sábado, 29 de julio de 2017

9 COSAS QUE ME HUBIERA GUSTADO SABER ANTES DE CASARME


9 cosas que me hubiera gustado saber antes de casarme
Enumero las 9 verdades sobre la vida conyugal



Por: Andrés D' Angelo | Fuente: Catholic-link.com 





El 7 de noviembre, solemnidad de María Medianera de todas las Gracias, cumpliremoss con mi esposa 19 años de casados. 19 bellísimos años que no cambiaría por ninguna otra etapa de mi vida. Hoy puedo decir que han sido años de paz y armonía conyugal, pero no una paz de cementerio, sino una paz de familia, es decir, una paz conquistada a fuerza de lucha, por paradójico que pueda sonar. No fue fácil, porque justamente esta armonía conyugal, que es parte de la santificación del matrimonio, es uno de los frutos del sacramento.
Y es que el matrimonio es un sacramento “raro”. En todos los demás los elementos constituyentes son claros y distintos. En éste, los contrayentes son al mismo tiempo materia, ministros y beneficiarios, y el consentimiento libre es la forma. Por más que el catecismo lo explique de todos los modos posibles, el matrimonio es una de esas cosas que hay que vivirlas para poder entenderlas bien.
Particularmente me hubiera gustado que alguien me explicara todo esto con mayor profundidad cuando me casé. Por eso a continuación enumero las 9 verdades sobre la vida conyugal que quisiera haber comprendido mejor antes de casarme

1. No existe un plan B. El matrimonio es para toda la vida.

En el curso prematrimonial esto parece quedar siempre claro. Desde toda la vida había tenido buenos ejemplos: mis padres se amaron y se respetaron en salud y enfermedad, en prosperidad y en adversidad. Siendo el menor de doce hermanos, me consideraba “inmune” al espíritu de la época: “a mí no me va a pasar” sostenía, porque amaba a esa mujercita que se había metido en mi vida como nunca había amado a nadie. No solo hay que saber la verdad, también hay que comprenderla y amarla. Y por solo saber, y faltarme la comprensión y el amor a la Verdad, me encontré en medio de una crisis conyugal preguntándome “si no me habría equivocado al casarme”. Inevitablemente eso lleva a pensar “si no habría una compañera más adecuada”, y de allí a despreciar a la bellísima persona que Dios puso a mi lado para mi santificación hay un solo paso. El matrimonio es para toda la vida, y lo que lo hace una aventura maravillosa es precisamente ese mandato de uno con una para toda la vida.Cuando esto está claro, las crisis conyugales se convierten siempre en oportunidades para crecer juntos.

2. El matrimonio no se trata de mi felicidad.

Esta es una verdad clave y no la aprendemos hasta mucho después de habernos casado. Especialmente los hombres. Muchas parejas al preguntarles en forma individual para qué se casaron contestan casi unánimemente: “me casé para ser feliz”.Pero el matrimonio no es una caja mágica de la que podemos extraer felicidad: no habría divorcios si fuera algo así. El matrimonio se trata precisamente de buscar, con todas mis fuerzas, la felicidad de mi cónyuge. Mi felicidad tiene que basarse en ver feliz a las personas amadas: esposa e hijos. Una vez que se comprende esto y que esto se convierte en el eje de la relación, el matrimonio florece y podemos comenzar a ver los frutos del sacramento.

3. La comunicación es más efectiva que el silencio, siempre.

Tal vez habría que reformular esta verdad: el silencio es comunicación. El silencio generalmente comunica hostilidad, desinterés y mala predisposición, y eso mata a la relación casi indefectiblemente. El problema es que hay aquí un desfase en el modo en el que manejamos la comunicación hombres y mujeres cuando estamos estresados. Cuando una mujer está estresada necesita desesperadamente hablar; pero cuando un hombre está estresado, lo que menos necesita en la vida es hablar del estrés que lo aqueja. Y esta sencilla diferencia hace que muchísimas veces nuestras esposas perciban nuestro silencio como hostilidad, o que nosotros percibamos la necesidad de hablar femenina como una amenaza. Enseñanza: si mi esposa está estresada yo la escucho sin corregirla y sin querer resolver sus conflictos. El solo hecho de poder hablar y contarme sus problemas le ayuda a resolverlos. Y si yo estoy estresado, ella me deja que me tranquilice y, luego yo mismo la busco para poder comunicarnos.

4. Servir me beneficia.

Otra gran maravillosa verdad: el matrimonio es una comunidad de servicio. Si yo sirvo a mi esposa y mi esposa me sirve a mí, todos salimos beneficiados. Los hombres no comprendemos muchas veces esto porque vemos que nuestra mujer sirve casi instintivamente y nosotros… bueno, nos queda bastante cómoda esa situación. Y aquí fallamos en la comunicación, porque nuestras queridas esposas muchas veces creen que si ellas siguen dando en la relación, nosotros nos daremos cuenta y querremos dar al mismo tiempo. Generalmente no funciona así. Dos cosas me ayudaron a comprender esta verdad: la primera que mi esposa me lo dijo, no usó el mejor tono para decírmelo, pero me lo dijo, y hasta ese momento yo no me había percatado de todo lo que hacía ella y de todo lo que yo no hacía. La segunda fue el nacimiento de nuestros hijos. En el momento en el que comencé a servirla porque ella estaba con el postoperatorio de la cesárea me di cuenta de que hay una gran verdad en el dicho de Nuestro Señor: “Hay mayor felicidad en dar que en recibir” (Hch 20, 35). Pero es una verdad que tenemos que recordar a diario y ofrecernos a nuestra esposa en una actitud servicial.

5. El conflicto no es señal de que seamos una pareja disfuncional.

Y diría que la contraria es válida: la falta absoluta de conflicto es señal de que “nos rendimos”. Un matrimonio que discute es un matrimonio que tiene dos personas con igual dignidad vivas, y por lo tanto, muchas veces con diferencias de criterio y opinión. Como dije al principio: la vida es lucha y la paz completa existe probablemente solo en el cementerio. Un matrimonio totalmente carente de conflictos está en proceso de muerte. Esto no quiere decir que tengamos que buscar el conflicto para que nuestro matrimonio “reviva”. Solamente tenemos que ser conscientes de que somos humanos falibles y por lo tanto en algún momento va a surgir el conflicto. Y cuando el conflicto surge, podremos tomarlo como oportunidad para aprender más, y para ser más caritativos como pareja.

6. Para un matrimonio fructífero se necesita de tres: Dios, tú y yo.

¿Dije ya que el matrimonio era un sacramento? ¡Y los sacramentos son signos eficaces de la gracia! Este se debe renovar todos los días, pero no solo ante nuestro cónyuge. Se debe renovar la promesa ante Dios para que su gracia actúe. Y ¿cómo renovamos la promesa? Haciendo cada una de estas cosas que hemos estado viendo: reconociendo que es para siempre, poniendo primero a nuestro cónyuge, poniéndonos en lugar del otro para comunicarnos, sirviéndonos mutuamente y teniendo presente que todo conflicto es una oportunidad de Dios para nuestra santificación personal. Todo eso es posible sólo si Dios es un invitado frecuente en nuestro matrimonio. Rezando juntos y con los hijos, participando de la Santa Misa y acogiéndonos al perdón de Dios cuando las cosas no fueron conforme a su Plan para nuestra vida.

7. Los hijos son un regalo y una encomienda de Dios.

¡Vaya si lo sabremos! Nuestra primera hija murió al día siguiente de nacer. “El Señor me la dio, el Señor me la quitó, bendito sea el nombre del Señor” (Jb 1,21). Pero una cosa es decirlo y otra cosa es pasarlo. Nuestra misión en la vida es que nuestros hijos sean santos, ni más ni menos. Esa es nuestra misión como padres y con nuestra primera hija, cumplimos. Luego llegaron los consuelos de Tomás, Matías y Francisco que deberán hacer el “camino largo”. Nuestro único asidero a la cordura luego del fallecimiento de Cecilia fue saber que ella ya era santa y feliz, infinitamente más feliz que lo que nosotros hubiésemos podido hacerla en cualquier circunstancia. ¿Y qué pasa con los matrimonios que no reciben ese regalo? ¡Pueden recibir la encomienda!… ya sea para santificar a los hijos de otros, mediante la adopción, o siendo un matrimonio lleno de fruto ayudando en su parroquia o movimiento eclesial.

8. Un buen matrimonio es la unión de dos buenos perdonadores.

Aquel que no perdona en el matrimonio es como aquel que toma veneno y espera que el otro se muera. ¿Verdad que no tiene mucho sentido? Para pedir perdón tenemos que ser muy humildes, y para perdonar tenemos que ser misericordiosos. “Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso” (Lc 6, 36). Y esto es profundamente cierto en el matrimonio. “Perdónanos, como nosotros perdonamos”¡No podemos pedir perdón a Dios si no estamos dispuestos a perdonar a nuestro cónyuge! Cuando nos perdonamos y expresamos ese perdón mediante la reconciliación también estamos enseñando a nuestros hijos a ser humildes y misericordiosos.

9. El matrimonio ofrece la posibilidad de máxima realización personal.

No se dice mucho esto. Pero la realidad es que el matrimonio es ¡sensacional! “Dios nos crea a Imagen y semejanza suya, varón y mujer nos crea” (Gn 1,27). Y es lógico que en nuestra naturaleza busquemos nuestro complemento. “Tú me completas” es un piropo muy frecuente, porque es una verdad intuida. En el matrimonio podemos encontrar esa sensación de plenitud personal de que todo lo nuestro está en plena armonía. Tertuliano lo resumía así: ¿Cómo podré expresar la felicidad de aquel matrimonio que ha sido contraído ante la Iglesia, reforzado por la oblación eucarística, sellado por la bendición, anunciado por los ángeles y ratificado por el Padre? (Ad Uxorem, 9). Todo esto enmarcado en una gran verdad: para ser plenos hay que entregarse, y para entregarse hay que poseerse, hay que ser dueño de uno mismo, y eso no es una cosa que se compre en los mercados, exige una madurez y un equilibrio que cuesta mucho tiempo y oración conseguir.

LOS CINCO MINUTOS DE DIOS, 29 DE JULIO


Los cinco minutos de María
Julio 29



Madre te llaman los pobres, pobres sin pan ni calor, pobres sin libro en las manos, pobres sin una ilusión.

Madre te llama el que sufre penas de llanto y dolor, penas de verse oprimido, penas carentes de amor.

Madre te llama este pueblo, pueblo nacido en la cruz; pueblo que marcha hacia el cielo, Madre del pueblo eres tú.

Virgen piadosa, todo lo bueno lo esperamos de tu bondad.



* P. Alfonso Milagro

EL EVANGELIO DE HOY SÁBADO 29 DE JULIO DEL 2017


En medio de la tormenta
Santo Evangelio según San Juan 11,19-27. Festividad de Santa Marta.


Por: H. Balam Loza, L.C. | Fuente: missionkits.org 



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, aumenta mi fe. Quiero creer con sencillez, pero con firmeza, que Tú eres mi Dios y que estás realmente presente en el Sagrario. Mi fe es débil porque, si por un lado la teoría no me falta, muchas veces la rutina hace que me olvide del gran misterio de la Eucaristía. Te pido que me des la gracia de tener una fe por lo menos como un grano de mostaza.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 11,19-27
En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para consolarlas por la muerte de su hermano Lázaro. Apenas oyó Marta que Jesús llegaba, salió a su encuentro; pero María se quedó en casa. Le dijo a Marta a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora estoy segura de que Dios te concederá cuanto le pidas".
Jesús le dijo: "Tu hermano resucitará". Marta respondió: "Ya sé que resucitará en la resurrección del último día". Jesús le dijo: "Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees tú esto?". Ella le contestó: "Sí, Señor. Creo firmemente que Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo".
Palabra de Dios.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

"Creo firmemente que Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo". Marta en este momento está pasando por una prueba muy dura pues su hermano hace unos días que ha muerto. Sabe que Jesús, pudiendo haber hecho algo, ha preferido no hacer nada. Y en medio de estas circunstancias adversas pronuncia esta frase con convicción total, pero con sencillez impresionante.
Pensemos en Pedro cuando la barca estaba por huirse. Grita y se desespera. Y se da cuenta cuando el Maestro los saca de la tempestad. Poco a poco Pedro aprende que a veces hay que ser más fuertes y tener fe. Después el ladrón que estaba al lado de la cruz de Jesús le gritaba "Si eres Dios sálvate a Ti y a nosotros". Es decir, muchas veces la fe está puesta en los milagros o en los hechos asombrosos. Pero ¿qué pasa cuando llega el dolor irreversible y no hay milagros?
Marta nos enseña dos cosas. Lo primero es pedir. Pide con confianza a Jesús la curación de su hermano. Cuando estamos sufriendo acudamos a Jesús, Él, muchas veces, es el único que puede ayudarnos, consolarnos, curarnos. Lo segundo es la fe profunda. Cuando ve que no recibe la respuesta que quería del Maestro permanece tranquila y dice esas palabras que revelan el corazón creyente de la mujer sencilla.
Lázaro llevaba muerto tres días cuando llegó Jesús. Y a sus hermanas, Marta y María, les dijo palabras que se han grabado para siempre en la memoria de la comunidad cristiana. Así dice Jesús: "Yo soy la resurrección y la vida; Quien cree en mí, aunque muera, vivirá; El que vive y cree en mí no morirá eternamente.
Considerando esta palabra del Señor, nosotros creemos que la vida de aquel que cree en Jesús y sigue sus mandamientos, después de la muerte se transformará en una vida nueva, plena e inmortal. Como Jesús ha resucitado con su propio cuerpo, pero no ha regresado a una vida terrenal, así nosotros resucitaremos con nuestros cuerpos que serán transfigurados en cuerpos gloriosos. Él nos espera junto al Padre. Y la fuerza del Espíritu Santo, que Le ha resucitado, resucitará también a quien está con Él.
(Ángelus de S.S. Francisco, 6 de abril de 2014).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy voy a ir a Misa con un espíritu de profunda fe. Voy a poner, durante el ofertorio, todo lo que llevo dentro, mis problemas y sufrimientos con la certeza de que, aunque tal vez no sienta nada y mi vida siga igual, el Señor conoce mi sufrimiento y está a mi lado.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

PUEDES TENER... PAZ EN LA TORMENTA

FELIZ SÁBADO!!!



viernes, 28 de julio de 2017

PROTESTANTE QUE SE CONVIRTIÓ AL ESCUCHAR LAS LETANÍAS DE LOS SANTOS

Adrienne Pueschel era protestante a su manera... pero la misa funeral de Juan Pablo II la cambió
Oyó por televisión la letanía de los santos en aquel funeral y quiso hacerse católica


Por: P.J. Ginés | Fuente: Religión en Libertad 



Es asombroso constatar como los actos públicos de los Papas, y sus escritos, han podido tocar corazones y acercar a muchos a la fe.

La senadora socialista Mercedes Aroz se sintió interpelada al ver a Juan Pablo II en la JMJ del año 2000 convocando tantos jóvenes.

Al periodista iraní Sohrab Ahmari le impresionó la visita de Benedicto XVI a EEUU en 2008 y eso le hizo leer su libro.

El joven Reinhard Fuchsluger, "ateo, marxista y amargado", se convirtió cuandoescuchó a Juan Pablo II bendecir la Navidad por radio.

El discurso de Ratisbona llevó a la joven atea Megan Hodder a leer un librito corto de RatzingerSobre la conciencia, que fue lo que la llevaría a bautizarse.

Roger Dubin, de familia judía, decepcionado por la New Age, el funeral de Juan Pablo II en la TV y la salida al balcón de Benedicto XVI en 2005, le convirtieron al catolicismo misteriosamente

Y en esta línea se inscribe el caso de la norteamericana Adrienne Pueschel, que escuchando por televisión las letanías de los santos del funeral de Juan Pablo IIen 2005, en su casa rural en los bosques de Oregón, decidió que tenía que hacerse católica. Tenía entonces 51 años y antes de ese momento había recorrido todo un itinerario espiritual.

Una familia de origen poco religioso
"Recuerdo que cuando tenía 8 años pregunté a mi madre, sinceramente, por qué nuestra familia no era 'algo', por qué no íbamos a la iglesia. Mamá respondió que ella y papá creían que los niños debían descubrir eso por su cuenta", explica Adrienne en su testimonio publicado en CHNetwork.

La familia de su abuela materna había sido católica polaca, pero precisamente su abuela se alejó de la religión al fugarse con un episcopaliano sin devoción. Pero la mamá de Adrienne decidió que la niña sí debía aprender algo y le encargó a una"señora mayor y vecina muy excéntrica" que le diera clases de Biblia en el patio de casa. "Me daba una fresa untada en azúcar cada vez que yo recitaba lo de 'tanto amó Dios al mundo que entregó a su único Hijo para salvarlo', de Juan 3,16".

Misa católica y culto con los mormones
Su primer contacto con el catolicismo fue acompañar a una amiguita a misa: ella le enseñó a arrodillarse en cierto momento y a sentarse esperando mientras todos se levantaban para "comer algo que les daban allí delante".

La familia de su padre eran mormones. Aunque él no era practicante ni hablaba de Dios, Adrienne iba al culto mormón algunas veces con sus abuelos. Allí si la dejaban comer pan blanco y beber un dedalito de licor, como símbolo de la Última Cena. Su abuelo le dejó un gran recuerdo de persona buena, amigable y religiosa.

Berkeley en los 60
Asistió a un instituto experimental y artístico en la muy alternativa Berkeley de los años 60. El teatro y la música la sedujeron desde la adolescencia, desde que vio el musicalOklahoma.

En 1964, sin ser gran fan de los Beatles, se leía los libros de John Lennon y lo tenía -igual que otras multitudes- como un ídolo. La vida parecía música y arte. Luego trabajaría en San Francisco en la industria de la publicidad televisiva.

En 1977, Adrienne vio en televisión la película "Jesús de Nazaret" de Franco Zeffirelli. Para ella fue "descubrir a Cristo", como algo vivo, accesible... Pero otras muchas cosas la entretenían y no acudía a ninguna iglesia.

En apenas un año, en 1980 y 1981, unos actos violentos que vio en televisión la hicieron pensar. El 8 de diciembre de 1980 disparaban y mataban a John Lennonante su casa, en Nueva York. En marzo de 1981 el presidente Ronald Reagan sobrevivía a un intento de asesinato. Y dos meses después, el 13 de mayo de 1981, era el Papa Juan Pablo II quien casi muere por los disparos de Alí Agca. Ese mismo día murió por causas naturales su abuelo, que era aún visto como el "patriarca" de la familia.

En un mundo que parecía fundarse en la violencia, a ella le consolaba mucho la música de Ellie Greenwich, como una inocencia pop de los 60, y fue a través de esta afición y su club de fans que conoció a los 38 años a Brad, que sería muy pronto su marido. Como ella, era una persona de sensibilidad artística, pinchadiscos en una radio de clásicos antiguos, columnista en una revista de beisbol, profesor voluntario de inglés para refugiados vietnamitas y contable en una empresa de música. Y también se había emocionado con el "Jesús" de Zeffirelli.

Leyendo la Biblia en los bosques
Ya casados, se mudaron a los bosques de Oregón en 1992. No tenían hijos y por su edad deducían que no los tendrían. Empezaron a preguntar a Dios cómo orientar su vida, y se leyeron la Biblia, entera, dos veces. Leyeron Mero Cristianismo de C.S. Lewis. Artísticamente habían sido algo bohemios, pero en lo moral y lo político eran conservadores. También en lo litúrgico: buscaban iglesia por Oregón y querían que tuviese libros de himnos, "historia, tradición, grávitas". 

Con la Madre Angélica en TV
Descubrieron el canal católico EWTN de la Madre Angélica y se fueron aficionando a él. Lloraron cuando murió Ronald Reagan en 2004 y antes de un año, en 2005, murió su aliado en la lucha contra las tiranías comunistas, Juan Pablo II.

Ellos, el matrimonio Pueschel, seguían los funerales del Papa desde la EWTN, con comentaristas como el antiguo pastor luterano y ahora sacerdote católico Richard John Neuhaus. Todas las autoridades del mundo acudían a rendir homenaje al difunto Pontífice, y la misa y su liturgia marcaban su propio ritmo, indiferente a los poderosos y sus prisas.

Y ahí, ante la televisión, Adrienne vivió la experiencia que cambió su espiritualidad.

"Cantaron la letanía de los santos en latín y de alguna manera entendí que la Iglesia llamaba a estos santos, tan variados, durante tanto tiempo fallecidos, pidiendo su oración por nosotros. Fíjate, ¡podían rezar por nosotros desde el Cielo! ¿Por qué nadie me lo había dicho antes? Fue una nueva cascada de lágrimas".

"¿La Iglesia había tenido razón sobre el Cielo todo el tiempo? Y sólo ella había mantenido esta fe, entre tanta ignorancia, confusión y desdén. De repente, dije en voz alta: 'Han tenido razón sobre todo durante dos mil años'. Todo ese cántico, la belleza, las ceremonias antiguas... esta Iglesia sabía qué hacer y lo hacía bien".

Después el cardenal Ratzinger habló de Juan Pablo II con 3 claves: su amor al teatro, puesto al servicio de Dios; su entereza al abrazar la Cruz, su amor especial a la Virgen, quizá por haber perdido su madre de pequeño. También Adrienne amaba el teatro, también ella necesitaba encauzar lo maternal y la Cruz en su vida espiritual. Y también ella era de antepasados polacos.

En coche a la pequeña parroquia de Fátima
Pocos días después acudieron a una parroquia católica dedicada a la Virgen de Fátima, a 45 minutos en coche de su casa. La madre de Brad murió en esas fechas de 2005, precisamente el 13 de mayo, día de la Virgen de Fátima, día del atentado, día de la muerte del abuelo de Adrienne.

El padre William McHugh, de los oblatos de María Inmaculada, les preparó con unas catequesis personalizadas y fueron acogidos en la Iglesia Católica. La televisión EWTN de la Madre Angélica los acompañó en la fe.

En 2010 viajaron a Europa en una peregrinación católica: Turín, Asís, Loreto, Lanciano, San Giovanni Rotondo, Roma... En su pequeña parroquia de Oregón han sido catequistas y responsables parroquiales.

"Descubrimos, como dice Chesterton, que la Iglesia Católica parece pequeña y estrecha por fuera pero abre espacios infintos vista desde dentro", señala Adrienne.


SE COMPRA TODO CON DINERO?


¿Se compra todo con dinero?



Jesús señaló la seducción de las riquezas como un peligro que asecha al hombre: “No pueden servir a Dios y al dinero”. Sin duda es un medio importante para nuestra vida y los objetivos que nos proponemos. Pero hay que estar alerta para no poner el corazón en las riquezas. El creyente está invitado a confiar más en la Providencia de Dios, que vela con bondad por nosotros.

Con el dinero puedes comprar una casa, pero no un hogar; la comida, pero no el apetito; una cama, pero no el sueño; un libro, pero no la sabiduría; el lujo, pero no la belleza; la compañía, pero no el amor; la diversión, pero no la alegría; un crucifijo, pero no la fe; un magnífico ataúd, pero no un lugar en el cielo. Preocúpate primero por las cosas de Dios. No siempre te dará todo lo que pidas, pero siempre te dará todo lo que necesitas.

Detrás de estas afirmaciones hay una constatación que Saint Exupery dejó en su famoso libro: “El Principito”: “Lo esencial es invisible a los ojos”. Y lo esencial son esos valores intangibles que el dinero por sí mismo no puede apropiarse, como la paz del hogar, la serenidad de la conciencia, la sensatez que es sabiduría, el amor sacrificado, la belleza del alma.


* Enviado por el P. Natalio

LA TIERRA DEL AMOR


La tierra del amor
Los fuertes y los débiles, bien cultivados, pueden crecer y ayudarse mutuamente en el camino del existir humano.


Por: P. Fernando Pascual L.C. | Fuente: Catholic.net 




Esta es la historia de dos garbanzos. Uno era genéticamente deforme, débil, enclenque, destinado a un futuro incierto, quizá a una muerte prematura. El otro era fuerte, lleno de vida, con un DNA lleno de perfecciones y conquistas evolutivas. Un supergarbanzo, en pocas palabras.

La cosa es que el primer garbanzo cayó en manos de un campesino atento, que reconoció en seguida los defectos de su semilla. No quiso lanzarlo sin más; decidió darle el cuidado conveniente. Lo sembró en un invernadero de calidad, le dio fosfatos y vitaminas, lo regó con más atención que a las demás plantas, y lo sacó al aire puro en el momento más propicio del año.

El “supergarbanzo”, sin embargo, con ser tan bueno, cayó en manos de un campesino despistado, que se confió en la potencialidad de aquella semilla extraordinaria. La sembró en el primer rincón de su campo, la regó poco, no la protegió de los caprichos del tiempo, ni le dedicó un dólar para abonos o sustancias estimulantes.

Los resultados, como era de esperar, “contradijeron” los datos de partida. El garbanzo deficiente se desarrolló en una planta no extraordinariamente bella, pero lo suficientemente fecunda como para premiar los esfuerzos del campesino previsor. El otro, debido a dos granizadas y a no pocos inconvenientes, quedó tan herido que daba más pena que descendencia fecunda...

Desde luego, la historia podría ser invertida totalmente. Lo que nos pueden enseñar estos garbanzos, sin embargo, transciende con mucho las leyes de la biología, desde luego sin contradecirla, cuando lo aplicamos al mundo de los hombres.

Platón, antes de que se descubriesen las leyes de la genética o se empezase a soñar en el control del genoma humano, ya había intuido que una naturaleza humana dotada de cualidades excepcionales en un ambiente de corrupción, podría dar lugar a personas pervertidas, dañinas, quizá incluso criminales o delincuentes.

Podemos añadir nosotros que también una naturaleza “mediocre”, puesta en condiciones educativas adecuadas (una buena familia, una escuela con maestros y compañeros honestos y solidarios) puede llegar a resultados no sólo “aceptables”, sino buenos en lo que se refiere a la educación de un ciudadano honesto, de un esposo o esposa fiel, de un padre o madre de familia entregado a sus hijos y de un profesionista cualificado.

Por desgracia, hoy se está difundiendo una mentalidad que busca la mejora “genética” de la especie humana, que llega incluso a proponer el aborto y el infanticidio de quienes tienen graves deformaciones cromosómicas o físicas, como si el ser hombre se redujese al tener una buena dotación de ADN (DNA en inglés).

El hombre, es verdad, depende de la estructura corporal, pero es mucho más que eso. Con amor y con un seguimiento educativo adecuado, es posible que personas que podrían vivir relegadas lleguen a integrarse en la sociedad como seres profundamente “útiles” y fecundos. No ofrecerán siempre prestaciones materiales: habrá discapacidades que impidan realizar cualquier trabajo productivo o cultural. Pero el testimonio de una vida de sufrimiento interpela, llama a todas las conciencias, y nos pone ante el misterio del vivir.

¿Es que no hay personas sanas que sufren psicológica o afectivamente mucho más que otros seres que viven buena parte de su existencia entre hospitales y sillas de ruedas? ¿Es que no hay artistas que viven, incluso en la cumbre del éxito y del clamor popular, una extraña soledad y vacío profundo, en esos momentos en los que consideran el valor de su existencia?

Una vida social no puede prescindir de la virtud de la solidaridad. Esta virtud tiene siempre una doble dirección, también ante el dolor y la discapacidad: del “fuerte” hacia el “débil”, y del “débil” hacia el “fuerte”.

Hace falta reconocer que los “fuertes” necesitan el apoyo de los “débiles”, pues no tiene precio el cariño que un ser humano puede otorgar a otros. También el enfermo puede y debe amar. Impedírselo “en nombre de la piedad” es señal de no haber entendido lo que significa ser hombre.

Por eso resulta urgente permitir que cualquier vida, sana o enferma, blanca o negra, rica o pobre, pueda crecer en buena tierra, pueda desarrollarse en la tierra del amor. Así será posible que tanto el garbanzo "perfecto" como el garbanzo "defectuoso" sean tratados de modo correcto, y cada uno contribuirá a la maravillosa armonía de un mundo abierto a todos.

LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 28 DE JULIO


Los cinco minutos de María
Julio 28




Mira qué hermosa oración, para cuando Dios llame a su cielo a un ser querido:

“Que la clemente Virgen y Madre de Dios, María consoladora de los afligidos, recomiendo a su Hijo el alma de su siervo N.N., para que con esta intervención maternal no tema el dolor de la muerte, sino que consiga entrar en su compañía en la deseada morada de la Patria celestial”

Virgen entre todas la más bella, que yo pueda comparecer en la presencia de Dios, cuando me llame, limpio de todo mal y con un corazón lleno de gestos de amor.


* P. Alfonso Milagro

EL EVANGELIO DE HOY VIERNES 28 DE JULIO DEL 2017


La tierra buena
Santo Evangelio según San Mateo 13,18-23. XVI Viernes de Tiempo Ordinario.


Por: H. Rubén Tornero, L.C. | Fuente: missionkits.org 



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, gracias porque me has querido traer hoy a este momento de intimidad contigo. Tú me conoces mejor que nadie. Sabes lo débil y frágil que soy. Ayúdame. Creo en Ti, Jesús, pero ayúdame a creer cada día más y que esa fe se traduzca en obras concretas que me lleven a parecerme más a Ti. Confío en Ti, pero ayúdame a entender que puedo abandonarme en tus manos sin temor alguno; dame la confianza que necesito para saber ver tu amor también en los momentos difíciles y confiar que lo que Tú quieres para mí, realmente es lo mejor. Te amo, Jesús, pero ayúdame a dejarme amar por Ti. Enséñame a recibir tu amor y a transmitirlo a los demás; que todo aquél que se cruce conmigo, pueda ver en mí un poco del amor que nos tienes. Gracias, Jesús.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Mateo 13,18-23
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Escuchen ustedes lo que significa la parábola del sembrador. A todo hombre que oye la Palabra del Reino y no la entiende, le llega el diablo y le arrebata lo sembrado en su corazón. Esto es lo que significan los granos que cayeron a lo largo del camino.
Lo sembrado sobre terreno pedregoso significa al que oye la Palabra y la acepta inmediatamente con alegría; pero, como es inconstante, no la deja echar raíces, y apenas le viene una tribulación o una persecución por causa de la Palabra, sucumbe.
Lo sembrado entre los espinos representa a aquel que oye la Palabra, pero las preocupaciones de la vida y la seducción de las riquezas, la sofocan y queda sin fruto.
En cambio, lo sembrado en tierra buena, representa a quienes oyen la Palabra, la entienden y dan fruto; unos, el ciento por uno; otros, el sesenta; y otros, el treinta".
Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Jesús, hoy en este evangelio me explicas el significado de la parábola del sembrador. Tú hablas de los tipos de corazón con los que se puede acoger tu palabra. Lo que se me hace curioso Jesús, es que quieras sembrar también en terrenos que pueden parecer poco propicios. Aunque el sembrador sepa que es muy difícil que crezca su semilla en esos terrenos duros, pedregosos y llenos de espinas, aun así no deja de esparcir la semilla. A pesar de todo, el sembrador confía en que esa tierra, que hoy no es más que piedras y abrojos, algún día, con trabajo y amor, puede llegar a ser un hermoso vergel.
Mi corazón es una tierra compuesta de piedras, espinas, pájaros y tierra fértil. Sabes que me tiran los placeres, que soy más propenso a la ira que al perdón, que tengo muchos defectos contra los he luchado por largo tiempo sin haber conseguido apenas nada... pero Tú eres el mejor hortelano y confías en mí. Tú puedes transformar mi corazón de piedra en uno de carne; Tú puedes saciar toda la sed de felicidad que tiene mi corazón, Tú puedes hacer de mí un santo. Confías en mí. No esperas a que mi vida sea perfecta para comenzar a sembrar en mi alma tu maravilloso amor. Me quieres y confías en mí. Gracias, Jesús, por tu inmenso amor y tu infinita confianza. Ayúdame a no defraudarte, Jesús. No quiero estorbar tu obra en mí. Dame la gracia de no estorbar tu trabajo en mi alma para que pueda dar los frutos de santidad que esperas de mí.
"Es un corazón misericordiado y misericordioso". Es así: experimenta los beneficios que la gracia tiene sobre su herida y su pecado, siente cómo la misericordia pacifica su culpa, inunda con amor su sequedad, reaviva su esperanza. Por eso, cuando, al mismo tiempo y con la misma gracia, perdona al que tiene alguna deuda con él y se compadece de los que también son pecadores, esta misericordia arraiga en una tierra buena, en la que el agua no se escurre sino que da vida. En el ejercicio de esta misericordia que repara el mal ajeno, nadie mejor que el que tiene fresca la sensación de haber sido misericordiado en el mismo mal para ayudar a curarlo. Mírate a ti mismo; recuérdate de tu historia; cuenta tu historia, y en ella encontrarás tanta misericordia.
(Homilía de S.S. Francisco, 2 de junio de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy voy a ser sembrador de la alegría del evangelio entre los que me rodean.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

FELIZ VIERNES!!


jueves, 27 de julio de 2017

LA ORACIÓN DE LA SEMILLA


La Oración de la Semilla
Por: Claudio de Castro | Fuente: Catholic.net 




Anoche me ocurrió algo curioso. En vez de soñar, recé.

Fue una oración diferente.

Soy una semilla Señor.
Siémbrame en tu Corazón,
para que pueda germinar
y dar frutos.

La repetí una y otra vez, hasta que desperté.

No comprendí bien su significado hasta que reflexioné en esta parábola:

“Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: "Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?" Pero él le respondió: "Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas” (Lucas 13:6-9).

Entonces lo supe: "por sus frutos los conoceréis" (Mt 7,16).

Tomé papel, un bolígrafo y escribí.


“LA ORACIÓN DE LA SEMILLA”

He visto una semilla Señor,
que ha caído en la vereda del camino.
Tú la creaste.
¿Qué hace allí?

Espera la tierra fértil,
La lluvia del invierno
La brisa del verano.

Si no los encuentra,
¿dónde podrá germinar?

Un niño pasa cerca, pero no la ve.

El viento la mueve a su gusto,
de un lado a otro.

Debe germinar, y crecer
y dar frutos. Para eso la creaste.

Soy como esa semilla Señor.

El viento me lleva de un lado a otro
y aún no vivo, según tu voluntad.

Siémbrame en tu Corazón,
para que pueda germinar
y dar frutos para ti.

Señor yo también quiero germinar y crecer.
Quisiera hacer tantas cosas y no puedo.

Reconozco mi inutilidad.
Sin ti, ¿qué puedo hacer?

Tú lo has dicho: “Sin mí no pueden nada”.
Y yo, sin ti, nada puedo.

Soy una semilla Señor.
Siémbrame en tu Corazón,
para que pueda germinar
y dar frutos.
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