lunes, 17 de diciembre de 2018

IMÁGENES DE CLIPART DE NAVIDAD


































































PARA QUÉ TE LEVANTASTE?


¿Para qué te levantaste?



El Evangelio es la “gran noticia” que sigue necesitando el hombre. Jesús es la única respuesta a tus más íntimas aspiraciones. Él es el Camino, la Verdad y la Vida. La ciencia y la tecnología hacen más confortable la vida diaria, pero no alivian el corazón del que sufre ni liberan de la angustia de la muerte. Nadie se engañe, no se puede vivir sin fe, sin Dios.

¿Alguna vez te levantas por la mañana como un autómata, sin saber por qué vives? ¿Alguna vez has dejado de lado tus sueños, para vivir el acelerado ritmo de hoy, sin detenerte a pensar? Tal vez hoy te levantaste sin tiempo, sin dar gracias o encomendar tu día a Dios. Tal vez porque sientes que no tienes motivos para vivir, fuera de cumplir tus obligaciones. Hay una razón más allá de la responsabilidad. Cada minuto es único e irrepetible. Pasar por la vida sin vivir, puede sucederte a ti. Por eso, toma tu tiempo, mira el cielo, disfruta de las aves, de tus amigos, hasta incluso de lo que te saque de casillas, sabiendo que, a fin de cuentas, el motivo principal por el que estás aquí... se llama: Jesús.

Sólo a través de Cristo puedes vislumbrar el rostro de Dios: él te aclara la verdad de Dios y la verdad del hombre; él da sentido a tu vida terrena y a la vida que te espera conquistada por él en la cruz para ti. Nada reemplaza el amor de Jesús iluminando tu vida. Acércate pues al Señor y bebe en abundancia del agua de la salvación.



* Enviado por el P. Natalio

QUÉ DEBEMOS HACER? - MEDITACIÓN DE ADVIENTO 2018


¿Qué debemos hacer?



Juan Bautista es la figura dominante este domingo, así como lo fue el domingo anterior. El texto del evangelio nos permite avanzar en el conocimiento de su mensaje de preparación para la venida del Mesías.

El Bautista, cuya vida tuvo como escenario el desierto, no conoce el protocolo de los salones de la alta sociedad. Por eso su estilo personal es directo, sin las sutilezas diplomáticas frecuentes en ambientes sofisticados. Por eso Juan dice sin rodeos lo que tiene que decir; ha venido para preparar los caminos del Mesías y denuncia las incoherencias que veía a su alrededor. De ahí que sea implacable con las injusticias y denuncia la corrupción de los poderosos; esto lo llevó a enfrentarse a Herodes y finalmente le costó la vida.

Para preparar el terreno del Mesías, Juan acompañaba sus exhortaciones a la conversión con un rito de gran valor simbólico, que consistía en sumergirse en las aguas del río Jordán. Los que escuchaban sus palabras y reconocían sus pecados eran sometidos a este bautismo de agua. Esta inmersión tenía un doble significado: por una parte, expresaba limpieza espiritual, en cuanto el agua purifica lo que está sucio; y también significaba un nuevo comienzo, en cuanto las personas que vivían esta experiencia dejaban atrás las injusticias, renaciendo así a un nuevo estilo de vida. Las multitudes que lo seguían acogían su llamado a la conversión, reconocían sus pecados y se sumergían en el Jordán para expresar de esta manera su transformación interior. 

Otro aspecto muy interesante del evangelio de hoy es poner de manifiesto la modestia de Juan, quien plantea con total transparencia el alcance de su ministerio: él no es el Mesías sino quien prepara su venida. A pesar de los rumores que circulaban entre el pueblo, que lo identificaban como el Mesías, Juan no cayó en la trampa y no se atribuyó una identidad y unas funciones que no le correspondían. Por eso afirma con transparencia y sencillez: “viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias”.

Esta lección de Juan Bautista debería ser aprendida por tantos “mandos medios” que se apropian indebidamente de porciones de poder y hacen demostraciones insoportables de prepotencia… En contraposición, Juan Bautista, pariente muy cercano de Jesús, deja constancia  de su papel secundario, sin protagonismos.

¿Qué anuncia Juan Bautista desde la simplicidad extrema de su forma de vida? Juan invita a la conversión, la cual no se puede confundir con los sentimientos de culpa, sino que conduce a la firme decisión de cambiar la  manera como se piensa y actúa. No se trata de simples cambios cosméticos sino que modifican sustancialmente la manera como se ejerce un trabajo o profesión.

En el evangelio de hoy, Juan Bautista da unas respuestas muy concretas a tres grupos de seguidores que le preguntaban qué debían hacer:

- Ante la pregunta ¿qué debemos hacer? hecha por la multitud, responde: “el que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, que haga lo mismo”.
- Ante la misma pregunta hecha por los publicanos, que eran recaudadores de impuestos, les dice: “no cobren más de lo que deben cobrar”.
- Igualmente unos militares que lo habían escuchado le preguntan qué debían hacer; Juan les responde: “no le quiten nada a nadie, ni con amenazas ni acusándolo de algo que no haya hecho y confórmense  con su sueldo”.
- Estos tres casos nos muestran que, en la predicación de Juan Bautista, la conversión se manifiesta en acciones concretas frente a las personas que nos rodean. La conversión no consiste en inútiles golpes de pecho sino en acciones concretas de justicia en el ejercicio de nuestras responsabilidades diarias.

Juan Bautista hace referencia al bautismo con agua que llevaba a cabo con sus seguidores, y al bautismo con el Espíritu Santo y fuego que realizará Jesús:

- Ya vimos que el bautismo con agua significaba purificación y nacimiento a una vida nueva.
- Veamos qué alcance tienen estas referencias al Espíritu Santo y al fuego.
- En la Biblia, la salvación es representada por un viento o soplo  divino -eso significa la palabra “espíritu”-; los profetas también comparan la acción de Dios con el fuego que genera luz y calor (recordemos que Yahvé se manifestó a Moisés en la zarza que ardía sin consumirse). En Pentecostés también encontramos esos dos elementos, el viento y el fuego.
- El bautismo de Jesús tiene la capacidad de transformar radicalmente nuestras vidas ya que, en virtud de la acción del Espíritu Santo, nos convertimos en hijos de Dios y coherederos con Cristo.

Es hora de terminar nuestra meditación dominical, en la cual hemos profundizado en el mensaje de conversión que proclama  Juan Bautista. Que este Adviento sea una preparación para la celebración de los misterios de la Navidad, de manera que vivamos una profunda renovación interior.


Padre Jorge Humberto Peláez S. J.

LOS CINCO MINUTOS DE JESÚS, 17 DE DICIEMBRE


LOS CINCO MINUTOS DE JESÚS
17 de Diciembre



Mujer, en ese tu niño al que debes limpiar y cambiar los pañales todos los días, tienes que ver a Dios; en ese otro, más grandecito, al que ya mandas al colegio, lo mismo que en la gripe que retiene tu esposo en la cama sin poder ir al trabajo, debes ver a Dios.

Hermano, en ese cliente que atiendes en el mostrador de tu oficina, en ese corredor de comercio que te ofrece su mercadería, en ese del torno de tu fábrica, en ese colectivero que cierra tu camino en plena avenida, en ese deudor moroso al que te resulta dan difícil cobrarle lo que te debe, en la tardanza del amigo que no se presenta a la cita concertada... en todo, absolutamente en todo, debes acostumbrarte a ver a Dios.

Y es que Dios, te repito, está en todas partes y en todas partes lo tienes que descubrir, para poderlo vivir.


P. Alfonso Milagro

LOS CINCO MINUTOS DE JESÚS, 16 DE DICIEMBRE


LOS CINCO MINUTOS DE JESÚS
16 de Diciembre



La vida de Jesús fue humildad. Fue Dios en la aldea. En la aldea hay humildes y pudientes: Él nació entre los humildes. Él nos dijo que nos daba ejemplo, para que nosotros los imitáramos.


P. Alfonso Milagro

QUIÉN SOY YO PARA JUZGAR?


¿Quién soy yo para juzgar?
La pregunta más bien debería ser: ¿Quién te crees que eres para no juzgar?


Por: Álvaro Molina | Fuente: CatolicoDefiendeTuFe.org 




Caso hipotético, aunque lamentablemente muy real en muchos casos: «Mi sobrina tiene sexo con hombres casados a cambio de dinero o cosas como celulares, zapatos o ropa nueva. Pero ¿quién soy yo para juzgar? No soy quien para andar viendo la paja en el ojo ajeno. Total que Dios es amor.» 

Cuando se trata de corregir a alguien que está haciendo mal, muchos prefieren callar y, para aquietar sus conciencias, recurren al ya muy conocido y siempre muy mal entendido «no juzgar» que encontramos en San Lucas 6,37. 

"No juzgar" se ha convertido en el tapabocas favorito que el mundo usa para silenciar cualquier opinión que señale alguna situación reñida con la moral, y sobre todo cuando se trata de situaciones de pecado, que ofenden a Dios. De esa forma, "no juzgar" se usa para proponer silencio, y hasta inacción cómplice de parte nuestra ante cualquier tipo de situación. Muchas veces la combinación de mordaza/atadura con que pretenden matizar el no juzgar, va acompañada de otros elementos como "no mirar la paja en el ojo ajeno", o el "respeto humano", el cual intentan usar como barrera para que se permitan toda clase de situaciones, sin que haya el menor cuestionamiento. También está el caso de pretender disfrazar situaciones cuestionables como "derechos". 

Un ejemplo no muy hipotético. «Mi primo, que está casado, tiene una amante diferente cada quince días. Son mujeres hermosas que él conquista con regalos caros. Pero no debo decirle nada porque ¿quién soy yo para juzgar? Total que yo también tengo mis defectos, y además debo respetar su vida privada. Esas son cosas que él debe arreglar con su esposa y uno debe respetar a los demás. Además que él tiene derecho a gastarse el dinero que el gana como a el mejor le parezca.» 

Quienes recurren a «no juzgar» casi siempre desconocen lo que Jesús dice en San Juan 7,24. Algunos, incluso cuando finalmente leen ese pasaje, se cierran totalmente a la razón y huyen a esconderse en su habitación del pánico, que está rotulada con «no juzgar». También recurren al famoso “respeto humano”. Siempre argumentan que hay que respetar, que el respeto es la paz, respeto, respeto y más respeto. El santo cura de Ars, San Juan María Vianney, se refirió al respeto humano con estas palabras: «Maldito respeto humano, que arrastras tantas almas al infierno.» Esas actitudes “respetuosas”, que algunos adoptan ante el pecado, ya sea por cobardía o por complicidad, no son más que parte del arsenal de pretextos para condonar el pecado. Muchos incluso hacen llamado a la tolerancia, perdiéndose por completo en el asunto, ya que el pecado no debe recibir tolerancia alguna. Los cristianos debemos ser siempre tolerantes con todos nuestros hermanos, pero tenemos que ser implacablemente intolerantes contra el pecado. 


Una cosa es el ladrón y otra cosa es el pecado de robar. Una cosa es el homosexual y otra cosa es el pecado del acto homosexual. Una cosa es el adúltero y otra cosa es el pecado del adulterio. El ladrón, el homosexual, el adúltero, y todos los demás pecadores, tenemos las puertas de la Iglesia abiertas, para que cambiemos, para que trabajemos por abandonar el pecado, para que perseveremos en alcanzar la salvación. La Iglesia recibe siempre a los actores, o sea a los pecadores, por muy malos que sean, pero le cierra las puertas a los malos actuares, o sea al pecado. 

Todo aquel que entre a la Iglesia, pero que no abandone el pecado, que no cambie ni busque cómo alcanzar la santidad, perderá su alma y se condenará. Si el ladrón no deja de robar, aunque llegue a misa todos los días, se condenará. A pesar de que la salvación es para todos, Jesús exige un cambio. Sin ese sincero cambio de corazón, no habrá salvación. A eso se refiere Jesús cuando nos dice que debemos volver a nacer, o sea que debemos descartar las cosas viejas que nos sirven de estorbo para alcanzar la salvación, y ser nuevas personas en Cristo (San Juan 3,5-7). 

El pecado es lo que no tiene cabida dentro de la Iglesia. Al pecado siempre se le cerrará la puerta. Además, el pecado siempre debe ser señalado, con caridad, para corregir al pecador de forma fraterna, a fin de ayudarle a salvarse. 

Si alguna vez te preguntaste «¿Quién soy yo para juzgar? Más bien pregúntate por qué no habrías de juzgar. Nosotros podemos y debemos juzgar las acciones y, de llegar a la conclusión de que se trata de pecados, debemos corregir fraternalmente a nuestros hermanos, y debemos llamar al pecado por su único nombre: pecado. Debemos evitar los eufemismos que pretenden presentarnos el pecado bajo la falsa protección del "respeto" o bajo el disfraz de "derechos". 

El único juicio que tenemos prohibido es el de condenar a un pecador. No tenemos la autoridad para excluir a nadie de la Iglesia, sin importar cuál sea su situación. No podemos cerrarle la puerta a un pecador solo porque nos escandaliza el tipo de pecado que lo tiene esclavizado. Debemos perdonar, una y otra vez, y debemos perseverar en la corrección. No podemos abstenernos de decirle a un alcohólico que embriagarse es pecado. Tenemos que decírselo, y tratar de ayudarle en lo que se pueda. No podemos simplemente callarnos y pensar «¡Es un borracho, irá directo al infierno!». En San Lucas 6,37 tenemos prohibido hacer esa clase de juicios en contra de nuestros hermanos. Y también tenemos prohibido contemplar de lejos a nuestros hermanos que estén sumergidos en pecado. En San Juan 7,24 tenemos la orden de juzgar el pecado, para salvar al pecador. 

Si te preguntas «¿Quién soy yo para juzgar?» Recuerda que la pregunta más bien debe ser: Y tú, ¿Quién te crees que eres para no juzgar? Recuerda estos pasajes: 

San Juan 7,24:
«Juzguen con juicio justo.» 

Ezequiel 33,7-9:
«A ti, también, hijo de hombre, te he hecho yo centinela de la casa de Israel. Cuando oigas una palabra de mi boca, les advertirás de mi parte. Si yo digo al malvado: «Malvado, vas a morir sin remedio», y tú no le hablas para advertir al malvado que deje su conducta, él, el malvado, morirá por su culpa, pero de su sangre yo te pediré cuentas a ti. Si por el contrario adviertes al malvado que se convierta de su conducta, y él no se convierte, morirá él debido a su culpa, mientras que tú habrás salvado tu vida.» 

Levítico 19,17:
«No odies en tu corazón a tu hermano, pero corrige a tu prójimo, para que no te cargues con pecado por su causa.» 

Santiago 5,20:
«Sepa que el que convierte a un pecador de su camino desviado, salvará su alma [la del pecador] de la muerte y cubrirá multitud de pecados» 

San Mateo 18,15:
«Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano.» 

Gálatas 6,1:
«Hermanos, aun cuando alguno incurra en alguna falta, vosotros, los espirituales, corregidle con espíritu de mansedumbre, y cuídate de ti mismo, pues también tú puedes ser tentado.» 

Recuerda que tenemos terminantemente prohibido juzgar al pecador, pero tenemos la obligación ineludible de juzgar y condenar al pecado, y también tenemos el deber de usar la corrección fraterna, para salvar el alma del pecador.

EL EVANGELIO DE HOY LUNES 17 DE DICIEMBRE 2018


Lecturas de hoy 17 de Diciembre. Feria de Adviento
 Hoy, lunes, 17 de diciembre de 2018



Primera lectura
Lectura del libro del Génesis (49,1-2.8-10):

EN aquellos días, Jacob llamó a sus hijos y les dijo:
«Reuníos, que os voy a contar lo que os va a suceder en el futuro; agrupaos y escuchadme, hijos de Jacob, oíd a vuestro padre Israel:
A ti, Judá, te alabarán tus hermanos,
pondrás la mano sobre la cerviz de tus enemigos,
se postrarán ante ti los hijos de tu padre.
Judá es un león agazapado,
has vuelto de hacer presa, hijo mío;
se agacha y se tumba como león
o como leona, ¿quién se atreve a desafiarlo?
No se apartará de Judá el cetro,
ni el bastón de mando de entre sus rodillas,
hasta que venga aquel a quien está reservado,
y le rindan homenaje los pueblos».

Palabra de Dios


Salmo
Sal 71,1-2.3-4ab.7-8.17

R/. En sus días florezca la justicia,
y la paz abunde eternamente.

V/. Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R/.

V/. Que los montes traigan paz,
y los collados justicia;
defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos del pobre. R/.

V/. En sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra. R/.

V/. Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. R/.


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (1,1-17):

LIBRO del origen de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.
Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés engendró a Esrón, Esrón engendró a Aran, Aran engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró, de Rajab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed engendró a Jesé, Jesé engendró a David, el rey.
David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón engendró a Roboán, Roboán engendró a Abías, Abías engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Jorán, Jorán engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatán, Joatán engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amós, Amós engendró a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.
Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliaquín, Eliaquín engendró a Azor, Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Aquín, Aquín engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matán, Matán engendró a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Cristo, catorce.

Palabra del Señor



Comentario al Evangelio de hoy lunes, 17 de diciembre de 2018
 Edgardo Guzman, cmf


Queridos amigos y amigas:

Hemos iniciado la tercera semana del tiempo de Adviento. Este año coincide con las ferias de la octava de preparación a la Navidad. En estos días la liturgia de la Iglesia, por medio de las lecturas bíblicas que propone, nos invitan a profundizar en la comprensión y la vivencia de este gran misterio de fe. En medio del bombardeo publicitario de esta época que promueve una navidad superficial y de consumo. Nosotros como cristianos estamos convocados a entrar en el espíritu de estos días con una actitud más contemplativa.

A estas alturas, no viene mal preguntarnos: ¿Cómo me estoy preparando para esta Navidad? ¿Cómo dispongo mi corazón para la Encarnación de Dios? ¿Me sigue sorprendiendo este Dios que se hace niño, que se revela en la pobreza y pequeñez? ¿Me dejo robar por la efervescencia comercial de estos días la alegría y la paz?

En el evangelio de hoy encontramos los primeros versículos del texto de Mateo. El evangelista nos presenta la genealogía de Jesús, su árbol familiar. Siempre nos resulta peculiar este texto, por su esquema repetitivo y por el elenco de nombres no del todo conocidos. Mas allá de la primera impresión que nos puede dar este relato, por su forma literaria, es fundamental captar el sentido teológico que el autor nos quiere comunicar.

Mateo comienza su evangelio presentándonos la descendencia humana de Jesús. Lo coloca en la línea de descendientes de Abraham hasta llegar a “José, el esposo de María del cual nació Jesús, llamado Cristo” (Mt 1, 16). El evangelista dibuja en esta cadena generacional una breve síntesis de la historia de la salvación que encuentra su plenitud en Jesús-mesías. Uno de los valores teológicos que descubrimos en este texto es la presentación de Jesús como hijo de la humanidad. Descendiente de una historia y una cultura concreta. Con ello se subraya un aspecto fundamental de la Navidad: la encarnación de Dios en nuestra carne.

Otro detalle que llama la atención es que Mateo coloca dentro de la genealogía de Jesús a hombres y mujeres pecadores. El Mesías se encarna en nuestra historia marcada por la fragilidad humana para revestirla con una luz nueva. Con ello también se nos dice que esta buena noticia de salvación que nos trae el Emmanuel tiene un carácter universal. La salvación es para toda la humanidad. Dios no tiene miedo de encarnarse en una historia humana sucia, manchada, oscura.  Jesús entra en nuestra historia por lo débil y lo caído.

Nosotros también formamos parte de esta historia humana santa y pecadora, como aparece en la genealogía de Jesús. De ahí, la invitación para dejar que el Verbo eterno del Padre se encarne en nuestras vidas. Pidamos en este día la gracia de saber asumir nuestra propia condición débil, frágil y pecadora. Solo desde esa experiencia de redención podremos ser portadores de la salvación universal de Dios para contagiar nuestro mundo con nuestra alegría y esperanza.  

Fraternalmente, 
Edgardo Guzmán, cmf. 
eagm796@hotmail.com

FELIZ CUMPLEAÑOS 82 PAPA FRANCISCO!!!


¡Feliz Cumpleaños 82 Papa Francisco!
POR DIEGO LÓPEZ MARINA | ACI Prensa
 Foto: L'Osservatore Romano




Ya son las 00:00 horas del 17 de diciembre en Roma y el Papa Francisco cumple 82 años de vida. Millones de fieles se alegran en todo el mundo por el cumpleaños del Pontífice nacido en la Argentina y que siempre pide que se acuerden de rezar por él.

Este año 2018 ha sido de grandes momentos para el Santo Padre. En enero hizo un viaje apostólico por Sudamérica, más precisamente por Chile y Perú del 15 al 22 de enero.

Además, el 25 y 26 de agosto el Santo Padre participó en el Encuentro Mundial de las Familias en Dublín (Irlanda). Es la segunda vez en su pontíficado en que asiste a este tipo de eventos.

Posteriormente, del 22 al 25 de septiembre, Francisco realizó una visita apostólica a las minorías católicas presentes en los países bálticos de Lituania, Letonia y Estonia.

Al mes siguiente, del 3 al 27 de octubre, se realizó en el Vaticano el Sínodo de los Obispos convocado por el Pontífice para reflexionar sobre la juventud, fe y discernimiento vocacional.

Para el próximo 2019 el Santo Padre ya tiene varios eventos programados, siendo uno de los principales la Jornada Mundial de la Juventud que se realizará en Panamá del 22 al 27 de enero.


Biografía

Jorge Mario Bergoglio nació en el seno de una familia católica el 17 de diciembre de 1936, en el barrio porteño de Flores, siendo el mayor de los cinco hijos del matrimonio formado por Mario José Bergoglio y Regina María Sívori, inmigrantes italianos.


Fue bautizado el día de Navidad de 1936 en la Basílica María Auxiliadora y San Carlos del barrio de Almagro en Buenos Aires.

Durante su infancia fue alumno del Colegio Salesiano Wilfrid Barón de los Santos Ángeles y estudió en la Escuela Nacional de Educación Técnica Nº 27 Hipólito Yrigoyen en la que se graduó como técnico químico. Luego trabajó en el laboratorio Hickethier-Bachmann.

Durante su juventud, sufrió una enfermedad a los pulmones por lo que fue sometido a una operación quirúrgica en la que le fue extirpada una porción de pulmón, lo que no le impidió desarrollar sus actividades con normalidad.

El 11 de marzo de 1958 ingresó al noviciado de la Compañía de Jesús en el Seminario de Villa Devoto.  Como novicio de la Compañía de Jesús terminó sus estudios en el Seminario Jesuita de Santiago de Chile.

Entre 1967 y 1070 cursó estudios de teología en la Facultad de Teología del Colegio Máximo de San José. Fue ordenado sacerdote el 13 de diciembre de 1969, casi a los 33 años de edad.

Continuó sus estudios de 1970 a 1971 en la Universidad de Alcalá Henares (España) y el 22 de abril de 1973 realizó su profesión de jesuita. De regreso a Argentina fue maestro de novicios en la Villa Barilari; profesor en la Facultad de Teología de San Miguel; consultor provincial de la Compañía de Jesús, cargo que ocupó hasta 1979; y rector del Colegio Máximo de la Facultad.


Fue nombrado Obispo Auxiliar de Buenos Aires por el Papa Juan Pablo IIel 20 de mayo de 1992. Cuando la salud del entonces Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Antonio Quarracino, empezó a debilitarse, Mons. Bergoglio fue designado Arzobispo Coadjutor el 3 de junio de 1997. Al fallecer el Cardenal Quarracino lo sucedió en el cargo de Arzobispo de Buenos Aires el 28 de febrero de 1998.

Durante el consistorio del 21 de febrero de 2001, el Papa Juan Pablo II lo creó Cardenal. Como Purpurado formó parte de la Comisión para América Latina; la Congregación para el Clero; el Pontificio Consejo para la Familia; la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos; el Consejo Ordinario de la Secretaría General para el Sínodo de los Obispos y la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

Fue Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, en dos períodos consecutivos desde noviembre de 2005 hasta noviembre de 2011. Integró también el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).

El Cardenal Bergoglio siempre tuvo un estilo de vida sencillo y austero. Vivía en un apartamento pequeño en vez de la residencia episcopal, renunció a su limosina y a su chofer, se movilizaba en transporte público y preparaba su comida.

El Cardenal Bergoglio disfrutaba de la ópera, el tango y el fútbol, cuya pasión aún disfruta al ser socio activo del Club Atlético San Lorenzo de Almagro.

REZA ESTA ORACIÓN POR EL PAPA FRANCISCO EN SU CUMPLEAÑOS


Reza esta oración por el Papa Francisco en su cumpleaños
POR ABEL CAMASCA | ACI Prensa
© Vatican Media/ACI Prensa. Todos los derechos reservados.




Hoy se celebra el cumpleaños del Papa Francisco y en esta ocasión les compartimos una breve oración que se puede rezar en familia, grupo, comunidad o de manera personal para pedir por el Santo Padre.


Oración

Dios Padre, te doy gracias por nuestro hermano Jorge Mario Bergoglio, actual Papa Francisco, y de manera especial en este día que le has permitido cumplir un año más de vida junto a tu Iglesia peregrina. Te pido que le des más años junto a nosotros, según sea tu voluntad, para que pueda seguir compartiendo tu amor en el mundo y así cumplir fielmente con la importante misión que le has encomendado al servicio de tu pueblo. Derrama sobre él tu Espíritu Santo y concédele aquellos dones que necesita para que sea tu mensajero de paz y de concordia entre las naciones. Guíalo donde quiera que se encuentre y consuélalo cuando se sienta desanimado o triste. Haz que crezca en santidad en el misericordioso Sagrado Corazón de tu Hijo Jesús y que la Virgen María lo auxilie cada día con su manto protector. Amén.

FELIZ CUMPLEAÑOS PAPA FRANCISCO!!!








BUENOS DÍAS!!!












sábado, 15 de diciembre de 2018

LECTURAS BÍBLICAS DEL DOMINGO 16 DE DICIEMBRE 2018


Lecturas de hoy Domingo 3º de Adviento - Ciclo C
Hoy, domingo, 16 de diciembre de 2018



Primera lectura
Lectura de la profecía de Sofonías (3,14-18a):

Alégrate hija de Sión, grita de gozo Israel;
regocíjate y disfruta con todo tu ser, hija de Jerusalén.
El Señor ha revocado tu sentencia,
ha expulsado a tu enemigo.
El rey de Israel, el Señor,
está en medio de ti,
no temerás mal alguno.
Aquel día dirán a Jerusalén:
«¡No temas! ¡Sión, no desfallezcas!»
El Señor tu Dios está en medio de ti,
valiente y salvador;
se alegra y goza contigo,
te renueva con su amor;
exulta y se alegra contigo
como en día de fiesta.

Palabra de Dios


Salmo
Is 12,2-3.4bed.5-6

R/. Gritad jubilosos,
porqué es grande en medio de ti el Santo de Israel. 

V/. «Él es mi Dios y Salvador: 
confiaré y no temeré, 
porque mi fuerza y mi poder es el Señor, 
él fue mi salvación». 
Y sacaréis aguas con gozo 
de las fuentes de la salvación. R/.

V/. «Dad gracias al Señor, 
invocad su nombre, 
contad a los pueblos sus hazañas, 
proclamad que su nombre es excelso». R/.

V/. Tañed para el Señor, que hizo proezas, 
anunciadlas a toda la tierra; 
gritad jubilosos, habitantes de Sión: 
porque es grande en medio de ti el
Santo de Israel. R/.


Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (4,4-7):

Hermanos:
Alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos.
Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca.
Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica, con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Palabra de Dios


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (3,10-18):

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan:
«¿Entonces, qué debemos hacer?»
Él contestaba:
«El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo».
Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron:
«Maestro, ¿qué debemos hacemos nosotros?»
Él les contestó:
«No exijáis más de lo establecido».
Unos soldados igualmente le preguntaban:
«Y nosotros, ¿qué debemos hacer nosotros?»
Él les contestó:
«No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie con falsas denuncias, sino contentaos con la paga».
Como el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos:
«Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; en su mano tiene el bieldo para aventar su parva, reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga».
Con estas y otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo el Evangelio.

Palabra del Señor



Comentario al Evangelio de hoy domingo, 16 de diciembre de 2018
 Fernando Torres cmf


Una esperanza gozosa y comprometida

      Si el Evangelio del domingo pasado situaba el nacimiento de Jesús, y con él el comienzo de la nueva Alianza, en un momento histórico concreto, las lecturas de hoy nos sitúan ante la necesidad de vivir este Adviento concreto en el aquí y ahora de nuestras vidas. La Navidad ya está cerca y preparar nuestra comunidad, nuestra familia y mi propia persona para esa celebración exige una cierta dedicación y atención. 

      Las dos primeras lecturas nos hablan de una actitud básica para este tiempo de Adviento: la alegría. La lectura de Sofonías comienza con una invitación a levantar la cabeza y el corazón: “Regocíjate, hija de Sión, grita de júbilo, alégrate y gózate”. Hay una razón fundamentalista para que podamos disfrutar de esa alegría. Como dice el mismo profeta, “El Señor ha cancelado nuestra condena, se goza y se complace en nosotros”. Y termina con la única conclusión posible: “El Señor te ama”. Lo que se acerca, lo que vamos a celebrar dentro de unos días es el comienzo de la historia de nuestra definitiva liberación de todo lo que nos oprime, nos encadena y no nos deja ser personas. Lo que nos libera es precisamente ese amor que Dios nos tiene. La segunda lectura incide en la misma idea. Pablo pide a los filipenses, y a nosotros también, que estemos alegres en el Señor. Podemos confiar totalmente en él –nada nos ha de preocupar– y la paz de Dios habitará en nuestros corazones. La razón sigue siendo la misma: el Señor está cerca, nuestra liberación ya está en marcha. Ésa es la verdadera y más profunda razón para la alegría y el gozo del cristiano.

      El Evangelio nos ofrece otra perspectiva de la misma realidad. La alegría se expresa en el anuncio de la Buena Nueva de la salvación realizado por Juan Bautista. Pero la acogida de esa noticia no nos puede dejar indiferentes. Tiene consecuencias para nuestra vida. Lo mismo que los que escuchaban a Juan le preguntaron qué debían hacer, hoy también nos podemos hacer la misma pregunta. La respuesta de Juan no fue la misma para todos. Más bien tuvo en cuenta la diversa situación de cada persona. A unos se les pide compartir lo que tienen, a otros practicar la justicia, a otros no hacer daño a nadie ni abusar de su poder. Ahora es cuestión nuestra mirar a nuestra vida y preguntarnos qué hemos de hacer. Quizá no valga la misma respuesta para todos. Y a cada uno le tocará ser honesto y aplicar su respuesta a su propia vida. En todo caso, hay que saber que corre prisa hacerlo porque ya está cerca el que nos “bautizará con Espíritu Santo y con fuego”. Nuestra alegría no puede darse si no hay un verdadero cambio, una verdadera conversión. La Buena Nueva, si la acogemos en el corazón, nos cambia la vida y nos ayuda a descubrir el verdadero gozo: “el que viene es el que nos ama”.



Para la reflexión

      ¿Cómo podría vivir y expresar la alegría en estos días últimos de Adviento y en la Navidad que se aproxima? ¿En que puntos concretos mi vida debería cambiar si quiero acoger de verdad al Jesús que viene? ¿En la relación con los otros, con mi familia, conmigo mismo?
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