miércoles, 5 de junio de 2013

EL EVANGELIO DE HOY: 05.06.2013

Autor: Juan María Piñero | Fuente: Catholic.net
Acerca de la resurrección
Marcos 12, 18-27. Tiempo Ordinario. Lo que a nosotros nos parece imposible para Él es posible.
 
Acerca de la resurrección
Del santo Evangelio según san Marcos 12, 18-27 

Se le acercan unos saduceos, esos que niegan que haya resurrección, y le preguntaban: «Maestro, Moisés nos dejó escrito que si muere el hermano de alguno y deja mujer y no deja hijos, que su hermano tome a la mujer para dar descendencia a su hermano. Eran siete hermanos: el primero tomó mujer, pero murió sin dejar descendencia; también el segundo la tomó y murió sin dejar descendencia; y el tercero lo mismo. Ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos, murió también la mujer. En la resurrección, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer». Jesús les contestó: «¿No estáis en un error precisamente por esto, por no entender las Escrituras ni el poder de Dios? Pues cuando resuciten de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, sino que serán como ángeles en los cielos. Y acerca de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en lo de la zarza, cómo Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? No es un Dios de muertos, sino de vivos. Estáis en un gran error». 

Oración introductoria

Dios Padre, hazme comprender que me llamas respetando mi libertad, aunque desgraciadamente a veces haga mal uso de ella. Por eso vengo a esta meditación buscando, la luz para no desviarme del camino y la fuerza para no doblegarme ante las dificultades.

Petición

Espíritu Santo, que no desconfíe del poder de Dios y sepa comprender su Palabra.

Meditación del Papa

Qué es el hombre, cuál es el sentido y el fin de nuestra vida, el bien y el pecado, el origen y el fin del dolor, el camino para conseguir la verdadera felicidad, la muerte, el juicio, la sanción después de la muerte? ¿Cuál es, finalmente, aquel último e inefable misterio que envuelve nuestra existencia, del cual procedemos y hacia donde nos dirigimos?. El hombre sabe que no puede responder por sí mismo a su propia necesidad fundamental de entender. Aunque sea iluso y crea todavía que es autosuficiente, tiene la experiencia de que no se basta a sí mismo. Necesita abrirse al otro, a algo o a alguien, que pueda darle lo que le falta, debe salir de sí mismo hacia Él que puede colmar la amplitud y la profundidad de su deseo.
El hombre lleva dentro de si una sed del infinito, una nostalgia de la eternidad, una búsqueda de la belleza, un deseo de amor, una necesidad de luz y de verdad, que lo empujan hacia el Absoluto; el hombre lleva dentro el deseo de Dios. Y el hombre sabe, de algún modo, que puede dirigirse a Dios, que puede rezarle. Benedicto XVI, 11 de mayo de 2011.

Reflexión

Es normal en el hombre preguntar cuando se tienen dudas, y más aún cuando se es niño. En este estado de la vida se interroga sobre todo lo que le rodea. En el colegio los chicos se dan cuenta que los profesores no siempre lo saben todo y buscan ponerles a prueba para poder reírse de ellos. Más o menos es la postura que encontramos entre los saduceos que se acercan a Jesús con una pregunta un poco rebuscada para comprobar si está preparado. Sin embargo, al igual que el hombre está abierto a la pregunta, debe estarlo también a la verdad y a la rectificación. En este caso los saduceos no están en esta situación.

En ocasiones queremos también nosotros probar a Dios y ponerle nuestras preguntas complicadas. Pero Él siempre está abierto a una respuesta simple, que podamos entender como hace la madre ante la pregunta del niño. Nuestra actitud debe ser la del niño que acepta la respuesta de la mamá.

Jesucristo nos pide que confiemos abiertamente en Él ya que lo que a nosotros nos parece imposible para Él es posible porque lo que busca es que seamos felices: en el caso de los judíos su felicidad consistía en tener descendencia que hiciera honor a la familia, ente otros aspectos. En nuestro caso, Dios está dispuesto a darnos lo que le pedimos siempre y cuando sea en beneficio para nuestra santificación. Dirijámonos a Cristo con aquellas peticiones que Él crea que son más convenientes para nuestra salvación eterna.

Propósito

Dedicar más y mejor tiempo para hacer un examen de conciencia, profundo, sobre los progresos y retrocesos en mi vida espiritual.

Diálogo con Cristo

Padre mío, me has creado con una naturaleza que busca trascender, porque me has dado la dignidad de ser tu hijo. Ilumina mi meditación para que confirme que nunca será en las personas, por más buenas que sean, y por mucho que las ame, donde podré saciar esta sed de trascendencia, porque todas las creaturas, fallamos y somos finitas. Permite que sepa comprender que la gran verdad de mi vida es que Tú me amas. 

EL DIVINO CONSTRUCTOR

Autor: Oscar Schmidt | Fuente: Catholic.net
El Divino Constructor
Sin duda que es el Espíritu Santo que, paso a paso, logro tras logro, ha construido la Iglesia.
 
El Divino Constructor



Sabemos bien que Jesús, en su paso por este mundo, nos dejó los fundamentos de la Iglesia. Por ejemplo cuando en aquella noche de Jueves Santo nos legó dos Sacramentos: la maravilla de Su Presencia real y viva en la Eucaristía, y el Sacramento del Orden Sacerdotal.

Sin embargo, Jesús mismo anunció entonces que era necesario que El partiera, para que viniera Quien iba a continuar e impulsar la construcción de la Iglesia. Fue así que en Pentecostés el Espíritu Santo descendió y dio fortaleza, dirección y consuelo a los que fueron padres de la Iglesia primitiva. De un puñado de mujeres y hombres, surgió así el cristianismo como el gran fenómeno que conmovió y transformó la historia de la humanidad. Por eso, y si bien muchas cosas se han dicho del Espíritu Santo, hoy los invito a que lo admiremos y adoremos como El Divino Constructor.

Jesús nos dejó los Evangelios como sostén de nuestra fe, Su Palabra, la Revelación Pública que nos dice todo lo que necesitamos. Pero fue la acción del Espíritu Santo la que fue guiando poco a poco, a través de los impredecibles caminos de la historia, a aquellos que valientemente dieron sus vidas en nombre de Jesucristo, el Salvador. ¿Cómo es que supieron ellos lo que debían hacer? ¿De donde sacaron la fortaleza necesaria?

Sin dudas que es el Espíritu Santo el Divino Constructor de la Iglesia, paso a paso, logro tras logro. Y ha sido una construcción contrastada por la acción destructora de quienes desde dentro y desde fuera, inspirados por otro espíritu no particularmente santo, trataron de demoler lo construido.

Un momento crucial que debemos meditar en esta historia, ocurrió en la Porciúncula, en Asís. Allí San Francisco miró el Crucifijo que aún colgaba de aquella capilla destruida, y escuchó la Voz de Jesucristo Crucificado que le dijo: "Reconstruye Mi Iglesia". Algo aconteció allí que cambió el curso de la historia, cuando Dios decidió revelar al Hombre un pedido concreto, una misión imposible para Francisco, pero posible para Dios.

Varias conclusiones se desprenden de esta revelación del Señor al joven de Asís:

  • La primera es que Dios interviene en forma directa en la historia, revelando Su Voluntad a almas elegidas, como fue la de Francisco. A pesar de que todo ha sido ya revelado a través de las Sagradas Escrituras, resulta evidente que Dios considera conveniente el seguir hablando al hombre, a través de Sus mensajes a santos y místicos que se cuentan por cientos, siglo tras siglo, en la tradición de la Iglesia.
  • La segunda conclusión es que, ante el pedido de Jesús a Francisco, resulta obvio que si había algo para reconstruir, es que algo estaba siendo destruido. La Iglesia estaba en un muy mal momento histórico, con malas costumbres divulgándose entre muchos de sus pastores, con desviaciones del propósito que El Constructor había impregnado en las piedras que se apilaron en el diseño original del edificio. Y Dios quiso que Francisco, desde la nada, reconstruyera en base a los planos originales, los planos del Autor.
  • La tercera conclusión es que Jesús no le dice a Francisco: “oye, mi Iglesia está siendo destruida, ve y construye otra”. Jamás Dios pediría o inspiraría eso a alma alguna. En siglos pasados algunos hombres de la Iglesia, horrorizados ante la corrupción de algunos pastores, incurrieron en el abominable error de crear su propia iglesia en lugar de luchar desde dentro como Dios espera. El Constructor quiere que reconstruyamos, no que nos vayamos de Su Casa.
  • La cuarta conclusión es que Dios literalmente hizo Su obra en Francisco, interviniendo por medio de El Divino Constructor, el Espíritu Santo que luego del pedido original de Jesús en la Porciúncula, guió a este miserable enamorado de la amada pobreza, hasta producir un estallido de luz que iluminó la noche de la Iglesia. ¿Qué duda cabe de que sin la ayuda de El Divino Constructor, a ningún puerto hubiese llegado la loca odisea de Francisco?

    El Divino Constructor, de este modo, trabaja en base a la santidad y a la acción iluminada de los santos. Tomás de Kempis puso en Boca del Señor estas palabras (Kempis, libro III, cap. 58): “Yo soy el Creador de todos los santos; Yo les di la Gracia, Yo los llevé a la Gloria. He conocido a mis amados antes de los siglos, y los he elegido del mundo y no fueron ellos los que me eligieron a Mi (Jn. 15,16.19). Los he llamado con mi Gracia y atraído con Mi Misericordia y los he llevado a través de muchas tentaciones. Les infundí consuelos admirables, Les di la perseverancia y coroné su paciencia”.

    Así, el Constructor sigue edificando, mientras otros se esfuerzan en demoler. El Espíritu Santo es Quien nos llena de santas inspiraciones en la forma de invitaciones a poner manos a la obra y reconstruir, piedra por piedra, lo que otros destruyen. No debemos desanimarnos, porque es Él quien guía la obra. Por más que veamos la eficiente demolición de algunos cercanos, y otros lejanos, no temamos, porque el Divino Constructor no permitirá que Su Casa caiga, jamás. Esto es una verdad revelada, parte central de nuestra fe: “Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré Mi Iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:13-18).

    Mientras tanto, pidamos al Señor intensamente para que la Iglesia viva un siglo de santos, de santidad. Necesitamos más sacerdotes santos, y laicos también. Necesitamos más santidad, y es Dios quien debe darnos esa Gracia, pero muy especialmente debemos ser nosotros dignos de ese don, ya que todos estamos llamados a la santidad. ¿Quieres, realmente y de corazón, la santidad?

    Unidos a nuestro Papa Francisco, escuchemos la Voz del Divino Maestro que una vez más nos dice:

    "Francisco, reconstruye mi Casa" 


  • Preguntas o comentarios al autor
  • Oscar Schmidt 

    martes, 4 de junio de 2013

    EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS Y NUESTRO CORAZÓN


    Autor: Padre Nicolás Schwizer | Fuente: Catholic.net 
    El Sagrado Corazón de Jesús y nuestro corazón  
    Durante este mes de junio nos llama nuevamente a nosotros: ¡Mirad cómo os he amado! ¡Sólo os pido una cosa: que correspondáis a mi amor! 


    Todo este mes de junio está dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. Por eso vamos a meditar, sobre el significado y la actualidad de la devoción al Corazón de Jesús.

    Este culto se basa en el pedido del mismo Jesucristo en sus apariciones a Santa Margarita María de Alacoque. Él se mostró a ella y señalando, con el dedo, el corazón, dijo: “Mira este corazón que tanto ha amado a los hombres y a cambio no recibe de ellos más que ultrajes y desprecio. Tú, al menos ámame”. Esta revelación sucedió en la segunda mitad del siglo diecisiete.

    Hoy en día, tenemos que preguntarnos: ¿es popular entre los jóvenes esta devoción? ¿La devoción al Sagrado Corazón de Jesús es de interés palpitante para nuestro tiempo actual? 

    Cuando hablamos del Corazón de Jesús, importa menos el órgano que su significado. Y sabemos que el corazón es símbolo del amor, del afecto, del cariño. Y el corazón de Jesús significa amor en su máximo grado; significa amor hecho obras; significa impulso generoso a la donación de sí mismo hasta la muerte.

    Cuando Cristo mostró su propio corazón, no hizo más que llamar nuestra atención distraída sobre lo que el cristianismo tiene de más profundo y original; el amor de Dios. También durante este mes nos llama nuevemente a nosotros: ¡Mirad cómo os he amado! ¡Sólo os pido una cosa: que correspondáis a mi amor!

    Nuestra respuesta del amor, en general, no es muy adecuada a su llamada. Porque sufrimos una grave y crónica afección cardíaca, que parece propia de nuestro tiempo: está disminuyendo e incluso muriendo el amor; el corazón se enfría y ya no es capaz de amar ni de sentirse amado.
    Es una característica de los últimos tiempos - como nos indica la Santa Escritura - de que se “enfriará la caridad de muchos” (Mt 24,12).

    ¿Quién de nosotros no sufre bajo esta enfermedad del tiempo actual? ¿Quién de nosotros no sufre bajo esta falta de amor desinteresado hacia Dios y hacia los demás? ¿Quién de nosotros no se siente cautivo de su propio egoísmo, el cual es el enemigo mortal de cada amor auténtico? ¿Y quién de nosotros no experimenta, día a día, que no es amado verdaderamente por los que lo rodean?

    Cuántas veces nuestro amor es fragmentario, defectuoso, impersonal, porque no encierra la personalidad total del otro. Amamos algo en el otro, tal vez un rasgo característico, tal vez un atributo exterior (- su lindo rostro, su peinado, sus movimientos graciosos -) pero no amamos la persona como tal, con todas sus propiedades, con todas sus riquezas y también con todas sus fragilidades. 

    Tampoco amamos a Dios tal como Él lo espera: “con todo nuestro corazón. Con toda nuestra alma. Con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas” (Mc 12,30).

    He aquí, pues, el sentido y la actualidad de nuestra devoción al Sagrado Corazón de Jesús. A este tan enfermo corazón moderno contraponemos el corazón de Jesús, movido de un amor palpable y desbordante. Y le pedimos que una nuestro corazón con el suyo, que lo asemeje al suyo. Le pedimos un intercambio, un transplante de nuestro pobre corazón, reemplazándolo por el suyo, lleno de riqueza. 

    ¡Que tome de nosotros ese egoísmo tan penetrante, que reseca nuestro corazón y deja inútil e infecunda nuestra vida! ¡Que encienda en nuestro corazón el fuego del amor, que hace auténtica y grande nuestra existencia humana! 

    Debiéramos juntarnos también con la Santísima Virgen María. Ella tiene tan grande el corazón que puede ser Madre de toda la humanidad. ¡Que, con cariñoso corazón maternal, ella nos conduzca en nuestros esfuerzos hacia un amor de verdad, sin egoísmo y sin límites! 

    ¡Qué así sea! 

    En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
    Amén.

    LOS CINCO MINUTOS DE DIOS - 04 DE JUNIO DEL 2013



     LOS  CINCO MINUTOS DE DIOS
    04 DE JUNIO DEL 2013

    En el universo hallamos un equilibrio; en el hombre sufrimos un desequilibrio. El universo mantiene un equilibrio sujeto a las leyes señaladas por el Creador; sin ese equilibrio sobrevendría el caos y la autodestrucción, no sólo del mundo, sino también del mismo hombre.
    El hombre, por el abuso de su libertad, puede alterar su equilibrio íntimo; de esa forma puede llegar a desorbitarse; el hombre altera el equilibrio; en lugar de ser hermano de todos los hombres y señor de todas las cosas, por su ambición y su egocentrismo quiere ser señor de los hombres y se hace esclavo de las cosas, que llegan a dominarle.
    Así el hombre, por su afán de poseer, deja de esforzarse por ser; el hombre queda disminuido, sin identidad propia. Solamente volviendo a ocupar el puesto que Dios le señaló podrá restablecer el equilibrio.

    "Si, pues, el Hijo os da la libertad, seréis realmente libres" (Jn, 8, 36). "Si os mantenéis fieles a mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres" (Jn, 8, 31-32). La Palabra del Señor será la luz que te ilumine y la norma que teguíe.


    Extraído del Libro: "Los cinco Minutos de Dios"  de Alfonso Milagros

    CAMINANDO CON FE

    Caminando con fe


    "El que con fe se acerca a Dios, no vuelve con la canasta vacía"

    "Fe es lo que da valor a las cosas que no podemos ver" 

    "Fe es acercarse a Dios"

    "Fe es llevar fruto aun en la debilidad"

    "Fe es la palabra de aliento para los que están en sufrimiento"

    "Fe es la justificación que tenemos para lograr la paz 
    con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo"

    "Fe es lo que recibimos al oír la palabra de Dios"

    "Fe es la que debe permanecer en nuestros corazones,
    junto con la esperanza y el amor."

    "Fe es lo que nos hace caminar confiados en los senderos 
    espirituales"

    "Fe es el escudo o defensa que tenemos los cristianos 
    para rechazar 

    "Fe para vivir con gozo y fe para morir en paz"
    gracia santificante, la he recobrado ahora por este acto de amor a Dios. Hago propósito de confesarme en el momento más oportuno.

    EL EVANGELIO DE HOY: 04.06.2013

    Autor: Víctor Hugo Gamboa | Fuente: Catholic.net
    A Dios lo que es de Dios
    Marcos, 12, 13-17. Tiempo Ordinario. Si en las monedas romanas estaba impresa la imagen del César, en el corazón del hombre está la huella de Cristo.
     
    A Dios lo que es de Dios
    Del santo Evangelio según san Marcos, 12, 13-17

    Le enviaron después a unos fariseos y herodianos para sorprenderlo en alguna de sus afirmaciones. Ellos fueron y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y no tienes en cuenta la condición de las personas, porque no te fijas en la categoría de nadie, sino que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios. ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no? ¿Debemos pagarla o no?». Pero él, conociendo su hipocresía, les dijo: «¿Por qué me tienden una trampa? Muéstrenme un denario». Cuando se lo mostraron, preguntó: «¿De quién es esta figura y esta inscripción?». Respondieron: «Del César». Entonces Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios». Y ellos quedaron sorprendidos por al respuesta. 

    Oración introductoria

    Señor creo en ti, ayúdame a creer con firmeza; espero en ti, ayúdame a vivir sin desconfianza; Señor, te amo, ayúdame a demostrártelo con hechos. Quiero ofrecer esta meditación por las personas que no luchan por dar al César lo que es del César y a ti lo que es tuyo.

    Petición

    Señor, ayúdame a vivir siempre de cara a ti, jamás permitas que te deje de ver. Enséñame a darte lo que te corresponde.

    Meditación del Papa

    Según el célebre dicho de Jesús: "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios" (Mc 12, 17). Si en las monedas romanas estaba impresa la imagen del César y por eso a él se le debían dar, en el corazón del hombre está la huella del Creador, único Señor de nuestra vida. Por tanto, la auténtica laicidad no es prescindir de la dimensión espiritual, sino reconocer que precisamente esta dimensión, radicalmente, es garante de nuestra libertad y de la autonomía de las realidades terrenas, gracias a los dictados de la Sabiduría creadora que la conciencia humana sabe acoger y realizar. Benedicto XVI, Audiencia General, miércoles 17 de septiembre de 2008.

    Reflexión 

    Un cristiano no es un ser de otro planeta, tiene bien puestos los pies en la tierra, es la presencia de Cristo en la sociedad. "Dar a Dios lo que es de Dios", significa afirmar siempre nuestra fe; dar ejemplo de coherencia a los que no creen en Jesús. Es vivir de cara a Dios, dándole lo que le corresponde. Pero, cuidado, Jesús dijo también: "dad al César lo que es del César", Así que no podemos olvidarnos de nuestras ocupaciones y deberes; mas en la actualidad, en un mundo laicizado, el problema es otro: frecuentemente es muy fácil pasarse con los "impuestos" debidos al César e ir robando poco a poco el tiempo a Dios. Es allí donde la frase de Cristo se actualiza. ¿Yo estoy dedicándole el tiempo que le corresponde a Dios o me estoy excediendo con el impuesto al César? Y el César es un rey que cada uno se pinta, para unos es la perdida de tiempo, para otros el agobio causado por el estudio o el trabajo excesivo. El César en sí no es malo, pero cuando usurpa el papel de Dios se convierte en un tirano nocivo y déspota.

    Propósito

    El día de hoy rezaré un padrenuestro al iniciar mi trabajo o estudio para recordarme que necesito dar al César lo del César y a Dios lo de Dios.

    Diálogo con Cristo

    ¡Señor!, gracias por recordarme cuáles son las prioridades en mi vida. Señor, que no dude darte generosamente el tiempo que te mereces. Señor, ilumíname cuando me exceda con las cosas de este mundo, con el César tirano, para que pueda escapar de sus garras y tener claro los límites entre lo tuyo y mis demás ocupaciones. Gracias por enseñarme con tu ejemplo a dar al César lo del César y a Dios lo que es de Dios.


    La Iglesia invita a sus hijos, renacidos del agua y del Espíritu Santo, a que perseveren en la escucha de la palabra de Cristo, el Unigénito de Dios Padre, en el fiel cumplimiento de la voluntad divina y en el testimonio de la caridad. (Benedicto XVI) 




  • Preguntas o comentarios al autor
  • Víctor Hugo Gamboa 

    NECESITAMOS...

    Necesitamos...


    Un borrador, para borrar de nuestra historia todo lo que nos haga daño.

    Un detergente, para quitar las manchas de las máscaras que usamos a diario.

    Unas tijeras, para cortar todo aquello que nos impide crecer.

    Un pájaro, para que nos enseñe a volar alto y cantar con libertad.

    Una tinaja, para añejar el cariño y la madurez del amor.

    Un frasco transparente, para conservar las sonrisas y sin tapa para
    escuchar su alegre sonido.

    Unos lentes, correctores de la visión de la vida, que nos permitan
    observar con amor al prójimo y a la naturaleza.

    Una ardilla, que nos indique como trepar por las ramas del árbol de la sabiduría.

    Unas agujas grandes, para tejer sueños e ilusiones.

    Un cofre, para guardar todos los recuerdos que construyen y dan vida.

    Un cierre (zipper), que permita abrir la mente cuando se desee encontrar respuestas, otro para cerrar nuestra boca cuando sea necesario, y otro para abrir nuestro corazón.

    Un rebobinador de películas, para recordar los momentos más felices en nuestras vidas.

    Un reloj, para darle todo el tiempo al amor y al amar.

    Los zapatos de la ética y la moral, para pisar firme y seguro por donde quiera que vamos.

    Una balanza, para pesar todo lo vivido y todo lo experimentado.

    Un espejo, para admirar una de las obras más perfectas de DIOS... ¡Tú!

    FRUTO DE LA HOSPITALIDAD

    Fruto de la hospitalidad
    Autor:  Padre Justo López Melús


    Un gesto de hospitalidad ayudó a resolver un caso insoluble de matemáticas. Era un árabe del desierto, que tenía diecisiete camellos y tres hijos: Hasán, Hasín y Hasún. Cuando ya estaba para morir les dijo: «Riqueza suya son los camellos. Cuando yo muera los repartirán así: la mitad para Hasán, la tercera parte para Hasín y la novena parte para Hasún». Aceptaron a gusto y al día siguiente el padre murió.

    Se pusieron a deliberar y no había manera de solucionarlo. La mitad de diecisiete eran ocho y medio. ¿Habría que matar un camello y quedarse con la mitad? Y lo mismo pasaba con la tercera y la novena parte. Entonces llegó un beduino montado en un viejo camello, pidiendo hospitalidad. Se la dieron y les ayudó a resolver el problema. Les dio su camello para que se repartieran los dieciocho. Hasán tomó la mitad, nueve; Hasín la tercera parte, seis, y Hasún la novena, dos. 9+6+2=17. Y al día siguiente marchó el beduino con su viejo camello que había sobrado. De la hospitalidad había salido la solución.

    HOSPITAL DEL SEÑOR


    HOSPITAL DEL SEÑOR

    Fui al Hospital del Señor a hacerme una revisión de rutina y constaté que estaba enfermo. Cuando Jesús me tomó la presión vio que estaba baja de ternura. Al medirme la temperatura el termómetro registró 40 grados de egoísmo.

    Hizo un electrocardiograma y el diagnóstico fue que necesitaba varios "by-pases" de amor porque mis venas estaban bloqueadas y no abastecían mi corazón vacío.

    Pasé hacia ortopedia: no podía caminar al lado de mi hermano, y tampoco podía abrazarlo porque me había fracturado al tropezar con mi vanidad. También me encontraron miopía, ya que no podía ver más allá de las apariencias; cuando me quejé de sordera Jesús me diagnosticó quedarme sólo en las palabras vacías de cada día.

    GRACIAS SEÑOR, porque las consultas son gratuitas, por tu gran misericordia. Prometo, al salir de aquí, usar solamente los remedios naturales que recetas en el Evangelio...

    Al levantarme tomaré un vaso de AGRADECIMIENTO.

    Al llegar al trabajo, una cucharada sopera de BUEN DÍA.

    Cada hora un comprimido de PACIENCIA y una copa de HUMILDAD.

    Al llegar a casa, SEÑOR, voy a tener diariamente una inyección de AMOR, y al irme a acostar dos cápsulas de CONCIENCIA TRANQUILA.

    ¡¡¡¡¡ GRACIAS SEÑOR !!!!!

    ¿CÓMO TOCAR CON FE A DIOS EN LA ORACIÓN?

    Autor: P. Guillermo Serra, LC | Fuente: la-oracion.com
    ¿Cómo tocar con fe a Dios en la oración?
    Jesús nos dice con claridad que tocarle es amarle, es tener la humildad de confiar en Él, de tratarle con ternura y fe.
    ¿Cómo tocar con fe a Dios en la oración?
    La oración es acercarse a Jesús con humildad y tocarlo desde la fe. La oración llena de fe es "la debilidad" de Dios y la fuerza del hombre. Jesús no se resiste a hacer milagros cuando percibe una gran fe. No basta con tocar a Jesús, sino tocarlo con fe y experimentar cómo muchas virtudes, gracias, salen de Él para curar nuestro corazón y cuerpo.

    Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, y que no había podido ser curada por nadie, se acercó por detrás y tocó la orla de su manto, y al punto se le paró el flujo de sangre. Jesús dijo: «¿Quién me ha tocado?» Como todos negasen, dijo Pedro: «Maestro, las gentes te aprietan y te oprimen». Pero Jesús dijo: «Alguien me ha tocado, porque he sentido que una fuerza ha salido de mí». Viéndose descubierta la mujer, se acercó temblorosa, y postrándose ante él, contó delante de todo el pueblo por qué razón le había tocado, y cómo al punto había sido curada. Él le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz». (Lc 8,43-48)

    Nuestra propia enfermedad debe ser presentada con fe y esperanza

    La mujer hemorroisa sufría desde hacía 12 años esta enfermedad. No había encontrado remedio, se había gastado todo en doctores. Sólo le quedaba una esperanza, ese Jesús del que toda la gente hablaba. Debido a su enfermedad era impura y todo lo que tocase automáticamente se convertía en impuro. Vivía en una soledad total, separada de la sociedad, de su familia, 12 años queriendo "volver a vivir". Esta soledad, necesidad de vivir, de ser alguien, hizo que sin temor se acercase a Jesús. Percibía en Él alguien que podría devolverle la vida, que podría dar sentido a esta enfermedad y poder ser curada.

    En la oración nos presentamos también enfermos, débiles, con temores, resistencias, profundas heridas que todavía sangran. Con facilidad buscamos en el mundo diversos “doctores” que nos puedan curar, distracciones, pasatiempos que en el fondo nos dejan igual y nos vamos desgastando. En la oración nos presentamos conscientes de esta debilidad, pero a la vez llenos de fe porque estamos ante el único que nos puede curar de raíz, el que puede devolvernos la vida, dar un sentido profundo y nuevo a nuestra existencia, a nuestra soledad. Este acto de fe y confianza son los pasos necesarios para llegar hasta el Maestro: "Creo en ti Señor, espero en tu amor, confío en ti, quiero amarte para vivir". Presentamos nuestra vida ante Él, nuestra debilidad, enfermedad, con fe y confianza para que Él nos cure.

    Acercarse a Jesús con humildad, con la mirada siempre fija en su Amor y ternura

    Con gran fe, se acercó a Jesús por detrás, y con delicadeza, consciente de su impureza, se atrevió a tocarle con fe la orla de su manto.

    Cuando hay fe y amor, la oración se convierte en un buscar el bien de la otra Persona: acogerle, cuidarlo, amarlo. Esto es lo que hace la hemorroisa. No piensa en sí misma. No quiere "molestar" al Señor: con humildad se acerca por detrás y busca tocar tan sólo el borde de su manto. Esto sería suficiente. La fe no busca evidencia, no quiere tocar a toda costa, palpar como lo hizo Santo Tomás. Basta con un detalle, un gesto cercano y tierno. Es un decirle a Jesús: "no te quiero molestar, sé que me amas y con tocarte el borde del manto, te darás cuenta que te necesito, que estoy aquí, que te amo y que quiero poderte abrazar… pero soy impura, mi alma es impura, necesito que tu amor me purifique y me haga digna de Ti".

    Así la hemorroisa buscando el bien de Jesús, el no "hacerle" impuro, logra su propio bien. La oración es buscar al otro para encontrarse con el otro. Es dejarse encontrar buscando. Es rozar su Corazón para encontrase dentro de él.

    La fe mueve el Corazón de Jesús y fija su mirada en la humildad

    La mujer queda curada al instante. Jesús no espera a que la mujer le diga qué necesita. Así es el Buen Pastor, conoce a sus ovejas, nos conoce y sabe lo que necesitamos incluso antes de que se lo pidamos. Por eso, muchas veces la oración es ponerse en su presencia, quizás experimentando un silencio que no es indiferencia por parte de Jesús, sino un querer expresar ternura, contemplar a su creatura tan amada y admirarla con amor.

    Jesús estaba siendo oprimido por la multitud, sin embargo, sintió que una virtud salía de Él y gritó: « ¿Quién me ha tocado? » Los discípulos, asombrados, no entienden esta pregunta. Decenas de personas están agolpadas, se empujan y estrujan a Jesús y sólo una "le ha tocado", aquella que apenas ha rozado el borde de su manto.

    Aquí Jesús nos dice con claridad que tocarle es amarle, es tener la humildad de confiar en Él, de tratarle con ternura y fe. De acercarse a Él como un niño a su Padre y estar, sí, estar junto a Él. Muchos estaban más cerca que la mujer, pero no tenían fe, era quizás más bien curiosidad, rutina.

    La oración nunca puede ser curiosidad o rutina. No es una actividad para llenarme de ideas o repetir fórmulas aprendidas de memoria. Esto sería como empujar y estrujar a Jesús, como aquel grupo que lo seguía. No, esta mujer nos enseña que para tocar a Jesús hay que tener fe, hay que acudir con confianza, presentarse con humildad y tener ternura hacia Dios. ¡Ah!, y sobre todo, hay que dejarse querer por el Maestro que nos conoce, nos espera y al instante nos abraza con amor.

    Queremos tocarte Jesús. Ayúdanos Señor a tocarte con fe.





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    lunes, 3 de junio de 2013

    JUNIO: MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


    JUNIO: MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

    Tradicionalmente, el mes de junio es el mes dedicado a honrar al Corazónde Jesús, y al Corazón de María. Cuéntase del pintor Führich, que en cierta ocasión le encargaron pintar una imagen del Corazón de Jesús; mas él declinó el compromiso por considerarlo superior a sus fuerzas.

    -Tendría necesidad -tal fue su respuesta- de hacer transparentes, de alguna manera, en el rostro de Jesús los sentimientos del Corazón Divino, y no me comprometo a semejante tarea.

    Existe una teología del Sagrado Corazón de Jesús. Es la que considera que Dios es el Corazón eterno.

    "Dios es caridad" y halla en esta caridad el por qué, ya que no el cómo de todos los misterios cristianos.

    Dios ama: amar es dar. Dios nos lo ha dado todo y se ha dado a sí mismo, empezando por nuestra existencia y la de todos los seres: he aquí la Creación.

    Dios ama: amar es hablar; he aquí la revelación, las Sagradas Escrituras: La Ley de Dios.

    Dios ama: amar es salvar a toda costa al ser amado y morir por él, si es preciso: he aquí la Redención.

    Dios ama: amar es querer quedarse perpetuamente presente al ser amado: he aquí la Eucaristía.

    Dios ama: amar es querer hacer felices consigo a los seres amados y para siempre; he aquí la bienaventuranza eterna del Cielo.

    LOS CINCO MINUTOS DE DIOS - 03 DE JUNIO DEL 2013



    LOS  CINCO MINUTOS DE DIOS
    03 DE JUNIO DEL 2013

    Dios ha hecho libre al hombre. Por la libertad, signo supremo de la imagen divina en el hombre, Dios deja al hombre en poder de su propia decisión; no quiere autómatas que sirvan, sino hombres libres que lo amen.
    El hombre, dueño de su destino, con su inteligencia y su libertad, debe escudriñar en los signos de los tiempos y en la Revelación para restituir el primitivo equilibrio de la Creación.
    Fue necesaria la libertad para que la búsqueda y el encuentro con Dios sea un honor y no una violencia en nuestras vidas. Dios nunca puede ser un obstáculo en la persona humana. Lo esencial es llegar a Él con libertad. El Espíritu nos guía hacia la verdad plena; y en ninguna mano está nuestra libertad mejor protegida y resguardada que en la de Quien la ha creado.
    No es libre el que rechaza la Verdad y el Amor, sino el que los acepta, los abraza y los vive en plenitud.

    "Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad" (2Cor, 3, 17). La libertad de los hijos de Dios, que no es otra cosa que la libertad del amor; de un amor verdadero, que ama al Padre por sobre todas las cosas, y a los hermanos por amor al Padre.

    Extraído del Libro: "Los cinco Minutos de Dios"  de Alfonso Milagros

    EL EVANGELIO DE HOY: 03.06.2013

    Autor: Juan Pablo Botero | Fuente: Catholic.net
    Parábola de los viñadores
    Marcos 12, 1-12. Tiempo Ordinario. Aceptemos con confianza y humildad la misión personal que Cristo nos pide.
     
    Parábola de los viñadores
    Del santo Evangelio según san Marcos 12, 1-12

    En aquel tiempo Jesús se puso a hablarles en parábolas a los sumos sacerdotes: Un hombre plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores, y se ausentó. Envió un siervo a los labradores a su debido tiempo para recibir de ellos una parte de los frutos de la viña. Ellos le agarraron, le golpearon y le despacharon con las manos vacías. De nuevo les envió a otro siervo; también a éste le descalabraron y le insultaron. Y envió a otro y a éste le mataron; y también a otros muchos, hiriendo a unos, matando a otros. Todavía le quedaba un hijo querido; les envió a éste, el último, diciendo: "A mi hijo le respetarán". Pero aquellos labradores dijeron entre sí: "Este es el heredero. Vamos, matémosle, y será nuestra la herencia." Le agarraron, le mataron y le echaron fuera de la viña. ¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá y dará muerte a los labradores y entregará la viña a otros. ¿No habéis leído esta Escritura: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? Trataban de detenerle - pero tuvieron miedo a la gente - porque habían comprendido que la parábola la había dicho por ellos. Y dejándole, se fueron.

    Oración introductoria

    Padre Bueno, gracias por darme y cuidar con tanto esmero mi vida. Hoy me acerco humildemente a esta oración, porque sé que te he fallado al desviarme del camino de la gracia que me puede llevar a la santidad.

    Petición

    Jesús, transforma mi vida, para que produzca los frutos para los cuales fue creada.

    Meditación del Papa

    Los viñadores matan al hijo precisamente por ser el heredero; de esta manera, pretenden adueñarse definitivamente de la viña. En la parábola, Jesús continúa: «¿Qué hará el dueño de la viña? Acabará con los labradores y arrendará la viña a otros». En este punto la parábola, como ocurre también en el canto de Isaías, pasa de ser un aparente relato de acontecimientos pasados a referirse a la situación de los oyentes. La historia se convierte de repente en actualidad. Los oyentes lo saben: Él habla de nosotros. Al igual que los profetas fueron maltratados y asesinados, así vosotros me queréis matar: hablo de vosotros y de mí. La exégesis moderna acaba aquí, trasladando así de nuevo la parábola al pasado. Aparentemente habla sólo de lo que sucedió entonces, del rechazo del mensaje de Jesús por parte de sus contemporáneos; de su muerte en la cruz. Pero el Señor habla siempre en el presente y en vista del futuro. Habla precisamente también con nosotros y de nosotros. Si abrimos los ojos, todo lo que se dice ¿no es de hecho una descripción de nuestro presente? ¿No es ésta la lógica de los tiempos modernos, de nuestra época? Declaramos que Dios ha muerto y, de esta manera, ¡nosotros mismos seremos dios!. Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, primera parte, p. 104.

    Reflexión

    Envió un siervo a los labradores a su debido tiempo para recibir de ellos una parte de los frutos.recibe la misión de su Señor. Pongámonos en su lugar. ¿Qué pensaría?, ¿con qué actitud emprende el camino? Es una misión difícil, es más, sabe que llevarla a cabo le exigirá que lo maltraten y que lo despidan con las manos vacías. Así es nuestra misión. Desproporcionada a nuestras posibilidades.

    El solo verla ya nos hace dudar: no sirvo para este empleo, el estudio no es lo mío, esto de ser madre... cada uno ponga aquí su misión. ¿No es cierto que su peso nos aplasta? Ahora veamos a este siervo, ¿de dónde saca el valor, el coraje, la constancia para llevar a cabo su misión? Sale sin duda alguna de la confianza y humildad en su Señor. Confianza que nace del saber que su Señor lo conoce y por ello le encomienda una misión dura tanto así que lo llevará a la muerte y una muerte humillante.

    En nuestra vida de cristianos por tanto aceptemos con confianza y humildad la misión personal que Cristo nos pide. Misión de predicar y vivir la caridad, defender la vida, promover la oración entre nuestros familiares y amigos etc. Pidamos a Dios nuestro Señor que nos conceda esta confianza y humildad.

    Propósito

    En una visita al Santísimo, rezar un sincero acto de contrición y un propósito de enmienda.

    Diálogo con Cristo

    Señor, ¿cómo pudieron llegaron a pensar los viñadores que matando al hijo, iban a heredar la viña? El mismo sin sentido tendría el pretender vivir sin tu gracia, el hacer las cosas solamente para fines terrenos, pasajeros. Ayúdame a vivir de acuerdo a mi fe, a mi dignidad de hijo de Dios, llamado a la santidad.

    Forjar tu ser con felicidad.



    Forjar tu ser con felicidad.


            Eres feliz cuando descubres el encanto de las cosas pequeñas. En ellas luce la verdadera grandeza. Eres feliz cuando disfrutas el ahora intensamente, no te ofuscas por el pasado ni te angustias por el porvenir.

            Eres dichoso cuando eres misericordioso, pacífico, limpio de corazón, cuando tienes hambre y sed de justicia. Eres dichos cuando te esfuerzas por ser benevolente, humilde, amigo de Dios y hermano de los hombres. La felicidad no te es esquiva al caminar en la verdad, actuar con la justicia y vivir en el amor. "El hombre, para ser feliz, no necesita riquezas ni dignidades. Lo estrictamente necesario basta para la alegría del cuerpo; la cultura desinteresada, para la satisfacción del espíritu; y el cumplimiento del deber, para la tranquilidad de la conciencia", Lacordaire.

            La felicidad la llevas contigo si eres íntegro y bondadoso. La felicidad está en servir, no en dominar, nace de compartir, no de acumular.

    GRACIAS SEÑOR...

     
    Gracias Señor...


            Gracias Señor, por que nos das la esperanza de una vida mejor.

            Gracias Señor, por que a pesar de las dificultades existe el amor.

            Gracias Señor, por que vivimos en una comunidad de hermanos.

            Gracias Señor, por que tenemos hambre de ti.

            Gracias Señor, por que te siento junto a mi..

            Gracias Señor, por que me das fuerza para seguir adelante.

            Gracias Señor, por los pesares, porque te tengo a ti para consolarme.

            Gracias, Señor por todo lo que me rodea, me enseña a vivir mejor.

            Gracias, Señor por este espacio que me demuestra que sin conocernos podemos llegar a amarnos como hermanos que somos en Tí Cristo Señor.

    LAS RELIQUIAS DE SAN PÍO DE PIETRELCINA

    Ostención del Padre Pío 2013


    Las reliquias del cuerpo de San Pío de Pietrelcina se vuelven a mostrar en la iglesia inferior dedicado a él. Una oportunidad para fortalecer la fe, la virtud de la cual San Pío de Pietrelcina ha sido y sigue siendo un testimonio auténtico de espiritualidad y de la unidad en la vida. 

    Ubicado en San Giovanni Rotondo, el sábado 1 de junio muchos fieles y devotos del fraile asistieron a la solemne celebración eucarística para la exposición permanente del cuerpo del Padre Pío, presidida por el cardenal Angelo Amato , prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. 

    "La dignidad de las reliquias de los que ahora viven en el paraíso , - dijo el cardenal en la homilía - radica en el hecho de que la tierra de su cuerpo era el templo de la gracia divina y el instrumento de sus méritos y de su santificación, con el ejercicio de las virtudes heroicas o el martirio. El altar y el confesionario fueron las estaciones de su santo trabajo de evangelización, que consistió en la oración, el perdón y la caridad. Con la exposición correcta de su cuerpo, el Padre Pío quiere estar más cerca de nosotros. Él quiere que usted lo mire y que pueda mirarlo a los ojos. " 

    Después de la comunión, el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y todos los concelebrantes fueron en procesión en la iglesia inferior de la veneración del cuerpo de fray del santo. Después la inauguración de la urna, el cardenal Amato ha irritado las reliquias del cuerpo del Padre Pío, un signo de devoción. 

    Después de la bendición de los peregrinos fueron capaces de hacer una pausa para la oración delante de la urna y poder confiar sus intenciones, esperanzas y oraciones encerradas en sus corazones.

    domingo, 2 de junio de 2013

    EL EVANGELIO DE HOY : 02-06-2013

    Autor: P . Clemente González | Fuente: Catholic.net
    El centurión de Cafarnaúm
    Lucas 7, 1-10. Tiempo Ordinario. Si rezamos con fe y humildad, seguro que nos concederá lo que pidamos.
     
    El centurión de Cafarnaúm
    Del santo Evangelio según san Lucas 7, 1-10


    En aquel tiempo, cuando hubo acabado de dirigir todas estas palabras al pueblo, entró en Cafarnaúm. Se encontraba mal y a punto de morir un siervo de un centurión, muy querido de éste. Habiendo oído hablar de Jesús, envió donde él unos ancianos de los judíos, para rogarle que viniera y salvara a su siervo. Estos, llegando donde Jesús, le suplicaban insistentemente diciendo: Merece que se lo concedas, porque ama a nuestro pueblo, y él mismo nos ha edificado la sinagoga. Iba Jesús con ellos y, estando ya no lejos de la casa, envió el centurión a unos amigos a decirle: Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo, por eso ni siquiera me consideré digno de salir a tu encuentro. Mándalo de palabra, y quede sano mi criado. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: Vete, y va; y a otro: "Ven", y viene; y a mi siervo: "Haz esto", y lo hace. Al oír esto Jesús, quedó admirado de él, y volviéndose dijo a la muchedumbre que le seguía: Os digo que ni en Israel he encontrado una fe tan grande.Cuando los enviados volvieron a la casa, hallaron al siervo sano.

    Oración Introductoria

    Dios mío, te pido me concedas la gracia de iniciar esta oración con la fe del oficial romano. Deseo profundamente mejorar mi estilo de vida porque he tomado la decisión y tengo la confianza de que, con tu ayuda, puede llegar a ser un auténtico testigo de tu amor.

    Petición

    Señor, no soy digno, pero humildemente te pido que aumentes mi fe para poder unirme a Ti.

    Meditación del Papa

    El amor a la Eucaristía lleva también a apreciar cada vez más el sacramento de la Reconciliación. Debido a la relación entre estos sacramentos, una auténtica catequesis sobre el sentido de la Eucaristía no puede separarse de la propuesta de un camino penitencial. Efectivamente, como se constata en la actualidad, los fieles se encuentran inmersos en una cultura que tiende a borrar el sentido del pecado, favoreciendo una actitud superficial que lleva a olvidar la necesidad de estar en gracia de Dios para acercarse dignamente a la Comunión sacramental. En realidad, perder la conciencia de pecado comporta siempre también una cierta superficialidad en la forma de comprender el amor mismo de Dios. Ayuda mucho a los fieles recordar aquellos elementos que, dentro del rito de la santa Misa, expresan la conciencia del propio pecado y al mismo tiempo la misericordia de Dios. Además, la relación entre la Eucaristía y la Reconciliación nos recuerda que el pecado nunca es algo exclusivamente individual; siempre comporta también una herida para la comunión eclesial, en la que estamos insertados por el Bautismo. Benedicto XVI, Exhortación apostólica post sinodal Sacramentum caritatis, n. 20

    Reflexión

    Así como un foco necesita de la electricidad para encender y un motor de combustión necesita de la gasolina para funcionar, así la gracia de Dios necesita ser alimentada por nuestra fe para poder obrar milagros y maravillas. Esta es la lección de este Evangelio. Jesús, por compasión y buena voluntad, se levanta y va a curar al siervo del centurión, pero cuando llega a casa de éste, salen los amigos con su recado: "No soy digno..." y "...con una palabra tuya..."

    Fe y humildad. La combinación perfecta para que Dios otorgue sus más hermosas gracias a la gente que se las pide. Fe, porque el centurión creyó con todo su corazón que Jesús podía curar a su siervo. No dudó del poder de Jesús en su corazón. Porque de otra manera no hubiera podido arrancar de su Divina misericordia esta gracia.

    Humildad, porque siendo centurión y romano, que tenían en ese tiempo al pueblo judío dominado, no le ordenó a Jesús como si fuera un igual o una persona de menor rango. Todo lo contrario. Se humilló delante de Él y despojándose de su condición de dominador de las gentes, reconoció su condición de hombre necesitado de Él.

    Propósito

    Al acercarme a recibir la Eucaristía, rezar con atención el «Yo no soy digno…». Imitemos la actitud del centurión cada vez que acudamos a Dios. Si rezamos con fe y humildad, seguro que nos concederá lo que pidamos.

    Diálogo con Cristo

    Jesús, enséñame a orar. A saber pedir lo que realmente conviene a mi salvación y a la de mis hermanos. Que sea dócil a tus tiempos y disposiciones y que no me agite queriéndote imponer lo que YO considero el mejor bien. Que sepa suplicar con aquella confianza de tu madre santísima en las bodas de Caná, no dudar nunca de tu cercanía, de tu interés, de tu gran amor por mí, aunque yo no sea digno ni pueda corresponder, sin tu ayuda, a este gran amor.

    LOS CINCO MINUTOS DE DIOS - 02 de JUNIO DEL 2013


    LOS  CINCO MINUTOS DE DIOS
    02 de JUNIO DEL 2013

    El encanto de las rosas -cantó el poeta- es que, siendo tan hermosas, no conocen que lo son.
    Indudablemente, tenemos cualidades en diversos órdenes; negarlas sería ingratitud para con el Creador, de quien las hemos recibido.
    Pero si somos arrogantes, si ostentamos orgullosamente nuestras cualidades, si nos atribuimos a nosotros mismos la propiedad y no el uso de esas cualidades, además de ser injustos, por atribuimos lo que no es nuestro, demostraremos poca inteligencia, pues no habríamos llegado a comprender que eso que tenemos no es nuestro.
    Las rosas no conocen que son hermosas; porque no lo conocen, por ello no tienen mérito; nosotros debemos conocer y reconocer lo que Dios ha depositado en nosotros. Pero todo eso, no para vanagloriamos, sino para asumir la responsabilidad de hacer fructificar esas cualidades para el bien nuestro, de los nuestros y de toda la comunidad. Eso es talento.

    "Si no me obedecéis, quebrantaré vuestra orgullosa fuerza y haré vuestro cielo como hierro y vuestra tierra como bronce" (Lev, 26, 19). Nada nos aleja tanto de Dios como el orgullo el creernos mejores de lo que somos, el no reconocer los defectos y miserias que tenemos. Elorgullo es el barro que tapa nuestros ojos y nos impide ver las cosas de Dios.


    Extraído del Libro: "Los cinco Minutos de Dios"  de Alfonso Milagros

    EL AMOR FRENTE AL ODIO


            El amor frente al odio...

            El amor alienta, el odio abate;
            el amor sonríe, el odio gruñe;
            el amor atrae, el odio rechaza;
            el amor confía, el odio sospecha;
            el amor enternece, el odio enardece;
            el amor canta, el odio espanta;
            el amor tranquiliza, el odio altera;
            el amor guarda silencio, el odio vocifera;
            el amor edifica, el odio destruye;
            el amor siembra, el odio arranca;
            el amor espera, el odio desespera;
            el amor consuela, el odio exaspera;
            el amor suaviza, el odio irrita;
            el amor aclara, el odio confunde;
            el amor perdona, el odio intriga;
            el amor vivifica, el odio mata;
            el amor es dulce; el odio es amargo;
            el amor es pacífico; el odio es explosivo;
            el amor es veraz, el odio es mentiroso;
            el amor es luminoso, el odio es tenebroso;
            el amor es humilde, el odio es altanero;
            el amor es sumiso, el odio es jactancioso;
            el amor es manso, el odio es belicoso;
            el amor es espiritual, el odio es carnal.


    El amor es sublime.... el odio es triste.

    MAS CERCA DEL CIELO


    Más cerca del cielo

    Un día el P. Damián metió el pie en una vasija que tenía agua supremamente caliente, y él no sintió nada. Entonces se dio cuenta de que estaba leproso. Enseguida se arrodilló ante un crucifijo y exclamó: 

    “Señor, por amor a Ti y por la salvación de estos hijos tuyos, acepto esta terrible realidad. La enfermedad me irá carcomiendo el cuerpo, pero me alegra el pensar que cada día en que me encuentre más enfermo en la tierra, estaré más cerca de ti para el cielo”.
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