martes, 11 de noviembre de 2014

EL EVANGELIO DE HOY: MARTES 11 DE NOVIEMBRE DEL 2014


Siervos inútiles ante el Señor
Tiempo Ordinario

Lucas 17, 7-10. Tiempo Ordinario. Todo lo que tenemos, procede de Dios, como un inmenso e inexplicable regalo. 


Por: Catholic.net | Fuente: Catholic.net




Del santo Evangelio según san Lucas 17, 7-10
«¿Quién de vosotros tiene un siervo arando o pastoreando y, cuando regresa del campo, le dice: "Pasa al momento y ponte a la mesa?" ¿No le dirá más bien: "Prepárame algo para cenar, y cíñete para servirme hasta que haya comido y bebido, y después comerás y beberás tú?" ¿Acaso tiene que agradecer al siervo porque hizo lo que le fue mandado? De igual modo vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os fue mandado, decid: Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer».

Oración introductoria
Jesús, creo en Ti, mi Creador y Señor. Te hiciste hombre por mí y me has dado todo lo que tengo. Me has perdonado mi infidelidad, mi tibieza. No merezco tanto amor… Guía mi oración para que descubra cómo debo corresponder a tu amor, a tu perdón, a tu cercanía.

Petición
Te suplico tu gracia y tu misericordia para ser humilde y digno de presentarme ante Ti en esta oración.

Meditación del Papa Francisco
Porque la fe es un encuentro con Jesús, y nosotros debemos hacer lo mismo que hace Jesús: encontrar a los demás. Vivimos una cultura del desencuentro, una cultura de la fragmentación, una cultura en la que lo que no me sirve lo tiro, la cultura del descarte. Pero sobre este punto os invito a pensar —y es parte de la crisis— en los ancianos, que son la sabiduría de un pueblo, en los niños... ¡la cultura del descarte! Pero nosotros debemos ir al encuentro y debemos crear con nuestra fe una “cultura del encuentro”, una cultura de la amistad, una cultura donde hallamos hermanos, donde podemos hablar también con quienes no piensan como nosotros, también con quienes tienen otra fe, que no tienen la misma fe. Todos tienen algo en común con nosotros: son imágenes de Dios, son hijos de Dios. Ir al encuentro con todos, sin negociar nuestra pertenencia» (S.S. Francisco, 18 de mayo de 2013).

Reflexión
Jesús no aprueba ese trato abusivo y arbitrario del amo, sino que se sirve de una realidad muy cotidiana para las gentes que le escuchaban, e ilustra así cuál debe ser la disposición de la criatura ante su Creador: desde nuestra propia existencia hasta la bienaventuranza eterna que se nos promete.

Todo lo que tenemos, todo lo que gozamos y todo lo que poseemos, procede de Dios, como un inmenso e inexplicable regalo. Por esto, siempre debemos agradecerle, ya que estamos en deuda con Él. Debemos tener una actitud humilde de siervos ante Dios, lejos del orgullo, pues Él no nos exige nada que no seamos capaces de hacer. Por más que hagamos en su nombre, siempre nos quedamos cortos en comparación a todos sus dones.

Aunque esta exigencia nos parezca dura y lejana, no debemos perder de vista que Dios es Amor, y cuanto pide no es más que una muestra de ese amor, el cual, aceptado con paciencia, no es esclavitud y sacrificio, sino liberación y una carga que nos da alas.

Propósito
Mostrar siempre a los demás un rostro alegre, natural, servicial, digno, noble.

Diálogo con Cristo
Exigir con altanería «mis derechos», querer acaparar siempre la atención, buscar ser servido, son manifestaciones de mi orgullo. Señor, ayúdame a recordar siempre que sólo los humildes y los sencillos de corazón son los que están cerca de Ti y pueden poseerte. Jesús, haz mi corazón semejante al tuyo.

EL LADRÓN DE SUEÑOS



EL LADRÓN DE SUEÑOS


Había una vez un muchacho quien era hijo de un entrenador de caballos. El padre del muchacho era pobre y contaba con apenas unos pocos recursos para mantener a su familia y mandar al muchacho a la escuela. Una mañana en la escuela, estando el muchacho en la clase, el profesor le pidió a los alumnos que escribieran la meta que quisieran alcanzar para cuando fueran adultos.

El joven escribió una composición de siete páginas esa noche en la que describía su meta. Escribió su sueño con mucho detalle y hasta dibujó un plano de todo el proyecto: el rancho, las pesebreras, la ganadería, el terreno y la casa en la que quería vivir; en fin, puso todo su corazón en el proyecto y al día siguiente lo entregó al profesor.

Dos días más tarde, recibió de vuelta su trabajo reprobado, y con una nota que decía: "venga a verme después de clases". El chico del sueño fue a ver a su profesor y le preguntó ¿por qué me reprobó? El profesor le dijo: "es un sueño poco realista para un chico como tú. No tienes recursos; vienes de una familia pobre. Para tener lo que quieres hacen falta muchas cosas y además mucho dinero.

Tienes que comprar el terreno, pagar por la cría original y después tendrás muchos gastos de mantenimiento. No podrías hacerlo de ninguna manera. A continuación el profesor agregó: si vuelves a hacer el trabajo con objetivos más realistas, reconsideraré tu nota".

El chico volvió a su casa y pensó mucho. También le preguntó a su padre qué debía hacer. Éste le respondió: "mira hijo, tienes que decidir por ti mismo; de todos modos, creo que es una decisión importante para ti, ¿cierto?"

Finalmente después de reflexionar durante una semana, el chico entregó el mismo trabajo, sin hacer cambio alguno.

DOCTOR, QUIERO ABORTAR...


DOCTOR, QUIERO ABORTAR



Con un bebé en brazos, una mujer muy asustada llega al consultorio del médico y le dice:

- Doctor: por favor ayúdeme, tengo un problema muy serio. Mi bebé aún no ha cumplido un año y ya estoy de nuevo embarazada. No quiero tener hijos en tan poco tiempo, prefiero un espacio mayor entre uno y otro...

- El médico pregunta: Muy bien, ¿y qué quiere que yo haga?

- Ella responde: Deseo realizar un procedimiento de IVE 

- Entre sarcástico y apesadumbrado el médico pregunta: ¿Y qué es eso?

- Pues doctor, ¿cómo es que usted no sabea qué me refiero? Deseo interrumpir voluntariamente mi embarazo y quiero contar con su ayuda.

- El médico se queda pensando un poco y después de unos segundos le dice: Ummm... Creo que tengo un método mejor para solucionar el problema y es menos peligroso para usted.

La mujer sonrió, pensando que el médico aceptaría ayudarla.

- Él continua: Mire señora, para no tener que estar con dos bebés a la vez en tan corto espacio de tiempo, mejor vamos a matar a este niño que tiene usted en sus brazos. Así, usted primero tendrá un período de descanso hasta que el otro niño nazca, y entonces no va a tener que cuidar a dos sino sólo a uno.

- La mujer se asustó y dijo: ¡No, doctor! ¡Qué horror! ¡Matar a un niño es un crimen!

- Pues bien, si vamos a matar, no hay diferencia entre uno y otro. Y hasta es más fácil sacrificar éste que tiene entre sus brazos, puesto que usted no correrá ningún riesgo. 

Finalmente, viendo el efecto de sus palabras en la madre, el médico sonrió y después de algunas consideraciones, vio que su lección surtía efecto.

Convenció a la madre que no hay mucha diferencia entre matar un niño que ya nació y matar a uno que está por nacer, y que está vivo en el seno materno.

¡EL CRIMEN ES EXACTAMENTE EL MISMO!

¿PODEMOS SACAR COPIAS A DE JESUCRISTO?


¿Podemos sacar "copias" de Jesucristo?
Cuando amamos a una persona queremos parecernos a ella en todo, en la manera de pensar, hablar, expresarse, de actuar.


Por: Pedro García, Misionero Claretiano | Fuente: Catholic.net



Uno de los fenómenos más comunes entre las personas que se aman es aquel que podríamos llamar mimetismo. O sea, el afán por asemejarse a la persona querida. Se le quiere imitar en todo: en la manera de pensar, de hablar, de expresarse, de actuar. Se tiende a hacer siempre lo mismo que ella.

Este hecho, comprobado tantas veces, tiene una aplicación muy grande en el orden espiritual de la fe.

Desde el momento que nuestra religión se centra en Jesucristo conocido, amado, vivido, todo el afán del cristiano es asemejarse lo más posible a Él. La ilusión más grande es salir una copia perfecta de Nuestro Señor Jesucristo.

De ahí ha nacido la expresión tan cristiana de la Imitación de Cristo, que ha dado incluso el título al libro mejor que ha nacido en el seno de la Iglesia.

Aquellos dos jóvenes artistas eran ciertamente muy ambiciosos, y se hicieron una apuesta: uno debía pintar la Mona Lisa de Vinci y el otro las Meninas de Velázquez, obras cumbres de la pintura universal. Las copias habrían de resultar tan fieles que fuera después imposible distinguirlas de los cuadros originales.

Otro estudiante ya había conseguido eso mismo en literatura: de tal manera imitó a Teresa de Ávila, que los miembros del jurado colegial hubieron de repasar las obras de la gran Doctora, para comprobar que el escrito del discípulo no había sido un plagio.

Esta nota curiosa de los tres muchachos atrevidos, los dos pintores y el literato, se convierte en un signo bello de la principal tarea cristiana.

¿Quién es un cristiano? La respuesta es clara si examinamos el plan de Dios, el cual nos eligió para ser en todo iguales a su Hijo, el Señor Jesucristo. San Pablo es en esto terminante:
- Pues, a los que había previsto, los eligió a ser copias exactas de la imagen que es el tipo, o modelo, su Hijo, Cristo Jesús.

Aquí observamos una diferencia esencial entre el concurso de Dios y los concursos artísticos en la sociedad.

En una exposición de pintura, de fotografía, de escultura..., en un certamen de literatura, de poesía..., en un desfile de modas..., no se admiten imitaciones. Quien es sorprendido en un plagio, no solamente es descalificado, sino acusado y multado por robo a la propiedad intelectual de otro. Las obras deben ser plenamente originales.

Esta es la razón de ser de esos avisos al pie de tantas publicaciones:
- Prohibida la reproducción total o parcial. Cualquier infracción será castigada según la ley.

En el concurso convocado por Dios ocurre todo lo contrario, porque en él no caben las originalidades.

El primer premio del certamen se lo llevará aquel que resulte la copia más fiel de Jesucristo, que es el tipo, la imagen, el modelo propuesto por Dios a toda la Humanidad redimida.

Tanto es así, que cuando Pablo les invita a los primeros cristianos a imitarle en todo lo bueno que hayan visto en su persona pues les dice: imitadme a mí, se encarga muy bien de añadir: como yo imito a Cristo. El prototipo no es Pablo, sino Jesucristo.

En los concursos de Dios, el aviso a los ladrones de copias sería muy diferente. Podría Dios formularlo de esta manera:
- Permiso, autorización, y hasta mandato, de sacar cuantas más y mejores copias se puedan. Grandes premios a las reproducciones más fieles...

Es el caso de los que llamamos Santos por antonomasia, los reconocidos y proclamados tales por la Iglesia, y venerados en los altares.

Son hombres y mujeres como nosotros, pero que fueron unos imitadores perfectos de Jesucristo.

Se puede recordar, por ejemplo, a un San Vicente de Paúl, el cual, ante cualquier cosa que había de hacer, se detenía unos instantes, y se preguntaba:
- ¿Qué haría Cristo aquí y ahora, en mi lugar?

Como es natural, Vicente resultó una copia perfecta del Señor.

Si somos buenos observadores cuando se nos dirige en la Iglesia la Palabra de Dios, habremos notado que la predicación de la Iglesia, notablemente mejorada en comparación de épocas pasadas, se dirige a esto: a presentarnos al Jesucristo del Evangelio como el único modelo a quien imitar.

¿La vida de familia? Como la de Jesús con su Madre y con José.
¿La oración? Como la de Jesús, constante, confiada, ininterrumpida.
¿El trabajo? Como el de Jesús por los campos y en el taller de Nazaret.
¿El trato con los demás, el amor, la comprensión? Como los de Jesús, de una exquisitez, delicadeza y elegancia como del Hombre más perfecto...

Esta tarea tan interesante y tan hermosa es de todos, y no de unos privilegiados.

El día en que nuestro trabajo, nuestra plegaria, nuestra relación con los demás y todo nuestro quehacer en la vida sean como los de Jesucristo y estén animados por sus mismos sentimientos, quedaríamos mejor clasificados como cristianos que los valientes alumnos de Teresa, de Vinci y de Velázquez como literatos o pintores....

Histórico. El estudiante, Daniel Ruiz Bueno, fue después traductor de clásicos en la BAC. - Rom. 8,29. 1Cor. 11,1. 

SAN MARTÍN DE TOURS, OBISPO, 11 DE NOVIEMBRE



Martín de Tours, Santo

Martín de Tours, Santo

Obispo, 11 de noviembre 



Por: Mario Sgarbossa y Luigi Giovannini | Fuente: Un santo para cada d? Ediciones San Pablo




Obispo
Conocido también como San Martín Caballero

Martín de Tours es uno de aquellos hombres que han hecho hablar de sí a muchas generaciones por haber sido protagonista de episodios aptos para despertar la fantasía popular. Es frecuente la narración del episodio de San Martín que, cabalgando envuelto en su amplio manto de guardia imperial, encontró a un pobre que tiritaba de frío, con gesto generoso cortó su manto y le dio la mitad al pobre. Por la noche, en sueños, vio a Jesús envuelto en la mitad de su manto, sonriéndole agradecido.

SAN MART?Martín, hijo de un tribuno romano, nació en Sabaria, en Panonia, hacia el 315. A los quince años ya vestía el uniforme militar. El episodio del manto hay que colocarlo en este periodo, porque a los 18 años recibió el bautismo y abandonó la milicia para seguir a San Hilario de Poitiers, su maestro. Después de un breve noviciado de vida eremítica en la Isle Galinaria, Martín fundo dos monasterios: Ligugé, el más antiguo de Europa, y Marmoutier, que se convertiría en un gran centro de vida religiosa.

Después del paréntesis contemplativo, siguió el activo: Martín, elegido obispo de Tours, se convirtió en el grande evangelizador de Francia. Había sido, como se dice, soldado sin quererlo, monje por elección y obispo por deber. En los 27 años de vida episcopal se ganó el amor entusiasta de los pobres, de los necesitados y de cuantos sufrían injusticias, pero no era bien visto por los de su clero que querían vivir tranquilamente. De hecho fue acusado por un sacerdote llamado Bricio. Su respuesta fue proverbial: “¿Si Cristo soportó a Judas, por qué no debería yo soportar a Bricio?”

Murió el 8 de noviembre del 397 en Candes, durante una visita pastoral. Sus funerales, que tuvieron lugar tres días después, fueron una verdadera apoteosis; en ese día, el 11, se conmemora su memoria. Se puede considerar como el primer santo no mártir con fiesta litúrgica. Esa fecha quedó también como punto de referencia en los contratos de arrendamientos, de terrenos, de compraventas, en el mundo agrícola: “el nuevo vino se bebe en San Martín”, se dice todavía hoy en muchas regiones de Italia y de Francia.
La mitad del manto que – según la leyenda – San Martín compartió con el pobre de Amiens, se conserva celosamente en una capilla. Al custodio de la capilla se llama “capellán”, sin ser lo, porque es el protector de la “capa” del Obispo de Tours.

ORACIÓN A SAN MARTÍN DE TOURS - 11 DE NOVIEMBRE

lunes, 10 de noviembre de 2014

EL EVANGELIO DE HOY: LUNES 10 DE NOVIEMBRE DEL 2014




Fe como un grano de mostaza

Parábolas


Lucas 17, 1-6. Tiempo Ordinario. Basta tener una fe así, pequeña, pero verdadera, sincera, para hacer cosas humanamente imposibles.



Por: P. Juan Gralla | Fuente: Catholic.net




Del santo Evangelio según san Lucas 17, 1-6
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Es imposible que no vengan escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen! Más le vale que le pongan al cuello una piedra de molino y sea arrojado al mar, que escandalizar a uno de estos pequeños. Cuidaos de vosotros mismos. Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale. Y si peca contra ti siete veces al día, y siete veces se vuelve a ti, diciendo: "Me arrepiento", le perdonarás. Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. El Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, habríais dicho a este sicómoro: "Arráncate y plántate en el mar", y os habría obedecido.

Oración introductoria
Señor, antes de iniciar mi meditación te pido me perdones por todas las veces en que he sido ocasión de pecado y dame la bondad y el amor necesario para que yo también perdone de corazón todas aquellas ofensas que me han herido o molestado.

Petición
Jesús, no permitas que el resentimiento, el enojo o la ira dominen mi interior y dame un corazón misericordioso, como el tuyo.

Meditación del Papa Francisco
Me parece que todos nosotros podemos hacer nuestra esta invocación. También nosotros, como los apóstoles, decimos al Señor Jesús: “¡Auméntanos la fe!”. Sí, Señor, nuestra fe es pequeña, nuestra fe es débil, frágil, pero te la ofrecemos tal como es, para que Tú la hagas crecer. ¿Les parece que repitamos todos juntos esto: Señor, auméntanos la fe? ¿Lo hacemos? Todos: Señor auméntanos la fe. ¡Señor, auméntanos la fe. Señor auméntanos la fe! ¡Que nos la haga crecer, ¡eh!
Y el Señor, ¿qué cosa nos responde? Responde: “Si tuvieran fe como un grano de mostaza, habrían dicho a este sicómoro: ‘Arráncate y plántate en el mar’, y les habría obedecido”. La semilla de la mostaza es pequeñísima, pero Jesús dice que basta tener una fe así, pequeña, pero verdadera, sincera, para hacer cosas humanamente imposibles, impensables. ¡Y es verdad!» (S.S. Francisco, 6 de octubre de 2013).
Reflexión
Estamos rodeados de testimonios edificantes, de personas ejemplares, coherentes, generosas... Pero tenemos la costumbre de fijarnos y hablar sólo de los “escándalos” que por ahí nos encontramos. Aquel joven, la vecina, un político... todos pasan por nuestro tribunal.

Es una realidad innegable que, como hombres que somos, tenemos debilidades y flaquezas (Si alguien no las tiene, puede inscribirse en el registro de los ángeles sobre la tierra), que, por lo demás, son evidentes a los ojos de los demás, sobre todo en algunas ocasiones. Algunas veces hasta pueden provocar escándalos.

Sin embargo, la inspiración divina bien colocó este pasaje seguido inmediatamente de otro que versa sobre el perdón. Nuestra tarea no es entonces juzgar ni mucho menos buscar como detectives los “talones de Aquiles” de nuestro prójimo. Será mejor si, por nuestra parte, nos esforzamos para dar el mejor testimonio, y si fijamos nuestra atención en las virtudes de los demás.

Propósito
Cuando alguien nos escandalice con su conducta, no juzguemos y sepamos perdonarle de corazón, sabiendo que quien confía en el poder de Dios, puede trasplantar un árbol al mar.

Diálogo con Cristo
Señor, te pido perdón por las veces que me he olvidado de Ti. Perdón por todo lo que te haya podido lastimar. Perdón, porque he sido capaz de herirte en mis hermanos. Gracias por tu perdón, Señor, confío en tu misericordia infinita.

ORACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN POR LOS DIFUNTOS



ORACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN POR LOS DIFUNTOS 


¡Oh Cristo!, al llegar la hora de partir ya de esta vida, la palma de la victoria, concédeme por María.

Piadosa Madre del Carmelo, protectora de todos los que sufren y de quienes se purifican para participar en el gozo celestial, escucha nuestras oraciones.

Te encomendamos a nuestros hermanos ya fallecidos y a todas las benditas almas del purgatorio. 

Intercede ante tu Hijo Jesucristo nuestro Salvador, para que sea con ellos juez misericordioso y les perdone las culpas que en su fragilidad cometieron.

Vela por quienes seguimos en este mundo y concédenos la gracia de amarte y honrarte para siempre para que tú nos guíes a tu Hijo y con Él participemos de la gloria eterna.

Concédele Señor el descanso eterno a todas las benditas almas. Brille para ellas la luz perpetua. Por la misericordia de Dios descansen en paz todos nuestros hermanos difuntos. Amén.

ORAR POR LA PAZ


Orar por la paz



Orar por la paz   
Es comenzar por creer la palabra del Señor que dice:'Dichosos los no violentos porque heredaran la tierra".   

Orar por la paz   
Es partir de la seguridad de que es “un don divino".   

Orar por la paz 
Es hacer otro tanto orando... 
por la verdad, la justicia, la libertad, y el amor cristiano. 
  
Orar por la paz   
Es decidirse ahora mismo a “poner amor donde haya odio, perdón donde haya ofensa, unión donde haya discordia, esperanza donde haya desesperación, alegría donde haya tristeza..."   

Orar por la paz   
Es no caer en la tentación de pretender alcanzar las paces internacionales sin haber alcanzado antes la paz del propio corazón.   

Orar por la paz   
Es comprometerse a ser en lo sucesivo más sereno, más conciliador, a ser en una palabra un constructor o difusor de paz, en lugar de un real o potencial generador de conflictos...

OPORTUNIDAD


Oportunidad



La oportunidad es la ocasión de hacer algo, pero hay que saber el justo momento para aprovecharla.

La oportunidad no se presenta en la rutina diaria, ni a quienes ven la vida de color gris, es como una franca sonrisa en un rostro desconocido.

La oportunidad tampoco se presenta a quienes la buscan afanosamente.

Y es que la oportunidad puede ser espectacular, así como discreta y disimulada.

Por eso, la oportunidad, radica mas bien, en una cuestión de enfoque.

Es como si de pronto se te ocurriera limpiar los cristales de los que a través de ellos ves tu vida, y resulta que el polvo acumulado en ellos, no te permitía ver clara y brillantemente.

Tu vida en si, es una gran oportunidad.

Quien diga , que la vida siempre está saturada de escollos y no cambia esa manera de verla, no se permite ver que también esta llena de oportunidades.

Hay algunas personas que solo alcanzaron a ver una, en toda su vida, y lograron metas jamas imaginadas.

¡ Se imaginan si hubieran podido ver las noventa y nueve anteriores
que ignoraron !

Eres joven, aprende a verlas y aprovecharlas.
Eres maduro, muévete , estás perdiendo el tiempo.
Eres anciano, limpia esos lentes, aun hay muchas por disfrutar.

La oportunidad es una bendición dirigida a ti por quien te ama: la vida.

¿ENCONTRARÁS FE SOBRE LA TIERRA?


¿Encontrará fe sobre la tierra?
Tenemos la fuerza del Espíritu para conservar y vivir la fe, para transmitirla con audacia


Por: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net



Es una de las preguntas más inquietantes del Evangelio: Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra? (Lc 18,8).

La fe, lo sabemos, es don de Dios. Pero también es respuesta del hombre. Cada uno es invitado a acoger y vivir la fe, al mismo tiempo que puede perderla por desidia, avaricia, tibieza, egoísmo, soberbia, y una larga lista de pecados.

San Pablo advertía del peligro de abandonar la verdad para seguir a los ídolos: Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por su propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas (2Tm 4,3‐4).

La pregunta sobre la fe recorre la historia humana. Cada generación ofrece su respuesta. También la nuestra, en medio de cambios, de críticas, de dudas, de propaganda, de materialismo, de indiferencia, de pecados.

En una homilía pronunciada el 18 de octubre de 1998, al cumplir 20 años como Papa, san Juan Pablo II reflexionaba sobre la misma idea:

"«Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?». Es una pregunta que interpela a todos, pero especialmente a los sucesores de Pedro".

La fe no se conserva por inercia, ni por tradiciones humanas, ni por la existencia de miles de libros, ni por adaptaciones al mundo (cf. Rm 12,2). La fe se mantiene donde hay hombres y mujeres que miran a Cristo, Señor del mundo y de la historia, y hacen un acto humilde, sencillo, valiente y confiado, de adhesión al Maestro y a su Iglesia.

Después de 2000 años, ¿tenemos la fuerza del Espíritu para conservar y vivir la fe, para transmitirla con audacia a quienes viven cerca o lejos? "¡La fe se fortalece dándola!" (Juan Pablo II, Redemptoris missio n.2).

Cuando regrese el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra? La respuesta será un sí maravilloso si cada bautizado empuña las "armas de Dios" (cf. Ef 6,10-18) y afronta con decisión,
como buen soldado, una batalla en la que nos guía Jesucristo, Rey del mundo y Salvador del hombre.

CAUSAS DE NULIDAD EN EL MATRIMONIO RELIGIOSO - SOLTEROS OTRA VEZ


¡Solteros otra vez!

Causas de nulidad en el Matrimonio Religioso

Para comprender lo que se llama nulidad del Matrimonio, es necesario explicarlo palabra por palabra... 



Por: P. Pedro Herrasti, SM | Fuente: www.laverdadcatolica.org




Si hacemos una encuesta parroquial, encontramos que la mayoría de los que han constituído una familia, se han casado "por la Iglesia", a Dios gracias, pero también se encuentran por desgracia, muchos que viven en amasiato según la Ley de la Iglesia (aunque se hayan casado por lo civil) debido sobretodo a la ignorancia religiosa que no les ha permitido conocer lo que son los Sacramentos de la Iglesia y en especial el Matrimonio Religioso.

Pero encontramos también aquellos que habiéndose casado en la Iglesia, después de un divorcio civil se han unido a otra persona viviendo en adulterio y quedando automáticamente imposibilitados para participar en los demás Sacramentos.

Algunos hay que queriendo engañar a Dios ya la Iglesia, intentan casarse de nuevo en una ceremonia religiosa. Pecado sobre pecado...

¿Por qué muy pocos de aquellos cuyo matrimonio ha fracasado acuden a los Tribunales Eclesiásticos para buscar una solución cristiana a su situación?

Las causas son múltiples. Unas veces creen erróneamente que los Tribunales de la Iglesia son carísimos, son cosa de ricos y famosos. La verdad es que dichos tribunales cobran por el trámite de nulidad, debido a que se establece todo un proceso judicial que consume muchas horas de los peritos en cuestiones matrimoniales. Además está previsto para personas con pocos recursos, un subsidio adecuado hasta llegar a ser en casos de extrema pobreza, totalmente gratis.

Otras veces se escudan en el falso pretexto de que las causas de nulidad son interminables y pueden durar años y años. El Derecho Canónico, sin embargo, establece que el proceso no debe durar, salvo casos excepcionales, más de doce meses en primera instancia. La apelación, siempre obligatoria, puede durar de dos a seis meses y si durara más, los interesados pueden recurrir al Obispo para que tome cartas en el asunto.

No faltan quienes creen que conseguir una declaración de nulidad es tan complicado que prácticamente nadie puede lograrlo. Pero lo cierto es que muchos podrían resolver su situación, aunque hay que decir que no en todos los casos, porque las leyes mismas de la Iglesia impiden declararlos nulos.

Todo esto da por resultado que ni cinco de cada cien matrimonios fracasados acuden a los Tribunales Eclesiásticos para solucionar su problema. ¡Cuántas veces hemos escuchado de hombres y mujeres al enterarse de que su matrimonio fue nulo: "De haber sabido que existía la posibilidad de resolver cristianamente mi vida conyugal, me hubiera ahorrado años de remordimientos de conciencia"!

Desorientación de los católicos

Desde que las Leyes de Reforma establecieron el divorcio civil como absoluta disolución del vínculo matrimonial con la posibilidad de uniones posteriores, las personas, víctimas de insidiosas campañas en contra de la Iglesia, la escuela laica y el silencio de los sacerdotes, ha propiciado el confundir situaciones y términos. Centenares y miles de parejas viven en adulterio queriendo "rehacer sus vidas", con una cierta aversión a la Iglesia Católica que no los comprende ni está dispuesta a ponerse al día en estas cuestiones. El indiferentismo religioso y la permisividad, aunados a lo que entra en la casa por las telenovelas carentes en absoluto de moralidad, llevan ano pocos católicos a abandonar sus convicciones en aras de una falsa modernidad que los aleja de Cristo y de su Iglesia.

Es preciso que los sacerdotes instruyan a la feligresía y ayuden a las parejas que fracasan, ofreciéndoles orientación segura, para descubrir que en su caso deben someter al juicio de la Iglesia la posible invalidez del matrimonio que un día celebraron ante lacomun1dad Cristiana. Este juicio es estudiado normalmente por seis jueces, tres en cada instancia, basado en un análisis objetivo y riguroso, con pruebas fehacientes de los hechos.

Si un matrimonio fué nulo desde el primer momento, por alguna causa que hay que detectar y estudiar, las personas que se encuentran en esa situación no tienen por qué seguir viviendo juntas, ya que no son ni han sido nunca marido Y. mujer: solo lo eran en apariencia. Todo fue un error que debe ser corregido.

Si la mayoría de los católicos acuden a su parroquia para casarse, es porque tienen fe, aunque sea en un grado mínimo y elemental, queriendo darle a su unión un sentido religioso. Entremezclado con la ceremonia religiosa, por desgracia, en mayor o menor grado está el qué dirán, la fiesta, las fotografías o el video, las damas y pajecitos y sobre todo, el vestido de la novia...¡Salir de blanco!

No es de extrañar, por lo tanto, que se den casos en los cuales el aspecto Sacramental de la ceremonia queda en un lugar muy secundario y la unión se realiza por motivos meramente humanos, comparables con los del matrimonio civil.

Precisando conceptos

Para comprender lo que se llama NULIDAD del Matrimonio, es necesario explicar palabra por palabra.

-Matrimonio Religioso o "por la Iglesia": es un Sacramento instituido por Nuestro Señor Jesucristo que tiene tres características: Indisolubilidad, Fidelidad y Fecundidad. Una pareja, por lo tanto, que va al matrimonio con otras ideas, aunque se case en una Iglesia, no se casó "en Cristo", o se casó "por la Iglesia".

-Matrimonio Civil: es la inscripción en los libros del Registro Civil de la fundación de una nueva familia mexicana. Es simplemente un contrato civil necesario para preservar el bien de loS cónyuges y de la prole, poniendo la familia nueva bajo la protección de la ley civil.

-Divorcio: En el ámbito de 1o civil, es la disolución total del matrimonio, dejando en libertad a los cónyuges divorciados de contraer nuevas uniones, cuantas veces quieran, cosa que no es válida para los católicos casados Sacramentalmente. ...

-Separación conyugal: La Iglesia admite en algunos casos de convivencia imposible, la separación de los cónyuges, permaneciendo unidos por el Sacramento "hasta que la muerte loS separe". Aunque vivan separados, son marido y mujer ante Dios. El divorcio civil no anula el Matrimonio Religioso.

-Nulidad: Si por algún defecto, según las leyes de la Iglesia, no hubo Matrimonio Sacramental a pesar de haber existido una ceremonia en un templo católico, la Iglesia simplemente declara que NUNCA hubo Matrimonio y que por lo tanto los aparentemente casados, son libres, pudiendo casarse Sacramentalmente si lo desean.

La Iglesia, quede claro, no "divorcia" a nadie. No tiene la facultad para ello. Si existe el vínculo Matrimonial, ni el Papa puede dispensarlo, como aconteció cuando el Rey Enrique VIII quiso repudiar a su esposa legítima, Catalina de Aragón, para casarse con Ana Bolena (a la que después mandó matar). A pesar de la amenaza de separar a toda Inglaterra de la unión con Roma, el Papa sostuvo la validez de su matrimonio. "Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre" (Mt.19,6).Así nació la Iglesia Anglicana...

¿Cuándo un Matrimonio fue Nulo?

Según el Derecho Canónico, para que dos personas puedan contraer matrimonio válido deben ser:

a) Hábiles, es decir, no tener impedimentos matrimoniales.
b) Capaces de consentir en forma libre y deliberada y que quieran consentir a tenor de las normas canónicas.
c) Manifestación del consentimiento en casarse en la forma jurídica ordinaria y extraordinaria.

Es por eso que en la misma ceremonia matrimonial, el sacerdote pregunta explícitamente y en público acerca de si han llegado a casarse "libre y voluntariamente", si están dispuestos a "amarse hasta la muerte" ya "aceptar los hijos y educarlos en la fe".

¿Cuáles son los impedimentos?

En principio todos pueden contraer matrimonio, pero a veces, por una serie de razones, el Derecho Canónico limita la facultad o la libertad para casarse. Esta limitación se hace por medio de lo que se llama impedimentos, que son circunstancias físicas, sociales o jurídicas que hay en las personas. Existen impedimentos de derecho divino y otros de derecho humano; unos son perpetuos y otros temporales y los hay que no pueden ser dispensados.

Señalamos los impedimentos al matrimonio canónico.

1. La edad: El Canon 1083 establece que no pueden contraer matrimonio válido los varones menores de 16 años y las mujeres que no hayan cumplido los 14. Es evidente que dicho canon es sumamente benigno, ya que a ´esas edades los contrayentes carecen por lo general de la madurez mínima necesaria hasta humanamente hablando. El contraer matrimonio es un hecho demasiado trascendente y definitivo. Aún en el caso de que la mujer estuviera ya embarazada, es conveniente esperar un tiempo, dando lugar a que los jóvenes maduren y realizar el-matrimonio con más garantías y solidez.

2. La impotencia: Consiste en la incapacidad por parte 17 del hombre o de la mujer de realizar la cópula sexual de modo humano, o sea, de poner los actos propios de la generación por los que los cónyuges se hacen una sola carne. La impotencia ha de ser antecedente al matrimonio, cierta y perpetua (incurable). No hay que confundirla con la esterilidad (incapacidad de tener hijos) La impotencia se debe a defectos, orgánicos, funcionales y psíquicos. Entre los defectos, orgánicos, se señalan la carencia o atrofia de los órganos genitales tanto en el hombre como en la mujer. Cualquier defecto que impide la copulación o coito es impedimento para el matrimonio. Los defectos debidos a disfunciones o motivaciones psíquicas no suelen ser impedimentos porque por lo general son curables. El modo humano se refiere a que la consumación no haya sido conseguida por medio de la violencia.

3. El ligamen: Es la prohibición de contraer nuevo matrimonio a la persona que ya está válidamente casada con otra que todavía vive, aunque no haya sido consumado.

Es tal vez el caso más frecuente: un matrimonio válido entra en dificultades por diversas causas y en vez de poner todos los recursos humanos y sobrenaturales para salvarlo, optan por el divorcio civil y se separan sin calcular los problemas humanos y morales que ello conlleva. Normalmente, después del divorcio, v lene el adulterio porque 1a vida en castidad nunca será fácil y menos para los que han sido casados.
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Existen en la Iglesia múltiples organismos y movimientos que ayudan a los casados a resolver adecuadamente sus desavenencias. La idea, la palabra misma de divorcio no debe existir para los católicos.

Mucho antes de que la tentación del divorcio llegue a la mente, las parejas deben recurrir a consejeros -no incluidos los parientes que siempre serán parciales- por ejemplo en su parroquia. Por lo general es la mujer laque pide ayuda, porque los hombres en su autosuficiencia machista creen no necesitarla. Hace falta un tanto de humildad, para acudir a un sacerdote, pero lo que está en juego es demasiado importante como para eludirlo por orgullo.

4. Disparidad de culto: Consiste en la prohibición de contraer matrimonio al católico con un no bautizado. Por católico se entiende la persona bautizada en la Iglesia Católica o que se ha convertido a ella desde una religión cristiana no católica (protestante u ortodoxa) y que no se haya apartado de la Iglesia por un acto formal. Por ejemplo, sería nulo el matrimonio entre un católico y un musulmán, un judío o budista.

5. Mixta religión: Hay que conseguir la dispensa cuando se trata de un Matrimonio entre una parte católica y otra protestante o católica ortodoxa.

6. El Orden Sagrado: Los ordenados de Diácono, Presbítero u Obispo no pueden contraer matrimonio canónico. Sin embargo, después del Concilio Vaticano II, en parte debido a la escasez de sacerdotes en muchas regiones del mundo, la Iglesia ha vuelto a la ordenación diaconal de personas casadas.

7. El Voto público y perpetuo de Castidad: Afecta a quienes han emitido votos públicos de carácter perpetuo en un Instituto Religioso. No afecta a los que hacen votos privados, en un Instituto Secular, en una Sociedad de Vida Apostólica, o emiten votos públicos pero no perpetuos.

8. El Rapto: No puede haber matrimonio entre un hombre y una mujer raptada o al menos retenida con miras a contraer matrimonio con ella, a no ser que después la mujer, separada del raptor y hallándose en lugar seguro y libre, elija voluntariamente el matrimonio.

En la larga historia de la Iglesia, se han dado toda clase de circunstancias y este impedimento aunque parezca un tanto novelesco, no deja de tener actualmente su aplicación.

9. El Crimen: Afecta al conyugicida que de forma individual o en complicidad con otros, da muerte a su cónyuge o al cónyuge de la persona con la que se quiere casar. La muerte tiene que producirse con la finalidad matrimonial y tiene que darse el conyugicidio consumado. Para que se dé el impedimento basta la comisión efectiva del homicidio. No se requiere que haya sido condenado por un tribunal.

10. Consanguinidad: Con este impedimento se prohíbe el matrimonio entre los ascendientes y descendientes, tanto legítimos como ilegítimos, entre primos, entre tíos y sobrinos y entre primos hermanos. Este impedimento solo se dispensa entre tíos y sobrinos y entre primos hermanos.

11. La Afinidad: Consiste en la prohibición de contraer matrimonio entre el varón y los consanguíneos de su mujer y entre la mujer y los consanguíneos de su marido, pero solo en línea recta (padrastro e hijastra, suegro y nuera, yerno y suegra). En otros términos, la afinidad solo es impedimento entre el viudo (a) y sus cuñados (as) y otros parientes colaterales.

12. Impedimento de pública honestidad: Cuando existe un matrimonio inválido o un concubinato notorio y público, no puede haber matrimonio válido en el primer grado de línea recta entre el varón y las consanguíneas de la mujer y viceversa. Dicho de otro modo, no se pueden casar el hijo o la hija de uno de ellos con el otro falso cónyuge.

13. Parentesco legal de Adopción: Surge por la adopción y afecta al adoptante y al adoptado ya sus ascendientes y descendientes, así como a los adoptados con los hijos carnales del adoptante (segundo grado de la línea colateral). Quienes contraen matrimonio sin que estos impedimentos hayan desaparecido, es como si no se hubieran casado. Su matrimonio es nulo.

¿Cuándo cesan los impedimentos?

Hay impedimentos que no admiten dispensa. Ni el Papa mismo puede dispensarlos, como es en el caso de la consanguinidad en línea recta (padres con hijos, abuelos y nietos) o en línea colateral (hermanos), impotencia, matrimonio anterior. Otros; previo cuidadoso estudio, pueden ser dispensados ya sea por el Papa o los Obispos del lugar. Muchos católicos no saben que su unión fué inválida y nula. Es por ello que deben recurrir a su Párroco y exponer su caso.

OTROS CRITERIOS DE NULIDAD

- El Consentimiento: El consentimiento es la causa del matrimonio no hay otra causa que lo produzca. Ni la convivencia de muchos años, ni una prole numerosa, dan lugar al vínculo matrimonial. La razón es que el matrimonio es un Sacramento y un contrato consensual y sin el consentimiento no hay ni uno ni otro. Sin libre consentimiento, no puede haber matrimonio válido.

Ello implica que los contrayentes tengan uso de razón, dominio sobre su voluntad, sentimientos y pasiones y conozcan lo que significa el matrimonio católico. Que nadie vaya al matrimonio con la mentira, fingiendo que se quiere casar, cuando en realidad no lo quiere. El consentimiento deben darlo ambos lúcidamente en la misma ceremonia, manifestado ante dos testigos y ante el ministro Sagrado competente. Es por eso que en el ritual, el sacerdote pregunta expresamente si acuden libre y voluntariamente, sin que nada ni nadie los presione.

Además los novios deben aceptar al menos implícitamente la naturaleza, fines y propiedades del matrimonio cristiano. Para ello se imparten en las Parroquias Cursos Prematrimoniales para que nadie se llame engañado. Es tan serio el fundar una familia, que los novios deben estudiar a fondo todos los aspectos y facetas del acto que van a realizar ante Dios.

En el ambiente individualista y subjetivista que prevalece, algunas parejas haciendo caso omiso de las condiciones del r matrimonio Sacramental, modelan su unión a su antojo, apartándose de las enseñanzas de la Iglesia. Quisieran algunos, "matrimonios aprueba", para algunos pocos años, o sin comprometerse a la fidelidad, matrimonio si hijos y hasta matrimonios homosexuales. Nada de eso es valido.

El Matrimonio Canónico tiene las siguientes propiedades o condiciones:

a) Esencialmente es el consorcio entre varón y mujer para toda la vida.
b) Es monogámico, indisoluble y sacramental.
c) El matrimonio Católico, por su misma índole natural, está ordenado al bien de los cónyuges ya la generación y educación de la prole.

Quien no consienta y acepte el matrimonio así configurado, no lo contrae válidamente.

Cuando el Consentimiento fue inválido.

La Ley de la Iglesia contempla la posibilidad de que el consentimiento, tan importante para la validez del Matrimonio, haya tenido algún defecto, algún error, que simplemente nulifique la validez del mismo.

- Falta suficiente de razón: Pensemos en una persona con síndrome de Down, en alguien que ni siquiera alcance un 0.50 de coeficiente mental, en un trastornado mental, aunque tenga momentos de lucidez, en una persona drogada, borracha o hipnotizada, etc... Si la razón no funciona, tampoco lo hace la voluntad.

- Grave defecto de discreción de juicio: Es la imposibilidad que tienen algunas personas de percatarse o de sopesar las Consecuencias de sus propias acciones. No tienen capacidad critica o valorativa de las cosas. No es que sean tontas, porque pueden haber alcanzado hasta un titulo universitario, pero a causa del desbordamiento de sus pasiones y sentimientos, se ven empujadas a obrar de una manera sin poder detenerse. Los psicólogos hablan de inmadurez afectiva debida a angustias, ansiedades, indecisión permanente, narcisismo, vanidosos, susceptibles, dependientes, etc...

Lo que los hace incapaces del matrimonio es la falta suficiente de deliberación y de libertad interna. No comprenden los derechos y deberes de la vida conyugal. Son avasallados por un sentimiento, por una pasión, sin calcular consecuencias. El temperamento artístico, sensible y apasionado por definición, entra a menudo en esta categoría.

- Incapacidad de asumir las obligaciones esenciales: Aunque se parece al caso anterior, es distinto. Personas normales pueden tener por la mala educación recibida, por malos hábitos en el campo de la sexualidad, etc, incapacidad para cumplir con lo pactado. El matrimonio les resulta un contrato imposible y dado que nadie está obligado a cumplir lo que les resulta imposible, el Derecho Canónico los tiene por incapaces de casarse.

La Fidelidad, la perpetuidad, realizar el bien del otro cónyuge, atender ala crianza de los hijos, hacer uso normal de la sexualidad, les resulta imposible sencillamente. Este defecto debe ser anterior al matrimonio, grave e irresistible, debido a una causa psíquica.

Podríamos poner como ejemplo un hombre con tendencias homosexuales desde su adolescencia. A pesar de haberse casado y haber tenido hijos con su mujer, no puede refrenar su atracción a los de su mismo sexo y frecuentemente peca con ellos, incapaz de serle fiel a su esposa.

- Desconocimiento de la identidad del Matrimonio: Aunque parezca extraño, personas hay que van a la boda sin conocer los elementos mínimos que configuran al Matrimonio. Les daría igual Matrimonio que concubinato. Si se casan sin clarificar o despejar sus errores respecto al Matrimonio, la boda no tiene valor porque quieren una cosa distinta al Matrimonio Cristiano.

- Error sobre la persona y sus cualidades: El error, como es sabido, es la falsa apreciación de la realidad. Se han dado casos en que el error es acerca de la persona misma, por ejemplo, cuando uno de los contrayentes es hermano gemelo, parecidos como dos gotas de agua, o cuando sólo se hubieran conocido por carta y el día de la boda se presenta una persona distinta.

Distinto es el caso cuando el error es acerca de las cualidades de la persona. Aunque cierta cualidad haya sjdo la causa principal de la boda (religiosidad, posición social, etc) el error no invalida el matrimonio porque la boda se contrae con la persona, no con sus cualidades.

Por desgracia muy a menudo los noviazgos, aunque sean de larga duración, no permiten conocer al futuro cónyuge en toda su realidad y puede suceder que una de las partes engañe dolosamente a la otra acerca de sus cualidades, ocultando defectos de suma gravedad que harían nulo el matrimonio, por ejemplo: enfermedad grave, matrimonio civil con otra persona, internamiento en un centro psiquiátrico, filiación extramatrimonial (ser hijo ilegítimo), el embarazo de otro, haber estado en la cárcel, la incredulidad, la ocultación de la esterilidad, pertenencia a otra religión, graves desviaciones sexuales, gran diferencia de edad, etc. Puede decirse que el Ir error provocado dolosamente hace nulo el Matrimonio cuando recae sobre cualidades jurídicas, sociales, morales, religiosas o referentes a graves problemas de salud física o psicológica.

- La Simulación: Simular es aparentar y aplicado al Matrimonio es fingir que uno se quiere casar cuando en realidad no se quiere. Interesa el celebrar la boda, la ceremonia, que los demás vean que se han casado, pero al mismo tiempo no quieren ser esposos o cónyuges. Mienten ante el Sacerdote y la comunidad. Esta decisión puede ser de uno o de los dos "contrayentes".

Si esta decisión fue tomada secretamente, será muy difícil demostrarlo ante el Tribunal. En cambio si fué comunicado a otros, será fácil probar la ficción ante los jueces.

Razones para esta simulación pueden ser, por ejemplo, la presión de los padres, el adquirir una nacionalidad o una mejor posición social, adquirir una herencia o legitimar los hijos naturales.

- Simulación parcial: Puede darse el caso de que sí quieran casarse, pero rechazando alguno de los atributos esenciales del Matrimonio Sacramental, por ejemplo, en lo que se refiere a tener hijos. Escogen aquellos aspectos del matrimonio que no les molesten, que no les exijan. Si se rechaza la indisolubilidad, la unidad, la fecundidad o el bien de los cónyuges, el Matrimonio es nulo. Estas decisiones deben haber sido tomadas antes de la boda y poder demostrarse.

Actualmente, dada la presión de los medios de comunicación, condicionados por el Sector Salud, las parejas piensan tener tan solo uno o dos hijos y si para conseguir este objetivo recurren a métodos inmorales, según la doctrina c Católica, ello no significa que su Matrimonio sea nulo por la exclusión de los hijos, si bien no quita que su conducta sea gravemente pecaminosa.

En este rubro entra la exclusión de la Fidelidad. Aquel que casándose por la Iglesia está sin embargo decidido a seguir teniendo relaciones con su concubina, hace nulo su Matrimonio.

Lo mismo podemos decir de aquel que excluye la indisolubilidad. El Matrimonio Católico es para siempre, porque así lo quiere Dios textualmente. La indisolubilidad, en la opinión de la Iglesia, se aplica a todos los Matrimonios, no solo a los católicos. Los novios de cualquier religión son libres para casarse o no, pero una vez casados no pueden rescindir el contrato ni por divorcio civil ni por sí mismos.

Por lo tanto los que quieren casarse con la intención expresa o por un acto positivo de la voluntad de romper el vínculo matrimonial cuando alguna de las dos partes lo juzgue oportuno, no, contrae Matrimonio Canónico.

Tampoco puede excluirse la dignidad Sacramental del Matrimonio. Que el Matrimonio sea uno de los siete Sacramentos instituidos por Jesucristo, es una verdad dogmática, irrefutable. El Matrimonio no es tan solo una realidad natural, sino también sobrenatural por cuanto el Matrimonio Cristiano configura el misterio de la unión de Cristo con la Iglesia. La Encíclica "Familiaris Consortio" dice: "representa el misterio de la Encarnación de Cristo y su misterio de Alianza" (n.13)

La Sacramentalización del Matrimonio no implica alteración alguna de su institución natural. La Sacramentalidad pertenece a la esencia misma del Matrimonio Cristiano. Hay identidad entre el contrato (consentimiento bilateral de los cónyuges) y el Sacramento. Por tanto si no hay consentimiento, no hay Sacramento y si no hay Sacramento, no hay contrato ni matrimonio.

- Matrimonio condicionado: Se hace depender la validez del contrato al cumplimiento de una condición: si terminas la carrera, si te convienes al Catolicismo. Hay condición propia cuando la circunstancia o el hecho es futuro e incierto (si llegas a ser ingeniero) o impropia cuando la condición pertenece al pasado o al presente: si eres fértil, sino has estado en la cárcel.

Las condiciones propiamente dichas, o sea las de cumplimiento incierto y futuro, sean suspensivas o resolutorias, hacen siempre inválido al Matrimonio.

- El Miedo: La celebración del Matrimonio debe ser un acto plenamente libre: no permite coacción alguna. Cuando existen amenazas de un grave mal si no se casan, no hay libertad y el Matrimonio es nulo. Ejemplos: ir a la cárcel, amenaza de muerte, expulsión de la casa paterna, miedo reverencial a los padres, amenaza de suicidio, desheredación, palizas, etc.

Disolución de un Matrimonio Canónico
Todavía hay casos en que un Matrimonio puede anularse aunque aparentemente hayan existido:

a. Cuando un Matrimonio Sacramental no ha sido consumado en la cópula conyugal.
b. El Matrimonio entre dos no bautizados y aquel entre un bautizado y otro no bautizado.

Aunque parezca extraño, todos los años llegan a Roma centenares de peticiones de disolución del Matrimonio por falta de consumación. Esto pudo haber sucedido por múltiples causas que deben ser estudiadas a fondo porque hasta se ha dado el caso de que ya tienen hijos, pero la inseminación no fue hecha "de modo humano", o sea de modo natural ya que como hemos anotado anteriormente pudo haber habido violencia física, inseminación artificial, etc.

En el segundo caso, se aduce a lo que la Iglesia llama "el privilegio Paulino". Se trata de dos no bautizados en el momento de casarse y luego uno de ellos se bautiza y el otro permanece pagano. Si la parte no bautizada no quiere cohabitar pacíficamente con el cristiano ni tampoco quiere bautizarse, se permite que la parte bautizada quede libre y pueda contraer un nuevo Matrimonio con otra persona.

Los casos excepcionales existen aunque en nuestra Patria no se den por lo general, por ejemplo cuando se trata de polígamos no bautizados; cuando existe posteriormente la imposibilidad de cohabitación conyugal como sucedió con los esclavos negros que eran vendidos a países diferentes, o cuando habiendo sido dispensada la disparidad de cultos, la parte no católica se separa definitivamente de la católica.

Por dónde empezar

En la práctica cuando se sospecha de la posible nulidad, de un Matrimonio, lo que hay que hacer es acudir al Cura Párroco respectivo y exponerle el caso. Todos los sacerdotes han estudiado Derecho Canónico y pueden detectar las c posibilidades aunque no les corresponde juzgarlo. Él dará las indicaciones pertinentes y los referirá a los Tribunales Eclesiásticos de la Diócesis.

El Proceso, como hemos dicho puede ser largo, aunque t no deberá durar más de un año y medio. La Iglesia es muy seria en materia de Sacramentos y tiene que investigar y dictaminar ante Dios hubo o no Matrimonio Es tanto lo que esta en Juego, que bien vale la pena seguir pacientemente todo el proceso y aceptar la sentencia de los Jueces. Si no - hubo Matrimonio Sacramental, las partes son libres de contraer nuevas nupcias con toda tranquilidad de conciencia. Pero si la sentencia es adversa, los cónyuges de ninguna manera pueden unirse a otra persona, pues sería adulterio.

Rechacemos pues la idea de que los divorciados civilmente quedan libres. Es importantísimo acceder al Matrimonio con plena lucidez, con pleno conocimiento del novio y de la novia y de lo que comporta el Matrimonio Religioso. Urge una preparación pre-matrimonial profunda para evitar fracasos, sufrimientos o una vida de pecado en adulterio que compromete hasta la salvación eterna. La Iglesia, fiel al mandato de Cristo, no puede ir más allá de lo establecido so pretexto de ser "moderna, más abierta, más comprensiva" con tal de no perder popularidad.

Mucho le ha costado a la Iglesia el respeto por la sacralidad del Matrimonio Sacramental. Muchos han abandonado sus filas con tal de unirse a otras personas. Muchos católicos sin abandonar a la Iglesia, la vilipendian y critican por su posición inconmovible, sin darse cuenta que precisamente esa fidelidad a la Ley de Dios es lo que da fuerza y grandeza no tan solo a la Iglesia misma, sino a la sociedad entera.

El derrumbe que estamos contemplando de la llamada civilización occidental dió comienzo cuando por medio del divorcio, la familia, base de la sociedad, fue destruída.

No sobrevivirán aquellos pueblos que admitan como normal el divorcio y otras uniones convirtiendo al Matrimonio en una farsa que no compromete a nada y que no es signo de la donación incondicional, signo a su vez de la unión inefable del amor de Cristo por la Iglesia.
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"Cuando hayas perdido tu único bien, todavía te quedará el bien que puedes hacer a los demás"

Joubert

"La familia es un feliz encuentro de dos corazones que no se aman más que para amar mejor a Dios"

San Francisco de Sales
Folleto EVC No.175
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