domingo, 11 de febrero de 2018

PAPA FRANCISCO PIDE RENOVAR EL FUEGO EVANGELIZADOR DE LA IGLESIA


El Papa Francisco pide renovar el fuego evangelizador de la Iglesia
Redacción ACI Prensa
 Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa



El Papa Francisco expresó la necesidad de que se renueve el “fuego evangelizador” en la sociedad cristiana, pero advirtió que ese fuego debe ser un fuego que anuncie el evangelio con alegría y ternura a imitación de Jesucristo.

El Santo Padre hizo este pedido durante la audiencia que concedió, en el Vaticano, al Capítulo General de la Congregación de los Sagrados Estigmas de nuestro Señor Jesucristo, fundada en 1816 por San Gaspare Bertoni, provenientes de quince países.

El Papa destacó la intensa labor pastoral de la Congregación y recordó que, imitando a Jesús, “también vosotros estáis llamados a llevar el fuego al mundo”.

Sin embargo, advirtió, “hay un fuego erróneo y un fuego bueno, santo. El Evangelista Lucas cuenta que, en una ocasión, Jesús, mientras caminaba hacia Jerusalén, mandó delante de Él a mensajeros que entraron en un pueblo de samaritanos, los cuales no los acogieron”.

Entonces, dos de los discípulos, los hermanos Juan y Santiago, dijeron: “Señor, ¿quieres que pidamos que descienda fuego del cielo y los consuma?”. Pero Jesús “se dio la vuelta y les reprendió, y continuaron hacia otro pueblo”.

Esa actitud es “el fuego erróneo”, explicó Francisco. “No gusta a Dios. A Dios, en la Biblia, se le compara con el fuego, pero es un fuego de amor, que conquista el corazón de las personas, no con la violencia, sino respetando la libertad y los tiempos de cada uno”.

“El Evangelio se anuncia con ternura y con alegría, como lo hizo San Gaspare Bertoni, fundador de vuestra Congregación. Ese es el estilo de evangelización de Jesús, nuestro Maestro. Él acogía y se acercaba a todos, y conquistaba a las personas con la bondad, la misericordia, con las palabras penetrantes de la Verdad”.

Por ello, animó a imitar a Jesús a la hora de evangelizar: “Es necesario perseverar, tener paciencia, no debemos tener miedo de nadie al testimoniar a Jesús y su palabra de Verdad”.

“El fuego bueno es el fuego de Jesús, de aquel que bautiza con el Espíritu Santo y fuego”. “Es el fuego de caridad que purifica los corazones y que se enciende en la Cruz de Cristo. Es el fuego del Espíritu Santo encendido con fuerza en Pentecostés. El fuego que separa el oro de los otros metales, aquel que ayuda a distinguir aquello que vale eternamente de aquello que tiene poco valor”, señaló.

“Es el fuego de las pruebas y de las dificultades que templa, que nos da la fuerza y la sabiduría. Y también es el fuego de la caridad fraterna. Los evangelizadores nacen y se forman en una comunidad reunida en el nombre del Señor, y en nombre de él son enviados”.

El Papa destacó que “si en una comunidad falta el fuego bueno, hay frío, oscuridad, soledad. Si hay fuego de la caridad fraterna, hay calor, luz y fuerza para seguir adelante. Y nuevas vocaciones llegarán atraídas por la dulce misión de evangelizar”.

Por último, animó a llevar el fuego evangelizador a la comunidad cristiana, “donde la fe de muchas personas tiene la necesidad de reavivarse, de encontrar fuerza para resultar contagiosa”.

HOY 11 DE FEBRERO SE CELEBRA LA JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO


Hoy 11 de febrero se celebra la Jornada Mundial del Enfermo
Redacción ACI Prensa
 Crédito: Facebook Siervas del Plan de Dios




Cada 11 de febrero, Fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, la Iglesia celebra la Jornada Mundial del Enfermo. Este año el título del mensaje del Papa Francisco es “Ahí tienes a tu hijo... Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa” (Jn 19,26-27).

En su mensaje, el Papa dijo que "estas palabras del Señor iluminan profundamente el misterio de la Cruz. Esta no representa una tragedia sin esperanza, sino que es el lugar donde Jesús muestra su gloria y deja sus últimas voluntades de amor, que se convierten en las reglas constitutivas de la comunidad cristiana y de la vida de todo discípulo".

"El dolor indescriptible de la cruz traspasa el alma de María, pero no la paraliza. Al contrario, como Madre del Señor comienza para ella un nuevo camino de entrega. En la cruz, Jesús se preocupa por la Iglesia y por la humanidad entera, y María está llamada a compartir esa misma preocupación", aseguró. 

Asimismo, explicó que "Juan, el discípulo amado, representa a la Iglesia, pueblo mesiánico. Él debe reconocer a María como su propia madre. Y al reconocerla, está llamado a acogerla, a contemplar en ella el modelo del discipulado y también la vocación materna que Jesús le ha confiado".

Más adelante, el Pontífice señaló que la "vocación materna de la Iglesia hacia los necesitados y los enfermos se ha concretado, en su historia bimilenaria, en una rica serie de iniciativas en favor de los enfermos. Esta historia de dedicación no se debe olvidar". Por tanto, afirmó, "la pastoral de la salud sigue siendo, y siempre será, una misión necesaria y esencial".

Francisco invitó a confiar a María, Madre de la ternura, "todos los enfermos en el cuerpo y en el espíritu, para que los sostenga en la esperanza".

EL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 11 DE FEBRERO 2018


Lecturas de hoy Domingo 6º del Tiempo Ordinario - Ciclo B
Hoy, domingo, 11 de febrero de 2018



Primera lectura
Lectura del libro del Levítico (13,1-2.44-46):

El Señor dijo a Moisés y a Aarón: «Cuando alguno tenga una inflamación, una erupción o una mancha en la piel, y se le produzca la lepra, será llevado ante Aarón, el sacerdote, o cualquiera de sus hijos sacerdotes. Se trata de un hombre con lepra: es impuro. El sacerdote lo declarará impuro de lepra en la cabeza. El que haya sido declarado enfermo de lepra andará harapiento y despeinado, con la barba tapada y gritando: "¡Impuro, impuro!" Mientras le dure la afección, seguirá impuro; vivirá solo y tendrá su morada fuera del campamento.»

Palabra de Dios


Salmo
Sal 31,1-2.5.11

R/. Tú eres mi refugio, me rodeas de cantos de liberación

Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor 
no le apunta el delito. R/.

Había pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mi culpa» 
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R/.

Alegraos, justos, y gozad con el Señor;
aclamadlo, los de corazón sincero. R/.


Segunda lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (10,31–11,1):

Cuando comáis o bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios. No deis motivo de escándalo a los judíos, ni a los griegos, ni a la Iglesia de Dios, como yo, por mi parte, procuro contentar en todo a todos, no buscando mi propio bien, sino el de la mayoría, para que se salven. Seguid mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo.


Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,40-45):

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme.»
Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero: queda limpio.» 
La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio.
Él lo despidió, encargándole severamente: «No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.»
Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo, se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.

Palabra del Señor



Comentario al Evangelio de hoy domingo, 11 de febrero de 2018
Fernando Torres cmf


Jesús nos cura y nos hace hermanos

      La lepra es una enfermedad que hace que la apariencia externa de la persona sea repugnante. En tiempos antiguos, la lepra era una enfermedad temida. Se temía su aspecto pero se temía más el contagio. Al leproso se le expulsaba de la sociedad. Era mejor no tocarle. Se corría el peligro de contaminarse y hacerse uno mismo leproso. El círculo se cierra sobre el leproso que no tiene escapatoria. Nadie se quiere acercar a él, nadie le ayudará. Es impuro y contamina a los demás. Cualquiera que se acerque a él será también marginado. La sociedad primitiva mostraba así su temor ante una enfermedad frente a la que no tenía medios con los que defenderse. 

      Hoy sabemos como curar la lepra. Pero hay otras “lepras”, otras realidades sociales frente a las que nos sentimos mal y preferimos mirar a otro lado, expulsar de la sociedad a los que las padecen, marginarlos y abandonarlos en la cuneta. Leprosos son ahora los inmigrantes, los que salen de la cárcel, los pobres... Leprosos se nos hacen todos los que son diferentes de nosotros por su raza, cultura, religión o lengua. De todos ellos nos separamos, les marginamos. Marcamos fronteras y límites que no deben pasar. Su presencia cerca de nosotros hace que nos sintamos mal (impuros). Por eso les mantenemos lejos y aparte. 

      Jesús rompe esas barreras artificiales. Cura al leproso. Así demuestra que su enfermedad no es fuente de impureza, no mata. Y lo hace tocándolo. Es un momento clave porque Jesús, al tocar al leproso, se hace oficialmente impuro. Se hace a sí mismo marginado. Así es como Dios nos cura y nos salva. Se hace uno con nosotros. Nos toca y, al tocarnos, rompe las barreras que la sociedad ha establecido entre los buenos y los malos, los puros y los impuros, los justos y los injustos. Dios acerca y une, junta y no divide, convoca a todos a formar la única familia de Dios. 

      Hay que comprender que el leproso no obedeciese a Jesús y contase lo sucedido a todos los que encontró y que la gente buscase a Jesús después de conocer lo sucedido. Hoy nosotros nos acercamos a Jesús para que nos cure la lepra. Y lo hace. Por supuesto. Pero, al mismo tiempo nos recuerda que, igual que nos cura a nosotros, no hay razón para marginar a otros, que no hay casos perdidos, que para Dios todos tenemos futuro. Y que, con la segunda lectura, todo lo debemos hacer para la gloria de Dios, que no es otra que el bien de la persona humana. Para ello lo mejor que podemos hacer es, como Pablo, seguir el ejemplo de Cristo y acercarnos a todos los leprosos de nuestro mundo para curarlos e invitarlos a formar parte de la familia humana. Eso y no otra cosa es ser en Jesús hijo de Dios. 



Para la reflexión

      ¿Nos cura Jesús de nuestras lepras? ¿Hay otras lepras que vemos en los otros que nos dan miedo y que nos hacen alejarnos de ellos? ¿Qué podemos hacer para que no se sientan marginados? ¿Para que se sientan miembros de la familia de Dios?


REZA EN VIVO DESDE LA GRUTA DE LOURDES FRANCIA


VIDEO EN VIVO: Reza desde la gruta de la Virgen Lourdes en Francia
Redacción ACI Prensa



Gracias a la tecnología, se puede visitar por video en directo y tiempo real el famoso santuario francés donde la Virgen María se apareció a la humilde Santa Bernardita Soubirous en 1858.

En Lourdes, la Virgen apareció con un largo rosario blanco y dorado en sus manos y se presentó con estas palabras: "Yo soy la Inmaculada Concepción".

En una de sus apariciones, Nuestra Señora pidió a Bernardita rogar por los pecadores y exclamó: “¡Penitencia, penitencia, penitencia!... ¡Ruega a Dios por los pecadores! ¡Besa la tierra en penitencia por los pecadores!”.


FELIZ DOMINGO





Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...