jueves, 26 de diciembre de 2013

EL EVANGELIO DE HOY: 26.12.2013

Autor: Libardo Herrera, L.C. | Fuente: Catholic.net
El Espíritu del Padre hablará por ustedes
Mateo 10, 17-22. Navidad. Hoy que celebramos la fiesta de San Esteban, nos ayude a ser testigos de Su Amor.
 
El Espíritu del Padre  hablará por ustedes
Del santo Evangelio según san Mateo 10, 17-22

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: "Cuídense de la gente, porque los llevarán a los tribunales, los azotarán en las sinagogas, los llevarán ante gobernadores y reyes por mi causa; así darán testimonio de mí ante ellos y ante los paganos. Pero, cuando los enjuicien, no se preocupen por lo que van a decir o por la forma de decirlo, porque, en ese momento se les inspirará lo que han de decir. Pues no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre el que hablará por ustedes. El hermano entregará al hermano a la muerte, y el padre a su hijo; los hijos se levantarán contra sus padres y los matarán; todos los odiarán a ustedes por mi causa, pero el que persevere hasta el fin se salvará".

Oración introductoria

Gracias, Jesús, porque en tu gran misericordia, has querido abajarte a una condición tan pobre como la mía, y por ser el sostén de mis afanes cotidianos. Sé que sin Ti nada puedo, y por esta razón, me acerco a Ti, con un corazón lleno de confianza, a pedirte la fuerza para que pueda llevar con amor y paciencia las contrariedades que me permitas en este día. Jesús, confío en Ti. Sé que desde tu cruz, me ayudarás a ser feliz.

Petición

Señor, que al haberte recibido en esta Navidad, pueda tener un corazón dispuesto a ser testimonio de tu presencia ante las demás personas con las que me encuentre en este día. Concédeme sentirte vivo en mi vida, y que los demás te encuentren a Ti en mí.

Meditación del Papa Francisco

Pensar en que Dios es amor nos hace mucho bien, porque nos enseña a amar, a darnos a los demás como Jesús se dio a nosotros, y camina con nosotros. Jesús camina con nosotros en el camino de la vida.
La Santísima Trinidad no es el producto de razonamientos humanos; es el rostro con el que Dios mismo se ha revelado, no desde lo alto de una cátedra, sino caminando con la humanidad. Es justamente Jesús quien nos ha revelado al Padre y quien nos ha prometido el Espíritu Santo.
Dios ha caminado con su pueblo en la historia del pueblo de Israel y Jesús ha caminado siempre con nosotros y nos ha prometido el Espíritu Santo que es fuego, que nos enseña todo lo que no sabemos, que dentro de nosotros nos guía, nos da buenas ideas y buenas inspiraciones. Hoy alabamos a Dios no por un particular misterio, sino por Él mismo, "por su inmensa gloria", como dice el himno litúrgico. Le alabamos y le damos gracias porque es Amor, y porque nos llama a entrar en el abrazo de su comunión, que es la vida eterna. (S.S. Francisco, 26 de mayo de 2013).

Reflexión

La humanidad entera reclama hombres y mujeres dispuestos a dar su vida, día a día, en el trabajo, en el hogar, en la universidad, en cada espacio cultural; en fin, en donde puedan ser faros luminosos que den luz a las almas perdidas en la vida cotidiana. El mundo está necesitado.
Por eso, debemos confiar y lanzarnos a ser ese faro de Dios para los demás, no teniendo miedo y abriendo nuestro corazón para Él, que es nuestra luz, nuestra fuerza y nuestra salvación. Hoy tenemos que confiar una vez más y mirar el mundo con ojos llenos de fe. Necesitamos ser testigos de Aquél que nos ha amado y que nos ha llamado por nuestro nombre con una sonrisa en el rostro. Y cuando experimentemos nuestra debilidad, nuestra miseria, acudamos a Cristo y a su Madre Santísima. Junto a ellos, nuestra confianza crecerá y se fortalecerá en ese darnos con amor a la Voluntad de Dios y en el constante ser testigos de la fe, aunque las persecuciones morales parezcan ahogarnos.

Propósito

Visitaré a Jesús en la Eucaristía y le pediré la gracia de ser su luz en esta semana para las personas que me necesiten.

Diálogo con Cristo

Jesús, gracias por haberme escuchado y por ser mi mejor amigo, en quien puedo confiar hasta la muerte. Tú sabes que hay momentos en los que me encuentro muchas veces solo, sin saber a quién acudir. Por lo mismo, me acerco lleno de fe a Ti que eres la fuerza en el camino, luz para mis pasos dudosos, y voz en medio del silencio. Jesús, manso y humilde de Corazón, haz mi corazón semejante al tuyo.



"Nosotros tenemos las antorchas encendidas en nuestras manos cuando, con buenas obras, damos a nuestros prójimos buenos ejemplos" (S. Gregorio Magno, en Catena Aurea, vol. VI, p. 101)


  • Preguntas o comentarios al autor
  • Libardo Herrera, L.C.b> 
    Autor: Libardo Herrera, L.C. | Fuente: Catholic.net
    El Espíritu del Padre hablará por ustedes
    Mateo 10, 17-22. Navidad. Hoy que celebramos la fiesta de San Esteban, nos ayude a ser testigos de Su Amor.
     
    El Espíritu del Padre  hablará por ustedes
    Del santo Evangelio según san Mateo 10, 17-22

    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: "Cuídense de la gente, porque los llevarán a los tribunales, los azotarán en las sinagogas, los llevarán ante gobernadores y reyes por mi causa; así darán testimonio de mí ante ellos y ante los paganos. Pero, cuando los enjuicien, no se preocupen por lo que van a decir o por la forma de decirlo, porque, en ese momento se les inspirará lo que han de decir. Pues no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre el que hablará por ustedes. El hermano entregará al hermano a la muerte, y el padre a su hijo; los hijos se levantarán contra sus padres y los matarán; todos los odiarán a ustedes por mi causa, pero el que persevere hasta el fin se salvará".

    Oración introductoria

    Gracias, Jesús, porque en tu gran misericordia, has querido abajarte a una condición tan pobre como la mía, y por ser el sostén de mis afanes cotidianos. Sé que sin Ti nada puedo, y por esta razón, me acerco a Ti, con un corazón lleno de confianza, a pedirte la fuerza para que pueda llevar con amor y paciencia las contrariedades que me permitas en este día. Jesús, confío en Ti. Sé que desde tu cruz, me ayudarás a ser feliz.

    Petición

    Señor, que al haberte recibido en esta Navidad, pueda tener un corazón dispuesto a ser testimonio de tu presencia ante las demás personas con las que me encuentre en este día. Concédeme sentirte vivo en mi vida, y que los demás te encuentren a Ti en mí.

    Meditación del Papa Francisco

    Pensar en que Dios es amor nos hace mucho bien, porque nos enseña a amar, a darnos a los demás como Jesús se dio a nosotros, y camina con nosotros. Jesús camina con nosotros en el camino de la vida.
    La Santísima Trinidad no es el producto de razonamientos humanos; es el rostro con el que Dios mismo se ha revelado, no desde lo alto de una cátedra, sino caminando con la humanidad. Es justamente Jesús quien nos ha revelado al Padre y quien nos ha prometido el Espíritu Santo.
    Dios ha caminado con su pueblo en la historia del pueblo de Israel y Jesús ha caminado siempre con nosotros y nos ha prometido el Espíritu Santo que es fuego, que nos enseña todo lo que no sabemos, que dentro de nosotros nos guía, nos da buenas ideas y buenas inspiraciones. Hoy alabamos a Dios no por un particular misterio, sino por Él mismo, "por su inmensa gloria", como dice el himno litúrgico. Le alabamos y le damos gracias porque es Amor, y porque nos llama a entrar en el abrazo de su comunión, que es la vida eterna. (S.S. Francisco, 26 de mayo de 2013).

    Reflexión

    La humanidad entera reclama hombres y mujeres dispuestos a dar su vida, día a día, en el trabajo, en el hogar, en la universidad, en cada espacio cultural; en fin, en donde puedan ser faros luminosos que den luz a las almas perdidas en la vida cotidiana. El mundo está necesitado.
    Por eso, debemos confiar y lanzarnos a ser ese faro de Dios para los demás, no teniendo miedo y abriendo nuestro corazón para Él, que es nuestra luz, nuestra fuerza y nuestra salvación. Hoy tenemos que confiar una vez más y mirar el mundo con ojos llenos de fe. Necesitamos ser testigos de Aquél que nos ha amado y que nos ha llamado por nuestro nombre con una sonrisa en el rostro. Y cuando experimentemos nuestra debilidad, nuestra miseria, acudamos a Cristo y a su Madre Santísima. Junto a ellos, nuestra confianza crecerá y se fortalecerá en ese darnos con amor a la Voluntad de Dios y en el constante ser testigos de la fe, aunque las persecuciones morales parezcan ahogarnos.

    Propósito

    Visitaré a Jesús en la Eucaristía y le pediré la gracia de ser su luz en esta semana para las personas que me necesiten.

    Diálogo con Cristo

    Jesús, gracias por haberme escuchado y por ser mi mejor amigo, en quien puedo confiar hasta la muerte. Tú sabes que hay momentos en los que me encuentro muchas veces solo, sin saber a quién acudir. Por lo mismo, me acerco lleno de fe a Ti que eres la fuerza en el camino, luz para mis pasos dudosos, y voz en medio del silencio. Jesús, manso y humilde de Corazón, haz mi corazón semejante al tuyo.



    "Nosotros tenemos las antorchas encendidas en nuestras manos cuando, con buenas obras, damos a nuestros prójimos buenos ejemplos" (S. Gregorio Magno, en Catena Aurea, vol. VI, p. 101)


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    miércoles, 25 de diciembre de 2013

    QUE SIEMPRE SEA... NAVIDAD


    Autor: María Esther de Ariño | Fuente: Catholic.net
    Que siempre sea...Navidad

    Navidad tiene que ser en nuestro corazón todos los días del 

    año.¡Qué raquítica y pobre será, si nuestra Navidad es tan 

    solo por este día!
    Que siempre sea...Navidad

    Oía yo con gusto y un poco de emoción, hace unos días, la letra de un villancico:

    Tanto invento, tanto invento, ya no saben que inventar.
    Jesús, diles Tu que inventen, una máquina de amar...


    Así decía la canción: una máquina de amar... y me quedé pensando, "tal vez esa máquina, Jesús, ya la inventaste Tú hace muchos años, desde siempre, porque esa máquina es el corazón del hombre."

    Lo que pasa es que esa "máquina" no está produciendo amor, sino egoísmo, orgullo, vanidad, ambición, rencor ,indiferencia y tantas y tantas cosas totalmente diferentes al amor.
    Tenemos que volver a recuperar el verdadero sentido para el cual fue creado el corazón del hombre.
    Y Tu, Jesús, vuelves a pasar por la Tierra y la voz de los ángeles se pierde en la noche de los tiempos diciendo:
    ¡Gloria a Dios en las alturas y en la Tierra , paz a los hombres de buena voluntad!
    Jesús , hoy en los más apartados rincones de la Tierra, en todos los lugares de este bello planeta azul, hay hombres y mujeres y niños que piensan en ti y te adoran con el brillo de una lágrima en los ojos pidiendo esa PAZ que los ángeles anunciaron en día como este, hace ya muchos años.

    Pero algo falla...algo nos está fallando y tal vez sea porque esta Paz solo la pedimos hoy.
    Porque solo hoy celebramos la Navidad.
    Solo hoy.
    Solo hoy nos abrazamos.
    Solo hoy tratamos de olvidar un poco los rencores.
    Solo hoy nos toleramos.
    Solo hoy nos sonreímos.
    Solo hoy hablamos de amor y de paz.
    Solo hoy es Navidad...
    Mañana...

    Navidad tiene que ser en nuestro corazón todos los días del año.

    ¡Qué raquítica y pobre será, si nuestra Navidad es tan solo por este día!

    ¡Qué pequeño nuestro agradecimiento a esa total donación de un Dios que llega a nosotros haciéndose Niño, haciéndose hombre!.

    ¡ Qué pena, Señor, tener una máquina en vez de un corazón!.

    Qué pena que mañana... volvamos a lo mismo, al desacuerdo, a la intolerancia, a no poder perdonar, a no tener la humildad para pedir perdón, en una palabra, a no amar.

    Todos los días tiene que haber la alegría de la Navidad en nuestro corazón.

    Cuando Tu, Jesús, entras en él por medio del Milagro de la Eucaristía, estás naciendo en nuestra vida... ¡es Navidad!.

    ¡Una Navidad perpetua y constante! y así, ya está en marcha esa Máquina de Amar ...




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  • Ma. Esther de Ariño 

    NAVIDAD, FIESTA DE LA SORPRESA


    Navidad, fiesta de la sorpresa
    Autor: Padre Javier Gafo, S.J.


    Hay un bello villancico belga en el que se narra la historia del  pastor "sorprendido". Los pastores se acercan a la gruta de Belén llevando sus dones: su manteca, su miel, sus ovejas... Sólo hay uno que se acerca con las manos vacías y abiertas. El villancico le pregunta "¿Cómo vienes sin nada a adorar al Niño?" Y el pastor le responde: "Yo sólo le traigo mi sorpresa".

    Navidad es la fiesta de la sorpresa. Veinte siglos de tradición cristiana no pueden impedir que surja hoy en los creyentes la admiración y la sorpresa ante lo que celebramos en estos días. Haber celebrado ya muchos años la Navidad, experimentar todos esos bellos sentimientos humanos asociados a estas fiestas, no debería bloquear nuestra capacidad de admiración y sorpresa ante el Misterio de fe.

    San Ignacio de Loyola se convertía en un pobrecito esclavo indigno para estar presente en el misterio de la Navidad. De alguna manera, San Ignacio era también ese pastor sorprendido, con las manos vacías pero el corazón muy abierto, que se acercaba al misterio de Belén "como si presente se hallase, con todo acotamiento y reverencia posibles, mirándolos, contemplándolos, sirviéndolos en sus necesidades..."

    NAVIDAD EN BELÉN


    Navidad en Belén


    Acercarse a Belén , 
    es acercarse al mundo de los sueños más hermosos.
    Porque Belén no es una ciudad de nuestro mundo, 
    sino un rincón del corazón humano.

    En Belén hemos nacido todos, 
    en Belén se apacienta nuestra infancia.
    Aquí giró la historia.
    Aquí nació la vida.
    Hasta Belén, ser hombre
    era nacer para vivir rodando
    por la cuesta del tiempo.
    Desde Belén , ser hombre 
    es aprender la enorme
    aventura de escalar las alturas.
    Aquí, ser hombre se convirtió en ser Hijo de Dios.
    Aquí, el Dios de los cielos 
    inició la locura de volverse pequeño.
    Por eso las campanas de Belén están locas,
    replican y replican para explicarle al mundo
    la alegría del cielo,
    para que todos sepan que el hombre está a salvado
    ahora que Dios se ha hecho hombre como nosotros.
    Mirar, mirar las casas de Belén, apiñadas,
    apretadas las unas a las otras, 
    lo mismo que un rebaño aterido,
    como un coro de monjas asustadas.
    Mirar su letanía de agudos campanarios
    que señalan al cielo con sus dedos alzados
    para decir a todos: Por aquí vino Dios.
    Contemplar el mercado, sus hombres y mujeres,
    sus pobres baratijas, sus comidas caseras.
    El Dios de las alturas nunca fue un exquisito,
    ni una ciudad fría de gélidos burócratas,
    sino en pobreza de los pobres más pobres ,
    en calles malolientes donde el hombre agita,
    en un triste pueblo despreciado de todos.
    No busquemos en Belén hermosas catedrales,
    iglesias esplendentes, basílicas radiantes,
    la flecha luminosa de las agujas góticas,
    las vidrieras de fuego donde ardió el Medioevo.
    Todo en Belén es pobre
    como el Dios que lo habita.
    Y ahora...,pasar conmigo por la pequeña puerta
    que conduce a la gruta.
    Una puerta que tiene la estatura de un niño
    y en la que hay que agacharse para poder entrar.
    Porque para llegar hasta el Dios de los cielos
    sólo hay dos caminos:
    la puerta de la infancia
    y la humildad.
    Para ver a Jesús, es necesario
    doblar el espinazo del orgullo,
    agachar la cabeza de nuestras importancias, 
    hacerse niños como El se hizo.

    Y ahora...,arrodillémonos: Aquí ocurrió el prodigio,
    aquí una virgen-Madre iluminó la tierra,
    aquí por primera vez se oyó el llanto de Dios,
    aquí la sangre humana se vio multiplicada,
    aquí un diminuto corazón de chiquillo
    fue, por primera vez, el corazón de Dios.
    Aquí, entre estas paredes de humedad y de piedra,
    entre dos animales asustados y atónitos,
    nació aquel cuerpo y sangre
    que el hombre comería por los siglos de los siglos.

    Alejar nuestros ojos de los falsos adornos
    que camuflan la gruta,
    no contemplemos ;
    las lámparas ni las raídas de sedas
    que quieren ocultar
    el oro santo de la sencillez.
    Cerrar más bien los ojos y asombrémonos.
    Dejar que sea el corazón quien mire.

    Y , después , alegrémonos igual que los pastores
    que en esta misma gruta escucharon su anuncio:
    gloria a Dios en el cielo.
    paz a los hombres de buena voluntad.

    Levantar nuestras manos para dar también gloria 
    y dejad que la paz penetre en nuestra alma
    como la gran nevada de la misericordia.
    Dejar que, dos mil años depuse, 
    el Niño vuelva a nacer en nosotros,
    convertir nuestras almas en el portal viviente.
    Y sea nuestra casa como un nuevo Belén.

    EL EVANGELIO DE HOY: 25-12-2013

    Autor: Víctor Hugo Gamboa, L.C. | Fuente: Catholic.net
    ¡Jesús ha nacido!
    Juan 1, 1-18. Navidad. Hoy es un día de gozo, en que Dios se ha manifestado al mundo como un Niño necesitado de todo, para que nosotros le acojamos.
     
    ¡Jesús ha nacido!
    Del santo Evangelio según san Juan 1, 1-18

    Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Al principio estaba junto a Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron. Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. El no era luz, sino el testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre. Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios. Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él, al declarar: «Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo». De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.

    Oración introductoria

    Señor, sabes que no soy el mejor, conoces toda mi miseria, pero por esto mismo vengo ante ti con la confianza de que me escucharás y me enseñarás el camino. Señor, ayúdame a creer. Quiero confiar plenamente en ti. Dame la gracia de esperarlo todo de ti y en ti. Enséñame a amar a los demás, para mostrarte el amor que te tengo.

    Petición

    Señor, que me dé cuenta del amor que me tienes y que me has mostrado al hacerte como uno de nosotros.

    Meditación del Papa Francisco

    La Navidad es el encuentro de Dios con su pueblo. Y también es una consolación, un misterio de consolación. Muchas veces, después de la misa de Nochebuena, pasé algunas horas solo, en la capilla, antes de celebrar la misa de la aurora, con un sentimiento de profunda consolación y paz. (Entrevista con papa Francisco sobre la Navidad, martes, 10 de diciembre)

    Reflexión

    ¡Dios me ama! Cada uno de nosotros, podemos partir de esta breve frase para comenzar a hablar con Dios. Cuántas veces hemos escuchado tantos reclamos hacia Dios de por qué en el mundo hay tanto mal, por qué Dios permite esto o aquello y por qué no hace nada. Y Dios, en su silencio taladrador, nos dice: "Te he hecho a ti". Dios ha querido que estemos aquí porque nos ama, porque es el Amor con mayúsculas. Y sabiendo que somos débiles, que a veces no respondemos con el mismo amor, Dios nos recuerda, a través de la liturgia y de manera cíclica, que se ha hecho carne, se ha hecho hombre.

    Este Hombre-Dios, que nos enseña el camino que debemos seguir, que nos invita a participar de su vida divina, que no muestra que el camino de cruz, es quien más nos hace felices: no por el dolor, sino por lo que hay detrás de la cruz.

    Hoy es un día de gozo, en que Dios mismo se ha manifestado al mundo como un Niño necesitado de todo, para que nosotros le acojamos de verdad en nuestro corazón. Viene indefenso, para que podamos defenderle y ayudarle a mitigar el frio de la indiferencia. Y nos muestra que Él, siendo Dios, ha querido estar con la humanidad herida por el pecado, para levantarnos como a la mujer pecadora; para invitarnos a cambiar de vida y vivir de manera plena como lo hizo Él con los primeros cristianos. Por esto, en este día de navidad, podemos sentirnos amados por Él, porque no se ha olvidado de nosotros. No te olvides de Él. Gracias Señor por tanto amor.

    Propósito

    Este día de Navidad ayudaré a mi prójimo en la necesidad que le surja. Mostraré la alegría que el Señor me dado y la compartiré con los demás, para comunicarles ese amor de Dios.

    Diálogo con Cristo

    Señor, te doy gracias por el don de la vida y de la fe. También te agradezco por el amor que nos tienes, por la inmensa e inmerecida gracia de ser tu apóstol en la tierra. Muéstrame el camino para agradarte. Ayúdame a compartir tu amor con los demás, amor verdadero y profundo como el tuyo. Dame la fuerza para luchar cada día contra la inconciencia de vivir apartado de ti. Gracias, Señor, por todo lo que me has dado.



    "Tú eres la última y la única razón de mi amor. No tengo otras. ¿Cómo tendría alguna esperanza sin ti? ¿En qué se apoyaría mi alegría si nos faltases tú? ¿En qué vino insípido se tornarían todos mis amores si no fueran reflejo de tu amor? Eres tú quien da fuerza y vigor a todo. Y yo sé sobradamente que toda mi tarea de hombre es repetir y repetir tu nombre. Y retirarme" (José Luis Martín Descalzo)




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  • Víctor Hugo Gamboa, L.C. 

    martes, 24 de diciembre de 2013

    EN ESTA NAVIDAD


    LLEGA LA NAVIDAD


    Llega la Navidad

    Por cada lágrima que brota
    llega la Navidad.

    Por cada ser que se enamora
    llega la Navidad.

    Por todos los que van sin suerte
    llega la Navidad.

    Por los que sólo ven la muerte
    llega la Navidad.

    Es la noticia de vida,
    es la palabra de luz,
    es la esperanza atrevida
    que anuncia al Niño Jesús.
    Es la luz entre la sombras,
    es cosecha de verdor,
    imagen del pueblo nuevo,
    aliento liberador.

    Por los que caminan de prisa
    y no hay donde llegar...

    Por quienes van indiferentes
    sin reir o llorar...

    Por los que ocultos en sus bienes
    se olvidan de dar pan...

    Y por quienes se sienten solos
    llega la Navidad.

    EN NAVIDAD


    EN NAVIDAD...

    Si buscas a Dios
    Hoy lo encontrarás.

    Si tienes tinieblas... encuentra tu lámpara
    La Navidad es luz.

    En todos los momentos de tu vida
    Haz esto y serás feliz.

    Si tienes errores... reflexiona.
    La Navidad es Verdad.

    Si tienes enemigos... reconcíliate
    La Navidad es paz.

    Si tienes tristeza... alégrate
    La Navidad es goce.

    Si tienes pecados... conviértete.
    La Navidad es gracia.

    Si tienes odio... olvídalo.
    La Navidad es amar.

    Si tienes amigos... búscalos.
    La Navidad es encuentro.

    Si tienes felicidad... compártela.
    La Navidad es darse.

    Si tienes deudas... págalas.
    La Navidad es justicia.

    Si tienes soberbia... sepúltala.
    La Navidad es humildad.

    Si tienes pobres a tu lado... ayúdalos.
    La Navidad es paz.

    Si no tienes a Dios
    hoy lo encontrarás en cada persona...
    pues el Niño Jesús quiere nacer en ti hoy.

    BENDICIONES DE LA MESA DE NOCHEBUENA


    BENDICIONES DE LA MESA DE NOCHEBUENA

     Celebración familiar (con un cirio en la mesa)

    Padre/Madre (P):
     Hoy, Nochebuena, tenemos, de manera especial y como centro de nuestra familia a Jesucristo, nuestro Señor. Vamos a encender un cirio en medio de la mesa para que nos haga pensar en Jesús y vamos a darle gracias a Dios por habernos enviado a su Hijo. 
    Gracias Padre, que nos amaste tanto que nos diste a tu Hijo.
    Todos (T): Señor, te damos gracias.

    P: Gracias Jesús por haberte hecho niño para salvarnos.
    T: Señor, te damos gracias.

    P: Gracias Jesús, por haber traído al mundo el amor de Dios.
    T: Señor, te damos gracias.

    P: Señor Jesús, Tú viniste a decirnos que Dios nos ama y que nosotros debemos amar a los demás,
    T: Señor, te damos gracias. 

    P: Señor Jesús, Tú viniste a decirnos que da más alegría el dar que el recibir,
    T: Señor, te damos gracias.

    P: Señor Jesús, Tú viniste a decirnos que lo que hacemos a los demás te lo hacemos a Ti.
    T: Señor, te damos gracias.

    P: Gracias María, por haber aceptado ser la Madre de Jesús.
    T: María, te damos gracias.

    P: Gracias San José, por cuidar de Jesús y María.
    T: San José, te damos gracias.

    P: Gracias Padre por esta Noche de Paz, Noche de Amor, que Tú nos has dado al darnos a tu Hijo, te pedimos que nos bendigas, que bendigas estos alimentos que dados por tu bondad vamos a tomar, y bendigas las manos que los prepararon. 

    Niño Dios, tú que llegaste al mundo para salvar, te pedimos la paz. 
    Niño Dios, tú que naciste en un pesebre, te pedimos que no haya más miserias en el mundo.
    Niño Dios, tú que naciste de una madre Virgen, te pedimos belleza en este mundo.
    Niño Dios, tú que eres Salvador, cuídanos de los desastres que nos provoca la naturaleza.
    Niño Dios, tú que nos diste la vida para vivirla, que la vivamos de acuerdo a tu gloriosa Vida.

    T: ¡Amén!



    Otra bendición sencilla

    Bendice, Señor, nuestra mesa.
    Por una noche al menos,
    quisiéramos que el mundo fuera una gran familia:
    sin guerras, sin miseria, sin hambre, sin dolor...;
    y con algo más de música y de justicia.
    Que este hogar, Jesús,
    acoja tu palabra de amor y de perdón
    y siempre estés tú presente.
    Consérvanos unidos.
    Danos durante todo el año paz y trabajo.
    Danos fuerzas para ser personas justas,
    comprensivas, entrañables, comprometidas
    por un mundo mejor. 
    Así habrá muchas “noches-buenas”
    y “días-buenos”.
    Eres bienvenido, Señor, siempre a esta casa.
    Y confiamos que Tú nos reúnas también
    un día en tu Casa para celebrar la eterna Navidad.
    Amén.

    HISTORIA DEL PRIMER BELÉN



    Historia del primer Belén

    La tradición de poner el Pesebre en el mundo se remonta al año 1223, en una Navidad de la villa italiana de Greccio.

    En esta localidad, San Francisco de Asís que siempre había sentido un amor especial por la Navidad recibió esta inspiración del Señor.

    Se acercaba Nochebuena y decidió representar la humildad del pesebre tal como sucedió en Belén, ¡hasta con un burrito y un buey en una pobre gruta en medio de un bosque!. Y así lo hizo, cuando de pronto, en la noche de Navidad, la gente del pueblo se acercó con antorchas encendidas a la gruta que Francisco y sus amigos habían preparado.

    Cuál no sería la maravilla de todos los presentes cuando, según dice la tradición, sucedió un milagro: el Niño Jesús quiso estar de cuerpo presente en medio de ellos. Todos los asistentes pudieron alabar al recién nacido en ese pobre pesebre, mientras los ángeles entonaban alabanzas y cantos: tal como sucedió en Belén. El milagro se había producido ante la vista de todos, y desde entonces la fama de los "Nacimientos" y su costumbre se extendió por todo el mundo.

    Desde aquel día, se celebra Nochebuena, imitando la inspiración de San Francisco de Asís, en torno a un humilde pesebre que recibe al Hijo de Dios. El Papa Juan Pablo II, en 1.986, a petición de las asociaciones belenistas de todo el mundo, proclamó a San Francisco de Asís Patrón Universal del Belenismo.

    EL NACIMIENTO DE CRISTO, ES MI NACIMIENTO




    Autor: Pedro García, misionero Claretiano |
     Fuente: Catholic.net
    Nacimiento de Cristo es mi nacimiento
    El nacimiento de Jesucristo en Belén, es nuestro propio 
    nacimiento a la vida celestial.


    Nacimiento de Cristo es mi nacimiento
    El chiquitín ha venido en medio de la noche callada. En un silencio total. En una soledad absoluta. Sólo su joven Madre y el bueno de José, a la luz de una lámpara de aceite, contemplan la carita celestial del recién nacido. En medio de tanta pobreza y humildad, están gozando como no ha disfrutado hasta ahora nadie en el mundo. -

    ¡Mi niño!, grita María mientras le estampa enajenada su primer beso... -¡Qué lindo, qué bello!, exclama extasiado José. Entre tanto --vamos a hablar así--, Dios no se aguanta más. Tiene prisa por anunciar a todos el nacimiento de su Hijo hecho hombre, y manda a sus ángeles que lo pregonen bien. Se avanza un ángel y desvela a los pastores, mientras les grita con alborozo:

    - ¡Os anuncio una gran alegría! ¡Os ha nacido en Belén un salvador!

    Se rasgan entonces los cielos, aparece todo un ejército de la milicia celestial, que van cantando por el firmamento estrellado:

    - ¡Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres amados de Dios!...

    A este Jesús, le felicitamos de corazón: -¡Cumpleaños feliz! ¡Por muchos años! ¡Por años y por siglos eternos!...

    Hasta aquí, todos de acuerdo, ¿no es así?
    Pero, ¿es verdad que nos podemos felicitar también nosotros, y que nos felicitamos de hecho nuestro propio cumpleaños?... Dos antiguos Doctores de la Iglesia, y de los más grandes, como son Ambrosio y León Magno, lo expresaron de la manera más elocuente y precisa.

    San Ambrosio exclama en su Liturgia de Navidad:
    -¡Hoy celebramos el nacimiento de nuestra salvación! ¡Hoy hemos nacido todos los salvados!... Tiende su mirada más allá de la Iglesia, y felicita al mundo entero: -Hoy en Cristo, oh Dios, haces renacer a todo el mundo.

    Y el Papa San León Magno, con su elegancia de siempre, dice también:
    - ¿Sólo el nacimiento del Redentor? ¡También nuestro propio nacimiento! El nacimiento de Cristo es el nacimiento de todo el pueblo cristiano. Cada uno de los cristianos nace en este nacimiento de hoy.

    Tiene razón la Iglesia al cantar en uno de los prefacios de Navidad: -De una humanidad vieja nace un pueblo nuevo y joven...
    Porque el Hijo de Dios, al hacerse hombre, nos hace a todos los hombres hijos de Dios. El nacimiento de Jesucristo en Belén, es nuestro propio nacimiento a la vida celestial. Es nuestro cumpleaños también. ¡La enhorabuena a todos!...

    Una felicitación de la que no es excluido nadie, desde el momento que todos somos llamados a la salvación. Ese mismo Papa de la antigüedad y Doctor de la Iglesia, San León Magno, felicita a todos con un párrafo que es célebre:
    - ¡Felicitaciones, carísimos, porque ha nacido el Salvador! No cabe la tristeza cuando nace la vida. Si eres santo, ¡alégrate!, porque tienes encima tu premio. Si eres pecador, ¡alégrate!, porque se te ofrece el perdón. Si eres un pagano todavía, ¡alégrate!, porque eres llamado a la vida de Dios.

    Una familia cristiana de Viena, a mitades del siglo dieciocho, celebró la Navidad de una manera singular. Aquel matrimonio tan bello recibía cada hijo como el mayor regalo de Dios. Apenas la esposa sentía los primeros síntomas, el esposo sacaba del armario los cirios de los niños anteriores y quedaban prendidos durante todo el rato que se prolongaba la función augusta del alumbramiento. Los cirios correspondían a los ángeles custodios de los hijos, que velaban este momento solemne. Cuando había llegado el bebé, se apagaban los cirios y se guardaban hasta que viniese otro vástago al hogar. En esta Navidad se prendieron nueve cirios. El primero se había hecho bastante corto, pues había alumbrado la estancia muchas veces anteriormente. El más alto, el prendido ahora por primera vez, correspondía a Clemente, el niño que venía entre las alegrías navideñas, bautizado a las pocas horas, y conocido hoy en la Iglesia como San Clemente María Hofbauer...

    Este niño, que iba a ser un gran santo, es el símbolo de una realidad que se repite tantas veces en las familias cristianas. Con nuestra venida al mundo en el seno de la Iglesia, al recibir el Bautismo, repetimos todos el hecho de Belén. Cristo nace en un nuevo cristiano. Jesús y nosotros celebramos nuestro cumpleaños en el mismo día...

    ¡Felicidades a todos! ¡Felicidades!
    Y que repitamos este cumpleaños, el de Jesús y nuestro, por muchas Navidades más.... 

    EL EVANGELIO DE HOY: 24.12.2013

    Autor: Juan Pablo López Castellanos, L.C. | Fuente: Catholic.net
    Bendito sea el Señor porque ha redimido a su pueblo
    Lucas 1, 67-79. Adviento. Hoy como hace más de dos mil años, Cristo viene a nacer a nuestro corazón. Cumple su promesa, mostrándonos su misericordia.
     
    Bendito sea el Señor porque ha redimido a su pueblo
    Del santo Evangelio según san Lucas 1, 67-79

    En aquel tiempo, Zacarías, padre de Juan, lleno del Espíritu Santo, profetizó diciendo: "Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, y ha hecho surgir en favor nuestro un poderoso salvador en la casa de David, su siervo. Así lo había anunciado desde antiguo, por boca de sus santos profetas: que nos salvaría de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos aborrecen, para mostrar su misericordia a nuestros padres y acordarse de su santa alianza.
    El Señor juró a nuestro padre Abraham concedernos que, libres ya de nuestros enemigos, lo sirvamos sin temor, en santidad y justicia delante de él, todos los días de nuestra vida. Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos y a anunciar a su pueblo la salvación, mediante el perdón de los pecados. Y por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en las tinieblas y en sombras de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.


    Oración introductoria

    Gracias, Jesús, por venir a nacer entre nosotros. Este día, más que pedirte, quiero agradecerte por cumplir lo que habías prometido desde antiguo. Gracias por venir a quedarte con nosotros, gracias por mostrarnos tu misericordia. Ilumínanos y sácanos de las tinieblas en que vivimos, para que descubramos el camino de la paz. Y permítenos vivir sin temor, en santidad y justicia en tu presencia.

    Petición

    Señor, qué gran don nos has hecho con tu venida. Dispón nuestro corazón para recibirte como es debido y Tú que decidiste nacer en una cueva, acepta el cálido rincón de nuestro corazón.

    Meditación del Papa Francisco

    "Festejad... gozad... alegraos", dice el Profeta. Es una gran invitación a la alegría. ¿Por qué? ¿Cuál es el motivo de esta invitación a la alegría? Porque el Señor hará derivar hacia la santa Ciudad y sus habitantes un "torrente" de consolación, un torrente de consolación –así llenos de consolación-, un torrente de ternura materna: "Llevarán en brazos a sus criaturas y sobre las rodillas las acariciarán". Como la mamá pone al niño sobre sus rodillas y lo acaricia, así el Señor hará con nosotros y hace con nosotros. Éste es el torrente de ternura que nos da tanta consolación. "Como a un niño a quien su madre consuela, así os consolaré yo".
    Todo cristiano, y sobre todo nosotros, estamos llamados a ser portadores de este mensaje de esperanza que da serenidad y alegría: la consolación de Dios, su ternura para con todos. Pero sólo podremos ser portadores si nosotros experimentamos antes la alegría de ser consolados por Él, de ser amados por Él. Esto es importante para que nuestra misión sea fecunda: sentir la consolación de Dios y transmitirla. (S.S. Francisco, 7 de julio de 2013).

    Reflexión 

    Hoy como hace más de dos mil años, Cristo viene a nacer a nuestro corazón. Él, como dice el evangelio, cumple su promesa, mostrándonos su misericordia, para sacarnos de las tinieblas en que vivimos y guiarnos por el camino de la paz. Él viene para ser luz y para dar paz. Él es la estrella que brilla en medio de la oscuridad de nuestro caminar por esta vida. Pero para encontrar esa luz, debemos apagar todo lo que nos impide ver la estrella de Belén que nos guía a Él. Y para encontrar esa paz, debemos salir del barullo y ruido de la ciudad, para encontrarlo en una cueva.

    En la Navidad todo mundo sabe que hay alegría y fiesta, pero no todos saben el motivo. Muchas veces escuchamos y decimos: "¡Feliz Navidad!" a toda persona que nos encontramos; pero algunas veces nos olvidamos de felicitar al festejado. La Navidad es un tiempo de amor, gozo y paz. Pero no debemos perder de vista que la gran alegría, noticia y don, es que Dios se hizo hombre por nosotros. En esta Navidad, recordemos al Recién Nacido y con los pastores, ofrezcámosle lo mejor que tenemos.

    Propósito

    Me prepararé para recibir con un corazón limpio a Nuestro Señor y le agradeceré que venga a quedarse conmigo.

    Diálogo con Cristo

    Jesús, esta noche vamos a contemplar tu cuerpecito envuelto en pañales y buscando calor. Déjame esta Navidad, ofrecerte un corazón caliente, amoroso, que te proteja del frío de la noche. Gracias por hacerte uno como nosotros; permítenos esta noche a nosotros hacernos como Tú: niños, que aprendamos a ver en todo el amor de tu Padre, incluso en el frío y soledad de la noche, como tu primera noche hecho hombre. Esta noche, sí queremos estar junto a ti y deseamos que esta vez sí seas Tú el centro de la fiesta.


    "Navidad es la gran fiesta de las familias. Jesús, al venir a la tierra para salvar a la sociedad humana y para de nuevo conducirla a sus altos destinos, se hizo presente con María su Madre, con José, su padre putativo, que está allí como la sombra del Padre Eterno. La gran restauración del mundo entero comenzó allí, en Belén; la familia no podrá lograr más influencia que volviendo a los nuevos tiempos de Belén" (Juan XXXIII, Alocución del 25 de diciembre de 1959)


  • Preguntas o comentarios al autor
  • Juan Pablo López Castellanos, L.C. 

    lunes, 23 de diciembre de 2013

    CARTA DE JESÚS ANTES DE LA NAVIDAD


    Carta de Jesús antes de la Navidad


    Queridos amigos:

    Les agradezco su carta, la hemos leído con José y María y la hemos comentado todos en el cielo.

    Me han escrito "No vale la pena que vuelvas....." Aquí se equivocan porque ya estoy entre ustedes y más aun, dentro de ustedes. Búsquenme y me encontrarán.

    Ahora ya en vísperas de 25 de Diciembre, quiero recordarles algunas maneras de celebrar la Navidad. Muchos cristianos, más de lo que imaginan, la celebran y muy bien.

    = Cada vez que piensan en los otros, entienden la NAVIDAD.
    = Cada vez que rezan y ayudan a rezar, descubren la NAVIDAD.
    = Cada vez que admiran y quieren la belleza, la vida, la justicia, la bondad, quieren y admiran la NAVIDAD.
    = Cada vez que se deciden a perdonar, consolar, comprender, crear alegría, anticipan la NAVIDAD.
    = Cada vez que descubren sus miserias y las aceptan y cuentan conmigo, desean la NAVIDAD.
    = Cada vez que se preparan o son ya un buen profesional honrado y capaz, aseguran una vida de NAVIDAD.
    = Cada vez que buscan a los pobres, a los que no tienen nombre, a los necesitados, celebran y hacen celebrar la NAVIDAD.
    = Cada vez que los mayores ven a los pequeños semejantes a mi: cada vez que los pequeños saben ver en los mayores a mi Padre, hacen venir la NAVIDAD.

    Estoy con ustedes y con cada uno de ustedes siempre.

    Jesús

    ORACIÓN PARA LAS ALMAS DEL PURGATORIO


    ORACIÓN PARA LAS ALMAS DEL PURGATORIO

    Dios omnipotente, Padre de bondad y de misericordia, apiadaos de las benditas almas del Purgatorio y ayudad a mis queridos padres y antepasados.

    A cada invocación se contesta: ¡Jesús mío, misericordia!

    Ayudad a mis hermanos y parientes. 
    Ayudad a todos mis bienhechores espirituales y temporales.
    Ayudad a los que han sido mis amigos y súbditos.
    Ayudad a cuantos debo amor y oración. 
    Ayudad a cuantos he perjudicado y dañado.
    Ayudad a los que han faltado contra mí. 
    Ayudad a aquellos a quienes profesáis predilección.
    Ayudad a los que están más próximos a la unión con Vos.
    Ayudad a los que os desean más ardientemente.
    Ayudad a los que sufren más.
    Ayudad a los que están más lejos de su liberación.
    Ayudad a los que menos auxilio reciben. 
    Ayudad a los que más méritos tienen por la Iglesia.
    Ayudad a los que fueron ricos aquí, y allí son los más pobres.
    Ayudad a los poderosos, que ahora son como viles siervos.
    Ayudad a los ciegos que ahora reconocen su ceguera.
    Ayudad a los vanidosos que malgastaron su tiempo.
    Ayudad a los pobres que no buscaron las riquezas divinas.
    Ayudad a los tibios que muy poca oración han hecho.
    Ayudad a los perezosos que han descuidado tantas obras buenas.
    Ayudad a los de poca fe que descuidaron los santos Sacramentos.
    Ayudad a los reincidentes que sólo por un milagro de la gracia se han salvado. 
    Ayudad a los padres que no vigilaron bien a sus hijos.
    Ayudad a los superiores poco atentos a la salvación de sus súbditos.
    Ayudad a los pobres hombres, que casi sólo se preocuparon del dinero y del placer.
    Ayudad a los de espíritu mundano que no aprovecharon sus riquezas o talentos para el cielo.
    Ayudad a los necios, que vieron morir a tantos no acordándose de su propia muerte.
    Ayudad a los que no dispusieron a tiempo de su casa, estando completamente desprevenidos para el viaje más importante.
    Ayudad a los que juzgaréis tanto más severamente, cuánto más les fue confiado.
    Ayudad a los pontífices, reyes y príncipes.
    Ayudad a los obispos y sus consejeros. Ayudad a mis maestros y pastores de almas.
    Ayudad a los finados sacerdotes de esta diócesis.
    Ayudad a los sacerdotes y religiosos de la Iglesia católica.
    Ayudad a los defensores de la santa fe. 
    Ayudad a los caídos en los campos de batalla.
    Ayudad a los sepultados en los mares.
    Ayudad a los muertos repentinamente.
    Ayudad a los fallecidos sin recibir los santos sacramentos.

    V. Dadles, Señor, a todas las almas el descanso eterno.
    R. Y haced lucir sobre ellas vuestra eterna luz.
    V. Que en paz descansen. 
    R. Amén.

    NUNCA TE QUEJES


    Nunca te quejes
    Autor: Pablo Neruda


    Nunca te quejes de nadie, ni de nada, porque fundamentalmente tu has  hecho lo que querías en tu vida. 

    Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo y el valor de empezar 
    corrigiéndote. El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas de su  error. 

    Nunca te quejes de tu soledad o de tu suerte, enfréntala con valor y 
    acéptala. De una manera u otra es el resultado de tus actos y prueba que tu siempre has de ganar. 

    No te amargues de tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño. Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar. 

    No olvides que la causa de tu presente es tu pasado así como la causa de tu futuro será tu presente. 

    Aprende de los audaces, de los fuertes, de quien no acepta situaciones, de quien vivirá a pesar de todo, piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo y tus problemas sin eliminarlos morirán. 

    Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande que el más grande de los obstáculos, mírate en el espejo de ti mismo y serás libre y fuerte y dejarás de ser un títere de las circunstancias porque tu mismo eres tu destino. 

    Levántate y mira el sol por las mañanas y respira la luz del amanecer. 
    Tú eres parte de la fuerza de tu vida, ahora despiértate, lucha, camina,  decídete y triunfarás en la vida; nunca pienses en la suerte, porque la suerte es: el pretexto de los fracasados.

    NAVIDAD EN TU INTERIOR



    Navidad en tu interior

    Navidad significa nacimiento, y el símbolo de la Navidad es una estrella, una luz en la obscuridad que sirvió de guía para encontrar al salvador. No veamos más esta estrella fuera de nosotros, sino brillando en nuestro cielo interno y aceptémosla como símbolo de que ha llegado el tiempo del Cristo; el tiempo de reconocer nuestra verdadera identidad.

    Dentro de cada uno de nosotros existe un Salvador que conoce nuestra totalidad, nuestra esencia. Es una sabiduría innata que, si la utilizamos como una guía, nos conducirá siempre a experiencias de paz, armonía y amor. Es algo muy especial que está en todos y es para todos. Si no sacamos el mayor provecho de ella es sólo porque no la podemos entender y mucho menos aceptar.

    Esta esencia en nosotros es la que conoce nuestra totalidad o nuestra santidad. 

    Pero como un amigo fiel, no llegará a donde no se ha le ha invitado. Por lo tanto, vamos a comenzar nuestras fiestas navideñas abriéndole la puerta a este invitado tan especial. 

    No temamos abrirle la puerta y recibámosle sin expectativas. El sabrá orientarnos, sin equivocarse y nos traerá regalos que no podremos encontrar en ningún lugar del mundo.

    Tan pronto recibamos ese invitado tan especial, estaremos listos para preparar la gran fiesta. Pero, ¿cómo va a ser esta fiesta de Navidad?

    Nuestro amigo no pide nada. No exige sacrificios de ningún tipo. Por lo tanto, en esta Navidad, cerremos las puertas a todo sacrificio estéril, a la culpa, al miedo a la escasez y demos paso a lo único que tiene sentido en nuestras vidas, a ese regalo del cual derivan su existencia todas las cosas: el amor.

    Para muchas personas, las estampas de la Navidad traen sentimientos de gozo y alegría. Para otras, esta época puede ser difícil, solitaria, aumentando los sentimientos de culpa y depresión. Continuamente leemos artículos sobre cómo disfrutar las fiestas, sin embargo muchos no podemos imaginar cómo salir de ese estado de inmensa soledad en que algunos nos sumergimos. A veces podemos sentirnos atrapados entre lo que queremos hacer y lo que debemos hacer. Nos sentimos culpables porque deseamos quedarnos en casa en vez de salir a visitar familiares por compromiso.

    También podemos sentirnos perdidos porque no tenemos la familia que quisiéramos tener. Muchos de nosotros, año tras año esperamos que la mágica Navidad nos regale una persona que pueda llenar el vacío del solitario corazón, causando honda desesperación cuando no sucede. Recuerda que no estás solo(a). Que hay muchas personas compartiendo tus mismos sentimientos.

    SI TE SIENTES FELIZ EN NAVIDAD



    Autor: P Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net
    Si te sientes feliz en Navidad...
    La Navidad te invita a recuperar tu alma de niño, el niño inocente que fuiste alguna vez.



    Si te sientes feliz en Navidad, no te extrañes. 
    Tienes derecho y razón de ser feliz. 
    Si en Navidad sientes deseos de hacer las paces con todo el mundo, hazlo sin dudar. 

    Los ángeles te lo indican: 
    Paz a los hombres de buena voluntad. 
    Si tienes deseos 
    de hacer las paces con Dios en Navidad, 
    ¿por qué esperar? 

    Es el momento más adecuado. 
    No todos los días sientes los mismos deseos. 
    Es mejor pedir perdón a un Niño 
    que a un Hombre. 

    Mejor acudir al tribunal de la Misericordia 
    que al de la Justicia. 
    Si te sientes triste en Navidad, 
    no has entendido. 

    ¿Triste cuando Dios viene a tu encuentro 
    lleno de amor y ternura? 
    Si sigues odiando en Navidad, 
    no has comprendido. 
    Navidad es la fiesta del Amor, 
    del Perdón, de la Paz, 
    por si no lo sabías. 

    Si sigues siendo un pecador en este tiempo, 
    la Navidad no existe para ti. 
    La Navidad te invita a recuperar tu alma de niño, el niño inocente que fuiste alguna vez. 

    Al nacimiento de Jesús fueron invitados unos pastores, 
    gente sencilla y buena. 
    No fueron invitados los cortesanos de Herodes, 
    ni los fariseos, ni los miembros del Sanedrín. 

    No fueron los grandes de este mundo, 
    sino los pastores. 
    Por humildes y sencillos, 
    por ser dóciles al mensaje Divino. 

    Hoy siguen siendo invitados los humildes, 
    los que aceptan a Dios y sus mandamientos, 
    los sencillos, los pobres de espíritu. 

    Jesús es el patrón de los desamparados, 
    de los sin techo, de los emigrantes, 
    de todos los miserables, enfermos, hambrientos… 
    Cristo nace como un gitano. 

    Para el Creador del mundo un establo de animales. 
    No había lugar para Él en ninguna casa de Belén. 
    Para enseñarnos que las cosas materiales 
    no son la felicidad del hombre sino las celestiales. 
    ¡Qué contraste tan brutal con ese afán nuestro 
    de poseer más y más cosas! 

    Nunca estamos satisfechos con lo que tenemos. 
    "He encontrado a Cristo y por tanto la alegría de vivir"... 
    Ojalá que esta Navidad, 
    tú también puedas decir eso: 
    He encontrado a Cristo y por tanto la alegría de vivir... 

    Porque de lo contrario, 
    "aunque Cristo naciese mil veces en Belén, si no nace en ti, seguirás eternamente perdido". 
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