miércoles, 2 de marzo de 2011

¿Contarle mis pecados a un sacerdote?

Autor: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net
¿Contarle mis pecados a un sacerdote?
El sacerdote está haciendo un servicio, que es actuar en nombre de Cristo

¿Contarle mis pecados a un sacerdote?
Cristo, durante su vida pública hizo muchos actos públicos de perdón de los pecados y en ninguno aparece que pidiera la lista de pecados del pecador.

No hay que olvidar que la Sagrada Escritura es sólo uno de los caminos por los que llegamos a la Revelación de Cristo. El otro es la Tradición de la Iglesia, es decir, lo que aprendió la Iglesia a partir del testimonio directo de los apóstoles que vivieron junto a Jesús. De hecho, el Nuevo Testamento lo escriben los mismos apóstoles y discípulos que o bien vivieron junto a Jesús, como es el caso de Mateo y de Juan, o bien escucharon el testimonio de aquellos Apóstoles que vivieron en la intimidad con Él, como es el caso de Lucas y Marcos, por ejemplo. Y la Tradición ha sido siempre muy fiel a las enseñanzas de Jesucristo, fiel hasta dar la vida con tal de no modificar sus enseñanzas.

La primera Iglesia vivía una forma de confesión en la que se decían los pecados en privado al Obispo de la comunidad y luego se recibía la penitencia. En esto veía la Iglesia una forma de ser fiel a la dinámica de la Encarnación, que buscaba siempre la salvación del hombre a través de la naturaleza humana y al mismo tiempo respondía a una constante del corazón humano, que es la necesidad se saberse objetivamente perdonado, de escuchar "te perdono".

No se trata de confiar en el perdón, sino de tener la certeza de que Dios está actuando a través de medios humanos, según Él ha querido actuar siempre, desde su encarnación (Cf Mateo 18,18; Juan 20,23; Mateo 28,18-29). El sacerdote no está ahí por morbo, sino como conducto humano entre Dios y el hombre. Él olvida todo y no puede hacer uso de lo que tú le dices pues le obliga el secreto sacerdotal, que por gracia de Dios, nunca ha sido violado por ningún sacerdote en toda la historia de la Iglesia.

El sacerdote está haciendo un servicio, que es actuar en nombre de Cristo. Jesús podía conocer directamente al alma e incluso no hacía falta que hiciese público que perdonaba los pecados. Bastaba con su deseo y ya estaba. Que Él quisiera decir en público que los perdonaba era otra cosa, pero hoy no puede hacerlo. Necesita servirse de la Iglesia, que no tiene el poder de conocer el alma del pecador de modo intuitivo. Por eso escucha el pecado y da el perdón. Es una simple tarea de intermediario.


¿Cómo lo hacían en otras épocas en que no existía esta forma de confesión?

En todas las épocas de la vida de la Iglesia ha habido siempre una confesión individual. Hay muchos libros publicados por autores que se han dedicado a estudiarlo a fondo sobre documentos históricos y todos recogen siempre alguna forma de confesión individual. Es cierto que la forma de confesar los pecados que ahora vivimos fue instituida por los monjes irlandeses, pero antes, cuando se imponía públicamente la penitencia y se absolvía en público al penitente después de cumplirla, siempre la imposición de la penitencia estaba precedida de una exposición rigurosa de los pecados al obispo, cosa que se hacía en particular. También, muchas veces, la imposición de la penitencia solía hacerse en particular, excepto cuando se trataba de pecados públicos.


¿Se puede exigir al hombre de hoy esta única forma de confesión?

Sí. El hombre es una unidad psicosomática, es decir, compuesto de cuerpo y alma. Es claro que el perdón de los pecados es algo que se refiere al alma, pero también es claro que el ser humano necesita escuchar ese "te perdono" que da tanta tranquilidad. Seguramente, tú has tenido dificultades en tu trato con alguna persona a la que aprecias mucho. Siempre pasa en las relaciones humanas. ¿No es verdad que cuando quieres "arreglar las cosas" necesitas escuchar que la otra persona te perdona"? Si no, no te quedas tranquilo.


¿Debemos de dar tantas vueltas al tema, cuando creemos de verdad en la misericordia y el perdón de Dios?

No, si se las damos es porque nos cuesta aceptar que con un acto simple como exponer nuestros pecados y recibir la absolución de un sacerdote se nos perdone algo tan grave como es una ofensa a Dios. O también se las damos porque nuestra naturaleza herida por el pecado no quiere humillarse delante del confesor y prefiere arreglarse de otra forma.


¿No es mucho más importante el arrepentimiento sincero que el cumplimiento de una norma de la Iglesia?

Efectivamente, tanto que sin él no hay perdón de los pecados porque es la condición para alcanzarlo. Pero una cosa no quita la otra. El arrepentimiento, si es sincero, se expresa aceptando humildemente las normas de la Iglesia que no son inventadas, sino basadas en la Tradición de la Iglesia.

lunes, 28 de febrero de 2011

ACUÉRDATE OH PIADOSÍSIMA VIRGEN MARÍA


Acuérdate...

Oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a tu protección e implorado tu ayuda ha sido desamparado por ti. Animado con esta confianza yo también acudo a ti, Madre, Virgen de las vírgenes, me postro a tus pies pidiéndote, Madre de Jesucristo, que no desoigas mis súplicas, antes bien dígnate escucharlas y atenderlas benignamente.

Amén.

OTRA PÁGINA EN TU VIDA


Otra página en tu vida

Tu has escrito ya muchas páginas
en el libro de tu vida;
unas son tristes y otras alegres;
unas limpias y claras,
otras borrosas y oscuras.

Pero aún queda una página en blanco,
la que vas a escribir este día.
Te falta por llenar la página de hoy,
piensa y quiere que esta sea
la página más bella y la más sincera.

Cada mañana al despertar,
recuerda que aún has de llenar
la mejor de tus páginas,
la que dirá lo mejor
que estás escribiendo con tu propia vida.

Piensa que siempre te falta por escribir
la página más bella.

EL JOVEN RICO...

EL JOVEN RICO

Hoy, como a lo largo de la historia de la humanidad, el hombre tiene deseos de felicidad, de encontrar la vida verdadera. En lo profundo del corazón, nos damos cuenta de que no basta con realizar lo que todos hacen sino que es necesario corresponder a la grandeza de lo que hemos recibido. Pensemos en cuántas veces Cristo ha salido al paso de nuestras vidas para poder corresponderle con generosidad.

El Maestro, en este pasaje, mira con amor al joven. No es difícil sentir la mirada amorosa de Cristo. Es necesario dejar que sus ojos penetren hasta lo más profundo del alma. Sólo de esa manera se le puede corresponder. Por el contrario, se le daría una respuesta incapaz de durar en el tiempo, sin profundizar en las consecuencias positivas que trae el responderle a Dios con generosidad.

El joven se fue triste. Poseía muchas riquezas y Cristo le pedía todo. Pensaba que tenía que elegir: Cristo o sus cosas. Pero ya antes Cristo lo había elegido con su mirada amorosa. Imaginemos lo que Cristo proyectó para su vida. Quizás, habría sido uno de los discípulos, pero prefirió sus planes y hoy no sabemos ni siquiera el nombre de aquel joven.

Cristo respeta nuestra libertad, escucha nuestros planes, nos mira con amor, nos invita finalmente a seguirlo, pero nos fuerza en absoluto. Él espera nuestra respuesta.

Fuente:Catholicnet

Más allá de los fallos de los cristianos


Autor: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net
Más allá de los fallos de los cristianos
Si dejamos de vigilar, si permitimos que el mal entre en los corazones, sucumbimos.

Más allá de los fallos de los cristianos

Un hombre recibió el bautismo, fue a catequesis, hizo la Primera comunión, se casó por la Iglesia. Un buen día, deja a su esposa y a sus hijos, se escapa con el dinero y va a vivir con una amante.

Otra persona recibió una buena formación católica hasta la adolescencia. Luego, dejó de lado lo que había aprendido, acogió nuevas ideas, tomó posturas radicales, y terminó en un grupo terrorista donde cometió decenas de asesinatos.

Una mujer, de niña y adolescente, se confesaba, comulgaba, rezaba, leía el Evangelio. Pasados los años, se casó. Cuando inició el embarazo de su tercer hijo, fue al hospital para abortarlo.

Un gobernante conoció, durante su infancia y juventud, a buenos sacerdotes, leyó libros con sanos contenidos. Pero el poder poco a poco creció en su alma. Un buen día, apoyado por algunos militares que también habían sido católicos, decidió empezar una terrible e injusta guerra contra el país vecino.

La lista podría aumentarse hasta el infinito. Porque son muchos, muchísimos, los católicos que un día dejaron de lado el Evangelio y prefirieron vivir bajo la esclavitud de la avaricia, la lujuria, el odio, la envidia, la sed de venganza, el miedo a las presiones del mundo.

¿Qué ha ocurrido? ¿Por qué hay tantos católicos que manchan la belleza del mensaje cristiano? El motivo es sencillo: porque si dejamos de vigilar, si permitimos que el mal entre en los corazones, sucumbimos.

Por eso vale siempre la invitación de Cristo: “Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil” (Mc 14,38). Sólo desde Dios es posible conservar fielmente el mensaje recibido del Señor sin que nos perdamos por el camino. “Por tanto, es preciso que prestemos mayor atención a lo que hemos oído, para que no nos extraviemos” (Hb 2,1).

Los fallos de los cristianos, nos duele reconocerlo, quedan escritos como parte de la historia humana. Frente a aquellos hermanos nuestros que han caído, frente a las propias faltas (no podemos decir que no tenemos pecados sin alejarnos de la verdad, cf. 1Jn 1,8-10), necesitamos renovar la confianza, recurrir con humildad y arrepentimiento al sacramento de la confesión, y abrirnos al gran milagro: donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia (cf. Rm 5,20).

Si de verdad nos dejamos curar por Cristo, si le permitimos entrar a fondo para que limpie las tinieblas de nuestros corazones, podremos amar mucho, porque se nos perdonó mucho (cf. Lc 7,47). Entonces nos convertiremos en miembros vivos y sanos de la Iglesia, regeneradores del mundo, transmisores de esperanza a quienes necesitan encontrar a su lado testigos fieles y buenos de la belleza del Evangelio.

sábado, 26 de febrero de 2011

ORACIÓN DE REPARACIÓN POR LOS ABORTOS


Oración de reparación por los abortos
Señor, Dios Todopoderoso y Creador nuestro, nos reunimos hoy en torno tuyo para celebrar nuestra existencia y alegrarnos por el don de la vida

Oración inicial

Señor, Dios Todopoderoso y Creador nuestro, nos reunimos hoy en torno tuyo para celebrar nuestra existencia y alegrarnos por el don de la vida. Enséñanos a comprender cada vez mas profundamente, que toda vida humana es sagrada, tanto la del pequeño en el vientre de su madre, como la del enfermo desahuciado ; la del niño lisiado o anormal, como la del adulto incapacitado; la del vecino, como la del hombre distante y lejano. Recuérdanos, Padre Celestial, que independientemente de la edad, raza, color o credo, cada persona ha sido creada a tu imagen y semejanza, y ha sido redimida por Cristo. Esto los hace inapreciables ante tu mirada. Enséñanos a ver a los demás a través de tus ojos para poder venerar, preservar y sostener el don de la vida en ellos, y emplear con mayor fidelidad la nuestra en tu servicio. Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.

Amén.

Oración por la vida

Padre, tú eres la fuente de toda vida. Por Jesucristo, tu Hijo, ofreces la vida eterna a todo el que la desea. Nosotros creemos en esa vida, Padre. Te damos gracias por ella y esperamos con gozo el día en que podamos compartirla contigo.

Pero hoy te pedimos por la vida humana creada a tu imagen; la vida de todas las personas del mundo entero. Por tu amor y tu misericordia, santifica y fortalece nuestros esfuerzos por lograr que se respete y dignifique el fundamento de toda vida humana, especialmente por los jóvenes de nuestro mundo. Que tu rostro brille sobre nosotros y que en ti, la humanidad entera encuentre la felicidad y el valor de vivir en ayuda mutua, haciendo de esta vida un anticipo de la vida futura que gozaremos eternamente. Amén.

HISTORIA DE CANGREJOS


Historia de cangrejos



Con buen humor se curan muchas dolencias del alma, se iluminan las mentes y se mejoran las relaciones.

Por eso les cuento que una cangrejita salió a pasear a la playa y de pronto se llevó una grata sorpresa: Alcanzó a ver a un cangrejo bien "bizcocho" que venía hacia ella no andando para atrás sino para adelante.

El corazón le comenzó a latir más de prisa y la cangrejita se dijo para sí misma: ¡Uf, este es mi cangrejo! Diferente, original y, sobre todo, 'echao pa'lante' con su cuerpo de película.

La cangrejita se le declaró y se casaron de una, como acostumbraban los cangrejos.

Al otro día salieron a la playa y -¡oh decepción!- la cangrejita vio con desconsuelo que su galán empezó a caminar para atrás. -Mi amor -le dijo-, ¿cómo es que va para atrás si lo que más me atrajo de usted es que era distinto y 'echao pa'lante'? -¿Y usted qué quiere, mi vida? -respondió el cangrejo. ¿Usted quiere que yo me emborrache todos los días, o qué?

EL PODER DEL A ACTITUD

El poder de la actitud

Luis siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba cómo le iba, él respondía: "Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo".

Era un gerente único porque tenía varias meseras que lo habían seguido de restaurante en restaurante. La razón por la que las meseras seguían a Luis era por su actitud. Él era un motivador natural: si un empleado tenía un mal día, Luis estaba ahí para decirle al empleado como ver el lado positivo de la situación.

Ver este estilo realmente me causó curiosidad, así que un día fui a buscar a Luis y le pregunté: "No lo entiendo... no es posible ser una persona positiva todo el tiempo, ¿cómo lo haces?" Luis respondió: "Cada mañana me despierto y me digo a mí mismo, Luis, tienes dos opciones hoy: puedes escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de mal humor. Escojo estar de buen humor". "Cada vez que sucede algo malo puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello. Escojo aprender de ello". "Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo enseñarle el lado positivo de la vida".

"Si claro pero no es tan fácil" (protesté). "Si lo es", dijo Luis. "Todo en la vida es acerca de elecciones. Cuando quitas todo lo demás, cada situación es una elección. Tú eliges cómo reaccionas a cada situación, tú eliges cómo la gente afectará tu estado de ánimo, tú eliges estar de buen humor o mal humor". En resumen: "TÚ ELIGES COMO VIVIR LA VIDA".

Reflexioné en lo que Luis me dijo. Poco tiempo después, dejé la industria de restaurantes para iniciar mi propio negocio. Perdimos contacto, pero con frecuencia pensaba en Luis cuando tenía que hacer una elección en la vida en vez de reaccionar a ella.

Varios años más tarde, me enteré que Luis hizo algo que nunca debe hacerse en un negocio de restaurante: dejó la puerta de atrás abierta una mañana y fue asaltado por 3 ladrones armados. Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano temblando por el nerviosismo, resbalo de la perilla de combinación. Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon. Con mucha suerte, Luis fue encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia a una clínica. Después de 18 horas de cirugía y semanas de terapia intensiva, Luis fue dado de alta aun con fragmentos de bala en su cuerpo.

Me encontré con Luis seis meses después del accidente y cuando le pregunte cómo estaba, me respondió: "Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo". Le pregunté qué pasó por su mente en el momento del asalto. Contestó: "Lo primero que vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta de atrás. Cuando estaba tirado en el piso recordé que tenía 2 opciones. Podía elegir vivir o podía elegir morir. Elegí vivir".

"¿No, sentiste miedo?", le pregunté. Luis continuó - "Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones de las caras de los médicos y enfermeras, realmente me asusté... podía leer en sus ojos: es hombre muerto. Supe entonces que debía tomar una decisión." "¿Qué hiciste?", pregunté. "Bueno... uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo y respirando profundo grite: "Sí, a las balas". Mientras reían les dije: "Estoy escogiendo vivir... opérenme como si estuviera vivo, no muerto". Luis vivió por la maestría de los médicos, pero sobre todo por su asombrosa actitud.

Aprendí que cada día tenemos la elección de vivir plenamente. La ACTITUD, al final, define el horizonte.

Recuerda: "Solo se frustran aquellos que dejan de ver la parte positiva de sus resultados".


CHATEANDO CON JESÚS



CHATEANDO CON JESÚS

Señor, hoy quiero hablar contigo. Concédeme la luz
y la paz interior para ir hablándote paso a paso y
sentirme escuchado. Hoy es tiempo de una gran prueba
interior, tu purificación para conmigo. Te siento como
el Podador, estás arrancando de cuajo lo que no sirve
y preparas el terreno para que ello suceda: una prueba aquí,
una cruz allá, un disgusto aquí, una resistencia acá.

Estás transparentando la toma de conciencia de mis propias
respuestas interiores para convertirme.
Sé que tu forma de amarme es purificarme.
¿pero cual es hoy mi respuesta? En la alternativa, sabes
que muchas veces elijo mi propio parecer y evado la
respuesta evangélica que me haría vivir en paz y hasta
soportar con alegría la cruz.

Me doy cuenta que aspiro a pensar y a actuar sobrenaturalmente
con medios y actitudes exclusivamente humanos,
apareciendo entonces por doquier, las contradicciones
que frustran, desconsuelan y angustian.
Te estoy escuchando: "Yo soy la vid, vosotros los sarmientos...
Sin mí no podéis hacer nada". En estos momentos quiero comenzar
algo distinto: AYÚDAME, ven con tu hierro candente,
cámbiame, transfórmame y que aprenda a orar incesantemente
noche y día contigo.

No quiero contar más conmigo, deseo vencer mi orgullo y
dar un paso de humildad: Sin ti, no puedo hacer nada y nada soy.
Espero verte cara a cara en el misterio, charlar juntos
con confianza y fe, sin miedos y sin culpas.

Tú resucitaste, estás en espíritu y verdad, aquí, ahora,
junto a mí. Acepta mis miserias, te las entrego como lo
único que puedo ofrecerte y háblame al oído con tu
delicada dulzura.

Amen

viernes, 25 de febrero de 2011

ANIMO..


Animo..
Si el dolor te visitó, sin previo aviso.
Es comprensible que la emotividad te envuelva, ante los acontecimientos que te afectan en el amago de tu ser. Sin embargo, procura raciocinar.
Acuérdate del amparo de Dios, que te sustentó en otras situaciones difíciles.
Recuerda las palabras de Jesús, prometiendo consolación a los que sufren.
Acuérdate de los amigos espirituales que te auxilian y guían tus pasos, por entre caminos espinosos.
Equilíbrate en la certeza de que el tiempo es el solucionador natural de todos los problemas que no puedas resolver de inmediato.

Confía en Dios y sigue adelante.
Mañana comprenderás mejor las razones de los dolores, que, hoy padecen incomprensibles.

QUE POBRES SOMOS



Qué pobres que somos

Una vez, un padre de una familia acaudalada llevo a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito de que su hijo viera cuan pobres eran las gentes del campo.
Estuvieron por espacio de un día y una noche completos en una granja de una familia campesina muy humilde.

Al concluir el viaje y de regreso a casa el padre le pregunta a su hijo:

-Qué te pareció el viaje?
-Muy bonito Papa!
-Viste que tan pobre puede ser la gente?
-Sí!
-Y que aprendiste?
-Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro. Nosotros tenemos una alberca que llega de una barda a la mitad del jardín, ellos tienen un arroyo que no tiene fin. Nosotros tenemos unas lamparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas. El patio llega hasta la barda de la casa, ellos tienen todo un horizonte de patio.

Al terminar el relato, el padre se quedo mudo....y su hijo agregó:

-Gracias Papá por enseñarme lo pobre que somos!

LA ALEGRÍA ESTÁ DENTRO


La alegría está dentro
Autor: Padre Eusebio Gómez Navarro OCD



Dice, sobre el puente el amigo al amigo: “¡Contempla la alegría de los peces en el río!”

Mas el otro le replica: “¿Cómo tú, no-pez, conoces la alegría de los peces en el río?.”

El le responde: “Por mi alegría sobre el puente”.

Les doy mi gozo. Quiero que tengan en ustedes mi propio gozo, y que su gozo sea completo” (Jn 15,11).

El evangelio es buena nueva y comienza con una inmensa alegría para todos aquellos que esperan y necesitan u n salvador. El cristiano debe ser mensajero de gozo y testigo de la resurrección. La alegría que brota de su corazón revela la presencia de Alguien en quien confía y que es fuente de gozo, de paz y de todo lo bueno; por lo tanto la sonrisa no es fingida, sino un don que regala Dios a todos aquellos que lo buscan con sincero corazón: “se alegrarán cuantos en ti confían, exultarán por siempre” (Sal. 5,12).

“Desbordo de gozo con el Señor y me alegro con mi Dios” (Is 40,10). Dios es la causa de la alegría y Él colmará todas las aspiraciones del ser humano. Quien pone los ojos y corazón en el Señor, podrá disfrutar de todo lo bueno de la creación, sin conocer el temor, la tristeza y la angustia. El alegrarse con Dios lleva a compartir la alegría con los otros, deseando y procurando la felicidad para el hermano.

“Entra en el gozo de tu Señor” (Mt, 25,21). La paz eterna, el gozo eterno, es un premio al haber corrido sin desfallecer, velando con las lámparas encendidas. El Gozo definitivo conlleva prescindir de todo gozo que no sea verdadero, aunque a veces haya que callar, sufrir, esperar.

Dios está con nosotros, está de nuestra parte; nuestro esfuerzo sólo consistirá en creer que Él puede hacernos completamente felices si es que lo amamos. Por lo que llevamos dentro, “por nuestra alegría sobre el puente”, podremos ver la alegría de los peces en el río.

Abrazando la cruz...para ti mujer


Autor: Ma Esther De Ariño | Fuente: Catholic.net
Abrazando la cruz...para ti mujer
Pon tu alma adolorida en el Corazón de Nuestro Señor Jesucristo, y encontrarás el consuelo que jamás imaginaste.

Me han dicho que sufres, y que sufres mucho. Que sabías que había dolor en el mundo pero nunca pensaste en que a ti te alcanzaría... ¡Y en qué forma!

Quisiera llegar a tu corazón, mujer que sufres.

En cualquier parte del mundo existe el dolor, y a ti, seas del lugar que seas, te ha alcanzado su dardo. No se quién eres...tal vez la luna ha besado ya tus cabellos dejando en ellos sus rayos de plata y tus ojos tienen la profundidad de la experiencia de una larga vida compuesta de muchas realidades y ya muy pocos sueños...
Tu corazón sufre lo que jamás imaginaste, la amargura sin igual que te ha proporcionado ese hijo o hija en el que pusiste todas tu esperanzas, al que meciste en tus brazos, el que apretaste contra tu corazón para que nadie lo hiriese ¡por el que tanto te sacrificaste! y ahora... tu sola mujer, puedes conocer toda la magnitud de tu dolor.

También puede ser que seas joven, muy joven. Aún esperas, mejor dicho, esperabas mucho de la vida... aún resuenan en tus oídos las notas de aquella marcha nupcial en la mañana radiante en que unías tu vida a la de aquel hombre, que ahora ya, ¡no tienes a tu lado!... o tal vez, y permíteme que te diga que así es más profunda tu tragedia, lo tengas junto a ti y sin embargo la inmensidad de un abismo os separa... tal vez teniéndolo a tu lado te sientes infinitamente sola.

No lo se, quizá tengas el gran dolor de una madre que ve la cuna vacía... Oh, mujer, yo no lo se pero tu si sabes cual es tu historia y por qué te duele tanto el corazón, por qué hay veces que te pesa tanto la vida...

Yo no me atrevo a entrar en tu alma pero me acerco a ti con respeto y cariño. Quisiera llevar hasta ti, no el remedio a tus penas, pero si un poco de serenidad y paz, aún a pesar de tu dolor. Quiero pedirte que seas valiente y que no pierdas tu fe. Si te acercas a un Cristo clavado en una Cruz se abrirán tus ojos, pues no hay dolor como su dolor y que como bien dicen los teólogos de la Verdad: era suficiente solo una gota de sangre, la más ligera humillación, un solo deseo que hubiera brotado de su corazón, para la redención completa de la Humanidad y sin embargo...¡contémplalo! está en la Cruz para que sepas que su corazón te comprende, que pasó por todos tus dolores y más y ese Cristo es tu Dios que muere en un Cruz para que cuando sufras lo tengas muy presente.

Míralo bien. Dile que le das tu corazón herido para que de tus espinas florezcan rosas fragantes que deseas poner en sus llagados pies ¡clavados en la Cruz para esperarte! Se valiente.

Quisiera que grabaras en tu memoria pero sobre todo en tu corazón estas palabras hermosas y llenas de gran sabiduría: "No es el sufrir sino la manera de sufrir, lo que dignifica". Es preciso tratar bien a las espinas ¡más sufre el que las pisa que el que las besa!. Pasa por la vida heroicamente y poniendo tu alma adolorida en el Corazón de Nuestro Señor Jesucristo, hallarás el consuelo que jamás imaginaste.

Quiero que seas valiente y que sonrías...Se que eso cuesta mucho pero aún voy a atreverme a pedirte más: que si hay alguien o algo que tienes que perdonar, que perdones. Perdona a quién robó tu calma, tu felicidad, a quién no tuvo reparo en destrozar tu vida, tus sueños, a quién te hundió en la soledad y el abandono. A quién te hizo mucho daño...¡perdónalo!.

Arranca de tu corazón hasta la más leve sombra de rencor y verás cuánta más luz hay en tu vida. Verás que así te sientes más buena y mucho más valiente para caminar con tu cruz. No lleves tu pesada cruz arrastras, abrázala contra tu corazón, esa cruz pesa mucho ya lo se, pero abrazada a ella ya es diferente y serás la mujer fuerte de la que nos habla el Evangelio, una mujer nueva y total.

¡Que el Señor nos de fuerza a todos, cuando el dolor nos alcanza, para abrazar nuestra cruz!

jueves, 24 de febrero de 2011

PENSAMIENTO MARIANO 3


Pensamiento Mariano


Virgen María, Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, gloria del pueblo cristiano, gozo de la Iglesia universal,ruega por nosotros y concede a todos los fieles verdadera devoción a la Sagrada Eucaristía, siendo dignos de recibirla cada día.


Amén

Luz y Oscuridad


Luz y Oscuridad

 
Cierta vez existió debajo de la tierra una caverna. Durante toda su existencia había permanecido en la oscuridad. Un día una voz llamó: "Sube y ven hacia la luz, ven a ver la luz del Sol".

La caverna respondió: "No entiendo que quieres decirme; nada existe fuera de la oscuridad". Pero finalmente la caverna tuvo valor para subir y quedó sorprendida al ver la luz por todas partes. Entonces la caverna se dirigió al Sol y le dijo: "Ven ahora tú conmigo y conocerás la oscuridad."

"¿Qué es oscuridad?" preguntó curioso el Sol. La caverna insistió: "Ven conmigo y verás".

Un día el Sol aceptó la invitación. Al entrar, la caverna dijo: "Ahora verás mi oscuridad".

"¿Qué oscuridad?" preguntó curioso el Sol. La caverna insistió: "Ven conmigo y verás mi oscuridad". Pero no había ninguna oscuridad.

El mensaje es sencillo: La oscuridad no es nada más que la ausencia de luz y esto es fácilmente remediable. Depende de nosotros, de abrir los ojos para la luz y para la vida.

No importa la edad (recuerda que una vela siempre arde con la misma intensidad, independientemente de cuanto resta de cera).

Vivir nuestra luz mientras brilla, ilumina nuestra fe. Que podamos abrir los ojos, ver las cosas como son, y no apenas como las imaginamos. Vivir y al hacerlo iluminar la oscuridad de la vida de aquellos que amamos.

LUZ DEL MUNDO

Luz del Mundo
Autor: Gonzalo Gallo González




En Melbourne la Madre Teresa de Calcuta fue a visitar a un anciano ignorado por todos:

"Su habitación estaba desordenada y sucia. Intenté limpiarla, pero él se opuso. '¡Déjala, está bien así!'. Había una lámpara magnífica, cubierta de polvo. Le pregunté: '¿Por qué no la enciendes?' Me contestó: '¿Para qué, si nadie viene a verme? Yo no la necesito.' Le dije entonces: '¿La encenderías si las hermanas te viene a visitar?' 'Sí, con tal que pudiera escuchar una voz humana en esta casa, la encendería.' Así se hizo".

Y contaba la Madre Teresa que con el tiempo le llegó a Calcuta una misiva con estas palabras:

" 'Dile a mi amiga que la lámpara que prendió en mi vida sigue encendida.' Estos son los seres a los que tenemos que amar. El dinero no basta. Ellos necesitan servicio y amor. Pongamos el amor por obra; empecemos por nuestra familia."

Enciende luces en un mundo oscuro con el amor y la bondad, la fe y la solidaridad. ¡Tu vocación es ser luz del mundo!

EUCARISTÍA, MISTERIO DE LUZ, MISTERIO DE VIDA


Autor: SS Juan Pablo II | Fuente: Catholic.net
Eucaristía ¡Misterio de luz, Misterio de vida!
Como los dos discípulos del Evangelio, te imploramos, Señor Jesús: quédate con nosotros!

"Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28,20).

Reunidos ante la Eucaristía, experimentamos con particular intensidad en este momento la verdad de la promesa de Cristo: ¡Él está con nosotros!

(...)

¡Misterio de luz!

De luz tiene necesidad el corazón del hombre, oprimido por el pecado, a veces desorientado y cansado, probado por sufrimientos de todo tipo. El mundo tiene necesidad de luz, en la búsqueda difícil de una paz que parece lejana al comienzo de un milenio perturbado y humillado por la violencia, el terrorismo y la guerra.

¡La Eucaristía es luz! En la Palabra de Dios constantemente proclamada, en el pan y en el vino convertidos en Cuerpo y Sangre de Cristo, es precisamente Él, el Señor Resucitado, quien abre la mente y el corazón y se deja reconocer, como sucedió a los dos discípulos de Emaús "al partir el pan" (cf Lc 24,25). En este gesto convivial revivimos el sacrificio de la Cruz, experimentamos el amor infinito de Dios y sentimos la llamada a difundir la luz de Cristo entre los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

¡Misterio de vida!

¿Qué aspiración puede ser más grande que la vida? Y sin embargo sobre este anhelo humano universal se ciernen sombras amenazadoras: la sombra de una cultura que niega el respeto de la vida en cada una de sus fases; la sombra de una indiferencia que condena a tantas personas a un destino de hambre y subdesarrollo; la sombra de una búsqueda científica que a veces está al servicio del egoísmo del más fuerte.

Queridos hermanos y hermanas: debemos sentirnos interpelados por las necesidades de tantos hermanos. No podemos cerrar el corazón a sus peticiones de ayuda. Y tampoco podemos olvidar que "no sólo de pan vive el hombre" (cf Mt 4,4). Necesitamos el "pan vivo bajado del cielo" ( Jn 6,51). Este pan es Jesús. Alimentarnos de él significa recibir la vida misma de Dios (cf. Jn 10,10), abriéndonos a la lógica del amor y del compartir.

(...)

Como los dos discípulos del Evangelio, te imploramos, Señor Jesús: quédate con nosotros!

Tú, divino Caminante, experto de nuestras calzadas y conocedor de nuestro corazón, no nos dejes prisioneros de las sombras de la noche.

Ampáranos en el cansancio, perdona nuestros pecados, orienta nuestros pasos por la vía del bien.

Bendice a los niños, a los jóvenes, a los ancianos, a las familias y particularmente a los enfermos. Bendice a los sacerdotes y a las personas consagradas. Bendice a toda la humanidad.

En la Eucaristía te has hecho "remedio de inmortalidad": danos el gusto de una vida plena, que nos ayude a caminar sobre esta tierra como peregrinos seguros y alegres, mirando siempre hacia la meta de la vida sin fin.

Quédate con nosotros, Señor! Quédate con nosotros! Amén.


Fragmentos de la homilía con ocasión del comienzo del Año de la Eucaristía el 17 de octubre de 2004.

miércoles, 23 de febrero de 2011

NADA TE TURBE

Nada te turbe Santa Teresa de Avila

Nada te turbe, nada te espante
todo se pasa,
Dios no se muda;
la paciencia todo lo alcanza
Quien a Dios tiene nada le falta;
solo Dios basta.

Si en las tristezas que te combaten acaso alguna
te acongojare,
sé valerosa,
no te acobardes,
que si son humo,
las lleva el aire.
Por eso dijo
la Santa Madre:
Nada te turbe,
nada te espante.

Si ellas porfían como importunas,
a más combates
sé más robusta.
Dirás que hay noche; lo sé, no dudes,
que a su despecho
la luz madruga.
No ames ni temas lo que no dura:
todo se pasa,
Dios no se muda.

¡Oh qué risueña
es la mañana,
si asoma el día
lleno de gracia!
Sí porque vibra,
rayos que apartan
las que antes eran sombras del alma.
Así es; ten pecho, aguarda, aguarda,
que la paciencia
todo lo alcanza.

La luz hermosa d e esta alborada,
luz que no alteran sombras opacas,
es Dios, que a impulsos de afecto, calma, cuando amanece,
nuestras borrascas; búscale ansiosa,
mira si le hallas. Quien a Dios tiene nada le falta.

Si a tanta dicha subes, repara,
que aunque haya bienes sólo Dios basta.

EL AVEMARÍA EN LA BIBLIA

El Avemaría en la Biblia:

El Avemaría en su primera parte es el saludo que el Ángel Gabriel le dirige a la Santa Madre de Dios, Maria inmaculada y la exclamación llena del Espíritu Santo, pronunciada por Santa Isabel su prima; Lucas capitulo 1 versículo 26 al versículo 56 donde se lee la Anunciación y la Visita de la Madre de Dios Maria Inmaculada a su Prima Santa Isabel (en la Biblia latinoamericana hay una excelente explicación de todos estos versículos), Mientras que la segunda parte del Avemaría es una petición que los cristianos le hacemos “que ruegue por nosotros pecadores…” como lo a hecho siempre, ejemplo en las bodas de cana, y nos dice «hagan lo que mi hijo les diga»

EL VALOR DE LA PERSONA

El valor de la persona


1) Para saber

En un mensaje dirigido a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con motivo del 60° aniversario de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, el papa Benedicto XVI invitaba a reconocer la unidad de la familia humana y la atención a la dignidad innata de cada hombre y mujer. Ese ha de ser el objetivo de las funciones de la ONU.

La referencia a la dignidad humana es el fundamento para que los Estados protejan al hombre. La persona humana ha de estar en el corazón de las instituciones, las leyes, la cultura, la religión y de la ciencia.

2) Para pensar

Hay unos datos, que referidos a la fisiología humana, son llamativos y sorprendentes mostrando la maravilla que es ser hombre.

- Por ejemplo, saber que en nuestro cuerpo hay 800 mil millones de células trabajando continuamente y obrando todas en nuestro favor y en perfecta armonía.

- El cerebro cuenta con 13 mil millones de neuronas trabajando tan sabiamente a nuestro favor, que si las quisiéramos reemplazar por la computadora más perfecta del mundo, esa máquina ocuparía el sitio de un edificio de setenta pisos de alto.

- En los ojos Dios ha depositado 100 millones de receptores que nos permiten gozar de la magia de los colores, de la luz y de la simpatía de las personas.

- En los oídos hay 24 mil millones de filamentos que vibran con el viento, con el reír de los niños, con la suave música de las orquestas y al escuchar las palabras amables de las personas que estimamos.

- Somos los únicos seres sobre la tierra que podemos hablar, calmar al airado, animar al abatido, estimular al cobarde y decir “te amo”.

- Nos podemos mover, correr, bailar y hacer deporte, contando con 500 músculos, 200 huesos y 7 mil nervios sincronizados para obedecernos.

- Los pulmones son los mejores filtros del mundo. A través de 6000 millones de alvéolos purifican el aire que reciben y nos libran de desperdicios dañinos.

- Nuestro corazón es una maravilla: Bombea hora tras hora, 36 millones de latidos al año, despierto o dormido, impulsando la sangre a través de 100 mil kilómetros de venas y arterias, que llevan… más de 2 millones de litros de sangre al año.

- La sangre es un formidable tesoro: En los 4 litros hay 22 millones de células sanguíneas, y en cada célula hay muchas moléculas y en cada molécula hay un átomo que oscila más de 10 millones de veces por segundo.

- Cada día mueren 2 millones de nuestras células y son reemplazadas por 2 millones más, en una resurrección que ha continuado desde que nacimos.

- En el cerebro hay 4 millones de estructuras sensibles al dolor. 500 mil detectores táctiles y 200 mil detectores de temperatura

¿No vale la pena la vida? Y eso sin irnos a lo más fundamental: somos hijos de Dios y destinados a una felicidad eterna.

3) Para vivir

Vale la pena proteger al hombre y hacer valer sus derechos. El Papa declaraba en su mensaje que el fundamento de que esos derechos sean para todos los hombres es el origen común que tenemos: todos existimos por un designio creador de Dios.

Nuestros derechos se basan en la ley natural inscrita en el corazón del hombre y están presentes en las diferentes culturas y civilizaciones. No olvidemos proteger cada vida, que es invaluable e irrepetible.

Pbro. José Martínez Colín
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