miércoles, 26 de mayo de 2021

EL EVANGELIO DE HOY MIÉRCOLES 26 DE MAYO DE 2021



Lecturas de hoy Miércoles de la 8ª

 semana del Tiempo Ordinario



1ª Lectura (Eclo 36,1.4-5a.10-17): Sálvanos, Dios del universo, infunde tu terror a todas las naciones, para que sepan, como nosotros lo sabemos, que no hay Dios fuera de ti. Renueva los prodigios, repite los portentos. Reúne a todas las tribus de Jacob y dales su heredad como antiguamente. Ten compasión del pueblo que lleva tu nombre, de Israel, a quien nombraste tu primogénito; ten compasión de tu ciudad santa, de Jerusalén, lugar de tu reposo. Llena a Sión de tu majestad, y al templo, de tu gloria. Da una prueba de tus obras antiguas, cumple las profecías por el honor de tu nombre, recompensa a los que esperan en ti y saca veraces a tus profetas, escucha la súplica de tus siervos, por amor a tu pueblo, y reconozcan los confines del orbe que tú eres Dios eterno.




Salmo responsorial: 78

R/. Muéstranos, Señor, la luz de tu misericordia.

No recuerdes contra nosotros las culpas de nuestros padres; que tu compasión nos alcance pronto, pues estamos agotados.

Socórrenos, Dios, salvador nuestro, por el honor de tu nombre; líbranos y perdona nuestros pecados a causa de tu nombre.

Llegue a tu presencia el gemido del cautivo: con tu brazo poderoso, salva a los condenados a muerte.

Mientras, nosotros, pueblo tuyo, ovejas de tu rebaño, te daremos gracias siempre, contaremos tus alabanzas de generación en generación.

Versículo antes del Evangelio (Mc 10,45): Aleluya. El Hijo del hombre no vino para ser servido sino para servir, y dar su vida en rescate por muchos. Aleluya.

Texto del Evangelio (Mc 10,32-45): 

En aquel tiempo, los discípulos iban de camino subiendo a Jerusalén, y Jesús marchaba delante de ellos; ellos estaban sorprendidos y los que le seguían tenían miedo. Tomó otra vez a los Doce y comenzó a decirles lo que le iba a suceder: «Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, y se burlarán de Él, le escupirán, le azotarán y le matarán, y a los tres días resucitará».

Se acercan a Él Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dicen: «Maestro, queremos, nos concedas lo que te pidamos». Él les dijo: «¿Qué queréis que os conceda?». Ellos le respondieron: «Concédenos que nos sentemos en tu gloria, uno a tu derecha y otro a tu izquierda». Jesús les dijo: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber, o ser bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado?». Ellos le dijeron: «Sí, podemos». Jesús les dijo: «La copa que yo voy a beber, sí la beberéis y también seréis bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado; pero, sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado».

Al oír esto los otros diez, empezaron a indignarse contra Santiago y Juan. Jesús, llamándoles, les dice: «Sabéis que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores absolutos y sus grandes las oprimen con su poder. Pero no ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos, que tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos».



«Tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos»

Rev. D. René PARADA Menéndez

(San Salvador, El Salvador)


Hoy, el Señor nos enseña cuál debe ser nuestra actitud ante la Cruz. El amor ardiente a la voluntad de su Padre, para consumar la salvación del género humano —de cada hombre y mujer— le mueve a ir deprisa hacia Jerusalén, donde «será entregado (…), le condenarán a muerte (…), le azotarán y le matarán» (cf. Mc 10,33-34). Aunque a veces no entendamos o, incluso, tengamos miedo ante el dolor, el sufrimiento o las contradicciones de cada jornada, procuremos unirnos —por amor a la voluntad salvífica de Dios— con el ofrecimiento de la cruz de cada día.

La práctica asidua de la oración y los sacramentos, especialmente el de la Confesión personal de los pecados y el de la Eucaristía, acrecentarán en nosotros el amor a Dios y a los demás por Dios de tal modo que seremos capaces de decir «Sí, podemos» (Mc 10,39), a pesar de nuestras miserias, miedos y pecados. Sí, podremos abrazar la cruz de cada día (cf. Lc 9,23) por amor, con una sonrisa; esa cruz que se manifiesta en lo ordinario y cotidiano: la fatiga en el trabajo, las normales dificultades en la vida familiar y en las relaciones sociales, etc.

Sólo si abrazamos la cruz de cada día, negando nuestros gustos para servir a los demás, conseguiremos identificarnos con Cristo, que vino «a servir y a dar su vida como rescate por muchos» (Mc 10,45). San Juan Pablo II explicaba que «el servicio de Jesús llega a su plenitud con la muerte en Cruz, o sea, con el don total de sí mismo». Imitemos, pues, a Jesucristo, transformando constantemente nuestro amor a Él en actos de servicio a todas las personas: ricos o pobres, con mucha o poca cultura, jóvenes o ancianos, sin distinciones. Actos de servicio para acercarlos a Dios y liberarlos del pecado.

FELIZ MIÉRCOLES!!!





 

lunes, 24 de mayo de 2021

EL EVANGELIO DE HOY LUNES 24 DE MAYO DE 2021 - SANTA MARÍA, MADRE DE LA IGLESIA



Santa María, Madre de la Iglesia 

(Lunes después de Pentecostés)



1ª Lectura (Gén 3,9-15.20): El Señor Dios llamó al hombre y le dijo: «Dónde estás?». Él contestó: «Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí». El Señor Dios le replicó: «Quién te informó de que estabas desnudo?, ¿es que has comido del árbol del que te prohibí comer?». Adán respondió: «La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto y comí». El Señor Dios dijo a la mujer: «¿Qué has hecho?». La mujer respondió: «La serpiente me sedujo y comí». El Señor Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho eso, maldita tú entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; pongo hostilidad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y su descendencia; esta te aplastará la cabeza cuando tú la hieras en el talón». Adán llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven.



Salmo responsorial: 86

R/. Cosas admirables se dicen de ti, Ciudad de Dios.

¡Esta es la ciudad que fundó el Señor sobre las santas Montañas! El ama las puertas de Sión más que a todas las moradas de Jacob.

Cosas admirables se dicen de ti, Ciudad de Dios. Así se hablará de Sión: «Este, y también aquél, han nacido en ella, y el Altísimo en persona la ha fundado».

Al registrar a los pueblos, el Señor escribirá: «Este ha nacido en ella». Y todos cantarán, mientras danzan: «Todas mis fuentes de vida están en ti».

________________

Versículo antes del Evangelio (): Aleluya. ¡Oh feliz, Virgen María, que has dado a luz al Señor!; ¡oh santa Madre de la Iglesia, que mantienes vivo en tu corazón el Espíritu de tu Hijo, Jesucristo. Aleluya.

____________________


Texto del Evangelio (Jn 19,25-27): Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.




«Aquí tienes a tu madre»

Fr. Alexis MANIRAGABA

(Ruhengeri, Ruanda)

Hoy hacemos memoria de María, Madre de la Iglesia. En este sentido, contemplamos la maternidad espiritual de María en conexión con la Iglesia que es —en sí misma— Madre del Pueblo de Dios, pues «nadie puede tener a Dios por Padre si no tiene a la Iglesia por Madre» (San Cipriano). María es Madre del Hijo de Dios y a la vez Madre de aquellos que aman a su Hijo y los “bien-amados” de su Hijo, en conformidad con aquel «Mujer, aquí tienes a tu hijo; discípulo: Aquí tienes a tu madre» (Jn 19,26-27), tal como dijo Jesús. Entregando su cuerpo a los hombres y devolviendo su espíritu a su Padre, Jesucristo incluso dio su Madre a sus amigos.

Y el amor más grande es aquel con el que Jesús ama a la Iglesia (cf. Ef 5,25), a la que pertenecen sus amigos. Por lo tanto, los hijos adoptados por Dios no pueden tener a Jesús por hermano si no tienen a María como Madre porque, mientras María ama a su Hijo, ama a la Iglesia de la cual Ella es miembro eminente. Lo que no significa que María sea superior a la Iglesia, sino que Ella es «madre de los miembros de Cristo» (San Agustín).

El Concilio Vaticano II añade que María es «verdaderamente madre de los miembros de Cristo por haber cooperado con su amor a que naciesen en la Iglesia los fieles, que son miembros de aquella Cabeza (Jesús)». Además, permaneciendo en medio de los Apóstoles en el Cenáculo (cf. Hch 1,14), María —Madre de la Iglesia— recuerda la presencia, el don y la acción del Espíritu Santo en la Iglesia misionera. Al implorar al Espíritu Santo en el corazón de la Iglesia, María ora con la Iglesia y ora por la Iglesia, porque «asunta ya en la gloria del cielo, acompaña y protege a la Iglesia con su amor maternal» (Prefacio de la misa “María, Madre de la Iglesia”).

María cuida a sus hijos. Podemos, pues, confiarle toda la vida de la Iglesia, como hizo el papa san Pablo VI: «¡Oh, Virgen María, augusta Madre de la Iglesia, te encomendamos toda la Iglesia y el concilio ecuménico!». 





Lecturas de hoy Lunes de la 8ª semana del Tiempo Ordinario

Hoy, lunes, 24 de mayo de 2021



Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (17,20-28):

A los que se arrepienten Dios les permite volver,

y consuela a los que han perdido la esperanza,

y los hace partícipes de la suerte de los justos.

Retorna al Señor y abandona el pecado,

reza ante su rostro y elimina los obstáculos.

Vuélvete al Altísimo y apártate de la injusticia

y detesta con toda el alma la abominación.

Reconoce los justos juicios de Dios,

permanece en la suerte que te ha asignado

y en la oración al Dios altísimo.

En el abismo ¿quién alabará al Altísimo

como lo hacen los vivos y quienes le dan gracias?

Para el muerto, como quien no existe, desaparece la alabanza,

solo el que está vivo y sano alaba al Señor.

¡Qué grande es la misericordia del Señor

y su perdón para los que retornan a él!


Palabra de Dios



Salmo

Sal 31,1-2.5.6.7


R/. Alegraos, justos, y gozad con el Señor


V/. Dichoso el que está absuelto de su culpa,

a quien le han sepultado su pecado;

dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito

y en cuyo espíritu no hay engaño. R/.


V/. Había pecado, lo reconocí,

no te encubrí mi delito;

propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,

y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R/.


V/. Por eso, que todo fiel te suplique

en el momento de la desgracia:

la crecida de las aguas caudalosas

no lo alcanzará. R/.


V/. Tú eres mi refugio,

me libras del peligro,

me rodeas de cantos de liberación. R/.


Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,17-27):

EN aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó:

«Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?».

Jesús le contestó:

«Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre».

Él replicó:

«Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».

Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo:

«Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme».

A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico.

Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:

«¿Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!».

Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió:

«Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios».

Ellos se espantaron y comentaban:

«Entonces, ¿quién puede salvarse?».

Jesús se les quedó mirando y les dijo:

«Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».


Palabra del Señor

PAPA FRANCISCO VISITA A TRABAJADORES DEL DICASTERIO PARA LA COMUNICACIÓN DEL VATICANO

 


Papa Francisco visita a trabajadores del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano

POR MERCEDES DE LA TORRE | ACI Prensa

Vaticano. Foto: Vatican Media



El Papa Francisco visitó este 24 de mayo el histórico edificio vaticano Palacio Pío que actualmente es la sede de la Radio Vaticano, Vatican News y de la redacción del periódico L’Osservatore Romano.

Se trató de la primera vez desde el inicio de su Pontificado que el Papa Francisco se reunió con los trabajadores del Dicasterio para la Comunicación en esta sede.

La visita del Papa comenzó a las 8:50 a.m. (hora local) y tuvo varias etapas. Durante su paso, el Santo Padre saludó a varios de los trabajadores de las diferentes redacciones lingüísticas.

A su llegada, el Papa fue recibido en la puerta por el prefecto del Dicasterio, Paolo Ruffini y por el secretario del Dicasterio, Mons. Lucio Ruiz.

Luego, el Santo Padre visitó la redacción de L’Osservatore Romano con la guía de su director, Andrea Monda. Allí el Papa se detuvo con algunos de los redactores mientras que le explicaban cómo se realiza el diario. Antes de marcharse, el Papa firmó un ejemplar del diario.

Después, el Pontífice fue a la capilla en donde rezó junto a trabajadores, laicos y religiosos. Recitaron juntos la Oración para la 55ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que dice así: “Señor, enséñanos a salir de nosotros mismos y a encaminarnos en busca de la verdad. Enséñanos a ir y ver, enséñanos a escuchar, a no cultivar prejuicios, no sacar conclusiones precipitadas. Enséñanos a ir allí donde nadie quiere ir a tomarnos el tiempo para entenderlo, a prestar atención a lo esencial, a no dejarnos distraer por lo superfluo… a distinguir las apariencias engañosas de la verdad. Danos la gracia de reconocer tus moradas en el mundo y la honestidad de contar lo que hemos visto. Amén”.

Tras el momento de oración, el Papa visitó un estudio de Radio Vaticano y dirigió un saludo en vivo a los radioescuchas en el que agradeció por su trabajo y por todo lo que hacen.

Sin embargo, el Santo Padre confió también “una preocupación” y preguntó: “¿cuántos escuchan la Radio y cuántos leen L'Osservatore Romano? Porque nuestro trabajo es llegar a la gente: que lo que trabajamos aquí, que es bonito, es grande, es agotador, llegue a la gente, tanto con las traducciones, como también con las ondas cortas”.

“La pregunta que hay que hacerse es: ¿Cuántos? ¿A cuántos llega?, porque existe el peligro - para todas las organizaciones - el peligro de una bella organización, una bella obra, pero que no llegue a donde tiene que llegar... Un poco como la historia del parto del ratón: la montaña que pare el ratón... Todos los días háganse esta pregunta: ¿a cuántos llegamos? ¿Cuántas personas reciben el mensaje de Jesús a través de L'Osservatore Romano? Esto es muy importante, ¡muy importante!”, advirtió el Papa.

Finalmente, el Santo Padre visitó la Sala Marconi en la que había un representante de casi todas las redacciones lingüísticas a quienes les agradeció por su trabajo y les dijo “estoy contento, los he visto a todos juntos aquí, he visto este edificio bien arreglado, y esto me agrada. El problema es que este sistema grande y complicado funcione”.

“Lo importante es que toda esta belleza, toda esta organización funcione. Funcionar es ir, caminar... El gran enemigo del buen funcionamiento es el funcionalismo”, alertó el Papa.

En esta línea, el Pontífice aconsejó “hay que tener cuidado de no caer en esto: no importa cuántas plazas haya, si ese estudio es bonito o no. Lo que importa es que funcione, que sea funcional, y no una víctima del funcionalismo. Tengan cuidado, cuidado con eso. Y cuando algo es funcional, ayuda a la creatividad”.

“Su trabajo debe ser creativo, siempre, e ir más allá, más allá, más allá: creativo. Eso se llama funcionar. Pero si un trabajo está demasiado bien ordenado, al final acaba enjaulado y no ayuda. Esto es lo único que, viendo una organización tan bonita, tan bien hecha, viéndolos a todos juntos, me dan ganas de decir: ¡cuidado! Nada de funcionalismo. Sí, funcional al trabajo, el que tienen que hacer. Y para que una estructura sea funcional, todos deben tener suficiente libertad para funcionar. Que tengan la capacidad de arriesgarse y no ir pidiendo permiso, permiso, permiso...: esto paraliza. Funcional, no funcionalista. ¿Entendido? Adelante, ánimo”, señaló el Papa.

En este sentido, el Santo Padre puso un ejemplo: “yo soy el jefe de una sección, soy el secretario de esa sección, el jefe. Pero tengo siete subsecretarios. Todo está siempre bien. Alguien tiene una dificultad, va al subsecretario que tiene que resolverla, y éste le dice: ‘Espera un momento, luego te llamo’. Va y llama al secretario... Es decir, son inútiles. Incapaz de tomar decisiones, incapaz de poner algo propio. El funcionalismo es letal. Adormece una institución y la mata”, destacó.


Pontífices y Radio Vaticano

La primera vez que Radio Vaticano, proyectada por Guillermo Marconi, transmitió un mensaje fue Pío XI el 12 de febrero de 1931 desde el interior de los jardines vaticanos en el edificio León XIII.

Luego, Pío XII inauguró el 28 de octubre de 1957 el centro de transmisión en Santa María de Galeria, a 25 kilómetros de Roma.

En 1986 Radio Vaticano se convirtió en un organismo autónomo de la Santa Sede en relación con la Secretaría de Estado y el 1 de octubre de 1995 entró en vigor un nuevo estatuto.

El Palacio Pío fue construido de 1948 a 1950. En 1970 el entonces secretario de Estado, Cardenal Jean Villot, inauguró las primeras oficinas de Radio Vaticano en el Palacio Pío.

El 5 de febrero de 1980 San Juan Pablo II fue el primer Pontífice en visitar Palacio Pío.

En marzo de 2006, el Papa Benedicto XVI visitó la Radio Vaticano y dirigió un mensaje en directa radiofónica desde el estudio Karol Wojtyla.

En su mensaje radiofónico, Benedicto XVI recordó que el Papa Pio XI inauguró Radio Vaticano “y dio así una nueva voz a la Santa Sede, más aún, a la Iglesia y al Señor; una voz con la que se pudiera cumplir realmente el mandato del Señor:  Anunciar el Evangelio a todas las naciones hasta los confines de la tierra” y alentó ala los colaboradores a ser “instrumentos eficaces de esta gran obra de paz del Señor”.

Además, Benedicto XVI destacó que “el sentido de un medio de comunicación como este es ayudar a construir esta gran familia que no conoce fronteras, en la que, en la multiplicidad de las culturas y las lenguas, todos son hermanos y hermanas, y así representan una fuerza en favor de la paz”.

“Desearía que todos los que me escuchan en este momento se sientan realmente implicados en este gran diálogo de la verdad. Como sabemos, en el mundo de los medios de comunicación no faltan tampoco voces opuestas. Por eso, es muy importante que exista esta voz, que quiere ponerse realmente al servicio de la verdad, de Cristo, y así ponerse al servicio de la paz y la reconciliación en el mundo”, añadió entonces Benedicto XVI.

HOY 24 DE MAYO LA IGLESIA CELEBRA LA MEMORIA DE MARÍA, MADRE DE LA IGLESIA





 Hoy la Iglesia celebra la memoria de “María, Madre de la Iglesia”

Redacción ACI Prensa



Este 24 de mayo la Iglesia celebra la memoria de la Santísima Virgen María Madre de la Iglesia, cuya fecha fue establecida el lunes siguiente a Pentecostés.

El Vaticano estableció la memoria a través de un Decreto de la Congregación para el Culto Divino firmado el 11 de febrero de 2018.

El documento sostiene que el Papa Francisco “consideró atentamente que la promoción de esta devoción puede incrementar el sentido materno de la Iglesia en los Pastores, en los religiosos y en los fieles, así como la genuina piedad mariana”.

En el decreto, la misma Congregación señala que “esta celebración nos ayudará a recordar que el crecimiento de la vida cristiana, debe fundamentarse en el misterio de la Cruz, en la ofrenda de Cristo en el banquete eucarístico, y en la Virgen oferente, Madre del Redentor y de los redimidos”.

“La gozosa veneración otorgada a la Madre de Dios por la Iglesia en los tiempos actuales, a la luz de la reflexión sobre el misterio de Cristo y su naturaleza propia, no podía olvidar la figura de aquella Mujer, la Virgen María, que es Madre de Cristo y, a la vez, Madre de la Iglesia”, precisa el texto.

En una de sus columnas semanales, el Arzobispo de Los Ángeles, Mons. José Gomez, indicó que los primeros cristianos “tenían una conciencia profunda de que la Iglesia era su ‘madre’ espiritual, que los daba a luz en el bautismo, constituyéndolos en hijos de Dios a través de los sacramentos”.

También en el Nuevo Testamento “los apóstoles a menudo se referían a los fieles como a sus hijos espirituales, reflejando así nuevamente su comprensión de que la Iglesia es nuestra madre y nuestra familia”.

“Y en esto, los primeros cristianos entendieron que María era el símbolo perfecto de la maternidad espiritual de la Iglesia”, afirmó Mons. Gomez.

Por ello, señaló que la nueva memoria que los católicos celebrarán el 24 de mayo es “un profético redescubrimiento de una antigua devoción”.

En el siglo XX, el Papa Pablo VI, dirigiéndose a los padres conciliares del Vaticano II, declaró que María Santísima era Madre de la Iglesia.

La memoria “Virgen María, Madre de la Iglesia” recuerda que ella es Madre de todos los hombres y especialmente de los miembros del Cuerpo Místico de Cristo, desde que es Madre de Jesús por la Encarnación.

Así lo confirmó Jesús desde la Cruz, antes de morir, al apóstol San Juan, y el discípulo la acogió como Madre.

La piedad de la Iglesia hacia la Santísima Virgen es un elemento intrínseco del culto cristiano, cumpliendo así la profecía de la Virgen, que dijo: “Me llamarán Bienaventurada todas las generaciones” (Lc 1,48).


CONOCES A MARÍA AUXILIADORA


 

6 datos que quizás no conocías de María Auxiliadora

Redacción ACI Prensa



Este lunes 24 de mayo la Iglesia conmemora a María Auxiliadora, advocación mariana que antiguamente se llamaba “María, Auxilio de los Cristianos”.


Aquí algunos datos que quizás no conocías sobre Ella. 


1.- Era llamada “Auxiliadora” por los primeros cristianos

Los primeros cristianos en Grecia, Egipto, Antioquía, Éfeso, Alejandría y Atenas acostumbraban llamar a la Santísima Virgen con el nombre de “Auxiliadora”, que en griego es “Boetéia” y significa “La que trae auxilios venidos del Cielo”.

El primer Padre de la Iglesia que llamó a la Virgen María con el título de “Auxiliadora” fue San Juan Crisóstomo en al año 345, en Constantinopla.

El Santo dijo: “Tú, María, eres auxilio potentísimo de Dios”. También la reconocieron con este nombre Proclo en el 476 y Sebas de Cesarea en el 532.


2.- Intercedió en las batallas de Lepanto y Viena

En el año 1572, el Papa San Pío V, después de la victoria del ejército cristiano sobre los turcos musulmanes en la batalla de Lepanto, ordenó celebrar el 7 de octubre la fiesta del Santo Rosario, y que en las letanías se invocara a “María Auxilio de los cristianos”. Ese año Nuestra Señora libró prodigiosamente a toda la cristiandad de ser destruida por un ejército mahometano de 282 barcos y 88.000 soldados.

En 1683 los turcos atacaron Viena durante el Pontificado de Inocencio XI. Bajo el mando del rey de Polonia, Juan Sobieski, venció al ejército turco confiando en la ayuda de María Auxiliadora, inclusive con un ejército inferior en fuerzas. Al poco tiempo fundaron la asociación de María Auxiliadora, la cual existe hoy en más de 60 países.


3.- Su fiesta nació en tiempos de la Revolución Francesa

La historia de la fiesta de María Auxiliadora se remonta a los años siguientes a la Revolución Francesa, la cual había propinado un duro golpe a la Iglesia.

El Papa Pío VII fue apresado en el Palacio de Fontainebleau por el emperador francés Napoleón Bonaparte y dedicó sus oraciones a María Auxiliadora para que protegiera a la Iglesia.

Los ruegos del Papa fueron escuchados y en 1814 Napoleón firmó su abdicación. En 1815, cuando la Iglesia había recuperado su posición y poder espiritual, el Papa instituyó la fiesta de María Auxiliadora el 24 de mayo para perpetuar el recuerdo de su regreso a Roma tras el cautiverio.


4.- Su fiesta se celebraba en Ucrania desde el siglo XI

El nombre de “Auxiliadora” le fue dado a la Virgen María en Ucrania desde el año 1030 por haber liberado aquella región de la invasión de tribus paganas. Desde entonces, en ese país, la Iglesia Ortodoxa celebra la fiesta de María Auxiliadora cada 1 de octubre.


5.- Se apareció ante San Juan Bosco

San Juan Bosco fue un gran propagador del amor a esta advocación mariana, porque la misma Virgen se le apareció en 1860 para señalarle el lugar en Turín (Italia) donde debía ser construido un templo en su honor. Asimismo, pidió ser honrada bajo el título de “Auxiliadora”.

En 1863 San Juan Bosco inició la construcción de la iglesia con unos cuantos centavos, pero con la intercesión de María Santísima, el 9 de junio de 1868, solo 5 años después, tuvo lugar la consagración del templo.

El Santo solía decir: "Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen", desde aquel Santuario comienza a extenderse por el mundo la devoción a María bajo el título de Auxiliadora de los Cristianos.


6.- Tres Papas le tuvieron devoción

El Papa San Juan XXIII cultivó una especial devoción a la Auxiliadora, cuya imagen, tomada de un número del Boletín Salesiano, colgaba en la pared cerca de su cama. La proclamó Patrona del Concilio con los títulos de Auxilium Christianorum y Auxilium Episcoporum.

El 28 de mayo de 1963, ya gravemente enfermo, bendijo con profunda emoción las dos coronas destinadas al cuadro de la Virgen en la Basílica del Sagrado Corazón de Roma.

Por su parte, San Juan Pablo II solía acudir y orar en la capilla de María Auxiliadora de la iglesia de San Estanislao de Kostka (Cracovia) entre 1938 y 1944. En esta iglesia, el 3 de noviembre de 1946 celebró una de sus primeras Misas como sacerdote.

El Papa Francisco, durante su visita apostólica a Turín en 2015 por los 200 años del nacimiento San Juan Bosco, contó que durante su infancia fue educado en un colegio salesiano donde aprendió a amar a María Auxiliadora.

“Yo allí aprendí a amar a la Virgen, los salesianos me formaron en la belleza, en el trabajo, y esto creo que es un carisma suyo, me formaron en la afectividad y esto era una característica de Don Bosco”, dijo.

BUENOS DÍAS!!!!! HOY ES LA FIESTA DE MARÍA AUXILIADORA!!!!






 

domingo, 23 de mayo de 2021

DEFENSOR, TESTIGO, GUÍA, EDUCADOR

 


Defensor, testigo, guía, educador


Ya lo hemos observado, el evangelio según san Juan se concibe como un proceso en el que diversos testigos se suceden desde Juan Bautista. La apuesta del proceso es la verdad sobre el origen de la misión de Jesús. Sus testigos más creíbles serán los que y las que lo hayan seguido por los caminos de Galilea. Pero el mejor guía será el Espíritu Santo de la luz, de la inteligencia y del discernimiento.

Antes de salir, Jesús promete enviar este Testigo por excelencia: “Cuando venga el Defensor, que os enviaré del Padre, el Espíritu de la verdad que procede del Padre, dará testimonio en mi favor.”

Este “Paráclito” representa diversos papeles en san Juan. “Llamado junto a” a los discípulos, asegura la continuidad de la presencia de Jesús (14, 16). Como Defensor, lucha contra la influencia del mundo del error y del mal (16, 8). Como una presencia cálida, mantiene vivo el recuerdo de Jesús (14, 26). En fin, como educador, “cuando venga el Espíritu de la verdad, os guiará a la verdad completa” (16, 13).

La comunidad de Juan sufre crisis fuertes: atracción del movimiento gnóstico y sectas, divisiones internas, persecución cada vez más abierta y expulsiones masivas. Así, en el gran proceso que opone a sus adversarios, la comunidad se acuerda de las promesas de Jesús.

El Espíritu Santo vendrá del Padre pero será enviado por Cristo para testimoniar en su favor. Para los creyentes, reconocer al Hijo equivaldrá a reconocer al Padre.

En la partida del Señor, su revelación del Padre era completa y el Espíritu de Dios debía dar el mismo testimonio que él: conducir a los discípulos al pleno conocimiento del Hijo de Dios, tendrán la capacidad de darle testimonio. Hallarán en el Espíritu Santo la fuerza y la seguridad que les permitirá atreverse a proclamarse como testigos del Hijo de Dios.

El versículo 13 citado más arriba nos indica que, guiados por el Espíritu Santo, estarán en condiciones de leer correctamente el plan de Dios en las situaciones que se presenten. Como los profetas de los tiempos nuevos, estarán llamados a ser verdaderos testigos, a dirigir a los demás hacia la verdad completa.



(P. Felipe Santos S.D.B.)

UNA REFLEXIÓN PARA CADA DÍA DEL MES DE MARÍA: 23 DE MAYO

 



UNA REFLEXIÓN PARA CADA DÍA DEL MES DE MARÍA


ORACIÓN INICIAL PARA CADA DÍA

Santa María, ¡Madre de Dios y Madre mía! Eres más madre que todas las madres juntas: cuídame como Tú sabes. Grábame, por favor, estas tres cosas que dijiste:

"NO TIENEN VINO": presenta siempre a tu Hijo mis necesidades y las de todos tus hijos.

"HACED LO QUE ÉL OS DIGA": dame luz para saber lo que Jesús me dice, y amor grande para hacerlo fielmente.

"HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR": que yo no tenga otra respuesta ante todo lo que Él me insinúe.


Día 23 :¿Un acordaos?

Una reunión numerosa con un Obispo de la Iglesia; uno de los asistentes se dirige a él; se ve que le tiene cariño y, como quien está dispuesto a todo, le pregunta:

- ¿Qué quiere que recemos por usted cada día?

El Obispo prefiere hacerse el sordo, pero la insistencia le obliga a contestar:

- "Un acordaos".

Aquél, que estaba dispuesto a cualquier cosa, por difícil que fuese, se sintió como defraudado, pues le parecía poco. El Obispo leyó en la cara de aquel joven su desilusión y añadió:

- ¿Te parece escaso? ¡Qué poco valoras la oración vocal!

Con una sola oración a la Virgen, si tenemos fe, hacemos mucho por quienes queremos. Madre, ayúdame a valorar cada oración. Si llamo por teléfono a un amigo dándole un recado, sé que me ha oído y que, si puede, lo hará. Cada vez que te digo algo, que te rezo un Acordaos, es -¡por lo menos!- como si te llamara por teléfono: Tú me escuchas y me haces caso.

Ahora puedes seguir hablando a María con tus palabras, comentándole algo de lo que has leído.

Después termina con la oración final.



ORACIÓN FINAL PARA CADA DÍA

¡OH SEÑORA MÍA, Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti; y en prueba de mi amor de hijo te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, Madre buena, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén


(Texto escrito por José Pedro Manglano Castellary (Sacerdote))

IMÁGENES DE PENTECOSTÉS

 










VENI CREATOR SPIRITUS (Cantado en Latín) HIMNO VEN ESPIRITU CREADOR (Subtítulos en Español)


 

EL PAPA FRANCISCO EN PENTECOSTÉS 2021 DICE NO A LAS IDEOLOGÍAS EN LA IGLESIA: PROVIENEN DEL ENEMIGO

 



 El Papa en Pentecostés dice “no” a las ideologías en la Iglesia: provienen del enemigo

POR MIGUEL PÉREZ PICHEL | ACI Prensa

 Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa



El Papa Francisco rechazó la introducción de ideologías dentro de la Iglesia, ideologías que dividen, que convierten en oposición la diversidad y que provienen del diablo, el enemigo.

Así lo aseguró este domingo 23 de mayo durante la Misa por la Solemnidad de Pentecostés que celebró en la Basílica de San Pedro del Vaticano.

El Santo Padre enseñó que “si escuchamos al Espíritu, no nos centraremos en conservadores y progresistas, tradicionalistas e innovadores, derecha e izquierda”.

Advirtió que si la Iglesia se mueve en esos criterios “quiere decir que en la Iglesia se olvida el Espíritu. El Paráclito impulsa a la unidad, a la concordia, a la armonía en la diversidad. Nos hace ver como partes del mismo cuerpo, hermanos y hermanas entre nosotros. ¡Busquemos el todo!”.

“El enemigo quiere que la diversidad se transforme en oposiciones, y por eso les hace dirigirse hacia las ideologías. Decid no a las ideologías, sí al juntos”, subrayó.

El Pontífice recordó que “los ‘ismo’ son ideologías que dividen, que separan. La Iglesia no es una organización humana. Es humana, pero no es solo una organización humana. La Iglesia es el templo del Espíritu Santo”.


El consuelo del Espíritu Santo

En su homilía, el Papa Francisco invitó a acudir al Espíritu Santo para obtener consuelo y pidió rechazar los consuelos que ofrece el mundo.

“Todos nosotros, especialmente en los momentos difíciles como el que estamos atravesando, por la pandemia, buscamos consolaciones. Pero frecuentemente recurrimos sólo a las consolaciones terrenas, que desaparecen pronto. Son consolaciones del momento”, afirmó.

En contraposición a esos consuelos del mundo, “Jesús nos ofrece hoy la consolación del cielo, el Espíritu, el consolador perfecto. ¿Cuál es la diferencia? Las consolaciones del mundo son como los analgésicos, que dan un alivio momentáneo, pero no curan el mal profundo que llevamos dentro. Evaden, distraen, pero no curan las raíces. Calman superficialmente, en el ámbito de los sentidos y difícilmente del corazón”.

Señaló que “sólo quien nos hace sentir amados tal y como somos da paz al corazón. El Espíritu Santo, el amor de Dios”. “Es la ternura misma de Dios, que no nos deja solos; porque estar con quien está solo es ya consolar”.

En cambio, advirtió contra el engaño del diablo que “primero nos halaga y nos hace sentir invencibles, así actúa así el diablo: nos hace crecer la vanidad. Después nos echa por tierra y nos hace sentir inadecuados. Juega con nosotros. Hace todo lo posible para que caigamos, mientras que el Espíritu del Resucitado quiere realzarnos”.

Así se sentían los Apóstoles antes de la venida del Espíritu Santo: “estaban solos y perdidos, tenían las puertas cerradas, vivían en el temor y ante sus ojos estaban todas sus debilidades y sus fracasos. Sus pecados. Habían renegado de Jesucristo, todos. Los años pasados con Jesús no los habían cambiado. Continuaban siendo los mismos”.

“Después recibieron el Espíritu y todo cambió, los problemas y los defectos siguieron siendo los mismos, pero, sin embargo, ya no los temían y tampoco temían a quienes les querían hacer daño. Se sentían consolados interiormente y querían difundir la consolación de Dios”.

En ese sentido el Papa Francisco invitó a dar “un paso adelante. También nosotros estamos llamados a dar testimonio en el Espíritu Santo, a ser paráclitos, consoladores”.

Porque “el Espíritu nos pide que demos forma a su consolación”, “no con grandes discursos, sino haciéndonos próximos; no con palabras de circunstancia, sino con la oración y la cercanía”.

El Pontífice definió al Paráclito como “el Abogado” porque “no nos remplaza, sino que nos defiende de las falsedades del mal inspirándonos pensamientos y sentimientos. Lo hace con delicadeza, sin forzarnos. Se propone, pero no se impone”.

En cambio, “el espíritu de la falsedad, el maligno, trata de obligarnos, quiere hacernos creer que siempre estamos obligados a ceder a las sugestiones malignas y a las pulsiones de los vicios”.


Tres sugerencias del Paráclito

Por otro lado, el Papa Francisco describió, e invitó a acoger, “tres sugerencias típicas del Paráclito”, “tres antídotos básicos contra sendas tentaciones, hoy difusas”.

En primer lugar, el Espíritu Santo sugiere “vive el presente”. “El presente, no el pasado o el futuro. El Espíritu nos recuerda la gracia del presente. No hay otro tiempo mejor para nosotros. Ahora, justo donde nos encontramos, es el momento único e irrepetible para hacer el bien, para hacer de la vida un don. ¡Vivamos el presente!”.

A continuación “el Paráclito aconseja busca el todo. El todo, no la parte. El Espíritu no plasma individuos cerrados, sino que nos constituye como Iglesia en la multiforme variedad de carismas, en una unidad que no es nunca uniformidad. El Paráclito afirma la primacía del conjunto. Es en el conjunto, en la comunidad, donde el Espíritu prefiere actuar y llevar la novedad”.

Finalmente, el tercer gran consejo del Espíritu es poner a Dios “antes que tu yo”. “Es el paso decisivo de la vida espiritual, que no es una serie de méritos y de obras nuestras, sino humilde acogida de Dios. El Paráclito afirma el primado de la gracia. Sólo si nos vaciamos de nosotros mismos dejamos espacio al Señor; sólo si nos abandonamos en Él nos encontramos a nosotros mismos; sólo como pobres en el espíritu seremos ricos de Espíritu Santo”, concluyó su homilía el Papa Francisco.

HOMILÍA DEL PAPA FRANCISCO EN LA MISA POR LA SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS 2021



 Homilía del Papa Francisco en la Misa por la Solemnidad de Pentecostés

Redacción ACI Prensa

 Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa



El Papa Francisco presidió este domingo 23 de mayo la Misa del Solemnidad de Pentecostés desde la Basílica de San Pedro del Vaticano. El Santo Padre señaló en su homilía que el Espíritu Santo dará consuelo y el impulso necesario al pueblo de Dios en un mundo afectado por la pandemia, del mismo modo que en Pentecostés dio la fuerza a los discípulos para disipar sus miedos y salir a llevar al mundo la Palabra de Dios.


A continuación, el texto completo de la homilía del Papa:

«Cuando venga el Paráclito, a quien yo les enviaré desde mi Padre» (Jn 15,26). Con estas palabras Jesús promete a los discípulos el Espíritu Santo, el don definitivo, el don de los dones. Acojamos hoy esta palabra, que no es fácil de traducir porque encierra varios significados. Paráclito quiere decir esencialmente dos cosas: Consolador y Abogado.


1. El Paráclito es el Consolador. Todos nosotros, especialmente en los momentos difíciles como el que estamos atravesando, por la pandemia, buscamos consolaciones. Pero frecuentemente recurrimos sólo a las consolaciones terrenas, que desaparecen pronto. Son consolaciones del momento.

Jesús nos ofrece hoy la consolación del cielo, el Espíritu, el consolador perfecto. ¿Cuál es la diferencia? Las consolaciones del mundo son como los analgésicos, que dan un alivio momentáneo, pero no curan el mal profundo que llevamos dentro. Evaden, distraen, pero no curan las raíces. Calman superficialmente, en el ámbito de los sentidos y difícilmente del corazón.

Porque sólo quien nos hace sentir amados tal y como somos da paz al corazón. El Espíritu Santo, el amor de Dios, actúa así: «entra hasta el fondo del alma», pues como Espíritu obra en nuestro espíritu. Visita lo más íntimo del corazón como «dulce huésped del alma» (ibíd.). Es la ternura misma de Dios, que no nos deja solos; porque estar con quien está solo es ya consolar.

Hermana, hermano, si adviertes la oscuridad de la soledad, si llevas dentro un peso que sofoca la esperanza, si tienes en el corazón una herida que quema, si no encuentras una salida, ábrete al Espíritu Santo. Él, escribía san Buenaventura, «lleva mayor consolación donde hay mayor tribulación, no como hace el mundo que en la prosperidad consuela y adula, y en la adversidad se burla y condena» (Sermón en la octava de la Ascensión).

Eso hace el mundo, eso hace sobre todo el espíritu enemigo, el diablo. Primero nos halaga y nos hace sentir invencibles, así actúa así el diablo: nos hace crecer la vanidad. Después nos echa por tierra y nos hace sentir inadecuados. Juega con nosotros. Hace todo lo posible para que caigamos, mientras que el Espíritu del Resucitado quiere realzarnos.

Miremos a los Apóstoles: estaban solos y perdidos, tenían las puertas cerradas, vivían en el temor y ante sus ojos estaban todas sus debilidades y sus fracasos. Sus pecados. Habían renegado de Jesucristo, todos. Los años pasados con Jesús no los habían cambiado. Continuaban siendo los mismos.

Después recibieron el Espíritu y todo cambió, los problemas y los defectos siguieron siendo los mismos, pero, sin embargo, ya no los temían y tampoco temían a quienes les querían hacer daño. Se sentían consolados interiormente y querían difundir la consolación de Dios. Los que antes estaban atemorizados, ahora sólo temen no dar testimonio del amor recibido. Jesús les había profetizado: «el Espíritu […] dará testimonio de mí. Y también ustedes darán testimonio» (Jn 15,26-27).

Demos un paso adelante. También nosotros estamos llamados a dar testimonio en el Espíritu Santo, a ser paráclitos, consoladores. Sí, el Espíritu nos pide que demos forma a su consolación. ¿Cómo? No con grandes discursos, sino haciéndonos próximos; no con palabras de circunstancia, sino con la oración y la cercanía. Recordamos que la cercanía, la compasión y la ternura es el estilo de Dios. Siempre.

El Paráclito dice a la Iglesia que hoy es el tiempo de la consolación. Es el tiempo del gozoso anuncio del Evangelio más que de la lucha contra el paganismo. Es el tiempo de llevar la alegría del Resucitado, no de lamentarnos por el drama de la secularización. Es el tiempo para derramar amor sobre el mundo, sin amoldarse a la mundanidad.

Es el tiempo de testimoniar la misericordia más que de inculcar reglas y normas. ¡Es el tiempo del Paráclito! Tiempo de la libertad del corazón en el Paráclito.


2. El Paráclito, además, es el Abogado. En el contexto histórico de Jesús, el abogado no desarrollaba sus funciones como hoy, más que hablar en lugar del imputado, normalmente estaba junto a él y le sugería al oído los argumentos para defenderse. Así hace el Paráclito, «el Espíritu de la Verdad» (v. 26), que no nos remplaza, sino que nos defiende de las falsedades del mal inspirándonos pensamientos y sentimientos.

Lo hace con delicadeza, sin forzarnos. Se propone, pero no se impone. El espíritu de la falsedad, el maligno, por el contrario, trata de obligarnos, quiere hacernos creer que siempre estamos obligados a ceder a las sugestiones malignas y a las pulsiones de los vicios. Intentemos ahora acoger tres sugerencias típicas del Paráclito, de nuestro Abogado. Son tres antídotos básicos contra sendas tentaciones, hoy difusas.

El primer consejo del Espíritu Santo es “vive el presente”. El presente, no el pasado o el futuro. El Paráclito afirma la primacía del hoy contra la tentación de paralizarnos por las amarguras y las nostalgias del pasado, como también de concentrarnos en las incertidumbres del mañana y dejarnos obsesionar por los temores del porvenir. El Espíritu nos recuerda la gracia del presente. No hay otro tiempo mejor para nosotros. Ahora, justo donde nos encontramos, es el momento único e irrepetible para hacer el bien, para hacer de la vida un don. ¡Vivamos el presente!

Asimismo, el Paráclito aconseja: “busca el todo”. El todo, no la parte. El Espíritu no plasma individuos cerrados, sino que nos constituye como Iglesia en la multiforme variedad de carismas, en una unidad que no es nunca uniformidad. El Paráclito afirma la primacía del conjunto. Es en el conjunto, en la comunidad, donde el Espíritu prefiere actuar y llevar la novedad.

Miremos a los Apóstoles. Eran muy distintos. Entre ellos, por ejemplo, estaba Mateo, publicano que había colaborado con los romanos, y Simón, llamado el Zelota, que se oponía a ellos. Había ideas políticas opuestas, visiones del mundo muy diferentes. Pero cuando recibieron el Espíritu aprendieron a no dar la primacía a sus puntos de vista humanos, sino al todo de Dios.

Hoy, si escuchamos al Espíritu, no nos centraremos en conservadores y progresistas, tradicionalistas e innovadores, derecha e izquierda. No. Si estos son los criterios, quiere decir que en la Iglesia se olvida el Espíritu. El Paráclito impulsa a la unidad, a la concordia, a la armonía en la diversidad. Nos hace ver como partes del mismo cuerpo, hermanos y hermanas entre nosotros. ¡Busquemos el todo! El enemigo quiere que la diversidad se transforme en oposiciones, y por eso les hace dirigirse hacia las ideologías. Decid no a las ideologías, sí al juntos.

Y finalmente, el tercer gran consejo: “Pon a Dios antes que tu yo”. Es el paso decisivo de la vida espiritual, que no es una serie de méritos y de obras nuestras, sino humilde acogida de Dios. El Paráclito afirma el primado de la gracia. Sólo si nos vaciamos de nosotros mismos dejamos espacio al Señor; sólo si nos abandonamos en Él nos encontramos a nosotros mismos; sólo como pobres en el espíritu seremos ricos de Espíritu Santo.

Esto vale también para la Iglesia. No salvamos a nadie, ni siquiera a nosotros mismos con nuestras propias fuerzas. Si ponemos en primer lugar nuestros proyectos, nuestras estructuras y nuestros planes de reforma caeremos en el pragmatismo, en el eficientismo, en el horizontalismo, y no daremos fruto.

Los “ismo” son ideologías que dividen, que separan. La Iglesia no es una organización humana. Es humana, pero no es solo una organización humana. La Iglesia es el templo del Espíritu Santo. Jesús ha traído el fuego del Espíritu a la tierra y la Iglesia se reforma con la unción de la gracia, con la fuerza de la oración, con la alegría de la misión, con la belleza desarmante de la pobreza. ¡Pongamos a Dios en el primer lugar!

Espíritu Santo, Espíritu Paráclito, consuela nuestros corazones. Haznos misioneros de tu consolación, paráclitos de misericordia para el mundo. Abogado nuestro, dulce consejero del alma, haznos testigos del hoy de Dios, profetas de unidad para la Iglesia y la humanidad, apóstoles fundados sobre tu gracia, que todo lo crea y todo lo renueva. 

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...