martes, 24 de marzo de 2020

LECTURAS BÍBLICAS DE HOY MARTES 24 DE MARZO DE 2020


Lecturas de hoy Martes de la 4ª semana de Cuaresma
Hoy, martes, 24 de marzo de 2020




Primera lectura
Lectura de la profecía de Ezequiel (47,1-9.12):

EN aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo del Señor.
De debajo del umbral del templo corría agua hacia el este —el templo miraba al este—. El agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar.
Me hizo salir por el pórtico septentrional y me llevó por fuera hasta el pórtico exterior que mira al este. El agua corría por el lado derecho.
El hombre que llevaba el cordel en la mano salió hacia el este, midió quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta los tobillos. Midió otros quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta las rodillas. Midió todavía otros quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta la cintura. Midió otros quinientos metros: era ya un torrente que no se podía vadear, sino cruzar a nado.
Entonces me dijo:
«¿Has visto, hijo de hombre?»,
Después me condujo por la ribera del torrente.
Al volver vi en ambas riberas del torrente una gran arboleda. Me dijo:
«Estas aguas fluyen hacia la zona oriental, descienden hacia la estepa y desembocan en el mar de la Sal, Cuando hayan entrado en él, sus aguas serán saneadas. Todo ser viviente que se agita, allí donde desemboque la corriente, tendrá vida; y habrá peces en abundancia. Porque apenas estas aguas hayan llegado hasta allí, habrán saneado el mar y habrá vida allí donde llegue el torrente.
En ambas riberas del torrente crecerá toda clase de árboles frutales; no se marchitarán sus hojas ni se acabarán sus frutos; darán nuevos frutos cada mes, porque las aguas del torrente fluyen del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales».

Palabra de Dios


Salmo
Sal 45,2-3.5-6.8-9

R/. El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob

V/. Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar. R/.

V/. Un río y sus canales alegran la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora. R/.

V/. El Señor del universo está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra. R/.


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (5,1-16):

SE celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
Hay en Jerusalén, junto a la Puerta de las Ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos.
Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice:
«¿Quieres quedar sano?».
El enfermo le contestó:
«Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».
Jesús le dice:
«Levántate, toma tu camilla y echa a andar».
Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.
Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano:
«Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla».
Él les contestó:
«El que me ha curado es quien me ha dicho: “Toma tu camilla y echa a andar”».
Ellos le preguntaron:
«¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?».
Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, a causa del gentío que había en aquel sitio, se había alejado.
Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:
«Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor».
Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado.
Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

Palabra del Señor



Comentario al Evangelio de hoy martes, 24 de marzo de 2020
José Luis Latorre, cmf



Queridos.

Las lecturas de hoy nos ofrecen dos imágenes muy hermosas: el torrente de agua cada vez más abundante que mana del santuario de Dios y que a su paso todo lo transforma en vida, y la piscina de Siloé que cura a los enfermos que pueden sumergirse en ella. Dos imágenes que simbolizan la sobreabundancia de vida que procede Dios y de Jesús, el Hijo de Dios.

El Evangelio nos presenta a un paralítico que es curado treinta y ocho años después por el poder de la Palabra de Jesús y no por haber entrado en la piscina. Este hombre se curó por haber entrado en contacto con el Señor; y le curó de la parálisis y de algo peor “el pecado” que nos desconecta de Dios y de su proyecto, y es causa de otras parálisis personales: el egoísmo, el odio, el rencor, la envidia, la injusticia… que nos destruyen como personas.

Cuando Jesús sale al encuentro del paralítico se interesa primero por su voluntad “¿quieres?”. Después pronuncia su palabra poderosa que le pone en pie. Dios, en Jesús, se ha acercado a los enfermos, ciegos, cojos, paralíticos, a los deseosos de sanar, de caminar, de anunciar, de cuestionar el mundo que los quiere postrados. El hecho de que Jesús ordene al paralítico curado que cargue con su camilla en sábado lo introduce en un ámbito nuevo, en el que lo importante no es saber qué trabajos puede hacer en sábado, sino liberar a las personas de todo aquello que les paraliza y les impide ser felices y vivir con dignidad y libertad. Por eso Jesús se opone con fuerza y valentía a que el pecado, las críticas o la legislación lo bloqueen en su proyecto de vida, de resurrección y salvación.

Al hombre de hoy, y de siempre, sentado en los límites de la esperanza sin poder comprometerse con la vida, desilusionado de los demás y con frecuencia también de la religión, es al que Cristo viene a buscar allí donde se encuentre, paralizado por el sufrimiento, el pecado o por las distintas circunstancias de la vida. A este hombre Jesús le pregunta sencillamente “¿Quieres curarte? Y si como el paralítico le dice “Señor, no tengo a nadie que me eche una mano”, oirá de Jesús “Levántate y echa a andar”. No son los ritos vacíos o alguna agua milagrosa la que cura, sino el poder de la Palabra de Jesús que recrea, rompe las ataduras que nos aprisionan, y sobre todo nos libera del pecado y sus consecuencias. Jesús en el corazón del hombre es “el surtidor de agua que salta hasta la vida eterna”, como él mismo le dijo a la Samaritana. La presencia de Jesús transforma el corazón de las personas y las hace vivir con ilusión y esperanza. Por eso el hombre vive en plenitud cuando Dios está en él.

José Luis Latorre

Misionero Claretiano

OREMOS POR LOS SACERDOTES FALLECIDOS A CAUSA DEL CORONAVIRUS


Más de 50 sacerdotes muertos en Italia por coronavirus
Redacción ACI Prensa





La epidemia de coronavirus COVID-19 sigue causando estragos entre el clero italiano, sobre todo en las diócesis del norte de Italia.

Según datos facilitados al periódico de la Conferencia Episcopal Italiana, Avvenire, la cifra asciende ya a más de 50 sacerdotes fallecidos por causa del coronavirus en 20 días. La mayoría de ellos son sacerdotes mayores de 70 años. Desde el viernes 20 de marzo han fallecido 10 sacerdotes.

De los sacerdotes fallecidos, 20 son de la Diócesis de Bérgamo, 6 de la Diócesis de Parma, 4 son de la Archidiócesis de Milán, 4 de la Diócesis de Cremona, 4 de la Diócesis de Lodi, 3 de la Diócesis de Pesaro, 2 de la Diócesis de Piacenza-Bobbio y 2 de la Diócesis de Brescia.

Asimismo, en las Diócesis de Nuoro, Pavía, Trento, Bolzano-Bressanone, Reggio Emilia-Guastalla, Casale Monferrato, Tortona, Salerno-Campagna-Acerno, Vallo della Lucania ha fallecido 1 sacerdote en cada una.

De los sacerdotes fallecidos hasta el momento, el más joven es el P. Sandro Brignone, de 45 años, de la Diócesis de Salerno. En cambio, el más anciano es el P. Mario Cavalleri, de 104 años, de la Diócesis de Cremona.






Fraile franciscano es el primer fallecido por coronavirus Washington DC
Redacción ACI Prensa
Hermano John Sebastian Laird-Hammond / Crédito: Cortesía del Monasterio Franciscano de Tierra Santa en América




Un fraile franciscano es la primera víctima mortal conocida del coronavirus (COVID-19) en la capital de Estados Unidos, Washington DC (oficialmente el Distrito de Columbia).

El hermano John-Sebastian Laird-Hammond fue hospitalizado con el virus la semana pasada y murió el viernes 20 de marzo, informó el Washington Post.

El fraile, que también era diácono permanente, había residido en el “Monasterio Franciscano de Tierra Santa en América” desde la década de 1980 hasta septiembre de 2019, dijo a CNA -agencia en inglés del Grupo ACI- el 22 de marzo el P. Larry Dunham, superior del monasterio.

Laird-Hammond, de 59 años, había estado luchando contra la leucemia durante años, dijo el P. Dunham, y había estado viviendo temporalmente solo para concentrarse mejor en sus tratamientos contra el cáncer.


El P. Dunham enfatizó que Laird-Hammond no estaba en el monasterio cuando contrajo COVID-19.

“Cuando me informó por mensaje de texto que estaba en el hospital y que los médicos inicialmente sospechaban de COVID-19, fue un completo shock. Que él sea la primera muerte por coronavirus en el Distrito solo nos entristece más por todas las víctimas de esta terrible plaga”, dijo el sacerdote. 

El alcalde de Washington, Muriel Bowser, anunció la primera muerte del Distrito relacionada con el virus el viernes, pero no reveló su identidad.

Laird-Hammond era el secretario de la junta directiva del monasterio, según el sitio web de la institución religiosa. El fraile había estado dirigiendo las operaciones diarias del monasterio como gerente comercial durante los últimos 14 años, dijo el P. Dunham al Washington Post.

El religioso había sido aprobado recientemente para ser transferido a un convento en Nueva York, donde iba a participar en los esfuerzos de recaudación de fondos para misiones en América Central, según el medio local.

El P. Dunham dijo que antes de aceptar la nueva asignación, el fraile decidió tomar “un pequeño permiso para ausentarse” y así tratar mejor su leucemia. 

“Sería como un enfoque y una vida completamente nueva para él. Esa fue su nueva tarea que nunca se materializó”, dijo el P. Dunham al Washington Post.

El Priorato de la Orden de los Frailes Menores, los franciscanos, ha tenido la misión de apoyar a los cristianos en Tierra Santa y servir como custodios o guardianes de los lugares sagrados de Tierra Santa desde 1342. El monasterio franciscano en Washington DC está afiliado directamente con esa misión.

Hasta este 23 de marzo de 2020 el estado de Washington DC tiene 2.221 casos confirmados de COVID-19.

Un sacerdote en la Diócesis de Yakima (Washington) fue el primer sacerdote estadounidense que recibió un diagnóstico de COVID-19 el 15 de marzo. Un segundo sacerdote estadounidense, el P. Stephen Planning, SJ, presidente de la escuela secundaria Gonzaga College de DC, anunció esta semana que también tiene el virus. En Italia, al menos 30 sacerdotes hasta ahora han muerto por el coronavirus.

El recuento global de casos confirmados del coronavirus COVID-19 en todo el mundo ahora supera los 300.000.





Sacerdote con coronavirus renuncia a respirador para salvar vida de joven
Redacción ACI Prensa



Un sacerdote de 72 años con coronavirus falleció hace unos días en Italia luego de haber renunciado al respirador que necesitaba para que se lo dieran a un paciente más joven.

Se trata del P. Giuseppe Berardelli, de Casnigo, en la diócesis italiana de Bérgamo, la más golpeada por el COVID-19. El respirador al que renunció había sido comprado por la comunidad parroquial a la que servía.


“Don Giuseppe murió como sacerdote. Y me conmueve profundamente el hecho que él, arcipreste de Casnigo, haya renunciado para destinarlo a alguien más joven que él”, expresó un operador sanitario de la casa de reposo San Giuseppe al periódico "Araberara".

El P. Berardelli falleció en el hospital de Lovere.

“Era un sacerdote que escuchaba a todos, sabía escuchar, quienquiera que se dirigía a él sabía que podía contar con su ayuda”, afirmó Clara Poli, por años alcaldesa de Fiorano, y que destacó que gracias al presbítero, junto a otro sacerdote, se llegó a abrir un centro de ayuda para las familias. “Cuando se le veía pasar era siempre alegre y lleno de entusiasmo. Ha regalado paz y alegría a nuestra comunidad”, expresó.

El P. Giuseppe Berardelli nació el 21 de agosto de 1947 en Fonteno  (Italia). Fue ordenado sacerdote el 30 de junio de 1973. Desde que el coronavirus llegó a Italia han fallecido más de 50 sacerdotes en la península.


PAPA FRANCISCO AGRADECE EJEMPLO DE HEROICIDAD DE QUIENES CUIDAN ENFERMOS DE CORONAVIRUS


Papa Francisco agradece ejemplo de heroicidad de quienes cuidan enfermos de coronavirus
POR MERCEDES DE LA TORRE | ACI Prensa
 Foto: Vatican Media



El Papa Francisco agradeció el ejemplo de heroicidad de médicos, enfermeros y sacerdotes que cuidan a los enfermos de coronavirus COVID-19.

Así lo indicó el Santo Padre al inicio de la Misa celebrada en la capilla de la Casa Santa Marta en la mañana de este 24 de marzo.

“He recibido la noticia que en estos días han fallecido algunos médicos, sacerdotes, no sé si algún enfermero, pero se han contagiado, han recibido el mal porque estaban al servicio de los enfermos”, dijo el Papa.

En esta línea, el Pontífice pidió “recemos por ellos y por sus familias” y agradeció a Dios “por el ejemplo de heroicidad que nos dan al cuidar a los enfermos”.


En estos días han fallecido médicos, sacerdotes y muchos enfermeros se han contagiado, porque estaban al servicio de los enfermos. Agradezco a Dios el ejemplo de heroicidad que nos dan cuidando de los enfermos. #OremosJuntos por ellos y por sus familias.

Luego en su homilía, el Santo Padre reflexionó en el pasaje del Evangelio de San Juan que describe cuando Jesús curó al paralítico que había esperado ayuda durante 38 años.

En esta línea, el Papa Francisco advirtió sobre el pecado de la pereza que el diablo “puede usar para aniquilar nuestra vida espiritual” y dijo que “la tristeza es la semilla del diablo” por lo que animó a recordar que el agua del Bautismo “es símbolo de nuestra fuerza”.

“Pensemos en el agua, esa agua que es un símbolo de nuestra fuerza, de nuestra vida, el agua que Jesús usó para regenerarnos, el Bautismo. Y pensemos también en nosotros, si alguno de nosotros tiene el peligro de resbalar en la pereza, en este pecado ‘neutral’: el pecado de lo ‘neutro’. Es esto, ni blanco ni negro, nadie sabe lo que es. Y es un pecado que el diablo puede usar para aniquilar nuestra vida espiritual y también nuestra vida como personas”, señaló el Papa.

Oración de la comunión espiritual

Antes de finalizar la Misa, el Papa rezó en voz alta la oración de la “comunión espiritual” para que todos los que no pueden recibir sacramentalmente la Eucaristía en este período de confinamento, debido al coronavirus, puedan recitarla también en su corazón: “Jesús mío, creo que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar. Te amo por encima de todas las cosas y te deseo en mi alma. Ya que no puedo recibirte sacramentalmente ahora, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Como ya has venido, te abrazo y me uno a Ti. No permitas que nunca me separe de Ti”.

Por último, el Santo Padre rezó en silencio ante el Santísimo Sacramento y después impartió la bendición eucarística.

¡QUÉDATE EN CASA!






lunes, 23 de marzo de 2020

LA ESCALERA DE SAN JOSÉ


La escalera de San José




En la ciudad de Santa Fe, Nuevo México (Estados Unidos), existe un viejo templo conocido como Capilla de Loreto.

En ella se encuentra una bella escalera cuya construcción es atribuida por la piedad tradicional al mismísimo San José.

En 1898 la capilla sufrió una reforma y se construyó un techo nuevo, pero se olvidaron de colocar una escalera para subir al Coro. Las monjas a cargo del templo buscaron a los carpinteros de la región y a todos le resultaba difícil hacer una escalera para una capilla tan pequeña.

Entonces rezaron una novena a San José para pedir una solución. Según cuenta la "leyenda", en el último día de la novena, apareció un hombre con un burro y una caja de herramientas. Se ofreció a construir la escalera, pero exigió que se cerraran las puertas y no se revelara su identidad.

Una vez que la escalera estuvo construida, cuando se debería realizar el pago del servicio, el hombre desapareció sin dejar rastro. Las hermanas pusieron anuncios en el periódico local y lo buscaron alrededor de la región, sin encontrar ninguna noticia o información sobre el carpintero desconocido.

En ese momento las hermanas se dieron cuenta de que el hombre podría haber sido la persona de San José, enviado por Jesús, debido a varios sorprendentes elementos:

- Es misterioso cómo la escalera permanece en pie, siendo de tipo caracol y sin tener un soporte central. De hecho, sólo un lado tiene un soporte metálico que se añadió después, y este hecho no resuelve la esencia de la incógnita. Se dice que los ingenieros y los arquitectos no han podido descubrir la física detrás de esta obra.

- La madera utilizada no es la región, y nadie sabe cómo llegó allí.

- No se utilizó ni un solo clavo en la escalera, sólo clavijas de madera.

- La escalera tiene 33 escalones, la edad de Jesucristo al ser crucificado.

Lo cierto es que un gran número de artículos y programas de televisión se le dedicaron a ella y sus "misterios". La capilla, hoy desacralizada y convertida en museo, recibe un promedio de 200 ceremonias de casamiento al año y cientos de turistas.

INSTRUCCIONES PARA EL ALMA


Instrucciones para el alma



En estos tiempos de pandemia, en que muchos nos vemos confinados a permanecer en nuestros hogares por la cuarentena impuesta para frenar la expansión del virus, estas son valiosas instrucciones para tener en cuenta y hacer más llevaderos los días...

Transforma tu casa en el mejor lugar del mundo. No tendrás otro lugar mejor en estos días.

No te desesperes. No entres en pánico. No tengas miedo. Todo pasará.

No te abandones. Báñate. Perfúmate. Ponte lindo y linda para verte vos y para que te miren los que conviven con vos.

Mira el cielo cada mañana y cuántas veces puedas, con sol o con estrellas.

Lee mucho. La poesía es útil para la emergencia y una buena novela te acaricia el alma.

Escucha música siempre y no te avergüences de poner varias veces esa canción que tanto te gusta.

Sal a tu patio, tu balcón o tu terraza. Abre las ventanas y respira hondo: estás vivo. 

Disfruta de una buena película en tu televisor.

Recuerda que la radio es una fiel compañía y no te pide mucho.

Anímate a dibujar y pintar, bailar y estudiar como siempre quisiste y no tuviste tiempo.

Anímate a cocinar inventando un plato que lleve tu marca y tu gusto.

Mira al otro y a la otra con la que convives y hazle todos los gustos que te sean posibles, procura que se sienta bien, que sonría al menos cinco veces al día, serás actor, payaso, filósofo; ser compañero en las malas, es ser el mejor compañero, la mejor compañera.

No recibas visitas de nadie, aunque te duela.

Tu casa es tu refugio y el mío y el nuestro. No te sientas solo. ¡Estamos igual!

¡Un abrazo a la distancia!

¿PARA QUÉ SIRVEN LOS CURAS?


¿Para qué sirven los curas?



Los curas sirven para servir.
Lo decía el padre a su hijo seminarista: como una escoba, hijo mío, como una escoba, siempre dispuesta a ser utilizada, pero sin esperar recompensa alguna; gastándose una vez y otra, pero sin esperar que la coloquen en una vitrina. Los curas han aprendido bien las palabras del Maestro: “Yo no he venido a ser servido, sino a servir” (Mc 10,44). Un cura que no sirve, no sirve.

Los curas sirven para perdonar.
Antes que maestros y liturgos son testigos de la misericordia divina. En un mundo violento y dividido, ellos son portadores del diálogo y del perdón. Están siempre ahí, como casa de acogida. Abren sus puertas cada día para escuchar confidencias, para quitar cargas, para devolver la alegría y la esperanza.

Los curas sirven para iluminar.
Son portadores de la Palabra de Dios, que tratan de explicar y de vivir. Cuando nos cegamos con los espejismos y seducciones del mundo, ellos nos recuerdan las Bienaventuranzas. Cuando nos movemos a ras de la tierra, ellos nos señalan el cielo.  Cuando nos quedamos en la superficie de las cosas, ellos nos descubren la presencia de Dios en todo.

Los curas sirven para interceder.
El sacerdote prolonga la mediación de Jesucristo. Por eso es llamado pontífice, constructor de puentes entre el cielo y la tierra. Habla a Dios de los hombres y habla a los hombres de Dios. Decía San Juan de Ávila: “Relicarios somos de Dios, casa de Dios, y, a modo de decir, criadores de Dios... Esto, padres, es ser sacerdotes: que amansen a Dios cuando estuviera enojado con su pueblo, que tengan experiencia de que Dios oye sus oraciones y tengan tanta familiaridad con ÉL”

Los curas sirven para amar.
Reservan su corazón para amar del todo a todos. Quieren ser para todos, amigos, padres y hermanos. Un amor liberado y agrandado. Un amor gratuito y oblativo, como antorcha que se va gastando poco a poco.

Los curas sirven para hacer presente a Jesucristo.
Todo sacerdote está llamado a ser otro Cristo. El sacerdote está para repetir las palabras y los gestos de Jesús, para continuar sus pasos y desvelar su presencia, para prolongar y actualizar su amor generoso. Y esto a dos niveles: el sacramental y el de la vida.

Los curas sirven para ser al alma del mundo.
En un mundo sin espíritu, ellos son el alma, la luz, la sal y el perfume. Sin el sacerdote todo sería un poco más feo y oscuro. “Sacerdote no es el que se limita a hacer cosas, sino a hacer santos” (G. Rovirosa). Es verdad que, en cierta medida, a todo cristiano se le puede aplicar cuanto llevamos dicho, pero el sacerdote tiene vivencias y urgencias especiales. Gracias hermanos sacerdotes, por vuestra “inútil” luminosidad. Manda Señor, sacerdotes, esos hombres tan raros que sólo sirven para servir.



*Fr. Nelson M. OP

EL PAPA FRANCISCO SEÑALA LOS 3 ELEMENTOS QUE DEBE TENER UNA ORACIÓN VERDADERA


El Papa señala los 3 elementos que debe tener una oración verdadera
Redacción ACI Prensa
 Foto: Vatican Media




El Papa Francisco explicó, durante la Misa celebrada este lunes 23 de marzo en Casa Santa Marta, cuáles son los tres elementos que debe tener una oración para que sea efectiva: fe, perseverancia y valentía.

En primer lugar, la fe. El Santo Padre explicó que muchas veces la oración se limita a la repetición mecánica de unas palabras, pero esa oración “no viene de la fe, del corazón. O es una fe débil”.

“La fe en la oración. Rezar con fe, tanto cuando rezamos fuera, como cuando venimos aquí (a la capilla), y el Señor está ahí (en el Sagrario). ¿Tengo fe o es sólo un hábito? Estemos atentos en la oración, caer en la costumbre sin la conciencia de que está el Señor, que estoy hablando con el Señor, y que Él es capaz de resolver el problema. La primera condición para una oración verdadera es la fe”.

La segunda condición es la perseverancia. “Algunos piden y luego, como no viene la gracia… No tienen esa perseverancia, porque, en el fondo, no tienen necesidad, o no tienen fe. Y Jesús mismo nos enseña la parábola de aquel señor que va junto al vecino a pedir pan por la noche. La perseverancia al llamar a la puerta. O la viuda con el juez injusto: insiste, insiste, insiste. Perseverancia”.

El Papa explicó que “fe y perseverancia van juntos. Porque si tienes fe, tú estás seguro de que el Señor te dará aquello que pides. Y si el Señor te hace esperar: llama, llama, llama. Al final el Señor da la gracia. Pero esto el Señor no lo hace para hacerse el interesante o porque diga que mejor esperemos. No. Lo hace por nuestro bien, para que nos tomemos las cosas en serio. Tomarnos en serio la oración. No como papagayos: bla, bla, bla y nada más”.

“El mismo Jesús nos reprende: ‘No seáis como los paganos que creen en la eficacia de la oración y en las palabras, en muchas palabras’. No. La perseverancia y la fe”.

La tercera cosa que Dios quiere en la oración es la valentía. “Alguno puede pensar: pero, ¿hace falta valentía para rezar? Para estar delante del Señor, hace falta. La valentía de estar ahí, pidiendo, y avanzando, incluso casi, casi, no quiero decir una herejía, como amenazando al Señor”.

Esa es la misma valentía que mostró Moisés “cuando Dios quería destruir el pueblo y a él hacerlo jefe de otro pueblo. No: ‘Yo con el pueblo’. Valentía. La valentía de Abraham, cuando negocia la salvación de Sodoma. Y si fuesen 30, si fuesen 25, si fuesen 20… Ahí, valentía”.

“Esta virtud de la valentía es muy necesaria”, subrayó el Pontífice. “No sólo para las acciones apostólicas, también para la oración”.


“Fe, perseverancia y valentía. En estos días que es necesario rezar cada vez más, pensemos si nosotros rezamos así: con fe de que el Señor puede intervenir, con perseverancia y con valentía. El Señor no decepciona, nos hace esperar, se toma su tiempo, pero no decepciona. Fe, perseverancia y valentía”, concluyó el Papa Francisco.

A continuación, el Evangelio comentado por el Papa Francisco:

Juan 4:43-54
43 Pasados los dos días, partió de allí para Galilea.
44 Pues Jesús mismo había afirmado que un profeta no goza de estima en su patria.
45 Cuando llegó, pues, a Galilea, los galileos le hicieron un buen recibimiento, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
46 Volvió, pues, a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real, cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaúm.
47 Cuando se enteró de que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue donde él y le rogaba que bajase a curar a su hijo, porque se iba a morir.
48 Entonces Jesús le dijo: «Si no veis señales y prodigios, no creéis.»
49 Le dice el funcionario: «Señor, baja antes que se muera mi hijo.»
50 Jesús le dice: «Vete, que tu hijo vive.» Creyó el hombre en la palabra que Jesús le había dicho y se puso en camino.
51 Cuando bajaba, le salieron al encuentro sus siervos, y le dijeron que su hijo vivía.
52 El les preguntó entonces la hora en que se había sentido mejor. Ellos le dijeron: «Ayer a la hora séptima le dejó la fiebre.»
53 El padre comprobó que era la misma hora en que le había dicho Jesús: «Tu hijo vive», y creyó él y toda su familia.
54 Esta nueva señal, la segunda, la realizó Jesús cuando volvió de Judea a Galilea.

LECTURAS BÍBLICAS DE HOY LUNES 23 DE MARZO DE 2020


Lecturas de hoy Lunes de la 4ª semana de Cuaresma
Hoy, lunes, 23 de marzo de 2020




Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (65,17-21):

ESTO dice el Señor:
«Mirad: voy a crear un nuevo cielo
y una nueva tierra:
de las cosas pasadas
ni habrá recuerdo ni vendrá pensamiento.
Regocijaos, alegraos por siempre
por lo que voy a crear:
yo creo a Jerusalén “alegría”,
y a su pueblo, “júbilo”.
Me alegraré por Jerusalén
y me regocijaré con mi pueblo,
ya no se oirá en ella ni llanto ni gemido;
ya no habrá allí niño
que dure pocos días,
ni adulto que no colme sus años,
pues será joven quien muera a los cien años,
y quien no los alcance se tendrá por maldito.
Construirán casas y las habitarán,
plantarán viñas y comerán los frutos».

Palabra de Dios


Salmo
Sal 29,2.4.5-6.11-12a.13b

R/. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado

V/. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R/.

V/. Tañed para el Señor, fieles suyos,
celebrad el recuerdo de su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana, el júbilo. R/.

V/. Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.
Cambiaste mi luto en danzas.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R/.


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (4,43-54):

EN aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había atestiguado:
«Un profeta no es estimado en su propia patria».
Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.
Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose.
Jesús le dijo:
«Si no veis signos y prodigios, no creéis».
El funcionario insiste:
«Señor, baja antes de que se muera mi niño».
Jesús le contesta:
«Anda, tu hijo vive».
El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:
«Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre».
El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.

Palabra del Señor




Comentario al Evangelio de hoy lunes, 23 de marzo de 2020
José Luis Latorre, cmf



Queridos amigos.

La Cuaresma es el camino que hacemos hacia la Pascua, la fiesta de la luz, de la vida y de la alegría. Pero este año un tanto doloroso para todos por el coronavirus. Y en medio de este caminar difícil el Profeta Isaías nos anuncia con fuerza que Dios va a “crear un nuevo cielo y una nueva tierra”, que se va a producir una transformación y un cambio profundos y que el pueblo lo va a ver y experimentar. Que Dios no nos abandona y que toda esta pandemia va a dar frutos buenos en cada uno y en toda la sociedad. La voz del Profeta es una llamada a los cristianos a no perder la esperanza y la confianza en medio de la prueba y a no olvidarnos que “Dios escribe recto con renglones torcidos”.

Sabemos que este anuncio del Profeta tuvo pleno cumplimiento en Jesús: su Palabra realizó –y realiza hoy- prodigios y maravillas. Pero hay que creer en Él con una fe que no está contaminada por el propio interés o el sentido mágico, sino llena de confianza pues estamos seguros que Jesús actúa siempre o liberándonos de una enfermedad, una pandemia, una situación difícil… o fortaleciéndonos interiormente en la esperanza y el amor, o afianzándonos en nuestras convicciones y valores. La Palabra siempre se cumple.

Juan nos narra la escena del funcionario real que acude a Jesús para pedirle la curación de su hijo gravemente enfermo. A la petición del funcionario Jesús le dice: “Vete, tu hijo vive”. El funcionario creyó en la palabra del Señor y se volvió a su casa. Creyó y obedeció; escuchó a Jesús y puso en práctica lo que le dijo; superó sus temores y dudas y bajó hacia su casa. En este camino de vuelta a su casa le acompañó únicamente la Palabra de Jesús, y esta Palabra también sostuvo cada uno de sus pasos de regreso a casa. Y desde casa los criados le salen al encuentro con la grata certeza y con las mismas palabras que le había dicho Jesús: “tu hijo vive”. La fe que ha caminado en la oscuridad y la incertidumbre encuentra la luz y se convierte en pleno asentimiento: “Y creyó él y todos los suyos”. Los temores y las dudas se disiparon y las certezas de la luz brillaron en su corazón y en de los suyos. Una vez más lo que el funcionario había oído de Jesús se realizaba en su hijo, en él y en los suyos.

Este relato –como todos los que nos cuentan los Evangelios- se cumple también hoy, pues la Palabra de Jesús es viva, eficaz y eterna. Es una Palabra que actúa cuando hay una fe profunda y sincera. En la noche de la prueba y del sufrimiento la Palabra de Jesús es lámpara para nuestros pasos y es oración confiada que encuentra su confirmación luminosa. Cuando todo va bien es como el agua que fecunda nuestro corazón y le hace dar frutos buenos y abundantes. Repite hoy con alegría y convicción: “Tu Palabra me da vida, confío en Ti, Señor; tu Palabra es eterna, en ella esperaré”.


José Luis Latorre

Misionero Claretiano

EL PAPA FRANCISCO REZA POR LAS PERSONAS QUE SUFREN PROBLEMAS ECONÓMICOS POR EL CORONAVIRUS


El Papa reza por las personas que sufren problemas económicos por el coronavirus
Redacción ACI Prensa
 Foto: Vatican Media




El Papa Francisco comenzó la Misa celebrada este lunes 23 de marzo en su residencia de Casa Santa Marta pidiendo rezar por todas las personas que, por causa del confinamiento decretado en muchos países para atajar la pandemia de coronavirus COVID 19, están sufriendo graves consecuencias económicas al no poder trabajar.

“Rezamos hoy por las personas que, por la pandemia están comenzando a sentir problemas económicos, porque no pueden trabajar y todo ello recae sobre la familia. Rezamos por la gente que tiene este problema”, fueron las palabras del Pontífice.

El Santo Padre ha mostrado en varias ocasiones su preocupación por las consecuencias que esta crisis sanitaria puede tener para las familias.

Ayer domingo 22 de marzo ofreció la Misa por aquellos que fallecen por causa del coronavirus, “que mueren solos sin poder despedirse de sus seres queridos”, y por sus familiares, que “no pueden acompañar a sus seres queridos en su fallecimiento” debido a las medidas de confinamiento de la población.

El sábado 21 de marzo pidió rezar por “las familias que no pueden salir de casa”, “para que sepan encontrar el modo de comunicarse bien, de construir relaciones de amor en la familia, para que sepan vencer las angustias de este tiempo, juntos, en familia”.

El lunes 16 de marzo también ofreció la Misa por “las familias encerradas”. “Que el Señor los ayude a descubrir nuevos modos, nuevas expresiones de amor, de convivencia en esta situación de prueba”.

El Papa Francisco también ofreció la Misa por los ancianos que sufren solos la pandemia, por los médicos que luchan contra el coronavirus hasta dar la vida, por los encarcelados y por todos los fallecidos.

¡QUÉDATE EN CASA!




domingo, 22 de marzo de 2020

OJOS NUEVOS - MEDITACIÓN DEL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 22 DE MARZO 2020


OJOS NUEVOS


El relato del ciego de Siloé está estructurado desde la clave de un fuerte contraste. Los fariseos creen saberlo todo. No dudan de nada. Imponen su verdad. Llegan incluso a expulsar de la sinagoga al pobre ciego: «Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios». «Sabemos que ese hombre que te ha curado no guarda el sábado». «Sabemos que es pecador».

Por el contrario, el mendigo curado por Jesús no sabe nada. Solo cuenta su experiencia a quien le quiera escuchar: «Solo sé que yo era ciego y ahora veo». «Ese hombre me trabajó los ojos y empecé a ver». El relato concluye con esta advertencia final de Jesús: «Yo he venido para que los que no ven, vean, y los que ven, se queden ciegos».

A Jesús le da miedo una religión defendida por escribas seguros y arrogantes, que manejan autoritariamente la Palabra de Dios para imponerla, utilizarla como arma o incluso excomulgar a quienes sienten de manera diferente. Teme a los doctores de la ley, más preocupados por «guardar el sábado» que por «curar» a mendigos enfermos. Le parece una tragedia una religión con «guías ciegos» y lo dice abiertamente: «Si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán al hoyo».

Teólogos, predicadores, catequistas y educadores, que pretendemos «guiar» a otros sin tal vez habernos dejado iluminar nosotros mismos por Jesús, ¿no hemos de escuchar su interpelación? ¿Vamos a seguir repitiendo incansablemente nuestras doctrinas sin vivir una experiencia personal de encuentro con Jesús que nos abra los ojos y el corazón?

Nuestra Iglesia no necesita hoy predicadores que llenen las iglesias de palabras, sino testigos que contagien, aunque sea de manera humilde, su pequeña experiencia del evangelio. No necesitamos fanáticos que defiendan «verdades» de manera autoritaria y con lenguaje vacío, tejido de tópicos y frases hechas. Necesitamos creyentes de verdad, atentos a la vida y sensibles a los problemas de la gente, buscadores de Dios capaces de escuchar y acompañar con respeto a tantos hombres y mujeres que sufren, buscan y no aciertan a vivir de manera más humana ni más creyente.


Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Jn (9,1-41)

¡VE A LAVARTE A LA PISCINA DE SILOÉ!


“Ve a lavarte a la piscina de Siloé”



Cada vez que realiza su obra con poder de curación, el Mesías ejerce y revela su misión de restablecer la humanidad en su dignidad primera. Se inclina hoy ante el limo de la tierra de donde salimos (Génesis 2, 7). Rehace el gesto inicial del Creador añadiendo un remedio de la época: las heridas curaban mejor, según la costumbre popular, si se le aplicaba saliva.

Hace pues barro con saliva, se lo a los ojos del ciego y lo envía a una fuente de agua viva: “Ve a lavarte a la piscina de Siloé.” El ciego reconoce su necesidad de curación, se lava en la fuente como se prescribe y recobra la vista como en los primeros días de la creación.

La historia que sigue se parece a una obra de teatro de tal manera que aparecen los juicios de los hombres tenebrosos y con contradicciones aparentes. Es una narración llena de ironía y falta de lógica de quienes se oponen al buen sentido y a la fe en Cristo. El ciego ha encontrado sin embargo en Jesús la única fuente de luz.

El discurso de los pretendidos sabios es tan incoherente que el hombre estaría tentado de decir a todo el mundo: “Iros y dejadme en paz.” Pero san Juan se queda mirando a su personaje en escena: lo que se desarrolla ilustra demasiado bien el rechazo de Jesús y de sus discípulos. La acción refleja en particular las dificultades de los primeros cristianos, que fueron expulsados de la sinagoga a causa de su fe, hacia los años 80, a raíz de la asamblea de los fariseos celebrada en Jamnia.

Como muchos cristianos del tiempo, los padres del ciego se defienden: se unen a los ciegos voluntarios por miedo a ser excluidos como los que está unidos a Cristo. Por su parte, las autoridades que pretendían conocer todo de la Palabra de Dios y establecidos en la verdad, se tapan los ojos y los oídos. Rechazan la evidencia mientras que el ciego curado prosigue solo su paso para conocer a Jesús. Puede preguntarse siempre dónde está el problema sino en la mente de sus oponentes.

Proseguimos la subida a Pascua. El ciego que se une a los discípulos subraya nuestras necesidades de curación. ¿Sabremos reconocerlas? ¿Qué parte de nosotros expondríamos para que la curara Jesús?



* Padre Felipe Santos SDB

EL PAPA FRANCISCO IMPARTIRÁ UNA BENDICIÓN URBI ET ORBI EXTRAORDINARIA


Coronavirus: El Papa Francisco impartirá una Bendición Urbi et Orbi extraordinaria
POR MERCEDES DE LA TORRE | ACI Prensa
 Foto: Vatican Media




Tras dirigir el rezo del Ángelus este domingo 22 de marzo, el Papa Francisco anunció que impartirá una Bendición Urbi et Orbi extraordinaria con la plaza San Pedro vacía. Esta decisión ha sido tomada debido a la actual pandemia de coronavirus COVID-19 para permitir que puedan recibir la indulgencia plenaria quienes la seguirán a través de los medios de comunicación. 

En concreto, el próximo viernes 27 de marzo a las 6:00 p.m. (hora local) el Santo Padre dirigirá un momento de oración en la Basílica de San Pedro, tras el rezo con la Palabra de Dios, Adoración al Santísimo Sacramento, el Papa impartirá una Bendición Urbi et Orbi extraordinaria. Esta especial Bendición suelen impartirla los Pontífices solamente dos veces al año, el 1 de enero y el domingo de Pascua. 


“Presidiré un momento de oración en el atrio de la Basílica de San Pedro. Con la plaza vacía. Desde ahora invito a todos a participar espiritualmente a través de los medios de comunicación. Escucharemos la Palabra de Dios, elevaremos nuestra súplica, adoraremos al Santísimo Sacramento, con el cual al término daré la Bendición Urbi et Orbi y a la cual se añadirá la posibilidad de recibir la indulgencia plenaria”, indicó el Papa.

En esta línea, el Pontífice explicó: “queremos responder a la pandemia del virus con la universalidad de la oración, la compasión, la ternura. Mantengámonos unidos. Hagamos sentir nuestra cercanía a las personas más solas y a quienes más sufren”.

Asimismo, Francisco expresó su cercanía a “los médicos, a los trabajadores sanitarios, enfermeros y enfermeras, voluntarios” y a las autoridades que “deben tomar medidas duras, pero para nuestro bien. Nuestra cercanía a los policías, a los soldados que en la calle intentan mantener siempre el orden para que se cumplan las cosas que el gobierno pide que hagamos por el bien de todos. Cercanía a todos”.

“En estos días de prueba, mientras la humanidad tiembla con la amenaza de la pandemia, quisiera proponer a todos los cristianos de las diferentes confesiones que unan sus voces hacia el cielo”, exhortó el Papa.


Recitar la oración del Padre Nuestro

En este sentido, el Santo Padre convocó también “a todos los jefes de las iglesias y a los líderes de todas las comunidades cristianas, junto a todos los cristianos de las diversas confesiones, a invocar al Altísimo, Dios omnipotente, rezando contemporáneamente la oración que Jesús Nuestro Señor nos ha enseñado”.

Por ello, el Papa invitó a todos a rezar el Padre Nuestro “varias veces al día, pero, todos juntos” y especialmente “a rezar el Padre Nuestro miércoles próximo 25 de marzo al mediodía (hora local), todos juntos”.

“Que en el día en que muchos cristianos recordamos el anuncio a la Virgen María de la Encarnación del Verbo, pueda el Señor escuchar nuestra oración unánime de todos sus discípulos que se preparan a celebrar la victoria de Cristo Resucitado”, pidió el Papa.
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