jueves, 10 de octubre de 2013

LA SALVE


LA SALVE

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, 
vida, dulzura y esperanza nuestra; 
Dios te salve.

A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva; 
a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, 
en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora, abogada nuestra, 
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, 
y después de este destierro muéstranos a Jesús, 
fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

D: Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.

T: Para que seamos dignos de alcanzar 
las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén

OPTIMISMO - PESIMISMO


Optimismo-pesimismo
Autor: Padre José Luis Hernando


Paz y bien para todos.

Siguiendo el tema del humor, pues es interesante e importante hablar del optimismo y también en contra punto, contra partida del pesimismo. Los optimistas producen siempre frutos abundantes y positivos con su fe. Mientras los pesimistas producen resultados negativos con su incredulidad, su inercia, al faltarles, pues la fuerza motora de la voluntad. Todos debemos alimentar los ideales más nobles, pero tenemos que luchar para que estos ideales den fruto y así seremos optimistas, conscientes basados en realidades y no en absurdos lirismos. No debemos llamarnos optimistas y sentarnos cuidadosamente a la vera del camino para que se produzca la cosecha. Que se requiere, pues, estar constantemente sobre uno mismo y está exigiendo un cultivo esmerado y atento; una serie de esfuerzos y de constancia y de tesón por parte nuestra. Porque no es fácil ser optimista.

El optimista no es así por naturaleza, sino que él va controlando su naturaleza, y va llenándose de entusiasmo y de fe para tener una visión optimista ante la vida.

La oscuridad se transforma en luz, a medida que avanzamos hacia ella. Y, por tanto, cuando vamos apoderándonos de la oscuridad con una luz, entonces ya no la tememos. Las gentes fuertes de espíritu, los valerosos de alma, los que creen firmemente en el éxito de sus convicciones, son los que llevan adelante la vida con el incentivo del optimismo, que es un verdadero tónico del espíritu.

Responsabilicémonos, por tanto, a nosotros mismos. No le confiemos todo al destino. Hay mucha gente que le echa la culpa al destino de todo. Lo mismo si es en plan positivo, el destino me ha deparado una buena fortuna. Y sobre todo, en plan negativo, cosas del destino, que le vamos a hacer, así es el destino, esa es mi suerte. 

Y hay otros que dicen para consolarse, hay unos que nacen con estrella y hay otros que viven estrellados y están constantemente destruidos o frustrados. No echemos todas las culpas o pongamos toda la responsabilidad en manos del destino. Ayudemos a nuestro destino. Hagamos todos los esfuerzos por superarlos. El progreso y el triunfo, son precisamente de los que luchan y se esfuerzan, de los que se sacrifican por alcanzar las metas impuestas. Y estos son los optimistas.Las metas a lograr se obtienen venciendo los obstáculos, con el esfuerzo, con la fe de los optimistas. No con las incredulidades o con el negativismo de los pesimistas. Por eso, todos debemos observar la vida desde todos los ángulos, pero afirmándonos en el lado bueno, en el lado favorable, en el lado optimista. ¿Por qué vamos a creer que en todo estamos como abocados o vamos a encontrar una derrota? ¿Por qué hemos de pensar que habremos de fallar, si tenemos en nuestro abono todas las posibilidades del éxito? ¿Por qué hemos de suponer que no podremos, que es imposible, si todavía no hemos comenzado? Hay gente que se sienten derrotados antes de entrar en el campo de batalla y precisamente por eso nunca ganan la guerra, porque nunca entran en la lucha. Se quedan diciendo que aquí la vida es una lucha o que aquí en la lucha de la vida y resulta que lo que están haciendo una derrota de su vida, porque nunca entran a luchar y a esforzarse. 

Los pesimistas son como los enfermos que se hacen sus propios diagnósticos. Que suponen padecer de tantísimas enfermedades y en definitiva no padecen de ninguna de las que se imaginan. Son unos perfectos hipocondríacos, pero, además, de ser uno hipocondríaco, si es pesimista, imagínense ustedes lo que le queda al que tiene que estar viviendo día y noche al lado de él o de ella. 

Al pesimista le detienen sus propios pensamientos, o sea, que está traumatizado, no por lo que le pasa, sino por lo que piensa en su mente. Sin embargo, al optimista nada le detiene, porque es luz que avanza viendo claridades donde el pesimista sólo ve oscuridades. 

Cuántos genios artísticos permanecen en el anónimo por su pobreza de espíritu, porque cayeron vencidos por el desaliento en el primer escalón, sin ánimo para reponerse, sin voluntad para luchar e imponer sus facultades innatas y llegar hasta los pies de la estatua de la celebridad.

Y pensando en cristiano, recordemos en el Vía Crucis que hay tres estaciones, que son tres caídas. Si Cristo en la primera caída hubiera dicho, esto ya es suficiente. Ya es bastante para mí tanta burla, tanto desprecio y tanto suplicio, pues no hubiera llegado a cima del Calvario. Y si en la segunda estación hubiera repetido lo mismo y en forma pesimista diciendo, no es una caída, sino es otra más, pues no hubiera llegado al Calvario. Y si en la tercera hubiera dicho, a la tercera va la vencida y ya no tengo más fuerzas ni puedo más, tampoco hubiera llegado al Calvario, ni hubiera conseguido la salvación y la resurrección. Cristo en su entusiasmo por salvarnos, superó la primera, la segunda, la tercera caída y superó a la muerte en la cruz.

Y nosotros estamos llamados a ser pesimistas que apoyamos nuestra acción en la fe y en la esperanza, que están abonadas por el sentimiento cristiano, y sobre todo por el poder de Cristo que nos acompaña.

Los que han llevado adelante los grandes progresos de la humanidad, han sido siempre los optimistas, nunca los pesimistas. El pesimismo sólo conduce a la ruina material y moral, a la inercia del espíritu, y éste se levanta con el tónico del optimismo. El optimista cuando va a plantar un árbol, no está pensando si vivirá lo suficiente para ver los frutos que da ese árbol. Lo siembra, que si él no lo va a recoger, alguien va después de él a recoger los frutos. Está sembrando. Si estamos calculando lo que hacemos para disfrutar de lo que hacemos, nunca vamos a ser demasiado. Ni nadie hoy disfrutaría de las grandes obras que hicieron los grandes hombres y que no vieron los frutos. Cuántos padres, con todo su sacrificio y todo su optimismo, por dar una carrera a sus hijos a veces no ven los frutos, porque mueren antes de que empiecen a dar frutos esos hijos. Pero mueren satisfechos porque otros verán los frutos. Eso es ser optimista. Todo optimista es un sembrador. El pesimista no siembra, es calculador, es frío. El pesimista cuando va a hacer un negocio o a comenzar una empresa, ya él mismo se da la respuesta negativa, esto no sirve, esto no va a funcionar, no voy a triunfar. En una batalla, repito, podemos ganar a la vida, sino, no la echamos, es decir, sino entramos en la guerra. El pesimista se amarga la vida, que debemos endulzar con fervor, con alegría, con humor. Al lado de los optimistas se respira una vida mejor, perfuman y aromatizan el ambiente. Es agradable su compañía, es contagiosa su sonrisa, su alegría. Parecen estar rodeados de los espíritus del bien. 

Cuando el pesimismo se apodera colectivamente de la vida de un pueblo, esto es fatal para el desenvolvimiento económico. Porque son millones de voces a llevar el derrotismo al hogar y a todas las actividades humanas. A la industria, al comercio, a la banca, a la calle, paralizan virtualmente el desarrollo y esto es triste. 

Cultivemos, mis buenos radioescuchas, el optimismo como delicada planta. Que él es amigo de la acción, del éxito, de los inventos, de la creatividad, de la fortuna, de la celebridad y en definitiva, así estaremos respondiendo al sueño que tiene Dios sobre nosotros. 

Que nos quiere ver trabajando, porque para eso creó al hombre. Lo puso en el Jardín del Edén, en el Paraíso, para que trabajase, para que desarrollase todo el potencial que ha puesto en nosotros, y esto sólo se puede hacer con optimismo.

Tengan todos mucha paz y mucho bien. 

OFENSAS ENTERRADAS


Ofensas enterradas
Autor: Carol Parrott


Un buen día yo enterré una ofensa que dolía.
Creí que podría olvidarla si la dejaba escondida.
El agravio iba creciendo.
Cada día lo tapaba.
No logré dejarlo atrás.
Mucho, mucho me costaba.
La alegría me abandonó, no conocí sino penas.
Incapaz era de amar, tenía el alma en cadenas.
A la vera de aquel hoyo clamé con el alma a Dios:
«Sana esta herida profunda, 
Tú que eres el Dios de amor».

Sentí entonces Su presencia; en Sus brazos me sentí.
Enjugó mis agrias lágrimas, hizo azul el cielo gris.
Sincerándome con Él, le expliqué mi gran afrenta.
Me prestó Su atento oído mientras yo le daba cuenta.
Cavé, ahondé y arranqué la afrenta que me oprimía, 
y entregándola el Maestro libre al fin quedé aquel día.

Así fue como Él quitó la negrura de mi alma 
y algo hermoso fue a nacer; 
donde había estado la llaga.

Cuando vi en qué convirtió mi tormento y mi pesar, 
aprendí a dárselo a Él y no enterrarlo jamás.

NUESTRA CASA DE LA ARMONIA

Autor: Papa Francisco | Fuente: es.radiovaticana.va
Nuestra casa de la armonía
¿Qué significa que la Iglesia es católica? es la pregunta que centró la catequesis del Papa Francisco en la audiencia general del día 9 octubre 2013
Nuestra casa de la armonía
Nuestra casa de la armonía
"Creo en la Iglesia una, santa, católica... ".

Hoy hacemos una pausa para reflexionar sobre esta nota de la Iglesia, decimos "católica", ¿eh? De la catolicidad. En primer lugar: ¿qué significa católico? Viene del griego "kath´olòn" que significa "de acuerdo con el todo", la totalidad. En ese sentido, esta totalidad se aplica a toda la Iglesia. En ese sentido decimos que la Iglesia es católica. Yo diría en tres significados fundamentales.


La Iglesia es católica porque es la casa en la que se anuncia toda la fe

El primero. La Iglesia es católica porque es el espacio, la casa en la que se anuncia toda la fe, en la que la salvación que Cristo nos ha traído se ofrece a todos.

La Iglesia nos hace encontrar la misericordia de Dios que nos transforma, porque en ella está presente Jesucristo, que le da la verdadera confesión de fe, la plenitud de la vida sacramental, la autenticidad del ministerio ordenado. En la Iglesia, cada uno de nosotros encuentra lo que es necesario para creer, para vivir como cristianos, para ser santos, para caminar en todos los lugares y en todas las épocas.

Por poner un ejemplo, podemos decir que es como en la vida familiar. En familia, a cada uno de nosotros se nos da todo lo que nos permite crecer, madurar, vivir. No se puede crecer solos, no puede caminar solos, aislándonos, sino que se camina y se crece en comunidad, en una familia. Y así, la Iglesia es así. En la Iglesia podemos escuchar la Palabra de Dios, seguros que es el mensaje que el Señor nos ha dado; en la Iglesia podemos encontrar al Señor en los sacramentos que son ventanas abiertas por donde se nos da la luz de Dios, arroyos de los cuales tomamos la misma vida de Dios; en la Iglesia aprendemos a vivir en comunión el amor que viene de Dios. Cada uno de nosotros puede preguntarse ¿Cómo vivo en la Iglesia? Cuando voy a la Iglesia, ¿es cómo si fuera al estadio, a un partido de fútbol? ¿Es como si fuera al cine? ¿No! ¡Es otra cosa! ¿Cómo voy a la iglesia? ¿Cómo acepto los dones que me ofrece, para crecer, madurar como cristiano? ¿Participo en la vida comunitaria o voy a la iglesia y me encierro en mis problemas, aislándome de los demás? En este primer sentido, la Iglesia es católica porque es la casa de todos: todos somos hijos de la Iglesia y todos estamos en esa casa.


La Iglesia es católica porque es universal

Un segundo significado: la Iglesia es católica porque es universal, se extiende por todo el mundo y anuncia el Evangelio a todos los hombres y todas las mujeres. La Iglesia no es un grupo de élite, sólo para unos pocos. La Iglesia no tiene cierres, es enviada a todo el mundo, a toda la humanidad. Y la única Iglesia está presente incluso en las partes más pequeñas de la misma. Todos podemos decir: en mi parroquia está presente la Iglesia católica, porque ella también es parte de la Iglesia universal, porque también tiene la plenitud de los dones de Cristo, la fe, los Sacramentos, el ministerio; está en comunión con el Obispo, con el Papa y está abierta a todos, sin distinción.

La Iglesia no está solamente a la sombra de nuestro campanario, sino que abraza una gran variedad de gentes, de pueblos que profesan la misma fe, que se nutren de la misma Eucaristía, que son atendidos por los mismos Pastores. ¡Sentirse en comunión con todas las iglesias, con todas las comunidades católicas grandes y pequeñas de todo el mundo! ¡Es bonito esto! Y luego, sentirnos que todos estamos en misión, pequeñas o grandes comunidades, todos tenemos que abrir nuestras puertas y salir para anunciar el Evangelio. Preguntémonos entonces: ¿qué estoy haciendo para comunicar a los demás la alegría del encuentro con el Señor, la alegría de pertenecer a la Iglesia? ¡Proclamar y dar testimonio de la fe no es una cuestión de unos pocos, se refiere también a mí, a ti, a cada uno de nosotros!


La Iglesia es católica, porque es la "Casa de la armonía"

Una tercera y última reflexión: la Iglesia es católica, porque es la "Casa de la armonía", donde la unidad y la diversidad hábilmente se combinan entre sí para ser riqueza”. Pensemos en la imagen de la sinfonía, que significa acuerdo y armonía, diferentes instrumentos tocan juntos, cada uno conserva su timbre inconfundible y las características de sonido se funden y acuerdan en algo común. Luego está el que guía, el director, y en la sinfonía que se ejecuta todos tocan juntos en "armonía", pero no se borra el timbre de cada instrumento, la peculiaridad propia, ¡sino que se valoriza al máximo!

Es una bella imagen que nos dice que la Iglesia es como una gran orquesta, en la que hay variedad.

No todos somos iguales, y no debemos ser iguales. Todos somos diversos, diferentes, cada uno con sus propias cualidades y esa es la belleza de la Iglesia: cada uno trae lo propio, lo que Dios le dio, para enriquecer a los demás. Y entre los miembros hay esta diversidad, pero es una diversidad que no entra en conflicto, no se contrapone; es una variedad que se deja fundir en armonía por el Espíritu Santo; Él es el verdadero "Maestro", y Él mismo es la armonía. Y ahora preguntémonos: ¿en nuestras comunidades vivimos en armonía, o discutimos entre nosotros? En mi parroquia, en mi movimiento, en la Iglesia ¿Hay habladurías? Y, si hay habladurías, no hay armonía: hay lucha. Y ésta no es la Iglesia: la Iglesia es la armonía de todos. Nunca hablen uno contra el otro, nunca se peleen. Aceptemos al otro, aceptemos que haya una justa variedad, que esto sea diferente, que éste piense así, o piense asá? ¿Pero, en la misma fe se puede pensar así, O tendemos a uniformarlo todo? ¡La uniformidad mata la vida. La vida de la Iglesia es variedad, y cuando queremos poner esta uniformidad en todo, matamos los dones del Espíritu Santo!

Oremos al Espíritu Santo, que es el autor de esta unidad en la variedad, de esta armonía, para que nos haga cada vez más "católicos", en esta Iglesia que es católica y universal! Gracias.

VISITA A JESÚS SACRAMENTADO - JUEVES EUCARÍSTICO


VISITA A JESÚS SACRAMENTADO

¡Oh Jesús de mi alma, encanto único de mi corazón!, heme aquí postrado a tus plantas, arrepentido y confuso, como llegó el hijo pródigo a la casa de su padre. Cansado de todo, sólo a Ti quiero, sólo a Ti busco, sólo en Ti hallo mi bien. Tú, que fuiste en busca de la Samaritana; Tú, que me llamaste cuando huía de Ti, no me arrojarás de tu presencia ahora que te busco.

Señor, estoy triste, bien lo sabes, y nada me alegra; el mundo me parece un desierto. Me hallo en oscuridad, turbado y lleno de temor e inquietudes...; te busco y no te encuentro, te llamo y no respondes, te adoro, clamo a Ti y se acrecienta mi dolor. ¿Dónde estás, Señor, dónde, pues no gusto las dulzuras de tu presencia, de tu amor?

Pero no me cansaré, ni el desaliento cambiará el afecto que me impulsa hacia Ti. ¡Oh buen Jesús! Ahora que te busco y no te encuentro recordaré el tiempo en que Tú me llamabas y yo huía... Y firme y sereno, a despecho de las tentaciones y del pesar, te amaré y esperaré en Ti.

Jesús bueno, dulce y regalado padre y amigo incomparable, cuando el dolor ofusque mi corazón, cuando los hombres me abandonen, cuando el tedio me persiga y la desesperación clave su garra en mí, al pie del Sagrario, cárcel donde el amor te tiene prisionero, aquí y sólo aquí buscaré fuerza para luchar y vencer.

No temas que te abandone, cuando más me huyas, más te llamaré y verteré tantas lágrimas que, al fin, vendrás... Sí..., vendrás, y al posarte, disfrutaré en la tierra las delicias del cielo.
Dame tu ayuda para cumplir lo que te ofrezco; sin Ti nada soy, nada puedo, nada valgo... Fortaléceme, y desafiaré las tempestades.

Jesús, mío, dame humildad, paciencia y gratitud, amor..., amor, porque si te amo de veras, todas las virtudes vendrán en pos del amor.

Te ruego por los que amo... Tú los conoces, Tú sabes las necesidades que tienen; socórrelos con generosidad. Acuérdate de los pobres, de los tristes, de los huérfanos, consuela a los que padecen, fortalece a los débiles, conmueve a los pecadores para que no te ofendan y lloren sus extravíos.

Ampara a todos tus hijos, Señor, más tierno que una madre.

Y a mí, que te acompaño cuando te abandonan otros, porque he oído la voz de la gracia; a mí, que no te amo por el cielo, ni por el infierno te temo; a mí, que sólo busco tu gloria y estoy recompensado con la dicha de amarte, auméntame este amor y dadme fortaleza para luchar y obtener el apetecido triunfo.

Adiós, Jesús de mi alma salgo de tu presencia, pero te dejo mi corazón; en medio del bullicio del mundo estaré pensando en Ti, y a cada respiración, entiende. oh Jesús, que deseo ser tuyo.

Amén.

EL EVANGELIO DE HOY: 10.10.2013

Autor: P Juan Pablo Menéndez | Fuente: Catholic.net
Parábola del amigo inoportuno
Lucas 11, 5-13. Tiempo Ordinario. Dios es un Padre que quiere siempre lo mejor para nosotros.
 
Parábola del amigo inoportuno
Del santo Evangelio según san Lucas 11, 5-13


Les dijo también: «Si uno de vosotros tiene un amigo y, acudiendo a él a medianoche, le dice: "Amigo, préstame tres panes, porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no tengo qué ofrecerle", y aquél, desde dentro, le responde: "No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos", os aseguro, que si no se levanta a dárselos por ser su amigo, al menos se levantará por su importunidad, y le dará cuanto necesite». Yo os digo: «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!»

Oración introductoria

Padre, gracias por tu misericordia, por darme lo mejor para aunque a veces no sea lo que yo espero. Toco a tu puerta, insisto que me abras, siempre te pido, pero tu enseñame a saber pedir lo mejor para mi.

Petición

Pidamos la gracia de aprender a apreciar el valor de la oración, allí vemos el amor de Dios por nosotros, y lo único que tenemos que hacer en esta vida es amarle como correspondencia.

Meditación del Papa Francisco

No conocemos el corazón del Señor y no tendremos nunca la alegría de sentir esta misericordia. No es fácil confiarse a la misericordia de Dios, porque eso es un abismo incomprensible, pero debemos hacerlo.
"Ah padre, si usted conociera mi vida no me hablaría así": ¿Por qué, qué has hecho...? "Las combiné gruesas". Mejor, ve donde Jesús, a él le gusta que le cuentes estas cosas. Él se olvida, Él tiene una capacidad de olvidarse. Es especial, se olvida y te besa y te abraza, y solamente te dice: "Tampoco yo te condeno, ve y de ahora en adelante no peques más". Solamente ese consejo te da.
Pero después de un mes estamos en las mismas... Volvamos donde el Señor; el Señor no se cansa nunca de perdonar. Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón. Pidamos la gracia de no cansarnos de pedir el perdón, porque Él nunca se cansa de perdonarnos. Pidamos esta gracia. (S.S. Francisco, 17 de marzo de 2013) 

Reflexión

Ningún padre de familia busca lo peor para sus hijos. Al contrario siempre le dará lo mejor. Por eso trata de encontrar la mejor escuela para que su hijo sea bien educado, los mejores medios para que aprenda a ser un hombre, no lo dejará a la merced del viento; trabajará mucho tiempo para darle esa atención escolar y llegue a superarse.

Dios, para nosotros es un Padre. Él quiere siempre para nosotros lo mejor. Nos da lo que a Él siempre le parece lo mejor, no lo que a nosotros nos gustaría que fuera lo mejor. Igual que con nuestros hijos, Dios Padre quiere que cada uno de nosotros llegue a ser un hombre. Por eso, cuando nos parecen dolorosas algunas situaciones es porque los caminos de Dios no son nuestros caminos.

Recordemos el refrán: "quien bien te quiere te hará llorar...", en Dios es verdad, porque Él nos ama tanto que ha dado a su propio Hijo para que nos salvara del pecado. ¡Seremos tan ciegos para no ver este don tan maravilloso del amor de Dios a nuestras almas.

Propósito

Voy a valorar la oración, dedicaré un momento de mi día, sin prisa ni distracciones. Pediré para que Dios me otorgue la fortaleza de aceptar lo que Él me mande aunque no sea lo que yo espero, confiando en Dios, mi Padre bueno.

miércoles, 9 de octubre de 2013

LETANÍAS MARIANAS EN IMÁGENES




































ORACIÓN A MI NIÑO JESÚS


ORACIÓN DE SANACIÓN


ORACIÓN DE SANACIÓN 

Padre Santo, en el Nombre de Jesucristo y con la intercesión de la Santísima Virgen María, de los santos ángeles, de los santos, de la Madre María de San José te presentamos a los enfermos en el alma, en la mente, en el cuerpo y en el espíritu y te pedimos para todos ellos y también para nosotros que nos sanes. Todo lo pedimos de acuerdo a tu Santa Voluntad Padre Santo, en el Nombre de Jesús, por los meritos de su Divina Infancia, por su Sangre Preciosa, por sus santas llagas, por su Resurrección que todo sea para tu gloria. Creemos en tu poder y te pedimos, oh buen Jesús que la fuerza del Espíritu Santo sea liberada ahora y que todos seamos curados. 

En el Nombre de Jesús y con la intercesión de María, Rosa Mística, de los santos ángeles, de los santos y benditas animas del purgatorio, te pedimos Padre Santo que nos sanes de toda herida profunda en nuestros corazones, de todo resentimiento y rechazo, de toda carencia de amor, de depresión y de soledad, sánanos de toda carencia afectiva. Sánanos de toda frustración, fracaso, complejo y trauma, de odios, de divisiones, de envidia, de hipocresía, de ira, rabia, (especialmente de...). Llena Señor en nosotros cualquier vacío que pudiera existir con tu presencia santa y danos tu llenura. Danos tu libertad y tu amor. Danos tu paz. 

En el Nombre de Jesús y con la intercesión de nuestra Madre Celestial María, Madre de la Iglesia, de los santos ángeles y santos del cielo, te pedimos Padre Santo que nos sanes de cualquier vicio que pudiéramos tener (especialmente de...), sánanos de todo miedo, temor, nerviosismo, angustia, ansiedad, e inseguridad, del orgullo y de toda soberbia. Sánanos de depresión, psicosis, obsesiones, de toda inestabilidad emocional y mental, decepción, desengaño, amargura, de rebeldía, de toda idolatría y superstición, de toda enfermedad mental, y de cualquier falta de perdón. 

En el Nombre de Jesús y con la intercesión de la Santísima Virgen María, de los santos ángeles, de los santos y benditas animas del purgatorio, Padre Santo te pedimos que nos liberes de toda atadura genética de cosa proveniente de nuestros antepasados. En el nombre de Jesucristo te pedimos que cortes Padre Santo en este momento cualquier atadura de pecado transmitida por nuestros antepasados, así como cualquier maldición heredada. 

En el Nombre de Jesús y con la intercesión de la Sma. Virgen María, de los santos ángeles, de los santos y benditas animas del purgatorio, te pedimos Padre Santo que nos sanes físicamente de toda enfermedad conocida o desconocida, de toda enfermedad curable o incurable. Sánanos especialmente de cáncer, de toda enfermedad glandular, de obesidad, anorexia, asma, artritis, artrosis, hígado, páncreas, vesícula, vaso, enfermedades circulatorias, de la sangre, de la presión arterial, de enfermedades en la piel, de alergias, de enfermedades respiratorias, de enfermedades estomacales, de nervios, de ansiedad, de stress, de anemia, de sida, (especialmente de...). 

Gracias Padre Santo por escuchar nuestras plegarias, sabemos que tu estas actuando con tu poder y que todo lo puedes. Señor en ti confiamos y en ti esperamos. Te damos gracias por todo lo que has hecho, por lo que estas haciendo y por lo que seguirás haciendo en nuestras vidas. 
Amén.

EL EVANGELIO DE HOY: 09.10.2013

Autor: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net
La oración que Cristo nos enseñó
Lucas 11, 1-4. Tempo Ordinario. Que el Padre Nuestro sea la oración de nuestras familias pero, sobre todo, el reflejo de nuestras vidas.
 
La oración que Cristo nos enseñó
Del santo Evangelio según san Lucas 11, 1-4

Y sucedió que, estando Él orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos. Él les dijo: Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, y perdónanos nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación. 

Oración introductoria

Señor, creo y confío plenamente en tu misericordia ante mis debilidades. Permite que este momento de intimidad contigo sea el medio por el cual aprenda a orar, como Tú quieres que lo haga. Dame el don de tu Espíritu Santo, e inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir y cómo debo actuar para que Tú reines en mi corazón.

Petición

Padre nuestro, que estás en el cielo, te pido que vengas a mi corazón.

Meditación del Papa Francisco

Dios nos trata como hijos, nos comprende, nos perdona, nos abraza y nos ama aun cuando nos equivocamos. Esta relación de hijos con el Señor debe crecer, ser alimentada cada día con la escucha de su Palabra, la oración, la participación en los sacramentos y la práctica de la caridad. Comportémonos como hijos de Dios, sin desanimarnos por nuestras caídas, sintiéndonos amados por Él, sabiendo que Él es nuestra fuerza. Porque Él siempre es fiel. Ser cristianos no se reduce sólo a cumplir los mandamientos, es ser de Cristo, pensar, actuar, amar como Él, dejando que tome posesión de nuestra existencia para que la cambie, la trasforme, la libere de las tinieblas del mal y del pecado. A quien nos pida razón de nuestra esperanza, mostrémosle a Cristo Resucitado y hagámoslo con el anuncio de la Palabra, pero sobre todo con nuestra vida de resucitados. Porque nosotros también por el bautismo hemos resucitado, como Cristo. (S.S. Francisco, 10 de abril de 2013).

Reflexión

En el mundo del deporte, además de las habilidades personales, un excelente entrenador juega un papel decisivo. Es parte de nuestra naturaleza el tener que aprender y recibir de otros. Puede parecer una limitación pero es, al mismo tiempo, un signo de la grandeza y de la maravilla del hombre.

En el Evangelio del día, los discípulos le piden a Jesús: Señor, enséñanos a orar.... La oración es el gran deporte, la gran disciplina del cristiano. Y lo diría el mismo Jesús en el huerto de Getsemaní: Vigilad y orad para que no caigáis en tentación. Él es nuestro mejor entrenador. Hoy, nos ofrece la oración más perfecta, la más antigua y la mejor: el Padre Nuestro. En ella, encontramos los elementos que deben caracterizar toda oración de una auténtico cristiano. Se trata de una oración dirigida a una persona: Padre; en ella, alabamos a Dios y anhelamos la llegada de su Reino; pedimos por nuestras necesidades espirituales y temporales; pedimos perdón por nuestros pecados y ofrecemos el nuestro a quienes nos han ofendido; y, finalmente, pedimos las gracias necesarias para permanecer fieles a su voluntad. Todo ello, rezado con humildad y con un profundo espíritu de gratitud.

Ojalá que sea, el Padre Nuestro, la oración de todas nuestras familias pero, sobre todo, el reflejo de nuestras vidas como cristianos y discípulos de Jesucristo.

Propósito

Ofrecer a Dios cumplir su voluntad con el rezo meditado del Padre nuestro.

Diálogo con Cristo

Señor, te pido que me ayudes a vivir siempre unido a Ti en mi oración, sabiendo que no es lo que diga sino cómo lo diga, lo que importa. Que mi relación contigo no se limite al tiempo que dedico a mi meditación o la celebración de la Eucaristía. Te necesito permanentemente cerca de mí, para no caer en la tentación, para poder vivir auténticamente el amor, para ser un incansable y eficaz discípulo y misionero. 

EL AMOR Y EL TIEMPO


El amor y el tiempo 


Hubo un tiempo en el que en una isla muy pequeña, confundida con el paraíso, habitaban los sentimientos como habitamos hoy en la tierra. En esta isla vivían en armonía el Amor, la tristeza, y todos los otros sentimientos. Un día en uno de esos que la naturaleza parece estar de malas, el amor se despertó aterrorizado sintiendo que su isla estaba siendo inundada.

Pero se olvidó rápido del miedo y cuidó de que todos los sentimientos se salvaran. Todos corrieron y tomaron sus barcos y corrieron, y subieron a una montaña bien alta, donde podrían ver la isla siendo inundada pero sin que corriesen peligro.

Sólo el amor no se apresuró, el amor nunca se apresura. Él quería quedarse un poquito más en su isla, pero cuando se estaba casi ahogando el amor se acordó de que no debía morir. Entonces corrió en dirección a los barcos que partieron y gritó en busca de auxilio.

La Riqueza, oyendo su grito, trató luego de responder que no podría llevarlo ya que con el oro y con la plata que cargaba temía que su barco se hundiera.

Pasó entonces la Vanidad que también dijo que no podría ayudarlo, una vez que el amor se hubiese ensuciado ayudando a los otros, ella, la Vanidad, no soportaba la suciedad.

Por detrás de la Vanidad venía la Tristeza que se sentía tan profunda que no quería estar acompañada por nadie. 
Paso también la Alegría, pero esta tan alegre estaba que no oyó la suplica del amor.

Sin esperanza el Amor se sentó sobre la última piedra que todavía se veía sobre la superficie del agua y comenzó a menguar.

Su llanto fue tan triste que llamó la atención de un anciano que pasaba con su barco. El viejito tomó al Amor en sus brazos y lo llevó hacia la montaña más alta, junto con los otros sentimientos.

Recuperándose, el amor le preguntó a la Sabiduría quién era el viejito que lo ayudo... a lo que ésta respondió..... "El Tiempo"..... el Amor cuestionó: ..."¿Por qué solo el Tiempo pudo traerme aquí?".... La Sabiduría entonces respondió:

"Por que sólo el Tiempo tiene la capacidad de ayudar al Amor a llegar a los lugares más difíciles"...

ORAR, SIMPLEMENTE ORAR


Orar, simplemente orar 


Un pobre campesino regresaba del mercado al atardecer. Descubrió de pronto que no llevaba su libro de oraciones. Se hallaba en medio del bosque y se le había salido una rueda de su carreta.

El pobre hombre estaba afligido pensando que aquel día no iba a poder recitar sus plegarias. Entonces oró de este modo: He cometido una verdadera estupidez, Señor. He salido sin mi libro de rezos. Tengo tan poca memoria que sin él no sé orar. De modo que voy a decir cinco veces el alfabeto muy despacio. Tú, que conoces todas las oraciones, puedes juntar las letras y formar las plegarias que ya no recuerdo.

Y Dios dijo a sus ángeles: De todas las oraciones que he escuchado hoy, ésta ha salido sin duda alguna, la mejor. Una oración que ha brotado de un corazón sencillo y sincero.

LA ORACIÓN DEL PADRE NUESTRO


martes, 8 de octubre de 2013

NUESTRA SEÑORA DE LUJAN - ARGENTINA


Nuestra Señora de Luján
Argentina
Fiesta Central: 8 de Mayo



A 60 kilómetros al oeste de Buenos Aires se halla la villa de Luján. En 1630 no había en aquel paraje ningún rastro de población y sólo era frecuentado por las caravanas de carretas y las rescuas de mulas tucumanas que bajaban o subían del puerto de Buenos Aires.

Sucedió que un portugués dueño de una estancia, a cuarenta leguas de la ciudad, trató de erigir en ella una modesta capilla dedicada a la Inmaculada Concepción de la Virgen. Para esto le pidió a un amigo de Brasil que le envíe una imagen pequeña de la Virgen en aquel misterio. Su amigo le envió dos imágenes en bulto: una que representaba a María en su Inmaculada Concepción y que hoy se venera en el santuario de Luján y otra que tenía en sus brazos al Niño Jesús y ahora es venerada en Sumampa.

Partió entonces de Buenos Aires el encargado de conducir las imágenes. En la tarde del tercer día se detuvo la caravana para pasar la noche y al día siguiente el conductor de las imágenes preparó los bueyes para proseguir el viaje pero éstos no se movían. Vinieron en su ayuda troperos y peones pero no tuvieron suerte. Finalmente juzgaron que era necesario aliviar el peso de la carreta. Descargaron las imágenes y en ese momento los bueyes pudieron moverse con facilidad. Queriendo cerciorarse si el obstáculo provenía de las imágenes las pusieron nuevamente en la carreta y no se pudo mover. Entonces viendo que las imágenes se querían quedar en aquel lugar decidieron que una de ellas permaneciera en la Cañada y la entregaron al dueño de esas tierras. La fama del prodigio corrió hasta Buenos Aires y no faltaron quienes emprendieron un viaje a Luján para contemplar la imagen.

En 1887 la imagen fue coronada canónicamente por el Papa León XIII.

EL EVANGELIO DE HOY: 10.10.2013

Autor: José Fernández de Mesa | Fuente: Catholic.net
Marta y María
Lucas 10, 38-42. Tiempo Ordinario. Entre mil urgencias y ocupaciones, creemos no tener tiempo que dedicar a la oración, para hablar con nuestro Padre bueno.
 
Marta y María
Del santo Evangelio según san Lucas 10, 38-42

Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude». Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada».

Oración introductoria

Señor, a imitación de María, escojo la mejor parte. Concedeme la gracia de estar contigo en esta oración. A menudo nos sentimos metidos entre mil urgencias y contingencias, creemos no tener tiempo que dedicar a la oración. Dame tu gracias para estar en este momento cerca de Ti.

Petición

Señor, ayudame a escoger la mejor parte en estos momentos de reflexión donde escucho Tu Palabra y quieres dejar tu mensaje en mi.

Meditación del Papa Francisco 

Para escuchar al Señor, es necesario aprender a contemplarlo, a percibir su presencia constante en nuestra vida; es necesario detenerse a dialogar con Él, dejarle espacio en la oración. Cada uno de nosotros, también vosotros muchachos, muchachas, jóvenes, tan numerosos esta mañana, debería preguntarse: ¿qué espacio dejo al Señor? ¿Me detengo a dialogar con Él? Desde que éramos pequeños, nuestros padres nos acostumbraron a iniciar y a terminar el día con una oración, para educarnos a sentir que la amistad y el amor de Dios nos acompañan. Recordemos más al Señor en nuestras jornadas.
Desearía recordar la importancia y la belleza de la oración del santo Rosario. Recitando el Avemaría, se nos conduce a contemplar los misterios de Jesús, a reflexionar sobre los momentos centrales de su vida, para que, como para María y san José, Él sea el centro de nuestros pensamientos, de nuestras atenciones y acciones.(S.S. Francisco, 1 de mayo de 2013) 

Reflexión

Jesús iba con placer a Betania, y se sentía como en su casa. Marta, que se dedica con empeño a las faenas de casa, está tan absorta en servirlo atentamente que no encuentra el tiempo de gozar su compañía. En cambio, María prefirió sentarse junto a él para escuchar sus enseñanzas. Jesús no quiere ser juez entre Marta y María: no manda a la primera que se siente a escucharle, ni a la segunda que se levante a ayudar a su hermana. Él les es amisto, pero aprovecha la ocasión para ofrecer un consejo siempre válido: en nuestra peregrinación terrenal conviene sólo preocuparse de escuchar la palabra del Dios, y respetar sus enseñanzas con nuestras obras.

¿Qué cuenta más, escuchar a Dios o trabajar por Él? ¿La vida activa o la vida contemplativa? "Una sola es la cosa de que hay necesidad." Vida activa y contemplativa no están en contraposición así como Marta y Maria, son" hermanas." Cada fiel cristiano, en el estado de vida que le es justo, tiene que aprender a ser contemplativo en el actuar y activo en la contemplación. El Maestro nos enseña que no es necesario preocuparse excesivamente por las "obras de Dios", si nos llevan a no tener tiempo para estar y para dialogar con el "Dios de las obras." Si primera no hablamos con Dios, ¿cómo podremos hablar luego de él a los otros? A menudo nos sentimos metidos en este conflicto: entre mil urgencias y contingencias, creemos no tener tiempo que dedicar a la oración, para hablar con nuestro Padre bueno.

Propósito

Volvamos a atribuir el justo valor y el justo tiempo a la vida interior. Que ninguna actividad nos impida no dedicar un momento a la oración. 

LAS JACULATORIAS DEL SANTO ROSARIO



LAS JACULATORIAS DEL SANTO ROSARIO

Habitualmente, en el rezo del Rosario, después de la doxología trinitaria sigue una jaculatoria, que varía según las costumbres. Sin quitar valor a tales invocaciones, parece oportuno señalar que la contemplación de los misterios puede expresar mejor toda su fecundidad si se procura que cada misterio concluya con una oración dirigida a alcanzar los frutos específicos de la meditación del misterio. De este modo, el Rosario puede expresar con mayor eficacia su relación con la vida cristiana. Lo sugiere una bella oración litúrgica, que nos invita a pedir que, meditando los misterios del Rosario, lleguemos a «imitar lo que contienen y a conseguir lo que prometen».

Como ya se hace, dicha oración final puede expresarse en varias forma legítimas. El Rosario adquiere así también una fisonomía más adecuada a las diversas tradiciones espirituales y a las distintas comunidades cristianas. En esta perspectiva, es de desear que se difundan, con el debido discernimiento pastoral, las propuestas más significativas, experimentadas tal vez en centros y santuarios marianos que cultivan particularmente la práctica del Rosario, de modo que el Pueblo de Dios pueda acceder a toda auténtica riqueza espiritual, encontrando así una ayuda para la propia contemplación. (Rosarium Virginis Mariae, 35)


G.- María, Madre de Gracia y Madre de Misericordia,
R.- Defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

T.- Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados y líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las más necesitadas de tu misericordia. Amén


¿QUÉ ES SER SANTOS?


Ser santos
Sacrificios con alegría.

Cuando pensamos en la santidad, se nos viene a la mente la penitencia, los sacrificios, las renuncias, y todo con un espíritu de renuncia y mortificación. Y está bien que esto sea así porque la santidad se alcanza practicando la penitencia. Pero lo que no está bien es mirar todo esto con amargura, sino que debemos mirarlo con alegría.

Exactamente con alegría, porque tenemos que poner alegría en nuestras penitencias, ya que sabemos el fin por las cuales las hacemos, es decir nuestra santificación pero, sobre todo, por el bien de muchos pecadores y parientes y amigos y todo el que necesite de nuestras oraciones y sufrimientos para salvarse y obtener bienes temporales y eternos.

Es decir que lo que debemos cambiar es nuestra motivación, porque cuando nos ponemos a pensar que por un bocado de postre que nos negamos a comer, un hambriento reciba un pan muy lejos; o que evitando mirar un programa de televisión que nos gusta, alguien en alguna parte evite, gracias a este sacrificio nuestro, una mirada deshonesta o un pecado de impureza, entonces sí que se empieza a hacer divertido y alegre el trabajo espiritual de la penitencia, porque sabemos que con nuestras negaciones estamos haciéndonos bien a nosotros, porque nos santificamos, y hacemos bien a muchos hermanos que solo conoceremos en el Cielo.

Si encaramos la penitencia de esta manera, pronto estaremos haciendo muchos pequeños sacrificios durante el día para vencernos pero, sobre todo, para aliviar a nuestros prójimos.

¡Hay tantas oportunidades durante el día para negarnos a nosotros mismos y ayudar a salvar almas y cuerpos! Lancémonos a esta hermosa aventura, porque además, estaremos contentos con nosotros mismos, porque el dominio de sí mismo es un gran gozo para el alma. En cambio el que sigue sus gustos y caprichos, cada vez está más triste y vacío, y descontento consigo mismo.

Pensemos estas cosas.

LAS PROMESAS, BENDICIONES Y BENEFICIOS DEL ROSARIO

Las promesas, bendiciones y beneficios del Rosario
Fuente: Catholic.net


Las promesas del Rosario
1. Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán gracias especiales.
2. Prometo mi protección y las gracias más grandes a aquellos que recen el Rosario.
3. El Rosario es una arma poderosa para no ir al infierno, destruirá los vicios, disminuirá los pecados, y defendernos de las herejías.
4. Se otorgará la virtud y las buenas obras abundarán, se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su dedeo por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este medio.
5. El alma que se encomiende a mi en el Rosario no perecerá.
6. Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en su justicia, no tendrá una muerte violenta, y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida eterna.
7. Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no perecerá sin los Sagrados Sacramentos.
8. Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en vida y en la hora de su muerte encontrarán la luz de Dios y la plenitud de su gracia, en la hora de la muerte participarán en el paraíso por los méritos de los Santos.
9. Libraré del purgatorio a quienes recen el Rosario devotamente.
10. Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el cielo.
11. Obtendrán todo lo que me pidan mediante el Rosario.
12. Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por mí en sus necesidades.
13. Mi hijo me ha concedido que todo aquel que se encomiende a mi al rezar el Rosario tendrá como intercesores a toda la corte celestial en vida y a la hora de la muerte.
14. Son mis niños aquellos que recitan el Rosario, y hermanos y hermanas de mi único hijo, Jesucristo.
15. La devoción a mi Rosario es una gran señal de profecía.


Bendiciones del Rosario

1. Los pecadores son perdonados.
2. Las almas sedientas son refrescadas.
3. Aquellos que son soberbios encuentran la sencillez.
4. Aquellos que sufren encontrarán consuelo.
5. Aquellos que estan intranquilos encontrarán paz.
6. Los pobres encontrarán paz.
7. Los religiosos son reformados.
8. Los vivos aprenderán a sobrepasar el orgullo.
9. Los muertos (las almas santas) aliviarán sus dolores por privilegios.



Los beneficios del Rosario
1. Nos otorga gradualmente un conocimiento completo de Jesucristo.
2. Purifica nuestras almas, lavando nuestras culpas.
3. Nos da la victoria sobre nuestros enemigos.
4. Nos facilita practicar la virtud.
5. Nos enciende el amor a Nuestro Señor.
6. Nos enriquece con gracias y méritos.
7. Nos provee con lo necesario para pagar nuestras deudas a Dios y a nuestros familiares cercanos, y finalmente, se obtiene toda clase de gracia de nuestro Dios todopoderoso.
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