domingo, 8 de octubre de 2017

SE OS QUITARÁ EL REINO


"Se os quitará el Reino"



La parábola de los viñadores infieles, sobre todo en su conclusión («Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos»), evoca el tema del llamado «rechazo de Israel». Una interpretación simplista y triunfalista de ésta y otras páginas similares del Evangelio ha contribuido a crear el clima de condena de los judíos, con las trágicas consecuencias que conocemos. Nosotros no debemos abandonar las certezas de fe que nos llegan del Evangelio, pero basta poco para darnos cuenta de cuánto nuestra actitud ha alterado frecuentemente su genuino espíritu.

Ante todo, en esas terribles palabras de Cristo al expresarse ante Israel está el extraordinario amor de Dios, no una fría condena. ¡Jesús llora cuando habla del futuro de Jerusalén! Se trata además de un rechazo pedagógico, no definitivo. También en el Antiguo Testamento se habían producido rechazos de Dios. Uno de ellos es descrito por Isaías, en la primera lectura (Is 5,1-7), con la misma imagen de la «viña» («Ahora, pues, voy a haceros saber lo que hago yo a mi viña: quitar su seto, y será quemada; desportillar su cerca, y será pisoteada», 5,5), pero esto no ha impedido a Dios seguir amando a Israel y velando por él.

San Pablo nos asegura que también este último rechazo, anunciado por Jesús, no será definitivo. Es más, permitirá a los paganos entrar en el Reino (Cf. Rm 11,11.15). Él va más allá: por la fe de Abraham -que es la primicia y la raíz- todo el pueblo judío es santo, si bien algunas ramas han desfallecido (Cf. Rm 11,16). El Apóstol de las gentes, injustamente considerado partidario de la fractura entre Israel y la Iglesia, nos sugiere la actitud adecuada ante el pueblo judío. No autoseguridad y estúpido orgullo («¡Somos nosotros ahora el nuevo Israel, nosotros los elegidos!»), sino temor y temblor ante el insondable misterio de la acción divina («Así pues, el que crea estar de pie, mire no caiga») (1Co 10,12), y todavía más amor por Israel, que es «la raíz y el tronco en el que hemos sido injertados». Pablo dice estar dispuesto a quedar separado de Cristo si ello pudiera ser útil a sus hermanos (Cf. Rm 9,1-3). Si los cristianos en el pasado se hubieran preocupado de tener estos sentimientos hablando de los judíos, la historia habría tenido un curso distinto.

Si los judíos un día llegan (como Pablo espera) a un juicio más positivo de Jesús, esto deberá ocurrir por un proceso interno, como arribo de una búsqueda propia de ellos (cosa que en parte está sucediendo). No podemos ser nosotros los cristianos los que busquen convertirles. Hemos perdido el derecho de hacerlo por el modo en que esto ha sucedido en el pasado. Deberán antes ser sanadas las heridas a través del diálogo y la reconciliación.

No veo cómo un cristiano que ame verdaderamente a Israel pueda no desear que éste llegue un día a descubrir a Jesús, a quien el Evangelio define: «gloria de su pueblo, Israel» (Lc 2,32). No creo que esto sea proselitismo.

Pero ahora lo más importante es suprimir los obstáculos que hemos interpuesto para esta reconciliación, la «mala luz» en que hemos puesto a Jesús a sus ojos. También los obstáculos presentes en el lenguaje: cuántas veces la palabra «judío» se usa en sentido despreciativo, o negativo, en nuestro modo de hablar. A partir del Concilio Vaticano II, las relaciones entre cristianos y judíos mejoraron. El decreto sobre el ecumenismo ha reconocido a Israel un estatuto aparte entre las religiones. Para nosotros, cristianos, el judaísmo no es «otra religión»; es parte integrante de nuestra propia religión. Adoramos al mismo «Dios de Abraham, Isaac y Jacob» que para nosotros es también «el Dios de Jesucristo».


Padre Raniero Cantalamessa

LA HISTORIA DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS EN IMÁGENES











ENCUENTRO AFORTUNADO


Encuentro afortunado



Tratar bien a todo el mundo es lo correcto, porque toda persona merece respeto y atención. Pero además es una conducta prudente, porque bajo una apariencia común, esa persona puede ser un personaje. La historia de hoy la representan en distintos lugares, casi cada día, otros actores.

Un organista estaba practicando una pieza de Félix Mendelssohn en la iglesia, pero no le salía muy bien. Al fin frustrado, recogió su partitura y se dirigió a la salida. No había notado a un extraño que se había sentado en un banco de atrás. Cuando el organista ya estaba cerca de la puerta, el extraño se le acercó y le preguntó si podía tocar él esa pieza. El organista respondió bruscamente: «¡Nunca dejo que nadie toque este órgano!». Pero, después de amables insistencias, el músico gruñón le dio su consentimiento. El extraño se sentó y pulsando magistralmente el teclado, llenó el templo con melodías celestiales. Cuando terminó, el organista preguntó: «¿Quién es usted?». El hombre contestó: «Yo soy Félix Mendelssohn».

Jesús te abre una perspectiva más profunda y de fe para tratar a los demás. Todo lo que haces al pobre, al humilde, al hambriento, a los que sufren, él lo premiará como hecho a él mismo. Por lo tanto nos pide poner mucha consideración, dulzura y amor en nuestras relaciones humanas, porque detrás de nuestros prójimos nos visita el mismo Jesús. ¿Nos encontramos aquí, mañana?


* Enviado por el P. Natalio

PAPA FRANCISCO: LO QUE NOS HACE CRISTIANOS ES LA PROPUESTA DE AMOR DE DIOS A LA HUMANIDAD


Papa Francisco: Lo que nos hace cristianos es la propuesta de amor de Dios a la humanidad
Por Álvaro de Juana
 Foto: ACI Prensa






VATICANO, 08 Oct. 17 / 05:17 am (ACI).- En el Ángelus de este domingo, el Papa Francisco arrojó luz sobre la parábola del viñador invitando a no tener la actitud de los viñadores, sino a servir a los demás rechazando así la arrogancia y recordó que lo que nos hace cristianos es el amor de Dios.

“Hay un solo impedimento frente a la voluntad tenaz y tierna de Dios: nuestra arrogancia y la nuestra presunción, que se convierte a veces en violencia”.

“Los viñadores asumen una actitud posesiva: no se consideran simples gestores, sino propietarios, y rechazan entregar lo que han recogido”, explicó.

Además, “maltratan a los siervos, hasta el punto de asesinarlos. El dueño se muestra paciente con ellos: manda otros siervos, más numerosos que los primeros, pero el resultado es el mismo” y al final “decide enviar a su propio hijo”, pero los viñadores “lo asesinan también a él”.

“Es una historia que habla de la alianza que Dios ha querido establecer con la humanidad y a la cual nos ha llamado también a nosotros a participar”. La historia “conoce sus momentos positivos, pero está marcada también por traiciones y rechazos”.

Pero frente a la actitud de los viñadores están los cristianos y “un Dios que, aunque decepcionado por nuestros errores y pecados, ¡no falla a su palabra, no se detiene y sobre todo no se venga!”.

“A través de las ‘piedras de descarte’, a través de situaciones de debilidad y de pecado, Dios continúa poniendo en circulación el ‘vino nuevo’ de su viña, es decir, la misericordia”.

El Pontífice destacó la “urgencia de responder con frutos de bien a la llamada del Señor, que nos llama a ser su viña, nos ayuda a entender qué hay de nuevo y de original en el cristianismo”.

Y “no es tanto la suma de preceptos y de normas morales, sino antes que nada una propuesta de amor que Dios, a través de Jesús, ha hecho y continúa haciendo a la humanidad”.

“Es una invitación a entrar en esta historia de amor, convirtiéndose en una viña vivaz y abierta, rica de frutos y de esperanza para todos. Una viña cerrada puede ser salvaje y producir uva salvaje. Estamos llamados a salir de la viña para ponernos al servicio de los hermanos que no están con nosotros para sacudirnos mutuamente y animarnos, para recordarnos el deber de ser una viña del Señor en cada ambiente, también en los más alejados e incómodos”.  

SE PUEDE OFRECER MISAS TAMBIÉN POR LOS VIVOS?


¿Se puede ofrecer Misas también por los vivos?
Organizar Misas para los vivos es un significativo acto de caridad


Por: Monseñor Jorge De los Santos | Fuente: es.denvercatholic.org 




En los tiempos de los Macabeos (Antiguo Testamento) los líderes del pueblo de Israel afirmaban la eficiencia de las oraciones ofrecidas por los muertos para que aquellos que habían partido de esta vida, encuentren el perdón por sus pecados y la esperanza de la resurrección eterna (ver 2Mac 12,43-46).

En el Nuevo Testamento hay varios pasajes que indican un proceso de purificación después de la muerte. Por ejemplo cuando Jesucristo declara “Y quien hable una palabra contra el Hijo del Hombre, será perdonado: pero aquel que hable una palabra contra el Espíritu Santo, no será perdonado ni en este mundo ni en el que vendrá” (Mt 12,32). Habla de un perdón o no perdón posterior a esta vida.

La Tradición de la Iglesia, que se remonta hasta los primeros años del cristianismo, confirma la creencia en el Purgatorio y la conveniencia de orar por nuestros difuntos. 

El testimonio de la Tradición llega hasta nosotros por una triple vía:

1) La costumbre de orar por los difuntos en los actos litúrgicos y de forma privada.


2) Los escritos patrísticos y los santos hablan de la existencia de las penas del purgatorio.

3) Los testimonios arqueológicos como epitafios e inscripciones funerarias, en ellos se manifiesta la fe en una purificación posterior a esta vida.

En las catacumbas o cementerios de los primeros cristianos, hay aún esculpidas muchas oraciones primitivas, lo que demuestra que los cristianos de los primeros siglos ya oraban por sus muertos.

Los primeros misioneros que evangelizaron América introdujeron la costumbre, aún presente en muchos lugares, de rezar una Novena en la que los familiares se congregan para acompañar a los deudos y ofrecen a Dios oraciones por el difunto. También la Iglesia, desde tiempo antiguo, introdujo la costumbre de celebrar el día 2 de noviembre dedicado a los difuntos, día en el que los católicos vamos a los cementerios y, junto con llevar flores, elevamos una oración por nuestros seres queridos. La Iglesia Católica observa esta costumbre en todas partes; y si ella no creyera que se les perdonan los pecados a los fieles difuntos, no ofrecería por ellas el sacrificio a Dios. Según nuestra fe católica, se pueden ofrecer oraciones, sacrificios y Misas por los muertos, para que sus almas sean purificadas de sus pecados y puedan entrar cuanto antes a la gloria a gozar de la presencia divina.

Y ¿Por qué esperar a que alguien muera para celebrar Misa por él? En los velatorios, no es raro escuchar a alguien comentar con remordimiento que hubiera estado mejor si todas las flores en la habitación se hubieran mandado a las personas mientras estaban vivas, y es una gran verdad. Pero lo mismo podríamos decir de las Misas de difuntos.

Hacer el esfuerzo de organizar Misas para los vivos es un significativo acto de caridad y, puesto que la Misa es el acto de oración más poderoso en el que podamos participar para rogar por otra persona, es un profundo acto de misericordia, independientemente de qué edad tenga o en donde esté. Es bueno mandar celebrar Misas para los vivos, amigos y familiares, incluso extraños de los que has oído hablar o sobre los que has leído y que estén pasando por un mal momento o se encuentran en medio de un tragedia. Esto es un acto de amor para con ellos.

LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 8 OCTUBRE


Los cinco minutos de María
Octubre 8




No olvidemos que, para ir a Jesucristo, no vamos a encontrar camino más seguro ni más fácil, ni más eficiente y rápido que María Santísima. Por eso, el que quiera llegar a Jesucristo, comience dirigiéndose a María. Ella es la más interesada en que lleguemos a Jesucristo y ella nos conducirá de la mano de su Hijo divino y, por Él, al Padre celestial.

Si Jesús dijo que él es el camino para ir al Padre, muy bien podemos afirmar que María es el camino para ir a Jesús.
Nuestra Señora del camino, conduce nuestra marcha de peregrinos y ayúdanos a descubrir en las encrucijadas de nuestra vida el amor del Padre, la gracia de Jesús y la presencia del Espíritu.


* P. Alfonso Milagro 

EL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 8 OCTUBRE 2017


Lecturas de hoy Domingo 27º del Tiempo Ordinario - Ciclo A
Hoy, domingo, 8 de octubre de 2017



Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (5,1-7):

Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña. Mi amigo tenía una viña en fértil collado. La entrecavó, la descantó, y plantó buenas cepas; construyó en medio una atalaya y cavó un lagar. Y esperó que diese uvas, pero dio agrazones. Pues ahora, habitantes de Jerusalén, hombres de Judá, por favor, sed jueces entre mí y mi viña. ¿Qué más cabía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? ¿Por qué, esperando que diera uvas, dio agrazones? Pues ahora os diré a vosotros lo que voy a hacer con mi viña: quitar su valla para que sirva de pasto, derruir su tapia para que la pisoteen. La dejaré arrasada: no la podarán ni la escardarán, crecerán zarzas y cardos; prohibiré a las nubes que lluevan sobre ella. La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel; son los hombres de Judá su plantel preferido. Esperó de ellos derecho, y ahí tenéis: asesinatos; esperó justicia, y ahí tenéis: lamentos.

Palabra de Dios

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Salmo
Sal 79,9.12.13-14.15-16.19-20

R/. La viña del Señor es la casa de Israel

Sacaste una vid de Egipto, 
expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste. 
Extendió sus sarmientos hasta el mar, 
y sus brotes hasta el Gran Río. R/.

¿Por qué has derribado su cerca 
para que la saqueen los viandantes, 
la pisoteen los jabalíes 
y se la coman las alimañas? R/. 

Dios de los ejércitos, vuélvete: 
mira desde el cielo, fíjate, 
ven a visitar tu viña, 
la cepa que tu diestra plantó 
y que tú hiciste vigorosa. R/. 

No nos alejaremos de ti: 
danos vida, para que invoquemos tu nombre. 
Señor, Dios de los ejércitos, 
restáuranos, que brille tu rostro y nos salve. R/.

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Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (4,6-9):

Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta. Y lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis, visteis en mí, ponedlo por obra. Y el Dios de la paz estará con vosotros.

Palabra de Dios

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Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,33-43):

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero, venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia." Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?» 
Le contestaron: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.» 
Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente?" Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.»

Palabra del Señor

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Comentario al Evangelio de hoy domingo, 8 de octubre de 2017
 Fernando Torres cmf


¡Quédate con nosotros, Señor!

      Cualquier campesino nos podría hablar largo y tendido de lo que significa de verdad cuidar los campos. Son muchos los trabajos, las preocupaciones, los sudores que se lleva consigo una buena cosecha. Es como hacer una inversión a largo plazo y con mucho riesgo. Porque hay una serie de elementos que el dueño de la tierra no es capaz de controlar. Por su parte puede poner todo el trabajo y cuidado posible. Pero no puede controlar el clima, las heladas o las sequías. Tampoco puede controlar cómo van a trabajar los empleados. Al final, todo se tiene que confiar un poco a la providencia, a la mano de Dios. No puede ser de otra manera. Cualquier campesino nos lo dirá.

      El Evangelio de hoy cuenta la historia de un terrateniente que quiso cuidar sus campos. Los cuidó lo mejor que pudo. Pero se tuvo que ir y los trabajadores que dejo al cargo de la viña se creyeron que eran los dueños. Quisieron quedarse con los frutos. Hasta el punto de que, cuando el amo envió a sus criados a buscar la cosecha, los mataron. Se atrevieron a matar incluso a su hijo. El señor se enfadó y con razón. 

      Miremos nuestras manos y nuestras vidas. La humanidad, nuestra familia, nuestra vida es la viña del Señor. La ha creado y cuidado con amor. Y la ha puesto en nuestras manos. Somos responsables de recoger la cosecha, de vivir nuestra vida en fraternidad, en amor, en comprensión y en justicia. El fruto que Dios quiere es la vida del hombre, es nuestra vida. No somos dueños de ella. Es un regalo que Dios nos ha dado y que nos pide que cuidemos de él con amor, que lo hagamos crecer en libertad y fraternidad. 

      Hoy le vamos a pedir al Señor que no nos abandone, que no sea como el amo de aquella tierra, que se tuvo que ir y dejó a los trabajadores solos. Para que no caigamos en la tentación de creernos que la vida es nuestra. Para que todas las mañanas sepamos mirarle a los ojos al empezar el día y reconocer a nuestro Dios y Creador y le digamos que vamos a seguir trabajando en su viña, para hacer un mundo más justo, más humano, más fraterno. Porque ese es el fruto que el quiere que demos. Le vamos a pedir que nos acompañe a lo largo de esta semana que empieza, para que nunca nos sintamos lejos de su presencia misericordiosa, para que nunca caigamos en la tentación. 


Para la reflexión

      ¿De qué modo cuidamos la viña en que nos ha puesto el Señor? ¿Tratamos de cuidar y promover la vida que el Señor ha puesto en nuestras manos? ¿Y la vida de nuestros hermanos y hermanas? ¿Le damos las gracias todos los días por ese inmenso regalo?

FELIZ DOMINGO!!





sábado, 7 de octubre de 2017

UN JOVEN


UN JOVEN



Un joven  de 24 años estaba mirando a través de la ventana del ómnibus y  gritó:


- "¡Papá, mira los árboles como van corriendo detrás!"
El padre sonrió y una pareja de jóvenes sentados cerca, miro al joven de 24 años con conducta infantil y murmuraron que ya era lo suficientemente grande como para andar diciendo eso, de pronto, otra vez exclamó:
- "¡Papá, mira las nubes están corriendo con nosotros!"

La pareja no pudo resistirse y le dijeron al padre:
- ¿Por qué no lleva a su hijo a un buen médico?" a lo que el padre respondió:

- "Ya lo hice y recién estamos viniendo del hospital, mi hijo era ciego de nacimiento, y hoy por primera vez puede ver”
Los jóvenes enmudecieron...

Es que cada persona tiene una historia y no debemos juzgar a la gente antes de realmente conocerla.

La verdad puede sorprenderte…. 

EL RETO DE OCTUBRE, REZAR EL SANTO ROSARIO


“El reto de octubre”



Cada mes del año tiene su particularidad, su fecha emblemática, su determinación litúrgica, su día axial, según el variado y hermoso calendario católico. Y octubre, además de ser el Mes de las Misiones, lo es, también, el Mes del Rosario.

Mucho se ha insistido en los efectos benéficos para el espíritu, para el alma, para la vida eterna del rezo del Santo Rosario. No es necesario volverlo a repetir en este artículo. Lo que si vale la pena es presentar el rezo de esta oración mariana por excelencia como un reto: “El reto de octubre”.

Se trata de un reto singular, presentado por Gretchen R. Crowe, en OSV Newsweekly, en su número del pasado 20 de septiembre. Que este octubre el reto sea rezar 31 Rosarios, uno por día.

Un reto para todos, sin distinción de edad o de estado. Para religiosos y laicos, para matrimonios y solteros, hombres, mujeres, jóvenes, niños…

Crowe dice que ha empleado mucho tiempo pensando sobre el Rosario y rezándolo en este año. Y está segura que no hay mejor época para enfocarse en el rezo del Rosario que este mes de octubre de 2017, cuando la Iglesia celebra el centésimo aniversario de las apariciones de la Virgen en Fátima.

El 13 de octubre marca la fecha final de las apariciones de María a los pastorcitos; aparición que es conocida como “el día en que bailó el sol”.

Además, el 7 de octubre está marcado por el calendario de la Iglesia como el Día de Nuestra Señora del Rosario, razón por la cual se ha instituido el mes completo dedicado a meditarlo.

“Todos estos acontecimientos nos llevan -dice Crowe- a una conclusión inevitable: la creación del reto de los 31 días del rezo de Rosario”.

Y a continuación, da cinco pasos para iniciar el reto, y para acabarlo, por supuesto:

1- Selecciona tu Rosario favorito.
Es bueno que elijas un Rosario –de los varios que has de poseer– que sea tu favorito, el que más sentido o significado tenga personalmente para ti. Crowe da el ejemplo del suyo: un bello rosario de cuentas rojas que le regaló su esposo y el cual llevaba en sus manos el día en que se casaron. “¿Cuál es tu favorito?”, pregunta la autora del artículo en OSV Newsweekly.

2- Identifica el lugar y el tiempo en el que vas a rezar.
Puede ser en tu comunidad, en tu casa, de camino al trabajo, mientras haces ejercicio en el parque, en la sala de tu casa antes de la cena, antes de ir a la cama… “no importa dónde, si es algo consistente”.

3- Busca una intención en la que te puedas enfocar durante tu oración.
Puede ser la misma todos los días o cambiar durante cada una de las semanas que componen el mes, cualquier intención que funcione para tu situación particular es buena.

4- Hazlo con una persona que se identifique contigo.
Esta persona puede ser un amigo, un familiar, alguien que trabaja contigo o que va al templo al que tú asistes… No tienen que rezar personalmente juntos; deben ser socios y animarse uno al otro: “¿Ya rezaste tu Rosario el día de hoy?”, se podrían preguntar sistemáticamente durante el mes. Por ello, trata con alguien que te rete y no que sea condescendiente contigo.

5- Reza, reza, reza el Rosario. Cada día. Por 31 días.



© Jaime Septién       - Aleteia

UN BUEN SACERDOTE? ASÍ DEBE SER EN OPINIÓN DEL PAPA FRANCISCO


¿Un buen sacerdote? Así debe ser en opinión del Papa Francisco
Fotos: ACI Prensa




VATICANO, 07 Oct. 17 / 06:09 am (ACI).- En un encuentro con participantes del Congreso Internacional sobre la Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis (documento reciente sobre la formación sacerdotal) promovido por la Congregación del Clero, el Papa habló de cómo tiene que ser un buen sacerdote

El Pontífice aseguró que la formación sacerdotal es “determinante” para la misión de la Iglesia y señaló que “la renovación de la fe y el futuro de las vocaciones es posible solo si tenemos sacerdotes bien formados”.

“La formación sacerdotal depende en primer lugar de la acción de Dios en nuestra vida y no de nuestras actividades. Es una obra que requiere la valentía de dejarnos plasmar por el Señor, para que transforme nuestro corazón y nuestra vida”, afirmó.

Por tanto, la formación “no se resuelve con cualquiera actualización cultural o cualquier iniciativa esporádica local” sino que “es Dios el artesano paciente y misericordioso de nuestra formación sacerdotal” y “este trabajo dura para toda la vida”.

“Cuando nos despegamos de nuestras comodidades, de las rigideces de nuestros esquemas y de la presunción de haber llegado ya, y tenemos la valentía de ponernos en la presencia del Señor, Él puede retomar su trabajo en nosotros, nos plasma y nos transforma”.

Francisco denunció que si uno no se deja “formar por el Señor” se convierte en “un sacerdote apagado, que se deja arrastrar en el ministerio por inercia, sin entusiasmo por el Evangelio ni pasión por el pueblo de Dios”.

Y al contrario, aquél que “conserva en el tiempo el entusiasmo del corazón, acoge con alegría la frescura del Evangelio, habla con palabras capaces de tocar la vida de la gente; y sus manos, ungidas por el obispo en el día de la ordenación, son capaces de ungir a su vez sus heridas, las esperas y las esperanzas del pueblo de Dios”.

En la etapa de formación, recomendó abandonar “el rumor de las ambiciones humanas” y preferir “el silencio de la oración”. “Más que la confianza en las propias obras, sabrá abandonarse en las manos del Señor y en su providente creatividad; más que de esquemas preconstituidos, se dejará guiar por una inquietud del corazón”.

“Más que la soledad, buscará la amistad con los hermanos en el sacerdocio y con la propia gente, sabiendo que su vocación nace de un encuentro de amor. El de Jesús y el del pueblo de Dios”.

A los obispos y formadores dijo que si no colaboran con la obra de Dios “no podremos tener sacerdotes bien formados” y recordó el valor de un buen “discernimiento como instrumento privilegiado”.

“La Iglesia necesita sacerdotes capaces de anunciar el Evangelio con entusiasmo y sabiduría, de encender la esperanza allá donde las cenizas han cubierto los brazos de la vida, y de generar la fe en los desiertos de la historia”.

También pidió no olvidarse del pueblo, de la gente y ser cercanos a él. "¿Qué sacerdote deseo ser?”, invitó a preguntarse. “Un sacerdote de salón, uno tranquilo y con todo en orden, o ¿un discípulo misionero al cual le arde el corazón por el Maestro y por el pueblo de Dios?”, "Uno tibio que prefiere el vivir tranquilo, ¿o un profeta que despierta en el corazón del hombre el deseo de Dios?”. 

LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 7 OCTUBRE, NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO

Los cinco minutos de María
Octubre 7



Por el rezo del Rosario, elevamos al cielo la más auténtica voz de los hijos de María, que pretende coronar la frente de su Madre con cincuenta rosas nacidas en el campo bíblico de la historia de la salvación.

Es bueno y provechoso manifestar nuestra devoción a la Virgen Santísima a través del rezo del santo Rosario. Sea éste el obsequio que diariamente ofrezcamos a la Madre de Dios.

Si es posible, recémoslo en familia, para que nuestros seres queridos reciban las bendiciones, las gracias y la protección de la Santísima Virgen, que no podrá desoír esa oración.

¿Quién no querrá para los suyos las bendiciones del cielo?
Nuestra Señora, Madre de la familia de Dios, acompáñanos con tu amor y ternura de madre para que nadie se sienta solo en la vida.


* P. Alfonso Milagro

CÓMO REZAR EL SANTO ROSARIO?





































































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