viernes, 20 de marzo de 2020

LOS MANDAMIENTOS, EL CAMINO QUE DIOS NOS MUESTRA


Los Mandamientos, el camino que Dios nos muestra
Pequeño resumen que ayuda a saber si vamos por el camino correcto


Por: Tere Fernández | Fuente: Catholic.net






Hoy en día, muchas personas han eliminado a Dios de su vida. Como que en ocasiones nos estorba y preferimos borrarlo, en vez de sentarnos a reflexionar por qué nos pide ciertas cosas. Unas de las cosas que Dios nos pide es cumplir con los mandamientos que Él nos entregó. Los Mandamientos son un camino para llegar al Cielo y ser felices. Cuando los cumplimos, vivimos en paz.

Los tres primeros mandamientos de la ley de Dios nos enseñan cómo debe de ser nuestra actitud para con Dios y los siete siguientes nos enseñan nuestra actitud hacia el prójimo, con los que nos rodean.


Los mandamientos de la ley de Dios son los siguientes:

1. Amarás a Dios sobre todas las cosas.

Este mandamiento nos dice que Dios debe ser lo más importante en nuestras vidas, debemos amarlo, respetarlo y vivir cerca de Él. Esto lo podemos hacer a través de la oración y los sacramentos.

Debemos creer, confiar y amar a Dios sobre todas las cosas:

1. Creer en Dios que es mi Padre, me ha dado la vida y me ama.
2. Confiar en Dios porque es mi Padre y me ama infinitamente
3. Amar a Dios más que a nada y a nadie en el mundo.

Para saber si cumplimos con este mandamiento, nos podemos preguntar:
• ¿Estoy amando a Dios como un hijo ama a un padre?
• ¿Vivo sólo para las cosas temporales, de la tierra?

2. No tomarás el nombre de Dios en vano.

Este mandamiento nos manda respetar el nombre de Dios y todas las cosas sagradas.
Para cumplir este mandamiento, debemos usar el nombre de Dios con mucho amor y respeto. Debemos de cuidar y respetar todas las cosas que tienen que ver con Dios, así como respetar al sacerdote y a las personas consagradas a su servicio.

Para saber si cumplimos con este mandamiento nos podemos preguntar:

• ¿Uso el nombre de Dios de una manera cariñosa y con respeto, sin jurar en vano el nombre de Dios?
• ¿Respeto las cosas de Dios (capilla, Biblia, rosario, etc.)?
• ¿Trato de manera respetuosa a los sacerdotes y personas consagradas al servicio de Dios?
• ¿He cumplido con las promesas que he hecho?
• ¿He jurado en falso?
• ¿He cumplido las promesas que he hecho a Dios?

3. Santificarás las fiestas.

Este mandamiento nos manda dedicar los domingos y los días de fiesta a alabar a Dios y a descansar sanamente.

Para cumplir con este mandamiento, debemos ir a Misa todos los domingos y fiestas que la Iglesia e indique y celebrar el amor de Dios y todo lo que ha hecho por nosotros. Debemos aprovechar los domingos para rezar más y estar cerca de Dios, así como para descansar sanamente y ayudar a que otros descansen. También, debemos dedicar este día a las cosas de Dios y a la familia.

Para saber si cumplimos bien con este mandamiento, podemos preguntarnos:
• ¿Voy a Misa los domingos y fiestas que manda la Iglesia?
• ¿Hago un esfuerzo por estar muy cerca de Dios durante la Misa y escuchar lo que me quiere decir?
• ¿Pienso en Dios los domingos?
• ¿Ayudo a los demás para que puedan descansar?

Los días en que se debe de asisitr a Misa, además de los domingos, son marcados por la Conferencia Episcopal de cada país.

4. Honrarás a tu padre y a tu madre

Este mandamiento nos manda honrar y respetar a nuestros padres y a quienes Dios le da autoridad para guiarnos y ciudarnos en nuestras vidas.

Para cumplir este mandamiento, debemos escuchar, respetar y amar a los padres y a aquellas personas que tengan autoridad sobre nosotros (abuelos, tíos, sacerdotes, maestros, autoridad civil).

Esto no quiere decir que los padres deben de olvidarse de sus deberes y obligaciones para con los hijos.

Para saber si cumplimos con este mandamiento podemos preguntarnos:
• ¿Ayudo material o espiritualmente a mis padres?
• ¿Soy agradecido con mis padres?
• ¿Los acompaño en su vejez?
• ¿Les demuestro amor?
• ¿Soy agradecido con ellos?
• ¿Los acompaño en sus enfermedades?

5. No matarás

Este mandamiento nos manda respetar nuestra propia vida y la del prójimo, cuidando de la propia salud, porque la vida humana es sagrada. Se trata de no lastimar ni atentar contra la vida propia o ajena, física o moral.

Para cumplir este mandamiento, debemos servir a la vida cuidando nuestra salud, para no caer en vicios como el alcoholismo o la drogadicción. El suicidio es un atentado contra la propia vida.

Con respecto a la vida de otros, debo evitar las críticas y el dar a conocer a todos los defectos ajenos, es decir, las calumnias. El maltratar físicamente a las personas, atenta contra la vida ajena. El aborto es dar muerte a una vida en el vientre de la madre.

Para saber si estoy cumpliendo con este mandamiento me puedo preguntar:
• ¿He hablado mal de los demás?
• ¿He maltratado a alguien físicamente?
• ¿He caído en algún vicio?
• ¿He atentado contra mi salud?

6. No cometerás actos impuros

Este mandamiento nos manda conservar la pureza del cuerpo y del alma.

Para cumplir con este mandamiento, debemos procurar la limpieza interior de nuestro cuerpo y de nuestra alma ya que es un tesoro muy grande que debemos conservar. Nuestro cuerpo es un templo del Espíritu Santo.

Para saber si cumplimos con este mandamiento, nos podemos preguntar:
• ¿He cometido adulterio o fornicado?
• ¿He visto algún tipo de pornografía?
• ¿Me he permitido tener pensamientos y deseos morbosos? ¿He dominado mis pasiones?
• ¿He practicado la homosexualidad?
• ¿He practicado la masturbación?

7. No robarás

Este mandamiento nos manda respetar las cosas de los demás y utilizar las nuestras para hacer el bien. También, nos manda respetar y cuidar la Creación.

Para cumplir este mandamiento, no debemos apropiarnos de lo que no sea nuestro y debemos evitar causar daño a lo que tienen los demás. Respetar la Creación y usar las cosas para hacer el bien. Pagar lo justo a las personas que empleo y cuando soy empleado cumplir con el trabajo para el que fui contratado.

Para saber si cumplimos con este mandamiento, nos preguntamos:
• ¿Devuelvo las cosas que encuentro y no son mías?
• ¿Cuido las cosas que me prestan?
• ¿Cuido las cosas que tengo?
• ¿Cuido y respeto la creación?
• ¿Comparto mis cosas con la gente necesitada?

8. No mentirás

Este mandamiento nos manda ser sinceros y no mentir. Nos pide decir siempre la verdad. Mentir es decir algo falso, es engañar.
Para cumplir este mandamiento, debemos decir la verdad y no engañar a los demás ni hablar mal de ellos.

Para saber si cumplimos con este mandamiento, me puedo preguntar:

• ¿Estoy acostumbrado a ser sincero?
• ¿Acostumbro resolver mis problemas sin mentir?
• ¿Hablo bien de las demás personas?

9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros.

Este mandamiento nos dice que no debemos pensar ni desear cosas inmorales. Nos pide pureza de corazón para ver todas las cosas con los ojos de Dios. Pureza de corazón, sea yo soltero(a) o casado(a).

Para poder vivir este mandamiento, necesitamos vivir la virtud de la pureza. Esta virtud nos lleva a respetar el orden establecido por Dios en el uso de la capacidad sexual a fin de vivir un amor humano más perfecto. Practicar la castidad, cuidando lo que vemos, lo que oímos, lo que decimos, etc. Cuidar el corazón de todo aquello que lo pueda manchar.

Para saber si cumplimos con este mandamiento, nos podemos preguntar:
• ¿He tenido pensamientos inmorales?
• ¿He vivido la virtud de la castidad en mi vida?
• ¿He cuidado la pureza de mi corazón?
• ¿He propiciado situaciones que me pongan en peligro para tener pensamientos y deseos impuros?

10. No desearás los bienes ajenos

Este mandamiento nos manda ser generosos y no dejar lugar a la envidia en nuestros corazones.

Para poder cumplir este mandamiento debemos ser felices con las cosas que tenemos y no tener envidia si alguien tiene más que nosotros. Disfrutar y agradecer lo que tenemos.

Para saber si estamos cumpliendo con este mandamiento, nos podemos preguntar:
• ¿Soy feliz con las cosas que tengo?
• ¿Agradezco y cuido las cosas que tengo como un regalo de Dios?
• ¿Me pongo feliz por mis amigos cuando consiguen algo que yo no tengo?
• ¿Me pongo feliz cuando a los demás les pasan cosas buenas?

¡Al cumplir los mandamientos vamos a estar cerca de Dios y vamos a vivir más felices! Los Diez mandamientos son el mejor camino para llegar al Cielo.

Recuerda que para ser feliz nos conviene cumplir con los Diez Mandamientos que Dios le entregó a Moisés. No olvides que seguir las huellas de Cristo es imitarlo en su perfecto cumplimiento de las leyes de su Padre. Los católicos, además, seguimos el mandato de Cristo: amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo y, predicar el Evangelio a todas las personas.

LECTURAS BÍBLICAS DE HOY VIERNES 20 DE MARZO DE 2020


Lecturas de hoy Viernes de la 3ª semana de Cuaresma
Hoy, viernes, 20 de marzo de 2020



Primera lectura
Lectura de la profecía de Oseas (14,2-10):

ESTO dice el Señor:
«Vuelve, Israel, al Señor tu Dios,
porque tropezaste por tu falta.
Tomad vuestras promesas con vosotros,
y volved al Señor.
Decidle: “Tú quitas toda falta,
acepta el pacto.
Pagaremos con nuestra confesión:
Asiria no nos salvará,
no volveremos a montar a caballo,
y no llamaremos ya ‘nuestro Dios’
a la obra de nuestras manos.
En ti el huérfano encuentra compasión”.
“Curaré su deslealtad,
los amaré generosamente,
porque mi ira se apartó de ellos.
Seré para Israel como el rocío,
florecerá como el lirio,
echará sus raíces como los cedros del Líbano.
Brotarán sus retoños
y será su esplendor como el olivo,
y su perfume como el del Líbano.
Regresarán los que habitaban a su sombra,
revivirán como el trigo,
florecerán como la viña,
será su renombre como el del vino del Líbano.
Efraín, ¿qué tengo que ver con los ídolos?
Yo soy quien le responde y lo vigila.
Yo soy como un abeto siempre verde,
de mí procede tu fruto”.
¿Quién será sabio, para comprender estas cosas,
inteligente, para conocerlas?
Porque los caminos del Señor son rectos:
los justos los transitan,
pero los traidores tropiezan en ellos».

Palabra de Dios


Salmo
Sal 80,6c-8a.8bc-9.10-11ab.14.17

R/. Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz

V/. Oigo un lenguaje desconocido:
«Retiré sus hombros de la carga,
y sus manos dejaron la espuerta.
Clamaste en la aflicción, y te libré. R/.

V/. Te respondí oculto entre los truenos,
te puse a prueba junto a la fuente de Meribá.
Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti;
¡ojalá me escuchases, Israel! R/.

V/. No tendrás un dios extraño,
no adorarás un dios extranjero;
yo soy el Señor, Dios tuyo,
que te saqué del país de Egipto. R/.

V/. ¡Ojalá me escuchase mi pueblo
y caminase Israel por mi camino!
Los alimentaría con flor de harina,
los saciaría con miel silvestre». R/.


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,28b-34):

EN aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
«¿Qué mandamiento es el primero de todos?».
Respondió Jesús:
«El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos».
El escriba replicó:
«Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
«No estás lejos del reino de Dios».
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor




Comentario al Evangelio de hoy viernes, 20 de marzo de 2020
Severiano Blanco, cmf


Queridos hermanos:

Siempre tuvo sus ventajas arrimarse al sol que más calienta, que en política antigua (y en cierto modo también moderna) era hacerse aliado, o incluso vasallo, de un reino fuerte. El imperio de la época de Oseas era Asiria. Atraían sus costumbres (montar a caballo, mientras que en Israel se hacía en asno), en las cuales llegaba incluida su idolatría. Por eso el profeta brama contra tal alianza política, pues se trata de pequeñas ventajas económicas o de seguridad, pero a costa de la fe en Yahvé, el único verdadero Dios.

Quizá gracias a la predicación de Oseas, el pueblo recapacitó y abandonó esa paganización. Al parecer surgió entonces el salmo 16, con su confesión ante Yahvé de “tú eres mi bien”, mientras que “los dioses de la tierra no me satisfacen”, por lo cual “no tomaré sus nombres en mis labios”, es decir, no los alabaré ni juraré por ellos. Y una vez realizado el cambio, ¡la conversión!, el orante exclama gozosamente: “me encanta mi heredad”.

El evangelio nos recuerda que la cuaresma es invitación a “situarnos en lo esencial”, sin andar por las ramas. Jesús y el escriba están de acuerdo en la centralidad del amor a Dios, y ambos, citando el AT, orientan hacia un amor no mediocre o tibio, sino omniabarcante: que toca el corazón, el alma, la mente, las fuerzas (algunos creen que la traducción correcta sería “las riquezas” o posesiones); todo queda afectado, bajo el radio de acción de ese amor, y quien ama a Dios no tiene ninguna zona “dispensada” o reservada para otra cosa.

Lo llamativo de ambas respuestas es que van más allá de la pregunta; esta se refería al primer mandamiento, y los dos interlocutores se extienden al segundo. Nos enseñan que un amor a Dios que no lleve aparejado el amor al prójimo es mera ilusión, o religión de evasión. El prójimo es “aquello por lo que Dios se interesa”; malamente se puede amar a Dios sin amar “los intereses de Dios”; lo dirá bien 1Jn 4,20: “si no amas al prójimo, a quien ves…”.

El cristianismo no se inventó para gente fría o insensible. Ya la promesa de Dios en Ezequiel hablaba de arrancar los corazones de piedra e implantar los de carne (Ez 36,26). Tradicionalmente se ha utilizado mucho la expresión “fervor”, se ha hablado de personas “fervorosas”; en buen castellano sería “hervor”, personas “hirvientes”; no es sino imitar a Jesús, que se compadeció, se indignó, lloró… no era de piedra, sino que “amó hasta el extremo” (Jn 13,1). Por eso, el cristianismo tampoco se inventó para gente descomprometida, autoengañada en su evasión: mira a tu prójimo.

Vuestro hermano

Severiano Blanco cmf

¿QUIERES UNIRTE A MILES DE PERSONA PARA REZAR EL ROSARIO?


¿Quieres unirte a miles de personas para rezar el rosario? Aquí tienes cómo
Redacción ACI Prensa





El canal de youtube "El Rosario de las 11pm" retransmite todos los días el rezo de esta oración mariana para hacer más fácil rezarla y unirse a miles de personas para pedir por sus intenciones.

¿Quieres rezar el rosario pero a la hora de la verdad te vence la pereza? ¿Rezas el rosario pero te gustaría rezarlo con más gente? ¿Tienes intenciones por las que te gustaría que todo el mundo rezara?

Esto es precisamente lo que ofrece el canal de Youtube El Rosario de las 11 pm, en el que todos los días a las 11 de la noche, hora española, se reúnen en directo para rezar el rosario juntos y pedir por las intenciones de los demás.

Una iniciativa a la que diariamente se unen entre 3 mil y 5 mil personas para rezar esta oración mariana y pedir fuerza y ayuda por sus intenciones.

En este canal de Youtube también se retransmite la Misa y algunos momentos de adoración eucarística desde la parroquia de San Rafael Arnáiz de Madrid (España) 

PAPA FRANCISCO EXPLICA CÓMO RECONCILIARSE CON DIOS DURANTE EL CONFINAMIENTO POR EL CORONAVIRUS


El Papa explica cómo reconciliarse con Dios durante el confinamiento por el coronavirus
Redacción ACI Prensa
 Foto: Vatican Media




El Papa Francisco explicó, durante la Misa celebrada en Casa Santa Marta este viernes 20 de marzo, cómo confesarse durante el confinamiento decretado en muchos países del mundo por la pandemia de coronavirus COVID 19.

El Pontífice planteó el problema con que muchos fieles se encuentran estos días: Si todo el mundo debe estar encerrado en casa, ¿cómo encontrar un sacerdote para confesarse?

“Yo sé que muchos de vosotros por Pascua acudís a hacer la confesión para reencontraros con Dios, pero muchos me dirán: ‘Padre, ¿dónde puedo encontrar un sacerdote, un confesor?, porque no se puede salir de casa y yo quiero hacer las paces con el Señor. Yo quiero que Él me abrace, que mi Papá me abrace. ¿Cómo puedo hacer si no encuentro sacerdote?’”.

El Papa señaló que la respuesta se encuentra en el Catecismo. “Es muy claro”, aseguró. “Si no encuentras un sacerdote para confesarte, habla con Dios, Él es tu Padre. Dile la verdad: ‘Señor, he hecho esto, esto, esto. Perdón’. Y pídele perdón, con todo el corazón, con el acto de dolor”.

No obstante, esa confesión espiritual, para que sea efectiva, debe tener una promesa, explicó el Pontífice: confesarse con un sacerdote en cuanto sea posible.

Es decir, primero pedirle perdón a Dios, y a continuación prometerle: “Luego me confesaré, pero perdóname ahora”.

El Papa Francisco aseguró que así “al momento volverás a la gracia de Dios. Tú mismo puedes acercarte, como nos enseña el catecismo, al perdón de Dios sin tener cerca un sacerdote”.

“Pensad. Es el momento. Este es el momento justo, el momento oportuno. Un acto de dolor bien hecho, y así nuestra alma se volverá blanca como la nieve”, insistió.

Volver junto al Padre

El Papa Francisco, en su homilía comentó la Primera Lectura del día, del Profeta Oseas. Explicó que cada vez que escucha la frase “Vuelve, Israel, a Yahveh tu Dios” “me viene una canción de hace 70 años que cantaba Carlo Buti y que en las familias italianas en Buenos Aires se escuchaba con mucho gusto: ‘Torna dal tuo papà, la ninna nanna ancora ti canterà’ (‘Regresa donde tu papá, que te volverá a cantar la nana’)”.

“Es tu papá el que te dice de regresar. Dios es tu papá. No es un juez, es tu papá. Regresa a casa, escucha, ven”, subrayó el Papa Francisco.

También “ese recuerdo de pequeño me lleva inmediatamente al padre del capítulo 15 de Lucas. Aquel padre que dice que ve venir al hijo de lejos. Aquel hijo que se había ido con todo el dinero y lo había malgastado. Pero si lo ve a lo lejos es porque lo esperaba. Salía a la terraza muchas veces al día durante, meses, meses, años, quizás, esperando al hijo. Y lo vio a lo lejos. Vuelve donde tu papá, vuelve donde tu padre. Él te espera. Es la ternura de Dios que te habla, especialmente en la cuaresma. Es tiempo de entrar en nosotros mismos, y recordar al padre y regresar donde el papá”.

La primera reacción puede ser decir: “‘No, padre, que yo tengo vergüenza de volver porque, usted sabe, padre, he hecho tanto…’. ¿Qué dice el Señor?: ‘Vuelve. Yo sanaré su infidelidad, los amaré graciosamente; pues mi cólera se ha apartado de él, seré como rocío para Israel: él florecerá como el lirio, y hundirá sus raíces como el Líbano”.

El Papa invitó a volver junto a Dios sin miedo: “Vuelve donde tu padre. Es el Dios de la ternura que te curará. Te curará de tantas, tantas heridas de la vida y de tantas cosas malas que hemos hecho. Cada uno tiene las suyas. Regresar a Dios es regresar al abrazo del Padre. Y pensad en esa otra promesa que hace Isaías, creo: ‘Si tus pecados son feos como la escarlata, yo te haré blanco como la nieve’”.

Dios “es capaz de transformarnos, es capaz de cambiar el corazón, pero es necesario dar el primer paso. Volver. No es ir donde Dios, es volver a casa”.

“La Cuaresma siempre apunta hacia la conversión del corazón, que en la costumbre cristiana toma cuerpo en el sacramento de la confesión. Es el momento para, no sé si ajustar cuentas, no me gusta eso, es el momento de dejar que Dios te limpie, que Dios te purifique, que Dios te abrace”.

Por último, el Papa señaló que “sería bello que hoy, en nuestros oídos, resonara este ‘regresa, regresa donde tu papá, regresa donde tu padre. Te espera y hará una fiesta’”.

A continuación, la lectura comentada por el Papa Francisco:

Oseas 14:2-10

2 Vuelve, Israel, a Yahveh tu Dios, pues has tropezado por tus culpas.

3 Tomad con vosotros palabras, y volved a Yahveh. Decidle: «Quita toda culpa; toma lo que es bueno; y en vez de novillos te ofreceremos nuestros labios.

4 Asiria no nos salvará, no montaremos ya a caballo, y no diremos más "Dios nuestro" a la obra de nuestros manos, oh tú, en quien halla compasión el huérfano.»

5 - Yo sanaré su infidelidad, los amaré graciosamente; pues mi cólera se ha apartado de él,

6 seré como rocío para Israel: él florecerá como el lirio, y hundirá sus raíces como el Líbano.

7 Sus ramas se desplegarán, como el del olivo será su esplendor, y su fragancia como la del Líbano.

8 Volverán a sentarse a mi sombra; harán crecer el trigo, florecerán como la vid, su renombre será como el del vino del Líbano.

9 Efraím... ¿qué tiene aún con los ídolos? Yo le atiendo y le miro. Yo soy como un ciprés siempre verde, y gracias a mí se te halla fruto.

10 ¿Quién es sabio para entender estas cosas, inteligente para conocerlas?: Que rectos son los caminos de Yahveh, por ellos caminan los justos, mas los rebeldes en ellos tropiezan.

LA IGLESIA CONCEDE LA INDULGENCIA PLENARIA A ENFERMOS DE CORONAVIRUS, MÉDICOS Y FAMILIARES


La Iglesia concede la indulgencia plenaria a enfermos de coronavirus, médicos y familiares
Redacción ACI Prensa





La Iglesia concede una indulgencia plenaria especial a los enfermos por el coronavirus COVID 19, así como a los profesionales de la salud, familiares y todos aquellos que se involucren en la lucha contra la epidemia, también por medio de la oración.

Así lo estableció la Penitenciaría Apostólica por medio de un decreto del 19 de marzo firmado por el Penitenciario Mayor, Cardenal Mauro Piacenza, y autorizado por el Papa Francisco.

En concreto, en el decreto se establece que “se concede la Indulgencia plenaria a los fieles enfermos de Coronavirus, sujetos a cuarentena por orden de la autoridad sanitaria en los hospitales o en sus propias casas”.

Para que se conceda la indulgencia, los beneficiarios deben unirse espiritualmente, “con espíritu desprendido” “a través de los medios de comunicación a la celebración de la Santa Misa, al rezo del Santo Rosario, a la práctica piadosa del Vía Crucis u otras formas de devoción, o si al menos rezan el Credo, el Padrenuestro y una piadosa invocación a la Santísima Virgen María”.

Además, deben ofrecer “esta prueba con espíritu de fe en Dios y de caridad hacia los hermanos, con la voluntad de cumplir las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Santo Padre), apenas les sea posible”.

También se concede la indulgencia especial a “los agentes sanitarios, los familiares y todos aquellos que, siguiendo el ejemplo del Buen Samaritano, exponiéndose al riesgo de contagio, cuidan de los enfermos de Coronavirus”.

Asimismo, “esta Penitenciaría Apostólica, además, concede de buen grado, en las mismas condiciones, la indulgencia plenaria con ocasión de la actual epidemia mundial, también a aquellos fieles que ofrezcan la visita al Santísimo Sacramento, o la Adoración Eucarística, o la lectura de la Sagrada Escritura durante al menos media hora, o el rezo del Santo Rosario, o el ejercicio piadoso del Vía Crucis, o el rezo de la corona de la Divina Misericordia, para implorar a Dios Todopoderoso el fin de la epidemia, el alivio de los afligidos y la salvación eterna de los que el Señor ha llamado a sí”.

Por último, recomienda que “para obtener esta indulgencia se recomienda el uso del crucifijo o de la cruz”.

Lea aquí el decreto completo de la Penitenciaría Apostólica.

¡QUÉDATE EN CASA!







jueves, 19 de marzo de 2020

YO ME QUEDO EN CASA - LA ORACIÓN DE LA CUARENTENA


Yo me quedo en casa
(La oración de la cuarentena)




¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y caigo en la cuenta de que, también esto, me lo enseñaste Tú viviendo, obediente al Padre, durante treinta años en la casa de Nazaret esperando la gran misión.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y en la carpintería de José, tu custodio y el mío, aprendo a trabajar, a obedecer, para lijar las asperezas de mi vida y preparar una obra de arte para Ti.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y sé que no estoy solo porque María, como cada madre, está ahí detrás haciendo las tareas de casa y preparando la comida para nosotros, todos familia de Dios.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y responsablemente lo hago por mi bien, por la salud de mi ciudad, de mis seres queridos, y por el bien de mi hermano, el que Tú has puesto a mi lado pidiéndome que vele por él en el jardín de la vida.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y, en el silencio de Nazaret, trato de orar, de leer, de estudiar, de meditar, y ser útil con pequeños trabajos para hacer más bella y acogedora nuestra casa.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y por la mañana Te doy gracias por el nuevo día que me concedes, tratando de no estropearlo, de acogerlo con asombro como un regalo y una sorpresa de Pascua.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y a mediodía recibiré de nuevo el saludo del Ángel, me haré siervo por amor, en comunión Contigo que te hiciste carne para habitar en medio de nosotros; y, cansado por el viaje, Te encontraré sediento junto al pozo de Jacob, y ávido de amor sobre la Cruz.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y si al atardecer me atenaza un poco de melancolía, te invocaré como los discípulos de Emaús: Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y en la noche, en comunión orante con tantos enfermos y personas solas, esperaré la aurora para volver a cantar tu misericordia y decir a todos que, en las tempestades, Tú eres mi refugio.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y no me siento solo ni abandonado, porque Tú me dijiste: Yo estoy con vosotros todos los días.

Sí, y sobre todo en estos días de desamparo, Señor, en los que, si mi presencia no es necesaria, alcanzaré a todos con las únicas alas de la plegaria.
Amén.



Traducido al español de la oración original en italiano realizada por monseñor Giuseppe Giudice, obispo de Nocera Inferiore (Italia) – Fuente: Aleteia

¡FELIZ DÍA DE SAN JOSÉ!


¡FELIZ DÍA DE SAN JOSÉ!
19 de marzo



Con gran alegría celebramos hoy la festividad de San José, patrono universal de la Iglesia, patrono de la buena muerte y patrono de los seminarios.

En el Plan Reconciliador de Dios, San José tuvo un papel esencial: Dios le encomendó la gran responsabilidad y privilegio de ser el padre adoptivo del Niño Jesús y de ser esposo virginal de la Virgen María. San José, el santo custodio de la Sagrada Familia, es el santo que más cerca está de Jesús y de la Santísima Virgen María.

San Bernardino de Siena dijo de San José: "Si toda la Iglesia está en deuda con la Virgen María, ya que por medio de ella recibió a Cristo, de modo semejante le debe a San José, después de ella, una especial gratitud y reverencia".

Sepamos conocerlo en profundidad para reflejarnos en el espejo de virtud de este hombre justo y silencioso, ejemplo de padre, de esposo, de trabajador, modelo de mansedumbre y de humilde sumisión al plan del Creador. Pidamos hoy a San José que nos ayude a parecernos a él.


(Pequeñas Semillitas)

LIBRO: CONSAGRACIÓN A SAN JOSÉ


Libro: Consagración a San José
San José seguía las mociones del Espíritu Santo hasta en sus sueños.


Por: María Teresa González Maciel | Fuente: Catholic.net




La realidad mundial grita, dibuja el rostro de la humanidad, a través de los niños que son eliminados antes de nacer, los asesinatos, las familias destruidas que causan tanto dolor a los esposos e hijos, la legalización de uniones que van contra la naturaleza, la pérdida de identidad espiritual, cultural e incluso individual, en la que se pone en duda la esencia propia del ser hombre, o mujer.

En su libro "Consagración a San José. Las maravillas de Nuestro Padre Espiritual". El Padre Donald Calloway habla de la necesidad de tener a este Santo, como modelo de virtudes. Afirma que José vivió a fondo su amor a Jesús y María. Nadie como él y María formaron a Jesús en las virtudes. Él es modelo de esposo, padre y protector del matrimonio y la familia.

A Jesús como buen hijo le alegra que su madre y su padre de la tierra sean honrados e imitados.

San José seguía las mociones del Espíritu Santo hasta en sus sueños. Es ejemplo de padre providente, protector, servidor, formador. Llevó a Jesús y a María en su corazón, vivió y murió para ellos. Seguir su ejemplo es vivir un camino de virtudes sujetos a la voluntad de Dios.

El primer matrimonio en él Antiguo Testamento fue el de Adán y Eva, ellos dieron entrada al pecado original, esta herencia, producto de la desobediencia a Dios, trajo muerte y destrucción.

El primer matrimonio del Nuevo Testamento, que marca a la humanidad es el de Jesús y María. Fuente de santidad que se extiende sobre la tierra.

La salvación inicia en esta virginal y santa unión. Jesús es cabeza de la Iglesia y José es cabeza de esta cabeza, a nivel terrenal, padre adoptivo del Salvador. Patriarca de la Iglesia Universal y padre espiritual de todos los creyentes.

Amar y venerar a San José no es ofensa contra Dios. Jesús como buen Hijo se alegra de que sus papás sean amados. Imitar al padre espiritual es camino seguro para ir al cielo. En su libro, el P Calloway menciona que es necesario el atuendo de virtudes y santidad de San José para entrar al Banquete Celestial.

Formar parte en la transformación de este mundo requiere trabajo personal, esfuerzo, oración, atención a las inspiraciones del Espíritu Santo, Sacramentos y la ayuda de San José como modelo y padre espiritual.

EL PAPA FRANCISCO: SI LA IGLESIA NO VIVE EL MISTERIO DE DIOS, SERÁ UNA IGLESIA A LA MITAD


El Papa Francisco: Si la Iglesia no vive el misterio de Dios, será una Iglesia a la mitad
Redacción ACI Prensa





El Papa Francisco presidió este jueves 19 de marzo, Solemnidad de San José, la Misa celebrada en Casa Santa Marta en la que pidió que la Iglesia sea capaz de vivir el misterio de Dios porque, de lo contrario, “será una Iglesia a la mitad”.

Si la Iglesia no puede vivir “en la concreción de la vida cotidiana y también en la concreción, entre comillas, del misterio”, será “una Iglesia a la mitad, una sociedad pía sacada adelante por prescripción, pero sin el sentido de la adoración”, dijo el Santo Padre.

“Pienso en la Iglesia hoy, en esta solemnidad de San José, nuestros fieles, nuestros Obispos, nuestros sacerdotes, nuestros consagrados, consagradas, los Papas. ¿Son capaces de entrar en el misterio? ¿O tienen necesidad de regularse según las prescripciones que los defienden de aquello que no pueden controlar?”.

Francisco explicó que “cuando la Iglesia pierde la posibilidad de entrar en el misterio, pierde la capacidad de adorar. La oración de adoración únicamente puede darse cuando se entra en el misterio de Dios”.

Insistió en que “entrar en el misterio no es soñar, entrar en el misterio es precisamente esto: adorar. Entrar en el misterio es hacer hoy aquello que haremos en el futuro, cuando llegaremos a la presencia de Dios: adorar. Que el Señor dé a la Iglesia esta gracia”.

En su homilía, el Papa reflexionó sobre la Solemnidad de San José que se celebra hoy. “El Evangelio nos dice que José era justo”, recordó. “Es decir, un hombre de fe, que vivía la fe”.

San José era “un hombre que puede ser el incluido en la lista de la gente de fe que hemos recordado hoy en el oficio de las Lecturas. Esa gente que ha vivido la fe como fundamento de aquello que se espera como garantía de aquello que no se ve. Es la prueba de aquello que no se ve”.

“José era un hombre de fe, y por eso era justo. No sólo porque creía, sino porque vivía esta fe. Un hombre justo. Fue elegido para educar a un hombre que era hombre verdadero, pero que también era Dios. Hacía falta un hombre-Dios para educar a un hombre así, pero no había. El Señor eligió a un justo, a un hombre de fe. A un hombre capaz de ser hombre y también capaz de hablar con Dios, de entrar en el misterio de Dios”.

“Esa fue la vida de José. Vivir su profesión, su vida de hombre, y entrar en el misterio. Un hombre capaz de hablar con el misterio, de interactuar con el misterio de Dios. No era un soñador. Entraba en el misterio”.

El Papa Francisco destacó que José “con la misma naturalidad con que llevaba adelante su profesión. Con esa precisión de su profesión, él era capaz de ajustar un ángulo milimétricamente sobre la madera. Sabía cómo hacerlo. Era capaz de rebajar de reducir un milímetro de la superficie de una tabla. Era preciso. Pero también era capaz de entrar en el misterio que él no podía controlar”.

“Esa es la santidad de José”, hizo hincapié el Papa: “Llevar adelante su vida, su profesión con justicia, con profesionalidad. Y al mismo tiempo, entrar en el misterio. Cuando el Evangelio nos habla de los sueños de José, te hace entender esto. Entra en el misterio”.

Lectura comentada por el Papa Francisco:

Mateo 1:16, 18-21, 24
16 y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo.
18 La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo.
19 Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto.
20 Así lo tenía planeado, cuando el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo.
21 Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.»
24 Despertado José del sueño, hizo como el Angel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer.

SAN JOSÉ, EL SANTO DE LA SIMPLICIDAD, DEL SENTIDO COMÚN, DE LA SENCILLEZ Y DEL SILENCIO


San José, el santo de la simplicidad, del sentido común, de la sencillez y del silencio
Celebremos el encuentro cariñoso, afectuoso y generoso de este hombre, que Dios llamó a vivir de una manera sencilla.


Por: P. Idar Hidalgo | Fuente: Catholic.net




José, como padre del recién nacido, le circuncida al octavo día y le impone el nombre de Jesús, que era un derecho inherente a la misión del padre.

José es quien transmite a Cristo su ascendencia y genealogía y con ello la descendencia de Abraham y la de David junto a las promesas del reino mesiánico y eterno. (cf Rm 1,3; 2 Tm 2,8; Ap 22,16).

Hablar o escribir sobre San José suele ser algo paradójico, ya que por un lado resulta ser algo muy simple, y por la misma simplicidad muchas veces se nos complica.

Pero San José es el santo de la simplicidad, el santo del sentido común, el santo de la sencillez, el santo del silencio. Y se podría seguir enumerando los calificativos de su santidad y todos sus atributos, y no se trata de hacer eso en esta pequeña meditación, sino que reflexionemos sobre la fiesta de San José y celebremos el encuentro cariñoso, afectuoso y generoso, de este hombre que Dios llamó a vivir de una manera sencilla y su respuesta total a la realización del proyecto de salvación de Dios.

Para hablar de San José, es necesario hablar del silencio, pues es el santo del silencio, porque desde ahí supo contemplar el misterio del plan de Dios y porque solo en el silencio se encuentra lo que se ama. Solo en el silencio amoroso es desde donde se puede contemplar el misterio más trascendente de la redención, de un Dios que por amor se ha hecho hombre como nosotros.

Bien podemos decir que San José es el santo modelo de la fe, porque supo esperar contra toda desesperanza, por la fe aceptó a María y por la fe aceptó ser padre en esta tierra de Jesús hecho niño.

Llama la atención que no escribió nada, no se tiene referencia que haya dicho algo, simplemente obedeció con gran docilidad. Siempre a la escucha de la voz de Dios, siempre dispuesto a obedecer a Dios, a pesar de que, más de una vez, las cosas que se le mandaban no eran fáciles de aceptar.

La simplicidad de vida, el sentido común vivido con amor, haciendo ordinarias las cosas más extraordinarias… y viviendo extraordinariamente lo ordinario, porque todo lo vivió en referencia al Padre.

Hoy que hemos avanzado en el conocimiento de las ciencias naturales o en las ciencias humanas, parece que hemos perdido el sentido común también en la vida espiritual y nos cuestionamos cómo hemos de vivir el Evangelio, como se puede tener certeza de que estoy obrando bien, y llegamos a reducir la vida del Evangelio con portarse bien… y nos olvidamos que lo importante es amar y como consecuencia del amor está el portarse bien.

Sentido común en la vida espiritual es vivir con docilidad la Voluntad del Padre, es vivir con corazón agradecido por las bendiciones que de Dios hemos recibido, es ser concientes de la misión personal que se nos ha encomendado y ser fieles a ese llamamiento.

Ser cristiano con sentido común, es vivir la fe sin buscar protagonismos, vivir nuestra esperanza con la confianza de las promesas que se nos han hecho y vivir cada instante de vida en el amor, sabedores que solo el amor hace eterno el instante.

Ser cristiano con sentido común, es vivir la simplicidad de vida con la madurez del realismo, que se traduce en esa conciencia de que se es capaz de amar y de ser amado. Para hacer de cada acción, de cada instante, el punto de llegada y el punto de partida de la realización de la promesa.

San José es Patrono de la Iglesia Universal porque a él se le encomendó el cuidado de Jesús hecho hombre y el cuidado de la Virgen María, y es patrono de todos los bautizados porque cuida desde el cielo por cada uno de nosotros que le hemos sido confiados.

Si bien es cierto que a Cristo se llega por María, por San José nos acercamos a contemplar el misterio de la Iglesia que a él se le ha encomendado.

Es la presencia de San José en la Iglesia de Dios, destacada por San Mateo, como varón justo, Esposo verdadero de María y Padre singular y virginal de Jesús.

Pío IX lo declaró Patrono de la Iglesia Universal el 8 de diciembre de 1870; aunque la fiesta fue suprimida más tarde. Actualmente le recordamos y celebramos el 19 de marzo.


Oración

¡Glorioso Patriarca San José!, animado de una gran confianza en vuestro gran valor, a Vos acudo para que seáis mi protector durante los días de mi destierro en este valle de lágrimas.

Vuestra altísima dignidad de Padre adoptivo de mi amante Jesús hace que nada se os niegue de cuanto pidáis en el cielo.

Sed mi abogado, especialmente en la hora de mi muerte, y alcanzadme la gracia de que mi alma, cuando se desprenda de la carne, vaya a descansar en las manos del Señor. Amén.

¿POR QUÉ EL PAPA FRANCISCO ELIGIÓ EL DÍA DE SAN JOSÉ PARA INICIAR SU PONTIFICADO?


¿Por qué el Papa Francisco eligió el día de San José para iniciar su pontificado?
Redacción ACI Prensa
Danieñ Ibañez (ACI Prensa)




Un día como hoy hace siete años el Papa Francisco inició su pontificado en la Solemnidad de San José. En esta nota te explicamos por qué el Pontífice eligió esta fecha, su estrecha relación con el Santo Custodio, algjunas de sus reflexiones y cómo en este tiempo ha contribuido para extender su devoción.

El martes 19 de marzo de 2013 la Plaza San Pedro en Roma aclamaba al Papa al inicio de su pontificado. En aquella ocasión dijo: “doy gracias al Señor por poder celebrar esta Santa Misa de comienzo del ministerio petrino en la Solemnidad de San José, esposo de la Virgen María y patrono de la Iglesia universal: es una coincidencia muy rica de significado”.

“También el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz; debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, de San José y, como él, abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad”, destacó.

Meses después, el Papa Francisco, a través de un decreto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, decidió realizar una pequeña modificación en las oraciones de la Misa para alentar la devoción a San José.


Concretamente, con esta modificación, el Santo Custodio es mencionado en las Plegarias Eucarísticas II, III y IV de la tercera edición típica del Misal Romano, colocándose después del nombre de la Virgen María.

Posteriormente, en una ceremonia en la que estuvo acompañado de Benedicto XVI, el Papa Francisco consagró el Estado de la Ciudad del Vaticano a San José y a San Miguel Arcángel.

El miércoles 19 de marzo de 2014 se volvió a referir a San José diciendo que “es el modelo del educador y del papá, del padre. Así que encomiendo a su protección a todos los padres, los sacerdotes -que son padres, ¡eh!- y los que tienen un papel educativo en la Iglesia y en la sociedad”.

Durante su viaje a Filipinas a inicios de 2015, el Pontífice hizo una reflexión sobre las tres lecciones que da San José a las familias del mundo entero: son el descansar en el Señor en la oración, crecer con Jesús y Santa María y ser una voz profética en la sociedad.

Allí develó uno de sus secretos mejor guardados.

“Yo quiero mucho a San José porque es un hombre fuerte de silencio. En mi escritorio tengo una imagen de San José durmiendo y durmiendo cuida a la Iglesia. Sí, lo puede hacer, lo sabemos”, indicó el Santo Padre.

“Cuando tengo un problema, una dificultad escribo un papelito y lo pongo debajo de San José para que lo sueñe. Esto significa para que rece por este problema”, añadió.

En el vuelo de regreso de Estrasburgo (Francia) al Vaticano, tras su visita al Parlamento europeo y al Consejo de Europa, el Pontífice dijo: “cada vez que le he pedido algo a San José, me lo ha concedido”.

En el 2016 la Conferencia Episcopal Argentina emitió un comunicado en el que recordaron “con alegría la emoción de aquella tarde” en la que el Papa Francisco fue electo como sumo Pontífice. Los obispos destacaron las palabras del Santo Padre que “nos iluminan y exigen ser ‘Iglesia en salida’”.

Los prelados agradecieron Dios por el don del Papa Francisco y alentaron a las comunidades a rezar por él “para que prosiga su servicio a la comunión de la Iglesia y como artífice de Paz y Justicia entre los pueblos”.

En diciembre de 2018, en la homilía de la Misa que presidió en la Casa Santa Marta, el Papa dijo sobre el Santo Custodio que “de este hombre que se hizo cargo de la paternidad y del misterio se dice que era la sombra del Padre: la sombra de Dios Padre. Y si Jesús hombre aprendió a decir ‘papá’, ‘padre’, a su Padre que conocía como Dios, fue gracias a que lo aprendió de la vida, del testimonio de José: el hombre que custodia, el hombre que hace crecer, el hombre que lleva adelante la paternidad y el misterio, que no toma nada para sí mismo”,
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