jueves, 13 de julio de 2017

EL ANUNCIO DEL REINO DE DIOS


El anuncio del Reino de Dios
El Reino que Él anuncia no es una amenaza, sino luz, salvación, paz, reconciliación. Es un reino que no tenemos que esperar, porque empieza hoy.


Por: P. Alberto Ramírez Mozqueda | Fuente: Catholic.net 




La conversión del agua en vino en las bodas de Caná, fue el comienzo de muchas preguntas de la gente y de los primeros apóstoles de Jesús. ¿Quién era este extraordinario y oscuro carpintero que tenía tales poderes? ¿Dónde había adquirido tal poder? ¿Adónde iría a parar con esas cualidades? Cristo no contestó a ninguna pregunta, y parece que huyera de la admiración que el milagro causó en las gentes. Bajó de Caná a las inmediaciones del Mar de Galilea, junto con su Madre y ahí comenzó la aventura del Reino que él venía a hacer presente entre los hombres, llamándolos a todos a la conversión del corazón, para tenerlo fijo en el corazón mismo de Dios que espera la llegada de todos los hijos.

María fue la primera confidente del Reino de Dios sobre la tierra. A ella le comunica el Ángel del Señor, que si ella presta reverente su cuerpo y su persona, Dios vendría a la tierra y el Hijo que ella concebiría, sería Rey y con un reinado que no terminaría jamás. María aceptó complacida, silenciosa y alegre, la misión que el Padre le confiaba. Pero nunca contempló a su Hijo como rey, con cetro, corona y trono, por lo menos como los reyes de la tierra. Sin embargo, ella meditaba en su corazón y acogía generosa el reino de Dios que apareció con la llegada de su Hijo a la tierra.

Juan Bautista también habló del Reino de Dios, como algo ya presente, como algo que llega. Y hay que recibirlo, hay que preparar los caminos, alzar los valles y las hondonadas y abajar los cerros y las montañas, para que el camino estuviera seguro y recto para la llegada del gran Rey. Pero el reino que Juan Bautista anuncia llega de improviso y como una amenaza: “Raza de víboras... el hacha está ya puesta a la raíz del árbol: árbol que no produzca frutos buenos, será cortado y arrojado al fuego... Él os bautizará con el Espíritu Santo y con el fuego... ya empuña el bieldo para aventar la era: el trigo lo reunirá en el granero, la paja la quemará en un fuego que no se apaga”.

Para Cristo, el anuncio del Reino es básico en su predicación y en su vida, y a ello dedica su misma vida. El Reino que Él anuncia no es una amenaza, sino luz, salvación, paz, reconciliación. Es un reino que no tenemos que esperar, menos para después de la muerte, porque el Reino comienza hoy, y no está sólo entre los hombres, sino dentro ellos.

En sus parábolas, pronunciadas una aquí y una allá, Cristo va mostrando las características del Reino al que todos nosotros hemos sido invitados desde nuestro bautismo. Los hombres de su tiempo entendían sus parábolas, porque Cristo se las pidió prestadas a los profetas que ellos conocían, pero dándoles una profundidad y un alcance, que no soñaron ni los profetas mismos.

1
“Salió un sembrador a sembrar... unos granos cayeron junto al camino, pero los pájaros se los comieron... otros cayeron entre las piedras y como no pudieron enraizar, pronto se secaron... otros cayeron entre cardos y espinas, que los ahogaron... pero otros cayeron en tierra fértil y dieron fruto, unos ciento, otros sesenta y otros treinta”.

La semilla siempre ha sido signo de la palabra que se anuncia. Y tan importante será en la siembra de la Palabra de Dios, la mano que siembra, pero también la tierra que recibe la semilla. Ya el profeta Isaías había cantado la excelencia del sembrador: “Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero de la buena noticia, que anuncia la paz, que trae la felicidad, que anuncia la salvación, que dice a Sión: Reina tu Dios”. Y San Agustín explicaba así la parábola a sus gentes: “Cambien de conducta mientras se puede, dad vuelta a las partes duras con la reja del arado, echad fuera del campo las piedras, arrancad las espinas. No tengáis el corazón duro, que aniquila inmediatamente la palabra de Dios. No tengáis una capa ligera de tierra, donde la caridad no puede arraigar profundamente. No permitáis que las preocupaciones y deseos del siglo ahoguen la buena semilla, haciendo inútiles nuestros trabajos por vosotros. Todo lo contrario: sed la buena tierra. Y el uno producirá el ciento, el otro el sesenta y un tercero el treinta por ciento. Y todos harán el granero”.

Y el granero de Dios será grande y todos los que fructificaron tendrán cabida en él. Porque el reino de Dios es un reino de vivos. Esto será el desquite del sembrador por tantas semillas que no lograron dar fruto.

2
“El reino de Dios es como un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero un enemigo, de noche, sembró mala hierba y se marchó sigilosamente. Cuando las plantitas brotaron y los servidores se dieron cuenta, le pidieron permiso al amo para cortar la cizaña, la mala hierba. Pero el amo les contestó que esperaran, pues al final, cuando el trigo estuviera maduro, lo cortarían, lo meterían en el granero y a la mala hierba también la cortarían y la harían arder en el fuego...”

La parábola de la cizaña no viene a inculcarnos solo la paciencia, sino una enseñanza sobre el reino que es vida, que es amor, que es luz, que es acogida, pero en el cuál se siente la presencia del maligno, del enemigo. La palabra de Cristo era luz, y sin embargo suscitaba aversión y hostilidad entre algunas gentes. En el mismo colegio apostólico se metió la cizaña y uno de los suyos, traicionó al Maestro. Los hombres, que queremos las cosas al instante, quisiéramos arrasar por completo a los malos, a los que provocan guerras, dolor y muerte. Pero el Padre piensa lo contrario. No quiere poner a todos en el mismo saco. Y sabe que en este mundo a veces están tan entremezclados el trigo y la cizaña, que no quiere correr el riesgo de que se pierda uno solo de los que el Padre le encomendó a Cristo. Y por eso espera, y espera, le da tiempo al pecador, contamos con él hasta el último momento. Y Dios consigue milagros, gracias a los cuales, esperó a Mateo, recaudador de impuestos para hacerlo discípulo, a Pablo, de persecutor, a Apóstol y a Francisco, de dilapidador y parrandero, al hombre que confía solo en Dios. Dios aguarda la salvación de todos.

3
“El reino de Dios se parece a un hombre que arroja la semilla en su tierra, y mientras duerme y vela, de noche y de día, la semilla germina y crece sin que él sepa cómo... la tierra produce su fruto... la caña, la espiga... el trigo... y cuando ya está maduro, mete la hoz porque el fruto está maduro...”

Ésta parábola es admirable por su sencillez, y refleja una gran característica del Reino de Dios. La acción del reino es del Señor, el don es gratuito, y la obra admirable. A veces quisiéramos ayudarle al Señor, meterle unas buenas vitaminas, meter poderosos insecticidas, pero la semilla tiene fuerza interna, y nada le podemos agregar. Eso lo sabía el agricultor, por eso dormía tan plácidamente, como un niño, dejando que su Señor completara la obra que él había comenzado.. Y así, la sencillez y la confianza en Dios ha sido lo que ha creado a los grandes santos, los grandes héroes de la Iglesia, que no hacen mucho ruido, que no viven en la alharaca del mundo, sino que se han dejado cultivar por el Señor, han dejado que la gracia crezca en ellos, y ahora los tenemos como los grandes modelos de vida y de entrega a la misión del Señor Jesús. Deja entonces que María aliente en ti la santidad a la que has sido llamado. No opongas resistencia, sólo preocúpate de mantener la gracia del bautismo en ti.

4
“El reino de Dios se parece a un grano de mostaza que un hombre siembra en su campo, y pesar de ser la más pequeña de las semillas, crece como un grande árbol y vienen los pájaros y anidan en sus ramas...”

La mostaza es una semilla pequeña en verdad, pero viene a ser un gran árbol, que es muy buscado por los jilgueros, precisamente por sus semillas. En este árbol está significado Cristo Jesús que ya precisaba Daniel en su libro: “Y vi un árbol en el centro de la tierra, exageradamente alto. El árbol creció, se hizo fuerte: su altura tocaba al cielo y se veía desde los confines de la tierra. Y las aves del cielo anidaban en sus ramas”.

Sin embargo, si simbolizamos en la mostaza a la Iglesia, que tiene que anunciar el Reino de los cielos, nos daremos cuenta que su estado el día de hoy, no se parece al árbol frondoso, sino más bien a los orígenes de ella misma, pues después de veinte siglos, seguimos siendo minoría en el mundo, y la labor para llevar el Evangelio a todas las naciones, a pesar de que contamos con medios modernos de comunicación, necesita un fuerte impulso de todos los cristianos, para que se haga realidad el Mensaje de Cristo entre todos los hombres.

5
“El reino de Dios se parece a la levadura que una mujer toma, y la mezcla con la harina hasta que ésta fermenta y puede hacer un delicioso pan...”

Qué comparación tan familiar en labios de Cristo para hablar del Reino de los cielos. Él contempló muchas ocasiones a su madre poner la levadura en la harina, y veía complacido y con ojos de admiración cómo iba creciendo la masa, hasta que estaba a punto para darle forma y meterla al horno en el patio de la casa. Podría parecer que ésta parábola es como la del grano de mostaza, pero tiene su característica propia: la semilla tiene fuerza interna, pero además repercute en el ambiente, y así el grupo de doce apóstoles que era un grupo de pobretones e ilusos que nunca lograron entender el mensaje de su Maestro, Cristo los insta a mirar con confianza el futuro, pues ellos estaban llamados a ser levadura entre los hombres. Hoy la Iglesia, la auténtica Iglesia, tiene que salir y buscar a los hombres que se han alejado de ella, pero tiene que ir más y más allá hasta los confines del mundo, para que Cristo sea el Salvador entre todos los hombres.

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“El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo, y el hombre que lo descubre, mientras abre los surcos, lo vuelve a esconder y todo contento, vende todas sus posesiones para comprar aquél campo...”

Las parábolas anteriores, nos hablan del Reino de Dios como lo da a conocer Jesús, pero las dos últimas parábolas, nos hablan de la actitud de los hombres que han sido llamados al Reino de Dios. Israel, situado entre Egipto y Mesopotamia, muchas veces se vio como un campo de batalla, y había que esconder rápidamente los ahorros acumulados en muchos años. Aún el día de hoy, los hombres de esas latitudes sueñan con encontrarse algún día con un tesoro guardado por los antepasados. Así nos podemos imaginar la alegría y el regocijo de un pobre labriego que trabaja en campo ajeno. Y cuando con su azadón da en alguna vasija de barro que contiene monedas de oro y plata, va presuroso a vender cuanto tiene para quedarse con el campo y quedarse con el tesoro. Así tendríamos que alegrarnos nosotros de pertenecer al Reino de los cielos, y gozar ya ahora, no después, del gran tesoro que la Iglesia pone a nuestra disposición, los sacramentos, la oración de la Iglesia, la generosidad, la caridad que ha levantado escuelas, hospitales, centros de formación comunitaria y muchas, muchas parroquias desde donde se distribuye la gracia y los dones del Señor.

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“También se parece el reino de los cielos a un mercader que busca perlas finas, y al descubrir una de gran valor, va, vende todas sus posesiones y la compra...”

La mentalidad oriental veía como algo muy preciado, las perla, que eran buscadas por buceadores expertos en el Mar Rojo, el golfo Pérsico o en océano Indico para ser montadas en bellos engarces que eran el orgullo de las mujeres. El mercader de la parábola entonces, no se encuentra por casualidad con una perla preciosa entre todas las otras. Él la busca, y cuando la encuentra, lo empeña todo porque quiere ser el propietario de ella. Esa es la alegría, la intrepidez y el entusiasmo que el Reino de los cielos ha suscitado en grandes hombres y mujeres que tuvieron en muy poco la vida anterior, lo que el mundo les prometía a manos llenas, cuando se encontraron con el Reino y entraron a formar parte de él. San Francisco regaló todo lo que pudo, las telas y posesiones de su casa, todo, cuando sintió la amistad divina, y no rehusó dejar la casa paterna, para entregarse a la dama pobreza, y ser el hombre más libre del mundo. Teresa de Calcuta, es beatificada en estos días, no dudó en entregar su vida entera a atender y a consolar a los más pobres entre los pobres, para llevarlos a todos al cielo.

BUENAS TARDES!!!




miércoles, 12 de julio de 2017

EL PEREGRINO RUSO


El Peregrino ruso



“Un día el Peregrino ruso se encontró con un joven sacerdote, pálido y delgado hasta los huesos, que celebró la Eucaristía con lentitud, piedad y sentimiento, y pronunció una excelente homilía sobre los medios de adquirir el amor de Dios. Acabada la Misa el sacerdote, interrogado por el Peregrino, le enseñó un modo fácil para ser un hombre espiritual y orar con provecho.

Para recibir la iluminación espiritual y llegar a ser un hombre interior, hay que elegir cualquier texto de la santa Escritura, y concentrarse en él la mayor parte del tiempo posible. Así se descubre la luz de la inteligencia. Para orar, hay que hacer lo mismo: si quieres que tu oración sea pura, recta y provechosa, es necesario elegir una plegaria corta, compuesta de algunas palabras breves, pero fuertes, y repetirla con frecuencia y por mucho tiempo, y así se le toma gusto a la oración.

Esta enseñanza me agradó mucho, pues era práctica y simple, y al mismo tiempo, profunda y sabia. Agradecí a Dios en espíritu el haberme hecho conocer a un verdadero pastor de su Iglesia y proseguí mi vida errante”. Esta narración está en los “Relatos de un peregrino ruso”, testimonio de una sólida espiritualidad vivida en la Rusia del 1800. Aprovéchala.


* Enviado por el P. Natalio

POR QUÉ DESDE HACE 700 AÑOS EXISTE LA TRADICIÓN DE TATUAR A CRISTIANOS EN JERUSALÉN?


¿Por qué desde hace 700 años existe la tradición de tatuar a cristianos en Jerusalén?
 Addie Mena (CNA)





JERUSALÉN, 11 Jul. 17 / 03:10 pm (ACI).- En Jerusalén vive una familia que desde más de 700 años realiza tatuajes a los cristianos coptos y a los peregrinos de todo el mundo que visitan Tierra Santa.

La familia Razzouk tiene su estudio de tatuajes en la ciudad de Jerusalén. Actualmente el encargado del negocio es Wassim Razzouk. En declaraciones a CNA -agencia en inglés del Grupo ACI-, el hombre de 43 años contó el origen y la importancia de esta tradición.


“Somos coptos, venimos de Egipto, y en Egipto existe una tradición de tatuar a los cristianos. Mis antepasados fueron algunos de los que tatuaban a los cristianos coptos”, expresó.

La primera evidencia de los tatuajes cristianos se remite a los siglos VI y VII en Tierra Santa y Egipto. Con el tiempo, esta práctica se comenzó a replicar en las comunidades cristianas de las iglesias etíopes, armenias, sirias y maronitas.

Actualmente, en algunas iglesias coptas el tatuaje sirve para identificar a los cristianos y estos deben de mostrarlo cuando quieren ingresar en algún templo.

Con el inicio de las Cruzadas en el año 1095, la costumbre de tatuar a quienes culminaban su peregrinación a Tierra Santa fue adoptada por los visitantes europeos. También existen registros históricos que revelan que alrededor del año 1600 los peregrinos continuaban realizando esta práctica, y esta costumbre ha prevalecido hasta la actualidad.

La familia Razzouk inició su negocio de tatuajes hace siete siglos en Egipto y después de visitar Jerusalén como peregrinos, decidieron instalarse allí definitivamente alrededor del año 1750.

“En los últimos 500 años hemos tatuado a los peregrinos en Tierra Santa y esta tradición ha pasado de padre a hijo”, contó.

Antiguamente, estos artistas cristianos creaban sus propias tintas para los tatuajes y utilizaban sellos para plasmar las imágenes en la piel.

Wassim ha dejado de usar la antigua receta familiar para la tinta, que se elaboraba con hollín y vino, y emplea tintes esterilizados.


Él utiliza casi todos los 168 sellos de su familia, que tienen cientos de años. A diferencia de sus antepasados, que aplicaban el tatuaje a la piel utilizando sólamente el sello, él pasa el diseño del sello a un papel, luego lo coloca sobre la piel para calcar el dibujo y después tatúa la imagen con una pistola.

Los dibujos más solicitados por los clientes son la cruz de Jerusalén -que tiene cruces pequeñas en cada uno de sus cuatro lados-, las imágenes de la Virgen María, de San Miguel Arcángel, de la Resurrección, corderos, rosas y la estrella de Belén.

Wassim suele acompañar la imagen con el año en el que la persona culminó su peregrinación en Tierra Santa.

Entre los clientes más famosos de la familia Razzouk se encuentran el Patriarca Ortodoxo de Jerusalén, Teófilo III, así como varios líderes cristianos de Etiopía.

También han buscado su trabajo cristianos provenientes de países donde sufren persecución y peregrinos de distintos países y ritos cristianos.

Un peregrino estadounidense llamado Matt Gates indicó a CNA que, a pesar de tener muchos tatuajes, el que se hizo en el local de los Wassim “tiene un significado especial”.

“Pienso que no existe una mejor manera para conmemorar una peregrinación que en este negocio”, expresó.

Una tradición en peligro

En 1947, durante la guerra por la Independencia de Israel, muchos de los palestinos que realizaban la práctica de los tatuajes cristianos huyeron de Jerusalén, entre ellos los Razzouk. Cuando terminó el conflicto, esta familia regresó y son los únicos en la ciudad que practican el oficio desde hace siglos, a diferencia del resto de personas que se dedican a ese negocio.


Otra circunstancia que puso en peligro la supervivencia de esta tradición familiar fue que hace unos diez años Wassim y sus hermanos decidieron estudiar otras profesiones.

“Yo no quería hacerlo. No me interesaba tatuar y como esta era una especie de responsabilidad, no quería”, expresó Wassim y comentó que optó por estudiar hotelería.

Sin embargo, un día estaba leyendo en Internet una entrevista que un medio de comunicación le había hecho a su padre, Anton Razzouk, sobre el negocio de los tatuajes.

“Él decía que estaba muy triste: pensaba que esta tradición y el legado de nuestra familia iban a terminar porque yo no quería continuar con ellos”, contó.

En ese momento pensó que “no quería ser ese tipo cuyo nombre estaba escrito en algún lugar de la historia como el que interrumpió esto, el tipo que terminó con todo”.

Wassim aprendió de su padre el oficio del tatuaje y estudió las técnicas modernas. Introdujo cambios en el negocio como los rudimentos de salud, seguridad y de esterilización de los instrumentos y tintes. También mudó la sede del local de los callejones del barrio cristiano de Jerusalén a la puerta de Jaffa, que está ubicada en una zona concurrida.

Actualmente Wassim trabaja con su esposa Gabrielle y están comenzando a enseñarles a sus hijos el arte del tatuaje cristiano, aunque tienen cuidado de no presionarlos para que en el futuro se hagan cargo del negocio familiar.  

Traducido y adaptado por María Ximena Rondón. Publicado originalmente en CNA.

REFLEXIONES SOBRE EL AMOR


Reflexiones sobre el amor



No es muy habitual, ver la celebración de un 75 aniversario de bodas. Dejadme decir que tuve la impresión de estar ante una pareja de jóvenes de 98 y 96 años respectivamente, y digo jóvenes, porque todavía se permitieron bailar un vals, mas con el corazón que con las piernas, y al final se dieron un apasionado beso, y un largo abrazo, que se fundió en una emocionada ovación por parte de todos los que estábamos allá. Cuatro generaciones acompañaban a esa larga historia de convivencia. La forma de mirarse, de besarse, de sonreírse, de acariciarse, era un ejemplo de que se puede ser joven en la vejez, y se puede ser viejo en la juventud.

Uno ve esta experiencia, y después en la tranquilidad, reflexiona. Y surge la pregunta: ¿Por qué unas parejas duran tanto y otras duran tan poco? Y aquí, más que dar respuestas, convendría formularnos preguntas. Una pregunta crucial y fundamental sería esta: ¿Que espero yo del otro? ¿Cuáles son los deseos y las necesidades que espero que el otro me resuelva? Si resulta que las expectativas no se cumplen... todo se va a paseo.

Y no nos damos cuenta que la pregunta correcta sería exactamente la inversa. ¿Qué espera el otro de mí? ¿Cuáles son sus deseos y necesidades para que yo las atienda? Es esa la cuestión de fondo. Recuerdo que en un libro, Erik Fromm, decía estas palabras: "En el arte de amar, hemos de ser los primeros en tomar la iniciativa". Por este camino sí que se puede construir algo sólido y firme. Porque no hay amor sin una donación personal, generosa y gratuita.

Yo no sé, si hemos pensado en profundidad, la gran oportunidad que representa el espacio de convivencia de la pareja o de la familia, para construirnos como personas y educarnos en el arte de convivir. Debiéramos estar convencidos de que se puede hacer una cosa grande, con las pequeñas cosas de cada día, con la esperanza de que se pueden y se deben ir mejorando. Para ser felices, no hacen falta ni grandezas ni espectacularidades. Sino sencillamente estar dispuestos a una donación plena al otro.

Hace años, que en un grupo de parejas que se preparaban para el matrimonio, y asistían en una parroquia a aquellos encuentros prematrimoniales, los monitores formulamos a las parejas esta pregunta: “¿Qué es para vosotros el amor". Se oyeron las respuestas más variopintas que se pueda imaginar. No tenían el mismo cariz las visiones de los chicos que de las chicas. Se oyeron cosas como: "La sensación que noto cuando nos acercamos”, “Me gusta que me miren y me deseen”, “Salir de copas juntos”. Algunos comentarios se ajustaban más a la realidad, como este: "Estar a las verdes y a las maduras". Pero tal vez, la pareja que parecía menos preparada, casi no hablaban, eran forasteros, habían venido de Cáceres, él era guardia civil, y fue él, el que dio la respuesta más acertada. Dijo: "Para mí el amor, es estar dispuesto a dar la vida por mi novia". Sí señor. No se podía decir con menos palabras, una definición mejor de amor.


© Antoni Pedragosa

CREATIVIDAD Y VOCACIÓN DE SERVICIO, CLAVES PARA LA LABOR DEL CATEQUISTA SEGÚN EL PAPA FRANCISCO


Creatividad y vocación de servicio, claves para la labor del catequista según el Papa
Por Miguel Pérez Pichel
 Foto: L'Osservatore Romano




VATICANO, 12 Jul. 17 / 05:58 am (ACI).- En un mensaje enviado por el Papa Francisco a los participantes en el Primer Simposio Internacional sobre la Catequesis que se está celebrando en Buenos Aires entre el 11 y el 14 de julio de 2017, el Santo Padre señaló que las claves de todo catequesis deben ser la creatividad y la vocación de servicio a la Iglesia.

El Pontífice puso de ejemplo para los catequistas a San Francisco de Asís, quien “cuando uno de sus seguidores le insistía para que le enseñara a predicar, le respondía de esta manera: ‘Hermano, (cuando visitamos a los enfermos, ayudamos a los niños y damos comida a los pobres) ya estamos predicando’. En esta bella lección se encuentra encerrada la vocación y la tarea del catequista”.

“En primer lugar, la catequesis no es un ‘trabajo’ o una tarea externa a la persona del catequista –recordó Francisco–, sino que se ‘es’ catequista y toda la vida gira entorno a esta misión. De hecho, ‘ser’ catequista es una vocación de servicio en la Iglesia, lo que se ha recibido como don de parte del Señor debe a su vez transmitirse”.

Por ello, “el catequista deba volver constantemente a aquel primer anuncio o ‘kerygma’ que es el don que le cambió la vida”. “Este anuncio debe acompañar la fe que está ya presente en la religiosidad de nuestro pueblo”.

Es necesario “hacerse cargo de todo el potencial de piedad y amor que encierra la religiosidad popular para que se transmitan no sólo los contenidos de la fe, sino para que también se cree una verdadera escuela de formación en la que se cultive el don de la fe que se ha recibido, a fin de que los actos y las palabras reflejen la gracia de ser discípulos de Jesús”.

“El catequista es además creativo; busca diferentes medios y formas para anunciar a Cristo. Es bello creer en Jesús, porque Él es ‘el camino, y la verdad y la vida’ que colma nuestra existencia de gozo y de alegría”, afirmó.

Además, destacó que “esta búsqueda de dar a conocer a Jesús como suma belleza nos lleva a encontrar nuevos signos y formas para la transmisión de la fe. Los medios pueden ser diferentes pero lo importante es tener presente el estilo de Jesús, que se adaptaba a las personas que tenía ante Él para hacerles cercano el amor de Dios”.

“Hay que saber ‘cambiar’, adaptarse, para hacer el mensaje más cercano, aun cuando es siempre el mismo, porque Dios no cambia sino que renueva todas las cosas en Él. En la búsqueda creativa de dar a conocer a Jesús no debemos sentir miedo porque Él nos precede en esa tarea. Él ya está en el hombre de hoy, y allí nos espera”.

El Papa Francisco finalizó su mensaje animando a los catequesis a “que sean alegres mensajeros, custodios del bien y la belleza que resplandecen en la vida fiel del discípulo misionero”.

EL GLUTEN Y LA EUCARISTÍA: QUÉ DEBE HACER QUIEN PADECE ENFERMEDAD CELÍACA?


El gluten y la Eucaristía: ¿Qué debe hacer quien padece enfermedad celíaca?
 Crédito: Daniel Ibañez (ACI Prensa)




 (ACI).- La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos de la Santa Sede emitió, el 15 de junio de este año, una carta circular a los obispos reiterando las normas existentes sobre el pan y el vino para la Eucaristía, incluida la norma de que las hostias deben contener una cierta cantidad de gluten como materia válida para la consagración.

La noticia se hizo viral y algunos medios titularon lo siguiente: “La Iglesia Católica prohíbe a los celíacos la comunión”. Inclusive Twitter declaró el tema como “tendencia”.

Sin embargo, las normas sobre el pan y el vino ya existían y no fue anunciada ninguna nueva, ni se prohibió a los celíacos la Eucaristía. Las hostias sin gluten fueron siempre materia inválida para la consagración.

Ante este panorama, la carta deja algunas inquietudes para aquellas personas con enfermedad celíaca (o aquellas con otras alergias graves al trigo) y la Eucaristía.


¿Qué se debe hacer si se padece esta enfermedad?

La Iglesia reconoce que no debe excluir de la comunión a los católicos con enfermedad celíaca, y se ha acomodado para aquellos que son incapaces de consumir el trigo.

Un laico incapaz de recibir una hostia baja en gluten, puede recibir la comunión bajo la especie de vino solamente.

Un sacerdote en una situación similar al participar en la Misa puede, con permiso del ordinario, recibir la comunión bajo la especie de vino solamente. Pero tal sacerdote no puede celebrar la Eucaristía de forma individual, ni puede presidir una concelebración.

El P. Joseph Faulkner, sacerdote de la diócesis de Lincoln en Estados Unidos, fue diagnosticado con enfermedad celíaca en 2008. Luego de ser ordenado, tuvo que recibir un permiso especial de su diócesis para usar hostias de bajo gluten para celebrar la Misa.

En entrevista con CNA –agencia en inglés del Grupo ACI– el presbítero indicó: “Vomito si como pan, pero consumo de 8 a 9 hostias bajas en gluten por semana, y lo he hecho durante 9 años, y no me enferman”.

El P. Faulkner recomendó que cualquier celíaco obtenga algunas hostias bajas en gluten sin consagrar, e ingiera pequeñas partículas para ver si es capaz de consumirlas con seguridad.

Para los celíacos que son incapaces de recibir las hostias bajas en gluten, el P. Faulkner dijo que “lo más seguro que una persona podría hacer sería pedir y recibir la Preciosísima Sangre de un cáliz, pero que no sea el cáliz que el sacerdote utiliza”.

Esto se debe a que el cáliz que contiene el vino utilizado por el sacerdote, también contiene el frumentum, partículas de hostia que cayeron durante la oración del Agnus Dei (rezada poco antes de la comunión). Para evitar cualquier contaminación, es necesario un cáliz separado.

“Esa es la manera más segura, y cuando recibes la Preciosísima Sangre, recibes el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de Jesús, para que no tengas que preocuparte de recibir solo parte del sacrificio”, indicó el sacerdote.

Finalmente, el P. Faulkner señaló que aquellos que son capaces de recibir las hostias bajas en gluten, pueden viajar con un estuche de hostias no consagradas, de tal forma que puedan asegurarse de recibir la comunión en diferentes parroquias.

“Solo ve donde el párroco y explícale: 'Hola, soy celíaco, ¿puedo llevar una de estas hostias consagradas en una patena separada? Si no tienen un celíaco en su parroquia es probable que no cuenten con este tipo de hostias en su refrigerador”, concluyó.

Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en CNA.

LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 12 DE JULIO


Los cinco minutos de María
Julio 12



Siguiendo el ejemplo de tu vida, Virgen Madre de Dios, encontramos el camino, encontramos al Señor.

Virgen llena de fe, enséñanos a creer, para dar en nuestra vida a cada instante la respuesta que nos pide la palabra del Señor.

Virgen llena de amor, enséñanos a amar, que sepamos sembrar en nuestro mundo las semillas de la Salvación.

Virgen humilde de Nazaret, que como tú me ponga yo en las manos de Dios, para que haga de mí lo que Él quiera.


* P. Alfonso Milagro

EL GRUPO DE LOS DOCE


El grupo de los doce
Jesús les da una misión para la que ningún hombre está capacitado, si no recibe su poder especial de lo alto


Por: Padre Nicolás Schwizer | Fuente: Homilías del Padre Nicolás Schwizer 




¿Cómo logra Jesús, en sólo tres años, inaugurar toda una revolución del mundo, una transformación profunda de hombre y pueblos?

Utiliza una estrategia muy adecuada: se dedica a formar y preparar testigos, instrumentos, enviados suyos – es decir – apóstoles.

En los Evangelios nos cuentan la elección de los doce apóstoles. Nos invita a reflexionar un momento sobre este grupo tan especial que son sus apóstoles.

Si nos fijamos en los Evangelios, nos llama la atención el hecho de que Jesús en su vida pública casi nunca aparece solo. En todo momento le vemos rodeado de sus doce o de algunos de ellos. Son como su sombra, su permanente compañía. Tampoco les vemos jamás a ellos solos. Jesús puede aparecer sin la multitud, pero no sin ese grupo de amigos. Están asociados a sus enseñanzas, a sus obras, a su tarea. Son sus prolongadores, sus continuadores; no sólo amigos ocasionales, que mañana podrían alejarse.

Un segundo aspecto es que se trata de un grupo fijo. No son unos cuantos amigos, que hoy están unos y mañana otros, los apóstoles forman una unidad irrompible. Son un conjunto, un colegio con un número muy definido: doce. Con este nombre, “los doce” se les designa casi siempre en el evangelio. Otras veces se les llamará los doce discípulos o apóstoles. La lista del grupo se repite varias veces en el evangelio y a veces se cambia un poco el orden de la cita, pero nunca se introducen nombres nuevos, ni falta ninguno de esos doce elegidos.

Y los propios apóstoles consideran, después de la muerte de Jesús, importante ese número. Por ello elegirán a Matías para cumplir la falta de Judas.

Pero el dato más llamativo es que esos doce han sido elegidos para algo muy concreto. Jesús no se limita a darles una enseñanza, como hace con la multitud. No les expone una serie de verdades que ellos pueden aceptar o no. Lo que les confiere Jesús es una misión. Es una misión que les compromete totalmente. En ella se juegan su condición de elegidos.

Y no se trata de una misión cualquiera. No tienen que hacer una parte de la tarea de Cristo – no son sus ayudantes. Tienen la misma misión de Jesús: “Como me envió mi Padre, así yo os envío yo a vosotros” (Jn 20, 21). Y ellos no serán simples “cronistas”, no tendrán sólo que contar lo que Cristo hizo. Deberán continuarla, hacerla suya, prolongarla. “Id y enseñad a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt 28, 19).

Y se trata de una misión salvadora: una misión para la que ningún hombre está capacitado, si no recibe su poder especial de lo alto. Porque es la misma misión de Cristo. Por eso, Jesús les entrega el Espíritu Santo. Porque sólo con esa fuerza sobrenatural y sobrehumana podrán intentar realizarla.

Con ello queda claro que se trata de una misión permanente. Serán los testigos y representantes auténticos de Cristo. “Quien os recibe a vosotros, a mí me recibe” (Mt 10, 40). Serán más que simples portadores de su mensaje, serán auténticos actores de la obra de Dios.

Y para poder realizar esta tarea sobrehumana, recibirán también poderes sobrehumanos: Jesús les da poder de perdonar pecados; les entrega las llaves del Reino. Y les da también “la autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia”.

Y todo esto no es una misión que pueda realizar cada uno por su cuenta, sino únicamente todos juntos. Por eso deben “ser uno” (Jn 17, 20) porque trabajando unidos será como el mundo creerá. Y a partir de sus apóstoles, sus seguidores de todas las naciones constituirán un pueblo nuevo, pero unido en torno a Cristo. Es la “pequeña grey” a la que su Padre dará el Reino.

Queridos hermanos, debido a la extraordinaria entrega y fidelidad de los apóstoles y por gracia y amor de Dios, todos nosotros formamos parte de esa grey del Señor, de esa Iglesia que Él ha fundado.

Pidámosle a Jesús que nos dé a cada uno ese espíritu apostólico de los primeros, para que también nosotros podamos ser instrumentos aptos para la conquista el Reino de Dios. Y que la Virgen María, la Reina de los apóstoles, nos ayude en ello.

¡Qué así sea!
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Padre Nicolás Schwizer
Instituto de los Padres de Schoenstatt

EL EVANGELIO DE HOY MIÉRCOLES 12 DE JULIO DEL 2017


Ir y proclamar el Reino de Dios
Santo Evangelio según San Mateo 10,1-7. XIV Miércoles de Tiempo Ordinario.


Por: H. Hiram Samir Galán Jaime, L.C. | Fuente: www.missionkits.org 



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey Nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, manso y humilde de corazón, has mi corazón semejante al tuyo para que sea capaz de conquistar el corazón de mis hermanos y llevarlos a Ti.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Mateo 10,1-7
En aquel tiempo, llamando Jesús a sus doce discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias.
Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero de todos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y su hermano Juan, hijos del Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el cananeo, y Judas Iscariote, que fue el traidor.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: "No vayan a tierra de paganos, ni entren en ciudades de samaritanos. Vayan más bien en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos".
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Este pasaje parece como si tratara de excluir el anuncio del kerigma a todos lo demás hombres que no pertenecen al pueblo de Israel, pero en realidad, busca resaltar la importancia del apostolado en casa.
Es decir, a veces podemos dejarnos llevar por el activismo, o la búsqueda de apostolados, grandes y gratificantes, cuando en realidad tenemos mucho más trabajo apostólico en la propia casa. Es bueno tener un apostolado que implique salir de sí mismo, de la zona de confort, e ir a las periferias como nos invita el Papa. Pero es muy recomendable empezar el apostolado ahí donde estamos. En casa, con los seres queridos, en el trabajo, con las personas que se convive día a día. Y ese testimonio dará posiblemente mayores frutos, pues siempre tendrá una continuación y se le podrá dar seguimiento a esas almas que Dios mismo ha puesto en nuestro camino.
Ayúdanos a comprender, Señor, que el tamaño de nuestra cruz no es la que nosotros creemos que nos acomoda mejor, sino aquella que Tú tienes designada para cada uno, según nuestras propias fuerzas y de cara a la eternidad.
"Cada uno está llamado a reconocer cómo se manifiesta la indiferencia en la propia vida, y a adoptar un compromiso concreto para contribuir a mejorar la realidad donde vive, a partir de la propia familia, de su vecindario o el ambiente de trabajo.
Los Estados están llamados también a hacer gestos concretos, actos de valentía para con las personas más frágiles de su sociedad, como los encarcelados, los emigrantes, los desempleados y los enfermos."
(Mensaje del Papa Francisco para la 49° Jornada Mundial de la Paz)
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración. Disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Haré un autoexamen, tratando de ver si mi testimonio de vida en casa, en el trabajo y con los amigos, refleja verdaderamente a una persona enamorada de Cristo, que busca extender su Reino día con día.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

FELIZ MIÉRCOLES




martes, 11 de julio de 2017

EL EVANGELIO DE HOY MARTES 11 DE JULIO DEL 2017


Envíame, Señor...
Santo Evangelio según San Mateo 9,32-38. XIV Martes de Tiempo Ordinario


Por: H. Javier Castellanos LC | Fuente: www.missionkits.org 



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, escucha mi oración;
Tú, que eres fiel, atiende a mi súplica;
Tú, que eres justo escúchame.

En la mañana hazme escuchar tu gracia,
ya que confío en Ti.
Indícame el camino que he de seguir,
pues levanto mi alma a Ti. (Salmo 142)


Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 9,32-38
En aquel tiempo, llevaron ante Jesús a un hombre mudo, que estaba poseído por el demonio. Jesús expulsó al demonio y el mudo habló. La multitud maravillada, decía: "Nunca se había visto nada semejante en Israel". Pero los fariseos decían: "Expulsa a los demonios por autoridad del príncipe de los demonios".
Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia. Al ver a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos".
Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Envía, Señor, trabajadores a tus campos. Llena el mundo con tu gracia. Que tus obreros recorran todas las ciudades, enseñen en las plazas, prediquen el Evangelio, curen toda enfermedad y dolencia. Envía apóstoles, Señor, ¡danos vocaciones! Mira que la cosecha es mucha. Mira que hay muy pocos en ella...
Tu palabra siempre es un llamado. Y tu llamado, en el fondo, es una vocación. Señor, yo rezo ahora para escuchar tu voz. Sé que yo también tengo un llamado, y que has puesto en mi alma una vocación. Porque Tú no llamas sólo a unos pocos. Todo hombre y mujer tiene una misión en este mundo. Yo soy uno de tus trabajadores, esté donde esté.
Me has llamado a seguirte, Señor, y quieres enviarme a tu campo. Hoy mismo me invitar a llevar tu nombre, ser cristiano en mi trabajo, con mi familia, con mis amigos. Tal vez encontraré quién necesite una palabra de esperanza, un poco de mi tiempo, el testimonio de mi fe y de mi caridad auténtica. Tal vez encuentre a alguien que necesita escuchar tu voz; tal vez yo mismo sea hoy canal de vocaciones...
Mira que la cosecha es mucha. Necesito tu gracia para cumplir tu voluntad. Dame hoy de tu pan, para que pueda extender el Evangelio del Reino. Te ruego, Señor, envíame a tu campo y haz de mí un buen servidor en tu viña.
"La misión del cristiano en el mundo es una misión estupenda, es una misión destinada a todos, una misión de servicio sin excluir a nadie; requiere mucha generosidad y sobre todo elevar la mirada y el corazón, para invocar la ayuda del Señor. Hay tanta necesidad de cristianos que testimonien con alegría el Evangelio en la vida de cada día".
(Homilía de S.S. Francisco, 3 de julio de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy ofreceré un sacrificio [una renuncia a algo bueno para unirme al sacrificio de Cristo] por las vocaciones.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

LAS DOS PLANTAS


Las dos plantas



La tormenta es un buen símbolo de nuestras crisis, angustias, pérdidas, fracasos. En fin para todo lo que se presenta como algo doloroso, funesto e indeseable en tu vida. Pero son inevitables. Lo bueno es encontrar en todas ellas el lado positivo, porque muy expresivamente escribió Luis Veuillot “hay bendiciones de Dios que entran en casa rompiendo los cristales”.

Dos plantas, iguales, nacieron al mismo tiempo, y a pocos metros de distancia una de otra, de dos semillas hermanas. Una brotó en la orilla de un camino, siendo a veces cubierta de polvo, otras de lodo, quemada por el sol, en los días de verano, helada por el frío en las noches de invierno, azotada por la lluvia, batida por el viento, y creció bien verde, vivaz y lozana. La otra brotó al reparo de un techito que allí estaba, al pie de una pared, y no tuvo que luchar contra viento alguno; la lluvia no la mojaba, ni la quemaba el sol, y apenas sentía un poco de frío durante las noches largas de agosto; y por esto mismo, creció delgada, endeble y descolorida. Es que el luchar y sufrir conservan la vida. (Godofredo Daireaux).

Hay personas que saben transformar su debilidad en fortaleza. Los límites reales que tienen en la vida los impulsan de tal modo que se distinguen entre sus iguales. De un obstáculo hacen un punto de apoyo para lanzarse adelante con más fuerza que el común de la gente. Que pases un buen día, incluso salvando obstáculos.


* Enviado por el P. Natalio
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