Cuando piensas en un santo, ¿qué imagen te viene? ¿Una estatua? ¿Un vitral? El papa Francisco hablaba de otros santos: los de la puerta de al lado. La mamá que se desvive por sus hijos.
El que madruga para llevar el pan a su casa. La abuela que sigue sonriendo aunque le duela todo. Los que viven cerca de nosotros y, sin saberlo, nos muestran a Dios. Él les llamó “la clase media de la santidad”.
Hoy celebramos a esos santos que nadie canonizó, pero que Dios conoce por nombre y apellido.
Y ojo: la santidad no es solo de ellos. También es para vos. No para ser perfecto, sino para llegar a ser lo que Dios soñó cuando te creó.
Feliz día de Todos los Santos.
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