lunes, 27 de julio de 2015

Y AL FINAL DE LOS TIEMPOS... EL ANTICRISTO

Y al final de los tiempos... el anticristo
¿Quién es el Anticristo? ¿Es una persona? ¿Cómo reconocerlo? 


Por: Germán Sánchez Griese | Fuente: Catholic.net 



¿Quién es el mentiroso sino el que niega que Jesús es el Cristo?
Ése es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.
 (1Jn. 2,22)


Los católicos creemos que al final de los tiempos Cristo vendrá para acabar con el mal de este mundo, siendo la muerte el último mal en ser aniquilado. Sin embargo, antes de que esto suceda, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes. Así lo expresa Jesucristo: “Y al crecer cada vez más la iniquidad, la caridad de la mayoría se enfriará”. (Mt. 24, 12). Él mismo nos hace ver que la persecución será la compañía de los últimos días de la Iglesia en la tierra: “Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo. Acordaos de la palabra que os he dicho: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros.” (Jn. 15, 19-20).

Muchos quieren ver en estas persecuciones o en estas pruebas la figura de un Anticristo. De acuerdo al Catecismo de la Iglesia Católica, el Anticristo es “la impostura religiosa suprema... un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne” (Catecismo de la Iglesia católica, 675).

Algunos han querido ver en la figura del Anticristo a una persona concreta y así muchos lo identificaron con los emperadores romanos que persiguieron a los primeros cristianos. Otros lo identifican con sistemas políticos que proponen la felicidad completa y perpetua en este mundo, basados en diversos sistemas económicos. “Esta postura aparece esbozada ya en el mundo cada vez que se pretende llevar a cabo la esperanza mesiánica en la historia, lo cual no puede alcanzarse sino más allá del tiempo histórico a través del juicio escatológico.” (catecismo de la Iglesia católica, 676).

No hace mucho tiempo algunos creyeron ver en el comunismo la imagen del Anticristo por la fórmula de felicidad terrena que traía al hombre. Otros pensaba que podría ser una misma persona: Nerón o Diocleciano por la fiereza con la que perseguía a los primeros cristianos. ¿Persona? ¿Sistema político? ¿Cultura? ¿Demonio? Cada vez que a los hombres se les proporciona una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía, esto es, de la negación de la verdad, estamos hablando de una impostura religiosa. La impostura religiosa suprema, como lo apuntábamos anteriormente, es el Anticristo, de acuerdo al Catecismo de la Iglesia Católica.

Quién nos ofrece esa solución aparente a nuestros problemas, negando la verdad nos está ofreciendo a su vez una visión de lo que puede ser la figura del Anticristo. ¿La droga? ¿El sexo desligado de su verdad ética y moral? ¿Los sistemas políticos que glorifican a un tipo de hombre que sólo encontrará su felicidad en esta tierra? ¿El consumismo exacerbado de algunas cultura de Occidente? Cada vez que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías podemos decir que estamos hablando de un Anticristo, bien sea éste una persona, un sistema político o una cultura.

EL PAN DE DIOS ES JESÚS MISMO


El pan de Dios es Jesús mismo
Angelus del Papa en el 17o. domingo del Tiempo Ordinario: la eucaristía. 26 de julio de 2015


Por: Papa Francisco | Fuente: es.radiovaticana.va 




En el ardiente verano romano, a las 12 del mediodía del 26 de julio de 2015, el Obispo de Roma reflexionó sobre el Evangelio de la multiplicación de los panes, ante miles de peregrinos que, a pesar del calor intenso, acudieron a la plaza del santuario de San Pedro, para escucharlo y recibir su bendición.

 

Texto y audio de las palabras del Papa Francisco antes de rezar el Ángelus dominical:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio de este domingo (Jn 6, 1-15) presenta el gran signo de la multiplicación de los panes, en la narración del evangelista Juan. Jesús se encuentra en la orilla del lago de Galilea, y está rodeado por “una gran multitud”, atraída por los “signos que hacía curando a los enfermos” (v. 2).

En Él actúa el poder misericordioso de Dios, que cura todo mal del cuerpo y del espíritu. Pero Jesús no es un sanador, es también maestro: en efecto sube al monte y se si sienta, en la típica actitud del maestro cuando enseña: sube sobre aquella “cátedra” natural creada por su Padre celestial. Llegado a este punto Jesús, que sabe bien lo que está por hacer, pone a la prueba a sus discípulos.

¿Qué hacer para dar de comer a toda aquella gente? Felipe, uno de los Doce, hace un rápido cálculo: organizando una colecta, se podrán recoger, al máximo, doscientos denarios para comprar el pan que, sin embargo, no alcanzaría para dar de comer a cinco mil personas.

Los discípulos razonan en términos de “mercado”, pero Jesús, a la lógica del comprar, sustituye aquella otra lógica, la lógica del dar. Las dos lógicas, ¿no? La del comprar y la del dar. Y he aquí que Andrés, otro de los Apóstoles, hermano de Simón Pedro, presenta a un muchacho que pone a disposición todo lo que tiene: cinco panes y dos pescados; pero ciertamente – dice Andrés – son nada para aquella gente (Cfr. v. 9).

Pero Jesús esperaba precisamente esto. Ordena a los discípulos que hagan sentar a la gente, después tomó aquellos panes y aquellos pescados, dio gracias al Padre y los distribuyó (Cfr. v. 11). Estos gestos anticipan aquellos de la Última Cena, que dan al pan de Jesús su significado más verdadero.

El pan de Dios es Jesús mismo. Tomando la Comunión con Él, recibimos su vida en nosotros y llegamos a ser hijos del Padre celestial y hermanos entre nosotros. Tomando la Comunión nos encontramos con Jesús, realmente vivo y resucitado. Participar en la Eucaristía significa entrar en la lógica de Jesús, la lógica de la gratuidad, de la participación. Y por más pobres que seamos, todos podemos dar algo. “Tomar la Comunión” también significa tomar de Cristo la gracia que nos hace capaces de compartir con los demás lo que somos y lo que tenemos.

La multitud está sorprendida por el prodigio de la multiplicación de los panes; pero el don que Jesús ofrece es plenitud de vida para el hombre hambriento. Jesús sacia no sólo el hambre material, sino aquella más profunda, el hambre de sentido de la vida, el hambre de Dios.

Frente al sufrimiento, a la soledad, a la pobreza y a las dificultades de tanta gente, ¿qué podemos hacer nosotros? Lamentarse no resuelve nada, pero podemos ofrecer lo poco que tenemos. Como aquel muchacho. Ciertamente tenemos alguna hora de tiempo, algún talento, alguna competencia... ¿Quién de nosotros no tiene sus “cinco panes y dos pescados”? Todos tenemos.

Si estamos dispuestos a ponerlos en las manos del Señor, bastarán para que en el mundo haya un poco más de amor, de paz, de justicia y, sobre todo, de alegría. ¡Cuán necesaria es la alegría en el mundo! Dios es capaz de multiplicar nuestros pequeños gestos. Gestos de solidaridad y hacernos partícipes de su don.

Que nuestra oración sostenga el empeño común para que jamás falte a nadie el Pan del cielo que da la vida eterna y lo necesario para una vida diga, y para que se afirme la lógica del compartir y del amor. Que la Virgen María nos acompañe con su intercesión maternal.

(Traducción de María Fernanda Bernasconi - RV).

PARA COMUNICARSE CON DIOS


Para comunicarse con Dios



Cada día resulta más fácil comunicarse con las personas; pero.. ¿Y con Dios?

Aquí tienes ocho reglas para llamarle y contar con Él, cuando desees:

1 - Marca el prefijo correcto. No a lo loco.

2 - Una conversación telefónica con Dios no es un monólogo. No hables sin parar, escucha al que habla al otro lado.

3 - Si la conversación se interrumpe, comprueba si has sido tú el causante del corte.

4 - No adoptes la costumbre de llamar sólo en casos de urgencia. Eso no es trato de amigos.

5 - No seas tacaño. No llames sólo a las horas de "tarifa reducida", es decir, cuando toca o en fines de semana. Una llamada breve en cualquier momento del día sería ideal.

6 - Las llamadas son gratuitas y no pagan impuestos.

7 - No olvides decirle a Dios que te deje en el contestador todos los mensajes que quiera y cuando quiera.

8 - Toma nota de las indicaciones que Él te diga para que no las eches en olvido.

Si a pesar del cumplimiento de estas reglas la comunicación se torna difícil, dirígete con toda confianza a las oficinas del Espíritu Santo. Él restablecerá la comunicación.

Y si tu teléfono no funciona, llévalo al taller de reparación que lleva por nombre "Sacramento del Perdón". Allí todas las reparaciones son gratuitas y tienen una garantía de por vida.

CUERPO DEL PADRE PÍO SERÁ EXPUESTO EN EL VATICANO EL PRÓXIMO FEBRERO

Cuerpo del Padre Pío será expuesto en el Vaticano el próximo febrero
El deseo del Pontífice con la exposición del cuerpo incorrupto es el de resaltar la importancia del misterio del confesor en el año jubilar de la misericordia


 Fuente: http://es.gaudiumpress.org 



Redacción (Miércoles, 15-07-2015, Gaudium Press) La Santa Sede ha dirigido una carta a los Frailes Capuchinos en Italia en la que hace oficial el deseo del Santo Padre Francisco de trasladar el cuerpo de San Pío de Pietrelcina al Vaticano con ocasión del Año de la Misericordia. Hasta el momento se hablaba de la hipótesis de este acontecimiento, pero de acuerdo con ‘Corriere del Mezzogiorno', medio de comunicación italiano, el cuerpo incorrupto del Padre Pío sería trasladado a la Basílica de San Pedro para el 10 de febrero del próximo año, fecha cuando inicia la Cuaresma con el Miércoles de Ceniza.
Aunque la Santa Sede no ha hecho un pronunciamiento oficial de la ostensión, se puede decir que con el mensaje dirigido a los frailes capuchinos se inicia el trabajo organizativo para el traslado de los restos mortales del santo. El deseo del Pontífice con la exposición del cuerpo incorrupto es el de resaltar la importancia del misterio del confesor en el año jubilar de la misericordia. Es conocido que el Padre Pío era un gran confesor y su confesionario siempre solía tener una fila enorme de fieles que esperaban recibir el perdón de Dios de manos del sacerdote capuchino.

Esta sería la primera vez que el cuerpo del Padre Pío se traslade al Vaticano, pero no la primera de su ostensión, ya que su cuerpo incorrupto fue expuesto por primera vez en su santuario en San Giovanni Rotondo entre el 24 de abril de 2008 y el 23 de septiembre de 2009. Justamente, debido al número de fieles que visitaron sus restos mortales -alrededor de 9.8 millones de personas- se decidió, a partir del 1º de junio de 2013, exponer su cuerpo de manera definitiva. Con su traslado a Roma el próximo febrero, se espera que otros tantos fieles honren al santo.
El Padre Pío, quien falleció el 20 de septiembre de 1968 en olor de santidad y sufriendo por 50 años los estigmas, fue canonizado en el 2002 por San Juan Pablo II, gracias al milagro atribuido a su mediación ocurrido al niño Mateo Colella quien se recuperó, sin explicación médica alguna, de una meningitis fulminante.
Durante solemne celebración de su canonización, San Juan Pablo II se refirió sobre el Padre Pío como un gran distribuidor de misericordia: "El padre Pío fue generoso dispensador de la misericordia divina, poniéndose a disposición de todos a través de la acogida, de la dirección espiritual y especialmente de la administración del sacramento de la penitencia. También yo, durante mi juventud, tuve el privilegio de aprovechar su disponibilidad hacia los penitentes. El ministerio del confesonario, que constituye uno de los rasgos distintivos de su apostolado, atraía a multitudes innumerables de fieles al convento de San Giovanni Rotondo. Aunque aquel singular confesor trataba a los peregrinos con aparente dureza, estos, tomando conciencia de la gravedad del pecado y sinceramente arrepentidos, volvían casi siempre para recibir el abrazo pacificador del perdón sacramental".
Además de San Pío de Pietrelcina, también se habla de la hipótesis de la ostensión en el Vaticano del cuerpo de otro santo capuchino: San Leopoldo Mandic. Aunque no se ha hecho oficial el posible traslado de su cuerpo a la Basílica de San Pedro, se sabe que el santo, al igual el Padre Pío, era un gran confesor. Falleció en Padua, Italia, el 30 de julio de 1942 y fue canonizado por Juan Pablo II el 16 de octubre de 1983.
Como parte de los grandes acontecimientos del Jubileo de la Misericordia, asimismo se habla de la posible canonización de la Beata Madre Teresa de Calcuta, que podría ocurrir en septiembre del próximo año. "No hay fecha oficial, pero podría decirse que la Congregación de las Causas de los Santos está estudiando el caso", es lo que ha dicho el Padre Federico Lombardi, Portavoz dela Santa Sede, ante el rumor de este hecho.

domingo, 26 de julio de 2015

EL EVANGELIO DE HOY: DOMINGO 26 DE JULIO DEL 2015



Hay un muchacho que tiene cinco panes y dos peces
Milagros de Jesús


Juan 6, 1-15. Tiempo Ordinario. Pongamos a disposición de nuestro Señor y de nuestros semejantes 


Por: P. Sergio A. Córdova LC | Fuente: Catholic.net 



Del santo Evangelio según san Juan 6, 1-15
En aquel tiempo, se fue Jesús a la otra ribera del mar de Galilea, el de Tiberíades, mucha gente le seguía porque veían las señales que realizaba en los enfermos. Subió Jesús al monte y se sentó allí en compañía de sus discípulos. Estaba próxima la Pascua, la fiesta de los judíos. Al levantar Jesús los ojos y ver que venía hacia él mucha gente, dice a Felipe: «¿Donde vamos a comprar panes para que coman éstos?» Se lo decía para probarle, porque él sabía lo que iba a hacer. Felipe le contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno tome un poco.» Le dice uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?» Dijo Jesús: «Haced que se recueste la gente.» Había en el lugar mucha hierba. Se recostaron, pues, los hombres en número de unos cinco mil. Tomó entonces Jesús los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados y lo mismo los peces, todo lo que quisieron. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los trozos sobrantes para que nada se pierda.» Los recogieron, pues, y llenaron doce canastos con los trozos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. Al ver la gente la señal que había realizado, decía: «Este es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo.» Dándose cuenta Jesús de que intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle rey, se retiró de nuevo al monte él solo.

Oración preparatoria
Señor, te ofrezco sinceramente toda mi vida, para que sea como esos cinco panes y dos pescados que dieron de comer a tantas personas. Ilumina esta oración para que, con determinación, no desperdicie tu gracia, la gratuidad de tu amor.

Petición
Señor, te ofrezco todo lo que soy, multiplícalo con tu gracia, para que sea un mejor servidor de los demás.

Meditación del Papa Francisco
Muchas personas le siguieron y le alcanzaron; y Jesús, viéndoles, sintió compasión y curó enfermos hasta la noche. Entonces, los discípulos preocupados porque era tarde, le dijeron que despidiera a la multitud para que pudieran ir a los pueblos y comprarse comida. Pero Jesús, tranquilamente respondió: "Dadles vosotros  de comer"; y le dieron cinco panes y dos peces, los bendijo, y comenzó a partirlos y darlos a los discípulos, que los distribuyeron entre la gente. ¡Todos comieron hasta saciarse y aún así sobró!
En este acontecimiento podemos acoger tres mensajes. El primero es la compasión. Frente a la multitud que lo sigue y -por así decir- 'no lo deja en paz', Jesús no actúa con irritación, no dice 'esta gente me molesta'. Sino que siente compasión, porque sabe que no lo buscan por curiosidad, sino por necesidad. Estemos atentos, compasión es lo que siente Jesús. No es simplemente sentir piedad, es más, significa misericordia, es decir, identificarse con el sufrimiento del otro, al punto de cargarlo en sí mismo. Así es Jesús, sufre junto a nosotros, sufre con nosotros, sufre por nosotros.» (Angelus de S.S. Francisco, 3 de agosto de 2014).
Reflexión
¡Jesús es verdaderamente desconcertante! Y no podía ser de otra manera. El es Dios y toda su persona humano-divina está envuelta en el misterio. Más aún, El mismo es un misterio para el hombre. Y también su acción, en consecuencia, es parte del misterio y muchas veces nos desconcierta con su manera de actuar, tan distinta a los criterios de los hombres.

Hace dos semanas meditábamos en el poder de Dios, y cómo actúa en muchísimas ocasiones sin contar con los medios humanos para llevar a cabo sus obras. Los instrumentos que usa son absolutamente desproporcionados para los fines que pretende conseguir. Y lo más maravilloso es que, aun así, ¡los consigue! Y allí tenemos a David, haciendo frente a Goliat, y venciéndolo. Y lo mismo le sucede a Gedeón, a los profetas, a los apóstoles y a la Iglesia a lo largo de toda su historia. Así es Dios.

Pues hoy el Evangelio nos presenta otra de esas acciones desconcertantes de nuestro Señor: la multiplicación de los panes. Pero fijémonos bien en los detalles que nos ofrece la narración evangélica: ¿cuántos panes y peces tenía nuestro Señor? ¿y a cuántos tenía que dar de comer? Efectivamente: cinco panes y dos peces para cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños. ¿Verdad que es una desproporción impresionante? ¡Pues para Cristo no hay imposibles! Una palabra, una bendición, una orden a sus discípulos, y los panes se multiplican por millares. Y, por si fuera poco, todavía llenan doce canastas con los pedazos sobrantes.

¡Aquí tenemos otra vez a nuestro Señor con otra de sus "salidas" típicas de El! ¿Por qué escogió a ese pobre muchacho que traía unos cuantos panes y dos pececillos para realizar el milagro? Porque a Dios le gusta actuar a través de instrumentos pobres, frágiles y limitados. Y es que la contabilidad y las matemáticas de Dios no son, por fortuna, como las nuestras.

El cardenal Van Thuan, ese arzobispo vietnamita que fue perseguido por el régimen comunista de su país y que transcurrió trece años en la prisión, comenta bellamente en su libro "Testigos de la esperanza" que él "ama a Jesús por sus defectos". No es una herejía, aunque lo parezca, sino una verdad más grande que una catedral. Sus "defectos" son los que lo hacen más atractivo, más humano, más amable y más cercano a nosotros. Algunos de esos defectos -nos dice el cardenal- son: que Jesús no conoce las matemáticas, que no actúa con lógica humana y que no es experto en finanzas ni en economía. ¡Y aquí tenemos otra prueba de ello!

Esa desproporción con la que obra nuestro Señor se supera no a base de "prudentes" cálculos humanos o de razonamientos "lógicos" según nuestra manera de ver las cosas, sino a base de fe, de confianza en el poder de Dios y de caridad hacia nuestros prójimos. Pero la condición para que Cristo obre el milagro es que pongamos a su disposición TODO lo que somos y tenemos. Puede ser que seamos muy poca cosa y que no tengamos casi nada. No importa. Pero lo que sí es indispensable es que lo pongamos todo. Ese muchacho puso a disposición de Cristo sus cinco panes y sus dos peces, sin guardarse nada para sí mismo "por si acaso". Y es esa pobreza –no la abundancia de bienes– la que el Señor quiere que pongamos a disposición de El y de los demás. Es la imagen más provocadora de una Iglesia pobre y desprovista de medios, débil e insignificante en el plano humano, compuesta de gente "que no cuenta", la que sirve y desconcierta al mundo, a los "grandes" y a los poderosos. La desproporción se anula -como comenta un escritor contemporáneo- cuando lo poco que se tiene, lo nada que se es, se convierte en el todo que se da y que se pone al servicio del prójimo. "Tener fe -dice Pronzato- no significa tanto creer en los milagros, cuanto creer que Cristo, para hacer el milagro, tiene necesidad de nuestra alforja, aunque muchas veces se encuentre casi vacía. Tener fe no quiere decir solicitar a Jesús que cambie las piedras en pan -ésta es una tentación, rechazada por El de una vez por todas, ya desde el principio-. Tener fe significa aceptar que El transforme nuestro corazón de piedra, apto solamente para hacer cálculos exactos, en un corazón de carne, capaz de saciar a la gente con la irracionalidad de la pérdida y del servicio".

Propósito
Ojalá que nosotros también pongamos a disposición de nuestro Señor y de nuestros semejantes "todo" lo que somos y tenemos –aunque objetivamente sea muy poco– para que El pueda realizar milagros en nuestra vida, con nosotros, en nosotros y a través de nosotros.

Diálogo con Cristo
«Toma Señor mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad. Todo mi ser y poseer, tú me lo diste, a ti Señor lo torno. Todo es tuyo, dispón de mí, según tu voluntad. Dame tu amor y gracia, que eso me basta». Gracias, Señor, por enseñarme a amar con obras concretas, sabiendo que tu gracia multiplica mi pobre esfuerzo.

Preguntas o comentarios al autor  P. Sergio Córdova LC

NUESTRO GRAN PECADO.


NUESTRO GRAN PECADO...



El episodio de la multiplicación de los panes gozó de gran popularidad entre los seguidores de Jesús. Todos los evangelistas lo recuerdan. Seguramente, les conmovía pensar que aquel hombre de Dios se había preocupado de alimentar a una muchedumbre que se había quedado sin lo necesario para comer.

Según la versión de Juan, el primero que piensa en el hambre de aquel gentío que ha acudido a escucharlo es Jesús. Esta gente necesita comer; hay que hacer algo por ellos. Así era Jesús. Vivía pensando en las necesidades básicas del ser humano.

Felipe le hace ver que no tienen dinero. Entre los discípulos, todos son pobres: no pueden comprar pan para tantos. Jesús lo sabe. Los que tienen dinero no resolverán nunca el problema del hambre en el mundo. Se necesita algo más que dinero.

Jesús les va a ayudar a vislumbrar un camino diferente. Antes que nada, es necesario que nadie acapare lo suyo para sí mismo si hay otros que pasan hambre. Sus discípulos tendrán que aprender a poner a disposición de los hambrientos lo que tengan, aunque sólo sea «cinco panes  de cebada y un par de peces».

La actitud de Jesús es la más sencilla y humana que podemos imaginar. Pero, ¿quién nos va enseñar a nosotros a compartir, si solo sabemos comprar? ¿Quién nos va a liberar de nuestra indiferencia ante los que mueren de hambre? ¿Hay algo que nos pueda hacer más humanos? ¿Se producirá algún día ese "milagro" de la solidaridad real entre todos?

Jesús piensa en Dios. No es posible creer en él como Padre de todos, y vivir dejando que sus hijos e hijas mueran de hambre. Por eso, toma los alimentos que han recogido en el grupo, «levanta los ojos al cielo y dice la acción de gracias». La Tierra y todo lo que nos alimenta lo hemos recibido de Dios. Es regalo del Padre destinado a todos sus hijos e hijas. Si vivimos privando a otros de lo que necesitan para vivir es que lo hemos olvidado. Es nuestro gran pecado aunque casi nunca lo confesemos.

Al compartir el pan de la Eucaristía, los primeros cristianos se sentían alimentados por Cristo resucitado, pero, al mismo tiempo, recordaban el gesto de Jesús y compartían sus bienes con los más necesitados. Se sentían hermanos. No habían olvidado todavía el Espíritu de Jesús.


© José Antonio Pagola

CUIDEMOS NUESTRA VIDA


Cuidemos nuestra vida
¿Qué nos pasa? ¿Ya no valoramos la vida? ¿Ya no nos interesa cuidarla? ¿O quizás nos creemos todopoderosos y que nada podrá sucedernos?


Por: Padre Oscar Pezzarini | Fuente: www.feliceslosninos.org 




En esta oportunidad, y viendo lo que principalmente está sucediendo en estos días y que tiene que ver con la cantidad de accidentes con consecuencias trágicas, me refiero a la muerte de muchas personas, o también consecuencias que si bien no son mortales, también son trágicas porque implicará que muchos queden con secuelas físicas, anímicas, familiares, etc.

Decía accidentes, y si bien es así como se le llama apenas ocurren, luego, cuando comenzamos a enterarnos de algunos detalles, vemos que quizás muchas veces se podrían haber evitado, y que estos “accidentes” no son ni más ni menos que lamentables consecuencias de no respetarnos y respetar a los demás, de no acatar las leyes de tránsito, de no pensar si estamos en condiciones para conducir, o como también nos hemos encontrado con quienes trabajan al servicio de los demás conduciendo vehículos del transporte público y están siendo exigidos más de lo que corresponde en su trabajo, o no teniendo en condiciones todo lo que técnicamente corresponde.

Es entonces cuando me viene esta pregunta, como creo que le puede venir a muchos: ¿Qué nos pasa? ¿Ya no valoramos la vida? ¿Ya no nos interesa cuidarla? ¿O quizás nos creemos “todopoderosos”, que nada podrá sucedernos?

Es verdad que no estamos libres de accidentes, pero si tomo alcohol y luego conduzco un automóvil, si voy a velocidades no permitidas, si hago determinadas maniobras o me entretengo con distracciones que pueden ser peligrosas para mi y para los demás, si a quien está cumpliendo con un trabajo se le exigen más horarios con menos descansos, etc., entonces ya no sé si podemos hablar sólo de “accidentes”.

Otra de las cosas que han asombrado es que estos hechos, muchos de ellos, han sucedido en tiempos de vacaciones, incluso muchos iban o regresaban de sus descansos, y por lo tanto no se podría hablar del “ritmo alocado en el que vivimos”, de los tiempos que hacen que debamos correr.

¿Podrán servirnos estos acontecimientos como un motivo fuerte para que reflexionemos sobre el “don precioso” de la Vida que Dios nos ha dado, o será sólo un tiempo de conmovernos, dolernos, pero después nos “entregamos” a la imprudencia, mostrando quizás lo poco que valoramos nuestra vida y la de quienes nos rodean? Espero y deseo que sea lo primero, porque la vida de cada uno no sólo es un “don personal” sino también para los demás, y por eso debemos cuidarla.

Padre Oscar Pezzarini
Superior Provincial de la Obra Don Orione en Argentina, Paraguay, Uruguay y México


IMÁGENES DE SAN JOAQUIN Y SANTA ANA - PADRES DE MARÍA







SANTOS JOAQUÍN Y ANA, ABUELOS DE JESÚS, 26 DE JULIO


Joaquín y Ana, Santos
Abuelos de Jesús, 26 de Julio
Por: Archidiócesis de Madrid/ itunet | 


Abuelos de Jesús


Martirologio Romano: Memoria de san Joaquín y santa Ana, padres de la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, cuyos nombres se conservaron gracias a tradición de los cristianos

Breve Biografía

Una antigua tradición, datada ya en el siglo II, atribuye los nombres de Joaquín y Ana a los padres de la Virgen María. El culto aparece para Santa Ana ya en el siglo VI y para San Joaquín un poco más tarde. La devoción a los abuelos de Jesús es una prolongación natural al cariño y veneración que los cristianos demostraron siempre a la Madre de Dios.
La antífona de la misa de hoy dice: "Alabemos a Joaquin y Ana por su hija; en ella les dio el Señor la bendición de todos los pueblos".

La madre de nuestra Señora, la Virgen Maria, nació en Belén. El culto de sus padres le está muy unido. El nombre Ana significa "gracia, amor, plegaria". La Sagrada Escritura nada nos dice de la santa. Todo lo que sabemos es legendario y se encuentra en el evangelio apócrifo de Santiago, según el cual a los veinticuatro años de edad se casó con un propietario rural llamado Joaquín, galileo, de la ciudad de Nazaret. Su nombre significa "el hombre a quien Dios levanta", y, según san Epifanio, "preparación del Señor". Descendía de la familia real de David.

Moraban en Nazaret y, según la tradición, dividían sus rentas anuales, una de cuyas partes dedicaban a los gastos de la familia, otra al templo y la tercera a los más necesitados.

Llevaban ya veinte años de matrimonio y el hijo tan ansiado no llegaba. Los hebreos consideraban la esterilidad como algo oprobioso y un castigo del cielo. Se los menospreciaba y en la calle se les negaba el saludo. En el templo, Joaquin oía murmurar sobre ellos, como indignos de entrar en la casa de Dios.

Joaquín, muy dolorido, se retira al desierto, para obtener con penitencias y oraciones la ansiada paternidad Ana intensificó sus ruegos, implorando como otras veces la gracia de un hijo. Recordó a la otra Ana de las Escrituras, cuya historia se refiere en el libro de los Reyes: habiendo orado tanto al Señor, fue escuchada, y asi llegó su hijo Samuel, quien más tarde seria un gran profeta.

Y así también Joaquín y Ana vieron premiada su constante oración con el advenimiento de una hija singular, Maria. Esta niña, que había sido concebida sin pecado original, estaba destinada a ser la madre de Jesucristo, el Hijo de Dios encarnado.

Desde los primeros tiempos de la Iglesia ambos fueron honrados en Oriente; después se les rindió culto en toda la cristiandad, donde se levantaron templos bajo su advocación.

sábado, 25 de julio de 2015

EL EVANGELIO DE HOY: SÁBADO 25 DE JULIO DEL 2015


Uno a tu derecha y otro a tu izquierda en tu Reino
Mateo 20, 20-28. Fiesta de Santiago Apóstol. Consolidemos nuestra fe en el ruego sincero a Dios antes de afrontar nuestra pequeña gran cruz.


Por: José Fernández de Mesa | Fuente: Catholic.net 



Del santo Evangelio según san Mateo 20, 20-28
Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. Él le dijo: «¿Qué quieres?» Ella le dice: «Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino». Replicó Jesús: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?» Le dicen: «Sí, podemos». Les dijo Jesús: «Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre. Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. Mas Jesús los llamó y dijo: «Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos». 

Oración preparatoria
Señor, te pido humildemente tu gracia, que es lo único que realmente importa y necesito. Soy todo tuyo, sin reserva alguna. Dame un corazón desinteresado que se consuma sólo por tu amor.

Petición
Señor, concédeme vivir en este día con la ilusión de entregarme y de servirte en los demás.

Meditación del Papa FranciscoExiste el riesgo de no entender la verdadera misión del Señor: esto sucede cuando se aprovecha de Jesús, pensando en 'el poder'. Esta actitud se repite en los evangelios. Muchos siguen a Jesús por interés. Incluso entre sus apóstoles: los hijos de Zebedeo querían ser, uno, primer ministro y el otro, ministro de economía, querían el poder.
Esa gracia de llevar la buena noticia a los pobres, la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia, se vuelve oscura, se pierde y se convierte en querer algo del poder.
Siempre existió esa tentación del poder y de la hipocresía, de pasar del estupor religioso que Jesús nos da cuando nos encuentra, a querer sacar una ventaja personal.
Esta fue también la propuesta del diablo a Jesús en las tentaciones. Una la del pan, la otra la del espectáculo: Vamos a hacer un gran espectáculo, así todas las personas van a creer en ti. Y la tercera, la apostasía, es decir, la adoración de los ídolos. Y esta es una tentación diaria de los cristianos, nuestra, de todos los que son de la Iglesia: la tentación no del poder, de la potencia del Espíritu, sino la tentación del poder mundano.(Cf S.S. Francisco, 20 de abril de 2015, Santa Marta).
Reflexión
Ellos aún no comprendían el modo extraordinario con el que Cristo iniciaba la preparación del Reino de Dios. Quizás ellos también como los otros discípulos imaginaron que antes o después Cristo reivindicaría el poder sobre los hombres, para después administrarlo con aquella infinita sabiduría y compasión que demostró en las muchas regiones de Israel. Pero, una vez más, después de la rara intercesión de la madre de los hijos de Zebedeo, Jesús habla de una "copa que beber".

Si el que ha creado el universo ha asumido la naturaleza de sus mismas criaturas para quererlas, servirlas y salvarlas, humillándose hasta la muerte de cruz, del mismo modo quien elige seguir las huellas del Maestro tendrá que aprender a servir, a dejar que el poder del mundo lo humille y lo desprecie.

Quien quiere de verdad beber la copa de Cristo, acompañarlo a llevar la cruz del dolor a este mundo y aliviar los sufrimientos de sus hermanos, tiene que conocer lo que significa realmente sufrir y servir con generosidad. ¿Estamos listos también a hacer nuestra parte? Consolidemos nuestra fe en el ruego sincero a Dios antes de afrontar nuestra pequeña gran cruz.
Propósito

Servir con alegría y amor, especialmente a aquellos que más necesitan de mi atención.

Diálogo con Cristo
Señor, mi vocación de discípulo y misionero es una vocación al servicio. Ayúdame a rezar, a predicar, a sacrificarme para que Tú seas más amado. Dame tu gracia para poder caracterizarme por el servicio abnegado y eficaz del prójimo. Vivir con plenitud, con profundidad procurando que todas mis obras se caractericen por el servicio generoso.

LAS BUENAS PERSONAS


LAS BUENAS PERSONAS


Las personas buenas saben madrugar con el sol, saludan con amor cada amanecer; están alegres, activas y optimistas; hablan poco y con sencillez; no hablan mal de nadie; elogian, estimulan y sirven sin interés, tienen para los demás un buen deseo; no hablan de sí mismos, saben perdonar, no maldicen, no mienten, no engañan, no exageran, ni tergiversan. 

Las personas buenas procuran ser pacientes y humildes; hacen algo por la felicidad de otros, conceden la razón y no disputan; reconocen sus errores y sus limitaciones; no se creen sabios ni poderosos, ni mejores que los demás; no humillan, ni acusan, ni subestiman, ni censuran la moral ajena. 

Las personas buenas son sinceras, leales y agradecidos; no revelan secretos ni propios ni ajenos; no ridiculizan, ni maltratan; saben mirar y sonreír como los niños; no ponen acechanzas ni subyugan, no gritan ni amenazan; saben usar sus manos solo para aliviar, enseñar y bendecir. 

Las personas buenas tienen la capacidad de compartir su vida con los demás. Son gente honesta, tanto en las palabras como en los hechos; son sinceros y compasivos, y siempre se aseguran de que el amor forme parte de todas las cosas que hacen. 

Las personas buenas tienen la capacidad de brindarse a los demás y ayudarlos frente a los cambios que enfrentan en la vida. No temen mostrarse vulnerables; creen en su singularidad y están orgullosos de ser lo que son. 

Las personas buenas se permiten el placer de acercarse a los demás y preocuparse por su felicidad. Han llegado a comprender que es el amor lo que marca toda la diferencia en la vida. 

Las personas buenas no dicen todo lo que saben; aprecian a los demás y cuanto hacen, no son avaros ni envidiosos; actúan con serenidad y con decoro; se adaptan a todo y a todos, no hacen chismes, saben callar y no se meten nunca en vidas ajenas; aman a su cónyuge y son fieles; en la prosperidad no se envanecen, y la desgracia no los abate, porque saben hacer la voluntad del Padre, cualquiera sea la idea o creencia que tengas de Él.

IMÁGENES DE SANTIAGO EL MAYOR, 25 DE JULIO






SANTIAGO EL MAYOR, APÓSTOL, 25 DE JULIO


Santiago el Mayor, Santo

Apóstol, 25 de julio


Fuente: Corazones.org 




Apóstol del Señor

Martirologio Romano: Solemnidad del apóstol Santiago, hijo del Zebedeo y hermano de san Juan Evangelista, que con Pedro y Juan fue testigo de la transfiguración y de la agonía del Señor. Decapitado poco antes de la fiesta de Pascua por Herodes Agripa, fue el primero de los apóstoles que recibió la corona del martirio (s. I).

Etimológicamente: Santiago = Dios, recompensara, es de origen hebreo

Breve Biografía
Santiago es uno de los doce Apóstoles de Jesús; hijo de Zebedeo. El y su hermano Juan fueron llamados por Jesús mientras estaban arreglando sus redes de pescar en el lago Genesaret.

Recibieron de Cristo el nombre "Boanerges", significando hijos del trueno, por su impetuosidad.

En los evangelios se relata que Santiago tuvo que ver con el milagro de la hija de Jairo. Fue uno de los tres Apóstoles testigos de la Transfiguración y luego Jesús le invitó, también con Pedro y Juan, a compartir mas de cerca Su oración en el Monte de los Olivos.

Los Hechos de los Apóstoles relatan que éstos se dispersaron por todo el mundo para llevar la Buena Nueva. Según una antigua tradición, Santiago el Mayor se fue a España. Primero a Galicia, donde estableció una comunidad cristiana, y luego a la cuidad romana de Cesar Augusto, hoy conocida como Zaragoza. La Leyenda Aurea de Jacobus de Voragine nos cuenta que las enseñanzas del Apóstol no fueron aceptadas y solo siete personas se convirtieron al Cristianismo. Estos eran conocidos como los "Siete Convertidos de Zaragoza". Las cosas cambiaron cuando la Virgen Santísima se apareció al Apóstol en esa ciudad, aparición conocida como la Virgen del Pilar. Desde entonces la intercesión de la Virgen hizo que se abrieran extraordinariamente los corazones a la evangelización de España.

En los Hechos de los Apóstoles descubrimos fue el primer apóstol martirizado. Murió asesinado por el rey Herodes Agripa I, el 25 de marzo de 41 AD (día en que la liturgia actual celebra La Anunciación). Según una leyenda, su acusador se arrepintió antes que mataran a Santiago por lo que también fue decapitado. Santiago es conocido como "el Mayor", distinguiéndolo del otro Apóstol, Santiago el Menor.

La tradición también relata que los discípulos de Santiago recogieron su cuerpo y lo trasladaron a Galicia (extremo norte-oeste de España). Su restos mortales están en la basílica edificada en su honor en Santiago de Compostela. En España, Santiago es el mas conocido y querido de todos los santos. En América hay numerosas ciudades dedicadas al Apóstol en Chile, República Dominicana, Ecuador, Cuba y otros países.

ROBO AL BANCO


Robo al banco



Un ladrón entró al banco gritando a todos:
- "Que nadie se mueva, el dinero no es de ustedes, su vida en cambio les pertenece".
Todos en el banco, en silencio y lentamente se tiraron al piso.
A esto se llama "Conceptos para cambiar mentalidades - Cambia la manera convencional de pensar en el mundo".

En eso, una mujer se acostó provocativamente en uno de los escritorios, pero el ladrón le gritó:
- "Por favor, compórtese, ¡se trata de un robo, no de una violación!"
Esto se llama "Ser profesional - ¡Enfócate en lo que estás especializado en hacer!"

Mientras los ladrones escapaban, el ladrón más joven (con estudios universitarios) le dijo al ladrón viejo (que apenas terminó la primaria)
-"Oye viejo, contemos cuánto es", el ladrón viejo evidentemente enojado le replicó:
-"No seas estúpido, es mucho dinero para contarlo, esperemos a que en las noticias nos digan cuánto perdió el banco".
A esto se llama "Experiencia" - hoy en día la experiencia es más importante que un papel de una institución académica.

Una vez que se fueron los ladrones el gerente del banco le dijo al tesorero que llamara de inmediato a la policía.
El tesorero le dijo: "alto, alto, antes consideremos los 5 millones que nos faltan del desfalco del mes pasado y lo reportamos como si los ladrones también se lo hubieran llevado".
A esto se llama "Nadar con las mareas - Sacar ventaja de una situación desfavorable"

Al día siguiente en las noticias de la televisión se reportó que se habían robado 100 millones del banco, los ladrones solo pudieron contar 20 millones. Los ladrones, muy enojados reflexionaron:
"Arriesgamos nuestras vidas por miserables 20 millones mientras el gerente del banco se robó 80 millones en un parpadeo. Por lo visto conviene más estudiar y conocer el sistema que ser un vulgar ladrón.
Esto es: "El conocimiento es tan valioso como el oro".

El gerente del banco, feliz y sonriente, se sintió satisfecho ya que sus pérdidas en el mercado cambiario fueron cubiertas por el robo.
A esto se llama "Aprovechar las oportunidades, atreverse a tomar riesgos!"

Conclusión:
Dale un arma a un hombre y podrá robar un banco…
Dale un banco a un hombre y podrá robarle a todo el mundo…!!!

10 IDEAS PARA EDUCAR MEJOR A LOS HIJOS


10 ideas para educar mejor a los hijos
La conducta tiene una fuerza educativa o transformadora muy poderosa

Por: Fernando Sarráis 




El Doctor en Medicina por la Universidad de Navarra y especialista en Psiquiatría Fernando Sarráis ha ofrecido, en la jornada de talleres del 37 Congreso de APAS de Fomento (FEPACE), sus claves para “Educar a los hijos en la adversidad”. La intervención de Fernando Sarráis, que tuvo lugar en los colegios de Fomento Torrenova y Miralvent, se puede resumir en 10 ideas para educar mejor a los hijos:



· “El que algo quiere algo le cuesta”. La buena educación ha de costar a las dos partes: formador y formado. No se debe tener miedo a hacer sufrir al educar, siempre que se quiera a la personas a educar, pues el cariño impide pasar la frontera que lleva a producir un trauma psicológico.

· “El mejor educador es el ejemplo”. Si queremos que alguien a quien tenemos la responsabilidad de educar aprenda algo, debemos hacerlo nosotros delante de ellos con la mayor frecuencia posible. A veces, hacemos odioso aprender por un exceso de repetición oral de lo que se debe aprender.

· Enseñar en Libertad. En la educación de una personalidad madura es de capital importancia enseñar a ser libre, con la responsabilidad que supone recibir un premio o castigo como consecuencia de la propia conducta libre. La libertad, junto con hacer el bien, es necesaria para ser feliz en la vida, por ello es necesario no tener miedo a la libertad de la persona educada. El miedo es un gran enemigo de la buena educación, pues supone educar con el corazón (la afectividad) y no con la cabeza (la razón).

· “Aprender a poner buena cara al mal tiempo”. Uno de los capítulos más difíciles de aprender del libro de la vida es “sufrir con alegría”. Si no se logra este aprendizaje las personas suelen vivir, comportarse y pensar en función de evitar por miedo cualquier sufrimiento. Esto impide que las personas se planteen y aspiren lograr grandes objetivos en la vida, que llena la necesidad de realizarse personalmente y evitar la sensación de insatisfacción crónica que lleva a la infelicidad.

· Voluntad y constancia. Es necesario plantear modelos atractivos de modos de ser, pues si una persona quiere con fuerza lograr ser de una determinada manera, tendrá la fuerza y la constancia para poner los medios necesarios para lograrlo: “querer es poder”. Por esto es importante que las personas adultas que rodean a un joven en formación sean unos buenos modelos, pues fomentan el afán de emulación o imitación en el joven.

“O vives como piensas o acabas pensando como vives”.

La conducta tiene una fuerza educativa o transformadora muy poderosa. De aquí la importancia de hacer lo que se quiere enseñar a los jóvenes alumnos. Una manera de lograrlo es que el educador y el educando lo hagan juntos.

· “Educar más con la cabeza que con el corazón”. Enseñar es una tarea más de la razón que de la afectividad. Un educador que se mueve más por sus emociones que por la razón debe encargar esa educación a otro educador.

· “La unión hace la fuerza”. La educación es una tarea de varios educadores, del padre y la madre en el caso de la educación familiar. De aquí la importancia de lograr un buen acuerdo entre los varios educadores de un joven, y de no desautorizarse entre sí, sino de comunicarse para evitar las diferencias educativas en los temas capitales y establecer los límites de cada territorio educativo de cada uno de los educadores.

· “Sembrar buena semilla suele producir buena cosecha”.

Un mal clima puede hacer que no sea una cosecha abundante pero no una mala cosecha. De ahí la importancia de no tirar la toalla en el proceso educativo en los momentos en que parece que no se consiguen los objetivos deseados, ya aparecerán más adelante. No cansarse de dar buen ejemplo y buenos consejos aunque en algunos momentos se consiga lo contrario, pues es un problema de libertad personal, y la libertad siempre se debe respetar. Siempre es mejor educar bien que dejar de educar. Educar en esos momentos oscuros es, también, una manera de enseñar la paciencia y la constancia.

· Exigencia con amor. Los hijos no se trauman tanto por la excesiva exigencia, si se sienten queridos, como por la falta de exigencia, que a veces supone un mayor cariño del educador a sí mismo que al educando pues es más fácil y cómodo dejar hacer, ceder, evitar la confrontación y sentirse querido por el educando a corto plazo si se le deja hacer lo que le gusta.

LA VIRGEN MARÍA Y EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA


La Virgen y el sacramento de la Penitencia
La Virgen acompaña a cada sacerdote que confiesa y a cada penitente que pide humildemente perdón.


Por: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net 




La Virgen María ocupa un lugar muy particular para los creyentes en Cristo. Ella fue concebida inmaculada. Ella aceptó plenamente la voluntad de Dios en su vida. Ella, como Puerta del cielo, dio permiso a Dios para entrar en la historia humana. Ella estuvo al pie de la Cruz de su Hijo. Ella oraba con la primera comunidad cristiana en la espera del Espíritu Santo.

Por eso María está presente, de un modo discreto pero no por ello menos importante, en el sacramento de la Eucaristía. Las distintas plegarias la mencionan, pues no podemos participar en el misterio pascual de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo sin recordar a la Madre del Redentor.

¿Está también presente la Virgen en el sacramento de la confesión? En el ritual de la Penitencia no hay menciones específicas de María. Ni en los saludos, ni en la fórmula de absolución, ni en la despedida.

En algunos lugares, es cierto, se conserva la devoción popular de iniciar la confesión con el saludo “Ave María purísima. Sin pecado concebida”. Pero se trata de un saludo no recogido por el ritual, y que muchos ya no utilizan.

Sin embargo, aunque el rito no haga mención explícita de la Virgen, Ella está muy presente en este sacramento.

En la tradición de la Iglesia María recibe títulos y advocaciones concretas que la relacionan con el perdón de los pecados. Así, la recordamos como Refugio de los pecadores, como Madre de la divina gracia, como Madre de la misericordia, como Madre del Redentor y del Salvador, como Virgen clemente, como Salud de los enfermos.

A lo largo del camino cristiano, Ella nos acompaña y nos conduce, poco a poco, hacia Cristo. La invitación en las bodas de Caná, “haced lo que Él os diga” (cf. Jn 2,5) se convierte en un estímulo para romper con el pecado, para acudir al Salvador, para abrirnos a la gracia, para iniciar una vida nueva en el Hijo.

Por eso, en cada confesión la Virgen está muy presente. Tal vez no mencionamos su nombre, ni tenemos ninguna imagen suya en el confesionario. Pero si resulta posible escuchar las palabras de perdón y de misericordia que pronuncia el sacerdote en nombre de Cristo es porque María abrió su corazón, desde la fe, a la acción del Espíritu Santo, para acoger el milagro magnífico de la Encarnación del Hijo.

La Virgen, de este modo, acompaña a cada sacerdote que confiesa y a cada penitente que pide humildemente perdón. Su presencia nos permite entrar en el mundo de Dios, que hizo cosas grandes en Ella, que derrama su misericordia de generación en generación (cf. Lc 1,48-50), hasta llegar a nosotros también en el sacramento de la Penitencia.

PENSAMIENTO DEL PAPA FRANCISCO SOBRE LA FAMILIA


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