martes, 5 de septiembre de 2017

HOY 5 DE SEPTIEMBRE SE CELEBRA LA FIESTA DE SANTA TERESA DE CALCUTA


Hoy 5 de septiembre se celebra la fiesta de Santa Teresa de Calcuta
Por Liliana Montes

 (ACI).- Hoy, 5 de septiembre, celebramos la fiesta de Santa Teresa de Calcuta, canonizada hace un año por el Papa Francisco en una Misa celebrada en la Plaza de San Pedro, a la cual asistieron unas 120 mil personas. La Santa albanesa murió exactamente hace 20 años, el 5 de septiembre de 1997 en Calcuta, India a los 87 años de edad a causa de un paro cardiaco.

Santa Teresa de Calcuta dio siempre testimonio de servir a Cristo en los “más pobres entre los pobres”, enseñando que la mayor pobreza no estaba en los barrios humildes de Calcuta, sino en los lugares donde muchas veces falta el amor o en las sociedades que permiten el aborto.

Madre Teresa nació el 26 de agosto de 1910 en Skopje, perteneciente en ese entonces a Albania, y actualmente a Macedonia. Su nombre original fue Gonxha Agnes Bojaxhiu, el cual cambio a Teresa al ingresar al Instituto de la Bienaventurada Virgen María.

Fue bautizada al día siguiente de nacer, recibió la Primera Comunión a la edad de 5 años, y la confirmación un año después.

Ingresó a la Congregación de las Hermanas de Loreto en 1928, un año después llegó a la India e hizo sus primeros votos en 1937. Estuvo 20 años en dicha congregación.

El 7 de octubre de 1950 fundó a las Misioneras de la Caridad, con el carisma de entregarse por los más pobres entre los pobres. En 1963 fundó la rama masculina los Hermanos Misioneros de la Caridad, en 1973 a las Hermanas Contemplativas, en 1979 a los Hermanos Contemplativos, y en 1984 a los Padres Misioneros de la Caridad y el movimiento Corpus Christi para sacerdotes.

En 1979 se le confirió el Premio Nobel de la Paz.

Cuando la Congregación contaba con 3,842 religiosas en 594 casas en todo el mundo, fue llamada a la Casa del Padre el 5 de septiembre de 1997.

Fue beatificada por su gran amigo San Juan Pablo II el 19 de octubre del 2003, quién la recordó de la siguiente manera: “Saciar la sed de amor y de almas de Jesús en unión con María, la Madre de Jesús, se convirtió en el único objetivo de la existencia de la Madre Teresa, y en la fuerza interior que la impulsaba y la hacía superarse a sí misma e ‘ir deprisa’ a través del mundo para trabajar por la salvación y la santificación de los más pobres de entre los pobres”.

Fue canonizada 13 años después por el Papa Francisco dentro de la celebración del Jubileo de los voluntarios y operarios de la misericordia.

El Pontífice señalo que "Madre Teresa, a lo largo de toda su existencia, ha sido una generosa dispensadora de la misericordia divina, poniéndose a disposición de todos por medio de la acogida y la defensa de la vida humana, tanto la no nacida como la abandonada y descartada. Se ha comprometido en la defensa de la vida proclamando incesantemente que 'el no nacido es el más débil, el más pequeño, el más pobre'".

En una célebre entrevista poco antes de morir, Santa Teresa de Calcuta dejó este mensaje a la revista brasileña misionera “Sem Fronteras” en 1997: “Ámense los unos a los otros, como Jesús los ama. No tengo nada que añadir al mensaje que Jesús nos dejó. Para poder amar hay que tener un corazón puro y rezar. El fruto de la oración es la profundización en la fe. El fruto de la fe es el amor. Y el fruto del amor es el servicio al prójimo. Esto nos trae la paz”.

¡Feliz Fiesta de Santa Teresa de Calcuta!

LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 5 DE SEPTIEMBRE


Los cinco minutos de María
Setiembre 5




Sin María es imposible acertar; con María es imposible fracasar. ¿Has comprendido bien el lugar que debe ocupar la Santísima Virgen en tu actividad apostólica?

¡Cuántas veces te olvidas de María y esperas el éxito de tus propios esfuerzos, de tu talento y habilidad, o, si la invocas, lo haces con frialdad y escasa fe! Tienes en tu mano, a tu libre disposición, un medio para asegurar el éxito de tu apostolado y no lo empleas.
María, nos ponemos bajo tu protección y te pedimos que nuestra presencia, nuestras palabras y nuestras acciones hagan presente a Jesús en la vida de nuestros hermanos.


* P. Alfonso Milagro

FELIZ MARTES!!!




lunes, 4 de septiembre de 2017

PAPA FRANCISCO A LOS JÓVENES: ROMPAN EL ESPEJO DEL NARCISISMO


El Papa Francisco a los jóvenes: “¡Rompan el espejo del narcisismo!”
Por Miguel Pérez Pichel
 Foto: Daniel Ibáñez / Foto: ACI Prensa
VATICANO, 04 Sep. 17 / 06:54 am (ACI).- El Papa Francisco animó a los jóvenes a evitar la “enfermedad del espejo” que lleva a caer en el narcisismo de “contemplarse a uno mismo e ignorar a los demás”, e hizo un llamado a romper con esa dinámica destructiva: “¡Rompan el espejo! ¡No se miren en el espejo, porque el espejo engaña!”.

En una audiencia que concedió en el Aula Pablo VI del Vaticano a miembros de la Comunidad Católica Shalom, el Santo Padre se dirigió a los jóvenes de la Comunidad y les invitó a dejar de centrarse en uno mismo e ir hacia fuera, “hacia la alegría de vivir por Dios y para Dios”.

En respuesta a Justine, una joven de 25 años que recibió el Bautismo durante el Jubileo de la Misericordia y que contó su testimonio junto a otros 2 jóvenes, Francisco señaló que el egoísmo que promueve la cultura de hoy es la principal fuente de tristeza, una tristeza que tiene su origen en la “auto-referencialidad”, que consiste en “vivir en uno mismo”. En este sentido, advirtió que “un joven que se mete en sí mismo, que vive solamente para sí mismo, termina, ‘empachado’ de auto-referencialidad. Es decir, lleno de auto-referencialidad”.

A continuación, el Papa advirtió contra el narcisismo, contra “ese estar contemplándose a sí mismo e ignorar a los demás. El narcisismo te produce tristeza, porque vivís preocupado de maquillarte el alma todos los días, de aparecer mejor de los que sos, de contemplarte a ver si tenés una belleza mejor que los demás”.

“Es la enfermedad del espejo”, insistió, e invitó a “romper el espejo que engaña”. Por el contrario, “miren afuera, miren a los demás. Y si un día quieren mirarse en el espejo, les doy un consejo: mírense al espejo para reírse de sí mismo. Hagan la prueba, se les va a refrescar el alma. Saber reírse de uno mismo, eso nos da alegría y nos salva de la tentación del narcisismo”.

El Pontífice se dirigió también a un joven chileno de 26 años llamado Juan que contó cómo encontró el sentido a la vida en la oración, en la evangelización y en el sentido de comunidad, y que preguntó cómo puede ser mensajero de misericordia en un mundo marcado por la desesperanza y la indiferencia.

Francisco le explicó que la clave es “salir de uno mismo” para entregarse a los demás: “Vos saliste de vos mismo en la oración para encontrarte con Dios, saliste de vos mismo en la fraternidad para encontrarte con los hermanos y saliste de vos mismo para evangelizar, para dar la buena noticia, la misericordia en un mundo marcado por la desesperanza y la indiferencia”.

El Santo Padre recordó que para ser mensajero de misericordia no sirve limitarse a hablar de ella “la tenés que testimoniar, compartir, enseñar saliendo de vos mismo. Para hablar de misericordia hay que poner toda la carne en el asador, si no, no se entiende”.

“Ese testimonio de no estar encerrado en un mismo, en los propios intereses, sino en salir, salir buscando a Dios, compartiendo con los demás, no jugando al ‘nene privilegiado’ al que le regalan todo, y salir para contarle a los demás que Dios es bueno, que Dios te está esperando, incluso en los peores momentos de la vida. Y ese es el mejor mensaje de misericordia que uno puede dar”.

En tercer lugar, Francisco reflexionó sobre los daños causados por las drogas, para lo cual se apoyó en el testimonio de Matheus, un joven brasileño de 22 años que consiguió superar su adicción a las drogas gracias a un grupo de misioneros que lucharon por su recuperación y que ahora se plantea su vocación.

El Papa advirtió: “la droga es uno de los instrumentos que tiene la cultura en la que vivimos para dominarnos”.

Las drogas, “nos llevan a hacernos invisibles a nosotros mismos, como si fuéramos de aire. La droga nos lleva a negar todo lo que tenemos de arraigo, arraigo carnal, arraigo histórico, arraigo problemático. Te quita la raíz y te hace vivir en un mundo sin raíces, desarraigado de todo, de proyectos, del presente, de tu pasado, de tu historia, de tu patria, de tu familia, de tu amor, de todo…”.

“Ese es el drama de la droga: genera jóvenes totalmente desarraigados, sin compromisos reales, sin verdaderos compromisos de carne, porque en la droga, ni tu propio cuerpo sentís”, subrayó.

El Santo Padre destacó cómo Matheus, tras abandonar las drogas, se dio cuenta “de todos los arraigos que hay en el corazón”. A continuación, se dirigió a todos los congregados en el Aula Pablo VI: “¿Son conscientes de los verdaderos arraigos que hay en el corazón? ¿De sus raíces, de sus amores, de sus proyectos, de que son poetas en este universo para crear cosas nuevas y lindas?”.

Y le invitó a dar “gratuitamente” lo que habían recibido. “Si estamos acá es porque gratuitamente nos trajeron acá. Por favor, demos gratuitamente lo que hemos recibido”.

Por último, el Pontífice también reflexionó sobre el diálogo y los vínculos entre jóvenes y ancianos, y animó a que los más ancianos pasen a los jóvenes la “antorcha, la herencia, el carisma, la vivencia interior de ustedes”.

“Uno de los desafíos que hoy este mundo nos pide es el diálogo entre los jóvenes y los ancianos. Los jóvenes necesitan escuchar a los ancianos, y los ancianos necesitamos escuchar a los jóvenes. De los ancianos sale sabiduría, una sabiduría que les llega al corazón y les empuja a salir adelante”.

El Santo Padre recordó el gran valor de los ancianos, e invitó a aprovechar la herencia que pueden transmitir a los jóvenes. “Los ancianos no son para guardarlos en el ropero, no son para tenerlos escondidos. Los ancianos están esperando que un joven llegue y les haga hablar”.

“Y ustedes, jóvenes, necesitan recibir de esos hombres y esas mujeres esos sueños y esas ilusiones que les hagan redimir. Ellos tienen la sabiduría y tienen la necesidad de que les golpees el corazón. Ese diálogo es promesa para el futuro. Ese diálogo nos va a ayudar a seguir adelante”, concluyó.

TÁCTICAS DEL DEMONIO


Tácticas del demonio



El demonio utiliza distintas tácticas según sea el alma a la que va dirigida su tentación y sugestión. Con las almas pecadoras y sumergidas en los pecados, su trabajo es casi nulo, pues la misma alma trabaja por sí sola para su perdición, y el diablo simplemente la induce y tienta a cometer cada vez más graves pecados, pero generalmente la deja tranquila, pues sabe que ese tipo de almas ya van por el camino del Infierno.

Sin embargo con las almas que son un poco más piadosas, e incluso con las almas que quieren realmente llegar a la perfección, a la santidad, el diablo se disfraza de ángel de luz, y utiliza toda su astucia e inteligencia corrompida en disimular sus intereses homicidas.

Es así como notamos que en las almas buenas, el demonio quiere desordenarlas, al menos que, si no puede hacerlas caer en faltas más o menos graves, por lo menos se interesa vivamente en que las almas pierdan la paz y se desordenen.

Efectivamente el diablo es desorden, es el primer Desordenado, y no puede actuar distinto a su naturaleza, y lleva desorden a todas partes. Por eso quien está un poco atento, descubre fácilmente sus argucias, ya que todo lo que deja paz en el alma, viene de Dios; en cambio lo que perturba e inquieta, no viene sino del Maligno.

San Ignacio de Loyola nos da una ayuda para no caer en un tipo de trampa que tiende el demonio a las almas piadosas, y es hacer lo contrario a que el demonio nos sugiere. Es decir, a veces el diablo propone extremos, o hacer mucha más penitencia de la que estamos haciendo, y entonces es el momento de actuar en contra, es decir, hacer menos penitencia, o al menos continuar con la que hacemos habitualmente.

Lo importante para Satanás es desordenarnos, porque como bien dice el dicho popular: “A río revuelto, ganancia de pescadores”. Y el demonio quiere desestabilizarnos, desordenarnos, para “pescar” en las aguas turbulentas de nuestras almas.

Estemos en guardia, porque tenemos un enemigo formidable que nos acecha y anda como león rugiente a nuestro alrededor tratando de devorarnos.

Y lo más peligroso es dudar de la existencia de los demonios, dudar de que son un número sin número y que casi continuamente atentan contra nuestras almas, pero también contra nuestras vidas materiales, pues causan accidentes y desgracias, de modo que si nuestros ángeles custodios no nos defendieran continuamente, no podríamos salir bien parados de estas emboscadas.

La paz es signo de que algo viene de Dios. La inquietud, en cambio, es señal de que algo no viene de Dios, sino del Maligno. Tengamos esto siempre bien presente para distinguir las mociones de los diversos espíritus que se alternan en nosotros.

Y no nos extrañemos que en un momento estemos movidos por el espíritu bueno, y al siguiente momento por el espíritu malo; pues un ejemplo claro de que eso puede suceder, y sucede a menudo, es cuando Pedro hizo su confesión de fe en Jesucristo, y al momento siguiente trató de disuadir a Jesús de la Cruz, con lo que consiguió que el Señor le llamara “Satanás”. Pensemos en ello, porque a nosotros también nos puede pasar.


© Sitio Santísima Virgen

AUTOMÓVIL BRILLANTE

Automóvil brillante



La conversión es un cambio de mentalidad para darle a cada cosa la importancia relativa que tiene, y poner siempre a Dios en el primer lugar. La conversión es un giro del alma que desea encontrarse con el Señor. Es un impulso del Espíritu a dejar un itinerario equivocado o inferior y seguir un camino mejor y más feliz: el de Jesús.

Ese día Juan lavaba su auto en la calle, al lado de su casa. Al pasar por allí el señor cura se  detuvo y lo felicitó: —¡Juan, cómo luce tu automóvil! No es nuevo, pero lo veo siempre brillante y funcionando bien. —¡Si supiera, Padre, cuánto tiempo y trabajo me cuesta! ¡Por lo menos, una hora diaria! —añadió el joven. El sacerdote luego de unos segundos le preguntó: —Y para tener limpia y brillante tu alma, Juan, ¿cuánto tiempo empleas por día? El joven no contestó, pues él casi nunca se tomaba tiempo para orar y meditar. Entonces, el reverendo agregó: —iJuan, en verdad, yo preferiría ser tu automóvil y no tu alma!

“La conversión es un cambio de dirección. Hay que apuntar no al egoísmo, a la indiferencia, sino a la generosidad y al sacrificio por los otros; no al olvido de Dios, sino al encuentro con él; no a la “ligereza” moral, sino a una conciencia formada en el evangelio. Esta es la revolución cristiana: el cambio del corazón” (AC).


* Enviado por el P. Natalio

EL EVANGELIO DE HOY LUNES 4 DE SEPTIEMBRE 2017


Vigésimo segunda Semana del Tiempo Ordinario - Año Impar
Lunes 4 de septiembre 2017



“ He venido para dar la Buena Noticia a los pobres ”



Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 4, 13-17

No queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los hombres sin esperanza. Pues si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo, a los que han muerto, Dios, por medio de Jesús, los llevará con él. Esto es lo que os decimos como palabra del Señor: Nosotros, los que vivimos y quedamos para cuando venga el Señor, no aventajaremos a los difuntos. Pues él mismo, el Señor, cuando se dé la orden, a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que aún vivimos, seremos arrebatados con ellos en la nube, al encuentro del Señor, en el aire. Y así estaremos siempre con el Señor. Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.



Salmo
Salmo responsorial Sal 95,1.3.4-5.11-12a.12b-13
R/. El Señor llega a regir la tierra

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R/.

Porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.
Pues los dioses de los gentiles son apariencia,
mientras que el Señor ha hecho el cielo. R/.

Alégrese el cielo, goce la tierra, retumbe el mar
y cuanto lo llena; vitoreen los campos
y cuanto hay en ellos. R/.

Aclamen los árboles del bosque,
delante del Señor, que ya llega, ya llega
a regir la tierra: regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R/.


Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas, 4, 16-30

En aquel tiempo, fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista; para dar libertad a los oprimidos, para anunciar el año de gracia del Señor.» Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él.
Y él se puso a decirles: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.» Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios.
Y decían: «¿No es éste el hijo de José?»
Y Jesús les dijo: «Sin duda me recitaréis aquel refrán: "Médico, cúrate a ti mismo" y' "haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún".»
Y añadió: «Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos habla en Israel en tiempos de] profeta Elíseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.»
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.



Reflexión del Evangelio de hoy
“¿No es éste el hijo de José?”

Mientras Jesús vivió en Nazaret fue un desconocido; sólo fue uno más, el hijo de José y de María; el hijo del carpintero (Mateo 13, 55). Así lo comentan los que escuchan hoy a Jesús en Nazaret, donde está, no viviendo, sino sólo de paso. “Hoy se cumple –les dice Jesús- esta Escritura: He sido enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor”.  Lo más humano, y, al mismo tiempo, lo más divino que se pudiera imaginar. Y, efectivamente, todo son parabienes, felicitaciones y bendiciones; quizá a la espera de que Jesús empezara a desplegar allí, en su pueblo, los poderes taumatúrgicos que habían oído de él en Cafarnaúm.

Jesús no busca el espectáculo, y así se lo indica. Y, los parabienes anteriores se convirtieron en abierto rechazo, hasta el punto de querer despeñarlo por un barranco. No les interesa un Jesús sólo liberador y salvador; quieren milagros: que cure a los enfermos, aunque vuelvan, por ley de vida, a enfermar; que resucite a sus muertos, aunque vuelvan a morir; que les alimente como cuando multiplicó el pan y los peces de forma milagrosa. En otra ocasión, no ya sus paisanos sino los fariseos y herodianos buscaron argumentos para poder condenar a muerte a Jesús (Mc 3, 1). Al final, lo lograron; pero el hijo de José cumplió su misión, nos entregó su Buena Noticia y nos liberó a perpetuidad.

¿Derechos de los seguidores de Jesús?
Como entonces los nazarenos, hoy somos nosotros los familiarizados con las “cosas de Dios”, los que frecuentamos la iglesia, los que sentimos que somos seguidores de Jesús, los que estamos en peligro de no descubrir su verdadero rostro. Sentirle tan cerca nos impide, a veces, conocerle bien. No dejamos lugar para el misterio. Tampoco dejamos espacio a que Cristo actúe como él cree conveniente, pretendemos imponerle nuestros esquemas religiosos: no aceptamos que nos sorprenda.

Y, cuando esto sucede, cuando Dios nos sorprende, a veces no lo entendemos. “Sus caminos no son nuestros caminos, ni sus planes los nuestros”. Entonces es cuando se conoce al auténtico seguidor de Jesús, al verdadero hijo de Dios. Dios no tiene por qué ceñirse a lo que nosotros pensamos o creemos mejor; al contrario, somos nosotros los que debemos estar intentando conocer o, al menos, intuir, las expectativas que tiene para nosotros en este momento concreto de nuestra vida. Luego, necesitaremos su gracia para ser capaces no sólo de responder, sino hacerlo como él espera de nosotros.

Ni siquiera como hijos, tenemos derecho alguno ante Dios. Nos basta con sentirnos hijos; con ser capaces de pedirle que ejerza de Padre. Y que esta filiación nos dé sólo confianza, paz, y nos empuje en dos direcciones: fraternidad universal y fijación para hacer de todos discípulos suyos.

Las personas con las que Jesús solía encontrarse eran los que creían que conocían a Dios y los que pensaban que se encontraban lejos de él. ¿Tú y yo en qué grupo nos sentimos?

Jesús suspiraba por almas nuevas, con un corazón tan limpio que les fuera fácil sorprenderse ante el proceder de su Padre, Dios. ¿Te sientes uno de ellos?


Fray Hermelindo Fernández Rodríguez
La Virgen del Camino

HACE UN AÑO EL PAPA FRANCISCO CANONIZÓ A SANTA TERESA DE CALCUTA, 5 DE SEPTIEMBRE


Hoy hace un año el Papa Francisco canonizó a Santa Teresa de Calcuta
Por María Ximena Rondón
Foto: Daniel Ibáñez (ACI Prensa)




ROMA, 04 Sep. 17 / 02:15 am (ACI).- Un día como hoy, 4 de septiembre de 2016, el Papa Francisco canonizó a la Madre Teresa de Calcuta, a la que calificó como “una generosa dispensadora de la misericordia divina”, una de las figuras más icónicas de la Iglesia Católica y el mundo en el siglo XX.

La Misa de canonización se celebró un día domingo en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, y se calcula que asistieron cerca de 120 mil personas provenientes de todas partes del mundo.

Este evento se realizó en el marco del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, proclamado por el Papa Francisco, que tuvo lugar del 8 de diciembre de 2015 al 20 de noviembre de 2016.

El Pontífice presidió la celebración desde un altar instalado en el atrio de la Basílica de San Pedro.

En el balcón principal del templo se colgó el retrato oficial de la religiosa para la canonización, que se tituló: “Santa Teresa de Calcuta: Portadora del Amor de Dios", realizado por el artista estadounidense Chas Fagan, por encargo de los Caballeros de Colón.

Cuando inició la Eucaristía se presentó un relicario que contenía los cabellos y sangre de Santa Teresa de Calcuta. Tenía forma de cruz con un corazón de color blanco y azul, que aludía al sari que usaba la religiosa.

Durante la Misa, el Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, Cardenal Angelo Amato, hizo la petición al Santo Padre para que la religiosa sea inscrita en el libro de los santos y se leyó una breve reseña biográfica.

Luego se cantaron las letanías de los santos y el Papa Francisco leyó la fórmula de canonización.

En su homilía, el Pontífice exhortó a los fieles a preguntarse “¿Cuál es la voluntad de Dios en mi vida?” y aceptarla.

Recordó que el “seguimiento de Jesús es un compromiso serio y al mismo tiempo gozoso” y afirmó que la Madre Teresa durante toda su vida fue “una generosa dispensadora de la misericordia divina, poniéndose a disposición de todos por medio de la acogida y la defensa de la vida humana”.

El Papa también expresó su deseo de que “esta incansable trabajadora de la misericordia nos ayude a comprender cada vez más que nuestro único criterio de acción es el amor gratuito, libre de toda ideología y de todo vínculo y derramado sobre todos sin distinción de lengua, cultura, raza o religión”.

"La misericordia ha sido para ella la ‘sal’ que daba sabor a cada obra suya, y la ‘luz’ que iluminaba las tinieblas de los que no tenían ni siquiera lágrimas para llorar su pobreza y sufrimiento", destacó.

En la ceremonia estuvo presente la Superiora General de las Misioneras de la Caridad, la congregación fundada por la Santa Teresa de Calcuta, la hermana Prema Pierick; y Marcílio Haddad Andrino, el brasilero cuya curación producida gracias a la intercesión de la religiosa permitió el milagro para la canonización.

LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 4 DE SEPTIEMBRE


Los cinco minutos de María
Setiembre 4




Los sufrimientos que nos trae la vida misma, aceptados de corazón, nos ponen en comunión con Jesús, con María y con todos los hombres que sufren.

María de pie junto a la cruz representa a la humanidad y a la Iglesia. Más aún, porque ella entrega a Jesús al Padre por toda la humanidad, recibe como regalo de su Hijo a toda la humanidad, a los hombres redimidos que atraviesan con dolor la historia y caminan hacia el cielo nuevo y la tierra nueva que surgen de la Pascua del Resucitado.

María, tú comprendiste mejor que nadie el sufrimiento de Cristo y de la humanidad entera; ayúdanos a tomar la cruz para seguir a Jesús y entregar la vida para salvarla.


* P. Alfonso Milagro

LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 3 DE SEPTIEMBRE



Los cinco minutos de María
Setiembre 3




El retorno de la humanidad hacia Dios comienza en el sí de María y continúa en cada persona, en cada época, en cada circunstancia, como un proceso que lleva al encuentro definitivo con Cristo resucitado.

Hacerse todos los días disponible para decir sí a Dios es una de las metas de nuestra vida cristiana. Decirle sí sobre todo, y muy especialmente, viviendo la caridad. La historia se construye en la medida en que crece en la caridad y también en la medida en que crecen en caridad se realizan los seres humanos.

Nadie contribuyó tanto a la historia de la salvación como María, porque nadie amó como ella.

Virgen María, que por mi entrega confiada al amor del Padre, Dios también pueda obrar en mí maravillas.


* P. Alfonso Milagro

FELIZ SEMANA!!!



domingo, 3 de septiembre de 2017

APRENDER A PERDER, MEDITACIÓN DEL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 3 SEPTIEMBRE 2017


Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Mt 16,13-20

APRENDER A PERDER


El dicho está recogido en todos los evangelios y se repite hasta seis veces:«El que quiera salvar su vida la perderá, pero el que pierda su vida por mí la encontrará». Jesús no está hablando de un tema religioso. Está planteando a sus discípulos cuál es el verdadero valor de la vida.

El dicho está expresado de manera paradójica y provocativa. Hay dos maneras muy diferentes de orientar la vida: una conduce a la salvación; la otra, a la perdición. Jesús invita a todos a seguir el camino que parece más duro y menos atractivo, pues conduce al ser humano a la salvación definitiva.

El primer camino consiste en aferrarse a la vida viviendo exclusivamente para uno mismo: hacer del propio «yo» la razón última y el objetivo supremo de la existencia. Este modo de vivir, buscando siempre la propia ganancia o ventaja, conduce al ser humano a la perdición.

El segundo camino consiste en saber perder viviendo como Jesús, abiertos al objetivo último del proyecto humanizador del Padre: saber renunciar a la propia seguridad o ganancia, buscando no solo el propio bien, sino también el de los demás. Este modo generoso de vivir conduce al ser humano a su salvación.

Jesús está hablando desde su fe en un Dios salvador, pero sus palabras son una grave advertencia para todos. ¿Qué futuro le espera a una humanidad dividida y fragmentada donde los poderes económicos buscan su propio beneficio; los países su propio bienestar; los individuos su propio interés?

La lógica que dirige en estos momentos la marcha del mundo es irracional. Los pueblos y los individuos estamos cayendo poco a poco en la esclavitud del «tener siempre más». Todo es poco para sentirnos satisfechos. Para vivir bien necesitamos siempre más productividad, más consumo, más bienestar material, más poder sobre los demás.

Buscamos insaciablemente bienestar, pero, ¿no nos estamos deshumanizando siempre un poco más? Queremos «progresar» cada vez más, pero, ¿qué progreso es este que nos lleva a abandonar a millones de seres humanos en la miseria, el hambre y la desnutrición? ¿Cuántos años podremos disfrutar de nuestro bienestar cerrando nuestras fronteras a los hambrientos y a quienes buscan entre nosotros refugio de tantas guerras?

Si los países privilegiados solo buscamos «salvar» nuestro nivel de bienestar, si no queremos perder nuestro potencial económico, jamás daremos pasos hacia una solidaridad a nivel mundial. Pero no nos engañemos. El mundo será cada vez más inseguro y más inhabitable para todos, también para nosotros. Para salvar la vida humana en el mundo hemos de aprender a perder.

EL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 3 DE SEPTIEMBRE 2017


Domingo 22º del Tiempo Ordinario – Ciclo A
Domingo 3 de Septiembre de 2017

“Perder el mundo para ganarte a Ti“



Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías (20,7-9):

Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; me forzaste y me pudiste. Yo era el hazmerreir todo el día, todos se burlaban de mí. Siempre que hablo tengo que gritar: «Violencia», proclamando: «Destrucción.» La palabra del Señor se volvió para mí oprobio y desprecio todo el día. Me dije: «No me acordaré de él, no hablaré más en su nombre»; pero ella era en mis entrañas fuego ardiente, encerrado en los huesos; intentaba contenerlo, y no podía.

Palabra de Dios

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Salmo

Sal 62,2.3-4.5-6.8-9

R/. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.R/.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios. R/.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos. R/.

Porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene. R/.

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Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (12,1-2):

Os exhorto, hermanos, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable. Y no os ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

Palabra de Dios

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Lectura del santo evangelio según san Mateo (16,21-27):

En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.
Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: «¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.»
Jesús se volvió y dijo a Pedro: «Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas corno los hombres, no como Dios.»
Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta.»

Palabra del Señor

7 RAZONES PARA PERDERLE EL MIEDO A LA CONFESIÓN


7 razones para perderle el miedo a la confesión
Uno debe enfrentarse a sus propias faltas en un auto examen que no suele ser muy agradable


Por: H. Edgar Henriquez, L.C. | Fuente: Catholic Exchange // Pildoras de fe 




Todos alguna vez hemos sentido miedo a la confesión. No sabemos qué va a suceder, nos enfrentamos a una situación nueva. “Es que me da vergüenza…”, “¡quizá qué cosa va a pensar el padre de mí!”, “ha pasado tanto tiempo, no sé si Dios me acepte…”, “no soy capaz de contar mis pecados…”. Éstas son frases que uno escucha a menudo. Todas tienen un matiz de temor, dolor, vergüenza y conciencia de las propias faltas. Eso es un buen comienzo. Se puede decir que el miedo a la confesión es algo normal, ya que uno debe enfrentarse a sus propias faltas en un auto examen que no suele ser muy agradable. Ponerse frente a los propios pecados cuesta, pero es gratificante saber que Dios siempre nos espera con los brazos abiertos y quiere reconciliarse con nosotros. La confesión (o reconciliación con Dios) es un sacramento necesario para avanzar en la vida espiritual y cristiana, ya que nos da la gracia que nos sostiene en la prueba y nos anima a continuar por el camino del bien.

Entonces, ¡no hay nada que temer! ¡Piérdele el miedo a la confesión! Porque la confesión…

1. Es conciencia de mi fragilidad

Una actitud que busca reparar el daño causado por nuestras faltas. Es conciencia de mi fragilidad, de mi pecado, de mis fallos. Me lleva a acercarme con humildad al Padre y pedirle perdón. Arrepentirse de los pecados cometidos toca directamente el corazón del hombre. Dios quiere sanarlo y lavarlo a través del sacramento de la confesión. Pero dejar entrar a Dios en nuestro interior significa abrir la puerta del corazón y la llave para ello es el arrepentimiento. Así es como Dios entra, mira todo lo que tenemos, ordena el desorden, sana las heridas, limpia la suciedad, reconforta el ánimo y nos devuelve la paz. Dios es quien renueva nuestra imagen y semejanza de Él. Es un acto de humildad y sinceridad. Es el primer paso para el perdón y la reconciliación. A éste se llega por un examen personal de los propios fallos cometidos, una reflexión íntima de nuestro interior de cara al Bien. Este arrepentimiento es necesario para la eficacia del sacramento, ya que no se puede perdonar a alguien que no está dolido o compungido de sus faltas.

«Yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado… Pero tú amas al de corazón sincero… El sacrificio que Dios quiere es un espíritu arrepentido: un corazón arrepentido y humillado tú, oh Dios, no lo desprecias» (Salmo 51 (50), 5.8.19).

2. Es perdón por amor

Dios nos ama tanto que no se puede pensar en un amor más grande. Dios no tiene amor por nosotros. Dios es Amor, por eso se da a sí mismo cuando ama. Este amor de Padre se ve manifestado en sus obras, ya que nos crea, nos acoge y nos redime. Siempre que caemos está Él allí para ayudarnos a ponernos de pie. Cuando nos arrepentimos con sinceridad y humilde corazón Él nos recibe con los brazos abiertos, es más, espera día y noche a que volvamos a su casa. El mejor ejemplo de este amor que se hace perdón está en la parábola del hijo pródigo, quien luego de abandonar su casa, gastarse toda la herencia que le corresponde y pasar por mil peripecias, vuelve a la casa del Padre quien le abraza, le besa y le recibe con una fiesta. Este perdón se manifiesta en la confesión. Quien logra profundizar en esto, no puede sino acudir gozoso a la confesión. «La mirada de Dios no es como la del hombre: el hombre ve las apariencias, pero el Señor ve el corazón» (1 Samuel 16,7). Así que no tengas miedo de Dios, al contrario, vive en su Amor que te llama constantemente a su lado.

«El hijo empezó a decirle: “Padre, pequé contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”. Pero el padre dijo a sus criados: “Traigan en seguida el mejor vestido y pónganselo; pónganle también un anillo en la mano y sandalias en los pies. Tomen el ternero gordo, mátenlo y celebremos un banquete de fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado”» (Lucas 15, 21-24).

3. Es reconciliación con nuestro Padre

Las parejas saben muy bien de esto. Es inevitable que no haya discusiones en la vida familiar, que uno se equivoque y se canse de vez en cuando. Pero lo mejor de la discusión y las peleas es la reconciliación. Volver a conciliar (re-conciliar), volver a unirse, renovar la concordia de corazones. Si es hermoso reconciliarse con los hermanos, con los padres, con los amigos… ¡cuánto más hermoso será reconciliarse con nuestro Padre del Cielo! A veces nos parece lejano, como si viviera físicamente en las estrellas o las nubes, pero no es así. Él está más cerca que cualquiera de nosotros, está en la Eucaristía, se ha hecho carne para vernos, para tocarnos, para visitarnos, para hablar con nosotros, para decirnos que nos ama. ¡Qué gran alegría siente el corazón cuando nos acercamos a esta verdad! 

«Dios…, reconciliados ya, nos salvará para hacernos partícipes de su vida. Y no sólo esto, sino que nos sentimos también orgullosos de un Dios que ya desde ahora nos ha concedido la reconciliación por medio de nuestro Señor Jesucristo» (Romanos 5, 10-11)

4. Es salud del alma

Vamos al médico cuando tenemos dolores, enfermedades, cuando necesitamos la cura y sanación del cuerpo. De la misma forma acudimos a Dios para sanar nuestros dolores y enfermedades, para buscar la cura del alma. El hombre está constituido de cuerpo y alma, si sanamos el cuerpo, también debemos sanar el alma. Es un estado completo de salud. Tal vez por eso le decimos a los sacerdotes “curas”, porque son los instituidos por Dios para acercar la sanación al alma de sus hijos. Un cuerpo sano y un alma sana te darán paz y alegría constantes. Pudiendo alejar los dolores y las enfermedades, ¿qué hacemos que aún no nos confesamos? A veces el miedo a la inyección es más fuerte que el deseo de sanar, pero debemos superarlo. El miedo a la confesión puede ser también más fuerte que el deseo de reconciliación, pero debemos enfrentarlo. Lo mejor de todo es que contamos con la ayuda del Espíritu Santo que nos empuja a acercarnos al confesionario y a dejarnos recibir la medicina. ¡Acércate al médico del alma para sanar tu interior!

«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. Entiendan bien qué significa: misericordia quiero y no sacrificios; porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores» (Mateo 9,12).


5. Es revestirse del “hombre nuevo”

Esto es, cambiar de vida, decidirse a ser diferente, a poner la mirada en las cosas del Cielo. Es signo de conversión. Es renovarse completamente, ser un “yo” mejorado. El hombre nuevo se deja guiar por el Espíritu de Dios, goza en espíritu y en verdad. El hombre nuevo no es esclavo de las pasiones y del pecado como lo es el hombre viejo, al contrario, es un hombre libre que vive su vida con tranquilidad y regocijo en el Señor. Pienso que todo cristiano quisiera llevar a plenitud su vida, ya sea en la oración, en los sacramentos, en la vida cotidiana, en el trabajo. Que todos los aspectos de vida estén unidos y sean dirigidos por el Espíritu Santo, esto es revestirse del hombre nuevo. El hombre nuevo por excelencia es Jesucristo, por eso en la vida espiritual se habla de imitar a Cristo, quien «se desojó de su grandeza, tomó la condición de esclavo y se hizo semejante a los hombres» (Filipenses 2,7) en todo, menos en el pecado. 

«Despójense del hombre viejo y de sus acciones, y revístanse del hombre nuevo que, en busca de un conocimiento cada vez más profundo, se va renovando a imagen de su Creador… Como elegidos de Dios, pueblo suyo y amados por él, revístanse de sentimientos de compasión, de bondad, de humildad, de mansedumbre y de paciencia» (Colosenses 3, 9-10.12).

6. Es fiesta en el Cielo

Sabemos que no estamos solos, antes bien, formamos parte de la comunión de los santos. La iglesia de la tierra (nosotros) somos la Iglesia Peregrina, la de las almas purgantes (purgatorio) es la Iglesia Purgante y quienes ya gozan de la visión beatífica (los santos) son la Iglesia Triunfante. Así, constituimos todos un mismo cuerpo y un mismo espíritu. Por ello, cuando un pecador se convierte, en el Cielo se celebra una Fiesta. Si el gozo aquí en la tierra es grande, ¡imagínense cómo se celebra en el Cielo! Allí están los Ángeles, los Arcángeles, los Tronos, las Potestades, las Dominaciones y todas las demás órdenes celebrando la conversión de un pecador, aquel que deja su antigua vida y se anima a seguir a Cristo como un hombre nuevo. No es un cuento de hadas, es real. 

«Cuando encuentra [a la oveja], la carga sobre sus hombros lleno de alegría, y al llegar a casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: “¡Alégrense conmigo, porque he encontrado la oveja que se me había perdido!”. Pues les aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse» (Lucas 15, 5-7).

7. Es fuerza para la batalla

“La gracia es el favor, el auxilio gratuito que Dios nos da para responder a su llamada: llegar a ser hijos de Dios” (CEC). Luego de la confesión aumenta esta gracia en nosotros, es Dios mismo quien viene en nuestro auxilio y nos ayuda. Esta gracia será la fuerza en el combate diario. Si vives lleno de tentaciones, si las ocasiones de pecado son muchas que te llevan a caer, si no eres capaz de controlar tus impulsos pasionales… entonces, debes saber que la gracia recibida de Dios es fuerza en la lucha contra el mal. Y si esta gracia se acrecienta al recibir debidamente los sacramentos, ¡esta es tu oportunidad! El pecado debilita tu voluntad, te hace volátil, flexible, te dispone a caer de nuevo… la gracia será siempre ese don, ese favor, ese auxilio que te da Dios para vencer la prueba y salir victorioso. Ya sabes, aprovecha la gracia de Dios y combate el mal a fuerza de bien.

«Pero tú, hombre de Dios, evita todo esto (enriquecerse con trampas, amor al dinero y codicia), practica la justicia, la religión, la fe, el amor, la paciencia y la bondad. Mantente firme en el noble combate de la fe, conquista la vida eterna para la cual has sido llamado y de la cual has hecho solemne profesión ante muchos testigos» (1 Timoteo 6, 11-12).

Ya puedes perder el miedo a la confesión. Estas 7 razones te ayudarán a conocer más los sacramentos que Dios ha instituido para el bien de sus hijos, a quienes ama inmensamente. La confesión, bien entendida, deja de ser un lugar de miedo para transformarse en un acto de amor, de misericordia, de perdón y de reconciliación. Este es el verdadero sentido del perdón de los pecados: volver la mirada a Dios nuevamente, limpiarnos de toda mancha, tomar fuerzas para continuar nuestra lucha y no desanimarse si se vuelve a fallar. No podemos dejar que el tiempo pase y nuestras faltas se vayan “pudriendo”.  Apenas tengas conciencia de tu pecado y te arrepientas de ello, no dudes en acudir a la Iglesia en busca de esta medicina de Dios, de este sacramento. Ah, ¡y no te olvides de confesar todos tus pecados! 

5 PALABRAS DEL PAPA FRANCISCO A LOS JÓVENES PARA SEGUIR EJEMPLO DE MADRE TERESA DE CALCUTA


5 palabras del Papa Francisco a los jóvenes para seguir ejemplo de Madre Teresa




VATICANO, 02 Sep. 17 / 12:30 pm (ACI).- En julio de 2016 se publicó el libro “Amiamo chi non è amato” (Amamos a quien no es amado), que recoge dos intervenciones inéditas de la Beata Madre Teresa de Calcuta en 1973 cuando se encontró a un grupo de jóvenes y religiosas en Milán.

En el prefacio, el Papa Francisco se dirigió a los jóvenes para advertirles que “la enfermedad más grave no es la lepra o la tuberculosis, sino la soledad”, la cual es “la causa de tantos desórdenes, divisiones y guerras que hoy nos afligen”.

El Santo Padre ha resumido su reflexión sobre el texto en cinco palabras: oración, caridad, obras de misericordia, familia y juventud.

Oración

“La Madre Teresa nos invita incansablemente a recurrir a la fuente del Amor, Jesús crucificado y resucitado”, recuerda el Santo Padre.

Afirma que ello nos debe dar “la fuerza de socorrerlo en los más pobres entre los pobres, con el corazón lleno de alegría”.

El Papa también da a los jóvenes un consejo importante para convertir su trabajo diario en oración siguiendo el ejemplo de la Madre Teresa: iniciar la “jornada participando de la Santa Misa” y, como ella, terminarla “con la adoración a Jesús Sacramento”.


Caridad

Esta segunda palabra, indica Francisco, “significa hacerse próximos a las periferias de los hombres y de las mujeres que encontramos cada día” acogiendo sus necesidades y heridas con el corazón y así, de esta manera, “hacerse testigos de la caricia de Dios para cada herida humana”.

Con ello serán capaces de “ofrecer lo que las personas necesitan” realmente, es decir, “la presencia y cercanía de Dios misericordioso”, aseguró el Papa.

Obra de Misericordia

En esta tercera palabra el Santo Padre hace un llamado a “hacerse cargo de todos y cada uno de los hombres, especialmente en este Año Santo de la Misericordia”.

El Papa exhorta a seguir el ejemplo de la Madre Teresa, la cual “hizo de esta página del Evangelio la guía de su vida, el camino hacia la santidad, y podría serlo también para nosotros”.

Familia

El Papa Francisco comparte una frase de la Madre Teresa y pide tenerla en cuenta siempre: “las madres son el corazón de la casa y son ellas quienes forman a la familia”.

Así, destaca la siguiente reflexión de la futura Santa: “a veces ser madre puede ser una experiencia verdaderamente ardua, puede ser una cruz, pero tenemos con nosotros a la Virgen, la mejor de las madres, que siempre nos enseña a ser tiernas con nuestros hijos”.

Francisco resalta luego que “en ninguna otra situación de la vida es posible vivir todo lo que se vive en una familia. Y la Madre Teresa, en una de las respuestas de los encuentros presentados en este libro, nos dice: ‘ustedes deben convertirse cada vez más en la alegría y el consuelo de Dios, alentando la oración en sus familias. La familia tiene necesidad de amor, comunión y arduo trabajo. Y este será el don más grande que pueden ofrecer a la Iglesia’”.

Juventud

Para finalizar, el Papa Francisco elige esta palabra para dirigirse especialmente a los miles de jóvenes que participarán en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) Cracovia 2016.

El Papa los exhorta a permanecer en el Señor y amarse como Dios los ama, siendo “constructores de puentes para superar la lógica de la división, del rechazo, del miedo de los unos por los otros”.

Además los invita a ponerse “al servicio de los pobres”, para que así “afronten con coraje la vida que es don de Dios”.

El Papa también alienta a las nuevas generaciones a “¡volar alto, como el águila que es símbolo del país de origen de la Madre Teresa!”. Para ello los invita a “nutrirse asiduamente de la Palabra de Dios con el corazón mirando a Cristo, al Evangelio, al encuentro con Dios, al diálogo entre ustedes para ofrecer un testimonio al mundo entero”.

“Los bendigo con afecto. Auguro que estas páginas hagan bien a sus corazones como han hecho bien al mío, mientras invoco la paz y la misericordia en sus casas, en sus familias, en sus vidas. Invocamos la paz y la misericordia de Dios para todo el mundo, por la intercesión de la Madre Teresa”, concluye.
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