jueves, 5 de mayo de 2011

HOY VOY A HABLAR CONTIGO DE ELLA, DE TU MADRE, DE MI MADRE, MARÍA

Autor: Ma Esther De Ariño | Fuente: Catholic.net
Hoy voy a hablar contigo de Ella, de tu Madre, de mi Madre
Es mayo, Señor, y la Iglesia que tu fundaste le ha dedicado este mes a María. Señor, Jesús, gracias porque tu Madre es mi Madre.



Es mayo, Señor, y la Iglesia que tu fundaste le ha dedicado este mes a María.

Vengo ante ti, la Capilla está vacía y en este silencio y soledad encuentro el momento propicio para hablar un rato contigo... podemos hablar de muchas cosas.... y traigo en el alma tantas penas, tantas preocupaciones, tantos desvelos, todos encerrados en mi "pequeño mundo", pero no. Hoy no te voy a hablar de mi, tu me conoces, tu lo sabes todo, Señor..

Hoy voy a hablar contigo de Ella, de tu Madre, de mi Madre, porque tu me la diste, me la entregaste desde la Cruz donde ya estabas a punto de morir.

Los brazos de María son los primeros que te arroparon allá, en una noche fría pero la más bella y buena de todas las noches y así empezaste a conocer lo que es el amor y el calor de una madre. Después atravesaste montañas y pueblos, siempre arropado en los brazos de una mujer, tu madre, que con el corazón de latir asustado, huía a otras tierras para proteger tu vida.

Tiempo después la vuelta y la vida tranquila, sencilla y humilde en la aldea de Nazaret... ¿Te acuerdas, Jesús del pozo donde la acompañabas a buscar el agua? ¿Te acuerdas de sus risas, de la mirada de sus ojos dulces y hermosos, desbordada de amor e infinita ternura?...¡Qué bonitos días, cuánta paz, cuánto amor!.

Tu crecías.... te estabas convirtiendo en un jovencito y Ella siempre a tu lado. Fuieste con tu "padre" y Ella a Jerusalém, entraste en el Templo y por aquel "misterioso mandato" te quedaste a participar en las discusiones de los grandes pensadores... y te dolía el corazón porque sabías del dolor de "esos dos seres" tan amados al vivir la zozobra de tu ausencia.... pero es que ya estabas empezando a cumplir tu misión...

Después volviste con "ellos" y ¡qué años tan inolvidables y hermosos! ¡Qué unión, qué felicidad, qué hogar tan pleno de armonía y de amor!. Cuántas veces la mirarías en el quehacer de las labores en la humilde casa, a la hora de estar reunidos en la comida, en la oración, desbordándose tu amor de hijo en aquella dulce y tierna mujer, sencilla pero con dignidad de reina, alegre y dispuesta... ¡cuánto te quería, cuánto la amabas... ¿Te acuerdas Jesús? Y un día la viste llorar... José, "tu padre" había muerto, Ella lo amaba mucho y lloraba...y tus brazos la rodearon y Ella apoyando su cabeza en tu pecho encontró, a pesar de su dolor, la paz.

El tiempo pasó y llegó el día...Día en que habías de "saber decir adiós" y tenías un nudo en la garganta pero la viste a Ella con el brillo de las lágrimas en los ojos, pero serena, otra vez "el fiat" en su corazón, esclava a la voluntad de Dios, pero con la dignidad de reina y señora despedirte con el más fuerte y amoroso de los abrazos, de unos brazos que tal vez no te volverían a envolver y apretar contra su corazón hasta que te entregaran en ellos después de bajarte de la cruz...¡qué despedida, Jesús, qué despedida!. Así los dos nos enseñasteis a "saber decir adiós."

Seguro que alguna vez regresaste para verla y estar con Ella pero... tu Misión había comenzado y ya no "eras suyo".

Después tu subiste al Calvario y Ella lo subió contigo para estar al pie de la cruz. ¡Jesús, si habías tenido todos los más crueles sufrimientos que un hombre puede tener, creo que ninguno pudo atormentar tu corazón como el volverla a ver en aquellos momentos! y nos la diste por Madre para que sus brazos, ya sin ti, pudieran abrazar a toda la Humanidad y en ella, a mí!. ¡Gracias, Jesús!.

¡Aleluya, Aleluya!. Otra vez Tu y Ella abrazados. ¡Madre querida, aquí estoy, he resucitado! ¿Te acuerdas, Jesús?. ¡No hubo una mañana más hermosa para Ti y para Ella!.

Y después el tiempo pasó...y un día, un día muy especial, Ella subió al cielo para estar contigo, con San José, con los Santos y los ángeles en la infinita y gloriosa presencia de Dios.

Estamos en el mes de mayo, Jesús, y hemos hecho un pequeño recuerdo de esa gran mujer, ejemplo de todas las madres del mundo: Estrella de la mañana, Reina de los ángeles, Virgen fiel, Virgen misericordiosa, Puerta del Cielo, Salud de los enfermos, Refugio de los pecadores, Reina de la Paz....

Señor, Jesús, gracias porque tu Madre es mi Madre.

Santa María, ruega por nosotros, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

También en este mes festejamos el Día de la Madre. Las que partieron y nos siguen amando desde el Cielo y las que todavía están con nosotros sabemos que no hay un amor como ese amor, que es el que más se asemeja al de nuestro Padre Dios, pues lo da todo sin pedir nada a cambio, tal vez, si, una sola cosa, al igual que el Señor..... ¡que las amemos!.

miércoles, 4 de mayo de 2011

DEJADME A MARÍA...


Dejadme a María...
Padre Tomás Rodríguez Carbajo


. Cuando en 1.605 fue elegido Papa el Cardenal de Médicis, que tomaría el nombre de León Xl, y mientras le revestían con los hábitos papales, le quisieron quitar un gran escapulario del Carmen, que llevaba entre la ropa, el Papa les dijo a quienes le ayudaban a revestirse: Dejadme a María, para que Ella no me deje.

. El 16 de Julio del año 1251 se apareció la Santísima Virgen a S. Simón Stock, General de la Orden de los Carmelitas, y prometió gracias y bendiciones especiales para aquellos que llevaran el escapulario.

. Durante siglos los cristianos se han acogido a esa protección de Nuestra Señora y la Iglesia la ha aprobado repetidamente con numerosos privilegios espirituales. En una alocución de Pío Xll (6-Vlll-1.950) se nos dice que esta devoción ha hecho correr sobre el mundo un río caudaloso de gracias espirituales y temporales.

. El escapulario es signo de devoción a la Virgen y al mismo tiempo de su protección en la hora de la muerte, como nos lo dice el Cardenal Gomá en su libro sobre María Santísima: El pueblo cristiano ha venerado a la Virgen del Carmen particularmente por medio del escapulario como a la Madre de Dios y nuestra, que se nos presenta con estas credenciales: En la vida protejo, en la muerte ayudo y, después de la muerte, salvo.

. El escapulario alcanza su significado auténtico, como dice Pío Xll, cuando: Quien lo viste se asocia por medio de él, de forma más o menos estrecha a la Orden Carmelitana Por eso tiene que entirse comprometido a una especial dedicación de la Virgen a su culto, a su imitación propios de la vocación carmelitana de la que les hace partícipe en la iglesia el escapulario. Nos dirá el mismo Papa el 11 de Febrero de 1.950:

Es preciso que el escapulario se convierta
en memorial de la Virgen,
espejo de humildad y castidad,
breviario de modestia y sencillez,
elocuente expresión simbólica
de la plegaria de invocación y ayuda divina.

. Así lo entendieron quienes llevaron el escapulario como un compromiso de especial entrega a la Virgen y con la seguridad de su especial protección maternal durante la vida y en la hora de la muerte. Esto nos lo recuerda la Constitución L.G. n 62 del Vaticano ll: María con su amor materno, se cuida de los hermanos de su Hijo que todavía peregrinan y se hallan en peligros y en ansiedad hasta que sean conducidos a la patria bienaventurada...

. Es una de las devociones marianas más extendidas entre los fieles cristianos, de ahí la coplilla que dice:
Es la Virgen del Carmelo
la que más altares tiene:
su sagrado escapulario
no hay pecho que no lo lleve

. En su visita del año 1.982 a Santiago de Compostela, Juan Pablo ll deseaba a todos: Que la Virgen del Carmen ... os acompañe siempre. Sea Ella la estrella que os guíe. La que nunca desaparezca de vuestro horizonte, la que os conduzca a Dios, a Puerto seguro.

A LA REINA DEL MUNDO...

MEDICINA ACTUAL


Autor: Rebecca Millette | Fuente: Notifam.net
El sexo oral, causante del cáncer oral, en alza, según estudios
Preocupación por un alza dramática en los cánceres de la cabeza y el cuello, los cuales, según indican los estudios, son causados por el virus de papiloma humano/VPH, que se transmite a través del sexo oral


 
Los médicos en Canadá y los Estados Unidos de América están expresando preocupación por un alza dramática en los cánceres de la cabeza y el cuello, los cuales, según indican los estudios, son causados por el virus de papiloma humano(VPH), que se transmite a través del sexo oral.

Cerca de 2,000 casos de cáncer en la cabeza y el cuello son diagnosticados cada año en Canadá, y aproximadamente 1,500 son causados por la VPH, trasmitida a través del sexo oral, según informó la especialista en medicina, Avis Favaro, de la cadena de televisión canadiense CTV News (Canada Television News).

Los estudios en los Estados Unidos indican que la VPH es ahora la causa principal de los cánceres en la cabeza y el cuello, con un 64 por ciento, siendo un porcentaje más alto que por fumar, masticar tabaco, o ingerir bebidas alcohólicas.

A la vez que la VPH es mejor conocida por ser la causa de cáncer cervical en las mujeres, los médicos ahora están diciendo que la nueva tendencia de los cánceres en la cabeza y el cuello es sorprendente y preocupante. Los jóvenes, dicen ellos, desconocen que el sexo oral no es seguro, y el resultado es que más y más de aquéllos están contrayendo la VPH relacionada con el cáncer, a través del sexo oral. El virus, contraído durante los años de la adolescencia o en la edad veintena, en ocasiones puede permanecer latente por décadas.

“Los más jóvenes, los que están saludables, que no fuman y no beben, están desarrollando cáncer en las amígdalas y en la superficie al dorso de la lengua”, dijo el cirujano, Doctor Anthony Nichols, del Centro de las Ciencias de la Salud de Londres (London Health Sciences Center), en la provincia de Ontario en Canadá.

“Mientras más son los encuentros de sexo oral que tiene una persona, son mayores las probabilidades de desarrollar la HPV relacionada con el cáncer oral de la faringe”, dijo la doctora Marina Salvadori, una perito en el área de las enfermedades infecciosas pediátricas del Centro de las Ciencias de la Salud de Londres.

Las tasas, dijo el doctor Nichols, aumentan a un ritmo de 3 por ciento cada año. “Con un tres por ciento al año, en 10 años – eso es cerca de un 30 por ciento cada década. En términos del cáncer, eso es enorme”, dijo Nichols.

En los Estados Unidos, los investigadores han encontrado un aumento en un 225 por ciento en cáncer oral desde 1974 hasta 2007, predominantemente entre los hombres blancos, según informó la doctora Maura Gillison de la Universidad del Estado de Ohio (Ohio State University) en los Estados Unidos, quien ha estado realizando investigaciones sobre la VPH y el cáncer durante los pasados 15 años.

“Cuando uno compara las personas que tienen una infección oral o no la tienen….el factor único más grande es el número de parejas que la persona ha tenido y con las que ha participado en sexo oral”, dijo la doctora Gillison durante una reunión de la Asociación Americana para al Avance de la Ciencia (American Association for the Advancement of Science/AAAS), que se llevó a cabo esta semana en la ciudad de Washington,DC, en los Estados Unidos.

Según la Fundación para el Cáncer Oral (Oral Cancer Foundation) en los Estados Unidos, “se ha podido mostrar ahora el VPH es sexualmente transmitido entre parejas, y de modo conclusivo, está implicada en la creciente incidencia de pacientes con cáncer oral que son jóvenes y no fuman…Basados en datos reciente, tal parece que, entre las personas menores de 50 años de edad, el VPH relacionada con el cáncer oral, bien podría reemplazar el tabaco como el agente primario causante de la iniciación del proceso de la enfermedad”.

“Los adolescentes realmente no tienen idea que el sexo oral está relacionado con unos resultados como las ITS (infecciones de transmisión sexual), la VPH, la clamidia, y así otros”, dijo la doctora Bonnie Halpern-Felsher de la Universidad de California San Francisco (University of California San Francisco/UCSF) en los Estados Unidos, quien ha estudiado las actitudes y el comportamiento sexual de los adolescentes.

Según señalan los estudios realizados por Halpern-Felsher, los jóvenes entienden que el sexo oral “es menos riesgoso” y dicen que “es más prevalente” entre los adolescentes y las personas en la edad veintena.

A la vez que se están desarrollando y dando aprobación a las vacunas para el cáncer cervical, que podría ser usado en los tipos de VPH relacionados con los cánceres de la cabeza y el cuello, los médicos advierten que la investigación todavía no cuenta con una determinación sobre cuál será el efecto en los pacientes, cinco o más años tarde.

“Sabemos, en base a los buenos estudios de modelación que se han llevado a cabo en el mundo, que si la vacuna no dura un mínimo de 15 años, el cáncer cervical no puede ser detenido, sino que solamente será atrasado”, ella dijo.

Los médicos y los investigadores les están diciendo a los practicantes en la medicina, a los educadores, y a los padres de familia, que tienen que informarle a la gente joven de los enormes riesgos del sexo oral y de sus peligrosos efectos a largo plazo.

FARISEO MODERNO

Fariseo moderno
(Desconozco Autor)

Caminando con firmeza, muy consciente de que el piso de aquel templo había sido su personal donación, el hombre se acercó a la balaus­trada del altar y agradeció a Dios por todos los bienes que había recibi­do, pero a su vez, para recordarle todo lo que él había generosamente da­do a cambio.

El era bueno, pertenecía a todas las asociaciones piadosas y de beneficencia que patrocinaba su iglesia, era fiel y había inculcado en sus hijos el temor e Dios y daba limosnas muy por encima de lo que daban los demás, aparte de asistir a cuanto retiro y taller de oración le ofrecían. No era como los otros, pobres ignorantes que sólo iban a pedir y de los cua­les estaba el templo lleno y era su privilegio ser diferente, por lo cual es­taba tan agradecido como orgulloso.

Su error fue pensar que ya con ello estaba justificado. La verdad era que creía en Dios, pero nunca le creyó a Dios, por ejemplo en cosas tan simples como la justicia y la humildad. Y por ello era incapaz de escu­char aquellas palabras sentenciosas y graves del Maestro: "Todo el que se ensalce será humillado y el que se humille será ensalzado Y que, precisamente por eso, sólo los mansos y los humildes de corazón poseerían la tierra. Al menos así lo dice el Libro Santo.

martes, 3 de mayo de 2011

DIOS TE SALVE REINA Y MADRE...

EL SIGNO UNIVERSAL DE LA CRUZ

Autor: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net
El signo universal de la Cruz
Pascua. La Santa Cruz. La Cruz se ha convertido en un símbolo imprescindible. Porque Cristo murió en una Cruz para ofrecer a todos la salvación.


La Cruz es un signo clave para todos los cristianos y para tantos hombres y mujeres de buena voluntad. Es más que un signo, porque encierra un mensaje universal, perenne, necesario para los corazones.

“La señal de la Cruz es de alguna forma el compendio de nuestra fe, porque nos dice cuánto nos ha amado Dios; nos dice que, en el mundo, hay un amor más fuerte que la muerte, más fuerte que nuestras debilidades y pecados” (Benedicto XVI, Lourdes, 14 de septiembre de 2008).

Por eso la Cruz se ha convertido en un símbolo imprescindible. Porque Cristo murió en una Cruz para ofrecer a todos, sin discriminaciones, su Amor, su misericordia, su perdón.

La Cruz nos dice que el amor es más fuerte que el mal, que es posible la salvación. Ese fue uno de los mensajes de las apariciones de Lourdes: la invitación de la Virgen María “a todos los hombres de buena voluntad, a todos los que sufren en su corazón o en su cuerpo, a levantar los ojos hacia la Cruz de Jesús para encontrar en ella la fuente de la vida, la fuente de la salvación” (Benedicto XVI, Lourdes, 14 de septiembre de 2008).

En medio del debate suscitado por algunos que desean quitar cualquier cruz en los lugares públicos (escuelas, tribunales, parlamentos, despachos del gobierno), los creyentes necesitamos descubrir el verdadero significado de ese signo.

Tal vez Dios permite esa fobia, ese deseo de eliminar un signo universal, para sacudir nuestra rutina y para avivar nuestro corazón al contemplar a Jesús, el Inocente, clavado en un madero. Podremos, entonces, gritar y testimoniar, con nuestra vida y con nuestra esperanza, un mensaje que es para todos, que no debemos esconder en las sacristías ni en los hogares.

Vale la pena recordar, desde el dolor que produce ver a seres humanos insensibles ante el mensaje universal de la Cruz, estas palabras del Papa Benedicto XVI en su visita a Lourdes:

“Volvamos nuestras miradas hacia Cristo. Él nos hará libres para amar como Él nos ama y para construir un mundo reconciliado. Porque, con esta Cruz, Jesús cargó el peso de todos los sufrimientos e injusticias de nuestra humanidad. Él ha cargado las humillaciones y discriminaciones, las torturas sufridas en numerosas regiones del mundo por muchos hermanos y hermanas nuestros por amor a Cristo”.

QUE LA CRUZ NO TE ASUSTE...


Que la cruz no te asuste. La más grande prueba de amor consiste en padecer por el amado; y si Dios, por tanto amor, sufrió tanto dolor, el dolor que se sufre por Él se vuelve amable en cuanto al amor.

San Pío de Pieltrecina

CRISTO DE LOS FAVORES

Cristo de los favores
(Desconozco Autor)


El viejo Haakon cuidaba cierta Ermita. En ella se veneraba Un crucifijo de mucha devoción. Este crucifijo recibía el nombre, bien significativo de "Cristo de los Favores."


Todos acudían allí para pedirle al Santo Cristo. Un día el ermitaño Haakon quiso pedirle también un favor. Lo impulsaba un sentimiento generoso. Se arrodilló ante la imagen y le dijo, "Señor, quiero padecer por ti. Déjame ocupar tu puesto. Quiero reemplazarte en La Cruz." Y se quedó fijo con la mirada puesta en la Sagrada Efigie, como esperando la respuesta. El Crucifijo abrió sus labios y habló. Sus palabras cayeron de lo alto, susurrantes y amonestadoras.

"Siervo mío, accedo a tu deseo, pero ha de ser con una condición."

"Cual, Señor?" preguntó con acento suplicante Haakon.

"Es una condición difícil."

"Estoy dispuesto a cumplirla con tu ayuda, Señor," respondió el viejo ermitaño.

"Escucha. Suceda lo que suceda y veas lo que veas, has de guardar siempre silencio." Haakon contestó, "Os lo prometo, Señor." Y se efectuó el cambio. Nadie advirtió el trueque. Nadie reconoció al ermitaño, colgado de cuatro clavos en la Cruz. El Señor ocupaba el puesto de Haakon. Y éste por largo tiempo cumplió el compromiso. A nadie dijo nada. Los devotos seguían desfilando pidiendo favores.


Pero un día... Llegó un rico y, después de haber orado, dejo allí olvidada su bolsa. Haakon lo vio y calló. Tampoco dijo nada cuando un pobre, que vino dos horas después, se apropió de la bolsa del rico. Ni tampoco dijo nada cuando un muchacho se postró ante él, poco después, para pedirle su gracia antes de emprender un largo viaje. Pero en ese momento volvió a entrar el rico en busca de la bolsa. Al no hallarla, pensó que el muchacho se la había apropiado. El rico se volvió al joven y le dijo, iracundo,

"!Dame la bolsa que me has cogido!" El joven sorprendido, replicó,

"No he cogido ninguna bolsa."


"!No mientas, devueIvemeIa enseguida!"

"Le repito que no he cogido ninguna bolsa," afirmó el muchacho.


El rico arremetió, furioso, contra él. Sonó entonces una voz fuerte, "!Detente! El rico miró hacia arriba y vio que la imagen hablaba. Haakon, que no pudo permanecer en silencio, grito, defendió al joven e increpó al rico por la
falsa acusación. Este quedo anonadado, y salió de la Ermita. El joven salió también porque tenía prisa para emprender su viaje. Cuando la Ermita quedó a solas, Cristo se dirigió a su siervo y le dijo,


"Baja de la Cruz. No sirves para ocupar mi puesto. No has sabido guardar silencio."

"Señor," dijo Haakon, "como iba a permitir esa injusticia?" Se cambiaron los oficios. Jesús ocupo la Cruz de nuevo y el ermitaño se quedo de rodillas ante el Crucifijo. El Señor, clavado, siguió hablando.

"Tu no sabias que al rico le convenía perder la bolsa, pues llevaba en ella el precio de la virginidad de una joven mujer. El pobre, por el contrario, tenía necesidad de ese dinero e hizo bien en llevárselo; En cuanto al muchacho que iba a ser golpeado, sus heridas le hubieran impedido realizar el viaje que para El resultaría fatal. Ahora, hace
unos minutos, acaba de zozobrar el barco y él ha perdido la vida. Tu no sabías nada. No sabes nada. Yo sí se. Por eso callo."


Y la sagrada imagen del crucificado guardó silencio. Haakon levantó sus ojos hacia él y exclamó: "Perdón, Señor, Perdón!"

lunes, 2 de mayo de 2011

¿Fanático?... no, tan sólo católico

¿Fanático?... no, tan sólo católico
Autor: Andrés Tapia Arbulú

 
Durante una reunión social, me dijeron que soy un fanático.

Francamente, mi primera reacción ¿casi tentación? hubiera sido de protesta y enojo. En mi léxico personal, como en el de muchas personas, la palabra fanático abarca una serie de conceptos que van de la gama de lo irracional a la de la violencia.

¿Me había exasperado ante una opinión contraria? No, había estado de lo más tranquilo. ¿Había gritado o ridiculizado a alguien? Menos, además de no ser caritativo. ¿Había decidido defender a ultranza a algún político, equipo de fútbol o propuesto alguna violencia? Nada de eso.

Uds. juzguen: sencillamente lo que expresé, en diversos momentos de la reunión, fue una serie de puntos de vista, no muy originales por cierto:

Que el matrimonio es para toda la vida.
Que las relaciones fuera del matrimonio están mal.
Que la vida es sagrada y el aborto es un asesinato aún en caso de violación.
Que la homosexualidad es un desorden moral grave y dista mucho de ser normal.

Como les decía, ideas no muy originales pues todas ellas se encuentran en el Catecismo de la Iglesia Católica. Consideraciones que la Iglesia y los católicos han mantenido durante siglos.

Lo curioso es que no me encontraba en una reunión de librepensadores u otro tipo de aquelarre bohemio. Se encontraban muchos católicos y algunos de más de una misa de domingo. ¿Qué es lo que había pasado entonces?

Algo muy sencillo y preocupante: los católicos se van mimetizando con una sociedad secularizada, la cual va minando sutil pero inexorablemente su fe hasta amoldarla a una especie de buenas costumbres sociales. Y como la sociedad se encuentra en un desvarío donde cada uno tiene su opinión, ellos, irresponsablemente, van perdiendo su identidad católica hasta terminar creyendo que ser católico es más un compromiso con las buenas costumbres de la sociedad que con el Dios de Jesucristo.

Por eso ya no reconocen lo que significa ser católico.

Por eso cuando expresé mi manera de ver la realidad las reacciones fueron varias. Algunos apuraron lo que estaban bebiendo. Otro hizo un gesto de disgusto y una pareja me dijo (ellos sí levantando la voz): ¡eres un fanático!, con el mismo tono que hubieran empleado para referirse a que era un grosero o un enfermo sexual.

Los miré un poco sorprendidos y les dije tranquilamente: ¿Fanático?... no, tan sólo católico.

Para Juan Pablo II rezar era respirar


Autor: . | Fuente: Ecclesia
Para Juan Pablo II rezar era respirar
Recuerda su secretario personal, el actual cardenal Dziwisz


Para Juan Pablo II rezar era respirar
01 de mayo de 2011

El Arzobispo de Cracovia (Polonia) y secretario personal de Karol Wojtyla por más de 40 años, Cardenal Stanislaw Dziwisz, señaló que para el Papa Juan Pablo II "rezar era como respirar".
En un artículo publicado hoy por L´Osservatore Romano en ocasión de su participación en la multitudinaria vigilia que se celebró en vísperas de su beatificación, el Cardenal afirmó que "rezar para Juan Pablo II era respirar. Cuando hablaba luego de Jesucristo, no hacía otra cosa que contar su experiencia. Siempre hubo entonces correspondencia entre lo que decía y lo que vivía. Era siempre auténtico, incluso y sobre todo en la escucha".

Estar con el Papa, dijo, significaba garantizar sus espacios de silencio, especialmente el que dedicaba a Dios: "Dios y punto. Los dos. Juan Pablo II era una enamorado de Dios. Lo buscaba, nunca se cansó de estar con Él. En Dios sabía sumergirse en todo lugar, en toda condición: incluso cuando estudiaba o estaba en medio de la gente, lo hacía con la máxima naturalidad".
Para el Cardenal, si Juan Pablo II "es proclamado beato, es porque ya era santo en vida, lo era también para nosotros que estábamos a su alrededor, yo sabía que era un santo".
"Yo lo sabía desde hace tiempo, desde que estaba en vida e incluso antes de que fuera elegido para el pontificado. Yo lo sabía desde cuando comencé a vivir a su lado. No era un Papa que en lo privado fuese distinto al Papa público. Era siempre él mismo. Siempre como ante Dios".

El Arzobispo se presentó, "con la cabeza gacha y el corazón agradecido", usando una expresión del Pontífice polaco para expreser "el tumulto de sentimientos que están en mi alma al darles mi humilde testimonio en esta ‘noche de fe’ como se le ha llamado".

El Arzobispo reiteró su profunda gratitud por la beatificación del Papa peregrino y recordó el especial amor que le tenía a la Ciudad Eterna a la que bendecía todas las noches desde la ventana de su departamento.

"Su mirada –prosiguió el Cardenal– estaba nutrida por la fe, y la fe era potencia y profundidad de su mirada. En uno de sus últimos días, me acerqué al lecho del Papa, y viéndolo dormido, traté de levantarle con cierta emoción y respeto uno de los párpados: me tocó mucho ver que la mirada era muy vívida. No sólo estaba consciente, sino que estaba perfectamente presente. Era como si él nos velara. Y como si esperase que nosotros y los jóvenes que lo acompañaban desde la Plaza de San Pedro, estuviésemos listos".

Del Papa "brotaba incluso en esa situación algo de su antigua y plácida energía. La energía extraordinaria que había impulsado continuamente ante su mirada, motivándolo a exigirse todo tipo de empresa: ‘¿Y ahora qué debo hacer?’ Era la energía creativa que brotaba de su vida interior".

Finalmente el Cardenal Dziwisz dijo que la disciplina mental de Juan Pablo II "no lo abandonó nunca: hasta el final de todo, hasta la meta. Como un patriarca bíblico nos preparó para el desprendimiento, llevándonos de la mano, concentrado en lo que hacía. Moría como un luchador exhausto pero lúcido: Aquí estoy muerte, me tendrás solo un instante. Voy a mi Casa, con mi Padre y mi Madre, voy allí adonde siempre he querido llegar. Allí donde está la vida verdadera, para siempre, benditos".

PENSAMIENTO MARIANO

A Jesús siempre se va y se "vuelve" por María.

San Josemaría Escrivá de Balaguer


MEJORAR LAS CONFESIONES CON SAN FRANCISCO DE SALES



Mejorar las confesiones con san Francisco de Sales
Hay confesiones no llegan a fondo, o son rutinarias, o están vacías de un dolor sincero y no permiten un cambio serio.


Autor: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net


Recurrimos al sacramento de la confesión porque Dios ha movido nuestros corazones. Primero, nos ha hecho ver que hemos pecado. Luego, nos ha invitado al arrepentimiento, a las lágrimas sinceras del corazón. Después, nos ha dado fuerzas para tomar propósitos que nos lleven a cambiar de vida. Finalmente, nos ha esperado en un sacerdote que pronuncia las palabras de la misericordia: “yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.

Notamos, sin embargo, que algunas confesiones no llegan a fondo, o son rutinarias, o están vacías de un dolor sincero, o no permiten un cambio serio, una conversión auténtica.

¿Cómo mejorar, entonces, nuestras confesiones? Podemos ayudarnos de algunos consejos que ofrecía san Francisco de Sales.

En su obra “Introducción a la vida devota”, san Francisco de Sales explicaba a Filotea (es decir, a quien dirigía su libro, al alma enamorada de Dios) cómo hay confesiones que no están bien llevadas porque el penitente hace una acusación vaga, genérica, de los propios pecados.

Tras recomendar la confesión frecuente (cada 8 días) y dar una serie de indicaciones importantes (qué pecados hay que decir, el dolor, el propósito de la enmienda), el santo pone su atención en el modo de presentar los pecados veniales para sacar mejor provecho del sacramento. Sus palabras son claras y prácticas:

“No hagas tan sólo ciertas acusaciones superfluas, que muchos hacen por rutina: no he amado a Dios como debía; no he rezado con la debida devoción; no he amado al prójimo cual conviene; no he recibido los sacramentos con la reverencia que se requiere, y otras cosas parecidas. La razón es, porque, diciendo esto, nada dices, en concreto, que pueda dar a conocer a tu confesor el estado de tu conciencia, pues todos los santos del cielo y todos los hombres de la tierra podrían decir lo mismo, si se confesaran” (Introducción a la vida devota, parte II, capítulo XIX).

Para evitar esas acusaciones superfluas o vagas, Francisco recomienda ir a lo concreto. Luego, fijarse en las actitudes que el alma tenía cuando cometió un pecado. El texto antes citado sigue así:

“Examina, pues, de qué cosas, en particular, hayas de acusarte, y, cuando las hubieres descubierto, acúsate de las faltas cometidas, con sencillez e ingenuidad. Te acusas, por ejemplo, de que no has amado al prójimo como debías; ¿lo haces porque has encontrado un pobre necesitado, al cual podías socorrer y consolar, y no has hecho caso de él? Pues bien, acúsate de esta particularidad y di: he visto un pobre necesitado, y no lo he socorrido como podía, por negligencia, o por dureza de corazón, o por menosprecio, según conozcas cuál sea el motivo del pecado. Asimismo, no te acuses, en general, de no haberte encomendado a Dios con la devoción que debías; sino que, si has tenido distracciones voluntarias o no has tenido cuidado en elegir el lugar, el tiempo y la compostura requerida para estar atento en la oración, acúsate de ello sencillamente, según sea la falta, sin andar con vaguedades, que nada importan en la confesión”.

Junto con la claridad de los pecados, que han de ser presentados de modo concreto, Francisco exhortaba a buscar y corregir las raíces que provocan nuestras faltas:

“No te limites a decir los pecados veniales en cuanto al hecho; antes bien, acúsate del motivo que te ha inducido a cometerlos. No te contentes con decir que has mentido sin dañar a nadie; di si lo has hecho por vanagloria, para excusarte o alabarte, en broma o por terquedad. Si has pecado en las diversiones, di si te has dejado llevar del placer en la conversación, y así de otras cosas. Di si has persistido mucho en la falta, pues, generalmente, la duración acrecienta el pecado, porque es mucha la diferencia entre una vanidad pasajera, que se habrá colado en nuestro espíritu por espacio de un cuarto de hora, y aquella en la cual se habrá recreado nuestro corazón, durante uno, dos o tres días. Por lo tanto, conviene decir el hecho, el motivo y la duración de los pecados, pues, aunque, ordinariamente, no tenemos la obligación de ser tan meticulosos en la declaración de los pecados veniales, ni nadie está obligado a confesarlos, no obstante, los que quieren purificar bien sus almas, para llegar más fácilmente a la santa devoción, han de ser muy diligentes en dar a conocer al médico espiritual el mal, por pequeño que sea, del cual desean ser curados”.

San Francisco de Sales nos deja, así, consejos concretos y realistas. No podemos curarnos sin recurrir al Médico, y no podemos recibir con fruto el sacramento de la reconciliación sin un examen que saque a la luz las raíces de nuestros pecados.

Si mejoramos, por lo tanto, la manera de acusar los pecados, el confesor, que actúa en nombre de Cristo y de la Iglesia, podrá guiarnos con un conocimiento mejor de las actitudes de nuestro corazón. De este modo, desde la luz del Espíritu Santo, seremos más conscientes de los puntos en los que tenemos que poner mayor esfuerzo para erradicar el pecado de la propia vida y para pensar y actuar según el Evangelio.

domingo, 1 de mayo de 2011

SAN JOSÉ OBRERO - 1 DE MAYO


SAN JOSÉ OBRERO
1 de Mayo

El origen de la fiesta litúrgica de San José Obrero se remonta al 1 de Mayo de 1955. Ese día, Roma era un hervidero de gentes venidas de muchas partes del orbe, y en la Ciudad Eterna parecía correr un aire nuevo, recién estrenado. Era un encuentro multitudinario y gozoso de más de 200.000 obreros con el Papa Pío XII. Ese mismo día, 1 de Mayo de 1955, en el incomparable marco de la plaza de San Pedro repleta de trabajadores, el Papa proclamaba la Fiesta del Trabajo, y en el calendario de la Iglesia universal nacía la fiesta de San José Obrero, patrono de los trabajadores.

Los textos de la liturgia del día constituyen una catequesis del significado del trabajo humano a través de la fe.

Al menos, desde 1898, en que León XII abordó el tema del trabajo y la situación de los trabajadores con su importantísima encíclica Rerum Novarum, la Iglesia ha sido pródiga en la publicación de documentos sobre la llamada "cuestión social". Entre estos documentos, se puede destacar Quadragesimo Anno, de Pío XI; Mater et magistra, del Beato Juan XXIII; la Gaudium et spes, del Concilio Vaticano II; Populorum Progressio, de Pablo VI, y la Laborem exercens, de Juan Pablo II, en la que se profundiza sobre la espiritualidad del trabajo.

A continuación, podrán leer la oración con la que el papa Juan XXIII terminaba su alocución en esta fiesta el año 1959:

" ¡Oh glorioso San José, que velaste tu incomparable y real dignidad de guardián de Jesús y de la Virgen María bajo la humilde apariencia de artesano, y con tu trabajo sustentaste sus vidas, protege con amable poder a los hijos que te están especialmente confiados!

"Tú conoces sus angustias y sus sufrimientos porque tú mismo los probaste al lado de Jesús y de su Madre. No permitas que, oprimidos por tantas preocupaciones, olviden el fin para el que fueron creados por Dios; no dejes que los gérmenes de la desconfianza se adueñen de sus almas inmortales. Recuerda a todos los trabajadores que en los campos, en las oficinas, en las minas, en los laboratorios de la ciencia no están solos para trabajar, gozar y servir, sino que junto a ellos está Jesús con María, Madre suya y nuestra, para sostenerlos, para enjugar el sudor, para mitigar sus fatigas. Enséñales a hacer del trabajo, como hiciste tú, un instrumento altísimo de santificación".


DOMINGO DE LA MISERICORDIA - DIVINA MISERICORDIA

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 DOMINGO DE LA MISERICORDIA

"Deseo que haya una Fiesta de la Misericordia, el domingo siguiente al de la Pascua de Resurrección" (I,18)
"Deseo que en esta Fiesta el alma que acuda a la Confesión y reciba la Sagrada Comunión, obtenga el perdón total de sus culpas y del castigo" (pena) (II, 138)
(Santa Faustina)


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 DIARIO DE SANTA FAUSTINA
PALABRAS DE JESÚS:
 

"Mi Misericordia es más grande que todas las miserias de tu alma y las del mundo entero. Por tu alma bajé del Cielo a la tierra, me dejé  clavar en la Cruz y permití que mi Sagrado Corazón fuera abierto por una lanza, para así poder abrir la Fuente de mi Misericordia" (V.80)
"Cuando te acercas a la Confesión, a esa Fuente de mi Misericordia, siempre fluye sobre tu alma la Sangre y el Agua que brotó de mi Corazón y se ennoblece tu alma" (VI,6) "Al confesarte, debes saber que Yo mismo te espero en el confesionario, oculto en el Sacerdote". (VI,6)

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CUADRO DE JESÚS MISERICORDIOSO

"Pinta un cuadro según me estás viendo, con la invocación: "JESÚS, CONFÍO EN TI", Quiero que se venere,,, en el mundo entero" (I,18)
"Prometo que el alma que venere este Cuadro, no se perderá. Sobre todo, a la hora de la muerte, Yo mismo la defenderé como a mi Gloria" (I,18)
Jesús promete la Salvación enterna y grandes progresos en la santidad a los que le den culto, por medio del Cuadro. En tu hogar y en tu cartera, pónlo en un lugar preferente.

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 PROMESAS A LOS QUE PROPAGUEN ESTA DEVOCIÓN

"A las almas que propaguen la devoción a mi Misericorida, las protegeré durante su vida" (III,20)
"Haz todo lo que puedas para propagar la devoción a mi Misericordia, y Yo supliré lo que te falte" (III,20)


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HORA DE LA MISERCORDIA

"A  las 3 de la tarde implora mi Misericordia, especialmente para laos pecadores y , aunque sea por un momento, contempla mi Pasión. En esta Hora no negaré nada al alma que lo pida por los méritos de mi Pasión" (IV, 59)

Judith


POR NUESTROS SERES QUERIDOS...

DICHO DE JUAN PABLO II

sábado, 30 de abril de 2011

Fotógrafo personal de Juan Pablo II dice que el Papa es un santo

Fotógrafo personal de Juan Pablo II dice que el Papa es un santo
 
ROMA, 29 Abr. 11 / 08:53 am (ACI)

Arturo Mari, fotógrafo personal del futuro beato
Juan Pablo II, afirmó que todos los episodios que vivió con el extinto pontífice, en el Vaticano y en sus constantes viajes, le confirmaron que sin duda el Siervo de Dios es un santo, "un hombre de Dios".
"Te garantizo que era un santo vivo, por todo lo que podía ver con mis ojos, escuchar con mis oídos, no puedes creer todo lo que podía hacer ese hombre", dijo Mari, de 71 años de edad y que desde los 16 se dedicó a registrar la vida de cinco pontífices, desde Pío XII hasta parte del pontificado de Benedicto XVI, cuando se retiró en 2008.
Así, entre las miles de experiencias, Mari recuerda la visita de Juan Pablo II a la isla coreana de Sarok el 4 de mayo de 1984, que era una antigua colonia para leprosos que recibían tratamiento.
El fotógrafo recuerda que el Papa solo debía dar un breve discurso sobre el significado del sufrimiento y partir. Pero después de ver a los enfermos, Juan Pablo II apartó al Cardenal que apuraba las cosas y se acercó a los leprosos. "Los tocó con sus manos, los acarició, besó a cada uno", dijo Mari. "Ochocientos leprosos, uno por uno. ¡Uno por uno!".
En la entrevista concedida el 26 de abril a Associated Press en Roma, Mari rememora varios pasajes de los 27 años al servicio del futuro beato, como el viaje a Sudán en 1993, cuando Juan Pablo II regañó al presidente Omar Hassan el-Bashir durante la audiencia privada por no proteger a la minoría cristiana. Un Papa visiblemente molesto llamó la atención al mandatario y le dijo que era un "criminal" y sería juzgado por Dios.
Muchas de las fotos difundidas de Mari muestran a Juan Pablo II de vacaciones en las montañas del Valle de Aosta o descansando en los jardines de Castel Gandolfo. Pero también cuando el Papa estaba tendido en una cama de hospital después de un intento de asesinato en 1981; o la que lo muestra perdonando a Ali Agca, el hombre que le disparó.
Pero Mari también recordó diálogos personales, como las charlas durante el Concilio Vaticano II y qué significaba ser un sacerdote detrás de la Cortina de Hierro, o cuando lo consultó en Castel Gandolfo sobre qué hacer como padre de un sacerdote. Su único hijo fue ordenado en 2007.
Mari tiene en su sala un conjunto de fotos enmarcadas. Entre sus preferidas están la que tiene con el Papa durante el centésimo viaje al exterior del fotógrafo. También hay una donde aparecen él, Juan Pablo II y otros colaboradores del Vaticano en el Valle de Aosta.
Junto a estas aparece una foto tomada al Papa pocos días antes de su muerte y que lo muestra en su capilla privada, enfermo y aferrándose a un crucifijo mientras contempla por televisión la procesión del Viernes Santo que se realizaba en el Coliseo Romano.
"Mira sus manos, la fuerza de sus manos, cómo aferra la cruz", dijo Mari, contemplando la foto. "Mira, están rojas. Está haciendo un esfuerzo. Se ve su gran sufrimiento, como si toda su vida estuviera en esa cruz".
Finalmente, dijo que el 2 de abril del 2005, el día que falleció el Pontífice, fue a visitarlo a su apartamento convocado por el secretario para que se despidiera. Juan Pablo II estaba tendido sobre su costado izquierdo y había una máscara de oxígeno sobre la almohada.
"Giró y me sonrió y sus ojos eran enormes. ¡Hermosos! Hacía años que no los veía así. Caí de rodillas debido al momento, era más fuerte que yo. Me tomó la mano, acarició mi mano. Después de un rato, dijo 'Arturo, grazie, grazie', y apartó la cara", recordó.

SONRISA DE JUAN PABLO II

MARÍA Y LA RESURRECCIÓN DE CRISTO


Autor: SS Juan Pablo II | Fuente: Catholic.net
María y la Resurrección de Cristo
María es la única que mantiene viva la llama de la fe, preparándose para acoger el anuncio gozoso de la Resurrección.



Después de que Jesús es colocado en el sepulcro, María "es la única que mantiene viva la llama de la fe, preparándose para acoger el anuncio gozoso y sorprendente de la Resurrección"

La espera que vive la Madre del Señor el Sábado santo constituye uno de los momentos más altos de su fe: en la oscuridad que envuelve el universo, ella confía plenamente en el Dios de la vida y, recordando las palabras de su Hijo, espera la realización plena de las promesas divinas.

Los evangelios refieren varias apariciones del Resucitado, pero no hablan del encuentro de Jesús con su madre. Este silencio no debe llevarnos a concluir que, después de su resurrección, Cristo no se apareció a María; al contrario, nos invita a tratar de descubrir los motivos por los cuales los evangelistas no lo refieren.

Suponiendo que se trata de una "omisión", se podría atribuir al hecho de que todo lo que es necesario para nuestro conocimiento salvífico se encomendó a la palabra de "testigos escogidos por Dios" (Hch 10, 41), es decir, a los Apóstoles, los cuales "con gran poder" (Hch 4, 33) dieron testimonio de la resurrección del Señor Jesús. Antes que a ellos el Resucitado se apareció a algunas mujeres fieles, por su función eclesial: "Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán" (Mt 28, 10).

Si los autores del Nuevo Testamento no hablan del encuentro de Jesús resucitado con su madre, tal vez se debe atribuir al hecho de que los que negaban la resurrección del Señor podrían haber considerado ese testimonio demasiado interesado y, por consiguiente, no digno de fe.

Los evangelios, además, refieren sólo unas cuantas apariciones de Jesús resucitado, y ciertamente no pretenden hacer una crónica completa de todo lo que sucedió durante los cuarenta días después de la Pascua. San Pablo recuerda una aparición "a más de quinientos hermanos a la vez" (1 Co 15, 6). ¿Cómo justificar que un hecho conocido por muchos no sea referido por los evangelistas, a pesar de su carácter excepcional? Es signo evidente de que otras apariciones del Resucitado, aun siendo consideradas hechos reales y notorios, no quedaron recogidas.

¿Cómo podría la Virgen, presente en la primera comunidad de los discípulos (cf. Hch 1, 14), haber sido excluida del número de los que se encontraron con su divino Hijo resucitado de entre los muertos?

Más aún, es legítimo pensar que verosímilmente Jesús resucitado se apareció a su madre en primer lugar. La ausencia de María del grupo de las mujeres que al alba se dirigieron al sepulcro (cf. Mc 16, 1; Mt 28, 1), ¿no podría constituir un indicio del hecho de que ella ya se había encontrado con Jesús? Esta deducción quedaría confirmada también por el dato de que las primeras testigos de la resurrección, por voluntad de Jesús, fueron las mujeres, las cuales permanecieron fieles al pie de la cruz y, por tanto, más firmes en la fe.

En efecto, a una de ellas, María Magdalena, el Resucitado le encomienda el mensaje que debía transmitir a los Apóstoles (cf. Jn 20, 17-18). Tal vez, también este dato permite pensar que Jesús se apareció primero a su madre, pues ella fue la más fiel y en la prueba conservó íntegra su fe.

Por último, el carácter único y especial de la presencia de la Virgen en el Calvario y su perfecta unión con su Hijo en el sufrimiento de la cruz, parecen postular su participación particularísima en el misterio de la Resurrección.

Un autor del siglo V, Sedulio, sostiene que Cristo se manifestó en el esplendor de la vida resucitada ante todo a su madre. En efecto, ella, que en la Anunciación fue el camino de su ingreso en el mundo, estaba llamada a difundir la maravillosa noticia de la resurrección, para anunciar su gloriosa venida. Así inundada por la gloria del Resucitado, ella anticipa el "resplandor" de la Iglesia (cf. Sedulio, Carmen pascale, 5, 357-364: CSEL 10, 140 s).

Por ser imagen y modelo de la Iglesia, que espera al Resucitado y que en el grupo de los discípulos se encuentra con él durante las apariciones pascuales, parece razonable pensar que María mantuvo un contacto personal con su Hijo resucitado, para gozar también ella de la plenitud de la alegría pascual.

La Virgen santísima, presente en el Calvario durante el Viernes santo (cf. Jn 19, 25) y en el cenáculo en Pentecostés (cf. Hch 1, 14), fue probablemente testigo privilegiada también de la resurrección de Cristo, completando así su participación en todos los momentos esenciales del misterio pascual. María, al acoger a Cristo resucitado, es también signo y anticipación de la humanidad, que espera lograr su plena realización mediante la resurrección de los muertos.

En el tiempo pascual la comunidad cristiana, dirigiéndose a la Madre del Señor, la invita a alegrarse: "Regina caeli, laetare. Alleluia". "¡Reina del cielo, alégrate. Aleluya!". Así recuerda el gozo de María por la resurrección de Jesús, prolongando en el tiempo el "¡Alégrate!" que le dirigió el ángel en la Anunciación, para que se convirtiera en "causa de alegría" para la humanidad entera.

BEATO JUAN PABLO II

viernes, 29 de abril de 2011

ORACIÓN A JUAN PABLO II

DICHOSOS LOS QUE CREEN SIN HABER VISTO


Autor: Pa´ que te salves. | Fuente: Catholic.net
Dichosos los que creen sin haber visto.
¡Qué dicha encontrarse nuevamente con el Señor, había vencido verdaderamente a la muerte!

 
Contemplaremos, paso a paso, un hermosísimo pasaje evangélico. Veremos a los apóstoles que, atemorizados, se escondían bajo llave. Veremos a Jesús que amorosamente se acerca a ellos y les anima. Veremos al apóstol Tomás que no se anima a creer en la Resurrección del Señor.

Cuando se está lejos de Jesús, o cuando se le desconoce, la vida de una persona se convierte en una angustia permanente. ¿Qué sucede cuando una persona que no cree en Dios se entera que ha de morir pronto por una enfermedad incurable? ¿Que sucede con una persona que no cree en Dios y pierde a un ser querido, o sufre un terrible accidente? ¿Acaso no se llena de angustia, de miedo, de duda? Pero, cuando verdaderamente se cree en Dios, la persona atribulada confía y no se angustia. Nuestro mundo de hoy vive angustiado todo el tiempo pues no conoce o no quiere aceptar a Jesucristo.

Contemplemos este pasaje evangélico que el apóstol San Juan nos transmite por medio de la Liturgia de la Palabra. Observemos, paso a paso, lo acontecido en aquella ocasión. Observemos a los protagonistas del pasaje y presenciemos personalmente lo ocurrido.

Era el día de la Resurrección. Era ya de noche. Los discípulos de Jesús, diez únicamente (pues Judas, quien había traicionado y vendido al Señor, se había quitado la vida; Tomás estaba ausente), se encontraban encerrados bajo llave en una casa. Estaban llenos de miedo por los judíos. Asustados, temerosos, no comprendían qué pasaba. Por la mañana, María Magdalena les había dicho que Jesús había resucitado, que ya no estaba en la tumba. Pedro y Juan fueron corriendo presurosos a ver el sepulcro, la tumba, donde habían depositado el cuerpo del maestro. Ellos no creían lo dicho por María Magdalena. Creían que el cuerpo había sido robado y temían que los judíos los maltratasen. Además, estaban tristes pues ¿de qué les había servido haber dejado familias, trabajo, fama y tranquilidad para seguir a Jesús durante tres años y haber terminado con la sentencia de muerte, ejecución y sepultura del maestro? Estaban desconcertados, atemorizados y tristes. ¡Pobres discípulos! Se sentían huérfanos.

Mas de pronto, en medio de esa comunidad atemorizada y encerrada bajo llave, el Señor se presenta amorosamente. ¡Cuál habrá sido el susto que ellos se habrán llevado al ver que un resucitado se les aparezca! Tres días antes lo habían enterrado muerto después de un suplicio horrible! Ahora Él se presenta en medio de ellos. Conociendo el Señor que estaban tan atemorizadas y que su aparición les iba a aumentar los temores, les dice amorosa y tiernamente: “La paz esté con Ustedes”. Ellos se tranquilizan. El Señor nuevamente les ayuda, pues les muestra las heridas causadas por los clavos en las manos, y la herida causada por la lanza en el costado. Entonces, esos discípulos que estaban llenos de miedo, de tristeza, se alegran de ver al Señor.

¡Qué dicha encontrarse nuevamente con el Señor! En esos momentos, reconocían que era verdad todo lo que les había dicho. Lo veían a Él resucitado, vivo. ¡Había vencido verdaderamente a la Muerte!.

Seguramente San Pedro se abalanzó sobre el Señor. Le habrá abrazado y besado. Habrá llorado de alegría al ver a su maestro nuevamente. Las lágrimas habrán corrido nuevamente por sus mejillas, pero ya no de tristeza por la traición, sino de alegría por el reencuentro con el maestro amado.

Y el Señor, amorosamente, les vuelve a decir que la paz esté con ellos. ¡Qué encuentro tan maravilloso! ¡Único! Jesucristo resucitado y sus amados discípulos. El reencuentro después del dolor. La alegría después de la tristeza.

Él les habla, le conforta, les da muestras de cariño, junto con nuevas indicaciones. Les da de regalo al Espíritu Santo, y el poder de perdonar los pecados. Además de abrirnos las puertas del Cielo, de la vida eterna, además de haber muerto por todos los hombres, además de habernos amado tanto, Jesús sigue regalando cosas a sus amigos, a sus amados, a sus hijos.

¡Qué alegría! ¡Qué gozo! ¡Qué tranquilidad habrá sido el volver encontrase con el maestro!. Los discípulos habrán recobrado vida después de tan duras penas sufridas.

Y el Señor se marcha… Los vuelve a dejar…

Cuando Tomás, el discípulo ausente, regresa, los compañeros le cuentan lo ocurrido. Pero él no les cree. Se imagina que el miedo y la tristeza les hace ver fantasmas o algo así. Les dice: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré”. ¡Pobre Tomás! No creía. Aún pedía pruebas de lo que sus compañeros le decían. Él no comprendía cómo Jesús pudo morir de forma tan vil si era Dios.

Pasan ocho días más. Era el siguiente domingo, el primero después de la Resurrección. Ese día, sí estaba Tomás con los demás discípulos. El Señor se les vuelve a aparecer. Y amorosamente le invita a que meta sus dedos en las heridas, para que crea. Al instante el buen Tomás se arrodilla y le dice “¡Señor mío y Dios mío!” A lo que le responde el Señor: “Tú crees porque me has visto; dichosos los que crean sin haber visto”. En ese momento, el Señor pensó en todos nosotros, que creeríamos sin que lo hubiéramos visto.

El Señor nos invita a creer a pesar de no haber visto. A creer en el amor infinito de Dios por nosotros. Y junto con toda la Iglesia en este Jubileo del Año dos mil. Nos invita a la conversión, a volver a Dios, a alejarnos de la vida de pecado. Recordemos que para esto ha venido Jesucristo, para rescatarnos del pecado y abrirnos nuevamente las puertas el cielo. Y, para ello, recordemos que espera que cada uno de nosotros libremente lo busque a Él.

No dejemos pasar el tiempo. Volvamos a la casa del Padre. Sigamos los caminos de nuestros Señor Jesucristo: Amemos a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo. Si amamos realmente estaremos en el camino de la conversión, pues quien verdaderamente ama es quien imita a Dios, pues Dios es amor, nos dice el apóstol san Juan, y el mandato de Jesucristo es: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”. Por ello, la auténtica conversión del corazón es la imitación de Cristo amoroso, quien nos amó y se entregó por nosotros.

La Iglesia, por medio del catecismo, nos recuerda que cada persona, tú o yo, hemos de responder libremente a la invitación que Dios nos hace para creer. Esa respuesta muy personal de cada uno, es la fe.

Nos recuerda, también, que la fe no es algo nada más personal, pues no la habríamos recibido si no hubiese otras personas que nos la transmitieran. Por ello, es necesario que todos transmitamos a otras personas esa fe.

Recordemos que no es suficiente creer en Jesucristo para que alcancemos la vida eterna y nos salvemos. Es necesario que nuestra vida se transforme en una vida llena de obras de acuerdo a los mandatos de Jesucristo: obras llenas de amor a Dios y a nuestros hermanos los hombres.

La fe no llega así porque sí a los demás. Es necesario que haya otras personas que la lleven a los que no la conoces. Todos los cristianos, todos los miembros de la Iglesia estamos llamados a transmitir la fe a los demás, empezando por nuestros hijos.

Nadie puede dar lo que no conoce. Por ello es necesario que conozcamos cada día mejor nuestra fe, para que la podamos transmitir a los demás, empezando por los de casa.

ATAÚD DE JUAN PABLO II ES SACADO DE SU TUMBA PARA SU BEATIFICACIÓN




Ataúd de Juan Pablo II es sacado de su tumba para su beatificación

 
El féretro con los restos de Juan Pablo II fue sacado hoy de la tumba que ocupaba en las Grutas Vaticanas y colocado sobre un catafalco cubierto con una tela blanca delante de la monumental tumba de San Pedro.

El ataúd permanecerá en ese lugar hasta la mañana del 1 de mayo, cuando será trasladado ante el Altar de la Confesión de la basílica de San Pedro, para que los fieles puedan venerarlo una vez beatificado por Benedicto XVI.

Las caja, informaron a Efe fuentes vaticanas, fue sacada pocos minutos después de las nueve de la mañana (07.00 GMT) por personal del Vaticano.

Las Grutas Vaticanas (cripta de la basílica de San Pedro) permanecerán cerradas al público desde hoy hasta primeras horas de la tarde del 1 de mayo.

El féretro con los restos del papa Wojtyla, fallecido el 2 de abril de 2005 a los casi 85 años (los habría cumplido el 20 de mayo) no será abierto, ni el cadáver exhumado, debido al corto espacio de tiempo que hace desde su fallecimiento.

Una vez que Benedicto XVI lo haya proclamado beato, en una ceremonia que comenzará a las nueve de la mañana (07.00 GMT) del primero de mayo, el papa Ratzinger y los cardenales con los que concelebrará la misa irán en procesión desde la Plaza de San Pedro hasta el interior de la basílica, donde se postrarán ante el féretro y rezarán.

Después, todos los fieles que lo deseen podrán acercarse hasta el féretro para rendir homenaje al papa que guió a la Iglesia durante casi 27 años (1978-2005) y la introdujo en el tercer milenio.

La basílica de San Pedro estará abierta mientras dure el flujo de fieles para permitir que los cientos de miles que se esperan puedan rezar ante el primer pontífice polaco de la historia.

Una vez concluida las celebraciones, el féretro será trasladado a la capilla de San Sebastián del templo vaticano, para permitir una mayor afluencia de fieles en el futuro.

Esta capilla, situada entre la que acoge a la "Piedad", de Miguel Ángel, y la Capilla del Santísimo, ha sido restaurada, con nueva iluminación y sonido, y guarda actualmente los restos del papa Inocencio XI (1611-1689).

Los restos de Juan Pablo II han reposado desde el 8 de abril de 2005, fecha del funeral, en las Grutas Vaticanas, en la que fue tumba del beato papa Juan XXIII y a pocos metros de la tumba de San Pedro.

Juan Pablo II era el único papa enterrado entre dos reinas, Cristina de Suecia y Carlota de Chipre.

Hasta ahora, una sencilla lápida de mármol blanco jaspeado cubría la tumba del papa polaco, que se convirtió en lugar de peregrinación de fieles de todo el mundo.

Según datos del Vaticano, una media de más de 20.000 personas la visitaban a diario.

"Ioannes Pavlvs PP II. 16.X.1978-2.IV.2005" eran las únicas letras y números grabados en la losa de mármol, proveniente de la famosa montaña de mármol de Carrara, en el noroeste italiano.

La losa medía 2,20 metros de largo por 1,20 metros de ancho y estaba colocada de manera que los fieles podían verla y leer lo escrito con facilidad.
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