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domingo, 21 de junio de 2026

EXPOSICIÓN EN MEMORIA DE LA CRISTIADA, LA GUERRA DE LA QUE MÉXICO CASI NO HABLA








 Esta exposición recupera la memoria de la Cristiada, la guerra de la que México casi no habla

 Crédito: David Ramos/EWTN News.




El Museo UPAEP en Puebla (México) acoge a lo largo del 2026 la exposición “Cuando la fe desafió al poder”, una exhibición que trae al presente la historia de la Cristiada, una guerra frecuentemente ausente de la educación y el debate público.


Con ocasión de los 100 años del inicio de la también llamada “Guerra Cristera”, la exposición presentada en las instalaciones de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla apunta a evidenciar “todo lo que involucró la defensa de la libertad religiosa” en México a inicios del siglo XX, y cómo los mexicanos “decidieron defender algo que para ellos era importante”.


Así lo explica a ACI Prensa Mariana Cruz Ugarte, coordinadora del Museo UPAEP, quien destaca que la muestra presenta “una reflexión que me parece muy pertinente hoy en día y siempre: ¿qué es importante para nosotros y por qué vale la pena defenderlo?”.


Una guerra de la que México habla poco

Aunque las tensiones entre la Iglesia y el Estado mexicano echan raíces en la Constitución de 1917, la Guerra Cristera detonó en 1926 tras la entrada en vigor el 31 de julio de ese año—por el entonces presidente Plutarco Elías Calles— de la llamada “Ley de Tolerancia de Cultos" o “Ley Calles”.


La normativa promovida y ejecutada por Calles restringía severamente la libertad religiosa, prohibiendo el culto público de la fe fuera de los templos, prohibiendo la vestimenta religiosa, disolviendo las órdenes religiosas y deportando a los sacerdotes extranjeros.

Ante las restricciones, los obispos mexicanos decidieron suspender el culto. Las tensiones con las autoridades escalaron y, de forma espontánea, en distintas partes de México grupos de fieles católicos se alzaron en armas contra la represión federal.


Muchos de estos hombres y mujeres afrontaron la persecución al grito de “¡Viva Cristo Rey!”, expresión que dio origen al nombre con el que serían conocidos: los “cristeros”.


“Se habla de más de 250.000 fallecidos en la Guerra Cristera, derivado del conflicto armado”, precisa Cruz Ugarte, y advierte que, a pesar de la magnitud de esa guerra, es un evento “poco conocido”.


En México, dijo, “tenemos como muy marcados” los hechos históricos de la guerra de Independencia, en la primera mitad del siglo XIX, y la Revolución Mexicana, en la década de 1910, pero la Guerra Cristera “es un momento en nuestra historia de la que poco se habla”.


“Por eso es importante” recordarlo, dijo, pues “cuando olvidamos estas enseñanzas —que al final de cuentas costaron sangre a nuestra nación— podemos incurrir en que es algo que pueda repetirse, que siga ocurriendo de otras maneras”.


Además, subrayó, “a pesar de que esto es algo que ocurrió hace mucho tiempo, nos ayuda a reflexionar sobre la importancia del diálogo sobre una respuesta que deriva en un elemento violento”.


Una exposición que busca sorprender y emocionar

La muestra es inmersiva desde el inicio, invitando al asistente a presenciar la vida íntima de los cristeros y sus preocupaciones, “como si fuéramos un ente observador”, que ve “cómo la vida de las personas cambia” con la guerra.

“Eso ayuda mucho a la sensación de sorpresa, porque la gente no se imagina que los personajes hablan”, resalta Cruz Ugarte, apuntando a cómo, cuando los asistentes se acercan a ciertos espacios de la exposición, son sorprendidos por sonidos que recrean la vida de los católicos perseguidos.

De esa forma, pareciera que “ellos están viviendo su vida y nosotros los estamos espiando”, atestiguando incluso el “miedo” que experimentaban quienes “decidieron defender algo que para ellos era importante”.

“Queríamos sorprender a la gente”, subraya, destacando que se trata de “una exposición que dista mucho de lo que tradicionalmente hemos presentado en el Museo UPAEP”.


En uno de los espacios de la muestra, se escucha a dos mujeres conversando en voz baja. “Estamos viendo a estas mujeres que están haciendo banderas que van a donar al ejército de los cristeros”, indica la coordinadora del Museo UPAEP.


Luego uno se inserta en medio de la noche al centro de un pueblo, cuya iglesia está cerrada y custodiada por el ejército federal.


Ahí “nos acercamos de manera muy discreta, para no interrumpir lo que está ocurriendo y cómo es que la gente seguía viviendo su fe a escondidas, dentro de las casas, de madrugada”, señala.


Dentro de una de las “casas” recreadas por la muestra, se escucha otro diálogo: “el sacerdote está oficiando Misa y le piden que por favor modere el volumen para que no vayan a ser descubiertos”, explica Mariana Cruz Ugarte.


“Buscamos despertar las emociones, pero también trabajar a través de los sentidos”, precisa, y resalta: “incluso podemos oler la hierba del centro del pueblo”.


Además, la muestra se ve nutrida con auténticos elementos cristeros, desde banderas y fotos, hasta prendas e incluso armas usadas por quienes se alzaron en armas contra la represión del gobierno federal mexicano.


Lo que la Cristiada puede enseñar a México un siglo después

La coordinadora del Museo UPAEP subraya que la exposición apunta a fomentar una “reflexión sobre la convivencia pacífica”, así como “la importancia del diálogo, siempre como una manera de favorecer y llegar a la resolución de conflictos”.


Pero un punto clave, precisa, es “la importancia de involucrarse y de estar pendiente de lo que ocurre en la vida política”.


“Una cosa que nosotros podemos ver es que las decisiones políticas tocan la vida de las personas”, señala, llegando a “transformar incluso la vida cotidiana de la forma en la que nosotros estamos acostumbrados a vivirla”.


Esto puede ser especialmente relevante cuando “pareciera que hay jóvenes hoy que no se sienten tan apelados” a prestar atención a estos elementos.


La exposición es de acceso libre en la sede del Museo UPAEP, y estará abierta hasta el 16 de enero 2027.

EL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 21 DE JUNIO DE 2026



 Domingo 12 (A) del tiempo ordinario

Domingo 21 de junio de 2026



1ª Lectura (Jer 20,10-13): Dijo Jeremías: «Oía el cuchicheo de la gente: ‘Terror alrededor; delatadlo, vamos a delatarlo’. Mis amigos acechaban mi traspié. ‘A ver si se deja seducir, y lo abatiremos, lo cogeremos y nos vengaremos de él’.


»Pero el Señor está conmigo, como fuerte soldado; mis enemigos tropezarán y no podrán conmigo. Se avergonzarán de su fracaso con sonrojo eterno que no se olvidará. Señor de los ejércitos, que examinas al justo y sondeas lo íntimo del corazón, que yo vea la venganza que tomas de ellos, porque a ti encomendé mi causa. Cantad al Señor, alabad al Señor, que libró la vida del pobre de manos de los impíos».



Salmo responsorial: 68

R/. Que me escuche tu gran bondad, Señor.

Por ti he aguantado afrentas, la vergüenza cubrió mi rostro. Soy un extraño para mis hermanos, un extranjero para los hijos de mi madre; porque me devora el celo de tu templo, y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí.


Pero mi oración se dirige a ti, Dios mío, el día de tu favor; que me escuche tu gran bondad, que tu fidelidad me ayude. Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia; por tu gran compasión, vuélvete hacia mí.


Miradlo, los humildes, y alegraos, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. Que el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos. Alábenlo el cielo y la tierra, las aguas y cuanto bulle en ellas.

2ª Lectura (Rom 5,12-15): Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron. Porque, aunque antes de la Ley había pecado en el mundo, el pecado no se imputaba porque no había Ley. A pesar de eso, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que había de venir. Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por la transgresión de uno murieron todos, mucho más, la gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud.

Versículo antes del Evangelio (Jn 15,26b.27a): Aleluya. El Espíritu de verdad dará testimonio de mí, dice el Señor, y también vosotros seréis mis testigos. Aleluya.

Texto del Evangelio (Mt 10,26-33): En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: «No tengáis miedo a los hombres. Pues no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse. Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados.


»Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna. ¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre. En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos.


»Porque todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos».

«No temáis a los que matan el cuerpo»

P. Antoni POU OSB Monje de Montserrat

(Montserrat, Barcelona, España)


Hoy, después de elegir a los doce, Jesús los envía a predicar y los instruye. Les advierte acerca de la persecución que posiblemente sufrirán y les aconseja cuál debe ser su actitud: «No temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna» (Mt 10,28). El relato de este domingo desarrolla el tema de la persecución por Cristo con un estilo que recuerda la última Bienaventuranza del Sermón de la Montaña (cf. Mt 5,11).


El discurso de Jesús es paradójico: por un lado dice dos veces “no temáis”, y nos presenta un Padre providente que tiene solicitud incluso por los pajarillos del campo; pero por otra parte, no nos dice que este Padre nos ahorre las contrariedades, más bien lo contrario: si somos seguidores suyos, muy posiblemente tendremos la misma suerte que Él y los demás profetas. ¿Cómo entender esto, pues? La protección de Dios es su capacidad de dar vida a nuestra persona (nuestra alma), y proporcionarle felicidad incluso en las tribulaciones y persecuciones. Él es quien puede darnos la alegría de su Reino que proviene de una vida profunda, experimentable ya ahora y que es prenda de vida eterna: «Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos» (Mt 10,32).


Confiar en que Dios estará junto a nosotros en los momentos difíciles nos da valentía para anunciar las palabras de Jesús a plena luz, y nos da la energía capaz de obrar el bien, para que por medio de nuestras obras la gente pueda dar gloria al Padre celestial. Nos enseña san Anselmo: «Hacedlo todo por Dios y por aquella feliz y eterna vida que nuestro Salvador se digna concederos en el cielo».

FELIZ DÍA DEL PADRE!!!

 































 

domingo, 14 de junio de 2026

PROGRAMA LIBERADOR-MEDITACIÓN DEL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 14 DE JUNIO DE 2026



Programa liberador


Muchos cristianos piensan estar viviendo su fe con responsabilidad porque se preocupan de cumplir determinadas prácticas religiosas y tratan de ajustar su comportamiento a unas leyes morales y unas normas eclesiásticas.

 

Asimismo, muchas comunidades cristianas piensan estar cumpliendo fielmente su misión porque se afanan en ofrecer servicios de catequesis y educación de la fe, y se esfuerzan por celebrar con dignidad el culto cristiano.

 

¿Es esto lo único que Jesús quería poner en marcha al enviar a sus discípulos por el mundo? ¿Es esta la vida que quería infundir en el corazón de la historia?

 

Necesitamos escuchar de nuevo las palabras de Jesús para redescubrir la verdadera misión de los creyentes en medio de esta sociedad. Así recoge el evangelista Mateo su mandato: «Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis lo habéis recibido, dadlo gratis».

 

Nuestra primera tarea también hoy es proclamar que Dios está cerca de nosotros, empeñado en salvar la felicidad de la humanidad. Pero este anuncio de un Dios salvador no se hace solo a través de discursos y palabras sugestivas. No se asegura solo con catequesis ni clases de religión. Jesús nos recuerda la manera de proclamar a Dios: trabajar gratuitamente por infundir a los hombres nueva vida.

 

«Curar enfermos», es decir, liberar a las personas de todo lo que les roba vida y hace sufrir. Sanar el alma y el cuerpo de los que se sienten destruidos por el dolor y angustiados por la dureza despiadada de la vida diaria.

 

«Resucitar muertos», es decir, liberar a las personas de aquello que bloquea sus vidas y mata su esperanza. Despertar de nuevo el amor a la vida, la confianza en Dios, la voluntad de lucha y el deseo de libertad en tantos hombres y mujeres en los que la vida va muriendo poco a poco.

 

«Limpiar leprosos», es decir, limpiar esta sociedad de tanta mentira, hipocresía y convencionalismo. Ayudar a las gentes a vivir con más verdad, sencillez y honradez.

 

«Arrojar demonios», es decir, liberar a las personas de tantos ídolos que nos esclavizan, nos poseen y pervierten nuestra convivencia. Allí donde se está liberando a las personas, allí se está anunciando a Dios.

P. José Antonio Pagola 

EL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 14 DE JUNIO DE 2026

 


Domingo 11 (A) del tiempo ordinario

Domingo 14 de junio de 2026



1ª Lectura (Éx 19,2-6a): En aquellos días, los israelitas llegaron al desierto del Sinaí. y acamparon allí, frente al monte. Moisés subió hacia Dios. El Señor lo llamó desde el monte, diciendo: «Así dirás a la casa de Jacob, y esto anunciarás a los israelitas: ‘Ya habéis visto lo que he hecho con los egipcios, y cómo a vosotros os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí. Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, vosotros seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa’».



Salmo responsorial: 99

R/. Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores.


Sabed que el Señor es Dios: que Él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño.


El Señor es bueno, su misericordia es eterna, su fidelidad por todas las edades.

2ª Lectura (Rom 5,6-11): Hermanos: Cuando nosotros todavía estábamos sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; en verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir; mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos del castigo! Si, cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida! Y no sólo eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.

Versículo antes del Evangelio (Mc 1,15): Aleluya. El Reino de Dios está cerca. Convertíos y creed en el evangelio. Aleluya.

Texto del Evangelio (Mt 9,36—10:8): En aquel tiempo, al ver Jesús a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: «La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies».


Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el Cananeo y Judas el Iscariote, el mismo que le entregó.


A estos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: «No toméis camino de gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos; dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que ‘el Reino de los Cielos está cerca’. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis».

«Al ver Jesús a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor»

Rev. D. Joan SERRA i Fontanet

(Barcelona, España)



Hoy, el Evangelio nos dice que el Señor —viendo al pueblo— se sentía turbado, porque aquel pueblo iba desorientado y cansado, como ovejas sin pastor (cf. Mt 9,36). El pueblo de Israel sabía muy bien, mejor que nosotros —hombres de ciudad— qué era un pastor, y el alboroto que se formaba cuando las ovejas se encontraban solas sin pastor.


Si Jesús viniera hoy, yo creo que repetiría las mismas palabras: pues hay muchas personas desorientadas, buscando cuál es el sentido de la vida. —Señor, ¿qué solución das a este gran problema? Pues Jesús pide oración, escoge a doce apóstoles y los envía a predicar el reino de Dios.


¡Escogió a doce Apóstoles! Envía a estos doce hombres a predicar: «‘El Reino de los Cielos está cerca’. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis» (Mt 10,7-8). Lo que los Apóstoles hicieron, y nosotros hemos de hacer, es predicar a la persona adorable de Jesucristo y su mensaje de paz y de amor, y eso de una manera desinteresada.


Todos estamos convocados a ello: los sucesores de los Apóstoles —los obispos y los otros pastores— pero también, en unión con ellos, todos los fieles. Todos tenemos esta misión en el mundo: sanar a la humanidad de sus heridas, orientarla en sus búsquedas… No solamente los obispos y los sacerdotes, sino también los laicos: por ejemplo, en la familia —en su carácter de hogar y escuela de fe; en la universidad y en los colegios; en los medios de comunicación; en el mundo sanitario…, y cada cristiano en su ambiente de amistad y de trabajo.


Escuchemos a san Francisco de Sales, que escribe: «En la misma creación de las cosas, Dios, el Creador, mandó a las plantas que cada una diera el fruto según la especie. Igualmente, los cristianos —que son plantas vivas de la Iglesia— les mandó a cada uno de ellos que diera fruto de devoción según la calidad, el estado y la vocación que tuviera».

LOS 10 MOMENTOS MÁS IMPACTANTES DEL VIAJE DEL PAPA LEÓN XIV A ESPAÑA


 

Los 10 momentos más impactantes del viaje del Papa León XIV a España

Crédito: Vatican News.

Francesca Pollio Fenton



Desde plazas abarrotadas y emotivos encuentros con los fieles, hasta enérgicos llamados a la paz, la unidad y la evangelización: la reciente visita del Papa León XIV a España no dejó indiferente a nadie y estuvo repleta de momentos memorables. El Santo Padre visitó Madrid, Barcelona, Canarias y Tenerife, del 6 al 12 de junio.


A lo largo de su viaje, el Papa conectó con los católicos de todo el país, al tiempo que destacó el rico patrimonio espiritual de España y alentó a los creyentes a renovar su fe en un mundo cada vez más secularizado.


A continuación, repasamos 10 de los momentos más impactantes de la visita del Papa León a España:


1. Más de un millón de católicos se unen al Papa León en la procesión del Corpus Christi en Madrid

Uno de los momentos más impresionantes tuvo lugar durante la procesión eucarística en la solemnidad del Corpus Christi, cuando 1.5 millones de personas se congregaron en la célebre Plaza de Cibeles de Madrid para participar en la celebración de la misa, la procesión y la bendición eucarística del Papa.

En Madrid, el Papa León afirmó que el Corpus Christi es "más que una celebración más en el calendario litúrgico... Es una forma de volver al corazón de la fe para renovar nuestro amor y fidelidad a Dios".


2. El Papa León se reúne con víctimas de abusos

En el tercer día de su viaje apostólico a España, el Papa León se reunió con seis víctimas de abusos cometidos "por miembros del clero y de la Iglesia" en el país.


Las víctimas, según informó el Vaticano, estuvieron "acompañadas por personal de la Iglesia dedicado al apoyo y acompañamiento de las víctimas".


Durante la reunión, que duró una hora, las víctimas compartieron sus "dolorosas experiencias personales" con el Santo Padre, y cada una de ellas le presentó "propuestas para hacer más eficaz la respuesta de la Iglesia ante estos casos tan trágicos".


Poco antes de reunirse con las víctimas, el Santo Padre instó a los obispos españoles a responder a la "lacra" de los abusos en la Iglesia "con escucha, verdad, justicia, reparación y un compromiso cada vez más decidido con la prevención y la cultura del cuidado".


"Cada persona herida debe poder encontrar una escucha sincera, acogida, protección y caminos reales hacia la sanación", señaló el Santo Padre.


El Papa León XIV se convirtió en el primer Pontífice de la historia en intervenir ante el Parlamento español al dirigir un discurso a los legisladores, el lunes 8 de junio, en el tercer día de su viaje apostólico.

Aunque es el tercer Papa que visita España —después de San Juan Pablo II y el Papa Benedicto XVI—, ninguno de los predecesores de León había hablado ante el órgano legislativo que representa al pueblo español.

El Papa recibió casi siete minutos de aplausos al final de su discurso, en el cual instó a los parlamentarios a proteger la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural.


4. El Papa honra a Nuestra Señora de la Almudena con la Rosa de Oro

Una de las mayores devociones entre los católicos españoles es la de Nuestra Señora de la Almudena, patrona de Madrid.


Según la tradición, cuando las fuerzas moras invadieron la región en el año 712 d.C., los ciudadanos de Madrid escondieron en secreto su querida estatua de la Virgen María dentro de los gruesos muros de piedra de la fortaleza de la ciudad, dejando dos velas encendidas a su lado. 


En 1085, tras la reconquista de Madrid por el rey Alfonso VI, los cristianos buscaron la imagen. Mientras procesionaban alrededor de las murallas de la ciudad, un tramo de la pared se derrumbó milagrosamente, revelando la estatua perfectamente conservada con las velas aún encendidas después de siglos.


El 8 de junio, esa devoción inquebrantable recibió uno de los más altos reconocimientos de la Iglesia cuando el Papa León XIV otorgó una Rosa de Oro a la histórica estatua.


"Como símbolo del amor filial del Papa a la Virgen María, colocaré una Rosa de Oro a sus pies", expresó León durante una ceremonia en la Catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid.


Esta distinción papal —uno de los máximos honores que un pontífice puede conceder a una imagen o santuario mariano— reconoce la profunda devoción que generaciones de católicos españoles han profesado a la Santísima Virgen bajo la advocación de la Almudena.


Se desconoce el origen exacto de la entrega de la Rosa de Oro, aunque se considera una de las tradiciones papales más antiguas. El registro histórico más fiable se remonta a 1096, cuando el Papa Urbano II envió una a Fulco IV de Anjou.


5. El Papa León encomienda su pontificado a Nuestra Señora de Montserrat

Durante su estancia en Montserrat, el Santo Padre visitó la Abadía de Montserrat, enclavada entre imponentes formaciones rocosas que se asemejan a figuras esculpidas de animales u objetos.


A los pies de Montserrat, tras rezar el Rosario, el Papa elevó su oración: "Pidámosle que nos ayude a revestirnos únicamente con la armadura de Dios".


Y añadió: "Consideremos también cómo la Virgen sostiene el globo terráqueo en su mano derecha, signo de su cuidado maternal, pues el mundo entero encuentra un lugar en su corazón. Ella nos invita a reconocernos como hermanos y hermanas, de modo que nadie quede excluido y la comunión sea más fuerte que cualquier división".


La imagen de María que se venera actualmente es una talla románica de madera del siglo XII, de algo más de 90 centímetros de altura, que representa a la Santísima Virgen María con el Niño Jesús. A excepción de los rostros y las manos, la estatua está cubierta de oro, mientras que la tez oscura de la Virgen le ha valido el popular sobrenombre de "La Moreneta".


"Me alegra venir a los pies de La Moreneta para encomendarle, con plena confianza en su intercesión materna, mi ministerio petrino y la misión de la Iglesia en un mundo que clama por la justicia y la paz", afirmó el Papa.


6. El Papa León reza con el Rosario de un joven... y luego se lo devuelve

Durante su estancia en Barcelona, se volvió viral un encuentro entre el Papa y un joven llamado Sergi.


Durante la visita del pontífice al Santuario de Nuestra Señora de Montserrat, Sergi le entregó su Rosario a León. El Papa se lo guardó en el bolsillo antes de utilizarlo minutos más tarde para rezar durante el acto.


"Yo solo quería que me lo bendijera, eso era todo, pero me preguntó: '¿Es para mí?'. Y no le iba a decir que no, así que claro, le dije que sí y se lo quedó", relató el joven a EWTN News.


Pero la historia no terminó ahí. De forma inesperada, tras el evento, Sergi consiguió recuperar su preciado sacramental, con el que el Papa acababa de rezar.


7. El Papa León visita la tumba del venerable Antoni Gaudí

Antes de celebrar la Misa en la Basílica de la Sagrada Familia en Barcelona, el Papa León se tomó un tiempo para visitar la cripta, rezar ante el Santísimo Sacramento y encender una vela ante la tumba del Venerable Antoni Gaudí, quien diseñó la emblemática basílica hace más de un siglo.


Gaudí, conocido como el "arquitecto de Dios", falleció en 1926 y está enterrado en la cripta de la basílica. Era conocido por su intensa fe personal y su devoción a la construcción de la Sagrada Familia.


El Vaticano anunció el 14 de abril de 2025 que el Papa Francisco había reconocido formalmente las "virtudes heroicas" de Gaudí, un paso clave en el proceso de canonización. Ahora se requieren dos milagros atribuidos a la intercesión de Gaudí para su santificación.


8. El Papa León celebra la misa en la emblemática Basílica de la Sagrada Familia

Uno de los hitos históricos de la visita del Papa León a España fue la oportunidad de hacer realidad el sueño de Antoni Gaudí: la inauguración y bendición de la Torre de Jesucristo, coincidiendo exactamente con el centenario de la muerte del gran arquitecto.


La espectacular aguja central está coronada por una cruz blanca que convierte a la basílica en la más alta del mundo, y estará abierta a los visitantes a partir de 2028.


Tras la Misa, León XIV salió al exterior para bendecir e inaugurar la Torre de Jesucristo —antes de un impresionante espectáculo de luces y música sacra—, un acto en el que el Papa, más que limitarse a sellar una obra terminada, trazó un rumbo para los cristianos.


"La Sagrada Familia es la iglesia más alta del mundo, no para destacar en clasificaciones terrenales, sino para guiar los pasos del pueblo de Dios que peregrina por esta tierra de Cataluña, con la cruz iluminando el camino como una lámpara encendida a la espera del regreso del Esposo", afirmó.


"Toda la ciudad de Barcelona y toda Cataluña se congregan en este templo —que es en sí mismo un signo de unidad y concordia para toda España— y elevan su mirada para encontrarse con el rostro de Dios Padre, resplandeciente en su Hijo hecho hombre, Jesucristo", añadió el Papa.


9. El Papa León bendice una cruz hecha con madera de pateras de migrantes

En el Puerto de Arguineguín, en Gran Canaria —un lugar que se convirtió en símbolo de la crisis migratoria en las Islas Canarias—, el Papa León ofreció un poderoso testimonio de la dignidad de cada persona humana. 


De pie en un muelle marcado por el sufrimiento y la pérdida de quienes llegaron tras peligrosas travesías por el Atlántico, rezó por los migrantes, denunció la trata de personas y llamó al mundo a un profundo examen de conciencia.


La visita concluyó junto a la imagen de Nuestra Señora del Carmen, patrona de los marineros, donde el Santo Padre bendijo una cruz conmemorativa fabricada con la madera de los barcos de los migrantes, erigida en honor a quienes perdieron la vida en el mar. 


Al encomendar a los migrantes y a todos los que emprenden viajes peligrosos al cuidado materno de la Virgen, transformó un lugar que antes evocaba la tragedia en un signo de esperanza y memoria.


10. El Papa León envía un contundente mensaje a los traficantes de personas

Durante el último día de su viaje papal, León alzó la voz con una fuerza inusual.

En Tenerife, se pronunció en contra de los traficantes de personas: tanto de aquellos que cobran sumas astronómicas para permitir que los migrantes crucen el océano, como de quienes los esclavizan sin piedad.


"Por cada vida perdida, por cada familia engañada, por cada cuerpo sometido, por cada mujer amenazada, por cada trabajador explotado, tendrán que comparecer ante la justicia divina", sentenció el Papa.


"Rompan esas cadenas y liberen a quienes tienen en cautiverio", añadió. "Devuelvan lo robado y reparen el daño en la medida de lo posible", dijo.


León declaró con firmeza: "Deténganse. Arrepiéntanse".


Para aquellos que lucran con el sufrimiento ajeno, el Santo Padre dejó abierta la puerta del regreso a Dios.


"Arrepiéntanse mientras todavía haya tiempo", exhortó, "porque la misericordia de Dios puede alcanzar incluso al pecador más endurecido, pero solo se entra por la puerta estrecha de la verdad, la justicia y la conversión".


Publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.

MENSAJE DEL PAPA LEÓN XIV PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES 2026




 Mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial de los Pobres 2026

 Crédito: Vatican Media.

14 de junio de 2026




“El Señor es el refugio del pobre”, tomado del Salmo 14,6, es el título elegido por el Papa León XIV para su mensaje para la X Jornada Mundial de los Pobres, que se celebrará el 15 de noviembre de 2026. En el documento, publicado por la Oficina de Prensa de la Santa Sede este domingo 14 de junio, el Santo Padre denuncia una “injusticia social que brota de la corrupción arrogante”, advierte que el “ambiente digital” aumenta la indiferencia hacia los pobres y llama a los cristianos a convertirse ellos mismos en refugio para quienes más sufren.


El Señor es el refugio del pobre (cf. Sal 14,6)

1. El Señor es el refugio del pobre (cf. Sal 14,6). Las palabras del Salmista sugieren el camino que estamos llamados a recorrer con vistas a la X Jornada Mundial de los Pobres. Una vez más es necesario volver a la Palabra de Dios para verificar la importancia que los pobres tienen en la vida de la Iglesia. La expresión del salmo se convierte en criterio de juicio para la existencia cristiana porque revela el rostro de Dios y reconoce la pobreza humana. En efecto, en un momento histórico dramático, como fue la destrucción del templo de Jerusalén, el pueblo se sintió privado de la presencia de Dios y experimentó una miseria material y moral sin precedentes.


Esta Palabra se le presenta a cada generación en toda su actualidad. Desde el principio muestra la contradicción en la que a menudo se cae todavía hoy. La primera constatación es esta: «Dice el necio para sí: “No hay Dios”. Se han corrompido cometiendo execraciones, no hay quien obre bien» (Sal 14,1). Esto pone de relieve el contraste entre quienes se comportan con sabiduría y quienes, en cambio, arrastran su vida como si no hubiera nada por encima de ellos. Se observa, lamentablemente, cuán difundida está también en nuestros días una injusticia social que brota de la corrupción arrogante, tan deplorable como discriminatoria. La pérdida del sentido de la trascendencia en la vida cotidiana ya no es tanto una negación teórica de la existencia de Dios; más bien se manifiesta en la falta de consideración de su bondad y misericordia para la construcción de la justicia personal y social.


Los primeros en sufrir sus consecuencias son los pobres, que no por casualidad aumentan en muchas sociedades. La ausencia de Dios coloca a las personas ya no unas junto a otras en el respeto recíproco, sino unas por encima de otras bajo el signo del dominio y del sometimiento. Así se exhibe una lógica desacralizadora de prevaricación y de descarte que margina y humilla. En esta condición se encuentran no sólo personas individuales, sino pueblos enteros. Las palabras del salmo resuenan todavía llenas de verdad: «Devoran a mi pueblo como pan» (Sal 14,4).



2. El grito de justicia de los pobres hoy es acallado mediante múltiples técnicas, cada vez más sutiles, hasta dejar sin voz todo esfuerzo suyo por hacer oír sus peticiones. El ambiente digital radicaliza el prejuicio hacia ellos y aumenta la cortina de indiferencia que rodea sus causas. Al pobre no le queda más que gritar hacia Dios (cf. Sal 34,7) y hacer llegar a Él su lamento, con la certeza de ser escuchado porque Dios es fiel y rico en misericordia. 


Quienes están oprimidos, humillados e indefensos crecen también hoy en la certeza de tener que abandonarse a Dios, cargados de confianza y de espera. En este abandono total, vuelve a florecer el sentido de la propia dignidad, se reconocen hermanas y hermanos con quienes organizar sus sueños, y la esperanza se convierte silenciosamente en realidad. Refugiarse en Dios equivale a encontrar la protección verdadera y segura, aquella que los poderosos no pueden garantizar y prefieren negar.


El pobre, sin embargo, sabe reconocer más que otros lo esencial, porque vive de lo esencial. Más semejante a Cristo que todos, reconoce a Dios como su propio refugio incluso cuando las circunstancias parecen desmentirlo, y está colmado de esperanza por su justicia, que no tarda en manifestarse. En la noche del abandono y de la soledad, el pobre “habita al amparo del Altísimo” (cf. Sal 91,1). Quienes están afligidos, quienes sufren injusticia y son ofendidos, quienes padecen sufrimiento y dolor, quienes están solos y privados del sentido de la vida pueden encontrar consuelo y nueva motivación junto al Señor.


3. Ser refugio no es sólo una promesa, sino que se convierte en realidad en la persona de Jesucristo. Dios pone su morada entre nosotros con la encarnación del Hijo, que hace concreto y visible el refugio esperado. Jesucristo es realmente el refugio de Dios para los pobres. Por su obediencia al Padre, desciende hasta el punto más bajo, donde se encuentran los últimos. Sale al encuentro de todos y a cada uno ofrece refugio seguro: «Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré» (Mt 11,28). En Jesús, Dios no sólo protege, sino que comparte la pobreza humana hasta la cruz.


Los pobres de nuestros días son los olvidados y los marginados: despojados de una palabra y de un rostro, además del pan. Que ellos puedan encontrar al Hijo de Dios, que se hace prójimo de todos sin descuidar a nadie. Que lo encuentren, ante todo, en quienes se dicen cristianos. En la Iglesia, su Cuerpo, es Jesús quien ofrece pan y amistad; trae luz y un horizonte de esperanza; pronuncia el nombre de cada uno y devuelve a todos la dignidad. Jesús de Nazaret es el don de Dios para los pobres. En Él todas las promesas se hacen realidad. Para quienes carecen de una casa, de un trabajo, de educación, de alimento, de salud, se abre un nuevo camino: el compartir como expresión del Reino de Dios (cf. Mt 5,3). A la obsesión de quienes acumulan riquezas sólo para sí se opone la obstinación de Dios que, en el testimonio de personas de carne y hueso, abre el corazón y acoge en su amor.


4. En Cristo estamos llamados, por tanto, también nosotros a hacernos pobres y a convertirnos en refugio para el pobre. La comunidad cristiana no puede permanecer insensible ante tantos que hoy están a la puerta y siguen siendo invisibles para quienes permanecen encerrados entre sus propios muros. La Iglesia, por su misma naturaleza, está llamada a ser pobre y refugio para los pobres. No olvidemos el comentario de san Agustín a la parábola del hombre rico y del pobre Lázaro: «Calló el nombre del rico e indicó el del mendigo. Dios calló el nombre tan pregonado del primero; sin embargo, dio a conocer el del segundo […] ¿Qué elegirías: ser pobre como el uno o ser como el rico? No te dejes engañar: escucha cuál fue el final de ambos y advierte cuál es la elección equivocada» (Sermón 33A, 4).


Como recordé en la Exhortación apostólica Dilexi te, «Dios muestra predilección hacia los pobres, a ellos se dirige la palabra de esperanza y de liberación del Señor y, por eso, aun en la condición de pobreza o debilidad, ya ninguno debe sentirse abandonado. Y la Iglesia, si quiere ser de Cristo, debe ser la Iglesia de las Bienaventuranzas, una Iglesia que hace espacio a los pequeños y camina pobre con los pobres, un lugar en el que los pobres tienen un sitio privilegiado» (n. 21).


Surgen inevitablemente algunas preguntas, que en esta X Jornada Mundial de los Pobres tenemos la urgencia de hacer resonar en nuestra mente y en nuestro corazón. ¿Somos signo de un Dios que es refugio para los pobres? ¿Tenemos conciencia de nuestra pobreza y la preferimos a la riqueza injusta? ¿Llegamos hasta donde se encuentran los pobres, experimentando su marginalidad? ¿Escuchamos sus pensamientos y compartimos sus esperanzas? ¿Pronunciamos sus nombres con ternura divina? ¿Nuestra caridad reactiva y sostiene en ellos el deseo de justicia y de rescate? Estas y muchas otras preguntas obligan a un serio examen de conciencia, para verificar cuánto estamos todavía llamados a llegar a ser en favor de los pobres y de su liberación. Entonces veremos que los pobres se convierten ellos mismos en refugio para otros. La experiencia de la pobreza vuelve particularmente sensibles a una solidaridad renovada ante los desafíos.


El amor de Cristo nos hace, en efecto, partícipes de la vida de amor de Dios. En este sentido, los cristianos están llamados no sólo a buscar refugio en Dios, sino también a hacerse, en Él, refugio para los demás, sin «distinguir entre el que asiste y el que es asistido, entre el que parece dar y el que parece recibir, entre el que se presenta pobre y el que siente la necesidad de ofrecer tiempo, capacidades y ayuda. Somos la Iglesia del Señor, una Iglesia de pobres, todos preciosos, todos partícipes, cada uno portador de una Palabra única de Dios. Cada uno es un don para los demás» (Homilía, 17 agosto 2025).


5. El octavo centenario de la muerte de san Francisco de Asís nos impulsa a recordar cómo, llegado a Roma como peregrino a la tumba del apóstol Pedro, fue conmovido por la compasión hacia los mendigos. Para comprender y experimentar su sufrimiento, se quitó sus propias vestiduras y las cambió por los vestidos andrajosos de uno de ellos, sentándose a pedir limosna y pasando todo el día entre los pobres con alegría de espíritu (cf. Fuentes Franciscanas, 1405-1406). Queremos testimoniar que es posible, también hoy, experimentar la misma alegría al ponerse en el lugar de los pobres y escucharlos, en vez de sólo hablar de ellos. Quien tiene a Dios por refugio es libre de tomar decisiones proféticas, que testimonian cómo todo puede ser repensado desde abajo, en la humildad y en la fraternidad que, sólo ellas, reparan un mundo herido por la prepotencia.


Confío en que esta X Jornada Mundial de los Pobres pueda constituir una etapa significativa para redescubrir el rostro de tantos hermanos y hermanas que buscan refugio en Dios y desean sentirse en casa en nuestras comunidades. Mantengamos viva la obediencia a la Palabra de Dios, que suscita la conversión del corazón. Que la Virgen María, que en la carne crucificada del Hijo contempló el amor de Dios que colma de bienes a los hambrientos y despide a los ricos con las manos vacías (cf. Lc 1,53), interceda por nosotros.


Vaticano, 13 de junio de 2026, memoria de san Antonio de Padua.


LEÓN PP. XIV

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