La oración de la semilla
Anoche me ocurrió algo curioso. En vez de soñar, recé. Fue una oración diferente.
«Soy una semilla Señor.
Siémbrame en tu Corazón,
para que pueda germinar
y dar frutos»
La repetí una y otra vez, hasta que desperté. No comprendí bien su significado hasta que reflexioné en esta parábola:
«Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: "Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?" Pero él le respondió: "Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas» (Lucas 13:6-9).
Entonces lo supe: "Por sus frutos los conoceréis" (Mt 7,16).
Tomé papel, un bolígrafo y escribí.

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