viernes, 27 de enero de 2017

CUESTIÓN DE ACTITUD


Cuestión de actitud



Hace mucho tiempo, una joven en China llamada Lee se casó y fue a vivir con el marido y la suegra. Después de algunos días, no se entendía con ella. Sus personalidades eran muy diferentes y Lee fue irritándose con los hábitos de la suegra, que frecuentemente la criticaba.

Los meses pasaron y Lee y su suegra cada vez discutían más y peleaban. De acuerdo con una antigua tradición china, la nuera tiene que cuidar a la suegra y obedecerla en todo.

Lee, no soportando más vivir con la suegra, decidió tomar una decisión y visitar a un amigo de su padre.

Después de oírla, él tomó un paquete de hierbas y le dijo: "No deberás usarlas de una sola vez para liberarte de tu suegra, porque ello causaría sospechas. Debes darle varias hierbas que irán lentamente envenenando a tu suegra. Cada dos días pondrás un poco de estas hierbas en su comida. Ahora, para tener certeza de que cuando ella muera nadie sospechará de ti, deberás tener mucho cuidado y actuar de manera muy amigable. No discutas, ayúdala a resolver sus problemas. Recuerda, tienes que escucharme y seguir todas mis instrucciones".

Lee respondió: "Si, Sr. Huang, haré todo lo que el señor me pida".

Lee quedó muy contenta, agradeció al Sr. Huang, y volvió muy apurada para comenzar el proyecto de asesinar a su suegra.

Pasaron las semanas y cada dos días, Lee servía una comida especialmente tratada a su suegra. Siempre recordaba lo que el Sr. Huang le había recomendado sobre evitar sospechas, y así controló su temperamento, obedecía a la suegra y la trataba como si fuese su propia madre.

Después de seis meses, la casa entera estaba completamente cambiada. Lee había controlado su temperamento y casi nunca aborrecía a su suegra. En esos meses, no había tenido ni una discusión con ella, que ahora parecía mucho más amable y más fácil de lidiar con ella. Las actitudes de la suegra también cambiaron y ambas pasaron a tratarse como madre e hija.

Un día Lee fue nuevamente en procura del Sr. Huang, para pedirle ayuda y le dijo: "Querido Sr. Huang, por favor ayúdeme a evitar que el veneno mate a mi suegra. Ella se ha transformado en una mujer agradable y la amo como si fuese mi madre. No quiero que ella muera por causa del veneno que le di".

El Sr. Huang sonrió y señaló con la cabeza: "Sra. Lee, no tiene por qué preocuparse. Su suegra no ha cambiado, la que cambio fue usted. Las hierbas que le di, eran vitaminas para mejorar su salud. El veneno estaba en su mente, en su actitud, pero fue echado fuera y sustituido por el amor que pasaste a darle a ella".

En la China existe un adagio que dice: "La persona que ama a los otros, también será amada".

La mayor parte de las veces recibiremos de las otras personas lo que les damos y por eso… ¡Ten cuidado!

Acuérdate siempre: "El plantar es opcional, pero la cosecha es obligatoria, por eso ten cuidado con lo que plantas"

SABER DECIDIRSE


Saber decidirse



Avanzar ante obstáculos abrumadores es arriesgarse a fracasar. Pero se deben correr los riesgos porque el peligro más grande en la vida es no arriesgar nada. La persona que no arriesga nada, no hace nada, no tiene nada, no es nada. Podrá evitar el sufrimiento y la tristeza, pero no puede aprender, sentir, cambiar, crecer ni amar.

Muchas veces nos conformamos en vez de arriesgarnos, sin pensar que cada día que pasa nunca volverá. Debemos recordar que: “Nada está escrito. Nada está hecho. Nada es imposible”. Todo depende de nuestra voluntad. De esa fuerza que nos sale de adentro. De decir "¡Sí, puedo!" a cada desafío. Tenemos el poder. Cuando estamos decididos, cuando de verdad queremos algo, no hay obstáculo capaz de interponerse. Si queremos... podemos llegar más lejos. Si queremos... podemos llegar más alto. Si queremos... podemos hacer lo que sea. Sólo hay que proponérselo, y trabajar para lograrlo. ¡Yo sé que tú puedes!

Temores y ansiedades pueden anular tus energías y frustrar el logro de tus objetivos. Para superar estos miedos confía en el Señor. Él te acompaña y está dispuesto a darte una mano. Déjale el cuidado de todas tus cosas y abandónate en él. Todo te irá mejor y tus problemas se resolverán con tranquilidad según sus designios.


* Enviado por el P. Natalio

PAPA FRANCISCO ADVIERTE SOBRE EL PECADO QUE NOS PARALIZA Y NOS QUITA LA VALENTÍA


El Papa Francisco advierte sobre el pecado “que nos paraliza” y nos quita la valentía
Por Miguel Pérez Pichel
 Foto: L'Osservatore Romano.



VATICANO, 27 Ene. 17 / 06:18 am (ACI).- El Papa Francisco, durante la homilía de la Misa celebrada en la Casa Santa Marta el 27 de enero, animó a los cristianos a ser valientes y a confiar en Dios, porque “Dios nos libra de la pusilanimidad, ese pecado que nos paraliza, que nos quita la esperanza, la valentía, la paciencia”.

Ese pecado, advirtió, “nos hace tener miedo de todo" y "nos quita la memoria del paso de Dios por nuestras vidas”.


El Santo Padre también recordó las palabras de la Carta de San Pablo a los Hebreos: “hermanos, traed a la memoria los días pasados”.

“La memoria de los días del entusiasmo, del andar adelante en la fe, de los primeros pasos en la fe. No se entiende la vida cristiana sin memoria. No solo no se entiende, sino que no se puede vivir cristianamente sin memoria. La memoria de la salvación de Dios en mi vida, la memoria de los problemas de mi vida”, señaló el Papa.

“Nos preguntamos: ¿de qué forma el Señor me ha salvado de estos problemas? La memoria es una gracia: la gracia de pedir”, explicó.

El Papa exhortó a pedir: “‘Señor, que no me olvide de tu paso por mi vida, que no me olvide de los buenos momentos, tampoco de los malos, de la gracia de la cruz’. El cristiano es un hombre de memoria”.

Francisco destacó otro aspecto importante presente en la Carta a los Hebreos: la esperanza.

“La esperanza, mirar al futuro. Así como no se puede vivir una vida cristiana sin la memoria de los pasos dados, tampoco se puede vivir una vida cristiana sin mirar al futuro con la esperanza del encuentro con el Señor”.

El Santo Padre señaló que “la vida es un suspiro, ¿verdad? Pasa. Cuando uno es joven piensa que tiene mucho tiempo por delante, pero luego la vida nos enseña aquella expresión que decimos todos: ‘¡cómo pasa el tiempo! ¡Esta persona, que hace poco era un niño, y ahora se casa! ¡Cómo pasa el tiempo!’”.

La Carta a los Hebreos, dijo, invita a vivir el presente “con valentía y paciencia”, aunque sea “muchas veces doloroso y triste”.

El Santo Padre explicó que “todos somos pecadores, pero seguimos adelante con valentía y con paciencia. No nos quedamos quietos, cerrados, porque eso no nos hará crecer”.

El Papa advirtió contra el riesgo de excedernos en la prudencia: “no arriesgarse, ser prudentes. Sí, es cierto, la prudencia, pero también te puede paralizar, te puede hacer olvidar la gracia recibida, te puede quitar la memoria, te puede quitar la esperanza porque no te deja avanzar”.

También comparó a un cristiano con el alma restringida con una persona que viste con ropas de mala calidad y que, cuando le sorprende un aguacero por la calle, se contraen los tejidos: “eso es tener el alma restringida, eso es la pusilanimidad. Se trata de un pecado contra la memoria, la valentía, la paciencia y la esperanza”.

“El Señor nos hace crecer en la memoria, nos hace crecer en la esperanza, nos da, cada día, coraje y paciencia, y nos libra de la pusilanimidad, del tener miedo de todo. Cuidado con tener el alma restringida para conservarla. No olvidemos las palabras de Jesús: ‘Quien quiera conservar la propia vida, la perderá’”, dijo.

Lectura comentada por el Papa Francisco:

Hebreos 10:32-39

32 Traed a la memoria los días pasados, en que después de ser iluminados, hubisteis de soportar un duro y doloroso combate,


33 unas veces expuestos públicamente a ultrajes y tribulaciones; otras, haciéndoos solidarios de los que así eran tratados.

34 Pues compartisteis los sufrimientos de los encarcelados; y os dejasteis despojar con alegría de vuestros bienes, conscientes de que poseíais una riqueza mejor y más duradera.

35 No perdáis ahora vuestra confianza, que lleva consigo una gran recompensa.

36 Necesitáis paciencia en el sufrimiento para cumplir la voluntad de Dios y conseguir así lo prometido.

37 Pues todavía un poco, muy poco tiempo; y el que ha de venir vendrá sin tardanza.

38 Mi justo vivirá por la fe; mas si es cobarde, mi alma no se complacerá en él.

39 Pero nosotros no somos cobardes para perdición, sino creyentes para salvación del alma.

EL GRANO DE MOSTAZA


El grano de mostaza

Echa simiente, duerme, y la semilla va creciendo sin que él sepa cómo.


Por: Padre Nicolás Schwizer | Fuente: Homilías del Padre Nicolás Schwizer 




Marcos 4, 26-34.
También decía: «El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece, sin que él sepa cómo. La tierra da el fruto por sí misma; primero hierba, luego espiga, después trigo abundante en la espiga. Y cuando el fruto lo admite, en seguida se le mete la hoz, porque ha llegado la siega». Decía también: «¿Con qué compararemos el Reino de Dios o con qué parábola lo expondremos? Es como un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla que se siembra en la tierra; pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas y echa ramas tan grandes que las aves del cielo anidan a su sombra». Y les anunciaba la Palabra con muchas parábolas como éstas, según podían entenderle; no les hablaba sin parábolas; pero a sus propios discípulos se lo explicaba todo en privado.

Reflexión
El Evangelio nos presenta dos parábolas de Jesús: la de la semilla que crece, y la del grano de mostaza. Ambas parábolas pueden ser aplicadas a la vida de la Iglesia, como a la vida del alma humana.

La vida de la Iglesia
“El Reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra”. ¿Quién es este sembrador?” Nada menos que Dios. El Señor ha querido compararse con un agricultor. Es Él quien arroja la semilla. ¿Y cuál es esta semilla? Es Jesucristo, nuestro Señor. Él es el grano de trigo, que vino del cielo y cayó en la tierra. Él mismo lo dijo: “Si el grano de trigo no muere queda infecundo”. Su misterio pascual, misterio de muerte y de resurrección es el misterio de un grano que muere y de un grano que resucita, que brota, y que va creciendo.

¿Y dónde va creciendo? Va creciendo en la Iglesia, fruto de la muerte de Cristo, de su sangre derramada. Si miramos la Iglesia el día en que el Señor ascendió a los cielos, nos espantamos por su pequeñez. Era el primer tallo, débil, tembloroso. La venida del Espíritu santo el día de Pentecostés hizo que ese grupo reducido tuviera el coraje de salir a la luz pública. Y allí comenzaron las conversiones.

Los apóstoles se repartieron por todo el mundo, siguiendo las rutas del Imperio Romano, por tierra y por agua. Brotaron, entonces, las pequeñas comunidades, plantadas también ellas sobre la sangre de los mártires. Y así esa Iglesia, que vimos tan pequeña en el Cenáculo, se fue extendiendo, creciendo, de día y de noche, hasta hacerse inmensa. Como dice la parábola de hoy: La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano.

Impresiona como el Señor escogió a un grupito de personas débiles para convertir al Imperio más grande de aquella época. Dice San Pablo que Dios eligió a los necios del mundo para confundir a los fuertes. Los apóstoles eran humildes y pequeños, pescadores y publicanos. Eran la semilla de mostaza que, cuando se la siembra, es la más pequeña, pero después crece y llega a ser la más grande de las legumbres.

La vida del alma humana
Esto que hemos considerado con respecto a la Iglesia universal, podemos también aplicarlo a cada uno de nosotros. El día en que fuimos llevados a la pila bautismal, Dios sembró la fe en nuestra alma. La fe es un don de Dios, viene de Dios, el sembrador de la vida divina. Una fe inicial, pequeña, como el grano de mostaza. Pero, a partir del día, en que adquirimos el uso de la razón, esa fe comenzó a crecer. Porque nuestra fe tiene una historia, con sus altos y sus bajos. Pero si nos mantenemos fieles, nuestra fe tiende a crecer contra viento y marea, hasta hacerse un árbol sólido donde anidan los pájaros.

La fe es, pues, como una semilla en nuestra alma, comparable a un grano de mostaza. También lo es la palabra de Dios, gracias a la cual nuestra fe va creciendo. El mismo Jesús comparó la palabra con una semilla que se anida en el corazón. Esa palabra está allí para edificar e implantar nuevas virtudes, para destruir y arrancar viejos vicios.

Si la ahogamos con nuestras preocupaciones terrenas, con nuestro egoísmo, con nuestras deslealtades, entonces esa semilla queda sofocada y perece. En el libro de los Hechos de los Apóstoles encontramos la hermosa expresión: “la palabra del Señor crecía”. Así debe suceder en el interior de cada uno de nosotros. ¡Dichosos los que oyen la palabra de Dios y la ponen en práctica!

Queridos hermanos, pronto nos acercaremos a recibir el Cuerpo de Jesús, de ese Jesús que se hizo semilla por nosotros, grano de trigo molido en la pasión, alimento de las almas en la Eucaristía. Pidámosle, por eso, que crezca cada día más en nuestro corazón y que nos transforme por dentro, para que así su semilla se vuelva fecunda.

¡Qué así sea!
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Padre Nicolás Schwizer
Instituto de los Padres de Schoenstatt

LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 27 DE ENERO


Los cinco minutos de María
Enero 27



En el Magníficat, María proclama la conducta de Dios con los poderosos de la tierra, dominados por el dinero, por el poder, por la influencia, tienen como meta la conquista del mundo: Dios los derriba de su trono, de la altura de su soberbia; los deja vacíos de los bienes del cielo, por haber permitido que los bienes terrenos secaran su corazón.

Los humildes, por el contrario, son bendecidos por Dios, elevados a su gracia y a su amor, y por eso llegarán a conquistar el cielo.
María, enséñanos la disponibilidad y la aceptación del plan de Dios sobre nosotros y el mundo.



* P. Alfonso Milagro

EL EVANGELIO DE HOY VIERNES 27 DE ENERO DEL 2017


Confiar en la grandeza del amor de Dios
Marcos 4, 26-34. III Viernes de Tiempo Ordinario. Ciclo A.


Por: H. Adrián Olvera de la Cruz LC | Fuente: www.missionkits.org 



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Hoy es un nuevo día, Señor. Un día más para conocerte mejor… un día más para amarte más. Un nuevo día para volver a empezar…
Evangelio del día (para orientar tu meditación)


Del santo Evangelio según san Marcos 4, 26-34
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha”.
Les dijo también: “¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra”.
Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
La sencillez de Dios es un gran y hermoso misterio. Un misterio que parece siempre ir en contra de la forma en que vivimos. Una vida en donde el tiempo no espera; donde parece no haber tiempo para la paciencia.
Nos acostumbramos a una seguridad que sólo llega cuando presionamos el botón de «enviar» seguido de la confirmación «listo»… sólo así nos envuelve la paz.
La sencillez de Dios nos lleva por el camino de la confianza… de la paciencia y de la esperanza. Hacemos y no vemos; no vemos y desesperamos. Jesús nos dice, haz y aunque no veas… sigue haciendo… confía. Paciencia, que aquello que se siembra en tierra buena tiende a crecer. Esperanza, pues la cosecha será más de la que puedes imaginar.
Nos invita a confiar en la grandeza de su amor. Nos invita a esperar, no pasivamente, sino movidos por ese mismo amor. Nos invita a no olvidar que aquél que cree en Él tendrá vida eterna. Nos invita a no olvidar que aquél que permanece en Él,ése verdaderamente dará fruto, y fruto en abundancia. Nos invita a creer en la sencillez de su amor. A creer aun cuando no veamos… a esperar lo que se nos será dado… a amar… simplemente a amar.
Señor, creo en Ti… aumenta mi fe.
«Ningún ingreso triunfal, ninguna manifestación grandiosa del Omnipotente: él no se muestra como un sol deslumbrante, sino que entra en el mundo en el modo más sencillo, como un niño dado a luz por su madre, con ese estilo que nos habla la Escritura: como la lluvia cae sobre la tierra, como la más pequeña de las semillas que brota y crece. Así, contrariamente a lo que cabría esperar y quizás desearíamos, el Reino de Dios, ahora como entonces, “no viene con ostentación”, sino en la pequeñez, en la humildad.»
(Homilía de S.S. Francisco,28 de julio de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Rezar un padre nuestro pidiendo la gracia de crecer cada día más en la fe.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

FELIZ VIERNES


jueves, 26 de enero de 2017

EN MEDIO DE SU PUEBLO


En medio de su pueblo



¡Qué simpático sería un Presidente o Rey que, vestido como una persona común, subiera al ómnibus de la esquina para trasladarse al supermercado para comprar lo que desea, o se sentara en medio de los espectadores para disfrutar un partido de fútbol como uno más…! ¿No has pensado que Jesús, el mismo Hijo eterno de Dios, vino a nuestro encuentro y compartió nuestra vida común en medio de nosotros?

Un soldado norteamericano viajaba un día en ómnibus haciendo turismo por Suecia. El sueco que viajaba junto a él parecía ser muy amable, y el soldado empezó a dialogar familiarmente con el simpático acompañante. Hablaron de todo un poco, hasta que el soldado le dijo:
—Mi país es el más democrático de todo el mundo. Cualquier ciudadano es recibido cordialmente en la Casa Blanca para ver al presidente y ventilar cualquier problema o queja con él en persona.
El sueco, para no quedar en inferioridad, añadió enseguida:
—Eso no es nada, aquí en Suecia, el rey viaja en el mismo ómnibus que la gente corriente.
Cuando poco después el acompañante bajó del vehículo, los otros pasajeros le informaron al norteamericano que había viajado junto al rey Gustavo Adolfo VI.

Esto es precisamente lo que hizo Jesús, dejando a un lado su categoría de Dios y asumiendo nuestra condición humana en toda su humildad. Es lo que san Juan dejó consignado en la introducción a su Evangelio con estas sublimes palabras: “El Verbo de Dios se hizo carne y habitó en medio de nosotros” (Juan 1, 12). ¡Como para meditarlo, y llenarse de admiración y gratitud!


* Enviado por el P. Natalio

EL AVE MARÍA


EL AVE MARÍA



San Jerónimo decía que "las verdades contenidas en el Ave María son tan sublimes, tan maravillosas, que ningún hombre, ningún ángel podría entenderlas completamente."

Y santo Tomás de Aquino, el príncipe de los teólogos, "el más sabio de los santos y el más santo de los sabios",  predicó en torno a esta oración mariana durante cuarenta días en Roma, llenando los corazones de éxtasis.

El padre Suárez, un erudito jesuita, declara que a la hora de su muerte, gustoso cambiaría todos los libros que había escrito, todas las obras que había hecho, a cambio de los méritos de una sola Ave María rezada con devoción.

Un día, santa Matilde, que amaba mucho a la Virgen María, estaba tratando de componer una hermosa oración en su honor. Nuestra Señora se le apareció  llevando sobre el pecho la salutación angélica escrita en letras de oro: "Ave María, gratia plena". Y ella dijo: "Mi hija, ninguna oración que pudieras componer me daría tanta alegría como el Ave María."

RELIQUIA DEL CORAZÓN DE SAN VICENTE DE PAÚL INICIA PEREGRINACIÓN MUNDIAL


 Reliquia del Corazón de San Vicente de Paúl inicia peregrinación mundial
Por María Ximena Rondón
Foto: Comunicaciones Familia Vicenciana



PARÍS, 25 Ene. 17 / 03:58 pm (ACI).- Hoy 25 de enero la Familia Vicenciana inició en Francia una peregrinación mundial de la reliquia del Corazón de San Vicente de Paúl, en el marco del Jubileo por los 400 años del nacimiento de esta familia espiritual que se dedica al servicio de los más necesitados.

Un grupo de religiosos sacaron la reliquia en procesión de la Capilla de la Medalla Milagrosa en París donde es conservada. Su primer destino será el pueblo de Folleville, en el norte de Francia, donde el 25 de enero de 1617 San Vicente de Paúl, Patrono Universal de las Obras de Caridad, sintió el llamado de servir a los pobres.

Ese día el Santo predicó el “Primer Sermón de la Misión” inspirado en la confesión que había realizado días antes a un campesino moribundo y que lo hizo reflexionar sobre el abandono espiritual de los pobres en el campo. En agosto de ese mismo año, cuando era párroco en el pueblo de Châtillon, el santo volvió a toparse con la pobreza.

A través de estos dos acontecimientos, San Vicente entendió que era necesario instruir a la gente, darles a conocer su dignidad como seres humanos y a enseñarles las verdades del proyecto de Dios.

Para celebrar los 400 años de este acontecimiento, la Familia Vicenciana alienta a vivir este Jubileo a través de otras tres iniciativas:

El Superior General de la Congregación de la Misión y de la Compañía de las Hijas de la Caridad, P. Tomaž Mavri?, C. M., explicó que la primera es la realización de un proyecto en el cual puedan intervenir todas las ramas de la Familia Vicenciana y que sea en beneficio de indigentes, refugiados, desplazados y migrantes.

La segunda iniciativa es el simposio internacional que se realizará del 13 al 15 de octubre en Roma, en el que se reflexionará sobre la actualización del carisma de la misión y la caridad, y que incluirá un encuentro de la Familia Vicentina con el Papa Francisco.

La tercera es un Festival Internacional de Cine que consistirá en una competencia con un enfoque sobre la vida de San Vicente de Paúl. La fecha de este evento aún no se ha anunciado.

Actualmente, señala una nota de prensa, la Familia Vicenciana está conformada por 225 ramas de diferentes comunidades de vida consagrada y asociaciones laicales en más de 80 países alrededor del mundo que tienen diversos apostolados:misiones, obras de salud, atención a los habitantes de la calle, refugiados, niños abandonados, madres cabezas de hogar, educación, formación, y obras de promoción y desarrollo.

Las ramas más conocidas son la  Asociación Internacional de la Caridad (AIC), la Congregación de la Misión, las Hijas de la Caridad (fundada con Santa Luisa de Marillac), la Sociedad de San Vicente de Paúl, (fundada por el beato Federico Ozanam), la Asociación de la Medalla Milagrosa, las Juventudes Marianas Vicencianas (JMV), los Misioneros Seglares Vicentinos (MISEVI) y las Hermanas de la Caridad de Santa Juana Anthida Touret.

PENSAMIENTOS CRISTIANOS EN IMÁGENES










CURAR LAS CEGUERAS DEL ALMA


Curar las cegueras del alma
Son muchas las cegueras del alma. Desde perezas, cobardías, orgullos y egoísmos y los ojos dejan de ver la luz.


Por: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net 




A base de pequeñas traiciones a la conciencia, el corazón puede endurecerse. Poco a poco inicia una ceguera que dificulta ver el bien, la verdad, la justicia. Entonces alma queda encarcelada entre caprichos y pecados que destruyen y que ahogan.

Son muchas las cegueras del alma. Desde perezas y cobardías, desde ambiciones y envidias, desde lujurias y odios, desde orgullos y egoísmos, los ojos dejan de ver la luz y quedan prisioneros de las tinieblas.

Como enseña san Juan, “quien aborrece a su hermano está en las tinieblas, camina en las tinieblas, no sabe a dónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos” (1Jn 2,11). San Pablo ofrece un análisis más detallado del camino que lleva a la oscuridad y al pecado:

“Porque, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, antes bien se ofuscaron en sus razonamientos y su insensato corazón se entenebreció: jactándose de sabios se volvieron estúpidos, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una representación en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos, de reptiles. Por eso Dios los entregó a las apetencias de su corazón hasta una impureza tal que deshonraron entre sí sus cuerpos. (...) Y como no tuvieron a bien guardar el verdadero conocimiento de Dios, entrególos Dios a su mente insensata, para que hicieran lo que no conviene: llenos de toda injusticia, perversidad, codicia, maldad, henchidos de envidia, de homicidio, de contienda, de engaño, de malignidad, chismosos, detractores, enemigos de Dios, ultrajadores, altaneros, fanfarrones, ingeniosos para el mal, rebeldes a sus padres, insensatos, desleales, desamorados, despiadados” (Rm 1,21‑31).

¿Cómo salir de ese estado de ceguera? ¿Cómo recuperar nuevamente la vista? Si nos dejamos curar por Cristo, si le permitimos tocar nuestros párpados y humedecer nuestras pupilas, volveremos a ver la luz (cf. Jn 9; Ap 3,18).


“Despierta tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te iluminará Cristo” (Ef 5,14b). Con el Maestro podemos salir de las cegueras del alma. Entonces todo quedará iluminado de una manera distinta, y nuestros ojos percibirán, gracias a la misericordia que cura, un horizonte maravilloso de bondad y de belleza. Seremos así capaces de vivir la plenitud de la Ley: amaremos a Dios y a los hermanos (cf. Mt 22,36-39).

SALMO 95: CONTAD LAS MARAVILLAS DEL SEÑOR A TODAS LAS NACIONES


Salmo
Sal 95,1-2a.2b-3.7-8a.10


R/. Contad las maravillas del Señor a todas las naciones



Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre. R/.

Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R/.

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor. R/.

Decid a los pueblos: «El Señor es rey, 
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente.» R/.

EL EVANGELIO DE HOY JUEVES 26 DE ENERO DEL 2017


Con la misma medida que midan a los demás, con esa serán medidos
Marcos 4, 21-25. III Jueves de Tiempo Ordinario. Ciclo A.



Por: H. Hiram Galán LC | Fuente: www.missionkits.org 





En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, sólo Tú conoces mi corazón. Tú conoces bien las heridas de mi alma, y sólo Tú las puedes sanar. Ayúdame a no buscar la cura en aquello que me hiere y vacía más.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)


Del santo Evangelio según san Marcos 4, 21-25
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “¿Acaso se enciende una vela para meterla debajo de una olla o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? Porque si algo está escondido, es para que se descubra; y si algo se ha ocultado, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga”.
Siguió hablándoles y les dijo: “Pongan atención a lo que están oyendo. La misma medida que utilicen para tratar a los demás, esa misma se usará para tratarlos a ustedes, y con creces. Al que tiene, se le dará; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Las relaciones personales, son parte esencial de la vida del ser humano. Por ello, en gran medida, el éxito o el fracaso en las mismas, influye de manera directa en nuestra felicidad. La pregunta es, ¿por qué no tengo buenas relaciones personales? Creo que la respuesta está en que debo aprender a dialogar en lugar de tratar de huir del conflicto.
Pero el diálogo se da a través de la escucha y compresión sincera. No se puede pretender que exista el diálogo sin diferencias o discusiones.
Jesús, mi corazón experimenta continuamente el desprecio y las faltas de atención de las personas, sobre todo de aquellas que más quiero. Pero siempre me considero la víctima, ¿no será que recibo el trato que merezco? ¿No estaré recibiendo lo mismo que yo doy?
Jesús, qué exigente soy con los demás, y qué poco me exijo a mí mismo. Enséñame a tener un corazón misericordioso como el tuyo. Que desde la experiencia de mi propia miseria sepa amar y comprender las debilidades de los demás.
«El hecho comienza con una palabra clara de Jesús: No juzguéis, para que no seáis juzgados. Por lo tanto, si no quieres ser juzgado no juzgues a los demás, claro. Y el Señor va un paso por delante, indicando precisamente el criterio de la medida: porque con el juicio con el que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con la que midáis se os medirá. Todos queremos, el día del juicio, que el Señor nos mire con benevolencia, que el Señor se olvide de tantas cosas feas que hemos hecho en la vida, y esto es justo, porque somos hijos, y esto es lo que un hijo se espera del padre, siempre. Pero si tú juzgas continuamente a los demás, con la misma medida serás juzgado: esto está claro.»
(Homilía de S.S. Francisco, 24 de junio de 2016, en santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Concédeme, Señor, que este día no sospeche o juzgue según las apariencias, sino que busque lo que hay de bello en el alma de mi prójimo.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 26 DE ENERO



Los cinco minutos de María
Enero 26



Al saludar a María con el título de Virgen fiel, la Iglesia reconoce en ella la fidelidad a la Palabra de Dios.
No siempre esa palabra fue para María fácil y humanamente agradable. Muchas veces le resultó ardua, dolorosa y humillante. Dar a luz a su Hijo en una cueva y no hallar otra cuna que un pesebre, o ser tenida por la madre de un ajusticiado, de un iluso visionario, fue para ella una dura prueba. Pero María se mantuvo fiel, en todo momento, a lo que Dios quería de ella.
Como ella, el cristiano deberá ser fiel a su vocación bautismal aunque en ocasiones eso le demande mucha fortaleza de espíritu y perseverante valentía.
María, que seamos fieles en todo momento al amor de nuestro Dios.


* P. Alfonso Milagro

FELIZ JUEVES!!!


miércoles, 25 de enero de 2017

DE VERDAD HAY INFIERNO?


¿De verdad hay infierno?



Habitualmente, cuando la respuesta a una consulta se puede encontrar en el Catecismo de la Iglesia Católica, suelo utilizarlo para contestar. En este caso, bastaría con decir que la doctrina católica sobre el infierno se encuentra en los números 1033-1037, y quedaría así zanjada la cuestión.

Pero cuando se pregunta algo tan elemental, la cosa es diferente. Lo que dice el Catecismo, al menos en lo fundamental, ya se sabe, y la verdadera cuestión es que no se entiende cómo puede ser compatible la existencia del infierno con la misericordia divina. Añadiendo, quizás, que ahora que tanto se habla de misericordia no se entiende cómo la Iglesia sigue sosteniendo que existe el infierno.

Podría intentar responder a este planteamiento, pero sería un error por mi parte, pues supondría aceptar implícitamente un desenfoque: el que la Iglesia es dueña y señora de la doctrina que predica.

La fe cristiana –pues de eso se trata, de una fe y no de una opinión– se basa en aceptar la Revelación divina, la Palabra divina que quiere transmitir algo. Y para verla hay que acudir a lo que predicó Jesucristo, a los Evangelios.

Hay alguna cosa de los Evangelios que puede suscitar dudas o discusiones sobre su significado. En este caso, no. Si uno los lee, podrá comprobar que son muchas las referencias a ese castigo eterno.

Aquí me limitaré a citar la que resulta más clara: la última parte del capítulo 25 del Evangelio de San Mateo (versículos 31 al 46). Trata del juicio final, que describe a grandes rasgos. El último versículo, el 46, indica la ejecución de la sentencia con estas palabras: E irán éstos (los condenados) al suplicio eterno; los justos, en cambio, a la vida eterna.

A la vista de lo cual no queda más remedio que decir que sí, que sí existe el infierno. Sólo a partir de aceptarlo se puede intentar comprender cómo son compatibles la infinita justicia con la infinita misericordia.

Para la teología, ésta es una de las numerosas paradojas a las que debe dar respuesta, o darla en la medida de lo que puede la razón humana, pues estamos ante misterios divinos que no podemos comprender del todo. En cualquier caso, ninguna de estas paradojas se soluciona suprimiendo uno de los términos.

En lo que aquí se plantea, la misericordia divina se manifiesta en que Dios envió a su Hijo a morir en la cruz para salvarnos, y en que hasta el último momento de esta vida la está dispuesto a perdonar a quien acude a su misericordia. Pero quien se empeña en no querer acudir,


© Julio de la Vega-Hazas
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