viernes, 20 de enero de 2012

TENDER LA MANO...


Tender la mano
Autor: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net


Muchos hombres y mujeres sabrán tender la mano a sus semejantes, a los más necesitados de misericordia, de consuelo, de pan y de justicia.




Muchos hombres y mujeres necesitan ayuda. En sus cuerpos, porque están enfermos o sufren hambre. En sus corazones, porque necesitan el bálsamo de la misericordia.

Cristo vino al mundo precisamente para anunciar un mensaje de salvación y de consuelo. Dio de comer a las multitudes, curó a enfermos, consoló a los tristes, resucitó muertos, perdonó pecados.

Luego, encomendó una tarea inmensa a quienes escogió para servir y dar la vida por sus hermanos: “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará” (Mc 16,15-16).

La tarea es inmensa, las necesidades incontables, los trabajadores pocos. Además, entre quienes reciben la vocación al sacerdocio o a la vida religiosa, algunos ceden al pesimismo, al desaliento, a la tibieza, a la desesperanza. Otros se apartan de la misión: no llevan el Evangelio, sino que ofrecen ideas más o menos interesantes, pero diferentes del mensaje de Cristo.

El panorama puede parecer desolador. El mundo es demasiado grande, los problemas innumerables, el hambre de Dios agobia a una multitud inmensa de personas.

Sin embargo, Dios no puede dejar a su pueblo. Hoy, como ayer y como mañana, infunde su Espíritu, da fuerzas a los débiles, susurra que ama a cada uno de sus hijos, sostiene a sus enviados para que no sucumban ante la fuerza agobiante del mal.

Desde la experiencia de Dios, muchos hombres y mujeres sabrán tender la mano a sus semejantes, a los más necesitados de misericordia, de consuelo, de pan y de justicia. El milagro de Pentecostés se repetirá, nuevamente, en miles de corazones.

El perdón, entonces, triunfará sobre el pecado. La Eucaristía se convertirá en el alimento de los débiles. La Iglesia, desde su sencillez y su unión profunda con el Maestro, acogerá en sus brazos a millones de almas abiertas a la gracia que viene del Calvario, a la Sangre que nos lava y nos salva.

jueves, 19 de enero de 2012

NO IMPORTA...


No importa...

La gente por lo general, sólo se preocupa por sí mismo.
No importa, quiérela y ten fe en ella.

Si obras bien, dirán que es por motivos ulteriores egoístas.
No importa, obra bien.

Si prosperas, ganas falsos amigos y enemigos verdaderos.
No importa, prospera.

El bien que hagas hoy, se olvidará mañana.
No importa, haz el bien.

Hay gente que necesita ayuda, mas puede atacarte si lo ayudas.
No importa, ayúdala.

En construir, puede ser destruido mañana.
No importa, construye.

Lo que tardas en construir, puede ser destruido mañana.
No importa, construye

ORACIÓN A JESÚS SOLITARIO EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Oración a Jesús solitario en el Santísimo Sacramento

¡Oh Divino Jesús! que durante la noche estáis solitario en tanto tabernáculos del mundo, sin que ninguna de vuestras criaturas vaya a visitaros y adoraros. Yo os ofrezco mi pobre corazón, deseando que todos sus latidos sean otros tantos de amor y adoración. Vos, Señor, estáis siempre en vela bajo las especies Sacramentales, vuestro amor misericordioso nunca duerme ni se cansa de velar por los pecadores.

¡Oh Jesús amantísimo!, ¡Oh Jesús solitario!, haced mi corazón cual lámpara encendida; en caridad se inflame y arda siempre en vuestro amor. Vela ¡oh centinela Divino!, vela por el mísero mundo, por los sacerdotes, por las almas consagradas, las extraviadas, por los pobres enfermos cuyas noches interminables necesitan tu fortaleza y tu consuelo, por los moribundos y por ésta tu humilde sierva que, para mejor servirte, descansa pero sin alejarse de Ti, de tu Sagrario... donde vives en la soledad y el silencio de la noche.

Sea siempre bendito, alabado, adorado, amado y reverenciado el Corazón Sagrado de Jesús en todos los Sagrarios del mundo.

Amén.

REZANDO EL PADRE NUESTRO FRENTE A LA EUCARISTÍA


Autor: Ma Esther De Ariño | Fuente: Catholic.net
Rezando el Padre Nuestro frente a la Eucaristía
Te pido mi Jesús, que cada vez que rece la oración que tú me enseñaste, lo haga despacio, con calma, con amor.



Rezando el Padre Nuestro frente a la Eucaristía
Estoy frente a ti, Señor, en esta mañana de cielo azul y sol resplandeciente. Me dispongo a rezar, después de saludarte y empiezo:


"Padre Nuestro... me detengo y llega hasta mi como un relámpago la escena en que tú, Jesús, les decías a aquel grupo de hombres que habías escogido, que te seguían y que te veían orar.

Te preguntaron cómo debían orar y tú dijiste:

Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden y no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. (Mt 6, 9-13)

Y añadiste: Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes. (Mt 6, 9-15)

Me detengo unos momentos para pensar lo que estoy diciendo, ya que generalmente esa oración es una rutina en mi vida.

Su comienzo es toda una maravilla de grandeza, de fuerza, de ternura... y revelada por ti, Señor, porque sino ¿quién se atrevería a llamar PADRE, al Omnipotente, al Creador del cielo y de la tierra, a la Divinidad, al Todopoderoso, al que dijo: "Yo Soy El que Soy"? Pues bien, Jesús, tú que eres su Hijo, dijiste que es así como le podemos llamar, con plena confianza, con respeto pero con mucho amor: Padre

También nos dices que hay que santificar ese NOMBRE, que debemos darle todo el respeto y la gloria de que es merecedor y después añades una petición: Que venga tu Reino, ese Reino por el que Tú te hiciste hombre y es el que viniste a anunciar y que fue el causante de tu muerte y nos sigues pidiendo que recordemos que es también nuestra misión el anunciarlo.

Y lo que sigue, ¡qué bien lo sabes tú, Jesús! Cada día, en todos los rincones de la Tierra hay alguien que te dice, aún con lágrimas en los ojos y el corazón roto de dolor, ¡hágase tu Voluntad! ¡Qué difícil, cómo cuesta dejar todo en tus manos y aceptar tu Voluntad!

Y sigue otra petición: Nuestro pan Señor que no nos falte. ¡Que todos tus hijos, sin distinción de razas y credos, tengan el alimento de cada día, ya que a ti te preocupaba y apenaban aquellos hombres que te seguían y no tenían que comer y que tenían hambre... y lleno de piedad hiciste uno de los milagros más hermosos. Ahora nos toca a nosotros luchar porque llegue el día en que no exista el hambre en esta Tierra.
Y lo más importante, que nunca nos falte TU Pan, la Eucaristía, que siempre podamos recibirla, que aumentes nuestra fe para amar cada día más Tu presencia en ese pequeño pedacito de Pan donde quieres quedarte con nosotros para siempre.

Y luego, la petición de la humildad pidiendo perdón de nuestras ofensas, pero ese perdón, lleva una condición. ¡Ay, Jesús, esa condición, tú lo sabes porque conoces nuestro corazón, cómo nos cuesta! Mira que le ponemos al Padre, el ejemplo de que nos perdone "cómo nosotros perdonamos" y nosotros somos los que siempre decimos: "¡yo eso no lo voy a perdonar, no puedo, me han hecho demasiado daño o es una persona que no la soporto, me cae muy mal y no la voy a perdonar!" o "yo perdono pero... no olvido". ¡Ay, Jesús!, tú que sabes y recuerdas que diste hasta la última gota de tu preciosa sangre para que fuésemos perdonados y sabes también que esa es la condición del amor por nuestros semejantes. Perdonar y olvidar, porque así es el perdón que Dios, nuestro Padre, nos da. Y nosotros sabemos muy bien cómo es nuestro perdón...

Ya voy a terminar la oración más hermosa que nos pudiste enseñar, pidiendo: Que no nos dejes caer en la tentación, qué seamos fuertes para no rendirnos a los mil sortilegios y engaños del enemigo de ese Dios que tanto nos ama y ¡líbranos del mal! Si, líbranos de ese mal y de tantos males para que no echen raíces en nuestro corazón, y nos puedan alejar de nuestro Padre Dios.

Bendita, como ninguna, la oración del Padre Nuestro, que siendo tan hermosa la decimos todos los días pero tan rutinariamente que no le podemos dar todo el maravilloso sentido y poder que ella encierra.

Te pido mi Jesús, que cada vez que rece la oración que tú me enseñaste, lo haga despacio, con calma, con amor, sabiendo que la dirijo a mi Padre Bueno que me escucha y me ama.

Gracias por estar presente en la Eucaristía... gracias por Tu Pan de cada día.




  • Preguntas o comentarios al autor
  • Ma. Esther de Ariño

    JESÚS EUCARISTÍA...

    Jesús Eucaristía

    ¡ Jesús Eucaristía!
    ¡ Tú eres mi Dios y mi todo!
    Y por eso en estos momentos quiero
    profundizar en esta trascendental
    verdad.

    ¡ Jesús Eucaristía!
    ¡ Tú eres mi Dios y mi todo!
    Sé que muchas cosas me sobran
    y quiero prescindir libremente de ellas
    pero de tí, es absolutamente imposible
    que yo pueda abstenerme... porque
    Tu eres el Señor de mi vida, el dueño
    absoluto de mis aspiraciones y demás
    sentimientos, el ideal y la razón cabal
    de toda mi existencia.

    ¡ Jesús Eucaristía!
    ¡ Tú eres mi Dios y mi todo!
    Háblame en lo más profundo de mi ser.
    Revélame tu amor y tu misterio.
    Comunícame tu luz y tu verdad suprema
    hazme experimentar viva y poderosamente
    que Tú solamente tú.
    eres lo único  necesario en mi vida.

    ¡ Jesús Eucaristía!
    ¡ Tú eres mi Dios y mi todo!
    Tú eres el motivo de mi contemplación,
    el anhelo constante de todos mis
    pensamientos, la meta de todas mis
    acciones, el objetivo de todas mis
    aspiraciones.

    ¡ Jesús Eucaristía!
    ¡ Tú eres mi Dios y mi todo!
    Que la creación te glorifique,
    los volcanes proclamen tu poder,
    la tempestad tu omnipotencia,
    los ríos y las praderas tu suavidad
    y armonía, los cielos y los espacios
    canten tu excelsa gloria.

    ¡ Jesús Eucaristía!
    ¡ Tú eres mi Dios y mi todo!

            Amén.

    miércoles, 18 de enero de 2012

    SABÍAS QUE...


    EL TAMAÑO DE LAS PERSONAS

    EL TAMAÑO DE LAS PERSONAS


    Robert Pershing Wadlow, la persona más alta del mundo hasta ahoraUna persona es enorme para uno cuando habla de frente y vive de acuerdo a lo que habla, cuando trata con cariño y respeto, cuando mira a los ojos y sonríe inocente.

    Es pequeña cuando solo piensa en sí misma, y le hace creer a los otros que piensa en ellos cuando se comporta de una manera poco gentil, cuando no apoya, cuando abandona a alguien justamente en el momento en que tendría que demostrar lo que es mas importante entre dos personas: La Amistad,el compañerismo, el cariño, el respeto, el celo y asimismo el amor

    Una persona es gigante cuando se interesa por tu vida, cuando busca alternativas para tu crecimiento, cuando sueña junto contigo…
    Cuando trata de entenderte aunque no piense igual

    Una persona es grande cuando perdona, cuando comprende, cuando se coloca en el lugar del otro, cuando obra, no de acuerdo con lo que esperan de ella, pero de acuerdo con lo que espera de si misma.

    Una persona es pequeña cuando se deja regir por comportamientos estereotipados. Cuando quiere quedar bien con todos, cuando maneja a la gente como un titiritero y lamentablemente siempre hay gente que no tiene convicciones y se deja manejar….

    Una misma persona puede aparentar grandeza o pequeñez dentro de una relación, puede crecer o disminuir en un corto espacio de tiempo.

    Una decepción puede disminuir el tamaño de un amor que parecía ser grande. Una ausencia puede aumentar el tamaño de un amor que parecía ser ínfimo. Una decepción puede terminar con el respeto por alguien…de muchos… Una acción correcta puede enaltecer a otros

    Es difícil convivir con esta elasticidad: las personas se agigantan y se encogen a nuestros ojos, ya que nosotros juzgamos a través de centímetros y metros, acciones y reacciones, de verdades o falsedades, de expectativas y frustraciones.

    Una persona es única al extender la mano, y al recogerla inesperadamente, se torna otra. El egoísmo unifica a los insignificantes,a los perdedores, a los falsamente llamados diplomáticos No es la altura, ni el peso,ni la belleza ni un titulo o mucho dinero lo que convierte a una persona en grande… es ,su honestidad, su decencia…su amabilidad y respeto por los sentimientos e intereses de los demás. Por su sensibilidad sin tamaño…

    LA PAZ


    LA BUSQUEDA DE LA FELICIDAD

    La búsqueda de la felicidad


    El actor John Barrymoore solía decir: "la felicidad a menudo se cuela por una puerta que inadvertidamente hemos dejado abierta".

    Ello implica que, en muchas ocasiones, la gente no conoce, no ve, o no deja entrar a la felicidad en su vida. Y lo triste es que la vida pasa rápidamente, y cuando menos se lo imagina, han trascurrido muchos años desperdiciados por la amargura y la falta de cariño.

    La felicidad no es el resultado de fórmulas o de recetas, aunque podemos seguir el buen ejemplo de ciertos individuos cuyos testimonios revelan que fueron felices.

    Dentro de las características que tienen aquellos que alcanzaron la felicidad se encuentra la capacidad de servir al prójimo.

    Es decir son más felices aquellos que deciden obrar en bien de sus semejantes que aquellos que lo exigen todo para sí mismos.

    Y es que el egoísmo es una de las principales causas de insatisfacción e infelicidad.

    Un hermoso ejemplo de servicio lo tenemos en la naturaleza. Dentro de ella todo, con excepción del ser humano, vive para servir a otros.

    El agua, el aire, la luz del sol, las plantas etc., tienen una intrínseca ley de servicio al prójimo. No obstante, el aprecio no debe ser exclusivo de los demás.

    Usted tiene el mismo valor que su prójimo.

    ¡Entonces haga algo en favor de usted mismo! ¡Sí! Mejore su salud, desarrolle sus capacidades intelectuales, aprenda un nuevo oficio, etc.

    En verdad, al mejorar en los distintos aspectos de su vida se sentirá mucho mejor. Recuerde que nadie es feliz solo.

    Luche por hacer feliz a otra persona y logrará grandes avances en “la búsqueda de la felicidad”.  

    COMPARTIENDO LA LUZ...

    Autor: P. Dennis Doren L.C. | Fuente: Catholic.net
    Compartiendo la Luz
    Que Dios nos dé siempre la luz para iluminar a todos los que pasen por nuestro lado.
     
    Compartiendo la Luz

    ¡Qué paz trae a nuestro corazón la seguridad de caminar por la vida en el camino correcto!

    ¡Cómo en este caminar de nuestra vida, el ejemplo de las personas deja una marca imborrable!

    Tantas y tantas experiencias en donde hemos visto y tocado con nuestras manos y corazón la bondad, la servicialidad, una muestra de cariño, un consejo, o la ayuda en un momento difícil de nuestra vida; estoy seguro que ese gesto no ha caído al vacío, no se ha perdido. Todos tenemos un importante papel que desempeñar, todos estamos llamados a ser luz, apoyo, guía de los demás; en definitiva, todos necesitamos de todos para llenar nuestra vida de la verdadera luz, la luz de Dios, que es la luz del amor y de la felicidad.

    Un filósofo contó a sus discípulos la siguiente historia:

    "Varios hombres habían quedado encerrados por error en una oscura caverna donde no podían ver casi nada. Pasó algún tiempo y uno de ellos logró encender una pequeña tea; pero la luz que daba era tan escasa, que aun así no se podía ver nada. Al hombre, sin embargo, se le ocurrió que con su luz podía ayudar a que cada uno de los demás prendiera su propia tea, y así, compartiendo la llama con todos, la caverna se iluminó".

    Uno de sus discípulos preguntó: -¿qué nos enseña maestro este relato?

    Y él contestó: -Nos enseña que nuestra luz sigue siendo oscuridad si no la compartimos con el prójimo. Y también nos dice que el compartir nuestra luz no la desvanece, sino que por el contrario, la hace crecer. El compartir nos enriquece en lugar de hacernos más pobres. Los momentos más felices son aquellos que hemos podido compartir.

    Que Dios nos dé siempre la luz para iluminar a todos los que pasen por nuestro lado.

    La verdadera amistad es flor, que se siembra con honestidad, se riega con afecto y crece a la luz de la comprensión. Si una vela enciende a otra, así pueden llegar a brillar miles de ellas. De igual modo, si iluminas tu corazón con amor, puede que ilumines a otro corazón. Mi deseo en este día para tí es: que sonrías, que seas amable, que te muestres interesado por las personas, y así, tu luz brillará y ésta hará que otra luz se encienda cerca de tí. Hoy nos toca a nosotros.

    En los años que llevas de vida ¿a cuántos has iluminado?, ¿con quién has compartido tu luz? Espero que no te hayas cansado de seguir haciéndolo, porque lamentablemente los hombres somos así, nos cansamos.

    Recuerda: Que tu luz, si no la compartes, seguirá siendo oscuridad; tu luz, nos diría Jesús, no es para que la escondas debajo de la cama o en el armario de tus egoísmos, es para que ella, uniéndose a todos los que queremos iluminar a este mundo, se sume a la gran antorcha humana, que en definitiva es el reflejo de Dios en el mundo.

    Tú eres importante ¡y vaya que sí lo eres! y todos esperamos mucho de tí. Comparte hoy tu luz y verás ¡qué feliz serás!




  • Preguntas o comentarios al autor
  • P. Dennis Doren LC

    martes, 17 de enero de 2012

    MANTÉN EL BUEN HUMOR..


    Mantén el buen humor...
    Autor: César Borges


    Mantén el buen humor en cualquier circunstancia.
    Y trata de mantener vivo el buen humor de todas las personas
    que te encuentran en la vida.
    La alegría es medicina divina.
    La tristeza, en cambio, nos hunde en un mar de barro,
    que salpica y ensucia a los que se nos acercan.

    En los sufrimientos y penas también trata de ser alegre,
    porque la alegría es la mejor medicina para conseguir la felicidad.

    Convéncete de que la alegría de la vida no te puede
    llegar de afuera.
    Podrás hallar la felicidad cuando puedas hacerla brotar
    de tu corazón, cuando aprendas ayudar a todos,
    sin preferencias, con tus obras, palabras y pensamientos.

    VEN ESPÍRITU SANTO...

    Ven Espíritu Santo


    Ven, Espíritu Santo,
    Llena los corazones de tus fieles
    y enciende en ellos
    el fuego de tu amor.
    Envía, Señor, tu Espíritu.
    Que renueve la faz de la Tierra.


    Oración:

    Oh Dios,
    que llenaste los corazones de tus
    fieles con la luz del Espíritu
    Santo; concédenos que,
    guiados por el mismo Espíritu,
    sintamos con rectitud y
    gocemos siempre de tu consuelo.
    Por Jesucristo Nuestro Señor.
    Amén.

    IRÉ CONTIGO SEÑOR...

    Iré contigo, Señor.

    Para sabiendo y viendo dónde vives y cómo vives,vivir para Ti, contigo y para los demás.
    Porque, mis días, no siempre están colmados de vida,ni mis labios desgranan palabras de verdad.
    Porque, mis caminos, no siempre son los tuyos,ni mis verdades son la Verdad de tu Reino.

    Iré contigo, Señor.
    Para servirte anunciando tu Evangelio y, pregonándolo de balde,saber que es lo más grande que me puede ocurrir,lo más grandioso que, en tu nombre, yo puedo hacer.

    Iré contigo, Señor.
    Y, donde tú vayas, contigo y por Ti lo haré:
    Si hay sufrimiento, seré mano tendida.
    Si brota el llanto, desdoblaré el pañuelo de mi consuelo.
    Si no amanece, irradiaré la luz de tu presencia.

    Iré contigo, Señor.
    Porque, ir agarrado de tu mano,
    es sentir que el cielo me aguarda .
    Es creer en un mañana mejor.
    Es añorar esa Ciudad sin lágrimas ni dolor.

    Iré contigo, Señor.
    Y, cuando vea dónde y cómo vives,
    sabré que el AMOR lo puede todo,
    entenderé que el AMOR lo vale todo,
    comprenderé que el AMOR lo inunda todo.

    Iré contigo, Señor.
    Porque, vivir dónde Tú vives,
    es tal vez, y con mucho, el mejor lugar
    donde ser feliz y permanecer para siempre.
    Amén.


    P. Javier Leoz

    JESÚS ES TU AMIGO...

    Jesús es tu amigo. —El Amigo. —Con corazón de carne, como el tuyo. —Con ojos, de mirar amabilísimo, que lloraron por Lázaro... Y tanto como a Lázaro, te quiere a ti.

     San Josemaría Escrivá de Balaguer

    SI NO CONFÍAS EN TU PROPIA ORACIÓN..

    Autor: P. Francisco Armengol, L.C | Fuente: www.la-oracion.com
    Si no confías en tu propia oración
    Saber que Cristo ha rezado por nosotros, para sostenernos en los momentos de debilidad.
     
    Si no confías en tu propia oración

    El Santo Padre comenta en la audiencia del 11 de enero del 2012 la oración de Jesús en la última cena.

    Quisiera resaltar sólo un pequeño detalle: la oración que hace Jesús por Pedro: yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague.


    Nuestro Señor dirige esa frase a Pedro justo después de predecirle su triple negación. Jesús está a punto de salir para Getsemaní para agonizar en el huerto, pero sabe que también Pedro sufrirá una gran prueba y quiere decirle que a pesar de sucumbir, que siga adelante, que ha rezado por él. Precisamente la oración de Jesús sostiene la debilidad de sus discípulos durante la prueba.

    Esto es un consuelo para nosotros, pues significa que ante las pruebas de la vida no dependemos exclusivamente de la fuerza de nuestra propia oración. Por un lado, a veces sufrimos pruebas tan grandes que lo último que nos apetece hacer en ese momento es rezar. Por otro, nuestros momentos de oración pueden llegar a ser tan distraídos que realmente poca fuerza podemos esperar de ellos. Perdemos la confianza en nuestra propia oración.

    Pero saber que Cristo ha rezado por nosotros, para sostenernos en los momentos de debilidad, para que sepamos levantarnos después de habernos caído, es un gran consuelo. ¿Qué oración puede ser más eficaz que la del mismo Cristo?

    Si no confías en tu propia oración, no te preocupes. Cristo ha rezado por ti.


    Aquí puedes leer el texto completo de la catequesis del Papa del 11 de enero de 2012

    lunes, 16 de enero de 2012

    PENSAMIENTO MARIANO 12


    Pensamiento Mariano

    Nadie invocó a María que no haya sido favorecido. De María recibe el cautivo redención, curación el enfermo, consuelo el afligido, el pecador perdón, el justo gracia, el Ángel alegría.


    San Bernardo

    LA VOZ DE DIOS EN LA OSCURIDAD...

    La Voz de Dios
    en la oscuridad


    El discípulo inquirió a su sabio maestro:

    - ¿Por qué muchas veces Dios parece injusto con unos y generoso con otros?

    El maestro le contó la siguiente historia:

    - Vamos hasta la montaña en la que mora Dios --comentó un caballero a su amigo--. Quiero demostrar que Él sólo sabe exigir, y que no hace nada por aliviar nuestras cargas.

    - Voy para demostrar mi fe --dijo el otro.

    Llegaron por la noche a lo alto del monte y escucharon una voz en la oscuridad.

    - ¡Cargad vuestros caballos con las piedras del suelo!

    - ¿Ves? --dijo el primer caballero--. Después de subir tanto y estar muy cansados, aún nos hace cargar con más peso. ¡Jamás obedeceré!

    En cambio, el segundo caballero hizo lo que le voz decía.

    Cuando acabaron de bajar el monte, llegó la aurora y el alba trajo los primeros rayos de sol que iluminaron las piedras que el caballero piadoso había recogido. Eran diamantes puros, de kilates incalculables.

    Dice el maestro:

    Las decisiones de Dios son misteriosas, pero aunque no lo comprendamos ahora, siempre resultan a nuestro favor.

    Mi querido amigo, cuando se te presenten por la vida muchas adversidades, y sientas que Dios te carga aún más en vez de aliviarte, no debes desesperar, ni quejarte por los golpes que recibes. Aun cuando no llegues a entenderlos, no pierdas la esperanza, pues la decisiones de Dios siempre juegan a favor de sus hijos que le aman.

    Ya el Apóstol San Pablo nos lo decía:

    "Fiel es Dios que nunca nos va a dejar ser probados más allá que nuestras propias fuerzas. Sino que junto con la prueba, nos dará la fortaleza para poder resistir"

    I Corintios 10,13

    P. Carlos E García CJM

    ORACIÓN AL ÁNGEL DE LA GUARDA


    CAMINO...


    Camino


    Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.

    La ciudad era muy oscura en las noches sin luna .

    En determinado momento, se encuentra con un amigo.
    El amigo lo mira y de pronto lo reconoce.

    Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo. Entonces, le dice:

    - ¿Qué haces Guno, tú ciego, con una lámpara en la mano?
    Si tú no ves...

    Entonces, el ciego le responde:

    - Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mi...

    - No solo es importante la luz que me sirve a mí, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella.

    Cada uno de nosotros puede alumbrar el camino para uno y para que sea visto por otros, aunque uno aparentemente no lo necesite.

    Alumbrar el camino de los otros no es tarea fácil...Muchas veces en vez de alumbrar oscurecemos mucho más el camino de los demás...¿Cómo? A través del desaliento, la crítica, el egoísmo, el desamor, el odio, el resentimiento...

    CADA CUMPLEAÑOS...

    Autor: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net
    Cada cumpleaños...
    Los festejos han terminado. Vuelve la vida ordinaria. El tiempo pasa. La vida no se detiene. Llega un nuevo cumpleaños.
     
    Cada cumpleaños...
    El tiempo pasa. La vida no se detiene. Llega un nuevo cumpleaños.

    De niños, o también de grandes, el cumpleaños es el momento de los festejos. El pastel, las velas, las canciones, los aplausos, los regalos...

    En cada cumpleaños recordamos a los propios padres. Fueron ellos quienes, desde su amor, se abrieron a la esperanza y a la vida. Fueron ellos quienes soportaron días y noches de lloriqueos o de caprichos. Fueron ellos quienes lavaron, compraron, levantaron, curaron, dieron de comer a un pequeñuelo indefenso y necesitado.

    Recordamos a otros familiares: hermanos, abuelos, tíos, primos, sobrinos. En cada familia, ¡cuántas relaciones no sólo de carne y de sangre, sino de afectos y de cariño sincero!

    Recordamos a educadores: en una primaria con niños que jugaban y que no sabían cómo escribir letras misteriosas, y en otras etapas de formación, donde hombres y mujeres dieron lo mejor de sí mismos para introducirnos en el mundo inmenso de la ciencia.

    Recordamos a médicos, enfermeros, practicantes, farmacéuticos, profesionales de la salud, que nos “cosieron” una herida profunda, que nos dieron la medicina adecuada para curar una infección maligna, que nos sonrieron para hacer más llevadero el momento de esa inyección tan dolorosa.

    Recordamos a catequistas, religiosas y laicos ejemplares; a sacerdotes que nos dieron los sacramentos, sobre todo ese magnífico regalo de la Eucaristía y ese encuentro purificador en cada confesión de los pecados.

    Recordamos, en definitiva, a Dios. Él quiso nuestra llegada al mundo. Él quiso acompañarnos en tantas situaciones difíciles y en tantas alegrías. Él quiso iluminar los momentos de oscuridad y de dudas. Él quiso abrir ventanas de esperanza ante la pérdida de un empleo, el inicio de una enfermedad, o las caídas en ese mal tan destructivo que se llamada pecado.

    Los festejos han terminado. Vuelve la vida ordinaria. El corazón ha sentido algo parecido al perfume de jazmines y al canto de los petirrojos: la belleza de una vida que inicia desde la bondad y que avanza, día a día, hacia el encuentro eterno con el Padre que nos ama, y con tantos seres queridos que fueron, o siguen siendo, faros de esperanza y de alegría.




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  • P. Fernando Pascual LC
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