sábado, 7 de abril de 2018

PAPA FRANCISCO DESAFÍA A JÓVENES: ¿ESTOY DISPUESTO A HACER MÍOS LOS SUEÑOS DE JESÚS?


El Papa desafía a jóvenes: ¿Estoy dispuesto a hacer míos los sueños de Jesús?
POR WALTER SÁNCHEZ SILVA | ACI Prensa
Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa




El Papa Francisco recibió este sábado a unos 3 mil jóvenes de la diócesis italiana de Brescia, a quienes desafío a hacerse una importante pregunta: “¿Estoy dispuesto a hacer míos los sueños de Jesús?”

En el Aula Pablo VI en el Vaticano y en medio de un ambiente de fiesta, el Santo Padre explicó que los obispos, que en octubre se reunirán para un Sínodo sobre los jóvenes, si están escuchando realmente a las nuevas generaciones.

El Papa cuestionó luego a los presentes si “¿Están dispuestos a escuchar a Jesús y cambiar cualquier cosa de ustedes mismos? Dejo esta pregunta para que entre en vuestro corazón”.

“Cada uno reflexione dentro de sí, en el propio corazón: ¿Estoy dispuesto a hacer míos los sueños de Jesús? ¿O tengo miedo de que sus sueños puedan ‘perturbar’ mis sueños? ¿Y cuáles son los sueños de Jesús? El sueño de Jesús es aquel que en los Evangelios es llamado el Reino de Dios”.

El Papa explicó que “el Reino de Dios significa el amor a Dios y el amor entre nosotros, formar una gran familia de hermanos y hermanas con Dios como Padre, que ama a todos sus hijos y se llena de alegría cuando uno que estaba lejos vuelve a casa. Este es el sueño de Jesús”.

“Les pregunto: ¿Están dispuestos a hacerlo suyo? ¿Están dispuestos también a cambiar para abrazar este sueño? (Los jóvenes responden ¡Sí!) Está bien”.

Francisco indicó que “Jesús es muy claro. Dice: ‘Si alguno quiere seguirme –conmigo, detrás de mí– que se niegue a sí mismo’. ¿Por qué usa esta palabra que suena un poco fea ‘negarse a sí mismo’? ¿Cómo así? ¿En qué forma debe entenderse? No quiere decir despreciar lo que Dios mismo nos ha dado: la vida, los deseos, el cuerpo, las amistades… No, todo esto Dios lo ha querido y lo quiere para nuestro bien”.

Entonces, precisó el Pontífice, “lo que Jesús pide a quien quiere seguirlo es ‘negarse a sí mismo’ porque en cada uno de nosotros hay algo que la Biblia llama el ‘hombre viejo’: es un ‘hombre viejo’, un yo egoísta que no sigue la lógica de Dios, la lógica del amor, sino que sigue la lógica opuesta, la del egoísmo, la de hacer el propio interés, disfrazado con frecuencia de una cara buena para esconderlo”.

“Ustedes conocen todas estas cosas, son cosas de la vida. Jesús ha muerto en la cruz para liberarnos de esta esclavitud del hombre viejo, que no es externa sino interna. Cuántos de nosotros somos esclavos del egoísmo, del apego a las riquezas, de los vicios. Son estas esclavitudes internas, es el pecado que nos hacer morir dentro”.

El Pontífice resaltó luego que solo “Jesús puede salvarnos de este mal, pero es necesaria nuestra colaboración, que cada uno de nosotros diga: ‘Jesús, perdóname, dame un corazón como el tuyo, humilde y lleno de amor’. Así era el corazón de Jesús. Así amaba Jesús. Así vivía Jesús”.

“¿Saben? ¡Una oración así Jesús la toma en serio! Sí, y a quien se confía en Él le regala experiencias sorprendentes” como “sentirse atraído a participar en la Misa, que no es algo común para un joven, ¿cierto?” o “estar en silencio ante la Eucaristía”.

“Piensen en lo que sintieron cuando hicieron algo bueno para ayudar a otro. ¿No es cierto que experimentaron algo bello? Esto lo da Jesús. Y es Él quien nos cambia” y también “nos da el coraje de hacer su voluntad yendo contracorriente, pero sin orgullo, sin presunción, sin juzgar a los otros”.

Como ejemplo de esta entrega al Señor, el Santo Padre recordó a San Francisco de Asís, que siendo joven “abrazó el sueño de Jesús, se despojó de su hombre viejo, se negó a su yo egoísta y acogió el yo de Jesús, humilde, pobre, sencillo, misericordioso, lleno de alegría y de admiración por la belleza de las criaturas”.

El Papa luego les dejó como “tarea” averiguar cómo era el Beato Papa Pablo VI cuando era joven: “nos hemos acostumbrado a recordarlo como Papa, pero antes fue un joven, un muchacho como ustedes, de vuestra tierra”.

Para concluir, el Pontífice deseó a todos que “la Virgen los acompañe en el camino. ¡La vida es un camino y es necesario caminar! Y les pido que no se olviden de rezar por mí. ¡Gracias!”

EL EVANGELIO DE HOY SÁBADO 7 ABRIL 2018


Lecturas de hoy Sábado de la Octava de Pascua
Hoy, sábado, 7 de abril de 2018



Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (4,13-21):

EN aquellos días, los jefes del pueblo, los ancianos y los escribas, viendo la seguridad de Pedro y Juan, y notando que eran hombres sin letras ni instrucción, estaban sorprendidos. Reconocían que habían sido compañeros de Jesús, pero, viendo de pie junto a ellos al hombre que había sido curado, no encontraban respuesta. Les mandaron salir fuera del Sanedrín y se pusieron a deliberar entre ellos, diciendo:
«¿Qué haremos con estos hombres? Es evidente que todo Jerusalén conoce el milagro realizado por ellos, no podemos negarlo; pero, para evitar que se siga divulgando, les prohibiremos con amenazas que vuelvan a hablar a nadie de ese nombre».
Y habiéndolos llamado, les prohibieron severamente predicar y enseñar en el nombre de Jesús. Pero Pedro y Juan les replicaron diciendo:
«¿Es justo ante Dios que os obedezcamos a vosotros más que a él? Juzgadlo vosotros. Por nuestra parte no podemos menos de contar lo que hemos visto y oído».
Pero ellos, repitiendo la prohibición, los soltaron, sin encontrar la manera de castigarlos a causa del pueblo, porque todos daban gloria a Dios por lo sucedido.

Palabra de Dios

**************
Salmo
Salmo responsorial Sal 117,1.14-15.16-18.19-21

R/. Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
El Señor es mi fuerza y mi energía,
él es mi salvación.
Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos R/.

«La diestra del Señor es poderosa.
La diestra del Señor es excelsa».
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.
Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me entregó a la muerte. R/.

Abridme las puertas de la salvación,
y entraré para dar gracias al Señor.
Esta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.
Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación. R/.

Secuencia
(Opcional)

Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.

«¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?»
«A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,

los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua.»

Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia 
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.

**********
Lectura del santo evangelio según san Marcos (16,9-15):

JESÚS, resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a anunciárselo a sus compañeros, que estaban de duelo y llorando.
Ellos, al oírle decir que estaba vivo y que lo había visto, no la creyeron.
Después se apareció en figura de otro a dos de ellos que iban caminando al campo.
También ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero no los creyeron.
Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado.
Y les dijo:
«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación».

Palabra del Señor

********

Comentario al Evangelio de hoy sábado, 7 de abril de 2018
 José Luis Latorre, misionero claretiano


Queridos amigos. ¡ALELUYA. CRISTO HA RESUCITADO. ALELUYA!

Nos cuenta el libro de los Hechos que las jerarquías del pueblo judío (jefes, ancianos y escribas) les prohibieron severamente a Pedro y Juan predicar y enseñar en nombre de Jesús, y éstos les respondieron: “¿Es justo ante Dios que os obedezcamos a vosotros más que a él? Este es el criterio fundamental a la hora de estar y actuar en el mundo, que por todos los medios intenta minar los fundamentos de la fe cristiana y hacernos creer que todo da igual, todo es bueno, todo es normal…

Con cuanta frecuencia obedecemos en realidad más a los hombres que a Dios, cuán contaminados estamos por la mentalidad de este mundo, qué fácilmente nos dejamos seducir y cómo las sirenas de este mundo nos fascinan. A veces nos ocurre que sin darnos cuenta, de hecho, estamos pensando y juzgando según los criterios del mundo, y no según los de Dios. Descubrimos que nos inclinamos a los ídolos fáciles, ligeros, envolventes y omnipresentes del mundo: poder, tener, placer. Insensiblemente nos vamos acomodando a lo que el mundo nos ofrece y dice, y nos resulta difícil saber dónde está la verdad y el bien, y desenmascarar la falsedad de lo que todo el mundo piensa y hace. No es fácil vivir aquello de que el cristiano está en el mundo pero no es del mundo.

Podemos preguntarnos: ¿pensamos y actuamos en conciencia como cristianos? ¿Nuestro ánimo se inspira en la verdad de Cristo? ¿No estamos más bien inclinados a tomar como guía de nuestros juicios, de nuestras acciones nuestro estado de ánimo personal con una autonomía que muchas veces no admite consejos ni comparaciones? ¿Podemos afirmar que somos verdaderamente libres a la hora de pensar y actuar? ¿No es cierto que hay muchas cosas que se sobreponen a nuestro juicio consciente para forjar nuestros criterios? Nos tendremos que preguntar muchas veces: ¿es cristiano mi forma de pensar y proceder? El cristiano es una persona nueva, original, libre y feliz

Como dice el Beato Pablo VI: “Nosotros hombres de hoy, aunque nos consideremos en comunión con la religión cristiana –una comunión que muy a menudo se calla, se minimiza o se seculariza- poseemos rara vez o de forma incompleta el sentido de la novedad de nuestro estilo de vida. A menudo nos mostramos conformistas. El miedo al “qué dirán” nos impide presentarnos por lo que somos, esto es, como cristianos, como personas que libremente han optado por un estilo de vida…Cristiano, sé consciente, coherente, fiel y fuerte”.

LOS CINCO MINUTOS DE JESÚS, 7 ABRIL


LOS CINCO MINUTOS DE JESÚS
7 abril




Aquellos discípulos de Emaús conocieron a Jesús en la fracción del pan. Ellos eran unos prófugos; la conversación que habían tenido con Jesús encendió sus corazones y les despertó la confianza.

Jesús se dio a conocer en la Eucaristía; es que allí es donde Jesús se encuentra y allí Jesús habla al corazón  y lo colma con su gracia.

Junto a Jesús en la Eucaristía se siente uno feliz, porque él llena todos nuestros deseos; estar con Cristo es la mejor manera de encontrarlo, pero no se puede tener prisa, pues el trato con Jesús reclama toda nuestra atención.

¿Estás acostumbrado al trato íntimo con Jesús?


P. Alfonso Milagro

BUENOS DÍAS





viernes, 6 de abril de 2018

LOS EJEMPLOS ARRASTRAN


Los ejemplos arrastran



Hay un refrán que dice: “La palabras mueven, los ejemplos arrastran”. Estos dichos populares son expresión de esa sabiduría que tiene el aval de la experiencia cotidiana. Son irrefutables. Y es la pura verdad que más que las palabras lo que mueve y conmueve a grandes y pequeños son los ejemplos que vemos. Y tanto para el mal como para el bien. He aquí un ejemplo.

—¡Baja de ahí, sinvergüenza, y dime tu nombre! – le gritó el propietario a un niñito que estaba subido en un árbol robándole las manzanas.
—¿Para qué quiere saber mi nombre?
—Para llamar a tu padre y decírselo.
—Pues búsquelo en la copa de aquel manzano...

¿Gracioso, verdad? Pero la enseñanza es clara. El ejemplo debe subrayar lo que inculcas con las palabras. No puedes escribir con una mano y borrar con la otra. Sólo es posible influir positivamente con la coherencia total. Por ejemplo, ¿puede un padre o una madre orientar por el camino de la sinceridad a sus hijos, cuando manda responder a quien pregunta por teléfono: “dile que no estoy”? Que pases un buen día.



* Enviado por el P. Natalio

IMÁGENES DE LA DIVINA MISERICORDIA
















EL RESUCITADO COCINANDO


El resucitado cocinando
La prueba que podemos dar todos, de que Cristo ha resucitado es ésta: demostrar que su amor vive en nosotros y nos inspira.


Por: Padre Nicolás Schwizer | Fuente: Homilías del Padre Nicolás Schwizer 




Después de esto, se manifestó Jesús otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Se manifestó de esta manera. Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dice: “Voy a pescar.” Le contestan ellos: “También nosotros vamos contigo.” Fueron y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada. Cuando ya amaneció, estaba Jesús en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Díceles Jesús: “Muchachos, ¿no tenéis pescado?” Le contestaron: “No” Él les dijo: “Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.” La echaron, pues, y ya no podían arrastrarla por la abundancia de peces. El discípulo a quien Jesús amaba dice entonces a Pedro: “Es el Señor”, se puso el vestido - pues estaba desnudo - y se lanzó al mar. Los demás discípulos vinieron en la barca, arrastrando la red con los peces; pues no distaban mucho de tierra, sino unos doscientos codos. Nada más saltar a tierra, ven preparadas unas brasas y un pez sobre ellas y pan. Díceles Jesús: “Traed algunos de los peces que acabáis de pescar.” Subió Simón Pedro y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aun siendo tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: “Venid y comed.” Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: “¿Quién eres tú?”, sabiendo que era el Señor. Viene entonces Jesús, toma el pan y se lo da; y de igual modo el pez. Esta fue ya la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos después de resucitar de entre los muertos. Después de haber comido, dice Jesús a Simón Pedro: “Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?” Le dice él: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero.” Le dice Jesús: “Apacienta mis corderos.” Vuelve a decirle por segunda vez: “Simón de Juan, ¿me amas?” Le dice él: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero.” Le dice Jesús: “Apacienta mis ovejas.” Le dice por tercera vez: “Simón de Juan, ¿me quieres?” Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: “¿Me quieres?” y le dijo: “Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.” Le dice Jesús: “Apacienta mis ovejas. “En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas adonde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras.” Con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios. Dicho esto, añadió: “Sígueme.”

Reflexión
“Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan”. Una nueva sorpresa del Resucitado: les ha preparado el desayu-no. Los apóstoles habían trabajado toda la noche sin pescar nada. Por la mañana los pobres tenían que sentirse cansados y hambrientos. Y entonces vemos a Cristo tan humano, tan humilde y servicial: “estoy en medio de ustedes como el que sirve”. Y con ese espíritu se puso a cocinar para ellos. A los discípulos de Emaús, Jesús se dio a conocer en la fracción del pan. Pero esta vez, no sólo lo ha partido, sino que hasta lo ha cocido.

La prueba que podemos dar todos, de que Cristo ha resucitado es ésta: demostrar que su amor vive en nosotros y nos inspira. Una buena comida preparada con mucho amor puede ser para el marido, para los hijos o para los hermanos, una aparición de Cristo resucitado.

Muchas veces me he encontrado con matrimonios que sentían tener que realizar tareas profanas y materiales y no poder dedicase más a Dios. Pero yo pienso que las suyas no son tareas materiales, si son santificadas por el amor. Los esposos cristianos están viviendo una vida de amor y de entrega. Están al servicio uno del otro, y ambos al servicio de sus hijos. Están en medio de su hogar como Cristo, como uno que sirve. Es un excelente parecido con Cristo. Es un seguro contra la comodidad, la tibieza y el egoísmo.

Para amar como Cristo a los que están mas cerca de nosotros, necesitamos un milagro, una gracia, un sacramento. Tenemos que hacernos alimentar por el Señor resucitado, para que los demás puedan venir a comer nuestro pan, el pan de nuestro corazón. Dios se revela a los hermanos por medio del amor que ellos reciben de nosotros y por medio de nosotros.

“Y entonces Jesús les dice: Venid, desayunad… Se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado”.

¡Qué así sea!
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Padre Nicolás Schwizer
Instituto de los Padres de Schoenstatt

LEGIONARIOS CONFIRMAN CAUSA DE MUERTE DE SEMINARISTA EN ROMA Y ENVÍAN CONDOLENCIAS


Legionarios confirman causa de muerte de seminarista en Roma y envían condolencias
POR WALTER SÁNCHEZ SILVA | ACI Prensa
Foto: Flickr Legionarios de Cristo





La Oficina de Comunicación Internacional de los Legionarios de Cristo confirmó que el seminarista Anthony Freeman, quien sirvió en la Misa de Pascua con el Papa Francisco, falleció de causa natural la noche del 1 al 2 de abril debido a una miocardiopatía dilatada. 

“Nos duele profundamente su ausencia. Deseamos aprovechar esta oportunidad para agradecer a Dios el don de la vida de Anthony, su ejemplo y alegría, así como los innumerables mensajes que hemos recibido”, señalaron en un comunicado este viernes 6. El seminarista Anthony Freeman iba a ser ordenado diácono el próximo 7 de julio en Estados Unidos.

“Su vida fue un don entre nosotros y pedimos que le conceda el descanso eterno y que consuele a sus familiares y amigos con la esperanza pascual”, agregan.

El texto explica que Anthony Freeman “falleció en la noche del 1 al 2 de abril, a los 29 años de edad, en el Colegio Internacional Legionarios de Cristo en Roma. La muerte fue debida a una miocardiopatía dilatada según el resultado del examen médico comunicado a la congregación hoy viernes 6 de abril”.

La miocardiopatía dilatada es un trastorno caracterizado por una hipertrofia y dilatación progresiva del corazón que disminuye la capacidad de bombear sangre eficazmente.

El texto indica que “tan pronto se supo la noticia de su muerte, los superiores del hermano Anthony contactaron a sus familiares para comunicarles lo acaecido y alentarles en este momento doloroso. Algunos legionarios visitaron a los padres del hermano Anthony en su casa para acompañarles en estas circunstancias”.

El hermano Anthony tenía una presencia muy activa en las redes sociales. Hizo su última publicación en Instagram pocas horas antes de morir narrando su experiencia del Domingo de Resurrección: “¡Después de un retiro de silencio de ocho días tuve la bendición de encontrarme con el Papa Francisco hoy y servir en la Misa de Pascua!”

Anthony Freeman nació en Houma, estado de Louisiana, en 1988. Ingresó al noviciado en Connecticut en 2005 e hizo sus primeras profesiones el 2 de septiembre de 2007.

Estudió un año en Salamanca (España), y completó Filosofía en Thornwood, Nueva York. Obtuvo la licenciatura en el Pontificio Ateneo Regina Apostolorum de Roma.

Hizo su profesión perpetua con los Legionarios de Cristo el 10 de agosto de 2013 y recibió el ministerio del acolitado el 26 de febrero de 2017.

En 2015 comenzó a estudiar Teología en el Pontificio Ateneo Regina Apostolorum.

El hermano Anthony Freeman escribió el libro “One Step Closer: 40 Doses of Motivation, Hacks, and Experiences to Share with Millennial Catholics”, que podría traducirse como “Un paso más cerca: 40 dosis de motivación, trucos y experiencias para compartir con milenials católicos”, que puede adquirirse en amazon.com.

EL EVANGELIO DE HOY VIERNES 6 ABRIL 2018


Lecturas de hoy Viernes de la Octava de Pascua
Hoy, viernes, 6 de abril de 2018



Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (4,1-12):

EN aquellos días, mientras Pedro y Juan hablaban al pueblo, después de que el paralítico fuese sanado, se les presentaron los sacerdotes, el jefe de la guardia del templo y los saduceos, indignados de que enseñaran al pueblo y anunciaran en Jesús la resurrección de los muertos. Los apresaron y los metieron en la cárcel hasta el día siguiente, pues ya era tarde. Muchos de los que habían oído el discurso creyeron; eran unos cinco mil hombres.
Al día siguiente, se reunieron en Jerusalén los jefes del pueblo, los ancianos y los escribas, junto con el sumo sacerdote Más, y con Caifás y Alejandro, y los demás que eran familia de sumos sacerdotes, Hicieron comparecer en medio de ellos a Pedro y a Juan y se pusieron a interrogarlos:
«¿Con qué poder o en nombre de quién habéis hecho eso vosotros?».
Entonces Pedro, lleno de Espíritu Santo, les dijo:
«Jefes del pueblo y ancianos: Porque le hemos hecho un favor a un enfermo, nos interrogáis hoy para averiguar qué poder ha curado a ese hombre; quede bien claro a todos vosotros y a todo Israel que ha sido el Nombre de Jesucristo el Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por este Nombre, se presenta este sano ante vosotros. Él es “la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular”; no hay salvación en ningún otro, pues bajo el cielo no se ha dado a los hombres otro nombre por el que debamos salvarnos».

Palabra de Dios

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Salmo
Sal 117,1-2.4.22-24.25-27a

R/. La piedra que desecharon los arquitectos 
es ahora la piedra angular

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.
Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia. R/.

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
Éste es el día que hizo el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo. R/.

Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.
Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, él nos ilumina. R/.

Secuencia
(Opcional)

Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.

«¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?»
«A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,

los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua.»

Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia 
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.

¨************
Lectura del santo evangelio según san Juan (21,1-14):

EN aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera:
Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, apodado el Mellizo; Natanael, el de Caná de Galilea; los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.
Simón Pedro les dice:
«Me voy a pescar».
Ellos contestan:
«Vamos también nosotros contigo».
Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.
Jesús les dice:
«Muchachos, ¿tenéis pescado?».
Ellos contestaron:
«No».
Él les dice:
«Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis».
La echaron, y no podían sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo a quien Jesús amaba le dice a Pedro:
«Es el Señor».
Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque río distaban de tierra más que unos doscientos codos, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan.
Jesús les dice:
«Traed de los peces que acabáis de coger».
Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice:
«Vamos, almorzad».
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor.
Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.
Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.

Palabra del Señor

***********

Comentario al Evangelio de hoy viernes, 6 de abril de 2018
 José Luis Latorre, misionero claretiano


Queridos amigos. ¡ALELUYA. CRISTO HA RESUCITADO. ALELUYA!

La “pesca milagrosa” es la tercera aparición de Jesús a Pedro y otros discípulos reunidos junto al lago de Tiberíades. En este relato el evangelista describe simbólicamente la misión de toda comunidad cristiana.

Este reducido grupo de discípulos representa a la Iglesia “en misión”. Sin Jesús en la barca el fracaso de la “pesca” (=misión) es total –no pescaron nada-, y anda a tientas en la noche. Frente a la conciencia de no triunfar por si solos en la empresa, interviene Jesús –“al clarear el día”- con el don de su Palabra premiando a la comunidad que ha perseverado unida en el trabajo misionero. “Echad la red a la derecha de la barca y pescaréis”. La obediencia a la Palabra produce una pesca abundante. Los discípulos se fiaron de Jesús y experimentaron con el Señor la desconcertante novedad de su vida de fe. Y luego Jesús les invita a comer, símbolo de la Eucaristía.

¡Qué diferente es la pesca de Pedro trabajando toda la noche en el lago de Tiberíades de la de su discurso en Jerusalén! Allí no pescó nada, aquí “muchos de los que habían oído el discurso creyeron y el número de hombres era cinco mil”. En Tiberíades era el Pedro que amaba sí al Señor, pero todavía no se había encontrado plenamente con el Cristo Resucitado ni había experimentado en sí mismo la fuerza renovadora del Espíritu, y en Jerusalén era el Pedro transformado por el Señor y su Espíritu. La seguridad de Pedro al hablar es fruto de la certeza interior de que Jesús es el único Salvador. Y esta certeza le hace fuerte, intrépido, misionero e irresistible. Cuando un cristiano y una comunidad tienen esta conciencia profunda del Resucitado son imparables y son capaces de realizar grandes y heroicas epopeyas misioneras mientras se interesen por la salvación del prójimo a la luz de Cristo Salvador.

El anuncio del Evangelio supone siempre el testimonio de vida del que lo proclama. La incoherencia aleja a los hombres. La vivencia personal del evangelizador dará veracidad a las palabras y a los actos. Pero también tenemos la tentación del cansancio al no ver los frutos de nuestro trabajo misionero y poco a poco empezamos a apoyarnos en otras cosas que habíamos dejado. Es difícil creer sin ver y vivir de lo invisible. En esos momentos aparece Jesús y se manifiesta de alguna forma y nos vuelve a llamar e invitar a comenzar de nuevo. Y aparece la pesca abundante.

LOS CINCO MINUTOS DE JESÚS, 6 ABRIL



LOS CINCO MINUTOS DE JESÚS
6 abril


La estampa evangélica de los discípulos de Emaús nos presenta ya desalentados y desesperanzados; para ellos Jesús ya ha muerto y con su muerte todo ha acabado; ellos ya se van.

Los discípulos de Jesús se sintieron subyugados por su palabra y su compañía; por eso cuando llegan al final de la jornada, le ruegan con insistencia que se quede en su compañía: Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba.

También nosotros nos hallamos en parecidas circunstancias y tenemos que rezarle al Señor Jesús: "Señor, quédate con nosotros, porque sin ti es noche cerrada para el alma, porque tú eres su luz, su alegría y su consuelo."


P. Alfonso Milagro

BIENVENIDOS




jueves, 5 de abril de 2018

PRIMER VIERNES DEL MES DE ABRIL 2018 - SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


PRIMER VIERNES DEL MES DE ABRIL 
AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

BREVE CONSIDERACIÓN.- Jesús a su confidente Margarita María de Alacoque: "Lo he sacrificado todo por amor a los hombres, y ahora te pido que compenses su monstruosa ingratitud con los tesoros y méritos de mi Sagrado Corazón... He aquí por qué te busco; quiero con este fin de desagravio y para mi propia gloria imprimir en tu corazón la vida que llevo en la divina Eucaristía, vida oculta, de aniquilamiento y sacrificio".



ORACIÓN
(Fórmula para consagrarse al Corazón de Jesús)

Yo, ......., entrego y consagro al Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo mi persona, vida, acciones, trabajos y padecimientos, con voluntad de no usar de ninguna parte de mi ser si no es para amarle, honrarle y glorificarle. Tal es mi voluntad irrevocable: ser todo suyo y obrar en todo por su amor, desprendiéndome de todo cuanto pueda desagradarle. Te elijo, pues, ¡Oh Corazón de Jesús!, por el único objeto de mi amor, por el protector de mi vida, áncora de mi salvación, remedio de mi inconstancia, reparador  de todas las faltas de mi vida y asilo seguro en la hora de la muerte. Sé, pues, Corazón bondadoso, mi justificación para con Dios, tu Padre, y aleja de mí los rayos de su justo enojo. ¡Oh Corazón amoroso!, en Ti tengo puesta toda mi confianza; porque mi malicia y mi flaqueza me dan motivo de temer, pero todo lo espero de tu bondad. Acabe en mí y desaparezca todo corazón tan penetrado de tu amor, que jamás llegue a olvidarte ni a separarme de Ti. Te suplico, por tu bondad infinita escribas mi nombre en tu Corazón, porque quiero cifrar toda mi dicha y mi gloria en vivir y morir en calidad de esclavo tuyo. Amén.

De Santa Margarita María de Alacoque



 CUARTA PROMESA:
Yo mismo seré tu refugio en la vida, y, sobre todo, en la hora de la muerte.


(Recitemos las Letanías al Sagrado Corazón de Jesús en gratitud a la promesa y para que se cumpla en nosotros...)

V: Señor, ten piedad de nosotros.
R: Señor, ten piedad de nosotros.
V: Cristo, ten piedad de nosotros.
R: Cristo, ten piedad de nosotros.
V: Señor, ten piedad de nosotros.
R: Señor, ten piedad de nosotros.
V: Cristo, óyenos.
R: Cristo, óyenos.
V: Cristo, escúchanos.
R: Cristo, escúchanos.

V: Dios, Padre celestial,
R: ten piedad de nosotros.
V: Dios Hijo, Redentor del mundo,
R: ten piedad de nosotros.
V: Dios Espíritu Santo,
R: ten piedad de nosotros.
V: Trinidad Santa, un solo Dios,

R: ten piedad de nosotros.

V: Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre.
R: Ten piedad de nosotros.
V: Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el
seno de la Virgen María, R/.
Corazón de Jesús, unido substancialmente al
Verbo de Dios, R/.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, R/.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, R/.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, R/.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, R/.
Corazón de Jesús, lleno de bondad y amor, R/.
Corazón de Jesús, hoguera ardiente de caridad, R/.
Corazón de Jesús, asilo de justicia y de amor, R/.
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, R/.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, R/.
Corazón de Jesús, digno de toda alabanza, R/.
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones, R/.
Corazón de Jesús, en quien están todos los tesoros
de la sabiduría y la ciencia, R/.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud
de la divinidad, R/.
Corazón de Jesús, en quién el Padre halló sus
complacencias, R/.
Corazón de Jesús, en cuya plenitud todos hemos recibido, R/.
Corazón de Jesús, deseo de los eternos collados, R/.
Corazón de Jesús, paciente y de mucha misericordia, R/.
Corazón de Jesús, rico para todos los que te invocan, R/.
Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad, R/.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, R/.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestros delitos, R/.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, R/.
Corazón de Jesús, traspasado por una lanza, R/.
Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra, R/.
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, R/.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, R/.
Corazón de Jesús, salvación de los que en Ti esperan, R/.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en Ti mueren
y esperan, R/.
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, R/.

V: Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
R: perdónanos, Señor.

V: Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
R: óyenos, Señor.
V: Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
R: ten piedad y misericordia de nosotros.
V: Jesús, manso y humilde de corazón,
R: haz nuestro corazón semejante al Tuyo.
V: Sagrado Corazón de Jesús,
R: en Vos confío.

V: Sagrado Corazón de María,
R: salvad el alma mía.

V: Jesús y María os quiero con toda mi alma,
R: salvad almas y salvad el alma mía.



UNA PALABRA DE MARGARITA MARÍA DE ALACOQUE A SUS HERMANOS ASOCIADOS: "Que el ejercicio de la presencia de Dios consista, para nosotros, en considerar cómo vive y lo que hace Jesús en el Sacramento del Altar...Y, confiados en la virtud de su Corazón, ofrezcámosle sus propias disposicones para repara nuestra falta de fe, de amor y de humildad."



ACTO DE CONSAGRACIÓN
SE SOR MARÍA DEL DIVINO CORAZÓN

Amabilísimo Jesús, yo me consagro de nuevo y sin reserva a tu Divino Corazón. Te consagro mi cuerpo con todos sus sentidos, mi alma con todas sus potencias y mi ser todo entero. Te consagro mis pensamientos, palabras, obras, todos mis sufrimientos y trabajos, todas mis esperanzas, consuelos y alegrías. Especialmente te consagro mi pobre corazón para que no ame sino a Ti y se consuma como víctima en las llamas de tu amor. Acepta, !oh Corazón divino!, el deseo que tengo de consolarte y de pertenecerte para simpre. Toma de tal manera posesión de mí, que yo no tenga otra libertad que la de amarte, ni otra vida que sufrir y morir por Ti. Pongo en Ti toda mi confianza, una confianza sin límites, y espero de tu misericordia infinita perdón de todos mis pecados. Deposito en tus manos todos mis intereses, principalmente el de mi salvación eterna.

Prometo amarte y honrarte hasta el último momento de mi vida, y ayudado de tu divina gracia, prometo propagar con celo ardiente el culto de tu Sacratísimo Corazón. !Oh divino Corazón de Jesús!, dispón de mí como te agrade, no quiero más recompensa que tu mayor gloria y tu santo amor. Concédeme la gracia de hacer mi morada en tu Sacratísimo Corazón; allí es donde quiero pasar los días de mi vida y exhalar mi último suspiro.

Haz también de mi  corazón tu morada y el lugar de tu reposo, para quedarnos así íntimamente unidos, hasta que un día pueda yo alabarte, amarte y poseerte por toda la eternidad y cantar para siempre las misericordias de tu dulcísimo Corazón. Amén

Corazón divino de Jesús, ten misericordia de nosotros (tres veces)
Corazón Inmaculado de María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Santa Margarita María de Alacoque, ruega por nosotros.

ORACIÓN POR LAS VOCACIONES SACERDOTALES


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