sábado, 30 de julio de 2016

LECTURAS BÍBLICAS, EL EVANGELIO Y MEDITACIÓN DEL DOMINGO 31 DE JULIO DEL 2016


XVIII del Tiempo Ordinario – Ciclo C
Domingo 31 de Julio de 2016



Primera lectura
Lectura del del Eclesiastés (1,2;2,21-23):

¡Vanidad de vanidades, dice Qohelet; vanidad de vanidades, todo es vanidad! Hay quien trabaja con sabiduría, ciencia y acierto, y tiene que dejarle su porción a uno que no ha trabajado. También esto es vanidad y grave desgracia. Entonces, ¿qué saca el hombre de todos los trabajos y preocupaciones que lo fatigan bajo el sol? De día su tarea es sufrir y penar, de noche no descansa su mente. También esto es vanidad.

Palabra de Dios    

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Salmo
Salmo Responsorial: 89

R/. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.

Tú reduces el hombre a polvo, diciendo:
«Retornad, hijos de Adán.»
Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó;
una vela nocturna. R/.

Los siembras año por año,
como hierba que se renueva:
que florece y se renueva por la mañana,
y por la tarde la siegan y se seca. R/.

Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos. R/.

Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos. R/.

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Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 
(3,1-5.9-11):

Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria. En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría. No sigáis engañándoos unos a otros. Despojaos del hombre viejo, con sus obras, y revestíos del nuevo, que se va renovando como imagen de su Creador, hasta llegar a conocerlo. En este orden nuevo no hay distinción entre judíos y gentiles, circuncisos e incircuncisos, bárbaros y escitas, esclavos y libres, porque Cristo es la síntesis de todo y está en todos.

Palabra de Dios

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Lectura del Santo Evangelio según san Lucas (12,13-21)

En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: «Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.»
Él le contestó: «Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?»
Y dijo a la gente: «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.»
Y les propuso una parábola: «Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: “¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha.” Y se dijo: “Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida.” Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?” Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.»

Palabra del Señor




Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Lc 12,13-21

DESENMASCARAR LA INSENSATEZ

El protagonista de la pequeña parábola del «rico insensato» es un terrateniente como aquellos que conoció Jesús en Galilea. Hombres poderosos que explotaban sin piedad a los campesinos, pensando solo en aumentar su bienestar. La gente los temía y envidiaba: sin duda eran los más afortunados. Para Jesús, son los más insensatos.

Sorprendido por una cosecha que desborda sus expectativas, el rico propietario se ve obligado a reflexionar: «¿Qué haré?». Habla consigo mismo. En su horizonte no aparece nadie más. No parece tener esposa, hijos, amigos ni vecinos. No piensa en los campesinos que trabajan sus tierras. Solo le preocupa su bienestar y su riqueza: mi cosecha, mis graneros, mis bienes, mi vida…

El rico no se da cuenta de que vive encerrado en sí mismo, prisionero de una lógica que lo deshumaniza vaciándolo de toda dignidad. Solo vive para acumular, almacenar y aumentar su bienestar material: «Construiré graneros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come y date buena vida».

De pronto, de manera inesperada, Jesús le hace intervenir al mismo Dios. Su grito interrumpe los sueños e ilusiones del rico: «Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?». Esta es la sentencia de Dios: la vida de este rico es un fracaso y una insensatez.

Agranda sus graneros, pero no sabe ensanchar el horizonte de su vida. Acrecienta su riqueza, pero empequeñece y empobrece su vida. Acumula bienes, pero no conoce la amistad, el amor generoso, la alegría ni la solidaridad. No sabe dar ni compartir, solo acaparar. ¿Qué hay de humano en esta vida?

La crisis económica que estamos sufriendo es una «crisis de ambición»: los países ricos, los grandes bancos, los poderosos de la tierra… hemos querido vivir por encima de nuestras posibilidades, soñando con acumular bienestar sin límite alguno y olvidando cada vez más a los que se hunden en la pobreza y el hambre. Pero, de pronto nuestra seguridad se ha venido abajo.

Esta crisis no es una más. Es un «signo de los tiempos» que hemos de leer a la luz del evangelio. No es difícil escuchar la voz de Dios en el fondo de nuestras conciencias: «Basta ya de tanta insensatez y tanta insolidaridad cruel». Nunca superaremos nuestras crisis económicas sin luchar por un cambio profundo de nuestro estilo de vida: hemos de vivir de manera más austera; hemos de compartir más nuestro bienestar.

SALMO 68, ESCÚCHAME, SEÑOR, EL DÍA DE TU FAVOR



Salmo 68

R/. Escúchame, Señor, el día de tu favor

Arráncame del cieno, que no me hunda;
líbrame de los que me aborrecen,
y de las aguas sin fondo.
Que no me arrastre la corriente,
que no me trague el torbellino,
que no se cierre la poza sobre mí. R/.

Yo soy un pobre malherido;
Dios mío, tu salvación me levante.
Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias. R/.

Miradlo, los humildes, y alegraos,
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos. R/.

PUEDES CAMBIAR


Puedes cambiar


Con frecuencia Dios, por sus profetas, invitó a Israel a revisar su estilo de vida para hacer los necesarios reajustes que exigía la alianza solemnemente pactada. La Palabra de Dios sigue invitándonos a cambiar para bien, y nos motiva con sabiduría a dar pasos de crecimiento espiritual. Ábrete a su mensaje y aprovecha su fuerza renovadora.

Si pudiéramos cambiar la mentira por la verdad. El recibir por el dar. El odio por el perdón. La duda por la fe. La envidia por la aceptación. La intolerancia por la paciencia. La dureza por la flexibilidad. El miedo por el coraje. El abandonar por el perseverar. Las palabras de más por la prudencia. La soberbia por la humildad. La burla por la piedad. El conformarse por el progresar. El ocio por el trabajo. Los sueños por su realización. La ambición desmedida por el honor. Si pudiéramos cambiar esto, sentiríamos más cerca que nunca la presencia de Dios en nuestro corazón.

“Si yo cambiara mi manera de pensar hacia otros, me sentiría sereno. Si yo cambiara mi manera de actuar ante los demás, los haría felices. Si yo aceptara a todos como  son, sufriría menos. Si yo me aceptara tal cual soy, quitándome mis defectos, ¡cuánto mejoraría mi hogar y mi entorno! Si yo cambiara... ¡cambiaría el mundo!”. Anímate a dar pasos positivos.


* Enviado por el P. Natalio

EL SEGUNDO TRAJE


El segundo traje



Cierta vez un hombre visitó a su consejero y le relató su problema.

- Soy un sastre. Con los años gané una excelente reputación por mi experiencia y alta calidad de mi trabajo. Todos los nobles de los alrededores me encargan sus trajes y los vestidos de sus esposas. Hace unos meses, recibí el encargo más importante de mi vida. El príncipe en persona escuchó de mí y me solicitó que le cosiera un ropaje con la seda más fina que es posible conseguir en el país. Puse los mejores materiales e hice mi mejor esfuerzo. Quería demostrar mi arte, y que este trabajo me abriera las puertas a una vida de éxito y opulencia. Pero cuando le presenté la prenda terminada, comenzó a gritar e insultarme:

- ¿Esto es lo mejor que puedes hacer? ¡Es una atrocidad! ¿Quién te enseñó a coser?

Me ordenó que me retirara y arrojó el traje tras de mí. ¡Estoy arruinado! Todo mi capital estaba invertido en esa vestimenta, y peor aún, mi reputación ha sido totalmente destruida. ¡Nadie volverá a encargarme una prenda luego de esto! ¡No entiendo qué sucedió, fue el mejor trabajo que hice en años!

- Vuelve a tu negocio -dijo el sabio- descose cada una de las puntadas de la prenda y cóselas exactamente como lo habías hecho antes. Luego llévala al príncipe.

- ¡Pero obtendré el mismo atuendo que tengo ahora! -protestó el sastre- Además mi estado de ánimo no es el de siempre.

- Haz lo que te indico, y Dios te ayudar" -dijo el hombre.

Dos semanas después, el sastre retornó.
- ¡Usted ha salvado mi vida! Cuando le presenté nuevamente el ropaje, el rostro del noble se iluminó: ¡Hermoso!, exclamó. ¡Este es el más hermoso y delicado traje que haya visto! Me pagó generosamente y prometió entregarme más trabajo y recomendarme a sus amigos. Pero, deseo saber ¿cuál era la diferencia entre la primer prenda y la segunda?

- El primer traje –explicó- fue cosido con arrogancia y orgullo. El resultado fue una vestimenta espiritualmente repulsiva que, aunque técnicamente perfecta, carecía de gracia y belleza. Sin embargo, la segunda costura fue hecha con humildad y el corazón quebrado, transmitiendo una belleza esencial que provocaba admiración en cada uno que la veía.

Ahora una pregunta al que lee: ¿Y tú cómo haces tu trabajo profesional, familiar, personal, etc.? ¿Con arrogancia y orgullo, o con humildad en el corazón?

EL PAPA A LOS SACERDOTES: QUÉ NOS PIDE JESÚS?, QUE SEAMOS MISERICORDIOSOS


El Papa a los sacerdotes: ¿Qué nos pide Jesús?, que seamos misericordiosos



CRACOVIA, 30 Jul. 16 /  (ACI).- El Papa Francisco presidió este sábado en el Santuario de San Juan Pablo II, en Cracovia (Polonia) la Misa con los sacerdotes, religiosos, consagrados y seminaristas, a quienes pidió “ser escritores vivos del Evangelio” con obras de misericordia, pues Cristo no quiere discípulos duros, sino que habiendo experimentado el perdón de Dios, lo derramen con compasión sobre los hermanos.

El Pontífice hizo esta exhortación frente a los más de 100 obispos de diferentes países y 2.000 personas reunidas en el templo, entre sacerdotes, religiosos, consagrados y seminaristas de toda Polonia. Además, la Eucaristía fue seguida fuera del santuario por otras 5.000 personas.

“¿Qué es lo que nos pide Jesús? Quiere corazones verdaderamente consagrados, que viven del perdón que han recibido de Él, para derramarlo con compasión sobre los hermanos. Jesús busca corazones abiertos y tiernos con los débiles, nunca duros; corazones dóciles y transparentes, que no disimulen ante los que tienen la misión en la Iglesia de orientar en el camino”, afirmó.

Francisco reflexionó sobre el pasaje evangélico que narra la aparición de Jesús a los discípulos luego de su Resurrección. Los discípulos, recordó, estaban encerrados, pero Cristo “entra, se pone en medio y trae su paz, el Espíritu Santo y el perdón de los pecados: en una palabra, la misericordia de Dios”; y les dice que “como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”.

El Papa indicó que esto quiere decir que el Señor quiere una Iglesia en salida y que vaya al mundo “no como un poderoso, sino en forma de siervo” y que propague “el perdón y la paz de Dios”. “¿Cómo no sentir aquí el eco de la gran exhortación de san Juan Pablo II: ‘¡Abrid las puertas!’?”, expresó.

Francisco reconoció que está la tentación “de quedarse un poco encerrados, por miedo o por comodidad, en nosotros mismos y en nuestros ámbitos. Pero la dirección que Jesús indica es de sentido único: salir de nosotros mismos. Es un viaje sin billete de vuelta”.

“Quien ha optado por configurar toda su existencia con Jesús ya no elige dónde estar, sino que va allá donde se le envía, dispuesto a responder a quien lo llama; tampoco dispone de su propio tiempo. La casa en la que reside no le pertenece, porque la Iglesia y el mundo son los espacios abiertos de su misión”, insistió.

Por ello los exhortó a no subir “a los estrados vacilantes de los poderes del mundo” ni adaptarse “a las comodidades que aflojan la evangelización”. La persona que se ha consagrado a Dios “no se conforma con una vida mediocre, sino que tiene un deseo ardiente de ser testigo”, afirmó.

Francisco señaló que el pasaje evangélico también hace referencia al apóstol Tomás. “Este discípulo se nos asemeja un poco, y hasta nos resulta simpático. Sin saberlo, nos hace un gran regalo: nos acerca a Dios, porque Dios no se oculta a quien lo busca. Jesús le mostró sus llagas gloriosas, le hizo tocar con la mano la ternura infinita de Dios”, señaló.

En ese sentido, recordó que Jesús dijo a Santa Faustina Kowalska que quiere que lo busquen con una oración transparente, confiándole y encomendándole “las miserias, las dificultades y las resistencias”. “El corazón de Jesús se conquista con la apertura sincera”, afirmó el Papa.

Finalmente, el Santo Padre recordó que Juan narra en su Evangelio que “no están escritos muchos otros signos que hizo Jesús”. “Después del gran signo de su misericordia —podemos pensar—, ya no se ha necesitado añadir nada más. Pero queda todavía un desafío, queda espacio para los signos que podemos hacer nosotros, que hemos recibido el Espíritu del amor y estamos llamados a difundir la misericordia”.

“Se puede decir –indicó Francisco– que el Evangelio, libro vivo de la misericordia de Dios, que hay que leer y releer continuamente, todavía tiene al final páginas en blanco: es un libro abierto, que estamos llamados a escribir con el mismo estilo, es decir, realizando obras de misericordia”.

Por ello, “les pregunto: ¿Cómo están las páginas del libro de cada uno de vosotros? ¿Se escriben cada día? ¿Están escritas sólo en parte? ¿Están en blanco? Que la Madre de Dios nos ayude en ello: que ella, que ha acogido plenamente la Palabra de Dios en su vida, nos de la gracia de ser escritores vivos del Evangelio”, alentó.

Por su parte, al final de la Misa, el Arzobispo de Cracovia y Delegado de la Conferencia Episcopal Polaca para el Clero, Cardenal Stanislaw Dziwisz, agradeció al Papa por sus palabras y por la celebración Eucarística.

El Purpurado destacó las numerosas vocaciones que tiene la Iglesia en Polonia y que le permite estar abierta “a las necesidades de otras Iglesias”. “Hoy un grupo numeroso de misioneros y misioneras polacos anuncian a Cristo en todos los continentes. De esta manera pagamos también la deuda por el bautismo recibido de nuestros antepasados hace 1050 años”, afirmó.

Además, recordó que durante el periodo comunista “los jóvenes polacos veían en la Iglesia el terreno en el cual podían servir a los hermanos y hermanas, anunciándoles, con la vida y la palabra, la verdad plena sobre Dios y el hombre”.

El también exsecretario de San Juan Pablo II afirmó que los sacerdotes y consagrados polacos “llevan el peso de los compromisos apostólicos buscando al mismo tiempo de dar un testimonio transparente del Evangelio. Buscamos de convertirnos continuamente a un estilo evangélico de vida y de servicio”, inspirándose también en el Papa polaco.

“Padre Santo, que nos refuerce tu bendición, para que podamos ser todavía más fieles a Cristo, a fin que podamos convertirnos siempre en mejor sal de la tierra y luz del mundo”, concluyó el Purpurado.

Al término de la Misa, el Papa Francisco bendijo las reliquias de San Juan Pablo II, consistente en una ampolla con la sangre del santo polaco que le extrajeron en uno de sus últimos exámenes médicos antes de fallecer en el Policlínico Gemelli, en Roma (Italia).

Asimismo, donó al Santuario San Juan Pablo II una cruz para el altar hecho en madreperla.

LOS CINCO MINUTOS DE DIOS, JULIO 30


LOS CINCO  MINUTOS DE DIOS
Julio 30


Lleno de significado el relato de aquella señora: fue al Hospital de Niños llevando golosinas y juguetes; iba pasando de una cama a otra, depositando en las manos de los enfermitos su obsequio; pero una niña enferma, de rostro tristón, no quiso recibir nada.

Al preguntarle por qué no quería recibir ni juguetes ni golosinas, respondió que no era eso lo que ella esperaba. Se le preguntó de nuevo qué esperaba, qué deseaba, y ella replicó:

- Lo que yo espero es a alguien que me dé un beso.
Son muchas las personas que en su interior llevan un niño que fácilmente se despierta y no deja de llorar hasta que le dan lo que necesita.

¿Por qué no te preocupas por descubrir al niño de cada uno y darle un poco de afecto, algo más de bondad, una sonrisa, una compañía al menos de media hora de conversación?

El mundo se muere por falta de afecto, por frío de corazones.
“Cualquier otro mandamiento se resume en éste: Amarás al prójimo como a ti mismo… el amor es la plenitud de la ley” (Rom 13,9-10). “Esta doctrina posee hoy extraordinaria importancia a causa de dos hechos: la creciente interdependencia mutua de los hombres y la unificación, asimismo creciente, del mundo” (GS 24).


* P. Alfonso Milagro

DECRETAR O DECLARAR


Decretar o declarar
Un pensamiento mágico religioso que no lo debe hacer un cristiano 



Por: P. Modesto Lule Zavala msp | Fuente: www.modestolule.com 




Hoy algunos predicadores protestantes y algunos católicos proclaman una  nueva moda que ha resultado muy eficaz para mantener contentos a esa gente, dicen:DECRETA tu prosperidad;  DECLARA tu sanidad y recíbela en el nombre de Jesús;  PROCLAMA Y DECRETA que ya eres libre de las deudas y créelo, porque para el que cree todo es posible. Todo esto se presenta como mágico. Esto es lo que sucede cuando no se profundiza la palabra de Dios y se camina por lo erróneo y se proclama un pensamiento mágico. Tan solo con decir las palabras te va a ocurrir. Ya nada más falta que se utilice una varita mágica. En algunos casos a lo mejor no se utiliza, pero si se promueve agua, aceite, sales, cirios y pañuelos que supuestamente si los llevas a tu casa sanarás o conseguirás lo que tanto anhelas. Esto ya raya en la superstición y hasta la idolatría.
Al promover ese pensamiento mágico religioso lo único que se está enseñando es que  Dios está obligado a cumplir su palabra, por tanto debemos ordenarle para que lo haga.
Algunos predicadores y promotores de este pensamiento mágico religioso llegan a decir: Tus palabras tienen poder, declara por fe que ya tienes lo que pides, llama a las cosas que no son como si ya fuesen ¡Ejercita tu fe! Y Jesucristo que dijo que TODO  lo que pidiéramos en su nombre se nos daría. Busquen Mateo 7, 7 – 8, que dice: Pidan, y Dios les dará; busquen, y encontrarán; llamen a la puerta, y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; y el que busca, encuentra; y al que llama a la puerta, se le abre. O como dice en Marcos 11, 24: Por eso les digo que todo lo que ustedes pidan en oración, crean que ya lo han conseguido, y lo recibirán.
Imagínense a hombres mortales, que no somos más que polvo;  a pecadores débiles, llenos de egoísmo, avaricia, vanagloria y muchas cosas más ordenándole al Dios todopoderoso que se hagan las cosas como yo las pido o yo las quiero.
Estas cosas llegan a darse por desconocimiento de la palabra de Dios. Por eso se cae en estos absurdos. Pero también pudiera ser que los que ya han leído la Biblia y presumen de conocedores la utilicen para llenar su egoísmo, para satisfacer su avaricia. Digo que la han leído y la memorizaron pero no la conocen porque si la conocieran no harían eso.


En la cita de Mateo 7, 7 se nos invita a pedir y a buscar pero Dios no nos concede caprichos. Dice san Agustín que Dios nos concede las cosas cuando nuestro corazón ya está preparado para recibirlas y nos las concede si eso que pedimos es para nuestro bien. En la cita de Marcos se nos invita a tener confianza y esperanza cuando pedimos a Dios.
LA BIBLIA NOS ENSEÑA COMO ACTUABAN LOS HOMBRES DE DIOS
Jesús suplicó por Pedro al Padre: pero YO HE ROGADO por ti, para que no te falte la fe. Y tú, cuando te hayas vuelto a mí, ayuda a tus hermanos a permanecer firmes.(Lucas 22, 32)
Jesús suplicó al Padre por sus discípulos: YO TE RUEGO por ellos; no ruego por los que son del mundo, sino por los que me diste, porque son tuyos. (Juan 17, 9)
Jesús suplicó a Dios Padre por sí mismo: Mientras Cristo estuvo viviendo aquí en el mundo, con voz fuerte y muchas lágrimas ORÓ Y SUPLICÓ A DIOS, que tenía poder para librarlo de la muerte; y por su obediencia, Dios lo escuchó. 8 Así que Cristo, a pesar de ser Hijo, SUFRIENDO APRENDIÓ LO QUE ES LA OBEDIENCIA(Hebreos 5, 7-8)
San Pablo enseñó a la iglesia cómo orar al Padre: No dejen ustedes de orar:RUEGUEN Y PIDAN A DIOS SIEMPRE, GUIADOS por el Espíritu. Manténganse alerta, sin desanimarse, y oren por todo el pueblo santo. (Efesios 6, 18)
Ordenar a Dios cuando oramos es una de las peores blasfemias contra su divinidad y autoridad. Por si la palabra blasfemia no se comprende vamos a ver lo que dice la etimología, es decir la raíz de la palabra o el origen. Blasfemia viene del griego y significa hablar contra Dios.
Dentro de la óptica que presentamos creemos que Dios contesta nuestras oraciones, aquellas que hacemos con temor reverente y sabiduría y no caprichos humanos. Creemos que Dios tiene el poder de sanar, libertar, restaurar y toda clase de cosas positivas suceden cuando clamamos con fe. Dentro de nuestra fe alcanzamos la respuesta y misericordia de Dios cuando reconocemos su grandeza y nuestra bajeza, es decir, Dios es el rey y nosotros los siervos. Creemos que Dios atiende nuestras suplicas, clamor, ruego, pedido, y mira nuestra actitud.
Nosotros como cristianos, nos postramos en humillación delante de Dios, y es Dios quien decreta, no nosotros. Nosotros no decretamos ni declaramos, nosotros esperamos en la voluntad de Dios.
Hay que tener presente que muchos decretan o declaran. Dicen declaro en nombre de Dios sanidad o libertad en esta persona o declaro felicidad. Declarar según el Diccionario de la real academia de la Lengua Española es: exponer, dar a conocer o explicar. Pero en el ambiente cristiano se ha tergiversado este término y lo que se hace es como estipular o determinar y no anunciar, que es el verdadero sentido de la palabra. Yo mismo anuncio la palabra de Dios en los programas de radio, podría decirse que declaro ante los que me escuchan que Dios tiene poder para cambiar las vidas de todos aquellos que dispongan su corazón ante su presencia.
El diccionario de la real academia de la lengua española dice de la palabra DECRETAR: Dicho de la persona que tiene autoridad o facultades para ello: Resolver, decidir.  Con el sentido común debemos de entender que para un cristiano NO es correcto andar decretando por aquí y por allá. Un día me encontré con una persona después de 15 años y al despedirse me dijo que decretaba felicidad sobre mi persona. No pude corregirle pues ya nos despedíamos, pero espero vea este mensaje.

CONSEJOS DE SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO




Consejos de San Alfonso María de Ligorio 
para educar a los hijos
“Los padres pecan si no enseñan a sus hijos las cosas de la Fé y de la salvación”


Fuente: http://www.accionfamilia.org 




No deben imitar a ciertos padres y madres que no cumplen ese deber por el afán de mantener ocupados a sus hijos en otras cosas. La consecuencia es que los desdichados no saben confesarse, no conocen las principales verdades de la Fé, ignoran lo que es la Santísima Trinidad, la Encarnación de Jesucristo, el pecado mortal, el juicio, el infierno, el paraíso la eternidad. Muchas veces esa ignorancia es causa de condenación y sus padres deberán prestar cuentas a Dios por ello.

También es deber de los padres vigilar la conducta de los hijos, conocer los lugares y las personas que frecuentan.

Los padres también pecan si no cuidan que sus hijos reciban los Sacramentos, observen las Fiestas y los otros preceptos de la Iglesia.
Pecan doblemente, si les causan escándalo al proferir delante de sus hijos blasfemias, obscenidades, u otras palabras culposas, o haciendo delante de ellos alguna mala acción.

Los padres están obligados a dar buenos ejemplos a los hijos.

¿Como podrían los jóvenes tener una buena conducta, cuando ven con frecuencia que sus padres blasfeman, maldicen, injurian al prójimo, profieren ofensas, hablan de venganzas, de obscenidades, y repiten ciertas máximas pestíferas como: “No es necesario preocuparse tanto; Dios es misericordioso, Él tolera ciertos pecados”?

Santo Tomás dice que, de alguna manera, tales padres obligan a pecar a sus hijos.

Hay padres que se lamentan de tener malos hijos; Jesucristo dice: ¿Alguna vez crecieron uvas de espinas? ¿Cómo pueden los hijos ser buenos si tienen malos padres? Sería necesario un milagro.

También es verdad que a veces los padres que dan un mal ejemplo no corrigen a sus hijos aún cuando saben que pecan por no corregirlos.

Santo Tomás dice que, en este caso, un padre debe, por lo menos, pedir a su hijo que no siga el mal ejemplo que le da.

Cuando los padres dan mal ejemplo, digo yo por mi cuenta, no puede esperarse ningún fruto ni de las advertencias, ni de las oraciones ni de los castigos.”

San Alfonso María de Ligorio, Oeuvres Complétes – Oeuvres Ascétiques, Casterman Tournai, 1877, 2a. ed., t. XVI, pp. 474-480.

DIOS Y LOS MALES DE CADA DÍA


Dios y los males de cada día
Sentimos en lo más íntimo del alma que un Dios bueno y omnipotente podría evitar crímenes, detener guerras, curar enfermedades...


Por: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net 





Dios es bueno y es omnipotente. Así lo enseñaron algunos filósofos. Así lo creemos los católicos. A veces, sin embargo, surgen nubes en el horizonte. Incluso un pensador lanzó, hace ya muchos siglos, sus dudas: ¿cómo puede ser Dios bueno y omnipotente si en el mundo encontramos tantos males?

Si hubiera una respuesta fácil, las dudas desaparecerían. Pero el mal sigue allí, ante nosotros, y la pregunta siembra inquietudes e incluso protestas en no pocos corazones.

Sentimos en lo más íntimo del alma que un Dios bueno y omnipotente podría evitar crímenes, detener guerras, curar enfermedades, aliviar hambres endémicas, conducir los corazones hacia la paz, la concordia, el gozo, la justicia.

Luego, vemos, tocamos o recibimos noticias de cientos de males. Un nuevo conflicto armado. Unas inundaciones que provocan miles de víctimas. Un terremoto que destruye una ciudad. Un conflicto entre esposos que ha destrozado sus vidas y las de sus hijos.

Dios, ¿dónde está? Es la pregunta que lanza el afligido de todos los tiempos, que suplica y pide ayuda mientras espera una respuesta: “Yahveh, escucha mi oración, llegue hasta ti mi grito; no ocultes lejos de mí tu rostro el día de mi angustia; tiende hacia mí tu oído, ¡el día en que te invoco, presto, respóndeme!” (Sal 102,2-3).

La respuesta del Dios bueno, aunque no siempre llegamos a reconocerla, ya fue formulada y está presente en el mundo y la historia. La Encarnación del Hijo, su pasar haciendo el bien, sus milagros y sus enseñanzas, encendieron un fuego en la tierra. El Reino de Dios, desde entonces, ya está presente (cf. Mt 12,28).

Cuando las fuerzas del mal llevaron a Cristo a la muerte en el Calvario, la victoria del bien se hizo visible en el gran día de la Pascua: la tumba no pudo contener a Cristo, porque el Amor es omnipotente.

Esa es la gran respuesta de Dios ante los males de cada día. Desde la fe, que es luz para guiar nuestros pasos (cf. la encíclica “Lumen fidei”), el creyente sabe que Dios está vivo, que acompaña a quienes sufren, que perdona los pecados, y que abre horizontes de esperanza y paz para los corazones.

FELIZ FIN DE SEMANA!!!

viernes, 29 de julio de 2016

EL EVANGELIO DE HOY VIERNES 29 DE JULIO 2016 - MARTA, TE PREOCUPAS Y TE AGITAS POR MUCHAS COSAS



Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas
Tiempo Ordinario


Tiempo Ordinario. Cristo nos pone en guardia ante el mucho hacer y el poco meditar. 


Por: P. Juan Pablo Menéndez | Fuente: Catholic.net 



Del santo Evangelio según san Lucas 10, 38-42
En aquel tiempo, entró Jesús en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude». Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada».

Oración introductoria
Jesús, yo quiero la mejor parte. Creo y espero en Ti y, porque te amo, quiero tener un diálogo contigo en esta oración, ¡ven a mi corazón! Con tu gracia podré dejar de lado todas las distracciones, preocupaciones e ideas que me pueden separar de Ti.

Petición
Jesús, guía mi mente y mi corazón para saber escoger siempre la mejor parte, que es la oración.

Meditación del Papa Francisco
¿Qué quiere decir Jesús? ¿Cuál es esa cosa sola que necesitamos? Ante todo es importante comprender que no se trata de la contraposición entre dos actitudes: la escucha de la Palabra del Señor, la contemplación, y el servicio concreto al prójimo. No son dos actitudes contrapuestas, sino, al contrario, son dos aspectos, ambos esenciales para nuestra vida cristiana; aspectos que nunca se han de separar, sino vivir en profunda unidad y armonía. Pero entonces, ¿por qué Marta recibe la reprensión, si bien hecha con dulzura? Porque consideró esencial sólo lo que estaba haciendo, es decir, estaba demasiado absorbida y preocupada por las cosas que había que “hacer”. En un cristiano, las obras de servicio y de caridad nunca están separadas de la fuente principal de cada acción nuestra: es decir, la escucha de la Palabra del Señor, el estar —como María— a los pies de Jesús, con la actitud del discípulo. Y por esto es que se reprende a Marta. (S.S. Francisco, 21 de julio 2013)
 
Reflexión
Hoy tengo que terminar el trabajo de trigonometría, que es para mañana, también tengo que ir de compras con mi madre; luego ver mi programa favorito, más tarde salir con mi novia, la música está a todo volumen...

Nos preocupamos por muchas cosas, nos quejamos de que hay poco tiempo para aquello que nos gusta, pero no nos damos cuenta de que solo una cosa es necesaria, escuchar al Señor en nuestro interior.

El evangelio de hoy nos presenta a una mujer atareada con los quehaceres de la casa, metida en muchos problemas, sin importarle quién está dentro de ella. Se pierde la dicha de vivir unos momentos increíbles al lado del Maestro de las gentes, pero no se da cuenta de la importancia que tiene el escuchar.

Cristo nos pone en guardia ante el mucho hacer y el poco meditar. Es necesario vivir más de cerca del evangelio. Con ello podemos ser hombres contemplativos y en el campo del apostolado hacer más y mejor, porque se cuenta con el apoyo de Cristo mismo.

Propósito
Ante la tentación de la actividad excesiva, no renunciar a mi tiempo de oración. No dejar la "mejor parte"

Diálogo con Cristo 
Jesús, cuántas veces he dejado a un lado mi oración para darle vuelo a mi imaginación: programando, planeando los grandes proyectos que podría llevar a cabo, pero olvidando que lo único que puede garantizar el éxito apostólico es que Tú seas la parte central de cualquier esfuerzo. Permite que nunca olvide que mi misión proviene de tu inspiración, que inicia y se sostiene sólo con tu gracia, que desde el principio y hasta el final todo debe ser por Ti y para Ti.

SALMO 33, BENDIGO AL SEÑOR EN TODO MOMENTO


Salmo 33

R/. Bendigo al Señor en todo momento



Bendigo al Señor en todo momento, 
su alabanza está siempre en mi boca; 
mi alma se gloría en el Señor: 
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor, 
ensalcemos juntos su nombre. 
Yo consulté al Señor, y me respondió, 
me libró de todas mis ansias. R/.

Contempladlo, y quedaréis radiantes, 
vuestro rostro no se avergonzará. 
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha 
y lo salva de sus angustias. R/.

El ángel del Señor acampa 
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor, 
dichoso el que se acoge a él. R/.

Todos sus santos, temed al Señor, 
porque nada les falta a los que le temen; 
los ricos empobrecen y pasan hambre, 
los que buscan al Señor no carecen de nada. R/.

TESTIMONIO DE LA MADRE TERESA DE CALCUTA


Testimonio de la Madre Teresa de Calcuta


Un hombre vino a nuestra ‘Casa del Moribundo’ cuando acabábamos de traer a un enfermo recogido en la calle. Lo habíamos recogido de una alcantarilla, y estaba cubierto de gusanos. Sin saberse observada, una hermana acudió a atender al enfermo. Aquel hombre se quedó mirando a la hermana: con qué delicadeza lo trataba, lo lavaba, le sonreía. En fin, todos los detalles. Aquel hombre, tras observar el espectáculo sin perderse un detalle, se dirigió a mí para decirme:

 “Vine aquí sin Dios, con el corazón lleno de odio.

 Vine aquí... (y añadió todos los adjetivos que logró encontrar para calificar su estado de ánimo anterior). Ahora me voy lleno de Dios. He visto el amor de Dios en acción. A través de las manos de esa hermana, a través de su expresión, de su ternura tan llena de amor hacia aquel pobre infeliz, he visto descender el amor de Dios a aquel hombre por medio de la hermana. Ahora creo”.

¡Qué lindo si nuestros actos comunes de la vida de todos los días fueran capaces de ayudar a algún ateo a recobrar la fe!

TERRORISTA DEPRESIVO


Terrorista depresivo


La paz interior tiene enemigos: son los pensamientos y sentimientos negativos que confunden y agitan de tal modo que turban el corazón y dañan la salud. Hombres sabios que sondearon su interior con la luz del Espíritu Santo los han especificado: insatisfacción, ansiedad, irritación, miedo, odio, tristeza, autocompasión, duda, abatimiento, impaciencia…

El médico después de haber revisado minuciosamente a un joven alto y robusto, de piel bronceada y poderosa voz, le dijo: —Usted, joven, sólo tiene una depresión nerviosa, pero debe cuidarse. ¿Qué profesión tiene? El vigoroso joven con estentórea voz exclamó: —¡Terrorista! Sin inmutarse en lo más mínimo, el médico le contestó: —¡Muy bien! Nada de bombas, por lo menos en tres meses.

Un pensador, que conocía bien la naturaleza humana escribió: “La espada del resentimiento antes de tocar a la persona a la cual se odia, atraviesa a quien guarda rencor”.  Esto es precisamente lo que le afectaba al joven terrorista. “Nada que un hombre haga lo envilece más que el permitirse caer tan bajo como para odiar a alguien”, (Martin King). El amor es lo primero.


* Enviado por el P. Natalio

ME CONFESÉ... Y AHORA QUE HAGO?

Me confesé... ¿y ahora que hago?
Luego de la confesión viene lo más difícil, la lucha contra ti mismo, la constancia de permanecer en el amor de Jesús



Por: Abraham Soto | Fuente: Católicos con Acción 




 “Tus pecados son perdonados. Vete y no peques más”
Dijo el sacerdote a José, un joven que decidió luego de muchos meses de guardar su pecado por temor a qué le diría el sacerdote al confesar las faltas que había cometido.
José salió del confesionario y fue con mucha devoción a la Capilla del Santísimo a cumplir su penitencia. 5 Padre Nuestro y 5 Ave María. Estaba muy arrepentido y le pedía a Dios que le ayudara a no volver a caer en el mismo pecado que lo había alejado de su gracia.
Finalmente José se dijo: Bueno, por fin me confesé… ¿Y ahora qué hago para no volver a pecar?
Así como José hay muchas personas que no se confiesan porque no tienen tiempo, porque les da igual, porque le tienen miedo al sacerdote, porque ya se acostumbraron, porque nunca encuentran al padre en la parroquia, porque les conviene vivir así aunque sepan que es pecado, en fin tantas razones y excusas.


El primer paso es reconocer el pecado y su daño y el segundo es tener la valentía de confesarlo con un sacerdote que se convierte en el mismo Jesús que te espera para darte su amor y perdonarte.
Luego de la confesión viene lo más difícil, la lucha contra ti mismo, la constancia de permanecer en el amor de Jesús al no cometer nuevamente el pecado. El enemigo es fuerte y te presenta las tentaciones en la casa, en la universidad, en el trabajo, en el parque, en el cine, en la propia Iglesia.
Si tu pecado es criticar: muérdete la lengua y piensa antes de hablar. Pregúntate si lo que estás diciendo es cierto y te consta. Si es así trata de contribuir en la solución del problema de la otra persona, ora y actúa. Aconséjalo, enséñale, acércate y dale una mano.
Si tu pecado son las drogas: recuerda la vez que compraste una manzana y te salió podrida por dentro. Por fuera se veía con buen color pero por dentro estaba podrida y dañada. Así se vuelve tu cuerpo cuando fumas o consumes drogas o bebidas alcohólicas. Aléjate de los lobos que se dicen llamar tus “amigos”. Un amigo no te exprime, ni busca dañarte, tampoco te conduce al pantano oscuro y deprimente que te lleva poco a poco a la muerte. Piensa en tu familia, en tu pareja, en tus hijos. ¿Cuánto sufrirán al verte en un hospital o en camino a la muerte?
Si tu pecado es el sexo: toma un trozo de cinta adhesiva y ponla una y otra vez en la palma de tu mano, verás que luego de muchos “pega y quita” pierde el pegamento y finalmente no sirve para nada. Haz la prueba y verás. Así nos pasa cuando tenemos sexo con una y otra persona, a veces sin conocerla; nuestro valor se pierde y luego seremos desechados. Te propongo la castidad como un medio de valentía y compromiso con Dios y con tu futura esposa o esposo, que si bien no lo conoces ahora, pero pronto estará agradecido porque le fuiste fiel sin conocerla/o. Es muy difícil, pero no imposible lograr. Caerás, pero te levantarás y hoy sí para no volver a caer jamás.
No olvides que tienes muchas armas para ser constante y perseverar hasta el final. Asiste a Misa, reza el Santo Rosario, la Coronilla a la Divina Misericordia y muy fundamental; confiésate a menudo para que eso te asegure la cercanía y paz con Dios.
Si tienes temor y no te animas a confesarte, pídele un poco de valentía a la Virgen María, ella te dará el valor y acompañará en el confesionario. Recuerda que el sacerdote inicia la confesión diciendo: “Ave María Purísima…”.
Y no lo olvides:
“Tus pecados son perdonados. -Vete y no peques más-“.

JUSTOS ENTRE LAS NACIONES: HÉROES QUE DIERON HASTA LA VIDA POR SALVAR A JUDÍOS DE NAZIS


Justos entre las naciones: Héroes que dieron hasta la vida por salvar a judíos de nazis
Por Eduardo Berdejo




CRACOVIA, 29 Jul. 16 /  (ACI).- Este viernes el Papa Francisco tuvo un breve encuentro con representantes de personas reconocidas como “Justos entre las naciones”, los no judíos y extranjeros que no dudaron en arriesgar sus vidas para salvar a los judíos del exterminio nazi. Historias de heroísmo y sacrificio entre las que destacan el testimonio de una congregación religiosa y un matrimonio mártir en proceso de beatificación.

Francisco tuvo este encuentro en Birkenau (conocido como Auschwitz II), luego de haber rezado en silencio frente al “muro de la muerte” y la celda donde murió San Maximiliano Kolbe; en Auschwitz I.

En el sector de Birkenau los nazis instalaron 4 crematorios con cámaras de gas que podían recibir hasta 2.500 presos por turno.

Heroísmo de las religiosas franciscanas

Entre las personas a las que el Pontífice pudo saludar está la hermana Janina Kierstan, Madre General de las Hermanas Franciscanas de la Familia de María, en representación de su congregación que salvó en Polonia a cerca de 500 niños judíos, muchos de ellos gracias a la acción de la Madre Matylda Getter.


La historia cuenta que en 1942, Malgosia Mirska y su hermana menor Irena llegaron al convento en Varsovia para encontrar refugio. “A medida que cruzaba la puerta, era consciente de mi dilema: era una cuestión de vida o muerte”, recordó. “La Madre Superiora, Matylda Getter, nos miró y dijo: ‘sí’. Ella nos recibió. Tuve la impresión de que los cielos se abrían ante mí”.  

Eran miles los niños judíos que enfrentaban el mismo dilema, y las religiosas espontáneamente trabajaron para salvarlos, siempre bajo la dirección de la Superiora General, Ludwiga Lisówna (1874-1944) en Lviv, y la Madre Matylda (1870-1968) —conocida como “Mamá”—, en Varsovia. Irena Sendlerowa cuenta que la Madre Getter le aseguró que cada niño rescatado del gueto sería aceptado.

También hubo jóvenes rescatadas por la religiosa. Una chica de nombre Mary contó que llegó al convento en 1943. “La policía estaba tras mis pasos y no podía regresar a mi apartamento, era una judía y no sabía a dónde ir (…). Las hermanas me encontraron un trabajo y he visto con mis ojos que muchos judíos llegaron al convento, especialmente un gran número de niños”.

Las religiosas trabajaron junto con sacerdotes, consulados, laicos y otras congregaciones religiosas en toda Polonia. Solo esta congregación salvó más de 500 niños y jóvenes y cerca de 250 ancianos.

En 1985 la Madre Getter fue reconocida como “Justa entre las naciones”.

Un matrimonio camino a los altares

Otra de las personas que encontró Francisco fueron el Rabino de Polonia, Michael Schudrich y el P. Stanislaw Ruszala. El sacerdote asistió en recuerdo de los esposos Józef y Wiktoria Ulma, así como sus siete pequeños hijos asesinados por los nazis por haber salvado a los judíos.

Józef y Wiktoria Ulma vivían en el pueblo de Markowa, junto a otros 4.500 habitantes. Durante la ocupación alemana, muy probablemente a finales de 1942, pese a la pobreza y el riesgo, los esposos refugiaron a ocho judíos: Saul Goldman y sus cuatro hijos; así como a dos hijas y una nieta de Chaim Goldman de Markowa.

Sin embargo, probablemente fueron denunciados por esconder judíos y el 24 de marzo de 1944, por la mañana, cinco gendarmes alemanes y otros policías comandados por el teniente Eilert Dieken llegaron a la casa del matrimonio.

Primero dispararon a los judíos y luego a Józef y Wiktoria (que estaba en el séptimo mes de embarazo). Después Dieken mató a los niños. En pocos minutos murieron diecisiete personas, incluyendo el bebé que Wiktoria comenzó a dar a luz en el momento de la ejecución.

En 1995, Wiktoria y Józef Ulma fueron reconocidos "Justo entre las Naciones". En 2003 se inició su proceso de beatificación y actualmente se encuentra en el Vaticano.

Así como estos dos casos, muchos otros se dieron durante los años de ocupación nazi, protagonizados por congregaciones, obispos, sacerdotes, laicos, usando diversos medios, incluyendo la expedición de “certificados de bautizo” para ocultar la condición judía de los perseguidos.

El Papa Francisco reza en la celda de San Maximiliano Kolbe



El Papa visita “celda del hambre” donde murió San Maximiliano Kolbe




CRACOVIA, 29 Jul. 16 /  (ACI).- Durante su visita al campo de concentración nazi de Auschwitz, en el tercer día de su viaje apostólico a Polonia, el Papa Francisco conoció la “celda del hambre” donde fue encerrado San Maximiliano Kolbe hasta el día de su muerte, el 14 de agosto de 1941.

En el oscuro recinto, en cuyas paredes hay una placa recordatoria y un grabado de las víctimas con tres cirios al centro, el Santo Padre se sentó y oró solo y en silencio por cerca de seis minutos.

San Maximiliano Kolbe

San Maximiliano Kolbe, nacido en el poblado polaco de Zdunska Wola, fue un sacerdote franciscano conventual. Invadida Polonia por los alemanes durante la II Guerra Mundial, él fue uno de los pocos que no abandonó el monasterio, convirtiéndolo en refugio de 3.000 refugiados polacos, entre ellos 2.000 judíos.


El sacerdote se negó además a firmar la Deutsche Volksliste (“Lista de alemanes”), que le hubiera reconocido derechos de ciudadano alemán, debido a sus ancestros germanos.

Los nazis cerraron el monasterio el 17 de febrero de 1941 y la Gestapo, la policía secreta alemana, llevó arrestados a San Maximiliano y a cuatro más. El 28 de mayo de ese año, el P. Kolbe fue transferido a Auschwitz.

En el campo de concentración, San Maximiliano continuó realizando su ministerio sacerdotal, a pesar del acoso y el maltrato de sus carceleros.

A finales de julio de ese año, tres prisioneros escaparon del campo de concentración. Para fomentar el temor entre los demás reos, los nazis decidieron encerrar hasta la muerte en la “celda del hambre” –conocida también como el “búnker” – a diez personas.

San Maximiliano Kolbe se ofreció voluntariamente a tomar el lugar de uno de los condenados, Franciszek Gajowniczek, un sargento y padre de familia polaco.

En esa celda, el sacerdote siguió alentando en la fe a sus compañeros, con oraciones y cantos, por lo que un testigo que trabajaba como conserje, relató que “tenía la impresión de que estaba en una iglesia”.


Tras dos semanas, solo San Maximiliano seguía con vida. Necesitando la celda para otros reos, los nazis decidieron acabar con la vida del sacerdote inyectándole ácido carbólico en la vena.

La Iglesia reconoció el martirio de San Maximiliano Kolbe, y fue beatificado en 1971, por Pablo VI, y canonizado en 1982, por San Juan Pablo II.
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