces él me ha abrazado y me ha dicho: “No te olvides de los pobres”. Y esas palabras han entrado aquí: los pobres, los pobres. Después, en relación con los pobres he pensado en Francisco de Asís. Luego he pensado en las guerras, mientras el escrutinio proseguía, hasta el final de los votos. Y Francisco es el hombre de la paz. El hombre que custodia la Creación; en este momento en el que tenemos con la Creación una relación no muy buena, ¿no? Es el hombre que nos da este espíritu de paz, el hombre pobre... ¡Ah, cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres!».

IMÁGENES DE SAN FRANCISCO DE ASÍS









SAN FRANCISCO DE ASÍS, FUNDADOR DE LA ORDEN DE LOS FRANCISCANOS, 4 DE OCTUBRE


Francisco de Asís, Santo
Fundador de la Orden de los Franciscanos, 4 de octubre


Por: Tere Vallés | Fuente: Catholic.net 




Memoria Litúrgica

Martirologio Romano: Memoria de san Francisco, el cual, después de una juventud despreocupada, se convirtió a la vida evangélica en Asís, localidad de Umbría, en Italia, y encontró a Cristo sobre todo en los pobres y necesitados, haciéndose pobre él mismo. Instituyó los Hermanos Menores y, viajando, predicó el amor de Dios a todos y llegó incluso a Tierra Santa. Con sus palabras y actitudes mostró siempre su deseo de seguir a Cristo, y escogió morir recostado sobre la nuda tierra († 1226).

Breve Biografía
San Francisco fue un santo que vivió tiempos difíciles de la Iglesia y la ayudó mucho. Renunció a su herencia dándole más importancia en su vida a los bienes espirituales que a los materiales.

Francisco nació en Asís, Italia en 1181 ó 1182. Su padre era comerciante y su madre pertenecía a una familia noble. Tenían una situación económica muy desahogada. Su padre comerciaba mucho con Francia y cuando nació su hijo estaba fuera del país. Las gentes apodaron al niño “francesco” (el francés) aunque éste había recibido en su bautismo el nombre de “Juan”.

En su juventud no se interesó ni por los negocios de su padre ni por los estudios. Se dedicó a gozar de la vida sanamente, sin malas costumbres ni vicios. Gastaba mucho dinero pero siempre daba limosnas a los pobres. Le gustaban las románticas tradiciones caballerescas que propagaban los trovadores.

Cuando Francisco tenía como unos veinte años, hubo pleitos y discordia entre las ciudades de Perugia y Asís. Francisco fue prisionero un año y lo soportó con alegría. Cuando recobró la libertad cayó gravemente enfermo. La enfermedad fortaleció y maduró su espíritu. Cuando se recuperó, decidió ir a combatir en el ejército. Se compró una costosa armadura y un manto que regaló a un caballero mal vestido y pobre. Dejó de combatir y volvió a su antigua vida pero sin tomarla tan a la ligera. Se dedicó a la oración y después de un tiempo tuvo la inspiración de vender todos sus bienes y comprar la perla preciosa de la que habla el Evangelio. Se dio cuenta que la batalla espiritual empieza por la mortificación y la victoria sobre los instintos. Un día se encontró con un leproso que le pedía una limosna y le dio un beso.

Visitaba y servía a los enfermos en los hospitales. Siempre, regalaba a los pobres sus vestidos, o el dinero que llevaba. Un día, una imagen de Jesucristo crucificado le habló y le pidió que reparara su Iglesia que estaba en ruinas. Decidió ir y vender su caballo y unas ropas de la tienda de su padre para tener dinero para arreglar la Iglesia de San Damián. Llegó ahí y le ofreció al padre su dinero y le pidió permiso para quedarse a vivir con él. El sacerdote le dijo que sí se podía quedar ahí, pero que no podía aceptar su dinero. El papá de San Francisco, al enterarse de lo sucedido, fue a la Iglesia de San Damián pero su hijo se escondió. Pasó algunos días en oración y ayuno. Regresó a su pueblo y estaba tan desfigurado y mal vestido que las gentes se burlaban de él como si fuese un loco. Su padre lo llevó a su casa y lo golpeó furiosamente, le puso grilletes en los pies y lo encerró en una habitación (Francisco tenía entonces 25 años). Su madre se encargó de ponerle en libertad y él se fue a San Damián. Su padre fue a buscarlo ahí y lo golpeó y le dijo que volviera a su casa o que renunciara a su herencia y le pagara el precio de los vestidos que había vendido de su tienda. San Francisco no tuvo problema en renunciar a la herencia y del dinero de los vestidos pero dijo que pertenecía a Dios y a los pobres. Su padre le obligó a ir con el obispo de Asís quien le sugirió devolver el dinero y tener confianza en Dios. San Francisco devolvió en ese momento la ropa que traía puesta para dársela a su padre ya que a él le pertenecía. El padre se fue muy lastimado y el obispo regaló a San Francisco un viejo vestido de labrador que tenía al que San Francisco le puso una cruz con un trozo de tiza y se lo puso.


San Francisco partió buscando un lugar para establecerse. En un monasterio obtuvo limosna y trabajo como si fuera un mendigo. Unas personas le regalaron una túnica, un cinturón y unas sandalias que usó durante dos años.

Luego regresó a San Damián y fue a Asís para pedir limosna para reparar la Iglesia. Ahí soportó las burlas y el desprecio. Una vez hechas las reparaciones de San Damián hizo lo mismo con la antigua Iglesia de San Pedro. Después se trasladó a una capillita llamada Porciúncula, de los benedictinos, que estaba en una llanura cerca de Asís. Era un sitio muy tranquilo que gustó mucho a San Francisco. Al oir las palabras del Evangelio “...No lleven oro....ni dos túnicas, ni sandalias, ni báculo..”, regaló sus sandalias, su báculo y su cinturón y se quedó solamente con su túnica sujetada con un cordón. Comenzó a hablar a sus oyentes acerca de la penitencia. Sus palabras llegaban a los corazones de sus oyentes. Al saludar a alguien, le decía “La paz del Señor sea contigo”. Dios le había concedido ya el don de profecía y el don de milagros.

San Francisco tuvo muchos seguidores y algunos querían hacerse discípulos suyos. Su primer discípulo fue Bernardo de Quintavalle que era un rico comerciante de Asís que vendió todo lo que tenía para darlo a los pobres. Su segundo discípulo fue Pedro de Cattaneo. San Francisco les concedió hábitos a los dos en abril de 1209.

Cuando ya eran doce discípulos, San Francisco redactó una regla breve e informal que eran principalmente consejos evangélicos para alcanzar la perfección. Después de varios años se autorizó por el Papa Inocencio III la regla y les dio por misión predicar la penitencia.

San Francisco y sus compañeros se trasladaron a una cabaña que luego tuvieron que desalojar. En 1212, el abad regaló a San Francisco la capilla de Porciúncula con la condición de que la conservase siempre como la iglesia principal de la nueva orden. Él la aceptó pero sólo prestada sabiendo que pertenecía a los benedictinos. Alrededor de la Porciúncula construyeron cabañas muy sencillas. La pobreza era el fundamento de su orden. San Francisco sólo llegó a recibir el diaconado porque se consideraba indigno del sacerdocio. Los primeros años de la orden fueron un período de entrenamiento en la pobreza y en la caridad fraterna. Los frailes trabajaban en sus oficios y en los campos vecinos para ganarse el pan de cada día. Cuando no había trabajo suficiente, solían pedir limosna de puerta en puerta. El fundador les había prohibido aceptar dinero. Se distinguían por su gran capacidad de servicio a los demás, especialmente a los leprosos a quienes llamaban “hermanos cristianos”. Debían siempre obedecer al obispo del lugar donde se encontraran. El número de compañeros del santo iba en aumento.

Santa Clara oyó predicar a San Francisco y decidió seguirlo en 1212. San Francisco consiguió que Santa Clara y sus compañeras se establecieran en San Damián. La oración de éstas hacía fecundo el trabajo de los franciscanos.

San Francisco dio a su orden el nombre de “Frailes Menores” ya que quería que fueran humildes. La orden creció tanto que necesitaba de una organización sistemática y de disciplina común. La orden se dividió en provincias y al frente de cada una se puso a un ministro encargado “del bien espiritual de los hermanos”. El orden de fraile creció más alla de los Alpes y tenían misiones en España, Hungría y Alemania. En la orden habían quienes querían hacer unas reformas a las reglas, pero su fundador no estuvo de acuerdo con éstas. Surgieron algunos problemas por esto porque algunos frailes decían que no era posible el no poseer ningún bien. San Francisco decía que éste era precisamente el espíritu y modo de vida de su orden.

San Francisco conoció en Roma a Santo Domingo que había predicado la fe y la penitencia en el sur de Francia.

En la Navidad de 1223 San Francisco construyó una especie de cueva en la que se representó el nacimiento de Cristo y se celebró Misa.

En 1224 se retiró al Monte Alvernia y se construyó ahí una pequeña celda. La única persona que lo acompañó fue el hermano León y no quiso tener visitas. Es aquí donde sucedió el milagro de las estigmas en el cual quedaron impresas las señales de la pasión de Cristo en el cuerpo de Francisco. A partir de entonces llevaba las manos dentro de las mangas del hábito y llevaba medias y zapatos. Dijo que le habían sido reveladas cosas que jamás diría a hombre alguno. Un tiempo después bajo del Monte y curó a muchos enfermos.

San Francisco no quería que el estudio quitara el espíritu de su orden. Decía que sí podían estudiar si el estudio no les quitaba tiempo de su oración y si no lo hacían por vanidad. Temía que la ciencia se convirtiera en enemiga de la pobreza.

La salud de San Francisco se fue deteriorando, los estigmas le hacían sufrir y le debilitaron y ya casi había perdido la vista. En el verano de 1225 lo llevaron con varios doctores porque ya estaba muy enfermo. Poco antes de morir dictó un testamento en el que les recomendaba a los hermanos observar la regla y trabajar manualmente para evitar la ociosidad y dar buen ejemplo. Al enterarse que le quedaban pocas semanas de vida, dijo “¡Bienvenida, hermana muerte!”y pidió que lo llevaran a Porciúncula. Murió el 3 de octubre de 1226 después de escuchar la pasión de Cristo según San Juan. Tenía 44 años de edad. Lo sepultaron en la Iglesia de San Jorge en Asís.

Son famosas las anécdotas de los pajarillos que venían a escucharle cuando cantaba las grandezas del Señor, del conejillo que no quería separarse de él y del lobo amansado por el santo. Algunos dicen que estas son leyenda, otros no.

San Francisco contribuyó mucho a la renovación de la Iglesia de la decadencia y el desorden en que había caído durante la Edad Media. El ayudó a la Iglesia que vivía momentos difíciles.

¿Qué nos enseña la vida de San Francisco?

Nos enseña a vivir la virtud de la humildad. San Francisco tuvo un corazón alegre y humilde. Supo dejar no sólo el dinero de su padre sino que también supo aceptar la voluntad de Dios en su vida. Fue capaz de ver la grandeza de Dios y la pequeñez del hombre. Veía la grandeza de Dios en la naturaleza.

Nos enseña a saber contagiar ese entusiasmo por Cristo a los demás. Predicar a Dios con el ejemplo y con la palabra. San Francisco lo hizo con Santa Clara y con sus seguidores dando buen ejemplo de la libertad que da la pobreza.

Nos enseña el valor del sacrificio. San Francisco vivió su vida ofreciendo sacrificios a Dios.

Nos enseña a vivir con sencillez y con mucho amor a Dios. Lo más importante para él era estar cerca de Dios. Su vida de oración fue muy profunda y era lo primordial en su vida.

Fue fiel a la Iglesia y al Papa. Fundó la orden de los franciscanos de acuerdo con los requisitos de la Iglesia y les pedía a los frailes obedecer a los obispos.

Nos enseña a vivir cerca de Dios y no de las cosas materiales. Saber encontrar en la pobreza la alegría, ya que para amar a Dios no se necesita nada material.

Nos enseña lo importante que es sentirnos parte de la Iglesia y ayudarla siempre pero especialmente en momentos de dificultad.

PENSAMIENTO DEL PAPA FRANCISCO SOBRE SAN FRANCISCO


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