sábado, 11 de mayo de 2013

MAMÁ, LA MEJOR CATEQUISTA



Mamá la mejor catequista
 
En una aldea cercana a Turín (Italia), una joven llamada María tuvo la desgracia de perder totalmente la vista. Deseando recobrarla, visitó a San Juan Bosco, que estaba construyendo con limosnas de la gente, la magnífica iglesia de María Auxiliadora.

Después de haber rezado ante la Virgen, la muchacha habló con San Juan Bosco. El le preguntó:
        -¿Hace mucho tiempo que estás enferma?
        -Sí, mucho, y llevo ya un año sin ver.
        -¿Has consultado a los médicos?
        -Ya no saben qué recetarme.
        -¿Distingues los objetos grandes de los pequeños?
        -No. Ya le he dicho que no veo ni poco ni mucho.
        -¿Ves la luz que entra por esa ventana?
        -No, nada.
        -¿Quieres recobrar la vista?
        -¡Claro Señor! Soy pobre y la necesito para ganarme la vida.
        -¿Te servirás de la vista en provecho de tu alma y no en ofender a Dios?
        -Lo prometo sinceramente.
        -Confía pues en la Virgen.
        Y con un tono solemne, exclamó Don Bosco.
        -A gloria de Dios y de la Virgen María, di, ¿qué tengo ahora en la mano?
        -Una medalla de la Santísima Virgen.
        -¿Y al otro lado?
        -Una estampa de un santo con la vara florida: es San José.
        ¡María Stardero había recobrado la vista! Ya puedes imaginarte la alegría de la joven y de sus padres.

LOS CINCO MINUTOS DE DIOS - 11 DE MAYO DEL 2013


LOS  CINCO MINUTOS DE DIOS
11 DE MAYO DEL 2013

 "Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los cielos". Es la primera bienaventuranza, que Cristo proclamó en el sermón de la montaña.
Pobre de espíritu es el sencillo, el humilde, el que no se paga de sí mismo, el que está convencido de que depende de los demás, de que él solo no puede enfrentar la vida, que necesita de los otros; por eso es pobre, porque no tiene en sí cuanto necesita, sino que lo espera de los demás.
El orgulloso piensa que él y sólo él se satisface, se basta y se sobra; por eso es rico: se tiene a sí mismo. Pero solamente al pobre de espíritu, al que tiene alma de pobre o es pobre de espíritu se le promete el Reino de los cielos; el orgulloso conquistará a los hombres; el humilde conquista a Dios; el orgulloso será dueño de la tierra y sus riquezas; el humilde tendrá como herencia el cielo y sus bienes.
¿Qué prefieres?

"No está en el número tu fuerza, ni tu poder en los valientes, sino que eres el Dios de los humildes, el defensor de los pequeños, apoyo de los débiles, refugio de los desvalidos, salvador de los desesperados" (Judit, 9, 11). Nunca es más grande el hombre, que de rodillas; no dudes en doblarlas ante tu Dios. En tus rodillas está tu fuerza y la debilidad de Dios.


Extraído del Libro: "Los cinco Minutos de Dios"  de Alfonso Milagros

EL EVANGELIO DE HOY


Autor: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net
Pedid y recibiréis.
Juan 16, 23-28. Pascua. Puedes ganar mucho si sabes orar en el nombre de Cristo, si no te dejas aplastar por el dolor o el fracaso.
 
Pedid y recibiréis.
Del santo Evangelio según san Juan 16, 23-28


En verdad, en verdad os digo: lo que pidáis al Padre os lo dará en mi nombre. Hasta ahora nada le habéis pedido en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea colmado. Os he dicho todo esto en parábolas. Se acerca la hora en que ya no os hablaré en parábolas, sino que con toda claridad os hablaré acerca del Padre. Aquel día pediréis en mi nombre y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque me queréis a mí y creéis que salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo otra vez el mundo y voy al Padre.

Oración introductoria

Señor, Tú dijiste que todo lo que pidiera en tu nombre me lo concederías. Te pido, Señor y Dios mío, la fe, la esperanza y el don de la caridad. Estas tres virtudes me bastan, con ellas puedo amarte, darte gloria, servirte y comunicarte a los demás.

Petición

Jesús, te suplico me concedas aquello que más necesite para ser un discípulo y misionero de tu amor.

Meditación del Papa

Después del gran descubrimiento de Jesucristo -nuestra vida, camino y verdad- entrando en el terreno de la fe, en "la tierra de la Fe", encontramos a menudo una vida oscura, dura difícil, una siembra con lágrimas, pero seguros de que la luz de Cristo, al final, nos da una gran cosecha.

Debemos aprender esto también en las noches oscuras; no olvidar que la luz está, que Dios ya está en medio de nuestras vidas y que podemos sembrar con la gran confianza de que el "sí" de Dios es más fuerte que todos nosotros. Es importante no perder este recuerdo de la presencia de Dios en nuestra vida, esta alegría profunda de que Dios ha entrado en nuestra vida, liberándonos: es la gratitud por el descubrimiento de Jesucristo, que ha venido a nosotros. Y esta gratitud se transforma en esperanza, es estrella de la esperanza que nos da la confianza, es la luz porque los dolores de la siembra son el inicio de la nueva vida, de la grande y definitiva alegría de Dios, Benedicto XVI, 13 de octubre de 2011.

Reflexión

¿Para qué rezar, si no conseguimos nada? ¿Para qué rezar, si a veces sentimos un muro de soledad a nuestro alrededor? Puede ser que no recemos con fe, o que no pidamos lo que nos conviene.

Santa Teresa del Niño Jesús escribía lo siguiente: "Para mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría" (Santa Teresa del Niño Jesús, ms. autob. C 25r).

Entonces sí vale la pena rezar, pues sólo se ve la luz en medio de la oscuridad cuando miramos hacia delante, cuando descubrimos que Cristo pasó antes que nosotros por la prueba de la cruz, y ahora está con Dios Padre, y nos espera, y nos prepara un lugar.

También el cristiano puede ganar mucho si sabe orar en el nombre de Cristo, si no se deja aplastar por el dolor o el fracaso.

Toca a Dios decidir si nos concede eso que pedimos desde lo más profundo del corazón. Pero incluso cuando no llega el regalo que pedimos, no nos faltará el consuelo de saber que estamos en sus manos. ¿No es eso ya vivir en oración, el mejor regalo que podemos recibir de nuestro Padre de los cielos?

Propósito

Hoy hablaré a alguien sobre la confianza que tengo de que Dios siempre escucha mi oración.

Diálogo con Cristo

Señor, dame la gracia de mantener siempre un buen humor, para poder ser ese testigo de la alegría al saberme amado por Ti. Ser misionero de la alegría y ser un misionero alegre, para los demás, que hermosa forma de poder corresponder a tanto amor que me das.


  • Preguntas o comentarios al autor
  • P. Fernando Pascual LC

    UN MINUTO MARIANO



    UN MINUTO MARIANO

    No hay piedad mariana que termine en María, pero sí rasgo distintivo, por María ir a Cristo y consagración de nuestra vida a María para que Ella la presente a Jesús. 

    San Alberto Hurtado Cruchaga, S.J

    ORACIÓN POR EL DÍA DE LA MADRE




    ORACIÓN POR EL DÍA DE LA MADRE

    Amado Señor, en tu palabra, nos enseñaste a honrar a nuestras madres. En este día tan especial, te damos gracias y oramos por  todas las madres. Acompáñalas en todo momento. Pon en cada madre el amor y conocimiento de Dios para que se lo enseñen a sus hijos/as, ya que no hay mejor herencia para un hijo o hija que la de fe y esperanza en las promesas de Jesucristo. Bendice a las madres cuyos hijos/as están lejos en este día. Anímalas en la ausencia. Si la distancia causa tristeza, haz que los corazones se unan por el amor de Jesucristo. Amén.

    SER FUERTES...


    EL AGUA VIVA

    Autor: S.S. Francisco | Fuente: News.va
    El agua viva
    En el Credo profesamos la fe en el Espíritu Santo, que es Dios, Señor y dador de vida. Catequesis del Papa Francisco. 8 de mayo de 2013
     
    El agua viva
    El agua viva
    Queridos hermanos y hermanas,

    El tiempo pascual que estamos viviendo con gozo, guiados por la liturgia de la Iglesia, es por excelencia el tiempo del Espíritu Santo donado «sin medida» (cfr Jn 3,34) por Jesús crucificado y resucitado. Este tiempo de gracia concluye con la fiesta de Pentecostés, en la que la Iglesia revive la efusión del Espíritu sobre María y los Apóstoles reunidos en oración en el Cenáculo.

    Pero ¿quién es el Espíritu Santo? En el Credo profesamos con fe: «Creo en el Espíritu Santo que es Señor y da la vida». La primera verdad a la que adherimos en el Credo es que el Espíritu Santo es Kýrios, Señor. Ello significa que Él es verdaderamente Dios como lo son el Padre y el Hijo, objeto, por parte nuestra, del mismo acto de adoración y de glorificación que dirigimos al Padre y al Hijo. De hecho, el Espíritu Santo es la tercera Persona de la Santísima Trinidad; es el gran don de Cristo Resucitado que abre nuestra mente y nuestro corazón a la fe en Jesús como el Hijo enviado por el Padre y que nos guía a la amistad, a la comunión con Dios.

    Pero quisiera sobre todo detenerme en el hecho que el Espíritu Santo es la fuente inagotable de la vida de Dios en nosotros. El hombre de todos los tiempos y de todos los lugares desea una vida plena y bella, justa y buena, una vida que no esté amenazada por la muerte, sino que pueda madurar y crecer hasta su plenitud. El hombre es como un caminante que, atravesando los desiertos de la vida, tiene sed de un agua viva, fluyente y fresca, capaz de refrescar en profundidad su deseo profundo de luz, de amor, de belleza y de paz. ¡Todos sentimos este deseo! Y Jesús nos da esta agua viva: ella es el Espíritu Santo, que procede del Padre y que Jesús vierte en nuestros corazones. « yo he venido para que tengan Vida, y la tengan en abundancia», nos dice Jesús (Jn 10,10).

    Jesús promete a la Samaritana donar un "agua viva", con abundancia y para siempre, a todos aquellos que lo reconocen como el Hijo enviado por el Padre para salvarnos (cfr Jn 4, 5-26; 3,17). Jesús ha venido a donarnos esta "agua viva" que es el espíritu Santo, para que nuestra vida sea guiada por Dios, sea animada por Dios, sea nutrida por Dios. Cuando decimos que el cristiano es un hombre espiritual nos referimos justamente a esto: el cristiano es una persona que piensa y actúa según Dios, según el Espíritu Santo. Y nosotros, ¿pensamos según Dios? ¿Actuamos según Dios? O ¿nos dejamos guiar por tantas otras cosas que no son Dios?

    A este punto podemos preguntarnos: ¿por qué esta agua puede saciarnos hasta el fondo? Sabemos que el agua es esencial para la vida; sin agua se muere; ella refresca, lava, hace fecunda la tierra. En la Carta a los Romanos encontramos esta expresión: « el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado» (5,5). El "agua viva", el Espíritu Santo, Don del Resucitado que toma morada en nosotros, nos purifica, nos ilumina, nos renueva, nos trasforma porque nos hace partícipes de la vida misma de Dios que es Amor. Por esto, el Apóstol Pablo afirma que la vida del cristiano está animada por el Espíritu y de sus frutos, que son «amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia» (Gal 5,22-23). El Espíritu Santo nos introduce en la vida divina como "hijos en el Hijo Unigénito". En otro pasaje de la Carta a los Romanos, que hemos recordado varias veces, san Pablo lo sintetiza con estas palabras: «Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no han recibido un espíritu de esclavos para volver a caer en el temor, sino el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios ´Padre´. El mismo espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. Si somos hijos, también somos herederos, herederos de Dios y coherederos de Cristo, porque sufrimos con él para ser glorificados con él» (8,14-17).

    Este es el don precioso que el Espíritu Santo trae a nuestros corazones: la vida misma de Dios, vida de verdaderos hijos, una relación de confidencia, de libertad y de confianza en el amor y en la misericordia de Dios, que tiene también como efecto una mirada nueva hacia los demás, cercanos y lejanos, vistos siempre como hermanos y hermanas en Jesús a los cuales hay que respetar y amar. El Espíritu Santo nos enseña a mirar con los ojos de Cristo, a vivir la vida como la ha vivido Cristo, a comprender la vida como la ha comprendido Cristo. He aquí por qué el agua viva que es el Espíritu Santo sacia nuestra vida, porque nos dice que somos amados por Dios como hijos, que podemos amar a Dios como sus hijos y que con su gracia podemos vivir como hijos de Dios, como Jesús. Y nosotros, escuchamos al Espíritu Santo que nos dice: Dios te ama, te quiere. ¿Amamos verdaderamente a Dios y a los demás, como Jesús? Y nosotros, ¿escuchamos al Espíritu Santo? ¿Qué cosa nos dice el Espíritu Santo? Dios te ama: ¡nos dice esto! Dios Te ama, te quiere. Y nosotros ¿amamos verdaderamente a Dios y a los demás, como Jesús? Dejémonos guiar, dejémonos guiar por el Espíritu Santo. Dejemos que Él nos hable al corazón y nos diga esto: que Dios es amor, que Él nos espera siempre, que Él es el Padre y nos ama como verdadero papá; nos ama verdaderamente. Y esto solo lo dice el Espíritu Santo al corazón. Sintamos al Espíritu Santo, escuchemos al Espíritu Santo y vayamos adelante por este camino del amor, de la misericordia, del perdón. ¡Gracias!



    Imagen: Samaritana. Jorge Larangeira

    viernes, 10 de mayo de 2013

    UN MINUTO MARIANO


    UN MINUTO MARIANO
     
    Una madre es algo tan grande y tan hermoso  que hasta Dios mismo quiso tener una.....María! 
     
     
    Autor desconocido

    LOS CINCO MINUTOS DE DIOS - 10 DE MAYO DEL 2013


    LOS  CINCO MINUTOS DE DIOS
    10 DE MAYO DEL 2013

    La verdad y la mentira se parecen poco; más bien son contrarias en todos sus aspectos. La mentira suele ser más bonita y suena mejor a nuestros oídos; es más atrayente, más halagadora; si te dicen que eres sabio, que eres bueno, que eres simpático y cosas por el estilo, indudablemente te halaga, te suena bien, pero quizá no sea tan cierto y en consecuencia no te hará bien, no te ayudará a tu perfeccionamiento; al contrario, podrá ser un obstáculo para el mismo, pues llegarás a creer que lo que te dicen es verdad y en consecuencia ya no pondrás mayores esfuerzos por mejorarte.
    Pero cuando te dicen la verdad suele ser bastante desagradable, poco atrayente, amarga, humillante; de todos modos, una vez que ha pasado el primer momento de desagrado, si te pones a pensar con detención verás que es más productivo hacerte caer en la cuenta de todo lo que te falta para llegar a la perfección, pues así, conociendo cómo eres de veras, podrás estimularte a ser mejor.
    No mires, pues, lo bonito de la mentira o de la adulación; fíjate, mejor, en lo austero de la verdad.

    "Detestas a todos los agentes del mal, pierdes a los mentirosos" (Salmo 5, 6). "Proponte no decir mentira alguna; que persistir en ello no lleva a nada bueno" (Eccli, 7, 13). Has de ser noble y recto contigo mismo, con los demás.

    Extraído del Libro: "Los cinco Minutos de Dios"  de Alfonso Milagros

    PENSAMIENTOS SOBRE EL SANTO ROSARIO


    PENSAMIENTOS SOBRE EL SANTO ROSARIO

    Santo Rosario"No encuentro otro medio más poderoso para atraer sobre nosotros el Reino de Dios, la Sabiduría, que unir a la oración vocal la oración mental, rezando el Santo Rosario y meditando sus misterios". San Luis María Grignion de Montfort

    "El Padre Pío tenía Rosarios en todas partes, bajo la almohada, en la mesilla de noche, en los bolsillos, dondequiera... Era el religioso del rosario. Consideraba el Rosario como su arma predilecta contra toda clase de enemigos. En alguna ocasión llega a afirmar: 
    “ Quisiera que los días tuvieran 48 horas para poder redoblar los rosarios”. Cuando le preguntaban por su herencia espiritual, San Pío de Pietrelcina no dudaba en afirmar que era el Rosario: “Amad a la Virgen y hacedla amar. Recitad siempre el Rosario!” San Pío de Pietrelcina

    "Entre las devociones aprobadas por la Iglesia ninguna más dulce ni mas eficaz que el Santísimo Rosario. San Antonio María Claret.
    ¡Cuántos por el Rosario han salido del pecado! ¡Cuantos han llegado a la santidad! ¡Cuantos han conseguido con una muerte dichosa, la salvacion eterna! San Alfonso María Ligorio.

    Con el Rosario, los enfermos recobrarán la salud o no moriran sin los sacramentos. San Francisco Javier

    El Rosario es la salvación de los fieles. Papa Clemente VIII
    El Rosario aplaca la justa indignación de Dios. Papa Gregorio XIV
    El Rosario es una parte y forma de oración, bellísima acomodada a nuestros tiempos, fácil de practicar y muy fructuosa . Papa León XIII.

    "En el Rosario se nos hacen visibles las huellas de Jesús en el mundo. <Yo he salido del Padre y he venido al mundo, y ahora dejo el mundo y vuelvo al Padre>. Del Padre hacia el Padre conduce este camino. Entretanto, el Señor recorrió los muchos caminos de este mundo atravesando en todas direcciones el país.
    De perla en perla, de decena en decena, recorremos nosotros los caminos de Jesús. A través de los misterios de su niñez, a traves de las estaciones de su pasión redentora, podemos nosotros, con María, caminar hacia su plenitud y glorificación. Sus caminos se convierten en nuestros caminos". Cardenal Joachim Meisner

    "El Rosario invita a nuestros dedos, a nuestros labios y a nuestro corazón a entonar una gran sinfonía de súplica y oración, y por estos motivos es la plegaria más grandiosa que jamas haya compuesto el hombre. El Rosario es un sitio de encuentro de los no instruidos y de los sabios; es la escuela donde el amor sencillo se acrecienta en conocimientos y donde los sabios aumentan su amor". Monseñor Fulton J. Sheen

    "Rezar el Rosario es revivir con María los mayores sucesos de la Historia. Cuando lo rezamos nos dirigimos precisamente a Dios Padre que nos ha dado a su hijo Jesucristo, pero lo hacemos poniendo de intermediaria a la Virgen Madre de Dios". "El Rosario es una cadena misteriosa formada con eslabones de confianza que nos une indisolublemente al corazón de la Madre de Dios y de los Hombres". P. Anselmo del Álamo

    "Si nos dieran un programa más difícil de salvación, muchas almas que se condenarán tendrían el pretexto de que no pudieron realizar dicho programa. Pero ahora el programa es brevísimo y facil: rezar el Santo Rosario. Con el Rosario practicaremos los Santos Mandamientos, aprovecharemos la frecuencia de los Sacramentos, procuraremos cumplir perfectamente nuestros deberes de estado y hacer lo que Dios quiere de cada uno de nosotros". Sor Lucía de Fátima.

    "Para el que es espiritual, para el que ha avanzado por el camino de oración, el Rosario es el modo más simple a vivir la oración de modo concreto y prolongado... No temo en afirmar que quien rece este tipo de oración y se encuentra a gusto recitándolo es un contemplativo o ciertamente está en camino de serlo". Carlo Carretto

    "El rezo del Santo Rosario, con la consideración de los misterios, la repetición del Padrenuestro y del Avemaría, las alabanzas a la Beatísima Trinidad y la constante invocación a la Madre de Dios, es un continuo acto de fe, de esperanza y de amor, de adoración y reparación". San Josemaría Escrivá de Balaguer.

    "La oración es la única fuente posible de toda comprensión. ¡El Rosario? ¡Admirable creación! ¿Rezar meditando los misterios? Este es el camino". Miguel de Unamuno

    Amemos a Nuestro Amado Señor Jesús recordando y meditando su vida en cada Misterio, rezando la oración que él mismo nos enseña con el Padre Nuestro, saludando a Nuestra Madre Bendita con cada Ave María, Y Glorificando a Nuestro Dios en cada Gloria.

     Unámonos en oración por Amor a Jesús. Y mientras vamos uniéndonos, todos los que seguimos esta devoción, formaremos en el mundo entero millones de rosas que suben al Cielo recordando a nuestro Señor que somos velas siempre encendidas hacia su Amor.

    EL EVANGELIO DE HOY

    Autor: P. José Rodrigo Escorza | Fuente: Catholic.net
    Alegría que nadie les podrá quitar
    Juan 16, 20-23. Pascua. Cristo siempre está con nosotros, aunque no lo veamos, siempre habrá una luz de esperanza en las noches de más grande inquietud.
     
    Alegría que nadie les  podrá quitar
    Del santo Evangelio según san Juan 16, 20-23

    En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer, cuando va a dar a luz, está triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo. También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar. Aquel día no me preguntaréis nada.

    Oración introductoria

    Señor, creo en Ti, espero y confío en tu gran misericordia y amor, por eso te suplico que esta oración me lleve a descubrir tu providencia en todos los sucesos de mi vida.

    Petición

    Jesús, que no me falte nunca la fe, el amor, la esperanza, para gustar la verdadera alegría, que nace del amor y de la fidelidad a Ti.

    Meditación del Papa

    En nuestra oración, debemos permanecer siempre abiertos a la esperanza y firmes en la fe en Dios. Nuestra historia, aunque marcada a menudo por el dolor, las inseguridades y momentos de crisis, es una historia de salvación y de "restablecimiento de la suerte". En Jesús termina nuestro exilio, toda lágrima se enjuga, en el misterio de su Cruz, de la muerte transformada en vida, como el grano de trigo que se destruye en la tierra y se convierte en espiga. También para nosotros este descubrimiento de que Jesús es la gran alegría del "sí" de Dios, del restablecimiento de nuestra suerte. [...] Después del gran descubrimiento de Jesucristo -nuestra vida, camino y verdad- entrando en el terreno de la fe, en "la tierra de la Fe", encontramos a menudo una vida oscura, dura difícil, una siembra con lágrimas, pero seguros de que la luz de Cristo, al final, nos da una gran cosecha. Debemos aprender esto también en las noches oscuras; no olvidar que la luz está, que Dios ya está en medio de nuestras vidas y que podemos sembrar con la gran confianza de que el "sí" de Dios es más fuerte que todos nosotros. (Benedicto XVI, 13 de octubre de 2011).

    Reflexión

    ¡Cuánta alegría siente una familia al recibir un nuevo miembro! Es una alegría que llena el alma, pero ¿cuánto dolor se tuvo que sufrir? Mucho dolor durante algunos minutos u horas, pero ese dolor se ha transformado en todos en una alegría inmensa.

    También, cuando van a operar a una persona, ésta se siente afligida y no piensa en otra cosa que en lo que le está sucediendo, pero cuando ha pasado todo, después de esas horas de suspenso, se siente tranquila y en paz, hasta con una mayor alegría de seguir el camino con vida.

    Así es la vida del hombre, los dolores siempre preceden a las alegrías, y a veces es al revés. Nunca hay un estado perpetuo de alegría o de dolor, siempre habrá una luz de esperanza en las noches de más grande inquietud.

    Cristo nos quiere prevenir en este pasaje que no estaremos solos por mucho tiempo, sino que siempre le tendremos a Él cerca, y así nuestro dolor por la separación se transformará en alegría cuando le veamos de nuevo. No perdamos la esperanza, Cristo siempre regresará, aunque no lo veamos. Pidámosle la gracia de darnos mayor confianza en su palabra, y así esperarle con alegría.

    Propósito

    Al enfrentar una dificultad, pediré ayuda a Dios en vez de confiar sólo en mis propias fuerzas.

    Diálogo con Cristo

    Señor, lo único que hace triunfar el mal es la desconfianza, el abatimiento ante los problemas, olvidando que Tú eres el Creador, el Dueño y Señor de la vida. Por eso puedo vivir la alegría en el dolor, porque por la fe y la esperanza, sé que todo tiene un sentido y que Tú nunca me dejas en el sufrimiento, y el mal y la injusticia nunca tienen la última palabra. ¡Gracias, Padre bueno, por la fidelidad de tu amor!

    ¿QUÉ SON LAS INDULGENCIAS?


    ¿Qué son las indulgencias?


    La confesiónTodo pecado lleva consigo una culpa y una pena. Culpa es la ofensa hecha a Dios; pena es el castigo que dicha ofensa merece. La culpa de los pecados se borra a través de la confesión. La pena, llamada 'pena temporal', hay que expiarla en esta vida o en el purgatorio. En la vida se satisface con todo acto de amor de Dios y toda obra buena hecha en estado de gracia, así como a través de las indulgencias.

    La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones, consigue por mediación de la Iglesia (..). (Código de Derecho Canónico de 1983, Libro I, Título IV, Capítulo IV, Canon 992).

    Las indulgencias se pueden ganar para uno mismo o aplicarlas a los difuntos (uno por indulgencia). Nunca pueden aplicarse las indulgencias a otras personas vivas.

    Las indulgencias se agrupan en dos tipos:

    * Indulgencias plenarias: borran todo resto de pecado dejando el alma dispuesta para entrar inmediatamente en el cielo.
    * Indulgencias parciales: borran parte de la pena que los pecados cometidos reclaman.

    APRENDE A ORAR EN 10 MINUTOS



    APRENDE A ORAR EN 10 MINUTOS

    1.- Comienza por saber escuchar. El Cielo emite noche y día.

    2.- No ores para que Dios realice tus planes, sino para que tú interpretes los planes de Dios.

    3.- Pero no olvides que la fuerza de tu debilidad es la oración. Cristo dijo: Pedid y recibiréis.

    4.- El pedir tiene su técnica. Hazlo atento, humilde, confiado, insistente y unido a Cristo.

    5.- ¿No sabes qué decirle a Dios? Háblale de vuestros mutuos intereses. Muchas veces. Y a solas.

    6. -No conviertas tu oración en un monólogo, haráas a Dios autor de tus propios pensamientos.

    7. - Cuando ores no seas ni engreído, ni demasiado humilde. Con Dios no valen trucos. Sé cual eres.

    8.-¿Y las distracciones involuntarias? Descuida. Dios, y el sol, broncean con solo ponerse delante.

    FELIZ FIN DE SEMANA


    jueves, 9 de mayo de 2013

    DE MADRE A MADRE


    De madre a Madre
    Ornella Accatino
     
    Una madre puede entender lo que siente otra Madre. Ornella Accatino, autora del libro "Una Madre llamada María", y madre de dos hijos, se imagina así momentos del nacimiento de Jesús.]
    "No gritó, sin duda que María no gritó cuando se realizó el milagro. Estaba sola en aquel establo, sudada y jadeante. Pero puso a su niño entre sus manos y se lo llevó a la cara para mirarlo, para conocerlo, para amar a aquella parte suya que estaba fuera de ella. Y lo besó.

    ¿Quién puede describir el primer beso de una madre a su hijo? ¿Quién puede descifrar y revelar el tumulto de emociones, de sentimientos, el arrobamiento, la entrega total? Así fue, dulce y apasionado, el primer beso de María a Jesús. Sus labios acariciaban la carita contraída, el cuerpecito tembloroso sacudido por las primeras respiraciones, por el latido rápido del corazón bajo la piel tensa.

    Nada ya se interpuso nunca en aquel vínculo secreto y profundo, hecho de ternura y ansiedad, de orgullo y de temor, que unió a la madre con su hijo, que une a todas las madres con sus hijos, por siempre, por encima de cualquier dificultad, a pesar de todo, para siempre.

    ¿Pensó María que aquella criatura era muy diversa de todos los demás niños, que Dios tenía proyectos sobrenaturales para ella? Creo que en aquellos primeros momentos, durante sus primeras experiencias de madre, María no pensó en acontecimientos tan grandes. Se abandonaría al gozo de los primeros contactos y miraría las manos de Jesús, como habría hecho cualquier madre asombrada por la perfección de los dedos minúsculos, de las uñas frágiles pero curiosamente largas que le cortaría ella, como haría cualquier madre en cualquier rincón perdido del mundo. Y peinó con sus manos sus cabellos ligeros, y sujetó la cabeza que se balanceaba sobre el cuello frágil y observó sorprendida el movimiento que levantaba y hacía subir rítmicamente la superficie de la cabeza, en el centro, justo encima de la frente, la fontanela.

    Y María descubrió también la voz, la voz de su hijo. Sin forma y débil, aquella voz salió de la garganta del niño, en el primer instante después del nacimiento, y llenó todos los rincones del establo. La mula y el buey giraron dulce y lentamente sus grandes cabezas peludas. Era la voz más bella del mundo, sólo faltaba aquel sonido para que el mundo fuera perfecto. María se embebió de aquella voz, que inundaba todo su ser. Hasta un vagido sirve para cimentar el amor." (pp.14, 21)

    Libro: Una Madre llamada María 

    DE UNA SEMILLITA


    De una semillita

    La historia que tiene más de un siglo,  cuenta que una princesa agonizaba. En su lecho de muerte,  pidió que su tumba fuese cubierta con una gran piedra de granito y que alrededor hubiese otras piedras  sellando la lápida. También dio órdenes de afianzar las piedras con abrazaderas de hierro. A pedido, suyo, la lápida llevaría escrito: "Esta tumba,  comprada para toda la eternidad,  jamás deberá abrirse".

    Aparentemente,  durante el entierro se metió en la tumba una bellotita.  Al tiempo empezó a asomarse un brotecito en medio de las piedras.  La bellota había podido absorber  suficiente alimento como para crecer. Después de varios años de crecimiento,  un robusto roble se levantaba  entre las abrazaderas de hierro.  El hierro no pudo con el roble y  sus raíces lo rompieron,  dejando al descubierto la tumba  que nunca debía abrirse.  La nueva vida se abrió camino  desde el lecho de muerte con una semillita.

    Todos los días  tenemos infinidad de oportunidades  para aprovechar un nuevo comienzo. Generalmente, los nuevos comienzos se inician cuando alguna otra cosa termina.  Cuando dejamos que el pecado muera  en nuestro corazón,  encontramos nueva vida en Cristo.  Tal vez no haya sido accidental  que el robusto roble,  que es uno de los árboles  más altos y fuertes del mundo, se inicie a partir de una pequeña semillita. 

    EL EVANGELIO DE HOY

    Autor: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net
    La tristeza y el gozo
    Juan 16, 16-20. Pascua. Todos los cristianos deberíamos vivir en esa alegría: Cristo ha resucitado, y está presente entre nosotros.
     
    La tristeza y el gozo
    Del santo Evangelio según san Juan 16, 16-20


    Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver. Entonces algunos de sus discípulos comentaron entre sí: ¿Qué es eso que nos dice: Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver y Me voy al Padre? Y decían: ¿Qué es ese "poco"? No sabemos lo que quiere decir. Se dio cuenta Jesús de que querían preguntarle y les dijo: ¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho: Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver? En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo.

    Oración introductoria

    Gracias, Señor, por recordarme que los momentos de confusión, de dificultad o de tristeza, son momentos para crecer, para amar más, para centrarme en lo esencial, para crecer en la fe y la confianza. Fortaléceme Señor, para salir de esta oración más unido a Ti.

    Petición

    Padre mío, ayúdame a vivir, y a trasmitir a los demás, la alegría de tu presencia.

    Meditación del Papa

    Jesús cuando, dirigiéndose a sus discípulos, afirma: "volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y nadie os quitará vuestra alegría". Son palabras que indican una propuesta rebosante de felicidad sin fin, del gozo de ser colmados por el amor divino para siempre. Plantearse el futuro definitivo que nos espera a cada uno de nosotros da sentido pleno a la existencia, porque orienta el proyecto de vida hacia horizontes no limitados y pasajeros, sino amplios y profundos, que llevan a amar el mundo, que tanto ha amado Dios, a dedicarse a su desarrollo, pero siempre con la libertad y el gozo que nacen de la fe y de la esperanza. Son horizontes que ayudan a no absolutizar la realidad terrena, sintiendo que Dios nos prepara un horizonte más grande, y a repetir con san Agustín: "Deseamos juntos la patria celeste, suspiramos por la patria celeste, sintámonos peregrinos aquí abajo." Queridos jóvenes, os invito a no olvidar esta perspectiva en vuestro proyecto de vida: estamos llamados a la eternidad. Dios nos ha creado para estar con Él, para siempre. Esto os ayudará a dar un sentido pleno a vuestras opciones y a dar calidad a vuestra existencia. Benedicto XVI, Mensaje para la XXV Jornada Mundial de la Juventud, 2010.

    Reflexión

    Cuando muere un familiar o un amigo, sentimos una enorme tristeza, un vacío insufrible. Dejamos de verlo. Se crea en la familia, en el lugar de trabajo, en el club de amigos, un hueco que no sabemos cómo ocupar. El o ella ya no están con nosotros. Y aunque le necesitemos, ya no lo vemos...

    Algo parecido pasó con Cristo. Murió. Los discípulos se quedaron "fuera de combate". El mundo, la sociedad, la prensa, los orgullosos y egoístas, celebraron fiesta. Pero Cristo resucitó. Lo vieron pocos, muy pocos, y se llenaron de alegría. Todos los cristianos deberíamos vivir en esa alegría: Cristo ha resucitado, y está presente entre nosotros.

    Cuando nos detenemos en el frenesí de cada día y entramos en una iglesia, allí lo podemos encontrar. El "mundo" no se da cuenta de esto, pues todos tienen mucho que hacer, y les falta tiempo para abrir los ojos de la fe y encontrarse con Cristo. Pero Él está allí. Te espera, y me espera...

    Propósito

    Vivir hoy intensamente la caridad, como si fuera hoy mi último día.

    Diálogo con Cristo

    Jesús, Tú me enseñas que el amor produce alegría y paz. Y, sólo puedo realizarme en el amor, en la entrega generosa y confiada a los demás. Ayúdame a hacer esta misma experiencia cada día, porque me has creado para recibir y dar amor.


  • Preguntas o comentarios al autor
  • P. Fernando Pascual LC

    CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA


    CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA

    Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, a vuestro Corazón Inmaculado nos consagramos, en acto de entrega total al Señor. Por Vos seremos llevados a Cristo, y por Él y con El seremos llevados a Dios Padre. Caminaremos a la luz de la fe, y haremos todo para que el mundo crea que Jesucristo es el Enviado del Padre. 

    Con Él queremos llevar el Amor y la Salvación hasta los confines del mundo. Bajo la maternal protección de vuestro Corazón Inmaculado, seremos un solo pueblo con Cristo. Seremos testimonio de su Resurrección. Por Él seremos llevados al Padre, para gloria de la Santísima Trinidad, a quien adoramos, alabamos y bendecimos. Amen.

    LOS CINCO MINUTOS DE DIOS - 09 DE MAYO DEL 2013


    LOS  CINCO MINUTOS DE DIOS
    09 DE MAYO DEL 2013

    Por más que no lo quieras, en tu vida no podrás nunca prescindir del dolor; el dolor es una realidad que no depende de nosotros; se nos hace presente, queramos o no queramos; incluso se nos hace encontradizo cuanto menos lo queremos.
    Pero si no podemos evitar el dolor, está en nuestras manos el saberle dar un sentido u otro, el adoptar frente a él una u otra posición, muy distinta por cierto una de otra.
    Si al sufrir te enojas y protestas, con ello nada bueno consigues; solamente aumentas el sufrimiento y haces daño a tu cuerpo en su parte nerviosa y a tu espíritu en tus relaciones con Dios.
    Si al sufrir aceptas el sufrimiento, le das un verdadero sentido, lo conviertes en algo positivo, eficiente, salvador y redentor de ti y de los demás; con ello te estás dignificando.
    Si al sufrir llegas a amar al sufrimiento, será porque ya te ha acercado a Dios y has llegado a comprender que no es posible amar sin sufrir, ni sufrir sin amar.

    "El sacrificio del justo es aceptado, su memorial no se olvidará; con ojo generoso glorifica al Señor y no escatimes las primicias de tus manos" (Eccli, 35, 6- 7). El justo ha de convertir al mero dolor en auténtico sacrificio ofrecido al Señor con amor y por amor.

    Extraído del Libro: "Los cinco Minutos de Dios"  de Alfonso Milagros

    HACIA NUESTRA PROPIA ASCENSIÓN

    Autor: Padre Nicolás Schwizer | Fuente: Retiros y homilías del Padre Nicolás Schwizer
    Hacia nuestra propia ascensión
    Las tristezas y alegrías en este mundo, son pasajeras
     
    Hacia nuestra propia ascensión
    ¿Cómo está Cristo con nosotros, en nuestra tierra?

    Cristo está presente. Cristo está aquí, en la tierra, con nosotros, y ya no nos abandonará jamás. Está presente en los sacramentos, sobre todo en la Eucaristía. Está presente en la comunidad cristiana. Está presente en nuestro corazón que es un templo de Cristo y del Dios Trino

    La Ascensión del Señor, nos quiere revelar algo más que su presencia invisible en medio de nosotros. Nos revela cómo se va a acabar nuestro destino, nuestra vida terrenal. Creo que ésta es una pregunta que nos inquieta a todos. Y la fiesta de la Ascensión del Señor nos da la respuesta: nuestro final será una ascensión.

    Algún día nos encontraremos en el cielo, lo mismo que ahora estamos reunidos en la tierra. Nuestra presencia en cada misa dominical, no hace más que prefigurar, anunciar y preparar esa gran asamblea final en torno al Señor. Al final de la misa la vida nos dispersará; pero será solo algo transitorio, hasta que llegue la hora de nuestra ascensión final.

    Todo es transitorio: alegrías, tristezas, bienes…
    Porque todo lo que pasa aquí abajo en esta tierra es transitorio. Cuántas veces nos desanimamos por cualquier contrariedad, cualquier sufrimiento y cruz, diciendo: no es posible que Dios exista y permita estas cosas; no es posible que Dios dirija nuestra vida y que la transforme de esta manera. Sí, es verdad que las cosas no nos resultan siempre fáciles. Pero esperemos, tengamos paciencia, no juzguemos hasta haber visto el final. Porque sabemos ya por experiencia que después de la Pasión y del Calvario viene siempre la Resurrección y la Ascensión.

    Por eso, toda tristeza es transitoria. Somos desgraciados, pero solamente por un tiempo breve.

    ¿Por qué recé y no me escuchó Dios? Porque Dios se reserva el derecho de darme muchas cosas y mucho mejores que las que yo me atreví a pedirle.
    ¿Por qué sigo enfermo, sin fuerzas? Porque pronto quedaré curado para siempre.
    ¿Por qué tengo que lamentar la muerte de una persona querida?

    ¿O por qué la vida me separa de los únicos con quienes me gusta vivir? Porque pronto me encontraré reunido para siempre.

    También la alegría, toda alegría de este mundo, es pasajera. Los hijos saben que no pueden tener siempre consigo a sus padres. Los padres saben también que no guardarán para siempre a sus pequeños. Y lo mismo la mujer a su marido, el marido a su mujer, y así todas las personas que se aman. No existe más que un solo lugar definitivo en el que nos juntaremos para siempre, y este sitio no está aquí abajo en esta tierra.

    Lo mismo con nuestros bienes: No podemos llevarlos con nosotros: los perderemos todos. Algún día, nuestras manos se abrirán para entregarlos todo. Hoy todavía estamos a tiempo de abrirlas para ofrecerlos libremente. Porque todo lo que no ofrezcamos a Dios, lo vamos a perder.

    Llevar el mundo a Dios. En todas las Misas, ofrecemos un poco de pan, un poco de vino – en representación de nosotros mismos, de nuestras vidas, de nuestros trabajos, de nuestros bienes. Y el sacerdote tomará todo esto y luego lo consagrará llevándolo al mundo de Dios.

     Así en cada una de nuestras Misas, un poco de nuestro mundo pasa a formar parte del mundo del otro mundo.
     En cada una de las Misas, tiene lugar la ascensión de un poco de tierra al cielo.
     En cada una de las Misas, los cristianos, estamos invitados a elevarnos, a separarnos un poco de la tierra, a dar un paso hacia el mundo de Dios.

    Preguntas para la reflexión

    1. ¿He pensado en mi propia ascensión?
    2. ¿Qué me costaría dejar hoy: mis bienes…?
    3. ¿Vivo como si nunca fuera a dejar este mundo?
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