miércoles, 7 de marzo de 2018

NOVENA A SAN JOSÉ DEL ROSARIO BROCHERO, DEL 7 AL 15 DE MARZO


Novena en honor al Santo Cura Brochero
7 al 15 de marzo

 (ACI).- El P. José Gabriel del Rosario Brochero, más conocido como el Cura Brochero, fue declarado santo el 16 de octubre del 2016, de esta forma se convirtió en el segundo santo de Argentina después de Héctor Valdivieso Sáenz. Aseguraron que el nuevo santo es “una imagen viva de lo que hoy el Papa Francisco nos invita como Iglesia en salida”.



Primer Día de la Novena a San José del Rosario Brochero

Acto de Contrición:

Pésame Señor y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como Vos; antes querría haber muerto que haberos ofendido, y propongo firmemente nunca más pecar y apartarme de las ocasiones próximas de pecado. Amén

Oración para cada día:

Padre de todos los hombres, compadécete de nosotros, los desterrados hijos de Eva, y dígnate escuchar las súplicas que te dirigimos por los méritos e intercesión de san José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote según tu Corazón y fiel pastor de una porción de tu rebaño. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Primer día: “El padre Brochero, la Eucaristía y los que sufren”

“La Hostia consagrada es un milagro de amor, un prodigio, una maravilla (…); es la prueba más acabada del amor infinito de Dios hacia mí, hacia ustedes, hacia el hombre” (Cf. Plática del padre Brochero sobre la Última Cena de Jesús).

Reflexión:
El amado Cura Brochero jamás dudó sobre cuál era el centro de su vida: Cristo. Más concretamente: ¡Cristo Eucaristía! Fue el mismo Redentor quien alimentaba la fe de este gran sacerdote en tiempos difíciles y le concedía la gracia de saber que Él mismo, vivo en la Eucaristía, también se hace presente en la persona de los que son más débiles a los ojos del mundo.
Pidamos al Cura Gaucho la gracia de ver en cada pobre, enfermo o necesitado, al mismo Cristo, al que confesamos sentado a la derecha del Padre, a la vez que lo recibimos y adoramos en la Santísima Eucaristía.

Oración:
Padre amoroso, te pedimos que, como al Cura Brochero, nos hagas experimentar el abrazo redentor de tu Hijo, vivo y presente en la Eucaristía, pues solamente así podremos acercarnos con auténtico espíritu de servicio a los más necesitados y llevarles el Evangelio de Jesucristo, el único que puede hacerlos verdaderamente libres. Que la gloriosa intercesión de este santo nos alcance de Ti esta gracia junto a la que te pedimos de modo especial en la novena

 (se menciona la gracia).

Padre Nuestro, Ave y Gloria.

Oración final:

Trinidad Santa, Dios Vivo y Creador, acoge benignamente las súplicas que te dirigimos en esta novena. Que nuestra oración te sea agradable, Señor, como lo fue la vida y la muerte de san José Gabriel del Rosario Brochero, por cuya intercesión acudimos confiados a tu Misericordia. Sea la gloria y la alabanza para Ti, único Dios verdadero, Fuente y Principio de toda Vida, Hoguera inextinguible de Amor y Premio eterno de los bienaventurados. Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén



Segundo Día de la Novena a San José del Rosario Brochero

Acto de Contrición:

Pésame Señor y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como Vos; antes querría haber muerto que haberos ofendido, y propongo firmemente nunca más pecar y apartarme de las ocasiones próximas de pecado. Amén

Oración para cada día:

Padre de todos los hombres, compadécete de nosotros, los desterrados hijos de Eva, y dígnate escuchar las súplicas que te dirigimos por los méritos e intercesión de san José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote según tu Corazón y fiel pastor de una porción de tu rebaño. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Segundo día: “El padre Brochero y el sacerdocio”

“(…) habiéndome sentido desde mis más tiernos años inclinado al estado sacerdotal, he practicado medios conducentes a examinar mi vocación y adquirir –en cuanto lo permitan mis fuerzas- la idoneidad que para tan santo estado se requiere”. (Solicitud de la Tonsura y Órdenes Menores, 1°/7/1862).

Reflexión:
El Cura Brochero, fiel hijo de la Iglesia, estaba identificado con el sacerdocio de Cristo, y lo vivía en plenitud. Para él el ejercicio del ministerio sagrado no era el mero cumplimiento de los deberes de una simple profesión, sino el imperativo de una permanente y total identificación con Cristo, el Buen Pastor, quien vino al mundo para servir, no para ser servido.
La figura del padre Brochero se convierte por ello en grandioso faro que ilumina el camino de todos aquellos que han sido llamados por Dios a seguirlo más de cerca.

Oración:
Padre Misericordioso, que quieres perpetuar el Sacerdocio ministerial de tu Hijo en la persona de hombres que eliges entre otros, para que sean mediadores entre Ti y sus hermanos. Hoy queremos pedirte por nuestros sacerdotes. Que a ejemplo del santo Cura Brochero sean conscientes de que los frutos de todo apostolado dependen ante todo de su relación personal con Cristo, la que deben alimentar cada día con una profunda vida sacramental y de oración. Guía, Señor, por medio de tu Espíritu, a todos los sacerdotes del mundo, a fin de que, fieles al Magisterio de la Iglesia, siempre en comunión con los obispos y con el Papa, conduzcan tu rebaño hasta las praderas de la eternidad.
Que la intercesión del santo Cura Brochero nos obtenga esta gracia y la que pedimos en la novena 

(se menciona la gracia).

Padre Nuestro, Ave y Gloria.

Oración final:

Trinidad Santa, Dios Vivo y Creador, acoge benignamente las súplicas que te dirigimos en esta novena. Que nuestra oración te sea agradable, Señor, como lo fue la vida y la muerte de san José Gabriel del Rosario Brochero, por cuya intercesión acudimos confiados a tu Misericordia. Sea la gloria y la alabanza para Ti, único Dios verdadero, Fuente y Principio de toda Vida, Hoguera inextinguible de Amor y Premio eterno de los bienaventurados. Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén



Tercer Día de la Novena a San José del Rosario Brochero


Acto de Contrición:

Pésame Señor y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como Vos; antes querría haber muerto que haberos ofendido, y propongo firmemente nunca más pecar y apartarme de las ocasiones próximas de pecado. Amén

Oración para cada día:

Padre de todos los hombres, compadécete de nosotros, los desterrados hijos de Eva, y dígnate escuchar las súplicas que te dirigimos por los méritos e intercesión de san José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote según tu Corazón y fiel pastor de una porción de tu rebaño. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Tercer día: “El padre Brochero y el misterio de la Cruz”

“La señal de Dios es la Santa Cruz y la marca de Él es la fe” (A propósito de una prédica en Tucumán).

Reflexión:
El misterio de la Cruz del Señor resplandeció de un modo singularísimo en la vida y en la misión del padre Brochero. En una de sus cartas al Obispo de Santiago del Estero escribía:

“(…) estoy ciego casi por completo, apenas distingo la luz del día y no distingo ni mis manos (…)”.

A estos dolores físicos se sumarían otros espirituales mucho más profundos. En efecto, el mayor de los padecimientos del padre Brochero era ver cómo Cristo sufría en la persona de sus hermanos. Ante tanta injusticia y tanto dolor la actitud de los justos como este sacerdote íntegro, no podía ser sino la que surge de una fe genuina, “marca de Dios”, de un abrazarse a la Cruz de Cristo, confiando en la Providencia, y ofreciéndole de corazón las pruebas.

Oración:
Padre de nuestro Salvador Crucificado y Resucitado, vuelve tus ojos de ternura hacia aquellos hermanos que sufren en el cuerpo o en el espíritu. Mira especialmente a los que no encuentran consuelo porque son probados por la enfermedad, la tristeza, la soledad o el miedo.
Que por el misterio de la Cruz de tu Hijo y por la intercesión de tu santo sacerdote Brochero, se reavive en ellos la llama de la esperanza y recuperen la paz de espíritu.
Escucha nuestros ruegos, amado Padre, y concédenos la gracia que te suplicamos en esta novena 

(se menciona la gracia).

Padre Nuestro, Ave y Gloria.

Oración final:

Trinidad Santa, Dios Vivo y Creador, acoge benignamente las súplicas que te dirigimos en esta novena. Que nuestra oración te sea agradable, Señor, como lo fue la vida y la muerte de san José Gabriel del Rosario Brochero, por cuya intercesión acudimos confiados a tu Misericordia. Sea la gloria y la alabanza para Ti, único Dios verdadero, Fuente y Principio de toda Vida, Hoguera inextinguible de Amor y Premio eterno de los bienaventurados. Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén



Cuarto Día de la Novena a San José del Rosario Brochero

Acto de Contrición:

Pésame Señor y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como Vos; antes querría haber muerto que haberos ofendido, y propongo firmemente nunca más pecar y apartarme de las ocasiones próximas de pecado. Amén

Oración para cada día:

Padre de todos los hombres, compadécete de nosotros, los desterrados hijos de Eva, y dígnate escuchar las súplicas que te dirigimos por los méritos e intercesión de san José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote según tu Corazón y fiel pastor de una porción de tu rebaño. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Cuarto día: “El padre Brochero, el perdón y la prédica”

“Yo me felicitaría si Dios me saca de este mundo confesando y predicando” (Carta al Secretario del Obispo, presbítero Eduardo Ferreira, 2/7/1907).

Reflexión:
Todos los santos sacerdotes de la Iglesia se han caracterizado por una admirable dedicación al sacramento de la Reconciliación. San José Gabriel no ha sido la excepción. Él sabía bien que el Confesionario es el Trono de la Misericordia, erigido en la Tierra por el mismo Dios. ¡Cuántas almas se habrán reconciliado con Dios gracias al ministerio de este incansable Cura! ¡Cuántos hermanos habrán hallado en él, paz y fortaleza para perseverar en la fe!
Pero la prédica del Cura Gaucho no se limitaba al momento en que administraba los sacramentos. Él evangelizaba en cada instante de su vida. No es exagerado decir que cada latido de su corazón era un acto de oración y evangelización.

Oración:
Padre compasivo, te rogamos por todos los pecadores, en especial por aquellos cuyo corazón está más endurecido. Ilumínalos con tu Espíritu, y por la prédica y el testimonio de intrépidos y santos sacerdotes como el Cura Brochero, haz que descubran el tesoro de tu Misericordia, que resplandece de modo incomparable en el sacramento de la Confesión.
Que experimenten la alegría de la comunión contigo, la misma que alentó la vida del santo padre Brochero, por cuya intercesión, reiteramos el pedido de la gracia que te confiamos en esta novena 

(se menciona la gracia).

Padre Nuestro, Ave y Gloria.

Oración final:

Trinidad Santa, Dios Vivo y Creador, acoge benignamente las súplicas que te dirigimos en esta novena. Que nuestra oración te sea agradable, Señor, como lo fue la vida y la muerte de san José Gabriel del Rosario Brochero, por cuya intercesión acudimos confiados a tu Misericordia. Sea la gloria y la alabanza para Ti, único Dios verdadero, Fuente y Principio de toda Vida, Hoguera inextinguible de Amor y Premio eterno de los bienaventurados. Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén


Quinto Día de la Novena a San José del Rosario Brochero


Acto de Contrición:

Pésame Señor y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como Vos; antes querría haber muerto que haberos ofendido, y propongo firmemente nunca más pecar y apartarme de las ocasiones próximas de pecado. Amén

Oración para cada día:

Padre de todos los hombres, compadécete de nosotros, los desterrados hijos de Eva, y dígnate escuchar las súplicas que te dirigimos por los méritos e intercesión de san José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote según tu Corazón y fiel pastor de una porción de tu rebaño. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Quinto día: “El padre Brochero y la oración”

“No dejo ni dejaré aquellas cortitas oraciones que he hecho a Dios, a fin de que nos veamos juntos en el grupo de los Apóstoles de la Metrópolis celestial” (Carta al Obispo de Santiago del Estero).

Reflexión:
La vida de oración del Cura Brochero es escuela de amor y confianza para los fieles de todos los tiempos. Es común pensar que cuantas más obligaciones tiene un sacerdote, gozará de menos tiempo para orar, y que por lo tanto, se vería obligado a descuidar su relación personal con Dios. Es cierto que esto desafortunadamente suele ocurrir en muchas ocasiones. Pero no es el caso de aquellos que viven en plenitud su sacerdocio. En efecto, estos últimos saben que de su íntima relación con Dios, de su constante y perseverante oración, reciben la fuerza necesaria para cumplir mejor la Divina Voluntad.
El padre Brochero vivía en continua sintonía con el Señor. No porque dedicara una parte de su jornada a la oración, y el resto, a la prédica y a la práctica de la caridad. Cada acto de su vida él lo convertía en oración, ofreciéndoselo al Señor con todo el corazón. Su existencia era de por sí un incesante cántico de súplica, acción de gracias y alabanza al Creador. Y esta plena comunión con Dios hacía fructuosas todas sus obras, aun las que pudieran haber parecido insignificantes a los ojos del mundo.

Oración:
Padre clemente, te pedimos por todos aquellos que se encuentran alejados de Ti, por los que han perdido, o nunca conocieron el hábito saludable de vivir en comunión contigo. Sal nuevamente a su encuentro, Señor. Que te reconozcan en tu Iglesia, en los Sacramentos, en tu Palabra y en el fiel testimonio de sus hermanos.
Señor del Cielo y de la Tierra, enséñanos a orar por quienes no oran. Que nuestra voz llegue a Ti en nombre de aquellos que en el pasado no te conocieron. Que se haga intérprete de los que hoy, consciente o inconscientemente, te cierran las puertas de su corazón.
Que nuestra oración, Señor, a ejemplo de la del Cura Brochero, sea también plegaria de intercesión por las generaciones futuras, para que puedan experimentar la grandeza de tu amor que sana y salva, y del que esperamos obtener, por intercesión del santo Cura Brochero, la gracia por la que realizamos este acto de devoción 

(se menciona la gracia pedida).

Padre Nuestro, Ave y Gloria.

Oración final:

Trinidad Santa, Dios Vivo y Creador, acoge benignamente las súplicas que te dirigimos en esta novena. Que nuestra oración te sea agradable, Señor, como lo fue la vida y la muerte de san José Gabriel del Rosario Brochero, por cuya intercesión acudimos confiados a tu Misericordia. Sea la gloria y la alabanza para Ti, único Dios verdadero, Fuente y Principio de toda Vida, Hoguera inextinguible de Amor y Premio eterno de los bienaventurados. Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén


Sexto Día de la Novena a San José del Rosario Brochero

Acto de Contrición:

Pésame Señor y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como Vos; antes querría haber muerto que haberos ofendido, y propongo firmemente nunca más pecar y apartarme de las ocasiones próximas de pecado. Amén

Oración para cada día:

Padre de todos los hombres, compadécete de nosotros, los desterrados hijos de Eva, y dígnate escuchar las súplicas que te dirigimos por los méritos e intercesión de san José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote según tu Corazón y fiel pastor de una porción de tu rebaño. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Sexto día: “El padre Brochero y la Iglesia”

“Creyendo y esperando cuanto cree y espera nuestra Santa Madre Iglesia en cuya fe nací, he vivido y protesto morir, defendiéndola y enseñándola con mi palabra y ejemplo…” (Testamento del padre Brochero).

Reflexión:
Cuando hay sacerdotes tan comprometidos socialmente como el Cura Gaucho, los sectores particularmente hostiles a la auténtica fe católica son reticentes a especificar que se trató de un fiel hijo de la Iglesia, que vivió en absoluta fidelidad al Magisterio y que practicó las virtudes cristianas en grado heroico. 
El santo Cura Brochero amaba y reverenciaba a la Iglesia con filial devoción. Esto se puede percibir en sus escritos y en sus obras. La fidelidad incondicional al Magisterio, el trato respetuoso y humilde para con su obispo, la prédica constante de la más pura doctrina católica, y la conciencia de que cuando desempeñaba su ministerio lo hacía, no por sí mismo y en un acto individual, sino en nombre de la misma Iglesia, a la que el mismo Jesucristo lo llamó como ministro sagrado… Todas ellas son virtudes que resplandecieron de un modo particular en el padre Brochero.
Este dejar de lado los anhelos personales por legítimos que fueran, y hacerlo en nombre de Cristo y bajo la guía de la Iglesia, es una virtud indispensable requerida para que un hijo de Dios sea propuesto oficialmente como modelo a imitar. Es que quien ama a Cristo de verdad, con un corazón humilde como el padre Brochero, no puede sino acoger agradecido todos los dones que el Señor ofrece para la salvación.
¿Cuáles son estos dones? Ante todo, el Don de Sí mismo, en la Eucaristía. También el don de su Madre, modelo acabado de virtudes, lo más sagrado que Dios pueda ofrecernos que no sea Él mismo; también el don de la Iglesia, sin la cual no habría Eucaristía ni ninguno de los otros sacramentos ni sacramentales; y el don de su Palabra viva y eficaz que ilumina nuestro peregrinar hacia el Cielo.

Oración:
Padre Celestial, Tú aceptaste el Sacrificio de tu Hijo para que todos nosotros fuéramos salvos. Él instituyó la Iglesia para perpetuar ese Sacrificio, a fin de que la salvación estuviera al alcance de los hombres y mujeres de todos los tiempos. El Espíritu Santo, Dios verdadero que procede de Ti y de tu Hijo, vive en la Iglesia, y por medio de ella santifica la creación entera y pone a nuestra disposición todos los medios de la salvación.
Concédenos, Padre amantísimo, la gracia de vivir y morir en plena comunión con la Iglesia Católica, Mística Esposa del Cordero inmolado, y la de profesar una filial devoción al Papa, Vicario de tu Hijo y Sucesor del primero de los Apóstoles.
Te lo pedimos junto a la gracia que solicitamos en esta novena 

(se menciona la gracia).

Que todos los pueblos de la Tierra se congreguen en la unidad para confesarte a Ti, Padre Eterno, que con tu Hijo y el Espíritu Santo, vives y reinas, Dios Misericordioso, por los siglos eternos. Amén.

Padre Nuestro, Ave y Gloria.

Oración final:

Trinidad Santa, Dios Vivo y Creador, acoge benignamente las súplicas que te dirigimos en esta novena. Que nuestra oración te sea agradable, Señor, como lo fue la vida y la muerte de san José Gabriel del Rosario Brochero, por cuya intercesión acudimos confiados a tu Misericordia. Sea la gloria y la alabanza para Ti, único Dios verdadero, Fuente y Principio de toda Vida, Hoguera inextinguible de Amor y Premio eterno de los bienaventurados. Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén



Séptimo Día de la Novena a San José del Rosario Brochero



Acto de Contrición:

Pésame Señor y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como Vos; antes querría haber muerto que haberos ofendido, y propongo firmemente nunca más pecar y apartarme de las ocasiones próximas de pecado. Amén

Oración para cada día:

Padre de todos los hombres, compadécete de nosotros, los desterrados hijos de Eva, y dígnate escuchar las súplicas que te dirigimos por los méritos e intercesión de san José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote según tu Corazón y fiel pastor de una porción de tu rebaño. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Séptimo día: “El padre Brochero y la verdadera riqueza”

“Yo me he considerado siempre muy rico porque la riqueza de una persona no consiste en la multitud de miles de pesos que posee, sino en la falta de necesidades…” (Carta a Nicolás Castellano).

Reflexión:
El Cura Brochero fue materialmente pobre y vivió entre los pobres. Pero se consideraba rico. Rico porque jamás quiso nada para sí sino para los demás. Rico porque nunca tuvo necesidad de más que de aquello que Dios quiso darle. Pero rico ante todo, porque nunca dudó en qué consistía la verdadera riqueza: En servir a Cristo en la persona de los hermanos; en alimentarlos con el pan material y con el Pan espiritual; en procurarles la medicina contra las enfermedades del cuerpo, y sobre todo, contra las del alma; en proveer el techo de una vivienda a los que carecían de él, pero consciente de que era más importante invitarlos al gran Hogar de la Iglesia Madre, la Casa que el mismo Dios ha construido para sus hijos.
Mientras el padre Brochero proyectaba la construcción de caminos terrenales, trazaba con su vida ejemplar senderos de luz que conducían hacia la Patria celestial (y más ahora, que ha sido elevado a los altares).
¡Cuán rico era este Cura pobre! Rico, porque siendo pobre y humilde enriqueció a todos los que conoció ofreciéndoles el Tesoro más grande que es Jesucristo. El que Lo tiene a Él lo tiene todo.
La riqueza del Cura Brochero, evidentemente no era material puesto que dándola no se empobrecía; tan abundante es ella que sigue y seguirá enriqueciendo a todos aquellos que dirijan su mirada a la grandiosa figura de quien supo imitar a Cristo dándose a los demás.

Oración:
Padre de toda riqueza, en nombre y por la intercesión del santo Cura Brochero, rico en virtudes y en méritos, acuérdate de los que vivimos sumidos en la pobreza de nuestras propias miserias. Recuérdanos nuestra dignidad, Señor. Que no olvidemos que el Precio de nuestra redención es el Sacrificio de tu amado Hijo, el Fruto selecto formado en el seno de María, que por nosotros fue exprimido en el noble Árbol de la Cruz.
Que nunca cerremos las puertas del corazón a la salvación que Él nos ofrece.
Te pedimos todo esto junto a la gracia por la que rezamos esta novena al padre Brochero

 (se menciona la gracia).

Padre Nuestro, Ave y Gloria.

Oración final:

Trinidad Santa, Dios Vivo y Creador, acoge benignamente las súplicas que te dirigimos en esta novena. Que nuestra oración te sea agradable, Señor, como lo fue la vida y la muerte de san José Gabriel del Rosario Brochero, por cuya intercesión acudimos confiados a tu Misericordia. Sea la gloria y la alabanza para Ti, único Dios verdadero, Fuente y Principio de toda Vida, Hoguera inextinguible de Amor y Premio eterno de los bienaventurados. Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén


Octavo Día de la Novena a San José del Rosario Brochero


Acto de Contrición:

Pésame Señor y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como Vos; antes querría haber muerto que haberos ofendido, y propongo firmemente nunca más pecar y apartarme de las ocasiones próximas de pecado. Amén

Oración para cada día:

Padre de todos los hombres, compadécete de nosotros, los desterrados hijos de Eva, y dígnate escuchar las súplicas que te dirigimos por los méritos e intercesión de san José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote según tu Corazón y fiel pastor de una porción de tu rebaño. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Octavo día: “El padre Brochero y la Santísima Virgen”

“Mi Purísima”.

Reflexión:
Con esta tierna expresión el Cura Brochero acostumbraba a dirigirse a la gran Madre de Dios. Más que una jaculatoria, es toda una profesión de fe y de confianza en la revelación bíblica, que da cuenta de la incomparable dignidad de aquella que mereció llevar en su seno al Autor de la Vida, y de su poderosa intercesión en nuestro favor.
“Mi Purísima”: El adjetivo posesivo “Mi” se hace eco de la entrega que Cristo nos hizo de su Madre en la persona de Juan cuando ella, Virgen fiel, permanecía sufriente pero serena al pie de la Cruz.
El adjetivo superlativo “Purísima” confiesa la fe del padre Brochero en el misterio de la Inmaculada Concepción de María y su confianza en la gloriosa intercesión de tan dulce Madre por todos y cada uno de sus hijos hasta el final de los tiempos.
Imitemos al Cura Brochero, que en medio de los desiertos del mundo, acudía a María como remanso de amor y ternura, como a oasis de paz y torre de fortaleza.

Oración:
Dios de los portentos, desde los orígenes de la Creación ya pensabas en aquella que concebiría en su seno a tu Hijo único, Señor y Salvador de los hombres.
Te pedimos que a ejemplo del santo Cura Brochero, y como tú mismo Hijo nos enseñara, aprendamos a acudir con confianza a María en cada momento de nuestra vida. Nadie mejor que ella para mostrarnos a Jesús, Camino, Verdad y Vida.
Nadie, fuera de Ti, más grande que ella. 
Que esta Madre bendita nos lleve siempre de su mano, Señor, para que nuestros pies no vuelvan a tropezar.
Acoge esta súplica confiada, junto a la que reiteramos también el pedido que te hemos presentado en esta novena

 (se menciona la gracia).

Padre Nuestro, Ave y Gloria.

Oración final:

Trinidad Santa, Dios Vivo y Creador, acoge benignamente las súplicas que te dirigimos en esta novena. Que nuestra oración te sea agradable, Señor, como lo fue la vida y la muerte de san José Gabriel del Rosario Brochero, por cuya intercesión acudimos confiados a tu Misericordia. Sea la gloria y la alabanza para Ti, único Dios verdadero, Fuente y Principio de toda Vida, Hoguera inextinguible de Amor y Premio eterno de los bienaventurados. Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén




Noveno Día de la Novena a San José del Rosario Brochero


Acto de Contrición:

Pésame Señor y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como Vos; antes querría haber muerto que haberos ofendido, y propongo firmemente nunca más pecar y apartarme de las ocasiones próximas de pecado. Amén

Oración para cada día:

Padre de todos los hombres, compadécete de nosotros, los desterrados hijos de Eva, y dígnate escuchar las súplicas que te dirigimos por los méritos e intercesión de san José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote según tu Corazón y fiel pastor de una porción de tu rebaño. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Noveno día: “El padre Brochero, nuestro intercesor”

“Dios me da la ocupación de buscar mi último fin, y de orar por los hombres pasados, por los presentes y por los que han de venir, hasta el fin del mundo” (Carta al Obispo de Santiago del Estero).

Reflexión:
Este anhelo del humilde Cura Gaucho, anhelo que fue una promesa, llega a su pleno cumplimiento precisamente ahora, en que la Madre Iglesia ha glorificado a este preclaro hijo suyo con la corona inmarcesible de los bienaventurados.
Cuando la historia nos relata la labor de grandes hombres y mujeres, destaca todo lo bueno que ellos hicieron en vida y el legado que pudieron habernos dejado. Lo que no puede constar históricamente es que, más allá de este legado, luego de su muerte terrena, dichos hombres y mujeres, puedan seguir ayudándonos personalmente. No pasa así con los cristianos que la Madre Iglesia eleva a los altares y propone como modelo a imitar. Por fe nos consta que su intercesión ante Dios en favor nuestro es personal, concreta y eficaz. La principal prueba documentada e irrefutable de ello son los al menos dos milagros exigidos por la Iglesia, uno para la beatificación, y otro para la canonización de sus hijos ejemplares.

Oración:
Padre nuestro, Dios Viviente y Misericordioso, te damos gracias por habernos dado, a lo largo de los siglos, a tantos hijos tuyos, que han ido revelándonos los rasgos paternales de tu Rostro amoroso.
Pensamos en Abraham, nuestro padre en la fe, y en los demás patriarcas y profetas.
Pensamos en el grandioso Patriarca San José, Esposo de la Virgen e icono perfecto de tu gloriosa Paternidad, el hombre más semejante a tu Hijo, ante quien “hizo las veces de padre”, según tus designios.
Pensamos en la multitud de santos y santas que interceden por nosotros.
De modo especial, te damos gracias, Padre Bueno, por la vida y el ministerio, por la glorificación y la intercesión de san José Gabriel del Rosario Brochero. Que él nos dé fuerzas para no sucumbir a causa de nuestras debilidades, que no permita que los vientos de las modas pasajeras, apaguen la llama de nuestra esperanza, que nos alerte para no rendir culto a los nuevos y antiguos ídolos, y que ilumine nuestro caminar hacia el encuentro definitivo con Cristo en la paz eterna del Reino prometido.
En nombre de este bienaventurado sacerdote, hemos rezado la novena, pidiéndote la gracia que ahora reiteramos, con la esperanza de que, por intercesión suya, te dignes escuchar nuestro humilde ruego 

(se menciona la gracia).

Padre Nuestro, Ave y Gloria.

Oración final:

Trinidad Santa, Dios Vivo y Creador, acoge benignamente las súplicas que te dirigimos en esta novena. Que nuestra oración te sea agradable, Señor, como lo fue la vida y la muerte de san José Gabriel del Rosario Brochero, por cuya intercesión acudimos confiados a tu Misericordia. Sea la gloria y la alabanza para Ti, único Dios verdadero, Fuente y Principio de toda Vida, Hoguera inextinguible de Amor y Premio eterno de los bienaventurados. Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

PAPA FRANCISCO: LAS PARROQUIAS NO DEBEN COBRAR POR DEDICAR LA MISA A UN DIFUNTO


Las parroquias no deben cobrar por dedicar la Misa a un difunto, reclama el Papa
Redacción ACI Prensa
 Foto: Vatican Media





El Papa Francisco pidió que las parroquias no cobren por dedicar la Misa a un difunto concreto y pronunciar su nombre en el momento de la Oración Eucarística: “La Misa no se paga, la redención es gratuita. Si vosotros queréis ofrecer algo, está bien, pero la Misa no se paga”.

Durante la catequesis pronunciada en el Aula Pablo VI del Vaticano con motivo de la Audiencia General celebrada este miércoles 7 de marzo, el Santo Padre continuó con las enseñanzas sobre la Santa Misa, en esta ocasión, en concreto, sobre la Oración Eucarística.

El Pontífice recordó que la Oración Eucarística “se corresponde con lo que el mismo Jesús hizo en la mesa con los Apóstoles durante la última cena cuando dio gracias con el pan y, luego, con el cáliz del vino. Su acción de gracias revive en cada una de nuestras Eucaristías, asociándonos al sacrificio de salvación”.

“En esta solemne oración, la Iglesia expresa aquello que cumple cuando celebra la Eucaristía, y el motivo por el cual la celebra, es decir, hace comunión con Cristo verdaderamente presente en el pan y en el vino consagrados”.

Francisco detalló las diferentes fórmulas de la Oración Eucarística. Señaló que “el Prefacio es una acción de gracias por los dones de Dios, en particular por el envío de su Hijo como Salvador”.

A continuación, está “la invocación del Espíritu, para que con su poder consagre el pan y el vino. La acción del Espíritu Santo y la eficacia de las mismas palabras de Cristo pronunciadas por el sacerdote, hacen realmente presente, bajo las formas del pan y del vino, su Cuerpo y su Sangre, su sacrificio ofrecido en la Cruz”.

Francisco afirmó que “celebrando el memorial de la muerte y de la resurrección del Señor, en la espera de su regreso glorioso, la iglesia ofrece al Padre el sacrificio que reconcilia cielo y tierra”.

“La Oración Eucarística pide a Dios que acoja a todos sus hijos en la perfección del amor, en unión con el Papa y el Obispo, mencionados por sus nombres, signo de que celebramos en comunión con la Iglesia universal y con la Iglesia particular. La súplica, al igual que la ofrenda, se presenta a Dios por todos los miembros de la Iglesia, vivos y difuntos, en espera de la beata esperanza de compartir la herencia eterna del cielo, con la Virgen María y los santos”.

El Pontífice finalizó la catequesis confiando en que, al explicar la Oración Eucarística, se facilita una mejor participación en la misa: “Esta fórmula codificada de oración tal vez se sienta un poco lejana, pero si comprendemos bien su significado, seguramente participaremos mejor”.

EL EVANGELIO DE HOY MIÉRCOLES 7 DE MARZO 2018


Lecturas de hoy Miércoles de la 3ª semana de Cuaresma
Hoy, miércoles, 7 de marzo de 2018




Primera lectura
Lectura del libro del Deuteronomio (4,1.5-9):

MOISÉS habló al pueblo, diciendo:
«Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os enseño para que, cumpliéndolos, viváis y entréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar.
Mirad: yo os enseño los mandatos y decretos, como me mandó el Señor, mi Dios, para que los cumpláis en la tierra donde vais a entrar para tomar posesión de ella.
Observadlos y cumplidlos, pues esa es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos, los cuales, cuando tengan noticia de todos estos mandatos, dirán:
“Ciertamente es un pueblo sabio e inteligente esta gran nación”.
Porque ¿dónde hay una nación tan grande que tenga unos dioses tan cercanos como el Señor, nuestro Dios, siempre que lo invocamos?
Y ¿dónde hay otra nación tan grande que tenga unos mandatos y decretos tan justos como toda esta ley que yo os propongo hoy?
Pero, ten cuidado y guárdate bien de olvidar las cosas que han visto tus ojos y que no se aparten de tu corazón mientras vivas; cuéntaselas a tus hijos y a tus nietos».

Palabra de Dios


Salmo
Sal 147,12-13.15-16.19-20

R/. Glorifica al Señor, Jerusalén

V/. Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión.
Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.

V/. Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza. R/.

V/. Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R/.


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,17-19):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

Palabra del Señor




Comentario al Evangelio de hoy miércoles, 7 de marzo de 2018
Jaime Aceña, cmf


Queridos hermanos:

Las enseñanzas de Jesús no pretenden abolir la ley. Lo fariseos enseñan que el creyente judío debe practicar las obras buenas que le hacen justo ante Dios. Sin embargo la Ley había caído en casuística y Jesús la interpreta desde el amor al prójimo: "vosotros sois la sal y la luz del mundo"; "el no matarás incluye no enfadarte, ni insultar"; "no cometerás adulterio", incluye no mirar con malos deseos a una mujer; "no jurarás en falso sino que cumplirás lo que prometiste al Señor con juramento ". Y la ley o del talión: ojo por ojo y diente por diente...Jesús propone el amor a los enemigos"

Los capítulos 5 y 6 de Mateo sirven a Jesús para explicar la Nueva Alianza recogida en el Sermón del Monte: las Bienaventuranzas, Jesús abre nuevos horizontes a.la humanidad, revelando plenamente la lógica de Dios. El contenido fundamental del Nuevo Testamento es Jesús, vivo para siempre, Leer la Biblia es buscar a aquel que vive, conocerlo más en profundidad. La Biblia, los evangelios, no son fundamentalmente un libro, tampoco un mensaje, sino el acceso a una persona, el Resucitado.

La autoridad de Jesús nace para nosotros porque confesamos que ha resucita . La alegría de los discípulos de Emaús mientras caminan es porque Jesús ha resucitado,, Contemplemos la vida de Jesús para saber lo que significa ser fieles a la Ley de Dios.

No valen para Dios templos de piedra; ven, Señor, a mi casa, tu morada, aunque no soy digno. Límpiala, Señor, con el agua viva y el aliento de tu Espíritu. Háblame al corazón y llena sus paredes con los dones de tu Espíritu. Ven Señor a mi templo, tu morada: Quédate en ella y explícame las Sagradas Escrituras

"¡Qué deseables son tus moradas. Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor...dichosos los que viven en tu casa!" (Salmo 83)

"¡Envía tu luz y tu verdad, que ellas me guíen hasta tu monte santo, hasta tu morada. Que yo me acerque al altar de , el Dios de mi alegría. (Salmo 42)

Fraternalmente:

Jaime Aceña Cuadrado, cmf 
jacenacu.yahoo.es

FELIZ MIÉRCOLES





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