sábado, 16 de diciembre de 2017

LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 15 DICIEMBRE


Los cinco minutos de María
Diciembre 15




Toda la vida de María Santísima se orientó a colaborar plenamente en la misión redentora de su Hijo Jesús.
Sus dolores, sus pruebas y sufrimientos, lo mismo que sus alegrías y sus momentos de intimidad en la casa de Nazaret, todo lo vivió María como preparativo para que Jesús pudiera realizar más adelante su obra salvadora.
Aceptar las contrariedades permitidas por Dios es una forma de colaborar con el Redentor en la elevación del mundo. Dios quiere redimir al mundo con la libre colaboración de todos los hombres de buena voluntad. Los cristianos estamos especialmente llamados a ser colaboradores generosos en la obra de Dios.
María, que seamos buenos colaboradores de Dios en la construcción del Reino.


* P. Alfonso Milagro

EL EVANGELIO DE HOY SÁBADO 16 DICIEMBRE 2017


Lecturas de hoy Sábado de la 2ª semana de Adviento
Hoy, sábado, 16 de diciembre de 2017




Primera lectura
Lectura del libro del Eclesiástico (48,1-4.9-11):

EN aquellos días, surgió el profeta Elías como un fuego,
sus palabras quemaban como antorcha.
Él hizo venir sobre ellos hambre,
y con su celo los diezmó.
Por la palabra del Señor cerró los cielos
y también hizo caer fuego tres veces.
¡Qué glorioso fuiste, Elías, con tus portentos!
¿Quién puede gloriarse de ser como tú?
Fuiste arrebatado en un torbellino ardiente,
en un carro de caballos de fuego;
tú fuiste designado para reprochar los tiempos futuros,
para aplacar la ira antes de que estallara,
para reconciliar a los padres con los hijos
y restablecer las tribus de Jacob.
Dichosos los que te vieron
y se durmieron en el amor.

Palabra de Dios


Salmo
Sal 79,2ac.3b.15-16.18-19

R/. Oh Dios, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve.

V/. Pastor de Israel, escucha,
tú que te sientas sobre querubines, resplandece.
Despierta tu poder y ven a salvarnos. R/.

V/. Dios del universo, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña.
Cuida la cepa que tu diestra plantó,
y al hijo del hombre que tú has fortalecido. R/.

V/. Que tu mano proteja a tu escogido,
al hombre que tú fortaleciste.
No nos alejaremos de ti:
danos vida, para que invoquemos tu nombre. R/.


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (17,10-13):

CUANDO bajaban del monte, los discípulos preguntaron a Jesús:
«¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?».
Él les contestó:
«Elías vendrá y lo renovará todo. Pero os digo que Elías ya ha venido y no lo reconocieron, sino que han hecho con él lo que han querido. Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos».
Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan el Bautista.

Palabra del Señor




Comentario al Evangelio de hoy sábado, 16 de diciembre de 2017
 José Mª Vegas, cmf



Nuestra relación con  Juan el Bautista

Esta segunda semana de Adviento ha estado dominada por la figura de Juan, el precursor. Los grandes acontecimientos, los que deciden la historia, siempre vienen precedidos de signos premonitorios, de otros acontecimientos que preparan y posibilitan el advenimiento de aquellos. En la historia de la salvación sucede otro tanto. Aquí esos “signos premonitorios” que preparan el gran acontecimiento de Cristo son otras personas, hombres y mujeres sencillos, del pueblo, como Isabel, José, María, y profetas como Juan. Si los primeros, y sobre todo María (que llena la escena de la tercera semana de Adviento), hacen posible la aparición de Jesús en el mundo (su encarnación y nacimiento), Juan, el precursor, ocupa un lugar especial en esta larga preparación del cumplimiento de las promesas, pues él abre el camino de la aparición pública de Jesús y de su ministerio. La figura de Juan es imprescindible en la experiencia de fe. Siempre hace falta un Bautista, un mediador que nos señala proféticamente “éste es el Cordero de Dios”. Y si lo fue en tiempos de Jesús, allá en Galilea, lo sigue siendo también ahora, en la experiencia de fe y de encuentro con Cristo de cada uno de nosotros.

Naturalmente, estamos muy inclinados a soñar en una relación directa, sin mediadores. Es, por ejemplo, muy natural pensar que “si yo hubiera vivido en tiempos de Jesús…”, imaginando la fascinación por el contacto con Jesús, un discipulado modélico, una entrega sin condiciones a la causa del Maestro. Sin embargo, la prueba de fuego de cómo sería (y cómo es) realmente mi relación con Cristo, está en comprobar cómo es mi relación con sus mediadores. Y para reconocer a los mediadores de Jesús es preciso tener un espíritu abierto y elástico. Porque somos muy dados a poner condiciones y establecer marcos rígidos a la mediación de Dios. Nos lo recordaba ayer la amarga queja de Jesús. Los escribas esperaban que Elías precediera la venida del Mesías y tenían razón, pero no supieron descubrirlo en Juan el Bautista. En nuestro entorno existen sin duda mediadores que hacen para nosotros de Juan el Bautista. A veces es fácil reconocerlos. Pero no siempre estamos tan bien dispuestos. “Si yo hubiera vivido en tiempos de Jesús y hubiera podido encontrarlo personalmente…” ¿Cuál hubiera sido mi relación con él? Es posible saberlo, observando la relación que tengo con los “precursores” que me rodean. No hace falta que sean grandes personajes de la historia, pueden ser las personas que me rodean cotidianamente. A Elías, en la persona de Juan, lo trataron a su antojo, y lo mismo hicieron con Jesús.

Se acerca la Navidad, Dios viene a nuestro encuentro una vez más. ¿Cómo estoy dispuesto a recibirlo? Si quiero responder a esta pregunta con realismo, sin ensoñaciones, tengo que examinar cuál es mi relación con los precursores que Dios me envía, mi capacidad para reconocerlos y acogerlos.

Saludos cordiales
José M.ª Vegas cmf

FELIZ FIN DE SEMANA





jueves, 14 de diciembre de 2017

RELATOS DEL PEREGRINO RUSO


Relatos del peregrino ruso




"Un día el peregrino ruso se encontró con un joven sacerdote, pálido y delgado hasta los huesos, que celebró la Eucaristía con lentitud, piedad y sentimiento, y pronunció una excelente homilía sobre los medios de adquirir el amor de Dios. Acabada la Misa el sacerdote, interrogado por el peregrino, le enseñó un modo fácil para ser un hombre espiritual y orar con provecho”.

“Para recibir la iluminación espiritual y llegar a ser un hombre interior, hay que elegir cualquier texto de la santa Escritura, y concentrarse en él la mayor parte del tiempo posible. Así se descubre la luz de la inteligencia. Para orar, hay que hacer lo mismo: si quieres que tu oración sea pura, recta y provechosa, es necesario elegir una plegaria corta, compuesta de algunas palabras breves, pero fuertes, y repetirla con frecuencia y por mucho tiempo, y así se le toma gusto a la oración.

“Esta enseñanza me agradó mucho, pues era práctica y simple, y al mismo tiempo, profunda y sabia. Agradecí a Dios en espíritu el haberme hecho conocer a un verdadero pastor de su Iglesia y proseguí mi vida errante”. Esta narración está en los “Relatos de un peregrino ruso”, testimonio de una sólida espiritualidad vivida en la Rusia del 1800. Aprovéchala.



* Enviado por el P. Natalio

LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 14 DICIEMBRE


Los cinco minutos de María
Diciembre 14




La Virgen María, cuando aceptó ser Madre del Mesías, se puso en manos de Dios para hacer su voluntad. Ya los primeros acontecimientos difíciles de la vida de Jesús fueron purificando su fe y profundizando su entrega sin límites.
María fue descubriendo, a la luz de la fe, el destino de su Hijo como el Siervo sufriente de Yahvé anunciado por los profetas. Todo llegó a su culmen en la traición del pueblo y en la muerte humillante en la cruz. La Virgen Madre vivió en su corazón la cruz del sufrimiento, pero su fe le hizo vislumbrar la resurrección del crucificado.
Ningún corazón vivió con tanta profundidad el gozo de la resurrección.
Virgen Madre, te queremos acompañar en tu cruz y te pedimos poder participar también del júbilo y la exultación del Resucitado.



* P. Alfonso Milagro

CUENTOS DE ADVIENTO: EL MEJOR REGALO DE NAVIDAD


El mejor regalo de Navidad






En 1994, dos americanos respondieron a una invitación del Departamento de Educación Rusa, para enseñar moral y ética (basado en principios bíblicos) en las escuelas públicas. Fueron invitados a enseñar en prisiones, negocios, departamentos de bombero y policía, y en un inmenso orfanato. Alrededor de 100 niños y niñas que habían sido abandonados, abusados, y dejados en cargo de un programa del gobierno, estaban en este orfanato. Ellos relatan esta historia en sus propias palabras.

Se acercaban los días de fiestas Navideñas, 1994, tiempo para que nuestros huérfanos escucharan por primera vez, la historia tradicional de Navidad. Les contamos como María y José llegaron a Belén. No encontraron albergue en la posada y la pareja se fue a un establo, donde nació el niño Jesús y fue puesto en un pesebre.

Durante el relato de la historia, los niños y los trabajadores del orfanato estaban asombrados mientras escuchaban. Algunos estaban sentados al borde de sus taburetes, tratando de captar cada palabra. Terminando la historia, le dimos a los niños tres pequeños pedazos de cartulina para que construyeran un pesebre. A cada niño le dimos un pedazo de papel cuadrado cortados de unas servilletas amarillas, que yo había traído conmigo pues no habían servilletas de colores en la cuidad.

Siguiendo las instrucciones, los niños rasgaron el papel y colocaron las tiras con mucho cuidado en el pesebre. Pequeños pedazos de cuadros de franela, cortados de un viejo camisón de dormir que había desechado una señora Americana al irse de Rusia, fue usado para la frazada del bebé. Un bebé tipo muñeca fue cortado de una felpa color canela que habíamos traído de los Estados Unidos.

Los huérfanos estaban ocupados montando sus pesebres, mientras yo caminaba entre ellos para ver si necesitaban ayuda. Parecía ir todo bien hasta que llegue a una de las mesas donde estaba sentado el pequeño Misha. Lucía tener alrededor de 6 años y ya había terminado su proyecto. Cuando miré en el pesebre de este pequeño, me sorprendió ver no uno, pero dos bebés en el pesebre. Enseguida llame al traductor para que le preguntara al chico porque habían dos bebés en el pesebre. Cruzando sus brazos y mirando a su pesebre ya terminado, empezó a repetir la historia muy seriamente.

Para ser un niño tan pequeño que solo había escuchado la historia de Navidad una vez, contó el relato con exactitud… hasta llegar a la parte donde María coloca el bebé en el pesebre. Entonces Misha empezó a agregar. Inventó su propio fin de la historia diciendo, " y cuando María colocó al bebé en el pesebre, Jesús me miró y me preguntó si yo tenía un lugar donde ir. Yo le dije, "no tengo mamá y no tengo papá, así que no tengo donde quedarme. Entonces Jesús me dijo que me podía quedar con El. Pero le dije que no podía porque no tenía regalo para darle como habían hecho los demás. Pero tenía tantos deseos de quedarme con Jesús, que pensé que podría darle de regalo. Pensé que si lo pudiera mantenerle caliente, eso fuera un buen regalo.

Le pregunté a Jesús, " Si te mantengo caliente, sería eso un buen regalo?"Y Jesús me dijo, "Si me mantienes caliente, ese sería el mejor regalo que me hayan dado".Así que me metí en el pesebre, y entonces Jesús me miró y me dijo que me podría quedar con El… para siempre."Mientras el pequeño Misha termina su historia, sus ojos se desbordaban de lágrimas que les salpicaban por sus cachetes. Poniendo su mano sobre su cara bajo su cabeza hacia la mesa y sus hombros se estremecían mientras sollozaba y sollozaba.El pequeño huérfano había encontrado alguien quien nunca lo abandonaría o lo abusara, alguien quien se mantendría con el…PARA SIEMPRE.Gracias a Misha he aprendido que lo que cuenta, no es lo que uno tiene en su vida, si no, a quien uno tiene en su vida. No creo que lo ocurrido a Misha fuese imaginación. Creo que Jesús de veras le invitó a estar junto a El PARA SIEMPRE. Jesús hace esa invitación a todos, pero para escucharla hay que tener corazón de niño.



Autor Desconocido, traducido y modificado por el equipo SCTJM

PAPA FRANCISCO DESTACA LA TERNURA DE DIOS E INVITA A LLAMARLE PAPÁ


El Papa Francisco destaca la ternura de Dios e invita a llamarle “papá”
 Foto: L'Osservatore Romano




VATICANO, 14 Dic. 17 / 06:40 am (ACI).- En la homilía de la Misa celebrada en la mañana del jueves 14 de diciembre en la Casa Santa Marta, en el Vaticano, el Papa Francisco recordó que Dios es Padre, e invitó a llamarle “papá”.

El Santo Padre destacó que la ternura es el rasgo principal que caracteriza la relación de Dios con la humanidad. “Parece como si nuestro Dios quisiera cantarnos una canción de cuna. Nuestro Dios es capaz de esto. Su ternura es así: es padre y madre. Muchas veces dice: ‘Si una madre se olvida del hijo, yo no te olvidaré’. Él nos lleva en sus entrañas”.

Mediante esa ternura, Dios establece un diálogo para el cual “se hace pequeño para hacernos comprender, para hacer que tengamos fe en Él y que podamos decirle con la valentía de Pablo que cambia las palabras y dice: ‘Padre, papá’. Papá… Es la ternura de Dios”.

“¿Yo soy capaz de hablar así con el Señor, o por el contrario tengo miedo?”, se preguntó el Pontífice. “Que cada uno se responda. Alguno puede decir, puede preguntarse: ‘Pero, ¿cuál es el lugar teológico de la ternura de Dios? ¿Dónde se puede encontrar la ternura de Dios? ¿Cuál es el lugar donde se manifiesta mejor la ternura de Dios?’”.

Francisco lo explicó. Esta ternura se encuentra en las heridas, en las llagas. “En mis llagas, en tus llagas, cuando se encuentran mis llagas con sus llagas. En sus llagas hemos sido curados”.

“Es el Dios que se hace pequeño, y que en su pequeñez no deja de ser grande. Y en esta dialéctica de grande y pequeño encontramos la ternura de Dios. El grande que se hace pequeño, y el pequeño que se hace grande. La Navidad nos ayuda a comprender esto: en aquel pesebre encontramos al Dios pequeño”.

El Santo Padre finalizó con “una frase de Santo Tomás de la primera parte de la Suma en la que decía, queriendo explicar esto: ‘¿Qué es lo divino? ¿Qué cosa es la más divina?’. Dice: ‘Non coerceri a maximo contineri tamen a minimo divinum est’. Es decir, no asustarse de las cosas grandes, pero ten en cuenta las cosas pequeñas”.

EL EVANGELIO DE HOY JUEVES 14 DICIEMBRE 2017


Lecturas de hoy Jueves de la 2ª semana de Adviento
Hoy, jueves, 14 de diciembre de 2017



Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (41,13-20):

YO, el Señor, tu Dios,
te tomo por la diestra y te digo:
«No temas, yo mismo te auxilio».
No temas, gusanillo de Jacob,
oruga de Israel,
yo mismo te auxilio
-oráculo del Señor-,
tu libertador es el Santo de Israel.
Mira, te convierto en trillo nuevo,
aguzado, de doble filo:
trillarás los montes hasta molerlos;
reducirás a paja las colinas;
los aventarás y el viento se los llevará,
el vendaval los dispersará.
Pero tú te alegrarás en el Señor,
te gloriarás en el Santo de Israel.
Los pobres y los indigentes
buscan agua, y no la encuentran;
su lengua está reseca por la sed.
Yo, el Señor, les responderé;
yo, el Dios de Israel, no los abandonaré.
Haré brotar ríos en cumbres desoladas,
en medio de los valles, manantiales;
transformaré el desierto en marisma
y el yermo en fuentes de agua.
Pondré en el desierto cedros,
acacias, mirtos, y olivares;
plantaré en la estepa cipreses,
junto con olmos y alerces,
para que vean y sepan,
reflexionen y aprendan de una vez,
que la mano del Señor lo ha hecho,
que el Santo de Israel lo ha creado.

Palabra de Dios


Salmo
Sal 144,1.9.10-11.12-13ab

R/. El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad.

V/. Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
El Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

V/. Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles.
Que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.

V/. Explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad. R/.


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,11-15):

EN aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.
Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo arrebatan. Los Profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo.
El que tenga oídos, que oiga».

Palabra del Señor



Comentario al Evangelio 
de hoy jueves, 14 de diciembre de 2017
 José Mª Vegas, cmf



Más grandes que el más grande

Las enigmáticas palabras de Jesús sobre la violencia y el Reino de Dios puede desconcertarnos. ¿Acaso está Jesús justificando la violencia por el Reino de los Cielos, incluso exhortando a ella? Desde luego son múltiples los testimonios evangélicos que desautorizarían tal interpretación: desde el rechazo de Jesús a adorar a Satanás para conquistar (para Dios, a eso había venido) todos los reinos del mundo (cf. Mt 4, 8-9), es decir, la renuncia a conseguir buenos fines con malos medios; pasando por las bienaventuranzas (cf. Mt 5, 9), y hasta las palabras que le escuchamos ayer, en que se define como manso y humilde de corazón. No hay, pues, excusas para el uso de la violencia por el Reino de los Cielos. Los episodios violentos de la historia de la Iglesia habrá que entenderlos en su contexto histórico, pero como desviaciones del verdadero espíritu del Evangelio.

Pueden entenderse también esas palabras en sentido contrario: los violentos se alían contra el Reino de los cielos e intentan acabar con él. El contexto inmediato, la prisión e inminente muerte de Juan el Bautista, permiten esta lectura. También Jesús sufrirá una violencia similar, y avisa de que sus discípulos no deben esperar un destino distinto (Jn 15, 20).

Sin embargo, tal vez la clave correcta de interpretación nos la dé precisamente la alabanza que Jesús dirige a Juan, el más grande de entre los nacidos de mujer. Juan se había presentado ante Israel como un profeta fuerte y vigoroso, similar al gran profeta del Antiguo Testamento, Elías. Por eso, Jesús considera que en Juan se cumple la profecía de Malaquías (3, 23), sobre la vuelta de Elías para preparar el día del Señor. El Reino de los cielos no es cosa de débiles, sino de fuertes. Pero existe una fortaleza mayor que la mostrada por Juan, hasta el punto de que el menor en el Reino de los cielos, en los tiempos mesiánicos, es mayor que los más grandes profetas. Es la fortaleza del amor, la compasión y la misericordia, que realiza y cumple las profecías que anunciaron aquellos: “los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, y una Buena Nueva llega a los pobres” (Mt 11, 5). Somos más grandes que ellos, no por nuestros méritos, sino porque nos es dado vivir en el tiempo de la gracia, en la cercanía inmediata del Mesías, el Hijo, que ellos sólo anunciaron: somos los ciegos que ven los sordos que oyen, los leprosos limpiados, somos los renacidos a una vida nueva. La humildad y mansedumbre del Mesías, que se ha hecho pequeño y servidor, y de las que tenemos que aprender nosotros, no tienen nada que ver con un espíritu débil, sino, al contrario, es signo de la fortaleza del que es capaz de entregar su propia vida por el bien de sus hermanos. También nosotros, en Cristo, estamos llamados a realizar los signos que avivan la esperanza y revelan que se cumplen las antiguas profecías, y que consisten en las obras del amor, de la sanación por el perdón y la misericordia.



Saludos cordiales
José M.ª Vegas cmf


SAN JUAN DE LA CRUZ, 14 DICIEMBRE

Juan de la Cruz, Santo
Memoria Litúrgica, 14 de diciembre


Fuente: Archidiócesis de Madrid 




Presbítero y Doctor de la Iglesia

Martirologio Romano: Memoria de san Juan de la Cruz, presbítero de la Orden de los Carmelitas y doctor de la Iglesia, el cual, por consejo de santa Teresa, fue el primero de los hermanos que emprendió la reforma de la Orden, empeño que sostuvo con muchos trabajos, obras y ásperas tribulaciones, y, como demuestran sus escritos, buscando una vida escondida en Cristo y quemado por la llama de su amor, subió al monte de Dios por la noche oscura, descansando finalmente en el Señor, en Úbeda, de la provincia de Jaén (1591).

Fecha de beatificación: 25 de enero de 1675 por el Papa Clemente X
Fecha de canonización: 27 de diciembre de 1726 por el Papa Benedicto XIII

Etimológicamente: Juan = Dios es misericordioso, es de origen hebreo.

Breve Biografía
Ávila y concretamente Fontiveros fue su patria chica. Luego lo será Castilla y de modo principal Andalucía la tierra de sus amores.

Se llamó Juan Yepes. Nació en 1542 del matrimonio que formaban Gonzalo y Catalina; eran pañeros y vivían pobres. Su padre muere pronto y la viuda se ve obligada a grandes esfuerzos para sacar adelante a sus tres hijos: Francisco, Luis y Juan. Fue inevitable el éxodo cuando se vio que no llegaba la esperada ayuda de los parientes toledanos; Catalina y sus tres hijos marcharon primero a Arévalo y luego a Medina del Campo que es el centro comercial de Castilla. Allí malviven con muchos problemas económicos, arrimando todos el hombro; pero a Juan no le van las manualidades y muestra afición al estudio.

Entra en el Colegio de la Doctrina, siendo acólito de las Agustinas de la Magdalena, donde le conoció don Alonso Álvarez de Toledo quien lo colocó en el hospital de la Concepción y le costea los estudios para sacerdote. Los jesuitas fundan en 1551 su colegio y allí estudió Humanidades. Se distinguió como un discípulo agudo.

Juan eligió la Orden del Carmen; tomó su hábito en 1563 y desde entonces se llamó Juan de Santo Matía; estudia Artes y Teología en la universidad de Salamanca como alumno del colegio que su Orden tiene en la ciudad. El esplendor del claustro es notorio: Mancio, Guevara, Gallo, Luis de León enseñan en ese momento.

En 1567 lo ordenaron sacerdote. Entonces tiene lugar el encuentro fortuito con la madre Teresa en las casas de Blas Medina. Ella ha venido a fundar su segundo "palomarcico", como le gustaba de llamar a sus conventos carmelitas reformados; trae también con ella facultades del General para fundar dos monasterios de frailes reformados y llegó a convencer a Juan para unirlo a la reforma que intentaba salvar el espíritu del Carmelo amenazado por los hombres y por los tiempos. Llegó a exclamar con gozo Teresa ante sus monjas que para empezar la reforma de los frailes ya contaba con "fraile y medio" haciendo con gracia referencia a la corta estatura de Juan; el otro fraile, o fraile entero, era el prior de los carmelitas de Medina, fray Antonio de Heredia.

Inicia su vida de carmelita descalzo en Duruelo y ahora cambia de nombre, adoptando el de Juan de la Cruz. Pasa año y medio de austeridad, alegría, oración y silencio en casa pobre entre las encinas. Luego, la expansión es inevitable; reclaman su presencia en Mancera, Pastrana y el colegio de estudios de Alcalá; ha comenzado la siembra del espíritu carmelitano.

La monja Teresa quiere y busca confesores doctos para sus monjas; ahora dispone de confesores descalzos que entienden -porque lo viven- el mismo espíritu. Por cinco años es Juan el confesor del convento de la Encarnación de Ávila. La confianza que la reformadora tiene en el reformador -aunque posiblemente no llegó a conocer toda la hondura de su alma- se verá de manifiesto en las expresiones que emplea para referirse a él; le llamará "senequita" para referirse a su ciencia, "santico de fray Juan" al hablar de su santidad, previendo que "sus huesecicos harán milagros".

No podía faltar la cruz; llegó del costado que menos cabía esperarla. Fueron los hermanos calzados los que lo tomaron preso, lo llevan preso a Toledo donde vivió nueve meses de durísima prisión. Es la hora de Getsemaní, la noche del alma, un periodo de madurez espiritual del hombre de Dios expresado en sus poemas. Logra escapar en 1578 del encierro de forma dramática, poniendo audacia y ganando confianza en Dios, con una cuerdecilla hecha con pedazos de su hábito y saliendo por el tragaluz.

En los oficios de dirección siempre aparece Juan de la Cruz como un segundón; serán los padres Gracián y Doria quienes se encarguen de la organización, Juan llevará la doctrina y cuidará del espíritu.

Se le ve presente en la serranía de Jaén, confesor de las monjas en Beas de Segura, donde se encuentra la religiosa Ana de Jesús. Después en Baeza; funda el colegio para la formación intelectual de sus frailes junto a la principal universidad andaluza. Y en Granada, en el convento de los Mártires, continuará su trabajo de escritor. En 1586 funda los descalzos de Córdoba, como los de Mancha Real.

Consiliario del padre Doria, en Segovia, por tres años. ¡Cómo no recordar su deseo-exponente de amor rendido- ante la contemplación de un Cristo doliente! "Padecer, Señor, y ser menospreciado por Vos".

En 1591 la presencia de fray Juan de la Cruz empieza a ser non grata ante el padre Doria. La realidad es que está quedando arrinconado y hasta llega a tramarse su expulsión del Carmelo.

Marcha a la serranía de Jaén, en la Peñuela, para no estorbar y se plantea la posibilidad de marchar a las Indias; allí estará más lejos. Es otro tiempo de oración solitaria y sabrosa. La reforma carmelitana vive agitada por el modo de proceder de Doria; a Juan le toca orar, sufrir y callar. Quizá tenga Dios otros planes sobre él y está preparándolo para una etapa mejor.

Aquella inapetencia tan grande provocada por las calenturas persistentes provocó un mimo de Dios haciendo que aparecieran espárragos cuando no era su tiempo para calmar el antojadizo deseo de aquel fraile que iba de camino, sin fuerzas y medio muerto de cansancio, buscando un médico.

Pasó dos meses en Úbeda. No acertó el galeno. Se presentó la erisipela en una pierna; luego vino la septicemia. Y en medio andaban los frailes con frialdad y era notoria la falta de consideración por parte del superior de la casa. Hasta que llegó el 13 de diciembre, cuando era de noche, que marchó al cielo desde el "estercolero del desprecio". Llovía.

Al final de este resumen-recuerdo de un fraile místico que supo y quiso aprovechar el mal para sacar bien, el desprecio de los hombres para hacerse más apreciado de Dios, y el mismo lenguaje para expresar lo inefable de la misteriosa intimidad con Dios con lírica palabra estremecida, pienso que será buen momento para hacer mención de algunas de las obras que le han hecho figura de la cultura hispana del siglo XVI. Subida al Monte Carmelo y Noche oscura del alma que bien pueden considerarse tanto una obra como dos; el Cántico espiritual, Llama de amor viva y algunos poemas y avisos.

Lo canonizaron en 1726. Pío XI lo hizo doctor de la Iglesia en 1926. Su gran conocedor y admirador Juan Pablo II, lo nombró patrono de los poetas

Un fraile de cuerpo entero.

BUENAS TARDES!!!





miércoles, 13 de diciembre de 2017

IMÁGENES DE BEBIDAS NAVIDEÑAS








UN CUENTO DE ADVIENTO

Un cuento de Adviento




El Adviento me ha traído a la memoria, una vez más, este cuento bien conocido:

Martín era un humilde zapatero de un pequeño pueblo de montaña. Vivía solo. Hacía años que había enviudado y sus hijos habían marchado a la ciudad en busca de trabajo.

Martín, cada noche, antes de ir a dormir leía un trozo de los evangelios frente al fuego del hogar. Aquella noche se despertó sobresaltado. Había oído claramente una voz que le decía. ‘Martín, mañana Dios vendrá a verte’. Se levantó, pero no había nadie en la casa, ni fuera, claro está, a esas horas de la fría noche...

Se levantó muy temprano y barrió y adecentó su taller de zapatería. Dios debía encontrarlo todo perfecto. Y se puso a trabajar delante de la ventana, para ver quién pasaba por la calle. Al cabo de un rato vio pasar un vagabundo vestido de harapos y descalzo. Compadecido, se levantó inmediatamente, lo hizo entrar en su casa para que se calentara un rato junto al fuego. Le dio una taza de leche caliente y le preparó un paquete con pan, queso y fruta, para el camino y le regaló unos zapatos.

Llevaba otro rato trabajando cuando vio pasar a una joven viuda con su pequeño, muertos de frío. También los hizo pasar. Como ya era mediodía, los sentó a la mesa y sacó el puchero de la sopa excelente que había preparado por si Dios se quería quedar a comer. Además fue a buscar un abrigo de su mujer y otro de unos de sus hijos y se los dio para que no pasaran más frío.

Pasó la tarde y Martín se entristeció, porque Dios no aparecía. Sonó la campana de la puerta y se giró alegre creyendo que era Dios. La puerta se abrió con algo de violencia y entró dando tumbos el borracho del pueblo.

– ¡Sólo faltaba este! Mira, que si ahora llega Dios...– se dijo el zapatero.

– Tengo sed –exclamó el borracho.

Y Martín acomodándolo en la mesa le sacó una jarra de agua y puso delante de él un plato con los restos de la sopa del mediodía.

Cuando el borracho marchó ya era muy de noche. Y Martín estaba muy triste. Dios no había venido. Se sentó ante el fuego del hogar. Tomó los evangelios y aquel día los abrió al azar. Y leyó:

– ‘Porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estaba desnudo y me vestiste...Cada vez que lo hiciste con uno de mis pequeños, a mí me lo hiciste...’

Se le iluminó el rostro al pobre zapatero. ¡Claro que Dios le había visitado! ¡No una vez, sino tres veces! Y Martín, aquella noche, se durmió pensando que era el hombre más feliz del mundo...".

El Adviento, es la esperanza de la venida de Dios que de muchas formas nos visita.



© Ramiro Pellitero Iglesias

RECETAS PARA LA SALUD EMOCIONAL


Recetas para la salud emocional


1. Enfrente de a uno por vez los problemas que le causan tensión emocional, y haga una cosa por vez.

2. Haga lo mejor que pueda en cada situación de estrés, y luego deje de preocuparse por ella.

3. Sea positivo y exprese sus sentimientos con honestidad.

4. Trate a los demás con el respeto que espera para usted mismo.

5. Tome conciencia de sus necesidades, en lugar de dejar que se la dicten los otros.

6. No contemple a su vida como algo cerrado; considere que siempre hay alternativas.

7. Elija sentirse bien y contento.

8. Tome distancia de sus problemas. Piense en qué pensará de sus problemas de hoy dentro de un año, cinco años, una década.

9. Adopte una perspectiva humorística, de modo de ver sus problemas de manera más objetiva y poder reírse de ellos.

10. Viva en el presente.

LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 13 DICIEMBRE


Los cinco minutos de María
Diciembre 13




¡Los ojos de la Inmaculada!
Limpísimos y llenos de luz, sin la menor nube que pudiera hacerles perder su brillo. Ojos serenos como el cielo azul, inocentes como los de una virgen, tiernos como los ojos de una madre.
Miremos a las cosas y a las personas con los ojos de la Virgen y las veremos en una nueva dimensión.
María, préstame tu mirada para ver el mundo.



* P. Alfonso Milagro

4 VIRTUDES A CONQUISTAR EN ESTE ADVIENTO



4 virtudes a conquistar en este Adviento. 
Justicia es la constante y firme voluntad de dar a Dios y al prójimo lo que les es debido


Por: Silvana Ramos | Fuente: Catholic-link.com 




La Justicia,  dice el Catecismo de la Iglesia Católica (1807), «es la virtud moral que consiste en la constante y firme voluntad de dar a Dios y al prójimo lo que les es debido. La justicia para con Dios es llamada “la virtud de la religión”. Para con los hombres, la justicia dispone a respetar los derechos de cada uno y a establecer en las relaciones humanas la armonía que promueve la equidad respecto a las personas y al bien común. El hombre justo, evocado con frecuencia en las Sagradas Escrituras, se distingue por la rectitud habitual de sus pensamientos y de su conducta con el prójimo. “Siendo juez no hagas injusticia, ni por favor del pobre, ni por respeto al grande: con justicia juzgarás a tu prójimo” (Lv 19, 15). “Amos, dad a vuestros esclavos lo que es justo y equitativo, teniendo presente que también vosotros tenéis un Amo en el cielo” (Col 4, 1)».

Suena precioso todo esto pero, ¿cómo lo ponemos en práctica?, ¿sabemos cuándo estamos siendo justos? A veces podemos estar cumpliendo la ley al pie de la letra, como dice el Papa Francisco, y sin embargo ser tremendamente injustos. No son pocas las veces en que miramos al cielo y nos lamentamos las injusticias de este mundo. San Juan Pablo II en una de sus catequesis decía: «todos somos conscientes en cierta manera de que no es posible llenar la medida total de la justicia en la transitoriedad de este mundo», pero sí es posible aportar un granito de arena. Aquí  les dejamos algunos consejos que podrían ser útiles.

1.Reconocer el valor y la dignidad del ser humano

Es necesario mirar con respeto y reconocer el valor de cada vida humana en primer lugar. Reconocer lo que se “le debe al otro” de acuerdo al contexto y su situación y su dignidad de ser humano, dignidad que parte desde que es hijo de Dios. Muchas veces al aplicar la ley al pie de la letra se comenten injusticias terribles que pueden encerrar venganza e hipocresía. Somos blandos con quienes amamos pero aplicamos el rigor de la ley y somos implacables con quien despreciamos. La justicia es para todos y no se reduce a aplicar la ley sino a dar a cada quién lo que le corresponde.

2. El sano discernimiento

Relacionado con el punto anterior, es necesario “entrenarse” en el sano discernimiento. Evitar los juicios precipitados o llevados por el ardor de los sentimientos. Evaluar la situación y valorar los actos y las condiciones requiere de un tiempo, no significa un tiempo para buscar excusas, sino un tiempo para poder valorar los sucedido justamente. Aquí se evidencia que el sistema de justicia es un sistema que tiene que estar al servicio del hombre, promover la bondad de sus actos y no al revés.

3. Pedir consejo

En situaciones complicadas y de confusión, que pueden ser situaciones cotidianas con los hijos, entre los esposos, familiares, trabajadores, compañeros de estudios, etc. es prudente pedir consejo a alguien con mayor experiencia y reputación en el tema: nuestros padres, un consejero, un sacerdote, etc. La justicia también tiene que estar dirigida por el amor cristiano, por reconocer que para actuar con justicia necesitamos del amor al prójimo. Esto de ninguna manera significa “pasar por algo todo” sino dar a cada uno lo que lo hará mejor persona.


4. Educar en justicia

Las virtudes son adquiridas en un primer momento mediante la educación y el promover los actos virtuosos. Es el hogar el lugar ideal y primero para educar en justicia. La manera justa en que los padres, como primeros educadores, nos comportemos no solo con nuestros hijos, sino entre nosotros y con todas las personas que ingresan y participan de nuestro hogar será el primer referente, y tal vez el más fuerte que nuestros hijos tengan y bajo el cual actuarán.

5. Recurrir a la gracia y la ayuda de Dios

Si bien la justicia se aprende, la virtud es elevada mediante la gracia y la ayuda de Dios. Recurrir constantemente a Él para que nos ayude a ser hombres y mujeres justos es mandatorio. Solo del más justo vendrá esa ayuda necesaria para poder ir descubriendo y ampliando el concepto que de justicia tenemos. Sólo Dios nos ayudará a “abrir los ojos” e ir descubriendo lo que al otro “se le debe”. Pedirle a Dios insistentemente porque su Espíritu nos ilumine y nos ayude a actuar virtuosamente tiene que ser un constante en nuestras vidas.

6. Amar el bien

Tan simple como suena. Amar el bien, amar todo lo bueno que Dios nos muestra como camino a la santidad. El bien no necesariamente significa “pasarlo bien”, o “sentirme bien”, muchas veces implica esfuerzo sacrificio, renuncia, agachar la cabeza y pedir perdón. Incluso a veces significa ser firmes (pero misericordiosos) con quien amamos, por su bien. Amar el bien es una conquista del día a día.

7. Recurrir a los sacramentos

Qué mayor asistencia para crecer que el alimento por excelencia para nuestras almas. Los sacramentos de la Eucaristía y de una manera particular el sacramento de la reconciliación nos dan luces de lo que el hombre necesita. Dios actúa con justicia, a través del sacerdote, cada vez que nos acercamos a pedirle perdón por nuestros pecados, por nuestras faltas, por las injusticias que cometemos con los demás y con nosotros mismos. Qué gran escuela de justicia tenemos en este sacramento.

PARA QUÉ IR A MISA EL DOMINGO? ESTA ES LA RESPUESTA DEL PAPA FRANCISCO


¿Para qué ir a Misa el domingo? Esta es la respuesta del Papa Francisco
Por Miguel Pérez Pichel





VATICANO, 13 Dic. 17 / 04:36 am (ACI).- En una nueva catequesis sobre la Misa, el Papa Francisco se preguntó en la Audiencia General de este miércoles 13 de diciembre celebrada en el Aula Pablo VI del Vaticano: “¿Para qué ir a Misa el domingo?”.

“La celebración dominical de la Eucaristía está en el centro de la vida de la Iglesia”, fue la respuesta del Santo Padre.

Profundizando más, el Pontífice explicó que “los cristianos vamos a Misa el domingo para encontrar al Señor resucitado, o mejor, para dejarse encontrar por Él, escuchar su palabra, alimentarse en su mesa, y así hacerse Iglesia, es decir, hacerse parte del Cuerpo místico viviente hoy en el mundo”.

Esta realidad estuvo muy presente en la Iglesia desde el principio: “así lo comprendieron los discípulos de Jesús desde el primer momento, los cuales celebraron el encuentro eucarístico con el Señor en ese día de la semana que los hebreos denominaban ‘el primero de la semana’ y los romanos ‘el día del sol’, porque aquel día Jesús resucitó de entre los muertos, y se apareció a los apóstoles hablando con ellos, comiendo con ellos y enviándoles el Espíritu Santo”.

“Incluso –continuó Francisco– la gran efusión del Espíritu en Pentecostés tiene lugar el domingo. Por esta razón, el domingo es un día santo para nosotros, santificado a la celebración eucarística, presencia vivía del Señor entre nosotros”.

Por lo tanto, “es la Misa la que hace el domingo cristiano. ¿Qué clase de domingo es para un cristiano aquel en el que falta el encuentro con el Señor?”.

El Papa hizo un llamado a los cristianos a valorar la Misa dominical: “Por desgracia, hay comunidades cristianas que no pueden gozar de la Misa cada domingo; también esos están llamados en ese día a recogerse en oración en el nombre del Señor, escuchando la Palabra de Dios y manteniendo vivo el deseo de la Eucaristía”.

“Algunas sociedades secularizadas han perdido el sentido cristiano del domingo iluminado por la Eucaristía”, lamentó. “En este contexto es necesario revivir esta conciencia para recuperar el sentido de la fiesta, de la alegría, de la comunidad parroquial, de la solidaridad, del descanso que restaura el alma y el cuerpo”. “De todos estos valores es maestra la Eucaristía domingo tras domingo”, destacó.

En este sentido, recordó que “la abstención dominical del trabajo no existía en los primeros siglos: es una aportación específica del cristianismo. Por tradición bíblica los hebreos reposan el sábado, mientras que en la sociedad romana no estaba previsto ningún día semanal de abstención de los trabajos serviles. Fue el sentido cristiano de vivir como hijos y no como esclavos, animado por la Eucaristía, la que hace del domingo, casi universalmente, el día de reposo”.

La presencia de Cristo en la vida ayuda a dinamizarla, aseguró. “Sin Cristo, estamos condenados a ser dominados por el tedio de lo cotidiano, con sus preocupaciones, y del miedo del mañana. El encuentro dominical con el Señor nos da la fuerza de vivir el hoy con confianza y con valentía, y de ir adelante con esperanza”.

“¿Qué podemos responder a los que nos dicen que no hace falta ir a Misa, tampoco en domingo, porque lo importante es vivir bien, amar al prójimo? Es cierto que la calidad de la vida cristiana se mide en la capacidad de amar, como dijo Jesús. Pero, ¿cómo podemos practicar el Evangelio sin obtener la energía necesaria para hacerlo, un domingo tras otro, de la fuente inagotable de la Eucaristía?”, se preguntó el Pontífice.

Subrayó que “no vamos a la Misa para dar nada a Dios, sino para recibir de Él aquello de lo que tenemos necesidad”.

En conclusión, “¿para qué vamos a Misa el domingo? No basta contestar que es un precepto de la Iglesia; esto ayuda a conservar su valor, pero por sí mismo no basta. Nosotros cristianos tenemos necesidad de participar en la Misa dominical porque sólo con la gracia de Jesús, con su presencia viva en nosotros y entre nosotros, podemos poner en práctica su mandamiento, y así ser sus testigos creíbles”.
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