domingo, 19 de enero de 2014

AQUÍ TRAIGO LA CURA PARA CUALQUIER ENFERMEDAD

Autor: Catholic.net | Fuente: Catholic.net
¡Aquí traigo la cura para curar cualquier enfermedad!
El hombre no sólo es un cuerpo sano o enfermo. El hombre también es alma, espíritu.
 
¡Aquí traigo la cura para curar cualquier enfermedad!

- ¡Ya llegó! ¡Aquí traigo la cura para curar cualquier enfermedad! Para todo tengo remedio: para ardor de estómago, dolor de rodillas, malestar de cabeza... ¡Vengan por el remedio que han estado esperando!
Gritaba el brujo del Imperio, subido sobre un amplio tronco, poblado de retoños verdes, desde donde la multitud podía verle con facilidad.

Una horda de aldeanos se apiñaba a su alrededor. El vasallo, que paseaba por allí, permaneció observando la escena, por un breve espacio de tiempo.
- ¡Pidan lo que necesiten! ¿Qué enfermedad les achaca? ¡Pidan, pidan!

Una mujer alzó la voz:
- Tengo dos años con un dolor de huesos espantoso. No hay día que no me duelan. Nada me ha podido curar...
- ¡Señora! –exclamó el brujo- Aquí traigo lo que usted necesita. Tome. Hierva estas hojas y tómese dos tazas cada hora. Verá: en tres días, adiós dolores...

La gente permanecía sorprendida. Otra voz sonó:
- Llevo treinta días sin dormir. Cuando trato de cerrar los ojos, un ardor de estómago me hace pasar la noche en vela. Tengo hijos que mantener y en el trabajo no rindo, porque llego muy cansado...
- Pero, caballero... ¡Por qué no acudió conmigo antes! Lo que usted necesita es un masaje diario con este aceite de flor silvestre. Únteselo antes de acostarse y verá que en cinco escasos días dormirá más profundo que una piedra.

Parecía que el brujo tenía cura para todo y para todos, pues cientos de manos se alzaban y, en cuestión de minutos quedaban saciadas. El vasallo sintió deseos de acercarse también, para pedirle a aquel hombrecillo feo y encorvado algún remedio para su dolor de pies.

Y así, de entre la gente aglutinada alrededor del brujo, cuando éste seguía con sus entregas de mercancía, un joven apuesto alzó la mano. Elevando la voz, dijo:
- Si eres capaz de curarlo todo, dame algo para este mal que traigo...

El brujo fijó sus ojos en el joven y los aldeanos guardaron silencio.
- ¿Qué cosa te duele? – preguntó el brujo y el joven contestó:
- El alma.
- ¿El alma? Pero, jovencito, si yo no puedo curar esas cosas...
- Entonces – agregó el joven -, ¿por qué pregonas que eres capaz de curarlo todo cuando no tienes remedio para sanar lo más importante?

Y tan grande fue el enfado de aquel joven, que a punto estuvo de derribar de un puñetazo el cajón y los frascos que el viejo brujo exhibía. Una mano se lo impidió. Una mano suave que se posó sobre su hombro.
- ¿Te duele el alma?
Una chica de mirada pura y apacible posó su mano sobre el joven, que, al verla, respondió ruborizado:
- Sí. Llevo muchos años así y no he podido encontrar quién me cure.

Los aldeanos se quedaron sin habla y sin respirar. El brujo fruncía el ceño, en signo de disconformidad. Aquel chico le había dejado muy mal delante de la gente.

La chica le miró a los ojos.
- ¿Sufres soledad, no es así?
Y como el joven asintiera con la cabeza, ella afirmó:
- Lo que necesitas es orar.
El brujo se burló.
- Y ¿qué es orar? –preguntó el joven.
- Es saber que Alguien te escucha y te comprende. Es dialogar con Alguien a quien le interesas más que cualquier otra cosa. Es sentirte querido.

Y el joven, con el rostro iluminado y una leve sonrisa trazada sobre los labios, exclamaba:
- ¡Eso es justamente lo que anduve buscando durante años: que alguien me hiciese caso y se preocupara por mi!

El joven se alejó pegando brincos sobre su propia sombra, mientras que el brujo, delante de la atenta mirada de la multitud, recogía su tinglado para desaparecer de allí.



El hombre no sólo es un cuerpo sano o enfermo. El hombre también es alma, espíritu. Hay dolores que ni la medicina ni las terapias, ni los exhaustos tratamientos pueden aniquilar. Dolores del alma, que conocemos con el nombre de soledad o tristeza. Orar, orar mucho. No hay cura más fiable que la oración. 

EL MONO Y LAS LENTEJAS


El mono y las lentejas
Autor: Amado Nervo


Cuenta la historia que un  hombre iba de camino con un pesado saco cargado de lentejas. 

Buscando descanso y cobijo, se adentró en un bosque, descargó el bulto, se acostó al pie de un árbol y se quedó dormido. 

Un mono que estaba en el árbol bajó tomó un buen puñado de lentejas y volvió a subir al árbol. 

En tanto subía se le cayó una lenteja y, en su afán de rescatarla, se le cayeron todas las que tenía y despertó al viajero. 

Historias bien apropiadas para los codiciosos y los irreflexivos que suelen identificarse y acaban por perderlo todo y perderse a sí mismos. 

Dios nos regaló una mente prodigiosa pero nos morimos casi sin usarla, seducidos por lo externo y lo superficial. 

Para no actuar como monos ojalá practiquemos lo que decía Marco Aurelio: "No hagas nada sin reflexión y sin la guía del corazón". 

Sé uno de aquellos que tienen el hábito diario de reflexionar y meditar. Busca dentro de ti porque allí llevas la luz de los secretos".

PENSAMIENTO MARIANO 24


EL EVANGELIO DE HOY: 19.01.2014

Autor: P. Sergio Córdova LC | Fuente: Catholic.net
El Cordero, toda una simbología
Juan 1, 29-34. Tiempo Ordinario. ¡Gracias porque de verdad creo que eres el Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo!
 
El Cordero, toda una simbología
Del santo Evangelio según san Juan 1, 29-34


En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús venir hacia él exclamó: «He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es por quien yo dije: Detrás de mí viene un hombre, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo. Y yo no le conocía, pero he venido a bautizar en agua para que él sea manifestado a Israel». Y Juan dio testimonio diciendo: «He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre él. Y yo no le conocía pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: "Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre Él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo." Y yo le he visto y doy testimonio de que éste es el Elegido de Dios».

Oración introductoria

Ayúdame, Señor, a crecer hoy en el amor y en la fe en Ti. Te ofrezco esta oración con la absoluta confianza en que tu providencia infinita la hará agradable a los ojos de Dios.

Petición

Jesús, no dejes que nada me distraiga y que no convierta mi oración en un monologo egoísta.

Meditación del Papa Francisco

El amor de Dios es más fuerte que la muerte, que el perdón de Dios es más fuerte que todo pecado, y que vale la pena emplear la propia vida, hasta el final, para dar testimonio de este gran regalo.
La fe cristiana cree esto: que Jesús es el Hijo de Dios que vino a dar su vida para abrir a todos el camino del amor. Por lo tanto tiene razón, querido doctor Scalfari , cuando ve en la encarnación del Hijo de Dios la piedra angular de la fe cristiana. Tertuliano escribía: "caro cardo salutis", la carne (de Cristo) es la base de la salvación. Porque la encarnación, es decir, el hecho de que el Hijo de Dios haya venido en nuestra carne y haya compartido alegrías y tristezas, triunfos y derrotas de nuestra existencia, hasta el grito de la cruz, experimentando todo en el amor y en la fidelidad al Abbà, testimonia el increíble amor que Dios tiene respecto a cada hombre, el valor inestimable que le reconoce.
Cada uno de nosotros, por lo tanto, está llamado a hacer suya la mirada y la elección del amor de Jesús, para entrar en su manera de ser, de pensar y de actuar. (S.S. Francisco, carta del papa al director del diario "La Repubblica", 11 de septiembre de 2013).

Reflexión

"Es tan manso como un cordero", solemos decir con cierta frecuencia. Y, en efecto, el cordero es como el símbolo de la mansedumbre, de la bondad y de la paz. Es un animalito inocuo y totalmente indefenso; más aún, cuando es todavía pequeño, nos despierta sentimientos de viva simpatía por su candor e inocencia.

Pues Jesucristo nuestro Señor no rehusó adjudicarse a sí mismo el título de “Cordero de Dios”. Es verdad que fue Juan Bautista el que se lo aplicó, pero Jesús no lo rechaza. Es más, lo acepta de buen grado.

Fue el Papa san Sergio I quien introdujo el "Agnus Dei" en el rito de la Misa, justo antes de la Comunión. Y, desde entonces, todos los fieles cristianos recordamos diariamente aquellas palabras del Bautista: "He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo".

Desde los primerísimos siglos de la Iglesia, la imagen del cordero ha sido un símbolo tradicional en la iconografía y en la liturgia católica. Con frecuencia lo vemos grabado o pintado en los lugares y objetos de culto, bordado en los ornamentos sagrados o esculpido en el arte sacro. Pronto esta figura, junto con la del pez, fue un signo común entre los cristianos. Y, para comprenderlo mejor, tratemos de ver brevemente la rica simbología bíblica que está detrás.

El profeta Jeremías, perseguido por sus enemigos por predicar en el nombre de Dios, se compara a sí mismo como "a un cordero llevado al matadero" (Jer 11, 19). Poco más tarde, el profeta Isaías retoma esta misma imagen en el famoso cuarto canto del Siervo de Yahvé, que debe morir por los pecados del mundo y que no abre la boca para protestar, a pesar de todas las injurias e injusticias que se cometen contra él, manso e indefenso como un "cordero llevado al matadero" (Is 53, 7). En el libro de los Hechos de los Apóstoles se narra que el eunuco de Etiopía iba leyendo este texto en su carroza y que el apóstol Felipe le explicó quién era ese Siervo doliente de Yahvé descrito por el profeta: Jesús, nuestro Mesías, que nos redimió con los dolores y quebrantos de su pasión.

Pero, además, el tema del cordero se remonta hasta la época de Moisés y a la liberación de Israel de manos del faraón. El libro del Éxodo nos narra que, cuando Dios decidió liberar a su pueblo de la esclavitud de Egipto, ordenó que cada familia sacrificase un cordero sin defecto, macho, de un año, que lo comiesen por la noche y que con su sangre untaran las jambas de las puertas en donde se encontraban. Con este gesto fueron salvados todos los israelitas de la plaga exterminadora que asoló aquella noche al país de Egipto, matando a todos sus primogénitos (Ex 12, 1-14). Unos días más tarde, en el monte Sinaí, Dios consumía su alianza con Israel sellando su pacto con la sangre del cordero pascual (Ex 24, 1-11). Es entonces cuando Israel queda convertido en el pueblo de la alianza, de la propiedad de Dios, en pueblo sacerdotal, elegido y consagrado a Dios con un vínculo del todo singular (Ex 19, 5-6).

En el Nuevo Testamento, la tradición cristiana ha visto en el cordero, con toda razón, la imagen de Cristo mismo. San Pablo, escribiendo a los fieles de Corinto, les dice que les transmite una tradición que él, a su vez, ha recibido y procede de manos del Señor: "Que el Señor Jesús, en la noche que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: -Esto es mi Cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía-. Y lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: -Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía-. Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor hasta que vuelva" (I Cor 11, 23-26).

Cristo, "nuestro Cordero pascual, ha sido inmolado", decía Pablo a la comunidad de Corinto (I Cor 5, 7). Y Pedro, en su primera epístola, invitaba a los fieles a recordar que "habían sido rescatados de su vano vivir no con oro o plata, que son bienes corruptibles, sino con la sangre preciosa de Cristo, Cordero sin defecto ni mancha" (I Pe 1, 18-19).

Y también en el libro del Apocalipsis encontraremos esta imagen en diversos momentos. Aparece con tonos solemnes y dramáticos un cordero, como degollado, rodeado de los cuatro vivientes y de los veinticuatro ancianos, y es el único capaz de presentarse ante el trono de la Majestad de Dios y abrir los sellos del libro sagrado. Entonces todos los ancianos y miles y miles de la corte celestial se postran delante del cordero para tributarle honor, gloria y adoración por los siglos (Ap 5, 2-9.13).

Y al final del Apocalipsis –que es también la conclusión de toda la Biblia- se nos presentan, en todo su espendor y belleza, las bodas místicas del Cordero con su Iglesia, que aparece toda hermosa y ricamente ataviada, como una novia que se engalana para su esposo (Ap 19, 6-9; 21, 9).

A esta luz, el símbolo del cordero se nos ha llenado de sentido y de una riqueza teológica y espiritual fuera de serie. Ese cordero pascual es Jesucristo mismo. Es el verdadero cordero que quita el pecado del mundo, el Cordero pascual de nuestra redención, que se inmoló como sacrificio perfecto en su Sangre e instituyó como sacramento la noche del Jueves Santo. Así, su Iglesia puede celebrar todos los días, en la Santa Misa y en los demás sacramentos, el memorial de la pasión, muerte y gloriosa resurrección del Señor, para prolongar su presencia entre nosotros y su acción salvadora hasta el final de los tiempos.

Gracias a esto, hoy todos los católicos del mundo repetimos diariamente en el santo sacrificio eucarístico esas mismas palabras, por labios del sacerdote: "Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. ¡Dichosos los invitados al banquete del Señor!".

Propósito

Ojalá que, a partir de hoy, cada vez que digamos estas palabras, lo hagamos con todo el fervor de nuestra fe, de nuestro amor y adoración, pidiendo a Dios por la salvación de toda la humanidad. ¡Éstos son los deseos de Jesucristo, el gran Cordero y Pastor de nuestras almas!


  • Preguntas o comentarios al autor
  • P. Sergio Cordova LC 

    sábado, 18 de enero de 2014

    AMIGO TE ENCONTRÉ



    Amigo te encontré
    Autor: Gustavo Gómez Mendoza


    Amigo te encontré,
    eres Tú, mi Señor,
    tu amistad, me consuela
    y me llena el corazón.

    Tu permitirás
    oh, Jesús, en los demás,
    encontrar ese amor
    que nunca acabará.

    Yo los amaré,
    como Tú, me has amado,
    uno para el otro,
    en tu Amor.

    No hay amor más grande
    que el que dá la vida por sus amigos.
    No hay amor más grande, dice el Señor..

    TE QUIERO


    Te quiero


    Transcurrían los años inmediatamente posteriores a la Revolución Francesa. Un general monárquico, Alejandro Beauharnais, y su mujer hallábanse en los trámites de separación, cuando fueron prisioneros por los revolucionarios. Alejandro declaraba con asiduidad a su esposa que la quería, y trataba de complacerla en todo. Pero ella lo tuvo como algo no sentido y como un ardid o estratagema para evitar la ruptura definitiva de su matrimonio.

    Cierto día los presos fueron reunidos en el patio. Un oficial se dirigió a ellos leyendo una lista en la que constaban los nombres de aquéllos que habrían de ser conducidos a la guillotina. En voz alta y autoritaria iba dando nombres, y en un cierto momento pronuncia el de la pareja:

    - ¡Beauharnais!

    Ambos, marido y mujer, dieron un paso al frente, separándose del grupo. El oficial les miró con sorpresa y dijo:

    - ¡Dos! ¿Cómo dos? En la lista sólo consta uno.

    Entonces, Alejandro se gira levemente hacia la todavía su esposa, y mirándola a los ojos le dice:

    - Permíteme que, por primera vez, en esta ocasión sea yo quien pase delante.

    Ella, muda, absorta, se conmovió de arriba abajo.

    Él, avanzando con paso firme, se subió a la carreta de los condenados a muerte.

    Ellas, más tarde, sería puesta en libertad.

    Fue su última forma de decirle «te quiero».

    TE LO DARÁ EN FORMA DE SEMILLA


    Te lo dará en forma de semilla

    Dicen que una vez un hombre, era perseguido por varios malhechores que querían matarlo. El hombre ingresó a una cueva. Los malhechores empezaron a buscarlo por las cuevas anteriores a la que él se encontraba. Con tal desesperación elevó una plegaria a Dios, de la siguiente manera: 

    " Dios todopoderoso, haz que dos ángeles bajen y tapen la entrada,
    para que no entren a matarme".

    En ese momento escuchó a los hombres acercándose a la cueva en la que estaba escondido , y vio que apareció una arañita. La arañita empezó a tejer una telaraña en la entrada.

    El hombre volvió a elevar otra plegaria, esta vez más angustiado:

    "Señor te pedí ángeles, no una araña."

    Y continuo:

    -"Señor por favor, con tu mano poderosa coloca un muro fuerte en la entrada para que los hombres no puedan entrar a matarme".

    Abrió los ojos esperando ver el muro tapando la entrada, y observo a la arañita tejiendo la telaraña.

    Estaban ya los malhechores ingresando en la cueva anterior y este
    quedo esperando su muerte.

    Cuando los malhechores estuvieron frente a la cueva que se
    encontraba el hombre, ya la arañita había tapado toda la entrada, entonces se escucho esta conversación:

    - Vamos, Entremos a esta cueva
    - No. No ves que hasta hay telarañas, nadie ha entrado en esta
    cueva. Sigamos buscando en las demás .

    Hay una frase muy bella que dice: " Si le pides a Dios un árbol te
    lo dará, en forma de semilla".

    EL ESTADO DEL TIEMPO


    SÚPLICA A LA VIRGEN MARÍA PARA SER UN BUEN CRISTIANO


    SÚPLICA A LA VIRGEN MARÍA
    PARA SER BUEN CRISTIANO
    (San Efrén)

    Santísima Señora, Madre de Dios; tú eres la más pura de alma y cuerpo, que vives más allá de toda pureza, de toda castidad, de toda virginidad; la única morada de toda la gracia del Espíritu Santo; que sobrepasas incomparablemente a las potencias espirituales en pureza, en santidad de alma y cuerpo; mírame culpable, impuro, manchado en el alma y en el cuerpo por los vicios de mi vida impura y llena de pecado; purifica mi espíritu de sus pasiones; santifica y encamina mis pensamientos errantes y ciegos; regula y dirige mis sentidos; líbrame de la detestable e infame tiranía de las inclinaciones y pasiones impuras; anula en mí el imperio de mi pecado; da la sabiduría y el discernimiento a mi espíritu en tinieblas, miserable, para que me corrija de mis faltas y de mis caídas, y así, libre de las tinieblas del pecado, sea hallado digno de glorificarte, de cantarte libremente, verdadera madre de la verdadera Luz, Cristo Dios nuestro. Pues sólo con Él y por Él eres bendita y glorificada por toda criatura, invisible y visible, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

    HAGAMOS DE ESTE 2014 EL AÑO DE LA FAMILIA


    Autor: Alejandro Ledesma Solórzano | Fuente: http://www.yoinfluyo.com 
    Hagamos de este 2014 el Año de la Familia
    Solidaricémonos al llamado que nuestros hermanos hacen, promovamos los valores y principios que necesita una familia sana y hagamos de este 2014 el Año de la Familia.



    Para los cristianos, la familia es una institución sagrada que nace de la unión de un hombre y una mujer. De acuerdo con el libro del Génesis, fue Dios mismo quien la instituyó, creando al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza y dándoles el mandamiento de crecer y multiplicarse, por ello, la Iglesia católica ha insistido siempre en la promoción de la familia.

    Frente a una sociedad sumergida en la cultura del descarte, el materialismo, consumismo y demás derivados del mundo “moderno” , los obispos nicaragüenses, con el fin de hacer frente a estas amenazas que representan para la persona humana y la familia, nombraron este 2014 como el Año de la Familia bajo el lema “Familia: mira a Jesús que te mira”.

    El objetivo, señalaron los prelados, es unir esfuerzos con los fieles para trabajar a favor de esta gran institución (la familia) y continuar la lucha por la vida.

    Mediante un mensaje emitido por la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) en el marco de la celebración litúrgica de la Sagrada Familia, los obispos señalaron que “nos damos cuenta cómo estos cambios han influido en cada persona, especialmente en el hombre y la mujer de hoy día, quienes reciben como solución a sus problemas cotidianos propuestas seductoras que en diversa medida comprometen la verdad y la dignidad de la persona humana, afectando naturalmente a la familia”.

    Mencionaron que los procesos de cambio que incluyen campañas abortistas producto del “egoísmo y el individualismo de sus integrantes que no asumen sus roles familiares, adoptando y eligiendo estilos de vidas, movidos por modelos extraños, que contradicen su propia realidad, verdad y moralidad” son causantes de que el “protagonismo” sea poco en la familia.

    “Deseamos que en este año 2014 todos seamos autores y agentes de la familia, es decir misioneros de Jesucristo evangelizando durante todo el año, para alcanzar las metas de tener hogares cristianos organizados, catequizados y unidos, para un mejor servicio a todas y cada una de las familias…”, manifestaron.

    Por su lado, el padre Cipriano Sánchez, director de la Pastoral de Familia en la Arquidiócesis de México resaltó a yoinfluyo.com, que promover a la familia es una iniciativa muy trascendente para este 2014, “el Papa nos dice que la fe se vive en familia y que también la familia necesita de ella para salir adelante, es así como el Santo Padre lo que busca también es bendecirlas y que todas se reúnan en oración”.

    El padre destacó de gran importancia la unión espiritual a la iniciativa y la oración por la familia, además exhortó a la reflexión sobre el significado de esta misma en el papel de la fe.

    Continuando con su mensaje, los obispos de Nicaragua indicaron que los cambios de la postmodernidad contradicen el Evangelio y son causantes del incremento de “divorcios, madres y padres solteros, violencia intrafamiliar, desempleo, inseguridad, alcoholismo, drogas, prostitución, enfermedades de transmisión sexual, vacío espiritual, insatisfacción, crisis de valores humanos, morales y cristianos”.

    En este concepto, cabe mencionar la oración que Su Santidad Francisco emitió el pasado año, la cual corresponde a la Sagrada Familia, misma que no estaría de más tenerla en casa:

    “Jesús, María y José, en vosotros contemplamos el esplendor del verdadero amor, a vosotros, confiados, nos dirigimos. Santa Familia de Nazaret, haz también de nuestras familias lugar de comunión y cenáculo de oración, auténticas escuelas del Evangelio y pequeñas Iglesias domésticas.

    “Santa Familia de Nazaret, que nunca más haya en las familias episodios de violencia, de cerrazón y división; que quien haya sido herido o escandalizado sea pronto consolado y curado. Santa Familia de Nazaret, que el próximo Sínodo de los obispos haga tomar conciencia a todos del carácter sagrado e inviolable de la familia, de su belleza en el proyecto de Dios. Jesús, María y José, escuchad, acoged nuestra súplica”.

    Solidaricémonos al llamado que nuestros hermanos hacen, promovamos los valores y principios que necesita una familia sana y hagamos de este 2014 el Año de la Familia.

    viernes, 17 de enero de 2014

    ALGUNAS AMISTADES SON ETERNAS



    Algunas amistades son eternas 


    Algunas veces encuentras en la vida 
    una amistad especial: 
    ese alguien que al entrar en tu vida 
    la cambia por completo. 
    Ese alguien que te hace reir sin cesar; 
    ese alguien que te hace creer que en el mundo 
    existen realmente cosas buenas. 
    Ese alguien que te convence 
    de que hay una puerta lista 
    para que tú la abras. 
    Esa es una amistad eterna... 

    Cuando estás triste 
    y el mundo parece oscuro y vacío, 
    esa amistad eterna levanta tu ánimo 
    y hace que ese mundo oscuro y vacío 
    de repente parezca brillante y pleno. 
    Tu amistad eterna te ayuda 
    en los momentos difíciles, tristes, 
    y de gran confusión. 
    Si te alejas, 
    tu amistad eterna te sigue. 
    Si pierdes el camino, 
    tu amistad eterna te guía y te alegra. 
    Tu amistad eterna te lleva de la mano 
    y te dice que todo va a salir bien. 

    Si tú encuentras tal amistad 
    te sientes feliz y lleno de gozo 
    porque no tienes nada de qué preocuparte. 
    Tienes una amistad para toda la vida, 
    ya que una amistad eterna no tiene fin.

    DAME SEÑOR


    Dame Señor...
    Autor: Beatriz Esparza


    Dame humildad para creer en las buenas intenciones....
    Dame prudencia para callar lo que no debo decir....
    Dame sabiduría para actuar como debo...

    Dame amor para olvidar y perdonar....
    Dame paciencia para esperar lo bueno que pueda llegar....
    Dame serenidad para soportar todo sin angustia....

    Dame alegría para saber sonreír ante la vida...
    Dame sencillez para no pretender ser quien no soy....
    Dame tu luz para iluminar mi vida....

    Después de darme tanto ,Dame tu amor para como tú entregarme sin recompensa

    CREE, AMA Y ESPERA


    Autor: P. Eusebio Gómez Navarro | Fuente: Catholic.net
    Cree, ama y espera
    Nuestra relación con Dios, la forma en la que lo amamos, vivimos la fé y depositamos nuestra esperanza en El.

    Cree, ama y espera

    Una casa se incendió una noche. Los padres y los hijos corrieron afuera. Sin embargo, un niño de cinco años, escapó a sus padres y quedó atrapado en el segundo piso. El padre vio al niño en la ventana rodeado de humo. Le gritó, ¡Salta, yo te recibiré en mis brazos! Pero el niño gritó, Papi, no puedo verte. El padre respondió, No importa, yo sí te puedo ver a ti. ¡Salta! 

    Dios nos ve, aunque nosotros no lo veamos, pero tenemos que confiar en Él, pues es nuestro Padre. El cristiano ha recibido el don inmenso de poder decir a Dios: Padre nuestro. ¿Qué podrá negar a los hijos que piden, habiéndoles antes otorgado el que fuesen hijos? (San Agustín). 

    Las virtudes teologales de fe, esperanza y amor, van muy unidas, tanto que casi son la misma cosa pero expresada de diferente manera según el quién y el para qué. La Escritura nos ha desvelado la relación entre la falta de amor e increencia: 
    El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor (1Jn 4,8). Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él (1Jn 4,16). Estas palabras expresan con claridad el corazón de la fe cristiana. 

    ¿De qué le sirve a uno decir que tiene fe si no tiene obras? (St 2,14-18). Sólo el amor efectivo en la vida de los creyentes manifestará creíblemente al mundo su fe, dará testimonio efectivo de que conocen a Dios y de que han creído en su amor. La fe sin la caridad no da fruto, y la caridad sin fe sería un sentimiento sometido a un constante vaivén de dudas. 

    Ambas cosas unidas garantizan nuestra Esperanza, una esperanza que no defrauda, porque la esperanza del cielo tanto alcanza cuanto espera como poéticamente canta san Juan de la Cruz. La fe y el amor se necesitan mutuamente, de modo que una permite a la otra seguir su camino" (Benedicto XVI). La fe, por lo tanto, tiene que estar encarnada en el aquí, en nuestra historia. Esta fe nos impulsa a discernir las llamadas de Dios en los signos de los tiempos y a dar testimonio de aquello que creemos y esperamos. 

    El amor verdadero espera en Dios y en el otro; el que espera encuentra siempre nuevos caminos, nos ayuda a dar el salto en medio de la noche. Dios se revela en la historia como el Dios de la esperanza (Rm 15,13), porque hay muchas señales de esperanza en medio de toda clase de dificultades. Junto con esta experiencia está la del Dios liberador, que se preocupa de los seres humanos y busca liberarlos, suscitando anhelos de salvación liberadora en nuestros pueblos. Cuando en una sociedad muere la esperanza, la vida de las personas no tiene sentido; falta empuje y entusiasmo, todo va perdiendo fuerza y calor. 

    No son pocos los que, aun llamándose cristianos, viven extraños a las alianzas de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo (Ef 2,12). Una sociedad desesperanzada carece de metas, es pasiva y vive en busca de la seguridad. 

    La confianza en Dios y en su fidelidad, la fe en sus promesas son las que garantizan la realidad de este futuro (Hb 11,1) y permiten por lo menos entrever sus maravillas. Las promesas de Dios revelaron poco a poco a su pueblo el esplendor de este porvenir, que no será una realidad de este mundo, sino una patria mejor, es decir, celestial (Hb 11,16): la vida eterna, en la que el hombre será semejante a Dios. 

    Cristo es nuestra esperanza (1Tm 1,1), el que esperó y vivió la tensión de la esperanza. Desde tal esperanza aprendemos a creer en Dios y descubrir el sentido de las cosas. Toda la fuerza de nuestra esperanza se basa en su vuelta (Hch 1,11). Nuestra esperanza se funda en la resurrección de Jesucristo. Esperar contra toda esperanza nace del resucitado por Dios. 

    Él ha sido el primer resucitado de entre los muertos (Col 1,18). La resurrección de Jesús es garantía de la nuestra. Dios que resucitó al Señor, también nos resucitará a nosotros por su fuerza (1Co 6,14). El Dios Amor (1Jn 4,8) es para el cristiano el Dios de la espe¬ranza (Rm 15,13). Dios se ha manifestado a favor nuestro, por lo que hay motivos para tener con¬fianza, una esperanza mejor (Hb 7,19). Cuando esperamos contra toda esperanza somos testigos de lo gratuito. 

    Esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva (Ap 21,1). La esperanza cristiana no es pasiva, es pasión por lo nuevo y camino eficaz del futuro. Éste se proyecta confiado en Dios, pero con la colaboración de todos los humanos. 

    La esperanza de la Iglesia es gozosa (Rm 12,12), incluso en el sufrimiento (1P 4,13), pues la gloria que se espera es tan grande (2Co 4,17) que repercute ya en el presente (1P 1,8s). Esta esperanza engendra sobriedad (1Ts 5,8) y conversión (Tt 2,12). A los discípulos desesperanzados y temerosos Jesús les repetía: No se turbe vuestro corazón (Jn 14,1), porque volveré y os alegraréis (Jn 16,22). 

    La tenacidad en la fe, en el amor y esperanza nos ayuda a mantenernos firmes, con un espíritu cristiano, en los momentos de prueba, pues la tribulación produce la paciencia; la paciencia, virtud probada; la virtud probada esperanza (St 1,2-3). La esperanza es gozosa, paciente y confiada. Gozosa por el bien que se espera y por la ilusión con que se espera. La alegría y la paciencia son hijas de la esperanza y son dos alas que nos permiten volar por encima de todas las dificultades. La esperanza cristiana tiene un fundamento último en Dios que no nos puede fallar, porque es imposible que Dios mienta (Hb 6,18), porque Él permanece fiel (2Tm 2,13). 

    Debemos esperar con paciencia y confianza un mundo mejor, y debemos hacerlo con una espera activa y colectiva. Debemos esperar como la madre, el enfermo, el preso... como tanta gente que vive de esperanza. Es necesario que brote la esperanza en nuestras vidas. Dios, difiriendo su promesa, ensancha el deseo; con el deseo, ensancha el alma, y, ensanchándola, la hace capaz de sus dones. Deseemos, pues, hermanos, ya que hemos de ser colmados (san Agustín). 

    Y junto a esos deseos hay que pedir, también, al Señor, que fortifique los corazones, que haga fuertes las rodillas de los débiles, que cure las heridas de los enfermos, que devuelva la alegría y la esperanza a los tristes y deprimidos. 

    ORACIONES A SAN ANTONIO ABAD, 17 DE ENERO




    SAN ANTONIO ABAD, ABAD, 17 DE ENERO

    Antonio, Santo
    Abad, 17 de enero
    Antonio, Santo

    Abad

    Martirologio Romano: Memoria de san Antonio, abad, que, habiendo perdido a sus padres, distribuyó todos sus bienes entre los pobres siguiendo la indicación evangélica y se retiró a la soledad de la Tebaida, en Egipto, donde llevó una vida ascética. Trabajó para reforzar la acción de la Iglesia, sostuvo a los confesores de la fe durante la persecución del emperador Diocleciano y apoyó a san Atanasio contra los arrianos, y reunió a tantos discípulos que mereció ser considerado padre de los monjes (356).

    Etimológicamente: Antonio = florido, inestimable”. Viene de la lengua griega.

    Fecha de canonización: Fue canonizado en el año 491.
    Antonio nació en el pueblo de Comas, cerca de Heraclea, en el Alto Egipto. Se cuenta que alrededor de los veinte años de edad vendió todas sus posesiones, entregó el dinero a los pobres y se retiró a vivir en una comunidad local haciendo ascética, durmiendo en un sepulcro vacío. Luego pasó muchos años ayudando a otros ermitaños a dirigir su vida espiritual en el desierto, más tarde se fue internando mucho más en el desierto, para vivir en absoluta soledad.

    De acuerdo a los relatos de san Atanasio y de san Jerónimo, popularizados en el libro de vidas de santos La leyenda dorada que compiló el dominico genovés Santiago de la Vorágine en el siglo XIII, Antonio fue reiteradamente tentado por el demonio en el desierto. La tentación de san Antonio se volvió un tema favorito de la iconografía cristiana, representado por numerosos pintores de fuste.


    Su fama de hombre santo y austero atrajo a numerosos discípulos, a los que organizó en un grupo de ermitaños junto a Pispir y otro en Arsínoe. Por ello, se le considera el fundador de la tradición monacal cristiana. Sin embargo, y pese al atractivo que su carisma ejercía, nunca optó por la vida en comunidad y se retiró al monte Colzim, cerca del Mar Rojo como ermitaño. Abandonó su retiro en 311 para visitar Alejandría y predicar contra el arrianismo.

    Jerónimo de Estridón, en su vida de Pablo el Simple, un famoso decano de los anacoretas de Tebaida, cuenta que Antonio fue a visitarlo en su edad madura y lo dirigió en la vida monástica; el cuervo que, según la leyenda, alimentaba diariamente a Pablo entregándole una hogaza de pan, dio la bienvenida a Antonio suministrando dos hogazas. A la muerte de Pablo, Antonio lo enterró con la ayuda de dos leones y otros animales; de ahí su patronato sobre los sepultureros y los animales.

    Se cuenta también que en una ocasión se le acercó una jabalina con sus jabatos (que estaban ciegos), en actitud de súplica. Antonio curó la ceguera de los animales y desde entonces la madre no se separó de él y le defendió de cualquier alimaña que se acercara. Pero con el tiempo y por la idea de que el cerdo era un animal impuro se hizo costumbre de representarlo dominando la impureza y por esto le colocaban un cerdo domado a los pies, porque era vencedor de la impureza. Además, en la Edad Media para mantener los hospitales soltaban los animales y para que la gente no se los apropiara los pusieron bajo el patrocinio del famoso San Antonio, por lo que corría su fama. En la teología el colocar los animales junto a la figura de un cristiano era decir que esa persona había entrado en la vida bienaventurada, esto es, en el cielo, puesto que dominaba la creación.

    Reliquias y orden monástica

    Se afirma que Antonio vivió hasta los 105 años, y que dio orden de que sus restos reposasen a su muerte en una tumba anónima. Sin embargo, alrededor de 561 sus reliquias fueron llevadas a Alejandría, donde fueron veneradas hasta alrededor del siglo XII, cuando fueron trasladadas a Constantinopla. La Orden de los Caballeros del Hospital de San Antonio, conocidos como Hospitalarios, fundada por esas fechas, se puso bajo su advocación. La iconografía lo refleja, representando con frecuencia a Antonio con el hábito negro de los Hospitalarios y la tau o la cruz egipcia que vino a ser el emblema como era conocido.

    Tras la caída de Constantinopla, las reliquias de Antonio fueron llevadas a la provincia francesa del Delfinado, a una abadía que años después se hizo célebre bajo el nombre de Saint-Antoine-en-Viennois. La devoción por este santo llegó también a tierras valencianas, difundida por el obispo de Tortosa a principios del siglo XIV.

    La orden de los antonianos se ha especializado desde el principio en la atención y cuidado de enfermos con dolencias contagiosas: peste, lepra, sarna, venéreas y sobre todo el ergotismo, llamado también fuego de San Antón o fuego sacro o culebrilla. Se establecieron en varios puntos del Camino de Santiago, a las afueras de las ciudades, donde atendían a los peregrinos afectados.

    El hábito de la orden es una túnica de sayal con capuchón y llevan siempre una cruz en forma de tau, como la de los templarios. Durante la Edad Media además tenían la costumbre de dejar sus cerdos sueltos por las calles para que la gente les alimentara. Su carne se destinaba a los hospitales o se vendía para recaudar dinero para la atención de los enfermos. 

    PENSAMIENTO DEL DÍA


    EL EVANGELIO DE HOY: 17.01.2014

    Autor: Vicente David Yanes | Fuente: Catholic.net
    Curación de un paralítico
    Marcos 2, 1-12. Tiempo Ordinario. Pedían la curación de su cuerpo y Jesús además, le curó el alma.
     
    Curación de un paralítico
    Del santo Evangelio según san Marcos 2, 1-12


    Entró de nuevo en Cafarnaúm; al poco tiempo había corrido la voz de que estaba en casa. Se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio, y él les anunciaba la Palabra. Y le vienen a traer a un paralítico llevado entre cuatro. Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo encima de donde él estaba y, a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados». Estaban allí sentados algunos escribas que pensaban en sus corazones: «¿Por qué éste habla así? Está blasfemando. ¿Quién puede perdonar pecados, sino Dios sólo?» Pero, al instante, conociendo Jesús en su espíritu lo que ellos pensaban en su interior, les dice: «¿Por qué pensáis así en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: "Tus pecados te son perdonados", o decir: "Levántate, toma tu camilla y anda?" Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados - dice al paralítico -: "A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa."» Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Dios, diciendo: «Jamás vimos cosa parecida». 

    Oración introductoria

    Padre y Señor mío, bien conoces mi fragilidad y lo difícil que me es guardar silencio y apartarme de las distracciones durante mi meditación. Permite que tu Espíritu Santo me lleve ante Ti, como lo logró el paralítico, y que sepa ser dócil a tu gracia.

    Petición

    Señor, ¡sáname!, para que sea tu discípulo y misionero.

    Meditación del Papa Francisco

    Jesús al comienzo le dice: "¡Ánimo, hijo, tus pecados te son perdonados". Tal vez, dijo, esta persona quedó un poco "sorprendida" porque quería sanarse físicamente. Luego, frente a las críticas de los escribas, que entre sí lo acusaban de blasfemia, "porque solo Dios puede perdonar los pecados", Jesús lo cura también en el cuerpo.
    De hecho las curaciones, la enseñanza, las palabras fuertes contra la hipocresía, eran solo un signo, un signo de algo más que Jesús estaba haciendo, es decir, el perdón de los pecados, porque es en Jesús en quien el mundo viene reconciliado con Dios, este es el "milagro más profundo": Esta reconciliación es la recreación del mundo: se trata de la misión más profunda de Jesús. La redención de todos nosotros los pecadores; y Jesús hace esto no con palabras, no con gestos, no andando por el camino, ¡no! ¡Lo hace con su carne! Es el mismo Dios, quien se convierte en uno de nosotros, hombre, para sanarnos desde el interior, a nosotros los pecadores". (S.S. Francisco, 4 de julio de 2013, Misa matutina en la capilla de Santa Marta). 

    Reflexión

    "El interés tiene pies". "Querer es poder". "El que quiere azul celeste que le cueste". Estas tres sentencias de la filosofía popular fueron aplicadas con éxito por los parientes del paralítico. Jesús estaba en una casa "atrapado" por las multitudes: imposible el acceso por los caminos convencionales. Así que: ¡fuera techo!

    Los familiares del paralítico buscaban la salud para el cuerpo de un pariente. Jesús le dio más y le otorgó también la del alma, mucho más valiosa.

    Propósito

    En mi oración, pedir a Dios que aumente mi fe.

    Diálogo con Cristo

    Sólo Tú puedes devolver a nuestras vidas el estado de gracia. Sólo Tú curas nuestras heridas con el bálsamo de tu amor. ¡Qué afortunados somos, pues no tenemos que desmantelar tejados para obtener tu perdón!

    Nosotros mismos podemos acudir sin que nadie tenga que llevarnos... 

    jueves, 16 de enero de 2014

    EL PAPEL ARRUGADO



    EL PAPEL ARRUGADO


    Mi carácter impulsivo, me hacía reventar en cólera a la menor provocación.

    La mayor parte de las veces, después de uno de estos incidentes, me sentía avergonzado y me esforzaba por consolar a quien había dañado.

    Un día mi consejero, quien me vió dando excusas después de una explosión de ira, me entregó un papel liso.

    Y entonces me dijo: Estrújalo

    Asombrado, obedecí e hice una bola con él papel.

    Luego me dijo: Ahora déjalo como estaba antes. Por supuesto que no pude dejarlo como estaba. Por más que traté, el papel quedó lleno de arrugas.

    Entonces mi consejero hablo: "El corazón de las personas es como ese papel. La impresión que dejas en ese corazón que lastimaste, será tan difícil de borrar como esas arrugas en el papel. " Aunque intentemos enmendar el error, ya estará "marcado".

    Por impulso no nos controlamos y sin pensar arrojamos palabras llenas de odio y rencor, y luego, cuando pensamos en ello, nos arrepentimos. Pero no podemos dar marcha atrás, no podemos borrar lo que quedó grabado. Y lo más triste es que dejamos "arrugas" en muchos corazones.

    Cuando sientas ganas de estallar recuerda

    "El papel arrugado"

    EL VIEJO ERMITAÑO


    EL VIEJO ERMITAÑO

    Se cuenta lo siguiente de un viejo anacoreta o ermitaño, es decir, uno de esas personas que por amor a Dios se refugian en la soledad del desierto, del bosque o de las montañas para solamente dedicarse a la oración y a la penitencia. Se quejaba muchas veces que tenía demasiado que hacer. La gente preguntó cómo era eso de que en la soledad estuviera con tanto trabajo. Les contestó: "Tengo que domar a dos halcones, entrenar a dos águilas, mantener quietos a dos conejos, vigilar una serpiente, cargar un asno y someter a un león". "No vemos ningún animal cerca de la cueva donde vives. ¿Dónde están todos estos animales?" Entonces el ermitaño dio una explicación que todos comprendieron. Porque estos animales los tienen todos los hombres, ustedes también. 

    "Los dos halcones son mis ojos. Se lanzan sobre todo lo que se les presenta, bueno y malo. Tengo que domarlos para que sólo se lanzan sobre una presa buena. Los dos águilas con sus garras hieren y destrozan. Tengo que entrenarlos para que sólo se pongan al servicio y ayuden sin herir. Son mis dos manos. Y los conejos quieren ir adonde les plazca, huir de los demás y esquivar las cosa difíciles. Tengo que enseñarles a estar quietos aunque haya un sufrimiento, un problema o cualquier cosa que no me gusta. Son mis dos pies. Los más difícil es vigilar la serpiente aunque se encuentra encerrada en una jaula de 32 varillas. Siempre está lista por morder y envenenar a los que la rodean apenas se abre la jaula. Es mi lengua. Si no la vigilo de cerca hace daño. 

    El burro es muy obstinado. No quiere cumplir con su deber. Pretende estar cansado y no quiere llevar su carga de cada día. Es mi cuerpo. Finalmente necesito domar el león. Quiere ser rey, quiere ser siempre el primero, es vanidoso y orgulloso. Es mi corazón.

    PENSAMIENTO MARIANO 23



    PENSAMIENTO MARIANO

    En la vida cotidiana, María será nuestra educadora, la que nos forme en las virtudes cristianas. 

    Padre Evaristo Sada, LC

    DIEZ REGLAS PARA ORAR CON SENCILLEZ



    Diez reglas para orar con sencillez


    1.- Tómate cada día dos minutos de tiempo para estar a solas y en paz. Relaja tu cuerpo, tu cabeza y tu corazón.
    2.- Habla con Dios con sencillez y naturalidad, cuéntale todo lo que te preocupa. No hace falta que uses formulas extrañas. Háblale en tus propias palabras. él las entiende bien.

    3.- Entra en diálogo con Dios cuando estás en tu trabajo diario. Cierra tus ojos un par de segundos donde estés, en el negocio, en el autobús, en tu mesa de trabajo.

    4.- Convéncete de esta verdad: que Dios está contigo y te quiere ayudar. No es que tú estés siempre acosando a Dios para que te dé su bendición: es al revés, es Él el que quiere bendecirte.

    5.- Ora con la seguridad de que tu oración es inmediatamente eficaz, más allá de las tierras y los mares, y protege a tus personas queridas allí donde estén, y haz que también a ellas las alcance el amor de Dios.

    6.- Cuando ores has de tener ideas positivas, no negativas.

    7.- Siempre tienes que constatar, cuando te pones a orar, que estés dispuesto a aceptar la voluntad de Dios, cualquiera que sea.

    8.- Cuando ores, déjalo todo en manos de Dios. Pide que te dé fuerzas para hacer todo lo que te sea posible, y lo demás, déjalo a Él.

    9.- Di una palabra de intersección por aquellos que no te quieren bien o que te han tratado mal. Eso te dará fuerzas de un modo extraordinario.

    10.-Cada día tendrías que decir una oración por tu país, por la paz.

    El consejo más sencillo es éste: habla con Dios como si estuviera sentado contigo en una silla, como si acabara de entrar en la habitación y dijera: ¿ Qué quieres que haga por ti?

    OLOR


    OLOR


    Un hombre abrió un negocio de venta de pescado y puso un rótulo en la puerta que decía;

    "Aquí SE VENDE PESCADO FRESCO".

    Un amigo le hizo la indicación de que bien podía suprimir la palabra "aquí" pues estaba sobreentendido que si se vendía pescado era "aquí". El buen hombre siguió el consejo y eliminó el adverbio de lugar.

    Otro llegó después que le hizo la observación de que sobraba el adjetivo " fresco", de otra manera no habría razón para venderlo. El hombre aceptó también esta sugerencia y lo quitó.

    Mas tarde vino otro que le dijo que no había razón para indicar que "se vende", pues si es un establecimiento abierto al público y hay pescado, esta claro que es para venderlo. Y también lo eliminó. 

    Por ultimo, llegó otro que le preguntó por qué anunciaba que allí había pescado. "!QUITALO! ¡No hace falta! ¡. 

    Pues de lejos se siente el OLOR A PESCADO…

    ¿Huele la gente donde hay Cristianos?

    ¿Hueles tu a un Cristiano autentico?

    2da Corintios 2,15-16 "Porque nosotros somos para Dios el buen olor de Cristo, tanto entre los que se salvan, como entre los que se pierden: para éstos, olor de muerte que lleva a la muerte, para aquellos, olor de vida que lleva a la vida..

    Efesios 5,2 "Y hagan del amor la norma de su vida, a imitación de Cristo que nos amo y se entregó a si mismo por nosotros como ofrenda y sacrificio de suave olor a Dios"

    1ra Pedro 2,12 "Portense dignamente entre los no creyentes, para que el buen comportamiento de ustedes desmienta a quienes los calumnian como si fueran malhechores, y así ellos mismos glorifiquen a Dios el día de su venida.

    EL EVANGELIO DE HOY: 16.01.2014

    Autor: Vicente David Yanes | Fuente: Catholic.net
    Curación de un leproso
    Marcos 1, 40-45. Tiempo Ordinario. El leproso sabía que Cristo lo amaba y por eso le pide su curación.
     
    Curación de un leproso
    Del santo Evangelio según san Marcos 1, 40-45


    Se le acerca un leproso suplicándole y, puesto de rodillas, le dice: «Si quieres, puedes limpiarme». Compadecido de él, extendió su mano, le tocó y le dijo: «Quiero; queda limpio». Y al instante, le desapareció la lepra y quedó limpio. Le despidió al instante prohibiéndole severamente: «Mira, no digas nada a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y haz por tu purificación la ofrenda que prescribió Moisés para que les sirva de testimonio». Pero él, así que se fue, se puso a pregonar con entusiasmo y a divulgar la noticia, de modo que ya no podía Jesús presentarse en público en ninguna ciudad, sino que se quedaba a las afueras, en lugares solitarios. Y acudían a él de todas partes.

    Oración introductoria

    Señor, si Tú quieres esta meditación puede hacer la diferencia en mi día, y en mi vida. Vengo ante Ti como el leproso, necesito de tu gracia. Tócame y sáname de todas mis iniquidades, de mi egoísmo, de mi soberbia, de mi vanidad, de mi indiferencia.

    Petición

    Ayúdame, Jesús, a vivir tu Evangelio al convertirme en un apóstol fiel y esforzado de tu Reino.

    Meditación del Papa Francisco

    La piedad popular valora mucho los símbolos, y el Corazón de Jesús es el símbolo por excelencia de la misericordia de Dios; pero no es un símbolo imaginario, es un símbolo real, que representa el centro, la fuente de la que brotó la salvación para toda la humanidad.[...]
    Pensemos esto, es hermoso: la misericordia de Dios da vida al hombre, le resucita de la muerte. El Señor nos mira siempre con misericordia; no lo olvidemos, nos mira siempre con misericordia, nos espera con misericordia. No tengamos miedo de acercarnos a Él. Tiene un corazón misericordioso. Si le mostramos nuestras heridas interiores, nuestros pecados, Él siempre nos perdona. ¡Es todo misericordia!
    Vayamos a Jesús. Dirijámonos a la Virgen María: su corazón inmaculado, corazón de madre, compartió al máximo la compasión de Dios, especialmente en la hora de la pasión y de la muerte de Jesús. Que María nos ayude a ser mansos, humildes y misericordiosos con nuestros hermanos. (S.S. Francisco, Angelus, 9 de junio de 2013).

    Reflexión

    El Evangelio nos presenta una vez más a uno de esos hombres que se acercó a Jesús para que le curase. Como los demás, reconoció en Cristo al Salvador. Pasó por su vida y creyó en él como en él único que podía remediar sus males. En esta ocasión se trata de un leproso. Para Jesús el caso no presentaba novedad. Lo que sí impresiona es que el leproso se expresa en unos términos inauditos: "Si quieres, puedes curarme". ¿Sería posible que Cristo no quisiese? Si así sucediera estaríamos perdidos. Fuera de Cristo, ¿dónde puede encontrarse la salud?

    El leproso no se presentó con su petición con las torcidas intenciones de los fariseos. "Tu puedes curarme, porque todo te es posible. Si no me curas es porque no quieres. Si no quieres no eres bueno. Y si no eres bueno, ¿cómo haces milagros? Con el poder de los demonios..." Nada de esto. Él conoce a Cristo, profundamente. Sabe lo que hay en su corazón. Por eso se arrodilla. Por eso dice "si quieres". Porque cree plenamente en que Cristo le ama. ¿Creemos nosotros esto? De nuestra confianza depende nuestra curación.

    Propósito

    Revisar mi programa de vida espiritual para concretar medios que me acerquen más a Cristo.

    Diálogo con Cristo

    Jesús, ¡cuánto podrías hacer conmigo si me dejara transformar por Ti! ¡Sería un instrumento que Tú podrías usar para comunicar a los hombres tus tesoros y tus gracias! Jesús, ayúdame a vivir tu Evangelio y a sentir el apremio de cumplir con tu mandato misionero. 

    EL GOZO DE ESTAR JUNTO A TI


    El gozo de estar junto a Ti


    Jesús Eucaristía:
    Venir a Visitarte, me colma el alma e alegría
    inmensa, porque es venir a conversar con el
    Amigo, porque es venir y colmarse de luz, de
    paz y de un gozo que no me cabe en el alma.

    Venir a visitarte, y postrarme a tus pies
    es para mí causa de inmensa honra, pues me
    siento más favorecido que si uno de los grandes
    de este mundo me concediera audiencia y me
    otorgara toda clase de favores.

    Y es natural que mi alma se dilate en ese gozo
    santo, al sentirme cerca de tí, Jesús Eucaristía,
    al experimentar que bondadosamente me amas y que
    te agrada que venga a visitarte.

    ¡Que gozo! ¡Que alegría! ¡ Que inmenso júbilo
    poder estar aquí en tu presencia! Jesús Eucaristía.

    Es el gozo de quien sabe que está junto a su
    Redentor, cerca de Aquel que todo lo puede, todo
    lo sabe y que desea curar nuestros males, aliviar
    nuestras heridas y derramar su consuelo divino en
    nuestros corazones.

    Es un gozo que supera toda alegría humana, porque
    simplemente es el gozo de Dios, que se comunica
    con plenitud a nuestras almas.

    ¡Gracias, Jesús Eucaristía! Mil gracias por
    concederme esta alegría íntima y profunda de
    vivir estos momentos de oración cerca de Tí,
    bajo el influjo de tu amor misericordioso que
    nos ama, nos purifica y nos santifica.

    ¡Un momento cerca de tí, vale más que miles de
    años lejos de tu santificadora presencia.

    ¡Te amo, Jesús Eucaristía! y gracias por permitirme
    vivir estos momentos cerca de tí.

    Amén.

    DÉJAME VER TU GRANDEZA, SEÑOR


    Déjame ver tu grandeza, Señor.


    Señor:
    Me acaricias con la brisa,
    me besas con la luz del sol,
    me meces en las olas de Tus playas,
    me mimas con las gotas de la lluvia,
    me consuelas con Tu Palabra,
    me perdonas en el Sacramento de la Reconciliació n
    y me das Vida con la Eucaristía.

    ¡Si supiéramos la grandeza del Sagrario!
    Te das por amor en la Eucaristía,
    Te inmolas constantemente por mí.
    Aumenta mi amor por Tí
    y déjame ver Tu Grandeza
    y sentir Tu Amor.
    ¡Amén!
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