viernes, 18 de diciembre de 2015

JESUCRISTO ES EL ROSTRO DE LA MISERICORDIA DEL PADRE - DOCE MUESTRAS DE LA MISERICORDIA DIVINA


Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre
Doce muestras de la Misericordia Divina

Paciente y misericordioso es el binomio que a menudo aparece en el Antiguo Testamento para describir la naturaleza de Dios.





Dice el Papa Francisco que la misericordia del Dios invisible se ha hecho visible en Jesús. Por ello inicia su Carta Apostólica El rostro de la misericordia afirmando: “Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre”(MV1). Así pues, vale la pena dedicar este Año Santo a reflexionar sobre la manera en que Jesús nos manifiesta Su misericordia, no sólo para ser conscientes de ella, agradecerla y disfrutarla, sino también para aprender a ser misericordiosos como Jesús.

Para ello puede ayudarnos considerar las siguientes muestras de Su misericordia:


1. Jesús se hizo hombre (ver Jn 1,9-14; Lc 1,28; Heb 2, 18; 4,15; Flp 2, 5-7)
Por amor a nosotros renunció a los privilegios de Su condición divina para venir a salvarnos. Nos acompaña, nos comprende y nos da ejemplo de cómo vivir. Aprendamos de Él y animemos a otros a imitarlo.

2. Jesús no trajo Su Reino (ver Mc 1,14-15; 4,30; Mt 4, 23a; 13).
Jesús nos invita a edificar, habitar y anunciar Su Reino de amor, paz, justicia, verdad y perdón, y ¡no deja a nadie fuera de esa invitación!

3. Jesús nos dio Su Palabra (ver Mc 6, 34: Jn 17, 6-8).
Escuchemos y animemos a otros a escuchar a Jesús, que tiene siempre palabras que nos iluminan, reconfortan, fortalecen, dicen lo que necesitamos escuchar.

4. Jesús nos perdona (ver Lc 5,20-25; 15; 23,34; Jn 3, 16-17).
No importa qué tan bajo caigamos, Jesús nos perdona. Dice el Papa Francisco que Dios nunca se cansa de perdonarnos. Aprovechemos este Año Santo para reconciliarnos con Él y animar a otros a acercarse Él.

5. Jesús nos sana (ver Mt 8, 16-17; Lc 4, 40).
Dice san Francisco de Sales que Dios nos libra de los sufrimientos o nos da la fuerza para superarlos, y siempre podemos unirlos, y animar a otros a unirlos a los Suyos para hallarles sentido redentor, aceptarlos con gratitud y ofrecérselos con amor.

6. Jesús nos dejó Su Presencia Real en la Eucaristía (ver Mt 26, 26-28; Mc 14, 22-24; Lc 22, 19-20).
Quiso quedarse oculto en la Hostia Consagrada para que podamos contemplarle y recibirle, y nos apuntale el corazón para amar como Él nos ama. Este Año Santo invitemos a otros a acompañarnos a Misa y a la Hora Santa.

7. Jesús nos encomendó a María y a la Iglesia (ver Jn 19, 25-27; Mt 16, 18-19).
Jesús nos compartió a Su Madre, quien con su ternura y poderosa intercesión vela por nosotros. Y nos dio la Iglesia, que nos integra a la familia de Dios, nos da Su gracia y nos encamina hacia la santidad. Amémoslas e animemos a otros a conocerlas y a amarlas.

8. Jesús murió en la cruz por nosotros (ver Jn 10, 11.17-18; 15,13; Lc 23, 44-46; Rom 5, 6-11).
Él, el Justo, pagó por los injustos. Asumió nuestros pecados y miserias y los redimió en la cruz. Consolémonos y consolemos a otros con esa certeza.

9. Jesús resucitó y nos invita a la vida eterna (ver Jn 11, 25-26; Lc 24, 1-8; Rom 5, 17-21).
Le abrió una salida a nuestros sepulcros. Y nos ama tanto que nos invita a pasar la eternidad con Él. Pongamos nuestra esperanza en los bienes del cielo, no en los de la tierra.

10. Jesús nos reitera Su amistad incondicional (ver Jn 15, 15; Rom 8, 35-39).
Gocémonos en sabernos amigos de Jesús e invitemos a otros a aceptar Su amistad.

11. Jesús nos da una vocación y nos confía una misión. (ver Mc 16, 14-18; Mt 28, 16-20).
Nos llama a amar y nos envía a ir de Su parte a anunciar al mundo la Buena Nueva del Reino, vocación y misión que todos podemos cumplir y que nos hace dichosos y plenos.

12. Jesús nos envió a Su Espíritu Santo. (ver Jn 20,22; Hch 2, 1-4; 10, 44-46).
Nos envió al Espíritu Santo que nos colma de dones, nos inspira, intercede por nosotros, es nuestro guía, nuestro Consolador.

DIEZ SANTOS QUE CUYO EJEMPLO AYUDARÁ A VIVIR EL JUBILEO DE LA MISERICORDIA


10 Santos que cuyo ejemplo ayudará a vivir el Jubileo de la Misericordia
Por María Ximena Rondón




 (ACI).- Una vez iniciado el Jubileo de la Misericordia el 8 de diciembre y que durará hasta el 20 noviembre de 2016, presentamos ahora una lista de diez santos cuyo testimonio alentará a vivir la misericordia durante este Año Santo.


San Juan Pablo II (1920-2005)

Soportó los estragos y las penas de la Segunda Guerra Mundial. Durante sus más de 25 años de pontificado, San Juan Pablo II tuvo un espíritu misionero. Realizó 104 viajes apostólicos fuera de Italia y 146 por el interior de este país.

Su amor por los jóvenes lo llevó a crear las Jornadas Mundiales de la Juventud. Promovió el diálogo interreligioso.

Uno de sus gestos más recordados fue pedir perdón por los pecados de la Iglesia en toda su historia.

Perdonó al turco Alí Agca que le disparó en la Plaza de San Pedro e incluso lo visitó en la cárcel.



Santa Faustina Kowalska (1905-1938)

A esta santa polaca, Dios le reveló el misterio de su misericordia que se tradujo en la Coronilla de la Divina Misericordia, cuya fiesta se celebra el segundo domingo de Pascua.

Sor Faustina tuvo una vida recogida de piedad y caridad. En el convento fue cocinera, jardinera y portera.

También consiguió un alto grado de unión con Dios y luchó por vencerse a sí misma y alcanzar la santidad.

El Señor le concedió a Sor Faustina revelaciones, visiones del cielo, el purgatorio y el infierno; el don de la profecía, la gracia de leer las almas y los estigmas ocultos.

 

Beata Teresa de Calcuta (1910-1997)

Esta beata de nacionalidad albanesa, pero de corazón indio fundó a pedido de Dios una congregación religiosa al servicio de los de los más pobres entre los pobres de la India.

Se dedicó a recorrer los barrios pobres,
visitó familias, lavó las heridas de los niños y ayudó a los olvidados, entre ellos los leprosos y los llamados “intocables”, la casta hindú más baja.

Recibió el premio Nobel de la Paz y al morir dejó una extensa obra que sigue acogiendo a los más pobres entre los pobres.


 
Santa María Goretti (1890- 1902)

Esta “pequeña y dulce mártir de la pureza”, como la definió el Papa Pío XII, creció en una familia pobre de bienes materiales pero rica en bienes espirituales.

A los once años Alessandro Serenelli, un joven socio de su familia intentó violarla y al ver que la niña se resistía el joven la apuñaló 14 veces.

Al saber que no iba a sobrevivir, María recibió los Sacramentos y antes de comulgar perdonó de corazón a su asesino y pidió estar con él en el paraíso.

Años después Alessandro se convirtió y pidió perdón a la madre de María.



Beato Miguel Pro (1891-1927)

Nació en una familia acomodada y tenía un gran sentido del humor. Fue al extranjero a estudiar en el seminario y cuando regresó a México se dio con la cruel persecución del gobierno contra los cristianos.

Empezó a celebrar misas y adoraciones al Santísimo clandestinas y se las ingeniaba para escabullirse de la policía. Se convirtió en uno de los líderes de la resistencia a la que contribuyó de manera pacífica, siempre bajo el lema “Viva Cristo Rey”.

El presidente Calles lo arrestó acusándolo falsamente. Antes de morir negó los cargos que le imputaban, se arrodilló para rezar y perdonó a sus enemigos.



Padre Pío de Pietrelcina (1887-1968)

Tuvo el don del discernimiento que le
permitió leer los corazones y las conciencias. Por ello muchos fieles se confesaban con él, una actividad a la que dedicaba muchas horas de su tiempo.

También recibió los estigmas.

Como respuesta a los estragos causados la Segunda Guerra Mundial, fundó los “Grupos de Oración del Padre Pío”. A su muerte estos eran 726 y contaban con 68 mil miembros.

El 5 de mayo de 1956 fundó junto a sus amigos la “Casa Alivio del Sufrimiento” con el fin de que los enfermos se recuperen física y espiritualmente.

Sus enemigos lo calumniaron y la Santa Sede le quitó la administración de su obra. El Padre Pío soportó con paciencia esta persecución hasta su muerte y mantuvo su amor y fidelidad a la Iglesia.


San Damián de Molokai (1840- 1889)

Este santo, llamado “el leproso voluntario” fue enviado como misionero a Hawái, donde casi la mayoría de los habitantes eran protestantes. Empezó a predicar con cariño y atendía
personalmente las necesidades de la gente. Así logró la conversión de muchos.
Después se dirigió a la isla de Molokai para atender a los leprosos, sabiendo que el contagio era prácticamente inevitable.

Les dio oportunidades de trabajo, fue el enfermero a los más abandonados, consiguió donaciones, reconstruía las casas derribadas por los huracanes e incluso fabricaba los ataúdes para los muertos.

Se contagió de lepra y murió en medio de su gran obra de caridad.



San Oliver Plunkett (1629-1681)

Este obispo irlandés se dedicaba a consolar a los afligidos, administraba los sacramentos y enviaba a un sacerdote cuando una parroquia estaba abandonada para que esta no caiga en la pobreza o la persecución.

Fue acusado falsamente por haber contratado a setenta mil irlandeses católicos para asesinar a todos los protestantes.

Estuvo detenido en la Torre de Londres, hasta ser declarado culpable y traidor. Asumió su propia defensa y antes de ser ahorcado perdonó a sus acusadores y asesinos. Murió pronunciando el “Miserere”.



San Pablo Miki (1597)

En medio de la persecución japonesa contra los misioneros en 1597, San Pablo Miki y otros 26 católicos fueron martirizados. Fue uno de los misioneros que no huyó del país y se escondieron pero los descubrieron y los masacraron en Nagasaki.

Antes de su martirio predicó que era japonés, jesuita y que moría con honor por haber predicado el evangelio y la verdadera religión de Dios.

Manifestó que perdonaba al rey y todos los que contribuían a su martirio. También pidió por su conversión.



Beato Carlos de Austria (1887-1922)

Desde joven fue muy piadoso y tuvo un inmenso amor por la Eucaristía.

Después de la muerte del emperador Francisco José, el 21 de noviembre de 1916, Carlos se convierte en emperador de Austria y el 30 de diciembre es coronado Rey apostólico de Hungría.

Durante su reinado, buscó establecer la paz en medio del contexto de la Primera Guerra Mundial y desarrolló su política interior basada en la enseñanza social cristiana.

Además fue el único líder político que apoyó al Papa Benedicto XV en sus esfuerzos por lograr la paz. Gracias a ello logró instaurar una transición a un nuevo orden sin guerra civil. Pese a ello fue desterrado a la Isla de Madeira (Portugal).

Ahí cayó enfermo y ofreció su sufrimiento como un sacrificio por la paz y unidad de los pueblos. Antes de morir perdonó a todos los que no le habían ayudado.

Expiró con la mirada puesta en el Santísimo Sacramento.

SIETE VIRTUDES PARA RECIBIR LA NAVIDAD


Siete virtudes para recibir la Navidad
Hagámoslo así para que esas estrellas iluminen nuestra Navidad y nuestras vidas



Debemos prepararnos para recibir en nuestros corazones el Nacimiento del Niño Jesús. Precisamente para esto es que sirve el tiempo de Adviento, son cuatro semanas que nos ayudan a prepararnos para conmemorar este acontecimiento tan especial en el que Dios se hiciera HOMBRE para salvarnos y redimirnos. Según sea nuestra preparación espiritual, será la alegría y paz que sentiremos desde la Noche Buena, cuando celebraremos agradecidos esta gran manifestación del amor misericordioso y redentor de Dios.

Les propongo algunas reflexiones y ejercicios fundamentados en las siete virtudes de la Virgen. Estas virtudes son las que van en contra de los siete pecados capitales: humildad, generosidad, castidad, paciencia, templanza, caridad y diligencia.

Humildad

Navidad es humildad, aunque el mundo quiera ignorarlo. Esa es la gran lección de Nuestro Señor, Quien teniéndolo TODO, pues para y por El fueron creadas todas las cosas del cielo y de la tierra, se desprendió de todo su poder y nació como el más humilde de todos los hombres: en un pesebre. Por lo tanto, evitemos ser ostentosos en nuestro vestir y vanagloriarnos de lo material que podemos tener. Si algún plan o actividad no sale como lo esperamos actuemos con sencillez reconociendo el error y abandonándonos al Señor, con la misma actitud de la Virgen María ante el ángel: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”.

Generosidad

Dar es otra gran lección que nos enseña la Navidad, desde Dios que se da, la Virgen que se entrega totalmente, San José que se olvida de sus planes, los pastores que dan lo poco que tienen, los Reyes que ofrecen sus riquezas, y Dios mismo que se da a sí mismo.
Revisemos nuestro armario y saquemos cosas que le pueden servir a mucha gente necesitada… ¡Cuantas cosas tenemos que no usamos y podemos regalar a quien sí las necesitas! Y no sólo dar lo que nos sobra sino lo que nos duele, como decía Madre Teresa de Calcuta. Demos de nosotros mismos, es decir, nuestra compañía, oración, amistad, sonrisa ¡Cuantos necesitan tan poco para ser felices, porque se sienten solos!

Castidad

Salgamos corriendo ante la tentación y placeres de la carne… En Navidades se cometen muchos pecados de lujuria. Hay gente que sintiéndose solos caen en brazos de la lujuria, buscando consuelos y amor. Cuando veamos que esto puede pasar invoquemos a la VIRGEN, María Santísima para que nos de la gracia para vencer las tentaciones y los placeres de la carne. En las fiestas de esta época se cometen muchos excesos y la gente como que se desenfoca, por eso cuidemos nuestro vocabulario, evitemos los chistes de doble sentido y hasta nuestra forma de vestir.

Paciencia

Hay lugares que pareciera que el mundo se va a acabar, que las tiendas, nunca volverán a abrir sus puertas, que la comida va a desaparecer, etc. Todo el mundo anda como loco, y nadie quiere esperar. Imitemos la paciencia de la Virgen María y la de San José que fueron puerta por puerta buscando lugar para el nacimiento del Enmanuel. Seamos pacientes en las filas, cedamos los puestos, evitemos las quejas y aceptemos cualquier sufrimiento que se nos presente en este tiempo, hagamos como la Virgen, quien todo lo guardaba en su corazón.


Templanza

Pensamos que Navidad es comida, todo el mundo come…y mucho. Cuando precisamente antes de Navidad, en Adviento, se debe tener cierta sobriedad ante la espera gozosa del Mesías. En este tiempo, para ser templado hay que tener una fortaleza especial que se construye con pequeñas negaciones. Tengamos cuidado en comprar cosas innecesarias; comamos lo preciso (ni un segundo plato, ni “picar” tanto entre comidas); cuidado con las bebidas alcohólicas y los vicios, los excesos son falta de templanza. Seamos dueños y señores de nosotros mismos, no podemos ser del “montón”. Estamos en el mundo pero no somos del mundo.

Caridad

El amor, que es lo mismo que la caridad resalta en este tiempo, por lo menos debería de ser así. Si regalamos a las personas cosas debe ser por amor, por lo tanto no debemos esperar que nos devuelvan el regalo…Entonces el amor que damos debe ser gratis, sin esperar recompensas.

También, pedir perdón y perdonar es esencial, busquemos a quien hemos ofendido y pidámosle perdón; de igual manera, si alguien nos ha ofendido, perdonémosle (si esa persona no nos pide perdón ¿Qué importa? Hagámoslo en nuestros corazones.
Pero sobre todo meditemos en ese AMOR de Dios que nació en Belén y murió en una cruz por amor a cada uno de nosotros sin importar nuestros pecados, y hagamos lo mismo por lo demás.

Diligencia

Aunque hay días festivos que sirven de descanso, no demos cabida a la pereza. Seamos pro-activos, vayamos a las celebraciones de nuestra parroquia, las celebraciones litúrgicas son preciosas y llenas de gran riqueza interior.

Vayamos al encuentro del “otro”, allí esta Jesús que nace y eso se hace no acostado en una cama sino poniéndose de camino, como San José y la Virgen, los pastores, los Reyes Magos y todo aquel que quiere ser partícipe del misterio de la Navidad.

LA NAVIDAD Y SUS TRADICIONES: LA CENA DE NOCHEBUENA



La Navidad y sus Tradiciones: Cena de Nochebuena
Este mes celebramos el Nacimiento de Jesús. Este acontecimiento está rodeado de costumbres y tradiciones


Por: Tere Vallés | Fuente: Catholic.net 




Con el Nacimiento de Jesús se cumple la promesa de Dios al mundo de enviar a un Salvador. Jesucristo es Dios hecho hombre.

Un poco de historia

Las tradiciones y costumbres son una manera de hacer presente lo que ocurrió, o lo que se acostumbraba hacer, en tiempos pasados. Son los hechos u obras que se transmiten de una generación a otra de forma oral o escrita. La palabra tradición viene del latín traditio que viene del verbo tradere, que significa entregar. Se podría decir que tradición es lo que nuestros antepasados nos han entregado.

En el caso de la Navidad, lo más importante de las tradiciones y costumbres no es sólo su aspecto exterior, sino su significado interior. Se debe conocer por qué y para qué se llevan a cabo las tradiciones y costumbres para así poder vivirlas mejor. Este es un modo de evangelizar.
Existen muchas tradiciones y costumbres que se celebran en el tiempo de Adviento y de la Navidad.

A continuación, presentaremos una de ellas con una pequeña explicación acerca de su significado y origen:



La Cena De Nochebuena

Las familias cristianas se suelen reunir en la noche del 24 de diciembre, víspera de la Navidad, y hacer una cena muy abundante. Se acostumbra comer pavo y otros platillos propios de esta época. Se trata de que sea una cena especial, distinta a la de todos los días, ya que se está celebrando el Nacimiento del Hijo de Dios. Esta costumbre nació en Europa y simboliza la abundancia que Cristo nos trae con su llegada.

Antes de la cena, la familia se reúne junto al Nacimiento y para realizar la ceremonia de arrullar y acostar al Niño Dios.

Debemos vivir las tradiciones y costumbres navideñas con el significado interior y no sólo el exterior para preparar nuestro corazón para el nacimiento de Jesús.

Algunas personas te podrán decir que estas costumbres y tradiciones las ha inventado la gente para divertirse y los comercios para vender. Recuerda que hay mucho significado detrás de cada una y trata de vivir estas tradiciones con el sentido profundo que tienen. Así, el 24 de diciembre no solo será un festejo más, sino que habrás preparado tu corazón con un verdadero amor a Dios y a tu prójimo.

VATICANO HIZO ANUNCIO OFICIAL: LA MADRE TERESA DE CALCUTA SERÁ DECLARADA SANTA


Vaticano hizo anuncio oficial: La Madre Teresa de Calcuta será declarada santa
Por Elise Harris


VATICANO, 18 Dic.  (ACI).- Después de meses de espera, el milagro que permitirá la canonización de la Beata Madre Teresa de Calcuta fue oficialmente aprobado por el Vaticano. La querida religiosa será declarada santa y solo se aguarda la fecha de la ceremonia.

Los rumores sobre la canonización circulan desde hace meses. Sin embargo, el Vaticano hizo el anuncio oficial en un comunicado hoy 18 de diciembre, junto con el reconocimiento de las virtudes heroicas del Padre Giuseppe Ambrosoli de los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús, dándole el título de Venerable.

Hace apenas unos días, Francisco se reunió con el Cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, para avanzar en varias causas de canonización. Sostuvo una nueva audiencia privada en su cumpleaños, ayer, 17 de diciembre.

En la reunión de ayer, el Papa aprobó el milagro atribuido a la Madre Teresa, la curación de un hombre brasileño inexplicablemente curada de abscesos cerebrales.

Aunque no hay planes oficiales, el Cardenal Amato ha sugerido anteriormente que el 4 de septiembre 2016 - que está siendo considerado como un día de jubileo para los trabajadores y voluntarios de la misericordia - sería la posible fecha de canonización, cerca del 5 de septiembre, fiesta de la Madre y aniversario de su muerte.



En septiembre, el Padre Caetano Rizzi, quien trabaja en la Congregación del Vaticano para los santos, dijo a ACI Prensa que el Papa estaba interesado en canonizar a la Madre Teresa durante el Año Santo de la Misericordia, que va desde el 8 de diciembre de 2015 al 20 de noviembre de 2016.

En la reunión de 17 de diciembre con el Cardenal Amato, Francisco aprobó también las virtudes heroicas del Padre Adolfo del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, así como del P. Enrico Hahn.

Su vida

Agnes Gonxha Bojaxhiu nació el 26 de agosto 1910, en Skopje, Macedonia. Era la menor de tres hijos, asistió a un grupo de jóvenes dirigido por un sacerdote jesuita que la hizo considerar una vocación de servicio como monja misionera.

Se unió a las Hermanas de Loreto a los 17 años y fue enviada a Calcuta, donde enseñó en una escuela secundaria. Después de contraer tuberculosis, fue enviada a descansar en Darjeeling, y fue en medio de esa enfermedad cuando descubrió "una orden" de Dios para dejar el convento y vivir entre los pobres.

El Vaticano le concedió permiso para salir de las Hermanas de Loreto y vivir su nuevo llamado, bajo la dirección del Arzobispo de Calcuta.

La Madre Teresa comenzó a trabajar en los barrios pobres, enseñaba a los niños y asistía enfermos en sus hogares. Un año más tarde, algunos de sus exalumnos se le unieron y juntos se hicieron cargo de hombres, mujeres y niños que agonizaban en las calles.

En 1950, las Misioneras de la Caridad nacieron como una congregación de la Diócesis de Calcuta. En 1952, el gobierno les concedió una casa desde la cual continuaron su misión de servir a los pobres y olvidados de Calcuta.

La congregación creció rápidamente y de tener una sola casa para moribundos y pobres extremos, llegó a tener 500 casas en todo el mundo.

La Madre Teresa estableció albergues para prostitutas, mujeres maltratadas, orfanatos para niños pobres y hogares para víctimas del SIDA. Fue una férrea defensora de los no nacidos.

Murió el 5 de septiembre 1997, y fue beatificada sólo seis años más tarde por San Juan Pablo II 19 de octubre 2003.

FELIZ JUEVES!!!

jueves, 17 de diciembre de 2015

FOTOGRAFÍAS DE LA AUDIENCIA DE AYER MIÉRCOLES 16 DE DICIEMBRE, VÍSPERAS DE SU CUMPLEAÑOS 79


FOTOGRAFÍAS DE LA AUDIENCIA DE AYER MIÉRCOLES 16 DE DICIEMBRE DEL 2015
VÍSPERAS DE SU CUMPLEAÑOS 79



Queridos amigos, ayer, durante la audiencia general, el Papa recibió numerosas felicitaciones con motivo de su cumpleaños, que celebra hoy. Compartimos con ustedes algunas imágenes que nos llegan gracias al trabajo del Servicio Fotográfico de L'Osservatore Romano, grandes profesionales a los que una vez más damos las gracias.

















EL EVANGELIO DE HOY: JUEVES 17 DE DICIEMBRE DEL 2015



Genealogía del Salvador
Adviento


Mateo 1, 1-17. Adviento. Dios se hace más presente en mi corazón si lo recibo con la mejor disposición. 


Por: José Rodrigo Escorza | Fuente: Catholic.net 



Del santo Evangelio según san Mateo 1, 1-17
Libro de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos, Judá engrendró, de Tamar, a Fares y a Zara, Fares engendró a Esrom, Esrom engendró a Aram, Aram engendró a Aminadab, Aminadab engrendró a Naassón, Naassón engendró a Salmón, Salmón engendró, de Rajab, a Booz, Booz engendró, de Rut, a Obed, Obed engendró a Jesé, Jesé engendró al rey David. David engendró, de la que fue mujer de Urías, a Salomón, Salomón engendró a Roboam, Roboam engendró a Abiá, Abiá engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Joram, Joram engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatam, Joatam engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amón, Amón engendró a Josías, Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando la deportación a Babilonia. Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliakim, Eliakim engendró a Azor, Azor engendró a Sadoq, Sadoq engendró a Aquim, Aquim engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Mattán, Mattán engendró a Jacob, y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo. Así que el total de las generaciones son: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.

Oración introductoria
Dios mío, en estos días cercanos a la Navidad te suplico me concedas la gracia de orar con profundidad para contemplar y saber agradecer el gran misterio de la Encarnación de tu Hijo.

Petición
Señor, dame la gracia de mantener siempre viva la disposición de reconocerte y seguirte, con totalidad y desinterés.

Meditación del Papa Francisco
Una vez oí que alguien decía: ‘¡Esta cita del Evangelio parece la lista telefónica!’ Y no, es otra cosa: esta cita del Evangelio es historia y tiene un argumento importante. Es pura historia porque como decía san León Papa, Dios ha enviado a su Hijo. Y Jesús es consustancial al Padre, Dios, pero también consustancial a la Madre, una mujer. Y esta es la consustancialidad de la Madre. Dios se ha hecho historia. Dios se ha querido hacer historia. Está con nosotros. Ha hecho el camino con nosotros.

Después del primer pecado en el paraíso Él tuvo esta idea: hacer el camino con nosotros. Ha llamado a Abraham, el primer nombrado en esa lista y lo invitó a caminar. Y Abraham comenzó ese camino. Después Isaac, Jacob, Judá. Así va este camino en la historia. Dios camina con su pueblo. Dios no ha querido venir a salvarnos sin historia. Él ha querido hacerse historia con nosotros. Una historia que va de la santidad al pecado. En esta lista hay santos, pero también hay pecadores. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 17 de diciembre 2013, en Santa Marta).

Reflexión
¿Quién no recuerda el reloj -aquel calendario en lo alto de la Torre Eiffel- anunciando los días y las horas que restaban para el fin de siglo y de milenio? Y cada vez que se lanza un nuevo cohete espacial se produce una "cuenta atrás" que es seguida por cientos de personas que han trabajado durante meses, quizás años en el proyecto.

Son ejemplos que pueden servirnos para hablar de la "cuenta atrás" por excelencia en la historia entre Dios y los hombres. La genealogía de Jesús es un resumen, hora a hora, del tiempo desde la creación, en su ir transcurriendo hasta llegar a "su plenitud". La hora "cero", la hora de Jesús el Mesías había llegado y los evangelistas, como buenos reporteros, nos la ilustran.

Hay que poner los relojes en "hora" para celebrar en su justo momento el final de una cuenta atrás. Pero, ¿a que nos sirve a nosotros que hemos venido después del gran advenimiento de la venida del Señor? No olvidemos que el Señor ha de volver. Tan clara era esta conciencia de la segunda venida de Jesucristo, que muchos de los primeros discípulos creían que era algo inminente. Han pasado más de dos mil años y "esperamos su gloriosa venida" que se producirá al final de los tiempos. Mientras tanto, la vida litúrgica, año a año, nos ofrece la posibilidad de revivir esta "cuenta atrás" en la vivencia de los misterios de la vida de Jesucristo, sobre todo de su nacimiento, pasión y resurrección - ascensión a los cielos. No es un mero recordatorio, como podrían ser la celebración de un cumpleaños o aniversario. Porque la presencia real de Jesucristo entre nosotros nos introduce en el misterio del tiempo y de la eternidad. Y en cada celebración eucarística se tiende un puente estas dos dimensiones.

Dios se hace más presente en mi corazón si lo recibo con mejores disposiciones, si soy más consciente que Él viene esta Navidad, que sufre en su Pasión, y al fin Resucita glorioso. La liturgia es un medio maravilloso para vivir profundamente este misterio por el que cada uno puede renovar con Jesús aquello mismo que sucedió hace dos milenios. No hay tiempo para Dios.

Nuestras "cuenta atrás" para esta Navidad, por ejemplo, serán únicas, no habrá otra igual... porque es por dentro, en el reloj de nuestras almas, donde se marca el pulso de nuestro tic-tac de cara a Dios.

Propósito
Hacer una oración especial por la unión de la familia.

Diálogo con Cristo
Señor, Tú viniste al mundo, creciste y te preparaste para tu misión en una familia. Concédeme tu gracia para saber sembrar armonía, comprensión, perdón, apoyo mutuo, generosidad, alegría y paz en mi propia familia, siguiendo el ejemplo de tu padre san José y de tu madre María.

GRACIAS SEÑOR!!!


Gracias Señor




Gracias Señor, por todo cuanto me diste en el año que termina.

Gracias por los días de sol y los nublados tristes;
por las tardes tranquilas y las noches oscuras.
Gracias por la salud y la enfermedad
por las penas y las alegrías.

Gracias por todo cuanto me prestaste
y luego me pediste.

Gracias Señor por la sonrisa amable y por la mano amiga,
por el amor y por todo lo hermoso y por todo lo dulce.
Por las flores y las estrellas por la existencia de los niños
y de las almas buenas.

Gracias por la soledad, por el trabajo por las inquietudes,
las dificultades y las lagrimas.
Por todo lo que me acerco a Tí...

Gracias por haberme conservado la vida y por haberme dado
techo, abrigo y sustento...

Que me traerá el año que empieza?
Lo que Tu quieras Señor.

Pero te pido FE para mirarte en todo, esperanza
para no desfallecer y caridad para amarte cada día mas
y para hacerte amar de los que me rodean.

Dame paciencia y humildad, desprendimiento y generosidad.

Dame Señor, lo que Tu sabes que me conviene
y yo no se pedir.

Que tenga el corazón alerta, el oído atento,las manos
y la mente activas y que me halle siempre dispuesto
a hacer tu Santa Voluntad.
Derrama Señor, tus gracias sobre todos los que amo
y concede Tu paz al mundo entero...
Así sea.

Amén

FIRMES EN NUESTRA FE


Firmes en nuestra fe.
Si Dios nos ama tanto ¿por qué permite que nos sucedan situaciones dolorosas? ¿por qué permite que exista el mal? 
Por: Marta Crespo 




Cada mañana al despertar, es momento para reflexionar sobre el valor de la vida. La misma que nos regala Dios a través de la maravilla de la concepción y que se manifiesta en nuestro caminar diario. A veces, hay momentos en donde ese caminar se ve empañado por situaciones extremadamente fuertes que nos inducen al cuestionamiento de la existencia de Dios.

A consecuencia de esas desviaciones que creamos en respuesta a los golpes que recibimos de la vida, vamos alejándonos cada vez más de Dios. Incluso, podemos ir sumergiéndonos en el mar del ateísmo sin darnos cuenta. “Con frecuencia el ateísmo, se funda en una concepción falsa de la autonomía humana, llevada hasta el rechazo de toda dependencia respecto a Dios. Sin embargo, el reconocimiento de Dios no se opone en ningún modo a la dignidad del hombre, ya que esta dignidad se funda y se perfecciona en el mismo Dios.” (cf GS 20,1; 21,3)

Sin embargo, según Enrique Cases: “lo que el hombre puede decir de Dios está sometido a la limitación en imperfección del hombre. Por eso hay religiones más o menos perfectas, en la medida que expresen mejor o peor lo que Dios es.” Cabe señalar que nuestra religión católica se presenta como acción de Dios quien ha escogido y designado a unos hombres en particular y dándole su santa bendición, los envía hablar de él a los demás hombres. A través de la religión es que nos encontramos definitivamente con Dios. Por ende, el cristianismo es un descenso de Dios hasta el nivel de la humanidad. De esta forma, se fortalece un vínculo entre Dios y el mundo, llegando a tener una comunicación directa con Dios.

Existen muchas razones por las cuales debemos creer en Dios. Primero que nada, porque nos dio la vida, la familia, la naturaleza, la sabiduría. Porque se siente en cada uno de nuestro interior, porque nos da la fortaleza para sobrellevar las crisis de nuestras vidas. Y más importante aún porque no hay ser humano que pueda crear en un laboratorio la mayor obra maestra de Dios: el amor.

Y entonces, si Dios nos ama tanto ¿por qué permite que nos sucedan situaciones dolorosas? ¿por qué permite que exista el mal? Son cuestionamientos profundos que no siempre tienen una fácil explicación. Pero, muchas veces las permite porque precisamente son esas situaciones las que nos hacen acercarnos a él y reflexionar en nuestra fe. Por otra parte, el mal existe porque nosotros mismos permitimos que exista; ya que Dios nos ama tanto que nos permite elegir entre el bien y el mal. Y son aquellos que eligen el mal, los encargados de hacer daño a los demás.

La responsabilidad recae en nosotros, ya que la fe cristiana se basa en nuestro vínculo con Dios que se manifiesta a través de la oración. Las plegarias mueven montañas, pero éstas deben hacerse con fe. Por último, debemos creer en Dios y en su palabra, porque sin él sencillamente no existiríamos. “ Es tan grande el poder y la fuerza de la palabra de Dios, que constituye sustento y vigor de la Iglesia, firmeza de fe para sus hijos, alimento del alma, fuente límpida y perenne de vida espiritual”. (DV 21 CIC)

IMÁGENES DEL NIÑO JESÚS EN NAVIDAD

















ORACIÓN AL NIÑO JESÚS



ORACIÓN AL NIÑO JESÚS



“Niño del pesebre, pequeño Niño Dios, hermano de los hombres. El alma se me llena de ternura y el corazón de dicha, cuando te veo así, pequeño, pobre y humilde, débil e indefenso, recostado en las pajas del pesebre.

Enséñame, Jesús, a apreciar lo que vale tu dulce encarnación. Ayúdame a comprender el profundo sentido de tu presencia entre nosotros. Haz que mi corazón sienta la grandeza de tu generosidad, la profundidad de tu humildad, la maravilla de tu bondad y de tu amor salvador”.

LA SERIEDAD DE LA NAVIDAD


La seriedad de la Navidad
¿Castañuelas, panderetas? ¡Bien! Pero no olvidemos que Dios, cuando comience a hablar nos va a pedir: Niégate a ti mismo, toma tu cruz y sígueme.


Por: P. Antonio Rivero, L.C. | Fuente: Catholic.net 




En general, la Navidad toma la encarnación del Verbo de Dios en la parte más descomprometida e infantil. Es un niño quien ha nacido. Y un niño no dice cosas serias. Este Niño Dios no ha dicho todavía “Sed perfectos”, ni “sepulcros blanqueados”, ni “vende tus bienes y sígueme” ni “Yo soy la Verdad y la Luz”. Todavía está callado este niño. Y nos aprovechamos de su silencio para comprarle el Amor barato, a precio de villancicos y panderetas.

En esa Nochebuena no intuimos el tremendo compromiso que adquirimos los humanos. Como es un Niño el que nos ha nacido, no percibimos la Ley y el Compromiso serio, que nos trae debajo de su débil brazo. En torno a un niño todo parece ser cosa de juego y de algarabía. ¿También con el Niño Dios?

A qué nos compromete la Encarnación del Hijo de Dios? ¿Qué nos quiere decir a nosotros hoy la Encarnación?

A Belén se acercarán este año:

- El Papa, llevándole a Jesús todas las luces y sombras, las alegrías y las tristezas de la Iglesia.
- Los obispos y sacerdotes de todo el mundo, llevando a sus espaldas sus diócesis y parroquias, sus movimientos y grupos, para regalárselos a Jesús.
- Religiosos y religiosas, con sus corazones consagrados y sus ansias de seguirle en pobreza, castidad y obediencia.
- Misioneros y misioneras, dispuestas a aprender las lecciones de esa cátedra de Belén.
- Laicos, admirados o indiferentes, despiertos y somnolientos, santos y pecadores, sanos y enfermos, jóvenes y adultos, niños y ancianos.

¿Entenderemos todos lo que allí, en Belén, se juega? ¿Nacerá en cada uno de nosotros, ese Niño Dios?

Navidad no son las luces de colores, ni las guirnaldas que adornan las puertas y ventanas de las casas, ni las avenidas engalanadas, ni los árboles decorados con cintas y bolas brillantes, ni la pólvora que ilumina y truena.

Navidad no son los almacenes en oferta. Navidad no son los regalos que demos y recibimos, ni las tarjetas que enviamos a los amigos, ni las fiestas que celebramos. Navidad no son Papá Noel, ni santa Claus, ni los Reyes Magos que traen regalos. Navidad no son las comidas especiales. Navidad no es ni siquiera el pesebre que construimos, ni la novena que rezamos, ni los villancicos que cantamos alegres.

Navidad es Dios que se hace hombre como nosotros porque nos ama y nos pide un rincón de nuestro corazón para nacer. Por eso, ser hombre es tremendamente importante, pues Dios quiso hacerse hombre. Y hay que llevar nuestra dignidad humana como la llevó el Hijo de Dios Encarnado. Por eso, Navidad es tremendamente exigente porque Dios pide a gritos un hueco limpio en nuestra alma para nacer un año más. ¿Se lo daremos?

Navidad es una joven virgen que da a luz al Hijo de Dios. Por eso, dar a luz es tremendamente importante a la luz de la Encarnación, porque Dios quiso que una mujer del género humano le diese a luz en una gruta de Belén. Tener un hijo es tremendamente comprometedor, pues Jesús fue dado a luz por María. No es lo mismo tener o tener un hijo; no es lo mismo querer tenerlo o no tenerlo. Navidad invita al don de la vida, no a impedir la vida.

Navidad es un niño pequeño recostado en un pesebre. Por eso es tan tremendamente importante ser niño, y niño inocente, al que debemos educar, cuidar, tener cariño, darle buen ejemplo, alimentarle en el cuerpo y en el alma…como hizo María. Y no explotar al niño, y no escandalizar a los niños, y no abofetear a los niños, y no insultar a los niños.

Navidad son ángeles que cantan y traen la paz de los cielos a la tierra. Por eso, es tremendamente importante hacer caso a los ángeles, no jugar con ellos a supersticiones y malabarismos mágicos, sino encomendarles nuestra vida para que nos ayuden en el camino hacia el cielo y hacerles caso a sus inspiraciones. Por eso es tremendamente importante ser constructores de paz y no fautores de guerras.

Navidad son pastores que se acercan desde su humildad, limpieza y sencillez. Por eso, es tremendamente importante que no hagamos discriminaciones a nadie, y que si tenemos que dar preferencia a alguien que sean a los pobres, humildes, ignorantes. Quien se toma en serio la Encarnación del Hijo de Dios tiene que dar cabida en su corazón a los más desvalidos de la sociedad, pues de ellos es el Reino de los cielos.

Navidad es esa estrella en mi camino que luce y me invita a seguirla, aunque tenga que caminar por desiertos polvorientos, por caminos de dudas cuando desaparece esa estrella. La Encarnación me compromete tremendamente a hacer caso a todos esos signos que Dios me envía para que me encamine hacia Belén, siguiendo el claroscuro de la fe.

Navidad es anticipo de la Eucaristía, porque allí, en Belén, hay sacrificio y ¡cuán costoso!, y banquete de luz y virtudes, y ¡cuán surtidas las virtudes de Jesús que nos sirve desde el pesebre: humildad, obediencia, pureza, silencio, pobreza…; y las de María: pureza, fe, generosidad…y las de José: fe, confianza y silencio!, y Belén es, finalmente, presencia que consuela, que anima y que sonríe. Belén es Eucaristía anticipada y en germen. Belén es tierra del pan…y ese pan tierno de Jesús necesitaba cocerse durante esos años de vida oculta y pública, hasta llegar al horno del Cenáculo y Calvario. Y hasta nosotros llega ese pan de Belén en cada misa. Y lo estamos celebrando en este año dedicado a la Eucaristía.

Navidad es ternura, bondad, sencillez, humildad. Por eso, meterse en Belén es tremendamente comprometedor, pues Dios Encarnado sólo bendice y sonríe al humilde y sencillo de corazón.

Navidad es una luz en medio de la oscuridad. Por eso, la Encarnación es misterio tremendo que nos ciega por tanta luz y disipa toda nuestras zonas oscuras. Meterse en el portal de Belén es comprometerse a dejarse iluminar por esa luz tremenda y purificadora.

Navidad es esperanza para los que no tienen esperanza. Por eso, la Encarnación es misterio tremendo que nos lanza a la esperanza en ese Dios Encarnado que nos viene a dar el sentido último de nuestra vida humana.

Navidad es entrega, don, generosidad. Dios Padre nos da a su Hijo. María nos ofrece a su Hijo. Por eso, quien medita en la Encarnación no puede tener actitudes tacañas.

Navidad es alegría para los tristes, es fe para los que tienen miedo de creer, es solidaridad con los pobres y débiles, es reconciliación, es misericordia y perdón, es amor para todos. ¿Entendemos el tremendo compromiso, si entramos en Belén?

Ya desde el pesebre pende la cruz. Es más, el pesebre de Belén y la cruz del Calvario están íntimamente relacionados, profundamente unidos entre sí. El pesebre anuncia la cruz y la cruz es resultado y producto, fruto y consecuencia del pesebre. Jesús nace en el pesebre de Belén para morir en la cruz del Calvario. El niño débil e indefenso del pesebre de Belén, es el hombre débil e indefenso que muere clavado en la cruz.

El niño que nace en el pesebre de Belén, en medio de la más absoluta pobreza, en el silencio y la soledad del campo, en la humildad de un sitio destinado para los animales, es el hombre que muere crucificado como un blasfemo, como un criminal, en la cruz destinada para los esclavos, acompañado por dos malhechores.

En su nacimiento, Jesús acepta de una vez y para siempre la voluntad de Dios, y en el Calvario consuma y realiza plenamente ese proyecto del Padre.

¡Qué unidos están Belén y Calvario!

El pesebre es humildad; la cruz es humillación. El pesebre es pobreza; la cruz es desprendimiento de todo, vaciamiento de sí mismo. El pesebre es aceptación de la voluntad del Padre; la cruz es abandono en las manos del Padre. El pesebre es silencio y soledad; la cruz es silencio de Dios, soledad interior, abandono de los amigos. El pesebre es fragilidad, pequeñez, desamparo; la cruz es sacrificio, don de sí mismo, entrega, dolor y sufrimiento.

Ahora sí hemos vislumbrado un poco más el misterio de Belén, el misterio de la Navidad, el misterio de este Dios Encarnado.

¿Castañuelas, panderetas y zambombas? ¡Bien! Pero no olvidemos el compromiso serio de este Dios Encarnado…pues en cuanto comience a hablar nos va a pedir: “Niégate a ti mismo, toma tu cruz y sígueme”. Entonces nos darán ganas de tirar a una esquina la pandereta, las castañuelas y comenzar a escuchar a ese Dios Encarnado que por amor a nosotros toma la iniciativa de venir a este mundo, para enseñarnos el camino del bien, del amor, de la paz y de la verdadera justicia.
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