martes, 12 de noviembre de 2019

EL EVANGELIO DE HOY MARTES 12 DE NOVIEMBRE DE 2019


12 de noviembre de 2019

Jesús ayúdame a ser espiritual

Santo Evangelio según san Lucas 17, 7-10. Martes XXXII del Tiempo Ordinario


Por: H. Iker Trillas Diaz, LC | Fuente: www.somosrc.mx



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Jesús, ayúdame a conocerte como la Persona que más me ama, aunque sea un «siervo inútil».

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 17, 7-10

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “¿Quién de ustedes, si tiene un siervo que labra la tierra o pastorea los rebaños, le dice cuando éste regresa del campo: ‘Entra enseguida y ponte a comer’? ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame de comer y disponte a servirme, para que yo coma y beba; después comerás y beberás tú?’. ¿Tendrá acaso que mostrarse agradecido con el siervo, porque éste cumplió con su obligación?

Así también ustedes, cuando hayan cumplido todo lo que se les mandó, digan: ‘No somos más que siervos inútiles; sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer’”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Cuando leemos este pasaje, nos podemos sentir un poco insultados, como si las palabras «siervos inútiles» chocaran en nuestro interior. El hombre natural que hay dentro de nosotras así lo percibe. Nuestra naturaleza humana salta pues no son palabras bonitas en el ámbito humano. Aunque es Jesús quien lo dice. ¡Es Él!! ¿Cómo una persona que me ama me puede hablar así?

Jesús le habla al hombre espiritual. En el ámbito espiritual estas palabras toman un significado completamente diferente. En el ámbito espiritual el ser siervo inútil es una realidad, es una verdad. Si me pide Jesús que convierta el corazón de mi mejor amigo que va por mal camino, no puedo. Por más que quiera, no puedo.

Entonces empiezo a comprender que ese campo de donde venían los trabajadores no es mi campo sino el campo del Dueño. Empiezo a comprender que no es mi misión, sino es la misión que el Padre le encomendó a Jesús. Que soy enviado a pastorear, a labrar el campo, a preparar la tierra, a moverla y regarla para que, cuando el sembrador salga a sembrar, la semilla caiga en buena tierra. Jesús sí tiene el poder de convertir el corazón de mi mejor amigo que va por mal camino. Me quiere utilizar para obrar en él. Me invita a colaborar con Él en su misión. Solamente soy un siervo inútil.

Cuando siervo inútil aparenta ser un reproche de Jesús, es más bien un regalo. Me está guiando, me está enseñando gratuitamente el camino de la pobreza espiritual. «Bienaventurados los pobres de espíritu». María enaltece este atributo de Dios en su magnificat: «derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lc 1,52).

«Lo recuerda el Evangelio, que habla de “siervos inútiles”. Es una expresión que también puede significar “siervos sin beneficio”. Significa que no nos esforzamos para conseguir algo útil para nosotros, un beneficio, sino que gratuitamente damos porque lo hemos recibido gratis. Toda nuestra alegría será servir porque hemos sido servidos por Dios, que se ha hecho nuestro siervo. Queridos hermanos, sintámonos convocados aquí para servir, poniendo en el centro el don de Dios».
(Homilía de S.S. Francisco, 6 de octubre de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

No dejaré que la soberbia y el amor propio me atribuyan lo que hace el Espíritu Santo. Lo invocaré y le pediré que me ayude a colaborar con Él.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

SEMILLA QUE DA MUCHO FRUTO


Semilla que da mucho fruto



Cuando me preparaba para celebrar la Eucaristía dominical alguien me dijo: "Padre, ahí en la puerta lo llama el párroco de la iglesia que está a una cuadra del hospital". Me acerqué a la puerta y lo primero que me dijo aquel joven sacerdote fue: "Padre, supe que Ud. es el nuevo capellán de este hospital y vine a saludarlo. Ud. no me conoce, pero yo a Ud. sí. Soy José Kim, hace 28 años yo era su acólito en la parroquia de Song Su Dong. Ud. se fue a su tierra y por muchos años no supimos de Ud. De aquel grupo de acólitos tres nos ordenamos sacerdotes".

Efectivamente, después de haber dejado Song Su Dong estuve un año en la parroquia de Cha Yang Dong y luego regresé a México para volver a Corea después de 13 años.

Durante ese tiempo esos muchachos se fueron al Seminario y recibieron la Ordenación Sacerdotal. No podría describir la inmensa alegría que me produjo tan agradable sorpresa. El también estaba muy emocionado y ahí mismo fijó una fecha para que yo fuera a su Parroquia, cuya construcción acababa de terminar.

En la fecha convenida me recibió con muchísimo gusto, me agasajó con una suculenta comida, me entregó varios regalos que tenía preparados y conversamos largamente recordando aquellos tiempos de los años setenta, en Song Su Dong, que era parroquia y al mismo tiempo la residencia en Seúl de los Misioneros de Guadalupe que estudiaban el idioma coreano.

El se acordaba de los nombres de los sacerdotes y seminaristas mexicanos que habían pasado por esa casa durante aquella época. Varios de ellos ya murieron, otros regresaron a la Patria y otros continúan su trabajo en Corea.

Durante la celebración de la Misa se pasó todo el sermón echando flores a los Misioneros de Guadalupe, de cómo ellos fueron la inspiración que le hizo nacer la vocación sacerdotal. Y decía a la gente: "Ahora que andaba yo construyendo el templo parroquial, me acordaba del Padre Sandoval cuando construyó la parroquia de Cha Yang Dong, y su recuerdo me llenaba de fuerza para seguir adelante".

Estoy asombrado de ver cómo Dios se vale de las acciones más ordinarias del misionero para mover los corazones y despertar las vocaciones de los trabajadores de su viña. Dios hace que las actividades rutinarias del trabajo sacerdotal impacten a los niños y a los jóvenes. Los impulsa a una respuesta generosa. También es admirable la respuesta generosa del pueblo coreano a los esfuerzos del misionero. Esta es una tierra fértil, donde a veces los frutos superan las expectativas; el número de cristianos crece rápidamente y ahora tenemos una Iglesia muy dinámica, de tal manera que el misionero, siendo un débil y a veces inepto instrumento, ve palpablemente los frutos de la semilla que ha sembrado, y que fructifica con la acción poderosa del Espíritu de Dios.

HABLAR CON CALLAR


Hablar con callar



Sí, HABLAR es fácil, 
pero CALLAR requiere prudencia y
dominio.

HABLAR oportunamente, Es acierto.
HABLAR frente al enemigo, Es civismo.
HABLAR ante una injusticia, Es valentía.
HABLAR para rectificar, Es un deber.
HABLAR para defender, Es compasión.
HABLAR ante un dolor, Es consolar.
HABLAR para ayudar a otros, Es caridad.
HABLAR con sinceridad, Es rectitud.
HABLAR de sí mismo, Es vanidad.
HABLAR restituyendo fama, Es honradez.
HABLAR aclarando chismes, Es estupidez.
HABLAR disipando falsos, es de conciencia.
HABLAR de defectos, Es lastimar.
HABLAR debiendo callar, Es necedad.
HABLAR por hablar, Es tontería.
HABLAR de Dios, significa mucho amor.

CALLAR cuando acusan, Es heroísmo.
CALLAR cuando insultan, Es amor.
CALLAR las propias penas, Es sacrificio.
CALLAR de sí mismo, Es humildad.
CALLAR miserias humanas, Es caridad.
CALLAR a tiempo, Es prudencia.
CALLAR en el dolor, Es penitencia.
CALLAR palabras inútiles, Es virtud.
CALLAR cuando hieren, Es santidad.
CALLAR para defender, Es nobleza.
CALLAR defectos ajenos, Es benevolencia.
CALLAR debiendo hablar, Es cobardía.

ESPERAMOS AL PAPA FRANCISCO COMO CONSTRUCTOR DE PAZ, SEÑALA SACERDOTE EN JAPÓN


“Esperamos al Papa como constructor de paz”, señala sacerdote en Japón
Redacción ACI Prensa
 Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa




Cerca del inicio de un nuevo viaje apostólico del Papa Francisco, el exprovincial de la Compañía de Jesús en Japón y actual delegado para el Apostolado Social, P. Yoshio Kajiyama, afirmó que la expectativa es que el Santo Padre llegue al país como un “constructor de paz”, en torno a las armas nucleares.

En declaraciones a Vatican News, el sacerdote señaló que “los católicos en esta nación asiática son casi medio millón”, una minoría en un país con más de 126 millones de personas.

Según los datos disponibles más recientes, aproximadamente el 35% de los japoneses afirman ser budistas, mientras que entre el 3 y 4% reconocen ser parte del sintoísmo o de las religiones populares japonesas asociadas. Solo entre el 1 y 2% de los japoneses se identifican como cristianos, y de estos la mitad son católicos.


El sacerdote comentó que la principal expectativa que genera el viaje del Papa a Japón es su discurso, que se espera sea “un mensaje como constructor de paz”, en torno a las armas nucleares.

“La Iglesia Católica en Japón es pequeña, pero su mensaje tuvo un eco en el pueblo japonés” señaló el sacerdote, refiriéndose a la visita de San Juan Pablo II al país asiático del 24 al 26 de febrero de 1981. Añadió que se espera con ansias “el mensaje del Papa Francisco en Nagasaki”.

Situación de los Jesuitas en Japón

El sacerdote comentó que una de las misiones de los jesuitas en este país “es enseñar teología y filosofía en la Universidad de Sofía”, una de las universidades privadas más importantes del país, además de tener a cargo escuelas secundarias. “Allí vienen estudiantes católicos, a los que podemos contactar y con quienes tenemos una relación muy especial” afirmó.

Sin embargo, el P. Kajiyama señala que la mayoría de los estudiantes de las universidades no son católicos, la población creyente será “quizá un dos o tres por ciento”. “A ellos les gusta estudiar y vivir de acuerdo a una buena conciencia. Es muy difícil atenderlos religiosamente y más difícil, bautizarlos. La religión no es su mayor preocupación” comentó.


Los jesuitas tienen un centro social en la ciudad de Osaka, donde atienden a personas que viven en las calles. Sobre esta realidad, dijo que “las autoridades no cuidan de estas personas”. “En Japón hay pobreza y personas viviendo en las calles”, afirmó el P. Kajiyama.

“Tenemos muchos católicos procedentes de Filipinas y de Latinoamérica”, señaló el sacerdote. Indicó que muchos de estos niños migrantes no reciben la atención adecuada en las escuelas públicas, planteándose “crear un colegio que atienda a los hijos de los migrantes y donde puedan aprender japonés”.

Como señaló el Arzobispo de Tokio, Mons. Isao Kikuchi, en una reciente entrevista a CNA – agencia en inglés del Grupo ACI – “la Iglesia da prioridad a presenciar el Evangelio de manera visible a través de estas firmes obras de misericordia. Ciertamente, estas actividades pueden no conducir inmediatamente a la recepción del bautismo, pero existe la esperanza de que muchas personas que fueron tocadas por el espíritu del Evangelio sean conducidas a la Iglesia”.

¿QUÉ ES LA CORONA DE ADVIENTO?


¿QUÉ ES EL ADVIENTO? ADVIENTO 2019



lunes, 11 de noviembre de 2019

DIOS, AMIGO DEL SILENCIO


Dios, amigo del silencio



Santo Tomás de Aquino, tan santo como sabio, dejó estos breves consejos a los que anhelan la sabiduría que viene de lo alto: “No hables demasiado, ni te entregues a distracciones. Ama la pureza de conciencia. Entrégate a la oración. Ama la soledad, si quieres llegar un día a la morada de la sabiduría”.   

Necesitamos encontrar a Dios y no lo hallamos en medio del ruido y de la agitación. Dios es amigo del silencio. Miren cómo la naturaleza empuja hacia el silencio. Miren cómo las estrellas, la luna, el sol se mueven en silencio. ¿Nuestra misión no consiste en dar a Dios a los pobres sin techo? No a un Dios muerto, sino a un Dios vivo, que ama. Cuanto más recibimos en el silencio de la oración, tanto más entregaremos en nuestra actividad. Necesitamos el silencio para mover a las personas. Lo importante no es lo que decimos nosotros, sino lo que Dios nos dice, y lo que dice a través de nosotros.  (Teresa de Calcuta)

El cardenal Carlos Martini, arzobispo de Milán, cuyos libros se vendían como pan caliente, escribió: “Aun en la vida cotidiana más afanosa y complicada, estoy seguro que es posible reservarse algunos momentos de silencio, si lo deseamos de verdad, para retomar la conciencia de sí mismo y mirar desde ahí alrededor”. ¡Advertencia muy sabia!



* Enviado por el P. Natalio

¿CÓMO REZAR EL PADRE NUESTRO EN MISA?


¿Cómo rezar el Padre Nuestro en Misa?
Algunas posturas y gestos corresponden UNICAMENTE al sacerdote quien preside la asamblea en nombre y persona de Jesucristo a quien representa


Por: P. Modesto Lule Zalava M.S.P. | Fuente: ModestoLule.blogspot.com




Durante la Misa cuando se reza el Padre Nuestro el sacerdote invita al pueblo reunido a rezar la oración de Señor. El Misal únicamente dice que el sacerdote y los concelebrantes extienden las manos. En ninguna parte indica que lo hagan los fieles. Ni en ese lugar, ni al hablar de los gestos y posturas del pueblo.

Tampoco prevé que se tomen de las manos los fieles. Eso se ha realizado a título personal por algunos sacerdotes que se apegan a un supuesto recurso pastoral para acercar más a los fieles a la liturgia. Lo cierto es que al caer en este tipo de actos nada les garantiza que la gente vaya más a Misa.

La Instrucción General del Misal Romano en su número 152 dice: “Terminada Plegaria Eucarística, el sacerdote con las manos juntas, dice la monición antes de la Oración del Señor; luego, con las manos extendidas, dice la Oración del Señor juntamente con el pueblo”.

Algunos han expuesto que si dice que solamente el sacerdote que preside puede levantar las manos al rezar la oración de Jesús los sacerdotes concelebrantes no pueden, pero la Instrucción General también indica que los sacerdotes concelebrantes pueden levantarlas también, no así los diáconos, aunque sean clérigos. La Instrucción General del Misal Romano en su número 237 dice: “Después, con las manos juntas, el celebrante principal dice la monición antes de la Oración del Señor, y en seguida, con las manos extendidas, juntamente con los demás concelebrantes, quienes también extienden las manos, y con el pueblo, dice la Oración del Señor”.

Si una Conferencia Episcopal considera que deben de extender las manos, puede solicitarlo a la Santa Sede. Mientras eso no se haga ni se autorice, como no ha sido, no hay norma que establezca esa postura de los fieles. La Instrucción General del Misal Romano dice en su número 390: “Corresponde a las Conferencias de Obispos definir las adaptaciones que se indicarán en esta Institución General y en el Ordinario de la Misa, y una vez aprobadas las actas por la Sede Apostólica, introducirlas en el Misa, como son:

Los gestos de los fieles y las posturas corporales (cfr. antes n. 43)

Los gestos de veneración referentes al altar y al Evangeliario (cfr. antes n. 273).

Los textos de los cantos de entrada, de preparación de los dones y de la Comunión (cfr. antes núms. 48; 74; 87).

Las lecturas que deben ser tomadas de la Sagrada Escritura para circunstancias especiales (cfr. antes n.362).

La forma de dar la paz (cfr. antes n.82).

El modo de recibir la sagrada Comunión (cfr. antes núms. 160; 283).

El material del altar y de los utensilios sagrados, especialmente de los vasos sagrados y, además, el material, la forma y el color de las vestiduras litúrgicas (cfr. antes núms. 301; 326; 329; 339; 342-346).
Más aun, podrán ser incluidos en el Misal Romano, en un lugar adecuado, con previa aprobación de la Sede Apostólica, los Directorios o Instrucciones Pastorales que las Conferencias de Obispos juzguen útiles.[150]”

En la liturgia se prevé la participación corporal con gestos y posturas: en pie, de rodillas, sentados e incluso postrados al suelo, como los viernes santos o cuando son las ordenaciones sacerdotales. Algunas posturas y gestos corresponden al sacerdote quien preside la asamblea en nombre y persona de Jesucristo a quien representa y otras posturas corresponden propiamente al pueblo de Dios que participa de la celebración. Lo correcto es que cada uno haga lo que le corresponde y sólo lo que le corresponde y que nadie escoja lo que quiera hacer como por mero gusto personal.

Algunos han señalado que se puede juntar las manos y llevarlas al pecho al momento de rezar el Padre Nuestro, pero eso tampoco se refleja en la Instrucción General del Misal Romano. Ante la cuestionante de como rezarlo simplemente reza sin ningún gesto corporal así como cuando rezas el Credo. Y otra cosa que también se cuestiona mucho, esta instrucción para el Padre Nuestro es solamente para cuando se reza en Misa, fuera de la Misa levanta las manos o toma las manos de los que están cerca o júntalas y llévalas al pecho siempre y cuando con esa acción se genere piedad y nada de excentricismos.

Hasta la próxima.

LECTURAS BÍBLICAS DE HOY LUNES 11 DE NOVIEMBRE DE 2019


Lecturas de hoy Lunes de la 32ª semana del Tiempo Ordinario
Hoy, lunes, 11 de noviembre de 2019


Primera lectura
Comienzo del libro de la Sabiduría (1,1-7):

Amad la justicia, los que regís la tierra, pensad correctamente del Señor y buscadlo con corazón entero. Lo encuentran los que no exigen pruebas, y se revela a los que no desconfían. Los razonamientos retorcidos alejan de Dios, y su poder, sometido a prueba, pone en evidencia a los necios. La sabiduría no entra en alma de mala ley ni habita en cuerpo deudor del pecado. El espíritu educador y santo rehúye la estratagema, levanta el campo ante los razonamientos sin sentido y se rinde ante el asalto de la injusticia. La sabiduría es un espíritu amigo de los hombres que no deja impune al deslenguado; Dios penetra sus entrañas, vigila puntualmente su corazón y escucha lo que dice su lengua. Porque el espíritu del Señor llena la tierra y, como da consistencia al universo, no ignora ningún sonido.

Palabra de Dios


Salmo
Sal 138,1-3a.3b-6.7-8.9-10

R/. Guíame, Señor, por el camino eterno

Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso. R/.

Todas mis sendas te son familiares.
No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco. R/.

¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro. R/.

Si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha. R/.


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (17,1-6):

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Es inevitable que sucedan escándalos; pero ¡ay del que los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Tened cuidado. Si tu hermano te ofende, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: "Lo siento", lo perdonarás.»
Los apóstoles le pidieron al Señor: «Auméntanos la fe.»
El Señor contestó: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: "Arráncate de raíz y plántate en el mar." Y os obedecería.»

Palabra del Señor




Comentario al Evangelio de hoy lunes, 11 de noviembre de 2019
Enrique Martínez, cmf


Si tu hermano te ofende siete veces en un día...

Si mi hermano me ofende siete veces en un día, es que la tiene tomada conmigo.Si mi hermano me ofende siete veces al día... dan ganas de soltarle cuatro cosas bien dichas.

El Evangelio de Jesús me da «permiso» para reprenderle». Menos mal.

Aunque no es tan frecuente que te pidan perdón otras tantas veces.

Entiendo que ante esta desmesurada pretensión de Jesús de perdonar otras tantas veces, los apóstoles reaccionen pidiéndole que le aumente la fe. Porque sí, hace falta mucha fe para perdonar, y además no sentirse un poco «tonto» (por poner una palabra «suave»).

Perdonarle no significa decir que lo que me has hecho no tiene ninguna importancia. Quizá la tiene. Y además duele.

Perdonar no supone automáticamente que se cierren las heridas, que aquí no ha pasado nada y que vuelves a ser mi hermano querido del alma. Esto a veces necesita mucho tiempo. No por echar agua oxigenada y Betadine en una herida, ésta se cura de golpe. Las cicatrices exigen paciencia y cuidados. Es posible que las cosas nunca vuelvan a ser como antes. Es posible que los problemas sigan ahí. Y es normal que uno sea precavido, y procure evitar la ocasión de que te zumben de nuevo donde te duele.

Perdonar quiere decir que no estoy dispuesto a seguir relacionándome contigo desde esas fuerzas oscuras que brotan tan espontáneas del corazón, cuando se siente herido.

Perdonar quiere decir renunciar a devolverte con la misma moneda. Porque en ese caso le estoy dando poder sobre mí: me está imponiendo un comportamiento que no deseo, y que nuevamente me hace daño. Si utilizo sus mismas armas... me ha vencido, ha «manipulado» mis comportamientos, ha dejado que se almacene en mí la agresividad y el resentimiento. Y porque no quiero que sea así, «perdono».

Aunque pueda tener la sensación de que estoy siendo un poco «bobo» perdonando tantas veces al día, no se trata de un acto de debilidad: es un acto de fuerza. Porque me enfrento con todo aquello que quiero arrancar de mí, y porque decido tratarte de manera nueva, constructiva. A ver si así «desactivo» tu empeño en meterte conmigo.

Y perdono porque recuerdo el bien que me ha hecho cuando yo me he sentido perdonado: es decir, acogido y querido a pesar de mis errores y limitaciones, de los malos días que uno tiene, y hasta con la posibilidad de ser incapaz de cambiarlos.

Esto es algo que Dios nos hace experimentar cada vez que somos sinceros con nosotros mismos, y como un pobre, sin poderlo exigir, solicitamos a Dios que espere, que ya cambiaremos, que nos hemos propuesto ser mejores... y él nos dice: ¡Deuda cancelada! ¡Se acabó! Empieza de nuevo y no te acuerdes más de todo eso que tanto te duele y avergüenza.

Al perdonar intentamos llevar a otros la experiencia de lo que Dios hace continuamente conmigo. Porque a él sí que le fallo yo mucho más de siete veces al día. El perdón recibido se convierte en una dinámica contagiosa cuando yo procuramos acoger, comprender y dar una nueva oportunidad al otro a pesar de todo... simplemente porque le quiero, y porque es mi hermano... Aunque no creo que se me pueda reprochar, cuando mi fe no es suficiente, cuando mi capacidad de aguante llega al límite... que ponga tierra por medio y evite la ocasión de que me «fastidien» de nuevo. Mientras sigo pidiendo: «Señor, auméntame la fe». Porque tengo que reconocer que a veces perdonar es más difícil que trasplantar moreras al mar.

Enrique Martínez cmf

PAPA FRANCISCO: LA RESURRECCIÓN DESPUÉS DE LA MUERTE SE BASA EN LA FIDELIDAD A DIOS


Papa Francisco: La resurrección después de la muerte se basa en la fidelidad a Dios
Redacción ACI Prensa




El Papa Francisco explicó que “la resurrección se basa internamente en la fidelidad de Dios que es el Dios de la vida”, y subrayó las palabras de Jesús en las que recordaba que Dios es un Dios de vivos y no de muertos.

En la reflexión previa al rezo del Ángelus este domingo 10 de noviembre en la plaza de San Pedro del Vaticano, el Santo Padre profundizó en el significado de la página evangélica de este domingo en la que “se nos ofrece una estupenda enseñanza de Jesús sobre la resurrección de los muertos que viene muy bien en este mes de noviembre en el que rezamos de modo particular por los difuntos”.

En el Evangelio se narra cómo “Jesús es interpelado por algunos saduceos, los cuales no creían en la resurrección y, por ello, lo provocan con una pregunta insidiosa”.

Los saduceos “hacen referencia a un caso paradójico basado en la ley mosaica: ¿de quién sería esposa en la resurrección una mujer que hubiera tenido siete maridos sucesivos, todos ellos hermanos, los cuales, uno tras otro, hubieran muerto?”.


“Jesús no cae en la trampa y replica que los resucitados en el más allá ‘no tienen ni mujer ni marido: de hecho, no pueden morir más porque son iguales a los ángeles y porque son hijos de la resurrección, son hijos de Dios’”.

Con su respuesta, “Jesús invita a sus interlocutores, y también a nosotros, a pensar que esta dimensión terrena en la que vivimos ahora no es la única, sino que hay otra, no sujeta a la muerte, en la que se manifestará plenamente que somos hijos de Dios”.

El Papa Francisco destacó que se trata de “un gran consuelo y da gran esperanza escuchar estas palabras sencillas y claras de Jesús sobre la vida después de la muerte. Tenemos mucha necesidad de ellas especialmente en nuestro tiempo, tan rico de conocimientos sobre el universo, pero tan pobre de sabiduría sobre la vida eterna”.

“Esta clara certeza de Jesús sobre la resurrección se basa internamente en la fidelidad de Dios que es el Dios de la vida. En efecto, detrás de la pregunta de los saduceos se esconde algo más profundo: no solo de quién será esposa la mujer viuda de siete maridos, sino, de quién será su vida”.

La pregunta sobre la resurrección es “una duda que afecta al hombre de todos los tiempos, y también a nosotros: después de esta peregrinación terrena, ¿qué será de nuestra vida? ¿Pertenecerá a la nada, a la muerte?”.


“Jesús responde que la vida pertenece a Dios, el cual nos ama y se preocupa tanto de nosotros que llega a vincular su nombre al nuestro: es ‘el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Dios no es de los muertos, sino de los vivos, porque todos viven para Él’”.

“¡Esa es la sabiduría que ninguna ciencia podrá nunca ofrece! Aquí se desvela el misterio de la resurrección, porque se desvela el misterio de la vida: la vida subsiste donde hay vínculos, comunión, fraternidad. Y es una vida más fuerte que la muerte cuando está construida sobre relaciones sinceras y vínculos de fidelidad”.

Por el contrario, “no hay vida donde se tiene la pretensión de pertenecer sólo a sí mismo y vivir como una isla: en estas actitudes prevalece la muerte. De hecho, la resurrección no es sólo el hecho de resucitar después de la muerte, sino que es un nuevo género de vida que podemos experimentar ahora mismo”.

“La vida eterna es nuestro destino, el horizonte de plenitud definitiva de nuestra historia. Y es esa la vida a la que estamos llamados a preparar por medio de una elección evangélica”, concluyó el Papa Francisco antes de rezar el Ángelus.

FELIZ SEMANA





sábado, 9 de noviembre de 2019

ADVIENTO 2019 - YA ESTÁ CERCA!!


DECISIÓN DE CADA UNO - MEDITACIÓN DEL EVANGELIO DEL DOMINGO 10 DE NOVIEMBRE DE 2019


Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Lc (20,27-38)


DECISIÓN DE CADA UNO

Jesús no se dedicó a hablar mucho de la vida eterna. No pretende engañar a nadie haciendo descripciones fantasiosas de la vida más allá de la muerte. Sin embargo, su vida entera despierta esperanza. Vive aliviando el sufrimiento y liberando del miedo a la gente. Contagia una confianza total en Dios. Su pasión es hacer la vida más humana y dichosa para todos, tal como la quiere el Padre de todos.

Solo cuando un grupo de saduceos se le acerca con la idea de ridiculizar la fe en la resurrección, a Jesús le brota de su corazón creyente la convicción que sostiene y alienta su vida entera: Dios «no es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos son vivos».

Su fe es sencilla. Es verdad que nosotros lloramos a nuestros seres queridos porque, al morir, los hemos perdido aquí en la tierra, pero Jesús no puede ni imaginarse que a Dios se le vayan muriendo esos hijos suyos a los que tanto ama. No puede ser. Dios está compartiendo su vida con ellos porque los ha acogido en su amor insondable.

El rasgo más preocupante de nuestro tiempo es la crisis de esperanza. Hemos perdido el horizonte de un Futuro último y las pequeñas esperanzas de esta vida no terminan de consolarnos. Este vacío de esperanza está generando en bastantes la pérdida de confianza en la vida. Nada merece la pena. Es fácil entonces el nihilismo total.

Estos tiempos de desesperanza, ¿no nos están pidiendo a todos, creyentes y no creyentes, hacernos las preguntas más radicales que llevamos dentro? Ese Dios del que muchos dudan, al que bastantes han abandonado y por el que otros siguen preguntando, ¿no será el fundamento último en el que podemos apoyar nuestra confianza radical en la vida? Al final de todos los caminos, en lo profundo de todos nuestros anhelos, en el interior de nuestros interrogantes y luchas, ¿no estará Dios como Misterio último de la salvación que andamos buscando?

La fe se nos está quedando ahí, arrinconada en algún lugar de nuestro interior, como algo poco importante, que no merece la pena cuidar ya en estos tiempos. ¿Será así? Ciertamente no es fácil creer, y es difícil no creer. Mientras tanto, el misterio último de la vida nos está pidiendo una respuesta lúcida y responsable.

Esta respuesta es decisión de cada uno. ¿Quiero borrar de mi vida toda esperanza última más allá de la muerte como una falsa ilusión que no nos ayuda a vivir? ¿Quiero permanecer abierto al Misterio último de la existencia confiando que ahí encontraremos la respuesta, la acogida y la plenitud que andamos buscando ya desde ahora?

LECTURAS BÍBLICAS DEL DOMINGO 9 DE NOVIEMBRE DE 2019


Lecturas de hoy Domingo 32º del Tiempo Ordinario - Ciclo C
Hoy, domingo, 10 de noviembre de 2019


Primera lectura
Lectura del segundo libro de los Macabeos (7,1-2.9-14):

En aquellos días, sucedió que arrestaron a siete hermanos con su madre. El rey los hizo azotar con látigos y nervios para forzarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la ley. Uno de ellos habló en nombre de los demás:
«Qué pretendes sacar de nosotros? Estamos dispuestos a morir antes que quebrantar la ley de nuestros padres».
El segundo, estando a punto de morir, dijo:
«Tú, malvado, nos arrancas la vida presente; pero, cuando hayamos muerto por su ley, el Rey del universo nos resucitará para una vida eterna».
Después se burlaron del tercero. Cuando le pidieron que sacara la lengua, lo hizo enseguida y presentó las manos con gran valor. Y habló dignamente:
«Del Cielo las recibí y por sus leyes las desprecio; espero recobrarlas del mismo Dios».
El rey y su corte se asombraron del valor con que el joven despreciaba los tormentos.
Cuando murió este, torturaron de modo semejante al cuarto. Y, cuando estaba a punto de morir, dijo:
«Vale la pena morir a manos de los hombres, cuando se tiene la esperanza de que Dios mismo nos resucitará. Tú, en cambio, no resucitarás para la vida».

Palabra de Dios


Salmo
Sal 16,1.5-6.8.15

R/. Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor.

V/. Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño. R/.

V/. Mis pies estuvieron firmes en tus caminos,
y no vacilaron mis pasos.
Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras. R/.

V/. Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme.
Yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante. R/.


Segunda lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (2,16–3,5):

Hermanos:
Que el mismo Señor nuestro, Jesucristo, y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado y nos ha regalado un consuelo eterno y una esperanza dichosa, consuele vuestros corazones y os dé fuerza para toda clase de palabras y obras buenas. Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor siga avanzando y sea glorificada, como lo fue entre vosotros, y para que nos veamos libres de la gente perversa y malvada, porque la fe no es de todos.
El Señor, que es fiel, os dará fuerzas y os librará del Maligno.
En cuanto a vosotros, estamos seguros en el Señor de que ya cumplís y seguiréis cumpliendo todo lo que os hemos mandado.
Que el Señor dirija vuestros corazones hacia el amor de Dios y la paciencia en Cristo.
Palabra de Dios


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (20,27-38):

En aquel tiempo, se acercaron algunos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, y preguntaron a Jesús:
«Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero sin hijos, que tome la mujer como esposa y de descendencia a su hermano . Pues bien, había siete hermanos; el primero se casó y murió sin hijos. El segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete, y murieron todos sin dejar hijos. Por último, también murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete la tuvieron como mujer».
Jesús les dijo:
«En este mundo los hombres se casan y las mujeres toman esposo, pero los que sean juzgados dignos de tomar parte en el mundo futuro y en la resurrección de entre los muertos no se casarán ni ellas serán dadas en matrimonio. Pues ya no pueden morir, ya que son como ángeles; y son hijos de Dios, porque son hijos de la resurrección.
Y que los muertos resucitan, lo indicó el mismo Moisés en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: “Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob”. No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para él todos están vivos».

Palabra del Señor





Comentario al Evangelio de hoy domingo, 10 de noviembre Fernando Torres cmf


¿Qué es eso de la Resurrección?

      Se termina el año litúrgico y antes de comenzar el Adviento que nos encamina directamente al encuentro del misterio de la Navidad, la Iglesia nos propone meditar en las verdades eternas. ¿Cuáles son? Pues ésas que a veces no nos gusta pensar pero que son de las pocas cosas que sabemos con seguridad de nuestra vida. La primera es que todos nos vamos a morir y la segunda es que vamos a resucitar. Seguro que dentro de nosotros ya han aparecido algunas dudas. Eso de la resurrección no es fácil de entender. Pues claro que no. Nadie ha dicho que lo sea. Tampoco es fácil entender el amor de una madre por su hijo deficiente mental y ahí está. Tampoco es fácil de entender que dos personas se comprometan a vivir juntas y, lo que es más importante y difícil, a amarse y a entregarse del todo la una a la otra hasta que la muerte les separe.

      La resurrección es algo muy parecido a ese amor eterno que se prometen los que se casan. Lo que sucede es que el amor que se prometen los que se casan a veces no es en realidad eterno más que en la intención. Se termina, se acaba. A veces las personas no son capaces de mantener sus promesas. No se trata de pensar en quién es el culpable. La verdad es que somos muy limitados y a veces no podemos dar más de sí. La resurrección, en cambio, es la promesa de Dios. Y él sí que puede hacer esas promesas. Y mantenerlas. Y cumplirlas. Él nos ha prometido a nosotros, sus hijos, la vida eterna. Nos ha dicho que vamos a vivir para siempre. Porque no nos creó para la muerte sino para que vivamos y tengamos vida en abundancia. 

      ¿En qué va a consistir la resurrección? Pues no sabemos con certeza. Pero vamos a confiar en Dios, nuestro Padre, porque todo lo que venga de él será bueno para nosotros. Y de él no puede venir más que la vida. Eso es lo que dice Jesús a los saduceos que le preguntan por ese complicado caso en el Evangelio: ¿Por qué tenemos que suponer que la vida eterna va a ser como ésta, así de limitada, así de pobre? ¿No es Dios un Dios de vivos? El que creó este mundo, ¿no será capaz de crear mil mundos distintos donde la vida se pueda desarrollar en plenitud, en una plenitud que nosotros, con nuestra mente limitada por las fronteras de este universo, no podemos ni siquiera imaginar? Una confianza así es la que manifestó la familia de que se nos habla en la primera lectura. No saben ni el cómo ni el cuándo ni el dónde, pero están seguros de que Dios los levantará de entre los muertos. Y de que hará buenas todas sus promesas. También nosotros creemos en él y estamos convencidos de que Dios hará eterna nuestra vida y eterno nuestro amor.



Para la reflexión

      La fe nos invita a creer más allá de lo que vemos, ¿creemos verdaderamente en la promesa de que Dios nos va a resucitar? ¿Dejamos que la idea de la muerte nos angustie o pensamos que no es más que un paso necesario para encontrarnos con el Padre Dios que tanto nos quiere?

LA OLLA CALIENTE


La olla caliente



Sufrir tentaciones es una situación normal del hombre. Surgen de nuestra naturaleza inclinada al mal, o también del enemigo de Dios o de ese mundo que vive al margen de la ley divina. La tentación es una incitación a pecar. También los santos pasaron por tentaciones. Pero lucharon y triunfaron, porque recurrieron a Dios.

Abba Poimén fue un célebre Padre del desierto. Se conocen de él más de 300 apotegmas. He aquí uno famoso: En cierta ocasión alguien le preguntó al Abba Poimén: —¿Cómo puedo apartar de mí las tentaciones? Él contestó: —Mientras la olla está fría, todo el mundo puede tocarla y romperla; en cambio, cuando está bien caliente sobre el fuego, nadie, ni el animal más feroz, se anima a tocarla. Así pues, mientras tú ardas en amor a Dios, nada ni nadie podrá hacerte daño.

Jesús nos aclara que para vencer las tentaciones necesitamos estar atentos y orar pidiendo fortaleza para no caer en las seducciones del mal. Está claro también que no debes buscarte las ocasiones de fallar porque “el que busca el peligro en él perecerá”. Que Dios te proteja y bendiga.


* Enviado por el P. Natalio

LAS MANOS DE JESÚS


Las manos de Jesús



¿Alguna vez has pensado en las manos de Jesús? Cierro los ojos y pienso en las manos de Jesús: Fuertes y vigorosas, de carpintero. Y, al mismo tiempo, tiernas, como cuando acariciaba a un niño o limpiaba una lágrima de las mejillas de la Virgen. Manos que extendían, respetuosas, los rollos de las Escrituras en la Sinagoga. Dedos que enfatizaban sus palabras o escribían sobre la arena.

Las manos de Jesús bendecían, partían el pan, incluso lo multiplicaba. Eran manos que curaban y hasta resucitaban. Podían expresar enojo con los mercaderes en el templo y ternura con los enfermos que llegaban a Él.

Las manos de Jesús enseñaban, expresaban, amaban. Con ellas difundía su misericordia y amor. Eran manos que entregaban incesantemente. Manos orantes, cuando Él subía al monte a conversar con su Padre en la madrugada.

Es hermoso meditar en las manos de Jesús e impresionarse con ellas. Pero... ¡Cómo duele pensar en ellas crispadas, heridas, perforadas! Manos en cruz y de cruz, rotas por sostener el peso del Nazareno. Manos inertes cubiertas de sangre y bañadas con los besos y lágrimas de su madre abrazándolo muerto. Manos cruzando el pecho, muertas, envueltas por un sudario en la tumba apagada e impasible de José de Arimatea.

Es fácil removerse ante las manos dolorosas de Jesús, pero ¿por qué no podemos ver con tanta claridad sus manos gloriosas? Tal vez porque nos es más familiar el dolor. Sin embargo pienso en el momento en el que Jesús venció a la muerte, cuando resucitó. ¡Qué instante! El sepulcro imprevistamente iluminado, como una explosión, y todos los ángeles venidos del cielo para ser testigos del momento anunciado desde siempre. Y las manos de Jesús, con una vida como nunca antes habían tenido, apartando el sudario. Manos con llagas, pero... ¡Qué hermosas y resplandecientes, y cuánto amor rebosando en las heridas! Manos vivas, que volverían a bendecir, cortar y repartir el pan y que, tal vez, harían una seña de “hasta pronto” a los apóstoles en la ascensión de Jesús al cielo.

Frente al Santísimo Sacramento uno podría preguntarse: ¿Y dónde están ahora las manos de Jesús, que lo tenemos escondido en un pedacito de pan? No diré nada nuevo: observo mis manos. Estas manos pueden ser orantes, dar misericordia, ser enérgicas, sensibles, amorosas. Pueden volver a abrir las escrituras respetuosamente y escribir sobre la arena. Sí, parecen mis manos, pero Jesús quiere usarlas y son, en realidad, suyas. Observa tus manos. También pueden ser orantes, enérgicas, sensibles, amorosas y, si tú lo permitieras, podrían regalar al mundo bendiciones y misericordia. Sí, también son tuyas, pero Jesús las quiere suyas. ¡Cuántas manos podría tener Jesús hoy si se las entregáramos!

Las manos de Jesús, las tuyas -tú que lees- y las mías -yo que escribo-, nuestras manos. Las manos de Jesús.


Tomado del Web católico de Javier
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